ÁLBUM DE IMAGENES DE "MIRANDO HACIA ADENTRO"

Todas las imágenes originales producidas por "Mirando hacia adentro" han sido publicadas en un blog satélite llamado "Mirando hacia adentro. Álbum de imágenes".

DEUDA EXTERNA ARGENTINA ON LINE

La página norteamericana "usdebtclock.org" informa segundo a segundo la evolución de las deudas de los países. Vea online y en directo el REENDEUDAMIENTO ARGENTINO presionando AQUÍ.

Translate

Mostrando entradas con la etiqueta desglobalización. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta desglobalización. Mostrar todas las entradas

miércoles, 14 de agosto de 2024

Víctor Portnoy: El mundo ya cambió

 




El periodista viajará a Kazá, Rusia a la cumbre de presidentes del BRICS+. La situación internacional, China, EEUU y los tiempos que corren.

Entrevista de Gabriel Fernández para Radio Gráfica







lunes, 28 de marzo de 2022

La operación de Rusia en Ucrania "ha puesto fin a la globalización que vivimos en las últimas tres décadas", dice el director ejecutivo de BlackRock, por "Actualidad RT" del 26-03-22




26 mar 2022 


El empresario estadounidense Larry Fink considera que al imponer sanciones, los países occidentales han decidido romper las relaciones financieras y comerciales con Rusia, iniciando así una "guerra económica".

La operación de Rusia en Ucrania "ha puesto fin a la globalización que vivimos en las últimas tres décadas", dice el director ejecutivo de BlackRock


La operación militar de Rusia en Ucrania marca el fin de la globalización, sostiene el director ejecutivo de la gestora de inversiones BlackRock, Larry Fink, en su carta anual a los accionistas, publicada este jueves.


En su escrito, que se centra en la situación económica en el contexto de las acciones militares, Fink afirma: "La invasión de Rusia a Ucrania ha puesto fin a la globalización que hemos vivido en las últimas tres décadas".


Según el empresario estadounidense, en medio de esa operación militar, los países occidentales decidieron romper sus relaciones financieras y comerciales con Rusia e iniciar una "guerra económica". "Los gobiernos de todo el mundo impusieron casi unánimemente sanciones, incluyendo la medida sin precedentes de prohibir al Banco Central ruso el uso de sus reservas en divisas", escribió.


"La velocidad y la escala de acción de las empresas para aumentar las sanciones ha sido increíble. Las marcas icónicas de consumo estadounidense han suspendido la producción de productos de primera necesidad. Las empresas de servicios financieros tomaron medidas similares para aislar aún más la economía rusa del sistema financiero mundial", añadió Fink.


Según el empresario, BlackRock también se ha unido al "esfuerzo global para aislar a Rusia de los mercados financieros", al suspender la compra de cualquier valor ruso para sus carteras activas o indexadas. Además, la empresa ha adoptado medidas filantrópicas para apoyar a sus colegas europeos.


Consecuencias económicas 

Fink indicó que empresas y gobiernos de todo el mundo se verán obligados a reevaluar sus dependencias y volver a analizar sus líneas de fabricación y ensamblaje, como ya muchos comenzaron a hacer durante la pandemia.


Considera que debido a las sanciones impuestas, el sector privado reconsiderará su estrategia de producción y se decantará por sus mercados más cercanos, lo que podría beneficiar a países como México, Brasil, Estados Unidos o los centros de producción del Sudeste Asiático.



Según el empresario, las consecuencias económicas de la pandemia, como la escasez de mano de obra y los problemas en las cadenas de suministro, hicieron que la inflación estadounidense alcanzara su nivel más alto en 40 años, mientras que en la UE, Canadá y el Reino Unido llega a más de 5 %.


"Los bancos centrales están sopesando decisiones difíciles acerca de cuán rápido subir los tipos. Se ven ante un dilema al que no se habían enfrentado en décadas, agravado por el conflicto geopolítico y las consiguientes 'shocks' energéticos. Los bancos centrales deben elegir entre vivir con una inflación más alta o ralentizar la actividad económica y el empleo para reducir la inflación rápidamente", dijo Fink.


