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jueves, 13 de marzo de 2014

El peligro de un discreto acuerdo transatlántico, por Ignacio Ramonet (para "Le Monde Diplomatique" y "Miradas al Sur" del 09-03-14)


Miradas al Sur. Año 7. Edición número 303. Domingo 09 de Marzo de 2014
 
 
Este convenio se está negociando con la mayor discreción y sin ninguna transparencia democrática entre la Unión Europea y Estados Unidos.
Dentro de dos meses, el 25 de mayo, los electores españoles elegirán a sus 54 diputados europeos. Es importante que, esta vez, a la hora de votar se sepa con claridad lo que está en juego. Hasta ahora, por razones históricas y psicológicas, la mayoría de los españoles –jubilosos de ser, por fin, “europeos”– no se molestaban en leer los programas y votaban a ciegas en las elecciones al Parlamento Europeo. La brutalidad de la crisis y las despiadadas políticas de austeridad exigidas por la Unión Europea (UE) les han obligado a abrir los ojos. Ahora saben que es principalmente en Bruselas donde se decide su destino.
Entre los temas que, en esta ocasión, habrá que seguir con mayor atención está el Acuerdo Transatlántico sobre Comercio e Inversión (ATCI). Este convenio se está negociando con la mayor discreción y sin ninguna transparencia democrática entre la Unión Europea y Estados Unidos. Su objetivo es crear la mayor zona de libre comercio del planeta, con cerca de 800 millones de consumidores, y que representará casi la mitad del Producto Interior Bruto (PIB) mundial y un tercio del comercio global.
La UE es la principal economía del mundo: sus quinientos millones de habitantes disponen, en promedio, de unos ingresos anuales per cápita de 25.000 euros. Eso significa que la UE es el mayor mercado mundial y el principal importador de bienes manufacturados y de servicios, dispone del mayor volumen de inversión en el extranjero, y es el principal receptor planetario de inversiones extranjeras. La UE es también el primer inversor en EE.UU., el segundo destino de las exportaciones de bienes estadounidenses y el mayor mercado para las exportaciones estadounidenses de servicios. La balanza comercial de bienes arroja, para la UE, un superávit de 76.300 millones de euros; y la de servicios, un déficit de 3.400 millones. La inversión directa de la UE en EE.UU., y viceversa, ronda los 1,2 billones de euros.
Washington y Bruselas quisieran cerrar el tratado ATCI en menos de dos años, antes de que finalice el mandato del presidente Barack Obama. ¿Por qué tanta prisa? Porque, para Washington, este acuerdo tiene un carácter geoestratégico. Constituye un arma decisiva frente a la irresistible subida en poderío de China; y, más allá de China, de las demás potencias emergentes del grupo de los BRICS (Brasil, Rusia, la India, Sudáfrica). Hay que precisar que, entre los años 2000 y 2008, el comercio internacional de China creció más de cuatro veces: sus exportaciones aumentaron un 474% y las importaciones un 403%. ¿Consecuencia? Estados Unidos perdió su liderazgo de primera potencia comercial del mundo que ostentaba desde hacía un siglo... Antes de la crisis financiera global de 2008, EE.UU. era el socio comercial más importante para 127 Estados del mundo; China sólo lo era para 70 países. Ese balance se ha invertido. Hoy, China es el socio comercial más importante para 124 Estados; mientras que EE.UU. sólo lo es para 76.
¿Qué significa eso? Que Pekín, en un plazo máximo de diez años, podría hacer de su moneda, el yuan, la otra gran divisa de intercambio internacional, y amenazar la supremacía del dólar. También está cada vez más claro que las exportaciones chinas ya no sólo son productos de baja calidad a precios asequibles por su mano de obra barata. El objetivo de Pekín es elevar el nivel tecnológico de su producción (y de sus servicios) para ser mañana líder también en sectores (informática, finanzas, aeronáutica, telefonía, ecología, etc.) que EE.UU. y otras potencias tecnológicas occidentales pensaban poder preservar. Por todas estas razones, y esencialmente para evitar que China se convierta en la primera potencia mundial, Washington desea blindar grandes zonas de libre cambio a las que los productos de Pekín tendrían difícil acceso. En este mismo momento, EE.UU. está negociando, con sus socios del Pacífico, un Acuerdo Transpacífico de Libre Cambio (Trans-Pacific Partnership, TPP, en inglés), gemelo asiático del Acuerdo Transatlántico (ATCI).
Aunque el ATCI empezó a gestarse en los años 1990, Washington ha presionado para acelerar las cosas. Y las negociaciones concretas se iniciaron inmediatamente después de que, en el Parlamento Europeo, la derecha y la socialdemocracia aprobaran un mandato para negociar (aceptado también, en España, en la proposición presentada conjuntamente, en el Congreso de los Diputados, por el PP y el PSOE...). Un informe, elaborado por el Grupo de Trabajo de Alto Nivel sobre Empleo y Crecimiento, creado en noviembre de 2011 por la UE y EE.UU., recomendó el inicio inmediato de las negociaciones.
La primera reunión tuvo lugar en julio de 2013 en Washington, seguida de otras dos en octubre y diciembre. Y aunque las negociaciones están actualmente suspendidas debido a desacuerdos en el seno de la mayoría demócrata en el Senado de Estados Unidos, las dos partes están decididas a firmar lo antes posible el ATCI. De todo esto, los grandes medios de comunicación dominantes han hablado poco, con la esperanza de que la opinión pública no tome conciencia de lo que está en juego, y de que los burócratas de Bruselas puedan decidir sobre nuestras vidas con toda tranquilidad y en plena opacidad democrática.
Mediante ese acuerdo de marcado carácter neoliberal, EE.UU. y la UE desean eliminar aranceles y abrir sus respectivos mercados a la inversión, los servicios y la contratación pública, pero sobre todo intentan homogeneizar los estándares, las normas y los requisitos para comercializar bienes y servicios. Según los defensores de este proyecto librecambista, uno de sus objetivos será “acercarse lo más posible a una eliminación total de todos los aranceles del comercio transatlántico en bienes industriales y agrícolas”. En cuanto a los servicios, la idea es “abrir el sector servicios, como mínimo, tanto como se ha logrado en otros acuerdos comerciales hasta la fecha” y expandirlo a otras áreas, como el transporte. Sobre la inversión financiera, las dos partes aspiran a “alcanzar los niveles más altos de liberalización y protección de las inversiones”. Y sobre los contratos públicos, el acuerdo pretende que las empresas privadas tengan acceso a todos los sectores de la economía (incluso a las industrias de defensa), sin discriminación alguna.
Aunque los medios de comunicación dominantes apoyan sin restricción este acuerdo neoliberal, las críticas se han multiplicado sobre todo en el seno de algunos partidos políticos, de numerosas ONG y de organizaciones ecologistas o de defensa de los consumidores.

Publicado en:
 http://sur.infonews.com/notas/el-peligro-de-un-discreto-acuerdo-transatlantico

lunes, 18 de marzo de 2013

Lucha de clases en Europa, por Éric Toussaint (para “Nos Comunicamos” de marzo de 2013)





Por Éric Toussaint

- Eric Toussaint (doctor en ciencias políticas, presidente del CADTM de Bélgica, www.cadtm.org, miembro del Consejo Científico de ATTAC Francia). Damien Millet y Eric Toussaint han dirigido el libro colectivo La Deuda o la Vida, Editorial Icaria, Economía, ISBN: 9788498883848, Año Publicación: 2011, páginas: 336, que recibió el Prix du livre politique à la Foire du livre politique de Liège en 2011). Último libro publicado, Damien Millet et Eric Toussaint, AAA, Audit, Annulation, Autre politique, Le Seuil, Paris, 2012.


