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sábado, 24 de septiembre de 2022

MARÍA SEOANE: "Una página de refundación del Estado de derecho"


CFK

 

jueves, 16 de junio de 2022

Por sus dichos golpistas, denunciarán a Longobardi por violación a la ley de Defensa de la Democracia, por "Info135" del 15-06-22

 


15 junio, 2022


A propósito de la proclama golpista lanzada por Marcelo Longobardi desde CNN Radio, la reconocida periodista y escritora María Seoane anunció que denunciará al comunicador ultramacrista por haber violado la ley de defensa de la democracia.


Desde su cuenta de Twitter, Seoane escribió: 






LONGOBARDI LANZÓ UNA PROCLAMA GOLPISTA: “LLEGÓ LA HORA DE QUE EL PARLAMENTO HAGA ALGO, PORQUE AL PRESIDENTE NO LE DA”

 

Publicado en:

https://info135.com.ar/2022/06/15/por-sus-dichos-golpistas-denunciaran-a-longobardi-por-violacion-a-la-ley-de-defensa-de-la-democracia/




lunes, 27 de septiembre de 2021

MAGIA LOCA, BRUJERÍA...



Esos grandes misterios de la economía...

 

 

jueves, 10 de junio de 2021

MATRIAS, por Maria Seoane (para "Caras y Caretas" de junio de 2021)




Fueron las madres de la Patria. Y cuando se dice sus nombres, se dice libertad. Pelearon como soldadas de la Guerra de la Independencia desde 1810. Dejaron su vida en selvas, llanuras y montañas; en trincheras de barro y sangre; alimentaron a las tropas, curaron la soledad y las heridas de sus hombres, los propios y los ajenos, participaron en el escabroso ritual de los guerreros mientras arrastraban a sus hijos con ellas, entre la soldadesca y el barro, entre la sangre y la represión salvaje de las tropas españolas. Fueron madres, espías y amantes; heroínas en las alcobas y en las trincheras; esposas, viudas y concubinas. 

Tal como registró Felipe Pigna en sus trabajos indispensables, ahora el notable libro Güemes. El héroe postergado, del periodista Alejandro Tarruella –recién editado por Marea–, nos acerca también a la historia de nuestras patriotas. Porque, ¿cómo contar la vida y la obra del Martín Miguel de Güemes, el gaucho infernal, el héroe que logró mantener a raya a los sanguinarios invasores del imperio español y garantizar la integridad de nuestro territorio en el norte, sin hablar de nuestras heroínas? ¿Cómo contarla sin hablar de la mixtura revolucionaria del amor romántico y la pasión política? Carmen Puch fue esposa del “padre de los pobres”, como lo llamaban a Güemes, el comandante del ejército de héroes gauchos bautizados como “los Infernales”. Era considerada la más bella de Salta. La escritora Juana Manuela Gorriti solía decir que “era una mujer maravillosa, con todas las seducciones que puede soñar la más ardiente imaginación”. Bella y revolucionaria, era la hija dilecta de un español de fortuna que adhirió a la causa de la guerra gaucha donando casi todos sus caballos a los Infernales. Carmen resistió con sus hijos a cuestas la persecución realista en la Guerra de la Independencia en el norte. Fue fiel a su hombre y a su causa. Y se dejó morir con apenas 25 años, poco después de que Güemes fuera asesinado, el 17 de junio de 1821. La celestina de ese amor fue María Magdalena Dámasa Güemes, conocida como Macacha, la hermana del caudillo. La historia de Macacha y la de Juana Azurduy, la heroína y coronela del Alto Perú, apuntalan las hazañas de Güemes. Son esenciales porque entre 1813 y 1823, Salta estuvo en guerra permanente. 

Al lado del padre de los pobres estaba siempre Macacha –conocida también como la “madre de los pobres”–, coordinando tareas de espionaje y atrevidas misiones con otras patriotas. Ellas escondían en sus polleras mensajes con información sobre los españoles que hacían llegar al ejército de gauchos. La acción de Macacha y sus compañeras fue letal para los españoles. La acompañaron, entre otras, María Loreto Sánchez Peón de Frías, Celedonia Pacheco de Melo, Juana Torino, María Petrona Arias, Andrea Zenarruza de Uriondo y Toribia la Linda. María Loreto fue la creadora del destacamento conocido como “las Bomberas de Güemes”, al que se sumó Juana Azurduy a partir de 1818. La tarea de las Bomberas fue decisiva en el trazado del plan de inteligencia de Güemes. Ellas incorporaron en la red a sus hijas e hijos, criadas y criados.

