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sábado, 25 de marzo de 2017

Pasitos que retumban, por Luis Bruschtein (para "Página 12" del 25-03-17)

El marketing agresivo que se le pueded volver en contra al PRO

Decenas de pibes en la Diagonal Norte que hacen un contrapunto performático entre caceroleras desquiciadas y Madres de Plaza de Mayo. Ocupan media cuadra. Otra: decenas de pibes y pibas en un larguísimo acoplado. Posan como si estuvieran colgando de los globos amarillos que llevan atados al cuello. Los ahorcados tienen cartelitos en el pecho: Uno dice salarios, otro dice maestros, otro empresas recuperadas, trabajadores, científicos y así en una larga lista que recorre el acoplado. La Chilinga se abre paso con decenas de tambores de rojo en la vanguardia y decenas en retaguardia. En el medio, decenas de bailarines de negro danzan una especie de alegoría que empieza con un estallido de vida y culmina con la muerte. Y en el centro de esa multitud oceánica, la bandera inmensa, de varias cuadras, con las fotografías de los desaparecidos y miles de personas compungidas que la levantan. En la cabeza de la marcha, un puñado de ancianas con el pañuelo blanco, algunas en sillas de ruedas, otras con bastones y andadores, son las que no quisieron moverse en la Trafic con las que se trasladan y se empeñaron en acompañar la manifestación a pie. Detrás hay despliegue de banderas, multitudes que las siguen y animan y todo se resume en ese puñado de ancianas, donde la historia explota y llena de sentidos a la multitud, a la ciudad, al país, en esos pasos pasitos cada vez más titubeantes que retumban. Los padres se las señalan a sus hijos, para que algún día puedan decir que las vieron marchar y en ese diálogo de padres a hijos se teje la historia, se crea un sentido que impregna a la sociedad.

Mientras cientos de miles comulgaban en ese ritual poderosamente emotivo,  en los medios circulaba una foto de los diputados de Cambiemos con las dos consignas que les parecieron más importantes para la fecha: “Nunca más a los negocios en los Derechos Humanos” y “Nunca más a la interrupción del orden democrático”. En ningún lado figuran las palabras tortura, secuestro, desaparecidos, terrorismo de Estado ni golpe militar. Están contra la “interrupción del orden democrático” y todo lo demás, secuestros, desaparecidos, asesinatos, torturas, violaciones, secuestros de bebés, todo lo demás es el “negocio” de los derechos humanos, no algo que cometieron las Fuerzas Armadas que habían usurpado el poder. Había diputados radicales en la foto detrás de esos carteles. Arrastrados por esa cerrazón a los derechos humanos, radicales que en su momento se destacaron como Ricardo Gil Lavedra o el mismo Leandro Despouy fueron arrastrados a convalidar la persecución ilegal y arbitraria contra Milagro Sala lanzada por otro radical, el gobernador jujeño Gerardo Morales. Y la Libertad de Milagro Sala fue una de las consignas centrales del masivo acto por los derechos humanos. Hay un hilo conductor entre esos carteles provocativos, donde las violaciones a los derechos humanos parecen no tener importancia, y el maltrato y la persecución a mansalva contra la dirigente social jujeña. Si no tuvieron importancia las monstruosidades de la dictadura, obviamente tampoco la tienen las violaciones que se cometan ahora. Para los que no lo entienden, la importancia de los actos del 24 de marzo, está en esa enseñanza: lo que no se repudia, se repite, y lo que se olvida también.

Cientos de miles en las calles y un gobierno que no lo encaja. Alguno se asustará y otro le restará importancia. Pero ni el asustado ni el desinteresado entre los Ceos del gobierno entiende. Cientos de miles de personas los interpelan, les reclaman. Nunca estuvieron en un lado ni en el otro. Antes les parecía fácil y ahora no se dan cuenta de la lógica de un diálogo que los excede. Hicieron campaña con el diálogo porque los aconsejó el director de marketing, y lo real hasta ahora ha sido la imposición o el repliegue cuando chocaron con una fuerte resistencia. El diálogo es otra dimensión que se relaciona con la política. No son dos personas que se hablan sin escucharse y sin siquiera pretender entenderse. El diálogo es la dimensión de la política de la que el PRO reniega como política. Millones de personas en las calles durante el mes de marzo, por un lado. Y un gobierno encerrado por el otro. Dos poderes sin contacto, sin puentes. Algún puente o interacción implicaría punto de contacto, política y diálogo, aunque no se encuentren dos personas. La protesta multitudinaria y muy enojada y un gobierno sordo ha sido el escenario este mes de grandes movilizaciones.
La provocación frente a la marcha por los derechos humanos parece gratuita. El gobierno de Cambiemos se pone por fuera del proceso de maduración que la lucha por los derechos humanos le imprimió a la transición democrática en Argentina. Un proceso que ha sido reconocido y alentado en todo el mundo. Hay discusiones que están saldadas en la sociedad después de un gran esfuerzo. Pero quedan grupos minoritarios, relacionados con los militares represores, que se han resistido esos avances. Y Cambiemos se hace cargo de estos reclamos tan injustos y minoritarios. Cuando se habla de la justicia de una sola cara, se olvida de la terrible persecución que sufrieron desde el primer momento por el Estado terrorista los que ellos definen como “la otra parte”. Han sufrido cárcel, secuestros, tormentos, muerte, persecución y destrucción de sus familias. No hubo un solo momento en que “ese sector”, la guerrilla, la militancia popular, dejara de ser perseguido por el Estado. Lo que se hizo con el retorno de la democracia fue terminar con la impunidad del Estado terrorista. No existe Justicia de una sola cara. Eso es un invento para denigrar el fin de la impunidad de torturadores y represores. Hubo dos caras de la supuesta Justicia, y una fue muchísimo más cruel e ilegal que la que se les aplica ahora a los represores. La sociedad ha podido entenderlo. Cambiemos se hace cargo de un reclamo injusto, sectorial minoritario y reaccionario, porque al hablar de justicia de una sola cara, niega el terrorismo de Estado y la justicia de hecho que ellos aplicaron desde el Estado, lo cual es inapelable e innegable como sabe cualquier jurista.

