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Doy fe de ello Hace un año mejoré mi Pc Puse 48GB de RAM DDR5 a 6000Mz, me costó 170€. Ahora los mismos módulos cuestan mas de 800€.
Los discos M2 lo mismo. Compré dos de 2Tb y me costó cada uno 110€, ahora cuesta mas de 400€ cada uno.
Tuve suerte de actualizar el Pc a tiempo, ahora un proletario no puede hacerse una buena máquina, podría vender mi Pc de segunda mano por 2 o 3 veces lo que me costó, buen negocio, si no me quedara sin Pc...
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El CAREM 25, cuando avanzaba su construcción en Lima, provincia de Buenos Aires.
Julia Strada
@Juli_Strada
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Hoy en Clarín anuncian una supuesta inversión multimillonaria en un nuevo reactor nuclear (cuyo inversor justo, casualmente, es de origen estadounidense) y, va de suyo, quiere acceder a los beneficios del SUPER-RIGI.
En la nota, el medio relata al pasar que "La noticia llega en un contexto particular para el sector nuclear. Esta semana la Comisión Nacional de Energía Atómica despidió a 61 trabajadores".
¿"En un contexto particular"? Mirá vos. ¿EN SERIO?
¿Será que Meitner Energy, la empresa involucrada en esta nueva inversión, es la que puso 50 millones de dólares para succionar personal calificado, en su mayoría, de la CNEA?
Me ofrezco para completar el panorama del desguace nuclear y conectar los puntos:
1) Milei gana las elecciones y manda una ley al Congreso para vender las centrales nucleares en un 49% (Nucleoeléctrica Argentina Sociedad Anónima). Que reitero: arroja superávit, antes y ahora. En esta aprobación votaron de manera positiva muchos diputados y senadores que habría que listar. Se agradece que los agreguen al final de este tuit.
2) Primera privatización que concretan Milei y Cornejo juntitos: IMPSA, empresa estratégica que forma parte de la cadena de valor nuclear. ¿Quién la compra? Una empresa de EEUU: ARC Energy. ¡Casualidades!
3) Frenan la planta de Dioxitek (que fabrica pastillas de uranio, nada menos). Recuerdo muy bien que logramos sacarla de la lista de empresas a vender los que luchamos saliendo a la calle en enero de 2024.
4) Paralizan las obras en la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP) de Neuquén (una de las de mayor capacidad productiva del mundo) y no me extrañaría que ya la estén ofreciendo también a inversores extranjeros.
5) Frenan el reactor atómico modular reconocido internacionalmente que se gestó en la Comisión Nacional de Energía Atómica y que se llama CAREM-25. Como excusa hablan de un nuevo Plan Nuclear Argentino para tapar el desmantelamiento (con Reidel, el Adorni 2).
6) Firman un pre-acuerdo comercial con EEUU donde Argentina se compromete a la extracción y exportación de uranio (no a usarlo para nuestro proceso nuclear que precisamente requiere uranio natural y agua pesada).
7) Esta semana vacían la CNEA y sacan de sus puestos de trabajo a los trabajadores con represión policial.
¿Cuál es el objetivo, entonces, del anuncio de hoy?
El de siempre: justificar la suspensión del CAREM-25 en un supuesto nuevo reactor pero "privado" y entregar nuestro saber calificado, que Argentina se alinee con EEUU para comprar reactores SMR y que, como detalla el acuerdo comercial Argentina-EEUU, extraigamos y vendamos nuestro uranio a la industria nuclear de EEUU. Todo esto mientras el grupo ARC Energy usa los aprendizajes de IMPSA para fabricar los recipientes a presión de los SMR supuestamente "made in USA".
Quizás sea muy ambicioso de mi parte que esto sea publicado, es verdad, pero no pierdo las esperanzas en que los grandes medios quieran hacer periodismo.
Por cierto: Clarín no es el único que hace silencio sobre la entrega de nuestra soberanía nuclear.
Hoy en Clarín anuncian una supuesta inversión multimillonaria en un nuevo reactor nuclear (cuyo inversor justo, casualmente, es de origen estadounidense) y, va de suyo, quiere acceder a los beneficios del SUPER-RIGI. En la nota, el medio relata al pasar que "La noticia llega en… pic.twitter.com/WmQBX9GFOe
El capitalismo digital ha sacrificado la histórica promesa de ascenso social en pos de la proletarización cognitiva (Stiegler): el deterioro estratégico y global de las capacidades intelectuales a través de las plataformas:
ETAPA 1. Captura de la heurística (La extracción del método)
El software y los modelos de Inteligencia Artificial no se limitan a almacenar datos; absorben la heurística profesional: la intuición, los giros creativos y los criterios técnicos refinados tras años de estudio y experiencia.
Lo que antes constituía el valor diferencial e intangible de los originales, ahora queda archivado y codificado como inputs de entrenamiento para alimentar al algoritmo. El sistema aprende a "pensar" y actuar como el profesional.
ETAPA 2. Gramatización y pérdida de agencia (El humano como auditor)
Una vez que el sistema ha codificado el conocimiento, ocurre lo que Stiegler denominó la pérdida de saber: la plataforma invierte la dirección del flujo. El profesional ya no crea desde un lienzo en blanco, sino que se convierte en un auditor de soluciones prefabricadas.
