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sábado, 24 de octubre de 2020

El Gobierno resiste los embates del “mercado cambiario”, que busca la devaluación, por "Info135" del 23-10-20



23 octubre, 2020


El Gobierno está haciendo lo posible y lo imposible para llevar calma a empresarios y sindicalistas con una suerte de hoja de ruta para reactivar la economía y una mirada pragmática destinada a generar dólares, con el objetivo puesto en no devaluar ni aplicar una reforma laboral, en medio de las brutales presiones de los medios hegemónicos y del “mercado cambiario”, que hora tras hora se encarga de subir la cotización del dólar ilegal.

Precisamente, esta mañana el ministro de Economía, Martín Guzmán, fue contundente: “Pese a que tenemos una brecha cambiaria que nos genera ansiedades importantes y que nos ocupa fuertemente, tenemos los instrumentos necesarios para continuar la política cambiaria que venimos llevando adelante y no hacer una devaluación”.

En declaraciones a Radio con Vos, al ser consultado sobre una nota publicada por Marcelo Bonelli en el diario Clarín donde adelantó una devaluación, el funcionario sostuvo: “No, no va a haber devaluación. Vamos a continuar con el ritmo de depreciación del peso contra el dólar que va de la mano de la inflación”.

Aunque al Banco Central le quedan pocas reservas líquidas y la brecha cambiaria supera con comodidad el 100 %, el equipo económico comandado por Guzmán sigue resistiendo, lo que significa que no está en los planes impulsar una suba más rápida del tipo de cambio oficial.

Si bien los principales funcionarios del área económica saben que la situación se acerca a niveles insostenibles, al mismo tiempo consideran un suicidio avanzar con una liberación del tipo de cambio. El motivo es que la desconfianza terminaría disparando la cotización, con un tremendo impacto en los niveles de inflación y de pobreza.

Justamente, el salto del dólar paralelo es otro de los elementos de presión del mercado, que se encuentra cada vez más convencido de poder forzar al Gobierno a devaluar el tipo de cambio oficial.

De ahí que la cotización de la divisa estadounidense volvió a ser la discusión central de la economía en las últimas semanas. Es que detrás del debate sobre su precio, lógicamente se esconden preocupaciones, miedos y luchas de poder.

Como bien señala Julián Zicaria en Ambito.com, “en Argentina, para domar la política es necesario domar la economía y para ello es indispensable tener controlado el dólar. Por ello mismo la batalla por el dólar implica mucho más que el precio de una simple variable más, sino más bien es el epicentro del poder político y económico: la verdadera madre de todas las batallas, en las que se define la ansiedad, el humor social, las expectativas y el termómetro económico-político de cada situación”.

Después de todo, no se trata simplemente de una cotización que se fija “libremente” en el mercado, sino una diputa de poder, en la cual funcionarios, empresarios y distintos sectores económicos entablan relaciones de fuerza.

En este contexto de presiones, por ejemplo los sectores rurales dicen que liquidarán sus exportaciones siempre y cuando les quiten o reduzcan retenciones (buscando así una devaluación); sectores industriales piden a viva voz que haya un desdoblamiento cambiario (buscando una suba del dólar para su sector), mientras que agentes financieros quieren dolarizar sus ganancias y fugarlas presionando sobre los dólares alternativos (que son los que más han subido su precio).

En tanto, el Gobierno pone todo su empeño por mantener el valor de la moneda y proteger las reservas. Entonces este campo cruzado de intereses es en verdad el que protagoniza una auténtica pulseada por ver quién se impone y quién pagará los costos de la crisis generada por el freno a la economía a raíz de la pandemia mundial por el coronavirus.

Es sabido que una devaluación traería consecuencias desastrosas en la economía: aceleraría la inflación, aumentaría la pobreza, licuaría salarios, agudizaría la recesión y tampoco traería calma cambiaria.

Pero si el Gobierno busca resistir la devaluación por el altísimo costo social que tendría, lo cierto es que tampoco sería una solución, ya que no hay un problema de fondo: hay indicios de que algunos sectores económicos se están recuperando a buen ritmo, mientras el país acumula superávits externos y sus fundamentos macroeconómicos mejoran cada vez más.


Publicado en:

https://info135.com.ar/2020/10/23/el-gobierno-resiste-los-embates-del-mercado-cambiario-que-busca-la-devaluacion/

domingo, 11 de octubre de 2020

¿Cuáles son los delirios de los libertarios? , por Julián Zícari (para "Página 12" del 10-10-20)


El rechazo al debate intelectual de los libertarios los termina de acercar al terraplanismo y a los movimientos antivacunas.  

Radiografía a la secta del terraplanismo económico 


Es el grupo de choque más agresivo y reaccionario del neoliberalismo. La vanguardia patotera del capital concentrado. Militan por la dictadura del empresariado y tienen como enemigo principal al Estado. Han proliferado en los últimos años gracias a Internet y las redes sociales. 

Por Julián Zícari *


Una secta recorre la Argentina y es la del terraplanismo económico: los libertarios. Un grupo que ha proliferado y ganado visibilidad en los últimos años pero que hasta ahora poco se ha investigado y que parece funcionar como el grupo de choque más agresivo y reaccionario del neoliberalismo.


Con una imagen cercana a las vanguardias y que parece cuestionar al status quo vigente, que suma una pose rebelde y anti política, cercana al espíritu punk, vociferan para reivindicar lo que llaman el anarcocapitalismo: un mercado total, que nadie lo pueda regir y en el que el Estado se desvanezca. Pero que en los hechos terminan por representar la doctrina del liberalismo autoritario.


Lejos de la rebeldía, lo que suelen reclamar es disciplina, orden y que el empresariado lo rija todo, deviniendo en los hechos la vanguardia patotera del capital concentrado, a los cuales son totalmente funcionales. Ya que el gran empresariado y los multimillonarios nunca se ven cuestionados en sus discursos, sino incluso reivindicados.


Como la clásica derecha tiene un fuerte olor a rancio y está desprestigiada, por su identificación con los programas antipopulares, los ajustes y el endeudamiento, ahora aparece revestida de nuevas formas y, sobre todo, expresada por sectores de la juventud.


Enemigo

Si el marxismo históricamente promovió la dictadura del proletariado, los libertarios en cambio militan por la dictadura del empresariado, en la cual se pueda despedir y explotar trabajadores sin límite alguno y en la que todo esté privatizado.


Su enemigo principal es el Estado, al que consideran opresor por fijar normas y regulaciones o garantizar derechos, y detestan los impuestos, especialmente los progresivos, como Bienes Personales, Ganancias y a la herencia, a los que consideran confiscatorios.


Han proliferado en los últimos años gracias a Internet y las redes sociales, donde el anonimato y la lógica de odio que a veces existe allí, les permite plantear consignas e ideas que antes no era posibles, corriendo el sentido común y extremando los reclamos, diciendo lo que antes no estaba políticamente permitido decir.


