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martes, 17 de agosto de 2021

martes, 18 de agosto de 2020

ARI LIJALAD: "Mirá que distintos somos"







Publicado en:
https://twitter.com/arilijalad/status/1295476250690166790?s=08

lunes, 17 de agosto de 2020

ALBERTO: “Hoy tengo la oportunidad de homenajear a un hombre inmenso"
















Tomado de:
Twitter

Rodríguez Larreta dijo que no participará de la marcha anticuarentena, por "Página 12" del 16-08-20

Imagen: Sandra Cartasso

Ratificó que el PRO no la convocó

Remarcó que habrá un operativo de seguridad y pidió responsabilidad a los manifestantes. Aunque la cara visible del reclamo sea Patricia Bullrich, remarcó que no es una iniciativa partidaria.


La marcha contra el Gobierno, las medidas que aplica frente a la pandemia de coronavirus y el proyecto de ley de Reforma Judicial que tendrá lugar el lunes expuso nuevamente las fisuras en Juntos por el Cambio. Mientras el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, se esforzó por remarcar que la convocatoria no es partidaria y le solicitó a los manifestantes que tengan "responsabilidad", la presidenta del PRO, Patricia Bullrich, confirmó que asistirá "sin romper ninguna regla".


Rodríguez Larreta volvió a despegarse de la manifestación convocada bajo la consigna "17A en defensa de las instituciones fundamentales de la democracia republicana". El Jefe de Gobierno porteño informó que no asistiría y apeló a la responsabilidad para que "no se pongan juntitos, uno al lado del otro. Es lo que pedimos en todas las manifestaciones", y agregó: "Estamos viviendo una situación particular, que es la pandemia, y necesitamos evitar las situaciones en que la gente se junte, una al lado de la otra: si queremos cuidar el plan de aperturas, tenemos que ser muy responsables".

Tal como lo hizo el viernes, Rodríguez Larreta insistió en que la convocatoria a la marcha no había emanado de Juntos por el Cambio, al igual que lo hizo su vicejefe de Gobierno, Diego Santilli, quien se expresó en contra de la movilización. "No creo que sea conveniente la marcha del lunes", sentenció Santilli y señaló que "preferiría que no se hiciera".

Por su parte, Bullrich, que asistirá a la manifestación, tampoco atribuyó directamente la convocatoria a Juntos por el Cambio, pero ligó sus motivos a la estructura que conduce, aunque sea en los papeles. "Diría que el 99% de adherentes al PRO sienten que deben estar allí con su bandera, en su auto, cuidándose", aseguró en una entrevista radial en la que ratificó: "El partido no convoca, son marchas ciudadanas, y yo no voy a romperninguna de las medidas que se han dictado por la cuarentena, pero que no sepreocupen, que tengo muy en claro las cosas que hay que cuidar en estemomento en la Argentina".

En tanto, frente al pedido de "responsabilidad" de Rodríguez Larreta ante la manifestación del lunes, Bullrich contraatacó: "Si alguien ha sido responsable en esta cuarentena he sido yo: hace cinco meses que estoy en mi casa, sin reuniones ni cenas, como hacen muchos funcionarios, y hace cinco meses también que no veo a mi familia".


Hacia el interior de la estructura de Juntos por el Cambio, las críticas a las marchas en pleno aislamiento social, preventivo y obligatorio crecen. En ese sentido, el intendente de San Isidro, Gustavo Posse, dijo que no ve "motivos" para participar de la convocatoria. "Yo estoy en desacuerdo con lo que ocurría antes", dijo Posse y argumentó: "Había actividad en las calles, gente sin barbijos, pero ahora veo que hay más consideración social porque a todos nos ha tocado de cerca algún contagio o caso de conocido fallecido".

Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/285296-rodriguez-larreta-dijo-que-no-participara-de-la-marcha-antic

sábado, 17 de agosto de 2019

José de San Martín, el libertador mestizo, por Mari Pau Domínguez (para "ABC" del 17-08-19)


Hoy, 17 de agosto, se cumplen 169 años de la muerte del general, libertador de Argentina, Chile y Perú. Desde hace dos décadas ilustres historiadores argentinos luchan por esclarecer el que consideran su verdadero origen mestizo: podría ser hijo del militar español Diego de Alvear y de la indígena guaraní Rosa Guarú Cristaldo.

por Mari Pau Domínguez


17/08/2019

Desde la casa de San Martín, en el 105 de la Grande Rue, el mar no se ve, aunque se huele por su cercanía, pero sí la hermosa muralla de la antigua ciudad medieval, en el corazón de Boulogne. Nada presagiaba su muerte. Había almorzado y hacia la una del mediodía dijo sentirse «agitado de los nervios». A las tres de la tarde, tras un repentino frío que se apoderó de su cuerpo, el general dejó de respirar. Tenía 72 años.

Los nervios y su carácter sombrío repercutieron durante toda su vida en su salud. Hasta el último de sus días cargó con el peso de la incertidumbre sobre su origen, lo que le produjo un profundo desarraigo.

En Argentina, el 4 de octubre de 2006, la Cámara de Diputados declaró de interés nacional averiguar «la verdad histórica respecto del origen mestizo del general José de San Martín». Pero nada se ha avanzado. El instigador de la iniciativa fue el reconocido historiador Hugo Chumbita. Recientemente ha reeditado una nueva versión de su obra «San Martín y el secreto de la familia Alvear», junto a Diego Herrera Vegas, el genealogista que encontró el manuscrito de la nieta de Diego de Alvear, Joaquina de Alvear Quintanilla, segunda hija de Carlos de Alvear. Joaquina lo dejó firmado el 22 de enero de 1877 con la intención de que sus descendientes conocieran el secreto familiar. Permaneció guardado bajo siete llaves durante 120 años.

Como la partida de nacimiento se quemó en un incendio que arrasó Yapeyú durante un ataque, la tradición oral ha sido uno de los pilares de esta historia.

