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sábado, 15 de octubre de 2022

Ante el FMI, el Banco Mundial y los ministros del G20, Sergio Massa dejó "planteada la posición argentina", por "Página 12" del 15-10-22


Sergio Massa participó del foro intergubernamental del G20.. Imagen: Télam


El ministro de Economía tras las reuniones en Estados Unidos


El ministro de Economía realizó una publicación en su cuenta de Twitter donde resaltó las principales observaciones realizadas en el foro intergubernamental.

15 de octubre de 2022 -


A través de un hilo de Twitter que publicó este sábado, el ministro de Economía, Sergio Massa, indicó haber dejado asentada la postura de la Argentina ante los ministros del foro intergubernamental G20. En este marco, cuestionó “la absurda contradicción” entre los organismos de desarrollo y el Fondo Monetario Internacional (FMI) “a la hora de mirar las cuentas públicas”, y desarrolló cuáles fueron las consecuencias de la guerra entre Rusia y Ucrania.


“Frente a Kristalina Georgieva (la directora del FMI), David Malpass (el presidente del Banco Mundial) y todos los ministros del G20, dejamos planteada la posición argentina”, afirmó en la introducción de su publicación, y continuó con un repaso de los principales puntos del encuentroientras que unos consideran los desembolsos como inversión, los otros los consideran déficit fiscal”, cuesitonó el ministro en la red social, tras su paso por la capital estadounidense de Washington.


En tanto, Massa se refirió al impacto que genera el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania en el hemisferio sur. “La guerra viene teniendo un costo muy alto para los países del hemisferio sur, a la Argentina ya le costó 5000 millones de dólares y no hay ámbito global donde se esté discutiendo este tema”, aseveró.



En esta línea, manifestó haber alertado sobre "la necesidad de revisar el rol de los organismos de desarrollo en el contexto de la crisis alimentaria y energética" mundial, y remarcó: "en particular, sobre las energías de transición como el gas”.


El hilo de Twitter que publicó el ministro de Economía incluyó un video con la exposición de Massa en el Comité de Desarrollo del Banco Mundial.


Qué dijo Massa ante el Comité de Desarrollo del Banco Mundial

"Argentina produce al año más de 200 millones de toneladas de proteinas que le vende al mundo a diversos mercados, pero el impacto de los precios de la guerra, en la diferencia entre los granos y la energía, le generaron a nuestro país un costo de más de 5000 millones de dólares", aseveró el ministro de Economía. Además, cuestionó que "no hay ámbito ni lugar en el mundo donde esto se esté discutiendo para los países del hemisferio sur".


En esa línea, remarcó que "para garantizar la seguridad alimentaria es fundamental contar con un comercio internacional de alimentos, abierto, justo y transparente".


"Es absurdo que en medio de la discusión de la seguridad alimentaria, sobrevivan barreras arancelarias y paraarancelarias, especialmente en las economías desarrolladas. Esto seguramente nos va a permitir avanzar en las negociaciones agrícolas pendientes en la Organización Mundial del Comercio (OMC), y crear los incentivos que van a dar un salto en la productividad de la agroindustria", consideró.


En tanto, apuntó que "en paralelo", el Gobierno está realizando su "tarea para generar incentivos fiscales de mayor producción agroindustrial", y añadió: "También nuestra región cuanta con enormes recursos energéticos y minerales que son claves para la etapa que viene tal como veíamos en el informe de fragmentación de ayer". 



Publicado en:

https://www.pagina12.com.ar/489944-sergio-massa-ante-el-fmi-y-los-ministros-del-g-20-dejamos-pl

viernes, 31 de enero de 2020

Pichetto le recomendó a Macri hacer silencio, por "Página 12" del 30-01-20

Imagen: Guadalupe Lombardo

Además agradeció que lo nombraran en la Fundación FIFA y no en el Banco Mundial



El ex compañero de fórmula de Mauricio Macri, Miguel Ángel Pichetto, le recomendó al ex presidente que mantenga un "silencio prudente" luego de sus declaraciones durante sus vacaciones en Villa La Angostura, que generaron el rechazo de la dirigencia aliada de la UCR.  

"Macri tiene que mantener un silencio prudente por un tiempo", señaló en tono protector Pichetto, luego de que se filtrara un video de Macri en una reunión con dirigentes patagónicos. Durante aquel encuentro el ex mandatario culpó a sus funcionarios por el endeudamiento record de su gestión. 

El titular del radicalismo, Alfredo Cornejo, se adelantó a la recomendación de Pichetto y le pidió a Macri que "se haga cargo" y "se quede callado", mientras que el titular del bloque de Juntos por el Cambio, Mario Negri, advirtió que "no fue la mejor manera de volver". En tanto, el dirigente Federcio Storani dijo que no estaba a la altura de un estadista y calificó su gestión de "muy mala". 

"Creo que hay cosas de las que dijo que se tomaron de manera parcial y creo que en este momento hay mucha agresividad con él", lo defendió Pichetto luego de mandarla a callar. 

Respecto de la designación de Macri al frente de la fundación de la FIFA, el ex senador justicialista evitó sumarse a la ola de críticas que acumuló en solo 24 horas y valoró que no le hayan ofrecido un cargo en un organismo como el Banco Mundial. 


"Me parece interesante que él pueda canalizar su experiencia con el apoyo a actividades deportivas de jóvenes y de niños. A mí no me parece mal, es un mundo que él conoce, fue presidente de un club. No lo ponen en el Banco Mundial, sino en algo relacionado al fútbol", intentó valorar su ex compañero de ruta. 

Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/244647-pichetto-le-recomendo-a-macri-hacer-silencio

jueves, 10 de octubre de 2019

Fernández mantuvo con miembros del Banco Mundial, por "Infonews" del 08-10-19


De qué se trató la reunión que Alberto Fernández mantuvo con miembros del Banco Mundial

Martes 08 de Octubre


El candidato a Presidente del Frente de Todos mantuvo un encuentro en sus oficinas con una delegación del organismo internacional. ¿De qué hablaron?.


Este martes por la tarde, Alberto Fernández mantuvo una reunión con miembros del Banco Mundial. El candidato presidencial del Frente de Todos recibió a una delegación del Banco Mundial encabezada por el director para Argentina, Paraguay y Uruguay, Jordan Schwartz.

Durante el encuentro, que se desarrolló en las oficinas de México al 300, los funcionarios del organismo financiero le presentaron los proyectos aprobados para la Argentina e intercambiaron opiniones sobre la coyuntura del país.

Schwartz llegó acompañado por el director de la Corporación Financiera Interncional, David Tinel; el gerente de operaciones Paul Procee y el jefe del programa de Crecimiento Equitativo, Peter Siegenthaler. Del encuentro participaron Santiago Cafiero y Cecilia Todesca.

Publicado en:
http://www.infonews.com/nota/325648/de-que-se-trato-la-reunion-que-alberto

viernes, 27 de septiembre de 2019

El BID y el Banco Mundial también cortan el financiamiento a Argentina, por "Portal de Noticias" del 26-09-19


Tras la postergación de desembolsos del FMI, otros organismos multilaterales de crédito le dan la espalda al país. Se complican las perspectivas de futuro.

26/09/2019
  
La decisión del FMI de dejar “en suspenso” futuros desembolsos a favor de la Argentina tendrá “efectos secundarios”. Concretamente, habrá un impacto sobre los futuros préstamos que deben desembolsar tanto el BID (Banco Interamericano de Desarrollo) como el Banco Mundial.

Para el próximo gobierno el apoyo de los organismos multilaterales es fundamental, sobre todo en momentos de falta de acceso a los mercados voluntarios de crédito. De acuerdo al programa financiero 2019, este año debían llegar U$S 4.500 millones y el año próximo otros U$S 3.000 millones del BID y el Banco Mundial. Pero este año sólo desembolsaron una fracción.



Para ambos organismos, pero sobre todo para el BID, tuvo un impacto muy fuerte la baja de la calificación de deuda que sufrió la Argentina. Pero más allá de este aspecto técnico, también hay cuestiones políticas de peso.

Detrás de la decisión del FMI de postergar definiciones sobre la Argentina se encuentra el gobierno norteamericano. Y tanto en el BID como en el Banco Mundial, el voto de los Estados Unidos es decisivo. Sin el apoyo de la principal potencia, es prácticamente imposible que la entidad apruebe préstamos frescos a favor de la Argentina.

Fuente: Infobae

Publicado en:
https://portaldenoticias.com.ar/2019/09/26/el-bid-y-el-banco-mundial-tambien-cortan-el-financiamiento-a-argentina/

domingo, 19 de mayo de 2019

Según el Banco Mundial, Argentina atravesó 14 recesiones en 26 años, por Cristian Carrillo (para "Página 12" del 18-05-19)

El informe del Banco Mundial responsabiliza a las políticas distribucionistas por las crisis.

Crisis con el sello del neoliberalismo

El Banco Mundial consigna que, en el período analizado, Argentina sólo fue superada por el Congo, aunque olvida que la mayoría de las recesiones fueron por la implementación de políticas de libre mercado.

Por Cristian Carrillo

Con 14 recesiones entre 1950 y 2016, la Argentina se ubica segunda a nivel mundial como el país que más tiempo vivió con destrucción de su Producto Bruto Interno (PBI), sólo detrás de República Democrática del Congo. Así lo refleja un informe realizado entre el Banco Mundial y la Cámara Argentina de Comercio (CAC), el cual no llega contabilizar, por el corte temporal del estudio, la recesión de 2016 completa ni la de 2018 y 2019, lo que deja al macrismo con la marca histórica de tres de sus cuatro años de gobierno con caída de la actividad. Sin contar con esos tres episodios de caída, Argentina exhibe que el 32 por ciento del período de 66 años analizados estuvo en recesión. “Una de las principales explicaciones del magro desempeño macroeconómico de Argentina es su tendencia a llevar un nivel de vida fuera de su alcance”, sostiene el Banco Mundial. Lo que no da cuenta el estudio es que los principales episodios recesivos se dieron durante la aplicación de reformas de libre mercado, mientras que los períodos de auge fueron en las etapas de políticas populares.

El informe aconseja para romper esta inercia “una sólida gestión macroeconómica que permita lograr estabilidad de los precios y un camino sostenible en términos fiscales”. De manera técnica y algo elíptica, el Banco Mundial y de la entidad empresaria intentan darle sustento a la idea de que las crisis recurrentes en los últimos 70 años de historia argentina responden a la aplicación de políticas de estímulo a la demanda interna y asistencia social. “Una de las principales explicaciones del magro desempeño macroeconómico de Argentina es su tendencia a llevar un nivel de vida fuera de su alcance, lo cual impulsa endógenamente sus ciclos de auges y crisis”, asegura el informe, en sintonía con las expresiones del titular del Banco Nación, Javier González Fraga (“Le hicieron creer al empleado medio que podía comprar celulares  e irse al exterior”). 

Otra idea arraigada en el arco empresario y el gobierno de Cambiemos para justificar la constante necesidad de realizar un ajuste fiscal. Sin embargo, el macrismo lleva adelante hace dos años una política de fuerte contracción monetaria, de caída real del salario y las jubilaciones, ajuste en gasto social e inversión y libre tipo de cambio y la situación económica empeoró.

