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sábado, 4 de febrero de 2023

A 9 años de Iron Mountain: "Los verdaderos responsables no están imputados", por "Página 12" del 27-01-23

 


Familiares de víctimas esperan la fecha del juicio oral


En AM750, Jorge Campos, el padre del bombero fallecido Sebastián Campos, dio detalles del estado de la causa y criticó la investigación del Poder Judicial: "Tuvieron que pasar 9 años para que tengamos algo de justicia".  

27 de enero de 2023 

El 5 de febrero de 2014 se incendió, en circunstancias aún no esclarecidas, el depósito de la firma norteamericana Iron Mountain, ubicado en el barrio porteño de Barracas. Nueve años después, la Sala VI de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional confirmó los procesamientos de las 17 personas imputadas. 


"El Poder Judicial es tan lento que tuvieron que pasar 9 años para que tengamos algo de justicia, tampoco va a ser completa porque los responsables reales no están dentro de los imputados", declaró este viernes Jorge Campos, padre del bombero fallecido en el incendio Sebastián Campos, en AM750.



Iron Mountain lleva siete incendios en sus depósitos, que están desplegados en todo el mundo. En cinco ocasiones fueron declarados intencionales por las autoridades. Pero solo en Argentina hubo víctimas fatales: murieron diez servidores públicos y dos se suicidaron después del siniestro. 


Al momento de la investigación, el exinspector de la Subsecretaría de Trabajo de la Ciudad de Buenos Aires, Edgardo Castro, reveló que previo a lo sucedido había denunciado en númerosas ocasiones el estado edilicio del depósito. También declaró luego del incendio que "le ordenaron no investigar" porque habían recibido un llamado del entonces jefe de Gobierno de la Ciudad, Mauricio Macri. 


Por aquel entonces, el canal informativo C5N difundió una cámara oculta del gerente operativo de inspecciones del gobierno porteño, Fernando Cohen, en la que admitió que el ahora expresidente hablaba con inspectores para evitar las clausuras en el lugar. 


"Él era muy amigo de toda esta gente, no sé si recordarán que cuando fue lo de Cromañón le costó la cabeza a (el ex Jefe de gobierno, Aníbal) Ibarra, pero por esto ni lo citaron a Macri", recordó Campos en Mediodía 750. 


Además, el padre de Sebastián aseguró que desde la querella hicieron presentaciones para que se investigara la intencionalidad y la culpabilidad de funcionarios del Gobierno porteño: "Hicimos todo tipo de presentación, pero fueron rechazadas o no fueron tenidas en cuenta. Inclusive a nosotros nos sacaron de la querella, después tuvimos que ir a Casación y nos volvieron a incorporar", explicó.


Por último, repasó lo sucedido en la mañana del 5 de febrero: "El incendio empieza siete y media, el primer llamado a los bomberos es a las ocho y media. Hubo mucho tiempo para que se propagara, y cuando llegaron los bomberos no podían creer que por ser un solo foco ígneo se desparramara tan rápido", concluyó.


El próximo 9 de febrero se presenta en Argentina el documental En cumplimiento del deber, dirigido por Jorge Gaggero y narrado por la actriz Cecilia Roth. El film retoma lo sucedido y cuenta con el testimonio de familiares de víctimas del incendio de Iron Mountain.



Publicado en:

https://www.pagina12.com.ar/519305-a-9-anos-de-iron-mountain-los-verdaderos-responsables-no-est

lunes, 5 de marzo de 2018

UN PAÍS-DORMITORIO, por Jorge Gaggero (para "El cohete a la luna" del 30-12-17)




Publicado 2 meses atrás en 30 diciembre, 2017 
Por Jorge Gaggero 

El pasto y los dólares son siempre más verdes al otro lado de nuestras fronteras




El blanqueo oficial resultó, como se ha señalado en el lanzamiento de El Cohete a la Luna, en un total de acogimientos de todo tipo del orden de los 130.000 millones de dólares, de los cuales apenas un quinto ingresó a la economía nacional. Esto supone que desde el punto de vista tributario fueron regularizados alrededor de una cuarta parte de los activos offshore no declarados de los residentes en Argentina al año del blanqueo, pero —además— que no ingresaron efectivamente a la economía local cuatro de cada cinco dólares declarados. Permanecen fuera de la economía, entonces, a fines de 2016 y después del blanqueo, poco menos de 500.000 millones de dólares. (Alrededor del 90 por ciento del PIB argentino del año pasado.)

El gobierno nacional considera que esto es un buen resultado —lo destacamos aquí mismo en la nota Los blanqueos y la fuga explican la falta de inversión, el 17 de Diciembre—, porque piensa que la enorme porción blanqueada pero no ingresada cruzará la frontera apenas vea que el cambio ha llegado para quedarse y, además, encuentre oportunidades concretas de inversión atractiva en el país.

Esto le urge al gobierno porque la inversión total (pública más privada) fue en 2016 muy pobre, del orden de 16 puntos del PIB: algo más de 88.000 millones de dólares. Un poco menos que la fracción blanqueada que no ingresó al país y entre cinco y seis veces inferior al total de activos offshore de origen argentino. En otras palabras, concluíamos, el hipotético e imposible ingreso gradual del total de estos fondos offshore para su aplicación a inversiones no especulativas durante, digamos, seis años, permitiría duplicar la inversión total en términos del PIB, del 16 al 32 por ciento anual, alcanzándose un ritmo de inversión de tipo asiático. Sólo el fin del drenaje anual de capitales de Argentina, de algo más de 30.000 millones dólares en una hipótesis conservadora, permitiría elevar el nivel de la inversión anual de 2016 en un tercio, entre 5 y 6 puntos de PIB más por año. (Vale decir, aumentar en un 50% la inversión privada anual.)

Un gabinete offshore

Además de este problema sustancial de falta de inversión, tanto de los argentinos offshore como de los capitales extranjeros (con la excepción de los que todavía apuestan a las LEBAC), el gobierno tiene un grave problema de imagen a resolver. Que no parece fácil ni para el gurú todo terreno Durán Barba.

