ÁLBUM DE IMAGENES DE "MIRANDO HACIA ADENTRO"

Todas las imágenes originales producidas por "Mirando hacia adentro" han sido publicadas en un blog satélite llamado "Mirando hacia adentro. Álbum de imágenes".

DEUDA EXTERNA ARGENTINA ON LINE

La página norteamericana "usdebtclock.org" informa segundo a segundo la evolución de las deudas de los países. Vea online y en directo el REENDEUDAMIENTO ARGENTINO presionando AQUÍ.

Translate

Mostrando entradas con la etiqueta Tecnofeudalismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tecnofeudalismo. Mostrar todas las entradas

miércoles, 19 de agosto de 2026

PETER THIEL: "LIBERTAD Y DEMOCRACIA NO SON COMPATIBLES"

 




¿Quién es realmente Peter Thiel y por qué su visión del mundo debería preocuparnos? En este nuevo #ReportajeSR, Patricia Salvador analiza la figura del multimillonario cofundador de PayPal y Palantir, un hombre que ha declarado abiertamente que ya no cree que la libertad y la democracia sean compatibles.


Exploramos su trayectoria desde los pasillos de Stanford hasta su influencia en gobiernos como los de Donald Trump y Javier Milei. Analizamos cómo ha construido una arquitectura de poder basada en la vigilancia masiva, el control de datos y la financiación de una nueva derecha tecnológica que ve en el voto ciudadano un obstáculo para el progreso.


Conviértete en miembro de este canal:

   / @spanish_revolution  


👉 CAPÍTULOS:

00:00 El hombre que ya no cree en la democracia

00:57 Stanford: La fabricación de una ideología

02:33 La Mafia de PayPal: El origen de la red de poder

05:20 El ensayo que lo cambió todo: ¿Libertad contra voto?

09:21 Palantir: El sistema operativo de la vigilancia estatal

12:27 De Trump a Milei: La conquista política global

15:20 Visiones apocalípticas: El anticristo y las vías de escape

17:23 Dialock y el mundo que Peter Thiel quiere construir

19:01 La pregunta desde Spanish Revolution y cierre


📺 Otros #ReportajeSR


⚫ BLACKCORE: la GUERRA INVISIBLE de ISRAEL contra la DEMOCRACIA --    • BLACKCORE: la GUERRA INVISIBLE de ISRAEL c...  


👁️ INFORME PALANTIR: Soberanía técnica vs Control Social --    • INFORME PALANTIR: Soberanía técnica vs Con...  


⚔️ ¿Puede la ULTRADERECHA ganar la BATALLA CULTURAL? --    • REPORTAJE COMPLETO: ¿Puede la ULTRADERECHA...  


🔴 LA CRIADA DE GILEAD: Por qué Erika Kirk es la figura más peligrosa para el feminismo --    • LA CRIADA DE GILEAD: Por qué Erika Kirk es...  


✝️ El PLAN detrás del AUGE del EVANGELISMO CONSERVADOR --    • El PLAN detrás del AUGE del EVANGELISMO CO...  


🎯 LAVENDER: el ALGORITMO que DECIDE quién MUERE --    • LAVENDER: el ALGORITMO que DECIDE quién MUERE  


🇵🇸 ISRAEL está cambiando las REGLAS del MUNDO (Con OLGA RODRÍGUEZ)  --    • ISRAEL está cambiando las REGLAS del MUNDO...  


domingo, 2 de agosto de 2026

HARRY MILEI Y LA ORDEN DE LA ROSCA FLOJA, por Carlos Caramello




Por Carlos Caramello / 1 de agosto de 2026


“No lo recuerdo al señor…

Me parece un desconocido visto de atrás”.


Jorge Luis Borges – Adolfo Bioy Casares


Todo empezó en Brasil, durante la “escapadita” para apoyar la candidatura de Flávio Bolsonaro (porque total, acá, en Argentina, no pasa nada… está todo bien). Sobregirado, como le ocurre cuando no lo medican adrede, Harry Milei ofreció un show ignominioso, insultando al presidente Lula, al juez Alexandre de Moraes y bailando su propio pogo personal al punto de, como de costumbre, terminar exhibiendo su consabido pañal. Continuó en Perú, donde asistió a la asunción de la nueva presidenta, Keiko Fujimori y, de paso, recibió otro doctorado trucho de otra universidad ídem, la San Martín de Porres, que también ha reconocido con esa distinción a personalidades como Joseph Ratzinger, Mario Vargas Llosa y Guillermo Lasso, todos de la derecha rampante.


Volvió a la Argentina para hincarse a los pies de Kristalina “Umbridge” Georgieva, que pasó en vuelo rasante para bajarnos línea y sentar sus reales y culminó con una Cadena Nacional grabada en donde anunció su proyecto de modificación de la Carta Orgánica del Banco Central con un montón de datos falsos entre los que coló que la inflación de 1935 a la fecha resultó del 12.819.532.788.614.400.000%, un dislate que apenas si sirve para entender que el tipo no está bien.


Da vergüenza. Da rabia. Da miedo. La escalada de violencia inútil; la peligrosidad de su discurso delirante; la sarta de mentiras, invenciones engañosas, falacias argumentativas y embustes de todo tamaño sumados a los insultos, las vulgaridades, la soberbia, la mitomanía y otras psicopatías varias hacen muy difícil estar allí, tratando de analizar la locura, la inmoralidad y el deterioro de un personaje roto que goza destrozándonos la patria.


