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martes, 6 de diciembre de 2022

Carta abierta a los jueces del caso Vialidad, por Baltasar Garzón (para "Página 12" del 05-12-22)

 


Por Baltasar Garzón

5 de diciembre de 2022 


Con la venia de Sus Señorias (así comienzan los escritos judiciales en España).


Estimados colegas jueces que este martes día 6 de diciembre de 2022 publicaréis vuestra sentencia en el caso Vialidad.


Quizás no debería de escribiros esta carta abierta un día antes de que conozcamos la sentencia en la que se decidirá la suerte política de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner. Y digo suerte política porque este ha sido un ajusticiamiento político, aun en el caso de que la balanza de la Justicia que, hoy por hoy, está vencida hacia la más grosera injusticia, le fuera favorable. El daño producido con este proceso a la democracia es apenas reparable.


Las campañas orquestadas, tanto políticas, como judiciales y mediáticas, en su contra han hecho que el proceso en sí mismo sea injusto y tan lleno de irregularidades que es imposible encontrar en los anales de la historia procesal reciente un cúmulo más elevado de errores o defectos (en el mejor de los casos) o de ilícitos penales (en el más adecuado a las evidencias acumuladas).


Es bueno que los responsables políticos rindan cuentas y que se sometan a auditorías independientes, pero cuando se trata de procesos judiciales, las garantías, la pulcritud, la imparcialidad y la independencia resultan fundamentales. Y, desde luego, en el caso Vialidad todo ha estado preordenado para acabar política y personalmente con la vicepresidenta del país. No ha existido respeto a las garantías, las pruebas están contaminadas, ha habido sustracción y alteración de las mismas, los testigos han sido venales, los peritajes manipulados…


¿Entonces qué se gana con una condena? Nada, más allá de la felicitacion mediático-política de los enemigos de la verdad. Y, ¿qué se pierde? Todo. Y, en especial, la propia credibilidad de la Justicia, que queda maltrecha y como un clínex porque ha sido usada, adulada y tirada a la basura de la historia.


La persecución política en una democracia por medio de la misma clase política es rechazable, pero, hasta cierto punto, comprensible; pero la persecución politica a través del derecho (lawfare) es el mecanismo más perverso y destructor de aquella. Ustedes jueces son y serán los únicos responsables de que esto acontezca o, in extremis, pueda evitarse y comenzar así una verdadera regeneración democrática de la Justicia.



Publicado en:

https://www.pagina12.com.ar/504886-carta-abierta-a-los-jueces-del-caso-vialidad

miércoles, 31 de agosto de 2022

Julian Assange y Rafael Correa. Dos casos de Lawfare, por Baltasar Garzón (para "Nodal" del 26-08-22)

 


Baltasar Garzón*


En mi vida profesional como juez he investigado la respuesta más brutal de las dictaduras contra los opositores políticos. He hundido los dedos en las vísceras de las más criminales represiones violentas en diferentes partes del mundo. Una respuesta que se caracterizaba por la violencia contra los colectivos opositores, en forma de detenciones arbitrarias masivas, torturas sistemáticas, ejecuciones extrajudiciales fuera de todo proceso y la desaparición forzada de personas.


Esa represión contra la oposición política de finales del siglo XX encontró una respuesta judicial, mejor o peor, desde países como España, a través de la jurisdicción universal y con el procesamiento de sus responsables en sus propios territorios. Es más, como culmen a estos procesos de lucha contra la impunidad, finalmente, la comunidad internacional decidió crear la Corte Penal Internacional, órgano judicial permanente para perseguir estos crímenes.


Sin embargo, la represión y persecución contra la oposición política no ha cesado. En el siglo XXI se ha cambiado la vestimenta. Ante la imposibilidad de desatar campañas violentas de persecución, ha mutado hacia sibilinos métodos de descrédito y encausamiento judicial, combinados sofisticadamente entre medios de comunicación y sectores del poder judicial, para expulsar a opositores políticos. Me refiero al denominado como “lawfare” o “guerra judicial”.


Actualmente la represión contra la oposición no se nos presenta vestida en forma castrense, con bandos militares y escenificando la ejecución de líderes políticos de oposición. En el siglo XXI esa represión ha y se ha vuelto sofisticada y quirúrgica, ejecutándose mediante el “lawfare”. Y para ello basta con desatar una campaña de calumnias mediáticas, aunque sean disparates, para que sean estratégicamente recogidas por ciertos jueces y fiscales que levanten el mazo y saquen del tablero político a esa oposición incómoda


Ejemplos de esta nueva forma de represión, más sofisticada, a través del “lawfare”, tenemos muchos en la región. Pero quizás el caso de estudio más relevante es el que se refiere a Ecuador. El “lawfare” en este país es paradigmático. Cumple con todos los requisitos exigidos y se manifiesta en la forma más pura. Al terminar su década de mandato Rafael Correa, entre 2007 y 2017, y tras dejar un país diferente al que encontró, con índices de desarrollo humano que se habían disparado, en forma orquestada se articuló un proceso instrumental contra él y contra toda persona que se sospechara aliada del exmandatario.


El gobierno de Lenin Moreno, a la sazón vicepresidente del propio Rafael Correa, desde el principio se mostró preocupado por el control de los tribunales. El Consejo de la Judicatura, nombrado por el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, después de “un proceso de evaluación” destituyó a 23 de 36 jueces de la Corte Nacional de Justicia, la más alta instancia judicial. Y se cubrieron las vacantes con jueces “temporales”. Se procedió a destituir sin dilación a varios jueces que fallaron causas a favor de los líderes de oposición de la Revolución Ciudadana, de manera especial en lo referido a Correa.  ¿Hace falta un mensaje más claro y contundente?: El juez que discrepe de la posición oficial, será destituido. A Rafael Correa se le instruyeron 38 disparatados procesos hasta por fin obtener una condena en el tiempo récord de 16 días, con pena privativa de libertad de 8 años y 22 de inhabilitación para ejercer sus derechos políticos.


