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viernes, 3 de mayo de 2024
viernes, 25 de agosto de 2023
lunes, 6 de febrero de 2023
ROCCO CARBONE: "¿Para qué Mauricio Macri?"
Entrevista Recalculando 24-10-2022 C5N
#Recalculando
"Es al revés:¿Para qué Mauricio Macri?"
"Macri es una amenaza para la sociedad y la democracia"
"En Argentina hay experiencias mafiosas y fascistas"
📺 Julián Guarino con Rocco Carbone-Filósofo e investigador.
Entrevista Recalculando | 24 de octubre 2022 @C5N
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domingo, 2 de febrero de 2020
Escándalo: un audio de D’Alessio compromete a la empresa Vicentin con la droga y Carrió, por "Info135" del 31-01-20
31 enero, 2020
El escándalo de la empresa Vicentin, primera en recaudación en su rubro, que está envuelta en un escandaloso préstamo que recibió del Banco Nación por 18 mil millones de pesos, que representa un total de 350 millones de dólares, y que ahora dice que “no puede devolver” sorprende día a día. Por estas horas apareció un audio donde el falso abogado Marcelo D’Alessio, detenido por comandar una red de espionaje ilegal, habla de Vicentin, la droga y Elisa Carrió.
Anoche, en el programa Minuto Uno, Julian Guarino, en reemplazo de Gustavo Sylvestre, filtro un audio que investiga la justicia e involucra a D’Alessio, la empresa Vicentin, la droga y a la diputada Elisa Carrió. En la escucha, el falso abogado, vincula a la cuestionada empresa, aportante de Mauricio Macri, y dueña de un puerto sobre el río Paraná, al negocio del narcotráfico y el contrabando de granos.
“Hoy me ofrecieron ir como director de aduana de Rosario, pero está muy visto el lugar viste”, afirma D’Alessio en la grabación. “Yo con la falopa no me llevo, y eso para hacer mucha plata es Vicentin, y es falopa”, sentencia este operador del macrismo en las sombras.
“Pero el director de Aduana, si vos tenés a alguien de Vicentin, está puesto por Carrió, y hoy me vino a besar el anillo”, se le oye afirmar satisfecho a D’Alessio en el audio, comprometiendo a la legisladora de la Coalición Cívica.
Hay que recordar que D´Alessio desde hace un año que se encuentra detenido por orden del juez Alejo Ramos Padilla, por comandar una red ilegal de espionaje y extorsión, compuesta por espías, periodistas, funcionarios de la gestión anterior, fiscales y jueces. En la investigación aparecen muy comprometidos el fiscal Carlos Stornelli y el operador de Clarín, Daniel Santoro.
El audio completo:
Publicado en:
https://info135.com.ar/2020/01/31/escandalo-un-audio-de-dalessio-compromete-a-la-empresa-vicentin-con-la-droga-y-carrio/
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miércoles, 3 de julio de 2019
Pese a la cosecha récord, la liquidación de dólares es la más baja de los últimos cinco años, por Julián Guarino (para "Ámbito" del 02-07-19)
02 julio 2019
Entre enero y junio de este año se liquidaron u$s 10.718 millones, por debajo de los u$s 11.568 millones de 2018 y muy lejos, por ejemplo, del pico más alto de esa serie que fue en 2016 con u$s 13.123 millones.
Por Julián Guarino
En el primer semestre del año, la liquidación de agro dólares fue la menor de los últimos cinco años. Así lo confirman los datos que dio a conocer ayer la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC), entidades que cuentan por el 41% de las exportaciones argentinas.
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Entre enero y junio de este año se liquidaron u$s 10.718 millones, por debajo de los u$s 11.568 millones de 2018 y muy lejos, por ejemplo, del pico más alto de esa serie que fue en 2016 con u$s 13.123 millones. La liquidación fue incluso más baja que en 2015, cuando fue de u$s 10.942 millones.
El momento no es el mejor: además de las licitaciones por u$s 60 millones que todos los días realiza el Tesoro, en mayo la fuga de capitales llegó a u$s 2.496 millones, según datos que se desprenden del último informe mensual de Mercado de Cambio del Banco Central, y que es producto de la diferencia entre los ingresos totales de divisas (u$s 5.553 millones), y la formación de activos en el exterior de los sectores privados no financieros, que superaron los u$s 8.049 millones.
En las últimas horas CIARA-CEC dio a conocer que durante el mes de junio pasado las empresas del sector liquidaron la suma de u$s 2.218 millones, por debajo incluso de los u$s 2.395 millones del mes pasado, por lo que el ingreso de divisas de la agroexportación dio cuenta de una caída de u$s 177 en pleno ingreso de la cosecha.
Una comparación interanual muestra que, frente al mismo mes del año pasado, las diferencias son incluso más relevantes, ya que en junio de 2018 el ingreso fue de u$s 3.833 millones. Referentes de ese sector recuerdan que en aquél entonces, el Gobierno había realizado gestiones para que los exportadores liquidasen mayores volúmenes, ya que se adelantó el ingreso de divisas “para contribuir a combatir la inestabilidad cambiaria que se registraba entonces", explicaron.
"Si se compara la liquidación de junio pasado con el promedio de 2018 (u$s 1.684 millones mensuales), se produjo un incremento del 31,6%", indicaron desde CIARA-CEC.
Analistas sostienen que el monto total de liquidación debería ser mayor, sobre todo por los volúmenes más importantes de la cosecha este año, que según proyecciones superaría los 145 millones de toneladas, es decir, 33 millones de toneladas más que en el ciclo previo, afectado por la sequía.
En el sector se quejan de que existe una “tendencia a la primarización” pro parte del Gobierno, lo que supuestamente quedó en evidencia cuando el año pasado se eliminó el diferencial arancelario que existía para incentivar la exportación de valor agregado local y empleo doméstico. “Hay que recordar que se tomó a los subproductos industrializados de la soja como si fueran productos primarios, a diferencia del resto de los demás granos", sostienen.
Publicado en:
https://www.ambito.com/pese-la-cosecha-record-la-liquidacion-dolares-es-la-mas-baja-los-ultimos-cinco-anos-n5040442
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jueves, 23 de mayo de 2019
Dólar: las reservas caen a un ritmo de u$s 1 millón cada tres horas, por Julián Guarino (para ´"Ámbito" del 22-05-19)
Dólar: las reservas caen a un ritmo de u$s 1 millón cada tres horas
Los datos del BCRA alarman: solamente en las cuatro semanas de abril, esa cuenta totalizó u$s 2.341 millones, 13,9% más que en marzo. Son u$s 68.388 millones desde que el presidente Macri comenzó su gestión.