Su alta intensidad en redes sociales contrasta con el bajo volumen político que representan, ya que en las últimas elecciones su principal candidato quedó atrás del voto en blanco. Una señal de que se manifiestan mucho, alentados por el odio interno que los mueve, pero también que sus economistas están sobrerrepresentados en los medios e Internet.


La composición sociológica que tienen parece estar definida. En su gran mayoría son jóvenes sub-30, casi todos hombres. Las mujeres son muy pocas y no suelen tener rol alguno. Salvo las mamás de muchos de ellos cuando los acompañan a algunos eventos.


El discurso económico además de violento es sumamente simplista, ya que en él nunca aparecen problemáticas como el subdesarrollo, la restricción externa, las mejoras sociales, los desequilibrios productivos típicos de un país sudamericano o qué hacer con respecto a la deuda externa. Suponen que mágicamente estas cuestiones se resuelven achicando el Estado o dejando de emitir.


Intolerancia 

En el discurso libertario ya no se observan ni siquiera los restos del viejo sujeto liberal progresista, sino un individuo reaccionario, en el cual el microfascismo, la prepotencia y el narcisismo devienen centrales. Y en toda desviación a sus premisas pasa a ser identificada como estatismo, una dictadura y “un camino a ser Venezuela”.


Su propio lema “no me pises” (dont treat on me) y su símbolo (una víbora atacando) lo dice todo: se sienten oprimidos por el Estado (que supuestamente los pisotea) y por eso sienten que deban atacar, justificando su agresividad.




Cuestionan y les molestan los avances de los derechos sociales y políticos de otros grupos, lo cual es llamativo porque se oponen flagrantemente a la idea de ampliar las libertades y derechos individuales que tanto reclaman.


En el fondo les molesta cualquier forma de colectivismo (el feminismo, los movimientos sociales, los sindicatos, los derechos humanos) pues sienten que los subyugan y les “roban su libertad”. Con lo que queda claro que, a diferencia de otros movimientos autoritarios, no reivindican un sujeto colectivo detrás de sí (como la nación, la etnia, una religión o una cultura) sino simplemente la potestad irrestricta del individuo por sobre todo.


De esta manera nociones como la igualdad, la solidaridad o la preocupación por el prójimo están totalmente ausentes en sus lógicas, considerando que toda forma de integración social debe hacerse únicamente por medio del mercado. Así, suponen que alguien es pobre porque no le gusta trabajar o porque es oprimido por el Estado que lo coarta.


Agresión

De corte antiintelectual, no les interesa el debate o enriquecerse con otras perspectivas teóricas, sino simplemente agredir. Incluso, el rechazo al debate intelectual los termina de acercar al más duro terraplanismo, los movimientos antivacunas o protestar contra el 5G. Por eso no sorprende que algunos de sus enemigos centrales sean el Conicet o las universidades públicas, pero pretendiendo, a la vez, que sus ideas reaccionarias se enmascaren en un aire academicista.


Detestan lo que llaman “ideología de género”, al Che Guevara, y su planteo se entremezcla culturalmente con el negacionismo del genocidio de la última dictadura militar. Cualquier práctica que se desvíe de sus premisas es caracterizada como “comunismo”. El insulto preferido es “zurdo empobrecedor” o “liberprogres” aunque algunas veces pueden gritar “keynesiano de mierda”.


La apuesta libertaria por augurar el desastre, vender apocalipsis y meter miedo permanentemente termina por fragilizar las subjetividades y volverlas más vulnerables. Y así, al sentirse indefensas, hace que muchos sectores de la población sean propensas a salidas autoritarias al estilo Bolsonaro o Trump, ya que el miedo es un gran disciplinador social. Además, termina convirtiendo a la clásica derecha liberal como la de Larreta o Macri en simples moderados frente a este extremismo.


El espíritu reaccionario en términos económicos se traduce no sólo en recuperar ideas monetaristas y que han terminado en fracasos catastróficos en la historia del país bajo gobiernos liberales (tales como la experiencia de Martínez de Hoz, la convertibilidad o las Lebacs de Sturzenegger), sino que suelen abogar por destruir al Banco Central, e incluso por volver a un régimen monetario del siglo XIX como el patrón-oro.

Doble vara

Dicen que se oponen a todo estatismo pues militan el ajuste y detestan las regulaciones. Pero a la vez dicen que deben garantizarse los derechos de propiedad, las reglas de juego, que se pague la deuda externa y reclaman castigo y punitivismo. Es decir, en el fondo quieren un Estado fuerte pero solo al servicio de garantizar los derechos al gran empresariado.


Suelen amenazar con que van a dejar el país, paradójicamente, convirtiéndose en lo que más detestan: en inmigrantes y extranjeros, que van a “robar” trabajo a otros países.


Cuando compran divisas por un canal no autorizado hablan de “dólar libre” pero si los sectores vulnerables ofrecen productos en la calle dicen “venta ilegal”. Plantean que en los “países serios no es joda evadir”, pero si aquí la AFIP ejerce controles hablan de “persecución” y “ahogo”. Reclaman contra la toma de tierras en los barrios humildes pero si el Estado reclama por las tierras usurpadas por countries y barrios privados, hablan de “guerra contra los ricos”.


En línea con el macrismo, reivindican la meritocracia, la cual increíblemente es propiciada por herederos millonarios, mientras que a la par se aponen a la educación estatal y a las universidades públicas, precisamente, que son herramientas excelentes para el progreso social y la movilidad ascendente vía el esfuerzo. 


Personajes

Las fuentes intelectuales de los libertarios los pinta de cuerpo entero. Recuperan a los padres de la escuela austríaca de economía, como Von Mises y Von Hayek, dos personas que se la pasaron hablando contra la improductividad pero que eran dos aristócratas que vivían de rentas.  Otra referencia intelectual es el monetarismo de la escuela de Chicago, en la cual sobresalía Milton Friedman, que fue asesor del dictador Pinochet.


Aunque sus representantes locales no se quedan atrás en hipocresía. José Luis Espert, el candidato a presidente por los libertarios en las elecciones pasadas, increíblemente financió casi el 100 por ciento de su campaña con fondos estatales. Diego Giacomini cobra un sueldo como empleado público en la UBA, donde dicta un curso.


O inlcuso Javier Milei, su representante más conocido, no sólo cobró su sueldo gracias al ATP del Estado, sino que fue postulado por el exdiputado salteño Alfredo Olmedo, un reconocido homofóbico, que reivindica la dictadura y que incluso fue encontrado con trabajadores esclavos en sus campos, para ser su ministro de Economía.