Lo que no detalla el informe es cuáles fueron los períodos en los cuales hubo recesión o crecimiento del Producto. Un relevamiento realizada por Foco Económico detalla que entre 1951 y 1974 la economía creció a un ritmo promedio de 3,7 por ciento anual, acumulando en el período una mejora de la actividad de 132,5 por ciento. Tras el arribo de la dictadura cívico-militar de 1976 la actividad se estancó y comenzó a retroceder. En democracia, entre 1987 y 1990 –última etapa de Raúl Alfonsín y primer mandato de Carlos Menem–hubo una recesión promedio de 3,9 por ciento anual, acumulando una caída de 11,3 por ciento en el Producto. En este período se toma en cuenta la hiperinflación de Alfonsín y el comienzo de las reformas del Consenso de Washington durante el menemismo.

El segundo proceso extendido de recesión, y el más profundo hasta ahora fue entre 1998 y 2002 (con la crisis económica y social de 2001-2002 en el medio del período), que implicó una recesión de 4,7 por ciento anual y un acumulado de 17,6 por ciento, según el relevamiento de Foco Económico. Estos procesos destructivos fueron incluso mayores al que resultó de la crisis del 30: entre 1929 y 1932 el PBI argentino se contrajo 3,6 por ciento anual, 10,5 acumulado. El informe de la CA y el Banco Mundial no lo toma en cuenta y solo se enfoca en los “últimos 70 años de crisis en la Argentina”.

Estos procesos de recesión -con una duración promedio de 1,6 años-hicieron que el crecimiento económico promedio de largo plazo del país fuera solo 2,7 por ciento, por debajo de los niveles que presentan los países de la región (3,7 por ciento). Pese a la evidencia empírica, el informe insiste en que “el modelo de desarrollo que debería adoptar Argentina se centra en sostener el crecimiento mediante la apertura de la economía y el establecimiento de las condiciones para un crecimiento impulsado por el sector privado”.

El documento también alerta por la crítica situación actual. “Los contantes desequilibrios macroeconómicos combinados con grandes necesidades de financiamiento externo, hicieron que Argentina se volviese vulnerable a las turbulencias en los mercados emergentes que se registraron a fines de abril (2018), lo que llevó a una fuerte depreciación del peso y un aumento del riesgo país.  Como respuesta a esta situación, el gobierno solicitó una línea de crédito de emergencia ante el Fondo Monetario Internacional (FMI) a principios de mayo y aceleró la implementación de algunas reformas clave”, señala. En este sentido, apoya las reformas que impulsa el organismo multilateral en materia laboral y previsional. “La necesidad de un consenso social para garantizar la sostenibilidad de las pensiones es un punto que cobrará cada vez más importancia a medida que la población envejece”, insisten el BM y la Cámara de Comercio.

Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/194637-crisis-con-el-sello-del-neoliberalismo

viernes, 11 de enero de 2019

Argentina fue el cuarto peor de 2018, por Tomás Lukin (para "Página 12" del 10-01-19)

Según el Banco Mundial, sólo tres países tuvieron más recesión el año pasado

El organismo internacional ubicó a la economía nacional como una de las más recesivas del mundo, con una baja del PIB del 2,8 el último año. Venezuela, Guinea Ecuatorial y Nicaragua ocupan los peores puestos. Para este año, anticipa otra baja del 1,7.

Por Tomás Lukin

“El endurecimiento de las condiciones financieras globales es una preocupación para países como Argentina”. 
El Banco Mundial estima que la economía argentina cayó 2,8 por ciento en 2018. Fue la cuarta recesión más profunda del mundo, solo superada por las contracciones experimentadas en Venezuela, Guinea Ecuatorial y Nicaragua. Con una retracción del PIB proyectada de 1,7 por ciento para este año, el país conservará su posición en el listado que conforman los 153 países relevados por la entidad. “Argentina continuará contrayéndose en 2019 a medida que la profunda consolidación fiscal resulte en una pérdida de empleo y la reducción del consumo y la inversión”, anticipa el informe sobre las perspectivas económicas mundiales del Banco Mundial al referirse a las consecuencias del programa de austeridad pactado con el FMI. El documento destaca, además, el impacto negativo de las altas tasas de interés sobre la inversión privada y los balances de las empresas. 

Los países que cerraron el año pasado con una caída en sus niveles de actividad fueron siete. La mayor contracción fue para Venezuela que, según calculó el Banco Mundial, se desplomó 18 por ciento. En segundo lugar se ubicó Guinea Ecuatorial con una pérdida del 8,8 por ciento y el tercer escalón quedó para Nicaragua, donde el producto cedió 3,8 por ciento. Detrás de esos tres países se ubicó la Argentina. “La crisis cambiaria y el profundo endurecimiento monetario y fiscal, junto con el efecto de una severa sequía resultaron en una contracción de la actividad”, explica el informe al destacar que “la devaluación contribuyó a un aumento en la inflación”. El grupo de los siete países recesivos en 2018 lo completan Angola, que retrocedió 1,8 por ciento; Irán, con una caída de 1,5 por ciento, y Eswatini, con una pérdida de 0,6 por ciento. 


