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domingo, 7 de junio de 2026

LA INTERNA SIN FIN, por Carlos Caramello (para "Deuda Prometida" del 06-06-26)



Por Carlos Caramello / 6 de junio de 2026

“En un país bien gobernado debe inspirar vergüenza la pobreza.

En un país mal gobernado debe inspirar vergüenza la riqueza”.


Confucio


 Mientras la Argentina se desliza en la pendiente del desaliento, las violencias personales, la implosión social, los femicidios y otras innumerables lacras que van carcomiendo las bases mismas de la República, Bullrich se tirotea con Karina, Villarruel le hace zancadillas a Milei; Máximo le raya el Clío a Axel; el Rasputín del Palacio de Invierno intenta envenenarle el pastelito a la Primera Hermana; los Cortesanos Adjuntos se confabulan contra el Presidente de la Suprema; la familia Menem quiere escupirle el asado al Toto de la Champion, la Justicia pretende cargarse al periodismo y hasta el Tío Trump se cruza por teléfono con Satanyahu y lo caga a pedos: un quilombo.

Digo, además de las escaramuzas altisonantes de actores mínimos en la escena como los cruces entre Dan, el obeso y Lilia Demoine; Sebastián Apareja y las Fuerzas del Inferno y toda la sarta de exiguas traiciones tiñendo oscuro el críptico panorama de un país que, por donde rasques, se resquebraja y emerge pus, y no me refiero específicamente al affaire $Libra. Porque a esos que venían a terminar con la casta, llegó la verdadera casta y se los devoró. Tristes monigotes que repiten un texto gastado y multiplican un entorno demasiado parecido a los anteriores que hundieron el país. Pasó Domingo Felipe Cavallo, dijo que a él ni lo miren, y se fue a tomar un café con el Chupete Manzano>>

Cosas de chicas

Había, en la mítica revista “Patoruzú”, un tira llamada “El Otro Yo del Dr. Merengue”, del querido Willy Divito (las pulposas mujeres que dibujaba probablemente merecerían hoy, por lo menos, una amonestación sino la cancelación). El leguleyo personaje era un correctísimo abogado de quien emergía una suerte de yo interior que era todo lo contrario. Por ejemplo, Merengue se detenía frente a una protesta que interrumpía el tránsito y reflexionaba: “Caramba, un nuevo corte… habrá que esperar” mientras su otro yo surgía desencajado y pedía que la policía los reprimiera.


Algo similar ocurre entre Patricia Bullrich y Karina Milei. “La Zarina”, que mira con desconfianza a “La Pistolera” desde el primer momento, tiene la absoluta certeza de que la mayor tránsfuga de la política vernácula está calculando su nuevo salto con garrocha, acaso hacia su viejo espacio PRO o, por qué no, a un nuevo partido que, según dicen en su entorno, serviría para ofrecerle un viento de renovación a ese electoradoal que consideran, sencillamente, “boludo”.


Por lo pronto, Pato ya avisó que no hizo política durante medio siglo “para terminar cambiando veredas”. Lo cómico (por no decir lo patético) es que estas dos señoras ofrecen ,como prenda de paz, una foto, luego de que los medios hicieran trascender la negativa de la senadora a votar según los deseos del presidente y su amago de renuncia al libertarismo apátrida.


Villarruel, a quien nadie dio vela en este entierro, aprovecha la volada y lejos de intentar alguna mediación, se hace la extranjera y pone cara de “no entiendo”. Y mientras tanto, conspira con el Partido Militar, experto en conjuras, para limarle parte del electorado a un Milei que no da pie con bola y, por eso, profundiza en sus ensoñaciones erótico-económicas, exhibiendo pírricas victorias que sólo ahondan la crisis social. Debe advertirse, en este punto, que los carcamanes armados no han depuesto sus ilusiones de recuperar antiguos verdores y reimponer el Poder Castrense de los tiempos de la seguidilla de golpes militares y salidas electorales.



Negocios Sucios

Si todo lo antedicho fuese poco, en la escena-fuera de foco pero molestando al espectador-, está la reyerta entre los Riojanos Anillaquenses y el Caputismo Poco Ilustrado: siempre por negocios. Y como más allá de que Santi, otrora hiciese gala de andar armado, los grupos en disputa creen más en tirarse con carpetas que con misiles. Por eso, las mejicaneadas se corporizan en el entorno presidencial.Como ese asuntillo de Facundo Leal, ex presidente de ARSAT desde los tiempos de Alberto Fernández continuando en el cargo una vez llegado Javier Milei, quien fue allanado en el marco de una investigación por corrupción en la empresa nacional de telecomunicaciones que siempre representaun bocado preciado para los intereses extranjeros.


A Leal, en su depto de Palermo, le encontraron 650 lucas verdes crocantes, dos palitos nacionales, guita de otros países, drogas de todo tipo y color (ketamina, meta y cocaína) y una cantidad de sofisticados dispositivos utilizados por los servicios de inteligencia que incluyen hasta un teléfono explosivo. En su domicilio mendocino se hallaron, además, 1.700.000 dólares, en paquetes termosellados, como te los manda el departamento de Estado desde yankilandia. Eso sí: ninguna droga, aunque, un par de horas antes del allanamiento menduco, la hija del ex funcionario y su novia pasaron por el departamento y se llevaron un par de valijas. Oportunas las muchachas.


Más allá de lo que derrame de esta investigación (de la que estamos viendo apenas la puntita), vale la pena revisar quién es este muchacho Leal que ha atravesado gobiernos de signos completamente opuestos. Creció (una manera de decir) en la biosfera del poder mendocino vinculado a las telecomunicaciones y la energía. En su línea genealógico-empresarial uno puede cruzarse con los nombres de Daniel Vila y José Luis Manzano, un dúo inefable. Pero, apenas unos centímetros al costado, también se choca con Sergio Massa y, más al fondo, con Leonardo Scaturicce, el dueño de Flybondi, que está más complicado que ciego en los tiempos del cine mudo.


En febrero de 2025, una señorita de nombre Laura Arrieta arribó a Buenos Aires en un vuelo privado a bordo de una aeronave propiedad del tal Scaturicce. La joven y su equipaje no pasaron por aduana gracias a la habilitación de una vía especial por fuera del scanner, peaje que fue autorizado por “alguien” con un golpe de teléfono. A pesar de que el gobierno negó cualquier tipo de irregularidad, no se conoce aún, a ciencia cierta, el origen de la travesía -tampoco su destino posterior-, la cantidad de valijas declaradas (algunos dicen dos, otros diez) ni el motivo. ¿Cuántos fajos de dólares termosellados entrarán en una “jaliva” tipo carry on?


Este empresario oriundo de Lanús, con buenos vínculos con la Bonaerense y los servicios de inteligencia, que vive en “la Flórida”, EEUU, pero se presenta como ciudadano del mundo (y tiene mucho olor a “gusano de Miami”,) exhibe una agenda que junta a personalidades como Daniel Hadad y Santiago Caputo (quienes a través de sus medios y contactos le han echado todo el ayudín que se requiere en Argentina para blanquearse) hasta Donald Trump. La abogada y periodista Natalia Volosín viene realizando excelentes notas sobre este personaje cuyo nombre suena desde los tiempos de la “embajada paralela” en Venezuela y que es, a todas luces, un border line de los negocios turbios; pero que ha atravesado indemne las administraciones de Mauricio Macri, Alberto Fernández y, ahora, Javier Milei. O sea… digamos.



