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martes, 16 de octubre de 2018

Cristina Fernández de Kirchner: “Cada vez es más evidente que las medidas económicas serían imposibles de aplicar sin la complicidad del poder judicial”, por "Actor Político" del 16-10-18


16 oct - 

La senadora y ex Presidenta se refirió a la apertura de oficinas del Fondo Monetario Internacional y recordó la actitud de la oposición y la justicia hace algunos años. “Denunciaban la falta de independencia del BCRA y el Poder Judicial dictaba medidas cautelares o allanaba el Banco Central”, dijo.

  
Mediante una cadena de twits, Cristina Fernández de Kirchner se hizo eco de la apertura de las oficinas del FMI en el país, más precisamente en el Banco Central de la República Argentina.
“Pensar que durante nuestra gestión, los dirigentes de Cambiemos denunciaban la falta de independencia del BCRA y el Poder Judicial dictaba medidas cautelares o allanaba el Banco”, escribió la ex mandataria.
Y dejó en claro que existe una connivencia entre el oficialismo y la justicia. “Cada vez es más evidente que las medidas económicas del gobierno de Cambiemos, que tanto sufrimiento provocan a los argentinos y a las argentinas, serían imposibles de aplicar sin la complicidad del Poder Judicial”, remató.

Publicado en:
http://actorpolitico.com/nota/8679/cristina_fernandez_de_kirchner_cada_vez_es_mas_evidente_que_las_medidas_economicas_serian_imposibles_de_aplicar_sin_la_complicidad_del_poder_judicial/

El juez Carzoglio denunció amenazas de muerte y apuntó contra periodistas: “A mí no me van a correr con carpetazos”, por "Actor Político" del 16-10-18


16 oct - 

Tras rechazar la orden detención de Pablo Moyano, el magistrado apuntó contra la Procuración General de la Provincia de Buenos Aires por filtrar datos y dijo que en Argentina “hay que terminar con los aprietes”.

  
El juez Luis Silvio Carzoglio, titular del Juzgado de Garantía Nº 9 del Polo Judicial de Avellaneda, decidió no detenerlo en el marco de la causa que investiga a dirigentes del Club Independiente por presunta asociación ilícita.
En conferencia de prensa, el magistrado dijo que hay una campaña mediática en su contra y denunció la filtración de la información de su dictamen.
“Adjudico la filtración de la información de la resolución a la fiscalía general de Cámara de Lomas de Zamora, que retiró el expediente del juzgado y a los veinte minutos ya estaba en las redes”, señaló Carzoglio.
En ese sentido, apuntó contra algunos periodistas que fueron muy críticos con su labor y que lo decalifcaron: “Feinmann, Ventura o Lanata, que dijo que yo era un impresentable. Cuando quieran conocer a Carzoglio yo les voy a enseñar lo que ha padecido y lo que trabajó para estar acá”.
Con respecto a información que apareció en La Nación y reiterada en Clarín sobre la causa, el juez aclaró que “un 50% es correcta y el resto son todos mentiras”.
Inmediatamente, aseguró que su esposa recibió llamados con amenazas de muerte hacia ambos. “Mi conyugue recibió dos llamados telefónicos a las 11 de la mañana amenazándola de muerte a ella y a mí. Hicieron referencia a problemas físicos que padece como si la conocieran”, dijo.
Además, dijo que los datos publicados “solo pueden haber provenido de la procuración general de la Provincia de Buenos Aires”.
“No me van a correr con carpetazos. A mí como juez no me van a apretar ni a perseguir con ese tipo de maniobras”, desafió Carzoglio.
Por último, planteó que en Argentina hay que “terminar con los aprietes y dejar de perturbar el trabajo de la justicia”.

Publicado en:
http://actorpolitico.com/nota/8680/el_juez_carzoglio_denuncio_amenazas_de_muerte_y_apunto_contra_periodistas_a_mi_no_me_van_a_correr_con_carpetazos/

Guillermo Nielsen sobre la injerencia del FMI: “El Gobierno solo metió la cabeza en el ventilador, es todo culpa suya”, por "Actor Político" del 16-10-18


16 oct - 

El ex secretario de Finanzas planteó el segundo acuerdo con el FMI se “demora demasiado y no se sabe por qué”. Además, consideró “muy grande” la injerencia del organismo en la política económica.

  
En declaraciones a El Destape Radio, Guillermo Nielsen recordó que en el 2002 el Fondo Monetario Internacional tuvo responsabilidad en la crisis y que por ese motivo “pudimos pasarle la factura”.
“El Gobierno solo metió la cabeza en el ventilador, es todo culpa suya”, aseguró el ex secretario de Finanzas, en relación a la vuelta al organismo por parte del Gobierno de Mauricio Macri.
Consultado sobre la oficina que abrió el FMI en el Banco Central, en virtud del acuerdo por 57 mil millones de dólares, Nielsen planteó que “viene transitoriamente, no se debería quedar muchos años”.
Sobre el préstamo Stand By, dijo que el Gobierno “está demorando demasiado” la firma del mismo. “No es claro por qué”, dijo el economista.
“Sé que hay muchos países que no quieren darle a Argentina más porque no cumplió con lo pactado”, aseveró.