De hecho varios de sus voceros intentaron hacer negacionismo con la cantidad de desaparecidos. No les interesaba esa discusión. Pero les servía para desprestigiar y hacerles perder credibilidad a los organismos de derechos humanos porque cuestionan sus políticas, como ahora que reclaman por la libertad de Milagro Sala. Con esas estrategias en las que participan activamente los radicales que están en el gobierno, echan tierra al impulso que el ex presidente Raúl Alfonsin imprimió a los derechos humanos al comenzar esta difícil transición democrática. Hubo peronistas, socialistas y radicales que lucharon contra la dictadura y la repudiaron. Pero también hubo peronistas, radicales y socialistas que la respaldaron. Los que están ahora se emparentan con ellos al provocar las vergonzozas denuncias de la CIDH por el avasallamiento de la justicia para perseguir en forma ilegal a una dirigente opositora.

La consigna de “Nunca más a los negocios en los DD.HH.” busca el mismo fin de desacreditar a las víctimas de la represión por las reparaciones materiales que recibieron y que son reconocidas como acciones genuinas y legales en todo el planeta en situaciones similares. Si algo se hizo por fuera de la ley, tienen que hacer la denuncia correspondiente por ese caso o casos concretos. Hacer una denuncia genérica como hizo Mauricio Macri, y ahora los diputados de Cambiemos, solamente busca difamar y desprestigiar.

En ese contexto hostil de la gestión macrista que denuncia de corrupto a cualquiera que se le oponga, la manifestación por el 24 de marzo fue una expresión de gente enojada con este gobierno. Igual sucedió con los cientos de miles que marcharon con los maestros, con las decenas de miles que lo hicieron con los movimientos sociales, con las mujeres del “Ni una menos” y con los cientos de miles que movilizó la CGT.
Todo lo que se oponga a Cambiemos es denigrante o corrupto sea sindicalista, ex presidente o dirigente de los derechos humanos o de los movimientos sociales. Con esa estrategia de difamación y afrenta gratuita –y la mayoría de las veces infundada– han creado la famosa grieta. Fue una estrategia marketinera de oposición que les resultó efectiva. La han empezado a usar ahora desde el gobierno. Termina funcionando al revés: la imagen de Cristina y Néstor Kirchner se repetía hasta el infinito tanto en las columnas organizadas como en los asistentes por su cuenta. Cuando las medidas económicas acorralan a la gente, esas estrategias de marketing agresivo se revierten en su contra y generan mucho odio. La gente sale a la calle con bronca porque además se siente insultada. Más que con otros gobiernos. Es un gobierno que enloda y persigue a sus opositores y esa estrategia es como gobernar sobre un barril de pólvora.

Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/27782-pasitos-que-retumban

viernes, 24 de marzo de 2017

Genocidio argentino: entre el mito y el olvido, los docentes, por Juan Chaneton (para "Utpba.org" del 23-03-17)





(Por Juan Chaneton (*)).

-El año pasado y todos los años. Todos los años desde hace cuarenta y un años. The winners takes it all, decían los ABBA en aquellos años. Creían en angelitos los ABBA en aquellos tortuosos años y se habían puesto de moda justo cuando unos gritos se asordinaban en el entusiasmado rumor de otros gritos que celebraban un ensueño: que el ganador se lo lleva todo. Y estábamos ganando nada menos que un mundial, así, a secas, un mundial, y ni falta que hace decir un mundial de qué, un mundial es un mundial y ya se sabe de qué mundial se trata.

