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domingo, 22 de septiembre de 2024

El Presupuesto 2025 de Milei es antediluviano, por Alfredo Zaiat (para "Página 12" del 22-09-24)




Rechaza la política contracíclica, promete el ajuste permanente y convoca una tragedia económica


En el show de presentación del Presupuesto 2025 repudió la política contracíclica liderada por el Estado para salir de la recesión, estrategia que ejecutan todos los países luego del aprendizaje traumático de la depresión mundial de 1930. Las enseñanzas de la crisis del 2008 y de la pandemia del 2020. El derrumbe de la economía de Milei en el primer semestre del año.


 

Por Alfredo Zaiat


22 de septiembre de 2024 


La sorpresa sólo es posible en analfabetos políticos. Si mueve la cola y ladra, es un perro.

Fuera del libreto escrito para leer en la puesta en escena de la presentación del Presupuesto 2025, el presidente Javier Milei despreció las medidas contracíclicas. Lo dijo cuando exageró con que “vengo a proponer un proyecto diametralmente distinto a lo que nos tienen acostumbrados”.

Es cierto que es muy distinto porque desde hace casi un siglo, el saber económico, con la producción teórica de John Maynard Keynes, entre otros economistas destacados, produjo un salto cualitativo en la comprensión de la materia de estudio al destacar el imprescindible rol del Estado para conducir los ciclos económicos.

Milei, al presentar la metodología presupuestaria -regla fiscal-, definió tres objetivos:

1. Garantizar el equilibrio fiscal.

2. Obligar al Estado a hacerse cargo y absorber el costo de eventuales recesiones.

3. Para los períodos de abundancia, devolver el exceso de recaudación a la sociedad a través de la baja de impuestos.


Qué es una política contracíclica


Estos postulados tienen el marco conceptual expuesto por Milei de repudiar la política contracíclica liderada por el Estado, en particular con el punto dos.

Como se trata de una concepción caduca, se requiere rescatar ideas económicas muy básicas. Milei expone la suya como si fuera extraordinaria, cuando ha sido descartada y superada no sólo en la teoría, sino, especialmente, en la gestión de la economía a nivel global.

El concepto de tener en cuenta los movimientos cíclicos de la economía para diseñar la política fiscal proviene de la escuela keynesiana, y luego fue incorporada por otras corrientes del pensamiento económico.

Entre las medidas que reducen la vulnerabilidad de la economía se destacan los fondos de estabilización con recursos extras provenientes del auge de los ciclos económicos para gastarlos cuando existen recesiones o precios de materias primas internacionales en caída, controlando así el grado de la política procíclica y reduciendo la brecha del Producto para generar un crecimiento de acuerdo a la dinámica de largo plazo.

A su vez, debido a la inflexibilidad del gasto público por el capítulo previsional y social, además por los vinculados a derechos constitucionales, como la educación y la salud, se hace necesario considerar mecanismos que usen la tributación como medida contracíclica.

Una de ellas es impulsar impuestos progresivos, puesto que no sólo mejoran la redistribución del ingreso, sino que también ayudan a estabilizar los ciclos porque las rentas se incrementan en los auges.

 


El presidente Javier Milei tuvo escaso rating televisivo y en las redes sociales en la presentación del proyecto de Presupuesto 2025 en el Congreso. Imagen: Xinhua.


Nombran a Keynes y Milei se descontrola


En varias ocasiones siendo panelista, luego candidato y ahora Presidente, Milei exhibió un estado caótico cuando le mencionan a Keynes. Resulta insólita esta reacción porque Keynes es considerado, por ortodoxos y heterodoxos, como el fundador de la macroeconomía moderna.

Su obra más famosa, La teoría general del empleo, el interés y el dinero, fue publicada en 1936, pero su precursora de 1930, Tratado sobre el dinero, es evaluada también como importante para el progreso del pensamiento económico.

Hasta entonces, la ciencia económica analizaba sólo condiciones estáticas (así Milei piensa la economía), esencialmente estudiando en detalle una instantánea de un proceso en movimiento.

Keynes creó un enfoque dinámico que convirtió la ciencia económica en un estudio de flujos de ingresos y gastos, y abrió nuevas perspectivas para el análisis económico.

Durante la Gran Depresión de Estados Unidos de los años treinta, la teoría económica del momento no pudo explicar las causas del grave derrumbe económico mundial ni tampoco brindar una solución adecuada de políticas públicas para reactivar la producción y el empleo. Por el contrario, profundizó la debacle proponiendo el alza de la tasa de interés y la reducción del gasto público.


Qué propuso el economista británico que enloquece al Presidente


Keynes encabezó una revolución del pensamiento económico al superar la idea entonces vigente de que el libre mercado generaría en forma automática el pleno empleo.

El principal postulado de la teoría de Keynes es que la demanda agregada -la sumatoria del gasto de los hogares, las empresas y el gobierno- es el motor más importante de la economía.

Keynes sostenía que el libre mercado carece de mecanismos de autoequilibrio que lleven al pleno empleo. Los economistas keynesianos justifican la intervención del Estado mediante políticas públicas orientadas a lograr el pleno empleo y la estabilidad de precios.

En vez de considerar los desequilibrios presupuestarios del Estado como negativos, Keynes propugnaba políticas fiscales contracíclicas, que actúan en sentido contrario al del ciclo económico.

Por ejemplo, los keynesianos proponen incurrir en déficit fiscal destinado a proyectos de infraestructura que demandan mucha mano de obra para estimular el empleo y estabilizar los salarios cuando la economía se contrae, y elevar los impuestos (y también la tasa de interés) para enfriar la economía y evitar la inflación ante un fuerte aumento de la demanda.

La política monetaria puede utilizarse para estimular la economía, por ejemplo, bajando las tasas de interés para alentar la inversión.

Keynes sostenía que los gobiernos debían resolver los problemas a corto plazo en vez de esperar que las fuerzas del mercado corrigieran las cosas en el largo plazo, porque, como escribió, “a largo plazo, todos estaremos muertos”.


La crisis de 2008 y la pandemia


Los seguidores de la Escuela Austríaca de Economía, entre ellos Milei, creen que las recesiones y los auges son parte del orden natural y que la intervención del Estado solo empeora el proceso de recuperación.

Para dar cuenta de las consecuencias terribles para la mayoría de la población que tiene este pensamiento vale hacer el ejercicio de qué hubiera pasado en la economía mundial durante la crisis financiera de 2008 y la pandemia de 2020.

El derrumbe de la economía global hubiera sido aún más dramático con quiebras empresariales generalizadas y destrucción de millones de puestos de trabajo, arrojando a la miseria a gran parte de la población.

En cambio, los gobiernos de las potencias económicas coordinaron la intervención conjunta con doble expansión fiscal y monetaria como nunca antes hubo para eludir la debacle. Y, de este modo, se impidió la caída al abismo.


Milei no hubiera hecho nada para evitarla.


Durante la pandemia los gobiernos repitieron esta fórmula para mitigar los costos ineludibles de la parálisis del proceso de producción por culpa de la covid-19. Los países que ejecutaron políticas más activas en los frentes fiscal y monetario tuvieron una recuperación más rápida y vigorosa en la salida de la crisis sanitaria.

Milei no hubiera hecho nada para amortiguar los costos económicos y sociales de la pandemia. En materia de protección a la población hubiera regido el destino violento “que mueran quienes tengan que morir”.


Las ideas de Milei atrasan y son dañinas para la mayoría de la población


La crisis financiera global del 2008, cuyo disparador fue la caída del banco de inversión Lehman Brothers, hizo resurgir el pensamiento keynesiano, que dio sustento teórico a las políticas económicas adoptadas por muchos gobiernos como respuesta a la crisis.