El militar y la india
Diego de Alvear, insigne militar de Marina, geógrafo, astrónomo, matemático y políglota, fue enviado a América por el rey Carlos III para hacerse cargo de la demarcación de límites de los territorios que se repartían las coronas española y portuguesa. Recaló en Yapeyú, pequeño pueblo de la provincia de Corrientes (entonces asentado en tierras de las Misiones jesuíticas a orillas del río Uruguay), varias veces entre 1774 y 1778, fecha del nacimiento del general San Martín. Era una tierra salvaje y bella, como la india guaraní Rosa Guarú, sirvienta del gobernador español, José de San Martín, en cuya casa se alojaba don Diego. Fue en febrero del 78 cuando nació quien sería un prócer de la libertad, que, sin embargo, habría de vivir prisionero del desconocimiento de su verdadera identidad.

Según Chumbita, Alvear quiso evitar el estigma que suponía ser hijo de una indígena y le pidió al gobernador que lo inscribiera como su quinto hijo, comprometiéndose a hacerse cargo de su manutención y buenos estudios. ¿Acaso fue casualidad que lo admitieran en el Real Seminario de Nobles, en Madrid, o que estudiara en la academia militar de Cádiz junto a Carlos de Alvear, único hijo de don Diego que sobrevivió al hundimiento de la fragata Mercedes en 1804? ¿Por qué le dispensó el mismo trato que a su hijo Carlos?

Los rasgos físicos también dan que pensar. El libertador San Martín, hombre alto de 1,80 m. de estatura, tenía la piel oscura, el cabello negro y lacio, ojos negros rasgados y la nariz aguileña. Atributos que contrastan con los de sus padres oficiales: Juan de San Martín es descrito como rubio de ojos azules y de apenas 1’43 m. de altura. La madre, Gregoria Matorras, también era bajita. Se indica de ambos su pureza de sangre, sin ninguna mezcla de judíos o moros. A ello se suma que, cuando José Francisco nace, su madre tiene más de 40 años, edad en la que en aquella época era difícil un embarazo.

En su diario, Joaquina de Alvear lo deja claro: la tradición oral de hijos, nietos y bisnietos, hablan de esta paternidad y recuerdan que «Rosa Guarú fue la indiecita que tuvo un niño y la familia San Martín lo adoptó como propio, pero ella siguió en la casa, cuidándolo y criándolo hasta que se marcharon a Buenos Aires. El niño tenía entonces 3 años, y le prometieron que volverían a llevarla también a ella, pero no aparecieron más». Rosa jamás volvió a ver al niño.

Negarse a la verdad
A finales de 2012, la diputada de Corrientes María Elena Chieno, en un nuevo intento, presentó un proyecto de ley sobre «La identidad del general José Francisco de San Martín», que no prosperó. Chieno reivindicaba la importancia de «poder darle voz a Rosita, quien a través de la historia sigue reclamando por ese hijo que le robaron». Cuentan las crónicas que Rosa se pasó la vida preguntando por San Martín y que al conocer su muerte en Francia las lágrimas surcaron su ajado rostro de anciana. Conservó, hasta fallecer cumplidos más de cien años, una medalla que él le hizo llegar.

En 2014, Chumbita inició un procedimiento judicial en representación de un descendiente de la rama argentina de los Alvear. Ofreció «prueba documental, de testigos, y del ADN, que podría obtenerse sin abrir el féretro de los restos de San Martín, analizando una muestra de sus cabellos que está conservada en un cuadro en el Museo Histórico Nacional». Sin embargo, la Cámara de Apelaciones ha denegado la realización de tales pruebas. Entre los argumentos, uno llamativo: «Habrá quienes consideren que debería dejarse en paz la memoria de quien tanto contribuyó al forjamiento de nuestra nación». El auto afirma que existe controversia sobre «hechos que habrían tenido lugar hace más de dos siglos atrás y que comprometen, ni más ni menos, que al Padre de la Patria». Se concluye, pues, que es mejor no tocar la memoria del libertador, que avanzar en busca de la verdad histórica.

Quien asesoró al Ministerio de Cultura argentino en esta causa, el abogado Diego Sarcona, sostuvo que Alvear llegó a las Misiones cinco años después de lo que aparece en distintas fuentes documentales, por lo que no pudo ser el padre de San Martín.

El historiador Chumbita declara a ABC que «el principal obstáculo para llegar a establecer la verdad histórica es la actitud “censora” del Instituto Sanmartiniano, que responde a los aún vigentes prejuicios encaminados a desconocer o minusvalorar las raíces indias de nuestra población». Como afirma la diputada Chieno: «Es un simple acto de justicia poder darle a José de San Martin su identidad originaria». 

Hace veinte años, el investigador ya escribió: «La memoria de San Martín no es patrimonio de ninguna familia ni institución, ni siquiera de un sólo país. Es parte de una conciencia colectiva, americana y universal, que no se podrá mantener sino sobre la verdad». Una verdad a la que España no debería ser ajena.

Publicado en:
https://www.abc.es/cultura/abci-jose-san-martin-libertador-mestizo-201908170155_noticia_amp.html?__twitter_impression=true

