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domingo, 16 de noviembre de 2025

No toques mi efectivo: Álvarez Agis fuera de la época, por Dante Augusto Palma




En su libro Las Veladas, el filósofo reaccionario Joseph De Maistre, ferviente opositor a la Revolución Francesa, establece un diálogo donde uno de los personajes le dice a la condesa: “Durante mucho tiempo no hemos entendido nada de la revolución de la que somos testigos; hemos creído que es un mero acontecimiento. Estábamos en un error: es una época”. 


La diferencia entre acontecimiento y época en este contexto es la diferencia entre lo que puede ser un evento relevante, pero, al fin de cuentas, pasajero, y un hecho que marca un punto cero e inaugura una nueva realidad con la capacidad para extenderse en el tiempo y determinar el futuro. 


Recordaba ese diálogo a propósito de uno de los debates de la semana. Me refiero, en particular, a la propuesta de Emmanuel Álvarez Agis, el exviceministro de Economía de Cristina Kirchner y Axel Kicillof que ha devenido, en la actualidad, un consultor con cierta influencia y presencia mediática. 


En una charla extendida de la que solo circularon unos 30 segundos, Álvarez Agis, que es muy bueno comunicando y muy hábil para generar títulos e interacciones, aparece con una propuesta polémica: cobrar un impuesto de 10% al efectivo. La controversia no tardó en viralizarse e hizo que intervenga el propio presidente acusándolo de chorro además de toda la lista de periodistas siempre a medio camino entre la venalidad y las dificultades de lectocomprensión. 


El propio implicado tuvo que salir a explicar más allá de que en la entrevista original estaba claro lo que pretendía: cobrar un impuesto para desincentivar la informalidad y así equiparar la recaudación mientras en paralelo se reducían los impuestos (el impuesto “al cheque”, por ejemplo) que incentivan la informalidad.


 Repetimos: no se trataba de una suba de impuestos con la pretensión de recaudar más en lo inmediato, sino de que el Estado inicie un círculo virtuoso disminuyendo los dramáticos niveles de informalidad recaudando lo mismo o, en todo caso, recaudando más a largo plazo pero solo como consecuencia de una mayor cantidad de gente incluida en el sistema.


El objetivo de estas líneas no es defender a Álvarez Agis si bien lo que plantea tendría sensatez incluso para los ortodoxos, más allá de que podrá discutirse la medida o los modos en que se plantean los inventivos y los desincentivos. Lo que me interesa es entender el rechazo que produjo el comentario más allá de aquellos que lo han recortado con mala fe. Adelantando parte de las conclusiones, es la época lo que estaría jugando un rol principal.


¿Y cuál es el eje de la época? Sin dudas, especialmente después de la pandemia, una libertad entendida como ausencia de restricción cuyo principal enemigo es el Estado, el cual es capaz de aparecer en la forma del gobierno que no me deja salir de casa, o en la forma de Agencia de recaudación: el Estado/gobierno interponiéndose en la libre circulación, sea de mi cuerpo, sea de mi dinero.


Incluso si escarbamos bien, la dinámica y la controversia alrededor del uso de la IA también va en esa línea. Al fin de cuentas, los dueños de las tecnológicas pretenden un avance sin límites aun cuando ellos mismos reconocen los niveles de automatización de los algoritmos y la incertidumbre respecto a las consecuencias, ya no a largo plazo, sino inmediatas.


 Frente a ello, al menos desde Europa y organismos supranacionales, ha habido intentos de poner algún límite, en primer lugar, implorando un avance más lento con el insólito acuerdo de parar 6 meses los desarrollos; y luego o, en paralelo, hallando algún tipo de sistema de regulaciones. Más allá de que cualquier intento en este sentido esté condenado al fracaso por la propia naturaleza de esa tecnología, el argumento para oponerse es el mismo: la libertad entendida como ausencia de impedimento, que nada se nos interponga en el camino. 


Ahora bien, se dirá que esta forma de entender la libertad y esta agenda es propia de la derecha. Puede ser cierto. Sin embargo, una época, aun cuando tenga su hegemonía, trasciende un espectro ideológico.


 Observemos, si no, la agenda progresista o de izquierda alrededor de la identidad de género: la idea de que mi identidad está determinada por mi autopercepción de un género que es una construcción cultural, es una forma de posicionar la libertad, en este caso, contra el impedimento del Estado y sus expertos que evaluaban quiénes éramos por los datos de la biología. Para el progresismo, el cuerpo es un impedimento para la libertad, algo que también podría inferirse del slogan “mi cuerpo, mi decisión” por el cual yo podría actuar sobre él, en este punto, por ejemplo, para interrumpir un embarazo. Antes que alguien salte a la yugular, cabría aclarar que de lo dicho no necesariamente se sigue una crítica. Se trata solamente de la pretensión de una descripción y si la descripción es correcta, nadie debiera ofenderse. Por cierto, esta agenda estaba presente bastante tiempo antes de la pandemia. 


Volviendo al caso que nos convoca, no tiene sentido evaluar racionalmente la propuesta de Álvarez Agis. Aun cuando pueda ser sensata y aun cuando eventualmente pudiera ser el puntapié para una dinámica virtuosa, no hay aclaración que pueda hacerse: está condenada al fracaso en esta época. La razón es que el efectivo, el dinero “crocante”, es una evasión pero que se la justifica frente a quien hoy aparece como el enemigo: el Estado.


 En otras palabras, para una mayoría de personas, esa recaudación no es vista como la condición de posibilidad de mejoras de infraestructura, salud, educación o redistribución de la riqueza. Así funcionaría si esa mayoría se sintiera consustanciada con la comunidad y con el Estado. Pero no es el caso y si bien todavía queda bastante del Estado de Bienestar en pie, el ciudadano común lo percibe como un derecho adquirido para, en cambio, posarse en la otra pata de aquello que sucede con los impuestos: corrupción, prebendas, empleo público ineficiente, clientelismo, políticas públicas enfocadas en minorías, etc.

Incluso podría decirse que el efectivo, todavía más que todo el discurso protolibertario detrás de las criptomonedas, deviene el último reducto de una vida “por fuera del sistema”, justamente, porque a diferencia de las cripto que circulan en la completa virtualidad, posee una materialidad que viene a encarnar la utopía nostálgica del individuo libre para el cual, ya no solo la bancarización sino la utilización de un celular, es una forma de atadura. El sucedáneo de esto en las nuevas generaciones, que no conocen un billete de papel, son las billeteras virtuales impulsadas por su carácter de nativos digitales y la sobreprotección de sus padres que controlan el gasto de sus hijos a través de esos instrumentos y, a su vez, se garantizan de que “no les falte nada”. Ese es “su efectivo” y su moneda de libertad. 


Las épocas cambian. Lo que parece imposible hoy puede ser hegemómico mañana.

