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sábado, 11 de julio de 2026

COMO DIJO EL GENERAL, PERONISTAS SOMOS TODOS

 


@hernanpablo



Ha-Joon Chang: «Hay que aplicar un impuesto a las petroleras»

Y dice que elige entender el ejemplo de Singapur. Mirá vos. 

Corriste liberto




sábado, 31 de enero de 2026

LA “TEORÍA DE LA DIETA”, O COMO SACRIFICARSE PARA EMPEORAR, por Adrián Corbella

 



 

Casi todos hemos hecho alguna dieta en nuestra vida... Subiste unos kilitos y entonces te “ajustan” tus patrones de consumo alimenticio, te quitan alimentos altamente calóricos, grasas, y te dejan alimentos muchos más sanos –y menos ricos-. Es duro. Se sufre. Pero luego de un tiempo perdiste kilos, estás más sano y te sentís más lindo.

A muchos argentinos los convencieron de que vivimos en una dieta. Estamos tomando medidas duras de ajuste, hay cierto grado de sufrimiento conexo, pero vamos a estar mejor. El gobierno decía antes de las elecciones de medio término de 2025 que no se podía abandonar luego de todos los esfuerzos realizados. Tenemos que seguir hasta lograr los resultados, Mucha gente adoptó esta perspectiva, aprieta los dientes, y vota al oficialismo. Lo que no entienden es que los que diseñaron la dieta saben tanto de economía como yo de física cuántica. Y como no conocen ni les interesa la historia, tampoco tienen claro que es la cuarta experiencia de Argentina con esta clase de políticas…no les quiero espoilear el final de la peli…pero es un final ruidoso, olímpico.

Es la “Maldición de la M”: Martínez de Hoz en tiempos de la dictadura militar, Menem con su ministro Domingo Cavallo, Macri y ahora Milei. Se mantiene el dólar bajo, lo que tiene varios efectos. Los precios internos son mucho mayores que los exteriores. Esto genera una avalancha de productos importados que ingresan al país (y el eventual cierre de las empresas locales que fabrican localmente esos productos) y una explosión de turismo argentino hacia países extranjeros (los más modestos a Brasil, los más prósperos a Europa o USA), porque afuera todo está más barato –los precios brasileños son la mitad de los argentinos-. La inflación se contiene, porque los precios de productos de consumo cotidiano están demasiado caros en dólares como para seguir subiendo. Lo que si sigue subiendo son los servicios esenciales, estilo energía, gas, agua, comunicaciones. Son vitales y no hay alternativas, no puedo contratar el servicio de agua o gas de otro país.



Para mantener el dólar bajo se necesita de una abundancia de dólares, y ahí tenemos el vale todo, desde blanqueos de fondos de origen oscuro hasta ajustes salariales que obligan a la gente a gastar los dólares que tienen guardados –dólares que a los precios locales valen poco o nada-, desde endeudamiento desmedido hasta liquidación de activos del estado. La fuente genuina de provisión de dólares, las exportaciones, están flojas, ya que los precios internos son demasiado altos comparados con los de otros países. Funciona por un tiempo, hasta que explota: no queda más nada para vender, la deuda es impagable, nadie te presta porque saben que no lo vas a devolver, y todo vuela por los aires.



Se habla de ajustar los gastos, de bajar impuestos –sólo a los ricos, los demás pagamos lo mismo o más que antes-, pero estas políticas en áreas como infraestructura, salud, educación y otras generan a mediano o largo plazo un desastre cuya solución es mucho más cara que los gastos que se omitieron. Por poner un ejemplo, es más fácil mantener en condiciones una red vial ya existente que dejarla abandonada hasta que se desintegre para que luego otro gobierno tenga que reconstruirla desde cero.

Te dicen que si seguimos estas políticas por 20 o 30 años “vamos a ser como Alemania”…bueno, esto quizás sea así, porque los alemanes han caído en un pozo negro socio-económico al cesar el abastecimiento de gas ruso barato, así que quizás nos alcancen… Es decir: no que nosotros subamos, sino que ellos bajen.

Hay un enorme error conceptual en todas estas políticas, ya que aplican lo que los países ricos dicen que hay que hacer –que no es siempre lo que hacen-, pero sin analizar que esos países se desarrollaron con políticas absolutamente opuestas. El caso más reciente es el de Corea del Sur, que logró el éxito económico tras décadas de economía cerrada y estado muy activo…cuando tuvieron éxito se transformaron en propagandistas de lo opuesto: políticas de libre comercio basadas en la iniciativa privada. Pero no es el único caso.

Inglaterra, la primera potencia industrial del mundo, que podía predicar el libre comercio porque sus precios industriales no tenían competencia posible, mantuvo leyes que protegían a su agricultura y a su marina hasta 1846, es decir hasta un momento es que eran sin dudas los número uno.

Los Estados Unidos crecieron con el llamado “sistema americano” del patriota Alexander Hamilton, quien sostenía que el libre comercio solo beneficia a las naciones que ya son potencias industriales y afirmaba que los países en desarrollo deben proteger su industria local (justo lo que se destruye con el dólar barato).

Hamilton creía en la deuda como herramienta para generar confianza y capital, no para financiar la fuga de capitales o el consumo de importados. Defendía la soberanía monetaria, algo que se pierde cuando un país se ata ciegamente al endeudamiento externo en moneda extranjera.

Alexander Hamilton advertía que una nación que solo exporta materias primas e importa todo lo manufacturado está condenada a la debilidad. Esto no es un argumento teórico: Europa y Estados Unidos son la prueba palpable de esta afirmación. Lo que Trump intenta, con sus políticas bizarras de elefante en la cristalería, es revertir este proceso volviendo la producción al suelo norteamericano. No parece sencillo porque la mano de obra norteamericana no tiene la calificación necesaria (tras décadas de financiarización) y las universidades no generan la calidad y cantidad de técnicos con los que sería preciso contar.