Cuando sobrevino esta recesión mundial, el profesor de Harvard Gregory Mankiw escribió en The New York Times: “Si tuviéramos que recurrir a un único economista para comprender los problemas que enfrenta la economía, indudablemente ese economista sería John Maynard Keynes. Aunque Keynes murió hace más de medio siglo, su diagnóstico de las recesiones y depresiones sigue siendo la base de la macroeconomía moderna”.

Milei lo rechaza con ignorancia motivada y, de este modo, ha sumergido al país en una hiperrecesión que propone salir con una teoría económica antediluviana.

El resultado económico del primer semestre de su gobierno muestra un adelanto del plan de Milei: el Producto Interno Bruto bajó 3,4% respecto a igual período anterior, caída que se extiende a 6,6% si se excluye el sector agropecuario (la comparación con el año de sequía derivó en un aumento extraordinario), y derrumbe aún mayor de 7,2% sin Agro, Minería, Hidrocarburos y Pesca (todas actividades de producción de materias primas).

Cualquier analista local e internacional riguroso, sin anteojeras ideológicas conservadoras, con este resultado, concluiría que Milei es promotor de una tragedia económica.  


Volvé que te perdonamos

Publicado en:

https://www.pagina12.com.ar/769258-el-presupuesto-2025-de-milei-es-antediluviano


lunes, 20 de mayo de 2024

Bienvenido al pragmatismo: Milei anuncia que empezará a gastar, porque ya ajustó por demás, por Luciana Glezer (para "La política online" del 17-05-24)



"Si, sobre reaccionamos el equilibrio fiscal, pero ahora podemos empezar a gastar y devolver", afirmó ante empresarios. El Ahora 12 se suma a otras medidas kirchneristas. La opinión de los economistas.


Por Luciana Glezer

17/05/2024

Javier Milei parece haber iniciado la etapa pragmática de su experimento libertario. El giro terminó de evidenciarse con la decisión del gobierno de extender y ampliar un proyecto emblemático del kirchnerismo como el Ahora 12, que busca incentivar el consumo. 


Esta decisión se suma a la postergación de los aumentos de luz y gas para después del Gobierno, que no es otra cosa que volver a subir los subsidios. Medida que se tomó luego que el Gobierno se animara a dar un primer paso en su credo de liberalismo extremo: la intervención en el mercado de medicina privada para congelar las cuotas.


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 Una declaración pasó despercibida en su charla ante empresarios de este jueves. En ese extenso monólogo en el que dio una primera explicación integral de su programa económico, Milei reconoció que se "sobregiró" con el fiscalismo y que estaba en condiciones de empezar a "gastar" y "devolver".  


"Sí, sobre reaccionamos el equilibrio fiscal, pero ahora podemos empezar a gastar y devolver", dijo. Entre los empresarios que lo escuchaban en el almuerzo del CICyP hubo cierto desconcierto. Fue luego de ensayar una confusa explicación de porque considera que el dólar no está atrasado, como cree el campo y el FMI.


El cepo de Milei


Para el círculo rojo el dólar está definitivamente atrasado. Pero también observan que el BCRA, lejos de ser eliminado, tampoco funciona como una institución independiente y autónoma, en rigor actúa en tandem con el Palacio de Hacienda. No obstante lo que consideran aún más grave es que no se avance en levantar el cepo, una exigencia que molesta mucho a Milei, como dejó en claro -varias veces- en su charla. 


Este pragmatismo forma parte de la lógica. Arrancás con un ajuste de motosierra y hacha, te podes pasar, entonces das una señal muy fuerte pero ahora están acomodando una economía que estaba en terapía intensiva. Así que con todo esto: bienvenido el pragmatismo.


Como sea, la "devolución" que empezó a ejercer Milei a través de la extensión de los subsidios contradice el credo liberal, que indica que cuando hay margen fiscal lo que se debe hacer es bajar impuestos para favorecer la iniciativa privada, que crea crecimiento económico sustentable. 


En efecto, al no haber bajado ningún impuesto, lo que le permitió el superávit fue prorrogar la suba de tarifas y con eso extender la sobrevida del régimen de subsidios. El giro indica que el Gobierno empezó a tomar conciencia que acaso ya esté tocando el límite de la tolerancia social al ajuste, como parece sugerir la rebelión policial de Misiones. 


El gobierno empieza a asomarse así a un desafío mucho más complejo que ajustar el gasto público: como volver a crecer y generar empleo. Pero en su charla, Milei enfatizó el tamaño del ajuste que realizó y luego de hacer una encendida defensa de la labor del ministro Caputo, se cuidó de afirmar: "Yo no voy a entregar el resultado fiscal".


Desde la consultora Equilibra ponen enfásis en el contexto. "La caída del ingreso y del crédito fue muy duro. El nivel de actividad está muy caído, casi dos dígitos. El gobierno, en una primera etapa, se basó en el shock cambiario y un reacomodamiento de los precios relativos. Respecto a las tarifas energéticas, en el invierno tenes un doble efecto porque aumenta el consumo y en simultáneo el impacto sobre los ingresos. Ahí el gobierno toma la decisión de postergar las subas para conseguir una inflación más rápida en el corto plazo y a recuperar un poquito el ingreso de las familias", consideró Lorenzo Sigaut Gravina economista en jefe de esa consultora.    


Según  Sigaut Gravina "este pragmatismo forma parte de la lógica. Arrancás con un ajuste de motosierra y hacha, te podes pasar, entonces das una señal muy fuerte pero ahora están acomodando una economía que estaba en terapía intensiva. Así que con todo esto: bienvenido el pragmatismo" expresó a LPO este economista.    


Publicado en:

https://www.lapoliticaonline.com/economia/milei-reconoce-que-se-sobregiro-con-la-meta-fiscal-y-da-un-giro-kirchnerista/

miércoles, 15 de abril de 2020

RAYO PERONIZADOR: Alemania se prepara para nacionalizar empresas si la economía se derrumba, por "Revolución Popular" del 14-04-20


El ministro de Finanzas alemán, Olaf Scholz, ha anunciado que el Gobierno está preparado para tomar participaciones en las empresas para compensar el impacto del coronavirus.

 14 DE ABRIL DE 2020 


El ministro de Finanzas alemán, Olaf Scholz, ha anunciado que el Gobierno está preparado para tomar participaciones en las empresas para compensar el impacto del coronavirus. Alemania ya tomó este tipo de medidas en la crisis de 2008 para ayudar a los bancos. En Francia, el ministro de Economía, Bruno Le Maire, también defendió este extremo durante esta semana para proteger a las empresas francesas.

Alemania ya comprometió 550.000 millones para apoyar a las empresas del país a través del banco estatal de desarrollo KfW. Scholz ha dicho que el Gobierno está preparado para ir más allá. Si es necesario, podría comprar participaciones utilizando un fondo creado para hacer frente a la crisis financiera hace una década, avanza Bloomberg.



"Utilizamos algo similar entre 2008 y 2009, aunque eso se centró en el sector bancario", ha declarado Scholz a la radio Deutschlandfunk el viernes.

Comienza el colapso de la economía en Alemania: el índice IFO de confianza empresarial se derrumba

"Podría muy bien ser que una compañía de repente tenga una escasez de liquidez, pero en algún momento se requerirá capital social y estamos listos nuevamente para usar el fondo de estabilidad de los mercados financieros para hacer nuestra contribución", ha explicado.



