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jueves, 1 de noviembre de 2012

Rossi: "El discurso de Larroque no es excusa para dejar el recinto", por Santiago Eguía (para “INFOnews” del 01-11-12)


El jefe de la bancada oficialista en Diputados se refirió a la actitud de la oposición de abandonar el recinto durante el debate por el voto joven luego de la intervención del legislador por la Ciudad. En dialogo con INFOnews, explicó: "Un discurso político se resuelve con otro discurso político".


La sesión en la que se aprobó la ley electoral que habilita el voto voluntario a los jóvenes de 16 y 17 años terminó anoche con polémica luego de que la gran mayoría de los diputados de la oposición se retirara del recinto tras la intervención del legislador por la Ciudad, Andrés Larroque.
En ese sentido, en diálogo con INFOnews, el jefe de la bancada del Frente para la Victoria en la Cámara baja, Agustín Rossi, dio su punto de vista. "Un discurso político se resuelve con otro discurso político. Bajo ningún punto de vista es justificatorio de la decisión que tomó la oposición en el día de ayer el tenor y la intensidad del discurso político del diputado Larroque. No es excusa para dejar el recinto", señaló. 

Agustín Rossi durante su intervención.
"Por el contrario, creo que en algún lugar el discurso fue la excusa que tomaron para retirarse de la sesión y tratar de que la sesión fracase dejándola sin quórum. Esa intencionalidad existió y fundamentalmente buscó una expresión de esas características", continuó el legislador.
Un discurso político se resuelve con otro discurso político

Por otro lado, consultado por si pudo existir una presión a legisladores de la oposición a partir de la nota de Clarín "Otra ayuda del macrismo a los K: ahora con el voto joven" de Martín Bravo publicada ayer, Rossi remarcó: "No lo sé si eso puede ser así. Yo tengo la obligación de analizar las conductas objetivas".
En la publicación, se detalla que "Federico Pinedo, Laura Alonso, Cornelia Schmidt Liermann y Julián Obligio aportaron al quórum, a pesar de que el PRO anunció que votará en contra de la iniciativa".
"En una sesión de más de 12 horas, que fue en el momento que habló el diputado Larroque, se suceden una serie de discursos. Algunos de alto voltaje político y algunos de menor voltaje. Nosotros en general, como bloque, en muchas oportunidades hemos tenido que sufrir o soportar estoicamente descalificaciones; agravios; insultos a nuestro bloque, a la Presidenta, a los funcionarios y nunca tomamos la decisión de levantarnos e irnos de la sesión. Por el contrario, ante esas críticas respondimos en términos políticos con los discursos de nuestros compañeros y de nuestros diputados", agregó.

La Cámara de Diputados luego de la aprobación.
En tanto, respecto de la actitud de dejar una votación, Rossi expresó: "Creo que se está convirtiendo en una actitud bastante frecuente la de la oposición de levantarse del recinto y tratar de que las sesiones fracasen. Hace un par de años atrás lo hicieron con la Ley de Medios. Posteriormente, hace pocas semanas atrás, lo hicieron cuando debatimos el traspaso de los fondos judiciales del Banco Ciudad al Banco Nación. Y anoche lo volvieron a hacer".
"Creo que en este retirarse de las fuerzas opositoras había una intencionalidad política de que la sesión fracase. Todos sabíamos que se necesitaba quórum y que era una ley que requería una mayoría especial para que se aprobase. Por suerte nosotros pudimos recomponer el quórum y votar la ley en general y en particular con las mayorías especiales que exige la Constitución Nacional", puntualizó.

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jueves, 27 de septiembre de 2012

Ejerciendo Patria, voz y voto, por Federico Bernal (para “Infonews” del 22-09-12)




¿Cómo explicar el rechazo (léase temor) de la reacción a una juventud con mayor poder votante?


El inmovilismo conservador, vacuno y agrarista se opone rabiosamente a una juventud con voz y voto. ¿Cómo explicar el rechazo (léase temor) a una juventud con mayor poder votante? Las nuevas generaciones tienen en su haber un altísimo grado de argentinidad y latinoamericanidad en sangre, sea porque están en plena formación política, intelectual y profesional como porque, a pesar de sufrir la colonización pedagógica y mediática imperante, aún están a tiempo de protegerse de la superestructura cultural de la semicolonia. Claro está que la reacción concluye así sólo inconscientemente. Mientras más chicos, más bárbaros; más bárbaros, más argentinos, más volcados o permeables a propuestas transformadoras, modernizantes, críticas del orden neoliberal doméstico. La reacción, que no duda en convertir a los jóvenes en penalmente responsables a los 16 años, los considera, brutos por naturaleza. Cárcel sí; libre albedrío, no.

