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domingo, 8 de septiembre de 2024

MOVILIDAD DESCENDENTE, por Leandro Renou (para "Página 12" del 09-09-24)



El modelo de Milei de salarios planchados y servicios caros detona al emblema nacional

Adios al sueño de la clase media argentina

Tarifas, Prepagas, transporte, naftas y colegios, el corazón de la canasta del sector, subieron hasta tres veces más que el IPC. Por eso, los supermercados avisan que "no hay piso para la caída de ventas" y admiten que las familias priorizan sostener los servicios, que no paran de aumentar desde que el Gobierno liberó los precios. En paralelo, aunque la AUH mejoró, los pobres tampoco gastan en alimentos porque la luz y el gas no les dejan margen. "Es un terror a gastar pocas veces visto", admiten los comerciantes. 

Por Leandro Renou

8 de septiembre de 2024 

Las compras en supermercados no paran de caer por la crisis de los sectores medios (Fuente: Guadalupe Lombardo)

Las compras en supermercados no paran de caer por la crisis de los sectores medios. Imagen: Guadalupe Lombardo

Hasta hace no tanto tiempo, la postal de Buenos Aires era la de una capital distinta a la de casi todos los países de la región. Cruzada por deficiencias económicas más que nada en su parte sur, se sostenía con indicadores muy relacionados a la potencia de los sectores medios. En el resto del país, con algunas particularidades, ocurría lo mismo. Si bien el proceso de apagado paulatino se viene dando hace años, la política económica del Javier Milei consagra el fin de ese emblema nacional: el sueño de la clase media argentina. 


Una primera aproximación al tema resume una problemática que se instaló, tarde, como debate en la política y los medios: con una inflación apenas por encima del 150 por ciento desde que Milei es gobierno, la canasta de servicios de una familia tipo hasta se cuadriplicó. Y no sólo eso: aún con el Gobierno aumentando la AUH por sobre la inflación, los sectores bajos sigue sin volcar ese dinero al consumo masivo porque, también, tienen que costear tarifas de servicios. 


Todo esto precipitó la salida de Marco Lavagna, el titular del INDEC, a cubrirse del debate sobre si la desinflación que Milei festeja, se ve efectivamente reflejada en los bolsillos de la población. No casualmente, y a pesar de que la idea ya existe desde que Sergio Massa era ministro y su jefe político, Lavagna eligió este momento preciso para adelantar que se estará presentando una canasta del IPC más representativa. De yapa, no pudo precisar cuánto de la desinflación es producto de la recesión y cuánto de una política real y sostenible. Un desmarque elegante. 


En este marco, los proveedores de alimentos explican que "hay un terror a gastar pocas veces visto". El asunto es que entre los segmentos bajo, medio bajo y medio se llevan el 80 por ciento del total del consumo nacional, por eso la foto de la calle es diametralmente opuesta a la que vende el gobierno de Milei. Esta semana, en una encuesta que molestó mucho al oficialismo, la consultora Analogías encuestó sobre principales preocupaciones: la primera, con el 47 por ciento, fue el desempleo, la segunda, sólo tres puntos abajo, la inflación. Por eso el discurso de la calle es que mientras el Gobierno dice que la inflación baja, la plata sigue sin alcanzar. La culpa, de la desregulación total de los precios y el intento oficial de planchar los ingresos. 


De la media a la media baja

Así las cosas, como la clase media no puede dejar de costear sus costos fijos y éstos subieron mucho porcentualmente cuando, además, ya eran montos a pagar nominalmente elevados, el panorama es de riesgo. Algunos ejemplos: las prepagas subieron casi 200 por ciento desde diciembre a hoy; el subte más de 750 por ciento, la tarifa de colectivos 600 por ciento y los celulares 190 por ciento. En tanto que la luz y el gas oscilan, al día de hoy, en subas arriba del 500 por ciento, cuando aún el camino de los aumentos, según la perspectiva del Gobierno, no está terminado. El servicio de internet, otro relevante en la canasta de las familias pero menos ponderado por el INDEC, se incrementó arriba del 350 por ciento. 


Eso derrumbó las ventas de bienes durables y de la canasta básica, lo que resintió el consumo, uno de los principales motores del crecimiento. El desconcierto de los sectores medios ante este colapso de ingresos y aumentos, no sólo sobreendeudó a las familias, sino que los atemorizó como nunca en la toma de decisiones básicas de consumo. Un ejemplo, el Gobierno, en su intento de recrear el consumo vía crédito, dispuso cuotas de 12 y 18 cuotas para comprar Electro. El resultado, el consumo cae 50 por ciento. De nuevo, la clase media, sin señal de costos para las familias, no acepta asumir pagos mensuales en cuotas de 100 mil pesos para electrodomésticos caros que no bajan del millón de pesos. 


Tan serio es el tema que hasta el consumo básico, históricamente apalancado por la clase media y media baja, no encuentra respuesta al contexto. "No hay piso para la caída, los números de agosto son peores y septiembre viene igual", admiten en los grandes supermercados ante la consulta de Página I12. El mes que pasó, probablemente, refleje una caída de ventas cercana al 20 por ciento interanual, pero aclaran en los super que, a diferencia de lo que ocurre en otros rubros de la economía, "acá las comparaciones intermensuales también siguen dando mal". 


Un año sin Navidad

Hace unos días, en una reunión del sector retail, un empresario mostró que, entre agosto del 23 y agosto del 24, con una inflación acumulada de 270 por ciento, la venta acumulada creció un promedio de 200 por ciento. "Esto -aclaran los empresarios- se mezcla con que las subas de los salarios y jubilaciones, que están planchados, aunque sean porcentualmente iguales o mayores que las de los servicios, corren tan de atrás que la plata cada vez alcanza menos". 


Un dato interesante que adelantó a este diario un supermercadista de una multinacional con años en Argentina. El sector del consumo masivo tiene tres fechas clave en el año, la referencia es para Pascuas, Día del Niño y las fiestas de Navidad y Año Nuevo. Las dos primeras, aclaran, no movieron la aguja, "y los últimos tres meses del año representan el 40 por ciento. Ya está jugado eso también, no van a crecer las ventas", aseguran. 


En julio, por citar sólo un caso, el Ente Estadístico de la Ciudad publicó un detalle de canasta de consumo de hogares con formación determinada. Hoy, el salario promedio en la Argentina está apenas arriba de los 500 mil pesos. Según el ente porteño, una familia de dos adultos y dos niños menores de 10 años, que son propietarios, pagan una canasta de bienes y servicios de 1.160.000 pesos; en diciembre del 23, mes en que asumió Milei, esa canasta valía menos de 600 mil pesos. Y en abril de este año, esa misma canasta ya estaba en el millón de pesos. Allí pesan no sólo servicios, sino que la tésis oficial de que los alimentos suben menos, es estéril sin ver a qué precio estaban y a cuáles quedaron tras la devaluación de diciembre. 


