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sábado, 28 de diciembre de 2024

La ayuda occidental, incapaz de parar el avance ruso ni los daños al sector energético de Ucrania, por Juan Antonio Sanz (para "Público.es" del 26-12-24)

 


Miembros de la unidad de artillería del batallón de fusileros especiales de la policía de la región de Zaporizhia disparan cohetes (MLRS) hacia las tropas rusas.REUTERS/Stringer


Ucrania afronta un invierno clave para la guerra, pero la ayuda occidental se ve incapaz de proteger su sistema energético y frenar la ofensiva rusa en Donetsk.


Juan Antonio Sanz

26/12/2024 


Mientras aparecen brechas cada vez más profundas en la unidad europea contra Rusia y la ayuda estadounidense está en el filo de la navaja, Ucrania afronta un invierno muy difícil, que puede marcar el inicio en 2025 de un complicado proceso de negociaciones o sentenciar su debacle ante la superior maquinaria bélica rusa.


El Kremlin no esconde su estrategia: el día de Navidad lanzó su décimo tercer ataque devastador contra las infraestructuras energéticas de varias regiones ucranianas, que dejó a centenares de miles de personas sin luz ni calefacción. Mientras, en el este del país, el avance del ejército del Kremlin sigue imparable sin que el armamento occidental pueda mellar la maquinaria militar rusa.


Ni siquiera el uso por parte de Ucrania de misiles de largo alcance estadounidenses y británicos contra territorio de la Federación Rusa ha marcado una diferencia importante desde que en noviembre el presidente Joe Biden diera luz verde para su uso. En realidad, han sido más dañinas las respuestas rusas a esos bombardeos.


De hecho, los mayores éxitos ucranianos los están logrando los drones, que pueden adentrarse sin ser detectados en territorio ruso y que alcanzan refinerías y depósitos de armas sin problemas.


Este jueves, el Estado Mayor ucraniano confirmó el ataque con seis misiles ATACMS y cuatro Storm Shadow realizado el pasado 19 de diciembre contra una planta de producción de combustible sólido para misiles balísticos en la ciudad rusa de Kamensk-Shajtinski, en la región de Rostov. Sin embargo, la información no especificó el daño causado en la fábrica.


El día 22, otro bombardeo con drones destruyó un polvorín en la base de Kadamovski, también Rostov. En ese caso si se informó sobre el alcance del ataque.


La respuesta rusa a estas dos razias ucranianas no se hizo esperar. El mismo 19 de diciembre, el ejército ruso respondió al ataque a la planta de combustible con una lluvia de misiles que destruyeron una comandancia militar ucraniana y una empresa encargada del diseño y producción de sistemas de misiles ucranianos Neptun y Oljia, y equipamiento para los Patriot donados por Occidente.


El ataque ruso de Navidad

Pero la mayor de las represalias estaba por llegar. El miércoles, Navidad, una oleada de 80 misiles y 106 drones rusos alcanzaron las infraestructuras energéticas de siete regiones ucranianas, desde Kiev a Járkov, en el noreste, pasando por Dnipropetrovsk y Poltava, en el centro, Zítomir e Ivano-Frankivsk, en el oeste, y Zaporiyia, en el sur. No solo fueron alcanzadas las plantas eléctricas; también sufrieron graves daños las centrales térmicas.


En Járkov, la segunda ciudad más importante de Ucrania y centro de una región industrial clave, la ofensiva con misiles y drones de Navidad dejó a gran parte de la población sin luz y calefacción. En otras regiones, la operadora nacional de electricidad, Ukrenergo, tuvo que interrumpir el suministro eléctrico.


La fuerza aérea ucraniana señaló que sus sistemas antiaéreos lograron derribar 113 de 184 objetivos, es decir, un elevado número de misiles y drones rusos evadieron las defensas antiaéreas y alcanzaron sus blancos.


El Gobierno de Kiev ha reclamado una y otra vez a sus aliados más sistemas antiaéreos, especialmente las baterías Patriot, muy precisas a la hora de derribar misiles enemigos, pero tales equipos están llegando con cuentagotas.


Buena parte de los sistemas antiaéreos occidentales están siendo empleados para proteger Kiev y otras grandes ciudades ucranianas, pero su número limitado impide su uso en la protección de las fuerzas de tierra, que están a merced de la artillería pesada y las bombas planeadoras lanzadas por la aviación de Moscú.


Y la ofensiva rusa, cada vez más cerca de sus objetivos

Desde hace varios meses, las noticias sobre la conquista rusa de pequeñas localidades en Donetsk son continuas y cada vez queda en esta región menos territorio controlado por los ucranianos.


Este jueves, sin ir más lejos, el alto mando ruso anunció la captura de una localidad a cuatro kilómetros de Pokrovsk, uno de los últimos reductos fortificados que les quedan a los ucranianos en Donetsk y cuya caída podría arrastrar a otros bastiones que protegen el centro y norte de Ucrania.


Mientras las tropas del Kremlin se acercan a Pokrovsk, otras fuerzas rusas se encaminan hacia Kramatorsk y Sloviansk, los dos enclaves de Donetsk mejor defendidos. En el sur, la región de Zaporiyia es también escenario de combates, por lo que la confluencia de estas líneas de ataque podría poner a las fuerzas ucranianas en una posición muy delicada en los próximos meses.


Y esto es lo que denuncia el presidente Volodímir Zelenski en todos los foros occidentales en los que participa: faltan armas y EEUU y sus aliados europeos no están haciendo llegar todas las partidas prometidas. Si a este problema se añade la dificultad con la que se está topando el ejército ucraniano para reclutar nuevos soldados y cubrir los enormes huecos que las deserciones están provocando en sus filas, el panorama no puede ser más sombrío para Ucrania.


Biden reclama al Pentágono que se dé prisa en mandar las armas prometidas

Por eso, el presidente Biden, tras conocerse los detalles del bombardeo del sistema energético ucraniano en Navidad, instó al Departamento de Defensa de EEUU a continuar los envíos de armas a Ucrania. El mayor temor de los ucranianos es que Donald Trump cuando jure su cargo el 20 de enero recorte radicalmente esa ayuda o incluso la suspenda, como ha prometido repetidamente.


Washington ha sido el principal proveedor de Ucrania al estallar la guerra, cerca de 175.000 millones de dólares en conceptos económicos, ayuda humanitaria, asistencia a refugiados y, sobre todo, respaldo militar y armas. Este último ramo, la asistencia militar estadounidense a Ucrania, ascendió a 75.000 millones de dólares.


Alemania, que ocupa el segundo puesto entre los donantes de ayuda y armas a Kiev ha dedicado ya o tiene comprometidos cerca de 28.000 millones de euros en asistencia militar. Es decir, menos de la mitad del monto estadounidense.


El caso alemán es orientativo sobre el tipo de armamento enviado a Ucrania, pero también ofrece una idea sobre los errores que se han cometido al proporcionar esa ayuda sin evaluar bien la eventual respuesta rusa.


No se ha contado con la respuesta rusa

Los numerosos errores militares cometidos por el ejército y el Ministerio de Defensa rusos nada más comenzar la guerra el 24 de febrero de 2022 y en los meses siguientes llevaron a asumir en Europa la falsa idea de que tal comportamiento, con fallos en la dirección militar, inteligencia y en los gastos bélicos se mantendría tras el primer año de contienda.


Nada más lejos de la realidad. El Kremlin instauró una economía de guerra en Rusia, amplió el conflicto a Asia con la participación de fuerzas norcoreanas, recibió también munición a espuertas de Corea del Norte, así como drones de Irán y, sobre todo, pasó de las derrotas y fallos del verano y otoño de 2022 a tomar la iniciativa bélica en 2023 y consolidar y ampliar los territorios ocupados en 2024.


Por ejemplo, los alemanes entregaron al ejército ucraniano un centenar de carros de combate de última generación Leopard, al igual que hicieron otros países. Sin embargo, esas entregas, que se creía que podrían apuntalar la contraofensiva ucraniana del verano de 2023, no sirvieron de mucho.