Una de las pocas mujeres libertarias que tiene visibilidad, Lilia Lemoine, fue la responsable de agredir al móvil de C5N mientras cubría una marcha anticuarentena. O incluso el periodista cordobés conocido como El Presto, que fue detenido unas horas hace algunas semanas por amenazar de muerte a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, y que se presenta también como otro mártir de la libertad y los derechos individuales, por que quedó expuesto cuando se conocieron sus fotos junto a Videla.


Así son los libertarios, supuestos defensores de la libertad, de la productividad, y combatientes contra el Estado pero que, en realidad, no practican lo que dicen, sino que solo proclaman ilusiones reaccionarias.


* Economista. Doctor en Ciencias Sociales (UBA/UNDAV/Conicet). Autor del libro Las crisis económicas argentinas. De Mitre a Macri.


Publicado en:

https://www.pagina12.com.ar/297870-cuales-son-los-delirios-de-los-libertarios

lunes, 24 de agosto de 2020

Javier Milei: el profeta del caos que no se cumple, por Julián Zícari (para "Página 12" del 23-08-20)


El personaje mediático de Javier Milei cumplen un rol en la construcción del sentido común dominante conservador y reaccionario.

Economista mediático con discurso violento y autoritario acumula record de pronósticos fallidos

Un recorrido detallado de sus reiteradas afirmaciones sobre la inminencia de una hiperinflación en los últimos años, catástrofe que no se verificó. Confunde permanentemente sus deseos con la realidad. 

Por Julián Zícari *


Sobre fines de la década de 1980 Javier Milei desarrolló su carrera profesional como arquero en el club de fútbol Chacarita Juniors. Sin embargo decidió cambiar de rubro, abandonar el deporte y abrazar la economía. A partir de allí, como economista ya no atajó un solo pronóstico más. 

En los últimos años, cuando su perfil mediático comenzó a crecer, sus vaticinios sobre el futuro del país se han ido radicalizando, augurando catástrofes cada vez más drásticas pero que nunca se cumplen. Vale revisar su jugoso historial para entender cómo operan los defensores del terraplanismo económico de la ortodoxia.

En octubre de 2016, durante el macrismo, cuando empezó a ser conocido, anunció que el escenario fiscal presagiaba un Rodrigazo (Cronista 26/10/2016). Dos meses después, insistió con lo mismo aunque agradecía que la política monetarista de Federico Sturzenegger con las tristemente celebres Lebacs (esas que después explotarían en corridas cambiarias contra el dólar) nos habían salvado de caer en una hiperinflación (Urgente24 20/12/2016). 

De hecho, ya en 2017, para defender la política monetarista del macrismo, llegó a decir que el “kirchnerismo dejó planteada una hiperinflación” (Noticias & Protagonistas 08/02/2017). 

En 2018 empezó acelerar su tono apocalíptico: en mayo de ese año, cuando comenzaron las corridas del dólar, justamente por la bola de Lebacs de Sturzenegger y el sobreendeudamiento macrista, dijo que el gobierno estaba “chocando la calesita” y que podría venir una híper (El Comodorense 21/05/2018). Aunque el riesgo, o más bien la certeza, de que irrumpiría una hiperinflación ya la pasó a sostenerlo durante todo ese año y desde ahí prácticamente siempre estuvo presente en su discurso (ver por ejemplo, Panam Post 19/07/2018 y CienRadios 31/08/2018).

En octubre prometió que “Vamos a un default: si no es en 2020 será en 2021”. Casualmente, el default ocurrió en 2019 cuando el macrismo reperfiló su deuda y fue en 2020 cuando se salió del default tras el arreglo kirchnerista. Para coronar el 2018, vaticinó desde su cuenta de tuiter: “Si llega a ganar Cristina habrá una hiperinflación tremenda” (04/12/2018).

Como no podía ser de otra manera, durante 2019 continuó con la misma línea. Ahora en marzo advirtió: “Si hubiese ballotage, se dispara una hiperinflación” (La Brujula24 01/03/2019). Luego dijo que si Cristina Kirchner lanzaba su candidatura habría una inflación de más de 500 por ciento (Perfil 20/03/2019). Un mes después dijo que ya estábamos “al borde de una hiperinflación” (Agena4P 11/04/2019). Y cuatro meses lo mismo: “Estamos en las puertas de una hiperinflación” (Telemax 14/08/2019). 

Cuando parecía inminente el triunfo electoral del Frente de Todos, su augurio ya pasó para el 2020, diciendo que vendría una dolarización, una híper y la peor crisis de toda la historia (El Economista 22/09/2019).

Este año, cuando se impuso la cuarentena producto del coronavirus en marzo, vaticinó otra vez una hiperinflación, un default y la peor crisis sanitaria de la historia (Infobae 30/03/2020). En julio dijo que había “alto riesgo de hiperinflación” (iProfesional 26/07/2020), mientras que en paralelo anunciaba que la pobreza subiría al 75 por ciento y que ya “la híper estaba cantada” (Cronista 06/07/2020). 

Otra vez, cada vez daba con mayor certeza la llegada de una híper, justo en un momento que se desacelera la inflación y ésta proyecta ser la más baja en los últimos años. Los detalles de esas intervenciones se puede encontrar aquí .

Como se ve, Milei suele confundir permanentemente sus deseos con la realidad. Y toda desviación de sus premisas como un camino a la catástrofe, dada su inflexibilidad intelectual, que lo vuelven muchas veces un prepotente o un autoritario muy violento.

Con todo, a pesar de hacer vaticinios cada vez más duros, y que nunca se cumplen, igualmente su figura ha crecido a paso firme. Por lo que está claro que su presencia en los medios no se debe a su talento profesional, sino a su histrionismo y exuberancia, volviéndose un personaje mediático que entretiene más que a su capacidad analítica como economista.

Debe reconocerse, igualmente, que figuras así cumplen un rol en la construcción del sentido común dominante, porque al ganar visibilidad y mostrarse como extremistas terminan por convertir a otros representantes de la derecha liberal argentina, como Macri o Larreta, en moderados y por ende en menos temibles para los votantes.


Es curioso que Milei, a pesar combatir al Estado con su discurso, parece depender de él. Durante años fue ayudante de una cátedra de la UBA, en la que no cobraba pero daba clases allí, según él, por el prestigio que tenía esa Universidad pública. Actualmente trabaja en una empresa concesionaria del Estado. Y lo que es más llamativo, hace poco trascendió que pudo seguir cobrando su salario gracias a la ayuda que dio el Gobierno a esa empresa privada con los ATP.

Milei es el líder y gurú del libertarianismo, y le resulta atractivo a los jóvenes sub-30 ya que se presenta como una suerte de rebelde, con un discurso provocador y antipolítica, diciendo que “todos los políticos son chorros”. Lo curioso es que él sostiene que el mejor Presidente de la historia fue Carlos Menem, un peronista que por antonomasia está ligado a la corrupción, se embandera defendiendo al poco exitoso Sturzenegger y asegura que su ídolo argentino es Domingo Cavallo. Todos representantes de las políticas de ajuste, que favorecen la exclusión, el desempleo, la desigualdad y el empobrecimiento generalizado.