El ministro francés de Economía y Finanzas, Bruno Le Maire, ya se ha manifestado en este sentido esta semana al decir que está dispuesto a utilizar "todos los medios" a su alcance, incluida la nacionalización, para "proteger" a las empresas francesas amenazadas por la epidemia de coronavirus. La pasada semana, la Comisión Europea dio luz verde a los Estados miembros para salir al rescate de las empresas, suspendiendo la normativa sobre las ayudas públicas al sector privado. En la práctica supone que los Gobiernos podrán tomar medidas como préstamos, recapitalizaciones con dinero público, la toma de una participación accionaral y llegado al extremo la nacionalización si es necesario.



Pero estas iniciativas no solo buscan evitar la quiebra de las compañías, también protegerlas de ser adquiridas por inversores no deseados que aprovechen el precio de saldo para adquirir empresas. En este sentido, Le Maire advirtió de los ataques especulativos que sufren algunas empresas en bolsa. En España, se ha activado un límite del 10% para los inversores extranjeros en empresas cotizadas para blindar a las compañías españolas.

A medida que se profundizan las consecuencias económicas de la pandemia, algunas de las compañías más grandes de Alemania, desde Volkswagen hasta Daimler, han tomado medidas sin precedentes para parar sus plantas. 



El Gobierno de Merkel podría comprar una participación en Deutsche Lufthansa, que dijo el jueves que detendrá el 95% de los vuelos, como parte de un rescate. Los Estados están apoyando a sus aerolíneas de bandera como es el caso de Alitalia y Norwegian y como último recurso se plantean rescates.

Además, el país se plantea para la próxima semana levantar los límites constitucionales sobre la deuda y el déficit temporalmente para tener más margen de maniobra a la hora de movilizar recursos.

Fuente: El Economista 

Publicado en:
https://www.revolucionpopular.com/otras-noticias/rayo-peronizador--alemania-se-prepara-para-nacionalizar-empresas-si-la-economia-se-derrumba_a5e95d03d6356c003a05d6334

martes, 31 de marzo de 2020

Se viene una crisis global mayor que la Gran Depresión del ´30, por Claudio Scaletta (para "Página 12" del 29-03-20)



Imagen: Twitter

29 de marzo de 2020
El capitalismo tal como se conoce hasta ahora enfrentará serios problemas de legitimación

Los países están aplicando "keynesianismo de guerra” que, a diferencia del keynesianismo a secas, supone que el Estado subordina toda su política económica a un objetivo común, en este caso es el sanitario para evitar la muerte de una porción de la población.

Por Claudio Scaletta

El mundo asiste a un fenómeno imprevisto. Lo inesperado no es la crisis financiera. Tampoco las recesiones. En ambos casos se trata de fenómenos estructurales y cíclicos del capitalismo en su funcionamiento normal. El carácter extraordinario de la nueva pandemia es que provocará una crisis económica sin precedentes y de alcance planetario que muy probablemente superará en profundidad y extensión a la de 1929.

Hoy, cuando los muertos en los países desarrollados se cuentan por miles, resulta muy difícil prever cual será el piso de la recesión global. Existe, en cambio, una certeza. Con matices las economías enfrentan el problema haciendo lo que la ciencia económica sabe desde hace casi un siglo: impulsando políticas monetarias y fiscales expansivas, con el Estado, no el mercado, conduciendo y regulando el ciclo económico y la producción. 

Se trata de una forma específica de intervención estatal, la que a veces se denomina “keynesianismo de guerra” y que, a diferencia del keynesianismo a secas, supone que el Estado subordina toda su política económica a un objetivo común, en este caso es el sanitario para evitar la muerte de una porción de la población.

A modo de ejemplo, una de las razones del triunfo de los Aliados en la Segunda Guerra Mundial fue que Estados Unidos convirtió su economía en una gigantesca maquinaria bélica, reorientando toda la producción de las empresas hacia la provisión de insumos para la conflagración. Si bien el país emergió como potencia ya en el siglo XIX después de otra guerra, la civil o de Secesión, fue luego de la última gran guerra que consolidó su hegemonía global en paralelo a la expansión de su “complejo militar industrial”. 

Desde entonces, los contratos del gobierno con el complejo se convirtieron en el principal instrumento de regulación del ciclo económico estadounidense. Ahora la potencia continental se prepara para realizar transferencias masivas a las familias, mientras el presidente Donald Trump le ordena por Twitter a las automotrices que abran plantas cerradas y se pongan a fabricar respiradores. Parece una forma de tomar decisiones algo más primitiva que, por ejemplo, la del aparato estatal chino que volvió a mostrar su impresionante capacidad de ejecución de políticas públicas y de movilización de recursos.

En tanto, frente al nuevo desafío, el gobierno local salió de la modorra de los primeros meses y finalmente comenzará a poner plata en serio en el bolsillo de la gente. No se tratará sólo de créditos a tasas más o menos subsidiadas, sino de ingresos de emergencia que llegarán tanto a los trabajadores formales y monotributistas como también a los informales (Ingreso Familiar de Emergencia), un mecanismo que comenzó a evaluarse desde el inicio de la crisis. 

En los próximos días se conocerá también el dinero que se transferirá a las empresas para cubrir un elevado porcentaje de los salarios, serán transferencias más grandes y generalizadas que los REPRO. De esta forma comenzará a llegar dinero público a muchos sectores sociales que siempre antagonizaron con el Estado.

Estas transformaciones de alcance global generarán “procesos de no retorno”, una crisis del paradigma de la corriente principal de la economía. Pasada la pandemia será imposible volver al status quo ante y seguir sosteniendo la mitología consolidada en las últimas décadas del siglo XX sobre la primacía de la individualidad y el mercado como gran asignador de recursos. 

Lo que se observa en la mayoría de los países, a lo largo y a lo ancho del planeta, es a los Estados ejerciendo su soberanía a través de la promoción del Gasto e, incluso, hasta haciéndose cargo de los sistemas de salud privados. 

En adelante será difícil reconstruir el aparato ideológico que legitimó las políticas de austeridad y los Estados mínimos. La población habrá experimentado una vez más que el extremismo de mercado no le resuelve seguridades elementales como el derecho a la salud.

Se trata de “procesos de no retorno” porque gobernantes y gobernados redescubrirán el papel central del Estado, que es el poder de la organización colectiva sobre la individual. El viejo orden se resistirá. La posición de la derecha en general y de los gobiernos de derecha en particular es que resulta preferible un poco más de muertos antes que frenar la economía. En el siglo XXI el capitalismo sigue discutiendo ganancias versus vida. 

El dilema es que cualquiera de las dos vías generará cambios irreversibles en el imaginario colectivo. Tanto si se privilegia la salud pública y se evidencia la centralidad del Estado en la organización de la producción y en la conducción del ciclo, como si la mala intervención estatal provoca decenas de miles de muertos. 

Finalmente, un dato central será que, por la recesión global, el coronavirus generará más pobres que muertos, pero a la vez parirá, "con una alta probabilidad", como dicen los textos de los organismos financieros, un nuevo orden económico mundial. 

Quizá estemos ante el principio del fin del ultra capitalismo anárquico y a la consolidación de China como nueva potencia hegemónica y modelo de ejercicio del poder infraestructural.

La conclusión preliminar tampoco es nueva. Por detrás del debate económico está la lucha de clases. En uno de sus artículos más célebres el gran economista polaco Michal Kalecki hablaba de los “aspectos políticos” del pleno empleo. Explicaba cómo bajo ciertas circunstancias, la proximidad del pleno empleo, los empresarios preferían ganar un poco menos, pero mantener el control sobre los trabajadores y el proceso productivo. Dicho de otra manera, la cuestión de clase estaba por encima de la ganancia. Es decir, el poder estaba por encima del dinero y el pleno empleo empoderaba a los trabajadores. 