Por Julián Guarino
¿Fuga y misterio? En medio de una pax cambiaria que parece extenderse en el tiempo, la genial composición de Ástor Piazzola prefigura la que ya es una pregunta cada vez más potente con respecto al dólar. El aval del FMI a la venta de sus divisas para contener la escalada del dólar durante la campaña electoral y el adiós a la banda de flotación trajo lo que se esperaba: más fuga (salida neta de dólares del sistema bancario) y más misterio. Por el lado de la “formación de activos externos” (así se la llama a la fuga), se disparó 32,2% tomando abril de este año y comparándolo con abril del año pasado. Los datos del BCRA alarman: solamente en las cuatro semanas de abril, esa cuenta totalizó u$s 2.341 millones, 13,9% más que en marzo. Son u$s 68.388 millones desde que el presidente Macri comenzó su gestión.
Conjetura uno, la megadevaluación no desincentivó la demanda de divisas.
Conjetura dos, la intensidad de esta demanda crece a medida que nos acercamos a la fecha de las primarias presidenciales.
Tres; a este ritmo los dólares del FMI alcanzan, pero dejarán a fin de año una situación dramática en las reservas del BCRA.
Cuatro; la cuenta capital (por donde salen los dólares) hace rato que levantó la barrera del peaje y no hay control alguno.
Cinco; en poco más de un mes, nos “comimos” los u$s 10.800 millones del último desembolso del Fondo por el pago de deuda y las subastas a cuenta del Tesoro.
Seis; cada vez que se paga un bono, esos dólares no vuelven.
Siete; las “reservas” hoy tienen u$s 67.096 millones pero, atención, solamente un tercio son de “libre disponibilidad” porque el resto son préstamos varios.
Pese a las cifras, en el entorno del presidente de la autoridad monetaria, Guido Sandleris, mantienen la calma porque según analizan “la caída de reservas está dentro de lo calculado por la propia entidad”. En ese sentido explican que las reservas se fueron moviendo de forma consistente con los pagos que fue realizando el Tesoro y con las ventas diarias de los 60 millones de dólares. Tal es así, que cuando ingresan los desembolsos del FMI, las reservas crecen y cuando los fondos se van utilizando, lógicamente disminuyen.
Una cuenta sencilla aporta. Por ejemplo, hasta el comienzo de esta semana, los últimos 25 días hábiles habían dejado un retroceso de u$s 10.478 millones en el número de reservas. Son algo así como u$s 291.000 por hora. Claro está que esa cifra contiene los u$s 1927 millones que bajaron las reservas, por ejemplo, por el pago de u$s 2250 millones del Bonar 2024. Si bien los depósitos en dólares en los bancos crecieron casi u$s 700 millones desde entonces (llegaron a u$s 30.948 millones, récord histórico), esto dejó un saldo negativo en el BCRA. El próximo 21 de junio el bono “Dual” paga su último vencimiento, unos $ 98.000 millones. El desafío será importante: hacer que, una parte importante de eso no vaya al dólar.
La paradoja es que si bien el nivel de reservas que tenía el Gobierno no se condecía con la inestabilidad cambiaria, ahora que el BCRA parece haber alcanzado cierta “comodidad” en el manejo del mercado (el dólar se mantiene en la brecha de los $46 / $46,80), la secuencia de caída de las reservas podría generarle un daño colateral: el nerviosismo por el rápido descenso. Otro peligro es que el nuevo esquema cambiario retroalimente los temores de los inversores especulativos sobre la capacidad de pago de los títulos de deuda que vencen el próximo año producto de la pérdida de reservas e impulse de nuevo al alza los indicadores de riesgo. Lo dicho entonces: no sólo se trata de la “fuga”, también del “misterio” sobre lo que traerá.
Publicado en:
https://www.ambito.com/dolar-las-reservas-caen-un-ritmo-us-1-millon-cada-tres-horas-n5032987
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martes, 25 de diciembre de 2018
UNA AUTOPSIA A LA ECONOMÍA ARGENTINA, por Julián Guarino (para "El Cohete a la Luna" de diciembre de 2018)
Las políticas de Cambiemos forman un cadáver exquisito de insoslayable surrealismo
POR JULIÁN GUARINO
El cadáver exquisito es un método de creación colectiva de textos que consiste en plasmar algo a continuación de otra cosa sin preocuparse de la coherencia o el sentido que el resultado final pudiera tener. Es una técnica usada por los surrealistas en 1925, que sirvió para engendrar obras de arte y que el gobierno de Cambiemos parece haber adoptado para llevar a cabo su políticas económicas. Sólo así se entienden tamañas inconsistencias.
Es que no hay plan económico: es un cadáver exquisito. No hubo ni hay coherencia. ¿La lógica? Todas medidas que buscan certificar la rentabilidad presente y futura de determinados sectores de la economía que curiosamente guardan alguna relación con el círculo presidencial de amigos, familia o sencillamente sectores corporativos, aunque no guarden una consistencia con el conjunto.
¿Bajar la inflación dolarizando las tarifas y devaluando? ¿Devaluar y atar el precio del combustible al dólar? ¿Subir tarifas y elevar la tasa de interés para que no genere inflación? ¿Desfinanciar la ANSES y pretender que los recursos alcancen para financiar el sistema de reparto de jubilaciones y pensiones? ¿Aspirar a que Aerolíneas Argentinas sea rentable haciéndola competir en los tramos menos competitivos y dejándola sin las rutas comerciales más rentables? ¿Tener dólares suficientes para atender las necesidades locales pero al mismo tiempo liberar de las exigencias de liquidar esos dólares a los exportadores? Y hay más. Muchas.
Sin embargo, una de las primeras y mayores inconsistencias —que aún perdura— fue adaptar la estructura y la política económica de gobierno a los intereses de las distintas corporaciones que forman parte del poder económico y que habían acompañado el ascenso de Cambiemos y su llegada al poder. Si se lo piensa, el Presidente decidió erigir todo un andamiaje que buscó poner a un “ministro” en cada área que resultaba “de interés” para ese círculo empresario, casi como si hubiese que cumplir con compromisos políticos asumidos con cada uno de estos sectores. Se buscó entonces un “interlocutor” por área, que hubiese pertenecido (o siguiera perteneciendo) al ámbito de la actividad privada. La resultante fue un gabinete con nueve ministros distintos que pertenecían a la cartera económica, pero que parecían tomar decisiones en forma aislada, en función de las demandas respectivas de los sectores a los que representaban, muchas de ellas reivindicatorias de las que habían sido denegadas durante los años previos.
Hay que decirlo. El kirchnerismo no fue un mal negocio para muchos sectores. Los acreedores del Estado, el campo, las entidades financieras, las grandes cadenas, los sectores extractivos, los capitales extranjeros en el país, habían tenido buenos resultados pero, a la vez, habían buscado sin éxito imponer su agenda de necesidades específicas, que finalmente obtendría respuesta positiva con Cambiemos. Las oscilaciones económicas, las complicaciones financieras, el estancamiento de algunas variables relevantes como el crecimiento y la pobreza que se habían manifestado durante el último gobierno del kirchnerismo, le habían dado volumen político suficiente al esquema que con Cambiemos en el poder tuvo lugar: concederle a cada sector del poder económico, judicial, mediático, lo que pedía, independientemente de las consecuencias que esto deparase en el conjunto del proyecto. Se suponía que la mano invisible del mercado iba a coordinarlo todo.