Como cantan Los Redondos "nuestro amo juega al esclavo", porque detrás de esa supuesta irreverencia se esconde una subordinación a las formas de pensar la economía totalmente favorable al poder concentrado, al cual jamás discute. Los poderosos en su discurso nunca son cuestionados. 

No es casual, finalmente, que los referentes intelectuales de Milei sean los de la escuela austriaca, Friedrich von Hayek y Ludwig von Mises: dos autores que eran parte de la élite aristocrática, de estatus nobiliario, que con marcado desprecio clasista, desarrollaron ideas para combatir a los sindicatos, el socialismo y la izquierda. Ya que nada les parecía más detestable que la igualdad o la intervención del Estado para distribuir la riqueza y que hubiera mejoras sociales. 

Tal vez por eso desde el mundo empresarial permitan crecer a figuras como las de Milei, dado que gracias a él tendrán un profeta que promueva las políticas de exclusión y flexibilización laboral, de un Estado mínimo, y que tanto les favorece.

* Economista. Doctor en Ciencias Sociales (UBA/UNDAV/Conicet). Autor del libro Las crisis económicas argentinas. De Mitre a Macri.

Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/286434-javier-milei-el-profeta-del-caos-que-no-se-cumple

sábado, 15 de agosto de 2020

Siete razones que predicen un año económico espectacular en 2021, por Julián Zícari (para "Ámbito" del 13-08-20)


2021 sería un año espectacular en términos económicos.


13 Agosto 2020

Se están empezando a avizorar factores objetivos muy alentadores en el horizonte próximo. Todos los cuales comienzan a señalar al año que viene como un gran año económico. Veamos.


Por Julián Zícari

La semana pasada se anunció el acuerdo de la deuda bajo legislación extranjera. Esta semana se anunció que nuestro país será uno de los pocos fabricantes de la vacuna contra el coronavirus. Ambos anuncios son muy buenos e importantes, pero si se los compara con los sucesos que parecen presagiarse para el año próximo, quedarán en poco tiempo reducidos a ser solo unos eventos más dentro de una larga serie.


Si bien el futuro siempre es incierto y existe la posibilidad de que irrumpan inesperados cisnes negros que modifiquen cualquier escenario, no podemos negar que se están empezando a avizorar factores objetivos muy alentadores en el horizonte próximo. Todos los cuales comienzan a señalar al año que viene como un gran año económico. Es decir, así como después de la terrible crisis del 2001/2002 vino un gran período de prosperidad económica a partir del 2003, existen ahora condiciones que nos permiten presagiar una situación similar. Repasemos entonces los siete motivos que nos empujan a pensar eso.

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1- Lo peor ya quedó atrás

Los Redondos cantan “cuando la noche es más oscura, se viene el día en tu corazón”. Si bien los indicios todavía son tenues, en todas partes parecen señalar lo mismo: lo peor de la crisis económica producto del impacto pandémico del Covid-19 parece estar quedando atrás. Por ejemplo, en abril la actividad económica con respecto al mes anterior cayó un terrible 17,9%, pero al mes siguiente rebotó un 10% y en la mayoría de los sectores económicos estamos empezando a ver eso: industria, construcción, comercio, ventas, etc. Donde ya en muchos casos están llegando a los niveles previos a la cuarentena. Es decir, se da una rápida recuperación.

Eso ocurre no sólo porque la cuarentena y las restricciones son cada vez menores y se flexibilizan, sino que parece ser verdad que el rebote estadístico empieza a ser un hecho. La actividad está teniendo una clara forma de V este año: una fuerte caída durante el primer cuatrimestre, pero luego progresivas recuperaciones cada vez más acentuadas. Lo cual, si bien este año de todos modos el resultado final será negativo, empiezan a dejar un arrastre muy prometedor para el 2021. De hecho, ya hay varios consultores que indican que el año próximo nuestro país crecerá un categórico 9% y que el siguiente ocurrirá algo similar.


2- Se viene una catarata de arreglos

Desde el lado financiero la situación empieza a volverse cada vez más prometedora. El anuncio de acuerdo con los acreedores financieros de la deuda bajo legislación extranjera es alentador: parece que superará los mínimos fijados por las Clausulas de Acción Colectivas (CAC), por lo cual, todo aquel que no entre ahora luego no podrá accionar legalmente en la justicia. Esto implica, entonces, que lo niveles de aceptación serán muy altos.

Pero eso no es todo, luego de ese importante acuerdo, se viene también el mes próximo otro gran acuerdo para la deuda bajo legislación local, el cual se descuenta que será incluso mejor. Con posterioridad a eso vendrán los acuerdos con el Club de París, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo. Todos los cuales también se creen que serán fáciles y accesibles. Después quedará el acuerdo con el FMI, si bien más duro, será inevitable más temprano que tarde, representado un broche de oro al turbulento y urticante tema de la deuda argentina.

Por último, a todo esto, debemos sumar que en la actualidad los precios de las acciones, bonos y activos argentinos están realmente muy bajos. Por lo es de esperar que se vayan recuperando a toda velocidad dentro de pronto, anticipando los acuerdos que se vienen y al ciclo económico que se comenzará a expandir. De este modo, que la bolsa será una fiesta en los próximos semestres es difícil dudarlo.

3- Subirá el precio de los commodities

La pandemia generada por el coronavirus hizo estragos en todos los países del mundo y afectó severamente al comercio internacional. Sin embargo, como sobre fin de año irrumpirá la recuperación por todo el planeta, los primeros precios en subir serán los de los bienes primarios, pues su demanda es indispensable frente al nuevo crecimiento del consumo y de la actividad. Entonces es fácil anticipar que el petróleo y los alimentos mejorarán sus perspectivas actuales. Siendo ello algo que sin dudas beneficiará a nuestro país.

4- Existe una alta capacidad ociosa local

Luego de dos años de caída económica bajo el gobierno de Macri (2018 y 2019) vino luego la actual debacle del Covid-19 que resintió todavía más la economía local. Ahora bien, si es verdad que la situación ya está tocando un piso y pueden observarse puntos en rebote, ello indica que también están dadas todas las condiciones para un crecimiento económico rápido y fácil durante los próximos años.

Sabemos que hoy en día la capacidad ociosa del sector industrial es muy alta (con una capacidad instalada en 53%) lo que va a permitir crecer sin necesidad de hacer grandes esfuerzos de inversión, agilizando a la actividad. Además, los recursos ociosos en empleo también podrán jugar a favor de la recuperación, propiciando que baje la desocupación de manera relativamente fácil (algo similar ocurrirá con la pobreza “blanda”). Por último, los salarios medidos en dólares han caído a un nivel muy bajo, lo cual terminará por ser otro elemento desgraciado, pero que ayudará al crecimiento próximo.

