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sábado, 25 de octubre de 2014

GUSTAVO GROBOCOPATEL: "Fue una mala decisión guardarse los granos", por INFOnews del 24-10-14

 

El principal productor de soja, Gustavo Grobocopatel, reconoció hoy que fue una "mala decisión" guardar los granos de la cosecha tras la caída drástica en los precios internacionales de la oleaginosa.

 

El presidente del grupo Los Grobo, Gustavo Grobocopatel, reconoció hoy que fue una "mala decisión" acopiar los granos de soja, tras exponer en el encuentro TEDx organizado por el ITBA.
En ese sentido, uno de los mayores productores de soja del país destacó que este año "fue complejo" con "aumentos en los costos, la presión impositiva y algunos problemas climáticos, a lo que se sumó la caída drástica del precio de los granos".
"Fue una mala decisión guardarse los granos. La caída de los precios sabíamos que iba a pasar, pero no así", agregó Grobocopatel.
Además, remarcó: "Es un año muy malo, no el peor. Es el peor en rentabilidad, porque otros años estos precios no tenían los costos o la carga impositiva que tiene hoy la producción. Es un año que va a generar pérdidas, quebrantos, donde los productores se van a descapitalizar o reducir sus actividades. Es lo que estamos viendo. Es lo que pasó con el trigo y lo que va a pasar con la cosecha gruesa".
 "Estamos cerca del piso del precio; obviamente, en los granos, el precio no es sólo oferta y demanda. Si fuera sólo por eso, los precios deberían subir. Pero también depende la relación entre el euro y el dólar, donde hay discusiones; el precio del petróleo", cerró el productor.

Publicado en:
http://www.infonews.com/2014/10/24/economia-168968-el-principal-productor-de-soja-reconocio-que-fue-un-error-no-vender-los-granos.php

INFORMACIÓN RELACIONADA:

 
 

lunes, 2 de diciembre de 2013

Cruces entre ruralistas por el pedido de no especular con la liquidación de la soja, por INFOnews del 02-12-13

Mientras el presidente de la FAA, Eduardo Buzzi, afirmó: "Los sojeros no están especulando contra nada". Gustavo Grobocopatel, presidente del Grupo Los Grobo, comentó que los precios de la soja tenderán a bajar.



Eduardo Buzzi, presidente de la Federación Agraria Argentina (FAA) replicólas declaraciones del jefe de Gabinete y acusó a Jorge Capitanich de "intentar confundir a la gente".
Según estimaciones oficiales los productores tendrían acopiada soja por unos u$s 6.370 millones.
"Los sojeros no están especulando contra nada, no son devaluacionistas ni nada por el estilo", dijo el chacarero y sostuvo que "Capitanich empieza a tener algún síndrome de incontinencia verbal, no hay que confundir a la sociedad".
Esta mañana, en conferencia de prensa el Jefe de Gabiente les pidió a los productores sojeros que "no especulen con la liquidación" de los granos.
La respuesta de Buzzi no se hizo esperar: "Nosotros no queremos hacer gataflorismo, que cuando nadie habla nos quejamos y cuando hablan demasiado nos quejamos también", dijo Buzzi y aclaró que "hay sojeros que representamos que hace seis meses que no tiene un gramos porque está todo vendido hace un montón de tiempo".


"Está bueno que hable todas las mañana, pero no está bien que diga macanas", afirmó Buzzi.
 En declaraciones a Radio Mitre, Buzzi argumentó que "los que tienen alguna reserva están manteniendo soja en defensa propia, porque con la inestabilidad económica que tenemos, el productor ahorra en granos y va vendiendo (esta es una época que va a vender porque necesita pagar insumos) lo que necesita".
"El Gobierno tiene que generar la certidumbre para que esa liquidez sojera vaya a parar, como en 2002, 2003, 2005 y 2006, a la construcción, a los negocios, a la maquinaria agrícola, a las camionetas, que tanto nos cuestionan pero que resulta que genera movimiento en la industria automotriz y genera empleo".
En este marco, reiteró que una gran parte de los productores continúan con problemas de competitividad y que pidieron una reunión con el nuevo ministro de Agricultura. "Hasta el momento no tenemos noticias de (Carlos) Casamiquela, nosotros ya le demandamos una entrevistas porque hay problemas en la producción, dicen que nos van a recibir por separados".
Esperanzado, admitió que "no representamos a todos (Casamiquela) pero sí a muchos. Se están cometiendo los mimos errores que con el inepto de Yauhar".
Por su parte el titular de la Sociedad Rural Argentina, Luis Miguel Etchevere, habló en el programa de Dady Brieva y negó que se esté reteniendo soja para la especulación.

“Hay 6 o 7 millones de toneladas de soja, lo que representa unos 10 mil millones de dólares, que se van a ir vendiendo, no están retenidos, están en stock. Los productores pierden el 25/30% como perdemos todos el poder adquisitivo por la inflación.
“Es absurdo que los productores agrarios paguemos impuestos para exportar, es único en el mundo. Es una pena que el ministro Carlos Casamiquela se pierda la opinión de la gran mayoría de los productores argentinos que están representados por la Mesa de Enlace”
“Los resultados fueron muy negativos para la producción por no habernos recibido. Estos años el Gobierno se equivocó de cabo a rabo, es la herencia que nos dejó Moreno”.
A su vez el presidente del Grupo Los Grobo, Gustavo Grobocopatel,ratificó que "Lo que dice el jefe de Gabinete es cierto, la expectativa de precios es que los precios bajen".
Grobocopatel indicó a radio Mitre que "si los datos que tiene el Gobierno son ciertos, me parece lógico pedirle un adelanto a las exportadoras que es lo que están tratando de hacer".
De todos modos, sostuvo que si hay una cantidad tan importante de soja sin liquidar "no debería estar en manos de los productores", con lo cual le apuntó a las empresas exportadoras.


Publicado en:
http://www.infonews.com/2013/12/02/politica-112113-cruces-entre-ruralistas-por-el-pedido-de-no-especular-con-la-liquidacion-de-la-soja.php





miércoles, 2 de enero de 2013

El predio de Rosas y la cuestión de fondo, por Federico Bernal (para “Tiempo Argentino” del 02-01-13)




 Arriba: La residencia de Rosas en Palermo, demolida por sus vencedores.
Abajo  : Estatua de Sarmiento que se ubica exactamente en el dormitorio de la antigua casa, lo que revela el estado mental de sus impulsores.



La reestatización del predio de Palermo significa mucho más que un mero acto de justicia.
 

Tres de febrero de 1852, pasado el mediodía. No se había disipado aún el humo de los fusiles de Caseros, que el verdadero vencedor eliminaba de la ciudad-puerto todo vestigio del color punzó de chalecos y banderas. Al drástico cambio de color, sobrevino el fusilamiento de 600 ladrones. Sus cadáveres enviados en carros al cementerio. ¡Estaba linda Buenos Aires! Valentín Alsina, rivadaviano de la primera hora y precursor de Carlos Tejedor, ingresaba al Gabinete de Urquiza, revelando las contradicciones del entrerriano y augurando el definitivo triunfo porteño. Trece días después de Caseros, el gobierno de Vicente López y Planes publicaba un decreto ordenando que "todas las propiedades de todo género, pertenecientes a don Juan Manuel de Rosas, y existentes en el territorio de la provincia" pasen a ser de pertenencia pública. Entre esas propiedades, la ex casa matriz de la Sociedad Rural Argentina en Palermo. El fin de Rosas trajo consigo una marea contrarrevolucionaria. Había que responder a la insaciable demanda de la industria textil europea. Si el Imperio Británico en formación era preferible a Rosas para las clases dominantes criollas, la reimplantación del poder rivadaviano era la mejor garantía para los intereses británicos en el Plata. El antiguo órgano rosista Agente Comercial, reaparecía con el título Los Debates bajo la dirección de un joven coronel, furioso antirrosista y protoporteño, un tal Bartolomé Mitre. Con Caseros no asumió el federalismo de masas. La burguesía comercial e importadora porteña, desplazada del poder político por el estanciero bonaerense, retornaría luego de décadas para volver a intermediar entre el país y el capital extranjero. Urquiza, en última instancia federal, resultaba incompatible con las chimeneas de Manchester y Londres. Al frente del golpe de Estado, el ultra unitario Alsina con la inestimable colaboración de Mitre.

LA CUÁDRUPLE ALIANZA.

El victorioso Urquiza ingresaba a la ciudad al frente de 30 mil hombres, entre los que además de correntinos, entrerrianos y santafesinos había también orientales y brasileños. El cintillo punzó que lucía con orgullo no impedía que los vecinos lo recibieran con flores desde los balcones y azoteas. Entraba con él Sarmiento, boletinero del Ejército Grande, quien apenas terminado el desfile huiría a Chile por desacuerdo con el proyecto de Urquiza. Tal proyecto, que establecía las bases para un acuerdo destinado a recomponer la Confederación Argentina, reflejaba los viejos postulados federales: declara a la Ciudad de Buenos Aires "capital de la Confederación" y nacionaliza "su territorio, propiedades públicas, su Aduana, establecimientos y empleados". Era el acuerdo de San Nicolás pensado para contrabalancear el poderío arrollador de Buenos Aires. Pero la insolencia de los "13 ranchos" se daría de bruces contra la realidad.  Las burguesías mercantilistas de la cuenca del Plata, enriquecidas casi sin precedentes desde que el "tirano" se vio obligado a aflojar el control aduanero del puerto en 1841, consecuencia de la presión europea que alcanzaría su cenit en la invasión de 1845, permitió la victoria de la Cuádruple Alianza (el Litoral, Paraguay, la Banda Oriental y Brasil). Urquiza y la Confederación habían subestimado el poder de los contrarrevolucionarios de mayo.

