La
ofensiva "restauradora" de Estados Unidos pone a hablar a sus títeres
regionales y los enlaza con los territorios donde pisa fuerte para
aplicar una lógica de asedio y avance de libre mercado, ahí donde pueda,
para consolidar un anillo de seguridad desde donde disputar y boicotear
a sus enemigos y adversarios.
Enmarcado en el epílogo de su dominación global a punto de caramelo
para la ruptura violenta, Estados Unidos centra sus esfuerzos en esta
fase para congelar y revertir los logros de los Estados soberanos de
América Latina a partir de la guerra económica y financiera, mientras
corre en paralelo a las operaciones psicológicas y a la construcción de
una tensión social entre la base de apoyo de los gobiernos y la que
apoya a sus personeros de la intervención con el eje SIP (Sociedad
Interamericana de Prensa), tirando el resto de "legitimidad
independiente" que le queda.
América Latina no es la excepción al excepcionalismo global.
La focalización versión económica
El relato dominante global en este momento está con las antenas
puestas en rutinizar la infofrenia en tres países de América Latina:
Venezuela, Argentina y Brasil. Paradójicamente, los tres atraviesan
ciclos económicos en los que su dependencia al dólar, la fuga de
capitales y el dominio financiero los hace vulnerables a ser presas de
la extorsión de la clase dominante local, transnacional y financiera
para invertir en el país bajo "condiciones favorables" para el capital
"privado".
En términos criollos, el 1%, con Estados Unidos como nave insignia,
aplica una lógica de devaluar el dólar, hacer que los emergentes corran
atrás con posteriores devaluaciones en paralelo a una fuga de los
dólares absorbidos por las ventas de las mismas materias primas que hoy
también han bajado por factores especulativos, como sucede con el caso
del barril de petróleo.
Así que eso se traduce en una famosa y conocida debilidad de la
dependencia entendida como restricción externa (falta de dólares), que
tensiona las cuentas de los almacenes bodegueros del Estado y los hace
terrenos fértiles de ataques a sus monedas, como ha ocurrido con
distinta intensidad en los tres países y en particular en Venezuela con
la
estrategia Dolar Today.
A esto se suma que las clases dominantes locales con creciente
influencia en el mundo "globalizado" usan su poder de control en los
mercados para perpetuar la especulación en términos productivos, subir
los precios sin producir más y asaltar así las rentas populares
alcanzadas con la distribución de los ingresos y la riqueza realizada en
los últimos años dentro de un modelo de capitalismo de Estado donde se
aplican amplios programas sociales para pagar la deuda social dejada por
el neoliberalismo.
Construida esta "inflación", la "trampa" consiste en una extorsión de
manual para liberalizar el "mercado", despejar al Estado del control de
áreas estratégicas y acceder a créditos y beneficios económicos para
hacer "viable" la inversión nacional y extranjera con supuestos fines
productivos que "resuelvan" el drama "inflacionario" y reactivar el
"crecimiento virtuoso" con especial eje en profundizar el modelo de la
región mina, contrario a la propuesta de fortalecer los mercados
internos y crecer hacia dentro de la Unasur y el ALBA. Todo esto con los
mercados financieros mundiales del 1% prestos a ofrecer préstamos en
forma de bonos para perpetuar la dependencia en una vía.
Sin una voluntad política clara de Brasil para lanzar el Banco del
Sur, este bache productivo y financiero es paliado con la inversión y
los préstamos chinos en Argentina y Venezuela, y eso recalienta aún más
la amenaza de una arquitectura financiera alternativa al capitalismo
especulativo 1% y obliga a que su nave insignia, Estados Unidos,
focalice su excepcionalismo y lo recaliente con una activa y evidente
injerencia en los asuntos internos de nuestros países cuando la
amenaza-mundo Brics y organismos regionales asedia los beneficios del
eje Wall Street.
Asedio uno: Brasil
Si el año pasado nos asombramos con
el uso del arma "avión down"
con el candidato presidencial de Brasil, Eduardo Campos, este 2015 nos
recibió con los baldazos de agua fría de una serie de hechos que escapan
a la lógica economicista en algunos casos y policial en otros.
Uno de éstos nos muestra una parte más de la silueta del ataque al
precio del barril de petróleo y se relaciona con
el asedio contra la
estatal Petrobras al lanzar un megaescándalo de corrupción dentro de la
transnacional que la golpeó duramente en su cotización en las bolsas del
1%, justo cuando pierde inversiones para la estratégica Cumbre Pre-sal,
ubicada mar adentro, en la que se encuentran importantes reservas de
crudo que hasta han llevado al Estado brasileño a reformular su doctrina
de defensa nacional.