Preguntemos, si no, al propio Milei, un economista sin trayectoria académica con ideas radicales, marginales y pasadas de moda que, de repente, instala realidad y se posa en el centro de la agenda. Pero hay que saber diferenciar un acontecimiento de una época. En política, saber interpretar el momento justo, lo es todo. No hay idea, por más racional y sensata que sea, que pueda salir airosa si va en contra de la época y esta es una época donde nada puede ir en contra de lo que hoy se entiende por libertad.




miércoles, 11 de octubre de 2023

lunes, 20 de marzo de 2023

Álvarez Agis sobre el FMI «Ahora hay una sequía, cambió la cuestión y hay que cambiar el acuerdo», por "Portal de Noticias" del 15-03-23





El titular de la consultora PxQ recordó que el organismo le dio a Macri 45 mil millones por una sequía que era el cuarto de la actual. Si no lo entiende, "tal vez sea mejor incumplir", enfatizó


15/03/2023


La crisis económica en el país es muy compleja y el exviceministro de Economía, Emmanuel Álvarez Agis, aseguró que hay que cambiar el rumbo para salir de este momento. «Hay que renegociar el acuerdo con el FMI ya, poniendo todas las cartas sobre la mesa preparándose para lo peor y si viene lo mejor, buenísimo, pero dada la sequía viene algo muy complicado», afirmó en Radio Con Vos.

«Lo que les avisamos a mis clientes, es que dada la magnitud de la sequía, que es la peor del siglo, Argentina tiene que decidir entre Guatemala y guatepeor porque cumplir el acuerdo con FMI va a ser tortuoso para la población e incumplirlo, también», sostuvo el titular de la consultora PxQ. En este sentido, aclaró que «nunca de su boca salió la palabra default».

Para el exfuncionario, default es armar una estudiantina pararse ahí y decir no te pago. «No estoy diciendo default», declaró. Álvarez Agis sostuvo que «objetivamente es la peor sequía del siglo, el acuerdo no puede quedar intacto y hay que renegociar distinto porque el evento es muy fuerte».

En el pase con Reynaldo Sietecase y Ernesto Tenembuam, recordó que fue él quien dijo que habría que haber firmado con el FMI en 2020 y que el acuerdo con el Fondo era bueno y cumplible. «Ahora hay una sequía, cambió la cuestión y hay que cambiar el acuerdo», explicó el economista.

Ante esta situación compleja, Álvarez Agis tomó como ejemplo el accionar del gobierno guaraní en 2022. «Paraguay el año pasado tuvo una sequía. ¿Qué hizo? ¿Ajusta? ¿Se mete a generar más inflación? No, o pide deuda o renegocia con el FMI o usa reservas», detalló.

Por último, el exviceministro de Economía manifestó que «hay que ser realista para comunicar a la gente a dónde los invitás». «Esto antes de mejorar, empeora, es la realidad de un proceso de inflación crónica», aseveró. «Hay que shockear rápido a la inflación cuidando mucho que ese programa recupere el poder adquisitivo del salario», propuso. (Fuente Radio Con Vos)


Publicado en:
https://portaldenoticias.com.ar/2023/03/15/alvarez-agis-sobre-el-fmi-ahora-hay-una-sequia-cambio-la-cuestion-y-hay-que-cambiar-el-acuerdo/

viernes, 10 de septiembre de 2021

Álvarez Agis, sobre la devaluación de 2019: "Macri le pidió ayuda a Alberto" para pararla, por "El Destape" del 07-09-21



"Hicimos una conferencia con el ex presidente del Central y ex ministro de Finanzas, Luis Caputo, donde los dos concordamos que el valor del dólar a 60 pesos era razonable", relató el ex viceministro.

07 DE SEPTIEMBRE, 2021


El ex viceministro de Economía Emmanuel Álvarez Agis reconoció este martes haber trabajado con el equipo económico de Macri, luego de las elecciones de 2019, para estabilizar la economía y traer algo de calma en el tipo de cambio durante la transición de Gobierno. Luego de que el presidente Alberto Fernández informara de ese trabajo conjunto, el ex viceministro relató a El Destape Radio cómo fueron esos contactos. "Fui el nexo entre Alberto Fernández y el equipo económico de Macri, con Guido Sandleris en el Banco Central y Hernán Lacunza en Economía. Incluso, por pedido de Alberto hicimos una conferencia con el ex presidente del Central y ex ministro de Finanzas, Luis Caputo, donde los dos concordamos que el valor del dólar a 60 pesos era razonable", explicó Álvarez Agis.




En declaraciones a este medio, el presidente Alberto Fernández aseguró que Macri le pidió ayuda para poder encarar el final de su mandato, en 2019, y apuntó que está en "la esencia" del ex jefe de Estado "no valorar la democracia". "Me pidió en la transición que lo ayude a calmar la economía porque se le había ido de las manos". "Me llamó al día que pusieron el cepo. Me dijo ‘voy a aplicar una de esas medidas que te gustan a vos, te va a llamar (Guido) Sandleris para explicarte, te pido que me ayudes porque no tenemos cómo parar el drenaje de dólares que se están yendo’. Por supuesto que me lo dijo", relató Alberto Fernández.


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Por RODRIGO NÚÑEZ

Este martes el ex secretario de Política Económica confirmó la decisión de Alberto de ayudar al macrismo a estabilizar la economía. "Si no le ponían en ese momento un techo al dólar, el  que se iba con un lío institucional era Macri", disparó Álvarez Agis. En esa conferencia, según relató el ex funcionario y actual titular de la consultora PxQ, se acordó con el macrismo que el dólar a 60 pesos "era razonable". "Alberto hizo lo que un hombre o mujer de Estado tiene que hacer, poner por delante de sus intereses personales y políticos los intereses del país", aseguró en un tiro por elevación sobre las declaraciones de Macri respecto de lo que debería hacer el Gobierno de no tener un buen resultado en las elecciones legislativas.


La conferencia entre Agis y Caputo para calmar al dólar



La historia detrás de la corrida cambiaria de Macri

"La historia que se cuenta es medio rada. Macri dice que se perdieron 20.000 millones de dólares porque ganó el kirchnerismo y que entonces el culpable es que ganó el kirchnerismo. Lo cierto es que se perdieron 20.000 millones entre las PASO y las elecciones, porque Macri, el domingo, tras los resultados, amenazó a todos los argentinos y el lunes después de la PASO y le ordenó al Banco Central que no intervenga", señaló el ex viceministro. Tal como denunció el ex titular del Central Martín Redrado, Macri ordenó al Central no intervenir el lunes siguiente a las PASO y el enojo del ex presidente llevó a una suba del dólar de 25 por ciento en 48 horas. 


"Cuando los inversores vieron que Macri dijo que el dólar no tiene techo, salieron todos corriendo a comprar dólares", aseguró Álvarez Agis. "En esa transición, Lacunza me dice, 'bueno, entendimos, vamos a poner un control de cambios' y no me dio ningún detalle. Le dije a Alberto, parece que entendieron. Pero cuando lo pusieron era de 10.000 dólares por persona --solo el 2% de los que compraron en 2019 lo habían hecho por encima de ese monto. Entonces les dijimos, pusiste un control de cambios sobre el 2% y el otro 98% te va a vaciar el Banco Central", relató a El Destape Radio.


