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lunes, 6 de julio de 2026

lunes, 14 de octubre de 2024

CÉSAR MILANI: "Avergüenza profundamente verlas alejadas de los principios del General San Martín"


César Milani, ex comandante en jefe del Ejército

 

 




sábado, 17 de agosto de 2024

San Martín en el gobierno, por Sergio Wischñevsky (para "Página 12" del 17-08-24)




José de San Martín es, sin duda, el ladrillo más firme de la argentinidad. En el país de las grietas múltiples, es unánime el respeto a su figura. Podemos encontrar referencias elogiosas en un espectro tan amplio que es sorprendente: desde el Che Guevara hasta Jorge Rafael Videla, pasando por todo el centro, y el propio Juan Domingo Perón que lo adoraba.


Nació en 1778 y se fue a España a los seis años. Volvió en 1812 cuando ya tenía treinta y cuatro años. En 1824 partió de nuevo rumbo a Francia dónde estuvo veintiséis años hasta su muerte en 1850. Es decir, que de su vida adulta estuvo apenas doce años en América, entre los cuales paso gran parte del tiempo en Chile y Perú. Podríamos decir que apenas estuvo un puñado de años en el actual territorio argentino. Tal vez por eso tanta unanimidad detrás de su figura.

Pero también es importante acotar que el San Martín guerrero no es el único rostro que tuvo. Hay un aspecto del libertador que se menciona menos, y que seguramente en estos tiempos podría generar más polémicas. El San Martín gobernante fue también muy impresionante.


En 1813 se creó la gobernación de Cuyo, San Martín inmediatamente pidió ser el gobernador pensando en su plan de cruzar la Cordillera de los Andes y dar batalla a los realistas en territorio chileno, en 1814 pudo concretarlo. Las medidas que tomó como gobernante son realmente extraordinarias, y a la luz de los debates que cruzan la actualidad argentina es muy interesante recordarlas.


Una de las primeras decisiones que tomó fue cobrar una “contribución extraordinaria de guerra”, la fijó como un impuesto a la riqueza a razón de medio peso por cada mil de bienes declarados. ¿Un zurdo empobrecedor? Así, la contribución recaía sobre los más ricos, lo que era toda una novedad en el sistema impositivo vigente desde la colonia cuyos principales rubros eran los que gravaban las operaciones comerciales y que se trasladaban a los precios, perjudicando particularmente a los más pobres. Tuvo poca paciencia con los caprichos de las clases más acomodadas, es muy famosa su queja: “Los ricos y los terratenientes se niegan a luchar, no quieren mandar a sus hijos a la batalla, me dicen que enviaran tres sirvientes por cada hijo para no tener que pagar las multas, dicen que a ellos no les importa seguir siendo colonia. Sus hijos quedan en sus casas gordos y cómodos, un día se sabrá que esta Patria fue liberada por los pobres, y los hijos de los pobres, nuestros indios y los negros, que ya no volverán a ser esclavos”.

Para sorpresa de muchos, no dejó que el mercado regule los preparativos para luchar por la independencia. Expropió a los españoles prófugos, declaró de propiedad pública los inmuebles de los españoles muertos sin testar. ¿Estado ladrón?


Gravó con un peso cada barril de vino y con dos los de agua ardiente que se vendieran fuera del territorio. ¿Aplicó retenciones? Estableció un laboratorio de salitre, una fábrica de pólvora y un taller de confección de paños para vestir a sus soldados. Todo eso con dineros públicos ¿Degenerado fiscal?


Creó canales, desagües, caminos, postas y mejoró los ya existentes. ¿El curro de la obra pública?


Construyó el bello paseo de la Alameda y embelleció la ciudad de Mendoza. Impulsó planes de fomento agrícola que incluyeron la …

Organizó y reglamentó el servicio de correos y de policía; empleó a los desocupados en el blanqueo de las casas y en el cuidado de la ciudad. ¿Planes trabajar?