DE SARMIENTO AL TEJEDOR BARBILAMPIÑO.

Lo anterior permite explicar la guerra contra el Estado y la educación pública librada por el centralismo porteño del nuevo siglo. El Carlos Tejedor barbilampiño y procesado intenta imponer el tradicional y sarmientino "educar al soberano". La civilización no puede enseñarse en la escuela pública. El odio a lo propio se cultiva más y mejor en la privada. La escuela pública es sentida por la reacción como una importante pérdida de autoridad a nivel de las nuevas generaciones. En la Argentina que asoma y despabila, la juventud ha comenzado a educarse y aprender no ya para ciudadano sino para argentino y sudamericano. La netbook y su contenido va remplazando los Recuerdos de Provincia. A propósito, sírvase esta frase escrita por Sarmiento: "Desde 1816, fecha en que ingresé en la escuela de primeras letras, la Escuela de la Patria, a la edad de cinco años, asistí a ella durante nueve regularmente, sin una falta." Refiriéndose a estas palabras, Don Arturo señala en la zoncera número 17: "Esta es una de las virtudes del niño modelo que más ha torturado a la infancia argentina hasta la aparición de la nueva ola de niños malos ('revisionistas')". "¡Tranquilos, niños argentinos! Para llegar a un Sarmiento no hace falta una puntualidad absoluta, ni ser extraordinario compañerito, ni tener una veracidad inquebrantable. Lo que hace falta es tener, como Sarmiento, talento, voluntad y curiosidad. Y teniéndolos se puede ser aún mucho mejor si se posee un poco más de sentido común, no se toman los libros al pie de la letra (especialmente las 'Selecciones del Reader Digest') y, sobre todo, si se cuidan mucho de los sarmientinos." El kirchnerismo obró maravillas cuando comenzó a fundir el sentido común al sentido nacional. La juventud, que los asimiló y asimila como ninguna otra franja etárea, genera urticaria al granero del mundo.

UN EJEMPLO MARAVILLOSO DE JUVENTUD ARGENTINA Y SUDAMERICANA.

En el marco del programa Café Cultura, días atrás tuve la suerte de disertar en el Primer Simulado Argentino de la CELAC, creado y organizado por la Dirección de Derechos Humanos de la Municipalidad de La Costa, los días 13 y 14 de septiembre. La Argentina fue el primer país de los 33 miembros en realizar un evento de esta naturaleza. Del acontecimiento sólo podían participar pibes de colegios secundarios públicos y privados menores a los 20 años. Dos fueron los establecimientos-sede, los cuales abrieron sus puertas a unos 130 estudiantes de entre 16 y 20 años, por cierto, establecimientos inaugurados en los últimos años gracias al Programa 700 Escuelas. Los participantes, oriundos de 17 escuelas del Partido de La Costa, se dividieron en 33 delegaciones propias de la CELAC (equipos de tres personas) y que representan a los 33 países miembros, más 31 pibes que cumplieron el rol de la prensa. Entre los tópicos abordados figuraron: integración regional, defensa de la soberanía y los recursos estratégicos, defensa de la democracia y los Derechos Humanos. Entre las conclusiones del documento final, destacamos: "Las Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno de los países de América Latina y el Caribe, reunidos en Mar de Ajó, República Federal Argentina... 1) Los Estados de la Patria Grande se han visto afectados por diferentes monopolios con respecto a los medios informativos, los cuales son administrados por grupos familiares que responden al imperialismo, y sacan provecho constantemente del derechos de libre expresión de nuestros conciudadanos, amenazando la democracia, la seguridad pública, y la estabilidad de nuestros países; y 2) Para lograr una completa integración entre todos los estados de la Patria Grande debemos priorizar las inversiones y las tecnologías de los países de la zona, y finalizar por fin la dependencia económica que tienen los países de América Latina y el Caribe con el imperialismo, que no hicieron más que saquear nuestros recursos, y sumergirnos en una pobreza extrema. No podemos continuar permitiendo que los países imperialistas se apropien y monopolicen nuestros recursos estratégicos. Debemos fomentar la cooperación e integración en nuestra zona para lograr un desarrollo sustentable y equitativo en toda la Patria Grande."

LA JUVENTUD DE LA ARGENTINA REAL DICE PRESENTE.

¿Puede el neoliberalismo criollo, sempiterno agente balcanizador de la unidad suramericana, saboteador del histórico Congreso de Panamá y de toda tentativa o hecho unificador entre los siglos XIX y XXI, puede realmente soportar, permitir una juventud así? Muchos opositores dirán que los pibes fueron manipulados. Pues bien, que los inviten a debatir en el Congreso, en los canales de televisión, radio, etc. Hagan política. Y al Senado que ya abrió el debate en torno al proyecto de ley del oficialismo sobre el voto joven, tomen nota los organizadores de esta juventud. Porque acá está el resultado de una educación nacional, democrática y popular. Los jóvenes dicen presente, y reclaman más derechos, más democracia, más protagonismo. Talento, voluntad y curiosidad les sobra; sentido común y sentido nacional, ligados por supuesto, de más está decir.  