El diseñador ya no inventa la estética, parametriza una plantilla.
El programador no escribe código, corrige la sintaxis generada por la máquina.
Al reducir el intelecto a mano de obra de supervisión, el pensamiento original se atrofia por desuso.
ETAPA 3. Subsumción métrica (La estandarización del ritmo)
Al mediar todo el trabajo intelectual a través de una interfaz común, la calidad crítica y la profundidad conceptual se vuelven invisibles para el sistema. El algoritmo deshumaniza el rendimiento reduciéndolo a variables puramente cuantificables: velocidad del flujo, entregas por minuto y tasas de retención. El ritmo biológico y cognitivo del trabajador se somete por completo a la optimización técnica de la plataforma; la creatividad queda subordinada a la métrica.
ETAPA 4. Comoditización y subasta global (La devaluación del mercado)
Como consecuencia de las etapas anteriores, el profesional es despojado de su singularidad. Al estar el conocimiento "enlatado" y los procesos estandarizados, el trabajador intelectual deja de ser indispensable para convertirse en un componente genérico e intercambiable.
El empleo entra de lleno en las dinámicas de la gig economy: una subasta internacional en tiempo real donde el profesional compite contra millones de trabajadores precarizados, empujando el valor del salario intelectual hacia el piso de la mera subsistencia.
Así, al otro lado de la obnubilación por las innovaciones, el tecnofeudalismo no está automatizando tareas, está automatizando sujetos: el capitalismo tardío lo que ha hecho es subir el cerebro a la línea de montaje
Ya no somos mentes libres en la era de la información. Somos los nuevos obreros del tecnofeudalismo, atrapados en una cadena de producción invisible donde el software extrae el valor de nuestro intelecto y nos devuelve la alienación de una pantalla.
🏛️🧠 | LA ESTRATEGIA DE LA PROLETARIZACIÓN COGNITIVA
El capitalismo digital ha sacrificado la histórica promesa de ascenso social en pos de la proletarización cognitiva (Stiegler): el deterioro estratégico y global de las capacidades intelectuales a través de las plataformas:… pic.twitter.com/2ySqbFIdWv
Lo que China mostró esta noche a mil millones de espectadores no fue solo tecnología, sino una señal de una nueva era. En un año, los robots evolucionaron desde movimientos básicos hasta hacer acrobacias y practicar kung fu. Este no es un progreso común y corriente: es un salto aterrador en el poder tecnológico global.
Lo que China mostró esta noche a mil millones de espectadores no fue solo tecnología, sino una señal de una nueva era. En un año, los robots evolucionaron desde movimientos básicos hasta hacer acrobacias y practicar kung fu. Este no es un progreso común y corriente: es un salto… pic.twitter.com/QSuuT2zcPc
Ensayos del misil de crucero con propulsión nuclear Burevéstnik, julio de 2018.
Ministerio de Defensa de la Federación de Rusia / Sputnik
26 oct 2025
Las pruebas del misil, de propulsión nuclear, tuvieron lugar el pasado 21 de octubre con un vuelo en el que el proyectil atravesó una distancia de 14.000 kilómetros.
El presidente de Rusia, Vladímir Putin, ha afirmado este domingo en una reunión con la jefatura militar del país en un puesto de mando de la operación militar especial que han finalizado los ensayos clave del misil de crucero de alcance ilimitado Burevéstnik, un proyectil a propulsión nuclear.
Destacando el alto nivel de fiabilidad de las fuerzas de disuasión nuclear, el mandatario subrayó que Burevéstnik es un misil "único" y sin parangón que el país euroasiático ha estado desarrollando en los últimos años.
"Tengo un informe de la industria y estoy al tanto de las evaluaciones del Ministerio de Defensa [sobre el misil]. Después de todo, se trata de un producto único que nadie tiene en el mundo. Es más, recuerdo muy bien cuando anunciamos que estábamos desarrollando un arma de este tipo, especialistas de muy alto nivel y con amplia experiencia me dijeron que 'sí, es una buena meta [desarrollar Burevéstnik], es valioso, pero no es viable en un futuro próximo'. Esta fue la opinión, repito, de especialistas altamente cualificados. Y ahora las pruebas clave han finalizado. Queda mucho trabajo por hacer", remarcó Putin.
En este sentido, el presidente ruso señaló que las Fuerzas Armadas del país, junto con los especialistas de la industria, trabajan para poner Burevéstnik en servicio de combate. Por su parte, el jefe del Estado Mayor, Valeri Guerásimov, confirmó que la prueba de Burevéstnik se realizó el pasado 21 de octubre con un vuelo del misil con propulsión nuclear que atravesó una distancia de 14.000 kilómetros. "Y este no es su límite", acentuó Guerásimov, al precisar que el vuelo duró aproximadamente 15 horas.
"Las prestaciones técnicas de Burevéstnik, generalmente, permiten su uso con precisión garantizada contra objetivos altamente protegidos a cualquier distancia. Además, durante el vuelo [de prueba] del misil se realizaron todas las maniobras verticales y horizontales programadas, lo que demostró su alta capacidad para evadir sistemas antimisiles y antiaéreos", dijo el jefe del Estado Mayor ruso.