 La historia de Juana es quizá la más conocida porque fue una estrecha colaboradora de Güemes y por su coraje fue investida con el grado de teniente coronel de una división explícita llamada “Decididos del Perú”, con derecho al uso de uniforme, según un decreto firmado por el director supremo Pueyrredón el 13 de agosto de 1816 y que hizo efectivo el general Belgrano, quien la homenajeó al entregarle su sable, que lo había acompañado en Salta y Tucumán y durante el heroico Éxodo Jujeño. En 1816, Juana y su esposo, Manuel Ascencio Padilla, tenían a seis mil indios bajo sus órdenes. Sitiaron por segunda vez la ciudad de Chuquisaca. Los realistas lograron poner fin al cerco, y en Tinteros, Padilla encontró la muerte. La cabeza de Padilla fue exhibida en la plaza pública durante meses. El 15 de mayo de 1817, al frente de cientos de cholos, Juana la recuperó. Luego, intentó reorganizar la tropa sin recursos y, acosada por el enemigo, sin colaboración de los porteños, fue a Salta a combatir junto a las tropas de Güemes, con quien estuvo tres años hasta que fue asesinado. La historia que aquí se cuenta es apenas un esbozo fugaz. Pero como mostraron Eva Perón, las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y los miles de mujeres que lucharon por la igualdad y la justicia a lo largo de dos siglos, sabemos que ellas fueron las continuadoras de aquellas Matrias. Y que siguieron pariendo a la Argentina.



Publicado en:

https://carasycaretas.org.ar/2021/06/03/matrias/

jueves, 4 de marzo de 2021

MARÍA SEOANE: "¿Donde están las 88.945 vacunas restantes?"

Publicado en:

https://twitter.com/MariaSeoane48/status/1367186380330323969?s=20

domingo, 31 de enero de 2021

MARÍA SEOANE: "La vida privada de Larreta no es importante"

 Publicado en:

https://twitter.com/MariaSeoane48/status/1355670952739303428?s=08

lunes, 13 de mayo de 2019

Gelbard, de Perón a Cristina, por María Seoane (para "Página 12" del 12-05-19)

Quién fue y qué hizo el ministro que CFK rescató como artífice del Pacto Social

En 1973 José Ber Gelbard era una de las figuras más influyentes de la Argentina. Empresario y ministro de Perón, la ex presidenta lo rescató como un modelo. Aquí un relato escrito por la autora de su biografía, El burgués maldito.

Por María Seoane

José Ber Gelbard tenía 13 años cuando en abril de 1930 desembarcó con sus padres en el puerto de Buenos Aires, corridos por los pogroms antisemitas de Polonia. Se instalaron en las provincias desmesuradas y pobres del norte argentino. Allí, un Gelbard autodidacta se transformó en vendedor ambulante y comerciante: ser un cuentenik, como se llaman en ydish los vendedores ambulantes, fue el origen de su fortuna familiar en Tucumán y Catamarca. 

Hacia 1946, con el advenimiento del peronismo, Gelbard comenzó a reunirse con comerciantes del interior del país para formar una entidad que los agrupara. Su natural antifascismo europeo lo vinculó a los comunistas argentinos. Nunca dejaría de ser un afiliado al Partido Comunista Argentino. Fue una condición clandestina, y en ese carácter prestó sus servicios para el despliegue financiero y comercial potente de la izquierda vernácula. 

Hacia 1950, sin embargo, Gelbard logró trabajar con Juan Perón en lo que parecía ser la construcción de una burguesía nativa vinculada al mercado interno. Ese año, junto a otros pequeños y medianos comerciantes y empresarios crearon la Confederación Argentina de la Producción, la Industria y el Comercio (CAPIC), que “El Ruso” Gelbard presidió desde el momento de su fundación. Desde 1951 también militó en las reuniones preparatorias para la realización del Consejo Económico y Social que puso en marcha Perón. Parecía una iniciativa simple. No lo era, en una Argentina dominada por los grandes empresarios extranjeros, los grandes propietarios de la tierra, las industrias y las finanzas. El ideario era un desarrollo industrial autónomo, vinculado al mercado interno, con potencia para comerciar sin barreras ideológicas y sobre la base de un pacto entre trabajadores, empresarios y Estado que permitiera impulsar el consumo y el bienestar de las mayorías: un gran Pacto Social que pusiera sobre una red de acuerdos políticos el funcionamiento de la economía. 

