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domingo, 27 de enero de 2019

Gol en contra, por Santiago Fraschina (para "CASH" del 27-01-19)

Ministro de Economía, Nicolás Dujovne. 
Imagen: Leandro Teysseire

27 de enero de 2019

Informe especial: balance económico de tres años de Cambiemos

El año pasado confirmó el ocaso del modelo neoliberal financiero que impuso el gobierno de Mauricio Macri desde un comienzo. El endeudamiento masivo del Estado que arrancó en 2016 le permitió avanzar con un programa de distribución regresiva del ingreso, que terminó cayendo por sus propias inconsistencias. El rescate financiero del FMI no alteró esa situación, pero le dio tiempo a la derecha para seguir con su proyecto concentrador de la riqueza.

Por Santiago Fraschina


Después de tres años de gobierno, resulta fundamental realizar un balance de la gestión Cambiemos. Como se sabe, la llegada del macrismo suponía un cambio radical de modelos. De uno basado en un papel activo del Estado a otro donde el Estado se retiró de sus atribuciones más importantes: dejó de recaudar impuestos progresivos, disminuyó subsidios a los servicios públicos y eliminó programas sociales. Dentro de los resultados que se esperaban a priori de este tipo de medidas –al menos las que esperaba el oficialismo– se encontraba la posibilidad de consolidar un nuevo ciclo de crecimiento basado en la inversión, tanto interna como externa. Sin embargo, una vez más en la historia económica argentina la teoría del derrame brilló por su ausencia. La redistribución de riqueza a favor de un pequeño grupo de conglomerados de empresas no hizo más que favorecer la acumulación desigual y la fuga de capitales. Por otro lado, la desmejora del salario real de los trabajadores y la caída del consumo generó una contracción del mercado interno y, principalmente, una destrucción del entramado industrial. Para repasar los desaciertos de la gestión macrista, en lo que sigue se realiza un racconto de los principales indicadores económicos y su evolución a lo largo de 2018.

Inflación

Resulta paradigmático que la fuerza gobernante haya caracterizado como uno de sus principales objetivos de gobierno, previo a su asunción, el combate a la inflación. Sin embargo, a un año de terminar su mandato, la variación de los precios minoristas de 2018 fue la más elevada en 27 años. Según el Indec, alcanzó a 47,6 por ciento, la mayor desde 1991, año que arrastraba el alza de precios de la hiperinflación del ‘89/90, superando la de 2002, 2014 y 2016. Asimismo, algunos rubros sensibles aumentaron más que la inflación general, lo que demuestra el impacto asimétrico que ha tenido la suba de precios, con mayor perjuicio sobre los deciles más bajos de la distribución del ingreso. Por ejemplo, el precio del transporte público creció 66,8 por ciento y los alimentos y bebidas no alcohólicas, 51,2. 

Ingresos reales

Una de las consecuencias inmediatas de la aceleración inflacionaria fue la notoria pérdida en el poder adquisitivo de los ingresos de los hogares argentinos. El salario medio registrado acumuló a octubre una pérdida de 9,4 por ciento de poder adquisitivo, que superaría los 10 puntos cuando se conozcan los datos del último bimestre. No obstante, es todavía mayor el impacto que tuvo la inflación de 2018 sobre el poder adquisitivo tanto del haber mínimo jubilatorio como de la asignación universal por hijo (AUH). La merma en el poder adquisitivo tanto de la jubilación mínima como de la AUH es sustantiva, especialmente a partir de agosto, cuando se acelera la suba de precios tras el fuerte salto del tipo de cambio. Esos ingresos aumentaron 28,8 por ciento el año pasado contra una inflación de 47,6. Si se compara la actual fórmula con una indexación perfecta al IPC, un jubilado que percibe el haber mínimo hubiera recibido casi 8500 pesos más, prácticamente un haber adicional. 

Producción

Era de esperarse que en el contexto depresivo que han mantenido los salarios reales de los trabajadores el consumo doméstico se deprimiera y eso impactara sobre el PIB. Según las proyecciones del Gobierno en el consolidado de 2018, la economía caería 2,4 por ciento. En la misma línea, las consultoras encuestadas por el Banco Central en su Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) adelantaron igual resultado. En cambio, distintos organismos internacionales esperan resultados con mayor deterioro. Es así que el FMI estimó que la actividad cayó 2,6 por ciento. Tanto la CEPAL como la OCDE pronosticaron que la economía retrocedió aún más (-2,8 por ciento). Con lo cual, alcanzado el tercer año de gobierno, se promediará un magro desempeño en materia de crecimiento. Analizando este desempeño en relación al inicio de su gestión, la actual administración terminará 2018 con un PIB 1,4 por ciento menor al de 2015. La demanda agregada caerá 2 por ciento. Desagregando los componentes de la demanda global, el consumo privado disminuirá 3,4 por ciento, y el consumo público bajará 2 puntos. Producto de esta caída en la demanda cayeron las importaciones (-2,2 por ciento) y solamente crecieron las exportaciones (pero en un escaso 5,1). 

Balance comercial 

En materia comercial, el macrismo aplicó desde un principio una serie de medidas tendientes a desregular el comercio exterior. El país abrió sus puertas hacia todo tipo de productos de origen transnacional. Las importaciones crecieron más que proporcionalmente respecto de las exportaciones, por lo cual el saldo comercial se deterioró. El rojo comercial alcanzó los 8500 millones de dólares en 2017 (el más importante de la historia en dólares corrientes). En 2018, las importaciones cayeron levemente como consecuencia de la contracción de la actividad doméstica. Solo por esto, el rojo comercial fue menor al del año anterior, con 3820 millones de dólares. Además, la nueva configuración del comercio exterior propuesta por el oficialismo con mayor relevancia, al menos en lo discursivo, del comercio con los Estados Unidos, se mostró improductivo para el país. El saldo comercial con ese país resultó deficitario para Argentina en 4243 millones de dólares el año pasado. En cambio, los mayores volúmenes de compras externas están asociados al denostado Mercosur. Las exportaciones a estos países aumentaron 18,5 por ciento en 2018, hasta 14.161 millones de dólares, con lo cual han aportado incluso más dólares que el comercio con toda Europa, hacia adonde se realizaron exportaciones por 9219 millones.