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sábado, 8 de septiembre de 2012

Los 16, por Luis Bruschtein (para “Página 12” del 08-09-12)



“Si piensan así, actúen, si no, nos hundimos todos, van a hacer votar a los bebés apenas dejen el chupete, después a los extranjeros, a las palomas y después a los animales domésticos con tal de aferrarse al poder. No más K. No al cambio de nombre de la avenida Córdoba por Néstor Kirchner.” Los rompeweb están inundando las redes con mensajes de este corte. Convocan a una “marcha de la libertad” para oponerse al proyecto que otorga el derecho optativo al voto a los 16 años.

Esos textos parecen estúpidos, pero están pensados, no son ingenuos, están trabajados igual que los textos publicitarios, para generar una reacción. Apelan siempre a un arsenal de prejuicios tribales que acechan la oportunidad para salir de la oscuridad con la apariencia de normales y civilizados.

Sería igual de equivocado pensar que ese pequeño colectivo abarca a todos los que se oponen al voto a los 16 años. Sin embargo, no está de más, como en todas las discusiones, señalar las zonas periféricas de cada posición, los vasos comunicantes que establecen algunas ideas. Y sobre todo, la forma como juegan una vez que están dispuestas en el escenario de la política.

Porque esta discusión es imposible fuera de ese marco. Los procesos de inclusión y ampliación de derechos se dan en el territorio de la política que es donde se encuentra la fuerza para concretarlos. Hablar en términos abstractos de justicia y derechos es imposible. El solo hecho de intentarlo tiene un efecto reaccionario en contra de esos derechos. Y las políticas miden su progresividad, menos por la enumeración programática que por la medida en que son capaces de reunir una masa crítica suficiente para concretar esas transformaciones.

En ese sentido, el que impulsa el voto a los 16 años tiene también un interés político, como lo tienen los que están en contra. Pero de allí a denunciar que en ese voto se juega la posibilidad de una potencial re-reelección de la Presidenta es merecedor de un cero en matemáticas. El universo de jóvenes entre los 16 y los 18 años es de un millón y medio, dos millones, de los que seguramente votarían muy pocos, y muchos menos en esta primera vez. De ese universo podría decirse, con toda la furia, que votará menos de la cuarta parte (seguramente será mucho menos todavía) con lo cual, aun cuando todos votaran al mismo candidato, no le sumarían más de un punto y fracción. O sea: no definen ninguna elección.

La mirada que tiene la sociedad sobre sí misma va cambiando con ella. De esa manera el voto dejó de ser elitista, después las mujeres accedieron a ese derecho y finalmente los jóvenes y adolescentes también, o están en el umbral de obtenerlo. No se sabe si alguna vez votarán los animales domésticos, como dicen los de la “marcha de la libertad”, pero hay que convenir que jóvenes y adolescentes no son animales.

El efecto que sí produce la propuesta es reafirmar una pertenencia, un rol como partícipe creador de un campo de acción progresiva; reafirma una identidad desde donde convoca. Si gana pocos votos con los adolescentes de 16 años, tracciona a otros sectores más amplios de la juventud y de la sociedad porque muestra que no teme a la apertura, a la irrupción de nuevas ideas e intereses. Eso es más democrático que oponerse con cualquier motivo.

Otros sectores de la oposición habían presentado la misma propuesta. Pero el oficialismo tiene mayoría desde que ganó las elecciones y actúa con una filosofía restrictiva: siempre presenta sus propios proyectos aunque existan otros iguales o parecidos. Asume que como es la mayoría, tiene la capacidad de instalar el debate y por lo tanto también quiere capitalizarlo como propio porque cimenta su identidad y destiñe la de los otros. Es una lógica amarreta, de mano cerrada, pero está en consonancia con la que tiene la oposición de no reconocerle nada al oficialismo.

Los que habían presentado los mismos proyectos quedan así en la disyuntiva de respaldar la propuesta u oponerse a lo que ellos mismos habían impulsado en forma intrascendente. Es una demostración de la importancia que tiene la política por encima de los programas. El que presentó primero el proyecto sin preocuparse por juntar la fuerza para aprobarlo tiene que respaldar o rechazar el proyecto del que lo presentó teniendo el consenso suficiente. Finalmente, el que opera el cambio que mejora la realidad es el que se ha esforzado por generar un cambio en la relación de fuerzas. La respuesta a cuál es la fuerza progresista, si la que tiene el programa o la que lo ejecuta, surge de esa ecuación, lo demás son puras palabras. Es un dilema que se ha presentado una y otra vez en la historia, sobre todo desde el surgimiento del peronismo.

