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martes, 11 de diciembre de 2018
“Argentina está cerca del default”, reportaje de Julián Blejmar a Pierre Salama (para "Página 12" del 09-12-18)
El economista francés Pierre Salama afirmó que “En Europa no sufrimos crisis recesivas como en Latinoamérica”.
Imagen: Sandra Cartasso
09 de diciembre de 2018
REPORTAJE al economista francés Pierre Salama
Profesor emérito de la Universidad París XIII, especialista en economía latinoamericana y una de las voces más destacadas del campo heterodoxo, el economista francés Pierre Salama dialogó con Cash. Sostuvo que el plan del FMI no eliminará la debilidad argentina, sino que la profundizará. Afirmó que el Fondo ya ha fracasado en el primer acuerdo y duda de que pueda ser exitoso en el segundo. Sentenció que con la deuda existe coincidencia en que lo que falta saber es cuándo y de qué manera se efectuará la cesación de pagos.
Por Julián Blejmar
“Surrealista”. Esa es la primer definición que se le ocurre al economista francés Pierre Salama para definir tanto el encuentro del G20 como los planes para la Argentina por parte del FMI. Invitado por Clacso para el Foro Mundial del Pensamiento Crítico, Salama, profesor emérito de la Universidad Paris XIII, especialista en economía latinoamericana, y una las voces más renombradas del campo heterodoxo, resaltó ante Cash la paradoja de que el grupo de los 20 países económicamente más poderosos se den cita en uno de los más vulnerables del planeta. Además sostuvo que el plan del FMI no eliminará la debilidad argentina, sino que la profundizará, ya que “ellos mismos consideran que su plan de ajuste provocará en 2019 una crisis aún más profunda que la actual, de manera que su programa no es para evitar una crisis, que sabemos que va a llegar, sino solo para ver la posibilidad de que algo cambie en dos años”.
¿Considera que la crisis es responsabilidad del programa del FMI?
–Es importante señalar que si bien el FMI intenta aplicar una política de ajuste, ésta viene de Macri, cuyo único objetivo fue lograr el visto bueno del FMI para recibir dólares y disminuir el impacto de esta crisis. Pero es claro que el FMI no puede controlar nada, solo su búsqueda por profundizar el ajuste, lo cual va a aumentar la crisis, no disminuirla.
¿Por qué intervino el FMI?
–Lo que sucede es que este organismo está encarando el desafío que le plantea Trump, que busca desarrollar el proteccionismo y los acuerdos bilaterales prescindiendo de los organismos multilaterales, por lo que necesita resolver la crisis de Argentina, y eventualmente la de Turquía, para demostrar que el multilateralismo puede resolver los problemas. Pero ya han fracasado en el primer acuerdo con Argentina y está por verse que pasará con el segundo.
¿Es posible evitar un default o, como planteó Joseph Stiglitz, una reestructuración de la deuda argentina es inevitable?
–No solo Stiglitz, todos en el mercado financiero consideran que Argentina está cerca del default. No hay aquí ningún secreto. El tema es saber cuándo y de qué manera se efectuará. Si con una decisión unilateral, de forma brutal, o con negociaciones previas.
¿Por qué?
–Sucede que la crisis de hoy en Argentina tiene como características un déficit fiscal del 5 por ciento y uno de cuenta corriente de la misma dimensión, lo que suma un diez por ciento del PIB, una cifra enorme. A esto se suma una deuda que el actual gobierno incrementó hasta llevarla al 80 por ciento del PIB, lo que exhibe la gravedad del cuadro e implica que posiblemente la crisis que se está incubando sea la mayor desde el estallido de la convertibilidad.
Macrismo
¿Esta crisis era evitable sin la gestión del macrismo?