Rusia había tenido tiempo de reforzar la línea del frente, creando una zona defensiva muy profunda repleta de obstáculos, bunkers y, sobre todo, minas antitanque. Pero lo más importante fue la carencia de suficientes aviones de combate para amparar el avance de los carros de combate. Esta carencia no se ha solventado ni siquiera con la llegada de unas docenas de F-16 que también los ucranianos habían reclamado como el arma suprema para cambiar la guerra.


Ahora ese arma definitiva son los misiles de largo alcance para golpear objetivos en el corazón de Rusia. Los últimos ataques ucranianos dan una idea de que tales acciones, aunque importantes, están muy lejos de ser decisorias. Se necesitarían centenares de esos misiles suministrados continuamente y eso no va a pasar.


De momento la propia Alemania se ha negado a proporcionar sus misiles Tauro, con mayor rango incluso que los ATACMS estadounidenses, los Scalp franceses y los Storm Shadow británicos que ya está usando Ucrania.


En estas circunstancias, quienes abogan por una negociación para terminar el conflicto subrayan una dolorosa realidad que ni Zelenski ni sus aliados europeos están dispuestos a admitir: la guerra está sentenciada salvo que Europa se vuelque en la misma como si en ella le fuera su propia existencia.


Pero ni lo ha hecho hasta el momento ni lo hará en un futuro. Ucrania es un tablero de juego para fabricantes y mercaderes de armas, que también ha cambiado el panorama de suministro de hidrocarburos (a favor de Estados Unidos y su gas licuado que ahora inunda los mercados europeos), pero en el que, pese a su florida retórica militarista, no están dispuestos a ahogarse ni Washington ni Bruselas.


Lavrov: una paz duradera, no el “callejón sin salida” de una tregua

Por eso, el ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov, fue este jueves contundente: Moscú demanda un acuerdo de alto el fuego “que no pueda ser violado” y que implique una paz duradera. Nada de treguas, según Lavrov, que son un callejón sin salida y solo servirían para que Occidente rearme a Kiev.


Sobre las posibles negociaciones en la sombra, el diplomático ruso reveló que Francia, adalid de apoyar verbalmente a Ucrania hasta las últimas consecuencias e incluso partidaria de despachar tropas europeas a combatir a esa guerra, en realidad ha tratado de poner en marcha un “diálogo sobre la cuestión ucraniana” con Moscú, pero sin contar con Kiev. Una vez más, la hipocresía en torno a esta guerra mostrando sus orejas.


por Juan Antonio Sanz


Periodista y analista para Público en temas internacionales. Es especialista universitario en Servicios de Inteligencia e Historia Militar. Ha sido corresponsal de la Agencia EFE en Rusia, Japón, Corea del Sur y Uruguay, profesor universitario y cooperante en Bolivia, y analista periodístico en Cuba. Habla inglés y ruso con fluidez. Es autor de un libro de viajes y folclore.



Publicado en:

https://www.publico.es/internacional/europa/ayuda-occidental-incapaz-parar-avance-ruso-danos-sector-energetico-ucrania.html

viernes, 26 de julio de 2024

Ucrania recibe el respaldo de China a la negociación con Rusia y cuestiona el camino de la guerra defendido por Europa, por Juan Antonio Sanz (para "público.es" del 24-07-24)



El ministro de Exterior chino, Wang Yi, junto a su homónimo ruso, Dmytro Kuleba, en su encuentro celebrado este miércoles en Guangzhou, al sur de China. — XINHUA / LU HANXIN / EFE


24/07/2024 

Kiev recaba el apoyo chino a la negociación con Moscú, aunque sus aliados europeos insistan en la retórica de derrotar a Rusia por las armas, con o sin ayuda de EEUU.

      



por JUAN ANTONIO SANZ

Ucrania, acosada en todos los frentes, desde el diplomático al bélico, está desarrollando un doble juego en torno a la guerra con Rusia que puede empantanar el conflicto durante años o alcanzar una frágil solución que no guste a casi nadie, pero que detenga la matanza.


La grave situación del ejército ucraniano en la guerra, las crecientes voces internas a favor de una negociación y la amenaza de que Estados Unidos cancele su apoyo a Ucrania si Donald Trump llega al poder están empujando al Gobierno de Kiev a buscar una salida negociada con terceros, en este caso China.


La insistencia de sus aliados europeos en que la única forma de derrotar a Rusia es con sanciones y en el campo de batalla no se está reflejando en el curso de la guerra y el riesgo de una debacle ucraniana es cada día más real.


Imagen de archivo de presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, en Londres

El descalabro bélico y las dudas sobre el futuro apoyo de EEUU inclinan a Ucrania a buscar una negociación

Por esa razón, viajó a Pekín el ministro de Exteriores ucraniano, Dmitro Kuleba. China es el principal aliado internacional de Moscú y su ascendencia sobre Rusia, económica y política, garantiza que el Kremlin escuche sus recomendaciones.


China apuesta por una salida política a la guerra

Así, y sin que Pekín traicionara un ápice su alianza con Moscú, Kuleba recibió este miércoles el compromiso chino de mediar en unas eventuales negociaciones con Rusia, posibilidad que, desde el principio del conflicto había rechazado Kiev, siempre obediente a sus aliados.


Las tornas han cambiado internacionalmente y en el frente de batalla. La iniciativa bélica rusa está desgastando a Ucrania más allá de lo indecible, las armas occidentales no llegan a tiempo y, aunque la implicación europea en el conflicto cruza ya todas las líneas rojas, la derrota de Rusia no parece más cercana.


19/07/2024 El presidente Ucraniano, Vlodímir Zelenski, en una imagen de archivo.

Zelenski recaba todo el apoyo posible para Ucrania, antes de que Trump pueda cambiar las cosas

Ante el riesgo de que el expresidente Trump gane las elecciones presidenciales estadounidenses el 5 de noviembre próximo y cumpla su promesa de desentenderse del conflicto ucraniano, Ucrania ha tenido que recurrir a China, el primer país que presentó un plan de paz, a pocos meses de comenzada la invasión rusa. Plan de paz que fue desde un principio desdeñado por los aliados occidentales de Kiev.


Este ha sido el primer viaje de Kuleba a China desde que comenzó la guerra hace dos años y cinco meses. El ministro de Exteriores chino, Wang Yi, subrayó tras reunirse con Kuleba en Cantón el compromiso de su país para "seguir jugando un papel constructivo para conseguir un alto el fuego y reanudar las negociaciones de paz" entre Rusia y Ucrania.


La solución del conflicto entre Moscú y Kiev "se debe conseguir por medios políticos", resaltó el jefe de la diplomacia china.


7 de junio de 2024.Vladimir Putin en el Foro Económico Internacional de San Petersburgo.

La economía rusa crece, pero no la calidad de vida de sus ciudadanos: sin noticias del veto a su energía ni al uso del dólar

Wang reconoció que, aunque los dos países, Ucrania y Rusia, han mostrado ya su disposición a negociar "a distintos niveles", sin embargo, "las condiciones y el momento no son aún los adecuados". También advirtió de los "riesgos de recrudecimiento y contagio" que esta guerra puede tener en otras crisis.


Un paso de Kiev que puede contrariar a Bruselas

Kuleba es la autoridad ucraniana de más alto rango que ha visitado China desde el comienzo de la guerra, de ahí la importancia de esta visita. Sobre todo, teniendo en cuenta que en la última cumbre de la OTAN en Washington, este mismo mes de julio y a la que asistió el presidente ucraniano, Vlodímir Zelenski, se cargaron las tintas sobre China y se acusó a este país de "facilitar" la guerra de Ucrania al "apuntalar la economía de guerra rusa".


El comunicado conjunto de los 32 países de la OTAN llegó entonces a señalar que "las ambiciones y políticas coercitivas (de China) siguen desafiando los intereses, seguridad y valores" de los miembros de la Alianza Atlántica.


Orbán y Putin.