Publicado en:
http://actorpolitico.com/nota/8672/guillermo_nielsen_sobre_la_injerencia_del_fmi_el_gobierno_solo_metio_la_cabeza_en_el_ventilador_es_todo_culpa_suya/

lunes, 15 de octubre de 2018

Bolsonaro: tres hipótesis y una sospecha, por Atilio Borón (para "Página 12" del 15-10-18)



Por Atilio A. Boron

La sorprendente performance electoral de Jair Mesías Bolsonaro en la primera vuelta de las elecciones presidenciales del Brasil suscita numerosos interrogantes. Sorprende  la meteórica evolución de su intención de voto hasta llegar a arañar la mayoría absoluta.  Y no fue el atentado lo que lo catapultó la posibilidad de ganar en primera vuelta. Veamos: en los últimos dos años su intención de voto fluctuó alrededor del 15 por ciento, pese a que está próximo a cumplir 28 años consecutivos como diputado federal (y  con sólo tres proyectos de ley presentados a lo largo de estos años). Ergo, no es un "outsider" y mucho menos la personificación de la “nueva política". Es un astuto impostor, nada más.  A comienzos de Julio su intención de voto era del 17 por ciento: el 22 de Agosto, Datafolha marcaba un 22 por ciento. El 6 de Septiembre sufre el atentado y pocos días después las preferencias crecieron ligeramente hasta alcanzar un 24 y un par de semanas después subía al 26 por ciento. En resumen: un módico aumento de 9  puntos porcentuales entre comienzos de Julio y mediados de Septiembre. Pero a escasos días de las elecciones su intención de voto trepó al 41 y en las elecciones obtuvo el 46 por ciento de los votos válidos. En resumen: en un mes prácticamente duplicó su caudal electoral. ¿Cómo explicar este irresistible ascenso de un personaje que durante casi treinta años jamás había salido de los sótanos  de la política brasileña? A continuación ofreceré tres claves interpretativas.

I

Primero, Bolsonaro tuvo éxito en aparecer como el hombre que puede restaurar el orden en un país que, según pregonan los voceros del establishment, fue desquiciado por la corrupción y la demagogia instaurada por los gobiernos del PT y cuyas secuelas son la inseguridad ciudadana, la criminalidad, el narcotráfico, los sobornos, la revuelta de las minorías sexuales, la tolerancia ante la homosexualidad y la degradación del papel de la mujer, extraída de sus roles tradicionales. El escándalo del Lava Jato y el desastroso gobierno de Michel Temer acentuaron los rasgos más negativos de esta situación, que en la percepción de los sectores más conservadores de la sociedad brasileña llegó a extremos inimaginables. En un país donde el orden es un valor supremo – recordar que la frase estampada en la bandera de Brasil es "Orden y Progreso"- y que fue el último en abolir la esclavitud en el mundo, el “desorden” producido por la irrupción de las “turbas plebeyas” desata en las clases dominantes y las capas medias subordinadas a su hegemonía una incandescente mezcla de pánico y odio, suficiente como para volcarlas en apoyo de quienquiera que sea percibido con las credenciales requeridas para restaurar el orden subvertido. En el desierto lunar de la derecha brasileña, que concurrió con seis candidatos a la elección presidencial y ninguno superó el 5 % de los votos, nadie mejor que el inescrupuloso y transgresor Bolsonaro, capaz de infringir todas las normas de la "corrección política" para realizar esta tarea de limpieza y remoción de legados políticos contestatarios. El ex capitán del Ejército, eligió como compañero de fórmula a Antonio Hamilton Mourau, un muy reaccionario general retirado que pese a sus orígenes indígenas cree necesario “blanquear la raza” y que no tuvo empachos en declarar que “Brasil está lastrado por una herencia producto de la indolencia de los indígenas y del espíritu taimado de los africanos".  Ambos son, en resumidas cuentas, la reencarnación de la dictadura militar de 1964 pero catapultada al gobierno no por la prepotencia de las armas sino por la voluntad de una población envenenada por los grandes medios de comunicación y que, hasta ahora, a dos semanas de la segunda vuelta, parece decidida a votar por sus verdugos.

 Ahora bien: ¿por qué la burguesía brasileña se inclinó a favor de Bolsonaro?  Algunas pistas para entender esta deriva las ofrece Marx en un brillante pasaje de El 18 Brumario de Luis Bonaparte. En él describió en los siguientes términos la reacción de la burguesía ante la progresiva descomposición del orden social y el desborde del bajo pueblo movilizado en la Francia de 1852: “se comprende que en medio de esta confusión indecible y estrepitosa de fusión, revisión, prórroga de poderes, Constitución, conspiración, coalición, emigración, usurpación y revolución el burgués, jadeante, gritase como loco a su república parlamentaria: “¡Antes un final terrible que un terror sin fin!”[1] Pocas analogías históricas pueden ser más aleccionadoras que esta para entender el súbito apoyo de las clases dominantes brasileñas -enfurecidas y espantadas por el debilitamiento de una secular jerarquía social anclada en los legados de la esclavitud y la colonia- a un psicópata impresentable como Bolsonaro. O para comprender el auge de la Bolsa de Sao Paulo luego de su victoria en la primera vuelta y el júbilo de la canalla mediática, encabezada por la Cadena O Globo. Todo este bloque dominante suplicó, jadeante y como un loco, que alguien viniese a poner fin tanto descalabro. Y allí estaba Bolsonaro.