Dictó la primera ley protectora a nivel nacional de los derechos del peón rural, obligando a los patrones a certificar por escrito el pago en tiempo y forma de su salario. Prohibió los castigos corporales que se aplicaban a los niños en las escuelas. Promovió la primera ley de protección a un producto nacional, el vino cuyano. ¿Proteccionismo intervencionista?


Tras protagonizar una de las mayores hazañas militares de la historia del continente, al cruzar la Cordillera de los Andes en sólo 24 días y liberar Chile Junto al libertador chileno Bernardo O'Higgins, un 12 de febrero de 1818, San Martín partió con su Expedición Libertadora rumbo a su siguiente objetivo: liberar Perú. Desembarcó en Perú en 1820 y para 1821 las tropas del virreinato ya habían abandonado la capital rumbo a Cusco. Así, el 28 de julio de 1821, en Lima, él mismo proclamó la independencia de Perú ante miles de personas reunidas en la Plaza Mayor. Y allí mismo decretó la libertad de los esclavos: “Todos los hijos de esclavos que hayan nacido y nacieren en el territorio del Perú desde el 28 de julio del presente año en que se declaró la Independencia, comprendiéndose los departamentos que se hallen ocupados por las fuerzas enemigas y pertenecen a este Estado, serán libres y gozarán de los mismos derechos que el resto de los ciudadanos peruanos, con las modificaciones, que se expresarán en un reglamento separado”. Las partidas de bautismo de los nacidos serán un documento auténtico de la restitución de este derecho. Imprímase, publíquese y circúlese”.


A veces perdemos conciencia de que lo que se estaba enfrentando era a una de las máximas potencias militares del mundo, sin embargo, no se le ocurrió poner la excusa de que la relación de fuerzas no es favorable: “El enemigo solo es grande si se lo mira de rodillas”.


San Martín fue un gran modelo a la hora de pensar caminos para ser independientes, pero también es un muy buen ejemplo de que en aún en los momentos más extremos se pueden tomar medidas políticas profundamente democráticas y populares.

por Sergio Wischñevsky

AUDIO DEL AUTOR EN LA RADIO

Publicado en:

https://www.pagina12.com.ar/760751-san-martin-en-el-gobierno

martes, 25 de febrero de 2020

EN ALGÚN LUGAR CUMPLEN AÑO DOS GRANDES

José de San Martín
Yapeyú, 25-02-1778
Boulogne sur Mer, 17-08-1850



Néstor Carlos Kirchner
Río Gallegos, 25-02-1950
El Calafate, 27-10-2010

sábado, 17 de agosto de 2019

José de San Martín, el libertador mestizo, por Mari Pau Domínguez (para "ABC" del 17-08-19)


Hoy, 17 de agosto, se cumplen 169 años de la muerte del general, libertador de Argentina, Chile y Perú. Desde hace dos décadas ilustres historiadores argentinos luchan por esclarecer el que consideran su verdadero origen mestizo: podría ser hijo del militar español Diego de Alvear y de la indígena guaraní Rosa Guarú Cristaldo.

por Mari Pau Domínguez


17/08/2019

Desde la casa de San Martín, en el 105 de la Grande Rue, el mar no se ve, aunque se huele por su cercanía, pero sí la hermosa muralla de la antigua ciudad medieval, en el corazón de Boulogne. Nada presagiaba su muerte. Había almorzado y hacia la una del mediodía dijo sentirse «agitado de los nervios». A las tres de la tarde, tras un repentino frío que se apoderó de su cuerpo, el general dejó de respirar. Tenía 72 años.

Los nervios y su carácter sombrío repercutieron durante toda su vida en su salud. Hasta el último de sus días cargó con el peso de la incertidumbre sobre su origen, lo que le produjo un profundo desarraigo.

En Argentina, el 4 de octubre de 2006, la Cámara de Diputados declaró de interés nacional averiguar «la verdad histórica respecto del origen mestizo del general José de San Martín». Pero nada se ha avanzado. El instigador de la iniciativa fue el reconocido historiador Hugo Chumbita. Recientemente ha reeditado una nueva versión de su obra «San Martín y el secreto de la familia Alvear», junto a Diego Herrera Vegas, el genealogista que encontró el manuscrito de la nieta de Diego de Alvear, Joaquina de Alvear Quintanilla, segunda hija de Carlos de Alvear. Joaquina lo dejó firmado el 22 de enero de 1877 con la intención de que sus descendientes conocieran el secreto familiar. Permaneció guardado bajo siete llaves durante 120 años.

