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lunes, 3 de noviembre de 2025

EN VENEZUELA, MALINCHE SE DICE CORINA


Sobre Malinches, Corinas y Cipayos

La traidora al pueblo venezolano y llíder de la oposición, laureada con el Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, afirmó que la escalada militar es la "única" forma de destituir al presidente Maduro.


Asesinos como Kissinger, Obama o la traidora Machado, fueron laureados con el Premio Nobel de la paz...

Vomitiva la academia sueca...🤢🤮




sábado, 11 de octubre de 2025

Perú: restituir al presidente legítimo, por Eugenio Raúl Zaffaroni y Guido Leonardo Croxatto (para "PÁGINA 12" del 10-10-25)

 


Por Eugenio Raúl Zaffaroni y Guido Leonardo Eugenio  

10 de octubre de 2025 

Estallido en los Andes. Así se llamaba -y llama- un libro de Anahí Durand, ex ministra de la mujer y grupos vulnerables de Pedro Castillo, cuya presentación fue censurada en Perú en 2025. El libro cuenta las protestas de los jóvenes y sus padres que bajaron de la Sierra a manifestarse en diciembre de 2022 y fueron asesinados a balazos (con armas letales, cuyo uso está prohibido) por la policía peruana. No hay aún responsables. 1500 fueron heridos. 49 fueron asesinados. Nadie se expresa al respecto. El gobierno promulgó hace pocas semanas una ley de amnistía para militares condenados por delitos de lesa humanidad, contrariando al sistema interamericano. El actual congresista José Jerí, designado presidente interino, fue parte de los acuerdos para “blindar” a la presidenta Dina Boluarte de toda denuncia en repetidas oportunidades. Como ahora ya no les sirve Boluarte, la descartan. Pero el pacto de impunidad sigue enquistado en el Congreso.


Hace pocos días artistas de un grupo musical (Agua Marina) fueron baleados en el escenario desde una moto. Días antes, manifestantes fueron baleados por la policía con perdigones prohibidos. Lo que sucede en Perú se agrava a cada día. Hubo un paro de transportistas para protestar contra los “cupos”, que es la forma en que las mafias denominan el cobro de peajes. El crimen crece sin control. Médicos, tiendas, colegios, vendedores ambulantes, deben pagar “el cupo” si no quieren ser baleados.


El fujimorismo siempre fue aliado de Boluarte. Ambos instrumentaron la caída ilegal de único presidente legítimo que tiene Perú hasta el mes de mayo 2026: Pedro Castillo, primer presidente rural de la historia del hermano país. No podemos seguir tapando el sol con la mano. Un presidente mal vacado, un gobierno ilegitimo, que amenaza con abandonar el sistema interamericano, por la certeza de las condenas internacionales que se avecinan. Ahora descartan a Boluarte, porque ya no es útil. Pero no es sano para la democracia que la responsable de crímenes tan graves pueda retirarse en impunidad.


Human Rights Watch, en un informe de Julio de 2025, citado por este diario (en una nota valiosa de Carlos Noriega, corresponsal en Lima) señala que el congreso peruano “legisla a favor del crimen organizado”. Los últimos hechos de violencia en las calles demuestran que ese informe de una ONG de Derechos Humanos estaba en lo cierto. Pero no es responsabilidad solo del irregular gobierno de Boluarte, que llega luego de una sucesión inconstitucional, sino del congreso que la puso en ese lugar para que haga lo que vino haciendo: destruir el estado de derecho. Reprimir la protesta. Perseguir a la oposición. Censurar a la prensa crítica. Invadir la junta nacional de justicia y la junta nacional electoral. Y ahora pone al presidente del congreso, José Jerí, denunciado por violación sexual, a dirigir los destinos de la República.


Inhabilitar opositores, como hace el congreso actual, hasta ayer mismo aliado de Dina Boluarte, no parece el mejor camino para superar la actual crisis de representación política que vive el país. Mas bien, al contrario.