Además, a su juicio los acontecimientos en Ucrania están teniendo un posible impacto en la aceleración del uso de criptomonedas. "La guerra obligará a los países a replantearse su dependencia monetaria", afirmó, explicando que las monedas digitales pueden ayudar a reducir costes en los pagos transfronterizos.



Publicado en:

https://actualidad.rt.com/actualidad/425081-director-blackrock-rusia-ucrania-globalizacion?s=08

miércoles, 2 de diciembre de 2020

El cajero automático se trasladó a Asia, por Alejandro Marcó del Pont (para "El Tábano Economista" del 01-12-20)

 


Por: Lic. Alejandro Marcó del Pont 

@Eltabanoeconomi


Distintas cerraduras se deben abrir con diferentes llaves


Este es una especie de articulo inaugural, algo así como el principio de una saga que a mi entender será prolongada. Por lo tanto, muchas de las definiciones, ideas y descripciones que se encuentre en el escrito serán una especie de fundamentos desde donde ir progresando.


Se podría haber titulado el octubre chino. Durante ese mes se produjeron eventos trascendentes para el país asiático con poca repercusión en Occidente. El 26 de octubre comenzó el 19º Plenario del Partido Comunista Chino que aprobó las directrices del 14º Plan Quinquenal (2021-2025), y las de una estrategia a medio plazo, rebautizada como “Visión 2035”. Una maniobra de “doble circulación” para combatir los efectos de la pandemia y las presiones de Estados Unidos. Unas semanas después, en base a la idea y los objetivos de los últimos planes quinquenales, se firmó la Asociación Económica Integral Regional (conocida como RCEP, por siglas en inglés), el tratado comercial más grande del mundo, pero, y esto es importante, de características regionales (véase cuadro)


Dos semanas antes, el 13 de octubre de 2020, se aprobó una ley de control ‎de exportaciones que, al mismo tiempo, autoriza el gobierno chino a “tomar contramedidas” ‎contra cualquier país que “abuse de las medidas de control de las exportaciones” y represente ‎una amenaza para la seguridad nacional y los intereses de China.



Básicamente, China está inmersa en una guerra por la supremacía mundial, cuyo núcleo se encuentra en la disputa por la hegemonía tecnológica, financiera y comercial impuesta por Estados Unidos.


Beijing mira ‎decididamente hacia el interior del país (producción, distribución y consumo) con la ‎determinación de reducir su dependencia de la tecnología foránea ‎y de los mercados financieros. ‎En pocas palabras: China ya no seguirá siendo la “fábrica del mundo”. De todas maneras, y antes de la pérdida de la presidencia por D. Trump, había rumores de relocalización empresaria que generó la idea de un incipiente proceso de traslado de sus industrias de China hacia otros países asiáticos ‎como Vietnam, Tailandia, Malasia o Camboya y que resultaron hasta ahora, solo eso, rumores.


Hay algunas palabras que surgen asiduamente en los relatos actuales de la disputa por la hegemonía que deberíamos incorporar. Desglobalización, es una, por ejemplo. Se popularizó por el año 2010 antes de la gran recesión de los flujos internacionales de bienes, servicios, capitales. Con la pandemia, el comercio mundial, las inversiones, hicieron que perdieran fuerza las cadenas globales de valor ante el estancamiento. El proteccionismo, en sintonía con las políticas norteamericanas, trajeron el reshoring (retorno al país de origen de actividades productivas que habían sido deslocalizadas). Estos son algunos de los factores que se citan para explicar la depresión del comercio mundial.