Dos años antes, un 24 de marzo de 1976, el país brindó su aplauso complaciente a unos militares que venían a poner fin a la “corrupción” peronista, esta vez encarnada en Isabel Perón y en su mayordomo devenido hombre fuerte de ese gobierno elegido por el pueblo, José López Rega, así se llamaba ese ministro y hombre fuerte. Si bien se mira, era otro aplauso o un nuevo aplauso, semejante al que recibió a Onganía cuando, en 1966, vino a poner fin ya no a la corrupción sino a la “incapacidad” y a la incuria presunta, dada por evidencia indiscutible, de un presidente al que los medios hegemónicos de entonces apodaban “tortuga”, sin reparar en el “decoro” y en la “majestad” de la investidura de la que hacían befa.

Y así las cosas, con la confundida aquiescencia de un pueblo al que le resulta imposible no confundirse cuando los medios de información son propiedad privada de empresarios que tienen interés en que en el país sea uno y no otro, un general mediocre -apoyado, entre otros, por Balbín- asumió la suma del poder público al tope de un organigrama castrense que incluía, en un pie de igualdad en cuanto a atribuciones y responsabilidades, a las tres fuerzas armadas.

Hubo de transcurrir mucho tiempo de ardoroso, difícil y fructífero trabajo de los organismos de derechos humanos hasta que la sociedad argentina supo que ese golpe no había sido sólo militar, sino que estos militares habían venido a instaurar un patrón de gestión y acumulación de la riqueza definido por y en favor de una clase empresaria, nacional y transnacional, a la que le resultaba imprescindible ahogar en sangre a una indomable lucha obrera y popular que ya estaba generando las condiciones para la gestación de centros de toma de decisiones de tipo político y social que, necesariamente, iban a funcionar al margen del Estado y de las conducciones sindicales burocráticas, y esto se llamaba y se llama aun hoy, poder popular.

Y este golpe así devenido cívico-militar contó con el apoyo activo de la iglesia católica en sus instancias no sólo de máxima jerarquía sino también de obispos y curas que, en conjunto, constituyeron una trama clerical que protegió con el silencio a los genocidas de uniforme, negó apoyo a familiares de desaparecidos/as que buscaban saber, e incluso denunció y entregó a los centros clandestinos de detención, tortura y asesinato a cientos de militantes populares, aun a algunos de sus propios cuadros, curas progresistas y comprometidos con las luchas populares o, simplemente, sacerdotes que querían proteger y ayudar a las víctimas.

Todo esto es sabido porque ha sido dicho pero a la memoria del crimen atroz siempre la acecha el mito o el olvido. Se mitifica el pasado cuando se alude a él en forma alegórica, es decir, sin llamar a las cosas por su nombre. Un ensayo de mitologización del pasado estaba contenido en las expresiones “gobierno de facto” o “proceso de reorganización nacional”. Ya se usan poco. Más bien hay consenso en torno del significante “dictadura” para que la sociedad argentina aluda, a través de sus “representantes” en el nivel del lenguaje, esto es, los medios masivos, al genocidio ocurrido en el período 1976-1983.

En cambio, una forma “moderna” de hacer mitología con el genocidio es negarle su forma multifacética, escondiendo la abigarrada variedad de abominaciones cometidas por los criminales de uniforme de aquella época, llámense éstos videlas, galtieris o bignones.

Incurren en este disfraz de la realidad -sustituyéndola por el mito- los que absuelven a Galtieri del crimen de Malvinas fragmentando el tiempo en espacios estancos, como si los muertos en aquel sur del mundo -que nos pertenece por derecho- no fueran parte inescindible del genocidio iniciado en 1976.

Nuestros hermanos enterrados allá en tumbas sin nombre tienen un nombre pero ese nombre no se puede inscribir en esas tumbas porque un hiato infame separa cuerpos y nombres y esto nadie, hasta hoy, ha podido subsanarlo. No es que no sean NN. Son NN de cuerpo presente, a diferencia de nuestros otros hermanos, los desaparecidos, que son NN cuya ausencia incluye, también, al cuerpo. Aquéllos dejarán, algún día, de ser NN. Éstos, nunca. Y el que fue a aquella guerra -cada uno de ellos- habrá estado convencido, tal vez -y esto no será posible comprobarlo nunca-, que cuando fue llamado a filas lo fue para “defender a la patria”. Otros, en cambio, habrán sabido siempre que los estaban usando como carne de cañón y nada podían hacer para impedirlo.

Pero no tienen nombre en su tumba y fueron a defender a la patria pero lo que defendieron fue otra cosa. Una guerra por la soberanía nacional y por la defensa del sagrado suelo que nos vio nacer no deber ser confundida  -adrede o de buena fe, lo mismo es- con una maniobra irresponsable, aventurera y criminal mediante la cual un dictador inmundo y borracho envió a la muerte a miles de hijos de este suelo que hoy son hermanos nuestros para siempre. Un jefe militar que defiende a su Nación no puede nunca ser un hombre que ha pisoteado la dignidad humana del propio pueblo al que dice defender, porque las tropas que comanda un jefe militar son ese mismo pueblo que, en la paz, es obrero y estudiante, y en la guerra, soldado de la patria.