viernes, 17 de agosto de 2018

SAN MARTÍN: "CREO QUE ME HE GANADO MI VEJEZ", por Adrián Corbella



Un día como hoy, 17 de agosto, falleció el héroe máximo de nuestro proceso de independencia, el general don José de San Martín.
La independencia argentina está íntimamente vinculada al proceso de independencia latinoamericano en general, que comenzó en 1810 cuando se producen rebeliones en las principales capitales virreinales que obligaron a Virreyes y Capitanes Generales a abandonar el poder y cederlo a Juntas populares que gobernaban, teóricamente al menos, en nombre de Fernando VII, rey español que había sido encarcelado por el Emperador Francés Napoleón I Bonaparte.
Esta rebelión inicial tuvo un éxito bastante modesto. Los españoles recuperaron rápidamente el poder en la mayoría de las capitales latinoamericanas, y procedieron a reprimir salvajemente a los revolucionarios, como lo indica un fragmento de una de las estrofas del himno nacional que no solemos cantar:
“¿No los veis sobre México y Quito
arrojarse con saña tenaz?
¿Y cuál lloran, bañados en sangre
Potosí, Cochabamba, y La Paz?
¿No los veis sobre el triste Caracas
luto, y llanto, y muerte esparcir?
¿No los veis devorando cual fieras
todo pueblo que logran rendir?”
Cuando el 9 de julio de 1816 las Provincias Unidas de la América del Sud decidieron proclamar la independencia, la situación era complicada. Los rebeldes rioplatenses habían quedado casi solos. Los realistas dominaban casi todas las capitales virreinales; sólo el venezolano Simón Bolívar, que estaba comenzando el tercer intento independentista de ese país, quedaba como esperanza. Se hablaba de que los españoles estaban organizando una monumental flota que transportaría un enorme ejército realista a Buenos Aires (era cierto, pero el destino final fue Venezuela). En medio de esa situación tan difícil, surge la figura de don José de San Martín, quien comenzará a hacer en el Sur lo que el venezolano estaba haciendo en el Norte.
San Martín había nacido en Yapeyú, hoy Corrientes, pero por entonces parte de las Misiones Jesuíticas. Era hijo de un funcionario español. La familia San Martín volvió a la madre patria siendo José un niño pequeño, niño que se crió en la península y estudió la carrera militar. San Martín luchó en las guerras que enfrentaron a España con Napoleón, y se destacó en la Batalla de Bailén  y en la de La Albuera.
En 1812, teniendo 34 años, una amplia experiencia militar en el ejército español y un notorio acento peninsular, don José llegó a Buenos Aires y se puso a las órdenes de las autoridades revolucionarias. Aún hoy los historiadores españoles no logran entender porqué San Martín, que había vivido 28 de sus 34 años en España, se les escapó y defendió la causa americana, cuando toda su familia (padres y hermanos) permaneció fiel a la Corona. El historiador argentino Hugo Chumbita sostiene que la estancia del Libertador en España no fue grata ya que, debido a su aspecto “aindiado”,  sufrió frecuentes episodios de discriminación. La idea de un San Martín de aspecto mestizo estaba tan extendida que cuando Juan Bautista Alberdi, otra gran figura del siglo XIX argentino, conoció a un San Martín anciano en París, le escribió a un amigo: “Yo lo creía un indio…”

El hombre de Yapeyú organizó el Regimiento de Granaderos a caballo, comandó el ejército del Norte y se enfrentó a la oscura y ascendente figura de Bernardino Rivadavia.
Nombrado en 1814 Gobernador de Cuyo, comenzó a concebir la idea de llegar a Perú por mar, cruzando los Andes para liberar Chile, y operando desde puertos chilenos. Para eso organizó el Ejército de los Andes, donde coincidieron exiliados chilenos como Bernardo O’Higgins, antiguos esclavos africanos a los que se conceció la libertad a cambio de su enrolamiento militar,  criollos rioplatenses y baqueanos indígenas
San Martín y Boliívar, uno desde Mendoza y el otro desde el este Venezolano, emprendieron un movimiento de pinzas que los llevo hacia 1821-22 a converger sobre Perú, el bastión realista en la América del Sur.
San Martín fue el que liberó la capital peruana, Lima, en 1821, y comenzó a gobernar el país con el título de Protector del Perú. Pero San Martín estaba solo, ya que ni Chile ni Buenos Aires le enviaban hombres, pertrechos o dinero. Por eso finalmente decidió en la Entrevista de Guayaquil dejarle el mando de su ejército al libertador venezolano Simón Bolívar, y alejarse hacia  Buenos Aires, y luego hacia Europa, donde se ocupó sobre todo de la educación de su hija. Las tropas de San Martín, que incluían a prestigiosos oficiales como Juan Lavalle y José María Paz , continuaron luchando junto a los venezolanos hasta lograr la liberación de la actual Bolivia.
San Martín intentó volver a Buenos Aires en 1829, pero desistió ante la guerra civil que ensangrentaba a las provincias. “El general San Martín jamás desenvainará su espada para combatir a sus paisanos” le señaló a su antiguo subordinado, el general unitario Juan Lavalle.
Desde su exilio europeo, San Martín fue muy crítico de los dirigentes unitarios que se aliaban con poderes europeos para derrotar a sus enemigos argentinos: 
“Lo que no puedo concebir es que haya americanos que por un indigno espíritu de partido se unan al extranjero para humillar a su patria y reducirla a una condición peor que la que sufríamos en tiempos de la dominación española. Una tal felonía ni el sepulcro la puede hacer desaparecer”. 
Reafirmando esta posición San Martín dejó en su testamento su sable corvo al gobernador porteño Juan Manuel de Rosas, protagonista de la defensa del territorio nacional ante la agresión colonialista de Inglaterra y Francia -por entonces las dos principales potencias mundiales- “como una prueba de la satisfacción que, como argentino, he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataban de humillarla”.
El 17 de agosto de 1850, pobre y casi olvidado, falleció en Boulogne-sur-Mer don José de San Martín, principal responsable de que vivamos en un país independiente.
Quizás la mejor manera de recordarlo es citar una de sus frases, que tiene una amplia aplicación a una infinidad de situaciones de la vida de cada uno de nosotros: “Hace más ruido un hombre gritando que cien mil callados”




Diez  frases del libertador José de San Martín en el aniversario de su muerte

1. "Una derrota peleada vale más que una victoria casual".    
2. "La conciencia es el mejor juez que tiene un hombre de bien".    
3. "Mi sable nunca saldrá de la vaina por opiniones políticas".    
4. "Cuando la patria está en peligro todo está permitido, excepto no defenderla".   
5. "Si somos libres, todo nos sobra".    
6. "Mi nombre es lo bastante célebre para que lo manche con una infracción a mis promesas”
7. “Hace más ruido un hombre gritando que cien mil callados”
8. “La soberbia es una discapacidad que suele afectar a pobres infelices mortales que se encuentran de golpe con una miserable cuota de poder”.
9. “Mi mejor amigo es el que enmienda mis errores o reprueba mis desaciertos”
10. “Mi juventud fue sacrificada al servicio de los españoles; mi edad mediana al de la Patria; creo que me he ganado mi vejez”

Adrián Corbella
Agosto de 2018

lunes, 17 de agosto de 2015

Aníbal Fernández y Rossi encabezaron acto en homenaje a San Martín, por INFOnews del 17-08-15



El ministro de Defensa y el jefe de Gabinete participaron en Tecnópolis del 165° aniversario del paso a la inmortalidad del Libertador.