Y es que como lo observara Antonio Gramsci en un célebre pasaje de sus Cuadernos, en situaciones de “crisis orgánica” cuando se produce una ruptura en la articulación existente entre las clases dominantes y sus representantes políticos e intelectuales (los ya mencionados más arriba, ninguno de los cuales obtuvo siquiera el 5 por ciento de los votos) la burguesía y sus clases aliadas rápidamente se desembarazan de sus voceros y operadores tradicionales y corren en busca de una figura providencial que les permita sortear los desafíos del momento. “El tránsito de las tropas de muchos partidos bajo la bandera de un partido único que mejor representa y retoma los intereses y las necesidades de la clase en su conjunto” –observa el italiano- “es un fenómeno orgánico y normal, aún cuando su ritmo sea rapidísimo y casi fulminante por comparación a los tiempos tranquilos del pasado: esto representa la fusión de todo un grupo social (las clases dominantes, NdA) bajo una única dirección concebida como la sola capaz de resolver un problema dominante existencial y alejar un peligro mortal.”[2]

Esto fue precisamente lo ocurrido en Brasil una vez que sus clases dominantes comprobaran la obsolescencia de sus fuerzas políticas y liderazgos tradicionales, la bancarrota de los Cardoso, Temer, Neves, Serra, Sarney, Alckmin y compañía, lo que las llevó a la desesperada búsqueda del  providencial mesías exigido para restaurar el orden desquiciado por la demagogia petista y la insumisión de las masas y que, a su vez, les permitiera ganar tiempo para reorganizarse políticamente y crear una fuerza y un liderazgo políticos más a tono con sus necesidades sin el riesgo de imprevisibilidad inherente al liderazgo de Bolsonaro. Pero por el momento, lo importante para las clases dominantes brasileñas: subrayamos, lo único importante, es acabar definitivamente con el legado de los gobiernos del PT y sus aliados.  Conocido el derrumbe de sus candidatos en las encuestas pre-electorales, incluyendo al delfín de Fernando H. Cardoso, el gobernador del estado de Sao Paulo, Geraldo Alckmin, aquéllas necesitaban tiempo para pergeñar una nueva fórmula política. Una eventual victoria de Bolsonaro se lo proporcionaría, y hacia él volcaron todo su apoyo en las últimas semanas de la campaña.

II

Segundo, Bolsonaro fue favorecido por el cambio en la cultura política de las clases y capas populares que las tornó receptivas a un discurso que apenas unos años antes hubiera sido motivo de burlas, desoído o repudiado en las barriadas populares del Brasil, para ni hablar en los ambientes de las capas medias más educadas.  La crisis económica y social y la ruptura de los lazos de integración comunitaria en las favelas, potenciadas por la falta de educación política de las masas -una tarea que según Frei Betto el PT jamás se propuso como acompañamiento a sus políticas de promoción social- junto a la gravísima crisis institucional y política del país prepararon el terreno para un cambio de mentalidad en donde el llamamiento al orden y la apelación a la “mano dura” afloraron  como propuestas sensatas y razonables para enfrentar una situación muy crítica en los suburbios populares y que los medios del establishment agigantaban pintándola con rasgos estremecedores.

¿Es éste un rasgo exclusivo del Brasil? No. Todos los gobiernos latinoamericanos del ciclo político iniciado a fines del siglo pasado con el ascenso de Hugo Chávez cayeron en el error de creer que sacar de la pobreza a millones de familias las convertiría inexorablemente en portadoras de una nueva cultura solidaria, comunitaria, inmunizada ante el espejismo del consumismo, y por lo tanto propensa a respaldar los proyectos reformistas. Sin embargo, como en la Argentina, Venezuela, Ecuador y Bolivia, en Brasil también una buena parte de los beneficiarios de las políticas de inclusión de los gobiernos del PT fue captada por el discurso del orden de la burguesía y las capas medias -atemorizadas y llenas de resentimiento por la activación del campo popular que hizo abandono de su tradicional quietismo- y pregonado de modo abrumador por la prensa hegemónica con el auxilio de las iglesias evangélicas. Estas hicieron lo que el PT y la izquierda no supo o no quiso hacer: organizar y concientizar, en clave reaccionaria, a las comunidades más vulnerables rescatadas de la pobreza extrema por los gobiernos de Lula y Dilma. Y lo hicieron reforzando los valores tradicionales en relación al papel de la mujer, la identidad de género y el aborto y promoviendo una cosmovisión reaccionaria, autoculpabilizadora de los pobres y esperanzada en el papel salvífico de la religión e, incidentalmente, de un oscuro político oportunamente bautizado y renacido como un buen cristiano en Mayo del 2016  en las mismísimas aguas del río Jordán, ¡donde San Juan Bautista hiciera lo propio con Jesucristo! La piadosa imagen de Bolsonaro sumergido en las aguas del río fue masivamente difundida a través de los medios y lo rodeó con el aura que necesitaba para aparecer como el Mesías  que llegaba para poner fin al desquicio moral, social y político producido por Lula y sus seguidores. Esta prédica se difundía no sólo a través de los medios de comunicación hegemónicos -sino sobre todo por la Record TV, propiedad de Edir Macedo, fundador de la Iglesia Universal del Reino de Dios y segunda en audiencia detrás de la Cadena O Globo- sino que también se reproducía en sus más de seis mil templos establecidos en todo Brasil, una cifra abrumadoramente superior al número de locales que cualquier partido político jamás tuvo en ese país.[3] Resumiendo: se verificó, como antes en Argentina y en cierta medida también en Brasil, la inesperada “revuelta de los incluidos” en contra de los gobiernos progresistas que promovieron esas políticas de integración social en la región.[4]