Las declaraciones juradas patrimoniales (DDJJ) del gabinete nacional correspondientes al año 2016 —y presentadas a la Oficina Anticorrupción antes del 31 de julio de 2017— revelan que los responsables de las políticas públicas mantenían durante el año de su acceso al gobierno alrededor del 50 % de sus activos (en bonos, acciones y cajas de ahorro principalmente) en el exterior, en monedas distintas del peso nacional. (La Nación del 27.07.17 y El Cronista Comercial y Ámbito Financiero del 02.08.17.)

El Presidente Mauricio Macri había señalado 14 meses antes, al defender el lanzamiento del blanqueo oficial: “Hay miles de millones de argentinos que están en el exterior, que se los llevaron porque no confiaron en el Estado. Necesitamos que nos acompañen, que sean parte de esta nueva etapa. Los invitamos a hacer un sinceramiento fiscal y repatriar estos fondos”. (Ámbito Financiero, 27.05.16.) A diecinueve meses de esta exhortación, está claro que estos argentinos no han “repatriado” sus capitales. ¿Le harán caso al menos sus ministros, respecto de sus fondos offshore declarados, de tal modo que las DDJJ correspondientes al año 2017 muestren —dentro de pocos meses— su total retorno al país para ser colocados en moneda nacional (en aplicaciones distintas de las LEBAC)?

A ese respecto se les presentará un conflicto de intereses a los ministros —en especial a los del área económica— y al presidente del BCRA. En términos de imagen, no cabe duda de que ello resulta indispensable, al menos de cara a las permanentes apelaciones a la “lluvia de inversiones externas”; pero resulta mucho más dudosa la cuestión de la conveniencia personal, económico-financiera, de tal decisión a menos que una importante devaluación previa del peso nacional les ayude a tomarla.

¿Cuanto “negro” hay en su patrimonio?

Hasta aquí nos hemos referido a los patrimonios declarados por los integrantes del gobierno nacional. Es bien sabido entre los economistas que la diferencia entre los patrimonios reales y los declarados está constituída por los activos denominados “negros” (o blues, o “informales”).

Un importante problema para la eventual exteriorización futura de esta porción patrimonial de los altos funcionarios nacionales es que, habiéndose concretado tres blanqueos oficiales en Argentina durante la presente década, no cabe esperar otro hasta después de 2020 y que, además, se supone que ellos no podrían acogerse mañana a un blanqueo. (En fin, todo puede cambiar.)



De todos modos, puede tener algún interés definir una hipótesis conservadora acerca de la magnitud de esta esquiva —para las autoridades de la AFIP, por lo pronto— porción patrimonial: la negra. Puede suponerse así que la relación entre los activos offshore declarados por estos altos funcionarios y sus activos totales fuese la misma que surge del cociente entre el total de los activos offshore declarados por los residentes argentinos en el blanqueo (unos 100.000 millones de dólares) y los no declarados (unos 400.000 millones de dólares), que resulta de 1 a 4. Con este criterio —insisto que conservador, dada la expertise de los ministros y otros altos funcionarios que han presentado sus DDJJ en el manejo de las opacidades del mundo offshore—, los aproximadamente 700 millones de pesos de patrimonio total declarados por los miembros del gabinete nacional resultarían en unos 2100 millones reales (tres veces más), de los cuales unos 350 estarían en el país, otro tanto declarado en el exterior y los 1400 millones restantes constituirían el negro offshore.

Se trata de una mera hipótesis que, sin embargo, en cuestiones económico-financieras abstrusas y poco transparentes suele ser mejor que nada.

La traición de los intelectuales

Resulta interesante retroceder en el tiempo unas tres décadas (a 1987/88) para rescatar unos esclarecedores debates de política económica, algunos de carácter no público, que se relacionan con esta circunstancia argentina que se remonta a fines de los años 70: la de constituir un país-dormitorio para buena parte de sus clases altas.

Desde el proceso de endeudamiento externo forzado puesto en marcha por la última dictadura cívico-militar, el peso cada vez menos sostenible de esa deuda ha tenido como contracara la fuga de capitales de los argentinos privilegiados, que ven a su tierra como un mero país-dormitorio. En palabras pronunciadas —y escritas— hace casi 30 años por el luego Canciller de Carlos Menem, Guido Di Tella, estos argentinos “no son más solidarios con el conjunto de la sociedad”.

En ese entonces Di Tella era diputado nacional del Partido Justicialista y estrecho colaborador de Antonio Cafiero. También el cordobés Domingo Cavallo era diputado nacional, como consecuencia de un trato con el dirigente local José Manuel de la Sota, por el cual la Fundación Mediterránea que Cavallo dirigía canjeó sustanciales aportes para la compaña política por un puesto “salidor” para su hombre, una apuesta política novedosa de los grandes y medianos empresarios del interior del país. Cuando Menem gana la interna nacional del PJ para la elección del candidato a Presidente, primero Cavallo y poco tiempo después Di Tella se pasan con armas y bagajes al bando vencedor. Eran muchas las diferencias políticas y de programa económico que separaban a ambos dirigentes del PJ. Menem discurseaba en modo populista acerca del salariazo y  la “revolución productiva” y, a la vez, se entregaba sin mayores reparos —ni secreto, para los bien informados— a los neoliberales de la Unión de Centro Democrático de Álvaro y Maria Julia Alsogaray. (Los mismos a que, a principios de los ’80 y todavía bajo la dictadura cívico-militar, formaron en el pensamiento único al actual Presidente Macri y sus amigos del Cardenal Newman).