Al escuchar el informe de Guerásimov sobre los ensayos de Burevéstnik, Putin resaltó que ahora hace falta determinar "con mayor claridad" a qué clase de armas pertenece dicho misil, así como fijar posibles escenarios de uso y empezar a preparar la infraestructura correspondiente para que las Fuerzas Armadas lo almacenen.
Respuesta "arrolladora"
Anteriormente, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, afirmó que el país responderá con firmeza en caso de ataques del régimen de Kiev con armas occidentales de largo alcance en lo profundo del territorio ruso, ante la insistencia de Kiev en obtener misiles de crucero estadounidenses Tomahawk.
"Se trata de un intento de escalada. Pero si se utilizan tales armas para atacar territorio ruso, la respuesta será muy seria, por no decir arrolladora. ¡Qué lo piensen!", subrayó.
La noticia apareció en todos los portales: Jianwei Xun, el filósofo hongkonés, autor de Hipnocracia. Trump, Musk y la nueva arquitectura de la realidad, para muchos, el libro del año, es una Inteligencia Artificial (IA).
En el medio pasaron entrevistas, citas varias en artículos periodísticos y reseñas del libro en medios europeos y americanos, hasta que la revista L’Espresso reveló en exclusiva en su portada que, este buen señor, en realidad, no existe.
Ahora bien, naturalmente, detrás de este episodio hay al menos un responsable y en la revista Le Grand Continent, Jianwei Xun, o quien está detrás de él, brindó una entrevista dando precisiones al respecto:
“Jianwei Xun es un dispositivo. La creación colaborativa nacida del diálogo entre una inteligencia humana –que lleva el nombre de Andrea Colamedici, un filósofo italiano que fundó junto con otros un [proyecto editorial] italiano, Tlon- y ciertas inteligencias artificiales generativas, en particular Claude de Anthropic y ChatGPT de OpenAI”.
Dicho más simple, quien está detrás del proyecto es Andrea Colamedici y lo que habría hecho es interactuar con inteligencias artificiales generativas para crear este libro.
Según Colamedici, entonces, el libro no es simplemente una creación de una IA como ya existen de a miles en Amazon, sino “una voz que no pertenece ni a la carne ni al silicio”, una voz que está en el medio, en un espacio liminar entre ambos.
En la misma entrevista, Xun (Colamedici) aclara cómo fue el proceso: primero se trató de crear un corpus filosófico basado en la propia obra de Colamedici, a partir del cual establecer un diálogo mayéutico con las IA, de sucesivas preguntas, respuestas y repreguntas, cuyo resultado fue la creación del concepto de hipnocracia, esto es, un régimen de manipulación que capta la atención y produce una sugestión hipnótica actuando directamente sobre la conciencia de manera constante y personalizada, régimen propio de estos tiempos cuyos principales abanderados serían Trump y Musk.
En paralelo, Colamedici creó una infraestructura digital como para darle entidad, verosimilitud y legitimación mediática: un sitio web personal, un perfil en Academia.edu, referencias estratégicas en los perfiles de Wikipedia de autores como Deleuze o Byung-Chul Han y hasta un agente literario falso que intermediaba con periodistas y editores.
Por último, en complicidad con colegas y amigos con cierto predicamento social y participación en los medios, diagramó una estrategia de difusión que supusiera citas y comentarios de estos en artículos y redes sociales hablando de la hipnocracia y del libro que vio la luz en italiano y en inglés el 15 de enero de 2025.
Este tipo de revelaciones nos lleva naturalmente a reconocidos casos Fake vinculados a la academia y al ámbito científico. La referencia obligada en este sentido es el famoso “Affaire Sokal”.
Para quienes no lo recuerden, Alan Sokal es un físico que se propuso exponer el sinsentido de las tesis relativistas, particularmente de moda en el campo de las ciencias sociales, derivadas de ciertas lecturas de referentes de la Escuela de Frankfurt y de los posestructuralistas franceses. El método que utilizó para el desenmascaramiento fue escribir un artículo y enviarlo a una prestigiosa revista. El núcleo del artículo era la defensa de la tesis principal de sus adversarios, esto es: la ciencia, con sus métodos de corroboración y legitimación, no es más que una construcción social y lingüística impuesta por la ideología dominante.
El artículo fue publicado, es decir, pasó la revisión entre pares y los mecanismos de legitimación de las revistas científicas de prestigio y, allí, Sokal reveló, en un segundo artículo que naturalmente aquella revista no quiso publicar, qué era lo que había hecho y cuáles eran sus razones.
Entonces, expresó que había utilizado conceptos de la matemática y la física cuántica mezclados con citas de filósofos posmodernos reconocidos para realizar una parodia y exponer la falta de rigurosidad de este tipo de publicaciones y de este tipo de autores.
En otras palabras, exponía que en el caso de las ciencias sociales bastaba con ofrecer ideas pretendidamente críticas en una jerga oscura, tan imprecisa como compleja, para gozar de cierto status académico y, eventualmente, llegar a ser una celebridad en el mundo intelectual. La lista de nombres sobra y, lo peor, en muchos casos, seguimos leyendo a esos autores como si dijeran algo.