Duele tanto verlo a él como ver a buena parte del país haciéndole los coros; sobre todo esa Argentina de los poderosos, los cínicos y los aprovechados. Dirigentes políticos, sociales y empresariales capaces de las más despreciables iniquidades a cambio de unos estipendios, no importa en qué cantidad ni en qué moneda: siempre escasos para pagar el sufrimiento de millones que, perdido todo, entregan hasta el honor.


Pero lo que más duele, lo que angustia y desespera, es la quietud de millones. La resignación disfrazada de arrogancia. La necedad con los ropajes de la suficiencia. La ignorancia supina de esa clase media fatua que ha recibido educación, salud, todas las oportunidades y ventajas de gobiernos que administraron a favor del pueblo; que ha viajado, que ha ahorrado y que hoy, en la más absoluta lona, empujada al averno del monotributo, el laburo de plataformas y los créditos impagables, se niega a reconocerse en el espejo de su propia decadencia y, pour la gallerie, se inmola en el altar de quién sabe qué cambio.





Virreinato de redes

Juan José Castelli, la voz de la Revolución de Mayo, fue encomendado por la Primera Junta para detener la insurrección que había nacido en Córdoba, encabezada por Santiago de Liniers, ex virrey y héroe porteño durante las invasiones inglesas. El levantamiento fue rápidamente sofocado y los conspiradores aprehendidos. Llegó entonces la orden de fusilarlos y “el orador de Mayo”, como lo conocían sus compañeros, no dudó ni un instante. “Castelli no era feroz, ni cruel; obraba así, porque así estábamos comprometidos todos a obrar… Hombres de nuestro temple no podían echarse atrás”, lo explicaría, luego, Nicolás Rodríguez Peña. Había que hacer lo que había que hacer. Y se hacía. Un patriota… distinguido y “recordado” con un pasaje de apenas 4 cuadras que se pierde en el corazón del Once comercial y al que se conoce como “la calle de las bombachas”


Juan Manuel de Rosas, el prócer que nombró a nuestra patria: Confederación Argentina; el que dictó la Ley de Aduanas; el que sancionó la Ley Agraria; el que creó la Casa de la Moneda; el que dio la gloriosa batalla de la Vuelta de Obligado gracias a la cuál celebramos hoy el Día de la Soberanía nacional; el hombre al que el General San Martín le legó su sable “como una prueba de la satisfacción, que como Argentino he tenido al ver la firmeza que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los Extranjeros que tratan de humillarla”; otro de los que nunca se echó atrás. No se lo recuerda ni se lo homenajea en ninguna de las arterias porteñas; ni en las importantes ni en las secundarias. Alguna vez, durante el tercer gobierno de Perón, una avenida del barrio de Belgrano llevó el nombre del Brigadier General pero, los “nacionalistas” del Proceso prefirieron que recuperara el de Monroe, en honor al quinto presidente de los Estados Unidos.


Bernardino Rivadavia, personaje escurridizo del que los argentinos harían bien en recordar que pretendía asesinar a San Martín cuando éste quería regresar a la patria y que, con su pedido de un crédito por 1 millón de libras esterlinas a la compañía bancaria londinense Baring Brothers dio inicio a la deuda externa de nuestro país, hizo todo lo contrario a lo que se debía. Porque el dinero nunca llegó. Y los papeles que sí llegaron (menos de la mitad del monto del empréstito) no cumplieron los objetivos por los que el dinero había sido solicitado. Y, sin embargo, la Avenida que atraviesa de este a oeste la capital de la Argentina, la más larga e importante de la ciudad con sus 35 kilómetros de extensión, lo distingue: el del presidente más entreguista hasta Javier Milei.


Hay, de alguna manera, un falseamiento de la historia. Una suerte de decisión de birlarnos el sentido y fin de la construcción de nuestra patria. Un manejo artero de la importancia de nuestros héroes por exaltación u ocultamiento a la hora del homenaje que representa, por ejemplo, el nombre de una arteria. Y también una flagrante deshistorización. En esa lógica mentirosa; con esa herramienta perversa, los argentinos hemos crecido en el entendimiento de que, por ejemplo, la deuda externa pueda ser algo normal; que defender nuestra soberanía es cosa de tiranos y que la justicia social “es una aberración” y una “cuestión de ladrones”.


Por eso Kristalina “Umbridge” Georgieva, titular del Fondo Monetario Internacional (con el que nuestro país tiene una deuda de más de 57.000 millones de dólares, todos tomados por Luis Caputo como ministro de Macri y de Milei) puede llegar a la Argentina y, con el beneplácito del profesor “Severus” Trump, presidir una reunión del Gabinete Nacional, dar una conferencia de prensa en inglés en la que nos indica cómo debemos vivir y sufrir, y luego darse una vueltita por Vaca Muerta, la segunda reserva de gas no convencional y la cuarta de petróleo no convencional del mundo, como quien pasea por el jardín de su casa.


Y no pasa nada. No se llenan las calles de argentinos repudiando su presencia; no hay marchas y/o manifestaciones y/o movidas para echarla a ella y a su nefasto organismo multilateral de crédito para siempre. Un proyecto de ley de Máximo Kirchner para “ordenar” la relación con el Fondo; alguna nota de rechazo; un emoji de desagrado, y la invisibilización de cualquier declaración relevante en contra de la presencia y de las impertinencias de Georgieva, como la del gobernador Kicillof. Somos lo que hacemos y, de verdad, no hacemos lo necesario. Ni siquiera lo imprescindible. Y en esto, el FMI tiene cómplices que exceden a Milei.