El complemento de este entramado fue el retroceso del Estado, el achicamiento sostenido en distintas áreas, sobre todo en aquellas con valor económico potencial, pero también del Estado en el rol de regulador. El repliegue de YPF, ARSAT y Aerolíneas Argentinas en áreas que las tenían de actores centrales es la evidencia de lo que ocurre en otros sectores. La deuda contraída en los mercados financieros también respondió en gran medida a esos intereses invisibles. Esto volvió inconsistente la idea de una acumulación posible de capital desde el Estado, que terminase de forjar una economía inclusiva.
Desde el comienzo del ciclo político, el gobierno atacó la economía con el levantamiento de los controles cambiarios, asumiendo un tipo de cambio que regía en el mercado informal o negro. La devaluación del 40% de 2015 generó una ola inflacionaria que el gobierno buscó amortiguar con la emisión de deuda del Banco Central para retirar esos pesos de la plaza. Al mismo tiempo se eliminaron las retenciones a las exportaciones agropecuarias con excepción de la soja (se aplicó una baja de 5 puntos) aunque existía la promesa de continuar en ese sentido, se flexibilizaron importaciones y se otorgaron beneficios a las exportaciones mineras.
Meses después se dolarizaron las tarifas de los servicios públicos, impactando en el ingreso disponible de los trabajadores; una ecuación que redundó en un golpe duro para las pymes. Por supuesto, la suba de tarifas también se vio reflejada en la mayor inflación. Los salarios perdieron la carrera contra el alza de los precios. El déficit de la Cuenta Corriente se financió con deuda, aunque el “agujero” continuó porque no se tomaron medidas para cerrar ese saldo negativo de dólares. La política monetaria que fijó una elevada tasa de interés de referencia —alimento de la bicicleta financiera, que trajo más dólares al país—, atrasó el tipo de cambio. Hoy el peso de la deuda está cerca de ser equivalente al 100% del PBI y la desconfianza en la marcha de la economía y la disponibilidad de contar con divisas para pagar la deuda a partir de 2020 han incrementado en forma sustancial el riesgo país, que la última semana tocó los 820 puntos.
Este texto se esfuerza por hacer una lectura secuencial, lógica y con algunos denominadores comunes de lo que tuvo lugar en materia económica; pero, en la topografía del día a día, todo fue aun más caótico. La resultante llevó a la Argentina a una situación irreversible, donde la crisis de la deuda, la devaluación, la inflación, la recesión económica y el aumento de la pobreza arrojaron al país nuevamente a los brazos del FMI, lo que terminará de plasmar un retroceso distributivo de proporciones siderales.
El país experimenta un verdadero desastre económico. Es urgente direccionar y regular la economía argentina para llevarla al mundo de la producción, con mayor inclusión de sus habitantes e integración con el resto de la economía mundial. No sirve volver a lo que impuso el “Consenso de Washington”, vinculado a la apertura económica, el retroceso del Estado en materia regulatoria y el libre juego de las reglas que esbozan los sectores económicos. Máxime teniendo en cuenta que Estados Unidos pelea por proteger su economía del ascenso de China en el planeta como potencia hegemónica.
Publicado en:
https://www.elcohetealaluna.com/una-autopsia-a-la-economia-argentina/
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martes, 18 de diciembre de 2018
Decisión de la Fed sumará presión a vencimientos de deuda local, por Julián Guarino (para "Ámbito" del 18-12-18)
18 Dic 2018
SE DESCUENTA QUE LA RESERVA FEDERAL SUBIRÁ LAS TASAS MAÑANA - Además de un sobrecosto por endeudarse para la Argentina, será una complicación más ante una eventual reestructuración de pasivos. Complica el déficit financiero.
Por Julián Guarino
Se viene una suba de tasas de interés en Estados Unidos y la Argentina va a sufrir por partida doble. Hoy y mañana estarán reunidos los gobernadores de la Reserva Federal (Fed). ¿Razones? La economía está a un paso de recalentarse. El banco central de EE.UU. tiene por objeto preservar el valor de la moneda y sostener la creación de puestos de trabajo. Con una inflación que se encuentra cerca del 2% anual, y un desempleo que apenas se encuentra en 3,7%, motorizado por una economía que crece al 3,5% anual, la suba de tasas parece ser el camino elegido, que la llevaría de la zona del 2-2,5% al 3-3,5% en apenas algunos meses.
Esto es así porque, si la economía tiene baja performance en la actividad, entonces las autoridades monetarias suelen bajar el costo del dinero para que sea más barato tomar financiamiento y poner en marcha inversiones. De la misma forma, sube la tasa cuando la actividad amenaza con generar presiones inflacionarias.
El dato que destacan los analistas, es que por primera vez en los últimos 10 años, un bono del Tesoro de Estados Unidos a 2 años de plazo rinde más que uno a 5 años, debido a que, producto de un doble movimiento, donde por la búsqueda de cobertura en bonos medios y largos los inversores compran bonos (sube precio, baja rendimiento), al tiempo que la Fed sube la tasa que impacta en el corto plazo.
Obviamente, la suba de la tasa por parte del organismo que conduce Jerome Powell activa la salida de los inversores de los mercados emergentes (mayor riesgo) que se colocan en bonos de los Estados Unidos. Si bien el pago de intereses de la deuda está tomando cada vez más relevancia en la estructura del gasto público (es el segundo en importancia) y esto va a generar un incremento del déficit financiero, la movida de la Fed también va a encarecer aún más el financiamiento futuro a países como la Argentina.
Esa medida no sólo va a aumentar la tasa de interés que pagan los gobiernos por emitir, sino también los vencimientos. A octubre de este año, unos $ 366.226 millones se devengaron en concepto de intereses, un aumento de 71,8% en 12 meses. Son datos de la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública. Si, como parece, a fines del año próximo habrá que tener listo un plan para hacer canje de bonos por falta de dólares, a este escenario habrá que sumarle un costo adicional “Fed” de entre u$s1300 millones y u$s3000 millones aproximadamente para volver a tomar esa deuda en otras condiciones (el stock de deuda ronda los u$s350.000 millones). Todo dependerá del porcentaje de deuda a canjear.
Pero hay algo más. En el Gobierno sostienen que este escenario más complejo podría decantar en un cambio de estrategia por parte del ministro Dujovne. Esto es, recurrir al mercado doméstico para tomar deuda. Fuentes del Palacio de Hacienda sostienen que ésta será una de las opciones que se tomarán en cuenta.
“El Gobierno tendrá que ver una cuestión de costo beneficio. Si decide tomar fondos del mercado local, entonces podría tensar aún más la situación de las tasas de interés, en un contexto donde el Banco Central hace esfuerzos por bajar su tasa de la zona del 60 por ciento anual”, sostuvo Agustín Bahl, director de MT Capital.