Como la partida de nacimiento se quemó en un incendio que arrasó Yapeyú durante un ataque, la tradición oral ha sido uno de los pilares de esta historia.

El militar y la india
Diego de Alvear, insigne militar de Marina, geógrafo, astrónomo, matemático y políglota, fue enviado a América por el rey Carlos III para hacerse cargo de la demarcación de límites de los territorios que se repartían las coronas española y portuguesa. Recaló en Yapeyú, pequeño pueblo de la provincia de Corrientes (entonces asentado en tierras de las Misiones jesuíticas a orillas del río Uruguay), varias veces entre 1774 y 1778, fecha del nacimiento del general San Martín. Era una tierra salvaje y bella, como la india guaraní Rosa Guarú, sirvienta del gobernador español, José de San Martín, en cuya casa se alojaba don Diego. Fue en febrero del 78 cuando nació quien sería un prócer de la libertad, que, sin embargo, habría de vivir prisionero del desconocimiento de su verdadera identidad.

Según Chumbita, Alvear quiso evitar el estigma que suponía ser hijo de una indígena y le pidió al gobernador que lo inscribiera como su quinto hijo, comprometiéndose a hacerse cargo de su manutención y buenos estudios. ¿Acaso fue casualidad que lo admitieran en el Real Seminario de Nobles, en Madrid, o que estudiara en la academia militar de Cádiz junto a Carlos de Alvear, único hijo de don Diego que sobrevivió al hundimiento de la fragata Mercedes en 1804? ¿Por qué le dispensó el mismo trato que a su hijo Carlos?

Los rasgos físicos también dan que pensar. El libertador San Martín, hombre alto de 1,80 m. de estatura, tenía la piel oscura, el cabello negro y lacio, ojos negros rasgados y la nariz aguileña. Atributos que contrastan con los de sus padres oficiales: Juan de San Martín es descrito como rubio de ojos azules y de apenas 1’43 m. de altura. La madre, Gregoria Matorras, también era bajita. Se indica de ambos su pureza de sangre, sin ninguna mezcla de judíos o moros. A ello se suma que, cuando José Francisco nace, su madre tiene más de 40 años, edad en la que en aquella época era difícil un embarazo.

En su diario, Joaquina de Alvear lo deja claro: la tradición oral de hijos, nietos y bisnietos, hablan de esta paternidad y recuerdan que «Rosa Guarú fue la indiecita que tuvo un niño y la familia San Martín lo adoptó como propio, pero ella siguió en la casa, cuidándolo y criándolo hasta que se marcharon a Buenos Aires. El niño tenía entonces 3 años, y le prometieron que volverían a llevarla también a ella, pero no aparecieron más». Rosa jamás volvió a ver al niño.

Negarse a la verdad
A finales de 2012, la diputada de Corrientes María Elena Chieno, en un nuevo intento, presentó un proyecto de ley sobre «La identidad del general José Francisco de San Martín», que no prosperó. Chieno reivindicaba la importancia de «poder darle voz a Rosita, quien a través de la historia sigue reclamando por ese hijo que le robaron». Cuentan las crónicas que Rosa se pasó la vida preguntando por San Martín y que al conocer su muerte en Francia las lágrimas surcaron su ajado rostro de anciana. Conservó, hasta fallecer cumplidos más de cien años, una medalla que él le hizo llegar.