TMDP… bahh, masomeno


Caputo “el malo”, el de Economía (el otro es Caputo “el peor”), ha abrazado la doctrina libertaria con indomable valor, como el famoso prócer Susvín. A esta altura no se sabe bien si por imperio de la necesidad -Karina terminó “convenciéndolo”- o por asimilaciónal Fondo Monetario Internacional que todos los días le tira una piola: ayer mil palitos verdes, hoy una felicitación por el ajuste, mañana el aval a los más de 30 puntos de inflación que se prevén para este año: todo sarasa, lo único que les interesa es seguir controlando el devenir económico de nuestro país.


La mayoría de las consultoras falderas, al tanto de este amor “incondicional”, se apresuraron anunciar que el IPC de este mes rondará los dos puntos. Cosa rara porque: el gas aumentó el 2,81% a nivel nacional; el agua el 3%; los colectivos el 4,8%; los trenes el 15%; el subte el 4,6%, lo mismo que los peajes y el combustible hasta el 3,5%. También aumentó la electricidad 1,5%, las prepagas hasta un 2,9% y la cuota de los colegios privados, 5%. Lo mal que estará medida la inflación para que las estimaciones de su crecimiento sean de apenas el 2%… Hasta el FMI les dijo que se dejen de joder y hagan una cuenta seria.


Totito, sin embargo, al más puro estilo libertario, pateó la pelota afuera y,abusando un tanto del lenguaje galáctico que instaló la semana anterior Javier Milei con su anécdota del marciano que bajaba en la Argentina, dijo que “Puede haber un shock externo, puede haber una guerra mundial o una invasión extraterrestre, que Kicillof no va a ser presidente nunca en su vida en la Argentina”. Este análisis prospectivo que realizó nuestro ministro de Economía, tan afecto a echarle la culpa de la situación del pueblo argentino a la deuda que él mismo tomó durante la administración de Mauricio Macri, recordó casi con precisión la actitud de aquellos tipos muy asustados que te advierten: “Para que sepas, yo no soy ningún boludo”. Y ahí uno comprende que se trata de un boludo… Bueno, lo mismo con Axel.



A mi manera

Como no existe un catolicismo “como yo lo siento” tampoco hay un peronismo “a mi manera”. El Justicialismo es doctrinario, dogmático, extremo en este sentido, si se quiere, a pesar de ser también Movimiento. Por eso no se entiende que un gobernador como Raúl Jalil, que se reivindica peronista (aunque “ex Cristinista” y “ex Albertista”) crea que, de las políticas desarrolladas por Milei, lo que debería quedar para siempre es “el alineamiento con los Estados Unidos”. ¿Maestro, no se acuerda de aquello de Braden o Perón? ¿O no entendió la metonimia?


Esta idea de crear un “peronismo independiente”, ajeno a los grandes preceptos de la doctrina y contrario a sus valores constitutivos, ha ganado espacio entre hombres que llegaron con el apoyo popular y hoy le dan la espalda a las necesidades del pueblo. Y eso empieza a tener consecuencias. Por ejemplo, el cansancio de un electorado que está cada vez menos motivado a votar y le saca el culo a la jeringa de las urnas. En las elecciones de febrero último, en la provincia de Mendoza, en seis comunas donde se votó para renovar sus Concejos Deliberantes, la asistencia fue de menos del 50% del padrón. Un dato.


Ese peronismo de librepensadores sumado a la pelea de algunos dirigentes que han trasladado sus rencillas personales a las bases (esto es muy fácil de entender en las redes) promete una democracia de menor intensidad, manejada por minorías intensas, lo que lejos de constituir una contradicción exhibe con claridad la situación de la política partidaria, plagada de discursos que mezclan aserrín con pan rallado y, bueno, así te sale la milanesa.


Por eso primero “Cristina Libre”, Segundo Francia y, por último… la Patria. ¿Perdón? Me cambiaron la bocha. Volvé Perón, te perdonamos.



Jueces Intangibles

El juez Carlos Mahiques, integrante de la Cámara Federal de Casación Penal y padre del ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, denunció esta semana “persecución mediática” y pidió que se termine el intercambio entre las fuentes judiciales y los periodistas. La carcajada se escuchó hasta en el último piso de la Corte Suprema.


El hombre, que cumplió 75 años y, por este detalle debería renunciar a su puesto y sus prebendas judiciales como lo indica la Constitución Reformada en 1994, se consiguió una bula del Papa-Das y logró el acuerdo del Senado para prorrogar por 5 años más su estabilidad en el cargo y no pagar ganancias, por lo de la “intangibilidad de las remuneraciones de los magistrados” sólo que, esta vez, Mahiques pidió la intangibilidad o, mejor, la “intocabilidad” de los propios jueces que, según su señoría, son atacados a través de “innumerables comentarios, artículos o editoriales en portales digitales y -con particular virulencia en la grilla televisiva y on line de la empresa S.A. La Nación+”.


Estas ideas de don Carlos, uno de los invitados por Clarín al periplo a Lago Escondido, la hacienda destinada al descanso y de libre esparcimiento que regentea el magnate Joe Lewis, podrían estar motivadas por la competencia entre los dos diarios más grandes de la Argentina pero no, apenas si se deben a la percepción de superioridad ética, moral, estética e intelectual de uno de los miembros en jefe de la Famiglia judicial. Un tipo que recibe favores a cambio de protección, que además de tener un hijo ministro colocó al otro, Ignacio, en el rectorado del Instituto Universitario de Seguridad, del que cobran todos jueces que no resuelven, como María Eugenia Capuchetti, la que lleva el atentado contra Cristina, quien ejerce como investigadora senior de la “alta casa de estudios” que depende del Ministerio de Justicia porteño. Poder al palo. De la corrupción hablamos luego.


Todo en la semana en la que el Senado aprobó 74 pliegos de jueces enviados por el Ejecutivo, entre ellos el de la jueza María Verónica Michelli quien motivó la pelea interna entre Javier Milei y Patricia Bullrich ya que el presidente intentó retirar ese pliego porque la nominada es cuñada del periodista Alconada Mon, que investigó las denuncias sobre el enriquecimiento ilícito de Manuel Adorni. Claro que ahora queda la instancia de firma del decreto de nombramiento de la jueza y eso está en manos del Papadas por lo que el destino de la jueza Michelli es “incierto”, por decirlo de la manera más elegante.


Existe la percepción de que el nombramiento de estos 74 jueces fortalecen la posición de Milei en la Justicia, básicamente para competir con el otro propietario de muchos magistrados que es Mauricio Macri. Gran error, sus señorías no le pertenecen al libertario. Se pertenecen a sí mismos y, en el peor de los casos, al Poder de turno. Así es y así será. Amén.



Dos Post Datas

PD1: Trump perdió la guerra contra Irán. Israel también, aunque se resiste a detener el fuego, lo que esta semana motivó un llamado telefónico de Washington a Tel Aviv en el que el presidente norteamericano llamó “maldito loco” al premier israelí. “Estás completamente loco. Estarías en prisión si no fuera por mí. Estoy salvando tu culo. Todo el mundo te odia ahora. Todo el mundo odia a Israel por esto”, dijo el viejo Donald, y algo de razón tiene, solo que él también es otro “maldito loco”. Aunque la administración estadounidense insista en comunicar una victoria y repetir que un acuerdo beneficioso para ellos está a punto de firmarse, el mundo sabe ya que estos discursos son apenas un mal intento de atemperar el desastre. “La primera víctima de la guerra es la Verdad”, señaló Esquilo hace 2.500 años. Imagínense si hubiese sabido del hegemón mediático.