El ex primer ministro de Pedro Castillo, el abogado civilista Anibal Torres, sostuvo hace pocas horas “con lo que está haciendo el Congreso esta noche, se confirma que no se siguió el debido proceso en la ilegal y nula vacancia del presidente Pedro Castillo. Por lo tanto, debe ser repuesto inmediatamente en el cargo”. Lo que acaba de demostrar el Congreso peruano es que si quiere hacer una vacancia “conforme a Derecho”, respetando en serio las pautas y reglas, sí puede hacerlo. Nada se lo impide (salvo la falta de votos, como fue el caso en 2022). La vacancia de Dina Boluarte sí cumplió con el piso mínimo de votos para ser constitucional. Es una vacancia legal. Pero no así la irregular vacancia de Pedro Castillo, que la antecedió, y fue hecha sin respetar el piso mínimo de votos para ser una vacancia constitucional. A la caída irregular de Castillo, determinada por este mismo congreso integrado por José Jeri (que fue parte de aquella votación irregular) le siguieron 50 asesinatos y 1500 heridos que aun buscan justicia. No la encuentran en su país. Por eso una comunicadora peruana sostuvo hace pocas horas: “nuestra bandera sigue manchada con estos mafiosos pasándose la banda presidencial. Este congreso golpista y cómplice del crimen organizado debe irse. Dina asesino y siguió corrompiendo el país de la mano de los congresistas. Que haya caído Dina no es suficiente, todo este pacto de violencia e impunidad debe irse”.


El congreso peruano también va a elecciones en unos meses. Los congresistas deben regresar a sus pueblos, donde son abucheados. Las victimas reclaman “justicia”. Por eso ahora le sueltan la mano a Boluarte. Nada más. Pero lo que vino no es mejor. Es igual. ¿Ahora las vidas sí importan? ¿Antes no? ¿Qué paso durante dos largos años? No había elecciones cerca.


No se equivoca el presidente Pedro Castillo cuando sostiene desde la cárcel arbitraria que sufre en Barbadillo que: “la vacancia o renuncia de la usurpadora siempre ha sido una exigencia popular. En ese esfuerzo, los hijos del pueblo derramaron su sangre y perdieron la vida por orden de un gobierno de facto. Hoy, la hipocresía de los golpistas que llevaron a Dina Boluarte al poder, viendo que el final y la justicia terminarán por cercarlos, quieren borrar sus huellas del escenario de la dictadura. El fujicerronismo y al DBA, en su afán de buscar votos y garantizar el fraude electoral, exhiben su desesperación por aparecer, convenientemente, lo más lejos posible de la usurpadora. Hermanos y hermanos de todos los pueblos del Perú: no renunciaremos a seguir luchando. La movilización social es, históricamente, la fuente de la victoria para recuperar y restituir el gobierno del pueblo que se me encomendó. ¡Solo el pueblo salva al pueblo!” La caída de Dina Boluarte a medianoche se parece más a una especulación dominada por el cálculo político del Congreso y el doble discurso de quienes hasta hace muy pocas horas archivaban toda denuncia contra Dina Boluarte. No un paso adelante en términos de justicia o de defensa de las instituciones. Falta mucho.


Publicado en:

https://www.pagina12.com.ar/864750-peru-restituir-al-presidente-legitimo

martes, 23 de septiembre de 2025

UN CORDOBÉS EN EL FUEGO DE NEPAL, por Juan Data (para "Anfibia" 15-09-25)

 


Un viaje pensado para hacer un documental sobre la vida cultural en Nepal se convirtió en el registro en primera persona de un país en llamas. Después de la prohibición de 26 plataformas de redes sociales, miles de jóvenes inundaron las calles de Katmandú. Incendiaron el Parlamento, se enfrentaron a la Policía y forzaron la renuncia del primer ministro y otros funcionarios. Hubo más de 50 muertos. Los nepalíes entraron en un territorio desconocido: sin gobierno, con el ejército en las calles y una salida política inédita: una elección organizada por un servidor de Discord.


Por: Juan Data

Fotos: Juan Data


Logré salir de Katmandú la tarde del jueves 11 de septiembre. El aeropuerto - de instalaciones antiguas, sin túneles ni mangas para los aviones - estaba particularmente abarrotado de gente intentando irse: hacía tres días que los vuelos habían sido cancelados, y algunos pasajeros llevaban este tiempo durmiendo ahí. Los militares habían cerrado las instalaciones y puesto barricadas cuando empezaron los rumores de que los manifestantes tomarían también el aeropuerto. El parlamento ya ardía. Yo había estado dos días antes en el centro de la ciudad. Lo había visto todo. 


Llevaba quince días en Nepal. Estaba intentando hacer un video documental sobre un tema muy distinto: es un país donde conviven el budismo y el hinduismo, dos mundos religiosos muy diferentes pero que convergen y han dado lugar a la aparición del budismo nepalí, casi una religión propia, muy mezclada con la vida cotidiana. Hay templos en cada esquina y la gente profesa y vive una vida muy tranquila y respetuosa. Es un país muy seguro. Esos principios, extrañamente se hicieron sentir incluso cuando explotó la protesta, con toda su violencia. 