5- Altos superávits y dólar competitivo: el sector externo está resuelto

El talón de Aquiles de la economía argentina sabemos que es el sector externo y la falta de dólares. Esto es algo histórico. Ahora bien, este año el país acumulará un impresionante superávit comercial cercano a los 18 mil millones de dólares y se esperan números similares para los próximos años. A su vez, como gracias a los arreglos financieros arriba nombrados nuestro país no deberá hacer grandes desembolsos debido al tema deuda, eso significa que no tendrá los próximos años la consabida “restricción externa”.

Agreguemos un dato más: el dólar se mantiene en niveles competitivos y existe el cepo. Si bien en los últimos meses la presión compradora no le ha permitido al Banco Central acumular reservas y se ha ampliado la brecha con los dólares paralelos, estas parecen ser turbulencias transitorias que en lo próximo deberían remediarse. Por el lado real y financiero la cuestión está resuelta y el dólar se descomprimirá, algo inédito.

6- Se viene el despilfarro típico de un año electoral

Como en 2021 es un año electoral, y como típicamente ocurre en la Argentina, el Gobierno hará un despilfarro del gasto para asegurarse un buen resultado en las urnas. Para ello le dará mucha importancia a la obra pública, buscará que mejore el consumo, alentará la recuperación salarial y que los sectores más castigados (sobre todo tras el deterioro que sufriendo por la crisis del coronavirus y en los últimos años del gobierno de Macri) puedan recuperarse a toda velocidad. Es decir, el Estado será un motor sin lugar a dudas de la recuperación que viene: mejorando los salarios, las transferencias, las compras públicas, la construcción y al mercado interno.

7- Liquidaciones récord en puerta

Como producto del deterioro del comercio exterior que causó la pandemia, la caída de los precios externos y las expectativas de devaluación, este año la liquidación de exportaciones fueron insólitamente bajas. No obstante, el año que viene se espera que todo eso se revierta, pues como dijimos los precios, el comercio y los intercambios tendrán una notoria recuperación. Además, está estudiado que si un año el nivel de liquidaciones es bajo, al año siguiente suele ser más alto compensándolo en parte. Por lo que esto es muy probable que se repita en 2021.

En síntesis, vemos que existen elementos tanto a nivel externo, financiero, estadístico y de la economía real que propician mejoras espectaculares para la economía del próximo año. Están dadas prácticamente las mismas condiciones de recuperación como las que operaron en el gran ciclo económico que se abrió en el país desde el 2003. Seguramente habrá algunos agoreros que se esfuercen por negarlo ahora. Pero eso ya será no por un cuidado análisis económico sino por puro dogmatismo ideológico. Ya que la única verdad es la realidad.

* Economista. Doctor en Ciencias Sociales (UBA/UNDAV/Conicet). Autor del libro Las crisis económicas argentinas. De Mitre a Macri.



Publicado en:
https://www.ambito.com/opiniones/acuerdo/siete-razones-que-predicen-un-ano-economico-espectacular-2021-n5124823

martes, 5 de febrero de 2019

El Conicet lo rechazó por tener muchos títulos universitarios: "Me están invitando a irme del país", por Laura Guarinoni (para "Minuto Uno" del 03-02-19)

Julián Zícari


Por: Laura Guarinoni
03 de febrero de 2019



Pese a que el actual gobierno hace foco y promueve la "meritocracia", Julián no fue admitido por el máximo organismo científico del país debido a que está sobrecalificado.
Julián Zícari tiene 36 años y es Doctor en Ciencias Sociales, Mágister y Especialista en Historia Económica. Es también licenciado en Historia, Economía, Psicología y Filosofía de la Universidad de Buenos Aires (UBA), docente y está terminando su tesis posdoctoral. Escribió el libro “Camino al Colapso: cómo llegamos los argentinos al 2001",y otro que está por publicarse. Pese a su basta formación académica, en 2017 el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) rechazó su ingreso por el motivo menor pensado: haber cursado cuatro carreras de grado "podría llevar a la dispersión de intereses de investigación".




Dictamen del Conicet

El dictamen que emitió el organismo dice que tiene los requisitos suficientes para el ingreso a la carrera de investigador científico y no se objeta nada de su proyecto de investigación, pero sí establece la presunción de que por haber estudiado mucho podrían (en potencial) "dispersarse sus intereses".

El economista explicó a minutouno.com que el documento debe ayudar a los candidatos a saber qué deben modificar para presentarse en la siguiente convocatoria. En su caso es imposible. "Ya no puedo deshacer el haber estudiado cuatro carreras. No puedo mejorar eso."

El pasado viernes recibió el segundo rechazo por parte del directorio del CONICET. Había apelado el dictamen, pedido una reconsideración, y no le dieron lugar al reclamo. "Es una arbitrariedad que no tiene sentido. En el ránking de méritos fuí el nùmero 25 cuando soy el que más antecedentes tiene en toda mi comisión".


Julián lleva más 13 años formándose. Proviene de una familia de, como el lo define, "recursos modestos". Trabajó de repositor, mozo y hasta cargando bolsas de papa para bancar sus estudios. En 2013 renunció a su empleo de operador financiero en un banco para ingresar como becario. "Ganaba 4 o 5 veces más de lo que me daban en el CONICET pero no importaba porque me dedicaba a la ciencia y la investigación que era lo que realmente me gustaba y hacía una aporte al país", relató.



Pese a las peculiaridades de su caso, Julián consideró que lo que le pasa se encuadra en las "políticas de vaciamiento y desfinanciamiento de la Ciencia y Técnica" que lleva adelante el actual gobierno de Mauricio Macri.

Según comentó, en todas las áreas hay desmembramiento de equipos, a muchos le cortaron la beca, los ingresos se han reducido a menos de la mitad y "muchos compañeros renuncian porque van a los laboratorios y no pueden trabajar porque no tienen para comprar los insumos".

"Me están invitando que me vaya del país. Sé que concurso en cualquier universidad del exterior y me toman. Soy un recurso formado donde el Estado hizo una inversión grandisima pero el mismo CONICET, que es donde uno tiene que producir y en la instancia donde mi trabajo empieza a aflorar, me deja afuera", lamentó.