PD2:Murió Carlos “El Indio” Solari. El Míster. Somos irremediablemente pasado.


Carlos Caramello

Publicado en:

https://deudaprometida.com/la-interna-sin-fin/



  



martes, 2 de enero de 2024

YUGOSLAVIA, ARGENTINA Y LA CONSTRUCCIÓN DE ESTADOS FALLIDOS

 

sábado, 21 de agosto de 2021

Carlos Caramello: "Ves, ves que de algo sirven los buenos modales"

 

miércoles, 18 de agosto de 2021

CARLOS CARAMELLO PIDE UN GRAFÓLOGO

 

martes, 30 de marzo de 2021

CARLOS CARAMELLO: "¿No es un poco esquizofrénico eso?"

Publicado en: 

sábado, 20 de marzo de 2021

viernes, 19 de marzo de 2021

CARLOS CARAMELLO EN ERASE UNA VEZ EN PERONIA, HABLANDO DE PERONISMO


 

 

lunes, 18 de enero de 2021

LOS DELIRIOS AFRICANOS DE LA DERECHA ARGENTINA


 África mía...

 


jueves, 7 de enero de 2021

CARLOS CARAMELLO, EL ÚLTIMO DANDY (Entrevista de Sol Di Domenico y Marcos Serrao Gómez para "Érase una vez en Peronia" del 07-01-21)


 Entrevistamos a Carlos, @caramellocumpa en Twitter.

Sol Di Domènico (Sol): Carlos, el movimiento… ¿cómo es este ismo que es el Peronismo? Perón decía que no se podía trabajar para un caudillo…


Carlos Caramello (C.C.): Yo tengo una teoría “caramellística” y es que, en las 20 verdades, hay verdades taxativas -que son inconmovibles- y hay otras interpretativas, como la Tercer Verdad. Esto abre, de alguna manera, esa posibilidad que daba permanentemente Perón de ser él, al final, quien opere como juez en este tipo de cuestiones. Perón venía hablando de los caudillos mal, ¡Fíjate que contradictorio!: un hombre que sigue en términos históricos lo que se podría llamar la “línea de los caudillos” que se inicia con José Gervasio de Artigas por nombrar un caudillo nacionalista y popular y profundamente preocupado por las mismas cosas que le preocupan a Perón -La América Latina, la Patria Grande-.

Usa esta idea de poner a los caudillos como referentes negativos de la política en función de algo que dice en Conducción Política: “a los caudillos les gusta politiquear”. Es decir hacer política porque sí, lo explica de esa manera.

Sol: A tu juego te hemos llamado con Conducción Política, un hermosísimo libro.

CC: Vos sabés que Perón, aparte de ser uno de los 5 grandes pensadores del siglo XX sin ninguna duda, es dueño de dos o tres categorías de pensamiento que van y vienen en un vaivén permanente y se cruzan. Es muy difícil a veces charlar con gente que no ha leído todo Perón y hablo de los 5/6 libros esenciales -La Doctrina, Conducción Política, La fuerza es el derecho de las bestias, El discurso del congreso internacional de filosofía que es la base de la comunidad organizada-. Para mí un libro central, por la vigencia y por lo que perdura, es Sudamérica ahora o nunca. En esos libros el produce una suerte de vaivenes en los que va sobre dos o tres ideas centrales. La de los caudillos es una forma que remite a una verdad histórica, es decir Perón no era un hombre que ignoraba su momento histórico. Entonces él sabía que el Caudillo como figura estaba absolutamente destituido en la historia oficial por el Mitrismo, por la construcción de la historia que todavía no había sido penetrada por él, el Pepe Rosa y por todos los revisionismos. Entonces, cuando se dirigía al pueblo, se dirigía en los términos en los que el pueblo más o menos había imaginado o había pensado este tipo de cuestiones. Vos fíjate en Conducción Política, cuando el decía que le hablaba a los anarquistas dice “yo les hablaba y ellos pensaban que yo era comunista. Y si, yo les hablaba en comunista”. Como si el comunismo fuera un idioma.

Sol: claro, en conceptos comunistas.

CC: Claro, porque él entendía que era el lenguaje propio de los anarquistas y los socialistas europeos que habían venido al país a hacer los trabajos que los criollos no querían. Y de alguna manera habían sido adoctrinados por otras ideas. “Y mientras yo les hablaba en comunista les iba metiendo las ideas del peronismo”. Por eso la Tercer Verdad es interpretativa porque él usa la imagen e los caudillos sin creer él que los caudillos fueran una cosa mala y se aferra a esta idea de cumplir para el movimiento cuando en realidad él es el único que podía definir la palabra Movimiento. Le permite a Perón hacer, de la misma manera que decir que el peronismo gobierna por lo que quiere el pueblo (y eso es una verdad taxativa) porque además el tenía un discurso plebiscitario. Él no decía “yo voy a hacer esto” como hacen los políticos hoy en día “piensen que esto que está pasando…”

Sol:La reinterpretación constante de la realidad

CC: Si claro, en vez del discurso ascendente el discurso descendente, que viene desde arriba para abajo. Perón era todo lo contrario. Era vertical de abajo para arriba, él plebiscitaba sus ideas, decía “yo quiero hacer esto porque esto es lo que quiere el pueblo argentino. ¿Sí o no?”. ¡Y esto lo hacía en la plaza con 500 mil personas adelante! ¿Y si le decían que no? Hay una construcción plebiscitaria, de un discurso de abajo hacia arriba, que Perón recupera, de alguna manera sabiendo que le van a contestar pero de otra manera arriesgando lo que ningún político contemporáneo arriesgaría.

Marcos Serrao Gomez (MSG): Me gustó mucho como hablás del movimiento y un poco esto que mencionas del caudillismo me parece que permite que aquellos que no vienen del peronismo puro puedan sentirse interpelados por las medidas del peronismo, del kirchnerismo, de la Década Ganada. Incluso a pesar de las tensiones entre los que son peronistas “puros” y los que venimos de familias gorilas y aun así nos sentimos interpelados.

CC: Es que la pureza no es condición del movimiento. El propio Perón lo define. Esto que dice Perón en la Verdad 3 define que la pureza no es condición. Por eso dice “solo de nombre”, es como la nomenclatura en términos del comunismo, el socialismo.

Sol: mientras hablabas yo iba pensando en el contexto en el que Perón habla de “caudillismo”. Intenta separarse totalmente del Yrigoyenismo radical.

