Entrevista. Jorge Gaggero Economista*
El reconocido economista y tributarista analiza la denuncia de
evasión fiscal que realizó la AFIP a partir de los datos aportados por
el fisco francés. Conforman un total de 4.040 empresas y personas entre
los que figuran empresarios, fundaciones, banqueros, políticos y jueces,
entre otros. El papel de la Justicia argentina, y la imperiosa
necesidad de establecer acuerdos regionales antievasión.
–¿Cómo analiza las grietas que abren casos como el de la reciente filtración de cuentas de argentinos en el HSBC de Suiza?
–El caso de Hervé Falcioni es el de una figura que, hasta hace muy poco
tiempo, era generalmente denostada. Ahora, la figura del miembro
normalmente relevante del sistema, de este sistema de fuga, de evasión,
de opacidad global creo que empieza a ser mucho más respetada porque se
repite el ejemplo en el que aparentemente las revelaciones tienen mayor
entidad en volumen de valores y en cantidad de personas implicadas y,
cada vez más, las administraciones tributarias tienden a facilitar, a
obtener, y a procesar este tipo de información...
–¿Queda sólo en manos de estas personas acceder a este tipo de datos?
–No. No son las únicas, son las más espectaculares y las que están
permitiendo vulnerar en una fracción menor del problema lo que aparecía
como los bastiones invulnerables del sistema a nivel mundial, digamos,
las cajas fuertes o los sistemas informáticos de la banca suiza, éste es
el carácter simbólico que tiene este caso, pero no, hay muchas cosas
que se pueden llegar a hacer en muchos planos... para ser sintético, en
el plano nacional hay que revisar toda la gestión tributaria, toda la
normativa y todas las acciones de los organismos que son indispensables a
la AFIP (Administración Federal de Ingresos Públicos) para su buen
cometido, IGJ (Inspección General de Justicia), registros de propiedad,
etcétera, etcétera, hay que revisar todo como entidad y la gestión de
toda esta parte de la administración pública y, especialmente, la
tributaria para cerrar las zonas grises, las omisiones, la cantidad de
problemas que están facilitando la fuga, que están haciéndola fácil, no
son pocos los temas a hacer para tapar grietas de nuestra legislación y
de la gestión. La maniobra primera acerca del rol de esta gente que,
desde una visión elemental, más allá de las distintas finalidades
personales que también intervienen y que puedan existir en el hecho,
todas en alguna medida u otra, son atravesadas por una reacción moral y
contra esa reacción moral, que claramente aparece con distintos pesos
entre distintas figuras, se ha intentado opacarla desde la visión
simétricamente opuesta de cómo se le puede creer a un traidor, un
soplón, un estafador, cuando la figura ha sido acusada, que en algunos
casos existe, por la institución AFIP. Me ha pasado en exposiciones
públicas por mi trabajo, que cuando en la ronda de preguntas alguien, y
no son pocos los que recurren a este tipo de impugnaciones (y llama la
atención que han ocurrido reacciones de este tipo de personas
conocedoras, economistas, incluso adherentes en los lineamientos
generales a las políticas que este gobierno impulsa), planteo el error
de esa visión, y la necesidad de valorar positivamente esa acción
porque, por el momento, y vamos al núcleo de la cuestión, el sistema
internacional tal como funciona, las leyes locales son muy limitadas
para proteger los intereses de esa nación y la simultánea ausencia de
ese global de normas que pongan algún límite a todo esto, y en su lugar
ponen en fuerte valor a estas figuras que son casi las únicas que pueden
permear el sistema, filtrarlo.
–Respecto de quienes pretenden ignorar este
tipo de denuncias, el hecho de que sea un país como Francia el que
proveyó este tipo de datos les dificulta la tarea de impugnarlos...