III

Una tercera línea de interpretación dice relación con el eficaz -y por supuesto, nefasto- papel  de los medios hegemónicos en el linchamiento mediático de Lula y todo lo que éste representa. En este sentido el papel de la Cadena O Globo y, en menor medida, el de Record TV, ha sido de capital importancia, pero no le van en zaga la prensa gráfica y por supuesto una muy  aceitada utilización masiva de las redes sociales activadas por un enorme ejército de militantes y trolls. Las riquísimas iglesias evangélicas disponen de dinero más que suficiente para sostener esta letal infantería comunicacional. Toda esta artillería mediática ha venido desde hace años descargando un torrente de informaciones difamatorias y “fake news” (para cuya elaboración y diseminación ya existen numerosos programas disponibles en la web) que a lo largo del tiempo fueron erosionando la valoración de las políticas de inclusión social del PT y la credibilidad y honorabilidad de sus principales dirigentes, comenzando por Lula. La farsa jurídica mediante el cual se lo condenó, sin pruebas, a pasar largos años de cárcel no mereció crítica alguna de la prensa hegemónica, que previamente había maliciosa y minuciosamente atacado la imagen pública del ex presidente y sus colaboradores. El Lava Jato sirvió para arrojar un pesado manto de desprestigio sobre toda la clase política, no sólo los líderes del PT, y ciertos sectores del gran empresariado. Prueba de ello fue la decepcionante performance de los candidatos de la derecha en la primera vuelta, cosa que anotáramos más arriba.

Pero toda esta movida, la segunda etapa del golpe institucional cuya primera fase fue la destitución de Dilma Rousseff, debía culminar con la detención e ilegal condena de Lula y su proscripción como candidato, única forma de frustrar su seguro retorno al Palacio del Planalto. El efecto combinado de una justicia corrupta y unos medios cuya misión hace rato dejó de ser otra cosa que manipular y “formatear” la conciencia del gran público aseguró ese resultado y, sobre todo, el quietismo dentro de las propias filas de simpatizantes y militantes petistas que sólo en escaso número se movilizaron y tomaron las calles para impedir la consumación de esta maniobra. La complicidad de la justicia electoral en un proceso que tiene grandes chances de desembocar en el derrumbe de la democracia brasileña y la instauración de un nuevo tipo de dictadura militar es tan inmensa como inocultable. Jueces y fiscales, con la ayuda de los medios, arrasaron con los derechos políticos del ex presidente, lo encerraron física y mediáticamente en su cárcel de Curitiba al prohibirle grabar audios o videos apoyando a la fórmula Haddad-D'Avila e inclusive vetaron la realización de una entrevista acordada con la Folha de Sao Paulo. En términos prácticos la justicia fue un operador más de Bolsonaro, y los pedidos o reclamos de su comité de campaña apenas tardaban horas para convertirse en aberrantes decisiones judiciales. Por eso la justicia, los medios y los legisladores corruptos que avalaron todo este fraudulento proceso son los verdugos que están a punto de destruir a la frágil democracia brasileña, que en treinta y tres años no pudo emanciparse del permanente chantaje de la derecha y su instrumento militar.

Va de suyo que este perverso tridente reaccionario y bastión antidemocrático es convenientemente entrenado y promovido por Estados Unidos a través de numerosos programas de “buenas prácticas” donde se les enseña a jueces, fiscales, legisladores y periodistas de la región a desempeñar sus funciones de manera “apropiada". En el caso de la justicia uno de sus más aventajados alumnos es el Juez Sergio Moro, que perpetró un colosal retroceso del derecho moderno al condenar a Lula a la cárcel no por las pruebas -que no tenía, como él mismo lo reconoció- sino por su convicción de que el ex presidente era culpable y había recibido un departamento como parte de un soborno. ¡Condena sin pruebas y por la sola convicción del juez!  La legión de periodistas que mienten y difaman a diario a lo largo y a lo ancho del continente también son entrenados en Estados Unidos para hacerlo "profesionalmente", en lo que sería la versión civil de la tristemente célebre Escuela de las Américas. Si antes, durante décadas se entrenó a los militares latinoamericanos a torturar, matar y desaparecer ciudadanas y ciudadanos sospechados de ser un peligro para el mantenimiento del orden social vigente hoy se entrena a jueces, fiscales y “paraperiodistas” (tan letales para las democracias como los “paramilitares”) a mentir, ocultar, difamar y destruir a quienes no se plieguen a los mandatos del imperio. Lo mismo ocurre con los legisladores y, en cierta menor medida, con los académicos.