–Macri tiene una gran responsabilidad por las medidas que tomó, pero tampoco recibió una buena herencia. Debo decir que no hubo un paraíso perdido. La situación era preocupante hacia el final de la gestión de Cristina. Había mucho control estatal y mucho cambio en las reglas de juego. Además la alta inflación tenía como contraparte pequeñas devaluaciones del peso, lo cual impedía una buena rentabilidad del capital. Eso fue diferente con Néstor Kirchner, y al inicio de la gestión de Cristina, donde sí se experimentó una reindustrialización, pero luego vemos que el Indec no midió bien guarismos claves y todo esto llevó a una situación muy compleja.
En Argentina la apreciación de la moneda fue utilizada como ancla antiinflacionaria ¿Podría haberse evitado esto sin provocar una aún mayor inflación y disturbios económicos y sociales?
–Hay que tener cuidado con la regla de Taylor, ese enfoque monetarista que postula la reapreciación de la moneda y las altas tasas de interés para combatir la inflación. Vemos que algunos países como los asiáticos, sin tener apreciación de la moneda, lograron una tasa de inflación adecuada.
De todas maneras el anterior gobierno tuvo varios períodos con tasas negativas.
Existen fuertes tensiones inflacionarias
–Argentina puntualmente cuenta con un tejido industrial demasiado débil, lo cual incide en la oferta debido a las importaciones, y la devaluación impacta entonces de manera diferente que en otros países. Es cierto que acá el impulso a la inflación es más fuerte, aunque en el estallido de la convertibilidad se experimentó una superdevaluación sin una inflación que la acompañe de la misma forma, más allá de que es cierto que se experimentaba una gran recesión. Pero también podemos citar el inicio de la presidencia de Carlos Menem, que acabó con la hiperinflación de forma inmediata luego de sufrir un pico. Por eso es un asunto bien complejo, y no he visto grandes trabajos académicos sobre el tema, por ejemplo no se evaluaba si la oferta había sufrido de apreciación cambiara antes de la devaluación.
Brasil
¿Piensa que en Brasil la crisis se incubó desde antes de la llegada de Temer?
–Brasil es diferente. Su moneda se apreció aunque no por la inflación, pero el costo fue también una desindustrializacion prematura, aunque no tan grande como la de Argentina porque tiene un mayor entramado. Y eso también condujo a la reprimarización de la economía, todo lo cual fue llevando a la peor crisis brasileña desde 1930.
¿No incidió que Dilma Rousseff haya hecho un giro ortodoxo al designar al neoliberal Joaquim Levy, y que luego haya sufrido el golpe blando de la derecha, antes que el modelo económico que llevó adelante el PT?
–De hecho la campaña de Dilma era contra el neoliberalismo y luego nombra a Levy que es el segundo del Banco Bradesco. En mi opinión Lula tuvo una gran capacidad política, mucho más que Dilma, y hay que resaltar lo que se redistribuyó durante sus mandatos. Pero en su segunda presidencia la apreciación de la moneda y el proceso de desindustrialización se aceleró. La llegada de Dilma, que como se ve también tuvo su herencia, comenzó mejor en lo económico, con un intento de frenar la desindustrialización y la evolución de la tasa de cambio, pero la oposición le impidió avanzar, y la crisis de las materias primas precipitó la crisis.
Recesiones
Europa también sufre de esta creciente financiarización de la economía. ¿Cuál es la diferencia con los países latinoamericanos en sus impactos?
–En Europa no sufrimos crisis recesivas como en Latinoamérica. Nunca en los últimos tiempos se llegó a lo de Brasil, que cayó un 3,5 en 2015 y un 3,8 en 2016, con una suba muy fuerte de la pobreza y donde además los más ricos, que viven en parte de la crisis, se fortalecieron económicamente. Europa tiene muchos problemas, pero no parte de una desigualdad tan extrema, y la política social es mucho mas fuerte. De hecho, ella fue la que permitió frenar la recesión, combinado con un sistema fiscal no tan regresivo, ya que en Francia o Inglaterra, por ejemplo, el Gini antes de los impuestos, en una escala de 1 a 100, se modifica entres 12 y 15 puntos, y acá solamente 2, que es casi nada.
En la actualidad, el mundo financiero parece autonomizarse del productivo, sin embargo en las crisis se relaciona directamente. ¿Cómo explica esta aparente paradoja?