Un episodio similar, aunque menos conocido, ocurrió en 2018: el “Grievance Studies affaire”. En este caso, quienes llevaron adelante el fraude fueron Peter Boghossian (profesor de Filosofía de la Universidad de Portland), James Lindsay, (doctor en Matemáticas de la Universidad de Tennessee) y Helen Pluckrose, (editora de la revista Areo).
En este caso, los perpetradores fueron más prolíficos y enviaron 20 artículos a prestigiosas revistas de estudios culturales, donde deliberadamente se incluyeron afirmaciones y tesis delirantes que parodiaban esa confusión tan habitual entre activismo y academia que suele basarse en tesis posmodernas asociadas, en muchos casos, a políticas identitarias, progresismo woke y derivas varias.
En esos textos se hallaba desde la necesidad de imponer unos juegos olímpicos para personas con sobrepeso, hasta promover la masturbación anal masculina con dildos como una práctica antitransfóbica, y el descubrimiento de una conexión entre el pene y el cambio climático. Como si esto fuera poco, en un caso, los autores lograron que una revista feminista les publicara un artículo en el que reescribían un fragmento de Mein Kampf con perspectiva de género sin que nadie del comité de evaluadores lo notara, lo cual, por cierto, es un dato elocuente. Al momento en que los autores revelaron el fraude, 4 de esos artículos fueron publicados, 3 estaban a punto de serlo, 7 estaban en proceso de aceptación y apenas 6 (el 30%) habían sido rechazados.
Ahora bien, ¿es el caso de Jianwei Xun similar a los recién mencionados? Por supuesto que hay puntos en común, pero se imponen las diferencias sustantivas.
En común podría encontrarse una cierta crítica a los mecanismos de legitimación: si en los casos de Sokal y en el de los Grievance Studies, se trataba no solo de una crítica al contenido relativista e irracional de algunas posturas posmodernas sino, al mismo tiempo, de exponer el modo en que estos delirios estaban siendo legitimados por el sistema científico, a Colamedici le alcanzó con un par de amigos, una página web, un perfil en Academia.edu y un libro cuyo armado quizás le haya demandado algunas horas, para exponer los métodos de legitimación del periodismo cultural y las editoriales.
Sin embargo, hay una diferencia relevante: el contenido del libro no es irracional ni es un disparate carente de fundamentos creado adrede.
De hecho, podría decirse que su tesis principal o la categoría que da título al libro, no hace más que rejuntar información y teorías (justamente, lo que las IA hacen muy bien) a las que se les da un nuevo nombre (seguramente invención de Colamedici). Al fin de cuentas se trata de una versión, bien elaborada, claro, de las nuevas formas de manipulación, en este caso introduciendo la idea de la hipnosis como elemento que actúa directamente sobre la conciencia en tanto el poder ya no controla cuerpos ni reprime los pensamientos, sino que los induce, transformándose así en un poder “positivo”.
Xun (Colamedici) dice en la entrevista:
“Ya no hay una narrativa unificadora a través de la cual dar sentido al mundo. Nos encontramos —ustedes se encuentran— en un espacio fragmentado donde innumerables historias compiten por un dominio efímero, y cada una se proclama como la verdad última.
Estos relatos no dialogan: chocan. Se superponen y se reflejan hasta el infinito, creando una vertiginosa galería de espejos donde realidad y simulación se vuelven sinónimos. Trump y Musk son los profetas de este régimen (…)
El hitlerismo que Bloch analizaba operaba a través de un trance centralizado, orquestado por un líder carismático que servía de punto focal para la sugestión colectiva.
La dimensión algorítmica ha descentralizado esta función hipnótica: ya no tenemos un único hipnotizador que manipula a una masa homogénea, un director de orquesta, sino un ecosistema distribuido de algoritmos que modulan individualmente estados de conciencia personalizados (…)”.
El ya mencionado Byung-Chul Han, Foucault, Baudrillard, Deleuze, Da Empoli y muchos otros resuenan detrás de estas palabras y está muy bien que así sea. Y hablando de citas, dado que el proyecto editorial de Colamedici se llama Tlon, en obvia relación a Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, el famoso cuento de Jorge Luis Borges, Xun (Colamedici) cita dicho texto, (aunque sin mencionar al autor, ¿quizás creyendo que ya es una frase que le pertenece al ChatGPT?), cuando afirma “Son dispositivos narrativos. Sus relatos no buscan la verdad, sino el asombro. Consideran la metafísica como una rama de la literatura fantástica”.
A propósito de dicho cuento, hay algo tlöniano en este episodio puesto que, como ustedes recordarán, Tlön era un planeta inventado por una secta de seguidores de Berkeley incluido en una reimpresión de la Enciclopedia Británica, en el cual, por tratarse de un mundo regido por las máximas del empirismo idealista que considera que las cosas deben ser percibidas para existir, la psicología es la única disciplina y lo que llamamos “realidad” no es más que una serie de procesos mentales. Allí, la realidad de los objetos depende de la percepción y la expectativa del sujeto que los percibe, de modo que un mismo objeto puede “duplicarse” al ser percibido por dos sujetos diferentes, generando, al fin de cuentas, mundos individuales, personalizados y a medida, como los que ofrecen los algoritmos en la actualidad. El dúo Xun/Colamedici y su hipnocracia tienen mucho de esto, sin duda.