Rusia amenaza a la OTAN con la guerra si admite a Ucrania, mientras China y Hungría buscan vías de diálogo

Ahora, Ucrania acude a Pekín a buscar una mediación para negociar con Rusia un alto el fuego en una contienda que ya solo parecen desear los fabricantes y mercaderes de armas, y los halcones belicistas en Bruselas. No al parecer los propios ucranianos


En Ucrania crece el número de habitantes que reclama esas negociaciones, cerca de un 44%, así como de quienes estarían dispuestos a ceder parte del territorio ucraniano a Rusia si se cumplen unas exigencias de seguridad. En una de las últimas encuestas, publicada este martes por el Instituto Internacional de Sociología de Kiev (KIIS), hasta un 57% de los ucranianos estaría dispuesto a ciertas cesiones territoriales si Ucrania entrara en la OTAN.


El propio Zelenski señaló esta semana que confiaba en poner fin a "la fase caliente de la guerra" antes de fin de año, es decir, que se podría alcanzar algún tipo de alto el fuego. Ni un solo líder de la UE apoyó a Zelenski en esta afirmación. Los deseos de Zelenski y el compromiso de mediación chino parecen demasiado ingenuos si se escuchan las llamadas a zafarrancho de combate de los líderes europeos, sobre todo de los países bálticos, Polonia, Alemania y Reino Unido.


Sin embargo, las armas prometidas por esos mismos líderes no están llegando a tiempo y ya parece poco probable que se produzca una nueva contraofensiva ucraniana como la acometida en junio del año pasado. Contraofensiva que fracasó por no disponer de la fuerza aérea prometida, de municiones para los cañones, de misiles de largo alcance y el permiso para usarlos contra territorio ruso y por las graves carencias de personal en el ejército ucraniano.


Soldados europeos muriendo ya en suelo ucraniano

Quizá por esta razón, países como Francia, Reino Unido o las repúblicas bálticas han insistido en enviar "instructores" europeos para apoyar con sus "conocimientos" a los soldados ucranianos. O, como dijo el presidente francés, Emmanuel Macron, para sustituir a los ucranianos que sirven en la retaguardia y despachar a éstos al frente bélico.


Este desafuero de Macron fue rechazado inmediatamente por la mayor parte de los aliados de la OTAN, pero el plan siguió en pie. El último reporte se dio este miércoles, cuando el Ministerio de Defensa ruso comunicó que medio centenar de esos "instructores" occidentales murieron esta semana alcanzados por un misil Iskander ruso en la localidad ucraniana de Dergachí, en el norte de Járkov.


En esta zona del norte de Ucrania, se suceden fuertes combates después de que Rusia abriera esta primavera un nuevo frente bélico, que se sumó a los de Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón, regiones anexionadas a la Federación Rusa en 2022.


En marzo pasado, el Kremlin indicó que al menos 6.000 voluntarios extranjeros habían sido abatidos por las fuerzas armadas rusas desde que comenzó la guerra. De esa cifra, parte podrían ser realmente voluntarios internacionales, otra parte mercenarios y, según avanza la guerra, la posibilidad de que sean tropas especiales de países europeos es cada vez mayor.


Hay que apoyar a Ucrania como sea, dicen en la UE y la OTAN

La posición de los países europeos integrados en la OTAN o miembros de la UE sigue invariable desde el principio de la guerra, a pesar de los cambios ocurridos en la contienda: es necesario apoyar a Ucrania con armas y dinero hasta las últimas consecuencias.


Así lo recordó esta semana el alto representante para Política Exterior de la UE, Josep Borrell. El político español insistió en la necesidad de seguir mandando armas a la guerra y condenó el bloqueo por Hungría –país que también apuesta por la apertura de negociaciones de paz– del paquete de ayuda destinado a Ucrania del llamado Fondo Europeo de Apoyo a la Paz. Este nombre eufemístico se refiere a ayuda militar y armas.


Borrell es uno de los dirigentes europeos que más críticas ha lanzado contra el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, por la gira que este mes le llevó a Ucrania, Rusia, China y Estados Unidos, para pedir negociaciones de paz y el fin de la guerra.


Este miércoles, el canciller alemán, Olaf Scholz, reiteró la necesidad de seguir apoyando con armas a Ucrania y rechazó una paz con Rusia, pues ello significaría, destacó, "una capitulación". Scholz recordó que su país es el que más armas ha entregado a Ucrania de toda la UE y solo es superado por EEUU a nivel mundial.


Esta postura beligerante europea contrasta aparentemente con los novedosos intentos de Ucrania de impulsar una mesa de negociación con Rusia. Pero no es tan extraña esta estrategia, como indica el diario chino South China Morning Post, si se insiste en el panorama político internacional que se viene encima este otoño.


El rotativo señala que la razón de esta visita de Kuleba a China está en Donald Trump. Y si se alarga esa razón, también en Kamala Harris, vicepresidenta de Estados Unidos y la candidata demócrata más factible a los comicios de noviembre, tras la retirada del presidente Joe Biden de la carrera electoral.


Si Trump retorna a la presidencia de EEUU, se puede acabar el apoyo de este país a Ucrania. Ese dinero podría ser enviado a Israel, un amigo de siempre de Washington y no de última hora como Ucrania. En ese caso, "Kiev correría el riesgo de perder la guerra de forma decisiva y de afrontar su desmembramiento".


Pero si fuera Harris la nueva presidenta de Estados Unidos, la continuación del apoyo de Washington y por tanto la prolongación de la contienda convertiría el conflicto en una guerra de desgaste. Se impondría la dura realidad: Rusia dispone de muchos más hombres para ser utilizados como carne de cañón y Ucrania perdería igualmente la guerra.


Si Ucrania se ha planteado estas dos posibilidades y la incapacidad de Europa de sustituir a EEUU en el suministro de armas, es muy comprensible este viaje de Kuleba a China, por mucho que la verborrea europea apueste por la guerra.



Publicado en:

https://www.publico.es/internacional/ucrania-recibe-respaldo-china-negociacion-rusia-cuestiona-camino-guerra-defendido-europa.html


miércoles, 3 de julio de 2024

El avance imparable de Rusia en el este de Ucrania pone las cosas difíciles a Kiev, por Juan Antonio Sanz (para "Público.es" y "Página 12")


 Antes de la cumbre de la OTAN en Washington


Moscú redobla su ofensiva en la previa de una reunión clave para intentar voltear la guerra y garantizar la resistencia ucraniana.


Por Juan Antonio Sanz

2 de julio de 2024 


El Gobierno y el Estado Mayor ucranianos afrontan uno de los momentos de mayor incertidumbre desde el comienzo de la invasión rusa y a poco más de una semana de que la OTAN, principal soporte de Kiev ante Moscú, celebre su 75 aniversario. Los socios de la Alianza acuden a su cumbre en Washington, la más importante de los últimos años, entre mucha retórica belicista, pero con una hoja de ruta muy difusa sobre el futuro de Ucrania.


Además, para consternación de Kiev, una nueva sombra se cierne sobre el apoyo a Ucrania de Estados Unidos, su principal valedor internacional, tras la extrema debilidad mostrada la semana pasada por el presidente Joe Biden ante su rival electoral, Donald Trump, y con los comicios presidenciales a la vuelta de la esquina, el próximo 5 de noviembre.


La eventual sustitución del candidato demócrata a cinco meses de las elecciones puede socavar todo el proceso electoral y provocar una cascada de asuntos no prioritarios, como el caso de la guerra de Ucrania, que podría ser aprovechado por Moscú para intentar dar el golpe de gracia a la resistencia ucraniana.


Una avalancha de conquistas rusas en Donetsk

En estos momentos, el avance de las tropas de Moscú en el este de Ucrania es lento, pero imparable. El pasado fin de semana, las fuerzas del Kremlin tomaron las localidades de Novooleksandrivka, Spirne, Shumy y Razdolivka, en la región de Donetsk, donde siguen los combates más encarnizados de la guerra. Este lunes, cayó en manos rusas la aldea de Novopokorvske, también en Donetsk.


El avance de las tropas rusas en el este de Ucrania es lento, pero imparable

La mayor presión rusa en esta región del este de Ucrania se está produciendo en torno a las localidades de Pokrovsk, Toretsk y Chasiv Yar, pero hay también avances hacia la ciudad de Kramatorsk, cuya eventual caída podría poner en manos rusas el pequeño sector del Donbás (territorio que incluye las regiones de Donetsk y Lugansk) aún en manos ucranianas.


