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lunes, 22 de diciembre de 2025

¿Policrisis?, ¿Interregno?, ¿Tiempo Liminal?. por Álvaro García Linera (para "Página 12" del 21-12-25)




   Por Álvaro García Linera


 21 de diciembre de 2025

                                                                                                                                                                    Crisis económica. Estanflación. Fragmentación geoeconómica. 

Guerras arancelarias. Desglobalización. 

Ocaso de la unipolaridad. 

Crisis climática. 

Desafección democrática. 



Todo esto está sucediendo simultáneamente hoy en el mundo, con distintas intensidades y combinaciones según el país que elijamos.


¿Como entender lo que sucede? ¿Es el “fin de los tiempos”? ¿De la civilización? Para comprender lo que sucede han surgido varios conceptos de apoyo


Uno de ellos es el de “policrisis”.


Recuperando un término formulado por Morin en los años 90s, el profesor A. Tooze, ha propuesto la categoría de policrisis para referirse al momento excepcional y caótico que actualmente está viviendo el mundo. Posteriormente el Foro Económico Mundial de Davos y el Banco Mundial, han adoptado el término para hacer sus evaluaciones sobre la situación global actual.



En su acepción simple, policrisis hace referencia a la convergencia de muchas crisis independientes ocurriendo simultáneamente, superponiéndose y retroalimentándose entre ellas. En particular, es la manera de nombrar la perplejidad general que estas perturbaciones provocan y la pérdida de confianza en los dispositivos de conocimiento que se tienen para descifrar el porvenir. 


Pero, como el propio Tooze lo reconoce, es una “teoría débil” que no permite “especificar los factores que impulsan” las crisis ni mucho menos “el peso específico” de cada una de ellas. Lo que a la larga resulta “confuso e inútil” (Chartbook, # 407).


Interregno

Fue Gramsci quien retomó esta categoría usada para designar los complejos e irregulares tiempos que emergen del fin de un soberano hasta la entronización de uno nuevo (del latín “inter”, entre; “regnum” reinado), para designar ese ínterin histórico de la “muerte de las viejas ideologías” que mantenían el consenso social de las clases dominantes. Por ello, es el tiempo en que esas clases dejan de ser dirigentes y quedan solo como dominantes; como detentadoras de la “pura fuerza de la coerción” (Cuaderno 3, 34).


Si bien es un momento de tránsito de una forma de legitimación a otra, el interregno señala una “crisis de autoridad” pero cuya resolución históricamente normal queda “bloqueada”. Las masas populares se “separan” de la ideología dominante pero no para abrazar inmediatamente otra; sino para sumergirse en un “escepticismo generalizado” hacia todas las “teorías y fórmulas generales”. Así, en medio de esta “muerte de las viejas ideologías”, lo que prevalece como cohesión social es el vínculo del “puro hecho económico” y el “cinismo” descarnado en política.


Si bien “lo viejo muere y lo nuevo no puede nacer”, es ahí cuando surgen, necesariamente, las condiciones para la “formación de una nueva cultura”. Y él creía que sería la socialista.


El problema de este potente concepto es que deja de lado la economía.


Tiempo Liminal

Inicialmente, la liminalidad fue propuesta por los antropólogos Gennet y Turner para estudiar el tránsito a estados estructurales de la vida de un pueblo, como la guerra o la escasez. Es un tiempo de disolución y descomposición de las normas prevalecientes en el que lo viejo y lo nuevo “no están ni vivos ni muertos, por un lado, y a la vez están vivos y muertos, por otro” (Turner, 1964).


Nosotros utilizamos el concepto de tiempo liminal para caracterizar la manera subjetiva y colectiva con la que todos los actores sociales experimentan la dirección del tiempo histórico de sus vidas en momentos de transición de un régimen mundial de acumulación económica y legitimación política, a otro.


Señala el cierre de una época y el inicio de una nueva, pero no como tránsito gradual, ni como una apacible mezcla anfibia; sino como un vacío, una desesperante ausencia íntima. Es un corte abrupto en la experiencia del sentido del tiempo y deja a las personas sin sustituto imaginado ni premonición plausible durante varios años, quizá décadas.


Este tiempo liminal tiene 4 componentes estructurales:


1. Crisis económica general


No hay crepúsculo de creencias sociales sin deterioro del soporte material económico que lo arropó. Cuando la economía crece, los ingresos monetarios mejoran, la movilidad social, rápida o lenta, es verificable y las jerarquías de reconocimiento se afianzan, las adhesiones morales entre gobernantes y gobernados son estables. Esto se diluye cuando hay una parálisis del ascenso social, una caída del estatus, un recorte de la capacidad de gasto o un freno a la asequibilidad a los bienes socialmente disponibles. Es decir, cuando emerge una crisis económica.


2. Divergencia de elites


Cuando el estancamiento económico se prolonga, las elites empresariales y políticas rompen sus acuerdos previos que encausaron la bonanza. Divergen en cómo salir de la crisis, dando lugar a una mutación de los bloques de poder con propensión hegemónica.


Las derechas se escoran a la extrema derecha proponiendo regresar a la pura lealtad neoliberal de los “ajustes macro” y el disciplinamiento de las clases populares. Otras, propugnarán levantar murallas arancelarias para recuperar protagonismo manufacturero; pero manteniendo para adentro el uso neoliberal de los recursos públicos estatales. Las izquierdas y progresismos saldrán de su marginalidad y podrán hallar oídos receptores con la aplicación de nuevos caminos para mejorar la economía y los ingresos populares: subir impuestos a las grandes empresas, incentivar la demanda con gasto público, desplegar políticas neo-industrialistas, etc.


Si los primeros fallan, las políticas de izquierda podrán llegar a los gobiernos. Pero si la izquierda falla, la venganza será feroz y las derechas revanchistas buscaran terminar con cualquier atisbo de oposición popular. Por ello, lo más probable es que se asista a oleadas y contraoleadas simultáneas de proyectos enfrentados.


3. Suspensión del tiempo histórico


En medio de este declive y malestar general, los viejos sistemas de legitimación se desploman y fragmentan en cámara lenta.


Al no haber un mañana que imaginariamente mejore el presente, tampoco hay un camino, recto o tortuoso, mediante el cual acortar los dilemas del presente con respecto al bienestar imaginado. Entonces el tiempo histórico desaparece, pues este supone un flujo, turbulento o discontinuo, pero dirigido hacia un horizonte, una meta, un destino. Ante el vacío de porvenir, la sociedad se sumerge en la experiencia corporal de un tiempo suspendido, carente de flujo con respecto a fines; navegando en un presente sin sentido y dilatado hasta el infinito.


4. Disponibilidad social


Sin embargo, ninguna sociedad puede vivir indefinidamente en la incertidumbre estratégica.


Por ello, al estupor y desasosiego social, en algún momento le ha de seguir abruptamente, una disponibilidad cognitiva a revocar viejas narrativas y a aferrarse a unas nuevas, las que sean, pero con las que sea factible encontrar soluciones a las ansiedades y necesidades que agobian. Será el momento de la cristalización de un nuevo sistema de creencias que viene acompañado de un nuevo modelo de acumulación económica que dé verosimilitud a sus expectativas.


La apertura cognitiva no tiene rumbo preestablecido ni fecha anticipada. Puede tomar caminos conservadores, por ejemplo, variantes posfacistas; o también reformistas o inclusive, revolucionarias. La lucha política de ese momento, de cómo y con qué hayan concurrido las fuerzas políticas y económicas a esa disponibilidad cognitiva de la sociedad, influirá en la naturaleza del nuevo ciclo del tiempo histórico.


Mas eso, vendrá después. Por ahora, el mundo está apenas en medio de esta vorágine liminal.


*Artículo publicado en simultáneo con la revista Red de España.