¡A CAÑONAZOS A LOS MINISTERIOS!

Ni bien asumido Urquiza, los legisladores porteños comenzaron con la conspiración. Entre todos, se distingue uno por su devoción separatista y reaccionaria. Bartolomé Mitre rechazaba el acuerdo de San Nicolás e invitaba al público de la ciudad imperial a terminar con Urquiza: "He pasado mi vida en los campamentos y mi oficio es echar a cañonazos las puertas por donde se entra a los ministerios." ¡Cuándo no el mitrismo a cañonazos limpios contra la democracia! Era el golpe de Estado del 11 de septiembre (al decir de Jorge Abelardo Ramos, el mes aciago en la historia argentina). El Estado de Buenos Aires, que así se hacía llamar, rompe con la Confederación. Alsina es elegido gobernador de la provincia. En su Gabinete figura Mitre. En la histórica sesión del 31 de octubre de 1853, un ex legislador rosista Lorenzo Torres dirá lo siguiente: "En el país no hay fábricas sino talleres en que los trabajadores alcanzarán si se quiere 500 hombres, y no es justo, por beneficiar a estos pocos, perjudicar a toda la población, haciendo que el pueblo todo compre más caro, lo que abriendo los puertos tendría más barato..." Acá el progresismo neoliberal histórico y contemporáneo; acá el origen de la zoncera de la inflación derivada del proteccionismo industrial, recogida casi medio siglo después por Juan B. Justo.

LIBRECAMBISMO PARA TODOS.

Se achicaba al Estado para "agrandar" la Nación. Los derechos de aduana son llevados a su mínima expresión. Y nada de pensarlos como propulsor de la industria nacional porque, al decir del fundador de La Nación: "La Aduana no es instrumento de protección, sino fuente de rentas." La Ley de Aduanas de 1835 (anulada por Rosas en 1841 ante la presión de Francia e Inglaterra) fue derogada de jure en 1853. A partir de allí, apertura indiscriminada del mercado de la cuenca del Plata. Librecambismo para todos. La reina Victoria estaba pariendo el "granero del mundo". Tres años más tarde, específicamente el 9 de diciembre de 1856, Mitre escribía en el diario El Nacional un artículo titulado "La República del Río de la Plata", en el que sugería abiertamente la separación definitiva del Estado de Buenos Aires y su organización como nación. Buenos Aires había convertido al resto del país en su patio trasero. A través del control de la Aduana y el todopoderoso imperialismo británico, la ciudad-puerto prosperaba ilimitadamente. Mientras tanto, la Confederación, con capital en Paraná, no tenía ni para pagar a los pocos empleados administrativos. ¿De dónde la matriz ideológica de la autonomía porteña conseguida en la reforma constitucional de 1994? Se necesita elaborar una geopolítica interna de y para la emancipación nacional.

LA CUESTIÓN DE FONDO.

En esta Argentina del Bicentenario que retoma de forma progresiva el espíritu y las grandes directrices del Plan de Operaciones, del nacionalismo defensivo de Rosas, la protección de las industrias nativas y de un mercado interno sano y floreciente; en esta Argentina que ha venido recuperando la participación del trabajador en la distribución de la riqueza, el rol protagónico del Estado, la soberanía económica y la democracia de masas como nunca desde el general Perón, reestatizar el predio de Palermo a través de la anulación de su fraudulenta venta a la SRA en 1991 significa mucho más que un mero acto de justicia. En primer lugar, implica continuar con la devolución al pueblo argentino del patrimonio público rematado o vendido a precio vil durante los años noventa. En segundo lugar, la medida tomada por la presidenta recuerda que vencer al monopolio mediático de la semicolonia, democratizar el Poder Judicial (abrumadoramente reaccionario y corporativista) así como desmantelar uno a uno los marcos regulatorio y jurídico de la dictadura y la oligocracia entre 1983 y mayo de 2003, no podrán lograrse sin profundizar en la cuestión de fondo. Es que el proceso de transformación revolucionaria, nacional, popular y democrático exigido por los millones de compatriotas históricamente postergados pasa, en última instancia, por la invariable eliminación del poder cultural y económico de los herederos contemporáneos de Rivadavia, Alsina y Mitre. Pero la medida tomada por la presidenta recuerda también y muy especialmente, que sin una fuerza nacional lo suficientemente unificada en sus objetivos para resistir al capital extranjero, sobrevendrá otro Caseros, desde que Caseros fue la victoria, no ya de la oligarquía criolla intermediaria –simple agente comprador, exportador y mercenario-militar– sino de la burguesía industrial británica (hoy capitalismo financiero y especulador internacional). Los invasores anglofranceses tuvieron su revancha con Caseros. Pero la derrota de Caseros nació del fracaso de Rosas para erigir una política genuinamente nacional, esto es, una que agrupara a todas las fuerzas económicas y sociales que supo encarnar, directa o indirectamente. La presidenta sabrá con qué llenar el predio de Palermo, propiedad del estanciero que no quiso ser gaucho ni caudillo, confiscado por el Estado con la traición de Urquiza, entregado a título gratuito por 20 años (renovable automáticamente) a la Sociedad Rural en 1875, recuperado por el pueblo en 1946 (Fundación Eva Perón), y devuelto a la oligarquía por la contrarrevolución fusiladora en 1955. Casi cuatro décadas más tarde, en línea con el desguace del patrimonio público de los años ochenta y noventa, Cavallo lo termina vendiendo a precio vil a la SRA. Este 2012, una vez más en manos del pueblo. Oscilaciones, como con tantas otras cosas, producto de la irresolución de la cuestión de fondo. Desde su casa matriz en Palermo, la SRA apoyó el progreso de los ferrocarriles, el telégrafo, la producción agrícola, la cultura sarmientina, el genocidio del país autóctono y los golpes de Estado, en definitiva, la plataforma administrativa, política y técnica de la dominación imperialista. Urquiza, héroe de la oligarquía y padre de la Constitución de 1853, tiene su monumento en Palermo. El golpe de Estado del 11 de septiembre es honrado con una importante plaza (Plaza Once). No será el mitrismo del siglo XXI quien emplace monumentos a Rosas, Perón y Néstor Kirchner en la ciudad-puerto. El corazón del predio renacionalizado podría ser el mejor comienzo. Y de allí en más, convertirlo en la plataforma administrativa, política y técnica para renacionalizar la renta agraria argentina (¡la Aduana, la cuestión de fondo!), para usufructo y felicidad de los 40 millones. 

Publicado en:



jueves, 12 de julio de 2012

El campo cuenta porotos y apuesta a una devaluación, por Merino Soto (para “Miradas al Sur” del 08-07-12)



Miradas al Sur. Año 5. Edición número 216. Domingo 8 de julio de 2012

Por

Merino Soto

politica@miradasalsur.com

Alentados por la sequía en Estados Unidos, que disparó el precio de la soja, los productores venden en dosis homeopáticas y juegan con la esperanza de un mayor diferencial cambiario.

Desde hace diez días, el precio de la oleaginosa en los mercados externos no para de subir. Los precios que exhibe el poroto no son, ni más ni menos, que los de 2008, año en que el commodity alcanzó su precio récord, al pagarse US$ 609 la tonelada. Hoy, está a punto de quebrarlo. Sin embargo, los productores ofrecen pocos volúmenes, esperando alguna medida económica que les permita mayores márgenes de ganancia.
El primero de mayo, el poroto llegaba a los US$ 554, logrando así el mejor precio no sólo de 2012, sino, incluso, superando su mejor registro de 2011. Sin embargo, el raid alcista no se detuvo. Bastaron apenas sesenta días para que, nuevamente, el valor fuera quebrado y mostrara cotizaciones que sólo se vieron en plena burbuja financiera de 2008. Un año atrás, el productor vendía su producción a US$ 490. Sin embargo, la diferencia es aún mayor si se tiene en cuenta que en el inicio de la siembra (septiembre de 2011) la soja se pagaba a US$ 445, y llegó en diciembre del año pasado un piso de US$ 404. En síntesis: la mejora a la fecha es del 48 por ciento.