En 2014, Chumbita inició un procedimiento judicial en representación de un descendiente de la rama argentina de los Alvear. Ofreció «prueba documental, de testigos, y del ADN, que podría obtenerse sin abrir el féretro de los restos de San Martín, analizando una muestra de sus cabellos que está conservada en un cuadro en el Museo Histórico Nacional». Sin embargo, la Cámara de Apelaciones ha denegado la realización de tales pruebas. Entre los argumentos, uno llamativo: «Habrá quienes consideren que debería dejarse en paz la memoria de quien tanto contribuyó al forjamiento de nuestra nación». El auto afirma que existe controversia sobre «hechos que habrían tenido lugar hace más de dos siglos atrás y que comprometen, ni más ni menos, que al Padre de la Patria». Se concluye, pues, que es mejor no tocar la memoria del libertador, que avanzar en busca de la verdad histórica.

Quien asesoró al Ministerio de Cultura argentino en esta causa, el abogado Diego Sarcona, sostuvo que Alvear llegó a las Misiones cinco años después de lo que aparece en distintas fuentes documentales, por lo que no pudo ser el padre de San Martín.

El historiador Chumbita declara a ABC que «el principal obstáculo para llegar a establecer la verdad histórica es la actitud “censora” del Instituto Sanmartiniano, que responde a los aún vigentes prejuicios encaminados a desconocer o minusvalorar las raíces indias de nuestra población». Como afirma la diputada Chieno: «Es un simple acto de justicia poder darle a José de San Martin su identidad originaria». 

Hace veinte años, el investigador ya escribió: «La memoria de San Martín no es patrimonio de ninguna familia ni institución, ni siquiera de un sólo país. Es parte de una conciencia colectiva, americana y universal, que no se podrá mantener sino sobre la verdad». Una verdad a la que España no debería ser ajena.

Publicado en:
https://www.abc.es/cultura/abci-jose-san-martin-libertador-mestizo-201908170155_noticia_amp.html?__twitter_impression=true

viernes, 17 de agosto de 2018

SAN MARTÍN: "CREO QUE ME HE GANADO MI VEJEZ", por Adrián Corbella



Un día como hoy, 17 de agosto, falleció el héroe máximo de nuestro proceso de independencia, el general don José de San Martín.
La independencia argentina está íntimamente vinculada al proceso de independencia latinoamericano en general, que comenzó en 1810 cuando se producen rebeliones en las principales capitales virreinales que obligaron a Virreyes y Capitanes Generales a abandonar el poder y cederlo a Juntas populares que gobernaban, teóricamente al menos, en nombre de Fernando VII, rey español que había sido encarcelado por el Emperador Francés Napoleón I Bonaparte.
Esta rebelión inicial tuvo un éxito bastante modesto. Los españoles recuperaron rápidamente el poder en la mayoría de las capitales latinoamericanas, y procedieron a reprimir salvajemente a los revolucionarios, como lo indica un fragmento de una de las estrofas del himno nacional que no solemos cantar:
“¿No los veis sobre México y Quito
arrojarse con saña tenaz?
¿Y cuál lloran, bañados en sangre
Potosí, Cochabamba, y La Paz?
¿No los veis sobre el triste Caracas
luto, y llanto, y muerte esparcir?
¿No los veis devorando cual fieras
todo pueblo que logran rendir?”
Cuando el 9 de julio de 1816 las Provincias Unidas de la América del Sud decidieron proclamar la independencia, la situación era complicada. Los rebeldes rioplatenses habían quedado casi solos. Los realistas dominaban casi todas las capitales virreinales; sólo el venezolano Simón Bolívar, que estaba comenzando el tercer intento independentista de ese país, quedaba como esperanza. Se hablaba de que los españoles estaban organizando una monumental flota que transportaría un enorme ejército realista a Buenos Aires (era cierto, pero el destino final fue Venezuela). En medio de esa situación tan difícil, surge la figura de don José de San Martín, quien comenzará a hacer en el Sur lo que el venezolano estaba haciendo en el Norte.
San Martín había nacido en Yapeyú, hoy Corrientes, pero por entonces parte de las Misiones Jesuíticas. Era hijo de un funcionario español. La familia San Martín volvió a la madre patria siendo José un niño pequeño, niño que se crió en la península y estudió la carrera militar. San Martín luchó en las guerras que enfrentaron a España con Napoleón, y se destacó en la Batalla de Bailén  y en la de La Albuera.
En 1812, teniendo 34 años, una amplia experiencia militar en el ejército español y un notorio acento peninsular, don José llegó a Buenos Aires y se puso a las órdenes de las autoridades revolucionarias. Aún hoy los historiadores españoles no logran entender porqué San Martín, que había vivido 28 de sus 34 años en España, se les escapó y defendió la causa americana, cuando toda su familia (padres y hermanos) permaneció fiel a la Corona. El historiador argentino Hugo Chumbita sostiene que la estancia del Libertador en España no fue grata ya que, debido a su aspecto “aindiado”,  sufrió frecuentes episodios de discriminación. La idea de un San Martín de aspecto mestizo estaba tan extendida que cuando Juan Bautista Alberdi, otra gran figura del siglo XIX argentino, conoció a un San Martín anciano en París, le escribió a un amigo: “Yo lo creía un indio…”