La mañana del lunes 8 estaba en el barrio de Tamel, donde se encuentran la mayoría de los hoteles y comercios. Yo mismo me hospedaba ahí. Al principio todo transcurría como un día normal. Quería registrar el festival kumari, una de las pocas veces en que la niña diosa de Nepal sale de su palacio y se la puede ver. Estaba grabando en la calle esperando ese momento y de pronto me di cuenta: alguno cerró la puerta, otro bajó la persiana, y en un rato habían cerrado todos los negocios de golpe. La gente hablaba por los teléfonos con cara de preocupación. El movimiento se volvió diferente. Le pregunté a una persona, que no hablaba mucho inglés, y me dijo: the protest, the protest. Ahí entré a Google y vi las noticias y me enteré de todo. En ese momento ya empezaban los enfrentamientos en el Parlamento. 




Era inimaginable lo que ocurriría después. No daba la sensación de que fuera a pasar a mayores, pero volví al hotel frustrado porque la niña kumari nunca salió y tenía la sensación de que no iba a poder hacer mi registro. Ahí vi en las noticias que el conflicto había empeorado: después del mediodía y la tarde empezaron a circular los primeros videos de los enfrentamientos y la represión. A la noche se confirmó el dato de 19 manifestantes muertos y más de 300 heridos. Decidí salir a la calle al amanecer, la historia que iba a contar de Nepal era otra. 


Las calles del barrio de Tamel estaban vacías. Las persianas de los negocios bajas. No parecía la misma ciudad que yo había visto durante los últimos quince días. Me hizo acordar a la pandemia. Pero había una diferencia: la señal de protesta era prender fuego en las esquinas, y en muchos lugares habían quedado fogatas o brasas, con o sin gente alrededor. Caminé en soledad hasta una de las pocas avenidas anchas de Katmandú, donde ya se veían grupos grandes de gente que avanzaban encolumnados en una dirección clara: el Parlamento. Ahí vi también a los primeros policías, llegando a la plaza Durban, que es la principal de la ciudad. Me metí entre la multitud, como uno más de ellos.


Yo había hablado con muchos nepalíes que mencionaban el tema de la corrupción, pero no parecía algo a punto de explotar. Y menos que fuera a explotar con los jóvenes a la cabeza. Porque ningún joven me había hablado de esto. El primer choque fue cuando llegamos a una esquina donde había un grupo de unas doscientas personas prendiendo fuego un muñeco en un palo con la cara del primer ministro, K. P. Sharma Oli. El ánimo estaba realmente caldeado. La actitud de la policía era extraña: estaban ahí, pero no intervenían. Esa quietud era consecuencia del revuelo que generaron las diecinueve muertes del día anterior. Pero en el Parlamento fue distinto. 


Antes, frente a la fogata donde quemaban el muñeco del primer ministro había un puente, un paso peatonal en el que la gente se amontonaba para mirar lo que pasaba. De un momento a otro empezaron a caminar.


—¿Qué están haciendo? —le pregunté, en inglés, a uno.


—We are going to fight.




Decidí seguirlo. Ya éramos alrededor de trescientas personas. Fue una caminata muy tensa, de media hora; una suerte de procesión. En algunos puntos del trayecto había grupos de policías. Todavía no se producía ningún enfrentamiento, pero se notaba la bronca. Entre los manifestantes, había algunos más enardecidos que insultaban a las fuerzas de seguridad y se les querían ir encima, mientras que otros los contenían. Ahí estaba algo de ese budismo nepalí. No iban a hacer destrozos ni catarsis porque sí: tenían un objetivo claro y hacia allí iban. Cruzamos cinco puntos de la ciudad donde había esos grupos de policías quietos, con sus escudos alzados, como a la espera. 


Cuando llegamos al Parlamento, que ocupaba toda una manzana en el barrio de New Baneshwar el ambiente se sentía como una zona de guerra. Todo lo que podía prenderse fuego estaba en llamas. A lo lejos se escuchaban disparos. Una enorme columna de humo negro venía de un auto incendiado  en la puerta del frente del edificio legislativo, y dificultaba la visibilidad de la escena. 


Me animé a registrar y empecé a filmar y sacar fotos. 