Ahora bien, donde el experimento parece aportar algo más al debate es en lo que respecta a la noción de autor y, quizás sin desearlo, al harto trillado debate acerca de la posibilidad de separar la obra del autor. En este sentido, en la entrevista le preguntan si el hecho de haber sido una creación de una IA invalida el contenido de la tesis de la hipnocracia:
“La revelación de mi naturaleza construida no invalida en absoluto la validez analítica del concepto de hipnocracia. Al contrario, la refuerza al conferirle una dimensión performativa que trasciende la simple argumentación teórica. Si aceptáramos la idea de que la validez de un pensamiento depende exclusivamente de la existencia biológica de su presunto autor, caeríamos precisamente en esa lógica identitaria que la hipnocracia ha superado (…)”.
Efectivamente, de la misma manera que el valor de una categoría analítica no depende del hecho de que el que la formule sea una entidad biológica o una inteligencia humana, es difícil decirlo, pero hay que aceptarlo, tampoco lo invalidaría la moralidad, en el caso de que el autor sí fuera una entidad biológica propietaria de una inteligencia humana. Es tan evidente la respuesta al debate sobre la separación de la obra y el autor… sin embargo este ejemplo puede aportar algo más de claridad, para dolor de los amantes de la cancelación y sus patrullas de moralidad.
En cuanto a la noción de autor, claramente parecemos entrar en una etapa que va a redefinirlo desde todo punto de vista, incluso desde lo legal. ¿Es Colamedici el autor? ¿Es el ChatGPT? ¿Son ambos como dice Colamedici? ¿Qué aporta Colamedici para que lo consideremos un autor en el sentido que solemos darle al término? ¿Hacerle preguntas e interactuar con una IA para pedirle luego que escriba un libro nos transforma en autor de algo? La respuesta no parece sencilla.
En síntesis, el caso Jianwei Xun solo puede ser incluido en la lista de fakes y affaires de manera parcial y solo en tanto, de alguna manera, denuncia, como efecto colateral, los patrones de legitimación de la industria y el periodismo cultural.
Sin embargo, no estamos ante un fake como los denunciados por Sokal, Boghossian y otros: aquí hay un libro y una categoría que tiene fundamentos. Desde mi punto de vista, criticables y sesgados, pues resulta insólito plantear que los principales referentes de un régimen de hipnosis que opera sobre la conciencia de manera personalizada son Trump y Musk. Pero en todo caso es materia de discusión para la cual Xun (Colamedici) ofrecerá sus argumentos, mejores o peores, pero no un rejunte de delirios posmodernos inconsistentes solo validables por sectas universitarias.
Quizás en el futuro junto a citas de Shakespeare habrá que afirmar “como dice el ChatGPT, la hipnocracia…”. Sí, suena escalofriante, pero hemos ingresado en una etapa en la que usaremos categorías elaboradas por inteligencias no humanas. El cambio será, probablemente, demasiado vertiginoso para que podamos digerirlo adecuadamente.
Mientras tanto, si lo que nos importa es el qué antes que el quién y la inteligencia no humana demuestra rigor lógico y una correcta fundamentación, parece difícil encontrar argumentos para oponerse.
"Acá no hay una batalla cultural. Acá hay una cruzada fundamentalista antihumana y anticientífica que viene por las universidades públicas". Escuchá la intervención de la rectora de la UNCo, Beatriz Gentile, en el plenario del CIN en San Luis. pic.twitter.com/mgf1oAngWt
— UNComa - Universidad Nacional del Comahue (@UNComa_oficial) April 4, 2025
Si todavía quedaban dudas sobre la capacidad de un gobierno de extrema derecha para aplastar el pensamiento racional y científico, basta con hacer un balance de un año de Javier Milei al frente de Argentina. Entre recortes presupuestarios abismales, éxodo de cerebros y caza de brujas, la investigación científica está al borde del colapso.
A principios de noviembre de 2024, Manuel García Solá renunció al Consejo Nacional de Investigación Científica y Técnica (Conicet) de Argentina, donde era director de seguridad alimentaria y miembro del consejo de administración. Exministro de Educación y científico de renombre, se sintió impulsado a dejar la institución más importante del país, según dijo en su carta de renuncia, que fue ampliamente difundida: “Nunca me había sentido tan maltratado como cuando intentaron imponer una persecución contra las ideas científicas, políticas o religiosas”.
Guillermo Francos, ahora jefe de gabinete, defendió la relación del gobierno con el Congreso, aunque criticó los 845 investigadores admitidos al Conicet este año, alegando que “sus planes de investigación no son pertinentes” y sus criterios de admisión carecen de calidad y rigor científico.
Milei había anunciado durante su campaña que no estaba interesado en mantener la investigación científica y lo demostró en su gestión. El presidente, poseedor de dos másteres en economía, parece tener un complejo de inferioridad hacia el mundo universitario y científico.