Fueron enviados al infierno sin ningún escrúpulo; y lo fueron no para defender la patria recién invadida por el enemigo inglés ante el cual los oficiales se rindieron pronto, sino para huir hacia adelante y resolver un problema interno de la Argentina que no era otro que darle aire político a una dictadura genocida que perdía legitimidad todos los días y cuyo tiempo se había acabado. Esto lo dijimos una semana después del 2 de abril de 1982, no es información que damos ahora, con el diario del lunes en la mano. Quien lo dude, que reclame la prueba.
Así son las cosas y muchos mitologizan e ideologizan el pasado cuando lo que quieren, en realidad, es que a aquellos muertos no se los “contamine” con los desaparecidos. Se trata de otra forma del mito: negar que la guerra de Malvinas fue la continuidad del genocidio por otros medios.

En cuanto al olvido, tiene muchas caras. Es primo hermano del negacionismo.  El gobierno de Macri empezó a esculpir la escultura del olvido antes de asumir. Fue cuando el ahora devenido presidente dijo que nuestra lucha era un “curro”. Hace poco, un ex carapintada y funcionario del macrismo aseveró, epigramáticamente, que “no es lo mismo ocho mil verdades que veintidós mil mentiras” y se acaba de echar hierro y cemento sobre el símbolo perenne de una lucha que nos honra y que no tiene fin: la de las Madres en la Plaza cuando el genocidio estaba en su apogeo. El secretario de derechos humanos de la Nación, Claudio Avruj, trabaja duro y parejo en la labor que le han encomendado: dejar sin medios materiales los espacios de Memoria, Verdad y Justicia. Y el patético ministro Garavano hace lo suyo: instruye a los jueces adictos al gobierno para matar de lentitud los procesos abiertos por las políticas antiimpunidad que inició Néstor Kirchner.

“Cuando tapan los pañuelos es porque tienen miedo. Los tapan porque no quieren ir a la cárcel, porque ellos también fueron grandes responsables de las torturas y las muertes”. Con la contundencia de la simpleza y de la verdad incontaminada de hipocresía, lo dijo Hebe hace poco.

“Ellos”, aquí, alude con claridad meridiana, al gobierno de Macri. Sus procederes son amenazantes. Pero , seguramente, “ellos” no saben que los pueblos procesan sus experiencias y, por remotas que éstas sean, sedimentan en su conciencia y, lejos de perderse, mutan en activo ideológico y político para las luchas del futuro, como si un secreto se transmitiera de generación en generación, de generación en generación que se dicen, una a otra, la lucha sigue, es así como hay que librarla, no cometamos esos errores que ya cometimos ayer y, sobre todo, tengamos, hoy, los aciertos que no tuvimos en el pasado y veamos, hoy, lo que no pudimos ver en el pasado.  Aquel pueblo era otro pueblo, pero el pueblo siempre es el mismo pueblo y  ahora están amenazando al pueblo que tumbó a dictaduras militares bárbaras y sin freno y que disponían de la suma del poder sin cortapisa alguna jurídica o moral.

Pero, ¿es así? Sí. Es así. Ahí está la calle ganada por los divinos docentes que fueron coimeados para desertar y no lo hicieron, recibieron sus pequeños sueldos con seis mil (¡seis mil!) pesos menos… y no desertaron. Son un ejemplo que honra las mejores y más combativas luchas que libró el proletariado argentino en combate perpetuo contra el capital. Sólo falta que ese otro gran protagonista del sistema educativo argentino -el movimiento estudiantil- sea convocado a la lucha. El contacto de los estudiantes con los obreros supo hacer milagros en la Argentina y en Latinoamérica. Si hoy esa colusión fuera la de la Escuela con la Universidad… otro gallo cantaría.

Pero, en todo caso, son ellos, los docentes, los que están rindiendo el mejor homenaje a nuestros desaparecidos. Están luchando, que es eso lo que hay que hacer.

(*) Periodista, escritor y abogado.


Publicado en:
http://www.utpba.org/2017/03/23/genocidio-argentino-entre-el-mito-y-el-olvido-los-docentes/

CARTA ABIERTA DE RODOLFO WALSH A LA JUNTA MILITAR (24-03-1977)

Carta abierta de un escritor a la Junta Militar

1. La censura de prensa, la persecución a intelectuales, el allanamiento de mi casa en el Tigre, el asesinato de amigos queridos y la pérdida de una hija que murió combatiéndolos, son algunos de los hechos que me obligan a esta forma de expresión clandestina después de haber opinado libremente como escritor y periodista durante casi treinta años.

El primer aniversario de esta Junta Militar ha motivado un balance de la acción de gobierno en documentos y discursos oficiales, donde lo que ustedes llaman aciertos son errores, los que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades.