Las razones. El motivo del alza es porque en los Estados Unidos –primer productor mundial de soja– no llueve desde hace poco más de un mes. El panorama es negro. Se estima que el 50% de la cosecha estaría a punto de arruinarse. La única forma de remontar esa situación es con la llegada del agua. Pero, por ahora, sólo brilla el sol.
El productor argentino, conocedor de esta situación y de la alta volatilidad del mercado, apenas entregó sus porotos. Una situación tiene ya varias semanas. La prueba: que no se venden más 50.000 toneladas, volumen que si bien representan el triple de lo que se viene viendo en el mercado local está muy lejos de las 70.000 a 80.000 toneladas que suelen comercializarse cuando hay importantes precios. "Es que el productor espera el techo y especula con eso", dicen los analistas.
En rigor de la verdad, el objetivo de los productores es esperar para ver hasta dónde suben los valores. Siempre con la mira puesta en lo que ocurra en Estados Unidos, donde si llueve, los precios de los granos bajarán, lo que les permitirá a los productores tener un panorama de cara a la próxima campaña.
"Éstos son precios para vender, los productores no creen que la cotización haya llegado a un techo y siguen sin sacar la soja", explican los analistas. En pocas palabras, sigue sin haber interés por desprenderse de la oleaginosa. Algo es cierto, estos buenos valores que refleja la soja muestran a la fecha un importante avance de la entrega del producto destinado a la exportación y a la industria local.
Los datos de la Dirección de Mercados Agrícolas del Ministerio de Agricultura señalan que, a la fecha, los productores cedieron cerca de 28 millones de toneladas, sobre un total estimado de 40 millones. Aproximadamente, un 70 por ciento del total. Normalmente, este porcentaje no suele ser el 60 por ciento, según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). De ese porcentaje, sólo le puso precio al 30 por ciento de la soja, un número similar a lo visto un año atrás (33 por ciento).

A dos bandas. Hoy, la soja disponible para vender se estaría agotando. Sin embargo, quedan unos 12 millones de toneladas en los campos. A números actuales, se trata de unos US$ 7.200 millones que, traducidos en derechos de exportación, representan unos US$ 2.500 millones para el fisco nacional.
Pero además de especular con el alza, los productores también especulan con el tipo de cambio. El productor se maneja entre el dólar oficial ($4,5) y el famoso blue ($6,2). Y si bien no recibe dólares a la hora de realizar la venta de sus granos, el commodity se convierte a pesos al tipo de cambio del momento. La cuenta es simple. Hoy, la soja, aplicados los descuentos por retenciones y comercialización, se paga a US$ 380 la tonelada. Si se hace la conversión con las cotizaciones mencionadas, el resultado es una ganancia del 34 por ciento si se tiene en cuenta el dólar ilegal.
Algo es cierto. En junio pasado, y según los datos publicados por el Centro de Exportadores de Cereales, la liquidación de divisas tuvo una caída respecto de 2011 del 17 por ciento. En otros tiempos solían vender rápidamente sus granos para hacer frente a deudas, como son los pagos de impuestos, insumos y demás vencimientos. En la actualidad, al decir de los hechos, la situación parece otra.

Perspectivas. En definitiva, a los productores rurales les conviene una moneda americana más cara, que les permita aumentar el poder adquisitivo de los dólares que sacan de sus cosechas. Esto, sumado a las fuertes alzas de la soja por los malos pronósticos que pesan sobre los campos estadounidenses, seguramente generará valores aún mayores. Una perspectiva que da para pensar que los porotos seguirán siendo más que buenos al tipo de cambio actual.
Si hablamos de devaluación, debemos pensar que, durante la década del ’90, el tipo de cambio de la convertibilidad fue la razón central para entender el crecimiento en el poder de compra de los productores pampeanos. Lo que hizo que haya una evolución productiva tanto en superficie como en la actividad. Tendencia que llevó al monocultivo y que significó luego la concentración económica y su aceleración.
El escenario del campo argentino se transformó a partir de 2001 debido a las políticas macroeconómicas que llegaron luego de la devaluación y la pesificación de los créditos. Esto originó un aumento de la rentabilidad de los productores pampeanos, donde la pesificación de las deudas y el 3 a 1 les permitió reubicarse en el espacio productivo.
El rasgo de los productores pampeanos capitalizados, comparados con productores de otras zonas, hace que tengan una capacidad de resistir ante a ciertas situaciones económicas.

Publicado en :

http://sur.infonews.com/notas/el-campo-cuenta-porotos-y-apuesta-una-devaluacion

lunes, 11 de junio de 2012

El delirio de revivir la 125, por Merino Soto (`para “Miradas al Sur” del 10-06-12)


Arriba : Bronca en las rutas, sonrisas entre ellos. El lockout en desarrollo desnuda diferencias internas. (TELAM)

Miradas al Sur. Año 5. Edición número 212. Domingo 10 de junio de 2012

Por

Merino Soto

politica@miradasalsur.com

El miércoles pasado arrancó un nuevo lockout patronal de las entidades del campo para decirle “no” a la suba de impuestos. Sin embargo, si bien hubo movilizaciones a la vera de las rutas, el mismo no llega a cubrir una cuarta parte de lo visto cuatro años atrás. Hay productores que critican la protesta. Frente a esto, los presidentes rurales ya piensan en hacer un parate y evaluar lo magro de la medida. Para el Gobierno, la Mesa de Enlace “no tiene entidad” y rechazó la falta de diálogo con el sector. Habrá aumentos en los productos agropecuarios. El paro, que finalizará a las 24 horas del martes 12, tiene como objetivo rechazar el revaluó que el gobierno bonaerense aplicó sobre dichos campos y que implicará que muchos productores pasen a pagar desde ahora Bienes Personales. Ésta es la esencia de la cuestión.
De esta forma y como hace cuatro años, los grandes estancieros cruzaron la tranquera para oponerse a pagar más impuestos. Pese a la gran rentabilidad que están generando los commodities agrícolas, llegando a precios que sólo se vieron en plena burbuja financiera de 2008, rechazan una suba en la valuación de sus tierras, ya que para ellos no reflejan su verdadera cotización en el mercado.
La reforma impositiva, que tiene un cariz fuertemente progresivo, busca designar el “valor óptimo” de las 300.000 partidas en la que está divido el territorio bonaerense. Cabe recordar que las partidas no son más que la distribución de las hectáreas en la cual se divide la provincia, y que pueden ser de media hectárea o de 15.000 hectáreas.
Ya la ministra de Economía de Buenos Aires, Silvina Batakis, explicó en varias oportunidades que “el 62% de las partidas del inmobiliario rural de la provincia bajarán o quedarán igual”. La titular de la cartera de Hacienda provincial destacó también que “a los campos afectados por sequía e inundaciones se les pospondrá el impuesto o no pagarán impuestos”.

Un acto fallido. La nueva norma no es más ni menos que “una medida patrimonial” y que sólo afectará con fuerza al último decil de las tierras más caras, que pasarán a pagar un gravamen de $20 a $100 por hectárea al año. Además, es fuertemente progresiva, ya que también “desgrava la inversión rural”. Pero los productores no quisieron esperar a ver si esto se cumple en los papeles y se lanzaron a las rutas para decirle “no” al revalúo.
Durante una conferencia de prensa, los representantes del agro buscaron instalar por todos los modos que el paro no sólo tenía que ver con el aumento en los campos sino también con otras cuestiones. Una de ellas fue el dólar. Es así que pidieron la eliminación de los derechos de exportación, ya que “algunas actividades venden su producción a un dólar de $2,80, adquiriendo muchos de sus insumos a un dólar valuado entre $5,80 y $6, fruto de las crecientes restricciones implementadas a partir del 31 de octubre de 2011”, manifestó el comunicado de las cuatro entidades.
Al respecto, el presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Rubén Ferrero, aclaró que no se habla de “devaluación porque sabemos que afecta a los sectores más desprotegidos”, reconociendo que lo ideal es que se saquen las retenciones, puesto que eso mejorará “la rentabilidad de muchos productores”, mas luego aclaró: “Competitividad”. Un acto fallido.
Los dirigentes también remarcaron que no habrá cortes de rutas. Pero eso no dependerá de ellos, sino de las propias bases que, tiempo atrás, fueron las que empezaron a bloquear los caminos. Esto fue algo que el propio presidente de la Federación Agraria Argentina (FAA), Eduardo Buzzi, buscó dejar en claro: “Vamos a estar con asambleas, actos, presencias, piquetes, pero nunca con cortes de ruta”. A diferencia del 2008, el campo busca estar bien con la población. En pocas palabras, se trata de “una estrategia amigable”. Buzzi sabe muy bien que no puede ponerse a la sociedad en su contra. El desabastecimiento fue el quiebre.
Miradas al Sur pudo saber por fuentes cercanas a distintos presidentes rurales, que Coninagro buscó frenar la medida y postergarla, pero la Sociedad Rural y Confederaciones Ruales Argentinas querían “hacerlo sí o sí”.