Los presupuestos de la investigación pública se redujeron un promedio del 31%. La mayoría de los programas del Conicet se detuvieron, y los investigadores fueron obligados a buscar trabajo en otros países. Según un informe reciente, el 10% de los investigadores y docentes ya ha emigrado.
Manuel García Solá estimó que apenas el 2% del presupuesto total del Conicet se utilizó para investigaciones científicas, mientras que el resto fue asignado a proyectos internacionales y gastos administrativos.
Las ideas negacionistas de Milei, como dudar del cambio climático o considerar que la Tierra es plana, se han reflejado en el discurso político. Además, su ministra de Ciencia prohibió el uso de fondos públicos para proyectos científicos locales y cerró varias universidades públicas.
Las consecuencias son alarmantes: el nivel de empleo en el sector científico ha caído drásticamente, y las políticas actuales han sido duramente criticadas por la comunidad científica internacional.
Desde su llegada al poder, el apoyo a la investigación científica en Argentina ha alcanzado mínimos históricos, poniendo en riesgo el futuro del país.
El impacto de Nexus, el nuevo libro del historiador israelí Yuval Harari, el cual incluye un pronóstico apocalíptico respecto a las posibles consecuencias del uso de la Inteligencia artificial (IA) sobre nuestras vidas, ha contribuido a reflotar, en los últimos días, un debate que al público en general le resulta lejano cuando no directamente incomprensible.
Mientras tanto, las compañías que se disputan el mercado de la IA avanzan enloquecidamente ofreciendo, en el mejor de los casos, la dádiva de comités de ética internos como estrategia de marketing de cara a la sociedad, y los gobiernos y las instituciones supranacionales nombran a sus propios expertos con rostros adustos, apasionados por una protocolización de la vida que habla más de sus ideologías que de su rigor técnico.
El aspecto más polémico del libro de Harari es aquel que indica que la potencial autonomía de la IA supone una amenaza para la democracia y para la supervivencia humana.
En el fondo de este tipo de afirmaciones está ese temor que es un clásico de mitos, leyendas y cuentos acerca de la posibilidad de que una creación humana devenga contra sus propios creadores. Frankestein, el Gólem de Praga y una lista infinita de casos sirven de ejemplo para graficar un terror humano, demasiado humano, que recae sobre los Hombres cuando "juegan a ser Dios".
Sin embargo, lo que permanecía en el terreno de la fantasía, parece acercarse cada vez más al terreno de lo posible. De hecho, para Harari, justamente, la gran novedad de esta tecnología es su capacidad para autonomizarse. Este es su diferencial y lo que la hace tan peligrosa porque hasta ahora, incluso el uso de energía atómica para crear una bomba y lanzarla, dependía, en última instancia, de una decisión humana. Pero el gran interrogante es qué sucedería si una inteligencia artificial, es decir, no humana, pudiera tomar esa decisión por sí sola.
Ahora bien, si no queremos ir tan lejos como Harari, aun a riesgo de vender menos libros, claro, podríamos posarnos en las preguntas que la IA plantea para la democracia. Allí no hace falta profetizar tanto porque los resultados ya son palpables. Me refiero al modo en que los algoritmos promueven visiones parciales, burbujas que hacen que acabemos rodeados de aquello que confirma nuestros prejuicios mientras suponemos estar ante una muestra representativa de la complejidad de la realidad.
Aquí mencionamos el libro de Harari pero donde mejor se explica esto es en el libro Código roto de Jeff Horwitz, el periodista que publicó el escándalo conocido como "Los papeles de Facebook". Se trata de una investigación esclarecedora porque allí se expone el modo en que la empresa de Mark Zuckerberg diseñó algoritmos con el fin de lograr que los usuarios pasen más tiempo navegando en la plataforma. El punto es que una inteligencia artificial que sólo sabe cumplir objetivos, observó que los usuarios se sienten más atraídos por publicaciones, amistades o grupos cuyos posteos fomentan la polémica, las conspiraciones, las fake news y el odio.
Lo interesante del libro de Horwitz y la investigación que allí se revela como producto de una filtración, es que Facebook lo sabía y que todas las medidas que tomaron se realizaron siempre y cuando no afectaran al negocio. Pero sobre todo, algo quizás más preocupante, es que los ingenieros aceptaron que los algoritmos tomaban decisiones que eran completamente imprevisibles. Es decir, los algoritmos habían devenido incontrolables.
Sirviéndose de ejemplos como este, Harari plantea un escenario donde habría algo así como dos grandes corrientes dominando la discusión pública en torno a qué hacer. Se trata de un planteo simplista y falaz cuya única intención es posarse en un pretendido lugar de neutralidad que no es tal.
Pero lo cierto es que él distingue entre una mirada que sería propia de Silicon Valley y que él denomina "visión ingenua" que considera que, a más información, más cerca se estará de la Verdad y de la democratización de la palabra; y una mirada populista, la cual consideraría que la verdad es relativa y que las instituciones occidentales son solo una mascarada de legitimación del poder de turno.