.- Sería un error considerar que los dirigentes europeos se han quedado ciegos. Su motivación no es ni la vuelta al crecimiento económico, ni la reducción de las asimetrías dentro de la Unión Europea con la finalidad de construir un conjunto más coherente en el que retornaría la prosperidad. La patronal que guía los actos de los gobiernos quiere avanzar hacia una ofensiva más grande a escala europea, contra los derechos económicos y sociales conquistados tras el final de la segunda guerra mundial. Desde este punto de vista, son un éxito las políticas llevadas a cabo durante estos últimos años.
Con políticas de austeridad que aumentan el desempleo, logran incrementar, cada vez más, la precarización del trabajo, disminuir su capacidad de resistencia y de lucha, reducir los salarios y los diversos subsidios sociales. Sin embargo, mantienen al mismo tiempo las enormes disparidades entre los trabajadores en la Unión Europea, con el fin de aumentar la competencia entre ellos. Uno de los objetivos perseguidos por los dirigentes europeos es mejorar la capacidad de las empresas europeas para conquistar cuotas de mercado a sus competidores en el resto del mundo. Para ello, es necesario reducir radicalmente el coste del trabajo, retomando su expresión. Esto implica infligir a los trabajadores europeos una rotunda derrota. También se persiguen otros objetivos: llevar adelante la ofensiva contra los servicios públicos, evitar tanto como sea posible las quiebras bancarios, reforzar el poder de los ejecutivos (Comisión Europea, gobiernos nacionales) frente al poder legislativo, reforzar las restricciones impuestas por los tratados a fin de consolidar las políticas favorables al capital …
El coste político electoral puede ser elevado, pero globalmente las grandes familias políticas tradicionales que dominan el escenario europeo apuestan a que, aunque perdieran las elecciones, recuperarían el poder en las elecciones siguientes. De todos modos, pasar a la oposición no implica perder una serie de posiciones adquiridas en el aparato del Estado, en las instituciones europeas, etc., sin olvidar los poderes locales (ciudades, entes regionales, comunidades autónomas).
Lo que complica un poco el proyecto de los dirigentes europeos es la decisión del gobierno de Obama de profundizar radicalmente las políticas de austeridad siguiendo las aplicadas por el gobierno de Bush. Los recortes presupuestarios, en particular en los gastos públicos y sociales, crecerán en Estados Unidos. Esto no ayudará a las empresas europeas a ganar cuotas de mercado. Sólo Japón parece querer adoptar una tímida política de relanzamiento, lo que se tendrá que confirmar.
Conclusión: Según los objetivos antes descritos, la convergencia entre el FMI y los dirigentes europeos es total. Por lo demás, desde diciembre de 2012, momento en el que el gobierno de Obama anunció que iba a radicalizar las políticas de austeridad en Estados Unidos, ya no se han oído declaraciones críticas por parte de Christine Lagarde ni de otros directivos del FMI sobre la política practicada en Europa.
Por lo tanto, no hay que equivocarse sobre el sentido de las declaraciones del FMI: si bien ha tomado un poco de distancia con respecto a los dirigentes europeos, no es para convencerlos que abandonen las políticas estructurales favorables a las privatizaciones y a la profundización de la ofensiva contra las conquistas sociales de la posguerra. Lo que pretende es tener más peso en las decisiones y lo da a conocer. Se verá en los meses venideros si seguirá afirmando que conviene reducir un poco el ritmo con el que los dirigentes europeos quieren acercarse al equilibrio presupuestario. Aunque los trabajos de algunos gabinetes de investigación del FMI contienen argumentos que van, más o menos claramente, contra las políticas dominantes, la acción global del FMI no ha cambiado ni un ápice. Es esta acción lo que hay que combatir con todas nuestras fuerzas.

(Traducción Raúl Quiroz-Griselda Piñero)


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martes, 29 de enero de 2013

“Europa como proyecto se muere”, por Eduardo Febbro (para “Página 12” del 28-01-13)



UN IMPORTANTE GRUPO DE INTELECTUALES ADVIERTE SOBRE LA EXTINCION DEL SUEÑO DE UNIDAD DEL VIEJO CONTINENTE


Modelo de integración y de paz para muchas democracias del mundo, Europa se escapa por varias venas, entre ellas Grecia. Esto aparece en el manifiesto adscrito por personalidades como Umberto Eco, Salman Rushdie y Bernard-Henri Levy.