En el frente de Járkov, norte de Ucrania, los ucranianos subrayan que han detenido el avance ruso hacia la capital de la región, del mismo nombre, mientras que el Ministerio de Defensa ruso anuncia la toma de Stepova Novoselivka. El objetivo del ejército del Kremlin es ampliar la llamada franja de seguridad junto a la frontera para dificultar los ataques ucranianos contra territorio de la Federación Rusa.


Más decisiones audaces de Occidente, pide Zelenski

En su discurso a la nación en la noche del domingo, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, reclamó a sus aliados occidentales "más decisiones audaces" para frenar la oleada de bombardeos protagonizados por la aviación rusa, que en esta etapa de la guerra se está volcando en el uso de bombas planeadoras, de gran capacidad de destrucción y con la precisión de los misiles de crucero, pero a un costo ínfimo y sin apenas riesgo para las aeronaves que las lanzan.


Zelenski trabaja con sus aliados para frenar el uso de bombas planeadoras por parte de Rusia

Zelenski reveló que está trabajando con sus aliados para que en las próximas semanas se puedan adoptar medidas que frenen el uso de este tipo de armamento por parte de Rusia. Este podría ser uno de los asuntos a abordar en Washington por los representantes militares ucranianos que acudan a la cumbre de la OTAN entre el 9 y 11 de julio.


El ejército ucraniano confía en que sus aliados occidentales que están suministrando misiles de largo alcance permitan disparar este tipo de armamento contra cualquier objetivo dentro del territorio ruso. Ya la mayor parte de los países europeos y los propios estadounidenses han dado la luz verde para que sus misiles golpeen blancos en territorio ruso, pero aún hay discrepancias sobre la profundidad de esos ataques.


Kiev pide que se puedan atacar cualquier aeródromo ruso desde donde estén operando esos aviones que en estos momentos de la ofensiva están facilitando el avance de las tropas rusas, tanto en el Donbás como en Járkov. Los permisos de los países aliados de Kiev limitan los ataques a bases y otros objetivos rusos cerca de la región de Járkov.


El ejército ucraniano quiere ampliar el radio de acción de sus misiles occidentales de ataque y combinar esta acción con más sistemas Patriot de misiles antiaéreos para frustrar los bombardeos rusos.


El asunto de los F-16

Otro tema de gran importancia que será contemplado en Washington es el suministro de los aviones de combate occidentales F-16 a Ucrania. Se supone que ya están formados buena parte de los pilotos ucranianos que manejarán esas aeronaves, pero hay muchas dudas aún sobre dónde estarán ubicados los cazas, más de un centenar, para evitar su destrucción.


Rusia advierte de que podrá atacar aeródromos de la OTAN si sirven de base para los aviones de combate F-16

Rusia ya ha advertido de que, si estos aviones –que podrán golpear con mucha eficacia objetivos militares dentro de la Federación Rusa– tienen sus bases en territorio de la OTAN, sus aeródromos podrán ser blanco de los misiles rusos, pues tal circunstancia será considerada por Moscú como una agresión directa de la Alianza o del país desde donde vuelan los aparatos. Igual ocurrirá si los aviones vuelven a bases de la OTAN para su reparación o mantenimiento.


Pero de momento, las nuevas partidas de armas occidentales compradas con los miles de millones de dólares y euros aprobados recientemente no parecen ser suficientes para dar el giro de timón al conflicto que quisiera Kiev.


En tales circunstancias, Ucrania espera que la cumbre que la OTAN celebrará la semana próxima en Washington despeje tanta incertidumbre. Todo ello a pesar de que Kiev cada vez se fía menos de las abultadas promesas occidentales de armamento "decisivo" o incluso de "asesores" sobre el terreno, como prometió el presidente francés, Emmanuel Macron.


La clave Biden

La realidad es mucho más enrevesada y puede variar drásticamente de un momento a otro, como sucedió este jueves con el debate televisado entre Joe Biden, actual huésped de la Casa Blanca, y su antecesor en la Presidencia de EEUU, Donald Trump.


Los fallos de memoria y coherencia de Biden, y la inmisericorde respuesta de Trump hicieron saltar todas las alarmas sobre la capacitación del actual presidente de Estados Unidos, de 81 años, para seguir al frente del país durante otros cuatro años más, a partir de 2025, si ganara las elecciones de noviembre.


En las cancillerías occidentales se empieza a hablar de guerra abierta con Rusia

No parece que Biden vaya a dejar la Presidencia voluntariamente, lo que ya supondría un gran problema para el Partido Demócrata a la hora de sustituirlo. Pero la permanencia en el poder del actual jefe de la Casa Blanca sin su capacidad mental plena en unos momentos como los actuales, cuando ya en las cancillerías occidentales se empieza a hablar de guerra abierta con Rusia o cuando se está fraguando un conflicto a gran escala en Oriente Medio, puede poner los pelos de punta al más valiente.


En la Unión Europea crece la inquietud incluso ante la posibilidad de que Biden tuviera que ser inhabilitado a la fuerza, pues eso daría pie a países como Rusia o China para arremeter contra ese sistema democrático estadounidense (y occidental, en general) y tildarlo de débil frente al autoritarismo de sus propios regímenes, como señala el canal estadounidense CNN.


La inquietud en Ucrania es manifiesta, pues si tanto le costó a Biden sacar adelante la ayuda multimillonaria de 61.000 millones de dólares para ese país, y solo se logró en abril pasado tras la obstinada oposición republicana en el Congreso durante seis meses de negociaciones, ¿cómo podría ahora renovarse ese apoyo o considerar otro igual o más importante?


Hay muchas decisiones que deberán ser tomadas en consenso con los aliados en la próxima cumbre de la OTAN

Y la opción Trump es vista con auténtico pánico en Kiev. No solo mostró mucha aquiescencia con Rusia el expresidente estadounidense durante su mandato, sino que, ya desde la oposición, ha señalado que, de llegar al poder, acabará con la guerra de Ucrania en cuestión de 24 horas.


"Biden le está dando 200.000 millones de dólares o más a Ucrania. Eso es mucho dinero. Cada vez que Zelenski viene a este país (EEUU), se lleva 60.000 millones de dólares. Es el mejor vendedor de todos los tiempos", afirmó recientemente Trump.


Y no solo está en juego Ucrania. Ahí está la guerra genocida de Israel en Gaza o la confrontación con China en torno a Taiwán. Estados Unidos estaría en la mirilla de la crítica internacional ante la posibilidad de que cualquier decisión que tome la Casa Blanca sea poco menos que la antesala del juicio final.


De ahí que esta cumbre de la OTAN vaya a tener una importancia muy especial. Hay muchas decisiones que deberán ser tomadas en consenso con los aliados de la OTAN y éstos no delegarán con tanta alegría como hasta ahora en Washington. Hay demasiado en juego.


¿Un nuevo frente en Bielorrusia?

Un ejemplo de todo ello es la posibilidad de que se abra un nuevo frente bélico en Bielorrusia, en cuya frontera crece la presencia de tropas ucranianas, como han denunciado los Gobiernos ruso y bielorruso.


El jefe del Estado Mayor del Ejército bielorruso, Pável Muraveiko, denunció la semana pasada que desde hace días se aprecia un movimiento "incomprensible" de tropas ucranianas al otro lado de la frontera, con numerosos vuelos de drones de reconocimiento.


Rusia también manifestó su preocupación este lunes. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, recordó que Moscú y Minsk son "aliados" y que los Ministerios de Defensa de los dos países "se encuentran en permanente comunicación".


Además de algunas unidades de fuerzas convencionales del Kremlin, Bielorrusa alberga en su territorio un número indeterminado de armas nucleares rusas de tipo táctico, es decir, susceptibles de ser empleadas en el campo de batalla contra tropas o bastiones del enemigo.


El resquemor de Moscú y Minsk no es baladí. La posibilidad de ampliar el campo de operaciones de la guerra de Ucrania a Bielorrusia podría dar a Occidente cierta capacidad de acción que no tiene en Ucrania. Una posibilidad muy arriesgada, pero que podría ayudar a mejorar la posición de negociación ucraniana en eventuales conversaciones para alcanzar un armisticio.