Un informe de la firma cooperativa Crediayuda señala que desde esta semana, la entidad que conduce Guido Sandleris podría dar un giro en su estrategia y empezar a absorber más pesos del mercado. Mañana enfrenta el último vencimiento de Lebac por $68.618 millones y a esto se suma una expansión de casi $200.000 millones en las últimas siete ruedas.
Para Matías Roig, director de Portfolio Personal, el BCRA “utilizará a su favor el aumento de la demanda de billetes y monedas por la estacionalidad propia de diciembre, por lo cual se espera que no absorba vía Leliq la totalidad de los pesos que se liberen”. Por eso sostienen que podría tenerse “cierta presión alcista” sobre el tipo de cambio en el último trecho de 2018.
Publicado en:
https://www.ambito.com/decision-la-fed-sumara-presion-vencimientos-deuda-local-n5005962
martes, 11 de diciembre de 2018
Macri, devaluación, los monjes benedictinos y la regla del silencio, por Julián Guarino (para "Ámbito" del 10-12-18)
San Benito.
10 dic 2018
No hay nada bueno para contar y el saldo de los tres años de Cambiemos es notablemente funesto. El Gobierno no quiere ser esclavo de sus palabras porque ya lo es de sus decisiones y sus consecuencias.
Por Julián Guarino
El voto de silencio es una práctica de penitencia, una especie de promesa temporal, de evitar la conversación innecesaria, lo que San Benito, fundador de una orden que lo practica, llamaba “conversio morum suorum”, esto es, comportarse propiamente como un monje, simplemente asumiendo el silencio por respeto.
Incluso desde un punto de vista del comportamiento humano, es limitar esa labor social vinculada al lenguaje, un vestigio que nos quedó de la práctica de desparasitarse unos a otros que practican los simios para el mantenimiento del vínculo social.
La regla de silencio que ha impuesto al Gobierno a los suyos poco parece tener poco que ver con lo volitivo o el respeto y, quizás, un poco más, con eso de “desparasitarse”. En rigor, se trata de una estratagema, un movimiento pendular de características electoralistas que ahora, y probablemente durante buena parte del año próximo, termine convenciendo a los funcionarios, quienes tienen prohibido hablar de economía.
La razón es sencilla: no hay nada bueno para contar y el saldo de los tres años de Cambiemos es notablemente funesto, máxime para aquellos que ganaron las elecciones con promesas vinculadas a la mejora económica y que ahora registran un derrotero inimaginable en 2015.
Quizás el dato que podrían destacar en la Casa Rosada es el monto de las reservas, que suma u$s 50.000 millones. Pero incluso ahí habrá que comentar que u$s 16.000 millones son encajes de depósitos bancos, que 11.000 millones son swap de yuanes y que u$s 20.000 millones ingresaron del FMI. Es decir que los u$s 3.000 millones que podrían ser para “sacar pecho”, bueno, también son préstamos de bancos. Esos dólares están y se pueden utilizar, pero un gran porcentaje es deuda que genera más deuda.
Por ejemplo, el 30 de octubre ingresó la ampliación del FMI por unos u$s 5.000 millones. El dato es que el BCRA acumula desde ese momento una pérdida de reservas de más de u$s 4.000 millones. El ritmo de caída diaria es de u$s 140 millones.
Por supuesto, la agenda diaria, que rehúye de la economía, viene copada por temas que, en muchos aspectos, le deben al Gobierno su iniciativa: el partido más largo del mundo, toda la saga del G20 incluidas las lágrimas del presidente, la ministro Bullrich en una especie de road show mediático para promocionar su última creación, el protocolo, y el descenso a la tierra de Lilita para condenar con las tablas de la ley y una pizca ética los embates de “la piba”.
Se entiende entonces que el Gobierno no quiere ser esclavo de sus palabras porque ya lo es de sus decisiones y sus consecuencias. Además, porque las intervenciones de la mesa chica, son siempre en un mismo sentido: el ajuste fiscal, el déficit cero, que tendrá la particularidad de profundizar la dramática caída de la actividad y el consumo.
La ecuación es propia de Mefistófeles: las tarifas de gas treparon 740% mientras que la electricidad subió la friolera de 1640% y el agua un 512%. Con una inflación de 158%, una pobreza que superará los 30 puntos porcentuales y un dólar que saltó 290%, el combo se completa con aumentos en el transporte público (217%) y combustibles (204%). La caída de la economía de casi 3 puntos porcentuales para este año (pero un recorte muy superior en el acumulado) como saldo de tres años de Gobierno y la deuda que crece 35%, sólo puede insuflar pesimismo. Claro está que el cuadro dantesco se completa con salarios que, en el acumulado, apenas treparon en el sector privado, en promedio, un 0,5% y otro tanto en el sector público, es decir que el poder adquisitivo de las familias terminó erosionado.
Con más pobreza, una economía cada vez más reducida, millones de argentinos afuera del sistema económico y otros tantos que vislumbran un panorama incierto, la realidad habla de mayores dificultades para enfrentar la vida material, lo que redunda en un contundente deterioro social. Y sí. Tratándose del Gobierno, a veces, el silencio puede ser la respuesta más elocuente.
Publicado en:
https://m.ambito.com/macri-devaluacion-los-monjes-benedictinos-y-la-regla-del-silencio-n5004439
10 dic 2018
No hay nada bueno para contar y el saldo de los tres años de Cambiemos es notablemente funesto. El Gobierno no quiere ser esclavo de sus palabras porque ya lo es de sus decisiones y sus consecuencias.
Por Julián Guarino
El voto de silencio es una práctica de penitencia, una especie de promesa temporal, de evitar la conversación innecesaria, lo que San Benito, fundador de una orden que lo practica, llamaba “conversio morum suorum”, esto es, comportarse propiamente como un monje, simplemente asumiendo el silencio por respeto.
Incluso desde un punto de vista del comportamiento humano, es limitar esa labor social vinculada al lenguaje, un vestigio que nos quedó de la práctica de desparasitarse unos a otros que practican los simios para el mantenimiento del vínculo social.
La regla de silencio que ha impuesto al Gobierno a los suyos poco parece tener poco que ver con lo volitivo o el respeto y, quizás, un poco más, con eso de “desparasitarse”. En rigor, se trata de una estratagema, un movimiento pendular de características electoralistas que ahora, y probablemente durante buena parte del año próximo, termine convenciendo a los funcionarios, quienes tienen prohibido hablar de economía.
La razón es sencilla: no hay nada bueno para contar y el saldo de los tres años de Cambiemos es notablemente funesto, máxime para aquellos que ganaron las elecciones con promesas vinculadas a la mejora económica y que ahora registran un derrotero inimaginable en 2015.
Quizás el dato que podrían destacar en la Casa Rosada es el monto de las reservas, que suma u$s 50.000 millones. Pero incluso ahí habrá que comentar que u$s 16.000 millones son encajes de depósitos bancos, que 11.000 millones son swap de yuanes y que u$s 20.000 millones ingresaron del FMI. Es decir que los u$s 3.000 millones que podrían ser para “sacar pecho”, bueno, también son préstamos de bancos. Esos dólares están y se pueden utilizar, pero un gran porcentaje es deuda que genera más deuda.