No se trata de despreciar la idea, la conciencia, que de alguna manera puede estar expresada en el programa, pero el objetivo y el consenso necesario para alcanzarlo van unidos. No es que el fin justifica los medios, sino que la declamación sola del objetivo termina por ser una mentira. Una mentira que muchas veces sirve también para tranquilizar la conciencia sin modificar nada ni afectar los intereses de nadie.

La ampliación del derecho al voto a los jóvenes de entre 16 y 18 años revela además una mirada renovadora sobre la sociedad. De alguna manera esa capacidad de mantener la mirada abierta ha sido la mayor virtud del kirchnerismo y la que le permitió a Néstor Kirchner ampliar la estrecha base de sustentación con que había llegado a la presidencia.

La polémica sobre la ampliación del derecho al voto a los adolescentes de entre 16 y 18 años primero provocó rechazo, más que nada por el peso de la costumbre. Luego fue una idea que se abrió a la consideración de la sociedad y se la trató con menos desprecio. En ese momento, radicales y socialistas informaron que ya habían presentado proyectos con ese mismo contenido y algunos adelantaron que se iban a oponer al que había presentado el kirchnerismo porque ocultaba intereses político-partidarios. Lo cual es cierto, pero al mismo tiempo legítimo, al igual que los intereses político-partidarios que tienen los proyectos que presentaron ellos.

Se le ha criticado al kirchnerismo que la propuesta no estaba en su programa ni fue mencionada en la campaña electoral. En realidad se trata de una propuesta que no se escuchó en la campaña de ninguna fuerza, pero que tiene coherencia con la trayectoria y los planteos de varias de ellas. Si algo no se puede decir, después de diez años de gobierno kirchnerista, es que esa propuesta no encaja en esa experiencia. Se le ha criticado también que se quiere sacar la aprobación del proyecto a las apuradas sin dar tiempo para un debate más extendido en la sociedad. La hiperactividad parlamentaria del kirchnerismo en estos dos años tiene que ver con las elecciones, pero no en el sentido de que con esos proyectos logrará más votos. Después del 2013, la actividad política estará regida por las presidenciales del 2015 y nadie sabe cuál será la dinámica que se instalará en el Congreso.

La discusión real no discurre por esos andariveles que llevan a callejones sin salida. La discusión real es la que se da en la calle sobre si se abren o no y cómo, formas de contención ciudadanas para esos adolescentes en transición, que ya están tomando decisiones por sí solos. Hay debates legales sobre la homogeneización de las edades límite para derechos y obligaciones. Y hay debates sobre la madurez de un adolescente. Se dice que no está maduro ni tiene educación como para tomar ese tipo de decisiones. Lo real es que ese adolescente ya está tomando decisiones lejos de sus padres en la vida real. Son decisiones que rondan posibles adicciones o situaciones de ilegalidad y marginalidad, que también afrontan los adultos, con la diferencia de que para ellos es la primera vez. Frente a esas opciones, la comunidad tiene la posibilidad de permanecer cerrada o abrir puertas y crear formas de contención. Son nuevas realidades que requieren nuevos abordajes.

Publicado en :

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-202922-2012-09-08.html

jueves, 6 de septiembre de 2012

ZAFFARONI : "Si el joven no tiene conciencia para votar a los 16, tampoco le podríamos poner una pena”, por Agencia Télam del 06-09-12


El ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Raúl Zaffaroni, se expresó respecto de la posibilidad de que los jóvenes puedan optar por votar a partir de los 16 años.

"No tengo una opinión formada, pero lo que sí observo desde hace años y vengo criticando es la disparidad en cuanto a capacidades" definió Zaffaroni y agregó que "no es concebible que alguien sea penalmente responsable desde los 16 años, pero no tenga capacidad para casarse o para contratar", afirmó Zafaroni durante un encuentro sobre Acceso a la Justicia realizado en esta Capital Federal.

El prestigioso penalista añadió que "si vemos la parte penal, (el menor) no tiene posibilidad de disponer de su cuerpo hasta determinada edad, así que creo que de alguna manera hay que homogeneizar todo eso, que no sea tan contradictorio".

Consultado sobre si un menor de 16 años tiene "conciencia" para poder elegir a sus representantes, Zaffaroni respondió que "si no tuviera conciencia para eso, tampoco le podríamos poner una pena", y concluyó sintetizando que a su entender "o suben la capacidad penal a los 18 o bajan la capacidad política a los 16, una de las dos cosas".

Publicado en :

http://www.telam.com.ar/nota/37107/