Apenas pasado de bando Cavallo, Di Tella se reunió con él. Poco después informó de tal encuentro a un nutrido grupo de jóvenes peronistas. Estuve allí, pude informarme de modo directo: “¡Cavallo está loco, quiere privatizar todo!”, fue su cruda e indignada síntesis. Había sido mi profesor en la Facultad de Ciencias Económicas (UBA), en temas de desarrollo económico. Por un breve momento le creí. En pocas semanas, ya estaba trabajando para suplantar a Cavallo en el Ministerio de Relaciones Exteriores del gobierno de Menem, cuando se dieran las condiciones para que el Mingo se hiciese cargo del Ministerio de Economía y lanzase el Régimen de Convertibilidad.

Desde Relaciones Exteriores le quedó tiempo a Guido para orientar a los flamantes responsables de la Universidad privada que él y su familia fundaron con el nombre de su padre (Universidad Torcuato Di Tella, UTDT), un argentino de origen italiano, constructor de industrias (y creador de trabajo nacional) cuyos sucesores no supieron conducir. Las locas privatizaciones de Menem / Cavallo permitieron a la Universidad hacerse, a muy bajo precio, de un valioso inmueble público: un “activo residual” de la ex prestadora estatal de los servicios de agua y cloacas, Obras Sanitarias de la Nación, donde hoy funciona (en Figueroa Alcorta, frente al estadio de Ríver). En el año 2006, el entonces rector de la UTDT  Juan Pablo Nicolini (economista cordobés con posgrado de la Universidad de Chicago) definió con claridad su cometido: “Buscamos formar nuevas cabezas, que aporten soluciones para el país en la década que viene”. Si a alguien le quedase alguna duda acerca de que lo han logrado, le recomiendo ver con atención las 49 fotos publicadas acerca de su cena anual, el evento social más significativo de esta universidad privada. (INFOBAE, Octubre 4 2017).

Los intelectuales y la sociedad civil


Un economista italiano conocedor de nuestras circunstancias, el profesor de la Universidad de Bologna Stefano Zamagni, hizo una clara descripción del proceso antes reseñado apenas caída la convertibilidad (Página 12, agosto 5 de 2002): “En este país se verifica algo que fue definido hace tiempo por los franceses y que es la traición de los intelectuales. Falta la figura del intelectual de la sociedad civil. Existen intelectuales que, como decía Gramsci, son orgánicos, es decir trabajan para los partidos o para el gobierno, y después hay intelectuales abstractos, que se ocupan de producir una cultura despegada de la sociedad civil… Aquí los economistas son todos asesores. ¿De quiénes? De las multinacionales y de los bancos”.

Concluía diciendo que “cuando en un país la sociedad civil no existe, se vuelve esclavo de las fuerzas internacionales” y que, “a pesar de la importancia de la crisis (de 2001-2002) soy optimista. Porque al final de este camino el pueblo argentino entenderá que no tiene que esperar más salvadores. Que la solución está en sus manos”.

(Esta nota fue entregada antes de la devaluación anunciada por el gabinete offshore.)


Publicado en:
http://www.elcohetealaluna.com/argentina-pais-dormitorio/

martes, 9 de diciembre de 2014

Jorge Gaggero: “En el sistema internacional las leyes son muy limitadas para proteger los intereses de una nación”, entrevista de Francisco Balazs para "Miradas al Sur" del 05-12-14

Entrevista. Jorge Gaggero Economista*

El reconocido economista y tributarista analiza la denuncia de evasión fiscal que realizó la AFIP a partir de los datos aportados por el fisco francés. Conforman un total de 4.040 empresas y personas entre los que figuran empresarios, fundaciones, banqueros, políticos y jueces, entre otros. El papel de la Justicia argentina, y la imperiosa necesidad de establecer acuerdos regionales antievasión. 

