ÁLBUM DE IMAGENES DE "MIRANDO HACIA ADENTRO"

Todas las imágenes originales producidas por "Mirando hacia adentro" han sido publicadas en un blog satélite llamado "Mirando hacia adentro. Álbum de imágenes".

DEUDA EXTERNA ARGENTINA ON LINE

La página norteamericana "usdebtclock.org" informa segundo a segundo la evolución de las deudas de los países. Vea online y en directo el REENDEUDAMIENTO ARGENTINO presionando AQUÍ.

Translate

Mostrando entradas con la etiqueta Chalecos Amarillos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Chalecos Amarillos. Mostrar todas las entradas

domingo, 6 de enero de 2019

Los chalecos amarillos volvieron a las calles de París, por "Página 12" del 05-01-19)

Un chaleco amarillo en la marcha de hoy en Toulouse. 
Imagen: AFP

Octavo sábado de movilización en Francia

París volvió a ser escenario de disturbios entre el movimiento de los chalecos amarillos y efectivos policiales, en el octavo fin de semana de marchas en Francia. La zona del Ayuntamiento y los alrededores de la sede de la agencia de noticias AFP, fueron los lugares donde hubo altercados, que también se replicaron frente a la Prefectura de Policía, junto al río Sena. Los hechos no fueron tan graves como los de las marchas anteriores, con una menor afluencia de participantes.

Se calcula que marcharon 12 mil personas, contra 25 mil de la última movilización. El gobierno de Emmanuel Macron denuncia que hay una “insurrección” detrás del movimiento, surgido hace dos meses para rechazar el aumento en los combustibles, una medida que el presidente debió retrotraer.

La marcha de hoy comenzó junto al Arco de Triunfo, donde con un megáfono había gente con una consigna: la renuncia de Macron. París no fue el único lugar donde se marchó. También hubo movilizaciones en otros puntos del país, como Lyon, Toulouse y Rouen.

Los incidentes fueron contenidos por las fuerzas de seguridad, que bloquearon todo acceso de los manifestantes al Parlamento. El ministro del Interior, Christophe Castaner, llamó a "todos a la responsabilidad y al respeto de la ley" mientras seguía los hechos en una reunión con los jefes de las fuerzas de seguridad. El ministerio del Interior movilizó a unos 4 mil efectivos para garantizar el orden.

“Marcharemos aquí todos los sábados”, proclamó Sophie, una manifestante, por un megáfono. “Nos aseguraremos de que los ciudadanos recuperen el poder. Queremos estados-generales organizados por el pueblo y para el pueblo”, agregó.

Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/166480-los-chalecos-amarillos-volvieron-a-las-calles-de-paris

jueves, 3 de enero de 2019

ESTAMOS HARTOS DE TARIFAZOS, por Ciudadanos Indignados





RUIDAZO  

ESTAMOS HARTOS DE TARIFAZOS

Hacete ver este viernes 4 de Enero a las 20 hs en todas las esquinas del país. Dile:

1. *NO al Mega aumento de Tarifas:
Luz, Gas, agua, boleto de transporte, nafta, etc.

2.*NO al *cierre de escuelas nocturnas, profesorados y hospitales.
3. *NO a la corrupción del color político que sea.
4.*NO a endeudarnos.
5.*NO a negociado$ inmobiliarios y privatizaciones.

NO LO VAMOS A PERMITIR MÁS                  
Juntos hagamos escuchar nuestro NO !

Sumate con un chaleco amarillo o una prenda amarilla.

Convocamos Ciudadanos indignados

Comuna 1
Parque Lezama (Brasil y Defensa)

Comuna 2
Av. Córdoba y Pueyrredón

Comuna 3
Av. Belgrano y Jujuy
Plaza Miserere (Av. Pueyrredón y Av. Rivadavia)

Comuna 4
La Boca: En 5 esquinas (Av. Benito Pérez Galdós y Av. Alte. Brown)
Parque Patricios (La Rioja y Av. Caseros)

Comuna 5
Almagro: Av. Corrientes y Medrano
Boedo: Boedo y Av. San Juan.

Comuna 6
Acoyte y Rivadavia
Monumento al Cid Campeador: Av. San Martin y Av. Gaona

Comuna 7
Plaza Pueyrredón (Flores) (Rivadavia y Artigas)
Parque Chacabuco (Av. Asamblea y Emilio Mitre)

Comuna 8
Lisandro de la Torre y Avenida de los Corrales
Chilavert y Guaminí
Murguiondo y Delfín Gallo

Comuna 9
Av. Directorio y Lacarra.
Av. Rivadavia y Carhue.