Se sumó así Lenin Moreno a la lista de los mandatarios que echaron mano de la justicia para, vía lawfare, eliminar a quien pudiera perturbarle en el uso poco mesurado del poder. Comenzó a utilizar sus medios afines para lanzar acusaciones de todo tipo, desde secuestros contra opositores que parecerían sacados de una película, hasta ridículos préstamos personales que se dibujaban como una de las más sofisticadas operaciones de blanqueo de capitales. Incluso loables acciones como la campaña de “la mano negra” de Chevrón, la compañía petrolera que destrozó gran parte del Amazonas ecuatoriano fue utilizada para atacar al expresidente. Y todas esas denuncias milimétricamente lanzadas desde la actual Presidencia, eran recogidas inmediatamente por los medios afines al poder, dimensionadas, ficcionadas, engordadas y abiertamente falseadas. Dejando el camino para la última fase del “lawfare”, que los jueces y fiscales afines al poder de turno abrieran causas penales contra el expresidente Correa con la intención de, a través de sus sentencias, eliminar de la vida política del país a todo el “correismo”. Proscribirlo de la concurrencia política para garantizar el poder sin la posibilidad de que esa opción política pueda regresar. La misma finalidad que las acciones militares, pero con otros métodos más sofisticados.


Pero lo llamativo es que el “lawfare” acordado “ad intra”, hacia dentro del país, desgraciadamente tiene pocos límites, y han perseguido y condenado a muchos de los aliados de Rafael Correa. Sin embargo, el desplegado “ad extra”, hacia fuera del país, se ha tornado en más complicado de presentar ante otros actores. Y ello porque Rafael Correa se encuentra en Bélgica. Esto ha motivado que, por ejemplo, la Comisión de Control de Ficheros de INTERPOL se haya negado a tramitar algunas de esas órdenes internacionales de detención. O que Bélgica, evidentemente, no se haya prestado a ese “lawfare”.


El odio que subyace en el “lawfare” desatado contra Rafael Correa ha afectado a toda persona cercana, y por supuesto, a toda su obra. Y uno de los mayores éxitos de la administración de Correa a nivel internacional, el asilo al periodista Julian Assange, también ha sido objeto de ataques del “lawfare”. La práctica totalidad de las organizaciones de derechos humanos del mundo, como Amnistía Internacional o Reporteros Sin Fronteras, se han posicionado contra la persecución de Estados Unidos a un periodista, simplemente por publicar información veraz que revelaba crímenes de guerra en Iraq y Afganistán. La mayoría de los organismos de protección de derechos humanos de la ONU igualmente se han posicionado contra la persecución desatada por Estados Unidos, ya que genera un peligroso precedente para la libertad de prensa en el mundo. Y en esa línea, Ecuador, bajo la administración de Rafael Correa, cumplió con sus obligaciones internacionales y se enfrentó a Estados Unidos, brindándole asilo al periodista en su misión diplomática en Londres y protegiéndole con uñas y dientes frente al país más poderoso del mundo.


Pero claro, esa obra de gallardía internacional olía a “correismo”, y el actual presidente, Lenin Moreno, apuntó su “lawfare” también hacia Julian Assange. Y de esta forma, la Embajada de Ecuador en Londres se convirtió en una cárcel, se incomunicó al asilado, se le prohibieron las visitas y el contacto con el exterior. Se le impuso un protocolo que no se registra en el país ni para los peores criminales con condenas carcelarias. Además, se habría estado espiando al asilado dentro de la embajada, en una trama que se investiga en la jurisdicción española. Pero todo eso no forzó la expulsión de Assange, por lo que, finalmente, el 11 de abril de 2019, Lenin Moreno decidió la expulsión unilateral del asilado, violando todos los instrumentos internacionales de asilo y protección de derechos humanos y dejándole en manos de la extradición de Estados Unidos por la que se le piden, nada menos, que 175 años de cárcel.


Curiosamente, el 11 de abril de este año, dos años después de aquella expulsión, se celebrará la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Ecuador. Es muy probable que la opción afín al expresidente Correa gane, por lo que, de alguna forma, habrá perdido el sucio “lawfare” y habrán ganado Rafael Correa y Julian Assange, si no se vuelve a utilizar aquel, como ya se atisba, con acciones concordadas de las fiscalías generales de Colombia y Ecuador, para evitarlo, extremo que ha sido advertido y denunciado por el relator de Naciones Unidas sobre independencia judicial.


Noam Chomsky, en su informe pericial sobre el caso Assange, advirtió: “El gobierno norteamericano busca criminalizar a Julian Assange por sacar a la luz del sol un poder que pudiera evaporarse si la población aprovecha la oportunidad de convertirse en ciudadanos independientes de una sociedad libre, en lugar de súbditos de un amo que opera en secreto”…, “El supuesto crimen de Julian Assange, al esforzarse por descubrir secretos gubernamentales, es violar los principios básicos del gobierno, levantar el velo del secreto que protege el poder de miradas ajenas y evita que se disipe..” y los poderosos entienden que esto “.. puede hacer que el poder desaparezca”.  Por su parte el “crimen” de Rafael Correa es haber sacado a Ecuador de la sima de la corrupción y el no derecho y ponerlo en unos índices de gobernabilidad y bienestar altos y seguir siendo referente en un país en el que las instituciones han sucumbido al lawfare en el que el gobierno saliente las ha introducido con la inestimable dirección e impulso de la administración norteamericana. Así es.


* Magistrado y abogado

PUBLICACIÓN ORIGINAL 15-03-21


Publicado en:

https://www.nodal.am/2022/08/julian-assange-y-rafael-correa-dos-casos-de-lawfare-por-baltasar-garzon-2/

viernes, 27 de septiembre de 2019

Victoria de Lula en el Tribunal Supremo de Brasil, por Darío Pignotti (para "Página 12" del 26-09-19)


Garzón se apesta a visitar a Lula en su celda en Curitiba 
Imagen: EFE

Fallan que el exjuez Moro violó el derecho de defensa en decenas de condenas

Por seis votos a tres los magistrados establecieron que los "arrepentidos" no pueden formular sus denuncias luego de que el imputado presente su alegato final.