–El gobierno francés tiene todos los archivos, lo supo el gobierno
argentino y se movió rápidamente, hasta donde yo sé, y me parece que
aprovechó bien la coyuntura especialmente favorable que supuso que
Argentina arreglara el tema con el Club de París, lo que digamos me
parece terminó de definir la disposición del gobierno francés a entregar
esa parte de la información. Ahora, la información en sí, voluminosa,
no tiene precedente en Argentina, son 4.040 casos; por el momento habría
en el orden de los 40 casos que podrían explicarse, según lo que ha
trascendido, que podrían estar en regla casi totalmente o totalmente;
algunos surgen, evidentemente, cuando uno lee la lista que se conoce,
alguna fundación que, claramente, por su objeto que no es de lucro,
difícilmente pudiera estar en negro; entonces, hay algunos de esos
casos, pero esos casos alcanzan al 1%...
–En el caso puntual de esta denuncia, ¿hasta donde se podría avanzar en dilucidar lo que son delitos de evasión?
–Bueno, eso es muy difícil de estimarlo por anticipado, por varias
razones; hay cuestiones legales complejas implicadas que han empezado a
pelearse en la Justicia argentina. Una de las cuestiones es la cuestión
elemental de los procesos administrativos que deberían perfeccionarse
antes de ingresar formalmente en la Justicia para que sean considerados.
Y ahí, lo primero que aparece no es bueno en términos de este
pronóstico que vos me pedís; no es bueno porque aparece una jueza que se
excusa, cuestión que se intenta cuestionar ante el nivel superior con
un argumento que, según la AFIP, es muy débil; otro juez al que le
tocaría el caso que no es un juez que se lleve bien con este tipo de
causas, al que al menos la AFIP califica como, no sé qué adjetivo usar,
pero pongámosle remiso, que lo primero que hace, según nos trascendió la
prensa, es pedir que no le bajen los papeles con las copias de todo lo
que es necesario para iniciar la acción de la camioneta que la AFIP
manda, que los paquetitos pesan 3.500 kilos y el hombre, primera
cuestión insólita para ejemplificar los problemas que supone la Justicia
argentina, el primer argumento, trascendido días atrás también, es que
no tiene espacio en el juzgado; ahora, dados los intereses económicos
implicados, los dólares en este conflicto, suena insólito que un juez
diga que no tiene espacio en el juzgado porque alquilar cualquier
facilidad adicional con el sólo hecho de depositar la documentación es
algo de enorme sentido económico, si hay una identificación con los
intereses nacionales. Después, hay alegaciones sobre una sustancia legal
que no puedo opinar, que juzgo como economista y desde el sentido
común, que se suman, que aparecen como muy extrañas. Se dice, además,
que si bien la AFIP inició las acciones administrativas necesarias, la
clave que es intimar y pedir información adicional a los contribuyentes
supuestamente remisos, señala que no se cumplieron la serie adicional de
cuestiones formales que la ley requiere al previo sometimiento de la
documentación a la Justicia...
–El pedido de cumplimiento de procedimientos tornaría en casi inviable la investigación...
–Sí, sobre esta cuestión no puedo abrir el juicio pero sumado al
argumento de la falta de espacio, despierta mucha suspicacia en los
ciudadanos, porque si fuera así, que puedan ser alegadas esas razones
como adicionales a rechazar la recepción de la documentación,
directamente devolverla, no son cuestiones, me parece, para ser
dilucidadas públicamente, porque lo que primero siembra este conjunto de
circunstancias es una duda acerca de la eficacia de la Justicia para
hacer frente a este tipo de casos. Entonces, como primera impresión, el
punto más negativo que veo en lo que se ha expuesto hasta aquí es este
de la reacción primera de la justicia, que es consistente de problemas
graves que vienen de lejos a propósito de los temas tributarios.
–¿Qué podría hacer la AFIP ante un planteo como el esgrimido por el juez?
–Bueno, si no considera legítimo los argumentos del juez en el rechazo
de los papeles, mientras los objetan a algún nivel de la propia
Justicia, rápidamente escanea la información del papel para no perder
tiempo y satisface ese problema del espacio físico que aduce el juez, y,
simultáneamente, acciona, dice públicamente, empatiza para que la
opinión pública lo acompañe. Hay un montón de acciones, pero lo que no
puede decir la AFIP es “hasta aquí llegué, ahora es problema de la
Justicia”, porque no es así; porque además, simultáneamente, trascendió
que si no se logra hacer caminar las causas antes de 120 días más 30,
prescribe. Entonces, si esto es así, menos razón tiene la administración
para decir “esto es así, hasta aquí llegué”, tiene 150 días...