Hamilton, en su Report on Manufactures, dejó una frase que parece escrita para el mundo globalizado y neoliberal de hoy:

"La independencia y la seguridad de un país parecen estar indisolublemente ligadas a la prosperidad de sus manufacturas. No se puede confiar en que una nación sea grande si depende de otras para su subsistencia y defensa."

 

Otro buen ejemplo es el alemán Friedrich List, discípulo de Hamilton y padre conceptual de la Unión aduanera alemana (Zollverein) que dio comienzo a la industrialización del país teutón.

List denunciaba que las potencias anglosajonas se hicieron ricas siendo proteccionistas, para luego decirle a los demás que abran todo para que ellos nos puedan vender sus productos sin competencia.

"Es una estratagema muy común que, cuando alguien ha alcanzado la cima de la grandeza, patee la escalera por la que subió para impedir que otros suban detrás de él."

El “Sistema Nacional de Economía política” de Friedrich List permitió que Alemania, que en 1850 era un caleidoscopio de 37 estados medianos, pequeños o minúsculos, se transformara en una potencia industrial capaz de enfrentar al mundo en dos guerras mundiales –perdidas obviamente, pero que fueron Alemania y 3 o 4 aliados más débiles contra el resto del planeta. Y dieron pelea durante años-.

Nosotros tuvimos nuestro List, nuestro Hamilton, fue don Manuel Belgrano, al que se suele recordar como político y como militar chapucero e improvisado –era abogado- pero que fue el primer y mayor economista de Argentina. Un hombre que leía a Adam Smith y a Quesnay, a Gournay y a Jerónimo de Uztáriz, a Genovesi y a Galiani, y que de todos ellos sacó una conclusión personal no muy distinta de la obtenida por los mencionados economistas norteamericano y alemán.

"Ni la agricultura ni el comercio pueden florecer sin la industria... un país que compra lo que puede producir, se empobrece."

Esto escribía don Manuel. Poco hay para agregar.

Claro que nosotros seguimos otro camino. Somos endeudadores seriales y expertos en default, Basta con hacer un pequeño paneo del endeudamiento del último medio siglo para ver lo dramático de nuestro caso.

1. Martínez de Hoz (1976-1983): El inicio de la bola de nieve

Fue el salto más dramático en términos porcentuales. La deuda se utilizó para sostener la "Tablita Cambiaria" (el dólar barato de la época).

  • Aumento: La deuda externa pasó de US$ 8.000 millones en 1976 a casi US$ 45.000 millones en 1983.
  • Resultado: Se multiplicó por 6 en solo siete años. Gran parte fue deuda privada que terminó siendo estatizada por el Banco Central (Cavallo era presidente del BCRA en ese entonces, cerrando el círculo).

2. Domingo Cavallo (1991-2001): La Convertibilidad

Aquí la "dieta" fue la Ley de Convertibilidad. Para mantener el 1 a 1, un peso vale un dólar, sin tener productividad real, hubo que pedir prestado constantemente, y privatizar todo lo que se pudo privatizar.

  • Aumento: La deuda pública externa subió un 123%. Pasó de unos US$ 60.000 millones al inicio de la década a casi US$ 146.000 millones antes del estallido de 2001.
  • Cavallo prometió en 1993 que la deuda sería "insignificante" para fin de siglo. Terminó en el default más grande de la historia hasta ese momento.

3. Mauricio Macri (2015-2019): El regreso a los mercados

Se buscó financiar el déficit y la salida del cepo con deuda externa, culminando en el préstamo récord con el FMI.

  • Aumento: La deuda bruta pasó de US$ 240.000 millones a cerca de US$ 320.000 millones.
  • El hito: El préstamo de US$ 57.000 millones (se desembolsaron 44.000) del FMI, el más grande otorgado por el organismo a un solo país. Argentina paso de no deberle nada al organismo a ser el principal deudor, con más de la mitad de la cartera del FMI

4. Javier Milei (2024-2026): El presente

Aquí el fenómeno es dual (pesos y dólares). Según datos de enero de 2026, la deuda bruta ya supera los US$ 455.000 millones.

  • La "Dieta" actual: Se redujeron pasivos del Banco Central, pero gran parte de esa deuda se trasladó al Tesoro.
  • El "engorde": Aunque el gobierno resalta el superávit, la deuda estatal bruta aumentó un 6,9% en términos acumulados desde el inicio de la gestión. La deuda en pesos (ajustada por inflación o dólares) ha crecido explosivamente para "secar" la plaza. Y el gobierno incumple obligaciones monetarias con las provincias y con diversos organismos del Estado. Estos incumplimientos le quedan como pasivo a un próximo gobierno, es decir, alguien lo va a tener que pagar.

En todos los casos, el patrón es idéntico:

  1. Atraso cambiario: El dólar se queda quieto para frenar la inflación (en pesos), mientras hay inflación que nadie mide, en dólares.
  2. Destrucción productiva: Las empresas cierran porque no pueden competir con lo importado (el país es "caro" para producir). Muchos comienzan a importar lo que antes producían, o sea que antes tenían 100 trabajadores, y ahora tienen 5 vendedores
  3. Fuga de capitales: Los dólares que entran por deuda se van por la "bicicleta financiera", pago de intereses de la deuda, utilidades de las empresas extranjeras, salida de capitales, importaciones o turismo.
  4. Cierre de la canilla: Cuando el mundo deja de prestar, y ya no queda nada para vender (privatizaciones) el dólar salta, la inflación vuela y la "dieta" termina en una crisis de hambre real.

 


Los economistas neoliberales parecen predicadores de una religión bastante intolerante. Sus ideas son las únicas. La economía es transformada en una ciencia, y ellos son los que subieron al monte y trajeron de la mano del dios mercado las doce tablas de la ley. El resultado es siempre el mismo, no sólo en Argentina, sino en otros países. Basta con ver las enormes dificultades que están atravesando las sociedades de Europa y Estados Unidos. Por supuesto arrancan de más alto, y todavía no nos alcanzaron. Hay que darles tiempo. Aunque quizás no nos alcancen nunca porque nosotros descendemos con más velocidad.