El parlamento tiene tres entradas: una al frente —la principal— y dos a los costados. En los laterales, los manifestantes más pacíficos. Eran los sectores más dialoguistas. En la principal, otro grupo de manifestantes iba al choque. Era evidente que querían entrar al edificio. Allí no había diálogo. Había piedras, gases lacrimógenos y balazos. Hasta que llegó el punto de quiebre de toda protesta: la policía empezó a retroceder. Había muchísimos manifestantes y muy poca policía para contenerlos. Rodee el edificio hasta una de las entradas laterales para intentar tener un testimonio de los que estaban más tranquilos. En el frente y en los costados rompían las paredes con caños y arietes. Ahí los propios manifestantes me pidieron que no los filmara. Otro me dijo que se estaba por poner peligroso y me relegué al lateral del edificio. Desde allí pude escuchar un alarido de alegría, como si alguien hubiera hecho un gol y cientos de personas lo estuvieran gritando. Los manifestantes ya corrían dentro de la explanada frontal del  Parlamento. Entraban al edificio por el frente y por uno de los costados, todo al mismo tiempo. 


Unos minutos antes había renunciado el primer ministro.




La versión que circulaba, mientras yo estaba ahí, era que Sharma Oli se había ido a Dubai. Después se dijo que estaba resguardado en un cuartel militar al norte de la ciudad, desde donde mandó, al otro día, un comunicado.


El parlamento estaba vacío cuando entraron los manifestantes.  Al rato salieron a las corridas con papeles oficiales, con cuadros, con sillas. Festejaban y exhibían las butacas de los legisladores como si fueran trofeos. 142 de los 275 escaños del Parlamento los ocupaban legisladores de la Alianza de Izquierda, sostenida por los cuatro partidos principales del país: el Partido Rastriya Swatantra, el Partido Jana Tamajbadi, y dos ramas del Partido Comunista, una maoista y otra marxista leninista, que es la que lideraba Sharma Oli. 


El malestar que se había acumulado durante el último tiempo era porque muchos de los líderes de esos partidos y sus familias vivían una vida de lujos y riqueza, mientras el resto del país la pasaba mal. Había circulado un video sobre los Nepo-Babys, hijos e hijas de los principales dirigentes ostentando ropa, relojes, autos y viajes increíbles. Por eso, la semana anterior a las protestas Sharma Oli había prohibido el uso de 26 redes sociales en el país, entre las que se contaban Facebook, Instagram y TikTok. El lunes, después del primer día de protestas, levantó la prohibición, pero ya era demasiado tarde. 


Después de arrasar el edificio, los manifestantes se dispersaron con distintos objetivos. Seguí a un grupo que se dirigía a la jefatura de Policía. Unos minutos después toda la policía de Nepal corría para salvarse; huían mientras los manifestantes prendían fuego la sede policial y saqueaban las armas. Los vi saliendo de la comisaría con ametralladoras, escudos y chalecos. Por primera vez sentí miedo. Había en ellos, igual, una extraña calma. Como si tuvieran muy claro lo que querían hacer. No se supo después de alguien que hubiera usado las armas. Una vez que pudieron tomarse esta suerte de revancha frenaron. Muchos levantaban escudos de la policía en señal de victoria.


Decidí que había visto suficiente, ya entrada la tarde, y empecé a regresar. Pasé por la puerta del canal de televisión oficial. También tomado. Volví caminando solo hacia el barrio de Tamel, por calles cada vez más vacías a medida que me alejaba del centro de las protestas. Podía ver en las redes las noticias que desde Katmandú recorrieron el mundo: el incendio de las residencias privadas de los funcionarios, los presos escapando de las cárceles, la muerte de la esposa del ex primer ministro Jhalanath Khanal: ya eran al menos 25 víctimas.


Llegué de vuelta al hotel y llamé a mis padres para avisarles que estaba bien. Y que tenía hacía rato un pasaje de avión a Taipei que debía salir, supuestamente, al día siguiente. Empecé a ordenar mi cabeza. A ver lo que había registrado y pensar qué iba a hacer. Porque hasta el momento lo que se sabía es que habían prendido fuego la ciudad, que no había primer ministro, no había policía. Y no sabía si iba a poder salir del país. 




Esa noche subí un reel explicando lo que estaba pasando y fui a dormir agotado. La noche de Nepal es la mañana de Argentina. Cuando me desperté el reel había circulado un montón y había un montón de medios queriendo hablar conmigo. En Nepal viven solo ocho argentinos, y casi no había turistas porque estábamos en temporada baja. 