CC: Si, sí. Si. Pero sobre todo lo que intenta es que ese núcleo de tipos que venían (vos pensá que no hay nada más anticaudillistico que la anarquía, el anarquismo y el socialismo de esa época) No es que los anarquistas de 1940/1950 andaban con Bakunin abajo del brazo. Todos eran dueños de su propia verdad. Y él es un hombre muy influenciado por la figura de Hipólito Yrigoyen, por eso necesita tomar distancia. Perón decía que no era un gran político sino un gran conductor. Pero su parte más política tiene una profunda influencia de la acción de Yrigoyen, con un agregado muy interesante que él termina reconociendo cuando ya es Perón. Las 20 verdades son constitutivas de Perón. Yo no sé si Perón tuviera 70 años, y estuviésemos hablando con él, si no haría una relectura profunda. Lo que quiero decir es que de alguna manera Perón necesita tomar distancia de Yrigoyen para no parecerse porque sino se tiene que volver radical. Y él quería crear una posición diferente, distinta, que incluía al ejército. Hoy es difícil de ver pero en su momento era una cosa importante porque las fuerzas armadas cumplían un rol central y que además capturaba a toda esa segunda oleada migratoria que se instalaba en Argentina con la 2 Guerra Mundial y que de alguna forma venía de no querer ver más ni caudillos ni próceres ni nada que se parezca y quería una democracia muy parecida a la liberal.

Sol: Necesitaba un compañero y no un líder la Argentina de ese momento.

CC: Sí, eso también en términos nominales porque si ha habido un país que necesitase un líder era la Argentina del 45.

Sol: Es interesante pensar en esta verdad hoy, ¿cómo ves el movimiento hoy? Es heterogéneo.

CC: Bueno, primero porque ha cambiado la realidad social. Perón genera el movimiento en un mundo, y en un país básicamente, en donde todavía la teoría de masas tenía algún tipo de sentido. Contaba un compañero que fue uno de los firmantes del acta constitutiva del movimiento, Saturnino Erro (un hombre al que quise mucho, como un padre y que murió en el 2020 a los 102 años) que a él le gustaba ir a la plaza a escucharlo a Perón aun cuando tenía el derecho de estar en Casa Rosada y aun en el balcón por ser el Presidente de la Comisión de Guerra de la Cámara de Diputados. Ya él le gustaba estar en la plaza porque sentía como todos los peronistas sentían que Perón hablaba con cada uno de ellos sin darse cuenta que cada uno de ellos conformaban un todo que era uno solo.

Sol: Claro…

CC: Néstor es el primer tipo que entiende que esto ya no nos pasa. Que ya no hay una Argentina de múltiples unos que conforman uno solo. Porque el mundo está en fragmentación. Perón podía hacer un barrio obrero idéntico en Jujuy, en La Pampa y en Choele Choel, la famosa casita o chalecito peronista. Los hospitales eran iguales en toda la Argentina. Los hoteles de turismo de Mar Del Plata, de Rio Cuarto, son exactamente iguales. Y si vas a los hoteles de turismo de los sindicatos están hechos a imagen y semejanza de los hoteles de turismo de Perón. Eso es la explicación más fácil que hay de la teoría de masas, la masa aceptaba lo que deseaba. ¿Qué deseaba? Vacaciones, no hoteles especiales para sus vacaciones. Si hoy vos le planteas a un compañero de la Tupac ( a la querida Milagros Sala que está cumpliendo más de 1800 días de detenida) un chalecito de tejas francesa ¡te mata! Porque la identidad étnica de esa construcción política los obliga a hacer las casas que hacían en los barrios de la Tupac. De la misma manera que vos, hoy, en Santiago del Estero construís un barrio obrero y lo hacés con el baño afuera y no pasa nada. Imaginate si le hacés el baño afuera a los compañeros del Turbio.

Sol: Eso es increíble. Tengo familia en Santiago del Estero y es una costumbre arraigada que se ve como normal y es uno el que no está acostumbrado y le resulta increíble…

CC: Sí, pero hacelo en el Turbio. Mandá a un tipo a mear afuera en Santa Cruz. ¡No llega, se congela! Hoy hay una demanda que está fragmentada y por lo tanto hay una fragmentación en la construcción misma del movimiento. Es una suma de identidades.

Sol: Una devolución de la identidad individual dentro del movimiento, la verdadera individualidad de cada una de las partes del movimiento.

CC: Si, yo creo que excede la individualidad. Está en términos de lo que en sociología llamamos “individuación”, el individualismo dentro de la individualidad. Antes en la masa el individualismo era el que se salía de la masa. Hoy, que está todo fragmentado, además hay un condimento de individualismo que es lo que está individuado. Tu problema es el único problema importante y además lo único que tiene que resolver el presidente. “Dígale al presidente…” Desde los ´90 me ha pasado cientos de miles de veces. “Usted que lo ve al presidente, usted que ve a la presidenta, dígale de parte mia…”. Y yo los miraba con un cariño…primero porque no imaginan lo que es verla a la presidenta. Yo he visto reacciones muy particulares frente a Cristina. Gente que estalla en llanto y no puede armar una palabra. Y de pronto tenés chicos muy jóvenes que padecen de tener el superyó achicado por esta acción de los medios y por acción de la historia. Hoy Freud tendría que revisar su teoría del Yo, Superyó y Ello porque la vinculación del Ello y del Yo está casi sin intermediación, por eso pueden ganar tipos como Macri, Trump. Esos chicos, como es el caso de mi hijo mayor que hacía el sonido de Cristina y él le decía “¿cómo te va Cristina?” con una naturalidad… ¡Yo me desmayaba! No le importa nada, ¿viste? Yo no he podido hacerlo con ningún presidente. Estoy construido en la época en que estudiábamos educación democrática. Hoy esta tercera verdad es interpretativa, lo que pasa es que hay infinitas interpretaciones.

MSG: …y sin embargo la lectura que hay del peronismo es que es verticalista, caudillista y a veces pareciera olvidarse que es un movimiento.

CC: También se olvidan los peronistas de que en aquella cosa maravillosa que hicieron Pino y Osvaldo Getino, que se llamó La actualización doctrinaria para la toma del poder, Perón nos plantea justamente que la doctrina tiene que acompañar a los tiempos. Que la doctrina no es una cuestión inmóvil, que la doctrina es una cosa absolutamente en mudanza, permanentemente en mudanza. “Lo que no mudan son los valores” dice Perón. Y la verdad es que más que nunca hoy el peronismo debería entender que la doctrina está en mudanza. Una cosa que nosotros tuvimos que hacer con muchísimo cuidado y además consultando a compañeras que de verdad han estado en esa lucha durante muchísimos años fue tomar la cuestión del discurso de Perón (lo hicimos con Aníbal Fernández cuando escribimos Conducción Política así hablaba Juan Perón) hacia las mujeres y su construcción discursiva. Pero después cuando vas a Evita y ves como Evita trata a las mujeres en su construcción discursiva entendés que hay toda una cuestión de época. Hay una construcción que tiene que ver con la época. El debate sobre la interrupción voluntaria del embarazo permea todo un debate sobre el feminismo en el peronismo. Lean el libro de Araceli Bellota “El feminismo será peronista o no será nada” en donde explica esta cuestión que las feministas más cerrilles dicen que Evita era antifeminista.

Sol: La tildan directamente de machista. A mi me increparon por tener a Evita y el corazón verde, me han dicho que no se pueden llevar a la práctica ambas ideologías.