–Eso es un fetichismo, la idea de que no tienen relación, cuando justamente la elevada financiarización tiene como consecuencia un estancamiento de los salarios, porque las ganancias financieras se pagan mediante la extracción de plusvalía, con lo que las empresas deben aumentar la misma disminuyendo crecientemente el peso relativo de los salarios, hasta el momento en que no se logra continuar con este circuito, y sobreviene la crisis
@jblejmar
Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/160836-argentina-esta-cerca-del-default
Etiquetas:
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jueves, 28 de agosto de 2014
PIERRE SALAMA: "El gobierno de EE UU es prisionero de las finanzas", por Ignacio Chausis (para "Tiempo Argentino" del 24-08-14)
PIERRE SALAMA ANALIZA EL CONFLICTO CON LOS BUITRES
El economista francés elogia la decisión de modificar el cambio de sede de pago para esquivar las trabas del juez Griesa.

Solución - "Ante esta situación sería recomendable una reunión entre gobiernos para resolver el problema", indica Salama.
Reconocido como uno de los más importantes investigadores europeos sobre la realidad económica y social latinoamericana, el economista francés Pierre Salama sostiene desde hace tiempo la tesis de que todas las decisiones de la justicia americana encierran el objetivo de "castigar" a Argentina por haber llevado a cabo lo que denomina "un tratamiento no ortodoxo de la gestión de su deuda".
–La apertura de un nuevo canal de pago para los acreedores que entraron al canje, ¿puede ayudar a destrabar el conflicto?
–Me parece una buena iniciativa para esquivar los obstáculos jurídicos erigidos por el tribunal norteamericano. El proyecto permite, en efecto, que sea la jurisdicción argentina en lugar de la americana la que pueda aplicarse en caso de conflicto. Este intento provoca la furia de los fondos buitre, especialmente de Aurelius Capital, que no dudó en calificar a los funcionarios argentinos de "bandidos". El proyecto permitirá ganar tiempo para el tratamiento de la deuda no reestructurada y con ello promover una solución política, tomada a nivel de los Estados, y no por un tribunal extranjero.
–¿Cuál es su análisis acerca de las últimas decisiones judiciales en torno a la disputa de Argentina con los fondos buitre?
–Los gobiernos de los países desarrollados oscilan entre dos actitudes. Una de ellas es la condena a la decisión de Griesa ya que temen una reacción violenta, esto es, el contagio a otras reestructuraciones de deuda como la de Grecia, otorgando la posibilidad de que los acreedores exijan el pago de sus préstamos a su valor nominal, una jurisprudencia a favor de la supremacía de la decisión judicial por sobre la soberanía del Estado que hoy está en debate con la propuesta de un tratado entre Estados Unidos, Canadá y Europa que otorga a los tribunales de arbitraje la posibilidad de ir en contra de las decisiones de los Estados soberanos y que es rechazada por países como Alemania y Francia. La otra posición (a la decisión de Griesa) es de apoyo, ya que se trata de castigar a un país, Argentina, que se atrevió a imponer un canje de títulos de deuda por bonos con un valor nominal reducido. Esta es la razón que explica que durante un muy largo tiempo los bancos hayan ignorado voluntariamente el éxito económico de la Argentina, que no hablen de ello o bien que hayan presagiado un futuro catastrófico para el país cada año después de 2003 o incluso que una agencia francesa de gestión y garantía de préstamos comerciales –Coface– haya colocado "científicamente" una calificación de riesgo país a la Argentina extremadamente pobre, semejante a la de Ucrania por ejemplo, incluso durante los años de auge. Es este balanceo lo que explica la aparente parálisis de los gobiernos de los países desarrollados.
–Usted propone una salida política, a nivel de los Estados.