Industria

Dentro de los diversos sectores productivos, la industria fue el más afectado. La corrida cambiaria de abril volvió a producir un desplome del mercado doméstico y con él, una profunda caída del sector industrial. Según los datos del EMI (Estimador Mensual Industrial), en mayo comenzaron los números rojos. En noviembre, último dato publicado, la industria derrapó 13,3 por ciento. Para el caso de la industria, la mayoría de las medidas económicas aplicadas por el oficialismo fueron recesivas. El ajuste fiscal, la devaluación, la suba de las tasas, las importaciones, entre tantas otras políticas, sumergieron al sector fabril en una crisis que no tiene un horizonte de resolución  en el corto plazo.

Deuda

La transferencia de ingresos de los sectores bajos y medios a los sectores concentrados, la fuga de capitales, la remisión de utilidades y dividendos de las multinacionales a sus casas matrices, el turismo de las clases altas y medias-altas en el exterior y la apertura importadora no pudieron haber sido posibles de no ser por el fenomenal proceso de endeudamiento llevado adelante desde diciembre de 2015. La deuda pública bruta al segundo trimestre de 2018 alcanzó los 327.166 millones de dólares, es decir, la deuda creció en 92.942 millones en relación a diciembre de 2015, o bien, se incrementó en un 40 por ciento. No obstante, lo que más aumentó dentro de este monto es la deuda en moneda extranjera, que alcanzó en junio de 2018 los 244.669 millones de dólares, es decir, creció un 53 por ciento, 84.336 millones. Con lo cual, del incremento de la deuda en dos años y medio, el 91 por ciento correspondió a deuda en moneda dura. Con todo, la deuda pública externa pasó de rondar el 11,2-13,9 por ciento del PIB durante el periodo 2011-2015 a elevarse hasta el 35,4 por ciento en el segundo trimestre de 2018 (un aumento de 22 puntos porcentuales en apenas dos años y medio).

En suma, y como lo reflejan diversos indicadores y agregados macro, la economía argentina se encuentra atravesando un panorama sombrío. La actividad económica cayó en 2018, con una baja del salario real y del consumo. Las esquirlas de los desbalances externos se sintieron en el mercado local. La salida de divisas por distintos conceptos llevó al BCRA a subir las tasas, medida que fue insuficiente para evitar que el tipo de cambio pegue un salto notorio hasta duplicarse. Este escenario hubiera sido incluso peor sin la ayuda financiera del FMI. Lo que queda por delante es incierto. Las necesidades de financiamiento externo son crecientes y los próximos meses serán clave para saber si el Gobierno podrá renovar los vencimientos de la deuda.

* Director de la Licenciatura en Economía de la Universidad Nacional de Avellaneda e integrante del colectivo Economía Política para la Argentina (EPPA).

Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/171041-gol-en-contra

martes, 3 de enero de 2012

Argentina está bien preparada, por Santiago Fraschina (para “Tiempo Argentina” del 31-12-11)


Publicado en TIEMPO ARGENTINO el 31 de Diciembre de 2011

Por Santiago Fraschina
Economista de la graN maKro.


Existen dos maneras de transferir una crisis. Una es la vía financiera pues los capitales especulativos se vuelven más conservadores, sobre todo los de corto plazo. Es de esperar que esta expresión no se produzca en la Argentina. Gracias a la política de desendeudamiento aplicada desde 2003, el país no necesita recurrir al sistema financiero internacional.
Una segunda vía de transferir la crisis es por vía comercial. La política de diversificación de los destinos de las ventas externas provocó que hoy las exportaciones más importantes no estén dirigidas a naciones desarrolladas. Aunque la transmisión comercial pueda generarse por transitividad (que repercuta en Brasil y China y tenga efectos en el país). Comparado a la década del ’90, encontraremos a la Argentina de estos años mucho mejor preparada para atravesar esta o cualquier otra crisis. El gobierno es consciente que aplicar políticas anticíclicas de estímulo a la demanda es fundamental. Las fortalezas de la economía y las políticas anticíclicas permiten que Argentina sea de los pocos con perspectivas de expansión en 2012.

Publicado en :
http://tiempo.infonews.com/notas/argentina-esta-bien-preparada

lunes, 19 de diciembre de 2011

FRASCHINA EN “LA CÁMPORA” DE LUGANO (SEGUNDA PARTE), por Adrián Corbella (para “Mirando hacia adentro”) :

Arriba : Facundo Roma, comunero del FpV por la "8" : Gonzalo Flores, economista ; Juan Santiago Fraschina, economista disertante invitado por "La Cámpora" de Lugano.

INFLACIÓN Y SOJIZACIÓN

Fraschina señaló que los sectores liberales ponen énfasis en sus críticas en la inflación porque las políticas de ajuste en que piensan para contenerla aumentan la pobreza, lo que a su vez aumenta el saldo exportable de alimentos que pueden vender los sectores rurales a precios internacionales.

Otra muletilla que utilizan es considerar al aumento salarial y del consumo como causantes principales de la inflación.

El costo laboral , el valor del salario, representa en algunas empresas sólo el 3% del costo total, por lo que sólo puede tener una incidencia bajísima en la inflación. En realidad, continuó Fraschina, apuntan a eliminar las convenciones colectivas de trabajo, las paritarias.

Por otra parte, cuando apuntan al consumo, olvidan toda la cadena comercial que del productor al minorista, pasando por las grandes empresas formadoras de precios.

Luego, el economista invitado pasó a hablar de la inflación, relacionándola con el tema de las retenciones.

Fraschina explicó que el campo argentino obtiene enormes ganancias no porque sus productores trabajen más o mejor que en otros países, sino por la impresionante fertilidad de la tierra. Esta tierra fértil es un “recurso natural” argentino, equiparable al petróleo de Venezuela o el cobre de Chile (en ambos casos bajo el control del Estado).

En nuestro caso, como el campo está en manos privadas, el Estado absorbe, vía retenciones, parte de esa ganancia extraordinaria que no es producto del trabajo del productor sino un plus que brindan las condiciones naturales del país.

Esa renta diferencial agraria tiende a incrementarse porque la soja, aún con algún retroceso temporal en su precio, tiene una tendencia a subir de precio. Y esta subida continuará en la medida en que siga creciendo la economía china, ya que los chinos se alimentan con cerdos que a su vez comen soja. El 92% de la soja argentina se exporta, mucha de ella a China.