Por Darío Pignotti

Desde Brasilia

Luiz Inácio Lula da Silva obtuvo una victoria en el Supremo Tribunal Federal donde fua aprobada la posibilidad de anular sentencias en la causa Lava Jato. La más alta Corte determinó en la noche de este jueves que el exjuez Sergio Moro violó el derecho de defensa en decenas de condenas, lo cual podría beneficiar al exmandatario preso en la Superintendencia de la Policía Federal Curitiba desde abril de 2018. Sin embargo todavía no quedó establecido como será aplicación concreta de la decisión.

Por seis votos a tres los magistrados establecieron que los "arrepentidos" no pueden formular sus denuncias luego de que el imputado presente su alegato final. "Está claro que el Supremo hoy le dio la razón a Lula, en todo juicio la defensa siempre habla por último y la acusación habla antes, y Moro no respetó ese rito universal para perjudicar a Lula", afirmó Paulo Pimenta, titular del bloque de diputados del Partido de los Trabajadores (PT). "Lula libre, Lula inocente".

La sesión se había iniciado el miércoles cuando el juez Edson Fachin, instructor de Lava Jato en el Supremo, realizó una extensa presentación refutando las tesis de los abogados del exmandatario. Luego de un cuarto intermedio el Plenario reanudó el debate este jueves cuando militantes petistas se concentraron frente al palacio de Justicia. El miércoles un grupo de seguidores del exjuez y actual ministro de Justicia Moro marcharon por el centro de Brasilia para pedir "impeachment" de algunos miembros del Supremo.

El relativo optimismo observado entre los petistas, reunidos en la Plaza de los Tres Poderes, se fundaba en que el Supremo había sentado un precedente favorable en agosto al anular una condena contra el extitular del Banco do Brasil, Aldemir Bendine, precisamente porque en la primera instancia Moro lo obligó a presentar su defensa antes que se conozca la versión del delator.

Como se sabe, luego de las revelaciones publicadas en el sitio The Intercept, Moro y los fiscales presionaron a los arrepentidos y fraguaron pruebas a fin de condenar a Lula. Uno de los casos más conocidos es el del empresario Leo Pinheiro, de la constructora OAS, el principal acusador de Lula, quien para tener su pena acotada modificó varias veces su relato vació de pruebas.

Con resolución de este jueves el Supremo propinó la derrota más severa que ya haya sufrido Moro dede 2014, cuando dio inicio el proceso que en su hora fue publicitado como un modelo de lucha contra la corrupción. El diputado Pimenta recomentó aguardar hasta el martes, en el reinicio de la sesión del Supremo "porque puede haber alguna maniobra de último momento para que el fallo no tenga efecto retroactivo y no se aplique a Lula".

En Curitiba el líder petista recibió la visita del exjuez español Baltasar Garzón. "Voy a darle un abrazo, porque desde mi punto de vista él es un preso político", declaró durante una conversación telefónica con este diario antes de ingrear al reclusorio.Lava Jato "es un proceso lleno de medias verdades (..) es un ejemplo de lo que pasa cuando se judicializa la política, y los jueces, no estoy hablando de todos mis colegas brasileños, interfieren en la política ".

"Lula es víctima de una persecución que debe cesar cuanto antes (...) la causa está viciada con la intención de quitarlo de las elecciones del año pasado, en las que era el favorito, y esto claro que benefició a su adversario (Jair Bolsonaro)".

Las informaciones aportadas por The Intercept sobre el complot judicial darán más peso a la denuncia presentada por los abogados de Lula ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, pondera Garzón. "No es baladí lo que se está conociendo a nivel internacional sobre este caso de lawfare el Consejo (de ONU) podrá determinar que a Lula no se le ha respetado el debido proceso", remató.


Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/221278-victoria-de-lula-en-el-tribunal-supremo-de-brasil

miércoles, 6 de febrero de 2019

BALTAZAR GARZÓN: “El gobierno de Maduro es totalmente legítimo”, por "Página 12" del 06-02-19

Baltasar Garzón sobre la crisis en Venezuela


El jurista español Baltasar Garzón respaldó al presidente venezolano Nicolás Maduro, cuyo gobierno calificó de “totalmente legítimo”, y cuestionó a los países que reconocieron al autoinvestido presidente de la Asamblea Nacional Juan Guaidó junto a sus “representantes diplomáticos”. “Las embajadas de Juan Guaidó están fuera de lugar, no contribuye que distintos países ahonden esa fractura y no construyan puentes”, afirmó el ex magistrado, quien dejó en claro que “la situación de Venezuela tiene que resolverse entre los factores internos”, lejos de la posición de Estados Unidos y de “los halcones americanos como Macri”. 

“Venezuela es uno de los principales conflictos internacionales de la actualidad, ha habido un especial interés en que se mediatice”, opinó Garzón sobre la crisis política que vive el país caribeño, desatada desde que Guaidó se autoproclamó como “presidente interino” hace dos semanas. Al poco tiempo, el parlamentario fue reconocido por Estados Unidos y otra decena de países de América Latina, en los que Guaidó nombró luego “representantes diplomáticos” que actúan como embajadores paralelos. Sin embargo, para Garzón, esos nombramientos no son legales. “El reconocimiento internacional no da cobertura legal en la elección de representantes del Estado, ya que la institucionalidad del gobierno es absolutamente legítima”, afirmó en diálogo con FM La Patriada. 

El ex magistrado enmarcó además la situación que atraviesa Venezuela en acciones de algunos países “como Estados Unidos”, que “están haciendo afirmaciones que rayan la injerencia interna”.  “Este caso es absolutamente novedoso porque es un quebranto de la normativa constitucional”, indicó Garzón, quien explicó que “no se trata de crear dobles institucionalidades” sólo porque “la oposición no asume el resultado”. 