El 24 de marzo de 1976 derrocaron ustedes a un gobierno del que formaban parte, a cuyo desprestigio contribuyeron como ejecutores de su política represiva, y cuyo término estaba señalado por elecciones convocadas para nueve meses más tarde. En esa perspectiva lo que ustedes liquidaron no fue el mandato transitorio de Isabel Martínez sino la posibilidad de un proceso democrático donde el pueblo remediara males que ustedes continuaron y agravaron.

Ilegítimo en su origen, el gobierno que ustedes ejercen pudo legitimarse en los hechos recuperando el programa en que coincidieron en las elecciones de 1973 el ochenta por ciento de los argentinos y que sigue en pie como expresión objetiva de la voluntad del pueblo, único significado posible de ese "ser nacional" que ustedes invocan tan a menudo.

Invirtiendo ese camino han restaurado ustedes la corriente de ideas e intereses de minorías derrotadas que traban el desarrollo de las fuerzas productivas, explotan al pueblo y disgregan la Nación. Una política semejante sólo puede imponerse transitoriamente prohibiendo los partidos, interviniendo los sindicatos, amordazando la prensa e implantando el terror más profundo que ha conocido la sociedad argentina.

2. Quince mil desaparecidos, diez mil presos, cuatro mil muertos, decenas de miles de desterrados son la cifra desnuda de ese terror.

Colmadas las cárceles ordinarias, crearon ustedes en las principales guarniciones del país virtuales campos de concentración donde no entra ningún juez, abogado, periodista, observador internacional. El secreto militar de los procedimientos, invocado como necesidad de la investigación, convierte a la mayoría de las detenciones en secuestros que permiten la tortura sin límite y el fusilamiento sin juicio. 1

Más de siete mil recursos de hábeas corpus han sido contestados negativamente este último año. En otros miles de casos de desaparición el recurso ni siquiera se ha presentado porque se conoce de antemano su inutilidad o porque no se encuentra abogado que ose presentarlo después que los cincuenta o sesenta que lo hacían fueron a su turno secuestrados.

De este modo han despojado ustedes a la tortura de su límite en el tiempo. Como el detenido no existe, no hay posibilidad de presentarlo al juez en diez días según manda una ley que fue respetada aun en las cumbres represivas de anteriores dictaduras.

La falta de límite en el tiempo ha sido complementada con la falta de límite en los métodos, retrocediendo a épocas en que se operó directamente sobre las articulaciones y las vísceras de las víctimas, ahora con auxiliares quirúrgicos y farmacológicos de que no dispusieron los antiguos verdugos. El potro, el torno, el despellejamiento en vida, la sierra de los inquisidores medievales reaparecen en los testimonios junto con la picana y el "submarino", el soplete de las actualizaciones contemporáneas. 2

Mediante sucesivas concesiones al supuesto de que el fin de exterminar a la guerilla justifica todos los medios que usan, han llegado ustedes a la tortura absoluta, intemporal, metafísica en la medida que el fin original de obtener información se extravía en las mentes perturbadas que la administran para ceder al impulso de machacar la sustancia humana hasta quebrarla y hacerle perder la dignidad que perdió el verdugo, que ustedes mismos han perdido.

3. La negativa de esa Junta a publicar los nombres de los prisioneros es asimismo la cobertura de una sistemática ejecución de rehenes en lugares descampados y en horas de la madrugada con el pretexto de fraguados combates e imaginarias tentativas de fuga.

Extremistas que panfletean el campo, pintan acequias o se amontonan de a diez en vehículos que se incendian son los estereotipos de un libreto que no está hecho para ser creído sino para burlar la reacción internacional ante ejecuciones en regla mientras en lo interno se subraya el carácter de represalias desatadas en los mismos lugares y en fecha inmediata a las acciones guerrilleras.

Setenta fusilados tras la bomba en Seguridad Federal, 55 en respuesta a la voladura del Departamento de Policía de La Plata, 30 por el atentado en el Ministerio de Defensa, 40 en la Masacre del Año Nuevo que siguió a la muerte del coronel Castellanos, 19 tras la explosión que destruyó la comisaría de Ciudadela forman parte de 1.200 ejecuciones en 300 supuestos combates donde el oponente no tuvo heridos y las fuerzas a su mando no tuvieron muertos.

Depositarios de una culpa colectiva abolida en las normas civilizadas de justicia, incapaces de influir en la política que dicta los hechos por los cuales son represaliados, muchos de esos rehenes son delegados sindicales, intelectuales, familiares de guerrilleros, opositores no armados, simples sospechosos a los que se mata para equilibrar la balanza de las bajas según la doctrina extranjera de "cuenta-cadáveres" que usaron los SS en los países ocupados y los invasores en Vietnam.