IV

Las interpretaciones ofrecidas hasta aquí tienen por objetivo ofrecer algunos antecedentes que ayuden a la elaboración de hipótesis más específicas y precisas que den cuenta del sorprendente ascenso de Bolsonaro en las preferencias electorales de los brasileños. El hilo conductor del argumento revela la trama de una gigantesca conspiración pergeñada por la burguesía local, el imperialismo y sus personeros en los medios y en la política que va desde la ilegal destitución de Dilma pasando por la no menos ilegal condena y encarcelamiento de Lula hasta la emisión, días atrás, de los falsos certificados médicos que le permiten al mediocre Bolsonaro rehuir el debate con su contrincante que, sin duda alguna, le haría perder muchos votos. Toda la institucionalidad del estado burgués así como las clases dominantes y sus representantes políticos y su emporio mediático se prestan para concretar esta gigantesca estafa al pueblo brasileño. Y en este sentido no podríamos dejar de proponer como hipótesis adicional que tal vez el avasallante éxito electoral de un farsante como Bolsonaro pueda responder, al menos en parte, a un sofisticado fraude electrónico que pudo haberle agregado un 4 o 5 por ciento más de votos a los que legítimamente había obtenido. No estamos diciendo aquí que ganó gracias a un fraude electrónico -como ocurriera en la elección presidencial que en 1988 consagró el triunfo de Carlos Salinas de Gortari sobre Cuauhtémoc Cárdenas en México y tantas otras, dentro y fuera de América Latina- sino que sería imprudente y temerario descartar esa posibilidad. Sobre todo cuando se sabe que a diferencia del venezolano el sistema electoral brasileño no emite un comprobante en soporte papel del voto emitido en la urna electrónica, lo cual facilita enormemente la posibilidad de manipular los resultados. Es sorprendente que esto no haya sido considerado por los sectores democráticos en Brasil habida cuenta de la existencia de varios antecedentes en América Latina y en otras partes del mundo en donde la voluntad popular fue desvirtuada por el voto electrónico. Por algo países como Alemania, Holanda, Noruega, Irlanda, Reino Unido, Francia, Finlandia y Suecia han prohibido expresamente el voto electrónico. ¿Por qué no pensar que la pasmosa performance electoral de Bolsonaro podría haber sido potenciada –si bien sólo en parte, insistimos- por el hackeo de la informática electoral?

NOTAS:[1] En Obras Escogidas de Marx y Engels (Moscú: Editorial Progreso, 1966), Tomo I, pp. 307-308.
[2] Note Sul Machiavelli, sulla política e sullo stato moderno (Giulio Einaudi Editore, 1966), pp.50-51.
[3] El nada casual crecimiento de las iglesias evangélicas y su conexión con los designios de Washington quedan patentemente reflejados en el artículo de Miles Christi, “El Informe Rockefeller”. Sectas y apoyo del gobierno de Estados Unidos contra la Iglesia Católica”,  disponible en  http://mileschristimex.blogspot.com/2015/10/el-informe-rockefeller.html


[4] Cf. Gustavo Veiga, "El día en que 'Bolso-nazi' fue bautizado 'Mesías' ", en Página/12, 8 Octubre 2018, en  https://www.pagina12.com.ar/147320-el-dia-en-que-bolso-nazi-fue-bautizado-messias . Luego del bautizo Bolsonaro añadió la palabra Mesías después de su primer nombre, Jair. Las diferentes denominaciones evangélicas, asegura Veiga, "controlan una quinta parte de la Cámara de Diputados y en su conjunto orillan el 29 por ciento de la población."    

Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/148978-bolsonaro-tres-hipotesis-y-una-sospecha

LAWFARE , EL NUEVO ENSAYO NEOLIBERAL, por Telma Luzzani (para "Caras y Caretas" del 01-10-18)


Los exitosos y progresistas líderes latinoamericanos de la década pasada sufren hoy los artilugios de una Justicia corporativa y funcional a los intereses de la derecha.

Lunes 1 de octubre de 2018

Por Telma Luzzani. 

En el siglo XXI, cuando el neoliberalismo globalizado parecía imbatible, en los países del sur americano un grupo de presidentes demostró que, con las políticas adecuadas, un mundo de bienestar para las mayorías era posible.

Llegaron al poder respetando todas las reglas del juego democrático que las potencias de Occidente dicen defender. Presidentas y presidentes fueron elegidos y reelegidos con una avalancha de votos que, como mínimo, duplica la cifra que conquistan los líderes de la Casa Blanca o los primeros ministros europeos. Consiguieron logros extraordinarios: sacaron a millones de sudamericanos de la pobreza; desendeudaron sus países; obtuvieron el reconocimiento de la Unesco, que declaró a la región “libre de analfabetismo”, y de las Naciones Unidas, que la elogió como “única zona en el mundo sin guerras”; alcanzaron, a nivel doméstico, éxitos científicos y económicos sin precedentes, y todo eso sin las crisis ni los terremotos institucionales típicos de Sudamérica. La etapa de gobiernos progresistas fue el período de estabilidad más prolongado de nuestras repúblicas desde su nacimiento en el siglo XIX.

Ciertamente, para implementar esas políticas exitosas tuvieron que desafiar el descomunal aparato cultural que legitimaba la ortodoxia de mercado como el único modelo económico posible y el alineamiento con los Estados Unidos, la desunión de nuestros países y el abandono de la soberanía en política exterior.

Este fue el segundo gran laboratorio de Sudamérica de las últimas décadas. Podemos en España; el Partido Laborista de Jeremy Corbyn en el Reino Unido; Syriza en Grecia, y Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon siguieron con interés el proceso y lo incorporaron en sus políticas. El primer gran laboratorio había sido en 1973, en el Chile de Augusto Pinochet, cuando Milton Friedman y sus “Chicago boys” ensayaron, a sangre y fuego, el neoliberalismo. Luego ese modelo fue implementado globalmente, primero por Margaret Thatcher a fines de los 70 y por Ronald Reagan en los 80.