Entonces, las retenciones impiden que la renta agraria diferencias, un recurso nacional, quede en manos exclusivas de los productores rurales, y evitan que el precio internacional de los productos se traslade al mercado interno.

Si el productor rural recaudara la totalidad de la renta sojera, su margen de ganancia sería tal que las demás producciones agrícolas o ganaderas simplemente desaparecerían, pues nadie quería esforzarse con productos de “baja” rentabilidad. Como hoy en día, al no existir retenciones móviles, la renta sojera sigue siendo bastante más alta que la de los demás productores, éstos intentan igualarla subiendo los precios de los demás productos agrícolas y ganaderos. Esto se ve claro, por ejemplo, en el aumento del precio de la carne en los últimos años :

“La carne subió porque no se pudo bajar el margen de ganancia de la soja”

Fraschina señaló que esto es lo que explica un artículo aparecido un tiempo atrás titulado “La culpa de la inflación la tiene Cobos” ; aunque Fraschina puntualizaba que la responsabilidad era más bien de “la hija de Cobos”, que, según el ex vicepresidente, fue la que lo convenció de su no positivo voto.

Y concluyó :

“La retención es una política antiinflacionaria”

MODELO INDUSTRIALISTA INCLUSIVO O MODELO AGROINDUSTRIAL EXPORTADOR :

Fraschina planteó la oposición entre dos modelos : el kirchnerista, y el otro, al que llamó “agroindustrial exportador”, y vinculó con Duhalde y Biolcati.

Este segundo modelo se centra en la exportación de ciertos bienes primarios (soja) e industriales (automóviles) al mercado externo.

Necesita para funcionar los mayores niveles de pobreza posibles, ya que esto proporciona una mayor competitividad a la economía (menores salarios) y mayores saldos exportables de alimentos (ya que la población empobrecida consume poco y “libera” producción para el mercado externo).

El modelo K busca una industrialización “inclusiva” en la que el mercado interno juega un rol fundamental . Por eso son bases del modelo las medidas para fortalecer la capacidad de compra del mercando interno, y, sobre todo, de los sectores populares, que usan para vivir todo lo que ganan.

Los mecanismos para fortalecer la capacidad de compra del mercado interno fueron :

*Convenciones colectivas de trabajo funcionando con las paritarias correspondientes.

*Reforma provisional, que permitió jubilar a ancianos que habían trabajado en negro, o a los que no se les habían hecho los aportes.

*Aumento jubilatorio dos veces al año.

*Aumento del salario “mínimo, vital y móvil” (lo que arrastra también los salarios del trabajador en negro)

*Cooperativas de trabajo

*Asignación Universal por Hijo

*Descenso consecuente de la desocupación y el trabajo en negro (el invitado reconoció que en éste último punto queda mucho por hacer).

Todas éstas medidas generan un dos efectos complementarios :

  • Generan más consumo interno
  • Disminuyen los saldos exportables de productos agropecuarios (lo que genera enojos del sector rural, y explica algunos resultados electorales como el de Capital Federal, Santa Fe o Córdoba)

Finalmente, puntualizó que los medios y dirigentes políticos opositores señalan siempre a Brasil y China como modelo porque éstos países realizan una industrialización “financiada por la clase obrera”, con una nula (China) o escasa (Brasil) disputa por el ingreso.

Gonzalo Flores, el acompañante de Fraschina, puntualizó al respecto que el salario mínimo en Brasil es hoy de 1100 pesos.

LA CRISIS Y SU INCEDENCIA EN ARGENTINA

Fraschina señaló que existen dos formas en que una crisis en los países centrales se traslada a los periféricos : la vía financiera y la comercial.

En el aspecto financiero, ante una crisis en los países centrales los capitales abandonan mercados “riesgosos” y van a los seguro : el oro o los Bonos del Tesoro Norteamericano. Esto vacía de capitales los mercados emergentes y aumenta sus costos financieros. Este riesgo no afecta demasiado a la Argentina porque nuestra dependencia del mercado de capitales es bajísima.

En dónde existen más riesgos es en el plano comercial.

Argentina exporta mucho a Brasil y China, quienes a su vez exportan a Europa sus productos. Si se retrae la economía europea, esto afectará a las exportaciones chinas y brasileñas, y disminuirá la capacidad de esos mercados para comprarnos. A la vez, Brasil y China tratarán de ubicar las exportaciones que no pueden colocar en Europa en otros mercados, como el argentino.

Se están tomando medidas para evitar estos riesgos, señaló el invitado.

En primer lugar, se han fortalecido las funciones de Guillermo Moreno, que es el encargado de bloquear , con recursos administrativos, cualquier avalancha de importaciones que amenacen la industria o el trabajo argentinos.

En segundo lugar, hay que reemplazar la demanda externa por demanda interna. Es decir, redistribuir para fortalecer la capacidad de compra de los sectores populares. En este camino se encuentra la revisión de la política de subsidios, antes universal, y ahora más selectiva, orientada sólo hacia sectores que fortalecen el consumo interno, o hacia obras de infraestructura que favorezcan la industrialización regional, como es el caso del Gasoducto del Norte.

Finalmente, Juan Santiago Fraschina también destacó como estrategia para evitar la incidencia de la crisis, la apuesta regional, la coordinación de políticas económicas (vía Ministerios de economía) y financiera (a través de los Bancos centrales) de los socios de América Latina, merced a organismos como el Banco del Sur.

Buenos Aires, 14 de diciembre de 2011.

jueves, 15 de diciembre de 2011

FRASCHINA EN “LA CÁMPORA” DE LUGANO (PRIMERA PARTE), por Adrián Corbella (para “Mirando hacia adentro”) :


En la noche del 13 de diciembre el economista Juan Santiago Fraschina dio una charla en el local de “La Cámpora” ubicado en Somellera 5755, ante una concurrencia de algunas decenas de militantes y vecinos.

Fraschina se refirió a la actualidad económica argentina y mundial, a las características del modelo desarrollado por las dos administraciones kirchneristas, y a las perspectivas del futuro .