Según detalló, "en 2017, con la mejor elección de medio término desde el regreso de la Democracia, se fueron 12.000 millones de dólares. En 2016, cuando gana Macri, se fueron 10.000 millones de dólares y en 2018 el mercado se llevó 80.000 millones. Se dejaron de ir cuando Macri entendió que no había ninguna confianza en su gobierno y puso el cepo, el cual, con 200 dólares, fue más duro que el de Cristina". "Con Cristina se podía comprar el 30% del sueldo y con Macri solo 200 dólares", agregó. "El momento de más desconfianza en el peso fue en los cuatro años de Macri", resaltó el ex funcionario del equipo económico de Cristina Fernández. 


"En ese momento trabajamos los tres juntos para estabilizar la economía. No me lo dijeron, pero la demora en el control de cambios y el cepo y la decisión de que BCRA no interviniera fue de Macri. Macri propuso dos cosas, baja de retenciones y sacar el cepo, pero se fue subiendo las retenciones y aplicando un cepo más duro que Cristina, concluyó el ex funcionario.


Publicado en:

https://www.eldestapeweb.com/economia/macrisis/alvarez-agis-sobre-la-devaluacion-de-2019-macri-le-pidio-ayuda-a-alberto-para-pararla-20219711230?utm_medium=Social&utm_source=Twitter#Echobox=1631025393-2

martes, 8 de septiembre de 2020

La brecha y el rulo, la pareja del momento, por Claudio Scaletta (para "El Destape" del 06-09-20)


06 DE SEPTIEMBRE, 2020

El dato es contundente y surge del último balance cambiario del Banco Central. El número de personas que compran mensualmente dólares pasó de menos de medio millón en marzo a cerca de 4 millones en julio. Estos son los datos ya registrados, pero se presume que el número aumentó en agosto y seguirá haciéndolo en septiembre. Se trata de una pérdida mensual de reservas internacionales escasas por un piso de 800 millones de dólares.

El número no es una novedad y dio lugar a múltiples especulaciones sobre soluciones posibles, desde prohibir la venta de los 200 dólares mensuales “solidarios” a oficializar el desdoblamiento del tipo de cambio entre uno “oficial”, fijado por decisión del Banco Central y en el que se cursarían las operaciones de comercio exterior (¿también el pago de deudas?), y otro “financiero” completamente legal y libre que se dejaría flotar. La tercera opción es la unificación cambiaria y la consecuente devaluación.

Que existan alrededor de 4 millones de personas o más que compran el cupo de los 200 dólares es casi un equivalente a “todos quienes pueden hacerlo lo hacen”. Frente a este dato, con miras a cualquier solución, es necesario indagar en las causas. 

Este contenido se hizo gracias al apoyo de la comunidad de El Destape. Sumate. Sigamos haciendo historia.

Una explicación posible es la existencia de especuladores malos que aprovechan la brecha cambiaria para afectar la estabilidad macroeconómica y la gobernabilidad. La afirmación tiene visos de realidad. Argentina tiene una oposición furiosa y antidemocrática, desdeñosa de las instituciones republicanas, y conducida por un poder económico voraz que explora todos los resquicios para marcarle los límites a un gobierno popular. En la tarea creó un discurso tan mendaz como alucinado. Para el intento de solución del vaciamiento de Vicentín inventó un gobierno expropiador, para la reforma de la justicia para limitar el lawfare, desvarió con un avance sobre la división de poderes y para la nueva regulación de servicios públicos esenciales, imaginó una afectación de las reglas del juego y “la seguridad jurídica”. Nada que venga de la oposición puede sorprender y nada le vendría mejor a esta oposición que las ganancias puntuales y el descalabro general que provocaría una devaluación que supere el acompañamiento a la inflación. 


Pero aunque la explicación conspirativa sea tentadora –y aunque las brujas no existan-- metodológicamente en este espacio siempre se prefirieron las explicaciones económicas. Lo que debe observarse entonces no es dónde está el malo sino los mecanismos que explican los hechos. Y a la cabeza de estos mecanismos se encuentra el incentivo económico. Hoy existen al menos tres precios muy diferentes para una misma mercancía, el dólar, y en la medida en que los precios se distancian, en que “la brecha” entre los mercados oficiales y paralelos --formales e informal-- aumentan también los incentivos para comprar en una punta y vender en la otra. 

En concreto, y redondeando números, hoy cualquier persona que tenga una cuenta bancaria puede comprar dólares por 20000 pesos y venderlos por 26000 ganando en forma instantánea el 30 por ciento, operación que el mercado financiero bautizó como “rulo”. Es obvio que cuanto menos dinero tenga una persona más incentivo tendrá para realizar la operación, pero también parece lógico dentro de un esquema capitalista que algunos de quienes cuentan con más excedente intenten multiplicar la operación, no sólo pidiéndoles la cuenta a los conocidos, familiares o no, para conseguir más cupos, sino también sistematizando el uso de cuentas de terceros. A la vez, cualquiera que no cuente con el excedente de 20 mil pesos puede “vender” su cupo a cambio de una comisión. No es una entelequia, el Banco Central debió suspender miles de cuentas con la sospecha de que sus titulares funcionaban como “coleros digitales”. Es evidente que el BCRA puede detectar algunos casos, pero también que estos casos siempre serán apenas una porción del total. Los números también indican que la cantidad de personas/cuentas que adquieren el cupo aumenta junto con la brecha cambiaria. 

Adicionalmente, la existencia de multiples precios para el dólar también funciona como incentivo para sobrefacturar importaciones y subfacturar exportaciones en el oficial, cuya brecha con el paralelo, restado el impuesto PAIS que paga el dólar “solidario”, es todavía más grande, alrededor del 80 por ciento. 

Estos procesos explican que el actual superávit de cuenta corriente no se refleje cabalmente en el mercado cambiario y que, en vez de acumular reservas el BCRA las pierda. El resultado fue que la brecha continuó aumentando y retroalimentando las expectativas de devaluación.


La pregunta que sigue es por las soluciones posibles. Oficializar el desdoblamiento cambiario haría desaparecer el rulo minorista pero agravaría todos los problemas descriptos de sub y sobre facturación del comercio exterior, es decir de demanda y liquidación de divisas, que son precisamente las que se necesitarían para regular un dólar financiero que rápidamente se dispararía. Si simplemente se corta el cupo de 200 dólares también se le pondría presión a las cotizaciones paralelas. La tercera solución sería intentar bajar la brecha para desincentivar el rulo y poder acumular reservas, transformando el actual círculo vicioso en virtuoso. “Chocolate por la noticia”, diría cualquier economista, pero bajar la brecha ocurrió muy pocas veces en la historia económica local. La última vez fue durante unos pocos meses de 2015, en la gestión de Axel Kicillof en Economía. El Destape dialogó con uno de los responsables de aquella gestión, el por entonces viceministro y actual director de la consultora pxq Emmanuel Álvarez Agis, para refrescar la memoria de cómo se logró el breve prodigio. “Conseguimos que el BCRA venda bonos denominados en dólares contra pesos. Con eso absorbimos pesos a cambio de dólares a futuro, luego emitimos títulos atados al dólar para secar la plaza y señalarle al mercado que nuestro programa no era devaluar.” No hay dos coyunturas iguales, pero entonces era peor, no había superávit de cuenta corriente, sino déficit e igual funcionó.