Pelea embrujada

Los libertarios no saben negociar. Tienen la materia rosca política flojita. Compran bien, eso sí. Porque compran de a uno. Y extorsionan mejor. Pero del arte del consenso, ni mu. Por eso cuando tienen que discutir sus roles y espacios internos, todo se vuelve una bolsa de gatos con un perro adentro.


Esta semana, la vicepresidenta, Victoria “Minerva” Villarruel -la bruja buena (?)- le cortó el rostro a su compañero de fórmula con el asunto de su estabilidad emocional. “Me preocupa profundamente que el presidente de la Nación replique insensateces e inventos. Tengo genuina preocupación por su estado y por las persecuciones imaginarias que replica en Argentina y el exterior”, tuiteó luego de que Milei le diera RT a un delirante post de Lilia «Bellatrix» Lemoine. Presto al combate con varitas mágicas virtuales, llegó el nuevo alcahuete presidencial, Diego “Colagusano” Santilli (recordar que ese animago se convierte en rata) para pedirle la renuncia a la Vicepresidenta. ¡Caramba con los institucionalistas de baja intensidad!


¿Diferencias ideológicas? Negocios. Sólo negocios. Faltando más de un año para las elecciones de 2027, los personajes se están midiendo la ropa y, según la encuesta que te muestren, Victoria “Minerva” Villarruel mide mejor que cualquiera de la casa libertaria. Pero en los alrededores del presidente, necesitan otra realidad: Karina “Lucius” Milei ha dado órdenes precisas para que no les escupan el asado a la hora de los otros brujos; los nuevos hechiceros de Silicon Valley. Esos que verán como su emprendimiento en la Argentina se concreta o se frustra dependiendo de cómo salga la votación del próximo jueves en el Senado.


Peter “Scrimgeour” Thiel y su banda de mortífagos espera que se derogue la Ley de Tierras para reconfigurar económica, demográfica y territorialmente nuestro país. También piensa aprovechar los incentivos del Super RIGI. Esto, sumado a la mano de obra barata y la visión de un Estado concebido como maquinaria bélica nos proyecta una Argentina en serios problemas, todos vinculados al

aceleracionismo, el transhumanismo y la desregulación tecnológica.


¿Puede fallar? Seguramente. La palabra y la acción del pueblo comienza a manifestarse. Pero, si eso ocurriese, nos quedarán los daños ambientales y humanos que produzcan estos tecno-feudales que, si protestamos, acudirán al CIADI reclamando la “estabilidad jurídica” que promete y garantiza la legislación que promueve Milei. Todo ganancia. Ninguna pérdida para los nigromantes de la Inteligencia Artificial.





¿Jueces o dementores?

En esta película repleta de malos, el peor -sin lugar a dudas- es Mauricio “Voldemort” Macri: dueño de medio centenar de jueces (tal vez algunos más) que por su estratégica distribución han amañado toda posibilidad de justicia en la Argentina. Esto debiera ser tenido en cuenta por Cristina Kirchner, su entorno político y sus abogados que, legítimamente (porque todo mundo tiene derecho a llevar su defensa a las últimas instancias) han pergeñado una acción para liberarla en tribunales internacionales.


A través de una carta abierta, la ex presidenta dio a conocer su futura estrategia. Para llevarla a cabo se sumaron al equipo que coordina el Dr. Carlos Beraldi, dos nuevos abogados, el español Javier Borrego y el brasileño Rafael Valim, este último ligado a la liberación del presidente Lula Da Silva. En ese espejo se mira Cristina Kirchner que hará cuatro presentaciones ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU: una medida cautelar para revertir su inhabilitación política, otra para cambiar las condiciones de su prisión domiciliaria, una tercera para modificar la composición de la Corte Suprema y, la cuarta, avanzar sobre el tema de fondo.


Pero Argentina no es Brasil. Nuestra burguesía nacional tiene menos de nacional que de burguesía, mire. Y la Justicia, por estos sures, está lo suficientemente cooptada como para que las cosas no funcionen como en tierras cariocas, donde el Supremo Tribunal Federal, cuando observó que Bolsonaro les destruía el país, fueron a buscar al único que podía remediarlo y a quien ellos mismos habían metido preso: Lula.


Por eso hay que mirar para el lado de los jueces que responden a Macri; de los empresarios que prefieren perder dinero antes que tener al peronismo en el poder y de las operaciones de prensa inteligentes, como el análisis de Carlos Pagni en el ciclo “Nube de Palabras”, que conducen Diego Sehinkman y Carlos Manzoni en NOW97.9. En ese programa de entrevistas, el analista político número 1 de la derecha vernácula (muy por sobre los sicarios mediáticos pagos por el mileísmo apátrida) elaboró una teoría sobre la posibilidad de un pacto entre el Presidente y Cristina que, a cambio de su libertad (vía indulto), rompería el peronismo a favor de una reelección del líder libertario. Claro que lo dice Pagni, hombre de La Nación, ligado a Mauricio Macri (que también coquetea con el 2027) y operador de lo más conspicuo del Círculo Rojo.