 Por Eduardo Febbro
Desde París


“La unidad de Europa era el sueño de unos pocos. Se volvió una esperanza para muchos. Hoy es una necesidad para todos nosotros”. La frase del ex canciller alemán Konrad Adenauer tiene un lugar en la historia. Fue pronunciada diez años antes de que Francia y Alemania firmaran, el 22 de enero de 1963, el tratado de cooperación franco alemán conocido como el “Tratado del Elíseo”. Ese texto marca un paso definitivo hacia la reconciliación entre París y Berlín y reforzó la construcción europea. Transcurrieron exactamente 50 años y ese “sueño” y esa “necesidad” están hoy en pleno marasmo. Europa se va a pique. Eso es precisamente lo que constata un grupo importante de intelectuales europeos que publicaron un manifiesto cuyos tres primeros párrafos dan cuenta de la orfandad que amenaza al Viejo Continente: “Europa no está en crisis, está muriéndose. No Europa como territorio, naturalmente. Sino Europa como Idea. Europa como sueño y como proyecto”.
Este grupo de filósofos, escritores, psicoanalistas y periodistas, entre los que se encuentran personalidades como Umberto Eco, Salman Rushdie, Fernando Savater, Bernard-Henri Levy, Claudio Magris o Julia Kristeva apela a la conciencia de los dirigentes para que no se empañe el sueño de la unidad europea surgido luego de la Segunda Guerra Mundial. En este sentido, los intelectuales anotan que “esta Europa como voluntad y representación, como quimera y como obra, esta Europa que pusieron en pie nuestros padres, esta Europa que supo tornarse una idea nueva, que fue capaz de aportar a los pueblos que acababan de salir de la Segunda Guerra Mundial una paz, una prosperidad y una difusión de la democracia inéditas, pero que, ante nuestros propios ojos, está deshaciéndose una vez más”. En términos de producto interno bruto, PIB, Europa es sin dudas la potencia económica más grande que existe. Pero ello no basta porque, para los autores del manifiesto, esa potencia económica se ha tragado la idea de Europa y el Viejo Continente soñado por sus padres fundadores se está “deshaciendo en Atenas, una de sus cunas, en medio de la indiferencia y el cinismo de sus naciones hermanas”.
Modelo de integración y de paz para muchas democracias del mundo, Europa se muere por varias venas, empezando por uno de sus pilares, es decir, Grecia: “Da la impresión de que los herederos de aquellos grandes europeos, mientras los helenos libran una nueva batalla contra otra forma de decadencia y sujeción, no tienen nada mejor que hacer que retarlos, estigmatizarlos, pisotearlos y, desde el plan de rigor impuesto hasta el programa de austeridad que se les conmina a seguir, se los despoja del principio de soberanía que, hace tanto tiempo, inventaron ellos mismos”. Ese diagnóstico es igualmente válido para Italia, país donde se inventó la “distinción entre la ley y el derecho, entre el hombre y el ciudadano”, país “al origen del modelo democrático que tanto aportó”, y, hoy, está “enfermo de un “berlusconismo que no acaba de terminar”. Enfermedad crucial que envuelve también al ideal europeo y que hace de Italia “el enfermo del continente. ¡Qué miseria! ¡Qué ridículo!”. El llamado de estos intelectuales del Viejo Mundo es tan dramático como lúcido. En su breve y apasionada demostración, el texto se sumerge en la gran miseria europea contemporánea: miseria moral, ética, miseria de la solidaridad, miseria de los ideales que los europeos propulsaron por el mundo.
De allí que el manifiesto insista en que Europa se deshoja en todas partes: “De este a oeste, de norte a sur, con el ascenso de los populismos, los chauvinismos, las ideologías de exclusión y odio que Europa tenía precisamente como misión marginar, enfriar, y que vuelven vergonzosamente a levantar la cabeza. ¡Qué lejos está la época en la que, por las calles de Francia, en solidaridad con un estudiante insultado por el responsable de un partido de memoria tan escasa como sus ideas, se cantaba ‘todos somos judíos alemanes’! ¡Qué lejanos parecen hoy los movimientos solidarios, en Londres, Berlín, Roma, París, con los disidentes de aquella otra Europa que Milan Kundera llamaba la Europa cautiva y que parecía el corazón del continente! Y en cuanto a la pequeña internacional de espíritus libres que luchaban, hace 20 años, por esa alma europea que encarnaba Sarajevo, bajo las bombas y presa de una despiadada ‘limpieza étnica’, ¿dónde está? ¿Por qué ya no se la oye?”.
Sueño y realidad a la que, de pronto, millones de individuos se despiertan sacudidos por la crisis del euro, “esa moneda única abstracta, flotante porque no está endosada a la economía, a los recursos, a la fiscalidad convergente”. El horizonte que diseñan los firmantes del manifiesto para volver a darle cuerpo al sueño europeo es la unión política del Viejo Continente, sin la cual no habrá vida posible: “El teorema es implacable. Sin federación no hay moneda que se sostenga. Sin unidad política, la moneda dura unos cuantos decenios y después, aprovechando una guerra o una crisis, se disuelve”. El llamado que apareció este fin de semana plantea un paradigma curioso: “Antes se decía: socialismo o barbarie. Hoy hay que decir: unión política o barbarie. Mejor dicho: federalismo o explosión y, en la locura de la explosión, regresión social, precariedad, desempleo disparado, miseria. Mejor dicho: o Europa da un paso más, y decisivo, hacia la integración política, o sale de la Historia y se sume en el caos. Ya no queda otra opción: o la unión política o la muerte”. La carrera vertiginosa hacia ese fin de Europa ya ha comenzado, dicen los autores, y si no se toman las medidas adecuadas y no simples maquillajes ya nada la detendrá: “Europa saldrá de la Historia. De una u otra forma, si no se hace algo, desaparecerá. Esto ha dejado de ser una hipótesis, un vago temor, un trapo rojo que se agita ante los europeos recalcitrantes. Es una certeza. Un horizonte insuperable y fatal. Todo lo demás –trucos de magia de unos, pequeños acuerdos de otros, fondos de solidaridad por aquí, bancos de estabilización por allá– solo sirve para retrasar el fin y entretener al moribundo con la ilusión de una prórroga”.
¿Serán escuchados estos herederos del pensamiento crítico que aún parece conservar esa dimensión tan europea que consiste en nunca perder la capacidad crítica frente al comportamiento de los Estados? Apostar por ello sería otro sueño: entre socialdemócratas que diseñan políticas liberales, socialistas arrodillados ante las grandes corporaciones y capaces de volver a servir la bandeja de la “guerra contra el terrorismo islamista” para justificar intervenciones militares en otros países –Mali–, mientras la gente muere como moscas en Siria, entre gobiernos liberales azotados por niveles de payasismo y corrupción dignos de películas cómicas, no se ve por dónde puede aparecer alguien capaz de encarnar el gran sueño europeo. A menos que quienes lo fomentaron se levanten de sus tumbas.

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martes, 24 de julio de 2012

La tierra tiembla, por Eduardo Blaustein (para “Miradas al Sur” del 22-07-12)


El mundo ha entrado en una zona oscura y hace bastante que las primeras sombras llegaron a nuestra región, incluyendo a la Argentina.

Por:

Eduardo Blaustein

La Presidenta afronta las dificultades con un latiguillo: “El mundo se nos cae encima”. Buena parte de la oposición niega redondamente que los problemas de la economía local tengan relación con los de Europa, Estados Unidos o Brasil. Si bien en los últimos tiempos parte de esa oposición y ciertos economistas que cuestionan políticas del oficialismo han entendido que la estrategia de profetizar desastres no les conviene ni a ellos ni al país (no son lo mismo Carrió que Bonfatti, Miguel Bein que Miguel Ángel Broda), perdura una actitud que se asemeja a la de los plateístas de River o Vélez, célebres por ser fáciles comentaristas hostiles de lo que hacen quienes se están jugando la piel. El oficio del periodista en ese sentido también es cómodo: siempre es más fácil juzgar que construir, apelar al cinismo que a la honestidad, al impacto que a la serenidad.