Por ejemplo, el 30 de octubre ingresó la ampliación del FMI por unos u$s 5.000 millones. El dato es que el BCRA acumula desde ese momento una pérdida de reservas de más de u$s 4.000 millones. El ritmo de caída diaria es de u$s 140 millones.
Por supuesto, la agenda diaria, que rehúye de la economía, viene copada por temas que, en muchos aspectos, le deben al Gobierno su iniciativa: el partido más largo del mundo, toda la saga del G20 incluidas las lágrimas del presidente, la ministro Bullrich en una especie de road show mediático para promocionar su última creación, el protocolo, y el descenso a la tierra de Lilita para condenar con las tablas de la ley y una pizca ética los embates de “la piba”.
Se entiende entonces que el Gobierno no quiere ser esclavo de sus palabras porque ya lo es de sus decisiones y sus consecuencias. Además, porque las intervenciones de la mesa chica, son siempre en un mismo sentido: el ajuste fiscal, el déficit cero, que tendrá la particularidad de profundizar la dramática caída de la actividad y el consumo.
La ecuación es propia de Mefistófeles: las tarifas de gas treparon 740% mientras que la electricidad subió la friolera de 1640% y el agua un 512%. Con una inflación de 158%, una pobreza que superará los 30 puntos porcentuales y un dólar que saltó 290%, el combo se completa con aumentos en el transporte público (217%) y combustibles (204%). La caída de la economía de casi 3 puntos porcentuales para este año (pero un recorte muy superior en el acumulado) como saldo de tres años de Gobierno y la deuda que crece 35%, sólo puede insuflar pesimismo. Claro está que el cuadro dantesco se completa con salarios que, en el acumulado, apenas treparon en el sector privado, en promedio, un 0,5% y otro tanto en el sector público, es decir que el poder adquisitivo de las familias terminó erosionado.
Con más pobreza, una economía cada vez más reducida, millones de argentinos afuera del sistema económico y otros tantos que vislumbran un panorama incierto, la realidad habla de mayores dificultades para enfrentar la vida material, lo que redunda en un contundente deterioro social. Y sí. Tratándose del Gobierno, a veces, el silencio puede ser la respuesta más elocuente.
Publicado en:
https://m.ambito.com/macri-devaluacion-los-monjes-benedictinos-y-la-regla-del-silencio-n5004439
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martes, 6 de noviembre de 2018
Dólar y tasas: qué se esconde debajo de la pax cambiaria, por Julián Guarino (para "Ámbito" del 05-11-18)
Ya se sabe. No dejar que el árbol tape al bosque. Hablamos de la deuda, una mole cuyo volumen exponencial es proporcional a la intranquilidad que genera. En las últimas horas, varios informes de distintas consultoras han agregado un matiz retinto al fenómeno del endeudamiento y las consecuencias que esto disparará en un futuro inmediato. De ahí deriva que la calma, aparente, de las cuestiones financieras, es sólo eso: apariencia. El desafío, juzgan, ya es pensar qué hará el próximo Gobierno a partir de 2020, que es cuando el FMI no prevé una inyección de dólares significativa.
Para los años 2020 a 2023, por ejemplo, se estima que habrá vencimientos de capital por u$s 133.400 millones, un incremento de casi 150% con respecto a los u$s 53.400 millones que 'heredó' Cambiemos allá por fines de 2015. El dato es de Ficonomics. Esto es así porque, desde que asumió el presidente Macri, las emisiones de deuda superaron los u$s 153.000 millones, 83% de esa suma son emisiones del Tesoro y casi un 80% fueron colocaciones en moneda extranjera. En tan sólo tres años, la alianza Cambiemos habrá logrado una suba en el stock de deuda externa total de u$s 112.087 millones, según el Observatorio de la Deuda Externa de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (ODE-UMET).
Claro está que a esto habrá que sumar más demanda de dólares, vencimientos no exigibles como los Adelantos Transitorios del BCRA (que se redujeron en términos de dólares desde 2015) y los déficits fiscales anuales.
Pero donde habrá que poner las miradas en el corto plazo es en la dinámica de las tasas de interés que generan los instrumentos de deuda del propio BCRA como Leliqs, que vienen incrementándose significativamente como porcentaje del PBI.
Guido Sandleris, titular del Banco Central.
El actual programa monetario del titular del BCRA, Guido Sandleris, parece darle cobijo a una dinámica que ha transformado en un negocio redituable las colocaciones en Leliq y, por ende, ha impulsado los plazos fijos. En la traducción, las tasas altísimas han reproducen saldos financieros en pesos que, si crecen las presiones sobre el inversor, podrían ser pasibles de dolarizarse, lo que despertaría nuevamente la cotización del dólar y su faltante. Esas presiones van desde la desconfianza en la marcha de la economía, la conflictividad social, los vaivenes del contexto internacional y la mala praxis financiera, hasta el previsible apremio ante las próximas elecciones.
Por ende, hay quienes señalan que las elevadas tasas que paga Sandleris en el BCRA tienen un correlato no sólo en la deuda que multiplica la entidad rectora, sino también en los depósitos a plazo fijo del sector privado, que a fines de octubre pasaron a un equivalente de u$s 26.000 millones, desde los u$s 21.000 millones de un mes previo.
El dólar descendió a $35,49 en el segmento mayorista el último viernes y la tendencia podría seguir durante la jornada de hoy. También existe expectativa sobre la próxima intervención del BCRA en caso que la divisa toque la "banda inferior" de la referencia. Fuentes del mercado admiten que esa intervención podría hacerse desear, es decir, que el BCRA podría no intervenir comprando dólares e inyectando pesos, por lo menos en lo inmediato.
Si bien la pax cambiaria descansa en buena medida sobre tasas de interés y los dólares del FMI, hasta el propio FMI, garante de este interregno, ha señalado que la sustentabilidad de la deuda, su pago, tiene una probabilidad que consideran "no alta". Habría que preguntarse si la delgada línea de armonía financiera que lo cubre todo tiene fecha de caducidad. Si el peligro siempre es que el árbol tape al bosque, en este caso tanto el árbol, como el bosque, deberían permanecer bajo vigilancia. Atención.
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http://www.ambito.com/938564-dolar-y-tasas-que-se-esconde-debajo-de-la-pax-cambiaria
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sábado, 6 de octubre de 2018
ENDLÖSUNG, por Adrián Corbella
"El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio de las judías, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales"EL SUICIDIO ECONÓMICO-SOCIAL DE LA CLASE MEDIA ARGENTINA
Bertolt Brecht, pensador alemán del siglo XX.
La Argentina oligárquica que se consolida con Julio Argentino Roca a partir de 1880 era una sociedad muy polarizada, donde había casi exclusivamente ricos y pobres.