“Nada nuevo bajo el sol” dice el Eclesiastés. Especulaciones. Sentencias. Más operaciones mágicas que en el Hospital de Hogwarts. Más soledad que la del verdadero Harry Potter llegando al Andén 9 y ¾ de la estación de Londres. Algunos piensan en la batalla final. Otros creen que sólo se trata de humo de colores que distrae la atención de los pocos que, de verdad atienden. Acaso falte en la saga el capítulo “Harry Miley y las reliquias del pañal sucio”… pero todavía hay que escribirla.


Por Carlos Caramello.-



Publicado en:

https://deudaprometida.com/harry-milei-y-la-orden-de-la-rosca-floja/




jueves, 9 de julio de 2026

ARIEL GARBARZ: "LA RENDICIÓN SE VA A EJECUTAR EN LA NUBE"

 



@GarbarzAriel



Hoy, Día de la Independencia, digamos la verdad de la milanesa digital y de las IA dominantes.

Thiel no volvió a EE.UU. porque fracasó en la colonia.

Volvió porque ya abrió la puerta.

Vino, midió el nivel de entrega de Milei y confirmó que la Argentina está disponible para la IA militar, los datacenters, la energía barata, los datos públicos y la infraestructura crítica.

Palantir no necesita poner bandera en la Patagonia.

El colonialismo digital entra con contratos, nubes, servidores y “modernización del Estado”.

OpenAI aparece con su promesa de megadatacenter. Otros vendrán atrás.

El negocio es convertir a la Argentina en zona barata de cómputo, energía y datos para la IA del imperio.


Y mientras tanto, gobernadores chupamedias y extorsionados con la coparticipación posan en Tucumán junto al virrey Milei, con la suspensión de las PASO sobre la mesa, como si la Independencia fuera una escenografía para entregar la República.


Buena parte de la oposición sigue sumergida en sus miserias personales, peleando por lapiceras que ya no servirán para nada cuando la República no exista más.

Encerrados en una burbuja inflada por un pueblo colonizado, desmovilizado y cada vez más decepcionado mirando esas internas de mierda con indignación y una creciente antipolitica muy peligrosa para poder recuperar la democracia 


La próxima dictadura puede venir sin tanques.

Puede venir con datacenters.

Y esta vez el acta de rendición no se va a firmar en Tucumán.

Se va a ejecutar en la nube.




martes, 30 de junio de 2026

CÓMO BLINDAR LA DEMOCRACIA

 



Adrián Ramírez

@_adrianramirez_


🛡️🗳️ | 


Los procesos electorales se enfrentan cada vez más a la amenaza de intervenciones tecnológicas trasnacionales. Y las urnas ya no son el objetivo, sino la última instancia de un hacking electoral* que urge entender para defender las democracias:


*Hacking electoral: operaciones de asalto técnico, psicológico e informativo destinadas a vulnerar, alterar o deslegitimar los componentes de un proceso democrático para preconcebir un resultado o destruir la confianza institucional.


1/ Las tres capas del ataque


El dispositivo de demolición opera de forma coordinada sobre tres dimensiones estructurales:


I. Capa de Infraestructura: Ataques DDoS y ransomware dirigidos a colapsar la difusión de resultados e inducir un pánico automatizado por "fraude".


II. Capa Lógica: Inyección de puertas traseras (backdoors) en el software de escrutinio para desviar porcentajes quirúrgicos de votos sin activar alertas.


III. Capa Cognitiva: El uso de la infraestructura algorítmica de las Big Tech para secuestrar la psicología de las masas.


2/ El vector de la manipulación


En la capa cognitiva, lo que se hackea es la atención ciudadana. A través del data mining, se extraen perfiles psicométricos para inyectar campañas de miedo personalizadas. 


Luego, el astroturfing (granjas de bots coordinadas), altera el algoritmo de recomendación de las plataformas para viralizar difamaciones artificiales e inundar el ambiente de deepfakes cuyo objetivo no es persuadir al electorado, es paralizarlo o radicalizarlo por saturación.


3/ El laboratorio iberoamericano


Los débiles marcos regulatorios se han convertido en el tablero ideal para la experimentación de la Alt-Right y las corporaciones de desinformación.


Desde la extracción de datos psicológicos de Cambridge Analytica en México y Brasil, hasta la industria de la desinformación masiva de META, pasando por el espionaje de grado militar (Pegasus) en Cataluña y El Salvador para sabotaje. Iberoamérica (alta también en Colombia) conoce bien este asedio.


4/ Los dueños del juego


La capacidad computacional para desplegar esta guerra se concentra en tres actores fácticos:


I. Agencias de Inteligencia: Ciberespionaje militar de potencias en pugna geopolítica.


II. Mercenarios Digitales: Firmas privadas que comercializan desinformación encubierta y hackeo por encargo.


III. Dueños de la Infraestructura (Big Tech): Corporaciones privadas con el poder absoluto de alterar el humor social de una nación modificando una sola línea de código en su algoritmo.


5/ El Blindaje Democrático 


Defender la democracia en el siglo XXI no consiste en aislar al Estado de la tecnología (desconectarse hoy es la utopía inconveniente), sino en alcanzar la soberanía digital. Y eso exige erigir tres trincheras urgentes:


I. Auditoría Radical: Software de escrutinio Open Source, auditable por universidades y partidos, sellado criptográficamente y respaldado obligatoriamente por el voto físico en papel.