Para cerrar, no voy a recurrir a economistas de hace 100 o 200 años, ni tampoco a un argentino o latinoamericano, vamos a mencionar a un catedrático surcoreano que trabaja desde hace cuatro décadas en la Universidad de Cambridge.

Ha-Joon Chang en su "manual de usuario" de la economía, identifica hasta 9 escuelas de pensamiento económico principales y dice que cada una es como un lente diferente: si usás solo uno, ves una imagen distorsionada; si los superponés, empezás a entender la realidad.

Parafraseando con toda libertad al economista surcoreano, yo concluiría diciendo que los economistas neoliberales son como piratas que tienen un parche en un ojo, y en el otro, con el que analizan todo, presentan un avanzado problema de cataratas.

 

Adrián Corbella

31 de enero de 2026

 

 

 

 

jueves, 14 de noviembre de 2024

AMIGOS DE CARNE Y HUESO vs. AMIGOS DE INTERNET, por Mariano Ele

 


Toda invención tecnológica lleva implícita -inexorablemente reflejada- la impronta de la comunidad o sociedad que la creó. A grandes rasgos se puede advertir que las sociedades capitalistas producen un tipo de tecnología que, en primer término, son herramientas de, por y para el avance del capitalismo, y la carrera armamentística; como derivación de ese propósito gubernamental, esas tecnologías llegan, en primer lugar, a manos de empresas privadas y por último a ‘la gente común’, que las utiliza para fines particulares.


La internet, por ejemplo, fue desarrollada en EEUU a principios de los año sesenta como un dispositivo defensivo de intercomunicación de bases militares en plena guerra fría. A partir de 1969 el sistema -que se denominó ARPANET- ya estaba en operaciones y consistía en una serie de computadoras de bases militares intercomunicadas entre sí telefónicamente, con el pentágono y con la Casa Blanca, a fin de estar preparados para reaccionar en caso de un ataque nuclear soviético.


Al término de la guerra fría, con la caída del muro de Berlín y posteriormente la disolución de la Unión Soviética, las pocas empresas norteamericanas que habían colaborado con el estado para la creación de internet, vieron finalmente el terreno listo para disponer de este servicio (durante dos décadas vedado a los civiles) y convertirlo en un negocio espectacular, ofreciéndolo a mega empresas como automotrices, fábricas de armamentos, industria química, etc, que lo utilizaron con grandes beneficios (ganancias) hasta que hacia fines de la década del noventa internet fue ofrecida también a la gente común.


La internet en sí, como sistema de comunicación, es una herramienta, como milenios antes lo fue la rueda, la brújula o la pólvora. La cuestión siempre radica (como dice Paul Virilio) en ‘qué hace la humanidad con esas herramientas, qué uso les da, para qué terminan funcionando dentro de la configuración social’. Es obvio que en el caso de la rueda, al ser una herramienta tan elemental, sus variables son mucho menos sofisticadas que las de internet, aunque sus límites igual de imprecisos. Dado que no sabemos qué sociedad creó la rueda -apenas podemos ubicar el invento en un marco cronológico- tampoco podemos saber cuál fue la impronta que esa primitiva sociedad le infundió, pero queda claro que marcó un antes y un después en la historia del transporte.


Si la madre Teresa de Calcuta hubiera creado internet, con toda seguridad el invento llevaría implícita su impronta: un protocolo eminentemente humanístico que incluiría una serie de aplicaciones de tipo ‘preceptivo’, induciendo a los usuarios a ser cariñosos, amables, cordiales en el acto de comunicarse, a respetarse como seres humanos atendiendo afectuosamente cada mensaje que llega, contestándolo como si la persona (no ‘el contacto’ : LA PERSONA) estuviera a su lado hablándole y uno no pudiera ignorar su presencia tal como lo hace el usuario común de wasap, porque ese ignorar al otro no es más que la impronta de la sociedad que creó esta tecnología, una sociedad eminentemente egoísta, salvajemente individualista, mezquina, soberbia y carente de valores éticos como lo es la sociedad norteamericana, donde sus valores primordiales son el dinero, el accionar privado y la consumación de sus propias metas individuales.


Personalmente me causa gracia, pero también me subleva, observar estas conductas en el ámbito local, entre gente que se considera a sí misma ‘solidaria’, ‘colectivista’, ‘preocupada por el bienestar del otro’, etc etc, hasta que les llega el wasap de un amigo y lo postergan.

En resumen: volviendo al concepto de herramienta, en un hipotético juicio a la internet la declaramos inocente del mal uso que se hace con ella, el culpable es el humano que replica en el uso la impronta de la sociedad que la creó: el individualismo, el egoísmo, la soberbia, y resulta paradójico, patético, irrisorio, ver a supuestos adalides del progresismo y la justicia social posponiendo para vaya a saber cuándo la respuesta a un amigo de carne y hueso, hoy ya convertido en amigo de internet.


 


Para finalizar nada mejor que citar una reflexión del un filósofo y economista coreano. (Al que le quede bien el saquito que se lo ponga): ´´La caracterización más exacta del egocentrismo, la crueldad y la discriminación que profesa el anarco-capitalismo del siglo XXI se puede resumir en lo que se denomina ‘clavar un visto’ en un mensaje que nos llega por redes sociales. Así como en el siglo XIX la infamia del burgués consistía en escupir al plebeyo desde el carruaje, y en el siglo XX subir la ventanilla del automóvil ante el mendigo que se acercaba con la mano extendida, en nuestro siglo se caracteriza por el acto de ignorar el mensaje recibido en el teléfono móvil o en la computadora. Ese gesto encierra toda la miserabilidad del individuo acostumbrado a recibir pero no a dar, mucho menos a devolver, y menos aún a compartir’’


Ha-Joon Chang, economista coreano


Autor de ‘Retirar la Escalera’

 


jueves, 16 de diciembre de 2021

Ha-Joon Chang: “El desarrollo no es producto del libre comercio”, por "Tiempo Argentino" del 20-11-21

 

El economista coreano expuso en un seminario organizado por la Universidad Nacional de Lanús y señaló las inconsistencias de la teoría ortodoxa. Su ejemplo de desarrollo: Huyndai, que creció con apoyo estal y créditos.