Frío, mucho frío. Durante el conflicto por la 125, el campo supo tener en la calle más de 500 asambleas. Hoy, y sobre datos de la misma Federación Agraria, apenas son 50. Es decir, sólo un 10%. Los mismos se concentran en Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos. En pocas palabras, los pequeños productores no apoyaron la medida y, segundo, sólo salieron los más afectados en el Impuesto a los Bienes Personales.
Pero para evaluar el alcance la medida basta escuchar al presidente de la filiar de FAA en San Pedro, Silvio Corti, al reconocer “que las asambleas son mucho más tranquilas que las del 2008”. “Hoy no hay clima y no creo que vaya a haber como en la 125. El paro está muy frío”, agregó Corti.
La última vez que el campo se movilizó fue a principios de enero de 2011. La medida llevó a que se haga un acto en Bahía Blanca adonde asistieron quinientas personas.
Pero también hubo rechazos a la medida. Y esto muestra una vez más la fuerte interna que tiene Eduardo Buzzi dentro de su entidad. El federado busca su reelección al frente de la Federación Agraria, la cual comanda desde hace más de 12 años.
Lo cierto es que todo esto salió a la luz. Para el presidente de la filial de San Andrés de Giles, Pablo Díaz, en una reunión con sus asociados plantearon “discrepancia con la medida. No es el momento de generar un conflicto cuando el mundo está teniendo grandes conflictos económicos y sociales, hay que afianzar la producción y apostar al país”.
Díaz afirmó que “la medida está teniendo una repercusión muy relativa, ya que hay muchos compañeros que no están conformes porque no es el momento de generar una medida de fuerza; esto nos pondría al borde del abismo”.
El mismo escenario fue planteado por la filial La Tigra, de Chaco, donde su presidente, Roberto Polich, apunto contra Buzzi al recordar que “cuando necesitó hacer política, vino a la provincia, pero cuando le pedimos que se ponga al frente del reclamo de los productores chaqueños nos dejó huérfanos”.
Frente a esto, Buzzi ya adelantó que la medida terminará el martes y no habrá otro paro. Quizás empezó a darse cuenta de que la Mesa de Enlace ya no es la de años anteriores. Las pruebas lo demuestran. El paro no tuvo el alcance esperado y sólo se enfoco en las rutas bonaerenses. No hubo acompañamiento de los pueblos del interior. El reconocimiento vino desde el vicepresidente primero Julio Currás. “Tenemos que hacer un balance el día martes, cortar ahí y ver cómo seguimos”.

Un dato. Un comunicado de la Federación de Transportadores Argentinos (Fetra) indicó que a “la fecha, el acatamiento ha sido bajísimo y no ha generado impacto alguno en el comercio de granos”. Los transportistas atendieron el llamado por pedidos de fletes de un gran “número de productores y acopiadores que no adhieren al cese de actividades”.

Diálogo. Los ruralistas se quejan de que no hay diálogo con el Gobierno, pero desde el Ministerio de Agricultura lo negaron. “Asumí hace cinco meses este cargo y me he reunido con Coninagro hace 20 días, me reúno con dirigentes de CRA, de sociedades rurales, de Carbap, hablo con (Ider) Peretti y hablo con (Jorge) Ruiz, de Federación Agraria (de Entre Ríos), como también hablo con (Hugo) Biolcati de la Sociedad Rural”, detalló el responsable de la cartera, Norberto Yauhar.
Yauhar destacó que no tiene “problemas de diálogo con los referentes del sector, pero cada uno de ellos representan diferentes intereses y no tiene sentido recibirlos a todos juntos”.
El funcionario explicó que las políticas del ministerio y del Gobierno están con “los productores, las cooperativas y los dirigentes de las organizaciones que están en cada provincia y que tienen realidades distintas”.
“No es la misma Federación Agraria la que está en La Rioja que la que está en la zona núcleo o la que está en la Patagonia”, dijo a modo de ejemplo.

Desabastecimiento. El paro se vio en el Mercado de Liniers. Y es que Buenos Aires aporta el 70% de la carne que consumen los porteños. Pero la vuelta de los animales podría venir con aumentos y complicaciones. Desde el Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas ABC, su presidente, Mario Ravettino, informó que el paro del campo podría “implicar un aumento de la carne en el mostrador y complicaciones para la exportación”.
Ravettino se mostró preocupado porque actualmente está en el país una comisión sanitaria de la Unión Europea que recorre las plantas frigoríficas, “y hoy no hay reses para mostrar el trabajo que hacemos”. La exportación a este continente le genera al país ingresos por u$s300 millones. Perdemos todos.
En los puertos de Rosario la cosa fue distinta. La baja entre el miércoles y viernes fue de apenas un 30%. Los camiones siguieron llegando para cargar los barcos. A la fecha había cerca de 30 buques esperando los granos. Por cada día de espera, los mismos deben pagar u$s50.000. Y ni hablar de las divisas que se demoran en ingresar al país por el paro.

Publicado en :

http://sur.infonews.com/notas/el-delirio-de-revivir-la-125

domingo, 10 de junio de 2012

Los principales productores rurales del mundo pagan mucho más que acá, por Federico Schmalen (para “Tiempo Argentino” del 10-06-12)



El trasfondo del lockout patronal

Un análisis comparativo con los EE UU, Brasil, Canadá y Australia muestra que allí pagan más impuestos
por la propiedad de la tierra y, además, cuentan con normas de actualización periódica de la valuación fiscal.

Por:
Federico Schmalen

El lockout agrario que se extienpor todo el país durará hasta el próximo martes impulsado por las cuatro entidades agrarias en repudio a la reforma tributaria en la provincia de Buenos Aires. Los dirigentes de las entidades justifican la medida alegando una supuesta “asfixia fiscal” que podría comprometer la rentabilidad del sector y hasta la competitividad del mismo a nivel internacional.

COMPETIDORES. La Argentina es el tercer productor de soja del mundo y explica el 20% del mercado mundial. Por delante se ubican los Estados Unidos con un 37% y Brasil con un 25 por ciento. La estructura productiva agraria basada en una explotación extensiva y de exportación de cereales y oleaginosas y, ahora en menor medida, de leche y carne, la asemejan además a países como Australia y Cánada.
Un análisis basado en datos oficiales de aquellos países demuestra que, en rigor y con diferentes características, la estructura tributaria que se aplica a la tierra es tanto o más gravosa que la que existía en nuestro país antes de la reforma bonaerense e, incluso, a posteriori de la misma.
Así, el argumento de las entidades agrarias que sostienen que el aumento del inmobiliario rural los coloca en una suerte de competencia desleal con relación a sus competidores no se sostiene e, incluso, se les vuelve como un boomerang.
En todos los países analizados los productores agropecuarios pagan, bajo diversas formas, impuestos sobre la propiedad de la tierra.
En tres de esos países (EE UU, Canadá y Australia), estos impuestos son “estatales” (provinciales) y no federales (nacionales), al igual que en la Argentina. En el caso de Brasil, se aplica un impuesto federal (ver recuadro).
En los Estados Unidos estos impuestos se aplican en 50 de los 54 estados (provincias). En Canadá estos se aplican en casi todos los estados con la excepción de aquellos con escasa producción agropecuaria como, por ejemplo, Nova Scotia.
En Australia, en los estados de Western Australia y Tasmania son impuestos estatales, mientras que en el resto son impuestos municipales (Local Councils Act).
En estos tres países, se diferencia el “impuesto a la tierra agropecuaria” del “impuesto a la propiedad inmobiliaria urbana”.
La principal diferencia entre ambos impuestos está basada en el método de valuación de las propiedades: en el caso de las propiedades urbanas, la valuación fiscal se basa en encuestas sobre los “precios de mercado” de las edificaciones, actualizadas periódicamente. Mientras que en el caso de las tierras agropecuarias, se usa, en esencia, el método de calcular el “precio de la tierra” mediante el descuento del flujo de renta neta agropecuaria según zonificaciones ad hoc y, por ende, los resultados dependen principalmente de los precios de los productos agropecuarios, de los costos de producción y sus variaciones.
Estas diferencias de enfoque se justifican para evitar que la valuación fiscal de las tierras esté afectada por componentes especulativos en los mercados inmobiliarios rurales.
En los tres países, las construcciones en las fincas (casas, galpones, etcétera) quedan fuera del cálculo de la valuación de la tierra agropecuaria. Se valúan con métodos similares a los de la propiedad urbana y se las tasa en esa forma, cosa que, de forma menos gravosa, ocurre también en la Argentina.
En los tres países, la actualización de la valuación periódica de las tierras agropecuarias está legislada y se realiza en forma anual o, en su defecto, periódica y en lapsos relativamente cortos (máximo cinco años).
En la provincia de Buenos Aires han pasado más de 15 años desde el último revalúo general.
En los tres países existen organizaciones públicas y procedimientos reglamentados para el proceso de valuación de las tierras agropecuarias (y de las propiedades inmuebles urbanas también), que implican la existencia de una tecnocracia, sistemas de negociación y de arbitraje.
Con relación a las alícuotas no se han encontrado datos globales sobre el parámetro. Sin embargo, datos parciales indican que la típica alícuota sobre el valor de la tierra agropecuaria oscila alrededor del 1,8% anual en los EE UU (Estado de Winsconsin) y un 2% en Canadá.
Con relación a la valuación fiscal de las tierras agropecuarias y su relación con las valuaciones de mercado existen, al igual que en la Argentina, pocos datos disponibles para establecer de manera fidedigna un diferencial entre uno y otro.
Sin embargo, un trabajo de John Anderson, “Measuring Use-Value Assessment Tax Expenditures” (1996), desarrollado para los casos de Nebraska y Omaha estableció que la relación entre Valuación Fiscal y Precio de Mercado en Nebraska (Lincoln) es de un 63,9% y del 24,77% para Omaha.
Otro informe realizado en 2002 por Rebecca Boldt, “Impact of Use Valuation on Agricultural Land values and Property Taxes”, para el caso de Winsconsin, estableció que hasta 1995, con valuación fiscal basada en “precios de Mercado” de la tierra, los impuestos sobre la tierra tenían una incidencia del 30% en promedio sobre las ganancias por unidad de superficie. A partir de entonces, se cambió el régimen y se empezó a valuar según el “use value”. Así, en 2000, la Relación entre Valuación Fiscal y Precio de Mercado en Winsconsin fue del 33 por ciento. Comparando con los precios de mercado para North Dakota en 2008 (Land values. USDA. 2011): U$S 770, la Relación entre Valuación Fiscal y Precio de Mercado sería del 45,45 por ciento
Si bien aprecia una dispersión bastante amplia en promedio, la Relación entre Valuación Fiscal y Precio de Mercado es del orden del 40 por ciento.
En Canadá, el precio de la tierra se ha incrementado un 26% entre 2005 y 2008 que contrasta con el incremento registrado en los Estados Unidos, que fue de un 80% entre 2003 y 2011.
En la Argentina ese incremento en la valuación llega hasta el 700% para el mismo período. Los diferenciales están vinculados con el tipo de producción que se realiza en cada uno de los países donde el incremento del precio de la soja (al cierre de esta edición la tonelada llegaba a los U$S 524) incide exponencialmente.
Si la hubiera, la competencia desleal, en rigor, es la que ejerce el sector rural de la Argentina con relación a sus competidores que, además, se ve agravada por las condiciones laborales que impone sobre los trabajadores del campo y que, recién ahora, busca ser revertida al en términos legales (Renatre y Estatuto del Peón). Un estudio minucioso de la envergadura de ese diferencial internacional será materia de otro artículo. Para concluir, compartimos una contundente cita de Adam Smith en su célebre obra La Riqueza de las Naciones de 1776: “Los terratenientes son la única de las clases sociales que perciben su renta sin que les cueste trabajo ni desvelos. La perciben de una forma espontánea. Esta situación tan cómoda y segura, no sólo los convierte a menudo en ignorantes sino en incapaces para la condición necesaria para prever y comprender los efectos de cualquier reglamentación pública.” <