Cuando salí a la calle, el Ejército había tomado el control de la seguridad nacional. Por suerte el barrio de Tamel –la mayoría son hoteles– estaba bastante tranquilo. Si el día anterior parecía pandemia, este parecía otra cosa, con vehículos militares patrullando la ciudad. Toque de queda. Todo cerrado. El único movimiento fue la celebración de Inda Jatra, en honor a un dios hindú en el que se hace una procesión, se exhiben máscaras y figuras talladas. Eso te da la pauta de la importancia que tiene ahí la religión. Salieron, hicieron su ritual y volvieron al toque de queda. Y el ejército respetó esto. No prohibió a la gente hacerlo. 


En la calle ya no había taxis y la gente del hotel me consiguió un auto privado que me llevó al aeropuerto. Pasé por varios puestos de control y barricadas. Varias aerolíneas habían suspendido sus servicios. Algunas estaban retomando. Mi vuelo de Air Asia, increíblemente, estaba en horario. 



Mientras dejé Nepal, el país vivió una elección inédita en el mundo. 


La organización cívica Hami Nepal reunió cien mil participantes en un servidor de Discord y organizó una elección para proponer una salida al conflicto. Eligieron a Sushila Kakri, una mujer de 73 años, activista contra la corrupción y ex presidenta del Tribunal Suprema para guiar una transición de seis meses hacia un reordenamiento institucional. Hami Nepal llevó la propuesta a los militares, que aceptaron su nombramiento al frente de un gobierno interino que funcionará sin la cámara de representantes. 


El domingo, desde Taiwán, subí a Youtube un video de lo que pude registrar en esas cuarenta y ocho horas históricas. Ahora, el futuro es una incógnita.



Por

Juan Data

lunes, 27 de marzo de 2023

Ricardo Zinn, el padre de la economía neoliberal que anhelaba una Argentina anterior a 1916, por Juan Pablo Csipka (para "Página 12" del 25-03-23)

 


 Ricardo Zinn: diseñó el Rodrigazo y se pensó como ideólogo de la dictadura.

 

Fue el ideólogo del Rodrigazo y reclamó una democracia tutelada después del golpe

Llegó a la función pública como asesor de Defensa durante la dictadura de Onganía. A fines de mayo del '75 fue nombrado secretario de Programación y Coordinación Económica. En los papeles fue viceministro y autor intelectual del ajuste que marcaría a fuego al país.

Por Juan Pablo Csipka
25 de marzo de 2023

 
Los indicadores económicos de la Argentina desbarrancaron en el último cuarto del siglo XX a partir de un hecho clave: el Rodrigazo. El feroz ajuste que dispuso Celestino Rodrigo como ministro de Economía en junio de 1975 significó la liquidación del modelo de sustitución de importaciones vigente desde el primer peronismo y el giro hacia el rentismo financiero más primitivo. Nueve meses más tarde, José Alfredo Martínez de Hoz llegó al Palacio de Hacienda a hombros de la Junta Militar y consumó durante los siguientes cinco años el programa de desindustrialización que excluyó a la mitad de la población económicamente activa.

La semilla del plan de Martínez de Hoz había sido plantada por Rodrigo. Detrás del funcionario había tres hombres en la mesa chica del Ministerio: Pedro Pou (futuro presidente del Banco Central en los noventa), Nicolás Catena (empresario bodeguero que sería uno de los creadores del Cema, uno de los principales think tanks neoliberales) y Ricardo Zinn. Hay que detenerse en este economista nacido en 1926, hijo de un teólogo alemán.

El viceministro que diseñó el plan
Todos los investigadores económicos que abordaron el colapso del Rodrigazo coinciden en que el cerebro del plan fue Zinn. Había comenzado en la función pública como asesor del Ministerio de Defensa durante la dictadura de Juan Carlos Onganía. En tiempos de Alejandro Agustín Lanusse fue asesor del Banco Nación y al tiempo lo nombraron subsecretario de Coordinación del ministerio de Economía.


Cuando cayó Alfredo Gómez Morales y Rodrigo pasó ocupar el Palacio de Hacienda, a fines de mayo del '75, Zinn se encontró con un cargo público en democracia. El nuevo ministro lo nombró secretario de Programación y Coordinación Económica. En los papeles, era el viceministro. Y quien ejecutaría detrás de Rodrigo el cambio de paradigma que marcaría a fuego al país.