Del mismo modo es posible hablar de los “aspectos políticos del coronavirus”, que son los “procesos de no retorno” descriptos. La revalorización del rol de los Estados ocurrirá tanto si la intervención pública es eficiente como si no lo es. 

El capitalismo tal como se conoce hasta ahora enfrentará serios problemas de legitimación. Resta la pregunta clásica de la economía vulgar: ¿cómo se financian las políticas expansivas? La respuesta es “como en todo el mundo”, emitiendo dinero, que es una de las formas de endeudarse a tasa cero que tiene el Estado, pero que al mismo tiempo es fuente del flujo de la recaudación futura. Para hacerlo no hace falta ser un Estado rico, alcanza con ser un Estado soberano. 

Una opción complementaria para los muy fiscalistas sería terminar con el subsidio de 55 mil millones de pesos mensuales que reciben los bancos por los 1,6 billones de pesos en Leliq. No debe olvidarse que, antes o después, la plata que el Estado inyecte terminará en los bancos y que estos querrán cambiarla por la otra ventanilla por más letras de liquidez. La tasa de estos instrumentos no puede continuar siendo tan atractiva. Redireccionar estos 55 mil millones mensuales hacia políticas activas también fue una promesa electoral.

Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/255820-se-viene-una-crisis-global-mayor-que-la-gran-depresion-del-3

jueves, 26 de marzo de 2020

EL DÍA DESPUÉS, por Alejandro Marcó del Pont (para "El Tábano Economista" del 08-03-20)


Por: Lic. Alejandro Marcó del Pont

La independencia del Banco Central, de los mercados, así como la mano invisible de Adam Smith, se fueron al garete. Los planes de los gobiernos no intentan reactivar la economía, solo intentan detener la caída. En economía, no hay nada más ortodoxo que ser heterodoxo. Aunque muchos neoconservadores intenten disimular que la tendencia discursiva gubernamental migró de “El gobierno no soluciona problemas, el gobierno es el problema” a “El Estado soluciona los problema que la desidia de los seguidores del mercado crearon”  

No es la primera vez que las economías maniatadas transforman a los conservadores en progresistas. Nixon clamó “ahora soy el keynesiano”, George W. Bush, el intervencionista, y Donald Trump en su fase de rescatista económico. No sé si lo han notado pero en cuanto el drama viral se transformó en económico, las medidas de política económica gubernamental obtuvieron la facultad de la amnesia. Al parecer se pueden implementar paquetes de medidas contracíclicas sin que a los mercados les dé una embolia.

La imagen sostenida de las reglas básicas de economía ortodoxa que nos sacarían del estancamiento, que nos volverían confiables y predecibles ante los inversores, no son más de utilidad. Lo sorprendente es que hasta hace unos días nos resaltaban que evitar este protocolo nos llevaría a la ruina. ¿Qué fue de la reducción del gasto, del superávit primario, la flexibilización laboral, la reforma de las pensiones, la emisión monetaria generadora de inflación o de la irresponsabilidad de no afrontar los compromisos externos?

Hay un castigo del mercado a los incentivos económicos sin pandemia y un premio cuando se activa. ¿Los gobiernos encontraron la vacuna supresora del rubor populista? ¿Se pueden preparar baterías de medidas ante la crisis viral y no antes el hambre fatal? Tiene que haber algo más, desde el punto de vista económico-social, para que de la noche a la mañana las consignas de políticas de protección social, que se consideraba que embestían al mercado, hayan perdido su poder devastador.

Obviamente, hemos sido engañados, la historia de la economía y de las ciencias sociales en general, es la historia de la búsqueda de un mapa de las realidades, no de una única realidad. Así, la escuela neoclásica considera universal el problema económico de la utilidad, ya sea, como dice el economista Han-Joon Chang, para Robinson Crusoe en una isla desierta, para un agricultor de Tanzania o para un acaudalado consumidor alemán del XXI.

Ahora, cuando llegue a nuestras playas la onda expansiva de la parálisis económica y la inminencia de la recesión, deberemos recordar que la economía capitalista creció a tasas veloces, como nunca en la historia, de 1950 a 1970, una época de fuertes regulaciones, subsidios, incentivos industriales, mayor distribución del ingreso e impuestos altos. Y hemos visto que bajar los impuestos, concentrar el ingreso y, desproteger a la sociedad ha dado los resultados opuestos.

Quizás lo más llamativo sea que los países centrales se han agenciado de la fragilidad de los estados latinoamericanos, en general gracias a las políticas por ellos impuesta y hoy recluidas en el arcón del olvido (solo temporalmente), cuyas consecuencias, entre otras, son el desmantelamiento estatal, la eliminación de la producción y el desprecio social, las que dificultan enormemente las políticas sanitarias y de supervivencia económica.

Pobres casi 60 millones en Brasil, 52 millones en México; en ambos países el 60% de los que trabajadores son informales. Sin agua, luz, cloacas, sin protección social y mínima cobertura, las políticas sanitarias se vuelven un dilema. “Me mata el hambre o el coronavirus”, “Si no trabajo no vivo”, la resistencia en las favelas al aislamiento y la falta de posibilidades de políticas públicas, el déficit registral de las privaciones y un presidente perturbado, dan como resultado un coctel mortal.

Las estrategias sanitarias y económicas, de manera paralela optadas por diferentes países, entre mitigar, salvando a las grandes corporaciones, por un lado (Italia, España, EE. UU., Francia, Gran Bretaña, Brasil, México, etc.) y suprimir, con políticas de cuarentena y aislacionismo (Argentina, Corea del Sur, Alemania, Rusia, China, etc.) han dado resultados diferentes y han obligado a los moderados a tomar medidas extremas ante la eminencia de la dispersión del virus; en economía pasará lo mismo.

La demora de las políticas públicas para 2.800 millones de personas que pasan hambre en el mundo se resume, en Argentina, el mayor exponente de aumento del hambre y la pobreza en los últimos años, que produce comida para 440 millones de personas, diez veces su población, y no puede mantener la suya alimentada. La implementación de políticas sanitarias y económicas, con un Estado desmantelado, resulta mucho más complejo, pero no hay que olvidar las políticas que, una y otra vez, intentaron ahondar su abandono.

Pero tenemos una gran oportunidad. Ya lo comentamos en varios artículos, el problema del capitalismo es sistémico, pero quien imagine otra salida que no sea una nueva mutación que le permita sobrevivir como en crisis anteriores, está equivocado. De nosotros dependerá qué tipo de transformaciones permitiremos para crear un mundo mejor, el día después del retroceso del coronavirus.

En términos económicos se especula con diferentes escenarios: una restauración económica rápida, tipo V, es decir, fuerte caída y pronta recuperación; otros imaginan una U, un fuerte retroceso y un periodo de letargo contractivo y una pausada mejoría, mientras que los más pesimistas piensan en una L, una fuerte retracción sin salida obvia en el horizonte. 

Solo un demente puede imaginarse una salida tipo V, pero lo importante no es la conjeturar, ni su forma, sino el fondo. Debemos tratar que no vuelva a ocurrir que nos inoculen las barbaridades económicas que hemos tenido que soportar durante los últimos cuarenta años. Tenemos el deber moral de torcer la batalla cultural y evitar que en esta oportunidad salga un nuevo experimento económico que vaya a destruir a centenares de miles de personas como lo han hecho el sistema financiero y la especulación en estos años.