El ex juez coincidió con la postura que explicitaron la Unión Europea, México, Uruguay, Bolivia, Costa Rica y Ecuador de que “la situación de Venezuela tiene que resolverse entre los factores internos”.  “No hay que generar tensiones como las que generó Donald Trump con sus declaraciones, a la vez que otros halcones americanos como Macri”, cuestionó Garzón al referirse al presidente argentino, quien recibió a la representante designada por Guaidó en el país a los pocos minutos de nombrada y fue uno de los primeros países en alinearse tras el reconocimiento de Washington. Para Garzón, “en Venezuela, más allá de los nombres, se ha logrado quebrar la normativa interna de la constitucionalidad”.

Por otro lado, en lo referido al rol de Estados Unidos en la región, el juez que supo tratar casos de crímenes de lesa humanidad como parte de la Justicia Universal afirmó que “hay una estrategia judicial que viene desde Estados Unidos y se está expandiendo en América Latina”. Según Garzón, “el Poder Judicial debería ser un faro equidistante, pero en los últimos años ciertos representantes de la Justicia miran hacia un lado y se tapan los ojos para no ver para el otro”. “Los que tienen el Poder Judicial solo lo tienen que administrar, son servidores públicos, no protagonistas”, argumentó el ex juez. 

“No es un buen ejemplo utilizar la instancias judiciales para perseguir referentes políticos”, explicó Garzón, haciendo referencia a los casos como el de Cristina Fernández o Lula Da Silva. En ese tipo de casos, para el español, “la imagen que se está dando hacia el exterior es de persecución sectaria”. “Hay un sector de la Justicia que es excesivamente corporativo”, delimitó y recalcó que “una democracia fuerte tiene que tener una justicia fuera de toda duda y que no se deje instrumentalizar”. Para poder destruir ese comportamiento, el referente judicial sostiene que se debe “denunciar y conseguir que se generen esas dinámicas que no implican arbitrariedad”. 

Para cerrar, en un breve comentario se refirió a la causa de los aportantes truchos, y la comparó con la que involucró a Mariano Rajoy en España, motivo por el cual tuvo que renunciar. Garzón detalló que “en lo referido a los 'aportantes truchos', se ha tardado mucho tiempo en castigar la financiación de partidos políticos”.

Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/173276-el-gobierno-de-maduro-es-totalmente-legitimo

domingo, 7 de mayo de 2017

Una amenaza a conquistas históricas, por Baltasar Garzón (para "Página 12" del 07-05-17)

Exclusivo: El ex juez Baltasar Garzón analiza el fallo de la Corte del 2x1
El prestigioso jurista, que tanto hizo para acabar con la impunidad en Argentina, alerta que el fallo es un “ataque” contra conquistas históricas de la Justicia. La mezcla de jurisprudencias, el error de ignorar el contexto internacional, el deliberado recorte del proceso histórico.
Por Baltasar Garzón

El polémico fallo del 2x1, emitido en ajustada mayoría el tres de mayo por la Corte Suprema (Rosatti, Rosenkrantz y Highton de Nolasco contra Lorenzetti y Maqueda) en relación al cómputo de la pena del represor de la dictadura, Luis Muíña, supone una amenaza a las históricas conquistas que en materia de derechos humanos ha alcanzado Argentina en las últimas décadas.

Las consecuencias de esta sentencia son alarmantes. Aproximadamente unos 300 represores, es decir, prácticamente la mitad de los condenados de la dictadura, podrían ser beneficiados con esta desacertada interpretación jurisprudencial. Nombres vinculados a los más aberrantes crímenes que ha conocido la sociedad argentina, como Astiz, Radice o Cavallo podrían acogerse a los efectos extensivos de este fallo y quedar libres.

El argumento jurisprudencial expuesto por la Corte Suprema entiende aplicable al represor Luis Muíña, condenado en 2011 a trece años de cárcel, la Ley 24.390 (conocida comúnmente como ley del 2x1), vigente entre los años 1994 y 2001. En dicha ley se estipulaba, en su artículo 7, que “transcurrido el plazo de dos años […] se computará por un día de prisión preventiva dos de prisión o uno de reclusión”.

Según la Corte Suprema, la Ley 24.390 debe ser aplicada al caso ya que de lo contrario se vulneraría el principio de legalidad, al quedar afectada la regla de la ley penal más benigna. Además, la Corte Suprema entiende que la Ley 24.390 no hace excepción alguna, por lo que puede ser aplicada también a los crímenes de lesa humanidad.

Sin embargo, el controvertido fallo de la Corte Suprema no tiene en cuenta relevantes aspectos jurídicos que cuestionan severamente sus argumentos.

En primer lugar, es necesario recordar que el poder judicial argentino, al disponer de crímenes internacionales como la lesa humanidad, no puede resolver de manera atomizada, en un estanco aislado, atendiendo exclusivamente a criterios de su ordenamiento interno. Al conocer de este tipo de crímenes los órganos judiciales deben respetar el derecho internacional de los derechos humanos, configurado por normas imperativas de obligado cumplimiento para toda la comunidad internacional en su conjunto.

En este sentido, los instrumentos internacionales ratificados por Argentina, así como la normas de ius cogens en materia de lucha contra la impunidad, obligan a los Estados a “sancionar adecuadamente” y con arreglo a los “estándares internacionales” a los responsables de crímenes internacionales. Es por ello que las amnistías, indultos, reglas de prescripción, la cosa juzgada fraudulenta o las penas irrisorias han sido anuladas en múltiples ocasiones por instancias internacionales, al considerar que los Estados vulneraban normas internacionales imperativas, de superioridad jerárquica, que les obligaban a establecer una sanción acorde con lo esperado por la comunidad internacional. Por ello, el enjuiciamiento y condena de estos crímenes por parte de los órganos jurisdiccionales nacionales debe hacerse siempre respetando las exigencias recogidas en los estándares internacionales.