Finalmente queda la peor solución, la vieja idea de devaluar “un poquito” por acción u omisión para alinear nominalmente los indicadores, lo que hoy sería un verdadero descalabro macroeconómico con seguro efecto electoral, una posibilidad que regresa el análisis a la perspectiva conspirativa inicialmente descartada. Pero en términos macroeconómicos no debe olvidarse hoy que el límite al déficit fiscal, y por lo tanto al indispensable Gasto para reactivar, está dado por el nivel de reservas.

Publicado en:
https://www.eldestapeweb.com/opinion/crisis-economica/la-brecha-y-el-rulo-la-pareja-del-momento-2020960510?__twitter_impression=true&s=08

lunes, 24 de agosto de 2020

Dólar: la corrida cambiaria permanente, por Alfredo Zaiat (para "Página 12" del 23-08-20)

Qué hacer en un mercado bajo tensión. Medidas para la compleja coyuntura y una estrategia estructural para sumar divisas

La demanda de dólares es continua desde hace más de diez años sin distinguir orientación política de los gobiernos ni política económica. La necesidad de un discurso unificado del Banco Central y del Ministerio de Economía. La brecha cambiaria y las presiones del poder económico para una fuerte devaluación.

Por Alfredo Zaiat

Con un superávit comercial importante, sin tener que hacer desembolsos para pagar deuda en moneda extranjera, con restricciones de compra y para girar divisas al exterior y con una muy fuerte caída de la economía y, por consiguiente, del ingreso disponible de la población, igual existe una presión intensa en el mercado cambiario.


Este escenario económico-financiero debería haber brindado cierto alivio en un frente muy sensible. Pero no lo hubo, más bien las tensiones se han agudizado a lo largo de estos meses, incluso luego de cerrar el acuerdo de deuda con los acreedores privados del exterior.

Existen indudables factores coyunturales y de base de la estructura productiva y del régimen financiero-cambiario para comprender la permanente incertidumbre alrededor de la cotización del dólar.

La inestabilidad cambiaria es constante independientemente del origen político del gobierno y de la estrategia económica que se despliega.

Intervención

La paridad cambiaria tiene además un componente político que no puede desconocerse a riesgo de erosionar la legitimidad de gestión de un gobierno. Es también una variable clave en la economía local en la distribución del ingreso.

La capacidad de intervención en ese mercado tan emotivo, que tienen jugadores de peso del bloque de poder económico, desde grandes corporaciones locales hasta el cartel de firmas exportadoras, exige una estrategia oficial coordinada para tratar de contrarrestar movimientos especulativos.

Exhibir falencias en esa tarea tiene costos elevados.

A esta altura, después de tantas crisis cambiarias en las últimas décadas, es sabido que medidas o análisis acerca del mercado del dólar no se debaten públicamente entre funcionarios ni se entregan trascendidos a los medios y muchos menos se anuncian eventuales modificaciones del régimen cambiario que luego no se concretan.

El precio del dólar es un componente muy delicado del manejo de las expectativas  económicas. Merece por lo tanto una estrategia comunicacional específica, además del prioritario diseño de una política cambiaria que atienda el persistente comportamiento de ahorrar en dólares.

Cortocircuitos

En las últimas semanas aparecieron cortocircuitos en la misión oficial de comunicar acerca del panorama cambiario, que es un cuadro complicado como lo está siendo desde hace mucho.

El Banco Central envió el mensaje de que el cupo mensual de compra de 200 dólares debería ser eliminado o limitarse porque se estaban perdiendo muchas reservas por esa vía.

La vicejefa de Gabinete, Cecilia Todesca, y el presidente Alberto Fernández comentaron en entrevistas radiales que les preocupaba esa filtración de dólares.

El Ministerio de Economía difundió en cambio que no se está estudiando ninguna modificación en el esquema de compra de dólares ahorro.

Después, en el Banco Central aseguraron que, por ahora, no están evaluando la alteración de ese régimen de acceso a dólares ni de la estrategia de ajuste del tipo de cambio.

En una economía con hipersensibilidad cambiaria y el asedio imperturbable de la conducción política del poder económico , esa participación en el espacio público de figuras relevantes del Gobierno agrega un factor innecesario de confusión en una cuestión complicada.

Economía y BCRA

La posición de Economía se resume en que superada la instancia del canje de deuda con acreedores privados , en los tramos externo y local, en los primeros días del mes próximo, se aliviarían las presiones cambiarias.

Evalúan que entonces habría ingreso de dólares financieros motivado por un eventual mejor clima para invertir en activos locales. Esas divisas permitirían al Banco Central sumar reservas y la demanda mensual del cupo de 200 dólares no afectaría ese stock. Incluso estiman que podría disminuir esa demanda por la reversión de la tendencia dolarizadora por el atractivo de las colocaciones en pesos, ya sea por tasas de interés reales de plazos fijos o por rendimientos elevados de los nuevos títulos públicos en moneda nacional.

En el Banco Central, en tanto, dicen que no hay ninguna posibilidad de hacer algo diferente mientras se desarrolle el canje, pero dejan abierta la puerta para hacer algo después de la operación con los acreedores privados.

Aseguran que la presión sobre las reservas es manejable y que no está previsto activar el swap de monedas con China.

Consideran que el actual tipo de cambio es competitivo, indicando que se ubica por encima del nivel de unificación cambiaria de fines de 2015 del gobierno de Macri, que se alcanzó luego de una fortísima devaluación.

Sostienen que la demanda de dólares de estas últimas semanas está muy relacionada con el reinicio de la actividad económica y de importadores vinculados a esa recuperación. Aclaran que se privilegiará el nivel de actividad y, por lo tanto, no está previsto cerrar el grifo de dólares para los importadores.

Para evitar costos mayores a una economía golpeada sería importante que Economía y el Banco Central pudieran coordinar la estrategia cambiaria y, fundamentalmente, administrar sus disidencias.

Corridas

La actual inestabilidad del mercado cambiario no tiene que ver con los impactos dramáticos de la pandemia ni con la política económica del gobierno de Fernández.

Este ciclo de turbulencias alrededor de la paridad se mantiene constante desde hace trece años. La crisis del coronavirus le agregó un elemento adicional a esta corrida cambiaria permanente.

La pérdida de dólares de las arcas del Banco Central es continua desde mediados de 2007, meses previos a la primera elección presidencial ganada por Cristina Fernández de Kirchner. Se intensificó con la crisis del campo en 2008, luego con la debacle financiera internacional de 2009, y antes de la reelección de CFK en 2011.

En cada uno de esos momentos, la presión era por una fuerte devaluación, que CFK resistió instrumentar.