La charla comenzó con una presentación a cargo del comunero Facundo Roma, referente de la agrupación organizadora, quien dio luego la palabra al invitado que estaba acompañado por un colega, Gonzalo Flores..

Fraschina se presentó como un profesor de economía que trabaja en el Ministerio de Economía de la Nación, e integra junto a otros economistas, sociólogos y politólogos una agrupación que se llama “La GraN MaKro”, en honor al compañero Néstor Kirchner, que era llamado de esa manera por Miguel Angel Broda, economista de origen radical y perteneciente al establishment de economistas ortodoxos.

Broda se burlaba con ese apodo de Néstor Kirchner, por la continua preocupación que este tenía por estar al tanto en todo momento de todos los datos de la economía (reservas, recaudación, etc.), y anotarlos en una cuadernito –lo que generaba que otros lo llamaran “El almacenero”-.

Fraschina señaló que una de las funciones principales de su agrupación, la GraN MaKro, es romper la visión de la economía que imponen los tecnócratas liberales como Broda, es decir , que la economía tiene que estar manejada por los economistas. Esa es la visión noventista que provocaba que en la práctica fuera más importante el ministro de economía que el presidente de la Nación. El economista señaló que en una democracia la gente elige al Presidente, no al Ministro de Economía, y que por ende el primero debe ser más importante que el segundo.

En este sentido, el gran logro del kirchnerismo, primero con Néstor y luego con Cristina, es poner la política por delante de la economía. Este cambio, señaló el economista, no es mínimo, ya que la gran pregunta es quien toma las decisiones : si las corporaciones, el FMI o las autoridades elegidas por el pueblo.

Fraschina relaciona este cambio con la mayor politización de la sociedad argentina, ya que la política se ha revalorizado en la medida en que el funcionario elegido por el pueblo para ocupar el poder ejecutivo tiene auténtico poder para decidir, a diferencia de lo que sucedía en la década neoliberal, o lo que sucede hoy en Europa.

Es decir : en los noventa se elegía a un Presidente, éste nombraba a un Ministro de Economía, y la decisiones económicas no las tomaba éste, sino el FMI. Y puso el ejemplo de los condicionamientos que obligaron a José Luis Machinea, ministro supuestamente heterodoxo de De La Rúa, a adoptar políticas clásicas.

Fraschina señaló que, lo que sucedía en los noventa en Argentina y América Latina, le está pasando a los europeos, y en especial a Grecia. Las decisiones en política económica, en Grecia, las está tomando el FMI y el Banco Central europeo, ubicado en Bruselas. El presidente griego anterior, Papandreu, lo que hizo fue intentar llamar a un referéndum para ver si los griegos querían aplicar las políticas de ajuste que le reclamaban los organismos internacionales … eso le costó el cargo, por presiones del FMI, Sarkozy y Merkel. Y pusieron un nuevo presidente, Papademos, economista neoliberal, todo un tecnócrata, que garantiza la aplicación del plan de ajuste.

Respecto a la situación italiana, afirmó :

“¿Qué pasó en Italia?... Lo mismo. Monti es un economista ortodoxo que también le está garantizando al Fondo Monetario Internacional, le está garantizando a Francia y Alemania, que va a aplicar las políticas de ajuste en Italia. Es más, Berlusconi renunció sólo si el Congreso votaba las políticas de ajuste que el FMI le estaba aplicando a Italia.”

Luego trató de avanzar en relación a la posible salida de la situación europea :

“Estamos en un mundo complicado, lo sabemos todos. La crisis en Europa se va a profundizar . ¿Y por que?, Porque están aplicando políticas de ajuste que lo único que van a hacer es que caiga el consumo en los países de Europa, que caiga la demanda, que los industriales y comerciantes de Europa vendan menos, y por lo tanto los comerciantes e industriales comiencen a echar gente y se profundice la crisis. Ahora obviamente, uno le pregunta a los griegos : ¿Usted no sabe que si aplica las políticas de ajuste del FMI lo único que van a generar es una profundización de la crisis?... Obviamente que los griegos lo saben, y los italianos también lo saben.

¿Cuál es el problema de Grecia e Italia?. Que nosotros tenemos una cosa que ellos no tienen, que es una de las banderas del peronismo, que es independencia económica. Y si no tienen independencia económica no tienen soberanía política, y si no tienen soberanía política no van a aplicar las políticas económicas que generen justicia social. Entonces Kirchner rompió con esto. Kirchner le dio a la Argentina independencia económica y al tener independencia económica pudimos tener soberanía política para aplicar las políticas económicas que nosotros queramos, y mientras ellos aplican políticas de ajuste el gobierno nacional aplica la AUH, y éstas políticas nos permiten construir una sociedad con mayor justicia social. Y eso es lo que tiene que hacer Grecia.

Y eso es lo que tiene que hacer Italia, pero no tienen independencia económica para hacerlo, y no tienen soberanía política, por lo tanto todos los planes que están bajando a los presidentes de Grecia y de Italia, y los que le van a bajar al presidente de España son políticas que van a profundizar la crisis”.

Allí puso el ejemplo de Machinea, que llegó al ministerio de economía con fama de economista heterodoxo, pero que luego se vio obligado a aplicar las políticas de ajuste que le exigía el FMI, aunque seguramente era claro para él que aplicando políticas de ajuste iba a profundizar la crisis. Y esto se daba porque no tenía posibilidad de decidir él las políticas económicas, porque no tenía independencia económica. Y luego estableció un paralelo entre los gobiernos de De La Rúa, Monti y Papademos.

“¿Cuál es mi miedo?...¿Hacia dónde va Europa?... Europa va hacia una profundización fenomenal de la crisis, la Argentina tiene que tener cuidado porque vamos a recibir coletazos, el gobierno nacional ya está tomando medidas evidentemente y las va a seguir tomando. Vamos a una situación mundial compleja donde la Argentina si bien tiene fortalezas en comparación a la década del noventa, no está blindada totalmente.”