El ministro de Defensa, Agustín Rossi, y el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, encabezaron en Tecnópolis el acto oficial por el 165° aniversario del paso a la inmortalidad del Libertador General Don José de San Martín.

Al abrir el acto, que incluyó un desfile militar con la participación de más de 600 efectivos de las FFAA, con la fanfarria del Regimiento del Granaderos a Caballo y la réplica del Sable Corvo, Rossi sostuvo que las actuales fuerzas armadas representan "lo ideales de San Martín", comprometidos con los derechos humanos y la Patria.



En tanto, Aníbal Fernández, resaltó hoy la figura "del enorme hombre" que fue José de San Martín, "un revolucionario, un hombre de la Patria Grande", y destacó la importancia de recordar "a este cóndor en tiempos de buitres y chimangos".

En ese marco, el ministro Rossi recordó que ese camino de integración fue ratificado en la cumbre de Mar del Plata de 2005, donde los presidentes Néstor Kirchner, Hugo Chávez y José Ignacio Lula Da Silva, le dijeron el ya histórica No al Alca.

Aníbal Fernández, resaltó hoy la figura "del enorme hombre" que fue José de San Martín

"Allí se empezó a marcar un camino de integración sin imposiciones de ningún otro lado", remarcó Rossi. Tras destacar que la muestra de Tecnópolis "tiene que ver con la Argentina del futuro", señaló la creación del Consejo de Defensa Sudamericano, dependiente de la Unasur, y recordó que en otros tiempos los ejércitos latinoamericanos tenían como hipótesis de conflicto otras fuerzas armadas de la región.

Resaltó además que San Martín fue "un defensor de la industria nacional, especialmente de la industria de defensa, que hemos empezado a recuperar a partir de 2003".



Por otra parte, se refirió a la frase del libertador "mi ejército nunca derramará sangre de hermanos" y agregó que "hoy nuestras Fuerzas Armadas son respetuosas de la democracia y la Constitución".

En ese sentido, destacó el traslado del sable corvo al Museo Nacional por decisión de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en el marco de un desfile histórico y ponderó el trabajo de los hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas junto a ciudadanos y organizaciones sociales para ayudar a los afectados por las inundaciones.

"Lo mejor que tienen las Fuerzas Armadas es el recurso humano y nunca deben olvidar el lugar donde nacieron, el pueblo argentino", finalizó el ministro de Defensa.

Publicado en:
http://www.infonews.com/nota/242254/anibal-fernandez-y-rossi-encabezaron-acto-en-homenaje-a-san-martin

lunes, 18 de agosto de 2014

San Martín, el prócer favorito, por Florencia Halfon Laksman (para "INFOnews" del 18-08-14)



El libertador es el prócer favorito. A 164 años del fallecimiento del Padre de la Patria, una encuesta lo ubicó como el más admirado por los argentinos, seguido por el general Manuel Belgrano.


José de San Martín, de cuyo fallecimiento se conmemoraron ayer 164 años, es el prócer más admirado por los argentinos. Según Tiempo Argentino, así lo sostuvo el 46% de los consultados en una encuesta telefónica de Poliarquía en 40 localidades del país, donde el segundo puesto se lo llevó Manuel Belgrano (20 por ciento). El trabajo reveló, además, que San Martín "es admirado en mayor medida por aquellos con instrucción primaria (53%), mientras que Belgrano crece entre aquellos con instrucción universitaria (24 por ciento)".
El podio de los próceres favoritos de la Argentina se completa con Domingo Faustino Sarmiento (11%), seguido por Martín Güemes (8%), Juan Manuel de Rosas (5%), Bartolomé Mitre (1%) y Justo José de Urquiza (1% por ciento). La encuesta también consultó acerca de la fecha patria más importante, lo cual dio como resultado que la mayoría valorara más aquellas que conmemoran hitos vinculados a la soberanía nacional.

San Martín "es admirado en mayor medida por aquellos con instrucción primaria (53%), mientras que Belgrano crece entre aquellos con instrucción universitaria (24 por ciento)".

El 33% puso en primer lugar el Día de la Independencia (9 de Julio) como la de mayor espacio simbólico. En segundo lugar figuró el 2 de Abril, Día de los Veteranos y Caídos en Malvinas (21%), seguido de cerca por el 25 de Mayo, Día de la Revolución (18 por ciento). "¿Cuál de las siguientes fechas patrias tiene mayor valor simbólico para usted?", decía la pregunta de la encuesta, lo cual ubicó en cuarto lugar al 24 de Marzo, Día Nacional por la Memoria, la Verdad y la Justicia (10 por ciento).
El 6% de los consultados eligió el 20 de junio, día de la muerte de Manuel Belgrano; el 4% prefirió la fecha del fallecimiento de San Martín, 17 de agosto; y con el 2% en ambos casos se ubicaron el 12 de octubre, Día del Respeto por la Diversidad Cultural, y el 20 de noviembre, Día de la Soberanía Nacional.
La tercera y última pregunta de la consulta que Poliarquía les hizo a 1400 personas fue sobre la utilidad de los feriados, a lo cual la mayoría (37%) respondió que se trata de una "buena excusa para fomentar el turismo", y sólo el 13% consideró que los feriados como el de ayer son un día de reflexión sobre el país y sobre cada uno. « Las islas y una carta El Museo Malvinas, dentro del Espacio Memoria y Derechos Humanos (ex ESMA), presentó ayer la carta fechada en agosto de 1816 en la que el Libertador se refiere a las islas. Una copia del escrito quedará en exhibición para ser vista por el público.