En la recta final de las elecciones norteamericanas del año 2000, el Financial Times realizó una encuesta donde se preguntaba no solo por quién votaría, sino por qué no apoyaría al otro candidato. El motivo que apareció con mayor frecuencia para no apoyar al otro candidato fue que era “demasiado político”. Es decir, los estadounidenses ¿estaban insinuando seriamente que querían elegir a alguien que fuera poco político para ocupar el cargo político más importante del mundo? Por supuesto que no.

Contestaron eso porque el término “político” se había convertido en un insulto, y por lo tanto tildar a una persona de político era una manera contundente de desacreditarlo. Lo mismo sucede con estatista, intervencionista, regulacionista.

Los elementos centrales del contrato social de la posguerra ya estaban en retirada antes de la crisis del 2008, pero cuando llegó la crisis muchos creyeron que la gran recesión, la mayor crisis desde los años treinta, cambiaria las cosas, y no fue así. No solo no se solucionó, sino que llevó a un mayor endeudamiento, una peor distribución del ingreso, y dada su debilidad, a un Estado más ausente.

La mayor compañía de taxis, Uber, no tiene un solo taxi de su propiedad. Nuevas formas de negocios, nuevas y más flexibles formas de contratación laboral. Sea su propio jefe, el gran emprendedor. La mayoría de las personas salieron de la crisis del 2008 más pobres, más precarizadas, con menores oportunidades y mucho menos protegidas socialmente. Un nuevo contrato social con otro tipo de Estado es necesario. No puede esta pandemia llevarnos a la misma cloaca.

Publicado en:
https://eltabanoeconomista.wordpress.com/2020/03/25/el-dia-despues/amp/?__twitter_impression=true

EL ESTADO AUDAZ, por Alejandro Marcó del Pont (para "El Tábano economista" del 20-03-20)



Por: Lic. Alejandro Marcó del Pont

Cuando se discutía sobre las medidas de política económica que habían llevado al mundo a un estancamiento con posterioridad al 2008, una de las hipótesis más aceptadas entre la heterodoxia económica se fundamentaba en la transformación de la economía mundial con la desregulación de los mercados financieros y de divisas.

El mundo había diseñado un culto a la riqueza, una ilimitada devoción por lo privado, un ciego sometimiento al mercado, al individualismo, pero, por sobre todo, a la tiranía económica de la especulación financiera como dispositivo central de los beneficios. Espacio este que en otras épocas llenaba la producción.

El neoliberalismo siguió avanzando sin solucionar la crisis del 2008, completa culpa del sistema financiero, que no solo desbarató la tasa de crecimiento mundial y puso en jaque al comercio, sino que endeudó a personas y Estados a niveles irracionales sin solucionar la crisis, estableciendo, eso sí, los cimientos de la recesión actual.

Ahora debemos comenzar de cero a reposicionar y reinventar en el imaginario social al “Estado”. Ese al que se le acepta su intervención y se le admite su capacidad de despliegue y soluciones solo cuando socialmente las crisis lo demanda. Hay que comenzar a esbozar un nuevo Estado, un Estado emprendedor, un Estado audaz, un nuevo pacto social con un nuevo Estado de bienestar. No es posible que un país se permita la estupidez de eliminar su Ministerio de Salud y luego, en medio de una pandemia, le exija al gobierno siguiente, al que le heredó el desmantelamiento sanitario, celeridad, eficiencia y resultados en las políticas de salud.

Esta misma idea gira en torno a la postergación de nuestra línea aérea de bandera, que ante la emergencia viral obtiene la exclusividad de rescatar a nuestros conciudadanos, mientras las privadas se desentienden de sus pasajeros. En el mismo sentido, se le pide al Estado su intervención ante el desempleo, la pobreza, la pérdida salarial, el estallido inflacionario, la falta de oportunidades educativas, etc. El Estado es el gran culpable de los males, el opresor fiscal, el garante de las pérdidas y, en última instancia, siempre en última instancia, el socorrista y protector de los derechos sociales.

En cada uno de los países se comienzan a notar las diferentes imágenes que el Estado proyecta, desde el rol de protector y garante de fortunas hasta socorrista solitario de la justicia social, de los derechos mínimos de bienestar, del trabajo y de la dignidad. El mundo mira azorado el individualismo social y sanitario de los Estados Unidos, a la espera de una catástrofe viral de magnitudes insospechadas al no tener test gratuitos de coronavirus, lo que distorsiona las estadísticas. ¿Qué van hacer los 30 millones de personas que no poseen seguro médico en esa nación, y los otros 40 millones que solo acceden a planes de salud deficientes, que únicamente pueden ser utilizados en situaciones extremas?

Las medidas económicas implementadas parecen un calco de las 2008 y la reacción de los mercados fue aterradora. El mundo financiero se está desmantelando a una tasa de degradación sin precedente, mientras que el mundo productivo se encuentra en cuarentena, por lo que, cuando salga de su aislamiento, la producción, la cadena de suministros y ensamblaje, nos desayunaremos con la realidad comercial.

En medio de este Estado de descomposición algunos analistas creen que la hecatombe financiera la Argentina se podría ver beneficiada. Mientras el gobierno lucha denodadamente por implementar medidas cada vez más decididas para apuntalar y equilibrar las cargas de una economía que se contrajo en los dos últimos años un 5%, otros piensan como acreedores.

Argentina cerró 20.000 pymes en cuatro años. En el mundo con la baja en la tasa de interés, una parte importante de las empresas se endeudaron ante este abaratamiento del crédito, y de hace algún tiempo a la fecha, antes del coronavirus, ya se les llamaba zombis. Según el Bank for International Settlements, en Estados Unidos 16% de las compañías que cotizan en bolsa son zombies y más de 10 % en Europa. Y son muertos vivientes porque generan utilidades tan bajas que no pueden enfrentar sus deudas. En nuestro país ni siquiera a esa categoría pudieron arribar las pymes con tasas de más del 100%.

Es tan sesgada la mirada mundial y tan necesaria la racionalidad estatal, que la presidenta del BCE Christine Lagarde cometió un error de apreciación al decir —“No estamos aquí para reducir las primas de riesgo. No es la función del BCE”. Y entonces, ¿para que estaría? Esta desviación no deja ver la brutal división de clases en la atención médica, los estragos sociales y económicos que la pandemia de coronavirus está creando entre las poblaciones pobres. Nunca como hoy fue tan evidente la necesidad de un ingreso básico universal.

Más allá de la imaginación de los abonados a las mieles de los acreedores, que solo imaginan ganancias aún en épocas tan desdichadas como la actual, y proponen quitas, baja de tasas y reprogramaciones de deuda que nadie sabe con qué fondos se pagarían, la economía y los mercados mundiales están comenzado a dar señales de la gravedad de los tiempos venideros.

Los economistas del Deutsche Bank estiman que la primera mitad de 2020 experimentará la peor depresión desde la década de 1930. “Los descensos trimestrales en el crecimiento del PIB que anticipamos superan sustancialmente todo lo registrado anteriormente, al menos desde la Segunda Guerra Mundial”. Oxford Economics calcula que la economía de EE. UU. se contraerá a una tasa anual del 12% a fines de junio.


Endeudamiento insustentable, fuga de capitales, caída del precio de las exportaciones, y, en el caso argentino, inflación acelerada y caída inusual del PBI, el peor escenario de todos, aunque la lógica queda claramente descrita en cuadro siguiente y en la siguiente afirmación del Banco Mundial “A pesar del fuerte aumento de la deuda, el crecimiento en estas economías ha decepcionado repetidamente y enfrentan perspectivas de crecimiento más débiles en una economía global frágil. Además de su rápida acumulación de deuda, han acumulado otras vulnerabilidades, tales como crecientes déficits fiscales y de cuenta corriente y una composición de deuda más riesgosa”.