Según el último informe del Indec, en mayo se registró una caída interanual del 0,5% en la actividad económica y del 4,5%, en la industrial. Dada la crisis, el escenario podría ser peor si no se hubieran desplegado ciertas políticas contracíclicas. En otros casos, el mundo no tiene toda la culpa de lo que aquí sucede. Parte de la inflación es un ejemplo, aún cuando la oposición mediática y política exacerbe su impacto. Las complicaciones de las que se viene por las políticas de subsidio a la energía y el transporte, que fueron cruciales durante años como herramienta de reactivación e ingresos, derivaron en un cuadro fiscal difícil. Lo que el Estado invierte en importar combustibles o subsidiar sin buenos controles a empresarios desaprensivos del transporte colectivo y ferroviario no puede ir a otros destinos.Hacia adelante. Todos esos problemas son reales. La enorme diferencia que sigue existiendo entre el kirchnerismo y las por ahora no-alternativas opositoras es que el primero se arremanga y trabaja e intenta salir de sus errores, profundizando en sus aciertos. Los otros más bien comentan y recitan la agenda ajena, sin terminar de delinear visiones y proyectos de gobierno consistentes. O acaso sí, pero por derecha.
El Gobierno mientras tanto labura; labura a lo pavo. Está empeñado en salir de aquellas cosas que no se hicieron bien. Cierto discurso kirchnerista dice algo así como que “la autocrítica se ejerce con medidas concretas”. Es una apreciación generosa. Pero es cierto que el kirchnerismo, particularmente la Presidenta, tiene una capacidad temible de pelearla, de salir apostando hacia adelante, y de hacerlo tratando de cuidar el todo, especialmente a los sectores más vulnerables. Esa, de nuevo, es la otra inmensa diferencia entre Cristina Fernández, Mauricio Macri, Daniel Scioli, la dirigencia radical, la del socialismo.
Las diferencias aparecieron en el potente conjunto de noticias de esta semana. La YPF recuperada invirtiendo cerca de 6.000 millones de pesos en lugar de remitirlos al exterior. El anuncio de una inversión de 800 millones para renovar el Sarmiento y otros 500 próximos para el Mitre. La realización del primer sorteo del plan de viviendas Pro.Cre.Ar. Los anuncios en torno de la tarjeta Sube son una señal más de que se pretende de a poco ir saliendo del sistema de los subsidios, con un problema: hasta dónde llegarán los recursos de los municipios y la provincia cuando tengan que salir a cubrir lo que el Estado nacional dejó de poner. También hubo un anuncio presidencial sobre inversiones millonarias en una mina de potasio en Mendoza. Cuando se trata de extracción de oro y plata, ni la Presidenta ni los gobernadores (que llegaron a emplear la palabra “snob” para cuestionar a los ambientalistas y a los que se oponen a la minería a cielo abierto) parecen dispuestos a reexaminar el modelo extractivo, la arquitectura impositiva vigente desde los ’90, los riesgos medioambientales. Sí en cambio parecen muy decididos en competir por la renta de ese mismo modelo, lo cual atenúa sólo una parte del problema.Vida útil. YPF, plan Pro.Cre.Ar, créditos para los jubilados, retiro cuidadoso de subsidios, inversión en infraestructura, obligación de la banca (gracias a la reforma de la carta orgánica del Central) de invertir en créditos para la producción, todas las pilas puestas para desplegar programas de protección de empleo cuando las cosas se pongan más difíciles. El kirchnerismo se enchufa pero afronta un problema. Sus mejores anuncios tienen menor tiempo de “vida útil” (menor impacto político y comunicacional) que en otras coyunturas. Corren el riesgo de ser neutralizados no sólo por la potencia de fuego de los medios opositores –asumiendo además que no es cierto todo sea manipulación–, sino por los problemas reales, las disputas de coyuntura al interior del kichnerismo y cierta repetitividad mecánica en los discursos periodísticos y políticos propios. En cuanto a la economía, en algunos casos las políticas contracíclicas (desde una mayor producción de hidrocarburos a las primeras viviendas que se construyan por el plan Pro.Cre.Ar) demorarán en tener efectos virtuosos.


En este marco, ciertos conflictos políticos como los que se sostuvieron con el moyanismo y con Daniel Scioli parecen tener para el kirchnerismo nacional ganancia cero, o quizá pérdida. Por supuesto que ante el vacío de un real debate interpartidario esos conflictos resuenan mucho más. Y como se dijo más arriba: es más fácil opinar y pedir paz y amor que tener que salir a bancar con centenares de millones de pesos a un gobernador que no se atreve a desplegar políticas tributarias más audaces porque no quiere el conflicto (algún día Scioli resumirá toda su comunicación en una gigantografía que diga “Soy un pan de Dios”) y que al mismo tiempo se saca fotos con Macri y con Moyano, eso sí, como en el tango de las 34 puñaladas, amablemente.


Pese a eso, y aún cuando fue Néstor Kirchner y no Cristina quien dedicó los retos públicos más furibundos contra el gobernador (el primero, a los pocos meses de haber asumido el gobierno), las movidas del oficialismo plantean algunas dudas. ¿Hasta dónde los cuestionamientos políticos, ideológicos o de gestión contra Scioli no traspasan una línea delicada, la de la soberanía del voto popular que lo llevó a la gobernación? Y más especulativamente: ¿hasta donde la furia kirchnerista crea empatía social? Es cierto que Cristina recibió más de 400 mil votos por encima del gobernador. Pero la boleta decía “Scioli” y decía “gobernador”. Es un tema más que espinoso por cuestionables que puedan resultar ciertas políticas bonaerenses, no sólo las de seguridad. El problema no se resuelve con los oxidados, verticales lemas peronistas de “lealtad”, “conducción” o “subordinación al proyecto” en una democracia modelo siglo XXI que dice enorgullecerse de haber consagrado nuevos derechos.


Hay crujidos en la economía que se están poniendo fieros. Hay conflictos políticos de coyuntura que se deberían morigerar y patean en contra. Un consultor que solía trabajar entre otros para el kichnerismo sostiene que, contrariamente a lo que dicen algunos de sus colegas más enojados con el oficialismo, la imagen positiva de la Presidenta incluso supera el porcentaje de los votos que recibió en octubre. Claro: con una muy importante imagen negativa. El kichnerismo está condenado a seguir trabajando a lo pavo para conservar lo que acumuló, atendiendo a los crujidos globales, los locales y a los de sus propias tripas.

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http://www.infonews.com/2012/07/22/politica-30689-la-tierra-tiembla.php

lunes, 23 de julio de 2012

De los Pirineos a los Andes, la extensión de una España popular y moderna, por Federico Bernal (para “Tiempo Argentino” del 22-07-12)



Arriba : ¿El fin del "Spanish dream"?

"Rajoy explica sus planes en inglés porque la banca anglo-franco-germana no habla español. ¡Qué importa la ciudadanía hispano-parlante, si no es responsable ni beneficiaria del ajuste!"

Por:

Federico Bernal

Tres días atrás, el Congreso de los Diputados español remachó las mismas cadenas que vienen oprimiendo al pueblo español desde hace centurias. En nuestra columna del 29 de mayo de 2011 titulada “De Indignados a Indagadores”, analizamos brevemente las causas estructurales del atraso español, así como la única disyuntiva (histórica) y presente en juego: España “negra” o España popular, democrática y moderna. Por desgracia, la balanza se vuelca pesadamente hacia la primera. Zapatero a su zapato, toca el turno ahora al terrorismo financiero y especulador corporativo encaramados ya en la mismísima Moncloa. El brutal ajuste sólo es equiparado por la desvergüenza y el cinismo de los propios ajustadores: en su editorial del 17 de julio, el diario.


El País se quejaba no ya del horroroso fundamentalismo de mercado del señor Rajoy, sino de lo mal que el Gobierno explica sus políticas económicas a la pauperizada y flagelada plebe. “[Las previsiones del FMI en materia de recortes han sido] explicadas de forma lamentable a los ciudadanos. […] Hay, además, más factores que deterioran la confianza”. Se preguntará el lector cuáles factores y la confianza de quién o quiénes es la maltratada. Sigamos. “Uno de ellos [de los factores] es la pésima gestión de la información, que se traduce en una pérdida de credibilidad en la capacidad del Gobierno. […] La vicepresidenta y los ministros económicos no aclararon detalles tan importantes como la posibilidad de retirar la prestación a los parados en caso de `indicios´ de fraude […]. Estos detalles fueron revelados después en la página web del ministerio, redactada en inglés, para información de inversores extranjeros”. O sea, el problema para El País no pasa por la descomunal política socioeconómica que viene a continuar, remozados a los tiempos que corren, los lineamientos del franquismo, los de la España “negra” y la eternamente sometida a Londres, París y Berlín. No señor. El problema es la mala comunicación oficial. El diario El País levanta las banderas del nacionalismo falangista en defensa del idioma oriundo de Castilla. Pero Rajoy explica sus planes en inglés porque la banca anglo-franco-germana no habla el español. ¡Qué corno importa la ciudadanía hispano-parlante, si no es ella la operadora ni la beneficiaria del ajuste!

