ÁLBUM DE IMAGENES DE "MIRANDO HACIA ADENTRO"

Todas las imágenes originales producidas por "Mirando hacia adentro" han sido publicadas en un blog satélite llamado "Mirando hacia adentro. Álbum de imágenes".

DEUDA EXTERNA ARGENTINA ON LINE

La página norteamericana "usdebtclock.org" informa segundo a segundo la evolución de las deudas de los países. Vea online y en directo el REENDEUDAMIENTO ARGENTINO presionando AQUÍ.

Translate

Mostrando entradas con la etiqueta Leandro Ziccarelli. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Leandro Ziccarelli. Mostrar todas las entradas

martes, 7 de diciembre de 2021

Qué se puede esperar del FMI, por Leandro Ziccarelli y Pablo Manzanelli (para "Página 12" del 06-12-21)

Martín Guzmán junto a Kristalina Georgieva. . Imagen: NA


Temas de debate. Cuáles son los límites que impone el organismo multilateral


El gobierno busca cerrar un acuerdo con el Fondo que despeje el horizonte de vencimientos de los próximos años y permita consolidar la recuperación económica para hacer sostenible la deuda. Hasta dónde puede llegar a ceder el organismo. 

Por Leandro Ziccarelli y Pablo Manzanelli

6 de diciembre de 2021 


Producción: Javier Lewkowicz


---------------------------------------------------------------------------------------------------------


Acuerdo “second best”

Por Leandro Ziccarelli (*)


Una vez más pareciera ser que las negociaciones entre el Fondo Monetario Internacional y el Gobierno están llegando a buen puerto y la firma de un acuerdo sería inminente. Vale recordar que, en realidad, dada la magnitud sin precedente del crédito que el FMI le aprobó a Cambiemos (el más grande de la historia del organismo), llegar a un acuerdo que sea sostenible en el tiempo implicaría que el Fondo se pusiera creativo y nos diera alternativas por fueras de las preestablecidas. Nada que no haya hecho en el acuerdo de 2018, cuando vulneró prácticamente de pies a cabeza sus estatutos. Esta vez no fue. Con lo que, incluso en el mejor de los casos, estaremos en presencia de un acuerdo “second best”.


Veamos primero cómo hubiese sido ese “acuerdo idea”, para después meternos de lleno en lo que efectivamente se está negociando y qué cosas definirán si lo que acordamos es un “buen” acuerdo.


Un “acuerdo ideal” tendría que permitir que Argentina crezca y no se le acumulen grandes vencimientos de deuda en el mediano plazo. La situación para garantizar esto es compleja por dos razones: en primer lugar, Argentina ya tiene un cronograma de pagos abultados a partir de 2024 con privados, es decir: sin considerar el FMI. Pero, aparte de eso, la deuda con el FMI es de tal magnitud que cualquier cronograma de pagos calzaría vencimientos con el organismo en años donde la deuda con privados es muy grande.


En criollo: un acuerdo, para que se pueda pagar, requiere plazos de devolución de 20 años o más, con un período de gracia que abarque también al próximo gobierno. Asimismo, no debería tener mayores exigencias macroeconómicas, principalmente en el frente externo (quitar regulaciones o devaluar). En materia financiera, no debería aplicarse ningún tipo de “sobretasa” y habilitar la posibilidad de que otros países que han devuelto sus DEGs puedan prestarlos a países en situaciones como la de Argentina. Un acuerdo con todas esas condiciones sería ideal porque permitiría al país crecer y cumplir con todos sus compromisos de deuda, tanto con privados, como con el propio organismo.


Volviendo al terreno de la realidad, daría toda la impresión de que el FMI no quiere dar prácticamente ninguna de las facilidades que mencionamos anteriormente. Con lo que la discusión pasa ahora a un segundo nivel. El plazo será, muy probablemente, 10 años con 3 de gracia sobre el capital. Dentro de ese esquema, la bondad o no del acuerdo residirá en los siguientes puntos:


-El no-pago de sobretasas: el organismo pretende cobrarle a Argentina 300 puntos base más que su tasa normal, 200 puntos base porque el préstamo supera el 187 por ciento de nuestra cuota de miembro y otros 100 puntos básicos por haber estado en esa situación por más de 3 años. Negociar este sobrecargo implicaría ahorros por más de 7 mil millones de dólares al país.