En esos años, la demanda de dólares fue atendida con el superávit de la balanza comercial. Esos dólares comerciales excedentes se agotaron y la economía volvió a toparse con la denominada restricción externa, o sea la escasez relativa de divisas.

El aumento de las importaciones impulsado por el fuerte crecimiento del Producto evaporó el superávit comercial, siendo un componente relevante el déficit energético. En esa instancia se diseñó un régimen de control y administración de divisas en el período 2011-2015, que limitó pero no detuvo la sangría de reservas, dólares que también se utilizaron para seguir pagando vencimientos de intereses y capital de deuda.

Durante el gobierno de Macri 2015-2019 la corrida no se frenó pese a la liberación total del mercado cambiario. La demanda fue atendida por un endeudamiento desaforado y por el ingreso de dólares financieros para aprovechar las fabulosas ganancias en bicicletas entregadas por el Banco Central.

Cuando se agotaron esas dos fuentes de abastecimiento de dólares y, sin que la corrida hubiera detenido su marcha en esos años, se reinstalaron restricciones de acceso a las divisas.

El gobierno de Alberto Fernández mantuvo las limitaciones de compra de dólares en un contexto de tensiones cambiarias que no cesaron.

Trampa

El mercado del dólar, además de ser un refugio financiero, es un espacio de disputa económica y política sobre cómo se reparte el ingreso. La trampa no por conocida deja de repetirse; eludirla es el desafío principal. Consiste en el consejo reiterado de una fuerte devaluación para aliviar las presiones en el mercado cambiario.

Ese brusco ajuste, teóricamente, equilibraría la oferta y demanda de dólares en un valor superior al oficial; hoy sería al del blue. Se sabe cuál sería el saldo de esa decisión: un shock inflacionario, con ganancias para titulares de activos dolarizados y para firmas exportadoras, y fuerte retroceso del poder adquisitivo del salario y jubilaciones salvo que existan medidas reparadoras inmediatas.

Experiencias recientes permiten exhibir que una devaluación violenta es la peor salida para una situación de estrés cambiario. El 23 de enero de 2014 el ajuste cambiario derivó en un alza de precios, que terminó siendo compensado en los ingresos de trabajadores y jubilados a lo largo del año. En cambio, las devaluaciones macristas de diciembre de 2015 y del bienio 2018/2019 consolidaron la pérdida de esos ingresos en términos reales.

En esos tres episodios cambiarios lo que hubo fue una suba generalizada de precios, que hoy no sería diferente en un contexto mucho más complejo, puesto que el cuadro socioeconómico está muy castigado por el deterioro en los años macrista a lo que se sumó el impacto fulminante de la pandemia.

La brecha

La diferencia entre el tipo de cambio oficial y las cotizaciones del dólar Bolsa (MEP y contado con liquidación) alimenta las expectativas de devaluación.

Es una situación con la que tendrá que convivir el equipo económico mientras haya estrictos controles en el acceso a divisas.


El desafío de gestión es cómo administrarla y tratar de que sea la menos amplia posible. Medidas desesperadas que establezcan un control más férreo al existente pueden terminar agravando el cuadro.

No es secreto que las medidas económicas deben ser evaluadas por sus efectos amplios, no sólo por el inmediato, o sea por el impacto en segunda y tercera instancias.

Eliminar el dólar ahorro con cupo mensual de 200 tendría como resultado inicial un freno a la salida de 600 a 800 millones de dólares de las reservas.

Ese sería el impacto primario y parecería efectiva para detener el drenaje de dólares del Banco Central. ¿Cuáles podrían ser otros efectos de esa decisión? Es probable que se amplíe la brecha cambiaria, lo que alimentaría las expectativas de devaluación. Y más importante es que podría generar una mayor incertidumbre sobre la cantidad de reservas, lo que impulsaría a ahorristas de depósitos en dólares a retirar los billetes verdes de los bancos.

Como un porcentaje de esas colocaciones a plazo están como depósitos indisponibles (encajes) en el Banco Central, su disminución se traduciría en una caída de las reservas.

O sea, el objetivo de evitar una merma de reservas por el cupo de dólar ahorro podría terminar con una pérdida aún mayor por el retiro de los bancos de depósitos en dólares.

Otro efecto adicional es que los bancos, cuando registran retroceso de las colocaciones en dólares, suspenden las líneas de prefinanciación de exportaciones, con lo que la pérdida de dólares sería todavía mayor.

No hay que retroceder mucho en el tiempo para descubrir una medida que parecía oportuna para frenar la sangría de dólares del Banco Central que terminó desatando una corrida y una pérdida más abultada de reservas: fue el insólito y desesperado reperfilamiento de la deuda en pesos dispuesto por Hernán Lacunza, el último ministro de Economía de Mauricio Macri.

Qué hacer

El gobierno de Alberto Fernández recibió un tipo de cambio oficial en 63 pesos por dólar. Con una política de minidevaluaciones, el viernes cotizaba a 77,50 pesos. O sea, el Banco Central lo subió 23 por ciento, mientras la tasa de inflación en ese período fue de 19,5 por ciento.

La clave entonces no es devaluar porque ya se está haciendo para mantener el tipo de cambio real en un umbral competitivo (sin atrasarlo), sino en intervenir con efectividad en la oferta y demanda de divisas.

Ante la consulta de qué hacer, el economista Emmanuel Álvarez Agis propuso lo siguiente para aumentar reservas:

* Negociar una línea contingente adicional con bancos del exterior, que con paridades de los bonos en alza tendría un costo más bajo.

* Ofrecer un seguro de cambio a exportadores para aumentar en 5000 millones de dólares su exposición con el exterior (los ingresos de dólares por financiación local y prefinanciación extranjera de exportaciones está en mínimos históricos).

* Negociar con China una ampliación del swap de monedas convertible a dólares.

* Vender bonos luego del canje para bajar la brecha cambiaria con el dólar contado con liquidación.

Para desincentivar el ahorro en dólares, Agis sugiere:

* El Tesoro debe emitir bonos en pesos con rentabilidad sujeta a la evolución del tipo de cambio (en el mercado se denomina "dólar-linked") para conseguir el financiamiento necesario hasta fin de año por 300 mil millones de pesos.

* Ahorristas grandes y pequeños deben poder colocar sus pesos en depósitos también a "dólar-linked".

* Subir la tasa de interés de las colocaciones en pesos.

Son opciones financieras de coyuntura que abren el debate para administrar un mercado cambiario bajo tensión. En tanto, la tarea prioritaria es avanzar con políticas estructurales que mejoren el perfil productivo para incrementar el ingreso de dólares por exportaciones.

Entre la urgencia y las políticas de mediano plazo, el manejo cambiario tiene que evitar la peor salida de ese laberinto: una fuerte devaluación que resultará regresiva en términos de distribución del ingreso.