Publicado en:

https://www.pagina12.com.ar/2025/12/21/policrisis-interregno-tiempo-liminal/

viernes, 6 de octubre de 2023

Bolivia: el gobernante MAS nombró a Evo Morales como "candidato único" para 2025, por Guido Vassallo (para "Página 12" del 05-10-23)


El ex presidente de Bolivia Evo Morales en el congreso del Movimiento Al Socialismo en Lauca Ñ. . Imagen: EFE


El congreso del partido decidió expulsar al presidente Luis Arce


Tanto Luis Arce como el vicepresidente David Choquehuanca no asistieron al encuentro de la militancia, que intentó ser paralizado sin éxito por la justicia.


Por Guido Vassallo

5 de octubre de 2023 

 

El gobernante Movimiento al Socialismo (MAS) de Bolivia formalizó este miércoles su ruptura con la decisión, tomada en un congreso partidario, de nombrar al expresidente Evo Morales como "candidato único" para los comicios de 2025 y dar por hecho la expulsión del mandatario Luis Arce. Tanto Arce como el vicepresidente David Choquehuanca no asistieron al encuentro militante, que intentó ser paralizado por la justicia aunque siguió sesionando.


Morales clausuró el décimo congreso del MAS un día antes de lo previsto, según la cúpula del partido debido las altas temperaturas en la región y luego de que las distintas comisiones aceleraran los debates. La reunión partidaria, que se realizaba desde el martes en la localidad de Lauca Ñ, departamento de Cochabamba, nombró de forma preliminar al expresidente como el "candidato único" de la fuerza y se aprobó que "no se haga ninguna alianza" en las elecciones de 2025.



Otro de los puntos de la declaración indica que "las denuncias por transfugio y traición serán remitidas al tribunal de disciplina para considerar su expulsión del partido político", en una medida que apunta especialmente al presidente Arce y al vicepresidente Choquehuanca, quienes no solo no asistieron al encuentro sino que además le restaron validez con el argumento de que no cuenta con la participación de las organizaciones fundadoras del MAS.


"Todos están contra Evo"

Morales, luego de ser posesionado, denunció que el gobierno de Arce actúa "peor que un gobierno de facto" al intentar postergar el congreso hasta último momento. "Felizmente gracias a la unidad, gracias a las delegadas y delegados el congreso terminó legal y oficialmente", celebró el expresidente, quien agregó: "Cuando hay agresión permanente sólo se gana con el pueblo. Ahora nuevamente triunfamos legal y legítimamente con nuestro congreso".


Morales, que en las últimas semanas elevó el tono de sus críticas al gobierno, comparó su situación actual con la que vivió en sus últimas horas el líder indígena Tupac Katari, atado en sus cuatro extremidades por cuatro caballos que lo desmembraron. Dijo que esos cuatro caballos que quieren terminar con él son el gobierno, la derecha, el imperio y los medios de comunicación. Finalmente el exlíder cocalero invitó a quienes están "equivocados" a que vuelvan a las filas del partido.



Entre gritos de "Evo, Evo" con los que los asistentes defendieron la candidatura de Morales a la presidencia, el exmandatario dijo que "el MAS va a recuperar nuestra revolución para salvar la patria nuevamente". La nueva directiva se reunirá para analizar las determinaciones que se adoptaron en los dos días del congreso y el próximo lunes se entregará un informe a todas las bases del partido. 


Durante el congreso este miércoles, el MAS modificó los estatutos para que solo puedan postularse militantes con diez años de antigüedad, requisito que Arce no cumple. El sector cercano al actual presidente decidió no asistir al congreso y convocó a una gran movilización y cabildo para el 17 de este mes en El Alto, de donde "saldrán resoluciones importantes, en el marco del respeto y madurez política que siempre ha caracterizado a las organizaciones sociales", ponderó el jefe de Estado. 


Fallo contra el congreso

Arce se había marginado días antes del congreso del oficialismo alegando que las organizaciones sociales no estaban representadas. "No podemos asistir a una casa donde no van a estar los verdaderos dueños, las organizaciones sociales", señaló el mandatario y exministro de Morales, quien advirtió que el congreso era "un atropello a las organizaciones sociales que en realidad están siendo despojadas de su propio instrumento político".


La división entre "evistas" y "arcistas" se reflejó en un fallo de la Sala Constitucional del Tribunal de Justicia del departamento de Santa Cruz, que ordenó este miércoles paralizar el desarrollo del congreso. El recurso fue presentado hace una semana por Felipa Montenegro, una dirigente campesina de la Federación Bartolina Sisa que reclamó a la dirección del MAS por la exclusión de militantes del encuentro partidario.


A pesar de la decisión judicial el congreso continuó bajo el argumento de que no fueron notificados y que, además, la etapa de convocatoria ya había pasado y el evento partidario estaba instalado. "Queda como ocurrente y por demás observable que una sala jurisdiccional se pronuncie ante un evento que ya está en su etapa de finalización, cuando por normativa esta debería hacerse 15 días antes de su realización, incurriendo así en un delito", dijo Carlos Romero, exministro de Morales, en una conferencia del equipo legal del partido.



Del amor, ¿al odio?

Arce fue el ministro de Economía de Morales en buena parte de su mandato y se lo considera responsable del resurgimiento de Bolivia gracias a un osado plan económico y financiero. Luego del golpe de Estado de noviembre de 2019 y frente a la perspectiva de nuevos comicios, con Morales fuera del país, el exmandatario lo señaló como postulante del MAS.


Pero la independencia creciente de Arce ya en el poder y las sucesivas declaraciones de su antecesor, con cuestionamientos al funcionamiento del Ejecutivo y algunas designaciones de ministros, fueron debilitando el vínculo. El caso más emblemático fue el del ministro de Gobierno Eduardo Del Castillo, destituido por la Asamblea Legislativa con el voto aliado de opositores y el sector de Morales. En un gesto de fortaleza y de enfrentamiento abierto, Arce lo devolvió al cargo dos días después con un mecanismo particular: lo destituyó con un decreto y lo restituyó con otro.


A favor de Arce juegan hoy las cinco organizaciones que integran el llamado Pacto de Unidad en el que se basa el poder partidario: la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia, la Confederación Nacional de Mujeres Campesinas Indígenas Originarias de Bolivia Bartolina Sisa, el Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyo, la Confederación Sindicalista de Comunidades Interculturales de Bolivia y la Confederación de Pueblos Indígenas. También se podrían agregar a la lista los delegados de la poderosa Confederación Obrera Boliviana, quienes no asistieron al congreso del MAS en Cochabamba.



Según el diputado arcista Israel Huaytari, la dirigencia del congreso del MAS abandonó a las organizaciones sociales que conforman el Pacto de Unidad y no las tuvieron en cuenta para estar presentes en el encuentro. En ese marco de hostilidad interna, Morales acusó al gobierno de Arce de enviar policías infiltrados al congreso para provocar disturbios y activar granadas de gas.


La comisión de seguridad del congreso informó que durante los controles se decomisaron cuchillos, municiones y hasta torniquetes que iban a ser aplicados en bombas molotov. Unas 20 personas fueron expulsadas por ese motivo. También se encontraron credenciales falsas de seguridad según el encargado de seguridad del evento, Vicente Choque.


Sin el origen indígena ni el carisma de su mentor, Arce consiguió apuntalar su liderazgo entre las bases sociales y sindicales mostrándose siempre abierto al diálogo. Su desaprobación alcanza el 50 por ciento según una encuesta de la empresa privada Diagnosis. Sin embargo en círculos del oficialismo se da por descontado que Arce buscaría la reelección, frente a una oposición debilitada y el rechazo que despierta Morales en los sectores económicos concentrados.


En diálogo con el diario La Razón, el exvicepresidente Álvaro García Linera dijo que no asistió al congreso en Cochabamba porque rechaza la pelea entre sus compañeros. García Linera dijo estar "triste, deprimido e indignado" por los conflictos internos y disparó: "Me gustaría esa energía y esa habilidad discursiva para enfrentar a las oligarquías, pero no entre compañeros".