–Ante esta situación, sería acertada la realización de reuniones intergubernamentales para apoderarse de este problema antes que dejarle el campo libre a un tribunal, sino sería despreciar la soberanía de los Estados. Los fondos buitre, y Griesa detrás, se burlan del futuro y de las consecuencias que el pago de la deuda argentina podría tener sobre la economía argentina y la de muchos otros países, por no hablar de sus efectos sobre los ingresos de la gran mayoría de la gente de estos países. Para ellos todo está permitido siempre que la rentabilidad inmediata se maximice. El tribunal usa además sus medios de represalia para obligar a los grandes bancos a seguir sus decisiones y a participar de esta relación de fuerza contra el gobierno argentino.
–En ámbitos internacionales como Naciones Unidas, el G-77 + China, la Organización de Estados Americanos (OEA), el Mercosur, e incluso economistas como el premio Nobel Joseph Stiglitz apoyaron la posición argentina. ¿Por qué cree usted que Estados Unidos no respaldó al país, a contramano incluso del FMI?
–Creo que Estados Unidos y su gobierno son "prisioneros" de las finanzas, aun cuando haya habido algunas señales de que el presidente Barack Obama sería reacio a una decisión del tipo de Griesa. El juego deviene complejo. China (que es la Rusia de hoy, pero más marginal) se beneficia de esta decisión, y de la actitud de los países avanzados para ganar posiciones en América Latina. La creación de un banco de los países del BRICS, los intentos de ampliar la utilización de otras monedas en lugar del dólar para las transacciones internacionales son elementos que a largo plazo vuelven a poner en cuestión la supremacía del sistema bancario y financiera norteamericano. Desde este punto de vista, la falsa neutralidad del gobierno norteamericano a la decisión del tribunal es probable que debilite a largo plazo su presencia en América Latina.
–Entre los economistas no hay consenso a la hora de calificar o no el escenario actual como default. El gobierno argumenta que no corresponde ya que, a diferencia de 2001, el país cuenta hoy con capacidad para hacer frente a los vencimientos de su deuda. ¿Cuál es su opinión?
–Las palabras están cargadas de simbolismo. El gobierno tiene la posibilidad de pagar la deuda reestructurada y los U$S 1500 millones en deuda que no entró al canje. Bueno… casi. Porque sus reservas internacionales están en fuerte baja, con un alto costo en importaciones de petróleo, las exportaciones de soja conocen desde julio una fuerte baja en su desempeño, las exportaciones hacia Brasil se debilitan y, por último, el saldo positivo de la balanza comercial se reduce a su mínima expresión y, cada vez más reducido, no es más capaz de financiar como ayer los servicios de la deuda y la fuga de capitales. A eso se agrega la recesión económica. Esta es también la razón que explica los acuerdos con Repsol, con el Club de París, para reintegrarse a los mercados financieros internacionales y pedir prestado nuevamente a tasas razonables. Pero ese no es el problema esencial. Si la Argentina paga su deuda no reestructurada y se alinea con la decisión del tribunal, entonces ya no son 1500 millones de dólares que deberá pagar, sino mucho más puesto que 55% de su deuda reestructurada (en manos de acreedores privados) en 2005 y 2010 depende de legislación extranjera. La cláusula ciertamente establece un plazo hasta el 31 de diciembre después del cual no puede haber un efecto contagio, pero esta cláusula puede dar lugar a acciones legales. También, más allá del simbolismo político que transmiten las palabras (default parcial, ya que el servicio de la deuda reestructurada continuaría haciéndose bajo las condiciones establecidas), si la Argentina cede entonces sí estará claramente en default.
–En Francia, el regulador bursátil sancionó con 16 millones de euros a dos fondos de inversión de Paul Singer por operar con información privilegiada. Acá se comenzó a investigar si detrás de la declaración de cesación de pagos por parte del ISDA se esconde la tenencia de seguros contra default.
–No soy abogado, sin embargo, la impresión de que hay un conflicto de intereses parece real. Pero no creo de todos modos que este asunto pueda ser tratado solamente desde un nivel jurídico. Si no recuerdo mal, una decisión de un tribunal estadounidense a favor de Ecuador ha sido anulada por otro tribunal, actuando contra Ecuador. Más interesante aún es la información publicada por The Guardian en Gran Bretaña acerca de que una decisión de un tribunal ha sido bloqueada por decisión del entonces presidente George Bush.