La política y no el funcionamiento del mercado debía garantizar su efectividad. Era una apuesta al mercado interno, a las industrias de base para un desarrollo autónomo, a la promoción estatal y el control de ese desarrollo estratégico, y a la integración de los intereses sociales en él. El 21 de abril de 1949 Gelbard ya había logrado jurar como ciudadano argentino. Hacia 1951, bregó por la integración de las centrales empresarias –Capic, UIA y Confederación Económico Argentino (CEA)– e integró la comisión unificadora propuesta por el peronismo.  A fines de ese año, encabezó la formación de tres confederaciones: Confederación General de Industria (CGI); de Comercio (CGC) y de la Producción (CGP).  El 16 de agosto de 1953 se formó finalmente la CGE, cuyo primer presidente fue el propio Gelbard, quien a su vez creó su Instituto de Estudios Económicos y Financieros (IEEF). Buscaba la formación moderna de empresarios y seguimiento y conocimiento de la realidad nacional. Gelbard participó como representante de la central en el Consejo Económico Social del peronismo. En 1955, poco antes del golpe militar que intervendría la CGE, actuó como su jefe también en el Primer Congreso de Organización y Relaciones del Trabajo, antecedente inmediato del Congreso Nacional de la Productividad y el Bienestar Social. Allí, como indiscutido líder empresario, Gelbard habló por primera vez de su idea de Pacto Social: “La productividad no constituye, en sí misma, un fin sino un medio para fomentar el progreso social, consolidar el bienestar general, desarrollar la justicia social y afianzar la independencia económica del país.” Peronismo puro.

El conspirador
El 16 de setiembre de 1955 Perón fue derrocado por un golpe sangriento, antecedente del desembarco del Fondo Monetario Internacional (FMI) y otros organismos harto conocidos luego de cada golpe militar del siglo XX, deseosos de endeudar la Argentina. Muy pronto, el 30 de diciembre de 1955, fue disuelta la CGE. Gelbard inició su tiempo de conspirador nato. Durante la proscripción militó por recuperar la entidad empresaria. Se dedicó a la actividad privada en asociación con Manuel Madanes para el desarrollo de varias empresas, entre ellas la de la Fábrica Argentina de Telas Engomadas (FATE), la Compañía Azucarera Tucumana (CAT) y otras inversiones en minas y textiles. A partir de ese momento, conspiró todo lo que pudo contra el régimen militar de la Revolución Libertadora, mientras construía su fortuna como todos los empresarios argentinos, dentro y fuera de la ley. En tanto, promovía clandestinamente la unidad de las fuerzas empresarias, con la CGT proscripta, y las distintas fuerzas políticas, entre ellas la UCR y el PJ, los socialistas y otras fuerzas provinciales. 

En 1962 Gelbard volvió a conducir la CGE. Ese período duraría hasta 1968. En ese lapso, la CGE ya tenía tres confederaciones, agrupaba a veinte federaciones, 1200 cámaras empresarias y contaba con unos 500 mil afiliados. Había logrado levantar el movimiento empresario de las pequeñas y medianas empresas nacionales –vinculadas al mercado interno, al bienestar de la sociedad y a un alto consumo– más importante del Cono Sur. En 1970, la CGE que Gelbard dirigía no ya como presidente pero sí desde su Instituto de Estudios Económicos, logró dar un salto vinculado a la intensa participación de los trabajadores en la riqueza nacional. La CGE crecía sin freno. Aumentó la cantidad de federaciones, las cámaras asociadas llegaron a 120 y consiguió 800 mil afiliados. Para entonces, Gelbard no era sólo un referente empresario. Además de quedarse junto con Madanes con el monopolio de la producción de aluminio (en la empresa Aluar), intervino en acontecimientos políticos decisivos como uno de los más secretos y efectivos lobbyistas de la historia argentina contemporánea. Al mismo tiempo fue el principal hacedor del pacto Perón-Lanusse en 1972, uno de los genios financieros del comunismo argentino, un buen amigo de montoneros y guerrilleros guevaristas y un hombre de diálogo fluido con los líderes sindicales más importantes. A ese bagaje hay que sumarle que ya era un hombre confiable para los servicios secretos israelíes, para el departamento de Estado norteamericano y para el Kremlin; un amigo de Fidel Castro y de Salvador Allende; un  protegido de los Kennedy y un opositor a Henry Kissinger y Richard Nixon en los años de la Guerra Fría y del desembarco posterior de la Doctrina de la Seguridad Nacional.

El ministro
En 1973 Perón propuso a Gelbard como ministro de Economía. Juró el 25 de mayo junto al gabinete del presidente Héctor J. Cámpora. A pedido del líder, la idea era implementar el Pacto Social, unificar en una sola las centrales empresarias, sobre todo la CGE y la UIA, para controlar la extranjerización de la economía argentina y desarrollar más el mercado de producción y consumos nacionales. El Pacto Social era un gran pacto político entre el Estado, la CGT y la CGE.  El crecimiento seguía. En 1973 la CGE se transformó en el nucleamiento empresario más importante del país con tres confederaciones, cincuenta federaciones, dos mil cámaras asociadas y 1.300.000 afiliados. Y Gelbard fue el ministro de Economía que llevó la participación de los trabajadores en la riqueza nacional al 52 por ciento del PBI, la cifra más alta en la historia del capitalismo en América Latina y en buena parte del mundo occidental. 