Publicado en:

https://www.pagina12.com.ar/594762-bolivia-el-gobernante-mas-nombro-a-evo-morales-como-candidat

martes, 14 de junio de 2022

Alvaro García Linera desmenuza los mitos neoliberales: Qué gana Estados Unidos con la guerra en Ucrania, reportaje de Luis Hernández Navarro para La Jornada y Página 12 del 13-06-22

 


Alvaro García Linera sobre la guerra en Ucrania.. Imagen: Guadalupe Lombardo


Reportaje exclusivo


El ex vicepresidente de Bolivia explica que así como la pandemia dejó en ridículo el discurso contra el rol del Estado, la guerra en Ucrania reveló cómo una simple decisión política de Washington terminó con la ficción del "libre mercado". Las elecciones en Colombia y el futuro de América latina

Por Luis Hernández Navarro

13 de junio de 2022 


De La Jornada, especial para Página/12


De paso por México para asistir a la novena Conferencia Latinoamericana y Caribeña de Ciencias Sociales (Clacso), Álvaro García Linera, ex vicepresidente del Estado plurinacional de Bolivia, reflexionó sobre los cambios vividos en América Latina a raíz de la guerra entre Rusia y Ucrania, la pandemia, la relación de la región con Estados Unidos, la creciente presencia china en América del Sur, las elecciones en Colombia y la condena a 10 años de prisión de la golpista Jeanine Áñez.


Alejado de responsabilidades gubernamentales, pero activo políticamente, asegura que, con la guerra, los estadunidenses están felices porque van a vender su gas y petróleo a Europa, un mercado al que no habían entrado. Sostiene, además, que el desmantelamiento de los sistemas sanitarios en la región, basado en principios de rentabilidad y promovido por gobiernos neoliberales, es un crimen histórico.


–¿Cómo ha afectado a América Latina la guerra de Rusia y Ucrania?


–En lo inmediato, en lo económico será ambivalente. Los países que producen combustibles y alimentos mejorarán sus ingresos y divisas. La guerra con Ucrania ha acelerado la subida de los precios del gas, petróleo y alimentos. Hemos entrado a un ciclo de precios altos de las materias primas, de mediano alcance. La sustitución del mercado de la oferta de Rusia no va ser fácil ni instantánea. Vamos a tener petróleo por encima o bordeando los 100 dólares cinco años o quizás más. Igual con los alimentos.


Pero para los países que necesitan importar estos productos será complicado, porque tienen que meter más dinero para garantizar la seguridad alimentaria. Y, para mantener estable el mercado del parque automotor, requieren aumentar las subvenciones a los combustibles, sacando dinero de otras fuentes, por ejemplo, de programas sociales contra la pobreza.


En lo político-cultural es una señal que golpea la narrativa y la lógica del libre mercado planetario, que nos indujeron durante 40 años en América Latina. El que venga un presidente y con un decreto desglobalice 20 por ciento del territorio del mundo, y a un porcentaje parecido de la población, es un choque muy fuerte. Se supone que las leyes de libre mercado son naturales, que se valen por sí mismas, que no dependen de la voluntad humana. Sin embargo, viene un presidente y dice: ‘estos señores quedan desglobalizados, fuera del circuito financiero, fuera de la venta de mercancías’. El petróleo ruso es más barato que el crudo y que el gas norteamericanos, pero por decreto los rusos quedan fuera del libre mercado.


Los estadounidenses están felices porque van a vender su gas y su petróleo a Europa, que era un mercado al cual no habían entrado. Pero la gente común dice: ‘¿cómo es que el libre mercado es una ley natural de la humanidad y la decisión de un gobierno la anula? ¿A qué están jugando? ¿No que el libre mercado es el destino de la humanidad?’


Aunque no se han dado cuenta los grandes gobernantes del mundo, eso provoca una serie de cataclismos cognitivos en la sociedad. Están generando un caos cognitivo. ¿A dónde vamos? Ese caos produce una incertidumbre desgarradora y desazón.


Hace unos días, la directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), la señora Kristalina Georgieva, decía, alarmada y apenada: ‘el horizonte se ha oscurecido’; el tramado de nuestro mundo se está deshaciendo. Eso va a tener efectos prácticos en la actitud de las personas al definir su horizonte.


Sin embargo, en América Latina hay una buena oportunidad para enfrentar los efectos de la guerra, en términos económicos y sociales, con reformas progresistas de segunda generación que no vimos en la primera. Una de ellas es fortalecer la agricultura pequeña y mediana, para lograr la soberanía alimentaria de tu país y tu región, y exportar los excedentes para generar ingresos y regalías.


–América Latina es una de las regiones más afectadas con la pandemia, con más muertos. ¿Qué balance haces de los efectos de esta plaga en la región?


–Primero: el desmantelamiento de los sistemas de salud de nuestros países, basado en el principio de rentabilidad y gasto mínimo, que implementaron gobiernos neoliberales, ha sido un crimen histórico. Esto provocó que, al enfrentar una adversidad tan terrible y planetaria, estuviéramos maniatados para proteger a la población. Una tarea a largo plazo es reforzar y potenciar un sistema de salud plural, comunitario, barrial, de grandes centros de atención médica; gratuito y universal, para todos los habitantes.


La segunda son las terribles injusticias planetarias, y cómo, cuando viene una tragedia, los países que vociferan ‘libre mercado’ y ‘Estado mínimo’ se encierran, se vuelven proteccionistas, decimonónicos, no sueltan ni una medicina ni un respirador, se tragan sus palabras. Se vuelven los primeros defensores del proteccionismo y de un soberanismo de gran imperio y gran potencia, que deja al resto de países abandonado y liquidado. Algunas naciones ni siquiera con dinero podían comprar vacunas cuando salieron las primeras, tuvieron que esperar. Hasta el día de hoy hay otros que siguen esperando tenerlas.


Es un mundo muy injusto. El mercado no es un buen distribuidor. Saquemos de la cabeza la idea de orden mundial solidario, de libre mercado, regulador automático y natural que equilibra las cosas. Los ricos se protegen y se encierran y les importa un comino lo que pase con el resto de los pobres. Ni el sometimiento a grandes imperios y grandes potencias te va a proteger. Ellos se protegen a sí mismos. Ésa es la lógica, casi de ley de la selva, que ha regido durante la pandemia. Y eso se va repetir en los siguientes años.


Tercera. ¿Quién ha salvado los mercados? No el mercado. ¿Quién ha salvado las bolsas de valores? No la bolsa de valores. ¿Quién ha salvado a las grandes empresas del mundo? No han sido ellas. Ha sido el Estado, el denostado, maldecido, vapuleado Estado, el que ha salido a imprimir dinero para proteger parcialmente a los más pobres y, fundamentalmente, para que no colapsen y se derrumben los mercados.


El Estado sigue siendo el gran aglutinador de las estructuras sociales de nuestro mundo, no son los mercados. El Estado es el único actor político en el mundo que ha salido al frente, cuando todo lo demás se derrumbaba. Cuando nadie sabía si se iba a morir o no el día de mañana; cuando nadie sabía si había que ir a trabajar o no; cuando nadie sabía lo que iba a pasar con la humanidad, los estados, mal o bien, de manera equivocada o acertada, establecieron lineamientos, pautas mínimas, que la gente obedeció: trabajar parcialmente, no trabajar, encerrarse, ir a hacerse curar, protegerse.


Esto marca un nuevo inicio de la acción política de transformación. En los siguientes 30 o 40 años vamos a tener más Estado, no menos Estado. ¿Cómo se equilibrará eso con el mercado? Nadie lo sabe bien.


La pandemia es un hecho total a nivel planetario y sus efectos son igualmente totales. Uno de ellos es que el libre mercado no protege a las personas; necesita a los estados o tener estados para crecer y expandirse. ¿Qué pasaría si la sociedad utiliza el Estado para protegerse?