–¿Cómo analiza las grietas que abren casos como el de la reciente filtración de cuentas de argentinos en el HSBC de Suiza?
–El caso de Hervé Falcioni es el de una figura que, hasta hace muy poco tiempo, era generalmente denostada. Ahora, la figura del miembro normalmente relevante del sistema, de este sistema de fuga, de evasión, de opacidad global creo que empieza a ser mucho más respetada porque se repite el ejemplo en el que aparentemente las revelaciones tienen mayor entidad en volumen de valores y en cantidad de personas implicadas y, cada vez más, las administraciones tributarias tienden a facilitar, a obtener, y a procesar este tipo de información...
–¿Queda sólo en manos de estas personas acceder a este tipo de datos?
–No. No son las únicas, son las más espectaculares y las que están permitiendo vulnerar en una fracción menor del problema lo que aparecía como los bastiones invulnerables del sistema a nivel mundial, digamos, las cajas fuertes o los sistemas informáticos de la banca suiza, éste es el carácter simbólico que tiene este caso, pero no, hay muchas cosas que se pueden llegar a hacer en muchos planos... para ser sintético, en el plano nacional hay que revisar toda la gestión tributaria, toda la normativa y todas las acciones de los organismos que son indispensables a la AFIP (Administración Federal de Ingresos Públicos) para su buen cometido, IGJ (Inspección General de Justicia), registros de propiedad, etcétera, etcétera, hay que revisar todo como entidad y la gestión de toda esta parte de la administración pública y, especialmente, la tributaria para cerrar las zonas grises, las omisiones, la cantidad de problemas que están facilitando la fuga, que están haciéndola fácil, no son pocos los temas a hacer para tapar grietas de nuestra legislación y de la gestión. La maniobra primera acerca del rol de esta gente que, desde una visión elemental, más allá de las distintas finalidades personales que también intervienen y que puedan existir en el hecho, todas en alguna medida u otra, son atravesadas por una reacción moral y contra esa reacción moral, que claramente aparece con distintos pesos entre distintas figuras, se ha intentado opacarla desde la visión simétricamente opuesta de cómo se le puede creer a un traidor, un soplón, un estafador, cuando la figura ha sido acusada, que en algunos casos existe, por la institución AFIP. Me ha pasado en exposiciones públicas por mi trabajo, que cuando en la ronda de preguntas alguien, y no son pocos los que recurren a este tipo de impugnaciones (y llama la atención que han ocurrido reacciones de este tipo de personas conocedoras, economistas, incluso adherentes en los lineamientos generales a las políticas que este gobierno impulsa), planteo el error de esa visión, y la necesidad de valorar positivamente esa acción porque, por el momento, y vamos al núcleo de la cuestión, el sistema internacional tal como funciona, las leyes locales son muy limitadas para proteger los intereses de esa nación y la simultánea ausencia de ese global de normas que pongan algún límite a todo esto, y en su lugar ponen en fuerte valor a estas figuras que son casi las únicas que pueden permear el sistema, filtrarlo.
–Respecto de quienes pretenden ignorar este tipo de denuncias, el hecho de que sea un país como Francia el que proveyó este tipo de datos les dificulta la tarea de impugnarlos...
–El gobierno francés tiene todos los archivos, lo supo el gobierno argentino y se movió rápidamente, hasta donde yo sé, y me parece que aprovechó bien la coyuntura especialmente favorable que supuso que Argentina arreglara el tema con el Club de París, lo que digamos me parece terminó de definir la disposición del gobierno francés a entregar esa parte de la información. Ahora, la información en sí, voluminosa, no tiene precedente en Argentina, son 4.040 casos; por el momento habría en el orden de los 40 casos que podrían explicarse, según lo que ha trascendido, que podrían estar en regla casi totalmente o totalmente; algunos surgen, evidentemente, cuando uno lee la lista que se conoce, alguna fundación que, claramente, por su objeto que no es de lucro, difícilmente pudiera estar en negro; entonces, hay algunos de esos casos, pero esos casos alcanzan al 1%...
–En el caso puntual de esta denuncia, ¿hasta donde se podría avanzar en dilucidar lo que son delitos de evasión? 
–Bueno, eso es muy difícil de estimarlo por anticipado, por varias razones; hay cuestiones legales complejas implicadas que han empezado a pelearse en la Justicia argentina. Una de las cuestiones es la cuestión elemental de los procesos administrativos que deberían perfeccionarse antes de ingresar formalmente en la Justicia para que sean considerados. Y ahí, lo primero que aparece no es bueno en términos de este pronóstico que vos me pedís; no es bueno porque aparece una jueza que se excusa, cuestión que se intenta cuestionar ante el nivel superior con un argumento que, según la AFIP, es muy débil; otro juez al que le tocaría el caso que no es un juez que se lleve bien con este tipo de causas, al que al menos la AFIP califica como, no sé qué adjetivo usar, pero pongámosle remiso, que lo primero que hace, según nos trascendió la prensa, es pedir que no le bajen los papeles con las copias de todo lo que es necesario para iniciar la acción de la camioneta que la AFIP manda, que los paquetitos pesan 3.500 kilos y el hombre, primera cuestión insólita para ejemplificar los problemas que supone la Justicia argentina, el primer argumento, trascendido días atrás también, es que no tiene espacio en el juzgado; ahora, dados los intereses económicos implicados, los dólares en este conflicto, suena insólito que un juez diga que no tiene espacio en el juzgado porque alquilar cualquier facilidad adicional con el sólo hecho de depositar la documentación es algo de enorme sentido económico, si hay una identificación con los intereses nacionales. Después, hay alegaciones sobre una sustancia legal que no puedo opinar, que juzgo como economista y desde el sentido común, que se suman, que aparecen como muy extrañas. Se dice, además, que si bien la AFIP inició las acciones administrativas necesarias, la clave que es intimar y pedir información adicional a los contribuyentes supuestamente remisos, señala que no se cumplieron la serie adicional de cuestiones formales que la ley requiere al previo sometimiento de la documentación a la Justicia...
–El pedido de cumplimiento de procedimientos tornaría en casi inviable la investigación...
–Sí, sobre esta cuestión no puedo abrir el juicio pero sumado al argumento de la falta de espacio, despierta mucha suspicacia en los ciudadanos, porque si fuera así, que puedan ser alegadas esas razones como adicionales a rechazar la recepción de la documentación, directamente devolverla, no son cuestiones, me parece, para ser dilucidadas públicamente, porque lo que primero siembra este conjunto de circunstancias es una duda acerca de la eficacia de la Justicia para hacer frente a este tipo de casos. Entonces, como primera impresión, el punto más negativo que veo en lo que se ha expuesto hasta aquí es este de la reacción primera de la justicia, que es consistente de problemas graves que vienen de lejos a propósito de los temas tributarios.
–¿Qué podría hacer la AFIP ante un planteo como el esgrimido por el juez?