¿Dónde van los más pobres?

La Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Tarjeta Alimentar subieron, según datos del Ministerio de Capital Humano, un 138 por ciento. Eso contiene la primera necesidad de los de abajo, pero ese mayor gasto del Estado en el sector no está viéndose en ningún lugar del consumo. 


El diagnóstico del sector consumo es que los más pobres no van más a comprar a grandes superficies porque no existen promociones de Precios Justos, y que todos los descuentos son vía aplicaciones y billeteras virtuales, de bajo uso en el segmento. Hoy, los que menos tienen compran en los barrios, donde la estadística es difusa y los precios son más caros. 


Y hay un dato clave: los alimentos y bebidas no eran precios atrasados en la economía. Cuando Milei produjo la devaluación de 120 por ciento en diciembre, la inflación saltó al 25 por ciento y los productos básicos quedaron situados en niveles prohibitivos. Lo asume el propio Gobierno cuando promociona el desembarco de alimentos importados para equilibrar la balanza. En paralelo, como explican en el sector, aquella devaluación puso a los alimentos a valores altísimos y, luego, se actualizaron casi al mismo porcentaje que la inflación, por eso, también, esas ventas siguen resentidas. 



Publicado en:

https://www.pagina12.com.ar/765656-adios-al-sueno-de-la-clase-media-argentina

domingo, 19 de mayo de 2024

GALASSO: "Hay gente a la que le cuesta mirar más allá de ellos mismos"

 

"¿O sea que vos eras un pelotudo, llegó el peronismo y te hiciste inteligente, y después [de la salida del peronismo] volviste a ser pelotudo?"

Señor Juez, ha terminado mi alegato.

miércoles, 10 de abril de 2024

Carrió denunció que Milei lleva adelante "el mayor ataque a la clase media de la historia", por "Página 12" del 09-04-24

 


Las definiciones de la dirigente de la Coalición Cívica


9 de abril de 2024 


Elisa "Lilita"  Carrió, líder de La Coalición Cívica, aseguró este martes que el presidente Javier Milei está llevando adelante “el mayor ataque a la clase media de la historia” y, en el ámbito productivo, está implementando un "pymecidio" porque "suben todos los costos, los sueldos, pero tenés una recesión brutal".


"Hay un ataque furibundo que tiene por objetivo la desaparición de la clase media. (Milei) es buen actor y entretiene bien a la gente. Es un gran actor, habla de la SUBE, o se pelea con alguien, pero en el fondo está lo que sucede con la clase media", advirtió en una extensa entrevista radial. 



"Están las facturas de luz, de gas; ves cierres de negocios y el que se cae no comienza de nuevo. No hay un punto en V, hay una U muy larga y no hay un programa de estabilización con crecimiento. No hay modelo para las pymes: es un pymecidio, porque suben todos los costos, los sueldos, pero tenés una recesión brutal", afirmó la líder de la Coalición Cívica.


Y añadió: “Yo en la historia no vi este ataque y, además, vi otros programas de ajustes así, que terminaron en recesiones brutales sin poder salir de esa recesión, como fue el de(l ex ministro de Economía, José) Machinea durante el gobierno de Fernando de la Rúa. Es decir, estos enormes ajustes y un alto nivel de impuestos no llevan a la salida de la Argentina si no hay un programa de crecimiento con las pymes”.


La caída de ventas y empleo

En la actualidad, observó Carrió en la entrevista, hay una marcada caída de las ventas. En ese escenario, indagó: "¿Cómo se sostienen los empleos? ¿Cómo vamos a crear empleo formal, si lo que vamos a tener es gente que va a vender en negro, que no va a pagar impuestos, que va a vender en negro y va a contratar en negro? Porque no puede, porque ustedes ven que la clase media, por ejemplo, empieza a dejar de dar propina, empieza a dejar que le corten el pasto, empieza a dejar de hacerse las manos".


"Parecen tonterías, pero es la vida cotidiana, y hay miles de trabajadores, millones de trabajadores autónomos que viven de todos esos servicios, esos están cayendo, y esa gente no tiene plata en el colchón”, insistió.


Respecto al debate sobre el déficit cero, el caballito de batalla del Presidente ultraderechista, Carrió dijo que "tememos que ver que sea de la mejor forma posible para que una sociedad pueda seguir siendo viable, y una identidad política nacional basada en sus clases medias sea viable, porque podés no tener déficit fiscal, pero entregarle el país a las grandes corporaciones internacionales y nacionales, y en consecuencia, ¿para qué sirve el ajuste? Para concentrar el dinero y la inversión, ¿para qué sirve el ajuste? Para concentrar el dinero y el poder y la corporación. Esto es lo que puede llegar a pasar, ojalá que no pase", advirtió.


“Yo sé que hay mucha gente que dice, tenemos que acompañar, sí, pero guarda con la ilusión que es distinta de la esperanza”, alertó la líder de la Coalición Cívica.


Sobre este punto, observó que pese a las promesas de Milei "la inversión no aparece porque este gobierno no le da credibilidad". Y sumó, en ese sentido: "Para que el FMI diga 'ocupese de los vulnerables' es que estamos de la cabeza. Esa es mi visión, yo sé que hay mucha gente que se enoja”.


El campo y las retenciones

Carrió también reflexionó este martes sobre la situación fiscal de Argentina y el vínculo del Gobierno con el campo. "Existe un problema fiscal mayúsculo. Fijate que si hoy se sacan el impuesto al país y el impuesto a las importaciones, se les cae la recaudación al piso. Y el año que viene, ¿qué va a pasar? Los del campo están esperanzados de que le eliminen retenciones. Yo me río", confesó. 


Y continuó: "Si el año que viene nadie va a tener ganancias, se va a caer el impuesto a las ganancias, se cae el IVA. Entonces ellos dijeron, vamos a hacer un ajuste fiscal. Esto suponía una recaudación que sostuviera, aunque sea aún en medio del ajuste al Estado, pero es que la recaudación no sostiene a este gobierno ni sostiene las provincias. Y no se puede aumentar más impuestos porque la gente no puede pagar nada. Entonces estamos en una situación difícil, y creo que por eso ellos invierten en el discurso”.


Al campo, agregó en ese sentido, " no lo van a cerrar, por eso le tuvieron que bajar el precio de los insumos. Yo los quiero a los del campo, pero son tan duros de cabeza, obcecados, machistas. Ellos creían y ahora tienen problemas con el maíz, con el trigo, a los chacareros no le cierran los números. Milei les había prometido la eliminación de las retenciones, y yo les dije que se pueden bajar, pero los primeros años no se pueden eliminar. Cuando no podés razonar es imposible. Contra la ilusión uno no puede razonar. Cuando uno está enamorado hay que dejar follar a la gente, como dicen los españoles. De ilusión en ilusión, la Argentina está en una decadencia brutal”.