Esto demuestra la conjura "barril de petróleo" que existe por
inviabilizar por un tiempo las inversiones de altos costos del mercado
petrolero, como ocurre con Pdvsa y la Faja del Orinoco, y el deseo de
concentrarlo en las mismas transnacionales de siempre (que dicho sea
paso son las mismas cuyos dueños controlan los mercados financieros y
sus flujos especulativos) para que se devoren a las que tienen que ver
con el mundo alternativo y soberano a nivel mundial
a través de la
lógica de quiebre y compre, aplicada salvajemente por Wall Mart al bajar
sus costos para ir a pérdida con el objetivo de fagocitarse a sus
competidores.
Pero lo de Petrobras va más allá porque este megaescándalo cubierto
por la infofrenia intenta ser relacionado con la gestión pasada de la
presidenta Dilma Roussef y utilizado como pretexto para que el
parlamento brasileño, controlado por la oposición, le haga un juicio
político para destituirla en el mismo momento en que el Partido de los
Trabajadores cede por el otro lado a los intereses financieros que lo
asedian con un programa económico ortodoxo y un ministro del sector
(Joaquim Levy).
Usan recursos de poder institucionales y supuestamente
independientes en la clave del antikirchnerismo, antipetismo y
antichavismo en la que se intenta explotar la antipolítica moral
Así la retórica busca asociar una caída de la imagen de Roussef y
rescatar el relato que hundió en la destitución al expresidente Fernando
Collor de Mello por un caso de corrupción similar, dentro de un misil
directo a las contradicciones y los efectos sociales que el PT va a
tener por la negociación con la clase dominante brasileña y los
"mercados", y otro hacia las clases medias acomodadas de las urbes
inoculadas con el antipetismo para que se movilicen en pos de este golpe
parlamentario.
Edición brasileña del quiebre por abajo para el golpe por arriba.
Asedio Argentina y los otros asedios
En Buenos Aires, la ofensiva dio sus malas buenas con la muerte del fiscal Nisman (dateada por
aquí)
y tal como se veía venir, el eje SIP criollo comandado por Clarín
creó un relato de donde emergió el poder judicial como actor político
para motorizar una movilización de la clase media acomodada de las
urbes, con epicentro en la capital porteña, donde se habrían dado cita
100 mil personas.
En una clara estrategia de desgaste y tensión para homogenizar la
realidad política en la clave asesinato Nisman y el caos que se le va de
las manos a la "dictadura kirchnerista", el Poder Judicial es
presentado como un actor "independiente" en una clásica del manual de la
intervención para la deslegitimación del Poder Ejecutivo y la
presentación de un desorden general que sirva para construir uno nuevo
en el que el antikirchnerismo sea la salida necesaria para encauzar el
país y sacarlo del "aislamiento internacional" y el "imperialismo
chino", duramente criticado por los últimos acuerdos que prevén
intercambio de monedas, préstamos e inversiones que tienden a
estabilizar la economía argentina por este año.
Citados el caso argentino y brasileño, podemos observar cómo el
factor económico busca juntarse con el político y que al no construirse
alternativas políticas reales se usan recursos de poder institucionales y
supuestamente independientes en la clave del antikirchnerismo,
antipetismo y antichavismo en la que se intenta explotar la antipolítica
moral para pasar de una minoría intensa opositora a una mayoría
"silenciosa" con la "ciudadanización" indignada de los conflictos.
Pero esta estrategia está destinada a ir más allá, porque pretende
utilizar el desgaste natural de los procesos, el congelamiento de sus
imaginarios colectivos a futuro y el freno del ascenso social por la
situación económica regional y mundial para inmovilizar a los gobiernos
en la consolidación de sus proyectos de poder y nación dentro de una
región unida con un ascenso de las alianzas con el mundo que apuesta a
una nueva correlación de fuerzas a nivel global.
En sí,
el objetivo es caotizar la gobernabilidad mediante la
construcción de una tensión social artificial dentro de una estrategia
de guerra líquida para que en vez de dedicarse a avanzar en los nuevos
desafíos necesarios y particulares de cada país se caiga en los temas
sin "resolución" instalados por la contra para que sirvan de autogolpes
en la cara para los procesos sociales y su deslegitimación ante sus
pueblos.