Comuna 10
Av. Lope de Vega y Av. Francisco Beiro
Av. Lope de Vega y Av. Álvarez Jonte.
Lacarra y Av. Rivadavia

Comuna 11
Plaza Dr. Sáenz Peña (Juan B. Justo y Boyaca)
Av. Lope De Vega y Nogoya

Comuna 12
Saavedra: Av. Balbín y Av. Goyeneche
Villa Urquiza: Monroe y Triunvirato. 
Villa Pueyrredón: Mosconi y Artigas.

Comuna 13
Av. Cabildo y Juramento
Federico Lacroze y A. Thomas

Comuna 14
Av. Santa Fe y Av. Scalabrini Ortiz.
Av. Santa Fe y Coronel Díaz.
Av. Santa Fe y Av. Juan B. Justo.
Av. Córdoba y Av. Scalabrini Ortiz

Comuna 15
Av. de los Incas y Triunvirato.
Av. Corrientes y Ángel Gallardo.
Av. Corrientes y Av. Scalabrini Ortiz.
Av. Corrientes y Dorrego
Av. San Martin Av. y Av. Juan B. Justo.
Av. Federico Lacroze y Av. Forest.




CONVOCATORIA QUE CIRCULA POR LAS REDES SOCIALES


domingo, 23 de diciembre de 2018

Los chalecos amarillos de nuevo en las calles, por "Página 12" del 22-12-18

Imagen: EFE

Sexto sábado consecutivo de protestas

Cientos de "chalecos amarillos", el movimiento que ha puesto en jaque al gobierno francés y que denuncia el deterioro de las condiciones de vida en ese país, se presentaron hoy de sorpresa en el centro de París, donde fueron bloqueados por fuerzas policiales cerca de la plaza de la Madeleine, en las inmediaciones del palacio presidencial del Elíseo en París.

Pese a que los manifestantes habían anunciado para hoy una gran marcha en Versalles (oeste de París), la concentración de esta mañana fue junto al Sagrado Corazón, en el barrio de Montmartre (norte de la Ciudad), a modo de maniobra de despiste. Luego, marcharon por las calles hasta desembocar en los aledaños del Elíseo. Esta nueva estrategia de los "chalecos amarillos" descolocó a la policía, que tuvo que recalcular y desplegarse para acordonar la marcha.

En el resto del país, esta sexta jornada de movilizaciones registró bloqueos en los carriles de vehículos pesados cerca de la frontera española de la Junquera. En otros puntos de Francia, como en Saint-Étienne (sureste), se realizaron acciones de protestas en las rotondas, sin que se registren hasta ahora detenidos entre los manifestantes.

Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/163949-los-chalecos-amarillos-de-nuevo-en-las-calles

domingo, 16 de diciembre de 2018

Chalecos amarillos, por Atilio A. Boron (por "Página 12" del 14-12-18)

Imagen: AFP

14 de diciembre de 2018

Alemania y Japón tienen el dudoso honor de ser dos países en los que jamás triunfó una revolución. No por casualidad fueron también los que, precisamente a causa de ello, dieron nacimiento a regímenes tan oprobiosos como el nazismo y el militarismo fascista japonés. Por contraposición la historia francesa está signada por recurrentes revoluciones y levantamientos populares. Aparte de la Gran Revolución de 1789 hubo estallidos revolucionarios en 1830, otro mucho más vigoroso en 1848 y la gloriosa Comuna de París de 1871, el primer gobierno de la clase obrera en la historia universal. Luego de su sangriento aplastamiento pareció que la rebeldía del pueblo francés se había apagado para siempre. Pero no fue así. Reapareció en la heroica  resistencia a la ocupación alemana durante la Segunda Guerra Mundial y luego, con una fuerza arrolladora, en el Mayo francés de 1968.

¿Es esto lo único que hace de Francia un país tan peculiar? No. Más importante que este incesante fermento insurreccional que históricamente distingue a las capas populares francesas es que sus luchas resuenan como ninguna otra en la escena mundial. Ya lo había advertido Karl Marx en 1848 cuando, observando la revolución en Francia, dijera que “el canto del gallo galo despertará una vez más a Europa”. Y la despertó, aunque esos sueños fueron aplastados a sangre y fuego. Miremos la historia: la Revolución Francesa retumbó en Europa y América, con fuerza atronadora; la Comuna se convirtió en una fuente de inspiración para el movimiento obrero mundial, sus enseñanzas reverberando inclusive en algunos rincones apartados de Asia. El Mayo francés se reproduciría, con las lógicas características nacionales, por todo el mundo. En otras palabras: Francia tiene esa única capacidad de convertir lo suyo en un acontecimiento histórico-universal, como gustaba decir a Hegel. Y esa es, precisamente, la inimitable peculiaridad de lo francés. 