Sin embargo, la clase media ya estaba apareciendo porque el Estado oligárquico necesitaba crear instituciones cuyos trabajadores, que ganaban más que un obrero común, se incorporaban lentamente a un naciente sector medio. Empleados públicos, incluyendo en esa categoría a docentes, policías, judiciales y militares, así como bancarios y comerciantes alimentaron a ese naciente sector.
El radicalismo terminó siendo el envase que contuvo políticamente a estos sectores, e Yrigoyen la figura política que los representaba.
Fueron los gobiernos populares (que a la derecha del siglo XXI le encanta llamar “populistas”) quienes mejoraron los ingresos de los sectores menos favorecidos generando que el estrato superior de ellos se incorporara a la cada vez más numerosa clase media.
Si bien estos “populismos” (y el peronismo más que nadie) hacen reproducir y fortalecen a los sectores medios, rara vez reciben el apoyo electoral de éstos. Los trabajadores que mejor ganan, cuando se convierten en clase media, olvidan su clase de origen y miran con simpatía a los sectores de clase alta a los aspiran a incorporarse. Esta esperanza es absolutamente irreal, pero esos sectores medios comienzan a votar como si fueran ricos, comienzan a mirar con simpatía a liberales y neoliberales.
El problema es que los sectores de clase alta reniegan de la clase media. Los pobres no les gustan a los más ricos, pero los necesitan; incluso "fabrican" pobres con sus políticas. En cambio los liberales no necesitan de la clase media, e intentan por todos los medios devolverla a un lugar “de donde nunca debería haber salido”.
“Les hicieron creer que podían vivir por encima de sus posibilidades”, “eso era una fantasía”, dicen sin muchos pruritos los profetas del ajuste y la recesión.
El ciclo es viejo y se retroalimenta. Las políticas liberales empobrecen a los sectores medios, que allí recuperan la memoria política y votan a fuerzas populares, que les permiten recuperarse…y entonces vuelven a hacerse liberales, vuelven a apoyar a sus verdugos. El péndulo no deja de moverse.
El gran pensador Arturo Jauretche lo advirtió hace décadas, y lo resumió con una frase brillante: “Cuando la clase media está mal, vota bien; cuando está bien, vota mal”.
El filósofo José Pablo Feinmann explica la misma idea de una forma más elaborada:
"La clase media no quiere ser lo que es, clase media. La clase media quiere ser clase alta, y no quiere ser clase pobre, tiene terror de ser pobre. Quiere ser algo que no va a ser nunca, pero tiene mucho miedo de ser algo que no es, pero puede ser.". Y agrega: "Cuando la derecha arroja a la clase media a la pobreza la clase media se une a los pobres y entonces surgen los gobiernos populares [...] Cuando recupera su poder adquisitivo la clase media se harta de los gobiernos populares y se une a las clases altas, que la vuelven a hundir en la pobreza", para finalmente concluir:
"La clase media tiene que reconocer que su destino está más cerca de las clases pobres de lo que cree, porque las clases altas gobiernan exclusivamente para ellas"-cosa que se ha visto claramente desde el 10 de diciembre de 2015, nos permitimos agregar-
El problema es que los sectores medios rara vez logran vincular su esfuerzo individual con el contexto país, con las políticas que impulsan los gobiernos. Son meritócratas. Piensan que cuando les va bien, es por su esfuerzo. No logran advertir que cuando les va mal se esfuerzan tanto o más que cuando les va bien, y sin embargo ese trabajo no rinde frutos, porque el país se derrumba.
Las políticas anti clase media de los neoliberales han adoptado en estos años dimensiones dramáticas. Gas, energía y combustibles aumentan en forma continua y sin techo (el combustible aumentó en doce oportunidades en apenas 9 meses). El impuesto a las ganancias, que Cambiemos en campaña había prometido eliminar, tiene hoy más personas que lo pagan. La apertura comercial aniquila al comercio minorista y a las PYMES. Es una auténtica campaña de exterminio, una “solución final” (Endlösung) del problema de la clase media, sector que para los neoliberales está de más. No es casualidad que hayan sufrido tantos inconvenientes docentes, camioneros y bancarios, tres ramas de los trabajadores que por sus ingresos suelen estar inmersos en la clase media. Tampoco es casualidad que a este gobierno no le interesen ni la ciencia ni las universidades, zonas donde también los sectores medios están muy presentes, y les permiten el ascenso social que tanto anhelan.
El periodista Julián Guarino explicaba en su programa de esta semana cuál es el plan del BCRA para “resolver” todos los problemas argentinos. Pretenden “secar” la plaza de pesos, para que la falta de dinero obligue a quienes tienen ahorros en dólares (léase clase media) a vender dichas divisas para pagar sus gastos cotidianos: comestibles, salud, transporte, energía. Esto en teoría aumentaría la cantidad de dólares en el mercado y permitiría bajar las tasas de interés. Es decir, como en el corralito, y más allá de si esta política puede llegar a tener éxito sin un caos social, van por los dólares de la clase media, sector que, cuál “huéspedes” de Auschwitz votando al nazismo, apoya a sus verdugos.
En la medida en que la endlösung económica avance, es probable que al verse empujada a su lugar de origen la clase media, como hizo en oportunidades anteriores, vaya olvidando sus odios y prejuicios, y vote mejor. Quizás esta vez –somos optimistas natos- aprendan que cuando votan lo que les gusta, se entregan a sus verdugos.
¿Aprenderán finalmente a votar?...Difícil saberlo. Como dijo hace muchas décadas Bertold Brecht, no hay peor analfabeto que el analfabeto político.
Adrián Corbella,
6 de octubre de 2018
martes, 25 de septiembre de 2018
Fracaso de Macri endeuda a los argentinos con el FMI, entrevista a Julián Guarino por "Pars Today" del 12-09-18
Parstoday- E: Estimada audiencia damos la bienvenida al analista internacional Julián Guarino, quien desde Buenos Aires aborda la preocupante situación económica de Argentina.
Desde diciembre de 2015, cuando asumió Mauricio Macri el cargo de presidente de Argentina, no cesan las noticas sobre manifestaciones contra las políticas conservadores del líder de Cambiemos.
La situación económica de los argentinos se complica por los serios ajustes, que incluyen despidos masivos, aumento de tarifas básicas y ahora más presión para recibir prestamos al Fondo Monetario Internacional (FMI). Argentina, proyecta 0 % de crecimiento del producto interno bruto (PIB) para 2019. Julián ¿podría Argentina vivir un segundo “corralito”? ¿podría explicarnos primero acerca de este término?