El Banco Mundial no esperaba la crisis Argentina. Comprometida con el “programa de reformas” impulsado por el gobierno de Mauricio Macri, la entidad proyectó a comienzos del año pasado que el país crecería 3,0 por ciento en 2018. Seis meses después, la sequía y la corrida cambiaria obligaron a moderar sus pronósticos hasta un magro 1,7 por ciento. Con el año finalizado, las estimaciones del organismo ingresaron en terreno negativo. La contracción del 2,8 por ciento en el PIB representa un recorte de 5,8 puntos porcentuales respecto de sus proyecciones, el segundo más importante del mundo detrás del ajuste en las proyecciones sobre Irán. “La experiencia de Argentina en 2018 es un claro recordatorio del riesgo que implican los cambios repentinos y generalizados en los sentimientos de los inversores”, sostiene el informe para señalar que “el endurecimiento de las condiciones financieras globales es una preocupación para los países como Argentina y Bolivia que tienen grandes déficits de cuenta corriente o dependencia de los volátiles flujos de capitales”. 

Las proyecciones para 2019 limitan a cinco el listado de economías que terminarán con caídas en el PIB: Venezuela, Irán, Guinea Ecuatorial, Argentina y Nicaragua. “La implementación del programa de austeridad fiscal será desafiante pero debería mejorar la sustentabilidad fiscal de largo plazo”, promete el Banco Mundial. El organismo también comprometió financiamiento para Argentina como parte del programa acordado por el Gobierno con el FMI.

La estimación del Banco Mundial para este año, una contracción de 1,7 por ciento, está en línea con los resultados esperados por el Fondo. Aunque reconoce que seguirá comprimiendo el mercado interno y la inversión privada, el staff del FMI espera que la implementación del programa de ajuste fiscal, contracción monetaria, flotación cambiaria y reformas estructurales logrará relanzar la economía a partir del segundo trimestre. La proyección más optimista la ofrece el Palacio de Hacienda, que previó en el Presupuesto 2019 una contracción del producto de apenas 0,5 por ciento.

Aunque el consumo interno y la inversión continuarán en caída libre, el Banco Mundial espera que a lo largo de los próximos meses la caída en el nivel de actividad debería moderarse por la esperada recuperación en las exportaciones. Sin embargo, el organismo no solo no pronostica una recuperación significativa de los principales socios comerciales del país sino que enciende señales de alarma sobre la vulnerabilidad financiera del país. “Un fuerte incremento en las tasas de interés afectaría a las economías de mercado altamente endeudadas, como dolorosamente descubrieron Argentina y Turquía a mediados del año pasado”, expresa el informe.

Aunque permite realizar comparaciones entre países, el PIB es un indicador limitado ya que, por ejemplo, no ofrece ningún indicio sobre la distribución del ingreso o las condiciones de trabajo. No es una medida sobre el bienestar económico. En otras palabras, la cifra permite dimensionar la magnitud de la contracción experimentada por la economía argentina durante el último año pero eso no significa afirmar que el país se encuentra en peores condiciones que Irán, Nicaragua, Venezuela o Eswatini.

@tomaslukin

Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/amp/167421-argentina-fue-el-cuarto-peor-de-2018?__twitter_impression=true

domingo, 7 de octubre de 2018

COMO EN LOS 80 Y LOS 90 PERO FORTALECIDA, por Lic. Alejandro Marcó del Pont (para "El Tábano economista" del 19-09-18)


En la Asamblea conjunta del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, en octubre de 1985 en Seúl, el nuevo Secretario del Tesoro de Estados Unidos, James Baker, presentó un documento titulado “Programa para el crecimiento sostenido” en el que se delineaba la propuesta que a la postre se conocería como “Plan Baker”.

Básicamente, el Secretario del Tesoro exponía la trillada idea en el mundo académico de la época de un pronunciado desbalance del comercio mundial, en el cual los países deudores tendrían que exportar más, de manera que al recuperar su economía les permitiera restablecer su capacidad de pago de la deuda externa.

Obviamente que la propuesta de Baker incluía roles: los deudores debían aumentar su tasa de ahorro e inversión y expandir las exportaciones para conseguir el superávit externo necesario para afrontar los compromisos. Esta lógica estaba ideada por las políticas de ajuste de corto plazo, sugeridas por el FMI y el BM.

Veamos lo que sostiene el trabajo “Deuda externa, fuga de capitales y restricción externa. Desde la última dictadura militar hasta la actualidad”:[1]

“El diagnóstico básico que respaldaba los planes de ajuste ortodoxo de ese organismo internacional consistía en asumir que los países deudores exhibían notorios problemas de iliquidez que sólo podían ser superados mediante la contracción de la demanda agregada interna, es decir, a través de la reducción del gasto estatal y especialmente del consumo de los sectores populares mediante la disminución del salario real y la ocupación, para, de esta forma, aumentar el superávit en la balanza comercial y pagar los intereses devengados por la deuda externa”.[2]

A este análisis se lo completó con el diagnóstico del BM que implantaba, según los autores mencionados, la insolvencia, materia que involucraba la necesidad de introducir reformas estructurales en las economías de los países deudores, desde despidos en el sector público con recursos del banco, reconversión de empresas estatales para su privatización y algún fondo de infraestructura.

Lo cierto es que más allá del protagonismo y disputa de los organismos internacionales, tanto la falta de liquidez como la solvencia resultaron conceptos complementarios, no sustitutos, porque el argumento de la “iliquidez estaba dirigido a garantizar el pago de los intereses adeudados y el de la insolvencia a hacer lo propio respecto a la amortización del capital adeudado por los países de la región mediante la privatización de las empresas públicas”.[3]

Si bien el análisis es de la década de 1980 y la idea de ajuste con privatización de los noventa, los problemas de “restricción externa” resultan de una semejanza y un paralelismos increíbles, no sólo en el diagnóstico sino en cuanto a las soluciones propuestas.