"Milei no quiere que se preste salud"

En otro tramo de la entrevista, la líder de la Coalición Cívica opinó sobre la política sanitaria del Gobierno de la Libertad Avanza y aseguró que “(Javier Milei) es un enemigo del Estado, no quiere que se preste salud".


Y puso como ejemplo la epidemia de dengue. "El ministro de salud no hizo nada. No llamó a los otros, no previno. Recién ahora se dieron cuenta. Las facultades de salud o de educación son concurrentes, siempre hubo consejos de ministros, se reunían con ministros de provincias", indicó. Lo que ocurre ahora, en cambio, es que "en todos los niveles vamos a un ajuste en el Estado, a la desaparición de algunos roles del Estado”.


También se refirió a las declaraciones del ministro de Economía sobre los aumentos desmesurados de las prepagas, una política que él mismo habilitó con el DNU de desregulación. “Toto Caputo dice 'ahora me enfrento con las prepagas'. Señores, enfréntense con los laboratorios, que crecieron 3200% y pico de inflación en los últimos años. ¿Por qué no discuten también con los laboratorios? Las prepagas se cartelizaron y nosotros lo denunciamos con Hernán Reyes. La verdad es que los medicamentos son imposibles”, expresó Carrió.


Y ejemplificó con su experiencia personal: “Yo me pasé de una prepaga muy importante, como tengo también PAMI, me fui a comprar los medicamentos con PAMI. Me bajaron, pero ahora me subieron. ¿Qué quiero decir? Para un jubilado, no estoy hablando de 205, para un jubilado como uno que tiene 700 mil pesos, que tiene que tener 3 o 4 trabajos distintos y no sabe cómo abre el estudio, todo, para poder solventar el mantenimiento nada más que de una casa, no para otra cosa, es imposible. Entonces yo pienso que estamos frente al mayor ataque a las clases medias y esta es la identidad argentina”.


"Las sociedades están muy confundidas"

Sobre el final, analizó la recepción que el ultraderechista está teniendo en la sociedad argentina, especialmente en las personas de clase media mayores de 40 años. “Lo que yo vi a lo largo de 30 años de política es que va facturando, no te quita el respaldo ya, sino que va facturando, facturando, facturando, y un día te cobra toda la factura entera. La vi con los Kirchner, la vi con De la Rúa (...) De la Rúa en la primera parte tenía 70% de imagen pública, lograba unir. Kirchner en los primeros 4 o 5 meses tenía 80% de legitimidad, lograba unir. Acá todavía estamos en una sociedad partida”.


Por otro lado, hay que tener en cuenta que  existe en el mundo una "guerra tecnológica" que va en detrimento de la memoria, analizó Carrió. "Yo creo que la verdadera guerra que se está dando en el mundo es tecnológica, entonces, mientras por ejemplo TikTok, dentro de China, enseña ingeniería, cultura, etc., en el resto del mundo TikTok funciona como una especie de, por la velocidad, una incapacidad de pensar. Entonces, vos en una cultura que pierde su memoria, es decir, puede ser que hoy se enamoren de Milei y mañana de otro, porque en realidad no tenés emociones, no tenés cerebro”.


“De la izquierda a la derecha, de la derecha a la izquierda, las sociedades en el mundo están muy confundidas, Europa está muy débil, el panorama mundial es de enorme confusión. Y esta confusión también llega a las ideas en la Argentina, porque no tenemos la educación que teníamos con aquella escuela pública que nos enseñaban a estudiar. Hay una pandemia de estupidez en el mundo, es decir, donde no hay recuerdos, no hay memoria, todo es emocional, y los algoritmos sirven a esto, así que esto puede terminar en irracionalidad”, agregó.


Por último, lanzó una advertencia sobre el "oportunismo político" de algunos dirigentes que están pensando en las elecciones de 2025 en vez de ocuparse de los problemas de la actualidad. "Hay un oportunismo político enorme porque todo el mundo está pensando... Yo los escucho hablar y digo, están pensando en la campaña del año que viene, viendo cómo se adhieren, cómo se van a La Libertad Avanza porque está alta en las encuestas”, señaló.


Sobre el futuro político de Argentina, dijo que le parece "infantil" pensar en los liderazgos, pensar "si vuelve Cristina y si no vuelve Cristina". Y concluyó, volviendo a la reflexión sobre la importancia que tiene la clase media en el país: "en realidad cuando todo se apacigüe, uno tiene que tener una calma atenta, estar tranquilo, pero ir señalando estas cosas, porque en definitiva, si no hay clase media, no hay clase pobre, hay indigencia. Lo que hay que entender es que las clases pobres en la Argentina tienen su modo de ascenso social y su ocupación en la productividad de las clases medias, no de las grandes empresas”.



Publicado en:

https://www.pagina12.com.ar/727800-carrio-denuncio-que-milei-lleva-adelante-el-mayor-ataque-a-l

domingo, 17 de diciembre de 2023

Manuel Adorni: "La clase media se autopercibe clase media pero ya no lo es"





Para Adorni la fiesta (de la clase media) se terminó. Para ellos los "negros" son la gente de clase media. Y la quieren exterminar. Aprendan a votar "autopercibidos".


 



 

 

martes, 30 de julio de 2019

EL PRECIO DEL ODIO



¿Podés votar por odio? ¿Podés hacer un voto clasista porque sentís que así te diferenciás  de “los de abajo”? Si… claro que podés. Pero lo que no podés hacer (porque marcaría una deficiencia inocultable en tu formación ciudadana) es votar sin reconocer y asumir plenamente las consecuencias. Porque el voto también tiene su precio.
El neoliberalismo es la expresión política, económica y cultural del capitalismo concentrado. Diseña un modelo de acumulación que inexorablemente lleva a la concentración de la riqueza en pocas manos. Para concentrar la riqueza es necesario sacar a muchos para darles a pocos. Seguramente estarás al tanto que en Argentina aumentó la pobreza, la indigencia, cerraron industrias y, en consecuencia, aumentó el desempleo. También sabrás que la deuda que tenemos en la actualidad compromete el 95% de nuestro PBI. Esto no ha redundado en mayor inversión sino que ha servido para alimentar la especulación financiera y la fuga de capitales. En la era Macri se fugaron al exterior 73 mil millones de dólares que, dicho sea de paso, pagamos todos con mayores recortes en el presupuesto y en los salarios. La crisis se siente, se ve… no es necesario que lo aclaremos mucho más. 

Votar a Macri, por las razones que sea, es votar un proceso que ni de lejos está concluido. Es posible, en Argentina, seguir concentrando aún más la riqueza. No serán los pobres y las clases más bajas las víctimas. A ellos, a esta altura, sólo es posible sacarles migajas. Y siempre habrá Planes Sociales (como ahora) para tratar de evitar estallidos sociales furiosos. 
En el segundo gobierno irán por vos, digno exponente de las clases medias. Irán por esos recursos que aún te permiten mantener una propiedad, pagar las expensas, tener un auto, calefaccionarte en invierno y tener agua caliente… Irán por tu Prepaga, por el colegio de tus hijos y el futuro de tus nietos; por las salidas y la recreación; por los libros, el cable y las (ahora) modestas vacaciones. Irán también por tus derechos, esos que usás casi sin darte cuenta pero que te protegen contra el despido; esos  que te reconocen la antigüedad en el salario y el acceso a una jubilación digna. Porque estamos metidos en un modelo al que le queda mucha tela por cortar (o muchos bolsillos por esquilmar, que vendría a ser lo mismo…). 