Como ministro implementó sus ideas básicas: un país productivo, un mercado interno pujante, un compre nacional para los productos, la apertura de nuevos mercados sin fronteras ideológicas, como el caso de Cuba, la Unión Soviética y China, y un control y promoción del Estado en el desarrollo de industrias estratégicas. Durante su gestión Gelbard impulsó el desarrollo de la construcción de grandes usinas y represas, como la de Salto Grande. Propició una reforma que hiciera más intensivo el uso de la tierra y modificara la estructura rentística del agro y lo industrializara, firmó acuerdos de promoción industrial para el desarrollo de las provincias argentinas y acuerdos de cooperación con distintos países del Mercosur e impulsó una reforma financiera acorde con las necesidades de inversión. No incrementó la deuda externa y favoreció el despliegue de la pequeña y mediana empresa a través de acuerdos con una participación activa del Estado. 

La discusión histórica sobre el Pacto Social sigue siendo intensa. ¿Ese paquete tropezó por variables económicas o políticas? En rigor terminó trastabillando porque el 1ª de julio de 1974 murió Perón, su garante, en medio de una espiral de violencia política que se haría cada vez más vertiginosa. Gelbard renunció el 4 de octubre de 1974 a ser el ministro de Isabel Perón. Ya era imposible conseguir la fusión de las dos centrales, la UIA y la CGE. 

El perseguido
Sin Perón ni Gelbard y con el peronismo sin liderazgo quedó el camino despejado para José López Rega y, en 1975, su ministro Celestino Rodrigo.

Gelbard debió exiliarse poco antes del golpe militar en 1976. En junio, el Acta de Responsabilidad Institucional de la junta militar comandada por Jorge Videla, Emilio Massera y Orlando Agosti e impulsada por el jefe de los nuevos dueños de la Argentina, José Alfredo Martínez de Hoz y las grandes corporaciones agroexportadoras y financieras nacionales y extranjeras, decretó la pérdida de derechos políticos, la inhabilitación para ejercer cargos públicos, la prohibición de administrar y disponer de sus bienes a María Estela Martínez de Perón y a 73 ex funcionarios del gobierno constitucional. Entre ellos, Gelbard, que fue, además, privado de su ciudadanía por esa acta. 

“Don Jose”, como lo llamaban quienes lo querían, se exilió en los Estados Unidos. Su condición de apátrida le dolía más que cualquier ofensa o persecución. Murió en Washington el 4 de octubre de 1977. La dictadura de 1976 quiso condenar a Gelbard a una tumba sin patria en California, EE.UU., donde fue enterrado. Buscó que fuera un NN como otros miles de argentinos. La ley 23.059 de abril de 1984 del gobierno de Raúl Alfonsín anuló el acta dictatorial y habilitó la devolución de su ciudadanía y de sus bienes. 

No fue el poder del dinero lo que transformó a Gelbard en un protagonista singular y central de la política argentina, sino su proyecto político y económico de llevar al poder a la burguesía nacional, industrialista e independentista. Los militares y civiles que asaltaron el poder en 1976 no lo persiguieron por ser corrupto o evasor sino como a un enemigo político.

Político también fue el recuerdo de Gelbard por parte de Cristina Fernández de Kirchner, el jueves 9 de mayo de 2019 en la Feria del Libro, al presentar su libro Sinceramente. Otra vez apareció la idea de un pacto político con lineamentos económicos para salir de la crisis.

Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/193245-gelbard-de-peron-a-cristina

jueves, 26 de julio de 2012

“Eva fue una estrella fugaz en la historia argentina”, entrevista a Galasso, Seoane y Bellota(por Infonews del 26-07-12)






Realizada por Marina Giacometti

En un nuevo aniversario del fallecimiento de Eva Perón, INFOnews entrevistó a los historiadores Norberto Galasso, Araceli Bellota y a la periodista María Seoane, quienes recordaron a una de las mujeres más importantes de la historia argentina y analizaron la revalorización de su figura.

A 60 años del aniversario del fallecimiento de Eva Perón, distintas voces se alzan para recordarla y revalorizar su figura a través de la historia. Mucho se ha escrito sobre la "Abanderada de los humildes" y nunca está de más recorrerla y redimensionarla, a partir de los cambios de la Argentina reciente.

INFOnews entrevistó a los historiadores Norberto Galasso, Araceli Bellota y a la periodista María Seoane, directora del film de animación "Eva de la Argentina" quienes realizaron un nuevo intento de aproximación al mito de Eva Perón.

"Evita fue una mujer extraordinaria que luchó por aquello que pensaba y sentía y que tuvo uno de los compromisos más profundos con la construcción del bienestar de nuestro país y de nuestra gente. Fue una verdadera continuadora de todas las luchas de las mujeres que peleaban por buscar la igualdad de género y por conseguir sus deseos y la libertad de sus elecciones", explicó Seoane.