Publicado en:
 http://www.infonews.com/2014/08/18/sociedad-158091-san-martin-el-procer-favorito.php

INFORMACIÓN RELACIONADA

Las cartas de San Martín sobre las Malvinas

viernes, 17 de agosto de 2012

San Martín, entre el mito y la historia, por Alberto Lettieri (para “Miradas al Sur” del 12-08-12)


Miradas al Sur. Año 5. Edición número 221. Domingo 12 de agosto de 2012

Por

Alberto Lettieri. Historiador

contacto@miradasalsur.com

Al cumplirse 161 años de su muerte, nuestros conocimientos sobre San Martín como sujeto histórico son acotados. ¿Mason o clerical? ¿Republicano o monárquico? ¿Blanco o mestizo? ¿Americanista o espía al servicio de Inglaterra? Las controversias se reproducen con el paso del tiempo, sin que a menudo resulten concluyentes los argumentos presentados.
Nacido en Yapeyú en 1778, su familia se trasladó poco tiempo después a Buenos Aires, para emprender finalmente su regreso a España. Los datos biográficos son confusos e incompletos. La mayor parte de su vida permanece en las sombras. Sin embargo, apenas 12 años entre su retorno a Buenos Aires en 1812 y su retiro definitivo de la vida pública en Perú, en 1823, fueron suficientes para proveer de contenido a un mito que se originó en 1887 con la publicación de la Historia de San Martín y de la emancipación Sud-Americana, de Bartolomé Mitre, y que reconoce diversas reformulaciones entre 1930 y 1955 impulsadas por el revisionismo. A partir de su partida del territorio americano nuevamente las sombras se adueñan de su existencia hasta el momento de su defunción.

La construcción del mito. Fue en principio la pluma ágil y voraz del fundador de La Nación la encargada de delinear los rasgos del San Martín mítico, con la finalidad de proveer consistencia histórica al modelo sociopolítico del liberalismo oligárquico. Para ello, Mitre desarrolló un relato pedagógico y moralizador sobre la trayectoria de un héroe cuya finalidad excluyente identificaba con la independencia americana. Su San Martín no era un “político en el sentido técnico de la palabra”, sino un “hombre de acción” que prefería abandonar la lucha antes que derramar sangre de hermanos. De todas formas, esto no privó a su biógrafo de adjudicarle consideraciones sobre el modelo social y político coincidentes con la opinión de la oligarquía porteña. En efecto, Mitre se permitió aseverar que para San Martín resultaba “imprudente fiar al acaso de las fluctuaciones populares, deliberaciones que debían decidir de los destinos, no sólo del país, sino también de la América en general”, prefiriendo decidir “entre pocos lo que debía aparecer en público como el resultado de la voluntad de todos”.
El relato paradigmático de Mitre consiguió mantener su vigencia hasta el presente, aun cuando no faltaron nuevas formulaciones que lo pusieron en cuestión. En la década de 1930, un San Martín en el que se subrayaban sus rasgos militares, nacionales y, en ocasiones, su marcada fe católica, postulada por el revisionismo de la época, entró en competencia con la versión liberal y laica precedente. Los años del primer peronismo permitieron adicionarle una dimensión nacional y popular, que presentaba al general Perón como su heredero natural. Pese a sus contradicciones, liberales, revisionistas y peronistas coincidieron en presentar a San Martín como mito, despojado de encarnadura histórica.
Una vez cristalizadas estas construcciones, el interés historiográfico decayó, y sólo en los últimos años se reavivaron antiguas discusiones sobre su condición de agente inglés, su adscripción masónica o la autoría de su plan de operaciones. Desde el campo reaccionario Natalio Botana le reprochó no haber podido emular a Washington –“padre constituyente” y presidente de Estados Unidos–, y el paladín de los kelpers, el inefable Luis Alberto Romero (¡tan luego él!), puso en duda su compromiso con la causa nacional, definiéndolo como un liberal español.

Críticas y claves. Pese a todo, contamos con elementos de juicio que permiten descartar la tesis del apoliticismo de San Martín. Desde su llegada a Buenos Aires se advierte su interés por participar del juego político a través de la fundación de la Logia Lautaro, el desplazamiento del Primer Triunvirato y la convocatoria de la Asamblea del Año XIII.
Si bien es cierto que San Martín evitó tomar partido en las disputas facciosas, asumió con satisfacción la Gobernación de Cuyo y mantuvo fluida correspondencia con sus representantes en el Congreso de Tucumán, instándolos para concretar la sanción de la Independencia.
San Martín aseguraba que los pueblos debían regirse con “las mejores leyes que sean apropiadas a su carácter”. Por ese motivo, si bien mantuvo el sistema de gobierno cuyano heredado de la administración colonial, le impuso un dinamismo inédito. Protegió la manufactura local aplicando medidas proteccionistas sobre vinos y aguardientes, estimuló la creación de empleo y las mejoras salariales. Necesitado de hombres, dispuso la liberación de esclavos con el único compromiso de combatir hasta terminada la guerra, y garantizó derechos a los pueblos originarios
Su gestión instrumentó un fuerte control social, que incluyó la supervisión de correspondencia, la inspección de viviendas y una estricta vigilancia sobre el pago de impuesto. Se controló a los trabajadores por medio de una libreta de trabajo que debía ser firmada por el empleador, a quien se le exigía a su vez estar al día con los salarios.
Aun siendo un convencido monárquico, no dudó en definirse como “un americano republicano por principios e inclinación”, cuando le pareció conveniente. Este pragmatismo tenía límites precisos, ya que estaba subordinado al logro de sus objetivos: sancionar la independencia y garantizar la integración americana. Por esta razón demostró interés en alcanzar un acuerdo con Artigas y la Liga Federal para propiciar la unidad territorial en 1815, y no dudó en disponer en su testamento la entrega de su sable al “General de la República Argentina, Don Juan Manuel de Rosas, como una prueba de la satisfacción que como argentino he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que tentaban de humillarla”.