Hasta antes de la pandemia, los factores que determinaban las decisiones de deslocalización y aprovisionamiento eran sobre todo dos, bajos costos salariales y cercanía a mercados potencialmente atractivos. Debido al Covid-19, las prioridades parecen haber mutado a “seguridad de abastecimiento”, los trastornos, interrupciones y retrasos en los suministros que ha provocado el coronavirus, dada las alteraciones en los procesos de producción y el transporte de mercancías, han hecho que la seguridad en el suministro se haya convertido en un factor prioritario.


A largo plazo, y solo de manera aparente, las empresas van a aumentar la valoración del riesgo que supone no depender para sus inputs de suministros procedentes de localizaciones alejadas geográficamente, debido a la interrupción en el suministro de componentes esenciales. Esta idea no se centra solo en una epidemia médica y su falta de insumos sanitarios, que puede alterar los flujos de bienes intermedios, sino también de otros fenómenos como guerras, catástrofes naturales, entre otros. Lo que se denominaría resiliencia.


Muchos piensan que hay diversos factores que están disminuyendo la fuerza de la cadena de valores, la robotización y la pérdida laboral atentan contra el arbitraje de beneficios por costos del trabajo, lo que obliga a prestar atención a la “producción en proximidad”; es decir, producir cerca de los centros de consumo para responder con más flexibilidad y rapidez a los cambios en los patrones de demanda de los consumidores. Por eso la Asociación Económica Integral Regional (RCEP) responde a esta idea.


Según McKinsey, la concentración regional está aumentando, por eso se ha popularizado en los últimos tiempos el vocablo nearshoring. Frente al retorno al país de origen que supone el denominado reshoring, el nearshoring implica el retorno de la producción a un país cercano. El ejemplo más citado a este respecto es México en relación con Estados Unidos.


Comencemos a desarrollar este octubre chino y su importancias. El año 2018 fue el comienzo de lo que se denomina “la guerra de los aranceles” escalada e imposición de aranceles mutuos. Sin importar quién sea el ganador de la puja presidencial en Estados Unidos, China entendió que solo modificaría los tiempos de enfrentamiento, por lo que aprobó una ley de control ‎de exportaciones que es un arma de doble filo, más allá del acuerdo de “fase uno”.


El acuerdo fue alcanzado a mediados del mes de diciembre de 2019, tras un largo proceso de negociación. Este comprende, entre otras cosas, un aumento en torno a las compras agrícolas por parte de China y también un mayor compromiso respecto al establecimiento de algunas reformas por parte de la nación asiática. Ahora la ley de control de exportaciones implica dos cosas: China puede contestar agresivamente a los ataque externos y limitar sus exportaciones si amenazan su seguridad nacional.


China quiere limitar las “tierras raras”, uno de los ejes de la guerra tecnológica. Se suele decir que “sin tierras raras no hay chips”. China exporta el 70% de todas las tierras raras que ‎se comercializan en el mundo. No es que no existan en otros partes, al ser altamente contaminantes se alentó a China a producirla. Ahora con la idea de eliminar la dependencia tecnológica externa, esta decisión limita la venta externa sustituyendo a favor de la matriz interna de desarrollo.


Si bien cada plan quinquenal es significativo y emblemático de su época, este año es particularmente digno de mención debido a la confluencia de muchos factores: la impresionante recuperación de China durante la pandemia, la revolución científica y tecnológica y la reforma industrial en el contexto de tensiones geopolíticas en ascenso, así como el creciente perfil de China tanto en asuntos internacionales como su papel fundamental en la cadena de suministro global.


Por eso, este año dio a la luz dos proyectos por separados. Un Plan Quinquenal 2021-2025 (económico) y una Visión 2035 de mediano plazo 2021-2035 (político). El Plan tiene básicamente:


1) Reemplazar el crecimiento de alta velocidad con un crecimiento de alta calidad.


 2) Reequilibrar su economía con reformas estructurales del lado de la oferta .


3) Expandir la demanda interna, sin dejar de apoyar los mercados de exportación internacionales.


4) Impulsar la modernización a través de la innovación y los avances tecnológicos, y


5) Fomento de la producción ecológica, inteligente y de alta gama.