El 4 de junio de 1975, Rodrigo anunció el plan: devaluación del 61 por ciento y tarifazo en servicios públicos y combustibles. Zinn se encargó de negociar paritarias, que tenían un tope del 80 por ciento. En un contexto de desabastecimiento, se produjo una llamarada inflacionaria de proporciones, que superó el 300 por ciento anual.

Al calor de la crisis del petróleo, que destrozó los cimientos del Estado de Bienestar vigente desde finales de la Segunda Guerra, la teoría neoliberal comenzó a prender en el mundo. El sector financiero tomaba preeminencia en economías marcadas por alta inflación y estancamiento, el combo conocido como estanflación. La Argentina entró en esa dinámica con el Rodrigazo. Eso sí, hubo ganadores: los grupos concentrados, que licuaron sus deudas en pesos.

Rodrigo cayó un mes y medio después de haber asumido, y con él se fueron sus colaboradores. La obra ya estaba consumada y no había vuelta atrás. Zinn dedicó los meses siguientes a escribir un libro, que apareció en 1976 y se convirtió en una biblia del pensamiento económico más reaccionario: La segunda fundación de la República.

Propuestas para un nuevo orden
En el prólogo recuerda su breve pero devastador paso de 48 días por Economía. "Apenas iniciada la aplicación de un esquema económico antidemagógico se hizo visible que las fuerzas populistas de todo signo se aprestaban a impedirlo y la gestión fracasó", escribió en obvia referencia al plan de lucha de la CGT, que implicó el primer paro general de la historia contra un gobierno peronista.

La primera parte del libro se titula "Sesenta años de decadencia". Como se trata de una obra de 1976, el cálculo es fácil: el comienzo de los males estaba, para Zinn, en 1916, en el primer gobierno electo por sufragio universal. "La modernización de nuestra democracia tiene el alto costo de poner el país en manos inexpertas y comienza a deteriorarse el crecimiento", anotó en relación a Hipólito Yrigoyen, a quien culpaba de haber sentado las bases de "la Argentina aislada".

Más adelante fustiga a los conservadores de la Década Infame por apelar al intervencionismo y se despacha contra el peronismo, que impuso "la era demagógica"  de la cual "habrá de nacer la Argentina inválida que hemos heredado". A esa altura del libro (página 43) ya empieza a abundar un término que se usa mucho en este tiempo pero que no era usual entonces, o al menos no se había masificado: "populismo". De hecho, habla de la "utopía populista".

Después de defenestrar al primer peronismo, de criticar al desarrollismo como experiencia trunca y de definir a La Hora del Pueblo (la entente radical-peronista de 1970) como "obra maestra del populismo"; y de cara al centenario en 1980 de la Generación del '80 que fundó la república oligárquica, Zinn propone una segunda fundación basada en el clásico libreto liberal: respeto a la propiedad privada, igualdad de oportunidades en materia educativa, "eliminación de las prácticas de explotación por parte de empresarios y sindicatos" (sic). A esto se suma que "la justicia social no puede lograrse en la masificación política, que no es una solución para la miseria y sí es un aumento de la irresponsabilidad".


Más adelante señala los errores del modelo agroexportador, de Yrigoyen, Perón y Frondizi y de los gobiernos militares y plantea el plan de acción al momento de escribir esas líneas, en agosto de 1976. "El 24 de marzo de 1976 asume un gobierno militar en reemplazo de un gobierno populista demagógico. (...) Los valiosos y heroicos aciertos bélicos de nuestras Fuerzas Armadas no nos deben hacer creer que ello es el único cometido si bien en la hora actual tiene total prioridad. (...) El país respira un aire limpio, un aire nuevo, un aire fresco y dice: esta vez vamos a tener gobierno".

Democracia tutelada
Zinn advierte sobre los riesgos de choque entre la línea dura y la línea blanda del régimen y que es imperioso evitar una salida electoral hacia 1978 como la del '73, ya que podría desembocar en una "allendización de la República", como si para entonces fuera posible una experiencia como la de la Unidad Popular en Chile.

Además de exigir "erradicación de la subversión" y el saneamiento económico, también pide "depuración de la escena política y sindical de todos los protagonistas culpables de la situación actual". Y, al modo pinochetista, propone una democracia tutelada para que se defina "un futuro político paulatino y controlado funcionamiento institucional". Para ello pide "candidatos previamente compatibilizados con los objetivos nacionales", a fin de evitar algo como el camporismo.