El hombre de Yapeyú organizó el Regimiento de Granaderos a caballo, comandó el ejército del Norte y se enfrentó a la oscura y ascendente figura de Bernardino Rivadavia.
Nombrado en 1814 Gobernador de Cuyo, comenzó a concebir la idea de llegar a Perú por mar, cruzando los Andes para liberar Chile, y operando desde puertos chilenos. Para eso organizó el Ejército de los Andes, donde coincidieron exiliados chilenos como Bernardo O’Higgins, antiguos esclavos africanos a los que se conceció la libertad a cambio de su enrolamiento militar,  criollos rioplatenses y baqueanos indígenas
San Martín y Boliívar, uno desde Mendoza y el otro desde el este Venezolano, emprendieron un movimiento de pinzas que los llevo hacia 1821-22 a converger sobre Perú, el bastión realista en la América del Sur.
San Martín fue el que liberó la capital peruana, Lima, en 1821, y comenzó a gobernar el país con el título de Protector del Perú. Pero San Martín estaba solo, ya que ni Chile ni Buenos Aires le enviaban hombres, pertrechos o dinero. Por eso finalmente decidió en la Entrevista de Guayaquil dejarle el mando de su ejército al libertador venezolano Simón Bolívar, y alejarse hacia  Buenos Aires, y luego hacia Europa, donde se ocupó sobre todo de la educación de su hija. Las tropas de San Martín, que incluían a prestigiosos oficiales como Juan Lavalle y José María Paz , continuaron luchando junto a los venezolanos hasta lograr la liberación de la actual Bolivia.
San Martín intentó volver a Buenos Aires en 1829, pero desistió ante la guerra civil que ensangrentaba a las provincias. “El general San Martín jamás desenvainará su espada para combatir a sus paisanos” le señaló a su antiguo subordinado, el general unitario Juan Lavalle.
Desde su exilio europeo, San Martín fue muy crítico de los dirigentes unitarios que se aliaban con poderes europeos para derrotar a sus enemigos argentinos: 
“Lo que no puedo concebir es que haya americanos que por un indigno espíritu de partido se unan al extranjero para humillar a su patria y reducirla a una condición peor que la que sufríamos en tiempos de la dominación española. Una tal felonía ni el sepulcro la puede hacer desaparecer”. 
Reafirmando esta posición San Martín dejó en su testamento su sable corvo al gobernador porteño Juan Manuel de Rosas, protagonista de la defensa del territorio nacional ante la agresión colonialista de Inglaterra y Francia -por entonces las dos principales potencias mundiales- “como una prueba de la satisfacción que, como argentino, he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataban de humillarla”.
El 17 de agosto de 1850, pobre y casi olvidado, falleció en Boulogne-sur-Mer don José de San Martín, principal responsable de que vivamos en un país independiente.
Quizás la mejor manera de recordarlo es citar una de sus frases, que tiene una amplia aplicación a una infinidad de situaciones de la vida de cada uno de nosotros: “Hace más ruido un hombre gritando que cien mil callados”