Si votás con odio deberás saber que lo incompatible con el neoliberalismo no son los pobres: son las clases medias. La dualidad social que termina diseñando no admite un tercero en discordia. Pocos ricos y muchos pobres: no hay espacio para nadie más. Lo asombroso es que ya lo padecimos en la Dictadura y en los ´90 y, a pesar de ello, aquí estamos otra vez.  Supongo que nunca está de más refrescar la memoria, y menos ahora que hay tanto futuro en juego. 

Este balance hacía de las políticas neoliberales Susana Torrado en 1998: 

“La Argentina del ajuste perdió preciosos atributos que se consideran indispensables para construir una sociedad moderna y para consolidar la democracia. Entre otros: una amplia clase media que ayudaba a metabolizar el conflicto social; vastos sectores obreros con inserción laboral estable y niveles de vida modestos pero dignos; altísimos flujos de movilidad ascendente que permitían transitar la vida en términos de un proyecto.”. (Torrado, Susana: “La cuestión social”. En “Quince años de democracia. Ensayos sobre la nueva República”. Buenos Aires. Editorial Tesis – Norma. 1998)

Si después de leer esto pensás que formo parte de la “campaña del miedo”, allá vos… Finalmente es tu derecho. Pero cuando todo esto te ocurra, cuando hayas perdido hasta lo que no creías que tenías, sólo espero dos cosas: que encuentres consuelo pensando que lo que pagaste por lo que recibiste fue un precio justo y que no te olvides que te avisé…

NOTA DEL EDITOR:
Texto anónimo que circula por whatsapp. Si alguien conoce el nombre del autor, se agradecería informarlo. Nos parece excelente.

jueves, 15 de septiembre de 2016

La graciosa comparación de Cristina entre "monos" y "gorilas", por "El Destape Web" del 14-09-16




La expresidenta usó de ejemplo a un senador del PRO y criticó a "la clase aspiracional".

 14 de septiembre 2016
 La expresidenta Cristina Kirchner realizó una graciosa comparación entre los términos "gorilas" y "monos" para diferenciar los distintos estereotipos de personas. Al hablar de "gorilas" usó como ejemplo al senador del PRO Federico Pinedo.

"Hay gorilas que tienen historia para ser gorilas. Federico Pinedo es una persona a la que le tengo mucho respeto, al punto tal que le propuse que sea presidente provisional cuando dejé el gobierno. Un día estaba en Olivos, en medio del conflicto con las patronales rurales, y veo en la televisión que le estaban haciendo un reportaje. Dijo 'yo no sé por qué la presidenta tiene problema con la renta extraordinaria y no deja disfrutar a la gente'. Cómo no va a pensar así si es es el nieto de Federico Pinedo (ex intendente de Buenos Aires a fines del siglo XIX). Si no pensara así sería revolucionario y yo conservadora", explicó frente a 300 delegados generales de los distintos sectores de trabajo, en la sede de ATE Capital.



"Hay otros que no tienen esa identidad y son aspiracionales e identifican al gorila como el tipo de clase alta, que viene de la aristocracia, y adhieren a un partido y a una idea porque creen que de esa manera logran el estatus. Esos son los monos, son aspiracionales. La mayoría de los monos hicieron su fortuna durante gobiernos populares y de mucho consumo", comparó Kirchner.

Es bueno que comencemos a discutir estas cosas porque sino nos pasamos discutiendo pavadas y no podemos inteligir como debemos volver a consstruir mayorias respecto de intereses comunes y concretos: el bolsillo", cerró.



Publicado en:
http://www.eldestapeweb.com/la-graciosa-comparacion-cristina-monos-y-gorilas-n20837

domingo, 10 de mayo de 2015

UNA DE JAURETCHE, SIEMPRE VIVO..., por Adrián Corbella

"La clase media 
cuando está MAL vota BIEN,
 y cuando está BIEN vota MAL"

Arturo Jauretche

jueves, 30 de abril de 2015

LA PROSPERIDAD DE LA CLASE MEDIA, por Luis Bruschtein (para "Página 12" del 27-04-15)