EL DIARIO EL PAÍS A FAVOR DE LA SEMICOLONIA.

Vayamos ahora al asunto de la supuesta confianza afectada. ¿A la confianza de quién o quiénes se refiere? Uno debiera suponer, luego de leer lo anterior, que alude a la poca o nula confianza que los gobernantes (mal comunicadores) despiertan en la población. Pues no, nada de eso. Dice la editorial: “Economía y Hacienda tienen que dar más explicaciones sobre asuntos decisivos para la confianza de los inversores. El ajuste necesario para cumplir con el objetivo de déficit en 2014 es muy superior a los 54.400 millones que dice el Gobierno que conseguirá con las disposiciones anunciadas el viernes. […] Con vaguedades no se recupera la confianza de los mercados”. ¡El ajuste es IN-SU-FI-CIEN-TE! Cada día que pasa, España atrasa por décadas. Paga muy caro su incompleta revolución burguesa. España se ha transformado hoy en feudo de la gran banca franco-anglo-germana y sus sectores industriales y corporativos. Cual gran señorío feudal, dispensa a su pueblo el típico trato que sus antecesores propinaban al campesinado explotado y excluido de antaño: tributos y más tributos a la turba hambrienta y empobrecida. El diario El País confirma la lamentable realidad: “El veredicto del Fondo incluye una recomendación explícita: que el BCE compre deuda de los países afectados por las tensiones financieras y acabar con la enorme brecha, en financiación y crecimiento, que se aprecia entre el núcleo económico franco-alemán y los países periféricos”. España es feudo pero feudo periférico. Ahora bien, ¿cómo se explica que pueda aplicársele a España similares niveles de intervencionismo y sojuzgamiento a los padecidos, por ejemplo, por los pueblos latinoamericanos a lo largo de su historia?


LA POTENCIA MERCANTIL SIN MONEDA.

Entre el siglo XV y fines del XVIII, España fue claudicando a su industrialización, convirtiéndose en satélite de sus vecinos al norte y noreste que, justamente por completar su ciclo revolucionario burgués, se colocaron a la vanguardia del desarrollo capitalista y la industrialización europea y planetaria. Fue una pieza clave del dispar acontecer lo ocurrido con el oro y la plata provenientes de las Indias. Según datos del notable investigador Alexander von Humboldt, entre 1492 y 1803, ingresaron a Europa de América Latina unos 5445 millones de pesos, de los cuales 4746 lo habían hecho previamente a España. Pero las riquezas metálicas lejos de quedar en la península, partían rumbo a otros destinos. El magistral economista e historiador español Manuel Colmeiro lo pone en estos términos: “Pasaban [desde España] los metales nobles a Italia, hábil en la fabricación de géneros de seda; a Francia, que nos surtía de lienzos y cosas de buhonería; a los Países Bajos, incluyendo Hamburgo, y a Inglaterra, que nos suministraban los tejidos delicados de lana y lino. […] Con esto llegó a formarse la opinión que España era la potencia mercantil más escasa de moneda [de la época]”. En fin, España era desangrada en beneficio de los Estados europeos vecinos, florecientes en su industria y comercio. Ocurría que el atraso general de su agricultura, sus artes mecánicas y la baja población no invitaba a la retención (circulación) de moneda fronteras adentro. Humboldt calcula el numerario circulante para fines del siglo XVIII así: Francia con 2500 millones de libras tornesas, Gran Bretaña 950 millones y España 450. Estaba todo dicho y la suerte echada. España firmaba su rol de colonia y mercado consumidor de manufacturas en el contrato europeo de la división del trabajo.

DE LOS PIRINEOS A LOS ANDES.

Hoy día, tal contrato no ha variado sino que por el contrario, viene a renovarse, esta vez bajo nuevas cláusulas leoninas impuestas por los mismos centros de poder (reemplácese los Países Bajos y Hamburgo por Alemania). El flamante ajuste de 65.000 millones de euros en dos años es más de lo mismo. Es decir y como sucediera un par de siglos atrás, una ingente masa de recursos y riquezas dejarán España para terminar en las arcas de las metrópolis colindantes (¿acaso buena parte de esas riquezas no vinieron/vienen de América Latina?). Como los habsburgos y borbones que, casi sin excepción, tejieron alianzas de conveniencia y supervivencia con otros reinos pero siempre a espaldas y en perjuicio de la población local, el gobierno de Rajoy tiene de aliados a la Italia de Monti y a la Alemania de Merkel. Franco obtuvo el apoyo de las mismas fuerzas opresoras. En este sentido, las fuerzas progresistas y revolucionarias españolas no tienen otra opción, ni más fiel aliado que los pueblos y gobiernos nacionales y populares de América Latina. Sólo entendiendo que la España soberana, popular, democrática y moderna se extiende entre los Pirineos y los Andes, es como el pueblo español tendrá la fuerza y el respaldo suficiente para hacerse del poder y vencer, de ahí en más, al ultra-conservadurismo local y europeo que tanto daño le ha infligido. El oro y la plata de las Indias profundizó la reacción en España. Por eso, que la Unasur venga revirtiendo la sangría de riquezas y recursos en manos de empresas españolas es, en realidad y en función de la historia, lo mejor que le puede pasar a la España popular y moderna.

Publicado en :

http://www.infonews.com/2012/07/22/politica-30687-de-los-pirineos-a-los-andes-la-extension-de-una-espana-popular-y-moderna.php

sábado, 21 de julio de 2012

España 2012: al borde del 2001, por Roberto Caballero (para “Tiempo Argentino” del 15-07-12)


Aplicando una receta ortodoxa que profundizará aun más la crisis, Mariano Rajoy anunció un ajuste de 65 mil millones de euros. ¿Ahora Scioli quiere vivir en la Eurozona?

Por:

Roberto Caballero

A Daniel Scioli, según dice, le faltan 2000 millones de pesos para el pago del medio aguinaldo de los estatales bonaerenses. De la noche a la mañana, el gobernador decidió entonces cuotificar el desembolso e intentó hacer votar una ley de emergencia que le daba una inmensa tijera para afrontar el rojo. Venía de impulsar el revalúo rural, un nuevo tributo a los más ricos de la provincia –como, al menos, están planteando Barack Obama y François Hollande a sus sociedades para capear la crisis económica planetaria–, pero ante el primer faltante reaccionó a lo Mariano Rajoy y la derecha española guadañando salarios y resintiendo el consumo, es decir, profundizando los males que dicen combatir con estas decisiones de ortodoxia económica. El viernes último, el presidente español admitió que no tenía soberanía política ni económica de la Unión Europea (“no podemos elegir, no tenemos esa libertad”) al querer justificar el mayor ajuste fiscal desde fines del franquismo. Rajoy, hay que decirlo, está bastante más complicado que Scioli: se puso como meta recortar 65 mil millones de euros (unos 400 mil millones de pesos) en los próximos dos años. El paquete de medidas incluye un aumento del IVA general del 18 al 21%, la supresión de la paga extra de Navidad de todos los funcionarios hasta el 2014, la rebaja de la cobertura de desempleo, la eliminación del 30% de los concejales municipales, la quita de dinero para subvencionar a partidos y sindicatos, y se estudia la privatización de los ferrocarriles. No llega Rajoy a estas decisiones precisamente por la fiesta de su predecesor. José Rodríguez Zapatero, un socialista raro de esos que defienden el neoliberalismo, aplicó el 12 de mayo de 2010 un ajuste grosero (aunque era la cuarta parte de este, añoran los españoles) con aumento de IVA y todo, lo cual le valió en aquel momento la crítica sardónica de Rajoy, que hoy hace lo mismo pero empeorado, con escenas de represión a mineros que dan la vuelta al mundo. Ambos alumnos aplicados de las recetas del Banco Central Europeo (BCE), no lograron evitar que al país ibérico le hayan retirado esta semana la silla en su directorio supranacional. España debe hoy 100 mil millones de euros (unos 600 mil millones de pesos), casi lo mismo que todo su PBI. Es evidente que la política del ajuste por el ajuste profundiza la crisis, lejos de resolverla, y está impactando negativamente sobre la sociedad. Los datos ibéricos son elocuentes: en mayo se cerraron un 20,6% más de empresas que durante el mismo mes de 2011, hay 5,6 millones de desocupados, 300 mil ejecuciones hipotecarias se iniciaron desde 2007, el 23% de los españoles vive por debajo del umbral de la pobreza, las listas en albergues para gente en situación de calle tiene tres meses de espera –el 12% de los ya alojados tiene formación universitaria– y de cada 100 empleados, 14 son pobres.

España es, junto a Grecia, la cara dramática de la caída en el nivel de vida de toda la Eurozona. Por caso, aun en uno de los motores principales de la UE como Francia, país que consigue préstamos a tasas negativas en el mercado, es cierto, pero para afrontar una deuda equivalente al 89,3% de su PBI después de la administración errática de Nicolas Sarkozy, ya comienza a sentirse un aire generalizado de desazón: Hollande se comprometió a un ajuste de 33 mil millones de euros en 2013 (unos 200 mil millones de pesos), aunque a diferencia de Rajoy, le puso condiciones a la voracidad alemana, y prometió a los franceses que creará nuevos tributos a los sectores enriquecidos y que no tocará beneficios sociales. Sin embargo, el anuncio de la empresa PSA (Peugeot-Citroën) de la eliminación de 8000 empleos y el cierre de su fábrica en Aulnay, produjo estupor en una ciudadanía que no quiere verse reflejada en las malas noticias que provienen de Madrid a diario. De inmediato, el gobierno francés tuvo una salida a la argentina y dijo que garantizaría las fuentes de trabajo, y resta por ver cómo lo hace.

Inmersos en peleas sectoriales recurrentes, los argentinos nos desacostumbramos a ver qué está sucediendo ahora mismo en la vieja y culta Europa. A eso hay que agregarle que los diarios hegemónicos, espadas del establishment local que atraviesan el discurso público de izquierda a derecha, ocultan la crisis global porque de esa manera pueden presentar cualquier traspié nacional como una verdadera hecatombe, que no ocurre en un contexto internacional complicado como nunca antes, sino en una apacible Suecia que no fuimos ni somos.

Sólo así se entiende que un gobernador que por primera vez debe administrar con un celo mayor las cuentas públicas, ante una restricción de coyuntura quiera hablar de emergencia y tome atajos como si viviera en la Eurozona.

Debería saber cualquier político que el dinero que se les saca del bolsillo a los trabajadores es dinero que no va al consumo, por lo tanto un atentado a la economía y a la recaudación. En Buenos Aires y también en España.

Un político, además, con deseos presidenciales para el 2015, no puede dejar de leer los diarios españoles y franceses: los testimonios de los alcanzados por la crisis son un calco de los que se leían en los medios argentinos de 2001.

Un cambio de época como el que vivimos no admite viejas recetas porque ya demostraron ser inútiles en el pasado.

Es un desafío enorme. Así de claro, así de serio.

Publicado en :

http://www.infonews.com/2012/07/15/economia-29683-espana-2012-al-borde-del-2001-crisis-en-europa-aguinaldo-en-cuotas.php

martes, 17 de julio de 2012

De la necesidad de la supervivencia de Europa, por Matías Garfunkel (para “Infonews” del 15-07-12)

Arriba , en la penumbra, los rostros de Francisco Franco, Adolf Hitler, Milton Friedman, Benito Mussolini y Iosip Stalin ...
Los JINETES DEL APOCALIPSIS son hoy cinco : el Hambre, la Guerra, la Peste, la Muerte ... y el Neoliberalismo...

Algunos historiadores plantean que la historia es circular. Europa casi nunca salió de la crisis en paz.

Por:

Matías Garfunkel

Hay un viejo refrán que solía decir a mi padre durante la crisis del Tequila: “Tokio estornuda, New York se resfría.”

Hoy, con las nuevas tecnologías al alcance de todos, ese refrán está más vivo que nunca. Los analistas, los inversionistas, los políticos cada vez tienen menos tiempo para pensar las inversiones o en las políticas de Estado. Actúan por inercia y enseguida. Como si en lugar de economía o de política, se tratara del minuto a minuto televisivo.

El término economía, introducido por primera vez por Antoine de Montchrestien en 1615, proviene del griego y significa “la administración de una casa”. Se trata de la ciencia que estudia los procesos de producción, intercambio y consumo de bienes y servicios. Estudia las relaciones de producción entre las tres clases principales de la sociedad: capitalistas, proletarios y terratenientes. De otro lado, la crisis es el cambio brusco o la situación de insuficiencia, por lo tanto refiere a un período de escasez en la producción, comercialización y el consumo de productos y servicios. Benjamin Franklin (1706-1790) lo ilustró muy bien con una frase: “Quien compra lo superfluo no tardará en verse obligado a vender lo necesario.” Todo, hasta ahora, demuestra que tenía razón.
Desde 2000, por ejemplo, las materias primas experimentaron un alza en sus precios, deprimidos, claro, por la crisis de los ’80 y los noventa. Pero pocos años más tarde, en 2008, el petróleo había aumentado hasta superar los 100 dólares por barril, por primera vez en la historia, mientras que una década atrás alcanzaba los 12 dólares. El barril, sin embargo, llegó al récord de los 147 U$S pero no sin consecuencias: ese precio dio lugar a la desaceleración de la economía estadounidense y europea.

El Reino Unido y Alemania anunciaron una recesión para finales de 2008 y muy pronto los Estados Unidos entraron en una recesión profunda que hizo quebrar hasta a la invencible General Motors. El gobierno americano salió al rescate de las grandes empresas volviéndose accionista y en ese proceso también quebró el gigante de las finanzas Lehman Brothers. Los Estados Unidos debieron tocar las puertas de China y la India para asegurar sus provisiones de petróleo y así cubrir sus necesidades energéticas. Además debieron pagar precios mucho más elevados por el combustible y por la calefacción y, en consecuencia, por los alimentos.

Europa, en ese esquema, sólo debió esperar. Y desde 2010, la Eurozona comenzó a enfrentarse con indicadores económicos nefastos. La crisis de la deuda afecta hoy a los 17 estados miembro de la Unión Europea que conforman la zona del euro y en especial a los países menos industrializados como Grecia, Portugal y España. Hoy, la comunidad toda atraviesa por una crisis de confianza, ataques especulativos sobre los bonos públicos, turbulencias en sus mercados financieros y bursátiles y una caída del valor cambiario de la moneda única.