JG: Qué tal Nancy, un gusto de estar en contacto contigo y con toda tu audiencia. A ver… en Argentina, la palabra corralito significa que un ahorrista o un inversor, un ahorrista en general, cuando quiere ir a buscar sus depósitos, sus ahorros, en los bancos, el banco no los da en la cantidad deseada o en todo caso restringe el acceso a esos ahorros. Históricamente, en Argentina, hemos tenido corralito allá por el año 2002, cuando hubo la peor crisis económica y social de Argentina, pero en ese caso había una diferencia sustancial que era que Argentina tenía una ley de compatibilidad, esto era que un dólar era igual a un peso argentino, que es la moneda legal aquí, y por ente, había un sistema muy restringido, no había dólares suficientes para abastecer la demanda de los ahorristas, y por ende, se aplicó lo que era esa limitación a la extracción, justamente, de esos ahorros. En este caso, yo sinceramente no creo que Argentina esté a las puertas de un corralito en este momento sí en cambio estamos asistiendo a una situación financiera muy compleja —como usted dijo— se está negociando un nuevo programa con el FMI para una asistencia que sea mayor a los 50 mil millones de dólares que Argentina ya negoció hace apenas unas semanas y que ahora, en función de la presión de los mercados internacionales y de también de las falencias del plan económico aplicado aquí por el presidente Macri, bueno, se hace imperioso, al menos en la opinión de algunos sectores financieros, que Argentina consiga más recursos para dar garantía a aquellos tenedores de deuda argentina de que esa deuda va a ser honrada y va a ser pagada.
E: Por otro lado, Macri culpa de la situación a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner por su política de control de algunos precios y subsidios a los servicios públicos. ¿Qué verdad hay en todo esto?
JG: Bueno, yo dije un día que hay varios factores por los que Argentina se encuentra en esta situación. Obviamente, después de un plazo de 12 años de mandato por parte de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández de Kirchner, es decir, un plazo realmente muy largo, hay desequilibrios en la economía que venían de esa época y que el Gobierno (de Macri), obviamente, se comprometió a poner nuevamente, yo diría, una situación de equilibrio. Bueno, esto no lo ha conseguido, Es cierto que el Gobierno del presidente Macri heredó del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner un déficit, es decir, una falta de recursos públicos por un total de entre 6 y 7 puntos del PIB, pero también es cierto, dicho sea de paso, que en los últimos tres años del mandato del presidente Macri esa cifra en ningún momento pudo ser recortada y, sobre todo, lo que me parece es más importante de remarcar, es que el plan económico que impulsó el presidente Macri no funcionó, Argentina no registró prácticamente crecimiento, no se expandió la economía, no mejoró notablemente el nivel social y, por ende, hoy el gobierno si quiere equilibrar las cuentas públicas, el único recurso que tiene, teniendo en cuenta que la económica no crece, es achicar el gasto público y, por ende, llegar a una situación de déficit para poder de alguna manera generar confianza en los mercados y generar confianza en el FMI para que se produzca ese desembolso.
E: Y hay posibilidades de contagio de esta situación en la región.
JG: Bueno, ese es un tema que se está debatiendo en este momento. Hay quienes dicen que Brasil podría tener una especie de contagio. Para mí, es difícil que Argentina termine contagiando a una economía que es mucho más grande que la nuestra, como la brasileña, pero sí está claro que ese argumento muy probablemente lo vamos a empezar a escuchar en los próximos días y semanas, porque piensen ustedes en lo siguiente: si Argentina obtiene nuevamente más recursos del FMI, a instancias de Estados Unidos —vamos a suponer el caso que le terminen dando a Argentina 10 mil o 20 mil millones de dólares más de los 50 mil millones de dólares que ya han sido aprobados– bueno, esto tiene que tener alguna explicación o algún argumento por parte del FMI ante el resto de los países que son miembros, es decir, no puede Argentina sistemáticamente recurrir al FMI cuando tenga déficit en sus cuentas corrientes, bueno, en todo caso, me parece que en términos políticos, más allá del aval de EEUU, Argentina y el FMI van a tener que llevar algún argumento que sea consistente con el resto de miembros del FMI y uno de esos argumentos, muy probablemente, va a ser que se le asista a Argentina, que se le dé más dinero a Argentina para aislar los efectos eventuales que podría tener en el resto de los países de la región.
E: Bueno, agradecemos al analista internacional Julián Guarino, experto en temas económicos, justamente, invitado por primera vez a nuestro programa para hablar sobre la situación económica de Argentina.
JG: Un saludo grande.
Pùblicado en:
http://parstoday.com/es/news/am%C3%A9rica_latina-i58296-fracaso_de_macri_endeuda_a_los_argentinos_con_el_fmi
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Lo que hay que esperar para el dólar tras la renuncia de Caputo, por Julián Guarino (para "Ambito" del 25-09-18)
Arriba: La Primera Mandataria argentina, Christine Lagarde.
por JULIÁN GUARINO
El presidente Mauricio Macri entregó finalmente a su amigo Luis Caputo. Lo hizo en las últimas horas, a pedido del FMI y en un contexto donde el ex titular del Banco Central profesaba un cansancio manifiesto al rol que había encarado hacía tres meses. No sólo su enfrentamiento con el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne había acumulado horas de hastío y contradicciones, sino que también al ex ministro de Finanzas lo había alcanzado la erosión producto del escepticismo teledirigido de la titular del FMI Christine Lagarde.
Pero, ¿qué significa la salida de Caputo? En términos políticos, un duro golpe a los intentos de estabilización que había encarado el Gobierno después de la violenta crisis cambiaria. No es casualidad que con Macri en Nueva York y con Dujovne prácticamente erigido en el factótum del nuevo acuerdo con el FMI, Caputo haya elegido este momento para dar un paso al costado. Si hay algo que saben manejar quienes cultivan la soberbia y la egolatría son los tiempos.
Sin embargo, en términos económicos habrá más secuelas. Por un lado, Caputo había elegido afrontar el desafío de lograr la estabilidad del dólar con una receta parecida a la de su antecesor Federico Sturzenegger: vendiendo dólares de las reservas cada vez que era necesario. La diferencia era que, mientras Sturzenegger edificaba 'paredes' infranqueables de u$s 5.000 millones, Caputo lo hacía con ventas menores, y buscando siempre sacarle provecho a esos desembolsos. Sin embargo, ambos mecanismos eran rechazados por el FMI, para quien la posibilidad de vender dólares para frenar la escalada del tipo de cambio no estaba en los planes.
Para dejarlo en claro. El plan del FMI para Argentina es que, con las divisas que le presta el organismo, el Banco Central no haga nada salvo conservarlas y garantizar el repago de la deuda y los intereses, lo que se supone que hace descender el riesgo país, y, a la larga, habilita al Gobierno para volver a buscar fondos en los mercados financieros internacionales. El corto plazo, lo inmediato, lo urgente, no forma parte de la negociación: el dólar puede subir hasta el cielo y eso, en principio, no es un problema que gravite con fuerza a los ojos del FMI, si bien, por experiencia, cualquier persona con algo de formación política sabe que ese mecanismo es inviable, no sólo porque genera inflación, pobreza y recesión, sino porque las tensiones sociales suelen aparecer mucho más rápido.