20/11/2021


En una conferencia virtual organizada por la Universidad Nacional de Lanús, el economista heterodoxo coreano Ha-Joon Chang consideró que para que los países periféricos logren el desarrollo económico necesitan contar con una tecnología autónoma y con apoyo estatal mediante políticas industriales adecuadas y créditos bancarios accesibles.


“América Latina ha sido colonizada e ingresada al libre comercio a la fuerza. Fue el primer continente que entró a la industrialización desde la periferia y en la década del 80 giró al neoliberalismo”, dijo al iniciar su exposición.


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Chag fue uno de los participantes en el Seminario Internacional “¿Es relevante la teoría de la dependencia hoy?: Repensando el rol de la ciencia, la tecnología y la innovación en el desarrollo y el buen vivir de Nuestramérica”, organizado por el Instituto de Producción, Economía y Trabajo (IPET) de la UNLa, que dirige René Ramírez Gallegos.


El objetivo de la jornada, señalan los organizadores, era debatir las teorías de la dependencia y el rol de la ciencia y la tecnología en la actualidad del continente “y reflexionar acerca de los diversos modelos de desarrollo, de democracia y de conocimiento con el fin de contribuir al buen vivir de nuestros pueblos”.


Con la participación de Ana Jaramillo de la UNLa, Ana Esther Ceceña, Edgar Zayago y Raúl Delgado, de la Universidad Autónoma de México (UNAM); Marcio Pochman, de la Universidad de Campinas, Brasil; Luciana Cdahia, de la Universidad de Chile; Alexis Mercado, CENDES-Venezuela; Lucía Gallardo, Universidad de Barcelona; Jeannette Sánchez, de la CEPAL, entre otros referentes, el seminario puede verse completo con el siguiente link:




Chang es doctor en Estudios del Desarrollo de la Universidad británica de Cambridge, donde también dicta clases. Escribió una veintena de libros luego de su primer trabajo, una tesis doctoral sobre Economía Política de las políticas industriales y uno sobre Política industrial en el siglo XXI.


“Hoy Latinoamérica atraviesa tiempos importantes e interesantes –continuó el economista-  por eso está bueno que se hable de dependencia. En este sentido, todas las escuelas económicas tienen cosas positivas y negativas para analizar”.


“Para entender la dependencia hay que poner énfasis en la estructura, que es ignorada por muchas teorías, en donde los países de la periferia son considerados subdesarrollados y no en vías de desarrollo, producto del desarrollo de los países centrales”, agregó.


Chang puso como ejemplo de sus posiciones en relación con los modelos de desarrollo a la empresa Hyundai. “Hoy produce más autos que Ford y General Motors, gracias a políticas industriales beneficiosas y créditos bancarios”, detalló. Y abundó luego: “Entre otras cosas, se invirtió en capacitación y desarrollo para mejorar la industrialización”.


“Se decía que este desarrollo era producto del libre comercio, para hacerlo ver como un éxito del capitalismo, y esto no era así –añadió Chang – La teoría de la dependencia quiere mantener el status quo y se olvidan cómo se desarrollaron. Para los países desarrollados la industrialización no encaja en los países periféricos”, para concluir: “es importante el poder nacional e internacional. Y al poder físico y político se suman los medios de comunicación y el sistema educativo, que juegan un rol importante”.


Publicado en:

https://www.tiempoar.com.ar/mundo/ha-joon-chang-el-desarrollo-no-es-producto-del-libre-comercio/





martes, 23 de febrero de 2021

ESOS PERONISTAS DE KOREA DEL SUR, por Adrián Corbella

 



En nuestro país el estudio de la economía está dominado por el neoliberalismo, que presenta su teoría económica no como eso, como una teoría entre tantas, sino como “la” economía, y lo que es peor aún, como las “Ciencias” económicas. Los neoliberales, auténticos talibanes del pensamiento económico, separan a las economía de sus disciplinas hermanas, las “ciencias” sociales, y la ubican más cerca de las ciencias exactas.

Esta particular visión del mundo económico que tienen los neoliberales deja de lado no sólo la concreta existencia de una multiplicidad de teorías económicas, sino el estudio de la experiencias históricas concretas de aquellos países que ya alcanzaron el desarrollo, que de ninguna manera son homogéneas.

Es común escuchar a economistas neoliberales ponderar la experiencia de los llamados “Tigres asiáticos”, y ponerlos como modelo de lo que se debería hacer para alcanzar idéntico resultado. Habría que arrancar diciendo que dichos felinos no lograron el desarrollo haciendo lo que nuestros gurúes del dios Mercado pregonan.

Uno de los casos más mentados de éxito económico explosivo en la segunda mitad del siglo XX y lo que va del XXI es el de Korea del Sur.

Uno debería marcar, en primer lugar, que a países como Korea del Sur, Japón o Alemania, se les permitió mantener un alto perfil industrial y tecnológico porque defendían una frontera caliente del imperio norteamericano durante la Guerra Fría. Pero, más allá de esa circunstancia, deberíamos analizar qué tipos de políticas les permitieron alcanzar el desarrollo.

Nos dice Julián Varsavsky en una nota publicada por Página 12 (1)  hace unos años: “La retórica del ‘milagro coreano’ continúa con una catarata de datos: entre 1963 y 1995 el PIB se multiplicó por 12; entre los años 1982 a 1997 la producción industrial aumentó 450 por ciento. Y en 30 años pasaron de ser un país agrario, a una potencia industrial que es la segunda constructora naval del mundo, la tercera en electrónica, la quinta en automóviles y la sexta en siderurgia” (1). El autor señala luego que esos análisis excluyen el alto nivel de explotación laboral y la espantosa tasa de suicidios de la sociedad coreana, las condiciones políticas en las que se lograron esos resultados (una dictadura militar muy represiva), y lo que señalábamos antes, la posición estratégica dentro del conflicto global con el mundo comunista.