Publicado en:

https://www.pagina12.com.ar/748962-el-avance-imparable-de-rusia-en-el-este-de-ucrania-pone-las-

viernes, 5 de abril de 2024

Israel cruza todas las líneas rojas y pone en jaque la paz en Oriente Medio, por Juan Antonio Sanz (para "Público.es" y "Página 12")


El vehículo de la ONG World Central Kitchen destrozado tras el ataque de Israel. Imagen: EFE


La tensión escala día a día


El ataque a la ONG World Central Kitchen en Gaza y el bombardeo de la Embajada iraní en Siria apuntan a Israel como la mayor amenaza para la paz en Oriente Medio.


Por Juan Antonio Sanz

4 de abril de 2024 


Israel ha perdido ya toda contención en su carrera de destrucción y desprecio del derecho humanitario y la seguridad internacionales. A la reciente masacre del hospital Al Shifa, en el norte de Gaza, añade ahora el asesinato de siete trabajadores humanitarios en la Franja, cuatro de ellos extranjeros, y el mortífero ataque contra el consulado iraní en Damasco, cuyas consecuencias pueden ser devastadoras para la frágil estabilidad de Oriente Medio.


Todo ello enmarcado en el aniquilamiento de casi 33.000 personas, la mayor parte mujeres y niños, en seis meses de venganza contra los palestinos de Gaza por la acción terrorista cometida por las milicias de Hamás el pasado 7 de octubre en territorio israelí, que dejó 1.200 muertos.


En este medio año han perecido por el fuego israelí casi 200 empleados palestinos de ONG y de la propia ONU, además de un centenar de periodistas también palestinos que cubrían la guerra. Sin embargo, el asesinato de los siete trabajadores de la ONG World Central Kitchen (WCK) marca un hito en la vesania de Israel y lanza un claro mensaje. El Gobierno de Benjamin Netanyahu no quiere en Gaza testigos de los crímenes de guerra israelíes y apuesta por una escalada en la tensión en Oriente Medio para que Estados Unidos intervenga, le deje erradicar cualquier esperanza de crear un Estado palestino e imponga una "pax judía" en la región.


El ataque a WCK fue en una zona donde habían terminado los combates

En un comunicado, la ONG WCK, fundada por el chef estadounidense de origen español José Andrés, indicó que su equipo se estaba desplazando a bordo de dos vehículos blindados por una zona de Gaza donde no había ninguna operación militar en curso. Llevaban todos los distintivos, como el logo de la organización, para ser identificados como un vehículo civil con ayuda humanitaria, y WCK había informado de sus movimientos a las autoridades israelíes.


Pese a todo, un dron israelí disparó hasta tres veces contra el convoy y acertó a uno de los vehículos. En el ataque murieron siete personas, tres de ellos palestinos y los otros cuatro nacionales de Australia, Gran Bretaña, Polonia y un cuarto con doble nacionalidad de Canadá y Estados Unidos. La Media Luna Roja pudo recuperar los cuerpos de los cooperantes palestinos muertos y de sus cuatro compañeros, los primeros extranjeros asesinados en Gaza desde que comenzó la guerra.


El propio Netanyahu reconoció que el ejército israelí había realizado "un ataque no intencionado" contra una ONG, sin citar el nombre, y que se estaba investigando el incidente.


Sin embargo, el peso de la realidad apunta a que este ataque no es un incidente aislado, como subrayó el coordinador humanitario de la ONU para los territorios palestinos, Jamie McGoldrick. "Con fecha 20 de marzo, al menos al menos 196 trabajadores humanitarios habían muerto en los territorios palestinos ocupados desde octubre de 2023", destacó McGoldrick.


El ataque tuvo también como consecuencia que la flotilla con 400 toneladas de ayuda humanitaria que zarpó el sábado del puerto chipriota de Larnaca con destino a Gaza diera la vuelta con solo una cuarta parte de su cargamento desembarcado. Esta flotilla era la segunda que trataba de utilizar el corredor humanitario inaugurado en marzo por el barco español Open Arms. El transporte de alimentos por este corredor marítimo, organizado por la WCK con el apoyo de Chipre, la Unión Europea y la Autoridad Nacional Palestina, tenía el beneplácito israelí.


La asistencia de WCK alimenta a la ciudad sitiada de Rafah

Uno de los lugares donde opera WCK es Rafah, en la frontera con Egipto. En esta ciudad del sur de Gaza se hacinan un millón y medio de personas, la mayor parte desplazados de otras zonas de la Franja por la invasión israelí.


Rafah puede ser en cualquier momento otro de esos escenarios de genocidio para erradicar a la población palestina denunciados por la ONU. Esa ciudad del sur de Gaza está en el punto de mira de Netanyahu, que ya ha prometido que sus tropas entrarán a sangre y fuego para eliminar a las brigadas de Hamás que, según el ejército israelí, allí se han parapetado.


Aunque Estados Unidos, el principal aliado de Israel, ha pedido a Netanyahu que presente un plan para evacuar a la población de Rafah antes de atacar esta ciudad y causar una nueva matanza de civiles palestinos, al tiempo ha despachado multimillonarios envíos de misiles y cazas de combate que el ejército israelí tiene previsto utilizar en esta última etapa de su ofensiva sobre Gaza.


La Casa Blanca ya ha dejado claro que, pese a las atrocidades cometidas por Israel en Gaza, está fuera de todo debate la limitación de la ayuda militar a Tel Aviv. Netanyahu se ve así con carta blanca para volatilizar del mapa la Gaza palestina y convertirla en un extremo del gran Israel reclamado por sus socios de Gobierno ultranacionalistas.


ONG y hospitales, los terribles enemigos del ejército israelí en Gaza

El ataque al convoy de WCK se produjo cuando apenas se había apagado el eco del asedio y asalto israelí al hospital de Al Shifa, en el norte de Gaza. Este lunes, finalmente, las tropas que habían tomado el hospital se retiraron, dejando más de 400 civiles asesinados.


El ejército de Israel indicó que había acabado con 200 milicianos de Hamás en los combates sostenidos en el centro médico y sus inmediaciones. No refirió, en cambio, qué había pasado con los 3.000 refugiados gazatíes que se encontraban en el centro médico cuando comenzó el asalto.


Según el jefe de la Oficina de Medios de la Franja de Gaza, Ismail al Thawabta, la destrucción de Al Shifa, el mayor hospital de Gaza y ahora convertido en un montón de ruinas, ha sido un "crimen contra la humanidad". Las tropas de Israel "arrasaron los patios, enterraron decenas de cuerpos de mártires entre los escombros y convirtieron el lugar en un cementerio", indicó.


Primero los palestinos. Después los iraníes.

Las acciones de Israel para minar la seguridad de Oriente Medio no se han limitado en los últimos días a los territorios palestinos. El bombardeo israelí este lunes de la zona consular de la Embajada iraní en Damasco ha disparado la tensión, no solo entre Teherán y Tel Aviv, sino también con Washington, al que el régimen de los ayatolás acusa de ser el último responsable del ataque.


Las instalaciones diplomáticas, incluida la residencia del embajador, fueron destruidas por las bombas israelíes, que acabaron con la vida de seis sirios y siete iraníes. Los iraníes muertos eran miembros de la Guardia Revolucionaria Islámica, una rama del ejército de Irán encargada de la defensa a ultranza del régimen de Teherán, con una notable actividad en Siria, el Líbano e Irak, y contra cuyos mandos han atentado en el pasado tanto Israel como Estados Unidos.


Entre los asesinados estaba el comandante de la Fuerza Quds iraní en Siria y el Líbano, Mohammad Reza Zahedi. La división Quds de la Guardia Revolucionaria tiene a cargo misiones de inteligencia, guerra híbrida y operaciones especiales en el extranjero y responde directamente ante el líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenéi.


Zahedi había comandado las fuerzas terrestres y aéreas de la Guardia Revolucionaria Islámica y es el objetivo iraní de más alto rango asesinado por Israel o Estados Unidos desde que en 2020 un misil estadounidense acabara con la vida del general Qassem Soleimani en Bagdad.


La crisis que esos días vivió Oriente Medio llevó al borde de una confrontación directa a Irán y sus enemigos israelíes y estadounidenses. Entonces no había, sin embargo, la actual tensión derivada del genocidio en Gaza, que ha puesto frente a frente de nuevo a Israel y a Irán, aliado de Hamás.