El impacto de la depresión mundial y el colapso de los precios de los productos básicos en miles de millones de personas serán graves. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) acaba de publicar: COVID-19 y el mundo del trabajo: Impactos y respuestas donde en un escenario de alta probabilidad de ocurrencia, el desempleo en el mundo aumentará en 24 millones de personas. ¿De qué países creen que provendrán esos individuos?

Esta pérdida de empleo y el incremento del subempleo, al igual que en la crisis anterior, impactará en la baja de salarios y en la disminución de horas trabajadas, en pérdidas de ingreso laboral que se estiman en U$S 3.4 MM. La pérdida de los ingresos laborales dará como resultado un menor consumo de bienes y servicios, lo que afectará la continuidad de la producción y el comercio.

Un nuevo contrato social que contenga una nueva red de seguridad social o una nueva idea de Estado de bienestar que erradique la especulación y enaltezca la solidaridad y el trabajo, parecería un ejercicio más productivo que especular sobre las ventajas o desventajas del derrumbe económico mundial que todavía no se ha manisfestado.

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https://eltabanoeconomista.wordpress.com/2020/03/20/el-estado-audaz/amp/?__twitter_impression=true

miércoles, 18 de marzo de 2020

JOHN MAYNARD KEYNES: "Los mercados pueden mantener su irracionalidad más tiempo del que uno puede mantenerse solvente"






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https://twitter.com/WDVL4/status/1240269173219090432?s=08

lunes, 28 de octubre de 2019

Neoliberalismo nunca más, por Fernanda Vallejos (para "Ámbito" del 24-10-19)


La exdirectora gerente del FMI, Christine Lagarde, junto al presidente Mauricio Macri, en momentos de la rubrica del acuerdo.

24 Octubre 2019

Las recetas de "reforma laboral" impulsadas por el FMI en nuestro país, muestran resultados que no dejan dudas de la insostenibilidad del neoliberalismo llevado a cabo desde la asunción de Macri.


Por Fernanda Vallejos

Las crisis de cada estadio capitalista engendraron nuevas ideas que germinaron en una nueva etapa, como respuesta a la crisis que la precedió. Así ocurrió con la emergencia del keynesianismo en la salida de la crisis del liberalismo de 1930. Keynes abordó el problema moral del libre mercado en su incapacidad para generar ocupación plena y planteó la necesidad de regular el sistema económico y la responsabilidad del Estado para lograr el pleno empleo: “no es verdad –sostuvo- que los individuos poseen, a título prescriptivo, una libertad natural en ejercicio de sus actividades económicas”. La expansión del gasto, la distribución del ingreso y la regulación del comercio fueron instrumentos para salir de la “anarquía económica” derivada de los principios “metafísicos” del Laissez-Faire. Así, en la EmploymentAct de 1946 se institucionalizó la idea de que la ocupación plena era una obligación del Estado. El liberalismo económico fue superado por tres décadas de Estado de Bienestar, donde la producción y el empleo ganaron centralidad.

Sin embargo, en 1947 el austríaco Von Hayek fundó la Sociedad Mont Pellerin, desde donde los intelectuales neoliberales, con apoyo del poder económico y financiero, prepararon la ofensiva contra las ideas heterodoxas. La Universidad de Chicago fue la usina que cobijó al neoliberalismo, incluyendo–con apoyo financiero del gobierno de Truman- el convenio con la Universidad Católica de Chile, que permitió formar cuadros neoliberales que entraron en escena tras el golpe de estado contra Salvador Allende, al que siguieron otros en la región, entre ellos el del 24 de marzo de 1976 en nuestro país. Desde Chicago, Milton Friedman, temprano integrante de Mont Pellerin, había emprendido, financiado por la Fundación Rockefeller, el desarrollo de teorías y políticas que hegemonizaron el pensamiento y la política económica desde la década del ’70. Del debate con el keynesianismo, la ortodoxia terminó reconociendo que el capitalismo de libre mercado no asegura el pleno empleo, y que exige una “tasa natural no-inflacionaria” de desocupación. De esa conclusión, siguió una ofensiva contra los trabajadores, acusados de inflexibilidad por defender las conquistas sociales, que sigue marcando las recetas de “reforma laboral” impulsadas por el FMI en nuestros días.

Los resultados de la etapa no dejan dudas de la insostenibilidad del neoliberalismo, una realidad de la que nuestro país no escapa. Según Altimir, Beccariay González Rosada en “La distribución del ingreso en la Argentina, 1974-2000”, el índice de Gini empeoró sensiblemente desde 0,36 en 1974 a 0,51 en el año 2000. Por su parte, en 1974 la pobreza era inferior al 5% de los hogares, mientras que en el año 2000 abarcaba al 21 por ciento. En 2003, el 59,3% de los argentinos eran pobres, conforme la actual metodología del Indec, mientras que el Gini había trepado hasta 0,53. El período 2003-2015 marcó un punto de inflexión: al final del tercer gobierno kirchnerista, la pobreza había descendido hasta el 26,9% y el Gini mostraba la mejora en la distribución, bajando hasta 0,41. Pero, en el año 2008, la crisis que se abrió con la caída de Lehman Brothers señaló otro punto de inflexión: el del agotamiento del capitalismo financiero a escala global. En nuestro país el neoliberalismo recuperó las riendas con la asunción de Mauricio Macri. En menos de 4 años, la pobreza alcanzó al 35,2% de los argentinos (primer semestre de 2019) y el Gini volvió a empeorar ubicándose en 0,43. La rotunda derrota de Cambiemos en las urnas, de la mano con el vertiginoso deterioro de las condiciones económicas y sociales, no hizo sino confirmar la inviabilidad política y social del neoliberalismo, que se encuentra cuestionado en todo el mundo.

Como en la crisis del ’30, empiezan a florecer ideas alternativas en el campo económico. En los países centrales, tal vez, con la Universidad de Columbia como uno de los ámbitos más visibles. Allí, el premio nobel de Economía Joseph Stiglitz viene promoviendo una salida al actual estadio neoliberal que sintetiza bajo del concepto de “Capitalismo Progresista”. Marcos teóricos heterodoxos, como la Teoría Monetaria Moderna, que echan por tierra con las recetas de austeridad mientras alientan el rol del Estado y el gasto público como dinamizador de la demanda, ganan terreno en Europa y los Estados Unidos. Más importante aún, trascendiendo la esfera económica, resulta el aporte del Papa Francisco, que ofrece una visión alternativa de la sociedad y del mundo, mientras condena enfáticamente al neoliberalismo, a lo largo de sus encíclicas y, más recientemente, con su llamado al encuentro de Asís en marzo de 2020 donde ha convocado a jóvenes economistas a realizar un “pacto” para cambiar la economía actual por “una que da vida y no mata, incluye y no excluye, humaniza y no deshumaniza, cuida la creación y no la despoja”.

Partiendo de aquello que enseñaba Perón respecto de que hay que gobernar para el porvenir, es esperanzador pensar que la nueva etapa política que se abre en nuestro país, en sintonía con las nuevas brisas que recorren el mundo, es también una oportunidad para aportar a la construcción de un tiempo diferente donde el neoliberalismo sea parte de la historia, y nunca más una amenaza para el futuro.

(*) Diputada Nacional PJ-FpV-UC-FdT, Economista


Publicado en:
https://www.ambito.com/neoliberalismo-nunca-mas-n5061531

domingo, 13 de octubre de 2019

El Plan de gobierno de 100 días del PJ, por Alfredo Zaiat (para "Página 12" del 13-10-19)


El coordinador Ginés González García presentando el documento del PJ, acompañado por José Luis Gioja, Alberto Fernández y Gildo Insfrán. 