II. Regulación de la IA: Prohibición estricta de la microsegmentación psicográfica en campañas y obligación legal de etiquetar todo contenido sintético. Además, apertura obligatoria de las cajas negras algorítmicas durante periodos electorales.


III. Inmunología Digital: Creación de agencias nacionales de ciberdefensa orientadas a la alerta temprana de anomalías e inyecciones de capital extranjero, junto a programas masivos de higiene mediática.


Seamos claros. La transición hacia un modelo tecnofeudal no es una advertencia; es un hecho consumado y la ilusión de que el debate público sigue vivo ha sucumbido ante la realidad: las reglas del juego son propiedad de las corporaciones aliadas a potencias extranjeras.


La buena noticia es estar a tiempo de asumir el desafío urgente de esta era: transicionar del modelo tecnocrático tutelado hacia una arquitectura digital soberana, auditable y transparente. La mala noticia es que ese tiempo se acaba.





lunes, 1 de junio de 2026

LA ESTRATEGIA DE LA PROLETARIZACIÓN COGNITIVA, por Adrián Ramírez

 




@_adrianramirez_

·

El capitalismo digital ha sacrificado la histórica promesa de ascenso social en pos de la proletarización cognitiva (Stiegler): el deterioro estratégico y global de las capacidades intelectuales a través de las plataformas:


ETAPA 1. Captura de la heurística (La extracción del método)


El software y los modelos de Inteligencia Artificial no se limitan a almacenar datos; absorben la heurística profesional: la intuición, los giros creativos y los criterios técnicos refinados tras años de estudio y experiencia.

Lo que antes constituía el valor diferencial e intangible de los originales, ahora queda archivado y codificado como inputs de entrenamiento para alimentar al algoritmo. El sistema aprende a "pensar" y actuar como el profesional.


ETAPA 2. Gramatización y pérdida de agencia (El humano como auditor)


Una vez que el sistema ha codificado el conocimiento, ocurre lo que Stiegler denominó la pérdida de saber: la plataforma invierte la dirección del flujo. El profesional ya no crea desde un lienzo en blanco, sino que se convierte en un auditor de soluciones prefabricadas.

El diseñador ya no inventa la estética, parametriza una plantilla.

El programador no escribe código, corrige la sintaxis generada por la máquina.

Al reducir el intelecto a mano de obra de supervisión, el pensamiento original se atrofia por desuso.


ETAPA 3. Subsumción métrica (La estandarización del ritmo)


Al mediar todo el trabajo intelectual a través de una interfaz común, la calidad crítica y la profundidad conceptual se vuelven invisibles para el sistema. El algoritmo deshumaniza el rendimiento reduciéndolo a variables puramente cuantificables: velocidad del flujo, entregas por minuto y tasas de retención. El ritmo biológico y cognitivo del trabajador se somete por completo a la optimización técnica de la plataforma; la creatividad queda subordinada a la métrica.


ETAPA 4. Comoditización y subasta global (La devaluación del mercado)


Como consecuencia de las etapas anteriores, el profesional es despojado de su singularidad. Al estar el conocimiento "enlatado" y los procesos estandarizados, el trabajador intelectual deja de ser indispensable para convertirse en un componente genérico e intercambiable.

El empleo entra de lleno en las dinámicas de la gig economy: una subasta internacional en tiempo real donde el profesional compite contra millones de trabajadores precarizados, empujando el valor del salario intelectual hacia el piso de la mera subsistencia.


Así, al otro lado de la obnubilación por las innovaciones, el tecnofeudalismo no está automatizando tareas, está automatizando sujetos: el capitalismo tardío lo que ha hecho es subir el cerebro a la línea de montaje 


Ya no somos mentes libres en la era de la información. Somos los nuevos obreros del tecnofeudalismo, atrapados en una cadena de producción invisible donde el software extrae el valor de nuestro intelecto y nos devuelve la alienación de una pantalla.




miércoles, 7 de enero de 2026

La UE contra la democracia: sanciones en lugar de Estado de derecho | Patrik Baab / Pascal Lottaz

 






7 ene 2026

¿Cómo se llama una forma de Estado en la que, en materia de política exterior, se puede perseguir y hostigar a los ciudadanos y ciudadanas hasta llegar a claras violaciones de los derechos humanos? ¿Y todo ello dentro de una estructura en la que se puede elegir libremente a los representantes estatales y supranacionales? Exacto, no tenemos una palabra para ello. Pero “antidemocracia” no sería una mala descripción. Hasta ahí llega mi invitado de hoy, el renombrado periodista y publicista alemán Patrik Baab.  

Hablamos sobre las sanciones contra Jacques Baud, Nathalie Yamb, Hüseyin Dogru y otros ciudadanos de la UE o del espacio Schengen, así como sobre su trabajo para hacer algo al respecto como periodista y con un nuevo formato en YouTube.  

Apóyanos aquí: https://pascallottaz.substack.com  

O a través de nuestra tienda: https://neutralitystudies-shop.fourth...


Original Video:    • Die EU bringt die Anti-Demokratie: Sanktio...  

Original Transcript: https://www.video-translations.org/tr...

Translated Transcript: https://www.video-translations.org/tr...

Produced by: Neutrality Studies

Originally Published on: 2026-01-07

Translations by: www.video-translations.org

Disclaimer: Read by A.I. Voices. Auto-translated.