Brasil, un ejemplo a seguir

En el país vecino, que es el segundo productor mundial de soja, a diferencia de los otros casos estudiados incluyendo el de la Argentina, se aplica el Imposto sobre a propriedade Territorial Rural (ITR) que es de carácter nacional y no provincial o municipal, como sí lo es en los Estados Unidos, Canadá, Australia y la Argentina.
El mismo fue establecido a través del Art. 153, VI, de la Constitución Federal.
El ITR recaudó en 2009, 431 millones de reales (unos 250 millones de dólares). Esto representó un 0,04% de los ingresos tributarios totales del país.
Resulta interesante destacar que el ITR, a partir de 1996, se hace sobre la valuación fiscal que declara el propietario y que esa valuación se usará para fines de eventual expropiación.
Este mecanismo apunta a forzar a los propietarios a declarar un valor muy cercano al de mercado.
Los resultados de este mecanismo son contundentes: como resultado de su aplicación, entre 1992 y 1999, la recaudación se incrementó en diez veces.
Con todo, muchos críticos brasileños dicen que a pesar de ese riesgo, los propietarios rurales subdeclaran en hasta siete veces el valor real del mercado.

Entrevista a Luis Basterra, presidente comisión de asuntos agrarios de la Cámara de Diputados de la Nación (FpV)

–¿La reforma tributaria afecta la competitividad internacional del campo argentino?


–El valor de un bien de producción está en función de la rentabilidad que produce. El revaluó que se dé responde al mismo criterio. Cada distrito en función de sus instancias de representación de la ciudadanía definirá cual es el valor adecuado. En la Argentina hay casos como el de la provincia de Buenos Aires donde estaba muy atrasado con relación al genuino valor.


–Hay una dramática falta de datos y mecanismos institucionales para actualizar la valuación como, por ejemplo, ocurre en los Estados Unidos... ¿Por qué?


–El impuesto inmobiliario ha estado por debajo de lo que debería. Por eso los sistemas informáticos no han sido actualizados. El bien quintuplicó su valor demostrando que se trata de una actividad que ha creado una gran rentabilidad. Eso pondrá el foco de los legisladores en la actualización de esos valores y en buscar un mecanismo de modernización para obtener un aporte equitativo de cada miembro de la sociedad a los fiscos municpales, provinciales y nacionales.


–¿La rentabilidad se afectará o todavía hay margen?


–Si la producción viene en un crecimiento sostenido, quiere decir que hay gran rentabilidad. Esto no significa que haya años puntuales, como esta campaña que, en determinadas regiones, haya tenido un impacto negativo y que existen instrumentos que consideren la pérdida de rentabilidad circunstancial. Pero la actividad es rentable. Todos los indicadores marcan incrementos productivos. Aquellos que han caído estuvieron vinculados a problemas climáticos y no de competitividad intrínsecos a la actividad. Mientras los campos no bajen su valor en el mercado estarán indicando una alta rentabilidad.


–Hay versiones que indican que no se estaría liquidando la cosecha de soja para presionar sobre el tipo de cambio... Estas protestas contra la reforma tributaria ¿no buscan, en realidad, presionar sobre la política macroeconómica?


–Lo que disparó las medidas fue el revalúo bonaerense. Sin embargo, la protesta es nacional, lo que indica que hay intereses más generales. Empiezan a emerger otros elementos respecto de la política agropecuaria. Pero hubo una elección que respalda la política del gobierno sobre la posición de las entidades agropecuarias. Ellos representan un pensamiento parcial.


–¿Hay una agenda pendiente del gobierno en la política agropecuaria que anuncia más enfrentamientos?


–En el campo no hay un pensamiento homogéneo. La Federación Agraria, en temas como concentración de tierras, no tiene la misma visión que el resto de las entidades. La gran mayoría de los productores no está en ninguna de las cuatro entidades. Uno debe suponer que el pensamieto lícito de estas entidades responde a sus intereses económicos y a su forma de entender el sector agropecuario. Pero no está en riesgo la sustentabilidad del sector. Esto no implica que no aspiren a mayores rentas, pero la sociedad, a través de las elecciones, define qué tipo de sociedad transita y se ha definido por el modelo con una política de cambios diferenciados según rentabilidad.


–Con el traspaso del Renatre y la modificación del estatuto del peón, ¿ya está resuelto el problema laboral en el campo?


–Desde el punto de vista institucional se ha equiparado al peón rural como a cualquier trabajador. Son avances que dan herramientas para actuar.

Publicado en :

http://tiempo.infonews.com/2012/06/10/eco-78002-los-principales-productores-rurales-del-mundo-pagan-mucho-mas-que-aca.php

martes, 5 de junio de 2012

El nuevo paro patronal del campo, por Alejandro Horowicz (para “Infonews” del 04-06-12)



La batalla campera de 2008 le aportó al sector una importante reducción tributaria, logrando una suerte de mínimo histórico. Mínimo que no está dispuesto a incrementar significativamente, al menos bajo métodos puramente parlamentarios. De modo que la batalla planteada tiene en principio un objetivo preciso: conservar las conquistas de 2008.

Por:

Alejandro Horowicz

La fiesta de acabó, no hay plata para enviar a las provincias. El pato de la boda volvemos a ser nosotros. Es brutal y la única respuesta es la protesta”, sostuvo Hugo Luis Biolcati, en afinada sintonía con el intento de expandir un furibundo clima nacional anti K. El dirigente de la Sociedad Rural justificó el paro agrario nacional, mientras proclamaba: “Nosotros recomendamos que no haya cortes. Vamos a esperar que la presidenta no tome el rol de irritar como en 2008. De nuestra parte tomaremos medidas para apaciguar el nivel de crispación.” Algo suena en falsete, la desproporción entre los acontecimientos (incremento del impuesto inmobiliario rural para terratenientes multimillonarios, mantenimiento de la alícuota para productores medianos, y disminución en el pago para los pequeños, en la provincia de Buenos Aires) y la respuesta de la trabajosamente reconstituida Mesa de Enlace.

Ese discurso apocalíptico excede cualquier lectura sectorial. Es cierto que los terratenientes argentinos están acostumbrados a no pagar impuestos de verdad. Pero una cosa es una tasa muy baja, y otra negarse directamente a tributar (¿desobediencia civil, estrategia política, conservación de privilegios conquistados?). Una lectura de la serie que arranca en el año 2000 (fecha catastrófica por cierto, y por tanto una suerte de piso absoluto, junto a 2001) permite visualizar la creciente insignificancia de lo recaudado.

Un ejemplo sobra: los montos ingresados en concepto de impuesto automotor (en la provincia de Buenos Aires, para los 12 años considerados) resultan siempre superiores al impuesto inmobiliario rural. Más aun, esta desproporción tiende a incrementarse a favor del impuesto automotor, y aun así Biolcati consideró que el revalúo sancionado en la Legislatura bonaerense “va a paralizar la economía”. Ergo, el intento de fogonear un clima similar al de 2008 abandona el terreno de las hipótesis. Con una diferencia: esta vez el sector no dispone de “error” oficial. La 125, que no distinguía entre pequeños, medianos y grandes productores, no existe. Pero el tin-tin de algunas pocas cacerolas, registrado por TN en Coronel Díaz y Libertador, intenta salvar la ausencia, conectando malhumor dolarizado y terrorismo verbal con suficiente respaldo mediático.