Desde que comenzó la invasión israelí de ese territorio palestino, el ejército de Tel Aviv ha golpeado numerosos objetivos en Siria, algunos de ellos iraníes. Éste es, sin embargo, el ataque más importante que sufre Irán en territorio de sus aliados sirios, a los que, por cierto, también defiende Rusia desde la década pasada.


Aunque Irán no ha respondido directamente a las agresiones israelíes, sus aliados del llamado Eje de Resistencia, compuesto por milicias islamistas iraquíes, libanesas, iraníes, yemeníes y de otros países de Oriente Medio, sí han atacado intereses e instalaciones militares estadounidenses en la región.


La trampa de Netanyahu a Irán

Tras el ataque al complejo diplomático, el propio Jamenéi prometió un castigo ejemplar contra el "régimen sionista". El mayor grupo islamista proiraní en el Líbano y miembro principal de ese Eje de Resistencia, Hezbolá, aseguró que habrá "castigo y venganza" contra quienes ordenaron el bombardeo.


Con esta agresión, Israel ha puesto a Oriente Medio al borde de la confrontación regional, quizá con esa intención de obtener una respuesta militar iraní e involucrar así directamente a Estados Unidos. Las presiones sobre Netanyahu han puesto en el filo de la navaja su Gobierno y su propio futuro, pues podría ser incluso procesado, con demandas de su dimisión en las calles israelíes al tiempo que aumenta su aislamiento internacional.


Esta provocación a Irán podría esconder una huida hacia delante de Netanyahu destinada, en último extremo, a sostenerle en el poder aún a costa de una nueva guerra de consecuencias impredecibles. En estos momentos Teherán podría estar planteándose una respuesta contundente para no perder de nuevo su credibilidad en Oriente Medio.


Si cae en la provocación de Netanyahu, Irán dará la razón al ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant, quien, al conocerse el ataque, quitó importancia a la eventual respuesta iraní y subrayó que, al fin y al cabo, Israel está librando ya "una guerra en múltiples frentes". Una declaración chulesca que, en todo caso, evidencia dónde se encuentra el mayor factor de riesgo para la paz en Oriente Medio.


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https://www.pagina12.com.ar/726500-israel-cruza-todas-las-lineas-rojas-y-pone-en-jaque-la-paz-e

martes, 2 de abril de 2024

La nueva fase de la guerra, por Juan Antonio Sanz (para "Público.es" y "Página 12" del 01-04-24)

 


Rusia acelera y Ucrania se plantea ceder territorio si no llega ayuda

En Kiev cunde el desánimo por la falta de armas y los ataques rusos a su sistema energético. Zelenski se plantea entregar territorio ante la falta de colaboración occidental, sobre todo de EEUU.


Por Juan Antonio Sanz

1 de abril de 2024 


El objetivo de Rusia en la nueva fase de la guerra de Ucrania, cuando el Gobierno de Kiev empieza a dar preocupantes muestras de desánimo, es el sistema de infraestructuras críticas ucranianas. Los países europeos, reunidos en el Consejo OTAN-Ucrania, han mostrado su preocupación por el creciente uso ruso de misiles de difícil intercepción y buscan cómo aumentar el envío de sistemas antiaéreos a Kiev. Sin embargo, ante la mucha retórica y la lentitud de Bruselas, Ucrania pone sus últimas esperanzas en Estados Unidos, aunque estas también se están acabando.


"Si no hay apoyo de Estados Unidos, significa que no tenemos defensa aérea, ni misiles Patriot, ni bloqueadores para la guerra electrónica, ni rondas de artillería de 155 milímetros", afirmó el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, en una entrevista con The Washington Post. Sin esa ayuda, "retrocederemos paso a paso", reconoció el mandatario en referencia a los 60.000 millones de dólares que han quedado estancados en el Congreso y que no tienen visos de ser aprobados por la pugna partidista ante las elecciones presidenciales de noviembre.


Las circunstancias son complejas: la ayuda estadounidense está en vilo por el rechazo republicano a la política del presidente Joe Biden, mientras en Europa la falta de consenso y la burocracia están complicando la llegada con celeridad de municiones de artillería y sistemas antiaéreos. Los planes de asistencia europeos son a medio o largo plazo, pese a que la guerra se encuentra en un momento clave que no favorece precisamente a Ucrania.


"Si necesitas 8.000 disparos al día para defender la línea del frente, pero sólo tienes, por ejemplo, 2.000, entonces tienes que hacer menos", explicó Zelenski. El presidente ucraniano sostiene que la única solución pasa por acortar la línea del frente. "Si este se rompe, entonces los rusos llegarán a las grandes ciudades", afirmó.


La estrategia rusa de asfixiar la retaguardia ucraniana

La estrategia rusa complica más el asunto: mientras el frente de guerra se mantiene estático, salvo algunos pequeños avances rusos en Donetsk, el Kremlin apuesta por centrar su potencial aéreo y misilístico en la destrucción de las infraestructuras críticas civiles y militares de Ucrania. Rusia ha multiplicado sus ataques contra el sistema eléctrico, los depósitos de combustible, las centrales hidroeléctricas y el suministro de agua potable en todo el territorio. Un bombardeo masivo contra tres centrales térmicas este viernes dejó sin energía a buena parte del país y el Gobierno se vio obligado a establecer cortes de electricidad de emergencia.


Rusia ha multiplicado sus ataques contra el sistema eléctrico ucraniano

El objetivo es dañar la ya maltratada economía ucraniana, debilitar la retaguardia ucraniana en unos momentos en los que se necesita toda la fuerza militar en el frente para afrontar los embates rusos en Donetsk y Zaporiyia, y, sobre todo, desviar buena parte del apoyo occidental a la reparación de esas infraestructuras y así restar recursos al Ejército.


El objetivo de Rusia en la nueva fase de la guerra de Ucrania, cuando el Gobierno de Kiev empieza a dar preocupantes muestras de desánimo, es el sistema de infraestructuras críticas ucranianas. Los países europeos, reunidos en el Consejo OTAN-Ucrania, han mostrado su preocupación por el creciente uso ruso de misiles de difícil intercepción y buscan cómo aumentar el envío de sistemas antiaéreos a Kiev. Sin embargo, ante la mucha retórica y la lentitud de Bruselas, Ucrania pone sus últimas esperanzas en Estados Unidos, aunque estas también se están acabando.


"Si no hay apoyo de Estados Unidos, significa que no tenemos defensa aérea, ni misiles Patriot, ni bloqueadores para la guerra electrónica, ni rondas de artillería de 155 milímetros", afirmó el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, en una entrevista con The Washington Post. Sin esa ayuda, "retrocederemos paso a paso", reconoció el mandatario en referencia a los 60.000 millones de dólares que han quedado estancados en el Congreso y que no tienen visos de ser aprobados por la pugna partidista ante las elecciones presidenciales de noviembre.


Las circunstancias son complejas: la ayuda estadounidense está en vilo por el rechazo republicano a la política del presidente Joe Biden, mientras en Europa la falta de consenso y la burocracia están complicando la llegada con celeridad de municiones de artillería y sistemas antiaéreos. Los planes de asistencia europeos son a medio o largo plazo, pese a que la guerra se encuentra en un momento clave que no favorece precisamente a Ucrania.


"Si necesitas 8.000 disparos al día para defender la línea del frente, pero sólo tienes, por ejemplo, 2.000, entonces tienes que hacer menos", explicó Zelenski. El presidente ucraniano sostiene que la única solución pasa por acortar la línea del frente. "Si este se rompe, entonces los rusos llegarán a las grandes ciudades", afirmó.




Misiles hipersónicos que burlan las defensas de Kiev

Este sábado, la televisión rusa mostraba las imágenes de su ministro de Defensa, Serguéi Shoigú, de visita en una fábrica de armas en la región siberiana de Altái especializada en la manufactura de componentes para granadas de obús y proyectiles antiaéreos, misiles de lanzaderas múltiples, lanzagranadas y armas ligeras.