La clave, más allá de esta batalla legal ciertamente útil, es el problema político a nivel estatal. «
–La apertura de un nuevo canal de pago para los acreedores que entraron al canje, ¿puede ayudar a destrabar el conflicto?
–Me parece una buena iniciativa para esquivar los obstáculos jurídicos erigidos por el tribunal norteamericano. El proyecto permite, en efecto, que sea la jurisdicción argentina en lugar de la americana la que pueda aplicarse en caso de conflicto. Este intento provoca la furia de los fondos buitre, especialmente de Aurelius Capital, que no dudó en calificar a los funcionarios argentinos de "bandidos". El proyecto permitirá ganar tiempo para el tratamiento de la deuda no reestructurada y con ello promover una solución política, tomada a nivel de los Estados, y no por un tribunal extranjero.
–¿Cuál es su análisis acerca de las últimas decisiones judiciales en torno a la disputa de Argentina con los fondos buitre?
–Los gobiernos de los países desarrollados oscilan entre dos actitudes. Una de ellas es la condena a la decisión de Griesa ya que temen una reacción violenta, esto es, el contagio a otras reestructuraciones de deuda como la de Grecia, otorgando la posibilidad de que los acreedores exijan el pago de sus préstamos a su valor nominal, una jurisprudencia a favor de la supremacía de la decisión judicial por sobre la soberanía del Estado que hoy está en debate con la propuesta de un tratado entre Estados Unidos, Canadá y Europa que otorga a los tribunales de arbitraje la posibilidad de ir en contra de las decisiones de los Estados soberanos y que es rechazada por países como Alemania y Francia. La otra posición (a la decisión de Griesa) es de apoyo, ya que se trata de castigar a un país, Argentina, que se atrevió a imponer un canje de títulos de deuda por bonos con un valor nominal reducido. Esta es la razón que explica que durante un muy largo tiempo los bancos hayan ignorado voluntariamente el éxito económico de la Argentina, que no hablen de ello o bien que hayan presagiado un futuro catastrófico para el país cada año después de 2003 o incluso que una agencia francesa de gestión y garantía de préstamos comerciales –Coface– haya colocado "científicamente" una calificación de riesgo país a la Argentina extremadamente pobre, semejante a la de Ucrania por ejemplo, incluso durante los años de auge. Es este balanceo lo que explica la aparente parálisis de los gobiernos de los países desarrollados.
–Usted propone una salida política, a nivel de los Estados.
–Ante esta situación, sería acertada la realización de reuniones intergubernamentales para apoderarse de este problema antes que dejarle el campo libre a un tribunal, sino sería despreciar la soberanía de los Estados. Los fondos buitre, y Griesa detrás, se burlan del futuro y de las consecuencias que el pago de la deuda argentina podría tener sobre la economía argentina y la de muchos otros países, por no hablar de sus efectos sobre los ingresos de la gran mayoría de la gente de estos países. Para ellos todo está permitido siempre que la rentabilidad inmediata se maximice. El tribunal usa además sus medios de represalia para obligar a los grandes bancos a seguir sus decisiones y a participar de esta relación de fuerza contra el gobierno argentino.
–En ámbitos internacionales como Naciones Unidas, el G-77 + China, la Organización de Estados Americanos (OEA), el Mercosur, e incluso economistas como el premio Nobel Joseph Stiglitz apoyaron la posición argentina. ¿Por qué cree usted que Estados Unidos no respaldó al país, a contramano incluso del FMI?