Luego señaló que parte de las medidas se están tomando en conjunto con los ministros de economía y presidente de bancos centrales de los demás países de la región :

“Hay que ver cómo zafamos de ésta crisis con la integración latinoamericana, no hay otra. Es necesario un fortalecimiento de la integración latinoamericana, por eso se fundó el Banco del Sur, que ya dentro de poco se va a poner en marcha, y esa es una de las mejores políticas para evitar un coletazo en de la crisis financiera internacional. También se pusieron de acuerdo los ministros de economía de toda la región de coordinar políticas económicas para evitar que la crisis repercuta en la región. Eso es una tarea que el gobierno nacional y todo el continente la está llevando adelante y es muy interesante.”

Y cerró señalando :

“Europa va hacia una profundización de la crisis y el surgimiento de gobiernos autoritarios”

Fraschina señaló al respecto que Europa tiene experiencias, como la de entreguerras, de salidas a las crisis a partir de gobiernos autoritarios nacionalistas de derecha, y que el manejo de la situación griega muestra qué poco les interesa el voto popular.

[Continuará]

Adrián Corbella, 14 de diciembre de 2011.

domingo, 22 de mayo de 2011

FRASCHINA : "Los sectores populares deben recuperar la discusión económica para defender sus intereses", reportaje para "Iniciativa" 17-05-11.

Arriba : Santiago Fraschina, Economista, Funcionario del Ministerio de Economía, Docente Universitario, Miembro del GEENaP (Grupo de Estudio de la Economía Nacional y Popular).



Santiago Fraschina: “Pretendemos cambios en vías de popularizar nuevamente la ciencia económica. Los sectores populares deben recuperar la discusión económica para defender sus intereses”.



Entrevista exclusiva de Iniciativa.


17 Mayo, 2011 Iniciativa


Reportaje de Vicente Russo y Telémaco Subijana



Iniciativa entrevistó en exclusiva al Lic. Santiago Fraschina. Economista y Asesor del Ministerio de Economía de la Nación, analiza el proceso iniciado en 2003, da cuenta de los desafíos económicos y presenta la discusión en torno a los dos modelos que se ponen en juego en este año electoral.



Iniciativa- Algunos economistas señalan la emergencia, desde 2003, de un proceso de desarrollo de valorización productiva, que comienza a revertir el modelo rentístico-financiero-neoliberal iniciado en los ´70 con la última dictadura militar ¿Cuáles son los puntos sobresalientes de esta nueva configuración?



Santiago Fraschina -La característica central, y que tiene que ver con el eje de los debates económicos, deviene de la pregunta ¿hacia dónde va el excedente que genera la economía argentina?. En términos de sectores sociales y productivos, si uno recorre la historia argentina se observan distintos modelos económicos que conducían los excedentes hacia un sector productivo en particular. Durante el modelo agro-exportador, que fue de 1880 a 1930, la mayor parte del excedente económico iba hacia el sector agrario. Cuando se inicia la Industrialización por Sustitución de Importaciones (ISI) parte del excedente se fue volcando hacia la industria. Con Martínez de Hoz, y con la reforma financiera implementada en 1977 por la dictadura, el sector financiero pasó a ser el más rentable de la economía argentina. El excedente de la economía empezó a ir hacia el sector financiero y rentístico provocando un proceso de des-industrialización de la economía argentina.
A partir de la asunción de Néstor Kirchner el sector industrial empezó a recuperar rentabilidad y gran parte del excedente de la economía argentina, que no quiere decir todo, se volcó nuevamente hacia la industria. Siendo ésta un eje central, una consecuencia importante de ello ha sido la reducción del desempleo (uno de los flagelos más importantes que nos dejo el modelo neoliberal- rentístico-financiero). Hay dos características importantes del modelo de re-industrialización iniciado en 2003: primero, que está basado en una ampliación del mercado interno. Por otro lado, impulsa la redistribución del ingreso. Lo que pretende este modelo es que la participación del salario en el producto interno crezca fuertemente. Entonces: re-industrialización de la economía argentina, crecimiento del mercado interno sin descuidar el externo y redistribución del ingreso. Estas son las claves del nuevo modelo de desarrollo.



Iniciativa : -¿Qué desafíos deben ser abordados en los próximos años?



S.F. -Considero que hay varios. Uno es profundizar este proceso de industrialización. Al analizar dónde se produjo la sustitución de importaciones, nos encontramos con bienes de consumo, lo que se denomina la “industrialización fácil”. No porque sea muy fácil sino porque es la más fácil de desarrollar al no requerir una ingeniería tan importante. Requiere de ciertos factores macro-económicos, como un tipo de cambio competitivo para poder crecer. El problema es que esta industria de bienes de consumo necesita bienes de capital y bienes intermedios para producir. En Argentina estos últimos se siguen importando en gran parte. En este sentido, tenemos que lograr producirlos; para ello se requiere de otra ingeniería de políticas intervencionistas, que se están comenzando a desarrollar, que se agregan al tipo de cambio competitivo.
Otra cuestión tiene que ver con reformar el sistema financiero para facilitar el acceso al crédito hipotecario y a los préstamos para las PyMES para que puedan capitalizarse y hacer más competitivo el mercado.
También necesitamos reformar la Ley de inversiones extranjeras. Esta devino de la profundización del modelo neo-liberal y permite que todas las empresas extranjeras inviertan en cualquier sector y remitan las utilidades que quieran al extranjero. Pienso que necesitamos una nueva ley que facilite encauzar las inversiones (ver dónde sí y dónde no, por ejemplo en la tierra y los recursos naturales) y que le ponga un cupo a la remisión de utilidades para evitar problemas en la cuenta corriente de la balanza de pagos.
En conclusión, reforma financiera, profundizar el proceso de industrialización en los bienes intermedios y en los bienes de capital y una nueva ley de inversiones extranjeras. Todo esto de la mano de discusiones que lleven a reducir y eliminar el trabajo en negro en la Argentina, que se ha reducido del 49 al 34 % pero sigue siendo un valor alto para nuestro mercado de trabajo.
Es importante homogeneizar el mercado de trabajo en nuestro país. Se habla del “fifty-fifty” pero eso hoy no alcanza. Era importante en la década del ´70 porque había un mercado de trabajo homogéneo y eso bastaba para redistribuir. Hoy día, el mercado de trabajo heterogéneo, heredado de la década de los noventa y la dictadura, hace que convivan el gerente de la multinacional con el trabajador en negro. En este sentido, hoy llegar al “fifty-fifty” no es suficiente para redistribuir el ingreso. Se necesitan dos cosas: que mejore la participación de los salarios en el producto bruto interno y que el mercado de trabajo sea más homogéneo.