Es un momento en donde las viejas creencias planetarias de clases altas, medias y bajas, de intelectuales y de políticos, respecto al horizonte de expectativas que uno debía tener, se han derrumbado. La pandemia nos ha arrojado a un tiempo de perplejidad, estupor e incertidumbre. Esta es la característica de este tiempo. Las viejas certidumbres comienzan a diluirse, a mostrar porosidad, a entrar en declive. Y no surgen nuevas. No es como decía el gran Gramsci, ‘lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer’. No, lo viejo no acaba de morir, va a tardar mucho y no hay nada nuevo. Nadie sabe qué cosa es lo nuevo. Es un tiempo paradójico.


Pero eso no puede durar mucho. La gente tiene que, tarde o temprano, aferrarse a algo. A lo que sea, a lo que aparezca. Irse hacia un lado o para el otro. Necesita certidumbre y el momento en que se lance a buscarla es el momento en que abre su mente a nuevas creencias. Y ahí se va a definir el futuro: sea por el lado de la justicia social, del progresismo, de las izquierdas, de la igualdad; o por el lado del autoritarismo, de la violencia, del racismo.


Mientras tanto, vivimos este tiempo sin futuro, un pasado que está en declive y una carencia de imaginario de futuro. Por eso es un tiempo liminal.


–¿Hay una nueva política en Estados Unidos hacia América Latina? ¿Hay una nueva actitud de América Latina hacia Estados Unidos?


–Sin duda. Estamos viviendo tiempos de un imperio decadente. Estados Unidos sale con la cola bajo el rabo de Afganistán. Dijeron que lo iban a hacer regresar a la Edad de Piedra. Y esos hombres y mujeres derrotaron a los que manejan la guerra desde el espacio. La piedra derrotó al silicio. Es un síntoma de decadencia. ¿Sigue siendo el imperio más poderoso del planeta? Sí. Pero ha perdido fuerza, vigor, capacidad de decidir el destino de la humanidad.


Hay un imperio ascendente, pero silencioso: China. Va trabajando sus estructuras económicas. No entra al ámbito bélico, pero expande sus rutas comerciales para garantizar abastecimiento y crecimiento. Para buena parte de los países de América Latina, exceptuando México y algunos países centroamericanos, es el principal socio e inversor. Lo mismo se puede decir de Eurasia y África.


Tienes un imperio fallido: Rusia. Está intentando proteger sus áreas de influencia ante el cerco europeo-norteamericano. Y tienes un geriátrico de imperios melancólicos que es Europa, más preocupados por cuidar a sus gatitos que por mirar el mundo, pero a los que, de rato en rato, les preocupa lo que pase en sus puertas y cómo los grandes están disputándose espacios de influencia.


América Latina está en los bordes de las grandes disputas planetarias, que toman forma de guerras proteccionistas: 5G, aluminio, mercancías chinas o indias, alimentos, energéticos. O de guerras directas de intervención: Irak, Afganistán, Siria. O de guerras indirectas y por encargo, como Ucrania.


No sabemos qué nos deparará este reacomodo. Pero si América Latina no actúa como colectivo, como grupo, para protegerse –ya no digamos para intervenir como actor relevante en el mundo–, nos puede ir muy mal.


Estados Unidos está relativamente preocupado por la región por dos cosas. Primero, por la presencia China, que es silenciosa, pero fuerte, sistemática, contundente y cada vez más enraizada. No desaparece con un soplo. Y, segundo, por la pérdida de autoridad. Tenía las narrativas en torno al cual el mundo se alineaba. Del norte venían los horizontes compartidos y las ilusiones colectivas. Ahora se ha quedado sin eso.


¿Cómo enfrenta la presencia de China en América Latina? Diciendo que los chinos son malvados y poniendo 200 millones de dólares para que no haya migración. Es una burla. Si quieren en verdad contraponer su presencia en el continente, necesitan poner 30 mil o 100 mil millones de dólares para desarrollo, agricultura y transición energética durante la siguiente década. Pero salen con 200 millones de dólares. Están preocupados, pero no tanto.


Sigue el desprecio hacia América Latina. Ven que hay un problema, pero no están entendiéndolo. Han dejado de ser el gran cerebro del mundo. Durante esta cumbre y para enfrentar la presencia China, si hubieran actuado como gran imperio, el tema sería chequera contra chequera.


China te presta sin condiciones. No te pide que apoyes a la OEA, simplemente, que sus empresas vengan y hagan y gasten. Y pagan. Han otorgado créditos públicos que rondan los 150 mil millones de dólares. Eso no lo tiene Estados Unidos. Hay un menosprecio hacia la región, que les va costar.


Va a tener una América Latina cada vez más distanciada. En las cumbres anteriores, nunca hubo esta exhibición de protesta frente al gran patrón. Pero ahora –dijo el canciller Ebrard– 20 países protestaron, seis no dijeron nada y dos defendieron a Estados Unidos.


Hay, de América Latina hacia Estados Unidos, pérdida de miedo y hasta falta de respeto ante el poderoso. Se ha desvanecido la idolatría y sumisión voluntaria de las élites políticas hacia lo norteamericano. Era una especie de cadena mental que te amarraba a mover tu cabeza siempre diciendo sí a lo que decía Estados Unidos. Ahora no lo oyes. Te vas. No vienes. Dices lo que quieres. Los otros nos desprecian y nosotros le hemos perdido el respeto. México ha liderado este divorcio.


Es un mundo muy interesante. No sabemos a dónde vamos a ir. Pero sabemos lo que ya no nos cae bien. Estamos aprendiendo de manera compartida a dejar de bajar la cabeza frente a los poderosos. Esa es la característica de estos tiempos.


–¿Las elecciones de Colombia expresan el fin de la vieja política o son más bien el reformateo de los viejos actores en otras coordenadas?


–Es muy fuerte lo sucedido en Colombia en estas elecciones. Ese país se convirtió en los últimos 30 años en el portaaviones norteamericano enclavado en Latinoamérica. En sentido militar y policiaco, cultural y político. El gobierno colombiano fue el gran aliado de la avanzada norteamericana en Sudamérica. Toda la élite política, económica y cultural que acompañó este proceso de neocolonización continental ha sido derrotada en las elecciones.


Hay el antecedente del gran levantamiento. Lo que era una torre inexpugnable de acero, de cemento, artillada, ha sido derrotada, desplazada, convertida en humo. Pero lo que viene no está definido. Está en juego si se reconstituye una dignidad social o si los viejos poderes emergen con nuevas caretas.


Todo proceso verdadero de transformación social siempre está marcado por ello. Los que pierden buscan de mil maneras, a veces con éxito, reciclarse, metamorfosearse, mutar. Cambian trajes, se hacen liposucción y bótox, se vuelven campechanos y alegres, cambian el discurso. Necesitan mutar para preservarse.


Eso está pasando en Colombia. Hay la posibilidad de que el gran cambio tenga su conclusión necesaria en un nuevo sistema político, en nuevos horizontes de acción colectiva y nuevo protagonismo social o de que se reconstituya el viejo orden de manera modificada.


Mi corazón está con la transformación por la cual ese pueblo colombiano salió a las calles y votó con tanta hidalguía para cerrar el viejo ciclo del uribismo. De darse esta ruta, sería un logro en el que culminaría de manera exitosa, alegre, festiva, el gran despertar y la búsqueda de cambio social y político demandado por el pueblo colombiano. Solamente una victoria del candidato Petro lograría que triunfe el cambio verdadero de la gente.


En Colombia podría iniciarse un nuevo momento de las transformaciones progresistas en el continente. Tienen las propuestas más avanzadas del progresismo continental. Por ejemplo, sustitución gradual de combustibles fósiles. Están mirando el siglo XXI para los siguientes 78 años. Va a tener sus dificultades. Nadie puede sustituir tan fácilmente las divisas que llegan por exportar gas y petróleo.