DOS LECTURAS COMPLEMENTARIAS. En el año 2000, el monto recaudado como impuesto inmobiliario rural ascendió a 126,76 millones de pesos, en la provincia de Buenos Aires. La recaudación total: 3838 millones, según información del Ministerio de Economía provincial. De modo que la tierra aportaba el 4% del total, cuando los automotores aportaban 401,3 millones, lo que equivale a más del 10 por ciento. Vale la pena retener estas proporciones. En 2001 todo se volvió a reducir, pero la proporcionalidad se mantuvo, y cuidado, no estoy diciendo que los montos fueran “adecuados”, sino simplemente cuáles eran. En 2003, toda la recaudación pega un salto superior al 25%, y el impuesto rural todavía lo acompaña, y otro tanto sucede en 2004. En el ínterin, los precios agrarios internacionales de las materias primas, a caballo de la burbuja financiera alentada por Wall Street, siguen en picada ascendente. Sin embargo, en 2005, con una recaudación total de 8375 millones de pesos, el inmobiliario rural sólo aporta 247,26, lo que supone el 3% del total, mientras el automotor marca 469 millones de pesos, comportamiento que se mantiene idéntico en 2006.

Vale la pena poner en foco los tres años siguientes. La recaudación del impuesto inmobiliario rural bonaerense de 2007 resultó casi idéntica (437,7 millones) a la de 2008 (435,9) y en 2009 el milagro vuelve a repetirse: 437,4 millones. Ese año hubo un intento de revalúo fiscal, pero la presión de las patronales camperas y la blandura del gobernador bonaerense permitieron que las cosas continuarán por la misma senda.

Eso sí, la recaudación total no dejaba de crecer y la presión tributaria por hectárea en la provincia de Buenos Aires, que en el año 2000 ascendía a 22 dólares por hectárea, siguió casi idéntica. En 2007 el total recaudado suma 12.946 millones de pesos, y el aporte del campo apenas superó el 3% del total; al año siguiente, la tributación pega un brinco al superar los 17 mil millones, mientras el aporte rural se mantiene congelado a valores absolutos, y en términos relativos desciende por debajo del 3%, para volver a caer en el 2009 en valores absolutos y relativos. Es decir, se derrumba hasta el insignificante 2% del total. Ahora se explica el “desfinanciamiento” provincial: las tierras más feraces del país y por cierto las más caras, apenas tributan.

Para terminar de entender. La batalla campera de 2008 le aportó al sector una importante reducción tributaria, logrando una suerte de mínimo histórico. Mínimo que no está dispuesto a incrementar significativamente, al menos bajo métodos puramente parlamentarios. De modo que la batalla planteada tiene en principio un objetivo preciso: conservar las conquistas de 2008. Modificarlas “irrita” a Biolcati, y por tanto a la Mesa de Enlace. Por cierto, en 2011, el total tributado en la provincia suma 34.831 millones de pesos, el aporte rural llegó hasta los 722,62 (algo más del 2%) y los automotores triplican esa cifra con 2.155,24 millones de pesos. Y ese es el límite de lo “tolerable”.

Dato adicional, una hectárea en Pergamino en 2000 se compraba a 3000 dólares, y ahora cotiza 15 mil. Por tanto, los ingresos al fisco aportados por los propietarios de las mejores tierras de la Pampa Húmeda se ha reducido, mientras los demás actores económicos incrementaron los aportes, de un tesoro cuya principal recaudación nacional sigue siendo el impuesto al consumo popular, mediante el cobro del IVA (21%, el sistema tributario nacional forma parte de los más regresivos del mundo).

Conviene recordar que apenas 50 propietarios poseen 3,2 millones de hectáreas, y que 1556 son dueños del 32% de la tierra (7,9 millones de hectáreas), mientras 102 mil se reparten el resto de la provincia de Buenos Aires.

Tan fenomenal concentración, si bien no es el resultado directo del monocultivo sojero, ha sido impulsado por precios internacionales que se mantienen, pese a que la moneda norteamericana sufre un evidente proceso de devaluación. Acompañando ese comportamiento, de las 30 millones de hectáreas destinadas al cultivo, en 1995 casi 5 millones se dedicaban a la soja; en 2003, 10 millones de hectáreas se dedicaron a tan rentable actividad, y en 2008 –año del conflicto por las retenciones móviles– la cifra ascendió a 15 millones. En la actualidad la soja supera los 19 millones de hectáreas.

Es decir, el saldo de la balanza comercial está estrechamente determinado por el comportamiento del sector, de ese saldo dependen tanto los excedentes requeridos para pagar los servicios de la deuda externa, como la política de acumulación de divisas del Banco Central, y los montos que se giran al exterior por parte de las empresas extranjeras y nacionales. Nadie debe olvidar que una crisis global funciona como una inmensa aspiradora financiera, y los países que la soportan no tienen otro camino que frenar las maniobras que facilitan el saqueo.

Eso sí, no debemos equivocarnos, una cosa es el chiquitaje que “aterrado” compra en el mercado informal, y otra muy distinta los operadores bancarios. Por esa tranquila ruta salen miles de millones de dólares, de un sistema que hasta el momento sigue facilitando la libre circulación de capitales.

Publicado en :

http://www.infonews.com/2012/06/04/economia-24272-el-nuevo-paro-patronal-del-campo.php

domingo, 29 de enero de 2012

¡¡¡ ¿ Por qué tanta difusion al Famatina, y no se habla de los daños de los agroquimicos? !!! , por Claudio Ponti (para “Peronista hasta la muerte")


Yo estoy de acuerdo con la lucha bien intencionada contra el Famatina, pero no me sumo a los giles, que les hacen el caldo gordo al Grupo Clarin, a La Nacion, y a la oposicion( posicion parecida es la de Víctor Heredia). mira que hasta Pino Solanas, que saco un 0,86 de los votos vuelve a tener vida politica gracias a TN. Sí estoy de acuerdo con la explotacion minera, por parte del estado nacional, cuidando el medio ambiente, como lo establecia la Constitucion de 1949.
Ya discuti con mucha gente por este tema, el cianuro que ellos dicen envenena las aguas, no es que no sea cierto, pero esta muy exagerado, mira este veneno se usa en entre un 86 a 90 % para fusionar el plastico, todas las botellas de gaseosas retornables, por ejemplo, tienen un alto porcentaje de cianuro.
Les pido a los kumpas que asi como se sumaron al tema Famatina, se sumen a la exposicion a los agroquimicos, que sufrimos los pueblos rodeados por "el yuyo maldito", la soja. "el mas benevolo", que es el glifosato(roundap), pasó según la Organizacion Mundial de la Salud de categoria 4, en las décadas pasadas, a categoria 2(venenoso para el ser humano , animales y plantas), se esta limitando su uso, en la mayoría de los países. se lo considera muy cancerigeno, además de otras muchas enfermedades. pero esto no les basta al angurriento, nada solidario y oligarca hombre de campo, usan productos prohibidos como el endulsolfan(mata bichos de la soja), si no tambien el 24-d, que es el agente naranja usado por ee uu, en la guerra de vietnam, ambos muy venenosos, lo que se conoce como banda roja, clase 1. Pero a ellos como a muchos politicos y ONG supuestamente ambientalistas,(truchas), la mas conocida Greenpace, no les interesamos, sabes porque: Monsanto los produce, esta empresa francesa, que nos usa como ratas de laboratorios, soborna políticos, periodistas etc..., banca por ejemplo la Facultad de Ciencias Agrarias de Rosario, ubicada en Zavalla, santa fe.
Binner salio a decir que el glifosato es inocuo, así voltearon en Santa Fe los proyectos de ley del diputado Gerardo Rico y Claudia Saldaña del FPV, basados en el fallo de San Jorge, Santa Fe, y ratificado por la Cámara de Apelaciones acá.
Les dejo un link: http://www.fmactivavera.com.ar/2011/02/prohiben-fumigar-en-san-jorge-y-binner-defendio-al-glifosato/). Y el de Mónica Peralta de la UCR, donde se establecía, principalmente el primero, una zona de exclusión para la aplicación de este veneno (acá ademas de diputados y senadores socialistas, cabe aclarar que se sumaron los pro campo reutemistas). como a esta gente llorona, enriquecida, gracias a Néstor y Cristina, porque antes estaban todos fundidos, nosotros no les interesamos, ellos(la gente de campo, que amenazan con salir a cortar las rutas), solo buscan rédito económico para seguir engrosando sus ya grandes arcas de dinero, la salud de las personas no les importa un carajo.
¡¡¡ Por ello pido, que como se hizo la campaña en contra del Famatina, se difunda y se haga lo mismo con los agroquimicos!!!

por Claudio Ponti.
Universidad Nacional del Sur
29-01-12

Publicado en :
http://peronistahastalamuerteclaudio.blogspot.com/2012/01/me-pregunto-porque-tanta-difusion-al.html?spref=fb

lunes, 19 de diciembre de 2011

FRASCHINA EN “LA CÁMPORA” DE LUGANO (SEGUNDA PARTE), por Adrián Corbella (para “Mirando hacia adentro”) :

Arriba : Facundo Roma, comunero del FpV por la "8" : Gonzalo Flores, economista ; Juan Santiago Fraschina, economista disertante invitado por "La Cámpora" de Lugano.

INFLACIÓN Y SOJIZACIÓN

Fraschina señaló que los sectores liberales ponen énfasis en sus críticas en la inflación porque las políticas de ajuste en que piensan para contenerla aumentan la pobreza, lo que a su vez aumenta el saldo exportable de alimentos que pueden vender los sectores rurales a precios internacionales.

Otra muletilla que utilizan es considerar al aumento salarial y del consumo como causantes principales de la inflación.