Con su producción militar a pleno rendimiento, Rusia está utilizando misiles y cohetes que pueden superar la barrera antiaérea ucraniana. Pese a disponer Ucrania de modernos sistemas antimisiles Patriot, no son ni mucho menos suficientes. El Ejército ucraniano se ve con muchas dificultades para afrontar los ataques combinados de drones, misiles de crucero y misiles balísticos hipersónicos rusos. Los sistemas antiaéreos pueden destruir la mayor parte de los misiles de crucero y los drones, pero los balísticos hipersónicos no suelen errar sus blancos.


Kinzhal (puñal, en español) es como se denomina en ruso a esos misiles hipersónicos capaces de alcanzar objetivos a 2.000 kilómetros, con una velocidad de 6.000 kilómetros por hora. Su lanzamiento va acompañado por una cascada de drones y misiles de crucero encargados de despistar a las baterías antiaéreas ucranianas. Y no solo dañan las infraestructuras energéticas civiles y militares. Aunque la información ucraniana se limita a señalar cuáles han sido las centrales de electricidad o los sistemas energéticos alcanzados, en los partes de guerra oficiales rusos aparecen también ataques con éxito a polvorines, arsenales, fábricas de armas y aeródromos.


Así ocurrió hace una semana cuando Rusia lanzó la mayor oleada de bombardeos con misiles y drones desde que comenzó la guerra el 24 de febrero de 2022. Los ataques dejaron a más de un millón de personas sin electricidad y también fueron cuantiosos los daños a instalaciones militares. Los ataques contra las infraestructuras críticas ucranianas y los objetivos militares, muchas veces con misiles disparados desde aviones que operaban fuera del espacio aéreo ucraniano, ya supusieron muchos problemas para la contraofensiva lanzada por Zelenski en junio del año pasado. Ese ataque masivo no pudo sobrepasar las líneas defensivas levantadas por los rusos desde finales de 2022 por todo el frente.


También bombas planeadoras

Rusia está empleando también bombas planeadoras, un elemento de ataque mucho más barato y en muchas ocasiones más eficaz por la dificultad de ser interceptadas. También evitan que los aviones que las lanzan se expongan a los sistemas antiaéreos enemigos. Según el ministro de Defensa ucraniano, Rustem Umérov, la semana pasada el Ejército ruso utilizó en sus ataques 190 misiles, 140 drones y 700 de esas bombas guiadas.


Las bombas planeadoras son más baratas y eficaces para los ataques

Este tipo de proyectiles son menos precisos que los misiles, pero su capacidad de destrucción es si cabe mayor y Ucrania no dispone de suficientes medios antiaéreos como para afrontar esta múltiple amenaza. Por eso, en el marco del Consejo OTAN-Ucrania, Umérov y su colega de Exteriores, Dmytro Kuleva, pidieron el jueves a los aliados occidentales el suministro urgente de más sistemas de misiles Patriot para defender cualquier punto de Ucrania que pudiera ser considerado por los rusos como un objetivo bélico. Se trata de asegurar la retaguardia para poder centrar los esfuerzos militares en la línea del frente.


En la reunión en Bruselas del Consejo OTAN-Ucrania, de nuevo hubo más promesas de armas y muchas palabras de apoyo, pero la ayuda sigue sin llegar de forma decisiva. Se acerca el buen tiempo y hay muchas posibilidades de una gran ofensiva terrestre rusa en el Donetsk, para intentar penetrar hacia el noroeste en dirección a Járkov, y en Zaporiyia, en el sur, con el objetivo de crear un amplio cortafuegos en el mismo área que eligió Ucrania para lanzar su fallida contraofensiva del año pasado.


Putin: un ataque ruso contra la OTAN es un "disparate"

En la nueva etapa de la guerra, que tendrá su epicentro este verano, Ucrania centra sus esperanzas también en los cazas de combate occidentales F-16, prometidos para los próximos meses por Occidente, pero el presidente ruso, Vladímir Putin, ha advertido de que si esos aviones despegan de aeródromos europeos, estos se convertirán también en objetivo de sus fuerzas armadas.


Esta semana Putin intentó calmar el nerviosismo europeo sobre una inminente guerra entre Rusia y la OTAN, con un hipotético ataque ruso a Polonia o los países bálticos. El último en contribuir a este estado de pánico fue el primer ministro polaco, Donald Tusk, en una entrevista publicada por la alianza de medios europeos Lena, que integran entre otros el diario español El País. "Cualquier escenario es posible. No habíamos vivido una situación así desde 1945. Sé que suena devastador, sobre todo para la gente de la generación más joven, pero tenemos que acostumbrarnos mentalmente a una nueva era. Estamos en una época de preguerra. No exagero. Cada día es más evidente", advirtió.


Donald Tusk: "No habíamos vivido una situación como esta desde 1945"

Ese inevitable ataque ruso a países de la OTAN es "un total disparate" y "una intimidación a la población europea para sacarles dinero" y sufragar la carrera de armamento, respondió el jefe del Kremlin en una reunión con pilotos militares en la región de Tver, vecina de Moscú. Putin explicó que en 2022 el gasto militar de Estados Unidos alcanzó los 811.000 millones de dólares, mientras que el de Rusia no pasó de 72.000 millones. "¿Acaso con esa correlación vamos combatir contra la OTAN? Es una sandez", aseveró.


Objetivo: los aeródromos europeos de F-16

Sin embargo, Putin agregó una advertencia muy preocupante y que parecía contradecir su anterior llamada a la calma. A la pregunta de un piloto sobre si las fuerzas aéreas rusas destruirían esos aviones en los propios aeródromos de la OTAN si desde ellos despegaran para cumplir misiones en Ucrania, Putin fue contundente. "Por supuesto. Si se utilizan desde aeródromos de terceros países, se convierten para nosotros en objetivos legítimos, donde quiera que estén ubicados", afirmó.


Putin recordó también que ese tipo de aviones puede portar armas nucleares. El Kremlin ya ha reiterado que Rusia empleará bombas atómicas si ve amenazada su integridad territorial, que ahora incluye las cuatro regiones ucranianas conquistadas en esta guerra, más la península de Crimea, anexionada en 2014. Bélgica, Dinamarca, Noruega y los Países Bajos se han comprometido a donar F-16 a Ucrania. Además, una coalición de países occidentales está capacitando a los pilotos ucranianos para el uso de esos aparatos, pero nada se dice de su futuro mantenimiento en la guerra.


El mantenimiento de los F-16 es muy complejo y surgen las preguntas. ¿Habrá técnicos de la OTAN en Ucrania para garantizar el funcionamiento de estos aviones? Y si tienen algún problema importante, ¿volarán para su reparación a los aeródromos de Polonia, Alemania o de cualquier otro país de la OTAN? Lo peor de todo es que Rusia, como ha advertido Putin, sabe cómo resolver de raíz este problema.



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miércoles, 6 de abril de 2022

Las inquietantes sombras que podrían asfixiar a Volodimir Zelenski, por Juan Antonio Sanz (para "Página 12" del 05-05-22)


Voldimir Zelenski, presidente de Ucrania.. Imagen: AFP

Qué le depara el futuro al presidente de Ucrania


El mandatario ucraniano está ganando la guerra mediática, pero ese liderazgo esconde también fantasmas inquietantes.


Por Juan Antonio Sanz

5 de abril de 2022 - 



El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, se encuentra ante una encrucijada. Parar ya la sangría humana de la guerra, sentándose con duras renuncias a la mesa de las negociaciones, o prolongar la resistencia y debilitar más la invasión rusa en el campo de batalla, aún a riesgo de salir él mismo tocado de la prolongación de la lucha.


Zelenski está ganando la guerra mediática, con su decidida voluntad de resistencia ante la invasión rusa y su reconocimiento internacional. Pero ese liderazgo esconde también sombras inquietantes que podrían acabar asfixiándolo. Si Rusia termina imponiéndose militarmente y deja sobre la mesa de las negociaciones la fragmentación de Ucrania como un hecho consumado, Zelenski puede ser recordado como aquel presidente salpicado por la corrupción que no supo evitar la mutación de su país en un estado fallido y fagocitado por su vecino del norte.


