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jueves, 8 de octubre de 2020

Lapidaria auditoría de AGN sobre las PPP: tres veces más costoso, irregularidades y falta de control, por Andrés Lerner (para "Ámbito" del 08-10-20)




08 Octubre 2020 

Informe oficial que motivó rescisiones revela que los contratos presupuestados en 2017 por u$s5.339 M hoy treparían a u$s13 mil M. Riesgoso: financiamiento en pesos para cotizaciones atadas al dólar.

Lapidaria auditoría de AGN sobre las PPP: tres veces más costoso, irregularidades y falta de control


Por Andrés Lerner

Hace dos semanas, el Gobierno Nacional rescindió dos de los seis contratos que la administración de Mauricio Macri firmó para la implementación del esquema de participación público privada en obras de infraestructura. Todavía se mantiene la negociación con el resto de las constructoras para desarmar un sistema que, según un informe de la Auditoría General de la Nación (AGN), representaba más costos para el Estado y menos efectividad en la ejecución. De acuerdo a las proyecciones de la auditoría, si se hubiese avanzado, las obras hubieran costado tres veces más que en manos del sector público, y más del doble de lo que se había estimado previamente.


En el Gobierno no dudan en tildar de “ruinoso” el sistema conocido como PPP. El informe de auditoría de cumplimiento de la AGN al que accedió Ámbito, afirma que “se observa una significativa brecha entre los montos calculados y lo efectivamente contratado. La Dirección de Vialidad estimó un presupuesto de costos por un valor de 5.338 millones de dólares a noviembre de 2017, las ofertas se adjudicaron por 9.969 millones de dólares y en la actualidad se calcula que rondaría los 13.100 millones de dólares”, asegura el dictamen de 229 carillas que fue aprobado y finalizado en agosto pasado.


Esto se debe al diagrama inicial que ideó y mantuvo en pie con prórrogas de dudosa legalidad el exministro de Transporte Guillermo Dietrich. El sistema preveía para el Estado erogaciones en dólares que además estaban atadas al aumento del riesgo país y a la evolución de títulos públicos respecto del rendimiento de los bonos del Tesoro de Estados Unidos. El documento al que pudo acceder Ámbito confirmó que “para cubrir un eventual déficit se aseguraron aportes adicionales del Estado Nacional que nunca fueron cuantificados, comprometiendo con ello los recursos del Presupuesto Nacional sin hacer mención alguna al riesgo cambiario al que se expone comprometiendo pagos en dólares”.


La AGN detalló los graves problemas de financiamiento que devienen de la disparidad cambiaria: “Las erogaciones se cotizan en dólares pero los ingresos para financiar las obras de PPP provienen de un fondo que recibe pesos de los impuestos sobre el gasoil y los combustibles líquidos”. Cabe destacar que entre noviembre de 2017 y diciembre del 2019 el tipo de cambio se desplazó de $17,10 por dólar a $58, lo que profundizó los desequilibrios en el sistema, de acuerdo a lo auditado.


Obviamente, Argentina no imprime dólares y cualquier base de recaudación impositiva está en moneda nacional. Entonces: ¿Por qué acudir a este sistema? La única respuesta que dio la administración anterior no fue que el interés público se vería mejor atendido mediante el régimen de PPP frente a otras alternativas contractuales, si no que se “basaron en restricciones presupuestarias por parte del Estado Nacional”.


La ley de Presupuesto del año 2018 autorizó la realización de 52 proyectos bajo el régimen PPP. Entre ellas obras de infraestructura que abarcan hospitales, rutas, ferrocarriles, transporte eléctrico, alumbrado público, desarrollo de viviendas, agua potable, un sistema cloacal y el Sistema de Acueducto Norte.