-Devolución de DEGs: a lo largo de la negociación el país continuó pagando el cronograma establecido. Sería positivo para el país recuperar todos esos pagos que fueron realizados como señal de “buena voluntad” en la negociación, pero que de reestructurarse se habrían pagado de más. Ahí sumamos otros 5 mil millones de dólares, aproximadamente.


-Cláusula Pari Passu: si bien el FMI no dará mayores concesiones hoy, incluir esta cláusula en el acuerdo nos permitiría garantizarnos que si, en un futuro, el FMI crea una nueva línea de asistencia con mejores condiciones (está en agenda) nuestro país sea incluido en la misma de manera automática.


-Condicionalidades económicas: en este punto la discusión es muy amplia, pero el foco debe estar en evitar que el FMI nos imponga un sendero de normalización fiscal muy agresivo o nos obligue a quitar regulaciones cambiarias o devaluar el tipo de cambio oficial para cerrar la brecha “desde abajo”. Toda condicionalidad que impida crecer o pueda generar inestabilidad cambiaria debe ser evitada.


En conclusión, la negociación se estiró bastante más de lo que se esperaba y hoy firmar el acuerdo lo antes posible es para Argentina una forma de descomprimir las expectativas y despejar el horizonte de dólares en el corto plazo. En ese contexto, el país intentará acordar el mejor “second best” posible, pero en la mayoría de los escenarios el FMI terminaría imponiendo su objetivo: firmar un acuerdo que nos mantenga dentro del organismo y nos obligue a volver a sentarnos a discutir en unos años.


(*) Integrante del CEPA.


---------------------------------------------------------------------------------------------


Patear el tablero

Por Pablo Manzanelli (**)


Solo puede interpretarse el probable acuerdo con el FMI como el “mal menor” frente a la escasa viabilidad social y política de plantear la cesación de pagos. Se trata de transitar el sinuoso camino para la resolución de la crisis de la deuda que incubó el gobierno de Juntos por el Cambio y que tuvo su primer capítulo en el canje con privados que se efectuó el año pasado cuyo resultado, en especial en lo que concierne a la restructuración bajo ley nacional, distó de ser satisfactorio (la quita nominal total fue de 27,4 por ciento para la deuda bajo ley extranjera y de solo el 7,5 por ciento para la de ley nacional). De allí que, más allá de los condicionamientos que busque imponer el Fondo y que el gobierno actual procure impedir, la cuestión de fondo es la restricción al crecimiento derivada de la carga de vencimientos de la deuda.


Si se supone que se obtengan cuatro años de gracia para la amortización del capital con el FMI -es decir, que se empiece a pagar el capital de la deuda en 2026- y que no se logre reducir la sobretasa en los intereses, la estimación de los vencimientos totales en moneda extranjera, incluyendo a los privados, se ubicaría en promedio en torno a los 9.500 millones de dólares en el período 2022-2025 y saltaría a 22.000 millones en 2026-2031. De esto modo, en el mejor de los casos se postergaría la crisis de la deuda, estrategia similar a la desplegada con el canje a los privados, a menos que un importante crecimiento de las exportaciones garantice las divisas para afrontar los vencimientos del primer tramo (2022-2025) y al mismo tiempo permita acumular reservas para los abultados compromisos posteriores.


Un ejercicio simple permite advertir que para crecer tan solo al 2 por ciento anual y conseguir los dólares que se requieren tanto para las importaciones como para afrontar los vencimientos en moneda extranjera, el saldo comercial debería rondar los 14.000 millones de dólares anuales en el período 2022-2031 y para alcanzar ese nivel las exportaciones deberían crecer al 5 por ciento anual. En sí mismo se trata de una tarea compleja pero plausible si se considera que las ventas al exterior crecieron, en circunstancias distintas, al 13,6 por ciento anual entre 2003 y 2011. Sin embargo, ello demandaría sostener durante todo ese período los controles cambiarios a la formación de activos externos y a la remisión de utilidades al exterior y profundizarlos en lo que respecta a la balanza de servicios y a las divisas disponibles para los vencimientos de la deuda contraída por el sector privado. Asimismo, se requeriría una importante refinanciación de la deuda en moneda extranjera que es más posible lograr en los años previos a 2025 que en los posteriores. Así y todo, esos esfuerzos alcanzarían para arribar a un bajo nivel de crecimiento económico (en el ejercicio del 2 por ciento anual). Tal es así que en 2031 el PIB per cápita sería 1,3 por ciento inferior al de 2015.