Documento técnico con decenas de medidas económicas, sociales, laborales, impositivas, educativas, de salud, del comercio exterior, de viviendas y financieras

Más de 700 especialistas elaboraron un programa integral que abarcan 18 áreas estratégicas de gobierno, con medidas de corto, mediano y largo plazo. En esa tarea estuvieron trabajando también miembros de los equipos técnicos de Alberto Fernández.

Por Alfredo Zaiat

Revisar en forma integral la operatoria de créditos hipotecarios ajustados por UVA. Pesificar las tarifas de servicios, transporte, combustibles y energía. Además congelarlas hasta una revisión integral para evaluar costos y planes de inversión de las empresas prestadoras del servicio. Eliminar las retenciones a las producciones regionales que estén en situación crítica y establecer retenciones segmentadas por tipo de producción. Restituir las moratorias previsionales que permitieron acceder al haber mínimo a quienes no contaban con aportes suficientes. Poner en marcha paritarias libres con aumentos por encima de la inflación para recomponer lo más rápido posible el poder adquisitivo de los trabajadores. Aplicar un impuesto extraordinario sobre la rentabilidad registrada por parte del sector financiero. Y otro impuesto extraordinario y con alícuota progresiva del 2 al 15 por ciento sobre las personas que adhirieron al último blanqueo. Incrementar haberes (jubilaciones, pensiones y AUH) para recuperarlos hasta el nivel de la inflación del período 2016-2018. Y entregar un bono por única vez que compense la diferencia entre la inflación registrada y el incremento de los haberes en ese período. Reactivar las líneas de crédito productivas del Banco Central. Implementar un Programa Nacional de Infraestructura Social de generación masiva de pequeñas obras públicas comunitarias, destinando el 25 por ciento de los fondos de obras públicas nacionales a cooperativas. Reactivar las obras de infraestructura para hábitat y viviendas paralizadas en todo el país. Convocar a la paritaria nacional docente con la meta de alcanzar un piso salarial común por encima de la línea de la pobreza en todo el territorio nacional, compensando las asimetrías regionales.


Todas esas medidas y decenas más para aplicar en los primeros 100 días de gobierno están incluidas en el documento que el PJ le entregó al candidato a presidente Alberto Fernández, el martes pasado, en el acto por el natalicio del General Perón realizado en la sede del Partido Justicialista. Son propuestas desplegadas en 118 páginas. Abarcan 18 áreas clave de la administración nacional. A partir de un diagnóstico preciso acerca de la herencia pesadísima que deja el gobierno de Mauricio Macri, se plantean medidas de corto, mediano y largo plazo.

En síntesis, se trata de recuperar las funciones básicas del Estado desarticuladas por la gestión Cambiemos, con el objetivo de dinamizar el mercado interno, construir una base exportadora, fortalecer y ampliar la cobertura de los sectores vulnerados y recuperar las condiciones básicas para el desarrollo nacional.

Ginés González García fue el coordinador de esas 18 comisiones donde participaron más de 700 especialistas. De la lectura atenta de ese documento se puede extraer el plan que el PJ plantea para los primeros 100 días del gobierno Fernández-Fernández. Ginés le entregó en mano el documento a Alberto Fernández, aclarando que no es oficial del PJ porque no recorrió los espacios formales del partido, pero señalando que el objetivo es que sea un insumo de campaña. A su turno, luego de recibirlo, en su discurso, Fernández señaló que "lo que hicieron los equipos técnicos fue reunirse muchas veces, trabajaron muchos, y lo sé porque muchos trabajan cerca mío y sé de todas las reuniones que Ginés promovió para hacer este trabajo".


Ingresos

Además de que salario real de los trabajadores recupere el terreno perdido en cuatro años de economía macrista, entre las propuestas de políticas para el corto plazo presentadas por el PJ se encuentra también la recomposición "lo más pronto posible" del poder adquisitivo de las jubilaciones y pensiones mínimas, de las pensiones por discapacidad y de la AUH. Para fortalecer el ingreso real de los hogares, sugieren ejecutar medidas fiscales para contrarrestar la fuerte caída de la demanda privada: algunas de ellas es la de deducir de Ganancias para los asalariados y jubilados que tributen en la cuarta categoría y perciban hasta 70.000 pesos por mes en mano -incluyendo un tope por ingreso familiar total- hasta el 50 por ciento de su pago del impuesto en la compra de ropa, calzado, muebles, línea blanca, materiales para refaccionar el hogar. Aclaran que los bienes que estarían incluidos tienen que ser industria nacional, y que la propuesta sea por uno o dos años.

Otras medidas:
* Refinanciar deudas de beneficiarios de la Anses y devolución de IVA para esos mismos beneficiarios.

* Implementar la emergencia alimentaria y de salud como componentes claves para dinamizar el consumo por su efecto sobre el poder de compra.

* Reactivar la inversión pública como fuente de generación de actividad económica, favoreciendo el impulso a las compras de bienes nacionales en los planes de expansión.

* Implementar un proceso virtuoso y sustentable de sustitución de importaciones, vinculando a las pymes con "nuestro sistema científico y tecnológico y proveyendo facilidades de capacitación y financiamiento para la inversión en condiciones adecuadas".

* Revertir el desmantelamiento de las medidas de administración de comercio que desde su asunción al poder determinó la gestión Cambiemos.

Canasta de bienes

Para la reactivación de las diferentes cadenas que componen el entramado productivo, la recuperación de la demanda interna y el avance en la administración de precios, entre otras medidas, se propone restablecer la devolución del IVA para compras con tarjeta de débito, con una devolución de 10 puntos para productos de la canasta básica y de 5 puntos para el resto, excluyendo a bebidas alcohólicas, bienes con precios unitarios superiores a 1000 pesos y con tope de compras totales diarias de 5000 pesos por tarjeta.

Otra iniciativa es relanzar "Precios Cuidados", incluyendo a pequeños comercios, además de precisar una canasta de 500 productos básicos con seguimiento o acuerdo de precios, inicialmente comercializados por las grandes cadenas comerciales y de proximidad. En esa línea, se sugiere el impulso de los mercados regionales concentradores para acercar al consumidor el producto, tanto para frescos como para no perecederos.

Otro programa que se rescata es el "Ahora12", pero con tasas "estrictamente de 0 por ciento y con mayor control para que las promociones puedan orientarse exclusivamente a productos de fabricación nacional".

Impuestos

En materia de ingresos públicos, el documento técnico del PJ señala que después de cuatro años del gobierno de Cambiemos, y en la actual coyuntura económica recesiva, todos los sectores "tienen motivos para cuestionar la imposición sobre sus actividades". Ante ese diagnóstico, resalta que "la mejor política a favor de los ingresos públicos y el equilibrio fiscal es el crecimiento económico". Para asegurar que "no vamos a aumentar impuestos y sí vamos a redistribuir la carga tributaria, alivianando el peso que hoy tiene el sistema tributario sobre los sectores populares y la franja media, en especial pymes, asalariados y autónomos, sin deteriorar las finanzas públicas".

