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viernes, 31 de julio de 2026

¿Por qué IRÁN agradece a MÉXICO? El gesto de TIJUANA que el mundo ignoró 🇮🇷🇲🇽

 




IA

Cibergeopolítica



 14 jun 2026  Canciones del Mundial 2026

¡La geopolítica del fútbol y la humanidad se encuentran en Tijuana! 🇲🇽🇮🇷 En este video, a través de un potente rap, narramos la historia de cómo México y la ciudad de Tijuana abrieron sus brazos al equipo de Irán en un momento de máxima tensión e incertidumbre. Mientras las potencias políticas y otros países ponían trabas y cerraban puertas debido al conflicto, la calidez del pueblo mexicano demostró que el deporte y la solidaridad están por encima de las fronteras. Desde las maletas cargadas de miedo hasta el refugio encontrado en el campo de entrenamiento, esta es una oda a la hospitalidad tijuanense: madres que alimentaron a los jugadores como a sus propios hijos, niños pidiendo autógrafos sin prejuicios y una comunidad que recordó al mundo que la paz es posible. No son solo jugadores, son corazones en guerra buscando un refugio en esta noble tierra.


Temas destacados:

El rechazo de Justin Trudeau y Canadá vs. la apertura de México.

La estancia del equipo iraní en Tijuana.

El fútbol como refugio ante la guerra y los misiles.

Un agradecimiento musical de Irán hacia México.

domingo, 19 de julio de 2026

¿Es Messi mejor que nosotros?, por Dante Augusto Palma




El enfrentamiento con los ingleses me recordó tres cosas que bien podrían entrelazarse: la primera pertenece a lo que podría llamarse la “sociología del deporte”; la segunda, un breve ensayo de Borges llamado “Nuestro pobre individualismo”; y la tercera es una reflexión comparativa sobre el significado del héroe. 


Por supuesto que existen contraejemplos, pero hay una idea general que se puede tomar como punto de partida: Inglaterra y Argentina expresan dos maneras antagónicas de entender el fútbol. Probablemente esto podría extrapolarse a la vida también, pero enfoquémonos en el deporte. Estas formas antagónicas no convierten necesariamente a unos en mejores que otros. Asimismo, puede que esta observación incomode a ciertos sectores progresistas y de izquierda al tiempo que invoque una sonrisa irónica del libertarianismo. 

Conceptualmente hablando, la idiosincrasia del fútbol inglés se ha basado en la idea disciplina táctica, sacrificio colectivo y en priorizar el sistema sobre la individualidad. Los equipos ingleses (insisto, en general) funcionan como máquinas donde los jugadores son figuras intercambiables porque lo que destaca no es la diferencia sino su rol en el engranaje. Claro que han tenido y tienen figuras que se destacan, pero la prioridad es el equipo y el énfasis está puesto en el orden del funcionamiento colectivo. 

El imaginario del fútbol argentino es completamente distinto. Se prioriza el crack, se sueña con llevar la 10, se idolatra la gambeta, esto es, la gesta individual que rompe el engranaje. Hay decenas de casos de buenos equipos, pero incluso en el recuerdo nos posamos en “la figura”, el que rompió el esquema: es Maradona, es Messi y son cada uno de los jugadores del barrio y la placita que sobresalen. Si los ingleses se enfocan en la organización y el control de las variables, el argentino busca la improvisación, la creatividad, lo cual se produce con talento natural y, también, por qué no, con algo de picardía. 


Si lo comparamos con la filosofía de la antigüedad, el argentino es el héroe homérico, aquel que sobresale por encima del resto, el que logra vencer a monstruos, se enfrenta a los dioses y alcanza límites sobrehumanos. Es el que va al frente solo porque cree haber nacido para ser protagonista. Le puede ir mal o bien pero su heroicidad está en esa decisión de enfrentarse al poder aferrado al San Judas Tadeo, patrono de las causas imposibles. Los espartanos, en cambio, proponen una lectura radicalmente opuesta cuando perfeccionan el cuerpo de los hoplitas, muy efectivo en la batalla. Para el que no lo recuerde, al momento de la confrontación, los hoplitas formaban un bloque homogéneo, hombro con hombro. Ninguno podía romper las filas. Es más, el héroe era el que entendía su rol y no el que se destacaba, de aquí que el fin no fuera sobresalir, sino fundirse en esa homogeneidad. En otras palabras, la protagonista era la falange y no los individuos que la conformaban y se entendía que 300 tipos unidos serían mucho más eficaces que 300 individuos sueltos que vayan a ser “su heroica”. 


Esto nos conecta con Borges cuando en el texto citado indica que los argentinos somos individuos antes que ciudadanos porque no nos identificamos con el Estado. La contraposición con el cine y la literatura es clara, de aquí que Borges nos recuerde que en los films de Hollywood es cierto que hay un hombre que se destaca (el típico caso del detective que se corta solo guiado por su intuición incluso contra la institución y la burocracia). Pero en todo caso se destaca y rompe con el orden solo para recuperarlo. En el ejemplo dado, el detective resuelve el caso y atrapa al criminal, pero para entregarlo a la policía, al sistema (la mayoría de las películas terminan con el criminal apresado por el detective para que cinco segundos después suenen las sirenas de la policía). Esa acción, según Borges, sería impensable en un argentino porque la amistad es una pasión y la policía es considerada una mafia. De aquí que sería visto como una canallada y que no sea casualidad que, desde chicos, se nos enseñara, antes que el progresismo de cristal fuera hegemónico, que se puede ser cualquier cosa menos “botón”, y que hay cosas que se deben arreglar entre las personas, sin participación externa, sin el Estado metiéndose, sin burócratas.   