“El otro factor determinante en el tipo de relación económica con Estados Unidos fue el hecho de que Corea del Sur no es rica en reservas energéticas ni commodities que despertaran el interés extractivo de las trasnacionales: esto hizo que los norteamericanos les permitiesen cierto desarrollo económico independiente” (1), nos dice Varsavsky.

En lo que respecta a las políticas concretas que desarrollaron los coreanos DEL SUR durante estos años, se parecen mucho más a las que impulsó el primer peronismo que a los delirios  de libre mercado de los neoliberales:

“Las políticas de planificación surcoreana fueron lo opuesto, en varios aspectos, a la teoría neoliberal promovida hasta hoy por el Banco Mundial, con el cual Corea del Sur no se endeudó durante su despegue. Tampoco recurrieron a inversión extranjera. Se hizo una reforma agraria con expropiación sin indemnización de latifundios japoneses –los coreanos sí recibieron pago–, lo cual contrarrestó el reclamo de los comunistas sureños, que eran populares después de la guerra y fueron exterminados.

La tierra se repartió en pequeñas parcelas y el Estado exigía a los campesinos venderle parte de la producción a precio bajo –dejándolos en la pobreza–, otra intervención estatal apartada de la idea de una ‘mano invisible’ del mercado.


Para impulsar el desarrollo, se aplicó una política de industrialización por sustitución de importaciones, cerrando el ingreso al país de toda clase de productos extranjeros, salvo materias primas. El general Park nacionalizó el sistema financiero para engrosar el poderoso brazo estatal, cuya intervención en la economía fue a través de planes quinquenales: 1) Entre 1962 y 1966 se impulsó el desarrollo energético, textil y cementero. 2) Entre 1967 y 1971 se enfocaron en fibras sintéticas, petroquímica y equipos eléctricos. 3) Entre 1972 y 1976 se hizo eje en siderurgia, transporte, electrodomésticos y construcción naval.”(1)

Por supuesto que una vez alcanzado el desarrollo, los surcoreanos impulsan hoy medidas de libre mercado. Las medidas que impulsan los neoliberales sirven para países desarrollados. Nunca nadie se ha desarrollado llevando adelante esas políticas.

Ha Joon Chang es seguramente el más prestigioso economista contemporáneo de Corea del Sur. Es profesor de la Universidad de Cambridge y fue declarado en 2014 por la revista Time “una de las diez personas más influyentes del mundo”.

En su libro “Economía para el 99% de la población” (2) el economista surcoreano señala que los economistas neoliberales afirman que la economía puede explicarlo casi todo, cuando en realidad  “ha fracasado estrepitosamente en lo que la mayoría de los no economistas consideran su tarea principal, es decir, explicar la actividad económica” (3).

Y concluye que “la economía parece sufrir un serio caso de megalomanía: ¿Cómo podría una disciplina que ni siquiera puede explicar su propia área pretender explicarlo (casi) todo?” (4).

Chang nos marca la existencia de 9 teorías económicas distintas (5), y critica duramente a los que analizan desde una sola de ellas, ya que: “dan por sentado que existe una sola manera correcta de ‘hacer economía’; es decir, el enfoque neoclásico. Los peores exponentes ni siquiera se toman el trabajo de informar a sus lectores de que existen otras escuelas de economía además de la neoclásica”, pese a que “existen muchas maneras diferentes de hacer economía, cada una de ellas con sus énfasis, sus puntos ciegos, sus fortalezas y sus debilidades” (6) por lo que recomienda siempre tomar en simultáneo dos o tres de esas teorías económicas, teniendo en cuenta cuáles son sus fortalezas y qué problemas concretos se pretende resolver.

Ha-Joon analiza pormenorizadamente el desarrollo capitalista en distintos países y épocas, y enfatiza que el esquema creado en la posguerra a partir del sistema de Bretton Woods y la emergencia de organismo como el FMI y el Banco Mundial ralentizó el crecimiento de los países desarrollados y e interrumpió la “revolución industrial en el Tercer Mundo” (7).

Y concluye señalando que en la etapa de predominio de las ideas clásicas primero y neoclásicas después, “Chile fue el único país que prosperó bajo las políticas neoliberales de las décadas de 1980 y 1990, pero a expensas de un considerable costo humano bajo la dictadura de Augusto Pinochet (1974-1990).

Todas las otras historias de éxito en este período fueron naciones que usaron ampliamente la intervención estatal y que sólo liberalizaron gradualmente su economía. Los mejores ejemplos fueron Japón, los ‘tigres’ (o ‘dragones’, según cuál sea su animal predilecto) del Sudeste Asiático (Corea del Sur, Taiwan y Singapur) y, cada vez más, China” (8).

En  definitiva, lo que queda claro es que aquellos que nos dicen que hay que hacer esto o aquello porque es lo que se hace “en todas partes del mundo” conocen poco del mundo, y, sobre todo, de su historia.

 

Adrián Corbella

15-02-21

 

 

NOTAS:

(1): Julián Varsavsky: “Corea del Sur no es un milagro”

https://www.pagina12.com.ar/104906-corea-del-sur-no-es-un-milagro

(2): HA-JOON CHANG: “Economía para el 99% de la población”, Editorial Debate,  Buenos Aires, 2015

(3): Ha-Joon Chang, op.cit., pag.30

(4): Ha-Joon Chang, op.cit., pag.31

(5): Clásica, neoclásica, marxista, desarrollista, austríaca, schumpeteriana, keynesiana, institucionalista y conductista (ver páginas 155 a 158 del libro de Ha-Joon Chang antes citado)

(6): Ha-Joon Chang, op.cit., pag.38

(7): Ha-Joon Chang, op.cit., pag.94

(8): Ha-Joon Chang, op.cit., pag.95

 

martes, 3 de diciembre de 2019

La OEA tiene que responder por su papel en el golpe boliviano, por Ha-Joon Chang , James K Galbraith , Thea Lee, Mark Weisbrot , Oscar Ugarteche, Jayati Ghosh , Stephanie Kelton y otros (para “The Guardian” del 02-12-19)



La OEA tiene que responder por su papel en el golpe boliviano

Hacemos un llamado a la Organización de los Estados Americanos para que retire sus declaraciones engañosas sobre las elecciones, que han contribuido al conflicto político.