Nada nuevo hasta aquí. Se podría introducir como ejercicio de memoria “el corsé dorado”, que compendia en buena parte la ortodoxia económica neoliberal de nuestro tiempo: para encajar en él “un país debe privatizar las empresas de propiedad estatal, mantener baja la inflación, reducir el tamaño de la burocracia gubernamental, equilibrar el presupuesto (si no tiene superávit), liberalizar el comercio, desregular la inversión extranjera, desregular los mercados de capitales, hacer convertibles las divisas, reducir la corrupción y privatizar las pensiones”.[4]

El corsé es uno, hay un solo modelo y viene en un solo tamaño. Hay que ajustarse o ajustarse, esa es la idea, al igual que lo sostenido en “El ajuste fiscal para la estabilidad y el crecimiento” del FMI. No hay distinción entre países, para todos es lo mismo, el ajuste fiscal o el formato ortodoxo de la austeridad.

Tampoco es novedosa la idea de refinanciar deuda con nueva deuda. Algo así como pagar los mínimos de la tarjeta de crédito, que nunca está bien, pero al menos permite vivir en un mundo en donde los salarios se contraen permanentemente. El problema se presenta cuando pagar el mínimo resulta demasiado oneroso, como en el caso del 120% de interés en la Argentina.

El presupuesto del gobierno nacional para el 2019 marca la pauta normal de cualquier país central, que reestructura su deuda con nueva deuda a mayores plazos. El inconveniente nacional es que todos los indicadores muestran que la refinanciación del principal de la deuda es prohibitiva. Para poder emitir bonos con el riego país actual y reestructuras los bonos que se vencen, Argentina tendría que pagar más del 10%, lo que resulta una locura. Pero eso el mercado entiende que no tiene financiamiento.

Y si bien en el presupuesto solo computó el pago de intereses, no los desequilibrios en cuanta corriente, ni en turismo, o la fuga de capitales y las remesas al exterior, dejó entrever qué propuesta podría volver realidad, sin mencionar la más preocupante aún idea que la relación deuda/PBI alcance el 111%.

La propuesta es tratar de modificar el artículo 65 de la Ley 24.165 ADMINISTRACION FINANCIERA Y DE LOS SISTEMAS DE CONTROL DEL SECTOR PÚBLICO NACIONAL que dice:

Art. 65. — El PODER EJECUTIVO NACIONAL podrá realizar operaciones de crédito público para reestructurar la deuda pública y los avales otorgados en los términos de los artículos 62 y 64 mediante su consolidación, conversión o renegociación, en la medida que ello implique un mejoramiento de los montos, plazos y/o intereses de las operaciones originales.

Es más que claro, que la parte de mejoramiento de los montos y plazos es lo que se quiere modificar, ya que no podrá refinanciar la deuda con el riego país existente, salvo que lo haga en condiciones más onerosas. Solo este año vencen bonos por U$S 19.382, según el Observatorio de deuda del Instituto de Trabajo y Economía ( https://goo.gl/NxqxLu ).

La otra opción es la del Tesoro americano, la de la iliquidez y solvencia utilizada durante los años noventa, aunque ahora lo que hay que descubrir es cuál sería la garantía. En esa época fueron las privatizaciones, ¿ahora qué?

Me explico: si la idea es refinanciar las deuda con nueva deuda a plazos mayores, se necesita un golpe de confianza tal que lleve los indicadores de riesgo de Argentina al menos a los valores de comienzos de año, que oscilan entre 250 y 350 puntos por encima de la tasa del bono a 10 años de los EE.UU.; o sea, tendría que bajarlos a más de la mitad, ya que hoy oscilan entre 750 y 650. Algo parecido sucede con los CDS de bonos a 5 años que estaban en 200 puntos en enero y hoy se encuentran en 650.

¿Cómo se podría hacer esta antigua jugada sin convertibilidad ni dolarización de la economía? Lo que se necesita es una hipoteca, una garantía para el Tesoro americano, como en los noventa, ante nuevas emisiones. Los europeos y los propios americanos utilizaron la flexibilidad monetaria para que su banco central recomprara los bonos de los países con problemas, de manera que cayera su riesgo, como en el caso de Irlanda, que pasó de 1.000 puntos a 60 puntos.

El requisito es qué se pone como hipoteca para que el Tesoro de los Estados Unidos garantice el pago y la emisión sea por un monto, no tan normal, pero más accesible o, al menos, que dé un respiro en el tiempo. En los noventa fueron la telefonía, la empresas de energía, marítimas, hípicas, aeroportuarias, rutas, servicios públicos, aeronáutica, etc. ¿Le gusta la segunda reserva mundial de gas, Vaca muerta, a la que muchos llaman la gran carta de crecimiento argentino??

[1] Manzanelli, Pablo, Barrera, Mariano A., Wainer, Andrés y Bona, Leandro. (2015). Deuda externa, fuga de capitales y restricción externa. Desde la última dictadura militar hasta la actualidad (Coord. Eduardo Basualdo). Documento de Trabajo Nº 68. Argentina: CEDIF.

[2] Idem.

[3] Idem.

[4] Friedman, T. (2000). The Lexus and the Olive Tree. Nueva York: Anchor Books, p. 31.