La falta de precisión de Harari en este aspecto es espeluznante pero el punto es que él construye estos hombres de paja para justificar su posición, la misma que sostienen los grandes organismos supranacionales, esto es, fortalecer instituciones del statu quo y generar acuerdos globales en nombre de una buena gobernanza, llámese Agenda 2030, Pacto del futuro o el nombre que la burocracia de turno proponga. Es decir: está el cuco de los empresarios libertarios de Silicon Valley, prepotentes opositores a cualquier intervención estatal, y luego está el cuco de los Bolsonaro y los Trump que creen que no hay Verdad y entonces se benefician de los bulos porque la gente que los vota a ellos es idiota y manipulable. En el medio está Harari y toda la vieja burocracia que necesita de un nuevo apocalipsis siempre a punto de llegar para poder legitimar su existencia.
Ahora bien, lo que Harari no menciona es que esas instituciones cuya legitimidad está puesta en cuestión, no sólo por una serie de forajidos conspiranoicos sino por su propia incapacidad, arbitrariedad y sesgo, al igual que los ingenieros de las compañías, tampoco saben bien qué hacer con la IA. Es decir, los encargados de controlar a los diseñadores que impulsan las fantasías tecnocráticas de manual con argumentos de un iluminismo ramplón y adolescente que, por favorecer su negocio, han sido funcionales a la proliferación de conspiraciones, falsedades y delirios, no tienen para ofrecer más respuestas que una maraña de normas de control siempre obsoletas y el sostenimiento de una casta de burócratas solventados con dineros públicos.
Son los mismos que ensalzaban las redes cuando años atrás favorecían su agenda y ahora las denuncian porque, más allá de que efectivamente son espacio para todo tipo de material cloacal, son también el único canal desde el cual se pueden alzar voces contra la hegemonía cultural progresista.
Sin saber verdaderamente qué hacer, demostrando su incapacidad una vez más, el accionar de esta burocracia obedece más a razones ideológicas y a un temor que se evidencia en la creación de diversos dispositivos que garanticen nuevas y sofisticadas formas de control.
Si el fanatismo tecnocrático del espíritu emprendedorista de Silicon Valley lleva al mismo descontrol desregulador que un supuesto populismo relativista para el cual los bulos y la Verdad son solo distintas formas igualmente válidas de hacerse con el poder, las actuales instituciones que proponen regulaciones carecen de legitimidad por su propia incapacidad y por los demostrados sesgos de sus intervenciones pretéritas.
Digamos, entonces que, más allá de los peligros de una tecnología capaz de autonomizarse, un problema más urgente es esta crisis de legitimidad de las instituciones que pretenden limitar dicha tecnología.
Por ello, es necesario concluir afirmando que nuevas instituciones con visiones más equilibradas y mayor eficiencia técnica no serán suficiente para detener todos los eventuales peligros de la IA, pero serán, sin duda, una condición necesaria.
El Presupuesto que presentó el Gob. Nacional representa una caída de la inversión del 33,5% en ciencia y tecnología y del 45,1% en educación respecto de lo que se invirtió en 2023 (valores constantes). Nunca el ajuste fue de tanta magnitud. Sin ciencia y educación no hay futuro! pic.twitter.com/W4J949musX
EL PELIGROSO ACUERDO DE MILEI CON GOOGLE PARA REFORMAR EL ESTADO ARGENTINO
“La empresa Google tiene armado un sistema para hacer la Reforma del Estado por inteligencia artificial”. Esto “se puede aplicar absolutamente en Argentina. Con todo lo que tiene que ver con achicar el… pic.twitter.com/wbyb3KWJfE
Una terraplanista en la comisión de Ciencia, un timbero de Miami ministro de economía, un presidente demente abrazado a la bandera de otro país, un ministro de salud fumado, un arrastrado secretario de deportes, un turista gobernando CABA.
“La madre de todas las batallas” es destruir la ciencia del país. A eso le pone “me gusta” el presidente de un país del G20. Por endeblez mental y retraso ideológico está dispuesto a destruir el futuro para ‘ganar’ una batalla cultural. Desquicio total. pic.twitter.com/oW4G2oEtsG
En algún lugar del mundo, mientras se anuncian medidas que contemplen el impacto de la devaluación generado por la deuda que tomó Macri con el FMI, Javier Milei mezcla ADN tecnología, chips, software, hardware, chimpances, y dice que seremos mucho más inteligentes. Los medios no… pic.twitter.com/3VKfn4Xj5p
En relación a la comparación entre NASA y CONICET les comparto algunas precisiones desde la Unidad Ejecutora Ciencias Sociales Regionales y Humanidades (UE CISOR CONICET/UNJu):
- Se ha afirmado erróneamente que en el CONICET trabajan 35.000 personas, mientras que la NASA trabajan 17.000 personas. La información correcta, en este caso, es que en el CONICET trabajan 16.345 personas (según datos actualizados hasta el 2022), de los cuales 11.845 son investigadores, 2.992 personal de apoyo y 1.499 administrativos.
- En el CONICET trabajan investigadores/as de todas las ciencias, mientras que la NASA, como su nombre lo dice, es una Agencia Nacional de Administración Aeroespacial. En este marco, el presupuesto de CONICET es de tan solo 80 millones de dólares, mientras que el presupuesto de la NASA es de 23 MIL MILLONES de dólares.
