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domingo, 1 de noviembre de 2020

El golpe que Trump puede dar para seguir en el poder aunque pierda, por Sergio Kiernan (para "Página 12" del 31-10-.20)

 


Una estrategia cívica, llena de abogados


Por Sergio Kiernan


Por primera vez en dos siglos y algo más de vida independiente y 230 de elecciones, los norteamericanos andan discutiendo con alguna seriedad si Donald Trump puede dar un golpe militar. Como se pasó cuatro años maltratando a generales prestigiosos y diciendo cosas como que servir y morir en una guerra es cosa de perdedores, se asume que no va a seguir en el poder sentado en las bayonetas: los de uniforme no le deben su lealtad. Con lo que sí se está discutiendo y con mucha seriedad es que Trump pierda este martes y se niegue a aceptarlo, que efectivamente dé un golpe pero cívico, ambiguo, más en la tradición norteamericana. Sería uno lleno de abogados, de golpes mediáticos, de movilizaciones digitales y de milicias en la calle atacando a quien proteste, cosa de crear "anarquía" y justificar una represión dura. 

Si esto parece exagerado, hay que recordar que Trump es impulsivo y es de hacer lo que se le pase por la cabeza. Un día se le ocurrió ordenar que los marines fusilaran a quien cruzara el Río Grande, otro día que invadieran Venezuela. Como todavía tenía en el gabinete alguna gente con límites, le explicaron que lo uno era ilegal -y que las tropas proablemente no obedecerían esa orden- y que lo otro sería peor que Irak. Trump aprendió la lección y depuró su gobierno, con lo que ahora está rodeado de perfectos leales, de creyentes o de chupamedias, en todo caso de gente que no le va a decir que no.

Este martes es el día oficial de votación, como manda la constitución, pero no va a ser el día en que se sepa quién es presidente. En general, en este super-martes se sabe la tendencia del voto, que en general termina siendo el resultado final. Pero como bien sabe Al Gore, todo se puede demorar y terminar amañado por los abogados. Este martes, un escenario más que posible es que la primera tendencia le dé ventaja a Trump, porque muchos republicanos van a ir a votar ese mismo día y esos votos se cuentan rápido. Una gran cantidad de demócratas parecen haber votado por correo o por adelantado, opciones legales en el extraño sistema electoral norteamericano que se cuentan bastante más despacio.

Trump viene preparando el tema hace rato, diciendo que le van a hacer fraude por correo. Como el conteo se va a demorar varios días tiene tiempo de instalar que él ganó y le están haciendo trampa. Ahí se le abren dos opciones sabrosas. Una es declarar que las elecciones son inválidas y seguir en el poder para llamar a otras a futuro. Otra es cuestionar con demandas legales todas y cada una de las elecciones en los estados donde empate o ande cerca, que son varios. 

Para esto tiene cuatro herramientas fundamentales. Una es el departamento de Justicia, a manos de su muy leal y bastante amoral William Barr, que también lleva un buen rato hablando de fraude. Otra es la inteligencia interna, a cargo del también leal John Rattcliffe. La tercera es la flamante Corte Suprema con mayoría conservadora de seis a tres. Con menos margen, George Bush el joven le birló la presidencia al demócrata Gore.

La cuarta herramienta es la más rica y poderosa, y puede usarse en tres estados clave: Pensilvania, Michigan y Wisconsin. Como se sabe, los votantes no eligen presidente sino electores, que se reúnen en un Colegio y votan al presidente, teóricamente según el  mandato recibido de sus votantes. Pero en esos tres estados las encuestas dan cerca, con lo que puede ocurrir que las legislaturas, todas en manos de los republicanos, validen un grupo de electores que le parezca a ellas y lo mande a Washington, mientras que los gobernadores, todos demócratas, validen a otro grupo para votar en la capital. Cada bando tendrá razones abogadiles suficientes y puede armar un espectacular enredo judicial que patee todo al futuro.

Mientras todo esto ocurre, la cadena Fox, los interminables medios digitales de derecha y los grupos como Qanon van a gritar que hubo fraude, que se robaron urnas, que no dejaron votar a los fieles. También se van a movilizar los demócratas y los progresistas, y van a abundar las protestas públicas. Milicias y grupos armados como los Boogaloo, los Proud Boys, los Patriot Prayer, los Three Percenters, los Oath Keepers y la Light Foot Militia, para nombrar algunos, ya están movilizando abiertamente para "defender el voto". 