Lun 2 dic 2019 

Los abajo firmantes solicitamos que se respeten las instituciones y procesos democráticos de Bolivia.

La administración Trump ha apoyado abierta y firmemente el golpe militar del 10 de noviembre que derrocó al gobierno del presidente Evo Morales. Todos están de acuerdo en que Morales fue elegido democráticamente en 2014 y que su mandato no termina hasta el 22 de enero; Sin embargo, muchos fuera de la administración Trump parecen aceptar el golpe militar apoyado por Trump.

Muchas personas que apoyaron el golpe han afirmado que Morales robó las elecciones. Esta historia de fraude recibió un gran impulso mediante una declaración emitida por la Organización de Estados Americanos el día después de las elecciones del 20 de octubre, que posteriormente repitió en formas similares. La declaración, de la Misión de Observación Electoral de la OEA para Bolivia, anunció "profunda preocupación y sorpresa por el cambio drástico y difícil de explicar en la tendencia de los resultados preliminares después del cierre de las urnas". No se incluyeron pruebas en apoyo de esta declaración. Sin embargo, se interpretó ampliamente como una acusación de fraude, y tales acusaciones se hicieron comunes en los principales medios de comunicación desde la elección.

De hecho, es fácil mostrar con datos electorales, que están a disposición del público, que el cambio en el liderazgo de Morales no fue "drástico" ni "difícil de explicar". Hubo una pausa en el "conteo rápido" de los resultados de la votación, cuando se contó el 84% de los votos, y el liderazgo de Morales fue de 7.9%. Con un 95%, su margen había aumentado a poco más del 10%, lo que le permitió a Morales ganar en la primera ronda, sin una segunda vuelta. Al final, el recuento oficial mostró una ventaja del 10,6%.

No es raro que los resultados de las elecciones estén sesgados por ubicación, lo que significa que los resultados pueden cambiar dependiendo de cuándo se cuenten los votos de diferentes áreas. Nadie argumentó que hubo fraude en las elecciones para gobernador del 16 de noviembre de Luisiana, cuando el candidato demócrata John Bel Edwards, obtuvo una victoria de 2.6% de puntos , después de quedarse atrás toda la noche, porque ganó el 90% de los votos en el condado de Orleans, que llegó al final del conteo.



Y el cambio en el liderazgo de Morales no fue "drástico" en absoluto; fue parte de un aumento constante y continuo en el liderazgo de Morales durante horas antes de la interrupción.

Este gráfico muestra que el liderazgo del presidente Evo Morales (puntos azules claros) y de su partido en las elecciones parlamentarias (puntos azules oscuros) aumentó a un ritmo constante durante la mayor parte del recuento de votos. No hubo un aumento repentino al final para ponerlo por encima del umbral del 10%.
La explicación del aumento en el margen de Morales fue, por lo tanto, bastante simple: las áreas de informes posteriores fueron más pro-Morales que las áreas de informes anteriores.
De hecho, el resultado final fue bastante predecible sobre la base del primer 84% de los votos reportados. Esto se ha demostrado mediante el análisis estadístico y también mediante un análisis aún más simple de las diferencias en las preferencias políticas entre las áreas de informes posteriores y anteriores.
Hacemos un llamado a la OEA para que retire sus declaraciones engañosas sobre las elecciones, que han contribuido al conflicto político y han servido como una de las "justificaciones" más utilizadas para el golpe militar. Pedimos al Congreso de los Estados Unidos que investigue este comportamiento de la OEA y se oponga al golpe militar, al continuo apoyo de la administración Trump y a la continua violencia y violaciones de los derechos humanos del gobierno de facto.
Los medios de comunicación y los periodistas también tienen la responsabilidad de buscar expertos independientes que estén al menos familiarizados con los datos electorales y puedan ofrecer un análisis independiente de lo que sucedió, en lugar de simplemente tomar la palabra de los funcionarios de la OEA que ahora han demostrado repetidamente estar equivocados respecto a esta elección.


Muchas vidas pueden depender de aclarar esta historia.



Firmas:
Ha-Joon Chang, director del Centro de Estudios de Desarrollo, Facultad de Economía, Universidad de Cambridge.

James Galbraith, Universidad de Texas en Austin

Thea Lee es la presidenta del Instituto de Política Económica.

Mark Weisbrot, cofundador, codirector, Centro de Investigación Económica y Política

Oscar Ugarteche es economista del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)

Jayati Ghosh es un economista de desarrollo indio. Es la presidenta del Centro de Estudios y Planificación Económicos de la Universidad Jawaharlal Nehru, Nueva Delhi.

Stephanie Kelton es profesora de Política Pública y Economía en la Universidad Stony Brook

Para obtener una lista completa de los firmantes, haga clic aquí.


Publicado en:
https://amp.theguardian.com/commentisfree/2019/dec/02/the-oas-has-to-answer-for-its-role-in-the-bolivian-coup?__twitter_impression=true

domingo, 4 de agosto de 2019

EL MACRISMO FORMA PARTE DEL PASADO, por Mario Rapoport (para "Página 12" del 04-08-19)

"Mauricio Macri llegó a la presidencia conformando un nuevo espacio político con el nombre de 'Cambiemos', que es en reversa para recuperar privilegios perdidos por las elites", señala Rapoport. 
Imagen: AFP

El economistas e historiador Mario Rapoport desenmascara al actual ciclo político conservador

El gobierno de Macri repite y acentúa las fórmulas de otros gobiernos liberales y conservadores del pasado maquilladas por las teorías económicas y políticas predominantes hoy.