Hasta Alemania, uno de los países mejor ubicados de la zona euro, presentó el plan de ajuste más fuerte de su historia desde la Segunda Guerra Mundial. Gran Bretaña, el otro país fuerte, ya instrumentó una serie de recortes.

El primer mandatario italiano Mario Monti es considerado parte vital de las negociaciones en la Unión Europea. Sin embargo, el plan de austeridad puesto en marcha en diciembre de 2011 en ese país parece no estar funcionando. A pesar del intento de recortar el gasto en 20 mil millones de euros y de subir los impuestos, la tercera economía de la zona ya entró en recesión. Su PBI se contrajo un 0,7% el año pasado y aunque los medios de comunicación dieron la noticia en febrero de este año, recién en julio se confirmó que Italia “entró oficialmente en recesión”. Así, el Instituto de Estadísticas Italiano (Istat) dio a conocer la caída anual del 1,4% en el primer trimestre de 2012 respecto del último del año anterior. Así, el gasto de las familias italianas disminuyó un 2,4% respecto del mismo período de 2011.

Si, como algunos historiadores y economistas plantean, la historia es circular, los últimos acontecimientos en Europa, cuna del fascismo, nazismo y marxismo-leninismo, les está dando la razón. Así, la especie humana estaría condenada a repetir incesantemente sus errores y horrores. Y como en la época prenazi, la derecha tradicional en el poder, en un acto desesperado e irresponsable, se rinde a los cantos de sirena del discurso xenófobo para seducir a un electorado que le da la espalda y se entrega al discurso demagógico de la ultraderecha. Así se explican los resultados electorales que han tenido esos partidos en Francia, Grecia, España, Italia y Alemania.

El escenario no es optimista: es sabido que las grandes crisis económicas casi nunca se resolvieron de manera pacífica en Europa. Las crisis más recientes, el fascismo en Italia y el nazismo en Alemania, hundieron a toda Europa en el desastre.

Hoy la supervivencia de la Unión Europea en este histórico y dramático período es esencial para neutralizar a los racistas. Si avanzan en el poder político a nivel nacional y alcanzan los estamentos de decisión política, esa única esperanza será la primera sacrificada. Tanto es así que varios países europeos están poniendo trabas a la inmigración nuevamente. Europa vive con real temor la afluencia de inmigrantes desde África y Asia. Hoy muchos de los países de la comunidad temen a las comunidades asentadas en sus territorios. Y a las oleadas que cruzan las aguas en busca de una vida mejor aunque sin querer resignar por nada en el mundo sus tradiciones y creencias religiosas, algo que Europa no está dispuesta a tolerar. Vale recordar a los 54 africanos que la semana pasada, en el intento de llegar a Italia desde Libia, murieron de sed cuando el bote de goma en el que viajaban perdió el rumbo en aguas del Mediterráneo.

Hoy, la teoría circular se aplica a en Europa. La esperanza está puesta en que los italianos sepan conservar la paz. Que así sea.

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http://www.infonews.com/2012/07/15/economia-29665-de-la-necesidad-de-la-supervivencia-de-europa.php

martes, 23 de noviembre de 2010

Un diario inglés recomienda salvar a Irlanda copiando a la Argentina, por "Tiempo Argentino" del 23-11-10.


Arriba : Manifestantes irlandeses.
PRIMER CARTEL : "Este cuento no tiene un 'Y vivieron felices para siempre' ".
SEGUNDO CARTEL : "No te metas con las vidas de nuestros chicos"


Un economista sugiere el abandono del euro



En un extenso artículo firmado por el estadounidense Dean Baker, se recuerda paso a paso el modelo de recuperación argentino y las desastrosas consecuencias de seguir las políticas del FMI y del Banco Mundial.


Irlanda debe ‘hacer la gran Argentina’” sería la traducción rioplatense del título del artículo en el diario británico The Guardian, recomendándoles a los irlandeses las medidas que adoptaron los “argies” para superar los efectos de la crisis de 2001. “Irlanda debe estudiar las lecciones de la Argentina” escribe Dean Baker, codirector del Centro de Investigaciones Económicas y Políticas de Washington y autor de la nota, donde sugiere que así como la Argentina –“un publicitado niño de la tripulación neoliberal antes de verse en dificultades”– supo “romper el vínculo supuestamente indisoluble entre su moneda y el dólar y dejó de pagar su deuda”, Irlanda “debe romper con el euro, pues el dolor de la ruptura será seguramente menor que el dolor de permanecer”.Baker repasa rápidamente el panorama que se vivía en nuestro país a finales de 2001: “El FMI estaba empujando a la Argentina para seguir medidas de austeridad cada vez más estrictas. Su programa bajó el PBI argentino en un 10% y empujó la tasa de desempleo a los dos dígitos.” El economista aclara que luego de salir de la convertibilidad con el dólar, “el efecto inmediato fue que la economía empeoró, pero para el segundo semestre de 2002 estaba nuevamente creciendo. Este fue el comienzo de cinco años y medio de crecimiento sólido, hasta la crisis económica de 2009.”Este macroeconomista estadounidense de 52 años –con un frondoso prontuario como luchador por los derechos civiles en su tierra y habitual columnista del The New York Times y The Washington Post– es tajante para explicar las consecuencias: “El FMI hizo todo lo posible para sabotear a la Argentina, que llegó a ser conocida como una mala palabra (dentro de los círculos financieros). Incluso utilizaron proyecciones falsas que subestimaban las predicciones del crecimiento con la esperanza de socavar la confianza” en este país. Baker insiste en que “sólo una persona afectada de muerte cerebral puede todavía creer que las medidas tomadas por los organismos de crédito internacionales no son políticas”, y por eso aclara que el problema actual de Irlanda es que el rescate del Banco Central Europeo (BCE) y del FMI es un salvavidas de plomo que “consiste en imponer una austeridad rígida y que requiere que la fuerza laboral de Irlanda esté dispuesta a sufrir el desempleo en los próximos años”. “El dolor infligido a Irlanda por el BCE y el FMI es completamente innecesario. La decisión de hacer que los trabajadores de Irlanda, junto con los de España, Portugal, Letonia y otros países, paguen por la imprudencia de sus banqueros es absolutamente de carácter político”. Su argumento es que si estas medidas son básicamente decisiones políticas, entonces los pueblos que pagarán los costos tienen el derecho a votar si quieren aceptar estas condiciones. Como toda buena fábula proveniente de las islas británicas, no podía faltar un final con moraleja: “Lo que todos los países deben darse cuenta es que si están de acuerdo en jugar con las reglas de los banqueros, van a perder.” En la foto que acompaña una pancarta sostenida por una activista recuerda que “Esta historia no tendrá un final feliz.”