Con los pasitos de baile, las sonrisas artificiales y los globitos de colores, los porteños confirmaron su preferencia conservadora. Resulta una paradoja que algo guionado, que evidentemente no es espontáneo, genere una onda de intimidad virtual con la adhesión que despiertan las cosas reales, no las artificiales.
Se ha planteado que el voto porteño es más ideológico que concreto, más motivado por el temor al ascenso de los sectores sociales postergados que por sus intereses reales. En los barrios próximos a las villas miseria hay muchos votos por derecha. Son justamente las zonas que más progresaron. Las mejoras en las casas son evidentes, son barrios que se han beneficiado por la economía del país de los últimos diez años y es imposible encontrar un lugar para estacionar. Pero la villa está a ocho o diez cuadras y lo más importante no es el progreso personal, sino mantener esa distancia.
En la ciudad de Buenos Aires, el kirchnerismo, y en general el progresismo, no han podido quebrar ese núcleo de pensamiento hegemónico que instaló el macrismo. La propuesta conservadora de la ciudad de Buenos Aires tiene se propio arraigo, diferente al voto a Miguel del Sel en Santa Fe.
El voto conservador en las provincias contiene cierto aire de patrón paternalista, es lo más parecido al populismo del viejo partido conservador que buscaba como interlocutores a los pobres porque necesitaba sus votos. Por el contrario, el discurso de la derecha o el centro derecha porteño no tiene alusión a los pobres. No les habla ni les promete mejoras. Se dirige, en cambio, a los sectores sociales que se quieren diferenciar de los pobres. Y así será si gana ese discurso: habrá muchos más pobres, pero los relativamente pocos que se salvan en la clase media se diferencian mucho más de ellos.
El progresismo y el kirchnerismo no han podido atravesar esa estructura ideológica tan rígida para la que una ciudad sin fábricas y mayoritariamente de clase media es el mejor caldo de cultivo. Esos mecanismos funcionan incluso en una clase media cuyos sectores empobrecidos, que antes eran mayoría, ahora han logrado estabilizar su trabajo, mejorar sus viviendas y comprarse un automóvil. La composición del voto en la zona sur de la ciudad pone de manifiesto ese fenómeno. En la zona Norte de la ciudad hay menos pobres, es una clase media más próspera, de más alto nivel adquisitivo y por lo tanto muy sensibilizada por el impuesto a las ganancias y el detestado cepo al dólar.
El núcleo de ese pensamiento hegemónico tiene esa composición troncal. En la copa se ramifica. Pueden estar los que despotrican contra la política de derechos humanos o los que están a favor (que son los menos); los que se identifican con el discurso de la seguridad o los que están convencidos de que dan batalla por valores republicanos. Pueden convivir todas esas posiciones, pero el cogollo que define la decisión masiva tiene esa composición ideológica clasista.
Sin embargo, si a nivel nacional se volvieran a aplicar las políticas económicas que expresan los referentes del macrismo, la clase media de la zona sur volvería a ser pobre y arrastraría a gran parte de la clase media de la zona Norte. Es probable que los pocos que sobrevivan, mejoren. No es una disquisición teórica porque ya sucedió, es la descripción de lo que pasaba en la segunda mitad de los ’90, cuando era mejor vivir en la villa que en los barrios decrépitos y desolados que la rodeaban y cuando amplios sectores de la clase media estaban obligados a emigrar al exterior tras perder sus empleos o quebrar sus pequeños comercios. Los asesores económicos institucionales del PRO, como Federico Sturzenegger, Rogelio Frigerio o Carlos Melconian, defienden la misma ideología que primó con el menemismo y la Alianza cuando se produjo esa catástrofe para las clases medias. No es una metáfora.
Por el contrario, lo que sí hay es una paradoja: el kirchnerismo generó una amplia clase media próspera que se siente amenazada por las políticas que le dieron prosperidad.
Es el núcleo del sinsentido que el kirchnerismo no pudo desarmar en la ciudad de Buenos Aires. Aunque el kirchnerismo no pretende eliminarlos, tiene lógica que el capital concentrado o los grandes productores del campo, que tienen resto para eliminar a sus pequeños y medianos competidores, se subleven contra las políticas que tratan de regularlos. Lo que no es lógico es que esos pequeños y medianos se unan a sus predadores para romper las regulaciones que los protegen de ellos. Es como si las gallinas defendieran el derecho de los zorros a comérselas.
Se trata de un problema recurrente en la historia argentina. Lo mismo le sucedió al primer peronismo, que creó una gran clase media que terminó cooptada por el antiperonismo. Y volvió a suceder con el golpe del ’76, cuando muchos medianos y pequeños empresarios que pasaban por una situación floreciente respaldaron al golpe militar que los hizo quebrar en masa con las políticas de José Alfredo Martínez de Hoz.
La propuesta progresista y kirchnerista es más contenedora para la clase media que la del PRO. Esa diferencia surge de los discursos, pero también de la comparación de los años ’90, cuando fueron aplicadas las políticas que impulsa el PRO, con la primera década y media de este milenio que fue la más próspera para esas clases medias. Sin embargo el kirchnerismo no pudo encontrar la forma de mostrar esa diferencia.

Publicado en:
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-271493-2015-04-27.html

domingo, 18 de agosto de 2013

Casi el 80% cree que es de clase media, por Lucía Alvarez (para "Tiempo Argentino" del 18-08-13)


El fenómeno de la autopercepción, según una encuesta de idaes-unsam, con apoyo del conicet

El trabajo indica también que apenas el 0,1% se considera de clase alta.




Hace algunos años, organismos internacionales –como el Banco Mundial– insisten en que la clase media argentina se duplicó durante la última década, tomando como referencia el nivel de ingresos y la línea de la pobreza. Otros investigadores nacionales, sin embargo, observan las categorías ocupacionales, la relación entre el trabajo manual y no manual, y advierten que las clases medias sólo pasaron del 43% al 46 por ciento. Más allá de los desacuerdos para establecer una frontera social, que involucra también variables culturales y niveles educativos, una encuesta del área metropolitana realizada por el IDAES-UNSAM, con apoyo del CONICET, revela un dato distinto, que permite entender de otro modo los resultados electorales del domingo: un 78,3% de los consultados se considera de clase media, tenga esa percepción una cercanía o no con sus condiciones materiales. En contraste, sólo el 0,1% cree que es de "clase alta" y un quinto, el 20%, de los estratos más bajos. Es decir, todos se sienten más al centro de lo que en efectivamente están.
Los datos confirman así la tendencia que registraron los economistas de la Universidad de La Plata Guillermo Cruces y Martín Tetaz en una encuesta de 2009 que arrojó similares resultados: el 70% de los habitantes del Gran Buenos Aires se ubica a sí mismo en los grupos intermedios.
"Hay símbolos, referencias decisivas alrededor de la definición de clase: la vivienda propia, el auto, el acceso a la universidad. En estos años hubo cambios objetivos que explican la autopercepción como clase media. Pero el ascenso social siempre genera una paradoja: aquel gobierno que protagoniza una transformación y permite la movilidad de amplios sectores cree que ellos van a estar agradecidos por siempre. Eso no es así. Cuando el desempleo deja de ser una preocupación, se construyen nuevos horizontes de expectativas. No sólo querés más económicamente, también te empiezan a preocupar otras cosas como la transparencia y la información pública", explica a Tiempo Argentino, el antropólogo Alejandro Grimson, director de la investigación.
Tradicionalmente, Argentina fue considerado un país de clase media, característica que lo distinguió durante años de sus vecinos de la región, y le permitió proyectarse como una nación europea. Gino Germani, padre de la Sociología nacional, estimaba que entre 1870 y 1950 se habían triplicado los estratos medios, y otras investigaciones determinaron que para 1974, pertenecía a esa clase el 82,6% de la población. Esa representación tuvo, sin embargo, un giro drástico a finales de 1980 cuando, hiperinflación y crisis económica mediante, surgió un discurso público sobre la muerte de la clase media y el fin de la movilidad social ascendente. Una idea que quedó plasmada en la imagen del ingeniero manejando el taxi.
El momento crucial de ese proceso fue durante la crisis de 2001 y 2002. Sin embargo, como señala el antropólogo Sergio Visacovsky, la pérdida de los niveles de vida no implicó que la mayor parte de la población, pobres y ricos, sigan viéndose a sí mismos como de clases medias. Es decir, hubo cierta autonomía entre la identificación de clase y las condiciones objetivas, que se reflejó en la resistencia de esos sectores a renunciar a "mejores ambientes" escolares o a "caer en el hospital público". Las experiencias de empobrecimiento de esas personas fueron acompañadas por prácticas de diferenciación, y llevaron a que, con la mejora de la situación económica, hayan vuelto a enviar a sus hijos a colegios privados o interesarse por otros temas de la vida pública que señala Grimson.
"No alcanza con comparar la actualidad con 2001. Cuando Argentina estaba en el infierno, Néstor Kirchner dijo 'Estamos en el infierno'. Eso generó una enorme empatía porque el presidente describía la realidad de la misma manera que los ciudadanos. Si hay descripciones distintas, se genera una situación de malestar, de desindentificación. La inflación, por ejemplo, no sólo afecta la vida real, la capacidad de compra efectiva. También molesta que se tergiversen las estadísticas. No hace falta mucha politización para que a la gente le irrite eso. Le irrita y punto. Eso es sintonía fina: poder escuchar las voces que vienen del pueblo. Porque, cuando hay ruido en esa comunicación, es más difícil hacerse entender. Y cuando eso pasa, se corre un riesgo muy grande. Yo creo que lo que está en juego ahora es si Argentina va a continuar con un modelo donde lo público y el Estado sean protagonistas del desarrollo, o si el protagonista va a volver a ser el mercado. La disyuntiva es esa, pero el problema es que no se va a definir en una votación planteada de esa forma", agrega Grimson.
Un estudio en elaboración, realizado por FLACSO-Ibarómetro, y dirigido por Luis Alberto Quevedo e Ignacio Ramírez, también pone en evidencia esa otra paradoja: existe una coincidencia ideológica de la clase media con el kirchnerismo, pero eso no tiene una traducción lineal en las urnas. Un adelanto de "Actitudes políticas e ideológicas de los argentinos", publicada en Le Monde Diplomatique de julio, muestra que, así como la clase media fue la protagonista cultural del menemismo en los noventa, pero no su protagonista electoral, hoy la clase media argentina se parece más al kirchnerismo de lo que están dispuestos a aceptar quienes no los votaron. La encuesta de mayo de 2013 señala, por ejemplo, que el 69,1% de la clase media está de acuerdo con un Estado activo sobre la economía y un 53,6% está de acuerdo con que la esencia de la democracia es buscar igualdad, frente a un 31,5% que aspira a mayor libertad.
El dato de que los argentinos adhieren a un principio igualitarista, o de "igualación hacia arriba", también está presente en la encuesta realizada por el IDAES-UNSAM. Sin embargo, esto va a acompañado por la idea de que "todos pueden subir sin que nadie baje". Consultados sobre lo que ganan y lo que deberían ganar distintos trabajadores y profesionales, los encuestados propusieron elevar significativamente el ingreso de médicos, maestros, obreros, comerciantes y, sobre todo, de empleadas domésticas y peones rurales. Y, en paralelo, reducir drásticamente los ingresos de diputados y jueces, pero sólo levemente los de empresarios y gerentes, que son considerados por lejos, quienes más ganan.
Otro dato que muestra esta visión integracionista es el referido a la pregunta sobre a quién es más importante aumentarle el salario: el 23% del total respondió a quienes realizan tareas insalubres, un 18% a todos por igual, un 19% a quienes producen más, y otro 18% a quienes menos ganan. Sólo un 1% respondió a quienes realizan tareas de dirección. Del mismo modo, la encuesta señala que existe un rechazo a los principios abstractos de desigualdad salarial: el 64,3% se manifestó "nada de acuerdo" con que los empleados privados reciban mayores salarios que los públicos y el 63% con que un argentino gane más que un extranjero.