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martes, 3 de marzo de 2020

La alianza de acreedores contra el plan de quita de Alberto Fernández, por Alfredo Zaiat (para "Página 12" del 01-03-20)


Aumentan las presiones de financistas para conseguir una reestructuración liviana de la deuda. La clave es la sustentabilidad externa más que la fiscal

Grandes fondos del exterior, corporaciones mediáticas, miembros del establishment local, analistas y economistas de la city conforman una liga que alza la voz del acreedor ante el gobierno de Alberto Fernández. Sin reducir fuerte la carga de intereses, no hay margen para que la economía crezca.

Por Alfredo Zaiat

El default de la deuda argentina fue provocado por el gobierno de Mauricio Macri. No tener claro esa instancia o no precisar que el inmenso stock de bonos en dólares es impagable por el más fabuloso ciclo de endeudamiento 2016-2019, por intensidad y velocidad, hace más compleja la comprensión del actual momento económico. 


Algunos lo hacen por ignorancia y otros por ingenuidad, pero muchos por complicidad política con el macrismo y por intereses económicos convergentes con los acreedores. En ese contexto de confusión deliberada, el gobierno de Alberto Fernández comienza un mes clave en el proceso de renegociación de la deuda.

Si además se minimiza o directamente se ignora la corresponsabilidad de los grandes fondos de inversión y del Fondo Monetario Internacional en la debacle de la deuda argentina, se pierde la oportunidad de dejar en evidencia el desastre en términos de perspectivas económicas que derivó el breve pero destructivo período neoliberal de la alianza macrismo-radicalismo.

Sin exponer con firmeza los conceptos de que el default es de Macri, que la deuda es impagable, que una breve pero fulminante experiencia neoliberal hundió otra vez a la economía y que los grandes acreedores tienen una elevada cuota de responsabilidad, resulta difícil entender la complejidad y gravedad de la situación.

La voz del acreedor

Más aún cuando la voz del acreedor es la dominante en la mayoría de los analistas, economistas de la city y medios de comunicación.

No es un escenario que sorprenda, puesto que durante los años del conflicto con los fondos buitre esa logia de difusión interviniendo en el espacio público fue el más fiel y firme aliado del grupo de acreedores más agresivo contra Argentina.

Hoy esa coalición se ha rearmado rápidamente apuntando hacia el gobierno de Alberto Fernández como si éste tuviera algo que ver con las finanzas ruinosas dejadas por Macri.

La impunidad del poder y del dinero habilita a que los pirómanos puedan tener autoridad para cuestionar a los bomberos que tratan de controlar, primero, e intentan apagar, después, el incendio.

La liga

¿Cómo se construye esa liga y cuáles son los intereses que confluyen para sostenerla?

Los de los grandes fondos de inversión son los más sencillos de identificar. Compraron bonos en cantidad seducidos por una muy elevada tasa de interés, en algunas operaciones oscuras coordinadas por Luis Caputo, un miembro de su propia escudería con cargos clave en el gabinete de Macri. Ahora esos fondos quieren preservar e incrementar el saldo del capital para cubrirse ante sus clientes.

Las pérdidas más fuertes, en realidad, las padecieron durante la gestión Macri, con quebrantos que superaron el 50 por ciento. La hoja de balance de las carteras de inversión de esos administradores de fortunas que incluyen bonos argentinos ya tiene anotada esa pérdida.

Los clientes de esos fondos deberían saber que quienes manejaron en forma pésima sus ahorros fueron los financistas a los cuales les confiaron parte de su capital. Si lo hicieron por simpatía con Macri, por negocios turbios con Caputo o por una evaluación económica-financiera deficiente resulta poco importante a esta altura. Registraron una pérdida y los responsables son los denominados "portfolios managers".

Esos financistas pretenden ahora que la administración Fernández se haga cargo de sus malas decisiones financieras con una reestructuración liviana, y hasta con un pago inicial de 10 mil millones de dólares aportados por el FMI. Opción que ha sido alentada por el activo lobby acreedor pero que fue, con criterio prudencial, rápidamente descartada por el gobierno.

Default

El poderío que tienen esos inmensos fondos de inversión es innegable, pero la consolidación del escenario del default de Macri, instancia que quiere evitar Alberto Fernández, hoy es mucho más costoso para ellos que para la economía argentina. Esta ya lo está padeciendo desde hace meses, si bien no en toda su intensidad en caso de consolidarse.

La economía no tiene acceso al crédito internacional, la inversión del exterior es escasa y las variables macroeconómicas siguen en un estado de extrema fragilidad. El default de Macri sumergió a la economía en una prolongada recesión de la que es difícil salir sin recursos ni crédito. Dejó exhaustas las cuentas públicas y el margen de expansión fiscal es reducido.

Existe una realidad que no debería ser ignorada: la deuda macrista -incluida la del FMI- será una muy pesada carga por un largo tiempo, incluso después de reestructurada.

La eventual renegociación no cerrará esta etapa crítica. Sería ingenuo pensar que no irrumpirán buitres o movidas de acreedores en tribunales de Nueva York, motivados por el antecedente del gobierno de Macri que pagó todo y más. Además la presencia del FMI en la economía argentina, siendo además uno de los principales acreedores externos, continuará siendo un potente factor perturbador.

Establishment

Existen también intereses políticos del establishment local que confluyen con los de los acreedores. El canal de expresión que tiene es los medios de comunicación con mayor capacidad de penetración en el mercado. 

Esas grandes empresas de medios que comercializan contenidos como uno de sus negocios principales son parte activa del poder económico. Este va siendo moldeado y condicionado con sus diarios posicionamientos político y económicos y actúa a la vez como vocero calificado del conjunto.

Esas firmas mediáticas, como sus principales accionistas, y la mayoría de las compañías líderes han destinado una parte de sus excedentes financieros a comprar títulos públicos. En los balances de cada una de ellas están registradas tenencias de bonos.

El derrumbe de las cotizaciones de los papeles de deuda les representó una pérdida financiera, y la próxima reestructuración también les significará, dependiendo de cómo se defina, una mayor o una menor carga negativa en el renglón financiero de sus respectivos ejercicios económicos.

Se despliega entonces una coincidencia objetiva entre miembros del establishment local y los grandes fondos acreedores en relación a cuestiones financieras. Pero también irrumpe la cuestión política, ideológica y de negocios que exacerba la presión al gobierno en alianza con financistas internacionales. 

Es una disputa económica pero es, fundamentalmente, una disputa de poder, o sea de quién es el que tiene más capacidad para definir cómo son las condiciones de la negociación.

Complicidad

La oposición política firme y persecución abierta al kirchnerismo en estos últimos años se extienden al gobierno de Alberto Fernández, lo que permite que la voz del acreedor se amplifique en la mayoría de los medios hasta niveles insólitos en el territorio del deudor.

Durante el conflicto con los fondos buitre fue un posicionamiento predominantemente político, cuyo objetivo fue debilitar al gobierno de CFK. En esta oportunidad también irrumpe una cuestión política de condicionar al gobierno Fernández-Fernández, pero en esa estrategia no es un factor menor el hecho de que posean bonos en sus carteras de inversión.