Zelenski visita Bucha y Rusia niega la masacre en esa ciudad

La capacidad de convicción de Zelenski, amparada por el apoyo mediático occidental, ha llevado, por ejemplo, a que sean las cifras de bajas militares y civiles suministradas por el aparato de propaganda del presidente ucraniano, bien asesorado por estadounidenses y británicos, las que se impongan en los noticieros europeos y de buena parte del mundo. Así, hay una tremenda desproporción entre las desorbitantes cifras de los caídos en las filas rusas y el tímido número de muertos y heridos ucranianos. La mínima lógica de un conflicto parecería desmentir tales datos, especialmente si uno de los contendientes, el que ha lanzado (y planificado) la invasión, es una de las superpotencias armadas del planeta y antes de invadir Ucrania ya lanzó una devastadora campaña de bombardeo masiva de las instalaciones militares básicas de su enemigo.


La intención de Zelenski desde un principio ha sido implicar a los países de la OTAN en la lucha contra Rusia

Uno de los errores que en estos momentos puede cometer Zelenski es repetir los fallos que están siendo más criticados en su enemigo, la supresión por la fuerza de todo elemento discordante en sus filas. Así apunta la reciente defenestración de sendos generales del servicio de seguridad interna del país y de la región de Jersón, calificándoles de traidores y vendepatrias, al mejor estilo de su adversario, el presidente ruso, Vladímir Putin. Tales pasos, ¿reflejan un incipiente resquebrajamiento de la solidez con la que se ha mostrado el Gobierno de Zelenski desde el comienzo de la guerra o muestran una creciente paranoia ante la incierta evolución de la crisis?


Las alocuciones al país realizadas por el joven presidente ucraniano (44 años), con una cuidada pose de firmeza, en atuendo paramilitar, musculado y con una barba muy cuidada, han estado complementadas desde el principio del conflicto con esmerados y contundentes discursos transmitidos por internet a destacados escenarios internacionales, desde el Congreso de Estados Unidos a las principales instituciones europeas —este martes hablará para la Cámara Baja de España—. Ha pedido, en mensajes dirigidos a la opinión pública de todo el planeta, que las calles de las ciudades se vean inundadas por manifestantes que apoyen a Ucrania contra Rusia. "¡Salgan de sus oficinas, de sus casas, de sus escuelas y universidades. Salgan en nombre de la paz. Vengan con símbolos ucranianos para respaldar a Ucrania, para defender la libertad, para apoyar la vida!", dijo en una de esas prédicas colgada en la web de su Presidencia.


La formación de Zelenski antes de sumergirse en política, como actor, guionista y creador de contenidos televisivos al frente de su productora Kvartal 95, ha mostrado una y otra vez sus tablas en el arte de la oratoria. Esa dialéctica animada y divertida, y su dominio del lenguaje corporal, fueron fundamentales para conseguir su victoria arrolladora en las elecciones de 2019 y está siendo clave para convencer a sus conciudadanos de que deben resistir al avance ruso. Brava resistencia popular, aunque en realidad sean los soldados ucranianos, bien pertrechados durante años por Occidente, los responsables de combatir al enemigo y no el heroico pueblo a golpe de bombas molotov, otra de las medias verdades con las que Zelenski ha captado la simpatía internacional.


La exactitud no es tan importante en caso de guerra, sobre todo si los millones de seguidores de Zelenski en Twitter o Instagram ya han elegido a este John Snow ucraniano como ejecutor del malvado Rey de la Noche, encarnado por un Vladímir Putin deseoso de ganar el Juego de Tronos geopolítico. El chistoso cómico cambió el chip y dio paso al superhéroe de las masas, a la voz acusadora de un político de origen judío y rusófono de nacimiento que desmiente así su adscripción al nazismo que le atribuye la propaganda rusa. Por el contrario, Zelenski no duda en identificar a Putin con un Hitler redivivo, mientras parafrasea a Churchill o invoca el ataque japonés a Pearl Harbour para explicar la invasión rusa.


"Rusia marcha por el camino del mal", dijo Zelenski en uno de sus discursos, para corroborar que en Ucrania se está dirimiendo una lucha entre la luz y las tinieblas. "Si nosotros caemos, ustedes caen", aseveró en otro vídeo, mientras se mostraban los hipotéticos efectos de un ataque ruso sobre París. La intención de Zelenski desde un principio ha sido esa: implicar a los países de la OTAN en la lucha contra Rusia. Si no de manera directa, sí al menos en la batalla de los sentimientos.


Refugiados ucranianos: el traslado forzoso de gente más importante en Europa desde la Segunda Guerra Mundial

Zelenski y los 'papeles de Pandora'

Al contrario que Putin, el líder ucraniano habla en directo por internet. Puede ser escuchado en cualquier parte del planeta y en cualquier momento, mientras el "ogro" ruso requiere de una desaforada parafernalia para sacar al aire el mínimo discurso. La imagen del caballero sin armadura, sonriente con su omnipresente e impecable camiseta verde oliva, contrasta con el trajeado y circunspecto Putin, faltón con sus propios halcones y adusto en el gesto de quien ha de contener la ira para no borrar a Ucrania del mapa.


Según la periodista y escritora estadounidense Anne Applebaum, experta en Rusia y la Unión Soviética, Zelenski ha dejado claro que no se rendirá ni abandonará Ucrania, pese a las ofertas para su evacuación personal realizadas por la Administración de Joe Biden. “"Es un actor y sabe que tiene que interpretar un papel. Y lo interpretará hasta el final", afirma la autora del libro Gulag. Historia de los campos de concentración soviéticos.


En la filtración de los llamados Pandora Papers surgió el nombre de Zelenski

El hábil manejo de las redes, tan importantes a la hora de confundir al enemigo o ganarse aliados, estuvo detrás del éxito de la revolución digital que lanzó Zelenski al llegar al poder. Pretendía poner a Ucrania al nivel de sus primas exsoviéticas del norte, las repúblicas Bálticas, y así afianzar al país en su camino euroatlántico. Sin embargo, los avances en la era digital no fueron acompañados por el éxito en la guerra contra la corrupción, que hacía de la Ucrania prebélica uno de los países de Europa más afectados por esa plaga, solo superado por la propia Rusia y Azerbaiyán.


En esa extendida corrupción, toma forma otra de las sombras que se ciernen sobre Zelenski y que han sentenciado de antemano la vana promesa de rápida incorporación de Ucrania a la Unión Europea a cambio del reconocimiento de que este país no será parte de la OTAN y de que su papel de Estado neutral es un paso indispensable para aplacar el furor ruso.


Durante la campaña electoral que le llevó al poder, Zelenski tuvo el apoyo del oligarca ucraniano Ihor Kolomoisky, acusado de fraude y lavado de dinero en Estados Unidos. Se acusó entonces a Zelenski de ser una marioneta de Kolomoisky y de que su ley de 2021 para acabar con la corrupción en realidad enmascaraba una ofensiva contra los magnates más díscolos con el Estado, mientras se hacía la vista gorda con aquellos más complacientes y cercanos a Kolomoisky. Este magnate “no solo es socio de Zelenski. Es también su mentor", llegó a afirmar el diputado ucraniano Volodimir Ariev en una red social.


Kolomoisky no es el único obstáculo que podría malograr una salida airosa de Zelenski en caso de que se tuerzan las cosas en el ámbito militar para Ucrania. En la filtración de los llamados Pandora Papers, coordinada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés), sobre delitos financieros internacionales, surgió el nombre de Zelenski y su creación de empresas offshore desde 2012 por medio de su productora Kvartal 95 con el fin de adquirir propiedades de lujo en Londres y disponer de acciones en empresas productoras de cine y de distribución cinematográfica.


Estas y otras acusaciones han puesto en duda el compromiso real del actual presidente ucraniano con la lucha contra la corrupción. Y no es difícil prever que puedan surgir más si se ratificara en la mesa de las negociaciones la pérdida de Crimea y otros territorios en el este del país. La popularidad de Zelenski se desplomaría. En esta compleja situación, el líder ucraniano no parece tener otra salida que la resistencia y el aumento del desgaste ruso en el campo de batalla. El aumento del desgaste ruso y, desgraciadamente, de las víctimas civiles, ucranianas, en la guerra.


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