Si ponemos en contexto los datos anteriormente expuestos, el presupuesto total del sistema científico de Estados Unidos es de 454 mil millones de dólares. Es decir, el presupuesto del CONICET es 281 veces menor al de la NASA y 5625 veces menor al del sistema científico norteamericano. El PBI del sistema científico norteamericano representa casi el 75% del PBI de Argentina.
¿Por qué Estados Unidos y los llamados países desarrollados del mundo invierten mucho en la Ciencia? Porque es la manera de garantizar el Futuro, la Soberanía y el Desarrollo Económico y Social de sus poblaciones. A pesar de sus recursos limitados, según muestran los datos informados anteriormente, el CONICET y sus investigadores/as tiene un altísimo prestigio internacional, siendo una institución de investigación líder en América Latina. Cabe destacar que, de acuerdo con el ranking SCImago publicado en 2022, en la categoría de organismos gubernamentales centrados en la investigación científica el CONICET quedó en el puesto 17 entre 1745 organismos de todo el mundo, siendo la mejor institución gubernamental de ciencia en la región.
Por lo expuesto, desde la UE CISOR abogamos por el desarrollo científico y tecnológico nacional, un eslabón fundamental al servicio de la mejora de la calidad de vida de nuestra población.
Todos los países, principalmente los líderes mundiales protegen su economia. En algún momento, en algún rubro, con mayor o menor intensidad. Todos. Todos los países cobran altos impuestos. No existe antecedente ni modelo en la actualidad que deje de establecer controles sobre las actividades de su población. Sencillamente no existe. Todos, absolutamente todos los países que son potencia protegieron en algún momento o siempre alguna parte de sus importaciones y exportaciones. Muchos o todos han promovido e incentivando las inversiones en las actividades que convinieran al desarrollo de su Nación. En ningún país un individuo cualquiera puede anteponer su criterio de libertad sobre las reglas de convivencia de esa sociedad. En todas las sociedades civilizadas el individuo se debe adaptar a dichas reglas. En ningún país, ni en EEUU, ni en Inglaterra, cuna del liberalismo y neoliberalismo, el Estado abandona a sus habitantes allí donde el mercado no llega. En EEUU en más de una oportunidad el Estado intervino para salvar Bancos. En Argentina, sin Estado presente, sin trenes, los pueblos morirían, ya sucedió en los años '90 (Menem- Cavallo-De la Rua). Sin Estado presente tendríamos que haber esperado para poder vacunarnos y hubiéramos visto a los más ricos comprar su vacunas, a los de clase media resignar ahorros para comprar la vacuna y a los pobres ...hacer colas en las madrugadas y competir entre sí para acceder a las escasas dosis o simplemente morir y esperar a que retiren los cuerpos de sus casas como sucedió en tantos países hermanos. La actividad privada, sin control, pautas, reglas, solo busca el rédito personal y pronto, es lógico, no hay porqué esperar otra respuesta. Solo combinada con una planificación que involucre a otros, al interés y conveniencia de otros ciudadanos, puede desarrollarse para bien del conjunto y sin dañar el medio ambiente, ni generar acumulación desmedida de riqueza ni pobreza extrema. El liberalismo y su derivado neo y libertario son ideologías previas al internet, a la Revolución de la Comunicación y a la Inteligencia Artificial. Sin embargo sus ideólogos insisten con la vieja fórmula. Si antes era necesario un control sobre la producción para no quedarnos sin planeta, (o que el planeta se quede sin nosotros) ahora el control sobre la Inteligencia Artificial es Imperioso. La verdad ha muerto, ya no podemos saber si estás palabras las escribió una persona o una máquina ni si la imagen o el sonido que percibimos es el real. Las consecuencias son impredecibles. El punto a resolver no serán las perdidas de trabajo que la IA ocasione ni el tiempo hasta que nazcan nuevas formas de trabajo, si es que nacen, el punto será quién se quedará con la plata del puesto de trabajo que la tecnología reemplace (viejo tema) y como se resolverá el problema social de miles nuevos desocupados. Sabemos que el mercado aporta una solución, la vieja "teoría del derrame" que cuando sucede, si sucede, tarda en llegar y derrama apenas unas pocas gotas. Quizás un sueldo universal por el solo hecho de ser, para generar una base monetaria circulante y generar un mínimo mercado de consumo. Podría ser. Pero claro, de eso "los liberales" no se ocupan porque dicen que tener trabajo y progresar es cuestión de levantarse temprano y esforzarse, aún más podríamos agregar. Por eso hoy, tecnología nueva mediante, más que nunca debe existir un Estado eficiente que establezca reglas claras, que controle, que interactúe con los particulares y que cubra todo aquello que el mercado no cubre porque no hay rédito económico e incluso, por qué no? le compita para que sea más eficiente ya que los "liberales" dicen amar la competencia.
Soy "Profesor de Enseñanza Secundaria, Normal y Especial en Historia" recibido en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.
Ejerzo desde 1991 como docente en escuelas secundarias de Capital Federal y el Gran Buenos Aires.
Desde marzo de 2010 edito el Blog "Mirando hacia adentro", cuyas imagenes originales serán publicadas en esta página satélite.