El ocultamiento en su amplia red de difusión de la responsabilidad de la gestión macrista en alimentar un obsceno endeudamiento no sólo es complicidad con el anterior equipo de endeudadores, cuyos miembros siguen siendo presentados como expertos en finanzas, sino que es una forma de autoprotección porque actuaron como promotores de una política económica ruinosa.

No se van a inculpar de haber sido uno de los principales soportes de una política devastadora para el bienestar general. Para eludir esa responsabilidad cargan sobre el accionar de Alberto Fernández o sobre lo que dicen que piensa hacer CFK para encarar la reestructuración de la deuda. 

Se dedican a construir sentido con que la actual situación económica crítica tiene que ver con lo que hace o deja de hacer Fernández sin mencionar que lo que hace o dejar de hacer está muy condicionada por la pesada herencia de la deuda macrista.

Combo

Tener la capacidad de identificar el combo entre la defensa de intereses financieros propios y la obsesión política con el peronismo y/o populismo facilita la comprensión acerca de los motivos de la decisión de construir una cobertura periodística privilegiando la posición de los acreedores.

En otro escalón pero en esa misma dinámica aparecen los intereses de analistas, periodistas y economistas de la city. La voz del acreedor tiene esos altoparlantes bien dispuestos.

No se trata solo de evaluarlos en términos políticos o señalar que tienen la tendencia a apoyar causas antinacionales, lo que en décadas pasadas se los denominaba cipayos. Muchos de ellos sólo tienen intereses mezquinos porque compraron bonos argentinos y todavía los mantienen en sus cuentas.

Cuando escriben informes para sus clientes o artículos en medios de comunicación aportando tanto énfasis con la posición del acreedor es porque ellos mismos son acreedores y, por lo tanto, especulan con que por esas vías pueden cuidar el capital invertido.

Sustentabilidad externa

Como se mencionó, la reestructuración de la deuda que se concrete en los próximos meses no implicará una solución definitiva a ese frágil frente de la economía. 

Con recorte de capital, extensión de los plazos y período de gracia en el pago de intereses se ganará tiempo para rescatar la economía de la recesión macrista, pero la deuda igual seguirá siendo un potente condicionante. Además no se debería descartar probables buitres que se lanzarán sobre la deuda argentina.

Como ha señalado en varias ocasiones Claudio Scaletta en este diario, "el éxito" del macrismo fue limitar la autonomía de la política económica con la deuda y con el regreso del FMI, con un crédito de monto extraordinario, en la economía nacional.


El ex viceministro de Economía Emmanuel Álvarez Agis distribuyó un muy interesante documento en el cual presenta un análisis de "sustentabilidad" de la deuda, planteando diferentes escenarios. 

El aspecto distintivo es que, además de hacer la evaluación tradicional referida a la exigencia fiscal –la que realiza el FMI y los acreedores- para garantizar el pago futuro de la deuda, presenta la "sustentabilidad" desde el punto de vista de las cuentas externas. O sea, de la disponibilidad de dólares para pagar la deuda que, en última instancia, es la cuestión relevante: se tienen o no se tienen los dólares para hacer frente a los vencimientos de capital e intereses.

El reporte estima que la deuda en moneda extranjera suma 250 mil millones de dólares, de los cuales los compromisos en títulos públicos y con organismos internacionales totalizan 180 mil millones, a una tasa promedio ponderada de 5,2 por ciento anual. Esto implica que los intereses a pagar suman 9500 millones de dólares por año.

Calcula que, con el actual tipo de cambio real, el superávit comercial cambiario de este año sumaría 20 mil millones de dólares con un déficit de servicios de unos 4500 millones. El giro de utilidades al exterior y la compra de dólares, dentro del presente esquema de control de cambios, implicarían un saldo negativo de 3600 millones de dólares. Sin un flujo importante de inversión extranjera directa y con renovación de los vencimientos de capital de la deuda, el resultado neto sería una acumulación de reservas internacionales de unos 13 mil millones de dólares.

Con pagos de intereses de la deuda de 9500 millones de dólares, el saldo de esas reservas incrementadas (apenas 3500 millones) deja poco margen para una recuperación de la actividad económica y/o flexibilización del régimen de administración de divisas.

Quita

El stock de deuda que dejó el macrismo es impagable porque la economía no genera los dólares suficientes para hacerle frente. El análisis tradicional se concentra en la magnitud del superávit fiscal, el excedente en pesos para comprar los dólares para cubrir, fundamentalmente, intereses, asumiendo que el capital se refinancia.

Cuando se analiza la disponibilidad de divisas del sector público aparece con más nitidez que además de la "sustentabilidad clásica" (fiscal), el aspecto relevante es conseguir la "sustentabilidad del sector externo" (cantidad de dólares). Para obtenerla se necesita hacer una quita sobre el stock de deuda y/o un recorte del cupón de intereses.

Álvarez Agis presenta un ejercicio teórico con una quita del 15 por ciento en ambos conceptos, dando como resultado que el monto de intereses a pagar sumaría 6300 millones de dólares. Este cálculo dejaría un saldo de reservas de 6700 millones, recordando el escenario arriba detallado (acumulación de 13 mil millones antes del pago de intereses). No parece ser suficiente para empujar un ciclo de crecimiento sostenido con inclusión social.

Plantea otro escenario con una negociación más audaz, con una quita de capital e intereses del 50 por ciento, para que el desembolso de intereses fuese de sólo 2300 millones de dólares por año. Es un esquema que brinda más posibilidades para rescatar en forma vigorosa a la economía de una prolongada recesión.

Con esos dos escenarios extremos, Álvarez Agis presenta las siguientes conclusiones:

1. De no reducirse la carga de intereses, no hay margen para que la economía crezca. Lo mismo vale para flexibilizaciones del esquema de control de cambios y el impuesto PAIS.

2. El acuerdo y el posterior programa macroeconómico (posiblemente, de la mano del FMI) deberá permitir retomar el acceso al mercado internacional de capitales. De no ser así, sería imposible financiar los vencimientos de capital una vez pasado el período de gracia y los años de reperfilamiento.

3. Adoptando una visión de mediano plazo, es necesario desarrollar nuevas fuentes de ingreso de divisas. De lo contrario, la restricción externa solo será “reperfilada”.

La magnitud de la quita (capital e intereses) definirá entonces cuál será el sendero económico de los próximos años. Es tan relevante este dato que resulta absurdo el reclamo sobre cuál es el plan económico de Fernández (proyecciones de las principales variables).

Sin saber si se podrá salir del default de Macri o cómo se logrará superarlo, o sea cómo quedará el cuadro de la deuda con quita, no tiene sentido plantear cuál será el horizonte económico inmediato.

En esta instancia, casi consumida la luna de miel de los 100 días del nuevo gobierno, la negociación de la deuda se presenta como la madre de todas las batallas económicas. Recién cuando se conozca su resultado, el gobierno de Alberto Fernández podrá desarrollar plenamente su estrategia económica que le brinde la "sustentabilidad" política y social.

azaiat@pagina12.com.ar


Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/250222-la-alianza-de-acreedores-contra-el-plan-de-quita-de-alberto

martes, 3 de septiembre de 2019

Álvarez Agis: “Macri transformó una corrida cambiaria en una bancaria”, por "El Destape Web" del 02-09-19


El economista criticó al Gobierno pero se encargó de aclarar que la situación difiere con la del 2001 porque los bancos sí tienen los dólares de los ahorristas.