Diez  frases del libertador José de San Martín en el aniversario de su muerte

1. "Una derrota peleada vale más que una victoria casual".    
2. "La conciencia es el mejor juez que tiene un hombre de bien".    
3. "Mi sable nunca saldrá de la vaina por opiniones políticas".    
4. "Cuando la patria está en peligro todo está permitido, excepto no defenderla".   
5. "Si somos libres, todo nos sobra".    
6. "Mi nombre es lo bastante célebre para que lo manche con una infracción a mis promesas”
7. “Hace más ruido un hombre gritando que cien mil callados”
8. “La soberbia es una discapacidad que suele afectar a pobres infelices mortales que se encuentran de golpe con una miserable cuota de poder”.
9. “Mi mejor amigo es el que enmienda mis errores o reprueba mis desaciertos”
10. “Mi juventud fue sacrificada al servicio de los españoles; mi edad mediana al de la Patria; creo que me he ganado mi vejez”

Adrián Corbella
Agosto de 2018

lunes, 25 de mayo de 2015

MANUEL GALLARDO: "Hablábamos de devolverlo cuando hubiera democracia, y eso es lo que hizo Cristina", por Lucía Álvarez (para "INFOnews" del 25-05-15)

Arriba: CFK restituye el sable al Museo Nacional


Manuel Gallardo es uno de los militantes de la JP que sustrajeron el sable en 1963. Mezclado entre el público, celebró la restitución.


Podría haberse quedado en el Museo Histórico Nacional, recibiendo cumplidos y felicitaciones. Pero prefiere verlo de afuera, en el Parque Lezama, perdido entre la gente, junto con sus compañeros de la Asociación Resistencia Peronista y su familia, repartiendo fotocopias de un volante, tamaño A4, que comienza: “El 12 de agosto de 1963 la JP se apropiaba del Sable Corvo del Gral. San Martín…” El texto lleva una cita de la época, habla de “un acto heroico”, para lograr la vuelta de Perón, la devolución del cadáver de Evita, la aparición del cuerpo de Felipe Vallese, la liberación de los presos políticos, el castigo a los fusiladores de 1956. Manuel Felipe Gallardo, uno de los militantes que sustrajo la espada del Libertador como un golpe de efecto para revitalizar la Resistencia, prefiere quedarse en un segundo plano para hacer lo que siempre: transmitir su historia como un modo de militancia.


A sus 80 años, vive la vuelta del sable como una reparación colectiva y personal, un “momento maravilloso después de 50 años de ostracismo, de ser invisibles”. Y también lo hace con la tranquilidad de quien cumplió una misión: “En uno de nuestros documentos decíamos que lo devolveríamos cuando hubiéramos recuperado la democracia. Eso es lo que hizo Cristina. Hoy nuestra soberanía está garantizada por esa juventud militante que tomó nuestro legado”, cuenta Manuel, la escarapela en el pecho, los ojos quebrados.
Según consignó Tiempo Argentino, sufrió persecución, cárcel, torturas. Estuvo preso un año y medio en el penal de Olmos luego de participar, como oficial de la Policía Bonaerense, del levantamiento del 9 de junio organizado por Juan José Valle contra la Revolución Libertadora. En el ‘60, lo volvieron a detener por el Plan Conintes decretado por Arturo Frondizi y pasó otros dos años y medio en la cárcel de Magdalena. Quizá por tozudez, como prefiere decir él, o por valentía, como dicen sus compañeros, en 1962, recién liberado, se puso en contacto con la JP, liderada en ese entonces por Calos Caride, Envar El Kadri, Jorge Rulli y Héctor Spina, para involucrarse de lleno en el secuestro del sable corvo.

En el ’70, Manuel fue sentenciado a otros tres años de prisión, que no terminó de cumplir gracias a la amnistía de Héctor Cámpora.
 