This video is owned by this channel.

jueves, 28 de enero de 2021

"Somos más débiles que los algoritmos". Entrevista a Cédric Durand realizada por Eduardo Febbro (para "Página 12" del 24-01-21)

 


24 de enero de 2021

Entrevista a Cédric Durand, autor de "Tecno-Feudalismo, crítica de la economía digital"


Vivimos en un feudalismo propio a los tiempos modernos, muy alejado de la libertad y la equidad prometida por las nuevas tecnologías, postula este economista, profesor de La Sorbona.

Por Eduardo Febbro


Desde París. Todos las esperaban y las anticipaban como un Mesías restaurador y al final apareció un monstruo. En realidad, vivimos en un feudalismo propio a los tiempos modernos, muy alejado de la libertad y la equidad prometida por las nuevas tecnologías. Bajo el manto de una retórica de progreso e innovación se esconde el más puro y antiguo látigo de la dominación. Las nuevas tecnologías son todo lo contrario de lo que prometen. Esa es la tesis de un brillante ensayo publicado por el investigador Cédric Durand: "Tecno-Feudalismo, crítica de la economía digital" (Technoféodalisme: Critique de l'économie numérique). Durand demuestra cómo, en contra de lo que circula en los medios, con las nuevas tecnologías, en vez de civilizarse, el capitalismo se renovó hacia atrás. Se instaló en el medioevo con los útiles de la modernidad. No dio ni nos hizo dar un salto hacia el futuro, sino que se replegó hacia atrás y, con ello, resucitó las formas más crueles de la dominación y el sometimiento. El mito de la Silicon Valey se derrite ante nosotros: acumulación escandalosa de ganancias, tecno dictadores, desigualdades sociales indecorosas, desempleo crónico, millones de pobres suplementarios y un puñado de tecno oligarcas que han acumulado fortunas jamás igualadas. La tan cantada “nueva economía” dio lugar una economía de la dominación y la desigualdad. La tesis del libro de Cédric Duran es un viaje al revés, una desconstrucción de los mitos tecnológicos: la digitalización del mundo no ha conducido al progreso humano sino a una gigantesca regresión en todos los ámbitos: restauración de los monopolios, dependencia, manipulación política, privilegios y una tarea de depredación global son la identidad verdadera de la nueva economía.



Economista, profesor en La Sorbona,  Durand es un especialista de la organización de la economía mundial y de la dinámica del capitalismo: empresas multinacionales, deslocalizaciones, globalización, cadenas mundiales de producción. Con este ensayo su análisis irrumpe en el terreno de un mito tecnológico que nos consume y adiestra cada día . Como lo demuestra en esta entrevista realizada en París, al mito de la nueva economía le quedan pocas alas para seguir volando. Su verdadero rostro está aquí.


---Envuelta en mitos, manipulaciones, egoísmos y sueños de progreso humano ¿ cuáles son los verdaderos resortes de la economía digital ?


---Tiene varias dimensiones. Primero hubo lo que se llamó “la nueva economía digital” cuya idea general consistía en que se aplicarían nuevas reglas al funcionamiento de la economía gracias al empuje de las tecnologías de la información y la comunicación. A partir de 1990 esta idea acompañó la renovación del neoliberalismo: innovación, emprendimiento, protección de la propiedad intelectual fueron las ideas portadoras. Se decía que gracias a las tecnologías de la información y de la comunicación como a toda la esfera digital habría un montón de costos que se anularían y que de allí surgiría una nueva era de prosperidad. Fue todo lo contrario.


---En realidad, ha sido un cuento que congeló la prosperidad colectiva.


---Reconozco, desde luego, que con la aparición de los soportes digitales hubo algo nuevo que brotó, pero, sobre todo, lo que intento demostrar es que, contrariamente a lo que se anunció, no vimos un horizonte radiante del capitalismo sino todo lo contrario, es decir, una degradación del capitalismo. La economía política digital consiste en admitir al mismo tiempo el salto tecnológico como los cambios institucionales que lo acompañaron, que se resume principalmente en uno: el endurecimiento del neoliberalismo. El resultado de todo esto es que no hemos asistido a una nueva prosperidad del capitalismo ardiente, sino a todo lo contrario, o sea, a un capitalismo en vías de regresión. 


---Otra de las perversiones escondidas de esa nueva economía es el acrecentamiento de las injusticias en las relaciones sociales y, por consiguiente, un cambio de perspectiva de esas relaciones. Usted ha definido ambas tendencias como la instauración de un “tecnofeudalismo”, de una economía digital feudal.