CC: Ahí vas a encontrar la justificación de Evita y el corazón verde. Pero quiero cerrar porque empezamos con la 3 verdad y terminamos en la IVE. Hoy pasa algo en el peronismo que no hubiera podido pasar jamás cuando Perón inscribe en letras de sangre en el corazón de los peronistas las 20 verdades. Nuestro presidente, al cual mucha gente nomenclatura de peronista y él mismo a veces se dice peronista, ha hecho reportajes en los que ha dicho “bueno, los peronistas me van a matar pero yo soy más hijo de la generación hippie que de las 20 verdades”. O ha dicho “yo sé que a los peronistas no les gusta pero de alguna manera yo me siento más cerca de la socialdemocracia”. Y vos decías algo muy importante, “este país es presidencialista”. El corazón de los argentinos está puesto en la figura del presidente, somos casi medievales en ese sentido. El medioevo creía que en el cuerpo del soberano estaba el cuerpo del Estado. Nosotros creemos que en el cuerpo del presidente está el cuerpo del Estado. Y la verdad es que Alberto tiene una característica profundamente socialdemócrata en cuanto a que a él le gustaría ser un Primer Ministro, no un presidente. Su característica negociadora “hasta que duela” hace que él hubiese preferido ser un primer ministro italiano a un presidente argentino. Pero la vida te lleva a ser un presidente argentino y hay días que trabaja de presidente.

Sol: ¿La Reina es Cristina?

CC:(risas) No, reina es un cargo menor, te diría.


Publicado en:

https://eraseperonia.com/2021/01/07/117/


ERASE UNA VEZ EN PERONIA RADIO


sábado, 29 de febrero de 2020

CARLOS CARAMELLO: "Lo que nos vamos a divertir en el Senado estos años..."







Publicado en:
https://twitter.com/adrianccorbella/status/1233726106043326464?s=08

martes, 25 de febrero de 2020

No vuelven más...¡De acá!, por Carlos Caramello (para "lilianalopezforesi" del 20-02-20)



Publicado el 20 feb. 2020 

Por Carlos Caramello

   

“Tenemos destino de boomerang,
porque como los novios, los asesinos
y los cobradores, volvemos siempre”
Enrique Santos Discépolo


Cuando murió Evita, cuando en 1955 la Fusiladora desterró a Juan Perón (ante la imposibilidad política de matarlo), cuando en 1974 murió el General y tantas tantas otras veces, los creativos del antiperonismo apelaron a una frase tan remanida como poco feliz: “Muerto el perro, se acabó la rabia”. Quizá por eso, en el regreso de la democracia, algunos jóvenes intelectuales de aquel momento, tuvieron la brillante idea de una pintada que rezaba: “Somos la rabia”. En respuesta a tantas muertes anunciadas pero, también, haciendo un guiño sobre su adhesión a la protesta de estudiantes parisinos de 1968 y las consignas de aquel Mayo Francés. Un error de juventud, seguramente. El país salía del momento más oscuro de la historia nacional y la juventud peronista advertía a los argentinos que éramos la rabia. Un horror.

Sin embargo, y a pesar de los errores cometidos, el peronismo ha demostrado tener en forma el músculo de la supervivencia. El peronismo o, mejor dicho, todos los peronismos que lo constituyen. 

“Yo te daré…” 

A punto de cumplir sus primeros 75 añitos, el peronismo muestra tener más vidas que un gato (perdón por la referencia, señor EX – Presidente). No había nacido aún y los medios de comunicación de la época y los sectores que éstos expresaban anunciaban la rápida desaparición de aquel fenómeno que pintaría de manera tan reveladora el historiador Félix Luna en su libro “El 45”: “… ese día, cuando empezaron a estallar voces y a desfilar las columnas de rostros anónimos color tierra, sentíamos vacilar algo que hasta entonces había sido inconmovible. Y nos preguntamos, apenas por un instante, si no tendrían razón ellos, los extraños, los que pasaban y pasaban y seguían pasando, sin siquiera mirarnos, coreando sus estribillos y sus cantos, lanzando como una explosión el rotundo nombre de aquel hombre. Sin embargo, no alcanzamos a dudar. Simplemente pensamos que era una lástima tanta gente buena defendiendo una mala causa”. 

Felix Luna, en 1968, 23 años después de aquel 17 de octubre determinante para la historia argentina, aún no podía dar crédito de lo que sus ojos de estudiante y militante radical vieron en esa jornada fundacional. Es más, escribía “aquel hombre”, como si en su espíritu estuviese incorporado el sueño húmedo de la Revolución Libertadora: “si no nombramos más a Perón, desaparece”. Incluso después de haber escuchado a la muchedumbre cantando “Yo te daré, te daré niña hermosa, te daré una cosa, una cosa que empieza con P… PERÓN”.

La visión retrospectiva de este historiador se parece, en mucho, a los titulares de los diarios de la época que lo reflejaban. Crítica, de Natalio Botana, el mismo medio que el 16 de octubre había señalado a Perón como “mito fascista” reseñaba: "Grupos aislados que no representan al auténtico proletariado argentino tratan de intimidar a la población". La Nación, por su parte, reflejaba “el insólito y vergonzoso espectáculo de los grupos que se adueñaron durante un día de la Plaza de Mayo" y La Razón tituló que “Diversos grupos de Avellaneda organizaron una manifestación que recorrió las calles de la ciudad”. Todo ligado a una expresión del entonces presidente Edelmiro Farrell quien, pocas horas antes, había dicho: “Perón ya no constituye un peligro para el país”. Antes del alumbramiento del Peronismo, Farrell ya lo daba por muerto. 

“Volveré y seré millones” 

Otro hito de la gorilidad bramante fueron los días de la enfermedad y muerte de Evita. Si bien los diarios de entonces no podían soslayarse con el mal, las paredes de Buenos Aires lo festejaban a los gritos: Viva el Cáncer fue, entonces, algo más que una celebración. Los detractores de la abanderada de los humildes hablaban de “bonapartismo en faldas” y hubo hasta quien la definió a como una “artista de radioteatro y cine poco cotizada y muy de segundo plano” que surgía a la vida política como producto de “las necesidades, ansiedades y fantasías de la gente pobre”. Eduardo Galeano, alguna vez, ensayó una explicación para el fenómeno Eva Perón. Dijo: “La odiaban los biencomidos: por pobre, por mujer, por insolente. Ella los desafiaba  hablando y los ofendía viviendo. Nacida para sirvienta (…) Evita se había salido de su lugar”.

Como se dijo antes, los diarios no reflejaron sus verdaderos sentimientos sobre esta muerte. Clarín tituló “Ha muerto la señora Eva Perón” y La Nación, en página interior, “Ha fallecido la esposa del Jefe del Estado”. Sobrios. Distantes. Muy alejados de la emoción y la congoja que producía esta muerte en el pueblo. Claro que no todo fue juiciosa medianía. El diario Democracia, por ejemplo, fundado en 1945, rezaba “Llora el Pueblo su más grande dolor” y abajo, con tipografía para catástrofes, escribía: “EVITA”. Otro tanto hacía Noticias Gráficas, en cuya portada se leía: “Luto y Pesadumbre en la Tierra que Ella redimió”. 
Pero así como las paredes reflejaban el odio y el resentimiento del antiperonismo por Esa Mujer, los corrillos gorilas empezaban a cuchichear que, muerta Evita, Perón no podría mantener su poder sobre los trabajadores. Por primera vez, de boca en boca y como un reguero de pólvora, corría el “Muerta la Perra (1) se acabó la rabia”… Sobra decir que, a la luz de lo que es hoy el peronismo y, sobre todo la figura de Eva, se equivocaron fiero.