Por Mario Rapoport


Mauricio Macri llegó a la presidencia conformando un nuevo espacio político con el nombre de “Cambiemos”. Aunque su objetivo no es un cambio hacia delante para poner al país en la senda del desarrollo económico sino más bien, uno en reversa procurando recuperar nuevamente privilegios perdidos, o sea volver al pasado. Su presencia en el poder no es tampoco meramente coyuntural, sino que está ligada a la formación misma del país. No sólo abreva en el neoliberalismo o en los influyentes economistas que impusieron esa teoría en el mundo, sino también en la experiencia de importantes etapas de nuestra historia desde mediados del siglo XIX.

Lo que más teme el hombre es aquello que parece no dar la impresión de pertenecer a su propio cuerpo, aunque la vida se inicia con un nuevo ser diferente a sus progenitores, de allí el impacto terrorífico de Alien (que ahora denominan populismo). Pero no debemos trasladar mecánicamente esta experiencia, real o fantástica, con las fuerzas económicas que conforman el ámbito social en el que vivimos. Y de eso se trata cuando hablamos de la inflación y del dólar. No son parte de nuestra propia naturaleza sino de factores que irrumpieron en la economía como consecuencia de políticas creadas ex profeso. 

¿Cuánto de esta historia viene de aquellos que tienen en su mente un interés lucrativo con el tema e instalan una cultura en torno de él (el endeudamiento externo y la inflación primero, el dólar con fuga de divisas –en vez del riesgo de la inversión productiva– después).?

¿Cuántos son los que defienden la extracción de ganancias fáciles a través de maxidevaluaciones que potencian los procesos inflacionarios en una dupla infernal? 

¿O los que terminan esa tarea con un simulacro de dolarización, la convertibilidad y el uno a uno, produciendo una profunda deflación causa principal de todas las crisis mundiales, en el 2001? ¿Son los mismos?

Crisis

Los economistas neoliberales -y el actual gobierno que los representa o los sigue (son como carne y uña)- creen a pie juntilla en el libre cambio, en la competencia, en la apertura de la economía, en las fuerzas del mercado. Pero no por eso siguen a Adam Smith. En la Teoría de los sentimientos morales de 1759, su primer libro, recuerda un economista francés Christian Chavagneux, se encuentra un empleo distinto del concepto de la “mano invisible” del que todos suponen. Es anterior al de La riqueza de las naciones. Allí el gran economista escocés explica que, “empleando un ejército de domésticos destinados a servir sus caprichos, los ricos propietarios rurales son conducidos por una mano invisible a redistribuir la riqueza en su favor”

En la Argentina, las crisis y los procesos inflacionarios no comenzaron con la industrialización, sino que estaban presentes en el siglo XIX, en el período plenamente agroexportador, con las crisis de 1873, 1885, 1890, y 1913 y su origen fue el endeudamiento externo. En los siglos XX y XXI las crisis de 1980, la hiperinflación de 1989-90, la crisis del 2001 y la crisis actual reprodujeron este esquema doloroso para la economía nacional.

Como lo expresa el polémico debate sobre la Ley de Aduanas de 1875-76, otro camino era posible.

Para hacer frente a la crisis de 1873, el presidente Nicolás Avellaneda había propuesto “ahorrar sobre la sed y el hambre del pueblo argentino”. Para ese fin ordenó enviar a Europa el encaje metálico de la moneda, paralizó las obras públicas, rebajó el sueldo de los empleados públicos y no atendió los consejos que se le dieron de establecer tarifas protectoras para la industria nacional. El servicio financiero del endeudamiento externo, especialmente en función de empréstitos tomados en el exterior por Mitre, que al principio sirvieron para financiar la construcción de ferrocarriles y obras públicas y atraer inmigrantes, se incrementó luego de manera formidable por la criminal guerra (como la llamó Alberdi) de la Triple Alianza que destruyó un país vecino, el Paraguay, a fin de abastecer las fuerzas militares.

Estos empréstitos no estaban ya de acuerdo con la capacidad económica del país y consumieron una parte sustancial de su renta. A esto se sumó el saldo negativo del balance de pagos debido a la caída de los precios de los productos de exportación de la época, carnes saladas, cueros, y el cese de la exportación de lana cruda a los Estados Unidos por la ley proteccionista norteamericana de 1867, que prohibía su entrada. El Banco de la Provincia se encontró con una suma enorme de créditos concedidos para pagar las deudas asumidas por el gobierno argentino. Sólo entonces en 1875, por razones puramente fiscales el gobierno llevó al Congreso la discusión de una nueva ley de Aduanas que produjo un intenso debate entre sus ideas librecambistas, que sólo querían salir del paso con nuevos impuestos y las propuestas de varios diputados que levantaron posturas proteccionistas tendientes a construir una verdadera industria nacional.

Capital y trabajo

En ese debate, hace ya 150 años, el entonces joven diputado, Vicente Fidel López, hijo de Vicente López y Planes, autor del himno nacional, decía en contraposición con lo que expresaba el secretario de Hacienda del gobierno Norberto de la Riestra, un reconocido liberal, que presidía la sesión:

“La verdadera enfermedad de que está aquejado nuestro país, Sr. presidente, es la falta de capital y espero que el Sr. ministro de Hacienda no se escandalizará cuando le diga que para mí no hay más riqueza sólida verdadera que la que está representada por el oro ganado, acumulando en un país dado. El ejemplo de la Inglaterra lo prueba. La Inglaterra es rica porque tiene oro ganado por ella para dar al extranjero, porque tiene oro propio bien adquirido por su trabajo para fomentar en provecho de su industria y de capital todas las fuentes ajenas. Por eso vive próspera y rica sobre todas las otras naciones de la tierra. Sin oro ganado y aclimatado por el trabajo industrial no hay riqueza verdadera. Pero es preciso, repito, que el trabajo haya formado y aumentado el capital del país y que el fruto de ese trabajo quede depositado en el mismo país y representado en oro. Un país que siente la falta de capital para poder explotar sus fuentes de producción es un país que está siempre expuesto a la crisis, a perder su riqueza y hasta su independencia, según la enérgica fórmula de Carey. […] Pero los librecambistas a todo trance no se preocupan sino de lo que tienen, de los que no tienen no se preocupan; los que tienen pueden naturalmente comprar más barato, y esto es su objeto natural; en todos los países del mundo generalmente son rentistas […] Llamo la atención de los señores diputados sobre la situación difícil en que se encuentra nuestro país. Nuestro país se encuentra hoy en las mismas condiciones en que se encuentra Arabia […] en las condiciones de todos los países, no diré bárbaros, pero sin industria, ni trabajo, ¿y por qué? Y esto es así porque no sabe manufacturar las materias primas que produce”.