San Martín, hoy. La reconstrucción de esa dimensión histórica de San Martín permite poner en cuestión las construcciones míticas. Partidario de una drástica centralización política, sus acciones y reflexiones revelan una matriz común a la mayoría los caudillos federales: esto se advierte en su apuesta a un disciplinamiento de la mano de obra combinado con la expansión del trabajo y una justa remuneración; su preferencia por la autoridad monárquica, el orden fiscal y la garantía de justicia para todo el cuerpo social.
San Martín coincidía con Rosas al identificar a la guerra y la indisciplina de las clases propietarias como principales causas de la anarquía argentina, y como éste apostó a la subordinación de las clases acomodadas al poder político, la pacificación a través de la restricción de la actividad política y la concreción de la unidad territorial. Estas coincidencias se reflejaron, por ejemplo, en su apoyo a la celebración de acuerdos con Artigas, para garantizar la paz y la independencia, o bien en su alta valoración de la gestión del Restaurador.
Naturalmente, este San Martín real no ofrecía la encarnadura apropiada para dotar de consistencia histórica a un modelo liberal, porteñista y dependiente. Por esta razón el fundador de La Nación no dudo en despojarla de su contenido histórico, para luego soldarla en el bronce del ideario oligárquico. El desmonte de estas construcciones ideológicas y educativas que sustentaron un modelo injusto y excluyente constituye un compromiso moral e intelectual que venimos afrontando con el fin de construir las nuevas bases de sustentación de un modelo nacional, popular y democrático. En consonancia con esto, y debido al papel asignado dentro del panteón oficial, también en el caso de San Martín la tarea de la hora consiste en desmontar el mito y recuperar la historia.

Publicado en :

http://sur.infonews.com/notas/san-martin-entre-el-mito-y-la-historia

Quién fue José de San Martín y qué contó de él la historia oficial , por Norberto Galasso (para “Infonews” del 17-08-12)


SAN MARTÍN : La otra cara de un héroe

Generación tras generación se ha contado una historia tergiversada basada en los conceptos del mitrismo que eligió presentarlo a la posteridad como un héroe digno de estar al lado de Rivadavia y de otros próceres unitarios.

Por:

Norberto Galasso

La Historia oficial nos enseñó que era el Padre de la Patria. Nos contó que nació en Yapeyú –aunque no nos dijo que hablase, además de castellano, el guaraní, propio de esa zona– que después estuvo dos años en Buenos Aires y al cumplir los seis, se fue con su familia a España. Mitre poco nos dijo sobre su estadía allí, salvo que a los once años ingresó al ejército español como cadete en Murcia, y menos aun nos relató datos fundamentales para conocerlo: dónde y qué estudió, si bailó y tuvo novia, si corrió peligros en muchas batallas, si lo deslumbró la Revolución Francesa de 1789 o la insurrección popular en la península ante la invasión napoleónica, en mayo de 1808. Nos recordó en cambio que sobresalió en las luchas de Arjonilla y Bailén y de repente, siendo teniente coronel de caballería de ese ejército en el que ya había peleado más de 20 años, nos dijo que decidió, de repente, regresar al Río de la Plata para sumarse a una revolución antiespañola que había estallado el 25 de mayo de 1810. ¡Qué hombre extraño!, ¿no es cierto?