Este ejercicio teórico es un simple esquema de análisis que permite dimensionar las exigencias significativas que supondría el acuerdo con el FMI si se hiciera sin lograr estirar los plazos por encima de los 10 años, sin eliminar la sobretasa de interés o, incluso, sin cuestionar el exceso del crédito que hubiera correspondido por estatuto (alrededor de la mitad de los 44.500 millones de dólares) bajo el argumento de que el inédito desembolso con finalidades políticas se utilizó para financiar la fuga de capitales al exterior. Al respecto, vale apuntar que desde mediados de 2018 a fines de 2019 la formación de activos externos fue de 45.100 millones de dólares, monto casi idéntico a los desembolsos del FMI en ese período. Ello implicaría “patear el tablero” en la negociación que sin duda es un desafío complejo, pero cuya dificultad no sería más riesgosa que la que se desprendería de no hacerlo.


(**) Investigador del CONICET y del área de economía de la FLACSO.



Publicado en:

https://www.pagina12.com.ar/387310-que-se-puede-esperar-del-fmi

sábado, 23 de marzo de 2019

¿Por qué el dólar da otro salto?, por Cristian Carrillo (para "Página 12" del 22-03-19)

Especialistas analizan la subida de la divisa

En un contexto global de apreciación del dólar, la devaluación se amplifica en el mercado local por la falta de herramientas oficiales para contener una corrida. La suba de tasas no alcanza para frenar el alza y el sector agroexportador continúa sin liquidar divisas.

Por Cristian Carrillo

Una nueva disparada del dólar, que volvió a superar los 43 pesos al público, se explica en un contexto global de apreciación de la divisa, amplificada en el mercado local por la falta de herramientas oficiales para contener una corrida cambiaria. La detención del ex presidente brasileño Michele Temer, por un caso vinculado con la investigación del Lava Jato, inició el despegue de la divisa a nivel regional, con un alza de 2,5 por ciento. Pero en la Argentina, la  escalada superó el 2,8 por ciento durante el mediodía, ante la incertidumbre que genera el escaso margen de acción que le permite el Fondo Monetario al Banco Central para intervenir. La constante suba de tasas de interés ya no está teniendo el efecto deseado en las expectativas, mientras que el sector agroexportador continúa sin liquidar divisas. El ingreso del sector en el primer trimestre es el más bajo desde 2015, previo a las elecciones presidenciales, cuando los dirigentes ruralistas comenzaron la pulseada para imponer al macrismo en el gobierno nacional, tal como reconoció Hugo Biolcati, ex titular de Sociedad Rural, esta semana. 


La economista Julia Strada explicó que "el esquema de tasas altas para frenar el dólar dejó de ser efectivo. El Banco Central sube la tasa pero ahora sube el dólar. El anunció de poder subastar dólares del préstamo del Fondo pareció traer algo de calma pero se licuó rápido. Y ahora se agrega el avance del riesgo país que genera incertidumbre". La investigadora del CEPA señaló que "el Gobierno niega el problema. Los problemas estructurales del tipo de cambio no cambiaron. La suba del dólar es resultado de los desequilibrios macro y de la brecha externa". Para concluir que "estamos en tiempo de descuento porque en algún momento se van a acabar los dólares del FMI. La moneda argentina, más allá de lo que ocurra con las monedas de otros países de la región, termina siempre siendo la que más pierde".