Plantea que el objetivo al finalizar el gobierno sería situar la presión tributaria total en 32 por ciento del PIB, con 25 puntos en cabeza del Estado nacional y los 7 puntos restantes entre provincias y municipios. Tras esa meta propone elevar la presencia de los tributos provenientes de rentas y patrimonios a no menos del 30 por ciento del total. Al respecto, recomienda un impuesto extraordinario sobre la rentabilidad registrada por parte del sector financiero, en base al Informe sobre Bancos que publica el BCRA. Indica que el tributo debe cubrir solamente la diferencia entre la rentabilidad promedio, registrada en el período 2015-2017, y la rentabilidad extraordinaria registrada en 2018 y 2019. La rentabilidad de 2015-2017 será ajustada para ser comparable con el período 2018, según el IPC-Caba (2015-2016) y el IPC del Indec (2017).

Como se mencionó al comienzo, también se impulsa un impuesto extraordinario sobre los capitales blanqueados en 2016.

Créditos

La descripción de la relación inversión y crédito en la economía argentina se encuentra detallada en el documento. Menciona que luego de cuatro años del gobierno de Mauricio Macri, al igual que en los años '90, la política económica se ajustó estrictamente a la creencia neoliberal de que el financiamiento de la inversión depende esencialmente de los recursos externos. Apunta que, como lo demuestra nuevamente la experiencia argentina, una política indiscriminada de atracción de inversión y financiamiento extranjero, en vez de impulsar el desarrollo, desintegra el espacio interno, fractura las cadenas de valor y expulsa al capital argentino, reduciendo la tasa de inversión y aumentando la vulnerabilidad externa. Para indicar que es preciso reconocer que el financiamiento de la inversión descansa, en primer lugar, en el ahorro interno y, complementariamente, en recursos externos.

Por ese motivo, plantea la reactivación de las líneas de crédito productivas del Banco Central, equivalentes al 25 por ciento de los depósitos totales del sistema, con cupo mínimo del 70 por ciento de ese total para las pymes. Los bancos deberán prestar obligatoriamente a las pymes a una tasa subsidiada de 10 puntos por debajo de la inflación esperada, según los resultados de la encuesta de expectativas que realiza mensualmente el Banco Central.

Otras iniciativas son la licitación de subsidio de tasas en el sistema financiero y las líneas de financiamiento blando priorizando criterios estratégicos que complementen la Ley de Promoción Productiva. El relanzamiento de las líneas de crédito Fondear y Fontar, y la entrega de aportes no reembolsables para inversiones que impliquen un desarrollo tecnológico innovativo, de acuerdo a parámetros estipulados por el área de Educación, Ciencia y Tecnología.

Ante la crisis financiera y debilidad del capital de trabajo de las empresas, se aconseja la interrupción de remates y bloqueos de cuentas bancarias por incumplimientos tributarios, por un período de 180 días. Este es un tema que hoy está afectando a decenas de pymes.

Otras medidas:

* Relanzar la doble indemnización por despido sin causa.

* Extensión y facilitación al acceso a los montos del Programa de Recuperación Productiva (Repro).

* Fortalecer la Comisión de Defensa de la Competencia para estudiar de oficio y por denuncias anónimas el accionar abusivo de ciertas empresas en contra de sus competidores y de los consumidores finales.

* Reactivar la inversión pública como fuente de generación de actividad económica, favoreciendo el impulso a las compras de bienes nacionales en los planes de expansión con carácter de emergencia.

* Reestablecer el “Compre Nacional” que permita competir en mejores condiciones a las pymes y a las cooperativas en las licitaciones de los estados nacional, provinciales y municipales.

* Extender la reducción de las tarifas de los servicios públicos a micro, pequeñas y medianas empresas que conserven los puestos de trabajo y que generen nuevos trabajos

Producción agropecuaria

En línea con el plan contra el hambre presentado por Alberto Fernández, el documento del PJ afirma que "en un país como la Argentina no puede haber compatriotas que pasen hambre". Plantea que la prioridad de cualquier política agroalimentaria es que "los argentinos volvamos a alimentarnos adecuadamente", afirmando que "en los hogares argentinos no puede faltar carne, pan, leche, verduras, frutas". Define que los precios de los alimentos no deben estar atados al vaivén del dólar y que la política sectorial estará orientada a aumentar la producción agropecuaria y su industrialización. Para concluir que "debemos terminar con el planteo de “exportar todo lo que se pueda y dejar los saldos para la mesa de los argentinos. Debemos terminar con la falsa antinomia entre el consumidor interno y la exportación: la salida al dilema es producir más para todos, para el consumidor interno a precios accesibles y para la exportación también".

El plan de 100 días de gobierno propone recuperar el status del Ministerio de Agroindustria, la capacidad de extensión del INTA y reintegrar el rango de Secretaría a Agricultura Familiar. Respecto a las retenciones, se eliminarán a las producciones regionales que estén en situación crítica y se establecerán segmentadas (en porcentaje; no con un monto fijo como ahora) por tipo de producción. Explica que el sistema actual castiga a los pequeños productores y no discrimina a quienes agregan valor, además de estar atado a las necesidades que fija el FMI para el pago de la deuda.

Define que las retenciones tendrán como finalidad fomentar el agregado de valor, la generación de trabajo nacional y la seguridad alimentaria. "Se segmentarán y serán menores para quien incorpore trabajo y valor agregado", indica, para mencionar que se recuperará el Fondo Federal Solidario con el aporte de los derechos de exportación, con el objetivo de financiar en las provincias y municipios proyectos vinculados a la producción, la distribución y el abastecimiento de alimentos, como la mejora de la infraestructura productiva y las cadenas de valor locales.

Asegura que se retomará el manejo y la regulación soberana de las divisas del sector granos y oleaginosas. "Las divisas del comercio exterior de granos son un recurso escaso y estratégico", sentencia, para explicar que el manejo de las divisas por parte del sector privado ha sido un completo fracaso debido a la falta de regulación estatal y a la cooptación de los resortes del Estado por parte del sector privado concentrado. Plantea entonces que los tiempos de liquidación de divisas serán acordes a la necesidad y forma del cumplimiento de las obligaciones externas.

Respecto a una cuestión clave y controvertida en el sector (la producción de semillas), invita al debate de una Ley de Conocimiento Estratégico para el Agro que supere la ley de Semillas, pensando estratégicamente en las nuevas tecnologías y en la ciencia y el conocimiento aplicados como el eslabón que controla las cadenas productivas. Para prometer el impulso de una ley que estimule la innovación y el desarrollo local del sector público y privado en el área, pero principalmente que garantice la Soberanía del Conocimiento Nacional.

Tarifas

En este capítulo fija posición a contramano del discurso dominante: "Nuestro país es productor de energía. No hay motivo por el cual los consumidores deban pagar el mismo valor que se paga en países que no cuentan con recursos. Por ello, los eventuales aumentos del dólar no pueden ser trasladados automáticamente al consumidor. El precio que pagarán los consumidores será fijado nacionalmente, en función de los costos reales de producción y de las necesidades de sus ciudadanos y su desarrollo productivo".

En relación a Vaca Muerta, define que debe desenvolverse en función de las necesidades del desarrollo socioeconómico del país, no de las de actores particulares, y que YPF debe ser el principal actor en este sentido.

Se creará la Comisión de Revisión Tarifaria Integral que deberá establecer el costo real de producción y transporte de gas y electricidad en un plazo de cien días. Esta comisión continuará sus funciones en los próximos años, siguiendo la evolución real de los costos de generación, transmisión y distribución de la energía. Una vez conocida la verdadera ecuación económica de estas empresas, se renegociarán las tarifas de luz y gas, y se desarrollará una política de actualización futura que contemplará: los costos de mantenimiento; el valor de las inversiones realizadas y requeridas; y una tasa de rentabilidad razonable de los operadores. Hasta tanto no esté establecida la estructura de costos, "las tarifas permanecerán congeladas".

Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/224986-el-plan-de-gobierno-de-100-dias-del-pj