En el Plan Quinquenal hay una “combinación flexible” de capital público y privado, aunque ‎destaca que “es el Estado el sujeto principal de la economía y quien establece ‎las condiciones económicas”. O sea, el interés de las empresas privadas está subordinado al ‎Estado. Queda claro en este plan que China opta abiertamente por convertirse ‎en la economía más grande del mundo y, sobre todo, en ”una sociedad de altos ‎ingresos” en los próximos 5 años. Al pasar de PBI per cápita de 8.500 dólares a uno de U$S30.000, consistente con la política de “doble circulación” (circulación interna, que se refiere a las actividades económicas locales, y circulación externa, que se relaciona con los vínculos económicos de China con el mundo exterior).


El plan remarca la trascendencia de los objetivos tecnológicos, sobre todo el de reemplazar las tecnologías ‎estadounidenses en áreas centrales. Por lo que para mí la batalla se central en la disputa tecnológica, mucho más que comercio y finanzas. China tiene el control absoluto del Estado sobre todos los sectores estratégicos ‎‎(energía, telecomunicaciones, crédito, trasporte, etc.) y, en particular, su soberanía ‎monetaria. Nadie‎ discute hoy que las acciones ‎agresivas contra Huawei, TikTok, WeChat y similares no han logrado los resultados que ‎se pretendían y que hay “consecuencias colaterales”.


La independencia tecnológica y la autosuficiencia como pilares estratégicos de apoyo para este modelo de desarrollo. Al igual que en “Made in China 2025”, la idea es continua la transición de producir bienes baratos y de baja tecnología a la producción de bienes de alta gama y especializados, y fomenta la transición a “tecnología autosuficiente”. Aunque no se menciona explícitamente, la fabricación de chips probablemente será el enfoque clave en los próximos cinco años. La inversión en I+D será un tema contundente con siete campos destacados para una mayor exploración: inteligencia artificial, información cuántica, circuitos integrados, ciencias de la vida y la salud, ciencia neuronal, reproducción biológica y tecnología aeroespacial.


Como bien indica Mónica Peralta Ramos, tanto Google, Faceboock, Twitter y otras han intervenido abiertamente en la campaña electoral americana, y la han censurado a su conveniencia, han puesto a la vicepresidenta de Estados Unidos y darán una pronunciada guerra contra la regulación a su poder monopólico unidos a las corporaciones que controlan los medios de comunicación tradicional, contra el avance alternativo del compañías chinas tanto de redes como 5G. Esta disputa es central.


Por otra parte, el mega acierto asiático es la Asociación Económica Regional Integral (AERI), un acuerdo económico mega-regional que se negocia desde 2012 entre diez gobiernos de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ANSA), (conocida como ASEAN, por sus siglas en inglés) y por sus seis socios en tratados de libre comercio: China, India, Japón, Nueva Zelanda y Corea del Sur.


El acuerdo se construyó sobre la base de lo pactado en la ASEAN. Con China en 2004, Corea del Sur en 2006, Japón en 2007, y Australia y Nueva Zelanda en 2008. Incluso la ASEAN tiene un acuerdo comercial firmado con India, país que se salió de las negociaciones del RCEP en 2019. Un mercado del 44% de la población mundial, el 32% del PBI del planeta y una clase media creciente por encima de mil millones de personas supera a la Unión Europea y el Tratado de México, Estados Unidos y Canadá. Con la idea establecidad en sus 54 cronogramas de compromisos, se desgravarán eventualmente aranceles en más del 90% de los bienes comerciados entre los países en un plazo aproximado de 20 años, lo que, a su vez, impulsará más el comercio y los flujos de inversión hacia y dentro de la región, potenciándose así la importancia de los países del este asiático en la cadenas globales de valor.