Propone la creación de un Consejo de Garantías de la República (CGR) que dé el visto buenos a los candidatos, evitando "infiltración marxista". De por sí, "no se permitirá proselitismo marxista en lo partidario o sindical". Además, el primer presidente avalado por el CGR no tendrá Poder Legislativo. Ese rol será del CGR, que en las siguientes tres presidencias igualmente podrá vetar leyes. La democracia directa, aunque tutelada, se limita a legislaturas provinciales y municipales. Los gobernadores serán nombrados por acuerdo del Presidente y el CGR.

En el final, llama a reformar la Constitución en 1977 para asentar las reformas. "El 24 de marzo de 1976 triunfa el país civilizado y ético, sobre la anarquía y el desorden que desde 1945 trata de tomar por asalto a la Nación, contando en sus últimas etapas con alianzas manifiestas o embozadas, de la subversión internacional", fundamenta, en una comparación forzada con 1852.

Un gobierno militar sin "desviaciones dictatoriales"
En 1980 vio la luz Cuatro años después de la segunda fundación de la República, una reelaboración del libro anterior, que mechaba capítulos (sobre todo de la primera parte) de la edición de 1976. Volvió a insistir con la idea de una democracia controlada por los militares e introdujo, como propuesta, el voto uninominal, ya que la lista sábana derivó en que "los partidos políticos demagógicos" hayan "transformado el voto en el derecho supremo". Y sugiere que los cargos ejecutivos sean de elección indirecta en todos los órdenes (presidente, gobernadores, intendentes) a través de órganos legislativos. 






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Ricardo Zinn: diseñó el Rodrigazo y se pensó como ideólogo de la dictadura.










miércoles, 11 de enero de 2023

Crisis en Bolivia: Santa Cruz se aísla para golpear económicamente a La Paz, por Sofía Solari Arena (para "El Destape" del 07-01-23)



A más de una semana de la detención del gobernador Fernando Camacho, ese departamento opositor profundizó su confrontación con el Gobierno nacional y busca "ahogar" la economía boliviana. 

07 DE ENERO, 2023 

Por

Sofía Solari Arena


Crisis en Bolivia: Santa Cruz se aísla para golpear económicamente a La Paz


A poco más de una semana de la detención del gobernador de Santa Cruz, Fernando Camacho, el departamento más rico de Bolivia profundiza su juego y apuesta a "aislarse" para perjudicar al gobierno central, mientras las tres fuerzas de la coalición oficialista no pueden dejar atrás su propia interna. El conflicto entre ese departamento y La Paz es histórico y se agudizó siempre que el Palacio del Quemado estuvo gobernado por fuerzas progresistas. Sin embargo, las autoridades de Santa Cruz son conscientes de que no pueden entrar de nuevo en un paro de actividades porque los costos de haberlo hecho por 36 días el año pasado dejó a su economía bastante golpeada. Por eso, por ahora buscan sostener el nivel de actividad pero cortar todo vínculo con La Paz. 


A los dos días de que Camacho fuera detenido, todas las fuerzas de Santa Cruz que lo respaldan se reunieron en el marco de una Asamblea de la Cruceñidad y votaron cerrar las rutas departamentales para asilar el territorio como también hacer "vigilias" en las instituciones públicas que cumplen funciones recaudatorias para sabotear los ingresos que el estado central recibe de ese departamento. "Esta medida es para aislarnos nosotros mismos", explicó a El Destape Reinerio Vargas, vicerrector de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (UAGRM), una de las instituciones que forma parte del Comité Cívico pro Santa Cruz, una especie de mesa política donde están representados todos los poderes del departamento. La apuesta de Santa Cruz es fuerte y podría complicar al gobierno de Luis Arce porque allí se producen el 70 por ciento de los alimentos que se consumen en todo el país y Santa Cruz es, además, el responsable de cerca del 40 por ciento del PBI.


Santa Cruz tiene comunicación vía terrestre con Argentina, Paraguay y Brasil y parte de sus producciones las comercia en esa triple frontera, de manera que podrían seguir recibiendo recursos a pesar de su "bloqueo" parcial. "Nuestra intención es no bloquear el comercio con piases limítrofes, si no solo al interior. Sin embargo es bueno reconocer que hemos sido rebasados por nuestro 'plan' porque nosotros 'estábamos patrocinando' tres o cuatro puntos de bloqueos y ahora tenemos 12", explicó a este portal Fernando Larach, vicepresidente del Comité Santa Cruz, y reconoció que el reclamo del departamento tomó cierta autonomía. Desde el oficialismo en Bolivia, sin embargo, le sacaron peso a la estrategia opositora y se amparan en que los recursos que Santa Cruz recibe del exterior lo hace vía Banco Central. 