–No solo sería evitar que prescriba sino que pierda visibilidad en términos de opinión pública.
–Así es, porque es un caso piloto, y porque si hay un problema en la
justicia, digo, como yo lo vería como administrador y, por encima de la
administración, como jefe político si lo fuera, si el problema con la
administración es de este calibre hay que poner en claro ante la opinión
pública todo para, si se pierde esta batalla, accionar en la reforma
específica del sistema judicial, y en última instancia, si llegamos a
ese convencimiento porque algunos piensan que hay que llegar a eso,
diseñar un capítulo tributario para la próxima reforma constitucional.
–¿Cómo evalúa los programas y herramientas que dispone el país para hacer frente a este tipo de delitos?
–Hasta ahora, los programas antievasión que periódicamente, por ejemplo,
impulsa la AFIP, no le han dado suficiente o relevante importancia a
este aspecto que se llama técnicamente tributación internacional, que en
realidad, el buen nombre debería ser la no tributación internacional
porque las maniobras, en particular de las empresas multinacionales, es
armar sistemas usando paraísos, operaciones ficticias, las bancas
globales, etcétera, para terminar no tributando en ningún lado porque si
no Barack Obama no se quejaría que el tributo efectivo medio de sus
empresas operando en el exterior no supera el 8% cuando el nominal esta
cinco veces arriba. Retomando: que yo sepa no hay iniciativa de la
contundencia necesaria; o sea, el país en 1992 definió el criterio de
renta mundial como el que se iba a rendir de ahí en más, referido a que
ganancias y patrimonios debería ser tributado más por los residentes
argentinos con carácter universal, es decir, no importa dónde fueran
obtenidas esas rentas y dónde fueran acrecentadas esas propiedades.
Ahora, la definición de eso abrió el problema de hacer efectiva esa
situación global y se tardó seis años en reformar el impuesto a las
ganancias para hacerlo consistente con esa decisión, recién en 1998 se
hizo esa primera reforma a los impuestos a las Ganancias en ese sentido,
han pasado 16 años, y completada, digamos, la normativa básica, es poco
lo que se ha avanzado en estos dieciséis años.
–En los casos que se comprobara evasión, ¿cuán factible es que sea pasible de ser tributada?
–Bueno, si se supera esta amenaza de la prescripción y no hubiera
posibilidades tampoco de ir por el lado del lavado que está sugiriendo a
los medios José Sbatella (presidente de la Unidad de Información
Financiera), la AFIP tiene chances de ir avanzando y cobrando por la
asociación de vías, una está abierta a las intimaciones, la vía
administrativa, ya sé de estudios tributarios importantes que están
trabajando en la vía del advenimiento.
–¿Cómo es eso?
–Hay clientes importantes a los que les interesa salir de la lista, y en
esos casos, si actúan bien, en algún período, que calculo eso no va a
ser largo, se obtendría un reconocimiento de al menos una parte y una
entrada en el sistema por la vía que fuera, y hasta se podría usar el
blanqueo existente. En ese caso, de ahí en más, ese contribuyente está
obligado, casi sustancialmente, a tributar sobre el patrimonio y las
ganancias de ese activo blanqueado. Esta es la vía que más le gusta a la
AFIP. Puede haber otros que no se apuren por esto, porque les interesa
menos el crédito pero tampoco quieren comprarse un juicio, entonces van a
caer en algún plazo intermedio para el blanqueo pero en menor medida.
En el extremo van a estar los que van a pelear la legal hasta el final.
–¿Qué ocurre en el plano regional, en términos de acuerdos de cooperación con los países de la Unasur, por ejemplo?