De esta forma, la ejecución de la pena en sede nacional está revestida de características imperativas que vienen desde el derecho internacional y de las cuales no pueden disponer las legislaciones nacionales. Aplicar este tipo de beneficios lleva peligrosamente al Estado argentino al terreno de las amnistías parciales, los indultos encubiertos o cuando menos las penas no acordes a estándares internacionales, por lo que obvia todo el acervo internacional construido en la última mitad del siglo pasado que obliga a los poderes argentinos a responder con condenas adecuadas al daño causado.

La controvertida decisión librada por la Corte Suprema no muere en el sistema judicial argentino, aunque haya sido dictada por la cúspide de su poder judicial. Al tratarse de conceptos jurídicos internacionales, como es la lesa humanidad, será con total seguridad revisada en instancias internacionales que podrían determinar que Argentina ha vulnerado principios imperativos.

Y es que este fallo afecta de lleno a la política penal de persecución de crímenes internacionales. La sentencia desplegará efectos casi exclusivamente en lo referente a criminales de la dictadura, ya que pocos condenados por delitos comunes están en las cárceles por hechos ocurridos antes de 2001, momento de la derogación de la ley. Por lo tanto, no es consecuente desempolvar esta ley derogada y afirmar que lo que se pretende es aplicar un mismo beneficio para todos, cuando se sabe, y esa es una de las perversiones del fallo, que los únicos beneficiarios serán los represores de la dictadura.

En segundo lugar, es necesario recordar que la Ley 24.390 del 2x1 tenía como ámbito de aplicación las personas que se encontraran privadas de libertad en el momento en que se aprobó, siendo aplicable sólo durante el tiempo que estuvo en vigor. Sin embargo, en el caso resuelto por la Corte Suprema el encarcelamiento de Luis Muiña fue posterior, una vez ya había sido  derogada la ley.

Por lo tanto, la Ley 24.390 no puede afectar a personas que fueron privadas de libertad por condenas posteriores, cuando ya no estaba en vigor. Se trata de una norma procesal destinada a regular la prisión preventiva, limitándola a las causas que estaban en curso en aquel momento, en un contexto en el que la prisión preventiva se había convertido en un problema en las cárceles argentinas. Una vez que el legislador entendió que el problema de la lentitud de los procesos judiciales y la prisión preventiva excesiva se había superado, se derogó la norma aprobándose la Ley 25.430 en 2001.

Junto a los dos argumentos anteriores, es inevitable hacer referencia a la inasumible interpretación de la ley penal más benigna que hace la mayoría de la Corte. El principio jurídico penal de la aplicación de las normas sancionadoras más favorables al reo está recogido en los ordenamientos de la práctica totalidad de los Estados democráticos. Eso no se discute. Sin embargo, es necesario recordar que este principio no opera en todo tipo de normas, sino exclusivamente en el ámbito de las leyes penales.

De hecho, el Código Penal argentino recoge este principio en su Título I, denominado “Aplicación de la Ley Penal”, por lo que es evidente que rige exclusivamente en los casos de normativa penal. No obstante, la Ley 24.390 lleva la rúbrica de “Plazos de prisión preventiva”. Por lo tanto, es evidente que no estamos ante una norma penal sustantiva, donde se configura un tipo penal mediante un supuesto de hecho y una consecuencia jurídica aparejada. Es decir, no son normas materiales, ya que no establecen penas en abstracto para supuestos de hecho genéricos. La Ley 24.390 es una mera norma procesal aplicable en un ámbito temporal determinado, el de su concreta vigencia, y cuya teleología era simplemente regular las dilatadas prisiones preventivas que existían en aquel momento.

Por lo tanto, una norma que no tiene contenido penal sustantivo, y que surgió con la única finalidad de acelerar los procesos penales, en momentos en que pesaban críticas a la situación de las cárceles argentinas, no puede ser considerada una norma penal informada por el principio de aplicación de ley penal más favorable.

Unido a lo anterior es necesario recordar que los delitos de desaparición forzada de personas son delitos continuados, permanentes en el tiempo, por lo que no cesan en su comisión hasta dar con el paradero de la víctima. En este caso, Luis Muíñas fue condenado por participar en el secuestro de 22 personas en el Hospital Posadas, seis de las cuales siguen desaparecidas al día de hoy. Por lo tanto, durante el tiempo de comisión del delito rigieron dos leyes distintas, la Ley 24.390 (del 2x1) y la Ley 25.430 (que derogó la anterior en 2001) debiendo aplicarse la última de ellas, correspondiente al momento en que se termina el ciclo delictivo continuado.

En este concreto punto es llamativo el cambio de postura de la juez Highton de Nolasco ya que en decisiones anteriores, en relación al secuestro de menores, había argumentado el carácter de delito continuado hasta recuperarse su identidad, curiosamente a los efectos de determinar la ley penal más benigna. Sin embargo, en esta sentencia, dictada en un clima político distinto, el criterio ha mutado radicalmente, en lo que podría calificarse de un grosero uso alternativo del derecho en prejuicio de las víctimas.

Pero por si los anteriores argumentos no hubieran tenido peso suficiente, es necesario recordar un trascendental elemento que no puede ser obviado a la hora de aproximarnos a esta desafortunada sentencia. Durante los años que estuvo en vigor la polémica Ley 24.390, entre 1994 y 2001, existía un esquema de impunidad que impedía el enjuiciamiento de los crímenes de lesa humanidad. En Argentina durante los años 1987 a 2005 rigieron las Leyes de Obediencia Debida y Punto Final, por lo que los órganos judiciales no podían perseguir esos crímenes. Desde el ámbito de la cooperación jurídica internacional, así mismo Argentina, a través de dos decretos presidenciales de Menen y De la Rúa, impidió cualquier cooperación con países como España, que en ese momento actuaban al amparo de la Jurisdicción Universal contra los responsables del Terrorismo de Estado. Y en aquel momento no existía una Corte Penal Internacional que pudiera conocer de esos hechos. Por lo tanto, esos crímenes de lesa humanidad gozaban de absoluta impunidad en los años en que estuvo vigente la Ley 24.390.