El remate de guerrilleros heridos o capturados en combates reales es asimismo una evidencia que surge de los comunicados militares que en un año atribuyeron a la guerrilla 600 muertos y sólo 10 o 15 heridos, proporción desconocida en los más encarnizados conflictos. Esta impresión es confirmada por un muestreo periodístico de circulación clandestina que revela que entre el 18 de diciembre de 1976 y el 3 de febrero de 1977, en 40 acciones reales, las fuerzas legales tuvieron 23 muertos y 40 heridos, y la guerrilla 63 muertos. 3

Más de cien procesados han sido igualmente abatidos en tentativas de fuga cuyo relato oficial tampoco está destinado a que alguien lo crea sino a prevenir a la guerrilla y a los partidos de que aun los presos reconocidos son la reserva estratégica de las represalias de que disponen los Comandantes de Cuerpo según la marcha de los combates, la conveniencia didáctica o el humor del momento.

Así ha ganado sus laureles el general Benjamín Menéndez, jefe del Tercer Cuerpo de Ejército, antes del 24 de marzo con el asesinato de Marcos Osatinsky, detenido en Córdoba, después con la muerte de Hugo Vaca Narvaja y otros cincuenta prisioneros en variadas aplicaciones de la ley de fuga ejecutadas sin piedad y narradas sin pudor. 4

El asesinato de Dardo Cabo, detenido en abril de 1975, fusilado el 6 de enero de 1977 con otros siete prisioneros en jurisdicción del Primer Cuerpo de Ejército que manda el general Suárez Masson, revela que estos episodios no son desbordes de algunos centuriones alucinados sino la política misma que ustedes planifican en sus estados mayores, discuten en sus reuniones de gabinete, imponen como comandantes en jefe de las 3 Armas y aprueban como miembros de la Junta de Gobierno.

4. Entre mil quinientas y tres mil personas han sido masacradas en secreto después que ustedes prohibieron informar sobre hallazgos de cadáveres que en algunos casos han trascendido, sin embargo, por afectar a otros países, por su magnitud genocida o por el espanto provocado entre sus propias fuerzas. 5

Veinticinco cuerpos mutilados afloraron entre marzo y octubre de 1976 en las costas uruguayas, pequeña parte quizás del cargamento de torturados hasta la muerte en la Escuela de Mecánica de la Armada, fondeados en el Río de la Plata por buques de esa fuerza, incluyendo el chico de 15 años, Floreal Avellaneda, atado de pies y manos, "con lastimaduras en la región anal y fracturas visibles" según su autopsia.

Un verdadero cementerio lacustre descubrió en agosto de 1976 un vecino que buceaba en el Lago San Roque de Córdoba, acudió a la comisaría donde no le recibieron la denuncia y escribió a los diarios que no la publicaron. 6

Treinta y cuatro cadáveres en Buenos Aires entre el 3 y el 9 de abril de 1976, ocho en San Telmo el 4 de julio, diez en el Río Luján el 9 de octubre, sirven de marco a las masacres del 20 de agosto que apilaron 30 muertos a 15 kilómetros de Campo de Mayo y 17 en Lomas de Zamora.

En esos enunciados se agota la ficción de bandas de derecha, presuntas herederas de las 3 A de López Rega, capaces de atravesar la mayor guarnición del país en camiones militares, de alfombrar de muertos el Río de la Plata o de arrojar prisioneros al mar desde los transportes de la Primera Brigada Aérea 7, sin que se enteren el general Videla, el almirante Massera o el brigadier Agosti. Las 3 A son hoy las 3 Armas, y la Junta que ustedes presiden no es el fiel de la balanza entre "violencias de distintos signos" ni el árbitro justo entre "dos terrorismos", sino la fuente misma del terror que ha perdido el rumbo y sólo puede balbucear el discurso de la muerte. 8

La misma continuidad histórica liga el asesinato del general Carlos Prats, durante el anterior gobierno, con el secuestro y muerte del general Juan José Torres, Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruíz y decenas de asilados en quienes se ha querido asesinar la posibilidad de procesos democráticos en Chile, Bolivia y Uruguay. 9

La segura participación en esos crímenes del Departamento de Asuntos Extranjeros de la Policía Federal, conducido por oficiales becados de la CIA a través de la AID, como los comisarios Juan Gattei y Antonio Gettor, sometidos ellos mismos a la autoridad de Mr. Gardener Hathaway, Station Chief de la CIA en Argentina, es semillero de futuras revelaciones como las que hoy sacuden a la comunidad internacional que no han de agotarse siquiera cuando se esclarezcan el papel de esa agencia y de altos jefes del Ejército, encabezados por el general Menéndez, en la creación de la Logia Libertadores de América, que reemplazó a las 3 A hasta que su papel global fue asumido por esa Junta en nombre de las 3 Armas.

Este cuadro de exterminio no excluye siquiera el arreglo personal de cuentas como el asesinato del capitán Horacio Gándara, quien desde hace una década investigaba los negociados de altos jefes de la Marina, o del periodista de Prensa Libre Horacio Novillo apuñalado y calcinado, después que ese diario denunció las conexiones del ministro Martínez de Hoz con monopolios internacionales.

A la luz de estos episodios cobra su significado final la definición de la guerra pronunciada por uno de sus jefes: "La lucha que libramos no reconoce límites morales ni naturales, se realiza más allá del bien y del mal". 10

5. Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada.