“Se prohíbe nombrar”

La Revolución Fusiladora, luego de derrocar a Perón, decidió hacer desaparecer todo vestigio de peronismo apostando a que, de esta manera y con el tiempo, el Pueblo iba a olvidar al líder y a su esposa. Acaso porque su poeta mayor, Jorge Luis Borges, decía que “en las letras de 'rosa' está la rosa”.

El 5 de marzo de 1956 se publicaba el famoso Decreto Ley 4161 a través del cual se prohibía “la utilización de la fotografía retrato o escultura de los funcionarios peronistas o sus parientes, el escudo y la bandera peronista, el nombre propio del presidente depuesto el de sus parientes, las expresiones «peronismo», «peronista», «justicialismo», «justicialista», «tercera posición», la abreviatura PP, las fechas exaltadas por el régimen depuesto, las composiciones musicales «Marcha de los Muchachos Peronista» y «Evita Capitana» o fragmentos de las mismas, y los discursos del presidente depuesto o su esposa o fragmentos de los mismos”. Intentaban, de esta manera, firmar el certificado de defunción del peronismo. 

La respuesta fue la Resistencia. Millones de hombres y mujeres comenzaron a trabajar silenciosamente, casi en la clandestinidad, contra el régimen golpista y con el objetivo de repatriar a Perón desde el exilio. La Generación del Luche y Vuelve. La utilización de la flor de Nomeolvides prendida en la solapa como código íntimo de pertenencia. La militancia circulando en secreto cartas y mensajes del General desde Puerta de Hierro. Movilización. Reuniones. Vida… “Creen que me matan, yo creo que se suicidan”, escribió, alguna vez, Antonio Porchia.

“Murió”

Perón volvió. Básicamente porque el peronismo nunca se había ido. Nunca habían podido desterrarlo del corazón del Pueblo. El General volvió, y volvió para ser Presidente. Con el 62% de los votos (lo destaco más para marcar la base opositora… el número que, por derecha o por izquierda, junta el antiperonismo). Apenas por un rato. Como un sueño. Una de esas alegrías tan intensas que no pueden durar mucho porque se parecen demasiado a la felicidad. 
El 1 de julio de 1974, murió el Líder. Desde la tapa de Noticias, un diario de la tendencia que dirigía Miguel Bonasso, se resumía en una palabra el sentimiento de un pueblo. Decía: “Dolor”. La crónica la firmaba Rodolfo Walsh. La contracara de eso fue, como casi siempre, La Nación, que en su tapa tituló “Juan D. Perón dejó de existir ayer; asumió la Vicepresidenta”. El diario Crónica, por su parte, desplegaba lo que, a juicio de muchos periodistas, ha sido uno de los mejores títulos de la historia de la prensa argentina. En cuerpo de letra catástrofe rezaba: “Murió”. Y Clarín, un Clarín aun equilibrista, planteaba “Inmenso dolor popular por la muerte de Perón”. Le dolía al pueblo… no a Clarín ni a los argentinos.

Nadie se atrevió en aquel momento al festejo, ni a la burla ni a la crítica abierta. Pero, tal y como recuerda el periodista Rubén Luis Castejón: “Cuando Perón falleció, el antiperonismo eligió -paradójicamente- un refrán ya existente para expresar su alegría <> dijeron  de espaldas al dolor popular”. La historia volvía a repetir palabras de las cuales siempre siempre, terminan arrepintiéndose.

“Estoy persuadido”

A pesar de esa afirmación descerrajada por un general trasnochado sobre el fin de “la rabia” (léase el peronismo), los militares no estaban tan seguros y jaquearon al gobierno de Isabel Perón hasta dar un nuevo golpe de Estado. El más cruento de nuestra historia. El más sangriento. Convencidos de que no alcanzaba con un decreto que prohibiese el peronismo, decidieron aniquilarlo. El terrorismo de Estado hincó fuerte su diente bestial entre nuestros jóvenes. Nuestros, porque fueron peronistas la mayoría de los muertos y detenidos desaparecidos, a pesar de que, en apariencia, también había otros enemigos de otras coloraturas políticas.

En 1983, en la recuperación democrática, el triunfo del alfonsinismo en las urnas trajo nuevos aires de “victoria” a los sectores más gorilas de la sociedad: había perdido el peronismo… los militares había hecho algo bien. Es más, Alfonsín estaba “persuadido” de que una parte del voto peronista había sido para Renovación y Cambio y lo decía entre sus íntimos. 

La alegría duró poco: también aquel radicalismo tenía veleidades populistas y pretendía producir el Tercer Movimiento Histórico. Los poderes fácticos no iban a dejar pasar semejante desafío así como no iban a permitir que el juicio a las Juntas pudiese extenderse más allá de tres o cuatro cabezas condenadas de antemano. 

La rebelión Carapintada, el Plan Primavera y el ataque al regimiento de La Tablada, la pelea con Clarín, el abucheo en la Rural y la derrota del radicalismo en la Provincia de Buenos Aires  fueron apenas preludios del inevitable regreso del peronismo al poder.

“Síganme”

Campechano. Simpático. Seductor. Hábil. Una verdadera bestia política del futuro, disfrazada de caudillo del siglo XIX, apareció en el cenit del neo-peronismo justo el día después de que Antonio Cafiero le ganara la gobernación a Juan Manuel Casella. Carlos Menem empapeló Capital y Conurbano con un afiche que rezaba: “Ahora, Menem” y desató la batalla hacia adentro del partido justicialista. Una pelea íntima, intensa, que se sintetizó en el viejo apotegma: “los peronistas somos como los gatos, cuando parece que nos estamos peleando, nos estamos reproduciendo”. 

Menem ganó la interna (Cafiero lo acompañó porque, por aquel entonces, “el que gana gobierna y el que pierde acompaña”) y el riojano compitió en las elecciones contra Eduardo Angeloz (gobernador cordobés hasta ese momento). Le ganó, lo obligó a perderse el lápiz rojo y Alfonsín tuvo que adelantar seis meses la entrega del poder porque se había instalado por esos días que “los únicos que pueden gobernar la Argentina son los peronistas”. 

Durante los siguientes 10 años y seis meses, exactamente hasta el 10 de diciembre de 1999, el peronismo estuvo allí. A la manera, claro, de aquel peronismo que se parecía -pero no- a su peor enemigo, o sea la oligarquía. Justicialismo new age que, bajo el paraguas de la globalización, entregaba la economía del país al mundo; que alquilaba técnicos foráneos como Domingo Felipe Cavallo y Roque Fernández; que tenía relaciones carnales con los Estados Unidos y les mandaba ositos Winnie Pooh a los kelpers malvinenses… Y, sin embargo, era violentamente resistido por la derecha vernácula. El profesor Mariano Grondona operaba de lenguaraz de aquella furia pertinaz: “Acuerdo con casi todas las políticas pero reniego de sea un peronista quien las lleva a cabo”. Seguíamos vivos, en el rencor y a pesar de todo. 

“Dejar las convicciones”

La derrota de Eduardo Duhalde a manos de Fernando de la Rúa volvió a poner una bocanada de esperanza a las calenturientas mentes del antiperonismo estructural. Porque ese radicalismo, a diferencia del de 1983, respondía a los designios y los deseos del neoliberalismo global. La bocanada fue, en realidad, un suspiro. A los pocos días de cumplir dos años de mandato y en un clima caótico tanto en lo económico como en lo político y social (el neoliberalismo nunca falla en producir ese tipo de crisis) De la Rúa huía en un helicóptero desde el techo de la Casa Rosada y el peronismo, en distintas versiones, volvía a instalarse en el poder. Tres dirigentes peronistas ocuparon la presidencia de la Nación en menos de dos semanas (Ramón Puerta, Adolfo Rodríguez Sáa y Eduardo Caamaño)  hasta que Duhalde, vía Asamblea Constituyente, logró ser el nuevo presidente. Y, otra vez, “Perón al Poder”.