La nota original en inglés del prestigioso periódico conservador "The Guardian" (un medio equivalente a "La Prensa" o "La Nación" aquí) puede leerla en :


COMENTARIO DE "MIRANDO HACIA ADENTRO" :
Me permito hacer una poco relevante crítica a los muchachos de "Tiempo Argentino".
Yo hubiera titulado :
KIRCHNERISMO FOR EXPORT


sábado, 26 de junio de 2010

LOS PLANES DE AJUSTE EUROPEOS CON EL GUIÓN DEL FMI, por Mario Rapoport (para "El Argentino")


EL ARGENTINO, 23-06-2010
por Mario Rapoport


Los sucesivos planes de ajuste que se están implementando en varios países europeos con el intento de restaurar sus economías de la formidable crisis que padecen, no tienen precedentes para el Viejo Continente, aunque sí se hicieron comunes en naciones en desarrollo o atrasadas. En el caso de éstas, el FMI condicionó una y otra vez a cambio de su ayuda, directa o indirecta, la implementación de planes similares cuando tenían problemas o crisis en sus balanzas de pagos o, lo que era también muy frecuente, aconsejaba su aplicación en forma preventiva. Países como la Argentina, que de crisis conocen bastante, constituyen un ejemplo del balance negativo de aquellas experiencias, que propiciaron un estado de inestabilidad permanente hasta el estallido del 2001. Suman una treintena los acuerdos stand-by (la gran mayoría) y convenios de otro tipo que firmó la Argentina desde su entrada al FMI en marzo de 1957 hasta diciembre de 2001, cuyas condicionalidades implicaron drásticos ajustes de la economía, es decir, reducciones del gasto público, salarios y jubilaciones; aumentos de impuestos; flexibilización laboral, y medidas que afectaron las condiciones de vida y de trabajo de la población. Entre ellos, uno lleva la preeminencia en la memoria de muchos argentinos. En 1959 Álvaro Alsogaray, entonces ministro de Economía y Trabajo, después de decir que no había dinero para pagar los sueldos de la administración pública ponía en práctica un “plan de austeridad” recordado, sobre todo, por una frase célebre: “Las medidas en curso permiten que podamos hoy lanzar una nueva fórmula, hay que pasar el invierno”. No se sabe con certeza si el dicho se refería a la sensación térmica resultante del congelamiento de los salarios y otras remuneraciones o a la del frío propio de la estación climática, pero se creaba sin duda una disciplina original: la “meteorología económica”. La implementación de estos programas no concordaba, sin embargo, con los objetivos primigenios establecidos para el FMI en el momento de su creación, en 1944, durante la conferencia de Bretton Woods. La cruel experiencia de la crisis de 1929 había alertado a economistas como John Maynard Keynes y Harry Dexter White, que representaban a las naciones líderes, Gran Bretaña y Estados Unidos, sobre las consecuencias que podrían tener medidas de ajuste como las practicadas por el presidente Hoover a principios de la década del ’30. Keynes mismo publicó un libro en 1936 que revolucionó la teoría económica a este respecto. En cambio, las políticas de reactivación de la demanda y del ingreso tendientes a estimular la actividad económica que puso en práctica su sucesor, el presidente Roosevelt con el New Deal, pudieron paliar en parte los efectos de la crisis. Por eso, el acuerdo según el cual se crea el FMI establece entre las obligaciones de la nueva institución, en el punto 2 de su artículo primero, expandir el comercio internacional “contribuyendo […] al fomento y mantenimiento de altos niveles de ocupación y de renta real así como al desarrollo de los recursos productivos de todos sus miembros [considerándolos] como objetivos fundamentales de política económica”. A esto se agrega en el punto 5 del mismo artículo que se pondría al alcance de los países miembros “los recursos disponibles […] dándoles la oportunidad de corregir los desajustes en sus balances de pagos sin recurrir a medidas destructivas de la prosperidad nacional e internacional” (Acuerdo de Bretton Woods sobre el FMI, 22 de julio de 1944). Pero estos objetivos no se tuvieron en cuenta desde que comenzó el funcionamiento del Fondo. En verdad, su fin último no fue ayudar a los países en crisis sino proteger y salvaguardar los intereses del sistema financiero internacional o contribuir a expandirlos. El Banco Central Europeo (BCE), con el apoyo del FMI, demanda ahora el ajuste de las economías de su esfera y toma el mismo camino. En vez de devaluar el euro y refinanciar las deudas existentes sobre la base de sus valores reales y no de los inflados por la especulación, o permitir que los países con problemas recuperen sus monedas y con ella instrumentos de contención cíclica como la tasa de interés y el tipo de cambio, el BCE prefiere mantener a todo precio la unidad monetaria y su valor. Exige para ello el retorno a las condiciones iniciales de entrada a la eurozona, cualesquiera que fueran los sacrificios necesarios. Aun a costa de la remoción de los últimos restos del estado de bienestar europeo y de una profunda depresión interna en los países afectados, como ocurrió con nuestro esquema de convertibilidad. El plan de ajuste que ya se aplica en Grecia y constituye la base de los que se están imponiendo en España y otros países de la zona refleja en buena medida el malhadado ejemplo argentino. En el memorándum del FMI, en el cual se explicita el acuerdo stand-by (IMF, Greece, 2010), existe, sin embargo, una toma de conciencia en cuanto a su severidad y a sus efectos negativos sobre la economía griega. Dice allí: “Las necesidades de ajuste no tienen precedentes y llevarán su tiempo, por lo que la fatiga podría establecerse [en la población] [Entonces] cualquier shock inesperado incidiría sobre la economía y el sistema bancario, aun con el programa de ajuste en ejecución. Grecia necesita perseverar para asegurarse la ayuda internacional”. A confesión de partes relevo de pruebas. Por un lado, el FMI anuncia precavidamente un posible cansancio de la gente frente al ajuste. Por otro, señala que esas medidas pueden no ser suficientes y extenderse demasiado en el tiempo. Finalmente, deja traslucir que si se produce un nuevo impacto externo, o el agravamiento de la crisis europea, el país necesitaría sacrificarse aún más para recibir ayuda adicional. Pero los párrafos más notables del informe son aquellos en los que plantea que el “ajuste por venir será socialmente doloroso. Mientras todos los segmentos de la sociedad griega sentirán [su] peso, el staff del FMI saluda las medidas destinadas a mitigar sus efectos sobre los grupos sociales más vulnerables […] y a resguardar a las personas con bajos salarios y jubilaciones del impacto de los recortes realizados”. Pareciera que cierto sentimentalismo aflora en estas palabras, aunque en el mismo documento sólo se indica que se asegurará el financiamiento de las jubilaciones menores, ya disminuidas, con una baja de las de más alto monto. Lo que podría entenderse, en el ambiente de ese organismo, como una redistribución “progresiva” de los ingresos. Propósitos loables a los que no ayudarán la disminución de los gastos de salud y el aumento del IVA, también programados. Por otro lado, se tiene en cuenta el sentir de otros sectores: “La fortaleza del programa –dice– crea las bases para una rápida mejora de los sentimientos de los mercados”, cuya confianza es preciso restablecer. El sistema bancario constituye finalmente una preocupación especial, por ello se creará un fondo de estabilidad financiera para que una adecuada capitalización le permita soportar bien la crisis. Con todo, el informe destaca un peligro mayor para el éxito del plan: la “fiera resistencia” de vastos sectores de la sociedad griega. ¿No se estará intentando mecer con demasiada fuerza la cuna de la civilización occidental?

Publicado en :

http://www.elargentino.com/nota-95966-Los-planes-de-ajuste-europeos-con-el-guion-del-FMI.html