"Las pantallas están hablando claro. Es una rueda compleja a nivel internacional, donde el dólar se está fortaleciendo a nivel global y en emergentes la tendencia es más definida. Esto también puede observarse con los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense, que actualmente se ubican en 2,45 puntos, un nivel muy bajo que da cuenta del aumento de la demanda", señaló a este diario Leandro Ziccarelli, coordinador del Observatorio Monetario-Financiero del Centro de Economía Política Argentina (CEPA). Pese a que la Reserva Federal tranquilizó a los mercados internacionales anticipando que no habría nuevas subas este año en su tasa de interés rectora, el denominado 'fly to quality' (vuelo a la calidad) se puso en marcha. Sólo el yen japonés se muestra como mejor una opción financiera y está ganando la pulseada a la divisa estadounidense. "El problema en la Argentina es el modelo, que magnifica el problema por la apertura del comercio exterior y desregulación del mercado financiero que no tiene ningún otro país en la región", agregó Ziccarelli. 

"La Fed le dice al mundo que no va a subir más la tasa y nuestro Banco Central la pone por los aires. Además, los operadores entendieron que 60 millones de dólares de diarios de intervención que le permite el FMI es nada para un mercado convulsionado", explicó Emmanuel Alvarez Agis, ex viceministro de Economía y titular de la consultora PxQ. Esta situación y en un escenario preelectoral, la expectativa de devaluación juega un rol fundamental y retroalimenta las tensiones cambiarias. "El Gobierno se confía en el impacto de la liquidación de la cosecha, pero este primer trimestre -cuando resta apenas una semana para cerrarlo-ya es el más bajo desde 2015. Y cuando más suban las expectativas de devaluación, menos van a liquidar", agregó el ex secretario de Política Económica. 

La limitación en el uso de los dólares que impone el Fondo es central en esta discusión, porque es el propio organismo que conduce Christine Lagarde el que no confía en la posibilidad de frenar una corrida. "La discusión es cómo los venden. ¿Por qué? Porque quieren que suba. Además, si le permite al Central utilizar todo el poder de fuego y la corrida se come los 9000 millones que le presta, el Fondo va a tener que poner otros 9000 millones más. La apuesta del FMI es que el precio sea el que ponga el límite", detalló Alvarez Agis. Frente a esta situación, la tasa es la única herramienta que tiene el Central, pero ya no hace efecto. "No hay economía que se banque un 5 por ciento de suba de tasa semanal. Si pudiera usar los dólares de otra manera la historia sería distinta", concluyó.

El ex titular del Banco Central y fundador de la consultora Synthesis, Alejandro Vanoli, suma un componente a la ecuación: los importadores. "Con una expectativa de devaluación de la moneda, los importadores comienzan a apurar la presentación de sus declaraciones juradas para anticiparse al aumento, lo que deteriora la balanza comercial. A esto se suma una fuga de capitales que se acentúa en períodos preelectorales", agregó el ex funcionario. La expectativa se sustenta también, desde lo técnico, en el acompañamiento del tipo de cambio a la inflación, lo que se traduce en los corrimiento de las bandas de no intervención cambiaria que aplica Guido Sandleris en el BCRA. "La inflación va a seguir muy alta. Entonces, aún en una situación donde puedan mantenerse estables las variables financieras, la devaluación va a seguir el aumento proyectado de los precios, de 45 por ciento, de mínima", agregó Vanoli. 

Nuevamente el contexto internacional no augura vientos favorables. "Las expectativas de crecimiento global son a la baja y eso afecta los precios de los commodities", explica el ex banquero central. Esto tiene dos efectos claros. A nivel global potencia la huida al dólar y, en el plano local, la especulación. "Es probable una resistencia de los agroexportadores a liquidar su cosecha, dado que se desmantelaron todas las herramientas legales para obligarlas, con el objetivo de compensar la pérdida de precio con más devaluación. El menor consenso político del gobierno con el sector empresario también juega en contra", apuntó el titular de Synthesis. 

Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/amp/182490-al-grito-de-no-hay-patria-sin-justicia?__twitter_impression=true


INFORMACIÓN RELACIONADA:

Viernes con nuevo record | El dólar sube y pasa los 43 pesos


“Si el que gana no es el gobierno actual pero mantiene lo básico, es positivo” | Moody´s se despega de Macri