EXPERIMENTO

En el caso de las propuestas progresistas de comienzos del siglo XXI, el experimento aún no ha terminado. El desafío de estos presidentes al modelo depredador del conglomerado financiero-armamentista mundial y el hecho de que hayan demostrado, en la práctica, la viabilidad de los proyectos de equidad y bienestar les están haciendo pagar hoy un precio muy alto. La represalia del establishment está siendo feroz.

El pasado 11 de septiembre, el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, ante la decisión judicial de proscribirlo como candidato a la presidencia, envió una emotiva carta al pueblo de Brasil en la que pide el voto para su reemplazante. “De hoy en adelante, Fernando Haddad será Lula para millones de brasileños. Hasta la victoria, un abrazo del compañero de siempre.” A pesar de no haber pruebas fehacientes de ningún delito, Lula fue condenado a doce años de prisión. Los jueces desoyeron también la recomendación de la ONU, que pedía se le permitiera competir en las elecciones del 7 de octubre porque aún faltan dos instancias en su juicio para saber si es inocente o no. Más aún, 40 por ciento de los brasileños quieren elegirlo presidente.

Pero, ¿vale de algo el deseo popular?¿Es casualidad que todos los presidentes progresistas estén siendo perseguidos por la Justicia y que los mandatarios de genealogía neoliberal, con crímenes de corrupción probados –Michel Temer (Brasil), Pedro Pablo Kuczynski (Perú), Enrique Peña Nieto (México) o Mauricio Macri, por poner unos pocos ejemplos– estén libres y en algunos casos sigan gobernando? La ex presidenta Cristina Kirchner y el ecuatoriano Rafael Correa son perseguidos por la Justicia. El presidente boliviano Evo Morales fue acusado de tener un hijo y no reconocerlo, lo que socavó sus posibilidades de triunfar en un referéndum que proponía su reelección. Pocos meses después se supo que el tal hijo no reconocido no existía, pero ya era tarde. Lo mismo sucedió con Dilma Rousseff, acusada por una supuesta irregularidad administrativa y llevada a juicio político en 2016. Al poco tiempo, la fiscalía brasileña determinó que “no hubo delito” y ordenó archivar la investigación. Era tarde, el Congreso de Brasil ya había votado su destitución.

Para el antropólogo John Comaroff, de la Universidad de Harvard, Lula es un claro ejemplo de lawfare, es decir, alguien que es víctima del abuso de la ley con fines políticos. Se trata de un nuevo campo de ensayo en Sudamérica que podría ser utilizado luego en otras partes del mundo. “La violencia de la ley sustituyó la violencia de las armas. Ahora con estos procesos judiciales se ataca la dignidad de las personas, se las borra, se las quiere desaparecer”, afirmó.

NO VUELVEN MÁS

¿Cómo opera el lawfare? Los medios de comunicación (incluyendo las redes) y el Poder Judicial (alternado en algunos países con el Legislativo) son su columna vertebral. Primero se “filtra” a la prensa un supuesto delito y se publican, todos los días y a todas horas, sospechas o noticias falsas que involucran al “enemigo político”. Este bombardeo mediático crea una sensación de presunción de culpa. Finalmente, esas noticias falsas se toman como base para realizar investigaciones policiales y demandas judiciales. Mientras tanto, en la opinión pública se consolida la idea de que el “sospechoso” es culpable y que la Justicia actúa con equidad.

El caso de Lula –la forma en fue llevado a la cárcel, los castigos a los que es sometido (como la prohibición de hablar) y las condiciones de aislamiento mucho más degradantes que las de cualquier asesino común o genocida de la dictadura– ha despertado cierta conciencia en gran parte del pueblo brasileño que lo quiere de presidente en 2019, aunque eso, por el momento, no será posible.

Esta etapa del laboratorio sudamericano de alta agresividad contra los líderes populares tiene dos objetivos: por un lado, la restauración e imposición total y definitiva del modelo neoliberal salvaje, y, por otro, la demonización y descalificación de los dirigentes y de sus políticas sociales para que nunca jamás regresen.

El politólogo Ernesto Calvo, de la Universidad de Maryland, describió en el artículo “Gaslighting y las FF.AA.” otro aspecto de los nuevos ensayos de laboratorio que se están realizando en Sudamérica y de los que tenemos que estar muy alertas. Se trata del atropello al sistema institucional y el ninguneo al Estado de derecho. Calvo analiza las “transgresiones” a las reglas de la democracia que ha realizado el presidente estadounidense Donald Trump desde que asumió el poder. Pero también alerta sobre los cambios que busca Mauricio Macri en la ley que diferencia Defensa y Seguridad para las Fuerzas Armadas argentinas. “Para quienes implementan esta nueva política, todo aquello que no ha sido explícitamente articulado en la ley puede ser transgredido. No hay límites que no puedan ser obviados si el poder quiere obtener un resultado”, asegura Calvo. Así se pueden deconstruir los principios de tolerancia política y dañar los pilares de la democracia, como la libertad de expresión, la independencia de los distintos poderes, la santidad del voto y el estatus constitucional del derecho de ciudadanía.