Nuevamente, una clásica aggiornada a la época moderna y
liquida en la que vivimos, donde todo se construye a partir de las
percepciones, no de lo real que vemos en la calle, y que en el caso
venezolano adquiere relieves cercanos a la construcción de un escenario
de guerra civil, como nueva escala en el asedio de espectro completo.
De golpismo a Estado Global
Dentro de este relato de ofensiva del 1% mundial y regional, los
imaginarios de nuestros procesos están agotados y hasta acá llegaron sus
modelos políticos-económicos por lo que la necesidad es generar una
"crisis" (sea violenta, golpista, institucional o social) para legitimar
una salida "política" acorde a la fagocitación y fragmentación de
nuestras naciones dentro del Estado Global controlado por el Eje Wall
Street.
Y esto podemos verlo como se desarrolla en México, Colombia y Perú,
por ejemplo, donde los presidentes no superan la valoración del 50% y
están arriba de
bombas sociales propias del libre flujo de capitales y
su consecuente desterritorialización de la que emerge el Estado de la
Violencia como eje "pacificador" y normativo de la extracción de las
materias primas por parte de las transnacionales. Su ejemplo más acabado
está escenificado en el
caso Ayotzinapa
y representado por el narcoparamilitarismo como sustituto del Estado
soberano para atajar las consecuencias sociales y poner en marcha la
consolidación del neoliberalismo en el siglo XXI para las periferias
minas.
Eso es lo que Estados Unidos tiene para ofrecerle a la región y es lo
que les lanza también a los centroamericanos con el libre comercio, el
fin de sus fronteras, la represión política con Honduras como epicentro,
y Nicaragua como país a conquistar para quitarlo del plan del Canal
Interoceánico destinado a revolucionar el continente y cambiar la
correlación de fuerzas y la dependencia para siempre.
Por eso es tan importante para Estados Unidos consolidar su dominio
en Centroamérica y el Caribe y acelerar el asedio a Venezuela al centrar
también los esfuerzos
del Lobby Biden contra
Petrocaribe mientras se pentagoniza la intervención, tanto en la
selección de las vocerías políticas como en los informes contrarios a
Venezuela, con la IV Flota instalada para aplicar un dominio de espectro
completo sobre las telecomunicaciones y una cobertura a las operaciones
en el terreno con largos antecedentes en la historia de América Latina.
Salir de la dependencia
Como vemos, todos estos asedios están destinados a limitar la
influencia de los polos dinámicos, consolidar los modelos Alianza del
Pacífico con la liberalización completa y su fagocitación en el Estado
Global, e inmovilizar el orden interno para deslegitimar los procesos y
frenar la profundización que sirva para saltar por arriba la trampa de
la dependencia y construir una autonomía real que termine de construir
modelos alternativos a la hegemonía neoliberal reinante.
El asedio a su vez se centra en conquistar (o al menos neutralizar)
"los corazones y las mentes" de la base social de los procesos que
ascendió socialmente y ve cómo se "agota" su imaginario consumista, lo
que es una trampa en sí misma porque se basa en un modelo económico
global asentado en consumos foráneos y se construye en base a la
"calidad de vida" de Nueva York sin preguntarse si el imaginario
Hollywood se alcanza para unos pocos con la perpetuación de la región
Potosí compra espejitos de colores modernos o se construye una propia,
basada en una nueva inserción mundial y nuevos tipos de consumo acordes
al actual contexto económico de asedio de espectro completo.
Así que lo que se presenta como una "crisis de consumo" en clave de
antipolítica requiere tanto de subordinar a la clase dominante en el
corto plazo para cesar con el boicoteo y seguramente reemplazarla en las
"inversiones en la producción", como de instalar un nuevo sistema de
valores y patrones de consumo que nos saquen del actual reino del
capitalismo financiero y especulativo que impregna nuestra vida
cotidiana desde cuando vemos al bachaquero hasta cuando una "empresa"
gasta más en
marketing publicitario que en sus "trabajadores".
Indudablemente esto significa profundizar nuestros imaginarios a
futuro y encauzar la "crisis de consumo" hacia una solución real que
indudablemente exige una mayor conciencia, una mayor participación y un
nuevo sistema de valores y de modelo civilizatorio para relacionarnos
como bloque frente al mundo nuevo que emerge ante nuestros ojos.
El comienzo de la Historia continúa ante nosotros y lo estamos construyendo.
Ellos ofrecen muerte, nosotros vida.