"Desde la razón, no hay nada que no sepamos de Eva. Ella fue como una estrella fugaz en la historia argentina. Pero fue la estrella más perdurable, por la intensidad de su brillo, su pasión y su compromiso con la construcción de la Argentina moderna", continuó.

Por su parte, Norberto Galasso definió a Eva con una metáfora potente "fue el puente entre Perón y los trabajadores". "El trabajo de Eva Perón desde 1945 fue fundamental, fue la conexión directa entre la Presidencia de la Nación ejercida por un líder del campo nacional y los trabajadores", expresó.

Para la historiadora Araceli Bellota, "Eva Perón fue una mujer única en la historia argentina, que inauguró el espacio público para las mujeres y que organizó una obra social enorme. Fue una figura que construyó poder, entendiéndolo como una herramienta fundamental para cambiar la vida del prójimo".

A la hora de analizar si el peronismo podría haber existido sin Eva Perón, las opiniones divergen un poco. María Seoane elige para dar su parecer una contundente frase del escritor uruguayo Eduardo Galeano, quien sostuvo en uno de sus poemas: "Muerta Evita el Presidente Perón es un cuchillo sin filo". "Eso hubiese sido el peronismo sin Eva Perón ", dijo Seoane.

En el mismo sentido, Bellota sentenció: "De ninguna manera podría haber existido un peronismo sin Evita. El peronismo fue un movimiento armado por los dos juntos y por los compañeros que se nuclearon en torno a ellos".

Más apegado a la historiografía, Galasso consideró que el peronismo podría haber existido sin Eva Perón, ya que sus inicios la precedieron. "El peronismo nace el 17 de octubre de 1945 cuando Evita aún no cumplía un rol importante. Está descartada la idea de que ella convocó y agitó a la gente para que se dirigiera a la plaza. Ella recién estaba acercándose a la cuestión. No conocía ni a gremialistas, ni a obreros. Después sí, ella comienza a jugar un rol fundamental en una especie de Ministerio de Trabajo paralelo y a través de su Fundación, pero el peronismo nace antes de que Evita sea una figura relevante", explicó.

Eva Perón, el mito

La mitificación de la figura de Eva Perón, tras su muerte, fue obra tanto del peronismo como de sus detractores que trabajaron años para destruir y ocultar lo que ella había logrado en su corta vida política. "Eva sólo vivió seis años en la historia argentina y fueron suficientes para que fuera inolvidable", sostuvo Seoane.

"El antiperonismo fue terrible. Quiso terminar con el Palacio Unzué porque allí habían habitado Perón y Evita, destruyó la ciudad infantil y quemó las frazadas que ella regalaba porque tenían el rótulo de su Fundación. Fue una persecución total que finalizó con el secuestro de su cadáver. Todo esto acrecentó el mito y constituyó en el imaginario colectivo a Eva como la revolucionaria, la rebelde que no le temía a nada", explicó Galasso.

"El mito de Eva Perón nació a partir de su muerte y tanto el peronismo como el antiperonismo contribuyeron a crearlo. Unos, resaltando su heroísmo, sus virtudes y sus valores; y el otro, tratando de borrarla de la historia robando su cadáver. Ambas posturas se conjugaron para hacer cada vez más grande la figura de Eva, pero eso se pudo lograr fundamentalmente porque Eva existió en realidad y traspasó fronteras que en su tiempo ninguna otra mujer se había atrevido a cruzar", concluyó Bellota.

La revalorización de su figura

En los últimos años, la imagen de Eva Perón reapareció con fuerza en la vida política y cultural argentina. Desde el revisionismo histórico, se realizaron nuevas lecturas, se publicaron gran cantidad de libros y surgieron expresiones artísticas que volvieron a instalar y a discutir su figura.

"Cuando la Argentina sale del sueño neoliberal y vuelven a aparecer la pasión política y el Estado como ejes para la trasformación del país, Eva vuelve por sus propios fueros. Ella es eso esencialmente: la transformación de la materialidad de los argentinos y de sus conciencias", estableció Seoane.

Sin embargo, la periodista se permite hacer una diferenciación: "Los sectores más conservadores la aceptan como un hecho irrefutable de la historia, pero no creo que entiendan, ni sientan lo que significó Eva Perón. Hay un respeto histórico, como se tiene a Mariano Moreno, pero es un respeto iconográfico. Acá lo importante es la revalorización que se hizo de Eva en el ejercicio actual de la política".

Para Galasso, la revalorización de la figura de Eva Perón se debe a que la repolitización que se produjo en el país "está ligada a la búsqueda de personalidades transgresoras que se hayan jugado la vida por la causa popular y en este sentido, Evita aparece como una mujer, importantísima, que hasta muy enferma sigue dedicándose a las cuestiones vinculadas a los trabajadores".