Aquí se encuentra el centro del mundo o, por lo menos, hacia allá vamos. Ahora veremos cómo América del Sur, con su bloque regional, se amalgama y fortalece para ser otro actor importante en el comercio y la tecnología mundiales. O si, por el contrario, sigue desperdiciando oportunidades de elaborar una nueva política regional, por temores a fantasmas, fascistas y doctrina Monroe disfrazadas de capitalismo edulcorado.


Publicado en:

https://eltabanoeconomista.wordpress.com/2020/12/01/el-cajero-automatico-se-traslado-a-asia/amp/?__twitter_impression=true&s=08

lunes, 13 de abril de 2020

LOS ROBOTS NO TIENEN CORONAVIRUS, por Alejandro Marcó del Pont (para "El Tábano economista" del 08-04-20)


Por: Lic. Alejandro Marcó del Pont

Las ideas son relativamente sencillas. La jornada laboral de un trabajador del primer mundo es más cara que en China, Vietnam o México. Pero un robot no exige salario, aportes, beneficios de salud, permisos por enfermedad y menos cuarentena por coronavirus. Por otro lado, o en simultáneo, modificar la cadena de suministro a nivel mundial implica el fin de la hiperglobalización lo que invita a proyectar una nueva era de independencia de suministros, proveedores y fabricantes externos, ya sean estos mundiales, latinoamericanos, con ventajas a nivel nacional.

Comencemos por las empresas que iniciaron el traslado de la producción a países de bajos salarios a principios de la década de 1990, con la ayuda de la caída de la caída del muro de Berlín y la integración global de China a la Organización Mundial del Comercio. El período comprendido entre 1990 y la crisis financiera mundial de 2008 se ha denominado la era de hiperglobalización, en la que las cadenas de valor mundiales representaron alrededor del 60% del comercio mundial.

La crisis financiera y económica mundial de 2008 marcó el comienzo del fin de esta era. En 2011, las cadenas de valor mundiales dejaron de expandirse y no han vuelto a crecer desde entonces. Hay estudios que demuestran que ante el incremento del índice de incertidumbre mundial las cadenas de valor mundial se resienten y las empresas dejan de considerar que el ahorro de costos de la deslocalización valga la pena.

En la actualidad la reacción económica se da por duplicado. El coronavirus detuvo no solo la cadena de suministros, sino que dejó al descubierto la dependencia de proveedores externos para insumos básicos de las economías industrializadas, en especial de suministro medicinales y de salud, que en algunos casos obligó a la reconversión de fábricas para proveer internamente los bienes y servicios esenciales.

Desde hace unos años, como muestra el cuadro, las empresas han optado por invertir en automatización y va de suyo que la aritmética es simple: los costos de trabajo son nulos. Pero hay algunas notas discordes. Se han utilizado robots en ciertos mercados mundiales y en algunas industrias, lo que no inhibe su expansión, gracias a la nueva tecnología del 5G, hacia otras ramas de la industria y los servicios. Debe destacarse también que los robots no consumen. 


Según el World Robotics Report, la venta de los autómatas aumentó un 30% del 2017 al 2018 y el volumen anual de ventas de robots industriales creció un 114 % en los últimos cinco años (2013-2017). Los cinco mercados más importantes del mundo son Corea, Singapur, por encima de los alemanes, japoneses y daneses. Estos países tienen una relación muy baja de robots por cada 10.000 trabajadores: 710 robots en el caso de Corea del Sur, 7%, una proporción muy pequeña, aunque no había coronavirus y las industrias robotizadas están sesgadas a las cadenas de producción más que a los servicios.


Las industrias más automatizas son la automotriz, la industria eléctrica y la electrónica (baterías, chips, pantallas, etc.) y la industria metálica (productos metálicos, metales básicos, maquinaria industrial). Parecería racional pensar que hace unos meses la continua automatización no era un problema serio para abordar en el corto plazo. Ahora, para el trabajo hay una serie concatenada de desgracias, desde la automatización, hasta la flexibilización laboral pasando, en estos momentos, por la quita salarial como sustitución al despido.