–Bueno, hablé del plano nacional, pero efectivamente hay dos planos más
muy relevantes, el regional, Unasur, al menos, para con Brasil
sustancialmente (eso habría de ser generalizado), pero si Brasil y
Argentina ingresan se terminan de plegar todos, de alinear las
legislaciones y las administraciones y actuar más como Cono Sur en el
ámbito internacional contra todo este sistema. Es decir, escudo
protector, así como hay que construirlo en el plano nacional coordinando
y armonizando legislaciones. Por ejemplo, la lista de paraísos fiscales
en impuestos a las Ganancias en Brasil y Argentina no es la misma, es
absurdo; no hay evidencias de que estemos yendo junto con Brasil en el
G20 y en otros ámbitos, no hay una gimnasia tributaria que apunte a
esto, al menos en la agenda de la integración del sur, y esto debería
empujárselo. Y en el plano global, como en el regional, lo que implica
operar en coordinación. La presidencia lo ha hecho con bastante
contundencia, pero otra cosa es si se hiciera de manera conjunta y se
operara coherentemente en todos los foros para empujar más rápido un
cambio de esta cuestión que, a mi juicio, debería culminar directamente
con la expulsión y eliminación de los paraísos.
–En esta discusión es habitual que se
intente tratar el tema de la evasión de las grandes fortunas con la
evasión de un vendedor de La Salada, poniendo todo en un mismo plano.
–Hay una todavía más burda que publicó
La Nación
esta semana, y en muchos otros medios, de colocar supuestos trabajos de
nivel científico que no son sino productos de consultorías empresarias y
no serias, por ejemplo, la Fundación Mediterránea Córdoba, el grupo de
otro ex de esa Fundación que están dedicados a inventar cifras de
presión tributarias absurdas, mucho más altas que la efectiva para dejar
posicionados de que ésta es la razón...
–¿Como que no les quedara más remedio que evadir?
–Claro, pobre gente, están estacionados y bueno, las cosas que publican diarios como
La Nación son
indefendibles, en cambio, los trabajos serios, como los que hacemos con
nuestro equipo, los de Cefid-AR, no tienen difusión. Retomando la
lectura mas ideológica, lo que está ocurriendo hoy implica algún
progreso respecto de la visión de lo que se instaló fuertemente en los
’90, que no tenía nada que ver con la realidad de entonces y menos
ahora, basada en que la evasión era una cuestión de kioscos, pymes y
cuentapropistas, pero que las grandes empresas, en particular las
multinacionales, de ningún modo evadían en cantidades importantes porque
tenían un código de conducta, unas prácticas, un cuidado de su activo o
marca, etc., que los hacían distintos; esto fue sostenido por Carlos
Tacchi (secretario de Ingresos Públicos en la década del noventa) y por
los economistas neoliberales de esos años para no comenzar a actuar en
la dirección que marcaba la definición del entonces ministro de Economía
Domingo Cavallo de adoptar el criterio de renta mundial, que ni
siquiera internamente tenía sentido poder el énfasis en las
multinacionales y por eso se perseguía a kioscos y la AFIP aparecía en
operativos mediáticos. Ahora, como los hechos son tan claros, en el
sentido de que las multinacionales también evaden y evaden en mayor
medida en términos de cantidades y jerarquías de cifras de interés para
el fisco, entonces se los quiere meter a todos en el mismo cajón, cuando
todo el esfuerzo debe ser aplicado en donde está el mayor potencial,
que es en los grandes.
* Integrante del Plan Fénix, investigador en el Cefid–AR y miembro de Tax Justice Network.
Presentación
En los primeros meses del 2015, Jorge Gaggero presentará el quinto
estudio de la serie “La fuga de capitales en Argentina” del Cefid-AR,
Bajo el título
La fuga de capitales versus Argentina (2014).
Los facilitadores y sus modos de acción, realizado por Magdalena Rúa.
“Facilitadores” es la traducción de lo que en inglés se denomina
enablers, vale decir la pléyade de bancos globales, estudios de
abogados, consultoras-auditoras, “guaridas fiscales” y otros actores al
servicio de lo que se suele denominar como industria offshore.
Publicado en:
http://sur.infonews.com/nota/10109/en-el-sistema-internacional-las-leyes-son-muy-limitadas-para-proteger-los-intereses-de-una-nacio