De esta forma, es un absurdo jurídico aplicar una ley de beneficio penal a un responsable de crímenes de lesa humanidad por un período en el que esos delitos no podían ser perseguidos. La lógica es aplastante a la vez que simple: como el mecanismo punitivo no podía ejercerse, el mecanismo de beneficio no podía desplegarse.

Por lo tanto, aplicar la Ley 24.390 como ha dispuesto la Corte Suprema supone afirmar que los años de prisión preventiva le serán beneficiados en una regla de 2x1 vigente en un momento donde Luis Muiña jamás podría haber sido sometido a esa prisión preventiva. Evidentemente carece de toda lógica jurídica.

Así mismo, esta decisión abre el camino apenas subrepticiamente a la posibilidad de adoptar una interpretación similar respecto a las leyes de impunidad que, obviamente, son “más benignas para los responsables” que las actuales.

Como vemos la sentencia es cuestionable en múltiples aspectos jurídicos, pero lo que es incuestionable es que se constituye en una peligrosa amenaza a conquistas históricas de las víctimas, las organizaciones de derechos humanos y la sociedad argentina en su conjunto. La pregunta que surge entonces es evidente a la vez que perturbadora: ¿qué ha guiado a estos ministros de la Corte a realizar este uso torcido del derecho? La respuesta la deben dar no solo los juristas en las publicaciones especializadas, sino quienes han cometido este atropello y hacerlo a través del proceso correspondiente frente al pueblo al que estan sustrayendo sus derechos y su seguridad.

Madrid, 6 de mayo de 2017.

Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/36231-una-amenaza-a-conquistas-historicas

sábado, 24 de enero de 2015

Baltasar Garzón: "El Gobierno no tiene nada que ver", por "Página 12" del 24-01-15


DUDAS POR LA MUERTE DEL FISCAL


El exjuez español consideró que los funcionarios argentinos involucrados en la denuncia por presunto encubrimiento a Irán hecha por el fallecido Alberto Nisman "son los más perjudicados" con la muerte del fiscal y recomendó "una investigación rápida, imparcial, independiente y urgente para que se clarifique totalmente" el caso.

Durante una conferencia en la ciudad española de Cornellá de Llobregat, Baltasar Garzón elogió que el Gobierno haya desclasificado los documentos pedidos Nisman, al tiempo que pidió "prudencia" en las hipótesis que se puedan elaborar sobre la muerte del fiscal.
Garzón expresó, además, su "pesar" por el fallecimiento de Nisman y reiteró que el caso "merece una investigación imparcial, con todos los medios que la Justicia argentina tiene, y con el apoyo de todas las instituciones".

Publicada en:
http://www.pagina12.com.ar/diario/ultimas/20-264682-2015-01-24.html

domingo, 4 de noviembre de 2012

BALTASAR GARZÓN: “Los grupos monopólicos atacan la libertad de información”, entrevista de Nora Veiras para “Página 12” del 04-11-12




DIALOGO DE PAGINA/12 CON EL JUEZ ESPAÑOL BALTASAR GARZON

 

El magistrado, que convirtió en hechos la Justicia universal, destacó que “la comunicación es el arma más poderosa que puede haber y tiene que ser regulada”. Garzón dijo que “es vergonzoso que España no sea capaz de revisar su historia”.

Por Nora Veiras

Cuando en la Argentina la posibilidad de hacer justicia estaba mutilada, el juez español Baltasar Garzón abrió un camino a base de convicciones y audacia. Desafió al poder establecido. Lo dejaron avanzar. Logró que Londres aceptara detener a Augusto Pinochet cuando el dictador chileno era todavía senador vitalicio. Avanzó, cimentó la Justicia universal, hasta que en su país se atrevió a indagar en los crímenes del franquismo. El año pasado fue separado de su puesto en la Audiencia Nacional e inhabilitado a ejercer la magistratura por más de una década. Apeló el fallo pero no se amilanó ante esa nueva adversidad. Recorre el mundo como asesor de la Corte Penal de Justicia Internacional de La Haya y de distintos gobiernos de Latinoamérica. Llegó a Buenos Aires, como siempre, dispuesto a tomar posición en los temas que imantan el debate político y judicial. “Aquí hay una ley, hay una regulación y todos tienen que cumplirla, y si no la cumplen pues tendrán que recibir las sanciones que prevé esa ley”, dice sobre la nueva ley de medios.
“Tráeme, por favor, un té con miel”, pide antes de sentarse y abunda: “Ya me operaron dos veces de las cuerdas vocales. Llevo tres días hablando...”. Los tres días que estuvo en la Argentina. Se entrevistó con Martín Sabbatella, titular de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual, dio una charla en la Universidad Nacional de Avellaneda, viajó a Mendoza y terminó el periplo en la Comisión de la Memoria bonaerense y en una charla con el vicegobernador Gabriel Mariotto, Hebe de Bonafini y el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Martín Fresneda.

–En el avance de nuevos derechos, el derecho a la comunicación aparece como un derecho humano. Usted llegó a la Argentina en medio de una fuerte tensión por la aplicación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, ¿cómo analiza la situación?

–He comprobado esa tensión, comprendo que la haya, pero no alcanzo realmente a asimilar la intensidad de la misma. Creo que es una intensidad artificial, mantenida por aquellos a los que les interesa que exista esta polémica. A mí me preocuparía si se comprobara que hay un riesgo real que afecte a la libertad de información, a la libertad de expresión, o al de recibir información veraz, que son los tres ámbitos del derecho a la información en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en todos los instrumentos internacionales. Yo no veo en peligro ninguno de esos derechos con la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. He comprobado con la lectura de la misma que hay una articulación de lo que es el mercado de la comunicación, donde se establece algo que vengo defendiendo desde hace más de doce años: que no puede haber grupos monopólicos ni que tengan el control como negocio de la comunicación porque, precisamente, eso es lo que ataca a la libertad de información, a la libertad de expresión y a la propia recepción de información veraz. Cuando se contraponen intereses económicos y corporativos a los de la comunicación siempre sale perdiendo ésta. Me parece que es absolutamente necesario que exista una regulación de ese mercado, mucho más cuando vivimos en la era y en el siglo de la comunicación. ¿Cómo no va el Estado a preocuparse por un ámbito tan importante donde los que pueden resultar perjudicados son los propios ciudadanos? Otra cosa sería que se intentara cercenar la libertad de expresión o poner cortapisas, pero la ley apunta exactamente a lo contrario. La Corte Suprema ya ha emitido su juicio y, sin duda, se pronunciará cuantas veces sea necesario. Insisto, creo que es una garantía y no un peligro o un ataque a ese derecho fundamental.