El segundo punto que nos parece relevante tiene que ver la globalización y la nueva lógica de la cadena de suministros, así como los sectores más expuestos que los países centrales van a intentar proteger. Por ejemplo, Alemania importa de países con bajos salarios el 12% de los suministros para sus sectores automotrices, equipos de transporte productos eléctricos y textiles, por lo que el incremento de la robótica impactará de lleno en las exportaciones y en el empleo de dichas naciones.


Y aquí está la fase optimista o de reconversión de las antiguas políticas globalizadoras por una nueva desconexión que, esperamos, modifique el mercado y la producción mundial y regional. No hablaremos de modelos predictivos poscoronavirus, todos sabemos los efectos indirectos, minimizados en el cuadro de Cepal (diagrama 1), donde se destacan y detallan caídas en la oferta-demanda, problemas financieros, de liquidez y acumulación de deuda. También sabemos que el comercio mundial se desacelerará y trasladara sus efectos al sector externo, la macro y la microeconomía.

América Latina, y seguramente Sudamérica, tendrá un impacto económico mayor que otras áreas ya que depende de la actividad económica de sus principales socios y los canales de transmisión económicos son inmediatos. Los precios de los commodities se derrumbarán y su caída provocará un mayor deterioro de los términos de intercambio dependiente de las exportaciones de bienes primarios (cuadro 2).


La crisis ha puesto al descubierto los riesgos económicos de las cadenas de suministros, su dependencia geográfica, pero sobre todo ha revelado la fragilidad con respecto a artículos esenciales y de salud en el mundo. Esta idea enalteció el compre nacional, la restricción de exportaciones, y la disputa por bienes de los cuales las naciones desarrolladas actuaron como piratas apropiándose de bienes sanitarios que estaban de paso en sus puertos y fueron expropiados a otras naciones.

Los datos anteriores demuestran que el mundo va a ser uno más cerrado para las mercancías. Creemos que el comportamiento empresarial aumentará la localización en lugares más cercanos a sus grandes mercados y la confianza en los proveedores mundiales se deteriorará, lo que representa para nosotros una de las oportunidades ante el deterioro económico mundial. Un desarrollo estatal dirigido, con pymes que mantengan la producción con cercanía regional y lógicas de cadenas de suministro más ágiles y menos dependientes del exterior.

Los responsables políticos, la intervención estatal y la comunión con las empresas privadas actuarán para reducir la dependencia de los proveedores extranjeros, al menos de suministros médicos y de salud pública, a través de medidas destinadas a diversificar las cadenas de suministro, ejerciendo un mosaico de políticas nacionales que aprovechen nuestras fortalezas tradicionales. Esas políticas deberán incluir fondos para  la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud e inversión en desarrollo de programas de investigación científica.

Deberá tomarse en cuentas el desarrollo y el apoyo a la digitalización y conexión ya que el uso de la tecnología exacerba las desigualdades en múltiples aspectos. Las tecnologías digitales han disminuido el impacto de la pandemia en algunas profesiones y en la educación, al tiempo que han permitido sostener comunicaciones personales y actividades de entretenimiento en los hogares. Pero juegan un papel esencial en los trabajos a distancia; la conectividad y el acceso a internet diferencia la capacidad de las empresas grandes de las pequeñas en cuanto a opciones laborales.  

No somos generadores de políticas públicas, pero creemos que en una segunda etapa, posterior a la actual, basada en la prioridad presupuestaria de las políticas sanitarias y protección de los ingresos y empleos, cuando el peso de la recesión mundial recaiga sobre la región, podremos darle un nuevo impulso a las pymes, a la custodia del trabajo, a una lógica productiva más asociada a una idea de desarrollo nacional, de un Estado emprendedor y una empresa privada asociada a esta nueva cadena de suministros. 

Publicado en:
https://eltabanoeconomista.wordpress.com/2020/04/08/los-robots-no-tienen-coronavirus/