En un año han reducido ustedes el salario real de los trabajadores al 40%, disminuido su participación en el ingreso nacional al 30%, elevado de 6 a 18 horas la jornada de labor que necesita un obrero para pagar la canasta familiar 11, resucitando así formas de trabajo forzado que no persisten ni en los últimos reductos coloniales.

Congelando salarios a culatazos mientras los precios suben en las puntas de las bayonetas, aboliendo toda forma de reclamación colectiva, prohibiendo asambleas y comisiones internas, alargando horarios, elevando la desocupación al récord del 9%12 prometiendo aumentarla con 300.000 nuevos despidos, han retrotraído las relaciones de producción a los comienzos de la era industrial, y cuando los trabajadores han querido protestar los han calificados de subversivos, secuestrando cuerpos enteros de delegados que en algunos casos aparecieron muertos, y en otros no aparecieron. 12

Los resultados de esa política han sido fulminantes. En este primer año de gobierno el consumo de alimentos ha disminuido el 40%, el de ropa más del 50%, el de medicinas ha desaparecido prácticamente en las capas populares. Ya hay zonas del Gran Buenos Aires donde la mortalidad infantil supera el 30%, cifra que nos iguala con Rhodesia, Dahomey o las Guayanas; enfermedades como la diarrea estival, las parasitosis y hasta la rabia en que las cifras trepan hacia marcas mundiales o las superan. Como si esas fueran metas deseadas y buscadas, han reducido ustedes el presupuesto de la salud pública a menos de un tercio de los gastos militares, suprimiendo hasta los hospitales gratuitos mientras centenares de médicos, profesionales y técnicos se suman al éxodo provocado por el terror, los bajos sueldos o la "racionalización".

Basta andar unas horas por el Gran Buenos Aires para comprobar la rapidez con que semejante política la convirtió en una villa miseria de diez millones de habitantes. Ciudades a media luz, barrios enteros sin agua porque las industrias monopólicas saquean las napas subterráneas, millares de cuadras convertidas en un solo bache porque ustedes sólo pavimentan los barrios militares y adornan la Plaza de Mayo, el río más grande del mundo contaminado en todas sus playas porque los socios del ministro Martínez de Hoz arrojan en él sus residuos industriales, y la única medida de gobierno que ustedes han tomado es prohibir a la gente que se bañe.

Tampoco en las metas abstractas de la economía, a las que suelen llamar "el país", han sido ustedes más afortunados. Un descenso del producto bruto que orilla el 3%, una deuda exterior que alcanza a 600 dólares por habitante, una inflación anual del 400%, un aumento del circulante que en solo una semana de diciembre llegó al 9%, una baja del 13% en la inversión externa constituyen también marcas mundiales, raro fruto de la fría deliberación y la cruda inepcia.

Mientras todas las funciones creadoras y protectoras del Estado se atrofian hasta disolverse en la pura anemia, una sola crece y se vuelve autónoma. Mil ochocientos millones de dólares que equivalen a la mitad de las exportaciones argentinas presupuestados para Seguridad y Defensa en 1977, cuatro mil nuevas plazas de agentes en la Policía Federal, doce mil en la provincia de Buenos Aires con sueldos que duplican el de un obrero industrial y triplican el de un director de escuela, mientras en secreto se elevan los propios sueldos militares a partir de febrero en un 120%, prueban que no hay congelación ni desocupación en el reino de la tortura y de la muerte, único campo de la actividad argentina donde el producto crece y donde la cotización por guerrillero abatido sube más rápido que el dólar.
6. Dictada por el Fondo Monetario Internacional según una receta que se aplica indistintamente al Zaire o a Chile, a Uruguay o Indonesia, la política económica de esa Junta sólo reconoce como beneficiarios a la vieja oligarquía ganadera, la nueva oligarquía especuladora y un grupo selecto de monopolios internacionales encabezados por la ITT, la Esso, las automotrices, la U.S. Steel, la Siemens, al que están ligados personalmente el ministro Martínez de Hoz y todos los miembros de su gabinete.

Un aumento del 722% en los precios de la producción animal en 1976 define la magnitud de la restauración oligárquica emprendida por Martínez de Hoz en consonancia con el credo de la Sociedad Rural expuesto por su presidente Celedonio Pereda: "Llena de asombro que ciertos grupos pequeños pero activos sigan insistiendo en que los alimentos deben ser baratos". 13

El espectáculo de una Bolsa de Comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el cien y el doscientos por ciento, donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes, la rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el "festín de los corruptos".

Desnacionalizando bancos se ponen el ahorro y el crédito nacional en manos de la banca extranjera, indemnizando a la ITT y a la Siemens se premia a empresas que estafaron al Estado, devolviendo las bocas de expendio se aumentan las ganancias de la Shell y la Esso, rebajando los aranceles aduaneros se crean empleos en Hong Kong o Singapur y desocupación en la Argentina. Frente al conjunto de esos hechos cabe preguntarse quiénes son los apátridas de los comunicados oficiales, dónde están los mercenarios al servicio de intereses foráneos, cuál es la ideología que amenaza al ser nacional.