Semejante caos da para todo, hasta para anular el acto electoral -lo que nunca ocurrió- y buscar una salida con un barniz de legalidad. Una, ya se dijo, es que la Corte Suprema decida. Otra es que voten los diputados, que en un caso así, contemplado en la constitución para casos de empate, votan por estado y no por bloque, con lo que los porotos le dan fácil a Trump

El calendario de eventos augura un fin de año  movido: este martes se vota, el 14 de diciembre se reúne el colegio electoral, el 3 de enero asume el nuevo Congreso, el 6 se reúnen ejecutivo y legislativo para certificar la votación del colegio electoral y el 20 asume el nuevo presidente. Entre una fecha y la otra, Estados Unidos puede tener claridad o mostrar abiertamente que a la derecha no le importa nada que no sea seguir en el poder.


Publicado en:

https://www.pagina12.com.ar/302801-el-golpe-que-trump-puede-dar-para-seguir-en-el-poder-aunque-

lunes, 23 de diciembre de 2019

Macri hizo destruir una escalera histórica de la Casa Rosada y le echan la culpa a la Comisión de Monumentos, por Sergio Kiernan (para "Página 12" del 21-12-19)


Casa Rosada. 
Imagen: Alejandro Leiva

Demoler el patrimonio y esconder la mano

Por Sergio Kiernan

Ahora que la Casa Rosada tiene nuevos ocupantes, están saltando algunos conejos que el macrismo había escondido con prolijidad. Esta semana se supo que en algún momento de su gestión, Mauricio Macri mandó a demoler una escalera histórica del edificio, al parecer porque no encajaba en algún plan decorativo de Cambiemos. Cuando se les preguntó a los salientes cómo era que se habían tomado semejantes libertades con un edificio que es la misma definición de patrimonio, los macristas mintieron. Como circuló en las redes, dijeron que la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos había autorizado la demolición. Pues no es verdad: ya en 2016 la Comisión había prohibido por escrito que se demoliera la escalera. Lo que hicieron fue demolerla igual.

El 17 y el 25 de octubre de 2016 las arquitectas Andrea Morello, Mariana Quiroga y María Turull inspeccionaron la Casa Rosada, enviadas por la Comisión que preside Teresa de Anchorena. La Administración de Servicios Generales de la Presidencia de la Nación, que se encarga de la Casa Rosada, había pedido asesoramiento para intervenciones que planeaban hacer en el subsuelo, el primer y segundo piso, y la terraza del edificio. Como lo de monumento histórico es una figura legal, pedir un parecer de la Comisión antes de meter mano a los edificios es de rigor. Las inspecciones resultaron en un informe de 25 páginas presentado por las arquitectas y aprobado por la Comisión.


Lejos de permitir que se demoliera la escalera que se terminó demoliendo, el informe recomendaba despejar agregados que, pese a las sucesivas restauraciones de la Casa, siguen ahogando muchos ámbitos. La terraza, por ejemplo, está cribada de antenas, cabinas, cableríos y cajas de todo tipo, por no hablar de tallercitos y otros agregados. Por todo el interior se sigue apreciando la irrefrenable tendencia estatal al “sucucheo”, la constante subdivisión de ambientes en sucuchos, casi siempre por divisiones con paneles. Y la Casa Rosada es un gran muestrario de intervenciones torpes hechas con materiales improcedentes. El informe es una larga lista de estos pegotes que se recomienda retirar.

Y al final, en la página 25 que resume las conclusiones, dice que se recomienda conservar la escalera y “los componentes ornamentales, carpinterías, herrajes, solados, molduras de yeso, escalones de mármol, barandillas de herrería, luminarias, acabados superficiales, etc, que la caracterizan”. Como se ve, la lista es exageradamente detalladas, una precaución normal para que luego no digan que como no estaban los peldaños de mármol, por ejemplo, entendieron que sí podían sacarlo.

Pero los encargados de la Casa en esa época no hicieron caso e igual se cargaron la escalera. Ahora le echan la culpa a la Comisión, que rápidamente difundió el informe, como para que quede en claro quiénes fueron los que destruyeron el patrimonio y, de paso, quebraron la ley.


Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/237742-macri-hizo-destruir-una-escalera-historica-de-la-casa-rosada

sábado, 22 de junio de 2019

Y al final, Irán sí estaba armado, por Sergio Kiernan (para "Página 12" del 21-06-19)


Los restos del dron rescatados por los iraníes. 
Imagen: AFP

La sorpresa del misil de gran alcance que derribó al dron


Por Sergio Kiernan

Un detalle pasó desapercibido en las interminables especulaciones sobre dónde y por qué Irán derribó un sofisticado dron norteamericano. Tanto mapa con la ubicación del avión robot, tanto cálculo sobre el "mensaje" de Teherán a Washington, dejó de lado un dato que los militares norteamericanos si entendieron: se suponía que Irán no tenía la tecnología para derribar un dron de esos. Pero resultó que sí la tenía.