La segunda cosa es el esfuerzo por articular las demandas del movimiento feminista, con una condición material. Hasta los neoliberales han incorporado al feminismo en su horizonte, reduciéndolo a igualdad de oportunidades. La propuesta de Colombia va más allá. Va a cómo garantizar en la vida cotidiana el empoderamiento de la mujer en términos económicos, materiales y de justicia social.


De triunfar, pudiera servir de modelo expansivo hacia el resto del continente. En ese sentido, sería una Colombia que estaría enseñando al continente un nuevo paso en su agenda de igualdad y justicia social.


–¿Qué piensas de la sentencia contra Jeanine Áñez?


–Es el primer paso, de varios pendientes. Éste es un juicio por los procedimientos en cómo ella entra a la presidencia; no sobre las masacres, las torturas, las ejecuciones extrajudiciales certificadas por la CIDH. Eso va a requerir otro juicio que tienen ella y otros comandantes de las fuerzas armadas involucrados.


Esta sentencia está asentada en el criterio de que Áñez desconoció la Constitución. La Constitución establece que solamente hay un orden de sustitución de mando que va del presidente al vicepresidente, del vicepresidente al presidente del Senado, de éste al presidente de Diputados. Sólo puede ser presidente del Senado o presidente de los Diputados alguien de la fuerza mayoritariamente elegida en la votación. Ella era senadora de una fuerza minoritaria. Violó la Constitución. Éste es un juicio sobre ese tema. Es una sentencia necesaria, pero es el primer paso de otros que deben establecer responsabilidades sobre la muerte de 37 personas, de más de 500 heridas y de más de mil 200 encarceladas ilegalmente.



Publicado en:

https://www.pagina12.com.ar/429068-alvaro-garcia-linera-desmenuza-los-mitos-neoliberales-que-ga

lunes, 5 de abril de 2021

PEDRO BRIEGER: "Cada día conocemos más datos del golpe de estado en Bolivia"

Publicado en: 

martes, 16 de febrero de 2021

Alvaro Garcia Linera: "Que el mundo entero sepa que grupos oligárquicos conspiran contra la democracia”

 



ERASE UNA VEZ EN PERONIA NRO. 7 

Febrero 9, 2021


Ha declarado Evo Morales en su discurso de renuncia a la Presidencia de Bolivia. Álvaro García Linera también ha dimitido, y lo ha hecho con estas palabras:

“He sido el vicepresidente de un indígena, de un campesino, y le seré siempre leal”.

La derecha quiere retomar la iniciativa. Y en algunos lugares lo han logrado, aprovechando alguna de estas debilidades. ¿Qué va a pasar, en qué momento estamos, qué viene a futuro? No debemos asustarnos. Ni debemos ser pesimistas ante el futuro, ante estas batallas que se vienen. Marx, en 1848, cuando analizaba los procesos revolucionarios, siempre hablaba de la revolución como un proceso por oleadas. Nunca la imaginó como un proceso ascendente, continuo. Decía: la revolución se mueve por oleadas; una oleada, otra oleada, y la segunda oleada avanza más allá de la primera, y la tercera más allá de la segunda. Me atrevo a pensar que estamos ante el fin de la primera oleada. Y está viniendo un repliegue. Serán semanas, serán meses, serán años, pero está claro que, como se trata de un proceso, habrá una segunda oleada, y lo que tenemos que hacer es prepararnos, debatiendo qué cosas hicimos mal en la primera oleada, en qué fallamos, dónde cometimos errores, qué nos faltó hacer, para que cuando se dé la segunda, más pronto que tarde, los procesos revolucionarios continentales puedan llegar mucho más allá, mucho más arriba, que lo que lo hicieron en la primera oleada.

Y esta segunda oleada podrá ir más arriba porque tendrá unos soportes, un punto de partida que no lo vamos a ceder. Tendrá a una Bolivia, a una Cuba, a una Venezuela, tendrá a un Ecuador, firmes.

Tocan tiempos difíciles, pero para un revolucionario los tiempos difíciles son su aire. De eso vivimos, de los tiempos difíciles; de eso nos alimentamos, de los tiempos difíciles. ¿Acaso no venimos de abajo, acaso no somos los perseguidos, los torturados, los marginados… de los tiempos neoliberales? La década de oro del continente no ha sido gratis. Ha sido la lucha de ustedes, desde abajo, desde los sindicatos, desde la universidad, desde los barrios, la que ha dado lugar al ciclo revolucionario. No ha caído del cielo. Traemos en el cuerpo las huellas y las heridas de luchas de los años ochenta y noventa. Y si hoy, provisionalmente, temporalmente, tenemos que volver a esas luchas de los ochenta, de los noventa, de los 2000, bienvenido. Para eso es un revolucionario.

Luchar, vencer, caerse, levantarse, luchar, vencer, caerse, levantarse. Hasta que se acabe la vida, ese es nuestro destino.

Algo que cuenta en nuestro favor: el tiempo histórico está de nuestro lado. Ellos, lo decía el profesor Emir Sader, no tienen alternativa, no son portadores de un proyecto de superación de lo nuestro. Ellos simplemente se anidan en los errores, en las envidias, de lo pasado. Ellos son restauradores. Ya conocemos lo que hicieron con el continente. Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, sabemos lo que hicieron ellos, porque gobernaron en los años ochenta y noventa. Y nos convirtieron en países miserables, dependientes, nos llevaron a situaciones de extrema pobreza, de vergüenza colectiva. Ya conocemos lo que ellos quieren hacer. No representan el futuro. Ellos son zombis, muertos vivientes electoralmente. Nosotros somos el futuro. Somos la esperanza. Hemos hecho en diez años lo que ni en cien años se atrevieron a hacer ni dictadores ni gobiernos, porque nosotros hemos recuperado la patria, la dignidad, la esperanza, la movilización y la sociedad civil. Ellos tienen eso en contra. Son el pasado. Son el retroceso. Nosotros estamos con el tiempo histórico. Pero hay que ser ahí muy cuidadosos. Aprender lo que aprendimos en los ochenta y noventa, cuando todo complotaba contra nosotros. Saber acumular fuerzas; y acumularlas. Saber que cuando uno se lanza a una batalla y la pierde, nuestra fuerza va hacia el enemigo y se potencia; y nosotros nos debilitamos. Que cuando hay que dar una batalla, hay que saber calcularla bien, obtener legitimidad, saber explicarlo a la gente, saber conquistar nuevamente la esperanza, el apoyo, la sensibilidad, y el espíritu emotivo de las personas en cada nueva pelea que hagamos. Saber que nuevamente tenemos que entrar a la batalla minúscula y gigantesca de ideas, en los medios de comunicación grandes, en los periódicos, en los pequeños panfletos, en la universidad, en los colegios, en los sindicatos. Que hay que volver a reconstruir el nuevo sentido común de la esperanza, de la mística. Ideas, organización, movilización.

“No sabemos cuánto durará esta batalla. Pero preparémonos por si dura un año, dos, tres, cuatro. Cuando nos tocó soportar los tiempos neoliberales, la trinchera en la que estuvimos, soportamos más de 20 años. Y los que vienen desde la dictadura soportaron 40 años. Pero, en esos tiempos, la derecha se presentaba como portadora del cambio. Nosotros somos los abanderados del cambio. La derecha la abanderada del pasado.”