Duhalde cumplió lo prometido: en 2 años llamó a elecciones y entregó el poder. Durate la campaña electoral de 2003, se posicionaron Carlos Menem y Ricardo López Murphy quienes apuntaban a llegar a competir en ballotage. Una hábil jugada plasmada a través de un par de encuestadores, despertó al pueblo ante la posibilidad de que las dos opciones presidenciales terminaran siendo de derecha y así, casi como un designio de la Historia, Néstor Kirchner alcanzó el segundo lugar con alrededor del 22 % de los votos. Menem advirtió que un porcentaje importante de la sociedad iba a votar en su contra y anunció que se retiraba de la competencia. De esta manera, el hasta entonces gobernador peronista de Santa Cruz (que había comenzado su instalación para competir en 2007), devino presidente de los todos Argentinos y dio inicio a los 12 años más peronistas de la historia de nuestro país luego de los gobiernos del propio Juan Perón. 

En su discurso de asunción, habló de esas “convicciones no pienso dejar en la puerta de entrada de la Casa Rosada”. Veinte días antes, el subdirector de La Nación, Claudio Escribano, en un desayuno que compartieron junto a Alberto Fernández, le había deslizado una especie de pliego de condiciones para su gobierno advirtiéndole que las siguiera “si no quería durar sólo un año como presidente”. Otra vez, la oligarquía, preanunciaba el fin del peronismo. Y otra vez contestábamos.

“Piquetes de la abundancia”

Néstor no sólo gobernó los cuatro años del período presidencia en contra de los deseos de sus apretadores mediáticos: ordenó la economía, le pagó al Fondo Monetario Internacional, renegoció la deuda externa con una quita del 66%, creó empleo, bajó los planes sociales, estabilizó la moneda y, en 2007, se dio el lujo de colocarle la banda presidencial a su esposa, Cristina Fernández de Kirchner. 

Demasiado. Too Much para una clase dominante que vio volver al peronismo con todo su esplendor y con toda su carga doctrinaria. Nuevamente La Nación -esta vez a través de un consultor apodado “Chendo”, reconocido por su inveterada relación con las Fuerzas Armadas-, volvió con un pliego de condiciones para alcanzar un gobierno exitoso… sin éxito. “Nos dicen kirchneristas para bajarnos el precio”, había sentenciado Néstor. “Yo no soy progre, soy peronista”, reafirmaba Cristina. Y como para que no hubiera dudas, la 125: una resolución que cambiaba la fórmula de determinación aplicable a las posiciones arancelarias de cereales y oleaginosas. Esa mala costumbre del peronismo de sacarle a los ricos para darle a los pobres.

Y entonces, asonada… perdón: tractorazo. El Campo, la representación corpórea de la oligarquía ganadera en estos arrabales de América del Sur, salió a las rutas a cortar la circulación, a derramar miles de litros de leche en las banquinas, a patearle el vehículo a todo el que le criticaba la actitud (a mi me pasó a la entrada de Gualeguay). Cacerolazos en Recoleta; voto no positivo del vicepresidente Julio Cleto Cobos (que regresó a su provincia en una especie de caravana de la victoria, creyéndose San Martín) y vuelta olímpica de la Derecha dando por muerto, una vez más, al peronismo. La tapa de La Nación del 18 de julio de 2008 titulaba “El Día más Triste y Atribulado del Kirchnerismo” y la de Clarín, “Cristina habló de una Traición del peronismo”. Pero los dos diarios remarcaron que Cobos no pensaba renunciar y que el vicepresidente había viajado “a Mendoza en auto y lo pararon en varios pueblos”. 

Pero lo más notable vino de la pluma de Joaquín Morales Solá que el 28 de diciembre de ese mismo año escribió una columna titulada “El Kirchnerismo como ciclo político está terminado”, idea que creyeron ver cristalizada cuando Néstor Kirchner perdió las elecciones intermedias en la provincia de Buenos Aires. “Con esta elección terminó el ciclo potente y prepotente del Kirchnerismo”, le dijo Mauricio Macri a Clarín el 30 de junio de 2009. Empresarios y paisanos se restregaban las manos como muestra de alegría pero se les vino encima la Ley de Medios, luego una marcada recuperación de la popularidad de Cristina y el 54% de los votos en las elecciones de 2011, cuando la Presidenta fue reelecta. 

En el medio del proceso de recuperación, la muerte de Néstor fue motivo de una nueva alegría por parte de los poderes concentrados. “Sola no va a Poder”, volvió a la carga Rosendo Fraga desde La Nación, con el cadáver del ex presidente aún caliente. Y muchos analistas creyeron ver en esa pérdida, a todas luces irreparable, el inicio de un camino que llevaba a una Cristina débil y desolada, a rendirse ante la oposición. Las elecciones del 23 de octubre les mostrarían una realidad absolutamente diferente: 11.863.054 votos, el mayor porcentaje desde el regreso de la democracia. Y eso que una semana antes algunas consultoras decían que no iba a alcanzar los 40 puntos necesarios para evitar una segunda vuelta y hasta hablaban de empate técnico. Otra vez, el peronismo daba claras señales de sobrevida a los augures de su desaparición. 

“Volvimos mejores”

La derrota de Daniel Scioli frente a Mauricio Macri en 2015 constituyó una nueva esperanza de realización de la fantasía erótica del antiperonismo y produjo la consumación de la frase: “No Vuelven Más”. Se instaló la noche del triunfo, en el bunker macrista (nunca mejor aplicada la palabra bunker) y de allí se disparó como consigna. 

Mirtha Legrand lo afirmó convencida en uno de sus almuerzos. Explicó que ella decía eso porque “estudio, leo, miro, observo, pienso, deduzco…” mientas negaba sistemáticamente con la cabeza. Pamela David, por su parte, en un reportaje concedido a Luis Novaresio, manifestó: “no vuelve, tenemos un límite” y el conductor Baby Etchecopar se regodeó: “No vuelven más, son minoría… aunque llenen la Plaza de Mayo”. Otro que boqueó fue el inefable Alejandro Fantino, un verdadero animal suelto. En diálogo con Jorge Asís lo chicaneó: “murió el peronismo”, y advirtió “no vuelven más, porque Mauricio repite en 2019 y en 2023 pone a Vidal” además de asegurar que “Marquitos Peña ganando elecciones es bueno, es el Cholo Simeone de las elecciones, no perdió una”… Se te nota el sobre, dijeron por ahí.

Ellos y otra caterva de energúmenos con el erpio contrito de Alfredo Leuco, su hijito, Luis Majul, Eduardo Feinnman & compañía, sin olvidar las Tres M (Mauricio, Maiu y Marquitos) que fueron los verdaderos voceros de aquel diagnóstico que sirvió a las huestes cambiemitas tanto para abrir como para cerrar una polémica. Sobradores a veces, crispados las más, gritaban: “No vuelven más… No vuelven más”.