–Bueno, si no considera legítimo los argumentos del juez en el rechazo de los papeles, mientras los objetan a algún nivel de la propia Justicia, rápidamente escanea la información del papel para no perder tiempo y satisface ese problema del espacio físico que aduce el juez, y, simultáneamente, acciona, dice públicamente, empatiza para que la opinión pública lo acompañe. Hay un montón de acciones, pero lo que no puede decir la AFIP es “hasta aquí llegué, ahora es problema de la Justicia”, porque no es así; porque además, simultáneamente, trascendió que si no se logra hacer caminar las causas antes de 120 días más 30, prescribe. Entonces, si esto es así, menos razón tiene la administración para decir “esto es así, hasta aquí llegué”, tiene 150 días...
–No solo sería evitar que prescriba sino que pierda visibilidad en términos de opinión pública.
–Así es, porque es un caso piloto, y porque si hay un problema en la justicia, digo, como yo lo vería como administrador y, por encima de la administración, como jefe político si lo fuera, si el problema con la administración es de este calibre hay que poner en claro ante la opinión pública todo para, si se pierde esta batalla, accionar en la reforma específica del sistema judicial, y en última instancia, si llegamos a ese convencimiento porque algunos piensan que hay que llegar a eso, diseñar un capítulo tributario para la próxima reforma constitucional.
–¿Cómo evalúa los programas y herramientas que dispone el país para hacer frente a este tipo de delitos? 
–Hasta ahora, los programas antievasión que periódicamente, por ejemplo, impulsa la AFIP, no le han dado suficiente o relevante importancia a este aspecto que se llama técnicamente tributación internacional, que en realidad, el buen nombre debería ser la no tributación internacional porque las maniobras, en particular de las empresas multinacionales, es armar sistemas usando paraísos, operaciones ficticias, las bancas globales, etcétera, para terminar no tributando en ningún lado porque si no Barack Obama no se quejaría que el tributo efectivo medio de sus empresas operando en el exterior no supera el 8% cuando el nominal esta cinco veces arriba. Retomando: que yo sepa no hay iniciativa de la contundencia necesaria; o sea, el país en 1992 definió el criterio de renta mundial como el que se iba a rendir de ahí en más, referido a que ganancias y patrimonios debería ser tributado más por los residentes argentinos con carácter universal, es decir, no importa dónde fueran obtenidas esas rentas y dónde fueran acrecentadas esas propiedades. Ahora, la definición de eso abrió el problema de hacer efectiva esa situación global y se tardó seis años en reformar el impuesto a las ganancias para hacerlo consistente con esa decisión, recién en 1998 se hizo esa primera reforma a los impuestos a las Ganancias en ese sentido, han pasado 16 años, y completada, digamos, la normativa básica, es poco lo que se ha avanzado en estos dieciséis años.
–En los casos que se comprobara evasión, ¿cuán factible es que sea pasible de ser tributada?
–Bueno, si se supera esta amenaza de la prescripción y no hubiera posibilidades tampoco de ir por el lado del lavado que está sugiriendo a los medios José Sbatella (presidente de la Unidad de Información Financiera), la AFIP tiene chances de ir avanzando y cobrando por la asociación de vías, una está abierta a las intimaciones, la vía administrativa, ya sé de estudios tributarios importantes que están trabajando en la vía del advenimiento.
–¿Cómo es eso?
–Hay clientes importantes a los que les interesa salir de la lista, y en esos casos, si actúan bien, en algún período, que calculo eso no va a ser largo, se obtendría un reconocimiento de al menos una parte y una entrada en el sistema por la vía que fuera, y hasta se podría usar el blanqueo existente. En ese caso, de ahí en más, ese contribuyente está obligado, casi sustancialmente, a tributar sobre el patrimonio y las ganancias de ese activo blanqueado. Esta es la vía que más le gusta a la AFIP. Puede haber otros que no se apuren por esto, porque les interesa menos el crédito pero tampoco quieren comprarse un juicio, entonces van a caer en algún plazo intermedio para el blanqueo pero en menor medida. En el extremo van a estar los que van a pelear la legal hasta el final.
–¿Qué ocurre en el plano regional, en términos de acuerdos de cooperación con los países de la Unasur, por ejemplo?
–Bueno, hablé del plano nacional, pero efectivamente hay dos planos más muy relevantes, el regional, Unasur, al menos, para con Brasil sustancialmente (eso habría de ser generalizado), pero si Brasil y Argentina ingresan se terminan de plegar todos, de alinear las legislaciones y las administraciones y actuar más como Cono Sur en el ámbito internacional contra todo este sistema. Es decir, escudo protector, así como hay que construirlo en el plano nacional coordinando y armonizando legislaciones. Por ejemplo, la lista de paraísos fiscales en impuestos a las Ganancias en Brasil y Argentina no es la misma, es absurdo; no hay evidencias de que estemos yendo junto con Brasil en el G20 y en otros ámbitos, no hay una gimnasia tributaria que apunte a esto, al menos en la agenda de la integración del sur, y esto debería empujárselo. Y en el plano global, como en el regional, lo que implica operar en coordinación. La presidencia lo ha hecho con bastante contundencia, pero otra cosa es si se hiciera de manera conjunta y se operara coherentemente en todos los foros para empujar más rápido un cambio de esta cuestión que, a mi juicio, debería culminar directamente con la expulsión y eliminación de los paraísos.
–En esta discusión es habitual que se intente tratar el tema de la evasión de las grandes fortunas con la evasión de un vendedor de La Salada, poniendo todo en un mismo plano.
–Hay una todavía más burda que publicó La Nación esta semana, y en muchos otros medios, de colocar supuestos trabajos de nivel científico que no son sino productos de consultorías empresarias y no serias, por ejemplo, la Fundación Mediterránea Córdoba, el grupo de otro ex de esa Fundación que están dedicados a inventar cifras de presión tributarias absurdas, mucho más altas que la efectiva para dejar posicionados de que ésta es la razón...
–¿Como que no les quedara más remedio que evadir?
–Claro, pobre gente, están estacionados y bueno, las cosas que publican diarios como La Nación son indefendibles, en cambio, los trabajos serios, como los que hacemos con nuestro equipo, los de Cefid-AR, no tienen difusión. Retomando la lectura mas ideológica, lo que está ocurriendo hoy implica algún progreso respecto de la visión de lo que se instaló fuertemente en los ’90, que no tenía nada que ver con la realidad de entonces y menos ahora, basada en que la evasión era una cuestión de kioscos, pymes y cuentapropistas, pero que las grandes empresas, en particular las multinacionales, de ningún modo evadían en cantidades importantes porque tenían un código de conducta, unas prácticas, un cuidado de su activo o marca, etc., que los hacían distintos; esto fue sostenido por Carlos Tacchi (secretario de Ingresos Públicos en la década del noventa) y por los economistas neoliberales de esos años para no comenzar a actuar en la dirección que marcaba la definición del entonces ministro de Economía Domingo Cavallo de adoptar el criterio de renta mundial, que ni siquiera internamente tenía sentido poder el énfasis en las multinacionales y por eso se perseguía a kioscos y la AFIP aparecía en operativos mediáticos. Ahora, como los hechos son tan claros, en el sentido de que las multinacionales también evaden y evaden en mayor medida en términos de cantidades y jerarquías de cifras de interés para el fisco, entonces se los quiere meter a todos en el mismo cajón, cuando todo el esfuerzo debe ser aplicado en donde está el mayor potencial, que es en los grandes.