Por lo tanto, es un buen tiempo. Siempre es un buen tiempo, en gestión de gobierno o en oposición, el continente está en movimiento y, más pronto que tarde, ya no serán simplemente ocho o diez países, seremos 15, seremos 20, 30 países que celebraremos esta gran Internacional de pueblos revolucionarios, progresistas…


Álvaro García Linera, extracto del libro “Democracia, Estado, Revolución”


Publicado en:

https://eraseperonia.com/2021/02/09/alvaro-garcia-linera/

domingo, 17 de mayo de 2020

García Linera elogió al Presidente: "Alberto Fernández se convertirá en uno de los más grandes líderes de la región", por "Página 12" del 16-05-20

Imagen: Guadalupe Lombardo

El vicepresidente depuesto de Bolivia ponderó sus medidas gubernamentales de cohesión social en medio de la pandemia


El depuesto vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, consideró que uno de los “logros” del presidente argentino Alberto Fernández fue haber podido “cohesionar a la sociedad” en torno a las medidas de prevención y aislamiento social para enfrentar al coronavirus, y vaticinó que esto lo convertirá en “uno de los más grandes líderes” de la región cuando la pandemia termine.

“Estos liderazgos que se han ido tamizando puliendo en la adversidad van a mostrar una gran capacidad de convocatoria y recepción en el resto de países y continentes”, auguró en AM 750.


Durante una entrevista con el programa La Pizarra, el ex compañero de fórmula de Evo Morales no solo destacó la labor del gobierno argentino por el diseño de “un plan” elaborado con “científicos y autoridades regionales” para enfrenar el problema sino que además lo comparó con lo que ocurre en su país, Bolivia.


“El gobierno de facto no tiene un plan. Solo han imitado medidas que se han tomado en otros países de una manera atropellada. Nadie sabe hacia dónde apuntan las cosas”, dijo García Linera y calificó a la presidenta golpista Jeanine Añez como “un virus para Bolivia”.

Además, contó que durante el gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS) se construyeron 14 hospitales y quedó “uno de tercer nivel para ser entregado desde principios de año”, por el que la gestión de Evo Morales hizo una inversión de 20 millones de dólares. Sin embargo, el gobierno de Añez no lo entregó y “se han pasado meses cambiado los colores de la fachada porque lo asocian con los del partido MAS”.


“Si a alguien le importara la vida, usa ese hospital, ¡qué importan los colores! –expresó-. La vida de los pobres para ellos no vale nada. Lo que vale son sus grupos de mafia.”

Por el contrario, “en Argentina hay un uso de las función estatal como autoridad moral frente al colectivo de ciudadanos”, afirmó y sostuvo que esa es una de las claves para superar la crisis sanitaria. “Quienes lo están haciendo exitosamente van a brillar con luz propia a nivel continental” y “no cabe duda de que Fernández es un buen ejemplo” de ello.

“Sin que nadie lo postule, eso lo coloca como uno de los grandes líderes del continente. Su mejor credencial es cómo está enfrentando el tema en su propio país”, resaltó el ex vicepresidente quien está asilado en la Argentina y se desempeña como docente del Instituto de Altos Estudios Sociales de la Universidad de San Martín (UNSAM).

Por otra parte, calificó de “patético” al presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, y consideró que su presencia al frente de ese país es “un regreso al medioevo, al parque jurásico”. De la misma manera opinó del mandatario estadounidense, Donald Trump: “Es un exabrupto de la historia”.



García Linera destacó que una de las cuestiones que la pandemia puso de relieve es que “todo el mundo apela al Estado, derechas e izquierdas” y consideró que esto ocurre porque quedó demostrado que no hay otra entidad “que tenga capacidad organizativa, fuerza cultural y en algunos casos fuerzas morales para cohesionar a las sociedades”. “El Estado está presente para resolver temas médicos y económicos”, insistió.

También advirtió sobre los efectos que la actual crisis económica provocará en los próximos años. Para sobrellevar los gastos de la emergencia por la pandemia: “Estamos ‘agarrando dinero del futuro’ pero, ¿quién va a pagar? ¿quién va a ser el valor de ajuste? ¿Las grandes fortunas o los asalariados y la gente humilde?”, se preguntó.

“Eso va a tener que decidirse y va a generar una conflictividad en los siguientes años. Por eso creo que hemos entrado a un período donde habrá una fuerte presencia estatal pero con un panorama muy convulso hasta que se defina un nuevo horizonte”, indicó. 

Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/266313-garcia-linera-elogio-al-presidente-alberto-fernandez-se-conv

martes, 19 de noviembre de 2019

García Linera: «Si no fuera por el presidente Fernández Evo estaría muerto o preso», por "Portal de Noticias" del 17-11-19


El vicepresidente de Bolivia habló desde México y sostuvo que el golpe que encabezan Añez y Camacho es facistoide, xenófobo y revanchista

17/11/2019

El legítimo vicepresidente de Boilivia Álvaro García Linera afirmó este domingo por la noche desde México, que la única salida que ponga fin a la tragedia política y social de Bolivia «es inevitablemente electoral, con la absoluta participación de todos los partidos y tengo la absoluta convicción de que en esa instancia vamos a volver a ganar».

En una entrevista concedida al programa «Hagan Algo» que se emite por C5N, García Linera señaló que uno de los motivos por los que se propició el golpe en contra de Evo Morales «es el de haberle dado a la mayoría de la población boliviana que es de origen indígena una calidad de vida que antes estaba exclusivamente orientada a las clases dominantes, las élites cuyos reprsentantes hoy están usurpando el poder de modo ilegítimo».



«Estamos entonces ante un golpe de carácter revanchista, racista y facistoide, cuyo único fin es el de escarmentar, mediante la masacre, el genocidio que están perpetrando, al pueblo boliviano que en 14 años de gobierno de Evo alcanzó una mejoría en su calidad de vida que nunca antes tuvo» afirmó Linera.

«Tampoco nos perdonan que un gobierno de izquierda haya tenido el éxito económico que nosotros logramos. Un 30 por ciento de la población que antes estaba en la pobreza hoy tiene estándares de vida de clase media, hemos recuperado, nacionalizándolos, nuestros recursos naturales, casi cuadruplicamos el PBI, elevamos el salario mínimo en casi 10 veces, de 40 dólares cuando asumimos a más de 350 dólares hoy día, universalizamos el acceso a la educación básica y universitaria y la salud gratuita para toda la población. Eso es lo que no nos perdonan» detalló García Linera.

El vicepresidente de Bolivia destacó y agradeció el trabajo realizado por el presidente electo argentino Alberto Fernández junto a otros líderes de la región para lograr que Evo Morales lograra salir con vida de Bolivia. «La vida de Evo estuvo seriamente en peligro desde las 4 de la tarde del sábado 9 de noviembre hasta el mismo momento en que logramos abandonar el espacio aéreo de Bolivia rumbo a México. De no haber sido por el presidente electo Fernández probablemente Evo estaría muerto o encarcelado en condiciones oprobiosas en Bolivia» aseguró Linera.

«No existe otra posibilidad más que la de un proceso electoral sin proscripciones para terminar con esta masacre. Y nosotros volveremos ganar y volveremos a ganar otra y otra y otra y otra vez porque el pueblo de Bolivia sabe que somos la verdadera garantía de supervivencia, crecimiento y estabilidad social y económica» sostuvo Linera.

En cuanto a la posibilidad de regresar a Bolivia o de aceptar la invitación de Alberto Fernández para asilarse en la Arentina, García Linera sostuvo que «todas las posibilidades estan abiertas y estamos mirando cómo se van desarrollando los hechos para adoptar la decisión más apropiada para colaborar en la pacificación de mi país. Y si esa posibilidad significa que tenemos que regresar a Bolivia lo haremos sin ninguna duda. Pero mientras tanto estamos analizando la evolución de la situación para ver que decisión adoptamos».