Pero además, el trabajo de Grimson refleja la idea de que los argentinos prefieren evitar que las desigualdades sociales se expresen a nivel salarial. A pesar de que la educación funcionó durante años como el móvil más efectivo de ascenso social, los consultados respondieron a la pregunta de si estaban de acuerdo con que "las personas con estudios universitarios reciban un mejor sueldo que quienes no los tienen" de un modo sorprendente: sólo el 11,2% se manifestó de acuerdo, mientras que el 61,1% dijo estar poco de acuerdo y el 27,5% se manifestó en desacuerdo. Incluso, entre las personas con más alto nivel educativo, un 25,6% se manifestó en desacuerdo y un 54% poco de acuerdo.
Tal vez, esa visión integracionista junto con la percepción común de la mayoría de los argentinos de pertenecer a una misma clase social heterogénea explique el rechazo que generan algunas medidas que afectan directamente a un sector específico, pero molestan más allá de él. "Los que sufren viajando en tren no son los mismos que acceden de maneras dispares y sin fundamento al dólar. Son medidas que tocan a sectores distintos. Pero si se magnifica el rechazo es porque el nivel de solidaridad de los argentinos es bastante alto, un rasgo que se vio durante las inundaciones este año. La capacidad de dar fue altísima. ¿Por qué le van a importar entonces tres cuernos las injusticias que les pasan a otros? ¿Ese es el modelo cultural al que queremos apuntar? Que no viajes en tren no quiere decir que no te interese cómo se viaja. No es ese el modelo cultural argentino, del pueblo y de las grandes mayorías. Hay que evitar esas irritaciones porque son riesgosas, porque pueden ser capitalizadas por los sectores neoliberales", concluye Grimson.  «
Las causas de la pobreza y los planes
La encuesta también preguntó por las razones que explican la situación de pobreza. La mayoría de las personas colocó esas causas fuera de los pobres: un 22,8% respondió por "los políticos argentinos" y otro 20%, porque "no hay suficientes oportunidades". Sólo un 7,8% aseguró que la pobreza se relaciona a "los sectores más ricos de la Argentina", es decir, con el fenómeno de la desigualdad.
En contraposición, un 14,3% eligió la opción "no quieren trabajar" y, de ese modo, responsabilizó a los pobres por su propia situación. Llama la atención que fueron los encuestados más pobres los que más frecuentemente dieron esa respuesta.
Según apuntan los investigadores, "ese 14,3% podría con bastante certeza considerarse un núcleo ideológico duro, en el sentido de que expresa una concepción más general de la sociedad y las diferencias entre los ciudadanos. Se trata de una expresión que existe en muchos países del mundo y, en todo caso, podría considerarse un porcentaje relativamente bajo el registrado en este estudio".
La respuesta más difícil de interpretar fue paradójicamente la que respondió la mayoría, el 29,4% de los encuestados: "no tienen suficiente educación". ¿Eso coloca la responsabilidad en el Estado o en los pobres?, se interrogan los analistas. Otra pregunta clave fue si es responsabilidad del Estado asistir con planes sociales a los desempleados, cuando hay poco trabajo. Un 27,1% se manifestó "nada de acuerdo", un 26% "poco de acuerdo" y un 45,2% "de acuerdo".  
En proceso
Investigación
La Encuesta sobre Desigualdad del IDAES-UNSAM fue realizada a fines de 2011, pero la investigación está aún en proceso. Relevó la opinión de 800 personas mayores de 18 años de la Capital Federal y partidos del Gran Buenos Aires. 
"Falta sintonía fina"
"Hay dirigentes políticos que quieren hablar de un barrio de la capital, ícono de las clases altas, y es rarísimo que, para hablar de eso, se hable de clases medias que el 80% de la población considera tiene que ver con ellos mismos. Esos son típicos malos entendidos políticos en el sentido de que se utiliza un término que la población interpreta de una manera disímil a la que el político quiere emplear. Eso es falta de sintonía fina", advierte Alejandro Grimson a Tiempo.
Pero este malentendido no es nuevo. En Historia de la clase media argentina (Planeta), el investigador del CONICET Ezequiel Adamovsky revela cómo este sector es caracterizado hace años como antipopular y clasista, aun cuando no se trate de un grupo ni política ni económicamente homogéneo. En la actualidad, distintos discursos siguen intentando explicar a la clase media como una identidad cerrada: "Los caceroleros destituyentes" o "la gente". 
"Se le imputa y se le asigna pautas de conducta, posturas políticas, que no tienen correlato con un dato empírico. En los últimos tiempos vino instalándose la idea de que la clase media está en contra del gobierno, pero no hay un corte de clase en el voto. No es que la clase media vote antikirchnerismo, ni que las clases bajas voten oficialismo. Hay una diversificación que no se corresponde con esas asignaciones", explicó Adamovsky.  
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jueves, 8 de agosto de 2013