Publicado en:
http://carasycaretas.org.ar/#!/nota/lawfare-el-nuevo-ensayo-neoliberal-26171/

La predicción de Asís: "El que se haga cargo del peronismo se va a hacer cargo del país", por "infonews" del 12-10-18

"El Gobierno es un flan"




El analista político e integrante del PJ caracterizó al gobierno nacional como "un flan" y lo acusó de prodigarse "autosatisfacción".


"La banalización y la aplanadora es total. Se juntan entre ellos... la autosatisfaccion colectiva... se dan animos, se dan moralidad... somos el gran cambio, somos lo mejor... Hermano... seamos serios", disparó sin antestesia Jorge Asís en su habitual diálogo con Alejandro Fantino en la noche de Animales sueltos, por el canal América.

En su análisis de la actualidad nacional, aportó datos tales como que la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, podría renunciar a la reelección en la Provincia y no ser parte de fórmula alguna en 2019. También apuntó algo similar sobre Macri, para quien dejar el poder "sería lo mejor que le podría pasar".

Además, arremetió: "El gobierno es desastroso. Tomó una situación muy mala pero la empeoró. Hay una falta de conducción total. El gobierno es un flan. Es desastroso, banal y de un alto nivel de insustancialidad", redondeó.

Ante un Fantino hiperoficialista, Asís lo cruzó y atajó cada penal que le tiró el conductor. Además, se refirió en fuertes términos al futuro inmediato del PJ. Sobre ello, disparó: "En el peronismo hay más prejuicio que talento", dijo y agregó: "El que se haga cargo del peronismo es el que se va a hacer cargo del país y resolver todos los desastres seriales de la actualidad".

Asís con Fantino. VER VIDEO DE LA ENTREVISTA

CAFE CON EL TURCO ASIS - 11/10/18 - TITULOS IMPERDIBLES - ANIMALES SUELTOS  #AsisConFantino




Publicado en:
http://www.infonews.com/nota/319109/la-prediccion-de-asis-el-que-se-haga

INFORMACIÓN RELACIONADA:
Tinelli organiza un evento “para unir” macristas y peronistas de la Provincia de Buenos Aires


La primavera de las internas en Cambiemos, por "Página 12" del 15-10-18

María Eugenia Vidal, Marcos Peña, Javier Iguacel y Nicolás Dujovne. 

Las disputas entre funcionarios y dirigentes se multiplican en la alianza oficialista

Junto a las acusaciones de Carrió contra Garavano y Angelici, están planteadas tensiones cruzadas que involucran a Vidal, Peña, Monzó, Dujovne, Iguacel, Bullrich, Stanley y el radicalismo, en torno a las tarifas, el presupuesto y la conducción política del Gobierno.

Por Werner Pertot


Una crisis económica que no tiene fin a la vista y una caída en la imagen del presidente Mauricio Macri son el caldo de cultivo perfecto para que las internas florezcan como hongos. Y lo hicieron: la más estruendosa es la de Elisa Carrió, que ratificó su intención de destituir al ministro de Justicia y su pérdida de confianza en el Presidente, pero no es la única. La gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal les apunta al jefe de Gabinete, Marcos Peña, y al ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, por el traspaso de cuentas impagas a la provincia de Buenos Aires. La crisis por el plus a las tarifas del gas tuvo su saldo de heridos: Peña reavivó sus internas con el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, mientras que Dujovne, hizo lo propio con el secretario de Energía, Javier Iguacel, que lo puenteó para emitir esa resolución. Los radicales también tallaron en la caída de esa resolución y algunos ya imaginan competir en las PASO de 2019. Por si faltara algo, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, entró en colisión con la Desarrollo Social, Carolina Stanley. Mientras esta última intenta negociar con los movimientos sociales, la primera dinamita los puentes y los acusa de ser cómplices de los narcos. 

Carrió vs. Angelici. Quien crea que la cruzada de Lilita es solo contra el ministro de Justicia, Germán Garavano, debería escucharla más atentamente. Ya dijo que el ministro “hace lo que le ordenan”. Y por si hiciera falta, este fin de semana llegó a decir que no maneja el ministerio, sino que lo controla a distancia el presidente de Boca Juniors, Daniel “El Tano” Angelici. “Garavano no existe. Nunca fue ministro. La Justicia la maneja Angelici”, lo ninguneó en la mesa de Mirtha Legrand. Y, de paso, reveló cuál es el objetivo final de la jugada: desde hace años Carrió denuncia a Angelici como “operador judicial”. Ahora le está pidiendo a Macri que elija. “La línea Angelici o la línea Carrió. Elige o cae”, sentenció la líder de la Coalición Cívica, quien tiene bien en claro que en el oficialismo la van a necesitar en 2019. Y se los está cobrando. El martes está definido que presentará el juicio político a Garavano . 

Vidal vs. Peña. El consultor político Jaime Duran Barba participó de un debate con el senador Miguel Angel Pichetto, moderado por Jorge Fontevecchia en el periódico Perfil. Cuando le preguntaron por las internas, Durán Barba reconoció: “Hay internas, pero no internas dañinas. No dudo de la total lealtad de unidad que tienen Mauricio, María Eugenia, Horacio o Marcos”. Y negó que hubiera problemas, específicamente, entre Vidal y Peña, lo que siempre es la forma más fácil de confirmar que algo ocurre. 
Se vio que Vidal –en tándem con el jefe del gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta– fueron los que más impulsaron los cambios en el gabinete, y obtuvieron menos de lo que querían. Los dos habían propiciado la salida de Dujovne (y su reemplazo por Carlos Melconian). Tampoco se fue Peña. 