Entre las secuelas económicas, es probable que a partir de ahora el FMI vuelva a proponer una "flotación" del dólar, a la que el Gobierno podría sumarle algún parámetro de amplias bandas cambiarias con la improbable finalidad de darle certidumbre a la economía sobre el grado de devaluación esperado. En la traducción, se volvería al sistema que trajo tanta inestabilidad, con tasas de interés 'peleando' por captar capitales golondrina, encarecimiento del crédito, profundización de la recesión económica y daño en la generación de puestos de trabajo y en la calidad (precarización) del tejido laboral. El impacto inflacionario también será mayor, sólo atenuado por el grado de absorción de la rentabilidad de las empresas, que en gran medida deberán resignar el traslado a precios porque de otra forma no podrán sostener niveles mínimos de actividad.
En definitiva, el FMI le dice a la Argentina que en esta crisis, lo central es que no le falten dólares para convencer a los mercados y que baje la percepción de riesgo, con lo que la Argentina podrá volver a los mercados a seguir endeudándose, en lugar de hacerlo con el Fondo. Para ese objetivo, Caputo parecía ser un impedimento, conocedor que la mecánica que se había puesto en marcha había logrado bajar la inestabilidad por algunas horas, pero a fuerza de vender reservas, hacer contratos de dólar futuro y mantener la tasa de interés en niveles escalofriantes y prometiendo pagar en dólares ingentes sumas de intereses.
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http://www.ambito.com/934664-lo-que-hay-que-esperar-para-el-dolar-tras-la-renuncia-de-caputo
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domingo, 16 de septiembre de 2018
El futuro del dólar: qué discuten el FMI y el Gobierno por estas horas, por Julián Guarino (para "Ámbito" del 16-09-18)
No hay duda: lo urgente está hoy por delante de lo importante. El Gobierno sigue pensando exclusivamente en los mercados. La mirada de buena parte del círculo rojo de la economía (algo desteñido en los últimos meses) se ha quedado anegada en la pregunta sobre cómo hacer para estabilizar el mercado cambiario, es decir, cómo frenar la escalada del dólar y evitar así que se espiralice la inflación. Esto es lo urgente. Hay otros debates, por supuesto, que hacen referencia a lo que viene después, es decir, cuál es el escenario que deja la devaluación.
En la síntesis, a una parte de analistas les concierne la forma en la cual el Gobierno puede capitalizar la devaluación y recomiendan establecer acuerdos de precios, una forma de acortar las demandas vinculadas a la pérdida del salario real; a otros, menos promocionados en los medios de comunicación, les preocupa, además, los efectos que la devaluación puede tener en el poder adquisitivo de las familias, porque dan por descontado que los precios van a subir. A favor de estos últimos, ya hay relevamientos que arrojan una inflación promedio del 6% para las primeras dos semanas de septiembre. Paradójicamente, el Gobierno piensa que la recesión económica lo ayudará a apagar el 'incendio' del dólar.
Pero lo urgente llama. Y lo urgente hace referencia al dólar. Los últimos días dejaron un saldo dudoso. El Gobierno viene de poner sobre la mesa un herramental compuesto por un promocionado ajuste fiscal, una suba de tasas y encajes y un programa con el FMI que debería haber servido para insuflarle algo de confianza a un mercado escéptico y, por ende, bajar el riesgo país y recortarle presión al dólar.
Fue masivo el rechazo a la dolarización. Propios y extraños mostraron su desacuerdo y, exceptuando algunos economistas de corriente ultra-liberal, el resto se pronunció a favor de conservar la bandera de la política monetaria. Sin embargo, en las últimas horas, comenzó a tomar volumen político una definición que dio el titular del Banco Central, Luis Caputo, la última semana, en el IAEF, cuando se le preguntó por la vocación del Gobierno de tratar de controlar la debilidad creciente del peso argentino.
"Hemos llevado nuestro programa monetario y cambiario al FMI y lo estamos debatiendo con ellos, y creo que vamos a ir a una estructura que va a ser muy simple para los argentinos y que va a servir para anclar las expectativas, esa ancla que hemos perdido en todos estos últimos meses", dijo Caputo.
¿Anclar expectativas? Se piensa en el "crawling peg", esto es, una devaluación progresiva y controlada de la moneda por el Banco Central. La idea es que la devaluación está predeterminada y la tasa de cambio es conocida con anterioridad. En rigor, consiste en una serie de devaluaciones progresivas que tratan de ubicarse por encima de la inflación, pero siempre evitando dar saltos bruscos en el valor de la divisa. Bajo este esquema, el tipo de cambio se va moviendo de acuerdo a una pauta que fije la entidad monetaria.
En el FMI sostienen que el crawling peg puede ser establecido de manera prospectiva (con un ajuste atado a un tipo fijo preanunciado y/o de la inflación proyectada). Como se dijo, de esta forma se permite una progresiva devaluación de la divisa con un efecto menos traumático en la economía. Además, esta técnica ayuda a prevenir, o al menos a amortiguar, la especulación sobre la divisa.
A la vez, sostienen, esto podría recuperar algo del flujo de entrada de dólares de no residentes y de esa forma compensar en parte la salida de dólares. Comenzar usando el dólar como ancla nominal y migrar a un sistema de crawling peg para darle más certidumbre a los mercados.
La última vez que se utilizó este mecanismo en Argentina fue bajo la gestión económica del ex ministro Axel Kicillof. En aquel momento, el gobierno kirchnerista buscaba compensar la pérdida de competitividad de los últimos años, en donde la inflación le había ganado por lejos a la suba del dólar. Si bien en ese entonces este mecanismo no funcionó del todo porque el atraso del tipo de cambio era importante, las hipótesis que manejan los equipos económicos del actual Gobierno es que ahora sería distinto porque la devaluación efectuada durante este año cambió esa base de comparación. El tipo de cambio real se encuentra en niveles de 2008-2013.
En rigor, según sostienen en el mercado, el nivel del dólar parece suficiente para equilibrar los flujos externos y para que las reservas alcancen como back up para la base monetaria. La idea es que con sólo mantener la devaluación en línea con la inflación, podría estabilizarse el mercado cambiario sin perder competitividad y dando señales claras para la fijación de precios.
Por supuesto existen varios talones de Aquiles, pero quizás el principal es cómo hacer para que los exportadores no retengan su liquidación bajo la expectativa de que, cuanto mayor es la demora, mayor cantidad de pesos van a obtener por esos dólares que van a vender. El resto de las variables, piensan en el Palacio de Hacienda, deberían ir cediendo: tasa de interés, déficit fiscal, gasto público e inflación.
Por último, y como el éxito de este sistema dependerá en buena medida, dicen, de la contención de las presiones en materia salarial y de precios, en el Gobierno estudian algún mecanismo para evitar la aceleración de la inflación. Cerca del presidente Macri sostienen que es necesario llevar a cabo un acuerdo o esquema entre el Gobierno, empresarios y sindicatos para frenar la indexación de la economía ante la escalada del dólar.
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