El dron derribado es un monstruo tecnológico y uno de esos elefantes blancos que la industria armamentística norteamericana le encaja a su mercado cautivo, los militares de EE.UU. El RQ-4 Global Hawk es fabricado por la Northrop Gruman, una empresa que en sus tiempos producía aviones de combate y perdió la competencia con la McDonnell Douglas. El Global Hawk es del tamaño de un avión de pasajeros, de cuarenta metros de punta de ala a punta de ala.

El monstruo está cargado de sensores, interceptores y computadoras, además de enormes cámaras, lo que lo define como una plataforma de espionaje, o para usar la más cortés expresión militar, de inteligencia. No extraña que cada uno cueste 120 millones de dólares.

Este dron no sirve para el combate, porque no tiene ni armas, ni velocidad, ni capacidad de hacer maniobras evasivas para evitar a un enemigo. De hecho, es una muy cara pieza de equipo diseñada para hacer "barridos" sobre territorio a estudiar, en este caso el estrecho de Hormuz y la costa sur de Irán. Su única defensa, el único changüí que tiene el Global Hawk, es que vuela muy alto, con un techo de hasta veinte mil metros.

Y aquí entra la sorpresa iraní. El dron volaba tranquilo porque se suponía que ni los Guardias Revolucionarios, tan bien equipados ellos, tenían misiles de ese alcance. Según parece, la inteligencia norteamericana se creía que sólo tenían misiles antiaéreos de los que se lanzan desde un tubo al hombro, guiados por calor, o a lo sumo baterías rusas SA-6, que no llegan a semejantes alturas.

Pero el dron fue derribado, lo que alarmó a los expertos: ¿los iraníes tienen baterías SA-17? ¿Los rusos los equiparon con eso? El gobierno de los ayatolás contestó que habían derribado al monstruo usando un misil Khordad de fabricación propia, con un radar con radio de 150 kilómetros, un alcance efectivo de cincuenta kilómetros y un techo operativo de 27.000 metros. Si esto es cierto, y puede ser propaganda iraní, Teherán está produciendo una familia de armas mucho más avanzada de lo que esperaban en el Pentágono.

Lo que lleva a recalcular los riesgos de una guerra. Un viejo y sabio chiste en Washington es que la base de la política exterior norteamericana es "nunca te metas con alguien de tu tamaño". Esto explica las constantes prepeadas a países militarmente débiles y el extraordinario respeto a los rusos -con un arsenal de 6500 bombas atómicas-y a los chinos.

Irán, por supuesto, no es del tamaño de EE.UU., pero es la 14 potencia mundial según el medio especializado Global Fire Power. Los ayatolás comandan un ejército de medio millón de hombres, con 350.000 reservistas. La fuerza aérea es relativamente pequeña, con 142 aviones de combate y apenas doce helicópteros de ataque, pero la infantería cuenta con el apoyo de 1600 tanques de combate, una herencia de las batallas con Irak.


Pero la estrategia real, el desbalance relevante en esta geografía, es que los iraníes invirtieron en dos sistemas de armamentos que le permitirían hacer un daño terrible a un invasor. Por un lado, la pequeña armada iraní tiene nada menos que 34 submarinos, perfectamente capaces de bloquear la principal vía marítima de exportación petrolera del mundo. Por otro lado, Teherán dispone de nada menos que 1600 plataformas de lanzamiento de misiles, la cuarta fuerza de su tipo en el planeta. Sólo EE.UU., Rusia y China tienen más de esas.

Un paréntesis para argentinos es que Irán no es un país desarrollado sino que tiene una economía que apenas pasa los dos tercios de la nuestra. Pero el petróleo hace una enorme diferencia: la deuda externa iraní es ínfima y su banco central tiene reservas declaradas de 120.000 millones de dólares. Por algo, son clientes mimados de los rusos, que les transfieren todo tipo de tecnología.

Si Donald Trump termina tropezando con la última piedra y arranca una guerra con Irán, se va a encontrar con mucho más que otro Irak. Al contrario que con Saddam Hussein, no está garantizado que los iraníes se dejen bombardear desde el aire, cediendo esa superioridad desde el vamos, que para algo están los tantos misiles. Y tampoco se van a dejar bloquear por mar, que 34 submarinos no son un chiste.

Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/201719-y-al-final-iran-si-estaba-armado