Bellota considera que el kirchnerismo y la llegada de Cristina Fernández de Kirchner a la presidencia -otra mujer en el poder-, también contribuyeron a revalorizar la figura de Evita. "Cristina lo que vino a hacer es tomar la posta del primer peronismo y levantar esas banderas adecuándolas a los tiempos que le tocan vivir hoy. Hizo realidad muchos de los sueños de Eva y convirtió en leyes muchas de sus obras", concluyó.

Publicado en :

http://www.infonews.com/2012/07/26/politica-31206-eva-fue-una-estrella-fugaz-en-la-historia-argentina-homenaje-a-evita.php

domingo, 14 de noviembre de 2010

MARÍA SEOANE : "CON LA NUEVA LEY DE MEDIOS, LA DEMOCRATIZACIÓN DE LA PALABRA ES IRREVERSIBLE", realizada por Gustavo Cirelli (para "Tiempo Argentino")

Arriba : María Seoane.




Por Gustavo Cirelli

La titular de Radio Nacional, periodista y reconocida intelectual, autora de libros memorables, analiza el rol de la prensa pública, la ofensiva de la corporación mediática y los fenómenos populares que se dieron durante 2010: el festejo del Bicentenario y el adiós a Néstor Kirchner. Además, los premios que recibió la emisora que dirige.

María Seoane lo dice: “El premio ETER a la mejor programación que ganó Radio Nacional fue un acto de justicia.” Y no habla de ella, directora de la emisora desde agosto de 2009. Lo dice Seoane, entonces, por la lista de nombres que recita con admiración: “La radio tiene a Larrea, Dolina, Apo, Ulanovsky, Aliverti, Anguita, Wainfeld, a Víctor Hugo…” Lo dice durante una hora de entrevista. Un diálogo con una intelectual, autora de una decena de libros –algunos de ellos biografías memorables como la del líder guerrillero Santucho o del genocida Videla– en el que analiza el presente de la radio pública y la corporación mediática. También la irrupción del fenómeno popular que se expresó durante los festejos del Bicentenario, esa masiva participación ciudadana que se buscó invisibilizar desde la prensa hegemónica, un fenómeno que tuvo su correlato en la espontánea movilización de un pueblo que despidió los restos del ex presidente Néstor Kirchner. Seoane habla de identidad.
Pero primero, lo primero: el reconocimiento de ETER a la radio. Continúa: “El premio es histórico. Desde lo personal, puedo decir que es una coronación de mi carrera profesional. La radio ha crecido no solamente porque existe un Estado que comprende la necesidad de reformularse en función del interés colectivo, sino porque hay una dirección política en el Estado. El destino de Radio Nacional es siempre el destino del Estado. Si el Estado es jaqueado y liquidado, Radio Nacional es jaqueada y liquida. Hoy hay una dirección en RTA –Radio y Televisión Argentina–, con Tristán Bauer, y un directorio creado por la nueva Ley de Medios de la democracia, que cree que se puede hacer periodismo y buena comunicación con calidad desde lo público.”
Pero más allá de los premios que obtuvo la radio en las últimas semanas, el de ETER y los dos en la Bienal de México –uno para el equipo de investigación por su trabajo El poder de la trata, y el otro para el ciclo de radiodramas de no ficción Secretos argentinos–, Nacional ha crecido en audiencia, ya está entre las emisoras más escuchadas. En agosto de 2009 tenía un share de 2,2, y hoy está en el 7,5. Sostiene Seoane: “Se debe, sin dudas, al talento de sus profesionales, de sus trabajadores, pero además a un cambio de paradigma en la sociedad.”




–¿Puede explicar el significado de ese cambio de paradigma y cómo se tradujo en crecimiento para la radio?



–La supremacía de la comunicación privada, la comunicación corporativa, hace que la sociedad necesite en el marco de una democratización más grande de la información otras alternativas. Y esa batalla cultural que se ha comenzado a dar, se dio durante 2010, se expresó claramente en los festejos del Bicentenario, y está dada en el marco de popularidad que tiene la radio entre los oyentes, la fidelidad, hay oyentes que clavan la sintonía en Nacional y es lo único que escuchan. Eso no pasa con otras radios. Y hay otro tema que está en discusión: hay una forma muy burda de decir despectivamente que los periodistas somos oficialistas. Qué podemos ser sino oficialistas. Qué puede ser el conjunto de la sociedad argentina que votó a un gobierno mayoritariamente para que lo represente y ese gobierno dirige el Estado que sostiene Radio Nacional, sino oficialista. Pero esto no quiere decir que las minorías políticas no tengan voz, cuando aceptan participar.




–¿Por qué aclara “cuando aceptan participar”?