La rebelión de los “chalecos amarillos” que comenzó hace pocas semanas cuando dos camioneros y la dueña de un pequeño comercio –desconocidas entre sí y habitando en distintos lugares del interior de Francia– lanzaron a través de las redes sociales una convocatoria a protestar en las rotondas de entrada de sus pequeñas ciudades por el aumento del precio del combustible. A los pocos días una de ellas tenía casi un millón de seguidores en su cuenta de Facebook. Luego vino la convocatoria del 17 de Noviembre en París y, a partir de allí, la protesta adquiriría una dimensión fenomenal que puso al gobierno de Macron entre la espada y la pared. Lo que no habían podido hacer en tres meses los sindicatos del ferrocarril lo lograron los “chalecos amarillos” en pocas semanas. Y la cosa sigue, y el “contagio” del virus rebelde que llega desde Francia ya se vislumbra más allá de sus fronteras. Se ha insinuado en Bélgica, Holanda y ahora en Polonia, con ocasión de la Cumbre del Clima en Katowice. En Egipto el régimen de Al Sisi prohibió la venta de chalecos amarillos en todo el país como una medida precautoria para evitar que el ejemplo francés cunda en su país. 

La revuelta, de final abierto, no es sólo por el precio del combustible. Es una protesta difusa pero generalizada y de composición social muy heterogénea contra la Francia de los ricos y que en cuya abigarrada agenda de reivindicaciones se perciben los contornos de un programa no sólo pos sino claramente anti-neoliberal. Pero hay también otros contenidos que remiten a una cosmovisión más tradicional de una  Francia blanca, cristiana y nacionalista. Ese heteróclito conjunto de reivindicaciones, inorgánicamente expresadas, alberga demandas múltiples y contradictorias aspiraciones producto de una súbita e inesperada eclosión de activismo espontaneísta, carente de dirección política. Esto es un grave problema porque toda esa enorme energía social liberada en las calles de Francia podría tanto dar lugar a conquistas revolucionarias como naufragar en un remate reaccionario. Sin embargo, más allá de la incertidumbre sobre el curso futuro de la movilización popular y la inevitable complejidad ideológica presente en todos los grandes movimientos espontáneos de masas no caben dudas de que su sola existencia ha socavado la continuidad de la hegemonía neoliberal en Francia y la estabilidad del gobierno de Emmanuel Macron. 

Y en un mundo de superpoblado de esperpentos como los Trumps y los Bolsonaros, los Macris y los Macrones todo esto es una buena noticia porque el “canto del gallo galo” bien podría despertar la rebeldía dormida –o premeditadamente anestesiada– de los pueblos dentro y fuera de Europa y convertirse en la chispa que incendie la reseca llanura en que las políticas neoliberales han convertido a nuestras sociedades, víctimas de un silencioso pero mortífero holocausto social de inéditas proporciones. No es la primera vez que los franceses desempeñan esa función de vanguardia en la escena universal y su ardorosa lucha podría convertirse, sobre todo en los suburbios del imperio, en el disparador de una oleada de levantamientos populares –como ocurriera principalmente con la Revolución Francesa y el Mayo de 1968– en contra de un sistema, el capitalismo, y una política, el neoliberalismo, cuyos nefastos resultados son harto conocidos. No sabemos si tal cosa habrá de ocurrir, si el temido “contagio” finalmente se producirá, pero los indicios del generalizado repudio a gobiernos que sólo enriquecen a los ricos y expolian a los pobres son inocultables en todo el mundo. No habrá que esperar mucho tiempo pues pronto la historia dictará su inapelable veredicto. 

Más allá de sus efectos globales la brisa que viene de Francia es oportuna y estimulante en momentos en que tantos intelectuales y publicistas de Latinoamérica, Europa y Estados Unidos se regodean hablando del “fin del ciclo progresista” en Nuestra América, que supuestamente sería seguido por el comienzo de otro de signo “neoliberal” o conservador que sólo lo pronostican quienes quieren convencer a los pueblos que no hay alternativas de recambio y que es esto, el capitalismo, o el caos, ocultando con malicia que el capitalismo es el caos en su máxima expresión. Por eso los acontecimientos en Francia ofrecen un baño de sobriedad a tanta mentira que pretende pasar por  riguroso análisis económico o sociopolítico y nos demuestran que muchas veces la historia puede tomar un giro inesperado, y que lo que aparecía como un orden económico y político inmutable e inexpugnable se puede venir abajo en menos de lo que canta un gallo… francés.

Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/162029-chalecos-amarillos

miércoles, 12 de diciembre de 2018

¿Francia se está latinoamericanizando?, por Carlos Schmerkin (para NODAL del 12-12-18)


12 diciembre, 2018


Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Por Carlos Schmerkin*

El movimiento de los “chalecos amarillos” iniciado hace un mes revela una crisis profunda que se está gestando desde hace varios años en el país galo. Los piquetes instalados en las rotondas en innumerables ciudades francesas remiten a los métodos de lucha utilizados en Latinoamérica, particularmente en Argentina. Además de exigir una serie de reivindicaciones ligadas a la justicia social, los chalecos amarillos cuestionan el régimen de la Quinta República, proponiendo la democracia participativa y una reforma profunda de las instituciones a través de asambleas populares y referendos de iniciativa popular, entre tantas otras medidas.

El grito frecuente “que renuncie Macron” en las movilizaciones puede aparentarse al “que se vayan todos” en Argentina durante la crisis desatada en diciembre del 2001. Después de la declaración de Macron de 13 minutos este lunes 10 de diciembre ofreciendo migajas, el movimiento considera que, además de intervenir tardíamente, no responde a sus reclamos. En efecto, pareciera que el presidente es incapaz de medir el alcance y la profundidad del movimiento, una especie de autismo similar al de algunos presidentes latinoamericanos.

Si bien los “chalecos amarillos” se reclaman “apolíticos” en realidad plantean un cambio radical en la forma en que Francia debería ser gobernada. Este movimiento, compuesto por hombres y mujeres de bajos recursos cuyos ingresos apenas alcanzan a llegar a fin de mes (hay casi diez millones de franceses por debajo de la línea de pobreza) aparece a dieciocho meses de la elección de Emmanuel Macron. Vale la pena recordar que fue elegido en segunda vuelta contra Marine Le Pen con promesas de aplicar medidas “de derecha y de izquierda”.El balance de su política francamente neoliberal no deja lugar a dudas sobre su real orientación.

Según una encuesta reciente los jubilados, que padecen recortes importantes, representan un tercio de los más de cien mil “chalecos” movilizados. Ahora nueve sindicatos llaman a manifestar el próximo 18 de diciembre contra el congelamiento de las jubilaciones a imagen de los jubilados chilenos y brasileños que salieron masivamente a las calles en marzo del 2017.

Gran cantidad de analistas intentan definir este movimiento apelando a ejemplos históricos, la mayoría comparando los chalecos amarillos a los Comuneros y a la Revolución de 1789, de 1848,

incluso al mayo francés de 1968. Algunos incluso dan como ejemplo a la crisis de diciembre del 2001 en Argentina: “los días 19 y 20 de diciembre de 2001 en Argentina también revelan lo que puede ser una “insurrección destituyente”. Sin canales apropiados de transmisión y sin líderes, el pueblo argentino, abrumado por la crisis económica que había durado desde 1998, exigió “que se vayan todos”. El presidente Fernando de la Rúa tuvo que renunciar. ¿Que valió su “estado de sitio” contra el poder soberano?  (Thomas Branthome, historiador, revista Regards del 5/12)

Rebelión popular, insurrección destituyente, democracia insurgente son algunas de las definiciones que se buscan.  Pero todos los analistas concuerdan en que estamos viviendo un momento histórico en Francia ya que 64% de la población sigue declarándose solidaria del movimiento, aun después de la declaración televisiva de Macron. La adhesión de los estudiantes secundarios (más de 450 colegios movilizados) es un factor de preocupación suplementario para el presidente. Las imágenes de 150 estudiantes en el pueblo de Mantes-la-Jolie, arrodillados bajo la amenaza de la policía, causaron estupor, incluso entre los miembros del gobierno.

Cabe preguntarse como seguirá o terminará este movimiento, si los chalecos amarillos se convertirán en partido político, si participarán en las próximas elecciones europeas de 2019 o sí incidirán en la recomposición de los partidos, sean de izquierda o de derecha en Francia.

¿Será una alternativa “latinoamericana” como Andrés Manuel Lopez Obrador o Jair Bolsonaro?