La operación, además de objetar la proscripción, le permitía a la Juventud Peronista trazar un puente entre las tres grandes referencias del peronismo: San Martín, Rosas y Perón. “Sabíamos que iba a provocar una conmoción muy grande y los sectores de derecha se nos tiraron encima. Mirá si no habremos generado conmoción que el ruido llegó hasta hoy”, cuenta Manuel, orgulloso.
El 12 de agosto a las 19, justo antes de la hora del cierre, cuatro militantes se presentaron en el Museo Histórico y le juraron al ordenanza que eran estudiantes tucumanos. Fue un operativo sin violencia y sin heridos. Sólo dejaron unos folletos con los mismos reclamos que aparecen en el volante que Manuel reparte ahora en el parque: “Un acto heroico para (…) dar al pueblo la libertad para expresar su pensamiento y ejercer su voluntad al amparo de la ley y lejos de los decretos delictivos.”
En el ’70, Manuel fue sentenciado a otros tres años de prisión, que no terminó de cumplir gracias a la amnistía de Héctor Cámpora. Volvió a militar en una organización de La Plata, “Dele, dele”, con el peronismo dividido en sus intenciones y en sus objetivos. “Nos pasaron tantas cosas. Y después tuvimos a Menem. Por eso, yo aliento la idea de un peronismo abierto, un proyecto nacional en el que confluyan distintas militancias, como retomó Néstor. Nos va llegando el momento de los grandes movimientos sociales”, dice, y agrega: “No es nada nuevo, ya lo vaticinaba Perón.”

Publicado en:
http://www.infonews.com/nota/201724/hablabamos-de-devolverlo-cuando-hubiera-democracia-y-eso-es-lo-que-hizo-cristina

SABLE DE SAN MARTÍN: Una multitud aportó emoción en el traslado, por INFOnews del 25-05-15

 Miles de personas acompañaron al desfile que trasladó el sable corvo del General José de San Martín hacia el Museo Histórico Nacional.


Una fiesta popular tuvo lugar hoy en el histórico traslado del sable corvo, perteneciente al General José de San Martín, hacia el Museo Histórico Nacional.

Todo se inició pasadas las 11 con el desfile en el Regimiento de Granaderos a Caballo, desde donde partió el desfile patrio con la cureña, acompañado por el ministro de Defensa Agustín Rossi, en un recorrido que alcanzó las calles Luis María Campos, Bullrich, avenidas del Libertador, Leandro Alem, Rivadavia, Bolívar, Yrigoyen, Paseo Colón, hasta llegar a Parque Lezama.

La primera parada del recorrido fue en el mausoleo que recuerda los soldados muertos en 1982 en la Guerra de Malvinas, en la Plaza San Martín. Allí, se realizó una ofrenda floral y fueron entonadas las estrofas del Himno Nacional y de la Marcha de Malvinas.

Posteriormente, el cortejo patrio realizó su segunda y última parada en la Catedral Metropolitana, donde fue recibido por el Arzobispo de Buenos Aires Mario Poli y el secretario General de la presidencia, Eduardo de Pedro, donde también se encontraba una multitud que también participaba de los festejos oficiales de la Semana de Mayo, esperando el paso de los Granaderos y del sable.

La jornada de domingo se vio marcada desde temprano por la emoción y el colorido, con niños agitando banderas argentinas y saludando a su paso el cortejo del Sable.

Allí el prelado definió a San Martín como quien representó "en su máxima expresión los reclamos de libertad e independencia" de nuestro país y destacó que su sable fue desenvainado únicamente "en las batallas de independencia de América del Sur, para gloria de nuestro pueblos".

Minutos antes de las 14, el sable llegó al Museo Histórico Nacional, donde era aguardado por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien poco después -en una ceremonia transmitida por cadena nacional- lo depositó en su destino final, en una vitrina del Museo.

La espada de San Martín podrá ser apreciada por todo el público en una sala especialmente diseñada con modernas medidas de seguridad y conservación.

El sable ahora quedó rodeado por las armas de Manuel Belgrano, Manuel Dorrego, Juan Manuel de Rosas y Guillermo Brown, entre otras. El espacio estará custodiado por el Regimiento de Granaderos a Caballo, en homenaje al prócer.





Publicado en:
http://www.infonews.com/nota/201699/una-multitud-aporto-emocion-en-el-traslado