---Si, efectivamente. En mi libro demuestro que lo que está en juego dentro de la economía digital es una reconfiguración de las relaciones sociales. Esta reconfiguración se manifiesta a través del resurgimiento de la figura de la dependencia, que era una figura central en el mundo feudal. La idea de la dependencia remite al principio según la cual existe una forma de adhesión de los seres humanos a un recurso. En el seno del mercado hubo una monopolización, por parte del capitalismo, de los medios de producción, pero estos medios han sido plurales. Los trabajadores debían encontrar trabajo y, en cierta forma, podían elegir el puesto de trabajo. Existía una forma de circulación que daba lugar a la competencia. En esta economía digital, en este tecno-feudalismo, los individuos y también las empresas adhieren a las plataformas digitales que centralizan una serie de elementos que les son indispensables para existir económicamente en la sociedad contemporánea. Se trata del Big Data, de las bases de datos, de los algoritmos que permiten tratarlas. Aquí nos encontramos ante un proceso que se autorefuerza: cuando más participamos en la vida de esas plataformas, cuando más servicios indispensables ofrecen, más se acentúa la dependencia. Esta situación es muy importante porque mata la idea de competición. Esta dominación ata a los individuos a este trasplante digital. Este tipo de relación de dependencia tiene una consecuencia: la estrategia de las plataformas que controlan esos territorios digitales es una estrategia de desarrollo económico por medio de la depredación, por medio de la conquista. Se trata de conquistar más datos y espacios digitales. Y adquirir más y más espacios digitales significa acceder a nuevas fuentes de datos. Entramos aquí en una suerte de competición donde, a diferencia de antes, no se busca producir con más eficacia, sino que se trata de conquistar mas espacios. Este tipo de conquista es similar al feudalismo, es decir, la competición entre Lores, la cual no se manifestaba por la mejoría de las condiciones sino en una lucha por la conquista. Ambos elementos, o sea, la dependencia y la conquista de territorios, nos acercan a la lógica del feudalismo.


---Es una lógica reactualizada a través de soportes ultra modernos: algoritmos y depredación feudal.


---Efectivamente. El punto decisivo de la economía digital radica en que esta evoluciona a ritmo lento. Al revés de la lógica productiva propia al capitalismo, donde los capitalistas estaban obligados a invertir para hacerle frente a la competencia, aquí, en la economía digital, paradójicamente, al apoyarse en la lógica de la depredación, se lleva a cabo una suerte de innovación muy orientada hacia la conquista de datos y no hacia la producción efectiva. El estancamiento que caracteriza al capitalismo contemporáneo, o sea, desempleo endémico, retroceso del crecimiento, malos salarios, en suma, todas estas fallas económicas están asociadas a un comportamiento dentro del cual la depredación se superpone a la producción.


---Usted se burla de esa idea promovida en los medios según la cual la economía digital es la expresión más acabada de una economía civilizada. Muy por ele contrario, es un brutal paso atrás.


---Asistimos a una regresión, a un retroceso socioeconómico. En vez de pasar a una forma más civilizada, más elaborada, más apropiada a la felicidad humana, los soportes digitales nos conducen a volver a formas arcaicas que creíamos superadas con la modernidad.


---Usted, en su obra, señala el reemplazo que se produjo para que este arcaísmo lo domine todo: esta economía digital reemplazó al consenso de Washington por lo que usted llama el consenso de la Silicon Valey. Sin embardo, ese reemplazo no cambio nada porque funciona según las mismas exigencias: reformas, precarización del trabajo, el mercado, la financiarización de la economía. ¡Como antes !


---El consenso de la Silicon Valey le agrega al consenso de Washington una capa suplementaria. La gran racionalidad del consenso de Washington consistió en decir que la planificación no funcionaba más porque la Unión Soviética fracasó. Por consiguiente, lo que hace falta es liberar los mercados. El consenso de la Silicon Valey se empieza a elaborar en los años 90 y se cristaliza en los años 2000 cuando el neoliberalismo estaba en dificultad. La década de los 90 fue una década de crisis financiera. Se dijo entonces que afirmar que el mercado funcionaba espontáneamente no era suficiente. La capa que agrega el consenso de la Silicon Valey consiste en enunciar que hace falta alentar a los innovadores, que hace falta respaldar a los emprendedores. Y para llevar a cabo eso es preciso dejar que los mercados funcionan con más libertad y, al mismo tiempo, proteger los intereses de los innovadores y de los creadores de empresas. Inmediatamente se adoptaron medidas muy duras para proteger las ganancias del capital, siempre con esa lógica: proteger e incitar para favorecer la innovación.


---Todo esto se plasmó con una salsa de ideas oriundas de los años 70 y mezcladas luego con mucho oportunismo para desembocar en lo que usted define como un mundo del cual no podemos escapar.


---Hubo, para empezar, una reapropiación de la ideología californiana, una ideología pro técnica y pro individual. Esa ideología de California facilitó la retórica que luego respaldará los lineamientos del consenso de la Silicon Valey. Y en lo que concierne a este mundo que nos encierra, bueno, es el mundo donde impera el Big Data, el cual termina por conocernos mejor que nosotros mismos. La lógica de la vigilancia acaba por trascender a los individuos y en ella hay como un camino sin salida. No podemos escaparnos de ese mundo porque, individualmente, somos más débiles que los algoritmos. Estamos dominados y guiados por ellos. No hay una solución individual para la protección de los individuos ante los soportes digitales. Por el contrario, hay que reflexionar en la manera en la que, colectivamente, podemos emanciparnos de ellos preservando espacios de la existencia que no estén totalmente dominados por este sistema. Es una discusión política y no tecnológica.


---Todo es exactamente al revés en este universo digital. Lo moderno se viste de feudal, hasta la aparente horizontalidad se torna en un abismo vertical donde reina la desigualdad y la injusticia social y la tan promovida iniciativa personal se convierte en un monopolio espantoso.