El costo laboral , el valor del salario, representa en algunas empresas sólo el 3% del costo total, por lo que sólo puede tener una incidencia bajísima en la inflación. En realidad, continuó Fraschina, apuntan a eliminar las convenciones colectivas de trabajo, las paritarias.

Por otra parte, cuando apuntan al consumo, olvidan toda la cadena comercial que del productor al minorista, pasando por las grandes empresas formadoras de precios.

Luego, el economista invitado pasó a hablar de la inflación, relacionándola con el tema de las retenciones.

Fraschina explicó que el campo argentino obtiene enormes ganancias no porque sus productores trabajen más o mejor que en otros países, sino por la impresionante fertilidad de la tierra. Esta tierra fértil es un “recurso natural” argentino, equiparable al petróleo de Venezuela o el cobre de Chile (en ambos casos bajo el control del Estado).

En nuestro caso, como el campo está en manos privadas, el Estado absorbe, vía retenciones, parte de esa ganancia extraordinaria que no es producto del trabajo del productor sino un plus que brindan las condiciones naturales del país.

Esa renta diferencial agraria tiende a incrementarse porque la soja, aún con algún retroceso temporal en su precio, tiene una tendencia a subir de precio. Y esta subida continuará en la medida en que siga creciendo la economía china, ya que los chinos se alimentan con cerdos que a su vez comen soja. El 92% de la soja argentina se exporta, mucha de ella a China.

Entonces, las retenciones impiden que la renta agraria diferencias, un recurso nacional, quede en manos exclusivas de los productores rurales, y evitan que el precio internacional de los productos se traslade al mercado interno.

Si el productor rural recaudara la totalidad de la renta sojera, su margen de ganancia sería tal que las demás producciones agrícolas o ganaderas simplemente desaparecerían, pues nadie quería esforzarse con productos de “baja” rentabilidad. Como hoy en día, al no existir retenciones móviles, la renta sojera sigue siendo bastante más alta que la de los demás productores, éstos intentan igualarla subiendo los precios de los demás productos agrícolas y ganaderos. Esto se ve claro, por ejemplo, en el aumento del precio de la carne en los últimos años :

“La carne subió porque no se pudo bajar el margen de ganancia de la soja”

Fraschina señaló que esto es lo que explica un artículo aparecido un tiempo atrás titulado “La culpa de la inflación la tiene Cobos” ; aunque Fraschina puntualizaba que la responsabilidad era más bien de “la hija de Cobos”, que, según el ex vicepresidente, fue la que lo convenció de su no positivo voto.

Y concluyó :

“La retención es una política antiinflacionaria”

MODELO INDUSTRIALISTA INCLUSIVO O MODELO AGROINDUSTRIAL EXPORTADOR :

Fraschina planteó la oposición entre dos modelos : el kirchnerista, y el otro, al que llamó “agroindustrial exportador”, y vinculó con Duhalde y Biolcati.

Este segundo modelo se centra en la exportación de ciertos bienes primarios (soja) e industriales (automóviles) al mercado externo.

Necesita para funcionar los mayores niveles de pobreza posibles, ya que esto proporciona una mayor competitividad a la economía (menores salarios) y mayores saldos exportables de alimentos (ya que la población empobrecida consume poco y “libera” producción para el mercado externo).

El modelo K busca una industrialización “inclusiva” en la que el mercado interno juega un rol fundamental . Por eso son bases del modelo las medidas para fortalecer la capacidad de compra del mercando interno, y, sobre todo, de los sectores populares, que usan para vivir todo lo que ganan.

Los mecanismos para fortalecer la capacidad de compra del mercado interno fueron :

*Convenciones colectivas de trabajo funcionando con las paritarias correspondientes.

*Reforma provisional, que permitió jubilar a ancianos que habían trabajado en negro, o a los que no se les habían hecho los aportes.

*Aumento jubilatorio dos veces al año.

*Aumento del salario “mínimo, vital y móvil” (lo que arrastra también los salarios del trabajador en negro)

*Cooperativas de trabajo

*Asignación Universal por Hijo

*Descenso consecuente de la desocupación y el trabajo en negro (el invitado reconoció que en éste último punto queda mucho por hacer).

Todas éstas medidas generan un dos efectos complementarios :

  • Generan más consumo interno
  • Disminuyen los saldos exportables de productos agropecuarios (lo que genera enojos del sector rural, y explica algunos resultados electorales como el de Capital Federal, Santa Fe o Córdoba)

Finalmente, puntualizó que los medios y dirigentes políticos opositores señalan siempre a Brasil y China como modelo porque éstos países realizan una industrialización “financiada por la clase obrera”, con una nula (China) o escasa (Brasil) disputa por el ingreso.

Gonzalo Flores, el acompañante de Fraschina, puntualizó al respecto que el salario mínimo en Brasil es hoy de 1100 pesos.

LA CRISIS Y SU INCEDENCIA EN ARGENTINA

Fraschina señaló que existen dos formas en que una crisis en los países centrales se traslada a los periféricos : la vía financiera y la comercial.

En el aspecto financiero, ante una crisis en los países centrales los capitales abandonan mercados “riesgosos” y van a los seguro : el oro o los Bonos del Tesoro Norteamericano. Esto vacía de capitales los mercados emergentes y aumenta sus costos financieros. Este riesgo no afecta demasiado a la Argentina porque nuestra dependencia del mercado de capitales es bajísima.

En dónde existen más riesgos es en el plano comercial.

Argentina exporta mucho a Brasil y China, quienes a su vez exportan a Europa sus productos. Si se retrae la economía europea, esto afectará a las exportaciones chinas y brasileñas, y disminuirá la capacidad de esos mercados para comprarnos. A la vez, Brasil y China tratarán de ubicar las exportaciones que no pueden colocar en Europa en otros mercados, como el argentino.

Se están tomando medidas para evitar estos riesgos, señaló el invitado.

En primer lugar, se han fortalecido las funciones de Guillermo Moreno, que es el encargado de bloquear , con recursos administrativos, cualquier avalancha de importaciones que amenacen la industria o el trabajo argentinos.

En segundo lugar, hay que reemplazar la demanda externa por demanda interna. Es decir, redistribuir para fortalecer la capacidad de compra de los sectores populares. En este camino se encuentra la revisión de la política de subsidios, antes universal, y ahora más selectiva, orientada sólo hacia sectores que fortalecen el consumo interno, o hacia obras de infraestructura que favorezcan la industrialización regional, como es el caso del Gasoducto del Norte.

Finalmente, Juan Santiago Fraschina también destacó como estrategia para evitar la incidencia de la crisis, la apuesta regional, la coordinación de políticas económicas (vía Ministerios de economía) y financiera (a través de los Bancos centrales) de los socios de América Latina, merced a organismos como el Banco del Sur.

Buenos Aires, 14 de diciembre de 2011.

lunes, 29 de agosto de 2011

Norma Giarracca : “El campo votó a Cristina porque le va muy bien”, entrevista de Eduardo Anguita (Miradas al Sur 28-08-11)



Miradas al Sur. Año 4. Edición número 171. Domingo 28 de agosto de 2011

Por
Eduardo Anguita
eanguita@miradasalsur.com


La socióloga Norma Giarracca analiza las razones del apoyo del campo al Gobierno Nacional en las elecciones primarias y provinciales. Además, el rol de la Mesa de Enlace y el modelo sojero en la visión de la especialista.


Es absurdo asombrarse como hizo la sociedad, o al menos una buena parte de ella, por el masivo apoyo que expresó el campo hacia la Presidenta. Y digo que es absurdo porque, al fin y al cabo, sería lo mismo que interrogarse sobre las razones por las cuales los científicos votan a la Presidenta. La política agraria, como la científica, es una política de Estado que ha favorecido al sector desde el 2003”, dice Norma Giarracca, profesora de sociología rural en las Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires e investigadora del Instituto Gino Germani. Entrevstada en el programa Hoy más que nunca, que se emite por Radio Nacional, Giarracca admitió, sin embargo, que el enfrentamiento ocurrido durante 2008 y 2009 entre el sector agropecuario y el Gobierno Nacional resulta, todavía hoy, una coyuntura difícil de entender. “Sin duda, la situación le restó al Gobierno apoyo en las zonas rurales en las legislativas de 2009. No obstante, incluso en pleno conflicto, los productores reconocían que meses atrás habían votado por Cristina. ¿Por qué volvieron a votar al Gobierno en las elecciones de este año? Porque, realmente, tienen una serie de ventajas y les va muy bien”, aseguró la especialista. Entre las ventajas destacó la suba de los precios internacionales y la gestión del ministro de Agricultura, Julián Domínguez. “Supo ordenar la relación con el sector”, subrayó Giarracca.


Eduardo Anguita–¿Y el rol de la Mesa de Enlace durante el conflicto?


Norma Giarraca–Un papel absurdo. Los dirigentes corporativos como Volando, Alchourrón o Bonetto, dejando de lado la etapa anterior al golpe del ’76 y la dictadura, hacían paros y tractorazos. Sin embargo, siempre dialogaban con el funcionario de turno sobre los problemas del sector. Esta vez, los señores de la Mesa de Enlace se convirtieron en algo así como sujetos políticos, aunque no lo son, y se vincularon con partidos políticos, con la Iglesia, el periodismo… Se los veía todos los días en la televisión y tomaron una dimensión que, como dirigentes, no tienen. Biolcati debió pensar que podía seguir dirigiendo la conducta de los productores. Le puedo asegurar, porque los conozco muy bien, que los productores tienen un sentido práctico del trabajo y de la vida. Les va bien y apoyaron al Gobierno que ellos consideran que los beneficia. Esa es la verdad.