Iniciativa -A diferencia del denominado ISI, el actual proceso de re-industrialización no derivó en un estrangulamiento externo. ¿Existen riesgos al respecto? ¿Cómo evitarlos?



S.F. -Es cierto, en la ISI se daba el modelo de “stop and go” por el que, cuando crecía el país, producto del desarrollo de la industria, este sector importaba mucho y generaba un cuello de botella al producir déficit comercial que en ese momento no había otra forma de financiarlo sino a través de endeudamiento externo. Por lo tanto, en determinado momento había que ajustar y eso se hacía generando una crisis interna para que se desplomaran las importaciones y se volviera a un superávit comercial para asegurar la entrada de divisas. Ese fue el famoso modelo de “stop and go”.
Hoy, por suerte, tenemos un fuerte crecimiento económico y un importante proceso de re-industrialización asociados a un superávit comercial. Tener un déficit comercial es un problema importante porque genera salida de divisas y una distorsión de la política de acumulación de reservas, pero Argentina no va hacia un déficit comercial. Ante la posibilidad de que llegue a reducirse, necesitamos tomar medidas coyunturales a la par de medidas de mediano y largo plazo. Las coyunturales tienen que ver con las que se están tomando en cuanto a proteger el mercado interno a través de leyes antidumping, precios de referencia, licencias no automáticas, etc. que permiten parar alguna importación que erosione el superávit. Junto con estas medidas coyunturales, se debe continuar con medidas de mediano y largo plazo que permitan orientar el proceso de industrialización hacia bienes intermedios y de capital o restringir la remisión de utilidades de las empresas extranjeras para que no erosionen la cuenta corriente de la balanza de pagos. En definitiva, el modelo de desarrollo iniciado en 2003 debe continuar tomando medidas coyunturales y de mediano y largo plazo que permitan evitar el estrangulamiento externo que sufrió la Argentina en otras épocas. Otro ejemplo es el “Plan 2020” que lanzó el Ministerio de Industria a fin de estudiar dónde se puede orientar el proceso de industrialización para no tener que importar ciertos bienes.



Iniciativa -Usted ha hecho hincapié en solucionar los problemas de la deuda, ¿cómo evalúa lo realizado en esta materia desde el 2003? ¿Qué cuestiones quedan por resolver en este tema?



S.F. -Ese fue uno de los grandes logros del nuevo modelo. El problema de la deuda en Argentina empezó durante la dictadura militar con el proceso de valorización financiera iniciado con Martínez de Hoz, sobre todo basado en la deuda externa privada que en los ochenta Cavallo estatizó siendo Presidente del Banco Central de la República Argentina. A partir de ahí, y con la crisis de la deuda de 1982, se termina de consolidar el problema estructural de la Argentina de los últimos veinte años del siglo XX, y que no permitió que el país se desarrolle. Una muestra de ello son los planes de ajuste estructural de Alfonsín para pagar deuda externa y el modelo de convertibilidad del Consenso de Washington aplicado por Menem para pagar deuda externa, mientras, sin embargo, la deuda crecía. El resultado fue que el país llegó a tener una deuda de U$S 180.000 millones cuando en el año 1974 era de U$S 8.600 millones. En el año 2003 la participación de la deuda en el producto bruto era del 150%, es decir, equivalía a un producto y medio. El mismo Fondo Monetario Internacional recomienda que la participación de la deuda de un país no supere al monto del 60%. Hoy en día, la política de des-endeudamiento que comenzó Néstor Kirchner produjo que la participación de la deuda en el producto bruto interno sea del orden del 43%. Es una de las deudas más bajas, inclusive comparando con los países europeos. En definitiva, la deuda ya no es una restricción para el Estado argentino. El des-endeudamiento tuvo dos patas: una, la re-estructuración de la deuda que redujo la misma en U$S 60.000 millones y terminó siendo una de las más exitosas del mundo. La otra fue la política de des-endeudamiento con fondos del Banco Central, como por ejemplo el pago al FMI por la suma de U$S 10.000 millones. El gobierno ha sido exitoso, sobre todo porque hoy la mayor parte de la deuda es en moneda nacional, con el ANSES, con el Banco Nación, etc. Toda esta deuda es pasible de ser negociada. En definitiva, este nuevo modelo de desarrollo logró algo impensado en cuanto a solucionar una de las restricciones más importantes que tenía la economía argentina como era el problema de la deuda pública. En definitiva, la solución al problema de la deuda permitió superar la restricción económica más importante y profundizar el modelo de desarrollo. Esto nos permite seguir creciendo sin tener que realizar políticas de ajuste.



Iniciativa -¿Qué opina del uso de reservas para el pago de la deuda? ¿Cuáles son los pros y las contras?



S.F. -Se ha demostrado que no hay ninguna contra. La política de acumulación de reservas se hizo con este modelo; es este modelo el que generó que las reservas estuvieran próximas a los U$S 52.000 millones cuando antes eran de U$S 10.000 millones. Cuando se discutió esto con Redrado [ex Presidente del Banco Central] en el verano de 2010, lo que decía él era que nos íbamos a quedar sin reservas y por lo tanto iba a haber un espiral inflacionario. La realidad es que se utilizaron reservas para pagar la deuda externa y no solo que las reservas no bajaron sino que aumentaron de U$S 48.000 millones a U$S 52.000. Redrado quería que el Tesoro Nacional no tuviera acceso a las reservas para que hubiera que efectuar una política de ajuste, bajar el gasto público en infraestructura, en educación, salud y por lo tanto utilizar parte de esos recursos del Tesoro para pagar la deuda externa. El Gobierno Nacional tiene como uno de los principales pilares del modelo de desarrollo no hacer políticas de ajuste, porque sabemos que siempre las pagan los sectores populares. Lo que sí hay es crecimiento del gasto público en forma permanente y nosotros nos sentimos orgullosos. Otra “solución” que sugería Redrado era pagar el gasto público con endeudamiento en el sistema internacional volviendo a la bola de nieve de endeudamiento en el extranjero. El Gobierno elige incrementar el gasto público para favorecer a los sectores populares y aumentar su demanda. Las reservas generadas por este modelo económico deben ser utilizadas para pagar la deuda externa; lo que quedó demostrado que es un éxito. Las reservas fueron utilizadas: no hubo espiral inflacionario, las reservas no disminuyeron, sino que crecieron y la Argentina no tuvo que endeudarse nuevamente en el extranjero ni tuvo que hacer una política de ajuste para que paguen los sectores populares. Esa discusión no sale en los medios de comunicación pero demostró que la razón no la tenía Redrado sino la Presidenta. Ahí se demostró que prima la política sobre la economía. La Casa Rosada elige la política económica porque los argentinos no eligieron a la Presidenta para hacer una política de ajuste ni para endeudarse en el extranjero, sino para profundizar el modelo que se inició en el 2003.