Publicado en:
https://www.minutouno.com/notas/5013960-el-conicet-lo-rechazo-tener-muchos-titulos-universitarios-me-estan-invitando-irme-del-pais

miércoles, 16 de enero de 2019

Ocho factores que podrían complicar la economía en 2019, por Julián Zícari (para "Ámbito" del 15-01-19)


15 Ene 2019

Por Julián Zícari

Cuando un médico le corta la pierna a un paciente, sabe que no volverá a caminar o correr normalmente pero eso no le preocupa. Lo da por hecho. Sino que realiza la amputación porque cree que es la única forma de salvarle la vida y porque la situación es extrema. Cuando el Gobierno mantiene durante meses y meses las tasas de interés en niveles tan elevados, sabe qué le está haciendo un daño terrible a la economía: cae el consumo, los salarios, la inversión, la actividad y que todo será peor, pero eso no le preocupa. Lo da por hecho. Sino que lo hace porque la situación es extrema y quiere evitar una catástrofe. En las dos circunstancias funciona la misma lógica: se toma una acción desesperada y terrible porque si no todo puede ser infinitamente peor. Se habla de vida o muerte.

Si se tuviera que juzgar a Macri por los resultados obtenidos hasta ahora y los recursos utilizados durante el proceso, parecería que el plan consistió simplemente en endeudar al país para comprar habichuelas mágicas. Ya que todos los frentes económicos están mucho peor de los recibidos, siendo el estado de situación muy vulnerable y precario. De este modo, existen al menos ocho formas en las que todo finalmente pueda estallar, pudiendo resultar las medidas extremas aplicadas hasta ahora por el Gobierno como inconducentes para evitar una explosión. Repasemos dichas vulnerabilidades y su virtual resolución.

Shock deflacionario: un nuevo plan Bonex

El número de Leliqs no ha parado de crecer, siendo letras de promesa de emisión futura. La pregunta que sobrevuela el mercado es qué hará si las renovaciones de ese instrumento cayeran: hasta ahora sólo se pagaron las Leliqs con más Leliqs, pero en algún momento alguien querrá cobrarlas y cambiarlas a dólares, protegiéndose. Una de las resoluciones de esta eventual situación es que el gobierno decida pagarles a los bancos de manera compulsiva con un bono a 10 años, como ocurrió en 1989 con el plan Bonex o en 2002 con el corralón. Esto sería una solución extrema, deflacionaria, que quitaría el grueso del circulante y terminaría con las dudas sobre la deuda o quiebra posible del Banco Central.


Shock hiperinflacionario: construir un nuevo equilibrio

La otra alternativa frente a la caída de las renovaciones sería que el Banco Central imprimiera compulsivamente para repagar sus compromisos. Eso sí, al costo de desencadenar una hiperinflación por 3 meses. Si bien sería algo duro, sería una forma de resolver la situación financiera del Central. Como dice la teoría monetarista que tanto sigue el Gobierno y el FMI, a veces una crisis es la mejor forma de incendiar todo para luego reconstruir un nuevo sistema de precios relativos y terminar de licuar el déficit fiscal. El Rodrigazo de 1975 o la híper de febrero de 1990 fueron “soluciones” en este sentido.

Default total, parcial o reestructuración

Hasta ahora el Gobierno no declaró el default formalmente porque ha contado con la indispensable ayuda del FMI. El problema es que la ayuda no ha resuelto los problemas sino que está manteniendo artificialmente vivo a un paciente por dos cosas. Primero, el dinero del Fondo no alcanza para cubrir todos los vencimientos de deuda de este año, sino que necesita una tasa de renovación por encima del 54%. Es decir, este año el riesgo de default existe. Segundo, aún en un escenario optimista, el mercado se pregunta qué pasará en 2020 cuando las ayudas del FMI se interrumpan, puesto que las cuentas para continuar pagando no cierran. Allí, las estrategias serían tres: declarar un default total, uno parcial (solo para algunos bonos) o bien tratar de hacer una renegociación voluntaria de la deuda. En todo caso, las tres opciones son terribles, quedando las dudas sobre las tasas, plazos y montos. Estas fueron resoluciones que se intentaron en 1982, 1988, 2001 y en 2014.

Fuerte salto cambiario

Como dijimos, el dólar esta ficticiamente mantenido con tasas elevadísimas en pesos. Esto seguirá hasta que algunos jugadores en Londres o New York decidan "volar a la calidad", haciendo saltar todo por los aires: con el acuerdo con el FMI, el Banco Central se ató de manos a la hora de frenar una corrida. El dólar no está planchado porque haya renacido la confianza en la economía, sino porque las altas tasas que se pagan en pesos permiten hacer el carry trade o bicicleta financiera por un tiempo. Pero no podrá durar todo el año. Son ladrillos que le siguen poniendo sobre la tapa de la olla en estado de implosión. Las corridas de 1989, 2001 y las del año pasado son ejemplos claros de lo que puede pasar. Puesto que un nuevo “sudden stop” (reversión de los flujos de capitales hacia los países centrales) no podría “tolerar” una nueva caída de la demanda de activos argentinos.

El FMI le suelta la mano al Gobierno

Se mencionó más arriba que por la única razón por la cual el Gobierno no cayó en default ni tuvo nuevas corridas cambiarias ha sido el sostén del FMI. Pero el Fondo en 2001 así como el Banco Mundial en 1989 no cumplieron lo acordado con sendos gobiernos, donde, más allá de lo firmado, terminaron dejándolos caer. Aquí las dudas se deben a tres escenarios: 
1) Que la crisis se desarrolle con tanta fuerza que el FMI decida retirar su ayuda, puesto que la dinámica podría resultar indetenible aún con los desembolsos; 
2) Que el Gobierno no pueda cumplir su compromiso de “déficit cero”, algo que es el principal temor hoy: dada la dinámica de la recesión, la recaudación cae más rápido que el producto haciendo cada vez más difícil cumplir el programa fiscal y temiendo que el Fondo no dé por cumplidos los compromisos; 
3) Que el Gobierno abiertamente rompa el acuerdo: ya sea para subir el gasto y no perder las elecciones o bien porque quiera intervenir en alguna corrida vendiendo más dólares de los permitidos, sin respetar el programa monetario. 
En cualquier caso, si el FMI se retira, el Gobierno no podría resistirlo.

Retorno del cepo cambiario

Hace unos meses Carlos Melconian advirtió que si el nuevo acuerdo con el Fondo fallaba vendría la “morenización” de la economía. Es decir, las recetas del exsecretario de Comercio Interior Guillermo Moreno: que vuelva el cepo para impedir las compras masivas de dólares, nuevas subas de las retenciones (o directamente la nacionalización del comercio exterior) o bien nuevos controles de capitales. Para un gobierno liberal como el de Macri, esto sería un duro golpe difícil de digerir.