–Porque desde marzo, por ejemplo, hemos estado llamando reiteradamente al vicepresidente Julio Cobos y nunca aceptó hablar con Nacional. Siempre responde con evasivas para no salir. Lo mismo pasa con la doctora Carrió, lo mismo con la jefa de la Comisión de Libertad de Expresión, la diputada Silvina Giudici. Ellos se rajan las vestiduras diciendo que son republicanos y la verdad es que son absolutamente autoritarios, y por otro lado violadores de la Constitución, porque en verdad, la situación es grave. El RTA se compone por representantes del gobierno, y de la primera, segunda y tercera minoría parlamentaria. La primera es el Frente para Victoria, pero están las otras dos que nunca mandaron sus representantes. Están en rebelión con una ley del Estado. No es posible creer en un discurso institucional de esos sectores de la oposición, son sectores a los que considero golpistas porque no se someten a las leyes del Estado y usan un discurso engañoso. Cuando ellos hablan de oficialismo, vale aclararles que es absolutamente constitucional que en la radio pública seamos oficialistas. ¿Por qué? Porque la sociedad votó al gobierno para que lo represente y administre el Estado, en consecuencia nuestra posición es constitucional. Y este es un tema que no es menor, son argumentos centrales de la batalla cultural: los argentinos deben tener una radio que administre el Estado, hay que tener una voz pública.




–Pero la crítica más usual es que los medios públicos deben ser del Estado y no del gobierno.




–Ese argumento fue reproducido durante años por las corporaciones mediáticas porque el Estado no ha tenido gobiernos con una voz potente, determinante, como tiene hoy. Las corporaciones sí son goebbelianos: miente, miente que algo queda. Y es así que han convencido a muchos de que ser oficialistas es ilegal. No lo es. Es lo que tenemos que hacer.




–Otra paradoja que se acentuó por estos días con el encuentro de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), es la queja permanente que esos medios hacen sobre una supuesta falta de libertad de expresión, y lo hacen a diario precisamente desde los mismos medios que dicen ver amenazadas su libertad para expresarse.




-Aclaremos: la SIP es una corporación empresaria que habla de libertad de expresión cuando se afectan sus intereses económicos, con lo cual es poco creíble que se arrogue la libertad de expresión cuando ese es un tema de los periodistas. Esto también se encuadra dentro del paradigma del que hablábamos. Durante muchos años, en América Latina, por ejemplo, los periodistas han luchado contra Estados autoritarios, cuando el Estado era una amenaza, y eso cambió. Hoy, el Estado garantiza la libertad de expresión. Hace leyes para garantizarla, como fue el caso de ponerle fin al delito de calumnias e injurias. ¿Entonces qué es lo que queda? Por un lado, el ejercicio de la profesión en medios públicos en un Estado que ha abolido las trabas. Y por otro lado están las corporaciones mediáticas que obligan cada vez más a sus periodistas a transformase en prenseros de sus intereses corporativos. Y esto también tiene una explicación histórica: las empresas periodísticas se han convertido en un holding cuyos principales intereses no son la comunicación. Eso, por ejemplo, se vio muy claro en la posición que adoptaron Clarín y La Nación durante el debate de la 125, porque tienen negocios vinculados al agro. Sistemáticamente la información que dieron durante ese conflicto era sesgada, tenía intereses concretos. El mayor problema es que los ocultan detrás del supuesto de la libertad de expresión. El otro ejemplo es reciente: el domingo pasado fue el día de los canillitas y Clarín, Perfil y La Nación regalaron sus diarios. Entonces el problema no es sólo económico, el tema es el poder. Y el poder se dirime en la cabeza de los argentinos. Por eso la cuestión es quién tiene o debe tener más poder, si las corporaciones mediáticas o el Estado que representa a todos los argentinos.



–Ahí, en ese punto, radica un de los ejes centrales de lo que usted define como batalla cultural.



–Sí, y es de una enorme trascendencia. Vaticino que desde el punto de vista del desarrollo de la ciencia y de la técnica, la Ley de Servicios Audiovisuales es imparable. Es como hablar del surgimiento de la burguesía y el fin del feudalismo: los cambios en el modelo de acumulación, en las fuerzas productivas, implicaron que el estamento de la sociedad feudal debía morir. Hoy la apropiación del sentido, de los contenidos, por parte de las corporaciones mediáticas, actúa de la misma forma en que actuó el feudalismo con la burguesía, y su final también es imparable. El proceso ya está en marcha. Con la nueva Ley de Medios, la democratización de la palabra es irreversible, y ya llegó. Cuando se ponen palos en la rueda de la ley sólo se trata de ganar tiempo y dinero. Como lo hicieron los sectores más concentrados durante 30 años de neoliberalismo en el país. Con la muerte de los argentinos, con la destrucción del Estado y del país, ganaron 30 años de tiempo y mucha plata. No hacemos mal en decir que el futuro ya llegó.