Iniciativa -En un artículo ud., menciona que una tarea importante de la economía heterodoxa es abrir el debate en torno a la “ciencia económica” para promover una discusión más generalizada sobre el contraste entre el régimen neoliberal y el nuevo modelo de desarrollo instaurado en 2003 ¿Cree que este debate repercutirá en este año electoral?



S.F. -Creo que la ciencia económica se ha popularizado un poco. Nosotros, desde la agrupación “La Gran Makro” estamos dispuestos a salir a dar charlas con todos los compañeros porque uno de nuestros objetivos es popularizar la ciencia económica. El gran legado negativo que dejó el neoliberalismo, entre otras cosas, es haber privatizado la ciencia económica. Esto significa hacernos creer a todos que la economía es para unos pocos, que era una ciencia oculta, que los sectores populares no podían hablar de economía. Pretendemos que haya cambios en vías a popularizar nuevamente la ciencia económica. Los sectores populares deben recuperar la discusión económica para defender sus intereses. Cada vez que hay una charla lo notamos, los compañeros discuten sobre las ganancias y el salario de los trabajadores, la Ley de la Reforma Financiera, discuten sobre si hay que nacionalizar la exportación de granos, se está dando una mayor debate en la sociedad en general y en los militantes en particular sobre el modelo.
Lo que está claro es que lo que estamos viviendo nosotros y sobre todo a partir de la resolución 125 es la disputa de dos modelos económicos. Toda disputa de modelos económicos es una disputa política que se dirime en términos electorales. Hay un modelo económico encabezado hoy por Cristina Kirchner, que inicio Néstor en el 2003, y se caracteriza, como lo habíamos enunciado anteriormente, por: un proceso de industrialización, protección del mercado interno, por el equilibrio macroeconómico y por la distribución del ingreso. El otro modelo, representado por las entidades agrarias y que esgrime la oposición, busca volver a un modelo agroexportador basado en producir soja en la Argentina para exportar básicamente a China. Ese otro modelo trataría de volver a las políticas neoliberales con una reducción del intervencionismo estatal. Son dos modelos diametralmente opuestos. En la década del ´90 Duhalde o De La Rúa eran lo mismo. Había que aplicar casi el mismo modelo, no había diferencias. Había discusión de quién iba a gerenciar el modelo, nada más. No había debate sobre los modelos económicos. Hoy, por suerte, estamos discutiendo modelos económicos y eso es un avance fundamental. Y por eso yo creo también en la politización de la sociedad argentina, porque nuevamente la sociedad argentina y nuevamente los jóvenes están viendo a la política como una herramienta de transformación general. El gran cambio que impulsó Néstor Kirchner es que –diferenciándose del FMI- el modelo económico sale de Casa Rosada. Para nosotros es un honor que el presidente y Casa Rosada fije cual es el modelo económico a seguir porque en definitiva la sociedad argentina elige al presidente y no al Ministro de Economía.
Entonces, como señalé antes, lo que hizo el kirchnerismo fue poner a la política sobre la economía. No como en la década del 90 en donde la economía predominaba sobre la política y era más importante el Ministro de Economía que el Presidente de la Nación. En esa época, las políticas económicas las elegía el FMI y, en ese contexto, no era posible politizar la sociedad argentina porque la política no era una herramienta de transformación. Creo que los momentos más felices de la sociedad argentina se dan cuando la política está por sobre la economía. No queremos ni que el FMI ni que los grandes grupos económicos impongan las políticas económicas en la Argentina. Esto no quiere decir que no nos sentemos a hablar con los grupos económicos y el FMI, pero en definitiva el que tiene que tener la última decisión es el poder ejecutivo. Si gana la oposición, no solo vamos a un modelo económico distinto donde las dos terceras partes de los argentinos vamos a sobrar, sino que las decisiones de política económica las van a imponer los grupos económicos. La estrategia electoral de la oposición la están fijando los grupos económicos. Si asume la oposición van a ser los grupos económicos los que van a fijar la agenda en la Argentina nuevamente. Esas políticas nunca son a favor de los sectores más vulnerables de la sociedad argentina. No van a ir a profundizar la Asignación Universal por Hijo, ni terminar con el trabajo en negro, justamente lo contrario. Es la Sociedad Rural la que esclaviza a los trabajadores en el campo. Es un paso importante lo que se está dando, nuevamente los argentinos vamos a discutir un proyecto de país y eso se dirime políticamente en este 2011.



Iniciativa -Una de las mayores críticas de la oposición es en relación a la inflación ¿Qué opina al respecto? ¿Cree que va a repercutir en las elecciones de este año?