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https://portaldenoticias.com.ar/2019/11/17/garcia-linera-si-no-fuera-por-el-presidente-fernandez-evo-estaria-muerto-o-preso/

miércoles, 13 de noviembre de 2019

LAS TRAGEDIAS DE LA IZQUIERDA BOLIVIANA, por Álvaro García Linera



"Una de las tragedias de la izquierda boliviana es que siempre ignoró a los movimientos indígenas; porque en el fondo eran de izquierda los hijos de la oligarquía: arrastraban la mentalidad oligárquica, y no podían entender el lenguaje del indígena porque eso sería invertir el mundo.
A un joven de clase media que va a la universidad ¿Quién le cocina la comida? Una mujer indígena ¿Quién le lava la ropa? La mujer indígena. Cuando llega a la universidad ¿Quién está limpiando los baños? Un portero indígena. Y que de pronto ese mundo tan natural de indígenas sirviendo en oficios devaluados, mal pagados, no valorados socialmente... pensar que eso puede ser distinto, que ese indígena puede ser el que te mande, aún a la izquierda señorial le resultaba impensable.
Por eso la izquierda boliviana, lamentablemente, pese a sus esfuerzos y su lucha con el movimiento obrero, nunca abandonó esta mirada señorial de la vida, que es una mirada colonial de las cosas. No en vano el movimiento indígena tiene que emerger diciendo: ni Jesús ni Marx. Es entendible, porque quienes levantaban la bandera de Marx en los años 50, 60, 70 lo hacían despreciando al indio e imaginando una revolución de obreros, casi barbudos, parecidos a los rusos. Pero no se imaginaban ni a los obreros aymara, ni a los quechuas".

Por Álvaro García Linera
Subido a tuiter por Artemio López
@Lupo55
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viernes, 19 de febrero de 2016

¿Qué se juega Bolivia en el Referéndum del domingo?, por Shirley Ampuero y Sergio Martín Carrillo (para "Celag.org" del 18-02-16


El referendo que se llevara a cabo el próximo domingo 21 de febrero en el Estado Plurinacional  de Bolivia,  tiene  como  objetivo realizar  la  consulta  ciudadana  sobre  la modificación de   la   Constitución   Política   del   Estado en   su   del   artículo   168, esta modificación permitiría  que  en  las  elecciones  presidenciales  del  año  2019,Evo  Morales Ayma  y  Álvaro  García  Linera,  Presidente  y  Vicepresidente  bolivianos,  puedan  postularse
como  candidatos  para  la  reelección.
La  pregunta  del  referéndum  esclara  y  no  admite lugar a dudas:

“¿Usted  está  de  acuerdo  con  la  reforma  del  Artículo  168  de la  Constitución Política  del  Estado  para  que  la  Presidenta  o Presidente  y  la  Vicepresidenta  o Vicepresidente  del  Estado  puedan  ser  reelectas  o  reelectos  por  dos  veces  de
manera continua?
Por Disposición Transitoria de la Ley de Reforma Parcial de la Constitución Política del  Estado,  se  considera  como  primera reelección  al  periodo  2015-2020  y  la segunda reelección el 2020-2025.
Sí / No"


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http://www.celag.org/que-se-juega-bolivia-en-el-referendum-del-domingo-por-shirley-ampuero-y-sergio-martin-carrillo-2/

martes, 18 de noviembre de 2014

El nuevo campo político en Bolivia, por Álvaro García Linera (para "Rebelión" y "Miradas al Sur" del 15-11-14)

Izquierda y derecha después de las elecciones

Rebelión

 