Publicado en:
https://eltabanoeconomista.wordpress.com/2018/09/19/como-en-los-80-y-los-90-pero-fortalecida/

INFORMACIÓN RELACIONADA:

MOODY´S, MACRI Y LA IMPREVISIÓN METEOROLÓGICA



miércoles, 30 de enero de 2013

EL BANCO MUNDIAL Y LAS NACIONES UNIDAS FRENTE A LA CRISIS FINANCIERA INTERNACIONAL, por Eric y Alfredo Eric Calcagno (para “Miradas al Sur” del 27-01-13)



Miradas al Sur. Año 6. Edición número 245. Domingo 27 de enero de 2013
Por 
Eric Calcagno* y Alfredo Eric Calcagno** *Diputado Nacional (FpV) **Doctor en Ciencias Políticas



En estos últimos días, el Banco Mundial (BM) y las Naciones Unidas publicaron sus perspectivas para la economía mundial en los próximos años. Es interesante comprobar que ambos informes no difieren en cuanto a las proyecciones de crecimiento económico global, pero sí disienten en las interpretaciones que formulan.
A grandes rasgos, para el BM no hay margen para políticas de estímulo macroeconómico y todo el esfuerzo debe concentrarse en las “reformas estructurales”, tales como la flexibilización laboral, las privatizaciones generalizadas y el desmantelamiento del Estado de Bienestar. Por el contrario, Naciones Unidas pone el énfasis en la necesidad de reformar al sector financiero; impulsar inversiones sustentables (que preserven el medio ambiente); adoptar una política de estímulo fiscal en el corto plazo, privilegiando los gastos públicos que tienen mayor impacto sobre la actividad económica y el empleo; mejorar la distribución del ingreso y mantener el Estado de Bienestar. Por supuesto, ambos modelos influyen –con orientaciones opuestas– en las relaciones de poder y en la distribución del ingreso.
Las tesis del BM. Perspectivas globales de la economía. Asegurando el crecimiento en el mediano plazo: así titula el Banco Mundial a su informe publicado este mes de enero. En él mantiene los mismos dogmas neoliberales, que parecen estar en su esencia: ajuste recesivo para el corto plazo, reformas neoliberales para el largo plazo. Tal es su propuesta tanto para los países desarrollados como para los en desarrollo.
Sostiene que “para crecer rápido, las economías en desarrollo deberán mantener el impulso reformador que sentó las bases de su crecimiento acelerado durante los años noventa y 2000”. Parece no haberse enterado del pésimo desempeño económico de los países y regiones que siguieron esas recetas durante gran parte de ese período, ni que la recuperación a partir de 2003 se debió en gran medida al abandono del neoliberalismo.
Según el Banco Mundial, los países en desarrollo no deben estimular sus economías, ya que al estar operando con pleno empleo, eso generaría inflación. Por el contrario, deben llevar a cabo políticas de ajuste para “recomponer gradualmente sus márgenes de maniobra monetario y fiscal que se han agotado” y de ese modo poder enfrentar posibles shocks externos, como lo hicieron en 2008 y 2009. Ignoran que si tanto los países desarrollados como los en desarrollo siguieran las recetas del ajuste, el resultado sería una nueva caída de la actividad económica, que en definitiva deteriorará los saldos fiscales y llevará a la quiebra a empresas y bancos. Todo lo cual no mejorará las “condiciones de inversión” que el Banco Mundial pretende privilegiar.
El Informe dedica unas líneas a la situación argentina, en las que admite que el crecimiento será mayor en 2013 (3,4%), 2014 (4,1%) y 2015 (4,0%), aunque lo atribuye a factores climáticos o externos, tales como una cosecha récord, la recuperación de la demanda brasileña, y los precios internacionales altos para las exportaciones. Ese crecimiento es idéntico al previsto para Brasil y ligeramente superior al estimado para México; sin embargo, mientras el Informe elogia sus políticas económicas, es fuertemente crítico con las nuestras. Así, afirma que “la continua debilidad de los sentimientos de los consumidores y de los negocios y las incertidumbres políticas van a restringir el crecimiento”. También cuestiona las “políticas intervencionistas” y los “crecientes desequilibrios” externo y fiscal, que según el Banco Mundial afectarán el desempeño económico en el mediano plazo. Una vez más, el análisis parece seguir más los prejuicios ideológicos que la realidad económica.
No solamente ignoran los redactores los notables progresos de los últimos años, que detallamos en nuestro anterior artículo en Miradas al Sur, sino también las cifras que el propio informe publica: allí no se prevé ningún “desequilibrio externo”, pues la cuenta corriente estará equilibrada entre 2013 y 2015, a diferencia de Brasil y México que tendrán moderados déficit. Asimismo critica la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central de marzo de 2012, que “aumenta el límite de los créditos del Banco Central a las autoridades fiscales, aumentando la capacidad del Banco Central para monetizar déficit del gobierno”. Es decir, según el BM, la salida hacia la prosperidad requiere que el Banco Central sea manejado por el sector financiero y no por el Estado nacional.
En síntesis, el Informe del BM propone la vuelta lisa y llana al neoliberalismo salvaje de los años 1990. Sin embargo, hay que reconocerles el mérito de animarse a decir lo que ocultan sus seguidores de Argentina.
Las posiciones de las Naciones Unidas. A su vez, las Naciones Unidas acaban de publicar su informe sobre Situación Económica Mundial y Perspectivas para 2013. Se trata de un trabajo conjunto del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales (DESA), la Unctad, Cepal y las demás Comisiones Regionales de las Naciones Unidas. Como se verá, este informe se sustenta en otras bases teóricas.
Señala el informe de las Naciones Unidas que para salir de la crisis que aqueja principalmente a las economías desarrolladas pero que también afecta a las en desarrollo, es necesario abandonar las políticas de ajuste recesivo, tanto más dañinas y contraproducentes cuanto se llevan a cabo simultáneamente en varias economías importantes. Advierte que la política anticrisis liderada por el FMI, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo es equivocada: “Es así que muchos países desarrollados se encuentran atrapados en una espiral negativa caracterizada por alto desempleo y débil demanda agregada, compuesta por austeridad fiscal, elevada carga de deuda pública y fragilidad financiera”. Además, esa crisis se expande: “Los problemas económicos de los países desarrollados están afectando a los países en desarrollo y a las economías en transición a través de una menor demanda por sus exportaciones y mayor volatilidad en los flujos de capital y precios de materia primas”.
Alerta sobre los efectos de la crisis económica en la zona euro, que “continúa empeorando y genera aún más perjuicios. La actual dinámica, compuesta por crisis de la deuda soberana y fragilidad del sector bancario está deteriorando las hojas de balance, tanto de los Gobiernos como de los bancos comerciales. La austeridad fiscal como respuesta está exacerbando la desaceleración económica, creando efectos adversos sobre el mismo objetivo de consolidación fiscal y elevando los ratios de deuda, y por lo tanto generando nuevos recortes presupuestarios”.
Respecto de los países en desarrollo, el informe de las Naciones Unidas no percibe una necesidad de ajuste recesivo. Por el contrario, estima que esos países dependerán más que en el pasado de sus propios mercados internos y regionales y del comercio Sur-Sur, y por consiguiente deben llevar a cabo políticas que expandan de manera sostenible esos mercados, incluyendo una mejor distribución del ingreso y la creación de empleo de buena calidad. Sí será importante favorecer una estructura del gasto que asegure una expansión simultánea de las capacidades de producción y de la demanda agregada.
El informe de las Naciones Unidas no subestima la importancia de las reformas estructurales pero, en primer lugar, no considera que éstas puedan reemplazar una política de estímulo de la actividad; y sobre todo, propone reformas radicalmente diferentes a las propugnadas por el Banco Mundial (entre otros), ya que buscan resguardar los ingresos de los sectores afectados por la crisis, reformar el sistema financiero para ponerlo al servicio de la economía real y estimular la aplicación de modos de producción y consumo respetuosos del medio ambiente.
Este documento es importante porque expresa una posición opuesta a la del FMI y BM, que están manejando con criterio neoliberal a la crisis financiera internacional. Está sostenido además por un modelo macroeconómico global, que se basa en supuestos diferentes de los adoptados por el modelo elaborado por el Banco Mundial.
Para evaluar quién tiene razón, basta con ver los resultados económicos, sociales y políticos. Comprobamos así una vez más que no hay nada más práctico que una teoría correcta.