–El Grupo Clarín, que resiste la aplicación de la ley, anticipó que no va a aceptar el plazo establecido para su cumplimiento, desde el Derecho, ¿cómo analiza esa postura?

–Los desafíos al estado de derecho siempre salen mal. Como esto no es el viejo oeste, no es lógico que uno de los contrincantes cite a duelo a otro en el Valle de la Muerte. Esto no es así, aquí hay una ley, hay una regulación y todos tienen que cumplirla, y si no la cumplen pues tendrán que recibir las sanciones que prevé esa ley. Así de sencillo y así de claro. Yo no puedo decir, yo no acepto que me impongan una pena de veinte años si mato a una persona.

–En Argentina quizás está exacerbada esta tensión, pero en varios países de Latinoamérica habrá visto esta situación...

–(Se apresura) Fíjese que el relator de Naciones Unidas para la libertad de expresión, Frank La Rue, vino aquí y ha defendido esta normativa y ha dicho que es un buen ejemplo a seguir. Yo conozco a La Rue, no me ofrece ninguna duda su ecuanimidad y su independencia. Si personas que no somos argentinos y que –hombre– de una u otra forma nos hemos caracterizado por una independencia de criterio opinamos de forma parecida, a lo mejor y sólo a lo mejor –ironiza–, tenemos razón. A mí no me va ningún interés en esto. Si quieren hacer un ejercicio miren mis archivos acerca de la primera vez que escribí que no debería ocurrir la acumulación de poder en los medios de comunicación. No es lo mismo que una empresa petrolera o azucarera, la comunicación es el arma más poderosa que puede haber y tiene que ser regulada con igualdad de oportunidades para que todos puedan tener acceso a ese ámbito. El día que un periodista pueda escribir con libertad diciendo que el presidente de la compañía a la que pertenece el periódico no es trigo limpio hablaremos en otros términos.

–Mi pregunta apunta al nivel de confrontación entre los grandes medios de comunicación y gran parte de los gobiernos de Latinoamérica como un patrón común...

Aunque amigos míos del mundo de la comunicación puedan discrepar con lo que voy a decir: creo que se está produciendo una clara confrontación entre el poder político democrático que, por primera vez, ha decidido ejercer como tal, frente a un mundo al que nadie era capaz de acercarse sin salir mal parado: que es ese ejercicio abusivo de la comunicación y el control de la comunicación. Creo que en la defensa de los ciudadanos que le compete al Estado, no puede haber espacios donde no haya una regulación equilibrada y protectora de los derechos. Para mí la comunicación es uno más, es el más sensible, por eso tiene que tener una regulación. Ojo, que en el momento que se perciba que hay un intento de control, de censura, los primeros que estaremos seremos nosotros para decir: “Eso no es”. Lo mismo cuando defendemos a los periodistas que se juegan la vida en situaciones de conflicto o en el crimen organizado, yo desde hace tiempo reivindico para ellos la calificación de crimen contra la humanidad. Soy partidario de que esa regulación exista con control y vigilancia judicial.

Pasado y futuro

Garzón empezó hace dieciséis años a investigar el genocidio de las dictaduras en Argentina y Chile. El presente de ese pasado coincidió con su presencia en Buenos Aires: murió el ex ministro del Interior de la dictadura, Albano Harguindeguy, en Córdoba procesaron a ex jueces complacientes con el terrorismo de Estado, y desde España, el juez Pablo Ruz, quien lo reemplaza en la Audiencia Nacional, dictó el pedido de detención de siete ex integrantes de la DINA, la policía secreta de Pinochet, acusados de asesinar al diplomático español Carmelo Soria.

–Yo incluí el caso de Carmelo Soria dentro del procesamiento y abrimos una causa específica, y cuando dejé el juzgado por la suspensión estaban ya solicitadas investigaciones por ese caso y ahora mi compañero ha ordenado detenciones porque Chile no investigó.

–¿Cómo analiza este desenlace cuando muy pocos creían en el avance de las causas que usted inició?

–Ese es el ejemplo más vivo de la importancia de la jurisdicción universal, de cómo a través de la aplicación de este principio cuando en un país no se puede investigar, hay impunidad, hay otro que toma esos casos de crímenes contra la humanidad o de personas especialmente protegidas como el caso de Camilo Soria –que además era español–. Parecía que ya se había cerrado el caso Pinochet, en el año 2000, y doce años después continúa produciéndose efecto por la actuación de la Justicia ante crímenes que son imprescriptibles: es la grandeza de la jurisdicción universal y la importancia que propicia la cooperación para evitar que hechos tan graves queden impunes. El juez tomó esa decisión porque en Chile no se investiga el caso.

–Como visitante habitual de la Argentina, ¿cómo ve el de-sarrollo de los juicios? Acaba de estar en Mendoza, donde la connivencia con el Poder Judicial ha obstaculizado los procesos...

–Estamos en un momento de inflexión. Usted mencionaba el Poder Judicial investigado por su colaboración con la dictadura, eso es muy importante: que la acción judicial se mire a sí misma y reconozca que contribuyó en forma decisiva a los hechos que se produjeron entre el ’76 y ’83 es muy importante. Es un punto de inflexión porque tenemos que avanzar en forma decisiva, rápida y eficaz para que el derecho a la verdad, a la justicia y a la reparación, sea integral. No puede dilatarse la acción judicial porque llega un momento en que se aleja tanto que es difícil discernir las pruebas como las responsabilidades: se ha avanzado tanto, tenemos que hacer un esfuerzo más para ir concluyendo esa etapa con una protección integral para las víctimas.