Dice Borges: 


“El mundo, para el europeo, es un cosmos en el que cada cual íntimamente corresponde a la función que ejerce; para el argentino, es un caos. (…) En general, el argentino descree de las circunstancias. (…) Su héroe popular es el hombre solo que pelea con la partida, ya en acto (Fierro, Moreira, Hormiga Negra), ya en potencia o en el pasado (Segundo Sombra). Otras literaturas no registran hechos análogos”.


En “Nuestro pobre individualismo” Borges no es taxativo al momento de explicar por qué los argentinos seríamos así. Es un texto escrito en 1946 en el contexto de la llegada del peronismo, al que nunca nombra, pero el cual es visto como una forma de colectivismo similar al que para él conformarían el comunismo y el nazismo. Afirma, además, que quizás seamos individualistas por los sucesivos malos gobiernos o, exhibiendo su individualismo metodológico y su anarquismo conservador, porque la idea de Estado mismo es una “inconcebible abstracción”. 

Incluso hacia el final, especula con que el avance de los colectivismos, lejos de afianzar una pertenencia nacional, podría provocar el efecto contrario, algo que, pareció confirmarse en los últimos años en Argentina. 


Para concluir, y retomando nuestro eje, cuando escribo estas líneas todavía no se ha jugado la final, pero si algo les faltaba a estos muchachos para hacer historia, y a Messi en particular, era ganarles a los ingleses. Lo hicieron con talento y también con el carácter y la picardía amateur que da el potrero y que no se aprende de grande. Incluso perdiendo la final ya son héroes aunque, también hay que decirlo, son héroes porque han ganado todo en los últimos años, y eso es también muy propio de los argentinos: no hay lugar para Cebollitas subcampeón. 


Después vendrán las interpretaciones sociales y políticas, y cada uno expondrá desde su sesgo que la selección es maravillosa y que siente una gran identificación, curiosamente, porque representa los valores que el analista sesgado quiere destacar en esa batallita zonza y diaria por confirmar sus prejuicios. Es más, el mismo analista intentará decirnos que esos valores representan a los argentinos cuando, quizás, ni siquiera lo representen a él.  


Creo que fue Menotti el que dijo “se juega como se vive”. También podría parafrasearse la frase y afirmar “somos como jugamos”. Tomando en cuenta que vivimos bastante como el culo y que muchas veces ni siquiera sabemos lo que somos, dejo abierta la pregunta acerca de si una selección tan exitosa genera semejante identificación porque acaba funcionando como un ideal aspiracional, esto es, porque ha demostrado ser mucho mejor que nosotros.

sábado, 20 de junio de 2026

La canción con la que Irán le agradece a México su apoyo


en Tertulandia



16 jun 2026  

Thank you México. Team Melli, Irán 🇲🇽⚽🇮🇷


créditos del vídeo original a quien corresponda.

jueves, 24 de junio de 2010

DEBEN SER LOS GORILAS, DEBEN SER , por Pablo Llonto (Para Revista "Un Caño", junio de 2010)