Como parte de la cruzada que el departamento más rico mantiene con el poder central, en los últimos días salió a buscar apoyo de todas las regiones bolivianas y también de fuerzas políticas en otros países. Así fue que este miércoles se reunió en Santa Cruz el Comité Cívico Nacional y decidió dar su apoyo al distrito más opositor de todo el país. En el comunicado que surgió del encuentro, afirmaron que respaldan los bloqueos y que se declaran en estado de movilización. Además también recibieron el respaldo de las fuerzas ultraderechistas de VOX de España y del Partido Republicano chileno, que postuló a Antonio Kast a la Presidencia, a través de dos diputados de ambas fuerzas que volaron hasta Santa Cruz.  




Santa Cruz apostó a esta estrategia para intentar afectar al gobierno de Arce y que de alguna manera tengan que sentarse a dialogar. La principal fuerza opositora viene de conseguir una importante victoria en 2022 cuando logró que el Gobierno redefina la fecha en la que iba a hacer el censo y lo forzó a llevar a esa discusión al Congreso. Pero el año terminó con un batacazo para el oficialismo cuando la Fiscalía General ordenó la detención de Camacho en el marco de la causa Golpe de Estado I. A partir de ese momento, la oposición salió al unísono a denunciar la "arbitrariedad" de esa medida y de todo el "aparato judicial".  


"Nosotros protestamos por la arbitrariedad realizada contra Camacho y porque en Bolivia no hay una Justicia que resuelva. La Justicia trabaja para los intereses del Ejecutivo", denunció Larach en diálogo con El Destape. Sin embargo, apenas se conoció la detención del gobernador la Fiscalía explicó que Camacho tenía "pleno conocimiento del proceso" jurídico que se inició en 2020 por su rol público en las protestas previas al golpe contra el ahora ex presidente Evo Morales y en la posterior asunción de facto de Jeanine Áñez, hoy también detenida. Por ese mismo proceso legal, también está detenida la entonces cúpula militar.


Camacho tiene al menos ocho causas abiertas en La Paz, todas radicadas ahí por la dificultad de que prospere algún tipo de proceso en un departamento en el que los denunciantes tienen dudas de que rija algún grado de imparcialidad. Tiene varios cargos en su contra y el más resonante, además de la causa por el Golpe, es el que se abrió a partir de los 36 días que paro que lideró por el censo y que lo acusan de instigación de delinquir, daños graves, terrorismo y separatismo.


La interna oficialista 

Mientras la oposición avanza para debilitar al gobierno central, las autoridades del Palacio Quemado suman capítulos a su interna. Si durante el debate por el censo la pelea se abrió entre Evo Morales y Luis Arce porque el primero pedía una posición más radical contra Santa Cruz y el segundo optó por una salida más dialoguista, ahora Evo interpeló al vice David Choquehuanca que no estaba teniendo protagonismo en esta escena. 


Esta semana el MAS sacó un duro comunicado que tituló: "Hermano David Choquehuanca ¿Dónde estás?". Allí pidió al Vicepresidente que se expida sobre los hechos de los últimos días y salga en defensa de Arce. "Un llamado urgente (...) a salir de la cueva del silencio sospechoso", abrió la carta y continuó: "En defensa de Arce que es blanco de los ataques permanentes de la derecha golpista y sus empresas de comunicación". 



 

En el escrito acusaron a Choquehuanca de no aparecer públicamente desde la detención de Camacho, tildaron esa actitud de "preocupante" y dijeron que esperan que su "silencio" no signifique un desacuerdo con las investigaciones y procesos contra "los autores y cómplices del golpe de Estado" de 2019. 


Tanto Choquehuanca como Evo se disputan la representación de distintos sectores indígenas y el momento de quiebre fue cuando el ex presidente se jugó por su reelección y el ahora vice, que venía de ser canciller y aspiraba a ser su sucesor, no se alineó.


Según analizó el politólogo Fernando Molina en diálogo con este portal, para la vuelta del MAS, en 2021, Evo logró apartarlo y la candidatura de Arce funcionó como una especie de tapón. "Nunca se reconciliaron", consideró Molina. Hoy Choquehuanca tiene a su fuerza distribuida entre la Cancillería y en otros ministerios; además de contar con el apoyo de los movimientos sociales aymaras que viven en La Paz y en el noroccidente del país.  



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