Sin embargo, sólo se comenzó a trabajar con los corredores viales, sector en el cual Macri se había desempeñado en la actividad privada antes de asumir la presidencia. El particular interés de la gestión de Cambiemos por las rutas, ya está en manos de la justicia en una causa que investiga la renovación de las concesiones de peajes y que tiene a Guillermo Dietrich, Javier Iguacel, Nicolás Dujovne y Bernardo Saravia Frías como imputados. Del relevamiento de la documentación licitatoria, no se advierten las razones por las cuales la Secretaría que administraba esos proyectos priorizó esas obras.


En rigor, las variables macroeconómicas se desajustaron y el financiamiento prometido por el sector privado nunca llegó. De todas maneras, las empresas tuvieron beneficios porque los contratos incluían la explotación gratuita de las áreas comerciales, fundamentalmente estaciones de servicio para venta de combustibles y alimentos. Las contratistas percibieron esa renta desde agosto de 2018 a pesar de que el avance registrado en las obras alcanza solo al 2%.


Las irregularidades detectadas se extienden en varios sentidos. La AGN indicó que “el área de control no contaba con un responsable de acceso a la información pública, tampoco con manuales de situación de fraude ni con un área de prevención de lavado de activos”. También señala que el funcionario designado a cargo de la Secretaría PPP, José Luis Morea, fue nombrado de manera simultánea como director del BICE, banco que estaba a la vez involucrado en la operatoria.


El informe es lapidario y no apunta solo a la mala implementación, sino que centra sus críticas en la concepción de un sistema que pretendía funcionar como una canilla paralela de deuda. Con sobrecostos, sin transparencia ni garantías para el Estado y con una discrecionalidad absoluta para priorizar proyectos.


Publicado en:

https://www.ambito.com/edicion-impresa/dolares/lapidaria-auditoria-agn-las-ppp-tres-veces-mas-costoso-irregularidades-y-falta-control-n5138793?__twitter_impression=true&s=08

miércoles, 26 de diciembre de 2018

NI PÚBLICA NI PRIVADA, por Sebastián Soler (para "El Cohete a la Luna" de diciembre de 2018)



Los ambiciosos PPP sólo fueron el sueño de una noche de verano

por SEBASTIAN SOLER



Esta semana el gobierno anunció la suspensión del programa de participación público-privada (PPP) que, según nos habían explicado el Jefe de Gabinete Marcos Peña y el todavía ministro de Finanzas Luis Caputo al anunciar su lanzamiento el año pasado, sería “el plan más ambicioso de infraestructura” de la historia argentina y permitiría aumentar un 60% la inversión en obra pública en 2018 sin generar déficit fiscal porque “hay muchas ansias de financiamiento de los fondos internacionales en activos argentinos de largo plazo”.

La primicia la tuvo el gobernador de Mendoza Alfredo Cornejo cuando aterrizó en Buenos Aires para acordar la construcción de la represa hidroeléctrica Portezuelo del Viento mediante el sistema de PPP y, en cambio, se volvió a su provincia con la promesa del ministro del Interior Rogelio Frigerio de que el gobierno nacional solventaría la obra como resarcimiento de una deuda judicial que mantenía con la provincia.

El motivo de la decisión no es misterioso: la suba inexorable del riesgo país, que el viernes llegó a los 821 puntos básicos (un nuevo récord para la gestión de Macri), convierte en una quimera la pretensión de que las empresas privadas obtengan crédito internacional en dólares a largo plazo para fondear las obras, una de las obligaciones que les corresponden bajo el sistema de PPP. Y con esa imposibilidad se esfuma la principal ventaja aducida por el gobierno para justificar el descarte del método tradicional para construir obra pública.

El anuncio afecta proyectos de obras por unos US$ 21.000 milones en redes eléctricas, vías ferroviarias, energías renovables, sistemas de saneamiento, hospitales, viviendas y cárceles, que el gobierno prometía completar entre 2019 y 2023.