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sábado, 17 de noviembre de 2012

En el Banco Mundial tildan el crecimiento argentino de "impresionante", por INFOnews del 16-11-12






Jamele Rigolini, del departamento América Latina del Banco Mundial, señaló que desde 2003, Argentina observó una recuperación económica "impresionante", que se reflejó en una "suba de la clase media" en relación al promedio regional.

Por:
INFOnews

En declaraciones a Radio Universidad, de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), el economista señaló que "desde el 2003, Argentina observó una recuperación económica muy impresionante".
"La subida dramática de la clase media -añadió-, se debe en parte a la recuperación económica. Pero incluso sin considerar la caída por la crisis del 2001, Argentina desde el 2000 hasta el 2009 ha reflejado una suba de la clase media en corriente con el promedio regional".
Rigolini es el autor del informe publicado la semana pasada que destaca el crecimiento de la clase media en el continente, y dado a conocer por el presidente del BM, Jim Yong Kim, y el economista jefe para América Latina, Augusto de la Torre.
En el mismo sostiene que en Argentina el número de habitantes comprendidos dentro de la clase media aumentó entre 2003 y 2009, de 9,3 millones a 18,6 millones, cifra que equivale al 25 por ciento de la población total del país.
Rigolini precisó que desde el año 2003 se vio una "dramática disminución de la pobreza y un aumento fuerte de la clase media en todo el continente".
Desde Estados Unidos, Rigolini señaló que toman como parámetro de clase media a las personas que ya no son vulnerables a caer nuevamente en la pobreza.
Afirmó que cada ciencia social tiene una definición de clase media, pero para poder comparar la clase media entre países, se elabora una definición económica.
"Definimos un hogar de clase media como un hogar que gana entre 10 y 50 dólares por persona, por día. Existen cuatro clases: pobres (4 dólares o menos, por día), vulnerables (entre 4 y 10), clase media (entre 10 y 50), y los ricos (50 o más)", precisó el especialista.
Esta definición se complementa luego con otros aspectos referidos a la educación, trabajo formal y participación laboral de las mujeres, entre otros aspectos.
"Lo que vemos es que en América Latina, más o menos un tercio de la población integra la clase media. Ahora en Argentina, la proporción de clase media es mucho más elevada porque es uno de los países más ricos de América Latina", sostuvo Rigolini.
El funcionario del BM esclareció que la recuperación económica a partir del 2003 y la caída de la inequidad en el país contribuyeron al aumento de la clase media.
"En la región, algunas políticas públicas ayudaron mucho, como el aumento de la inversión en Educación que bajó la desigualdad en el mercado laboral" y "las políticas sociales ayudaron mucho a los pobres y vulnerables, quienes son generalmente los destinatarios de dichas medidas", afirmó el economista.
Según indicó Rigolini, en la región, Argentina, Uruguay y Chile son los que han experimentado un importante crecimiento y adonde la clase media empieza a ser "muy significativa".
"A largo plazo, todos los países emergentes están sufriendo una dramática subida de su clase media. Es un efecto que observamos en China, en India, en Rusia. Es algo increíble que observamos en la última década. En este sentido, creo que el país más impresionante es China, donde en pocos años se triplicó la clase media", indicó.