Habiendo aprendido a leer, a sumar y restar, a conocer de la geografía y la historia españolas, impregnado de esa cultura, habiendo combatido largamente bajo la bandera española, acostumbrado a repetir refranes o giros lingüísticos hispanos, ¡venir a dar su vida peleándole al ejército del cual había formado parte tantos años! Pero lo hizo tan bien, enseñó Mitre, que merecía colocárselo junto a grandes patriotas como Rivadavia y otros próceres unitarios y colmarlo de halagos en las fiestas escolares. Él quería, según Mitre, liberar a los países de América del "yugo español" –al cual había defendido 22 años– y que cada uno se declarara país independiente, aunque no explica por qué razón se fue a pelear a Chile –en vez de defender a Buenos Aires acosada por los montoneros artiguistas– y después se hizo protector del Perú, como si fuera un apátrida, un aventurero o peor aun, un mercenario, pero sí nos señaló que hubiera hecho más proezas si no se hubiese cruzado en su camino un tal Bolívar que le quitó la gloria de dar el golpe final al ejército español en el Perú, maniobra de la cual fue víctima, dada su generosidad, que debe llevarlo a la condición de "Santo de la Espada" (según Ricardo Rojas) y no de ambicioso expansionista que quería unir a Hispanoamérica como aquel venezolano "pícaro y mujeriego".
Esta leyenda sobre San Martín fue repetida generación tras generación, puesto que Mitre había sido consagrado Padre de la Historia por la clase dominante y después lo sucedieron aquellos a los que todo "le vene" bien, con tal de estar en la Academia y tener espacios en los medios de comunicación (y a quien le acomode el sayo, que se lo ponga, sea liberal o revisionista "a la violeta").
Pero en 1997, Juan Bautista Sejean aterrizó en el tema sorpresivamente y publicó San Martín y la tercera invasión inglesa, sosteniendo que la única explicación de que un veterano del ejército español viniese al Río de la Plata a sumarse a una revolución antiespañola y, por tanto, a combatir al ejército al cual había pertenecido hasta pocos días antes, sólo puede residir en que fue sobornado por los ingleses, al pasar por Londres en 1811. Y lo sostuvo contundentemente: "Parece muy difícil afirmar que San Martín no fue un agente inglés" (pág. 129). Lo cual significa: el Padre de la Patria de los argentinos fue un agente inglés. ¡Qué osadía! ¿No es cierto? Pero no hubo refutación alguna por parte de academias, universidades y otras instituciones llamadas "de bien público", a tal punto que el mismo Sejean, al año siguiente publicó Prohibido discutir sobre San Martín, donde afirmó que había supuesto "que se iba a desatar un intenso y apasionante debate... pero no fue así. En forma unánime optaron por el silencio" (pág. 13 y 15). Para la misma época, alguien sostuvo que San Martín no era hijo de Gregoria Matorras sino de la guaraní Rosa Guarú y don Diego de Alvear, es decir: no sólo hijo extramatrimonial sino, además, hijo de india... Y esto provocó diversas refutaciones porque para buena parte de la gente "léida" de la Argentina es denigrante ser hijo de india, pero no lo es ser agente inglés. En verdad, quienes así piensan merecen tener un Padre de la Patria de nacionalidad inglesa y por supuesto es razonable que voten en las elecciones a los candidatos que promociona Clarín o concluyan en que las Malvinas son inglesas.
Sin embargo, tanto Mitre como Sejean –así como sus seguidores y asimismo, los revisionistas rosistas– habían caído en la maniobra mitrista, de tipo colonial. Formado en España, en lo cultural, como hombre y como político, y fuertemente influido por lo que él llamaba "El Evangelio de los Derechos del Hombre", es decir, la Revolución Francesa, San Martín era americano por nacimiento, pero muy hispano (por batallas, amores, estudios, en fin, sentimiento y pensamiento), un indohispano diríamos, un liberal revolucionario como los de las Juntas Populares de 1808 en España, como eran también los de las juntas populares liberales de América surgidas entre 1809 y 1811 (que ahora se sabe que no eran antiespañolas ni separatistas como pretendía Mitre, sino, como sostuvo Alberdi, constituían un amplio movimiento democrático de España y de América contra el absolutismo monárquico). San Martín regresó, pues, en 1812, no por soborno alguno (fue enemigo a muerte de Rivadavia que era la expresión de los ingleses), tampoco por "un llamado de las fuerzas telúricas" como se ha sostenido ingenuamente, ni tampoco en el caso de haber sido hijo de Rosa Guarú (pues junto con él asumieron las banderas democráticas de Mayo muchos españoles de nacimiento, como Larrea, Matheu, Álvarez Jonte, Arenales, Blas Parera y tantos otros), así como hubo americanos de nacimiento que sirvieron a los ejércitos contrarrevolucionarios del absolutismo (como Pío Tristán, Goyeneche, Michelena, Olañeta y tantos otros). Pero Mitre quiso, por sobre todo, mostrar una Revolución de Mayo antiespañola, separatista, por el comercio libre (y por tanto pro inglesa) y de ahí sus discípulos sacaron que San Martín (siendo como Moreno defensor del indio, expropiador, revolucionario) fuera el antecedente de Rivadavia, proclamado por Mitre "el más grande hombre civil de los argentinos" (por ser elitista, pro británico y antilatinoamericano). Y entonces los alumnos se confunden: no entienden a San Martín (quien admiraba a Bolívar y tenía en Europa tres retratos suyos, uno delante de su propia cama) metido en una revolución para remplazar un virrey por una Junta Popular, permaneciendo la región adherida a España hasta 1814 en que se hunde la revolución democrática española y entonces sí resulta necesaria la independencia de 1816, por la que San Martín bregó para no someterse a la monarquía (ahora se sabe que hasta 1814 flameó la bandera española en el Fuerte de Buenos Aires). La Biblioteca de Mayo, del año 1960, explica todas estas cosas, pero muestra la falsedad del mitrismo. ¿Y quién le pone el cascabel al gato, es decir al diario La Nación? Se ha repetido muchas veces lo que decía Homero Manzi: "Mitre se dejó un diario de guardaespaldas." Y Alberdi, Manuel Ugarte, José León Suárez, Augusto Barcia Trelles, Julio V. González y tantos otros que dijeron la verdad en distintos épocas, fueron lapidados por el mitrismo, amordazados. Sumidos en el más profundo de los silencios, convertidos en "Malditos".
Pero en esta época en que queremos ser nosotros mismos, no sumisos a la reina de Inglaterra ni al FMI de los yanquis, es preciso tener en claro quién era San Martín: era, junto a Bolívar, no sólo el Padre de nuestra Patria sino un Libertador que quería la América Latina que estamos gestando hoy con la Unasur, la CELAC, etc., y por eso, hay que decir bien alto que la OEA se ha muerto, enterrada en la misma fosa del mitrismo y de todos aquellos historiadores –sean liberales, "modernos" o revisionistas– que no se atreven a decir quién es el verdadero San Martín: nacional, en tanto le legó su espada a Rosas por defender la soberanía y fue enemigo de Rivadavia expresión del imperio inglés; latinoamericano, en tanto luchó por la liberación y unificación de varios países, admiró a Bolívar y respetó a los pueblos originarios a quienes llamaba "nuestros paisanos, los indios"; popular en tanto escribió "odio todo lo que es lujo y aristocracia"; intervencionista en economía (como lo demostró en Perú) y hasta expropiador (como lo demostró en Cuyo).
Con un Padre de la Patria con estas virtudes, ¿cómo no nos vamos a encaminar ahora hacia una América Latina libre, unida e igualitaria?

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http://www.infonews.com/2012/08/17/politica-34651-quien-fue-jose-de-san-martin-y-que-conto-de-el-la-historia-oficial.php

lunes, 13 de agosto de 2012

SAN MARTÍN : ¿UN PADRE MESTIZO DE UNA “PATRIA GRANDE” MESTIZA?, por Adrián Corbella (para "Miradas al Sur" y "Nos Comunicamos")