LA CLASE MEDIA ARGENTINA, por Sergio Galateo (para "Mirando hacia adentro")






Cuando  uno se pone a analizar el contexto político económico  actual, lo primero que se encuentra es una fuerte resistencia de parte de los sectores medios   y de los grupos dominantes tradicionales  (sector agro pampeano, importadores y algunos sectores industriales), a las políticas heterodoxas del actual gobierno, incluyendo a sectores de los medios de comunicación audio visuales,  y sectores de la prensa gráfica.
Todos estos sectores  que reclaman  una  mejor administración del estado, creen que son abandonados a su suerte, en varios temas de la actualidad socioeconómica (inflación, impuestos a las ganancias, inseguridad  y la corrupción política) perdiendo de vista la gran cantidad de beneficios que reciben  en sus vidas cotidianas.
Este estado que según ellos es un estado benefactor, que le da al pueblo solo espejitos de colores a cambio de votos (el estado le debe dar la caña para pescar  y no el pescado, frase repetida hasta el  hartazgo por la oposición),  y acusan al actual gobierno de un populismo cargado de autoritarismo y personalismo, producto de la poca formación cultural del pueblo argentino.
Dejándose para si el patrimonio de ser los verdaderos baluartes del ser Argentino, como si existiera tal cosa, como si fuera una situación real el ser Argentino, y tener una serie de  determinadas características (ser cristiano, blanco, universitario y liberal en lo económico, conservador en lo político)  y no otras , nada más alejado de la realidad.  
Pensamientos  estos imbuidos  de carga racistas y discriminatorias, en donde conviven lo peor de las tradiciones conservadoras de nuestra formación nacional desde, Mitre, Sarmiento, y Roca, la lista seria larga, hasta llegar a la última dictadura militar, que se instaló en la Argentina con el doble objetivo de eliminar la resistencia civil a  las transformaciones económicas de la nación y aleccionar al pueblo por medio de la doctrina de seguridad nacional.
Lo que ellos llaman espejitos de colores, son en realidad  beneficios sociales, para los sectores más empobrecidos, que solo lo reciben a cambio de una serie de contraprestaciones que intentan mejorar o incorporarlos  al sistema económico que los abandonó a su suerte en la década del 90.
El  autoritarismo solo lo  ven cuando tienen que pagar el impuesto a las ganancias, cuando le exigen,  que, quien tenga un auto de valores exorbitantes, pague los impuestos que corresponda.  Acusan  de autoritario  a este gobierno, que elimino del código penal  el delito de calumnias e injurias,  donde nunca se reprimió a las manifestaciones populares, y  en todos los medios de comunicación gozan de una libertad nunca vista, en donde los periodista de manera verborragica,  reclaman por la libertad de prensa, al aire en vivo, es un sin sentido, en sí.
Encuentran el populismo  cuando el gobierno, moviliza a la población en grandes festejos populares (el bicentenario, tecno polis  y otros hechos de gran movilización popular) y en los discursos de la presidenta que han  adquirido un rango de proclama directa entre ella y el pueblo, sin intermediarios directo, rompiendo los moldes de las conferencias de prensa o la participación en la sociedad rural y su correspondiente discursó,  y la perdida  de la utilización de los periódicos como nexo.