* Integrante del Plan Fénix, investigador en el Cefid–AR y miembro de Tax Justice Network.

Presentación
En los primeros meses del 2015, Jorge Gaggero presentará el quinto estudio de la serie “La fuga de capitales en Argentina” del Cefid-AR, Bajo el título La fuga de capitales versus Argentina (2014). Los facilitadores y sus modos de acción, realizado por Magdalena Rúa. “Facilitadores” es la traducción de lo que en inglés se denomina enablers, vale decir la pléyade de bancos globales, estudios de abogados, consultoras-auditoras, “guaridas fiscales” y otros actores al servicio de lo que se suele denominar como industria offshore.

Publicado en:
http://sur.infonews.com/nota/10109/en-el-sistema-internacional-las-leyes-son-muy-limitadas-para-proteger-los-intereses-de-una-nacio

lunes, 6 de agosto de 2012

Jorge Gaggero : “Hay que aceptar que la inflación es un problema”, entrevista de Eduardo Anguita para “Miradas al Sur”.

Arriba : El economista Jorge Gaggero, especialista en cuestiones tributarias.

Miradas al Sur. Año 5. Edición número 218. Domingo 5 de agosto de 2012

Por

Eduardo Anguita

eanguita@miradasalsur.com

El de la inflación es un “fenómeno problemático”, no reconocido por el oficialismo. “El sistema tributario es sustancialmente igual al que heredamos de la caída de la Convertibilidad.” Los avances económicos e inclusivos del ciclo kirchnerista son innegables, pero “sería de esperar que las tasas de utilidades se estabilizaran en niveles más bajos, que las mejoras de la productividad que la economía pueda seguir alcanzando se transfieran en una parte importante a los trabajadores”. Estas definiciones corresponden al economista Jorge Gaggero, especialista en políticas tributarias, y fueron formuladas en una entrevista que concedió al programa Hoy más que nunca, que se emite por Radio Nacional. Cuando se lo consultó sobre la alusión de la Presidenta en su discurso del jueves pasado acerca del crecimiento del Merval, Gaggero dijo:
–Es la consecuencia positiva de la política económica que se emprendió en los últimos diez años, que apuntó al crecimiento sustancialmente. Esa política fue exitosa en obtener crecimiento, y esto resultó en mayor actividad, mayor ocupación, más altos salarios, y muy altas utilidades para las empresas. Y esto es lo que hizo posible el pago de la deuda, el desendeudamiento tan importante, tan central, que se ha podido alcanzar en este mismo período. Pero pensando en el mediano y largo plazo y en la estabilidad necesaria de la economía, sería de esperar que las tasas de utilidades se estabilizaran en niveles más bajos, que las mejoras de la productividad que la economía pueda seguir alcanzando se transfieran en una parte importante a los trabajadores, y que la ocupación fuera evolucionando hacia actividades de mayor valor agregado. Necesitamos actividades más calificadas, con más contenido de tecnología, de conocimiento. De modo que la economía pueda diversificarse y apoyarse en actividades más productivas, que multipliquen las exportaciones y las ofertas de productos locales, permitiendo ampliar la sustitución de importaciones.


–La Presidenta dice que está orgullosa de que en Argentina se tienen los mejores salarios de Latinoamérica, y uno podrá preguntar “Bueno, cómo se miden, en función de qué coeficientes se miden para tener esa certeza”. En Argentina, ¿la distribución de la renta ha avanzado en la misma dirección que este crecimiento del salario de los trabajadores? Es decir, ¿lo que ella dice sobre las ganancias exorbitantes que tienen los sectores más concentrados de la economía es un dato positivo o es un dato tremendamente negativo?


–Si vemos la cuestión desde el punto de vista de la distribución de los ingresos antes de la acción fiscal, antes del efecto positivo que resulta de la aplicación del gasto público, en todo este período ha habido una mejora, pero leve. De ninguna manera proporcional a los enormes avances que ha hecho la actividad en la Argentina. La igualdad se mide con lo que se llama el índice de Gini, que es un coeficiente que va de cero a uno, y que supone que en cero hay igualdad absoluta, todos ganan lo mismo, mientras que 1 es desigualdad absoluta, toda la plata está en manos de una persona, el resto no tiene nada. Argentina, diez años atrás, estaba en el pelotón de América latina, 0,50, 0,51, en el medio de esa tabla, lo que supone fuerte desigualdad relativa. Por algo Latinoamérica es conocida como el continente más desigual en el mundo desde hace largos años. Y bueno, el 0,51, en una medición que hemos hecho nosotros para el año 2010, se transformó en 0,48. O sea, ha habido una mejora, pero leve. Para dar una idea, Japón está en el orden de 0,35. Los países europeos, están en el 0,40, un poco por arriba.


–Usted hacía una disquisición, hablaba de la distribución “antes de tributar” y dijo que se produjo una levísima mejora. En Argentina hay un impuesto que no es progresivo, acá se paga el 35 por ciento de Ganancias y punto. Se trate de un quiosquero o del mayor accionista de una multinacional…


–Bueno, yendo a esta segunda cuestión de la distribución, que es la que resulta de la acción fiscal para corregir esa mala asignación que el mercado hace en casi todos lados, el sistema tributario argentino es muy limitado. Todavía es sustancialmente igual, salvo las retenciones a las exportaciones, salvo la mejora que ha producido la recaudación de ganancias, derivada de estas utilidades que la Presidenta mencionó. Salvo eso, el sistema tributario es sustancialmente igual al que heredamos de la caída de la Convertibilidad. Un sistema muy regresivo, resultado de la descomposición económica, social y fiscal de 30 años producida en el período 1975-2002. En estos diez años ha logrado levantar sustancialmente su presión sobre la economía, la recaudación se ha elevado mucho, 12 puntos del PBI, eso es mucho, nos hemos acercado a Brasil en presión tributaria. Pero la estructura del sistema, el modo en que se recauda y el tipo de impuestos que se colectan, es muy regresiva. Descansa mucho en los impuestos al consumo y muy poco en los impuestos sobre los ingresos y los patrimonios, que son los que verdaderamente redistribuyen y que son los que pagan los ricos.