La historia argentina siempre se presta a polémicas.. La mayoría de las figuras que recordamos como “próceres” tienen sus aciertos y sus errores, sus admiradores y sus detractores. San Martín es seguramente una de las pocas excepciones, ya que es una figura aceptada en forma universal pues tiene indudablemente muchísimas más luces que sombras.
Las principales polémicas en torno al héroe de Yapeyú no se centran en su accionar político o militar, que es bastante claro y conocido, sino en su genealogía y origen.
La historia oficial nos cuenta que San Martín nació en Yapeyú un 25 de febrero de 1778, y que era hijo del funcionario español Juan de San Martín y de su esposa Gregoria Matorras –también europea-; sabemos que tuvo cuatro hermanos. Esta genealogía presenta algunos baches de importancia.
Hace más de una década, el historiador argentino Hugo Chumbita lanzó en el libro “El Secreto de Yapeyú” la teoría del origen mestizo del Libertador del Perú. Chumbita no presenta pruebas irrefutables, pero si una infinidad de indicios muy sólidos, bastante concluyentes.
Chumbita señala que no hay partida de nacimiento de don José , aunque si de sus hermanos. La fecha del 25 de febrero de 1778 no figura en ningún documento ; la calculó Bartolomé Mitre a partir de la partida de defunción del prócer, donde se detalla con toda precisión su edad en años, meses y días… pero se da equivocado el nombre de la madre, lo cual pone en duda toda la precisión de la primera parte. El propio San Martín ayuda a la confusión porque en diversas cartas menciona su edad, pero esos datos se contradicen, como si él mismo no tuviera demasiado clara su fecha de nacimiento.
Otro aspecto que se marca en el libro de Chumbita es el aspecto físico del comandante del Ejército de los Andes. Todos los testimonios contemporáneos lo señalan como un hombre muy alto (1.80 metros) y moreno, al que era fácil confundir con un mestizo ( en Chile lo llamaban despectivamente “el cholo paraguayo”), lo cual contrasta con los datos que se tienen de Juan de San Martín y Gregoria Matorras : ambos eran extremadamente bajos (en torno al metro y medio) y rubios. La tez morena del héroe de Yapeyú se advierte con claridad tanto en la clásica imagen del San Martin viejo con el pelo blanco, como en un dibujo del prócer joven que se encuentra en el primer piso del Museo Mitre.
Chumbita sostiene que el Libertador de Chile y Perú sería hijo de Rosa Guarú, mujer guaraní que trabajaba en la casa de los San Martín (“cristianizada” como Juana Cristaldo) , y de Don Diego de Alvear, amigo y visitante asiduo en dicha morada, y a la vez antepasado de dos primeros mandatarios de Argentina : el Director Supremo Carlos María de Alvear (que en esta hipótesis sería hermano por vía paterna de don José) y el presidente radical Marcelo Torcuato de Alvear.
Chumbita sostiene que esta versión se mantiene tanto en la tradición oral de las tierras ribereñas al Río Uruguay, como entre diversas ramas de la familia Alvear aún existentes.
Incluso se mencionan múltiples declaraciones de contemporáneos que lo conocieron personalmente, como la de Juan Bautista Alberdi, que en su libro “El general San Martín” (1843) escribió : "Yo lo creía un indio, como tantas veces me lo habían pintado; y no es más que un hombre de color moreno".
En el cambio de siglo Chumbita intentó que se hiciera un análisis de ADN a los restos del prócer y a las muestras de un descendiente de los Alvear (que había dejado voluntariamente sus muestras en el Banco Nacional de Datos Genéticos), pero la iniciativa fue rechazada tanto por el Presidente De La Rúa como por el Instituto Sanmartiniano.
Más allá de que se pueda comprobar o no la hipótesis de Chumbita, resulta muy interesante que su sola existencia sea tan inaceptable, tan aterradora, para muchos argentinos. Nos dice mucho acerca de cómo somos como sociedad.
Evidentemente, la idea de un padre de la patria mestizo no es agradable para aquellos argentinos cuyo norte ha sido siempre Europa o los Estados Unidos, y que desprecian todo aquello que suene a latinoamericano.
Pero San Martín es un hombre de otros tiempos. De una época donde las fronteras internas que han separado durante tantos años a América Latina todavía no eran una realidad. Pertenece a una época en la cual un rioplatense criado en España podía ser Protector del Perú ; así como un peruano como Ignacio Álvarez Thomas podía ser Director Supremo del Río de la Plata,
Durante mucho tiempo los argentinos pretendimos construir una historia plagada de héroes semidivinos, dioses del Olimpo que habían caminado entre nosotros y que parecían hechos de bronce. Y aún en el caso de un personaje casi sin aristas negativas como es San Martín, la realidad dista mucho de ser eso.
San Martín no era un superhéroe prolijamente peinado, con su uniforme siempre planchado, y erguido sobre un caballo blanco como la nieve. José de San Martín era un hombre con una salud precaria, que cruzó los Andes probablemente alternando la montura de una mula con el traslado en camilla. Tenía un carácter fuerte, y era mal hablado. Y seguramente había aprendido el guaraní directamente de su madre biológica, que tenía ese idioma como lengua materna. Es decir : San Martín era un ser humano. Y eso no lo desmerece ni afecta su figura. Eso nos muestra que las grandes hazañas las hacen personas con virtudes y defectos, como somos nosotros.
Estos grandes personajes, San Martín, Bolívar, Belgrano, Moreno, Dorrego, Azurduy, Güemes, Castelli, y tantos otros, no fueron importantes porque fueran perfectos. Se destacaron porque lograron hacer grandes cosas pese a sus limitaciones, pese a su condición humana. Y esa es la gran enseñanza que nos dejan.
Y en estos tiempos en los que los latinoamericanos organizamos UNASUR y CELAC y reforzamos el viejo MERCOSUR : en estos tiempos en los que la posibilidad de una Patria Grande mestiza quiere ser una realidad, la idea de tener un Padre de la Patria mestizo va con el espíritu de los tiempos
Hoy recordamos un nuevo aniversario de la muerte del general José de San Martín, un hombre que luchó denodadamente por lograr la independencia de todos los latinoamericanos.
Seguramente descansará en paz, porque su sueño no ha sido olvidado.
Adrián Corbella, 8 de agosto de 2012.

Publicado en :
Publicado en el correo de lectores de Miradas al Sur del 12-08-12 (edición impresa)
y en "Puede Colaborar" (con título cambiado que no es responsabilidad del autor):
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