02 DE SEPTIEMBRE DE 2019 

El exviceministro de Economía Emmanuel Álvarez Agis, se refirió a las últimas medidas económicas del Gobierno y señaló que "Macri transformó una corrida cambiaria en una bancaria". A su vez, aseguró que "las medidas que se tomaron pueden llevar a un dólar paralelo muy grande".

En declaraciones al programa "Navarro2019" en El Destape Radio, el integrante del equipo económico de Alberto Fernández indicó que" la preocupación ahora es el sistema financiero porque la gente se asusta por el default". Además, puntualizó que “ahora pueden frenar el precio del dólar y frenar la sangría de reservas".

"Esto es distinto de 2001, los bancos puedan atender la salida de depósitos de estos días", agregó Álvarez Agis. Asimismo planteó que "control de cambios o reperfilamiento de deuda, había que elegir uno de los dos caminos, no ambos. Por eso digo que esto es tozudez", sentenció el economista, en relación al último anuncio del Gobierno sobre la reestructuración de plazos de pago de deuda.

En la misma línea y en un tono cauteloso, Álvarez Agis destacó que "las empresas ya compraron todos los dólares que podían comprar. Por eso esta medida llegó tarde. Se perdieron diez mil millones de dólares". "No hay un argentino que no tenga claro hoy en día que el responsable es Macri", afirmó Agis, que también alertó que "la herencia que va a recibir Alberto Fernández empeoró mucho".

"Pienso que con Alberto Fernández se puede ir hacia un control de cambio mucho más laxo, no tan exigente". Asimismo, planteó que el marco de crisis que generó Cambiemos "va a tardar años en solucionarse".

Publicado en:
https://www.eldestapeweb.com/nota/alvarez-agis-macri-transformo-una-corrida-cambiaria-en-una-bancaria--20199210430

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En Salta, una casa de cambio vende el dólar a casi 100 pesos

martes, 21 de mayo de 2019

El equipo económico de Alberto Fernández, por "Página 12" del 20-05-19


Quiénes son los especialistas a los que consulta el flamante candidato a presidente

La lista incluye a Matías Kulfas, Cecilia Todesca, Guillermo Nielsen y varios ex funcionarios de Kicillof como Alvarez Agis, Augusto Costa y Paula Español.

La postulación de Alberto Fernández a la presidencia en fórmula con la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner desató numerosas especulaciones cuáles son sus principales referentes en el área economía. El propio candidato destacó ayer en una entrevista radial a Matías Kulfas y Cecilia Todesca. Otro de los hombres de consulta del ex jefe de Gabinete de Néstor Kirchner es Guillermo Nielsen, quien fue secretario de Finanzas durante la renegociación de la deuda pública que se llevó adelante en 2005. Además, están trabajando cerca suyo Fernando Peirano, Augusto Costa, Paula Español y Emanuel Álvarez Agis. El ex ministro de Economía, Axel Kicillof, es otro referente del espacio, aunque ahora su foco está puesto en la provincia de Buenos Aires donde se lo menciona como posible candidato a gobernador. 

En marzo del año pasado, Alberto Fernández promovió el armado del Grupo Callao bajo la coordinación de Santiago Cafiero. La idea fue nuclear a diferentes personas vinculadas al peronismo, con experiencia de gestión, pero no en primera línea. En el área económica vienen trabajando el economista Matías Kulfas, ex gerente general del Banco Central durante la gestión de Mercedes Marcó del Pont, ex director del Banco Nación entre 2008 y 2012 y director de la consultora Idear Desarrollo; y la economista Cecilia Todesca, ex jefa de Gabinete en el Banco Central con Marcó del Pont, investigadora de la Universidad Nacional de San Martín e hija del actual titular del Indec, Jorge Todesca. Junto a ellos también participa Fernando Peirano, economista y ex subsecretario de Políticas en Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva entre 2011 y 2015, quien también se desempeña como asesor en la Unión Industrial Argentina y Adimra. La idea de ese espacio pensar proyectos alternativos que vuelvan a poner el eje en el crecimiento y el empleo, teniendo claras las nuevas restricciones que han generado las políticas económicas implementadas por el gobierno de Macri.  

Otra pieza clave en el armado es el economista Guillermo Nielsen a quien el ex jefe de Gabinete valora sobre todo por su participación en la compleja renegociación de la deuda que llevó adelante en 2004 y 2005 como parte del equipo del entonces ministro de Economía, Roberto Lavagna. Alberto Fernández sabe que la deuda será un tema central luego de que el gobierno de Macri se endeudara en más de 50.000 millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional en apenas un año. Por eso quiere a Nielsen cerca. Desde el kirchnerismo dejan en claro que nadie piensa en dejar de pagar, pero una extensión de los plazos aparece como factible dado la fuerte carga de vencimientos prevista para los próximos dos años.   

Dentro del equipo de campaña que empieza a tomar forma también sobresale el ex secretario de Comercio, Augusto Costa, un hombre del ex ministro de Economía, Axel Kicillof, que fue clave en la implementación de Precios Cuidados, antes de que el programa fuera desguasado por la administración actual. La inflación es otro de los desafíos que tendrá por delante el próximo gobierno y Costa ya mostró buenos resultados al negociar con grandes empresarios. La lista de los ex funcionarios de Kicillof que están cerca de este nuevo espacio también incluye a Emmanuel Álvarez Agis, ex secretario de Política Económica; Paula Español, ex subsecretaria de Comercio Exterior, y Cecilia Nahón, ex embajadora en Washington.  

El propio Kicillof tiene conversaciones cotidianas con Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner sobre las distintas alternativas a seguir en caso de triunfar en las elecciones, pero el ex ministro aparece ahora como uno de los principales candidatos a competir por la gobernación bonaerense, situación que lo hace trascender el equipo económico que se está formando. Álvarez Agis, por su parte, le dio ayer una extensa entrevista al diario Perfil donde habló casi como un potencial ministro del próximo gobierno. 

Los que aparecen relegados en esta nueva etapa que busca ofrecer una imagen moderada son los funcionarios que integraron el equipo del ex ministro de Planificación, Julio De Vido, uno de los hombres fuertes del kirchnerismo durante los 12 años de gobierno, quien ahora permanece en prisión. El distanciamiento con Cristina Fernández de Kirchner ya había comenzado durante los últimos años de gestión. A su vez, Alberto Fernández fue el principal rival interno de De Vido dentro del gobierno de Néstor Kirchner hasta que el ex jefe de Gabinete renunció luego de la derrota con las entidades rurales que terminó con la derogación de la resolución 125 a mediados de 2008.

Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/195071-el-equipo-economico-de-alberto-fernandez