Las posiciones de López, que parecen tener un poder clarividente que llega hasta nuestros días, fueron en aquella oportunidad derrotadas. Se aceptaron algunos impuestos pero no para construir una industria nacional sino para pagar las viejas deudas. Hoy, el gobierno de Macri es el resultado histórico de esa derrota. Un país que terminó siendo una “granja de las naciones manufactureras” como predijo Carlos Pellegrini, joven diputado que apoyó a López en aquella sesión.

Dueños de la tierra

Si esos empréstitos ayudaron -en alguna medida- a transformar el desierto en un vergel que permitió exportar nuestros productos agrarios, beneficiaron ante todo a una parte reducida de la población que hacia 1880 se había apropiado de las mejores tierras mediante herencias coloniales, ley de Enfiteusis, campañas del desierto, arrendamiento y compra de grandes extensiones. Fueron las bases que posibilitaron la formación de la llamada oligarquía terrateniente (que incluyó grandes comerciantes y sectores de poder de Buenos Aires y el interior) y financió sus actividades aprovechando en su favor ese endeudamiento. El gran problema de la Argentina, no fue el vacío del desierto del que se hablaba en aquel entonces, sino la enorme riqueza de recursos naturales del que se apropiaron unos pocos.

De allí surgieron los dos pilares del tipo de desarrollo económico que tuvo la Argentina: los dueños de la tierra y el capital financiero internacional, aunque los nombres de sus protagonistas sean distintos a los originales. El sector industrial local quedó al margen como un acompañante no demasiado deseado; las manufacturas y bienes de capital necesario provenían sobre todo del comercio exterior y su correlato financiero y esporádicamente de algunas inversiones extranjeras directas.

La inestabilidad crónica del país, el famoso péndulo económico e institucional del que siempre se habló, fue en verdad provocado por la oposición a toda política industrial y social (correlativa a aquella), que no entra en los marcos de la civilización que pretende la elite tradicional ligada al capital extranjero y al FMI. Ellos quieren que los beneficios del financiamiento externo abarquen como máximo al 20 por ciento de la población, no desean desarrollar el mercado interior ni la industrialización, prefieren volver al gobierno de las vacas (hoy de la soja) y de los palacetes que tenían a principios de siglo ahora establecidos en countries, departamentos suntuosos y barrios privilegiados, y a través de ese endeudamiento fugar sus ganancias y descapitalizar el país. 

Como ya se demostraba a fines del siglo XIX y en el siglo XX (Estados Unidos, y Alemania son el ejemplo) es la actividad industrial la que dio lugar a la transformación económica de los países que hoy están a la cabeza de la economía mundial. Según afirma el economista coreano Ha-Joon Chang, “el desarrollo económico ha sido alcanzado a través de la industrialización, o, más en concreto, del desarrollo del sector manufacturero”.

Gobiernos conservadores

Ahora se padece una grave crisis económica. Por un lado, procesos inflacionarios incontenibles, un gran endeudamiento externo y una subordinación a los intereses de las potencias dominantes y el gran capital internacional. Por otro, como consecuencia de ello, mayor desempleo, empobrecimiento de la población y la quiebra de numerosas industrias y comercios. El gobierno de Macri repite y acentúa las fórmulas de otros gobiernos liberales y conservadores del pasado maquilladas por las teorías económicas y políticas predominantes hoy. El ideal de ese sector después de la crisis mundial del 2008 es fuertemente cuestionando en el mundo. En el orden local, es rechazado por la mayoría de la población y las fuerzas sociales que reclaman sus derechos y se oponen a las políticas de ajuste.

En un mundo donde la globalización ha mostrado sus límites, marcado por constantes crisis, hasta llegar a la actual guerra comercial entre Estados Unidos y China , su última expresión, los productos agropecuarios encuentran grandes restricciones en los mercados de las naciones industrializadas.

Los modelos que nos muestran las grandes potencias actuales son muy diferentes. Estos protegen sus sectores menos competitivos, como el agrario y nos presionan para que les compremos sus productos industriales a cambio de un endeudamiento creciente. Podríamos haber seguido el ejemplo de otros países que partieron casi como nosotros y hoy pesan en la civilización moderna, por supuesto con muchos de sus traumas, porque el paraíso no existe salvo los fiscales. Tenemos así los casos de Australia y Canadá, donde no hubo un monopolio de la tierra, se establecieron sistemas tributarios más progresivos y se dio un impulso a las industrias nacientes. China se industrializó y ya es una de las principales potencias económicas del mundo.

¿Y que es lo que ha marchado en esos países? El rol del Estado. No uno colonizado como el nuestro por grupos dominantes internos y externos, sino mediante un funcionamiento, que procura regular la actividad pública y privada en función de intereses comunes. Esto implica tener en cuenta el mercado interno, impulsar nuevas tecnologías, aprovechar la inversión externa e interna productiva con controles adecuados y exportar productos industriales, incluso agroindustriales, no sólo primarios. No son los cerebros de millones de vacas lo que van a posibilitarlo, pero si el de nuestros científicos y universitarios especializados, antes que después de formarlos durante años, se nos fuguen como los dólares.

* Profesor Emérito de la UBA y del ISEN. Este artículo forma parte de su nuevo libro próximo a publicarse Se me hace cuento que la Argentina aun existe.

Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/209737-el-macrismo-forma-parte-del-pasado