S.F. -La inflación es un fenómeno multicausal. No hay una sola causa que genere inflación. Primero hay que discutir que es lo que genera inflación, porque si no conocemos las causas, la política antiinflacionaria no va a tener efecto. La ortodoxia y los neoliberales sostienen que la inflación la generan dos cosas. Primero al aumento de la demanda, entonces le echan la culpa al aumento de la demanda porque hay inflación. Por otro lado, a la suba de salarios de los trabajadores. Entonces ¿qué dicen ellos? Si la demanda y la suba de salarios genera inflación, entonces la política antiinflacionaria ¿cuál es?. Desarticular el modelo que se inició en el 2003, dejar de aumentar la demanda, no emitir (porque genera más demanda y por lo tanto genera más demanda sobre los precios) y también terminar con las convenciones colectivas de trabajo, porque si suben los salarios genera inflación. Quieren desarticular los dos pilares del modelo de desarrollo que se inicio en el 2003: incremento de demanda y suba de salarios para la clase trabajadora para mejorar la distribución del ingreso.
En la visión neoliberal la culpa de la inflación es de la gente que quiere consumir y de los trabajadores que quieren ganar más. Pero ni la gente ni los trabajadores tienen capacidad de subir los precios. En cambio lo que nosotros decimos es que la inflación se da por otras causas: por el aumento de los commodities a nivel internacional y esa inflación internacional repercute en la inflación interna. Por eso son fundamentales las retenciones, porque desacoplan los precios internacionales de internos. Además, otro problema: como uno de los precios internacionales que más esta subiendo es la soja, lo que se está generando es un proceso de sojización del campo Argentino. Entonces cualquiera que tenga un campo en la Argentina hoy se pone a cultivar soja. ¿Cuál es el problema? Que el 92% de la producción de soja en Argentina es para exportar, entonces se produce soja pero no se produce trigo, no se produce lechería, no se produce ganadería. Es decir, se está expulsando del campo argentino a los productos que los argentinos consumen. Eso genera una reducción de la oferta y una suba de los precios. Entonces el proceso de sojización del campo argentino por culpa del aumento de los precios internacionales también es una causa de la inflación. En segundo lugar, tenemos que considerar la puja distributiva. En un modelo que crece, que se desarrolla, que se industrializa tratando de distribuir el ingreso genera puja distributiva. Algunos dicen que China crece pero no hay inflación. El tema es que en China no hay puja distributiva. El sindicalismo en China no tiene ningún poder político. Nosotros crecemos tratando de distribuir el ingreso y ese crecimiento con distribución del ingreso, que no es lo que sucede en China, genera puja distributiva. Entonces lo que decimos es que la inflación es por la inflación importada, sojización del campo Argentino y puja distributiva; ésas son las causas de la inflación.


Iniciativa -¿En relación al tipo de cambio?


S.F. -El tipo de cambio tiene que ser competitivo. En la década del noventa cuando teníamos un tipo de cambio no competitivo (1 a 1, bajo) era más barato importar el producto que la producción nacional. Obviamente hubo sectores que se beneficiaron con esa política, con la convertibilidad y el tipo de cambio bajo. Por ejemplo, estimuló los viajes al extranjero, era barato comprar productos importados, pero con ese tipo de cambio se quebraron las industrias nacionales. Entonces con el tipo de cambio de la convertibilidad, los viajes al extranjero de la clase media, clase media-alta, eran financiados por la clase trabajadora que perdía los puestos de trabajo como consecuencia del proceso de desindustrialización. Por eso no es casual que una de las consecuencias del modelo de convertibilidad es el incremento de la desigualdad social. Nosotros proponemos sostener un modelo con un tipo de cambio competitivo, por eso estamos a favor de la devaluación, porque ese tipo de cambio competitivo permite una medida proteccionista para la industria nacional. Con este tipo de cambio competitivo los productos importados ya no son tan baratos, por lo tanto una de las consecuencias del tipo de cambio competitivo fue la re-industrialización de la Argentina porque como no era barato importar se comenzó a fabricarlo nacionalmente. Empezamos a sustituir importaciones nuevamente, ese cambio competitivo permitió un proceso de industrialización y reducción del desempleo. La Argentina tiene que seguir sosteniendo un tipo de cambio competitivo. Si la inflación sigue tenemos que devaluar un poco más, para seguir teniendo un tipo de cambio competitivo. Pero tenemos que tener cuidado, porque también devaluar la moneda genera procesos inflacionarios. No vamos a cometer la locura de devaluar abruptamente para generar y estimular aun más la inflación. Porque ese tipo de cambio competitivo, de esa manera, lo va a terminar financiando la clase trabajadora, con la suba de precios y la caída de sus salarios reales. Hay que sostener el tipo de cambio competitivo, pero no haciendo una maxi-devaluación para no pulverizar el salario de los trabajadores, porque justamente lo que queremos es no solo que haya industria sino que haya redistribución del ingreso. Entonces lo que está haciendo el Gobierno es lo correcto y el tipo de cambio hoy en la Argentina sigue siendo altamente competitivo, sobre todo por lo que está pasando con las monedas internacionales. Además hay que rediscutir otra cuestión: la industria nacional no puede ser competitiva solamente con el tipo de cambio; entonces es necesario el tipo de cambio competitivo pero también tenemos que estimular innovaciones tecnológicas en la industria, porque necesitamos una industria competitiva, pero no solo por el tipo de cambio, sino por la competitividad y productividad de la industria Argentina.



Iniciativa -Siempre se hablaba de las condiciones estructurales de dependencia ¿Cómo ve hoy por hoy el escenario a partir de la implementación del nuevo modelo?



S.F. -En este sentido, el proceso de integración latinoamericano es fundamental. Por eso, Néstor Kirchner fue el gran creador de la UNASUR porque el tenía claro la importancia de la integración en América Latina. La Patria Grande es importante desde dos puntos de vista. Uno político para contrarrestar los intereses del Imperio, y eso lo vimos con Evo Morales: ¿cuál hubiera sido el resultado del gobierno de Evo Morales sin la integración latinoamericana? Lo mismo que pasó en Honduras, lo mismo que pasó con Correa en Ecuador. Ahora hasta los gobiernos de derecha registran este proceso. Gana la derecha en Colombia, gana la derecha en Chile, pero no se van de la UNASUR; saben que la integración latinoamericana es importante. Esa integración latinoamericana es fundamental desde el punto de vista de la política, pero también es importante desde el punto de vista económico. Si nosotros queremos re-industrializar la economía Argentina, necesitamos exportar bienes industriales con valor agregado. Europa y Estados Unidos no compra industria Argentina. China tampoco. Los que compran industria Argentina son los países latinoamericanos. Es por eso que creció muchísimo la exportación de productos industriales en América latina. Lo que estamos haciendo ahí es exportando trabajo argentino. Por lo tanto, la integración latinoamericana también es fundamental para profundizar el modelo de re-industrialización. Si vamos hacia el modelo sojero-exportador, como quiere gran parte de la oposición y las entidades agrarias, necesitamos relaciones carnales con el centro y con China y no te va a interesar la integración latinoamericana.