–Usted hacía una consideración respecto de que estamos viviendo una situación de inflación mayor a la que se esperaba. Muchos economistas neoliberales, muchos opositores, dicen “lo que pasa es que, desde que reformaron la carta orgánica del Banco Central, empezaron a darle a la maquinita, hay una cantidad de circulante que está presionando para la inflación”. Le pregunto, además de una puja distributiva, ¿puede haber un componente de emisión monetaria en un momento de una fuerte retracción o caída significativa del crecimiento del PBI? ¿Puede haber un componente que tenga que ver con que hay más circulante en el mercado de lo que correspondería?


–Por el momento no hay indicios de que haya una emisión sustancialmente mayor a la demanda de dinero que la sociedad expresa. Sí, evidentemente, hay una represión de la voluntad, de parte del mercado, de apropiarse de dólares para acumular en divisa fuerte. Eso sí existe como consecuencia de los controles en el sector externo. Ahora, considerando el fenómeno de la inflación, la inflación en la Argentina, como en casi todos lados, es multicausal. Hay un componente muy importante que es la presión por los ingresos, está claro. Pero también hay, variando según el momento, componentes de distintos tipos. Por ejemplo, como causa usual, incoherencias en la política fiscal, problemas en la política monetaria y la cambiaria, déficit en la política de ingresos. La inflación es multicausal y en Argentina tenemos un déficit de política, no se la está atacando, a mi juicio, debidamente, atendiendo a su multicausalidad, que supone políticas que coordinen cantidad de instrumentos, y que supongan una eficaz interacción y trabajo conjunto del área del Ministerio de Economía con el Banco Central. Esto último no está ocurriendo desde hace largo tiempo y me parece que es una de las causas del proceso inflacionario. Si, en primer lugar, se aceptara el fenómeno como problemático y como serio, acá…


–La palabra inflación está fuera del vocabulario de todos los que intervienen, sea desde el área tributaria, desde el Banco Central, de Economía, sea desde el área que sea… La palabra inflación no se menciona.


–Es así, y es lo más terrible que está pasando. Lo tengo que decir con total sinceridad y preocupación. Espero que haya un cambio de política en este punto, que el Ministerio de Economía, como responsable principal de las políticas que tienen que ver con esto, gane peso relativo, espaldas y voluntad de coordinación, insisto, con el Banco Central, para encarar un proceso que, si se hace bien y con voluntad, en tres o cuatro años obtendría resultados importantes, podría llevar a una inflación por debajo del 10%. Sería otro mundo, un mejor mundo.

Publicado en :

http://sur.infonews.com/notas/hay-que-aceptar-que-la-inflacion-es-un-problema

martes, 3 de abril de 2012

EL MEJOR ALUMNO EN LA PICOTA, por Jorge Gaggero (para "Página 12" 01-04-2012, escrito en 2002)