Si una propaganda abrumadora, reflejo deforme de hechos malvados no pretendiera que esa Junta procura la paz, que el general Videla defiende los derechos humanos o que el almirante Massera ama la vida, aún cabría pedir a los señores Comandantes en Jefe de las 3 Armas que meditaran sobre el abismo al que conducen al país tras la ilusión de ganar una guerra que, aun si mataran al último guerrillero, no haría más que empezar bajo nuevas formas, porque las causas que hace más de veinte años mueven la resistencia del pueblo argentino no estarán desaparecidas sino agravadas por el recuerdo del estrago causado y la revelación de las atrocidades cometidas.

Estas son las reflexiones que en el primer aniversario de su infausto gobierno he querido hacer llegar a los miembros de esa Junta, sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles.

Rodolfo Walsh. - C.I. 2845022

Buenos Aires, 24 de marzo de 1977.
Referencias:

1 Desde enero de 1977 la Junta empezó a publicar nóminas incompletas de nuevos detenidos y de "liberados" que en su mayoría no son tales sino procesados que dejan de estar a su disposición pero siguen presos. Los nombres de millares de prisioneros son aún secreto militar y las condiciones para su tortura y posterior fusilamiento permanecen intactas.

2 El dirigente peronista Jorge Lizaso fue despellejado en vida, el ex diputado radical Mario Amaya muerto a palos, el ex diputado Muñiz Barreto desnucado de un golpe. Testimonio de una sobreviviente: "Picana en Ios brazos, las manos, los muslos, cerca de Ia boca cada vez que lloraba o rezaba... Cada veinte minutos abrían la puerta y me decían que me iban hacer fiambre con la máquina de sierra que se escuchaba".

3"Cadena Informativa", mensaje Nro. 4, febrero de 1977.

4 Una versión exacta aparece en esta carta de los presos en la Cárcel de Encausados al obispo de Córdoba, monseñor Primatesta: "El 17 de mayo son retirados con el engaño de ir a la enfermería seis compañeros que luego son fusilados. Se trata de Miguel Ángel Mosse, José Svagusa, Diana Fidelman, Luis Verón, Ricardo Yung y Eduardo Hernández, de cuya muerte en un intento de fuga informó el Tercer Cuerpo de Ejército. El 29 de mayo son retirados José Pucheta y Carlos Sgadurra. Este último había sido castigado al punto de que no se podía mantener en pie sufriendo varias fracturas de miembros. Luego aparecen también fusilados en un intento de fuga".

5 En los primeros 15 días de gobierno militar aparecieron 63 cadáveres, según los diarios. Una proyección anual da la cifra de 1500. La presunción de que puede ascender al doble se funda en que desde enero de 1976 la información periodística era incompleta y en el aumento global de la represión después del golpe. Una estimación global verosímil de las muertes producidas por la Junta es la siguiente. Muertos en combate: 600. Fusilados: 1.300. Ejecutados en secreto: 2.000. Varios. 100. Total: 4.000.

6 Carta de Isaías Zanotti, difundida por ANCLA, Agencia Clandestina de Noticias.

7 "Programa" dirigido entre julio y diciembre de 1976 por el brigadier Mariani, jefe de la Primera Brigada Aérea del Palomar. Se usaron transportes Fokker F-27.

8 El canciller vicealmirante Guzzeti en reportaje publicado por La Opinión el 3-10-76 admitió que "el terrorismo de derecha no es tal" sino "un anticuerpo".

9 El general Prats, último ministro de Ejército del presidente Allende, muerto por una bomba en setiembre de 1974. Los ex parlamentarios uruguayos Michelini y Gutiérrez Ruiz aparecieron acribillados el 2-5-76. El cadáver del general Torres, ex presidente de Bolivia, apareció el 2-6-76, después que el ministro del Interior y ex jefe de Policía de Isabel Martínez, general Harguindeguy, lo acusó de "simular" su secuestro.

10 Teniente Coronel Hugo Ildebrando Pascarelli según La Razón del 12-6-76. Jefe del Grupo I de Artillería de Ciudadela. Pascarelli es el presunto responsable de 33 fusilamientos entre el 5 de enero y el 3 de febrero de 1977.

11 Unión de Bancos Suizos, dato correspondiente a junio de 1976. Después la situación se agravó aún más.

12 Diario Clarín.

13 Entre los dirigentes nacionales secuestrados se cuentan Mario Aguirre de ATE, Jorge Di Pasquale de Farmacia, Oscar Smith de Luz y Fuerza. Los secuestros y asesinatos de delegados han sido particularmente graves en metalúrgicos y navales.

14 Prensa Libre, 16-12-76.

Publicado en:
http://www.el-historiador.com.ar/documentos/dictadura/la_ultima_carta_de_rodolfo_walsh.php

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