Y cuando ya se creían, hubo gambito de dama y una vez más, pericia y política mediante, alumbró peronismo en el futuro. Primero arrasando en las PASO y luego (y a pesar del esfuerzo denodado del tout derechoso, FMI y EEUU incluidos), con 48% de los votos (8 puntos de ventaja) lo que evitó ballotage y dudas.  

La noche del festejo por la victoria de la fórmula Fernández-Fernández, un Alberto exultante pero conciliador, como es su característica, dijo: “Hace cuatro años venimos escuchando que dicen *No Vuelven Más*, pero una noche volvimos y vamos a ser mejores". 

¿Mejores… que quién? es la pregunta que hoy agita el debate interno del Peronismo. 

Para las compañeras y los compañeros, ensayo una primer respuesta: Mejores que Ellos.

[1] La Perra era uno de los apelativos despectivos con los que se nombraba a Evita
Foto: https://perio.unlp.edu.ar/



Fuente: Liliana López Foresi

Publicado en:
https://lilianalopezforesi.com.ar/es/noticia/no-vuelven-mas-de-aca

martes, 4 de febrero de 2020

NO ME INTERESA LA POLÍTICA... ... ...






Publicado en:
https://twitter.com/caramellocumpa/status/1224405861570949121?s=08

viernes, 3 de enero de 2020

Son los medios ¡Estúpido!, por Carlos Caramello (para "Liliana López Foressi. com . ar" del 01-01-20)



Publicado el 1 ene. 2020
Opinión

Por Carlos Caramello*

   


“Una prensa cínica, mercenaria y demagógica acabará dando forma con el tiempo a un pueblo tan vulgar como ella misma”.

Joseph Pulitzer



Son los medios de comunicación. La verdadera y única oposición hoy, son los medios. Casi todos, además. O, al menos, la mayoría. Los dueños de la pelota han descubierto que, otra vez, se equivocaron con la elección del candidato (ya les había pasado con De la Rúa) y entonces vuelven su mirada hacia esa extravagante alianza entre medios de comunicación escritos, audiovisuales y on line. Propaganda modelo siglo XXI. Posmodernidad goebbeliana. 

El Gobierno enfrenta una guerra con los poderes fácticos que no se resignan a perder ni un poquito de todo lo que consiguieron en cuatro años. Y los medios son la mejor arma de esos poderes. Porque ya ni siquiera “te atacan como partido político y se defienden con la libertad de prensa”, querido Chacho Jaroslavsky. No tienen ni ese prurito. Te atacan. Punto. Y te vuelven a atacar. Y no les importa nada. Los mismos tipos que en el año 2006 presentaban un Código Deontológico del Periodismo en el Primer Congreso Nacional de Ética Periodística, hoy son capaces de avalar la más vulgar patraña o, peor, de participar en las oscuras operaciones de Law Fare sin que se les mueva un pelo (claro, algunos no tienen pelo).  

Es una guerra sin cuartel. Sin Cruz Roja. Sin tratado de Ginebra... Contra un ejército que no toma prisioneros (aunque tiene presos políticos e incorpora traidores). Y si no se actúa en consecuencia, es una guerra perdida. El nivel de desigualdad es brutal. David contra Goliat… Y aclaro que David sólo ganó en la Biblia, que no deja de ser un relato, ergo, una herramienta de divulgación.

El presidente Fernández explica estas cuestiones de la Comunicación Política desde hace 6 años en la Universidad Camilo José Cela de Madrid y ha sido jefe de varias campañas políticas exitosas… pero esto que enfrenta hoy, es la guerra. Los editorialistas -tanto los grandes columnistas como de los opinadores liliputienses-, lo percuden a diario. Los temas: Seguridad, Jubilaciones, Retenciones (todos negocios de las grandes corporaciones multinacionales o demandas del FMI).

“Voy a hacer un gobierno de gestión, no de marketing”, dijo Kicillof al asumir. Y le contestaron con Más Marketing. "En lugar de negociar, el macrismo decidió hacer un show mediático", explicó el gobernador de Buenos Aires la semana pasada, luego de que se cayera la sesión para tratar la Ley Impositiva. ¿Qué esperaba? Gobernaron cuatro años coucheados, con protección de los medios y sin la menor intención de hacer política. Mientras Axel y equipo negociaban con los senadores de Cambiemos, María Eugenia Vidal emprendía su “luna de miel” en París: la entrevista “robada” a Mariu y a Quique en Ezeiza era mucho más importante que el futuro de 17 millones de bonaerenses, muchos de los cuales estaban más preocupados por esta nueva pareja que por su propio devenir. 

A ver: ¿Qué no se entiende? Al fuego se lo combate con agua. O con espuma. O con arena. Si salís a “dar leña”, avivás el fuego. Lo que no avivás es a la enorme mayoría de cándidos que compran la historia romántica mientras esa pantomima de amor se los “devora de atrás, hasta el riñón”, como decía usted, maestro Cátulo Castillo. Carne de Cañón en esta guerra que pelea sus primeras batallas.

¿Qué hacer? ¿Construir un ejército de proporciones similares? Difícil. Y más difícil entrenar a sus integrantes en la disciplina y el acatamiento a las órdenes como ellos. Hay que hacer guerra de guerrillas. No una gran concentración sino miles de células operando aisladamente pero con un objetivo común. A los 300 medios concentrados hay que oponerles 30.000 medios independientes/militantes: radios,  redes, cine, TV, diarios y revistas. Hombres y mujeres contando historias de hombres y mujeres: de amor, de traición, de sufrimiento y de goce. Historias contadas con sencillez, con emoción, con simpleza. Historias entendibles con las que alguien pueda identificarse. Mensajes al corazón, a los sentidos. Y, en todos y cada uno de ellos, la defensa de una política pública, de un programa, de una acción de gobierno. Que florezcan mil relatos, ¿no Néstor?

Hay que lograr la “campaña Clío” de la Comunicación. El mano a mano. El cara a cara. Usar medios alternativos, locales, pequeños, resilentes. Medios que se la han jugado los últimos cuatro años, sin pauta, sin acompañamiento. También en la Comunicación hay que empezar de abajo. Asistiendo y atendiendo a los que menos tienen, a los que más necesitan. Y no sólo con los recursos del Estado, que son imprescindibles. Sobre todo con la presencia de los dirigentes, de los ministros, del propio presidente. Y con el nutriente de la información y la formación. Menos fama y más mensaje.

No alcanza con reconocer derechos si quien recibe ese reconocimiento no comprende su valor. No alcanza con ofrecer salidas si quien las necesita no aprende a ir hacia ellas. Son demasiadas las experiencias mundiales de sociedades que terminan votando contra sus propios intereses precisamente porque no se les dice-explica-enseña cuáles son esos intereses o, lo que es peor, porque se financia a medios que les inculcan otros intereses.

Los dueños de la pelota atacan con sus mejores armas y, como ya fracasaron con un peronista (de derecha), con un radical (de derecha) y con un empresario (de derecha… bah, casi todos son de derecha), seguramente están entrenando a una o un mediático de derecha para que los represente en las próximas elecciones porque, no sé si se dieron cuenta pero: Son los Medios… ¡Estúpido!

* Historiador. Analista político

Foto: Eleuteria

Publicado en:
https://lilianalopezforesi.com.ar/es/noticia/son-los-medios-estupido