–Creo que Estados Unidos y su gobierno son "prisioneros" de las finanzas, aun cuando haya habido algunas señales de que el presidente Barack Obama sería reacio a una decisión del tipo de Griesa. El juego deviene complejo. China (que es la Rusia de hoy, pero más marginal) se beneficia de esta decisión, y de la actitud de los países avanzados para ganar posiciones en América Latina. La creación de un banco de los países del BRICS, los intentos de ampliar la utilización de otras monedas en lugar del dólar para las transacciones internacionales son elementos que a largo plazo vuelven a poner en cuestión la supremacía del sistema bancario y financiera norteamericano. Desde este punto de vista, la falsa neutralidad del gobierno norteamericano a la decisión del tribunal es probable que debilite a largo plazo su presencia en América Latina.
–Entre los economistas no hay consenso a la hora de calificar o no el escenario actual como default. El gobierno argumenta que no corresponde ya que, a diferencia de 2001, el país cuenta hoy con capacidad para hacer frente a los vencimientos de su deuda. ¿Cuál es su opinión?
–Las palabras están cargadas de simbolismo. El gobierno tiene la posibilidad de pagar la deuda reestructurada y los U$S 1500 millones en deuda que no entró al canje. Bueno… casi. Porque sus reservas internacionales están en fuerte baja, con un alto costo en importaciones de petróleo, las exportaciones de soja conocen desde julio una fuerte baja en su desempeño, las exportaciones hacia Brasil se debilitan y, por último, el saldo positivo de la balanza comercial se reduce a su mínima expresión y, cada vez más reducido, no es más capaz de financiar como ayer los servicios de la deuda y la fuga de capitales. A eso se agrega la recesión económica. Esta es también la razón que explica los acuerdos con Repsol, con el Club de París, para reintegrarse a los mercados financieros internacionales y pedir prestado nuevamente a tasas razonables. Pero ese no es el problema esencial. Si la Argentina paga su deuda no reestructurada y se alinea con la decisión del tribunal, entonces ya no son 1500 millones de dólares que deberá pagar, sino mucho más puesto que 55% de su deuda reestructurada (en manos de acreedores privados) en 2005 y 2010 depende de legislación extranjera. La cláusula ciertamente establece un plazo hasta el 31 de diciembre después del cual no puede haber un efecto contagio, pero esta cláusula puede dar lugar a acciones legales. También, más allá del simbolismo político que transmiten las palabras (default parcial, ya que el servicio de la deuda reestructurada continuaría haciéndose bajo las condiciones establecidas), si la Argentina cede entonces sí estará claramente en default.
–En Francia, el regulador bursátil sancionó con 16 millones de euros a dos fondos de inversión de Paul Singer por operar con información privilegiada. Acá se comenzó a investigar si detrás de la declaración de cesación de pagos por parte del ISDA se esconde la tenencia de seguros contra default.
–No soy abogado, sin embargo, la impresión de que hay un conflicto de intereses parece real. Pero no creo de todos modos que este asunto pueda ser tratado solamente desde un nivel jurídico. Si no recuerdo mal, una decisión de un tribunal estadounidense a favor de Ecuador ha sido anulada por otro tribunal, actuando contra Ecuador. Más interesante aún es la información publicada por The Guardian en Gran Bretaña acerca de que una decisión de un tribunal ha sido bloqueada por decisión del entonces presidente George Bush.
La clave, más allá de esta batalla legal ciertamente útil, es el problema político a nivel estatal. «
"Defender la soberanía"
“Argentina está siendo castigada por haber elegido un tratamiento no ortodoxo de la administración de su deuda. Esta decisión pone en apuros a muchas economías desarrolladas. Aceptar la decisión de este tribunal es precipitar la crisis en Argentina, hacer que una gran mayoría de los argentinos atraviese una política de austeridad insostenible, es aceptar que una decisión de un tribunal pueda prevalecer sobre la soberanía de los Estados, es, finalmente, acrecentar el riesgo de desafiar las decisiones adoptadas para reestructurar la deuda de Griesa y la de otros países", asegura Salama. Y agrega: "Sea lo que sea que pensemos respecto de la política Cristina Fernández –yo personalmente he sido bastante crítico– creo que ante este desafío a través de un tribunal extranjero, la posición debe ser clara: el rechazo a esta imposición poniendo por adelante la soberanía nacional y la ciudadanía política."
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