La presidenta, se situó en las redes sociales desde donde escribe de manera directa y  diaria, sus opiniones y pareceres, eliminando los intermediarios, imponiendo una nueva manera de la acción política y su comunicación  con el pueblo.
En las palabras de la Presidenta creen escuchar a los patrones de estancias coloniales; intentan ver en ella a antiguos patrones de las colonias mandando con mano firme y recta, y sin oposición, a la población inculta de las pampas, como lo sugieren los teóricos europeos. Ellos nos endilgan las limitaciones de los pueblos subdesarrollados en las que ven la condición de los procesos populistas, que se vinculan por el contrario con la falta de una burguesía nacional.
La clase media Argentina, no puede salir del asombro y estupor de ver un gobierno que constante mente trabaja en favor de un aumento en la redistribución de los ingresos por cápita, y  ampliación  de los derechos civiles de las minorías.
Que establece como eje de su patrón redistributivo  de las riquezas  a los sectores  desposeídos  y no a los sectores  agroindustrial, industriales y financistas, por intermedio de una inclusión basada en la distribución de dinero para el consumo interno.
Produciendo una constante incentivación en el mercado interno, por medio de la ampliación de jubilaciones, asignación universal por hijo (sistema compuesto por contraprestaciones, entre el beneficiario y el estado) planes para jóvenes y una gran red de becas para lo estudiantes de todo el país a nivel secundario y universitario, terciarios .
Todas estas políticas redistributivas, son acompañadas por una fuerte incentivación a la industrialización,  y el desarrollo de investigaciones,  por medio de la participación de cuadros científicos repatriados y otros surgidos desde el interior de las propias universidades  nacionales (universidad de carácter público, junto con un circuito de profesorados  y universidades distribuidas por todo el país).
Estos sectores sociales que cuando piensan en el estado lo piensa en sus propias necesidades sin profundizar la gran cantidad de beneficios que adquieren de este modelo  socioeconómico, son beneficiarios desde muchos lugares, este gobierno les garantiza una mejora  en su calidad de vida,  es falsa su afirmación, que  mantienen al país.
Las clases medias reciben una gran cantidad de subsidios, desde los subsidios a los servicios domésticos (gas, luz, y agua), valdría aclarar que estos servicios en otra etapa de la historia Argentina,  si te atrasabas un mes te lo cortaban y te cobraban recargos por la re conexión.
No es solo esto, sus hijos son subsidiados en sus estudios secundarios, muchos de ellos eligen las universidades públicas para recibir la educación superior, de carácter gratuito y con una gran calidad.
Pero los beneficios que la ceguera cultural no le permite ver a estas clases, son a un mayores, el estado les subvenciona el trasporte públicos para ellos y su familia, y como la mayoría posee al menos un auto, el estado subvenciona el combustible para que  dicho profesional se desplace con el vehículo , el estado les garantiza su continuidad y existencia con el modelo, este modelo económico necesita imperiosamente de los trabajadores calificados, los profesionales y empresarios de la clases medias.
La falta de una verdadera conciencia del destino que les tiene asegurado las políticas neoliberales, ya lo conocen de manera muy profunda, pero aun a si, prefieren estar  del lado de  su propio verdugo, pues eso es lo que el neoliberalismo, es  para las clases medias de los países sub desarrollados, un verdugo, un asesino,  no de ellos, sino de sus hijos condicionando su futuro a un destinó de miseria y dependencia.
La opción por la aplicación de políticas que enfríen la economía o estanquen la inflación, todas medidas aplicadas de manera rutinaria en la Argentina desde 1930 en adelante salvo algunas pequeñas excepciones.
Las clases medias en argentina, cada vez que los sectores dominantes entran en crisis, les arrebatan los ahorros de las clases medias de manera compulsivas, en las sucesivas crisis económicas de los países subdesarrollados  la instalación del modelo rentístico financiero por medio de la dictadura, golpeo fuertemente no solo a los trabajadores, sino que luego se llevo puesto los ahorros de las clases medias.
  Es una condena a el estancamiento del consumo y como lo marca la historia argentina, los platos rotos lo pagan los sectores mas pobres, y luego las clases medias.
No es una casualidad este camino, quedo demostrado durante la década del noventa, vimos como el obrero se convirtió de apoco en cartonero y desocupado, para que luego el profesional se convierta en taxista o administre una cancha de pádel, cuando en su vida había jugado al  ping pon.
A modo de conclusión
Resultaría muy significativo que la clase media argentina abandonara su ceguera política e intente por una vez cuidarse a sí misma y al pueblo, esta es muy importante para este modelo de consumo interno, pero no porque es la única que trabaja, como algunos erróneamente a un intentan sostener.
Sino porque se necesitan especialistas, científicos  y profesionales surgidos de esa clase, que peleen codo a codo con los trabajadores para mantener el crecimiento social de manera equitativa y sostenida. Pero no como una dadiva, la clase trabajadora junto con los sectores que fueron expulsados a los confines del sistema  capitalista, necesitan de la clase media, como esta necesita de los trabajadores,  para la construcción de una nación un poco más justa e igualitaria para todo los argentinos.
El desafío que se le presenta a la clase media nuevamente es enorme , ya en el pasado han sabido elegir erróneamente, el lado de los sectores más conservadores, abandonando a los sectores populares a su suerte, que  luego a la vuelta de la esquina les esperaba sin ningún miramiento por su colaboración con dichos sectores.
Este sector deberá romper con su propia tradición y plantar bandera para que  su futuro sea promisorio, abandonar este modelo implicaría a las clases medias el peor de sus destinos socioeconómicos como lo muestran las décadas pasadas.
Por todo esto la clase media definirá no solo su destino sino el de todo el país, esperemos que estén a la altura de los hechos
Hoy nos encontramos en  una interesante encrucijada en el país, tenemos una situación que en la historia  Argentina parece repetirse, pero simplemente es una sensación, ya que la historia no se repite, solo se mantienen las estructuras de la sociedad.
 La estructura es en donde está anclada aquellas similitudes, que dan la sensación o el parecer de la repetición  de los sucesos históricos. Esta estructura que se repite es porque es el sustento del sistema socioeconómico, en el cual se sostiene dicha afirmación errónea.

Sergio Galateo
7 de Agosto de 2013



NOTAS:
1-  Hoy en día  se habla de la nueva clase media, teniendo como variable de la misma, su capacidad de consumo de bienes durables  y no solo como en las décadas del 70 que la medida se establecía, por la adquisición de la casa propia  de cada familias. http://www.iprofesional.com/notas/128955-Pirmide-social-revelan-qu-es-ser-hoy-un-clase-media-y-cunto-se-debe-ganar-para-formar-parte
2- Estamos hablando de las elites que controlan el poder en la Argentina desde  la instalación de la última dictadura militar.
3-  47 Universidad National
4-   Mario Rapoport Revista OIKOS | Escuela de Administración y Economía | Universidad Católica Silva Henríquez




miércoles, 26 de septiembre de 2012

Clase media, por Roberto “Tito” Cossa (para “Página 12” del 26-09-12)



El 26 de julio de 1952, a las 20.25, yo estaba en San Isidro, en la casa de mis parientes peronistas. No lloré porque no los quería, ni a Perón ni a Evita. Esa noche volví a mi casa de Villa del Parque atravesando las calles oscuras y silenciosas.
El bisabuelo inmigrante, a fuerza de trabajo y empeño, logró tener una pequeña zapatería en Parque Patricios. El 6 de setiembre de 1930 salió a festejar por las calles cuando los militares lo voltearon a Hipólito Yrigoyen. Era un gobierno populista y los militares vendrían a poner orden y los argentinos comprarían más zapatos.
El 16 de septiembre yo estaba haciendo el servicio militar, destacado en el Ministerio de Ejército (hoy Edificio Libertador) cuando estallaron los vidrios y el edificio se sacudió. Todos corrimos hacia los subsuelos, una estampida donde se mezclaban coroneles, colimbas y ordenanzas. Estaba asustado. Pero no pensé “¡cómo puede ser que estos criminales bombardeen la Plaza de Mayo, un día hábil, a las 12 del mediodía!”. Pensé, en cambio, que Perón se tenía que ir de una buena vez.
El abuelo tuvo que trabajar mucho desde 1945 para levantar la quiebra de la zapatería que heredó de su padre el inmigrante. Diez años después, el 21 de setiembre de 1955 cerró las tres sucursales y salió a festejar por las calles la caída de Perón.
La llegada de Aramburu y Rojas me produjo alegría. Yo ya era socialista (socialista de Alfredo Palacios), amaba a la clase obrera y pensaba que Perón era un demagogo que sólo les ofrecía pan y circo. Con la Revolución, los trabajadores estarían mejor pero, lo más importante, habría libertad.
El padre estaba feliz con la llegada del liberalismo al poder. Se terminaba, por fin, el estatismo asfixiante. Los dólares circulaban libremente y la gente compraba más y más zapatos en las tres sucursales. El 2 de enero de 2001, acosado por las deudas, se ahorcó en el fondo de su casa de fin de semana.
Un día de 1956 se produjo un altercado callejero entre un chofer de colectivo y un viejo prepotente que manejaba un auto último modelo. “Se terminó la leche de la clemencia”, le gritó el viejo. Vino la policía y fuimos a la comisaría. Yo, como testigo, salí en defensa del trabajador. “Algo no anda bien”, pensé.
El hijo heredó la tenacidad del bisabuelo y del abuelo. En 2005 logró salir de las deudas y en 2010 abrió un local de venta de zapatos en el barrio de la Recoleta, del que está orgulloso. El jueves 13 de setiembre salió a la calle a sacudir una cacerola, indignado porque el Gobierno le cerró la importación de zapatos italianos.
Sesenta años después estoy arrepentido por no haber llorado aquella aciaga noche del 26 de julio de 1952.

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