–Desde que fue suspendido en Madrid está en la Corte Penal Internacional...

–He estado también en la Misión de Paz en el proceso de paz en Colombia y ahora estoy trabajando con el fiscal general de Colombia para el diseño y apoyo de investigaciones macrocriminales.

–¿Está interviniendo también en las negociaciones de paz que se acaban de iniciar en Noruega?

–Hay una prenegociación entre la guerrilla y representantes del gobierno, mi ámbito de trabajo es otro: es el diseño de investigaciones, el apoyo a fiscales para establecer criterios de persecución de estas redes criminales. Dar lugar al cumplimiento del derecho de las víctimas y las consecuentes reparaciones.

–¿El tema es el terrorismo de Estado o el narcotráfico?

–El narcotráfico es el tema que subyace en la criminalidad organizada pero también en la guerrilla y en el fenómeno paramilitar. Continúo trabajando en el marco de la ley de justicia y paz, justicia transicional para los paramilitares y aquellos guerrilleros que se han desmovilizado y apoyando también las investigaciones de las redes, bandas criminales y también de las acciones de las guerrillas y demás actores del narcotráfico. En definitiva, el fiscal lo que ha hecho es emitir una directiva para cambiar todo el sesgo de la investigación criminal en Colombia, dinamizarla, priorizando una serie de casos de los que tenían mando en las operaciones, financiación, blanqueo, violencia de género. Eso estoy haciendo ahora y trabajando en mi fundación en temas relacionados con la Justicia universal, con la ayuda a comunidades indígenas y también en la lucha contra la corrupción.

–¿Cómo influye en su vida el haber sido separado del juzgado?

–Sigo trabajando con la misma convicción y planteamientos de siempre. Tanto dentro como fuera de España el reconocimiento y el cariño es enorme, no me puedo quejar de que en algún momento me haya sentido o encontrado solo. Tengo desafección por la cúpula judicial española porque creo que cometieron un gran atropello que no voy a analizar ahora. Hubo de todo menos justicia. Eso es tiempo pasado y seguiremos combatiendo en los tribunales pero al margen de ello me preocupa la justicia y estoy tratando de apoyar en todo lo necesario a las víctimas del franquismo, promoviendo la comisión de la verdad. No es justo, ni digno, y es vergonzoso que España no sea capaz de revisar su historia.

–¿No va a volver a la política?

–Uy...¡qué complejo! Tengo demasiadas cosas que hacer. A mí me gusta estar al tanto de los acontecimientos políticos, me gusta opinar, analizar, pero es evidente que no estoy en la política activa, ni lo voy a estar. Lo cual no quiere decir que no quiera participar en el debate que se está dando. Hay una desafección de parte de los ciudadanos respecto de la clase política, es una realidad. A la vez el gobierno da la espalda a los ciudadanos, es una realidad también. Eso tiene que cambiar, la única forma es cambiar de paradigma, de mecanismos, de hacer más próxima la democracia. Terminar con este capitalismo autoritario que nos está agobiando, caminar hacia un modelo diferente de redistribución.

–¿Cree que el gobierno de Rajoy decepcionó incluso a los que lo votaron?

–Lo votaron mayoritariamente, su responsabilidad es mucho mayor y si no la cumple se lo recordarán.

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jueves, 1 de noviembre de 2012

Baltasar Garzón: "La Ley de Medios no cercena derechos de libertad sino todo lo contrario", POR Agencia Télam del 29-10-12



Para el ex juez español "la Ley de Medios no cercena los derechos", y se mostró sorprendido "por la acumulación de poder de determinados grupos" que manejan la información "con intencionalidad política".




Baltasar Garzón visitó la sede de la Autoridad Federal de Comunicación Audiovisual y se reunió con su titular, Martín Sabbatella, que calificó al español como "un símbolo de justicia, de democracia, de libertad y de defensa irrestricta de los derechos humanos".
El ex juez, acompañado por el copresidente de la Comisión Provincial por la Memoria y ex fiscal general de Bahía Blanca Hugo Cañón, manifestó sobre la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual: "Lo primero que puedo decir es que no veo los riesgos que determinados sectores proclaman de la misma".
"Esta ley argentina no cercena los derechos de libertad, información veraz y de expresión, sino todo lo contrario”, agregó.
Respecto del mapa nacional de medios de comunicación, Garzón expresó: "Lo que más me sorprende es la acumulación de poder de determinados grupos que ocupan una cuota demasiado alta de información, convirtiéndose así en un instrumento político fuera de los cauces del control democrático".
"El problema aquí es que se utiliza la información con una intencionalidad política cuasi partidista, pero fuera del esquema de partidos -siguió-. Lo que regula esta ley son las cuotas de poder empresarial que se acumulan en el sector. Porque no deben existir situaciones de auténtico monopolio. Y no lo digo ahora, sino que es algo que he dicho desde hace muchos años".
Para Garzón, el de los medios de comunicación es "un sector que no debe regirse por esa acumulación de poder porque se convierte no ya en el controlador de la democracia sino en el que ejerce realmente el poder”.
"Esta ley se ocupa de un derecho fundamental, la información y la expresión. Es un derecho de doble vuelta, tanto para quien emite como para quien recibe -cerró-, y es la obligación de un gobierno democráticamente elegido regular el sector de los medios de comunicación para garantizar la protección de los ciudadanos”.
Por su parte, Sabbatella sostuvo: “Garzón es reconocido en todo el mundo como un símbolo de democracia, de justicia, de libertad y de defensa irrestricta de los derechos humanos. Por eso es un honor y un gran orgullo para nosotros contar con su apoyo, que nos da más fuerza para seguir con este trabajo”.
“En la charla, Garzón hizo especial hincapié en su interés por la defensa al derecho a la información, en tanto uno de los derechos humanos fundamentales que debe ser garantizado. Y, en ese sentido, nos expresó su firme apoyo a la tarea que estamos llevando adelante”, concluyó el titular del Afsca.

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