La impredecible dinámica electoral

El 2019 será un maratón electoral que hará danzar a los mercados, haciendo subir el riesgo y el nerviosismo. A su vez, el inicio del calendario arranca mal para el Gobierno: en la primera elección a principios de marzo, no luce como favorito en Neuquén; también proyecta perder en mayo tanto en La Pampa como en la vital Córdoba. En junio, se pronostica que perderá en Santa Fe, Entre Ríos, San Juan y Chubut. Mientras que un posible triunfo del peronismo ya sea en la provincia de Buenos Aires o en la Nación seguramente generen estragos al por mayor. Aun en años en que las elecciones presidenciales estuvieron cantadas y la economía andaba bien, como 2007 o 2011, la fuga y la dolarización de portafolios fueron impresionantes. En 2018, sin ser año electoral, la fuga rondó los u$s 30 mil millones, proyectando ser el piso de lo que podría ser superado este año.

Una rebelión popular

Si bien esta no es una causa económica, igualmente podría tener efectos económicos. Hasta ahora la situación social no parece anticipar ningún estallido. Pero la sociedad argentina es cambiante e impredecible. Los tarifazos, las caídas salariales, el aumento del desempleo y la pobreza, así como una palpable desmejora social parecen abonar las condiciones para algún tipo de protesta popular masiva, saqueos o rebeliones. Esto podría asustar a los mercados, encendiendo la mecha para que ocurra alguna de las catástrofes arriba mencionadas.

Como vemos la situación viene difícil y los flancos vulnerables son muchos. Lo cual obligará al gobierno a estar atento para no cometer nuevos errores no forzados. Puesto que un nuevo error podría volver a abrir las puertas del infierno. Ojalá entonces que el Gobierno tome nota de las precariedades existentes y evite que la economía se desmorone.

* Economista. Doctor en Ciencias Sociales. Autor del libro Camino al colapso. Cómo llegamos los argentinos al 2001

Publicado en:
https://www.ambito.com/ocho-factores-que-podrian-complicar-la-economia-2019-n501050311:46 p.m. 15/01/2019

sábado, 27 de octubre de 2018

Los vencimientos de deuda, un abismo cada vez más profundo, por Julián Zícari (para "Ámbito" del 26-10-18)



Viernes 26 de Octubre de 2018

Por Julián Zícari (*).-

El factor más sensible de la economía macrista es el precio del dólar. Ya que si se le llega a escapar otra vez (como ya ocurrió varias veces este año) puede derivar en un colapso terminal. Sin embargo, dado que durante el último mes la divisa se mantuvo estable, el Gobierno dice que sólo es cuestión de tiempo para esperar una mejora, sobre todo con la llegada de la cosecha en abril/mayo del año próximo. En dicha fecha las fuentes oficiales esperan poder revertir la tendencia a la caída del ciclo económico para entrar en una fase de recuperación.

Las fuentes actuales de la demanda de dólares son cinco: 1) el pago de deuda; 2) el déficit comercial; 3) el déficit turístico; 4) los giros de regalías y utilidades al exterior; 5) la fuga de capitales. Dada la devaluación sufrida este año, el Gobierno descuenta que el déficit comercial y el turístico pasaran a ser superavitarios en lo próximo y durante todo el 2019. Donde ya tiene pruebas para decir eso: luego de 20 meses seguidos de déficit en septiembre se logró el primer superávit comercial y el balance turístico no ha parado de disminuir, proyectando ambos ítems volverse positivos hacia adelante. Algo similar ocurre con el giro de regalías y utilidades de empresas extranjeras residentes en el país: tras la fuerte devaluación sus giros han mermado tras haber adelantado pagos de financiación a sus casas matrices, esperando incluso que con la mejora económica renueven sus inversiones en el país, arrojando también un saldo positivo en lo próximo.

De este modo, tres de las cinco fuentes de demanda de dólares supuestamente ya estarían solucionadas. La cuarta fuente, el pago de deuda, según el gobierno también lo estaría gracias a los desembolsos acordados con el FMI, teniendo cubierto supuestamente todo el programa financiero hasta fines de 2019. Sin embargo, si se mira con detenimiento esto no parece ser tan claro. En el último bimestre de 2018 vencen u$s 25.550 M (u$s 8.894 M en noviembre y u$s 16.656 M en diciembre) y durante todo 2019 vencen otros u$s 56.745 M (u$s 44.228 M en bonos y u$s 12.517 M en letras -Letes, Lebacs, Lecaps y Leliqs-) (ver gráfico, donde los valores en pesos se han dolarizado para unificar la medida). O sea, de aquí a fin de 2019 hay vencimientos por u$s 82.295 M, cuando los desembolsos acordados con el FMI son sólo de u$s 36.000 M (u$s 13.000 M para este año y u$s 23.000 M para el 2019). Es decir, faltaría cubrir más de la mitad de los vencimientos (56,25%), algo así como u$s 46.000 M, que habría que financiar en los mercados. Lo que diagrama un año sumamente peligroso y virtualmente explosivo porque puede no haber renovaciones dadas las incertidumbres existentes.

En este sentido, los vencimientos para el Gobierno que resulte elegido en 2019 serán altísimos: entre 2020 y 2023 vencerán u$s 131.096 M (ver gráfico), cuando el FMI sólo desembolsará u$s 6.000 M en 2020, debiendo comenzar a pagarse los u$s 57.000 M prestados a partir de 2021. Con lo cual, el cronograma de obligaciones a enfrentar para el próximo Gobierno es todavía mayor, luciendo para la mayoría de los analistas como prácticamente incumplible. No es casualidad que los mercados abiertos del exterior para este Gobierno ya estén cerrados y sólo pueda financiarse con el FMI. El Gobierno de Macri está siendo sindicado por los mercados técnicamente como país en default porque no se cree que se pueda seguir pagando la deuda sin reestructurarla, pedir quitas o simplemente declararse en banca rota.

Pero por sobre todas las cosas, lo más importante es considerar la quinta fuente de demanda de dólares del país: la fuga de capitales. Este ítem puede volverse fulminante para el Gobierno porque viene creciendo a un gran ritmo y ha sido el responsable de las devaluaciones que llevaron al Gobierno a estar contra las cuerdas. La fuga de capitales según el balance cambiario del Banco Central fue de u$s 9.951 M en 2016, u$s 22.148 M en 2017 y hasta septiembre de este año de u$s 24.795 M, proyectando finalizar el año en torno a los u$s 30.000 M.

Como el 2019 será un año electoral, los pronósticos conservadores señalan que la fuga será como mínimo de u$s 40.000 M, mientras que los más pesimistas suponen que el piso será de u$s 60.000 M. Sólo la primera mitad del año que viene, es decir los meses previos a las elecciones, vencerán u$s 45.485 M de deuda, lo que coincide con el promedio de los pronósticos de la fuga que habrá en 2019. De seguir cayendo el Gobierno en las encuestas y estimarse que el peronismo puede vencer en las elecciones, los mercados ya sea por el temor a un inevitable default o bien a un virtual triunfo del peronismo pueden reaccionar violentamente frente a la desconfianza, haciendo crecer las corridas contra el dólar y que su precio se vuelva a escapar. Todavía más cuando en diciembre de 2018 (y varias veces más el año próximo) la Reserva Federal va a volver a subir las tasas de interés, presagiando que la salida de capitales del país, como viene ocurriendo desde abril en busca de plazas más seguras (efecto fly to quality), asuma una velocidad indetenible.