La información se conoció a través de declaraciones del ministro de Hacienda Nicolás Dujovne, dichos atribuídos al asesor presidencial Gustavo Lopetegui y twits de Frigerio. Ni el sitio oficial de la Jefatura de Gabinete, que a partir del dictado del Decreto de Necesidad y Urgencia 1117/18 del 7 de diciembre, es responsable por la “formulación, registro, seguimiento y evaluación” de los PPP, ni el del Ministerio de Hacienda, que detentaba esa competencia hasta entonces, brindan datos adicionales. Ignoramos si las obras serán abandonadas junto con el método, o si el gobierno intentará reflotarlas a su costo, aunque implique desafiar compromisos de gasto y endeudamiento asumidos con el Fondo Monetario Internacional. Sería demasiado ingenuo pedir que esas precisiones las aporten los dos subordinados de Peña designados hace tres días en las flamantes, y ahora superfluas, Secretaría y Subsecretaría de Evaluación Presupuestaria, Inversión Pública y Participación Público Privada de la Jefatura de Gabinete.

El ministro de Transporte Guillermo Dietrich se apuró a aclarar que la medida no alcanza a los seis corredores viales ya licitados mediante el sistema de PPP, pero admitió que el empeoramiento de las condiciones financieras requerían dos cambios al esquema inicial. El primero consiste en prorrogar por lo menos tres meses el plazo original, que vencía en enero, para que los consorcios adjudicatarios obtengan compromisos firmes de financiación de bancos de primera línea o pierdan las correspondientes garantías millonarias, una ampliación que ya estaba contemplada en los contratos. El segundo, en cambio, modifica las condiciones pactadas al permitir que los consorcios cumplan esa condición obteniendo financiación sólo para los primeros 18 meses de la obra y no para la totalidad del proyecto.

La segunda concesión confirma la interpretación generosa que hace el gobierno del alcance de su “facultad”, contemplada en el artículo 9.1 del contrato firmado con los consorcios de los PPP viales, de “prestar su cooperación para la obtención del financiamiento que resulte necesario para la ejecución del proyecto”.  Y se suma a las demás medidas que adoptó después de la licitación para facilitarle las cosas a sus contrapartes privadas. Como la conformación de un fideicomiso del Banco de Inversiones y Comercio Exterior que sirva de intermediario de los préstamos para sortear los escrúpulos de bancos internacionales, reticentes a financiar directamente a empresas involucradas en causas de corrupción. O las presiones para que el Banco Nación se haga cargo de una porción importante de la financiación en condiciones más generosas que las disponibles en el mercado.

Según el gobierno, el sistema de PPP permite una distribución eficiente y equitativa de los riesgos del proyecto entre el Estado y el sector privado eficiente, que está expresada, con carácter vinculante para las partes, en la matriz de riesgos incluida en el Anexo A de cada contrato. En ella se define al “Riesgo del cierre financiero” como “el riesgo de obtención de los fondos necesarios para la construcción de las Obras Principales” y se acuerda que es el contratista privado quien “asume el riesgo de disponibilidad de financiamiento en los mercados de deuda nacionales e internacionales para alcanzar el Cierre Financiero dentro del plazo requerido… de cumplir con los requisitos solicitados por las Entidades Financiadoras… y de cambios en la situación de los mercados financieros que dificulten la obtención de financiamiento”, para lo cual debe “realizar un sondeo de mercado a fin de determinar las fuentes de financiamiento disponibles a efectos de alcanzar el Cierre Financiero”.

Los seis consorcios ganadores firmaron los contratos de los PPP de los corredores viales en la segunda quincena de julio, cuando el riesgo país ya se arrimaba a los 600 puntos básicos y la cotización del dólar había escalado 40% desde el comienzo de la corrida cambiaria. No se necesitaba un sondeo de mercado demasiado exhaustivo para precisar cuál era la disponibilidad de financiamiento en los mercados cuando, con la firma de sus representantes, cada uno de ellos decidió asumir el riesgo de no conseguirlo a tiempo.

Publicado en:
https://www.elcohetealaluna.com/ni-publica-ni-privada/