Se la vio a Vidal en las reuniones de los gobernadores con Macri reclamando la actualización del Fondo del Conurbano Bonaerense, un éxito que consiguió en 2017 y que se licuó entre la devaluación y el traspaso de costos que el gobierno nacional le viene proponiendo para 2019. En el gobierno bonaerense calculan que les deben 19 mil millones de pesos de actualización para el año que viene. Este año ya está perdido.

Vidal está algo más que molesta a esta altura por estas cuestiones, según publicó el periodista Guido Carelli Lynch en Clarín. La gobernadora reclama que su gobierno no sea la variable de ajuste en la crisis, reclama por la falta de apoyo político que sintió cuando le cayó con fuerza la denuncia por los aportantes truchos, reclama por la falta de reciprocidad, cuando ella siempre sale a defender al Presidente. En el entorno de Vidal, por supuesto, desmintieron ante este diario que haya una pelea: “Lo único cierto es que está más concentrada en los temas provinciales”, dijeron.

El diario Clarín también difundió ayer una encuesta de Management & Fit en la que Vidal tiene mejores chances que Macri de ganar la Presidencia en 2019. Y de ganarle un ballottage a Cristina Fernández de Kirchner con mayor distancia. ¿Casualidad? Vidal y Larreta jamás admitirán que siguen evaluando reemplazar a Macri si este se derrumba y no puede reelegir. Los dos están contra la idea que apuntalaron Peña y Durán Barba en un encuentro con intelectuales la semana pasada de que la economía no pesará en la campaña. Ni Vidal ni Larreta creen que la economía repuntará rápidamente y dudan que la solución sea obviar el tema en el discurso electoral. Entre los funcionarios a los que Vidal tiene entre ceja y ceja, están Dujovne –quien tampoco sentiría mucha simpatía por quien intentó removerlo– y Peña. A este último lo culpa por la falta de apoyo político. 

Monzó vs. Peña. El titular de la Cámara baja sufrió años de ostracismo luego de expresar sus diferencias con la línea de Peña. Recién logró volver a la mesa política cuando el gobierno nacional debió dar señales de apertura política en plena crisis cambiaria. No obstante, el funcionamiento de esa mesa fue muy distinto a las épocas en las que Monzó formaba parte de la mesa chica del PRO, antes de la presidencia de Macri. En los hechos, en los momentos más complejos, las decisiones parecen seguir siendo tomadas entre los mismos. Esto volvió a producir un choque entre Peña y Monzó en torno a la resolución que pretendía cargarles a los usuarios la compensación de la devaluación que exigían las petroleras. Según se rumorea, el jefe de Gabinete y el presidente de Diputados discutieron agriamente por las consecuencias en términos de costo político, por la descoordinación y por el efecto devastador que podía tener sobre la negociación del Presupuesto 2019. Esto último parece haber sido lo que llevó a Macri a dar marcha atrás con la medida. Pero hubo heridas que se reabrieron. 
Dujovne vs. Iguacel. La de Peña con Monzó no fue la única interna que se generó en torno a esa resolución. Cerca de Dujovne confirmaron que el ministro de Hacienda no tuvo noticias de lo que estaba haciendo su subordinado hasta que la resolución de la polémica estaba publicada en el Boletín Oficial. Iguacel lo habría puenteado y habría ido directo a resolver esto con el Presidente, mientras Dujovne estaba de gira por el exterior. El periodista Ezequiel Spillman había publicado en Perfil que Iguacel estaba furioso por haber dejado de ser ministro y pasar a ser un subordinado de Dujovne. El secretario de Energía se ocupó personalmente de discutirle esto al periodista a través de Twitter. Pero las últimas noticias de la pelea con Dujovne –con quien se volverá a ver las caras mañana– le estarían dando la razón al periodista.
UCR vs. PRO. Los correligionarios salieron adjudicarse como una victoria propia la caída de la resolución de Iguacel, a quien ya tragan tan poco como antes a Juan José Aranguren. Del titular de la UCR, Alfredo Cornejo, para abajo la habían cuestionado. Otros ánimos están resurgiendo en el partido centenario, según advirtió el periodista Claudio Mardones en el periódico cooperativo Tiempo Argentino: hay radicales que ya imaginan competir en las PASO con un Macri desgastado, mientras que otros exigen un lugar en la fórmula presidencial. Esto es algo que probablemente se escuche en el plenario nacional de la UCR en Mendoza este viernes.
Stanley vs. Bullrich. Las dos ministras chocaron en torno a su posición sobre los movimientos sociales. Si Stanley fue la encargada de contener y negociar, Bullrich parece estar buscando patear el tablero. Durante toda la semana pasada se ocupó de acusar a los movimientos sociales de ser cómplices de los narcos. De fondo, Bullrich cuestiona el esquema de negociación con el tridente de Cayetano (CTEP, CCC y Barrios de Pie). Un último dato: Bullrich salió a defender a Macri de Carrió, pero no a Garavano. ¿Pesarán las viejas diferencias con el ministro de Justicia a la hora de imaginarlo afuera del Gobierno?

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