E.A.–Si uno atraviesa cada familia por su historia, seguramente encontrará identidades partidarias. Pero esas identidades se diluyen a nivel sectorial. ¿Ocurre lo mismo en otros ámbitos sociales?


N.G.–Seguro. La cuestión de los partidos políticos, como entidad política fuerte de las personas o las familias, ha perdido peso. Hay nuevos reagrupamientos. Es cierto que había zonas de la pampa gringa donde el radicalismo tenía un fuerte arraigo, pero hace tiempo que no es así. Hay zonas de Tucumán, por ejemplo, que eran muy peronistas y, sin embargo, en determinados momentos no votaron al peronismo. La gente se está reagrupando políticamente. No digo que el factor económico sea el único, pero para el productor agrario es determinante. Lo que no vieron Biolcati y Buzzi es que al sector agrario le va muy bien. Alcanza con comparar la situación actual con la década del noventa. Digo esto sin estar totalmente de acuerdo con el modelo que se fomenta.


E.A.–¿Qué modelo es éste, en el cual predomina la soja y la expansión de la frontera agropecuaria detrás de la cual viene el desmonte? Algunos hablan de oligarquía…


N.G.–Lo que algunos llaman oligarquía, lo que tradicionalmente se agrupa en la Sociedad Rural Argentina, no creo que haya votado a Cristina. Ése sí es un voto ideológico. No creo que los amigos de Biolcati, que son pocos, porque la Sociedad Rural Argentina tiene unos dos mil socios, la hayan votado. Los que sí votaron a Cristina son los llamados nuevos sujetos; es decir: los grandes terratenientes concentrados que, generalmente, trabajan en pooles de siembra. Creo, aunque no podría asegurarlo, que esta gente tiene un comportamiento de capitalista avanzado. Vota por sus intereses. No dudan en darse vuelta si sus intereses están mínimanente amenazados. Son los que durante el conflicto estuvieron callados. Lo que a todos nos asombró fue la posición de la Federación Agraria. En lo personal quedé tan asombrada que pusimos gente becada a estudiar los cambios dentro de las bases de Federación Agraria para entender el fenómeno….


E.A.–Volvamos al tema del modelo…


N.G.–Tengo críticas. Espero que después del fuerte apoyo político que recibió, el Gobierno se meta en esta cuestión. Pero no de la manera en que lo hizo en 2008. Entiendo que hay que ir limitando el modelo, saliendo del modelo… Se necesita una ingeniería política muy habilidosa para las producciones que no están atadas al modelo sojero. Es la única forma de parar la expansión indiscriminada de la frontera y terminar sus efectos negativos. Le dejo un dato: Monsanto está por sacar al mercado una semilla que necesita menos de 400 milímetros de lluvia. Me parece que es ahí donde hay que dar con una política alternativa.


martes, 23 de agosto de 2011

Pinocho, por Alfredo Zaiat (para “Página 12” del 21-08-11)



Fue una intensa travesía de tres años para que finalmente de boca de uno de sus protagonistas estelares se desmoronara la ficción creada por el complejo agromediático. Para ese derrumbe fue necesaria una lluvia de votos a la candidata a presidente por el oficialismo en las elecciones primarias. Ante al abrumador triunfo de Cristina Fernández de Kirchner, el titular de la Sociedad Rural, que anexó a sus campos dos calles de tránsito público de Carlos Casares, admitió que él y sus socios de la Mesa de Enlace construyeron una realidad del sector alejada de la verdad. Hugo Biolcati, dueño de la Estancia La Dorita y acusado de haber construido canales clandestinos que anegaban campos vecinos, sufrió el shock de las urnas. Entregó tres reveladoras definiciones en el encuentro de catarsis convocado por la conservadora Asociación de Dirigentes de Empresa:


1 “Sí, a nosotros nos va bien”.


2 “Cuando nos convenía, nosotros (población rural) nos vendimos como el 15 por ciento del padrón, pero en realidad no llegamos al 8”.


3 “En 2008 mucha gente de los pueblos y las ciudades apoyó la protesta del campo, pero la mayoría no tenía ni idea de lo que era la 125”.


La Resolución 125, que establecía derechos de exportación móviles a cuatro cultivos clave (soja, trigo, maíz y girasol) era, teniendo en cuenta la práctica habitual de gestión, una sofisticada herramienta de intervención de política económica. El ajuste automático de las alícuotas de las retenciones actuaría como un acompañamiento anticíclico para amortiguar el impacto sobre los precios internos de la evolución de los precios internacionales de las materias primas. Era una medida que sólo requería adecuar el recorrido escalonado de la curva de las alícuotas cuando los precios alcanzaren máximos, como los 600 dólares en la soja, puesto que a partir de esos valores todo aumento era absorbido por las retenciones. Se trataba de hacer esa pequeña corrección técnica a una medida que en un marco teórico tenía explicación, pero en términos políticos provocó notables movilizaciones y alianzas sociales sorprendentes. No fue por las retenciones móviles esa masiva reacción, como ahora confesó Biolcati, sino que montados sobre esa iniciativa se explicitó las fuerzas subterráneas que estaban desarrollando los sectores conservadores desde el 2004 contra la intervención del Estado en la economía, como se explica en el esclarecedor libro La patria terrateniente, de Sebastián Ortiz, que expone un minucioso seguimiento cronológico de pronunciamientos públicos y asambleas de las entidades patronales en esos años.
Las deficiencias en la comunicación de esa iniciativa o las debilidades en la regulación oficial en los eslabones concentrados de la cadena son factores que se reiteraron para comprender la violenta respuesta del sector del campo privilegiado. Esas carencias ya eran parte de la gestión kirchnerista. No gatillaron el conflicto. Evaluar que ésos fueron los motivos de esa resistencia implica un abordaje superficial sobre un movimiento de profunda raíz económica y política conservadora, que reivindica el país del Centenario y aspira a imponer un modelo agroexportador.
Biolcati y sus socios de la Mesa de Enlace se constituyeron en la avanzada de ese poder económico orientado por la trama multinacional sojera, con apoyo de un centroizquierda político encandilado por peones explotados arriados a cortar rutas por el patrón de estancia. La subordinación de la Federación Agraria a ese proyecto de poder fue la manifestación más evidente de ese extravío, que hoy se expresa en la división interna de la entidad entre un grupo cercano a las ideas de la Rural y del candidato 3,54 por ciento Mario Llambías, de CRA, y otro que pretende recuperar banderas históricas.
La declaración de Biolcati de que al campo le va bien, cuando había inventado que se iba a importar trigo, carne y leche para mostrar lo mal que estaba el sector, expone con crudeza el seguidismo de sectores políticos a los intereses del poder económico. Incluso hoy se siguen dirigiendo a un actor político que, como deschavó Biolcati, son muchos menos que lo propagandizado. Uno de los voceros más calificados de esos intereses, Héctor A. Huergo, encargado del suplemento “Clarín Rural”, fue aún más sincero con los números del denominado “voto del campo”. Escribió ayer en su habitual editorial de los sábados, tribuna utilizada para orientar la acción política del sector, que “ahora (el campo) sabe que con los votos propios no se mueve la aguja: en la Argentina ‘el campo’ son 250.000 explotaciones, en su mayor parte familiares, sobre un padrón de 25 millones. El 1 por ciento”.
Así se empieza a desmontar la inmensa construcción del factor campo en la vida política y en la economía, como esa idea de que es un potente generador de empleo. Esa distorsión reiterada hasta el cansancio en estos años agitados fue respaldada por un documento técnico elaborado por el economista Juan Llach que estimó que el empleo total creado por las cadenas agroindustriales representa el 35,6 por ciento del total de ocupados. El objetivo de este número, del mismo modo que el “voto campo”, sirvió para disciplinar a candidatos en la arena política, era demostrar las falencias de las políticas hacia el sector. La secuencia era que como el campo genera mucho empleo, las retenciones son un error de política, además de buscar convencer que un modelo de exclusión social, como el agroexportador, es el mejor para el desarrollo del país. Esa estimación fue desmantelada con un trabajo riguroso realizado por el investigador Javier Rodríguez, que determinó que el Sistema Agropecuario Ampliado, que incluye el agro y la industria alimentaria (11,4 por ciento), más el transporte (1,2) y la comercialización (5,6) asignados al sector, llegaba, según la Matriz Insumo Producto de 1997, a un total del 18,2 por ciento del empleo total. La mitad de lo calculado por Llach, la misma proporción que Biolcati reconoció que mintieron para inflar el padrón electoral sectorial.
El taladrar el sentido común sobre las falsas penurias del campo de la abundancia durante estos tres años quedó al desnudo. El testimonio del tambero, uno de los principales perceptores de subsidios estatales, dentro del régimen de compensaciones a los productores agropecuarios, implica una bisagra en el debate sobre el modelo de desarrollo. Los argumentos Pinocho sobre la realidad del sector del campo privilegiado neutralizan el objetivo de la restauración conservadora y ofrecen más tiempo, ahora con la renovada fuerza de las urnas, para profundizar una economía de base industrial con inclusión social.