Basta pronunciar el nombre de Maradona, aguardar unos segundos y, en un instante, se podrá comprobar de qué lado del país se encuentra el interlocutor.
Estamos lejos de aquel momento de proclamas unánimes, cuando todos decíamos que Dios era argentino y vestía una camiseta celeste y blanca con un tierno diez en la espalda. Hoy, los mortales de estas tierras se dividen, como en los cincuenta, entre gorilas y maradonianos.
El nuevo gorila del siglo XXI, sórdido y estrafalario, tiene afectos campestres. Entre los chanchos y los cardos, sintoniza temprano a Magdalena Ruiz Guiñazú en Radio Continental. Luego cambia de emisora y lee los editoriales de La Nación o se entristece con las malas noticias de la revista Noticias. De sus gustos futbolísiticos se sabe poco: a veces se reconoce hincha de Boca, o mejor dicho plateísta de Boca; es admirador de Los Pumas, y es imposible que por el servicio Premium de su Direct TV observe algún encuentro del ascenso.
Se molestó, y bastante, cuando Diego hizo una precisa mención de hacia donde debía dirigir sus labios el periodista Passman. En apretada síntesis, odia al Gobierno, odia a los piqueteros, odia a Chávez y odia a Maradona.
Indudablemente, el nuevo gorila quedó horrorizado cuando Maradona formó parte del acto en que Cristina terminaba con el monopolio del fútbol. Momento, advierto un error: en el lenguaje de estos hombres y mujeres (porque las gorilas son mayoría, valdría acotar), el nombre de Cristina no existe. Ha sido reemplazado por “la yegua”. Entonces, cuando “la yegua” estaba al lado del Diego, los gorilas le juraron al Diez muerte occidental y católica. Se sintieron como Arnaldo Pérez Manija, la notable creación de Capusotto en Hasta Cuándo y faltó que gritasen “¡señor Maradona, renuncie! ¡Señor Maradona, montonero!”.
El próximo destino de esta gente, tan peluda y tan paqueta, es un junio con las maldiciones en la carne. Gritarán para que Maradona pierda, se enferme o se desnuque al bajar una escalera en Pretoria. Por ende, sus tres deseos al apagar las velitas son: que la Selección fracase, que si pasa de ronda le toque Brasil, o que en la final la mano de Blatter la condene con un árbitro que tenga las mimas deficiencias que Codesal en 1990.
Por estos días leen con mucha atención los editoriales de Clarín y esperan que Wiñazky le escriba a Roa un editorial reflexivo que arroje la siguiente conclusión: “el país no puede seguir rumbo al chavismo futbolístico”.
¿Y qué hay de los maradonianos? Pues que andan también intolerantes. Acuden a todas las macumbas posibles para lograr que los enemigos de Diego sufran algún trastorno tan malo como el que le desean a Cobos. A diferencia de la unidad gorila, hay maradonianos de diversos clanes. La primera mayoría, por llamarla de alguna manera, se proclama peronista. Esencialmente frentevictoriana.
Un dato menor, y medianamente comprobable, los lleva a pensar que el Diego pertenece a la izquierda peronista. Se trata de la observación de los tatuajes que aún habitan la epidermis más idolatrada.
Allí están los rostros del Che Guevara y de Fidel, como para que nadie dude.
Poco saben del peronismo de Maradona. Quizás guarden en sus memorias la imagen soñada, de abril de 2008, cuando Diego se afilió al PJ. O el terapéutico recuerdo de que alguna vez leyeron que Don Diego, el padre, era peronista. Todo ello les alcanza para creer que el mejor regalo para el Bicentenario, para los pueblos morochos y para la Rosada será verlo nuevamente con la misma Copa, la misma sonrisa, pero esta vez con una recepción en la casa Rosada junto al matrimonio K.
Las segundas y terceras y cuartas minorías argumentan muy seguido sentencias revolucionarias. Son algo así como adeptos, nada fanáticos, de algunas medidas presidenciales. Miraron con cierta simpatía los festejos del Bicentenario y ahora aguardan que una Selección que tiene a un líder histórico, anti Clarín, anti Videla y anti Torneos y Competencias, brinde alegría a un pueblo que debe ponerle freno al avance derechoso del trío Iglesia, campo y banqueros.
Los gorilas y los maradonianos se repartirán asimétricamente cuando se inicien las transmisiones desde los estadios sudafricanos. La línea divisoria pondrá de este lado a muchos más de los que somos.
En los bares, en las pantallas gigantes y hasta en los sillones de los domicilios particulares de miles de argentinos se podrá ver a las dos facciones, disimuladamente abrazadas. Y si bien es cierto que Messi obrará como “prenda de unidad”, no podemos dejar de advertir que el gorilismo resuelve, en estos momentos y sobre un papel, cuál será el afiche anti-K y anti-Maradona que manos anónimas pegarán el 13 de julio.
Probablemente, durante el Mundial los gorilas sufran ciertos retorcijones en el estómago. En especial cuando observen tribunas negras, de mayorías negras. Tendrán siempre el mal chiste a mano.
Probablemente, durante el Mundial, los maradonianos, agrupados en sus diversas etnias, intentarán corear el “Diegooooo / Diegooooo” que sepulte cualquier predisposición opositora de esos días.
Los primeros, qué duda cabe, esperan más la derrota de Diego Armando que la derrota celeste y blanca. Verlo a Diego llorando será para ellos el fin de uno de los símbolos de un Gobierno al que consideran montonero, setentista y maradoniano. Ya hay murmullos en las sentenciosas cabezas de Lilita Carrió, Gil Lavedra, Cletísimo Cobos y un tal Ernesto Sanz, cuyas noches transcurren en la búsqueda de una originalidad para cuando les pongan el micrófono. Si un Sanz fue capaz de predicar que la Asignación por Hijo se iba en “bingo y paco”, también lo podrá ser para plagiar slogans merecedores de un almirante: “nos fue mal por culpa de este negro villero”.
Los sueños de los otros, en cambio, incluyen la sabrosa imagen de ver sobre las multitudes a un personaje que ya alzó la Copa, alzarla de nuevo.
A ese sueño le agregamos una revancha, un dato sencillo de la realidad que define nuestra forma de ver la historia por medio de sus hechos simples: otra vez el héroe será argentino y será barbado.


por

Pablo Llonto


Publicado por la Revista "Un Caño" de junio de 2010.


Leído por Eduardo Aliverti en su programa "Marca de Radio" (Radio La Red) el sábado 19 de junio de 2010.

Audio completo con la voz de Aliverti en :

http://www.marcaderadio.com.ar/


Buscar Programa del 19-06 bajo el título "Deben ser los gorilas, deben ser".