Valga recordar que Sergio Massa, uno de los líderes del peronismo no kirchnerista, anunció que para él habría que renegociar el acuerdo con el FMI dado que no es cumplible. Mientras que el peronismo kirchnerista dice directamente que el acuerdo no es legítimo puesto que no fue aprobado por el Congreso. Lo que señala que ambos sectores del peronismo se están perfilando para un escenario caracterizado, por lo menos, como poco amistoso con los mercados y que podría certificar antes que tarde el default ya pronosticado. Todo lo cual hará subir el valor del dólar más allá de lo deseable y haciendo naufragar definitivamente el programa económico actual.

En suma, la relación entre la economía macrista y el dólar no luce viable ni sostenible en el tiempo, sino más bien explosiva, puesto que depende totalmente de una confianza en los mercados que ya ha perdido: sus fundamentos económicos, financieros y la evaluación de los agentes son totalmente negativas. Ni aún si el FMI sostuviese hasta el final el acuerdo pactado con el Gobierno podría evitar una debacle ni asegurar que se renueven todos los vencimientos de deuda próximos. Por lo tanto, sin milagro ni prestamista de última instancia, la suerte ya parece estar echada.


* Economista. Doctor en Ciencias Sociales. Autor de "Camino al colapso. Cómo llegamos los argentinos al 2001".

Publicado en:
http://www.ambito.com/937683-los-vencimientos-de-deuda-un-abismo-cada-vez-mas-profundo

domingo, 30 de septiembre de 2018

Etapas paralelas, por Julián Zícari (para "Página 12" del 30-09-18)

Los presidentes Fernando de la Rúa y Mauricio Macri. 

DEBATE. Los gobiernos de la Alianza y de Cambiemos

El devenir de los acontecimientos se encarga de demostrar que ambos gobiernos tienen más parecidos que diferencias.

Por Julián Zícari



Apenas asumió Mauricio Macri se hicieron oír algunas voces que advertían que podía seguir los mismos pasos de Fernando De la Rúa. Sin embargo, otras voces lo negaron, alegando dos diferencias “abismales” que lo impedirían: 1) el país estaba desendeudado –por lo cual, podría financiar su programa económico sin problemas– y 2) ya no regía la convertibilidad –con ello, se podría devaluar como herramienta cambiaria–. No obstante los señalamientos que negaron la repetición económica, la historia se encargó de demostrar que ambos gobiernos tienen más parecidos que diferencias, teniendo cinco etapas similares.

Primera etapa: 

Endeudamiento con “ajuste tolerable”. Ambas coaliciones asumieron con un mismo fin: aplicar un programa neoliberal de ajuste. Empero, para no perder apoyo electoral rápido, llevaron a cabo sus medidas con un claro combo: realizar ajustes “graduales” o “políticamente tolerables” pero financiados con endeudamiento externo. Aquí la idea era demostrarle al mercado que se iba a hacer “lo que había que hacer” pero cuidando la gobernabilidad. Si bien en la primera etapa de la Alianza su ajuste gradual duró sólo un año (el 2000) y el de Cambiemos dos (2016 y 2017), eso fue porque De la Rúa tuvo menos financiamiento externo que Macri. Aunque una vez cerrado el ciclo de endeudamiento, ambos dieron el mismo paso siguiente.

Segunda etapa: 

Blindaje del FMI. Ya sin la posibilidad de obtener dólares en los mercados abiertos, sendos gobiernos recurrieron al FMI como prestamista de última instancia, pensando que con eso podría demostrar solidez financiera y recuperar la “confianza”. Así, De la Rúa tuvo un blindaje por parte del Fondo de 40 mil millones de dólares y Macri otro de 50 mil millones. Aunque en los hechos, De la Rúa sólo recibió 10 mil millones y Macri 15 mil, demostrando ser esta medida insuficiente para resolver la situación económica. 

Tercera etapa: 

Megacanje. Frente a un panorama en retroceso, ambos gobiernos repitieron otra estrategia: cambiar bonos de deuda de corto plazo por otros de mediano y largo plazo, dado que su situación financiera era cada vez más difícil. Con ello, la Alianza hizo un Megacanje de deuda en mayo de 2001, mientras que Cambiemos buscó canjear las Lebacs (letras en pesos que vencen todos los meses) por Letes (letras en dólares que duran un poco más).

Cuarta etapa: 

Déficit cero. Con todas las medidas fracasadas y sin paz en los mercados, ambas coaliciones deciden dejar de lado sus sonrisas y muestran su verdadera cara: aplican ajustes sin contemplación y se olvidan de la gobernabilidad. De este modo, De la Rúa le pidió al Congreso que le aprobará la ley de “déficit cero” en julio de 2001, mientras que Macri le pide lo mismo en septiembre de este año con vistas al presupuesto de 2019. Sendas coaliciones tratan de imponer una suerte de “épica del ajuste”, donde apuestan el poco capital político y social que les queda a un medida desesperada para solucionar –supuestamente– la crisis de manera definitiva.

Quinta etapa: 

Implorar por el salvataje del FMI. Acorraladas sendas coaliciones por el fracaso estrepitoso de todas sus medidas (que no hicieron otra cosa que generar mayor recesión, desempleo, caída salarial y aumento de la pobreza), aumentó la desconfianza y los ataques especulativos: la Alianza recibió así las corridas bancarias que desembocaron en el corralito, mientras que Cambiemos tiene las corridas cambiarias que hacen subir el dólar. Ya con una economía en caída libre, ambos gobiernos imploran por una última oportunidad: un salvataje del FMI, dado que es obvio que sin esa ayuda deberían declararse en default y dejar de pagar la deuda. De la Rúa tuvo su “salvataje” de 8 mil millones de dólares en septiembre de 2001, los cuales no sirvieron para otra cosa más que para financiar la fuga de capitales por apenas tres meses: en diciembre vino el corralito y todo explotó. Macri ya está en esta etapa agonizante, en la cual pide nuevos desembolsos del Fondo, como un respirador artificial que permita ganar más tiempo y seguir financiando la fuga de capitales. Así, el Fondo tiene dos opciones: o bien dar esa ayuda para que el gobierno pueda durar algo más o bien negársela y hacerlo caer en lo inmediato. Con todo, más allá de lo que hiciera el Fondo, ya todos sabemos cuál será el resultado final.

* Economista. Doctor en Ciencias Sociales. Autor del libro Camino al colapso. Cómo llegamos los argentinos al 2001.

Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/145386-etapas-paralelas