---Lo que observamos es que estamos en un momento de re-monopolización. Finalmente, el soporte digital debía reducir los costos y, por consiguiente, facilitar la competición, pero ocurrió lo contrario. Se vino un movimiento de monopolización muy poderoso. Las plataformas lo controlan todo y cuando algo está fuera de su control compran a las empresas que compiten con ellas. Monopolizan todo. Este fenómeno de concentración conduce a que las estructuras económicas se endurezcan, sean más rígidas en vez de airearlas como lo proponía la promesa inicial. Esto acarrea consecuencias muy importantes en el campo de las desigualdades económicas. Las grandes ciudadelas digitales son capaces de concentrar volúmenes de ganancias considerables. Esas ganancias son redistribuidas primero entre los accionistas y, luego, en una capa de empleados. Lo que vemos en esta economía digital modelada por el neoliberalismo es un acrecentamiento de las desigualdades. Lejos de ser un mundo de oportunidades es un mundo donde, finalmente, las polarizaciones se acentuaron.


---El robo de datos, el espionaje, y el posterior tratamiento por los algoritmos es algo ya bien probado. Usted le agrega una idea a esa expoliación planetaria: al extraer nuestros datos están capturando nuestra potencia social.


---Se tiende a pensar que lo que hacen las empresas es tomar nuestros datos personales, individualmente. Sin embargo, nuestros datos personales, como tales, aislados, carecen de valor y de utilidad. En cambio, esos datos son útiles y se convierten en una fuerza cuando están comparados con los datos de los demás. En esa comparación, en ese cruce de datos, aparecen rasgos que hacen de nosotros seres humanos en sociedad. Como individuos estamos gobernados por reglas similares. Al final, lo que hace el Big Data es revelar esa potencia social. Esa potencia nos es inaccesible individualmente, pero se torna visible cuando se puede observar y comparar el conjunto de los comportamientos de los individuos. El Big Data revela otra cosa que va más allá de lo que cada uno de nosotros es capaz de ver, y que nos es restituida bajo la forma de perfiles mediante los cuales se modifican los comportamientos. Google o Netflix podrán así guiarnos según nuestras tendencias. Pero al hacer eso lo que están haciendo es reenviarnos algo que aprendieron del conjunto de la comunidad. Precisamente, esa capacidad para remitir, reenviarnos, las informaciones de la comunidad de los individuos es la que se encuentra en la base del principio de dependencia que evoqué hace un momento.


---Estamos en el corazón de lo que usted conceptualizó como “la renta de lo intangible”.


---La renta de lo intangible significa que si somos capaces de controlar esos elementos también podremos obtener beneficios económicos, independientemente del esfuerzo productivo que se haya realizado. Es la definición misma de la renta, o sea, obtener ganancias sin esfuerzos productivos. Los intangibles son los activos como las bases de datos, las marcas, los métodos de organización, o sea, todo lo que se puede repetir al infinito sin costos. Lo tangible, por ejemplo, son las herramientas, las máquinas, etc. Las producciones de hoy son una mezcla de tangible e intangible. Sin embargo, si separamos a los propietarios de lo tangible de los propietarios de lo intangible, vemos enseguida que, cuando más aumenta la producción, las ganancias de lo intangible estarán siempre más desconectadas de lo tangible. Los propietarios de lo intangible hacen un esfuerzo inicial, pero, luego, sus ganancias aumentan de forma independiente y sin esfuerzo adicional. Al contrario, los propietarios de lo tangible deberán seguir haciendo esfuerzos. En la economía digital, la acumulación de las ganancias favorece a los intangibles.


---Ahora bien, aún persisten campos extensos de lo tangible, por ello estamos, como usted lo escribe, en un viaje hacia un feudalismo de los tiempos modernos.


--Poco a poco vamos cada vez más hacia ese feudalismo. No es aún una forma completa, todavía hay sectores y espacios sociales que escapan a esa lógica, pero la lógica del tecno feudalismo tiene un ascendente continuo sobre nuestras vidas. Curiosamente, lo que intento decir, y esto es paradójico, es que hay como una victoria paradójica de Marx. El marxismo apostó por que el desarrollo de las fuerzas productivas, el proceso de modernización, iban a conducir a una socialización muy importante. Siempre nos íbamos a respaldar los unos a los otros. Y con la historia digital ocurre algo así. Los espacios digitales nos conectan los unos a los otros y nos vuelven dependientes de los demás a un grado jamás alcanzado. La densidad de los lazos de los individuos con la comunidad es muy fuerte. Pero esto no se plasma de la forma optimista en que Marx y el marxismo lo pensaron. Se ha impuesto la figura del aplastamiento. Finalmente, hay un número de individuos muy limitado capaces de conducir y controlar ese proceso de sociabilización para mantener su posición dominante. La figura del aplastamiento y de la centralización a través de los espacios digitales nos conduce al lado opuesto de toda perspectiva de emancipación. Hay algo muy amenazador en todo esto. No hay que subestimarlo. Es una batalla que se inicia. Les corresponde a las fuerzas emancipadoras imaginar forma de sociabilización distintas.


--¿Pero como llegar a eso si estamos, también, en la paradoja de la obediencia ?


---Lo que no cierra es la idea de que existe una solución individual frente a este movimiento. Ahora bien, la gente no es inocente. Hay una preocupación que se torna cada vez más visible. El desafío consiste en encontrar soluciones que pasen por la intervención política que sometan el funcionamiento de esas plataformas a la lógica de los servicios públicos. Hay que ir hacia eso. Las plataformas desempeñan hoy un papel político enorme. No obstante, aún persiste un principio de autonomía política.


efebbro@pagina12.com.ar 


Publicado en:

https://www.pagina12.com.ar/319287-somos-mas-debiles-que-los-algoritmos