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jueves, 12 de abril de 2012

De quién es el Banco Mundial?, por Joseph E. Stiglitz (para “Iniciativa”, abril 2012)



NUEVA YORK – La selección por el Presidente de los Estados Unidos de Jim Yong Kim para la presidencia del Banco Mundial ha recibido buena acogida y con razón, en vista, sobre todo, de algunos de los otros nombres que se barajaban. Con Kim, profesor de Salud Pública que ahora es Presidente de la Universidad de Dartmouth y anteriormente dirigió el departamento de VIH/SIDA de la Organización Mundial de la Salud, los Estados Unidos han propuesto a un buen candidato, pero su nacionalidad y el país que lo seleccione –ya sea pequeño y pobre o grande y rico– no debe desempeñar papel alguno en la decisión sobre quién obtendrá el cargo.

Los once directores ejecutivos del Banco Mundial de países en desarrollo y en ascenso han propuesto dos candidatos excelentes, Ngozi Okonjo-Iweala, de Nigeria, y José Antonio Ocampo, de Colombia. Yo he trabajado estrechamente con lo dos. Son de primera categoría, han sido ministros de múltiples carteras, han desempeñado admirablemente cargos de dirección en organizaciones multilaterales y tienen las aptitudes diplomáticas y la competencia profesional para llevar a cabo una labor excelente. Entienden las finanzas y la economía, los asuntos básicos del Banco Mundial, y tienen una red de relaciones para intensificar la eficacia del Banco.

Okonjo-Iweala aporta el conocimiento de la institución desde dentro. Ocampo, como Kim, aporta las ventajas y desventajas de ser alguien de fuera, pero Ocampo, profesor distinguido en la Universidad de Columbia, conoce muy bien el Banco Mundial. Anteriormente ha sido no sólo ministro de Economía y Hacienda, sino también de Agricultura, competencia de importancia decisiva, en vista de que la inmensa mayoría de los pobres de los países en desarrollo dependen de la agricultura. También aporta credenciales medioambientales impresionantes, otro de los asuntos fundamentales para el Banco.

Tanto Okonjo-Iweala como Ocampo entienden el papel de las instituciones financieras internacionales para brindar bienes públicos mundiales. Durante todas sus carreras, sus corazones y sus inteligencias han estado entregadas al desarrollo y a cumplir la misión del Banco Mundial de eliminar la pobreza. Han puesto el listón muy alto para cualquier candidato americano.

Hay mucho en juego. Casi dos mil millones de personas siguen en la pobreza en el mundo en desarrollo y, si bien el Banco Mundial no puede resolver ese problema por sí solo, desempeña un papel destacado al respecto. Pese a su nombre, el Banco es primordialmente una institución internacional de desarrollo. La especialidad de Kim, la salud pública, es decisiva y el Banco lleva mucho tiempo apoyando iniciativas innovadoras en ese sector, pero la salud es sólo una pequeña parte de la “cartera” del Banco y habitualmente trabaja en ese sector con asociados que aportan sus conocimientos técnicos de medicina.

Según rumores que corren, es probable que los EE.UU. insistan en mantener el perverso proceso de selección por el que son ellos quienes eligen al Presidente del Banco Mundial, simplemente porque en este año electoral los oponentes de Obama pondrían el grito en el cielo por la pérdida de control de la capacidad de elegir como una señal de debilidad y es más importante para los EE.UU. conservar ese control y no que lo obtengan países en desarrollo y en ascenso.

De hecho, los mercados en ascenso más potentes saben vivir dentro del sistema actual y pueden utilizarlo para su provecho. En realidad, obtendrán un pagaré que canjear por algo más importante. Dada la Realpolitik del momento, no es probable que luchen por la presidencia; muy bien puede ser que los Estados Unidos se impongan, pero, ¿a qué precio?

Si los Estados Unidos siguen insistiendo en controlar el proceso de selección, el propio Banco es el que padecerá las consecuencias. Durante años, la eficacia del Banco estuvo comprometida, porque se lo consideraba en parte un instrumento de los gobiernos occidentales y los sectores financieros y empresariales de sus países. Resulta irónico que incluso los intereses a largo plazo de los Estados Unidos se verían beneficiados por un compromiso –no sólo con palabras, sino también con hechos– con un sistema basado en el mérito y el buen gobierno.

Un supuesto logro del G-20 fue un acuerdo para reformar el gobierno de las instituciones financieras internacionales y, muy en particular, la forma de seleccionar a sus dirigentes. Como los conocimientos especializados sobre el desarrollo en general se encuentran en los países en desarrollo y en ascenso –al fin y al cabo, ellos viven el desarrollo–, parece natural que el jefe del Banco Mundial proceda de uno de ellos. Mantener una camarilla entre países desarrollados gracias a la cual los EE.UU. nombran al Presidente del Banco Mundial y Europa elige al jefe del Fondo Monetario Internacional, parece particularmente anacrónico y desconcertante actualmente, cuando el Banco y el Fondo están recurriendo a los países con mercados en ascenso en busca de fondos.

Si bien los EE.UU., la comunidad internacional y el propio Banco insisten repetidas veces en la importancia del buen gobierno, un procedimiento de selección que de facto deja el nombramiento en manos del Presidente de los EE.UU. lo convierte en una farsa.

Okonjo-Iweala lo expresó rotundamente en una entrevista concedida a The Financial Times: lo que está en juego es una cuestión de hipocresía. Se está poniendo a prueba la integridad de los países industriales avanzados, que tienen una mayoría de los votos en el Banco Mundial.

Publicación original en inglés :

http://www.project-syndicate.org/commentary/whose-world-bank-/spanish/

Publicado en castellano en :

http://espacioiniciativa.com.ar/?p=7169