–¿Cómo se prepara Radio Nacional para enfrentar ese nuevo escenario comunicacional?




–Lo primero que hay que hacer es reparar el saqueo y el olvido. Ubicar a la radio en un lugar de voz de los argentinos invisibilizada por las corporaciones mediáticas, porque las corporaciones no silencian a las minorías sino a las mayorías. Es antidemocrática la comunicación corporativa. Una de las cosas que se viene con la ley, que es fantástica, es que las empresas que se dedican a la comunicación no tengan una integración con el mercado económico como sucede hoy, que tienen intereses en el negocio financiero, de los bancos, en el petróleo. Las empresas de comunicación en el futuro deberían estar vinculadas de manera vertical sólo al área de la comunicación. Si no es una irrealidad.




–Quizás hoy, como nunca antes, queda al descubierto en algunos medios todo el sistema de negocios que van más allá de lo comunicacional. Los intentos de Clarín por instalar desde sus tapas una agenda que no hace más que exponer sus intereses son notorios. Es hasta burda la manipulación.




–Así es, porque si en el título de un diario se dice que hubo coimas en Diputados durante el debate del presupuesto, un argentino no tiene formas de comprobarlo porque está siempre mediatizado. Se busca instalar la sospecha en el poder político. La antipolítica es algo que a las corporaciones les funcionó siempre. Porque la política implica control, implica, de alguna manera, repartir equitativamente el poder. Instalando la sospecha de que hubo sobornos en el debate del presupuesto sólo quieren perjudicar a la sociedad argentina. ¿Cómo? Para que no haya aumento de salarios, que se restrinja la Asignación Universal por Hijo, que no se pueda pagar la deuda. Lo que intentan es perjudicar, pero revistiendo de moral esa decisión. Es lo mismo que con el Indec. Es cierto que hay que corregir el Indec, pero nunca dicen la verdad, nunca dicen que el Indec fue intervenido –malamente, tal vez, porque el método no era ese– porque ahí adentro había grupos de lobbistas que le pasaban información de los bonos a los acreedores externos, cobrando por eso, en contra del Estado argentino.



–Durante 2010 hubo dos fenómenos de participación popular que quedarán registrados en la historia: los festejos del Bicentenario y las exequias de Kirchner. ¿Qué análisis hace de ambos?




-La radio pública transmitió en directo desde el paseo del Bicentenario. La pregunta que me hago es qué es lo que apareció ahí. Por muchos años nos intentaron convencer que la Argentina no tiene identidad, que su identidad es difusa, melancólica. Y no es verdad: lo que apareció en el Bicentenario fue una Argentina con una identidad y una historia muy nítida, compartida, una Argentina plebeya, la Argentina del siglo XX, de los derechos económicos, políticos, sociales, que dejó atrás el Centenario, que dejó atrás para siempre el país de las minorías para dar paso al de las mayorías, y con un relato histórico que fue el que vimos en el desfile de Fuerza Bruta. Todo eso mezclado con una profunda emoción de los argentinos. Algo se cristalizó ahí. Esa emoción vinculada a la comprensión cultural y política de aquello que nos hizo bien y de lo que nos hizo mal. De eso no se vuelve. Por eso lo que pasó con la muerte de Néstor Kirchner fue poner en evidencia de nuevo ese fenómeno. ¿Quién fue Kirchner: el malo de la película, el hombre que había llegado al poder porque era un ambicioso al que sólo le interesaba el poder y el dinero, o el tipo que hizo posible salir de la crisis y ampliar tremendamente las fronteras de la democracia, el hombre que más institucionalizó la Argentina en los últimos 25 años, que amplió derechos? Y esa es la verdadera institucionalidad. No la vacía de la que hablan los republicanos, y que después votan a favor de las corporaciones. La institucionalidad se basa en el respeto de los derechos de los ciudadanos. Y lo único que hizo Kirchner con los derechos, y que siguió Cristina, fue ampliar y reparar derechos conculcados a los jubilados, a los diversos sexos, a los pobres de toda pobreza, impulsó una Corte Suprema independiente, dio más presupuesto para la ciencia, para la educación. Derechos que se expresaron como gloriosos en la fiesta del Bicentenario. Lo que pasó en el Bicentenario y con la muerte de Kirchner tiene una sola línea histórica, que son las líneas más profundas de la historia, esas que no se ven fácilmente, que sorprenden cuando aparecen. Son como los ríos profundos de la historia que sólo emergen en momentos determinados, pero son decisivos. Porque ocurren muy pocas veces, pero cuando ocurren se produce una fusión política en la historia. De ahí no se vuelve atrás, excepto con una masa de violencia como el golpe del ’76. Pero la Argentina no va para ese lado. No vamos a retroceder.

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