HISTORIA FMI/ARGENTINA

El texto que sigue es una síntesis de lo escrito por Jorge Gaggero hace una década, cuando el derrumbe del régimen de convertibilidad tocaba su “piso” económico y comenzaba una “salida” (durante marzo/abril). Publicado en Alemania por la revista Entwicklung und Zusammenarbeit (“Desarrollo y Cooperación”, en abril de 2002), su difusión ayuda hoy a hacer memoria acerca de lo que se sufrió entonces y también a reflexionar acerca de lo que se ha avanzado desde entonces.
Por Jorge Gaggero *
* Economista.
La historia reciente y el actual episodio de la crisis de nuestro país sugieren múltiples paradojas. Elijo cinco para reflexionar acerca de la muy compleja trama implicada.
La primera es la que surge del contraste entre la imagen de violencia extrema y descontrolada que han transmitido al mundo los medios masivos y la sustancial “autocontención” que muestran las mayorías argentinas ante al derrumbe (y sus efectos sociales extremadamente asimétricos). Esta moderación tiene su explicación en la historia nacional –la generalizada conciencia popular acerca de las ventajas que la derecha ha obtenido, casi siempre, en las confrontaciones violentas– y también, sin duda, límites sociales y políticos (de no lograrse un pronto alivio en la situación).
Esta paradoja ha sido advertida por muy pocos observadores externos. “En varias visitas que realicé a la Argentina –destacó Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía– me sorprendí del largo tiempo que llevaban sufriendo sus habitantes; a mí no me resulta tan sorprendente que los alborotos callejeros hayan destituido al presidente como que esos disturbios hayan tardado tanto en producirse.”
La segunda paradoja resulta del contraste entre las consignas maximalistas de condena en bloque a la “clase política” (“que se vayan todos”, ha sido la dominante) y el mayoritario respaldo de los argentinos al sistema democrático. En una reciente encuesta realizada en Buenos Aires y sus alrededores (en febrero último) el 85 por ciento de los consultados lo consideró preferible a cualquier otra forma de gobierno. El 74 por ciento, sin embargo, se mostró insatisfecho con su funcionamiento. Parece evidente, entonces, la presión que existe a favor del surgimiento de nuevos agrupamientos y liderazgos políticos y sociales. La resultante de este proceso de cuestionamiento de las representaciones resulta una de las incógnitas clave del futuro argentino.
La tercera paradoja se vincula con una circunstancia económica crucial pero poco abordada (dentro y fuera del país). Durante más de un cuarto de siglo (1976-2002) los gobiernos argentinos se han empecinado en aumentar el endeudamiento público externo mientras los activos de los argentinos mantenidos en el exterior alcanzaban un nivel que ha oscilado entre no menos del 80 por ciento y hasta el 120 por ciento de la deuda pública nacional acumulada (esta relación sería hoy de entre 85 por ciento y 120 por ciento de acuerdo con fuentes oficiales y externas, respectivamente). Se estima que cerca del 90 por ciento de estos activos se sustraen al control fiscal. Vale decir, resultan producto de la evasión tributaria, la fuga de capitales u otras actividades ilícitas (la fuga de capitales no lo ha sido hasta el establecimiento reciente del control de capitales, luego del estallido de la crisis).
¿Se referirá a esta circunstancia el secretario del Tesoro de los EE.UU. O’Neill, cuando menciona la necesidad de “tapar los agujeros” en Argentina antes de “llenar el balde”?
La cuarta remite al discurso de los organismos multilaterales y los países rectores (EE.UU. y la UE) que ha pasado –sin inmutarse– del lema del “mejor alumno” que dominó toda la década pasada al presente sonsonete del “sufrimiento necesario” y el “inevitable dolor” (a través de los cuales seríamos redimidos). Caído el mito de “la Argentina rumbo al Primer Mundo”, la performance de los ’90 aparece redefinida ahora como una larga fiesta local cuya demorada cuenta nuestras mayorías se negasen a pagar.
Esta flagrante inconsistencia intertemporal del discurso tiene, a mi juicio, múltiples raíces. Entre ellas: i) la elusión de la propia responsabilidad por parte de los actores centrales (los del “Primer Mundo”); ii) la crisis universal de las ideas económicas; iii) la hegemonía de los intereses financieros en el proceso de globalización (fueron los más beneficiados por las altísimas tasas de interés con seguro de cambio gratuito que se ofreció durante casi 11 años); iv) el esfuerzo para disimular la absoluta desnudez (conceptual y operativa) de los organismos multilaterales (FMI/BM/BID); v) las tendencias resultantes del “unilateralismo” y el discurso único (del “antiterrorismo”) del gobierno de los EE.UU., que han implicado graves retrocesos en el necesario proceso de reconocimiento (y reparación) de las asimetrías y daños que la globalización supone para los más débiles; y vi) la voluntad de castigar a Argentina por ser “responsable” del default más importante de las últimas décadas.
Puede sumarse, por último, una quinta paradoja. La que resulta del contraste entre la historia previa de la nación argentina (y su personalidad), y las serias amenazas que enfrenta la continuidad de su Estado-nación. Supimos construir un país relevante –diversificado y pujante, con una población instruida y laboriosa, bastante equitativo– con una personalidad reconocida; en especial por su cultura, música, literatura, cine y deportes y también por sus héroes/antihéroes (el general San Martín, Perón/Evita, el Che Guevara). En menos de dos siglos y sobre un territorio que era, en gran medida, un desierto. Argentina llegó a ser percibida como la contracara del “crisol de razas” norteamericano. Este último fue expansivo, cultor del individualismo y del “destino manifiesto”. Nuestro “crisol del Sur” fue, en contraste, muy autocentrado en un principio aunque terminó resultando sustancialmente abierto al mundo como consecuencia de sus tempranas fantasías liberadoras, de cooperación y solidaridad (“universalistas”, finalmente).
El Estado/nación argentino enfrenta hoy, sin embargo, los riesgos de su desaparición; podría constituir el primer caso –en un eventual deterioro del presente curso de los acontecimientos– entre los que parece preanunciar el rumbo globalizador.
Las amenazas no sólo proceden del campo económico y social: extrema desnacionalización; pobreza inexplicable; sangría creciente de sus recursos humanos más calificados; peso insostenible de una deuda externa que tiene como contracara –como ya vimos– la fuga de capitales de los argentinos privilegiados, que ven a su tierra como un “país-dormitorio”. También se expresan en la esfera político-institucional: a las severas consecuencia de la crisis política, se suma un previo y largo proceso de deterioro de la división de poderes y, en consecuencia, del entramado legal, el sistema de representaciones y la propia administración pública. También se ha resentido la articulación federal, al ponerse en cuestión las autonomías provinciales y municipales (y la propia viabilidad de sus administraciones).
Extremos condicionamientos adicionales resultan de las decisiones (u omisiones) del Tesoro de los EE.UU. y los gobiernos de la Unión Europea. También proceden, en muchos casos, de la oscura e irresponsable “intermediación” técnica del FMI y de la sustancial carencia de ideas consistentes que estos actores parecen mostrar. Estas circunstancias del “entorno global” plantean entonces serias amenazas para la existencia de nuestro Estado-nación.
La versión extrema de estas amenazas resulta de propuesto el economista Rudiger Dornbush: una intervención extranjera directa en nuestro gobierno con el fin de asegurar el control foráneo de cinco posiciones decisorias clave (entre ellas, la banca central, la recaudación tributaria, la administración del gasto y las relaciones con las provincias), a través de tecnócratas “offshore”. En rigor ya se ha avanzado mucho en esta dirección. En el período 1996/2000 begin_of_the_skype_highlighting 1996/2000 end_of_the_skype_highlighting, en dos administraciones sucesivas, estuvo al frente de la gestión tributaria un funcionario del FMI que no tuvo éxito en su cometido de elevar la recaudación a contracorriente de la caída de la actividad económica (para asegurar el pago de nuestra deuda). Hace pocas semanas fue designado al frente del “autónomo” Banco Central un alto ex funcionario del Fondo que se ocupó de la crisis asiática junto con el actual “veedor” visitante en el país (el responsable de la flamante división de “Operaciones Especiales” del FMI que se ocupa de la crisis local). En cuanto a las relaciones con las provincias, los funcionarios del FMI ya han comenzado a tratar directamente con ellas, salteando la intervención del gobierno nacional, e imponen a este último –desde hace mucho tiempo– condicionamientos y decisiones incompatibles con el ordenamiento constitucional, acentuando su deterioro

Texto concluido el 02.04.02.

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