Unas semanas antes de las elecciones, Juan del Granado lanzaba la siguiente sentencia al Presidente Evo: “Que prepare sus maletas para irse de Palacio”; por su parte, Tuto Quiroga, reafirmando que ganaría las elecciones, sermoneaba: “La Biblia regresará a Palacio”. Sin quedarse atrás, Doria Medina vaticinaba: “Iremos a una segunda vuelta y ganaremos”. Sin embargo, al final el MAS se llevaría la victoria con el 61,4 % de los votos, lo que significa que más de 3 millones de personas habían derrumbado las ilusiones del bloque opositor.
A la luz de estos resultados democráticos, se pueden observar tres nuevas características dentro del campo político boliviano.
1. El horizonte de época. Una de las funciones del Estado moderno es la construcción de consensos fundamentales sobre el sentido común, es decir, el orden y el destino del mundo social; esto no sólo garantiza la consolidación de una forma estatal sino, ante todo, la cohesión social que sostiene el orden estatal. En su libro Sobre el Estado, P. Bourdieu propone la distinción de dos componentes en la construcción de los consentimientos duraderos sobre la organización de la vida social: la integración lógica y la integración moral. La primera hace referencia a los acuerdos inmediatos alcanzados por personas que tienen similares categorías de pensamiento, percepción y construcción de la realidad, mientras que la segunda tiene que ver con la presencia de valores morales compartidos.
Lo que ha sucedido en Bolivia en la última década, es la emergencia y consolidación de un tipo de integración lógica y moral de la sociedad, esto es, de una manera casi unánime de entender el mundo y de actuar, caracterizada por el trípode constitucional de: economía plural con eje estatal, reconocimiento de las naciones indígenas con un gobierno de movimientos sociales, y régimen de autonomías territoriales. Se trata de un trípode discursivo con la capacidad de explicar lógica y moralmente el orden aceptable de la sociedad boliviana, y de orientar las acciones colectivas hacia un porvenir con todas las clases sociales. Es, no cabe duda, un horizonte de época que ha desplazado a los tres ejes discursivos que 20 años atrás definieron al neoliberalismo en el imaginario social: la extranjerización de los recursos públicos, la gobernabilidad partidaria y la oenegización de la deuda social.
A diferencia de las elecciones generales del 2009, donde el bloque de la derecha intentó reflotar la lógica privatista de las materias primas y el orden racializado del poder político, en las elecciones del 2014, esta polarización desapareció. ¡Claro!, si retomaban la jurásica propuesta de la privatización, corrían el riesgo de desaparecer del mapa político. Entonces, lo que hicieron fue adoptar ambiguamente un nuevo discurso. “Respetaremos la nacionalización”, “vamos a mejorarla”, “dialogaremos con las organizaciones sociales”, etc., fueron las frases que día a día se repitieron ante un electorado cuyas categorías de percepción y construcción del mundo ya se habían afianzado en torno a la nacionalización de los recursos públicos y al poder de las organizaciones sociales. Al mutar de traje discursivo y adherirse sin convicción a un sentido común popular prevaleciente, la derecha devino en una derecha travesti que buscó por todos los medios ocultar no sólo su raíz privatizadora y antipopular, sino sus intenciones más profundas. El desliz de Doria Medina de proponer el 50% para las petroleras o la ingenuidad de Tuto al “fotocopiar” el artículo 3 de la Ley de Capitalización de Sánchez de Lozada para “repartir” acciones, mostraban lo superficial y falaz de la adhesión discursiva de la derecha al espíritu revolucionario de la Constitución.
Con todo, este esfuerzo de camuflaje electoral imprescindible para cualquier candidatura que quisiera mantener vigencia, confirmaba las cualidades del nuevo horizonte de época dominante. En los hechos, dentro del campo político, las izquierdas, los centros y las derechas, están obligadas por un buen tiempo a moverse en esos tres parámetros organizadores y orientadores de la acción de la sociedad boliviana. La legitimidad política de cualquier propuesta emerge de su adhesión a ese horizonte de época; esto significa que en la actualidad no es posible imaginar nada al margen de ese techo discursivo. Y justamente por ello, las fuerzas opositoras habrían incursionado en una guerra perdida. Sin importar la cantidad de propaganda que hicieron, la cantidad de críticas que lanzaron, o los asesoramientos extranjeros que contrataron, el campo discursivo legítimo, dominante, no era el de ellos; su adhesión tenía el tufo de impostura; y por si fuera poco, tampoco habían hecho ningún esfuerzo para crear, o siquiera comenzar a imaginar un horizonte, una propuesta política distinta y creíble.
Al final concurrieron a un campo político ya definido. Sus intentos de polarización fueron fallidos porque no es posible polarizar sin un proyecto alternativo (que al final nunca existió). Por eso, la votación de octubre del 2014 se constituye en la primera elección unipolar desde 1997; y esto deja para los siguientes años un campo político unipolar, es decir, uno con una única hegemonía discursiva definida por el MAS/Movimientos Sociales, y una variedad de partidos regionales armando coaliciones circunstanciales para disputar el electorado mas frágilmente adherido al núcleo hegemónico.
2. Irradiación territorial hegemónica. Si por hegemonía entendemos “en el sentido gramsciano” la capacidad de un bloque social de convertir sus necesidades colectivas en propuestas universales capaces de articular a otros sectores sociales distintos a él, ella no es posible sin que antes se dé la derrota política e ideológica (Lenin) de esos otros grupos o clases sociales convocadas a ser integradas. La hegemonía es pues una combinación de fuerza y seducción, de victoria (Lenin) y convencimiento (Gramsci). Y eso es precisamente lo que ha aconteció en el país entre el 2000 y el 2014.
El año 2000, con la Guerra del Agua y el bloqueo de caminos de 20 días durante el mes de septiembre, el campo político se polarizó en torno a un bloque de partidos neoliberales y la emergencia de los movimientos sociales con capacidad de movilización territorial y discurso alternativo. El año 2003, con la Guerra del Gas, quedó consolidada la propuesta universalista del movimiento social: nacionalización del gas, gobierno indígena y asamblea constituyente. Entre el 2003 y el 2005, el nuevo sentido común se impuso y el discurso privatizador entró en un ocaso. En diciembre del 2005, esta victoria ideológica se transmutó en victoria electoral y la mayoría política plebeya (indígenas, campesinos, vecinos, trabajadores urbanos...) quedó constituida. El 2008 se derrotó militarmente a la derecha golpista (septiembre), y políticamente al neoliberalismo (aprobación del texto constitucional en octubre). Por último, el 2009 el proyecto del retorno neoliberal fue derrotado electoralmente.
En ese sentido, octubre del 2014 no sólo es la consolidación estructural de un único proyecto de economía, Estado y sociedad, sino la irradiación social y geográfica de la revolución democrática y cultural.
El MAS creció con 201.850 votos respecto al 2009, logrando más de 3 millones de votos; triunfó por primera vez en Pando (antiguo bastión opositor controlado por las formas cacicales de la política) y en Santa Cruz, convirtiéndose en mayoría política e inaugurando una nueva época en una región controlada anteriormente por las fuerzas radicales de la derecha. Es así que nos encontramos frente a la expansión geográfica de la hegemonía y la disolución geopolítica de la llamada “media luna” conservadora.
El triunfo en Pando se explica básicamente por la presencia estatal que ha desplazado el poder hacendal, el impulso de un tipo de economía diversificada de las ciudades y la distribución de tierras a campesinos y pueblos indígenas, que han quebrado las relaciones de dependencia frente al viejo poder cacical y terrateniente. Precisamente, las reiteradas derrotas en el Beni tienen que ver con esta aún ausencia estatal en amplios territorios, la debilidad de los movimientos sociales populares, indígena-campesinos, y el poderío todavía vigente de las viejas estructuras hacendales, patrimoniales y comerciales.
A su vez, la victoria en Santa Cruz está ligada al creciente fortalecimiento de los movimientos sociales urbanos y rurales, la incorporación de los obreros y trabajadores urbanos de la COB, pero ante todo, la disolución de los prejuicios y mentiras con el que las antiguas elites ultrareaccionarias regionales mantuvieron a un electorado cautivo de clase media cruceña. El estigma de “anticruceñismo”, de “quita casas” y “quita autos” con el que la derecha generó distancias con el Proceso de Cambio, hoy se ha disuelto. El MAS ha mostrado no solamente que valora los avances económicos y sociales de la sociedad cruceña, sino que los quiere mejorar y ampliar. El doble aguinaldo democratiza la distribución de la riqueza en las diversas clases asalariadas; la inversión estatal brinda amplias oportunidades de negocios para profesionales y pequeños empresarios; se ha presenciado en la región el relanzamiento de la producción de hidrocarburos, de plantas de procesamiento, de la nueva petroquímica, además de una gran inversión en energía eléctrica y en la futura represa de Rositas; todo esto muestra que el “modelo de desarrollo cruceño” se ha democratizado y engrandecido con otras áreas productivas.
Como resultado final, el Proceso de Cambio ha expandido su base territorial, y con seguridad en las futuras elecciones nacionales se expandirá aún más. La lógica de estabilización electoral del proceso revolucionario nos lleva a pensar que el voto duro tenderá a consolidarse en torno al 60% en los siguientes años. Un porcentaje mayor sólo es posible en momentos extraordinarios de polarización social.
3. El efecto “gravedad fuerte”. Dentro del espacio euclidiano, que normalmente usamos en una hoja de cuaderno, el punto medio entre dos puntos cualesquiera se obtiene uniendo con una línea recta a ambos y hallando la mitad de dicha recta. Algunos analistas políticos aplican esta forma básica y primitiva de comprensión geométrica a la lectura de la sociedad y cuando se refieren al “centro político”. No cabe duda que se trata de una lectura falsa y simplista, pues supone la existencia de “dos puntos”, es decir, de dos propuestas políticas polarizadas, con el mismo “peso” social, por lo que el “centro” político correspondería a aquellos que se ubican en la “mitad” de dichas propuestas. Pero, ¿qué sucede cuando no se tienen dos propuestas políticas polarizadas, sino una sola, mientras que las otras giran como satélites, más a la izquierda o más a la derecha, del centro unipolar? Evidentemente, Euclides aquí no ayuda mucho. Abusando de las analogías, el espacio de Riemann es más útil en este caso. Se trata de un espacio de 4 dimensiones: ancho, largo, profundidad y tiempo. Einstein lo usó para graficar las curvaturas del espacio-tiempo bajo los efectos de la gravedad. Bajo estos supuestos, el “medio” de dos puntos no es la mitad de la línea recta euclidiana entre ellos, sino la mitad de la línea curva que los une, de manera que si la curvatura del espacio es muy pronunciada cerca de uno de ellos, visualmente la “mitad” estará muchísimo más cerca del punto que se encuentre en el borde de una curvatura del espacio. Esto, debido al efecto de gravedad que curva el espacio-tiempo.
En política, podemos aplicar el concepto de efecto de gravedad fuerte que da la curvatura al espacio político, es decir, el efecto de una propuesta política lo suficientemente fuerte y hegemónica que anula (temporalmente) otras alternativas políticas discursivas convirtiéndolas en variantes satelitales, más a la izquierda o más a la derecha del vórtice gravitacional. En este caso, lo que surgió en el año 2000 inicialmente como una alternativa de izquierda opuesta a una de derecha, al anular plenamente a esta última, hizo que el campo político se convirtiera de bipolar en unipolar; y entonces la propuesta de la izquierda, por el efecto de la fuerza de gravedad política, devino en “centro”. Pero, ¡ojo!, no es que ella haya cambiado o se haya “derechizado”; al contrario, la fuerza de gravedad de la propuesta de izquierda es tal, que al anular la de la derecha (que equilibraba el campo político), hace que el campo político entero, que la sociedad boliviana entera, se “izquierdice” en su totalidad. Es así que todas las propuestas políticas ya no cuestionan ni la nacionalización ni la participación de las organizaciones sociales, y simplemente hablan de ajustes de forma en torno a este único núcleo discursivo. 
El que el MAS ocupe el centro político no significa que se hayan abandonado propuestas o principios; al contrario, significa que esos principios y propuestas de izquierda se han convertido en un “sentido común”, en un horizonte de época unánime con tanta fuerza de atracción, que a los que tenían posiciones de centro o de derechas, no les queda más que cambiar de posición “izquierdisándose”, y al hacerlo, ha convertido a su vez a la izquierda en el “centro” de gravedad política. 
¿Cuánto durará esta cualidad del campo político unipolar con variantes satelitales? Es difícil saberlo. En todo caso, esta traslación del centro político hacia la izquierda será lo que marque los debates políticos y sociales durante toda esta década.

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http://sur.infonews.com/america-latina