Todo es posible.

(*) Miembro fundador de ACAF (Asamblea de Ciudadanos Argentinos en Francia) y bloguero en Mediapart

Publicado en:
https://www.nodal.am/2018/12/francia-se-esta-latinoamericanizando-por-carlos-schmerkin-especial-para-nodal/

lunes, 10 de diciembre de 2018

Sindicato de la policía francesa declara una huelga indefinida, por "Sputniknews" del 07-12-18



© REUTERS / Christian Hartmann
EUROPA


PARÍS (Sputnik) — 

El sindicato de policía francesa Vigi declaró una huelga indefinida que comenzará el 8 de diciembre, el día para el que están programadas las próximas protestas de los partidarios del movimiento de 'chalecos amarillos', declaró a Sputnik el secretario general del sindicato, Alexandre Langlois.
"Caminaremos en columnas con nuestros carteles para demostrar nuestro apoyo a la exigencia de aumentar el poder adquisitivo", destacó el secretario general.

Subrayó que los policías franceses "no van a unirse a los 'chalecos amarillos', pero quieren apoyarles".


"Muchos policías son tratados como animales, trabajan sin descanso", reveló el secretario.
Según Langlois, el sindicato llama a los policías a "no cometer un acto irreparable" y a darse de baja si están al borde del agotamiento emocional.

El secretario general dijo que "es difícil imaginar lo que sucederá" del 8 de diciembre, al suponer que "para mantener el orden se enviarán personas sin la formación adecuada".

"El mantenimiento del orden en París se realizó de manera muy mala", señaló Langlois, comentando las protestas previas a gran escala realizadas en la capital francesa.

Las protestas de los 'chalecos amarillos' en Francia —llamados así porque los activistas visten prendas de alta visibilidad en carretera— comenzaron el 17 de noviembre como manifestaciones contra el alza en el precio de los combustibles, pero rápidamente se extendieron a otros temas como los nuevos impuestos y la disminución del poder de compra.


Según el Gobierno francés, desde su inicio las protestas han dejado cuatro muertos y varios centenares de heridos.

El pasado 4 de diciembre, el primer ministro, Edouard Philippe, anunció la suspensión de la subida de las tasas sobre los carburantes, que debía aplicarse a partir del 1 de enero de 2019, por un plazo de seis meses, además, aseguró que las tarifas de electricidad y gas tampoco aumentarán durante el invierno próximo.

Al día siguiente, el ministro de Transición Ecológica, Francois de Rugy, declaró que el incremento de los impuestos queda anulado para todo el año 2019.

Publicado en:
https://mundo.sputniknews.com/europa/201812071083996049-huelga-de-policias-en-francia/

domingo, 9 de diciembre de 2018

Francia en su laberinto: la manifestaciones de Francia que tienen en crisis al gobierno Macron, por Pedro Brieger (para "CNN en Español" del 07-12-18)


El gobierno francés, que minimizó la protesta hasta que le estalló en el corazón de París, se encuentra con que no sabe con quién hablar y mira atónito cómo la revuelta crece día a día.

Por CNN en Español
7 diciembre, 2018 

Nota del Editor: Pedro Brieger es un periodista y sociólogo argentino, autor de más de siete libros y colaborador en publicaciones sobre temas internacionales. Actualmente se desempeña como director de NODAL, un portal dedicado exclusivamente a las noticias de América Latina y el Caribe. Colaboró con diferentes medios argentinos como Clarín, El Cronista, La Nación, Página/12, Perfil y para revistas como Noticias, Somos, Le Monde Diplomatique y Panorama. A lo largo de su trayectoria Brieger ganó importantes premios por su labor informativa en la radio y televisión de Argentina.

(CNN en Español) - 

El mundo mira atónito cómo una protesta que comenzó por Facebook en Francia se ha convertido en una verdadera revuelta que ha obligado al presidente Emmanuel Macron a suspender el impuesto a los carburantes, que debía aplicarse desde el 1 de enero de 2019 y que, hasta hace pocos días, insistía en aplicar.


La sociedad francesa todavía no logra asimilar la magnitud y extensión de esta protesta social que surgió sorpresivamente, por fuera de las representaciones tradicionales de los partidos políticos y los sindicatos.

Si bien cada situación es diferente, no es casual que para comprender lo que sucede en Francia tantos analistas tomen como referencia a las “primaveras árabes” de 2011, o el llamado movimiento de los indignados del mismo año en España. Y también aparecen las menciones a la revuelta del 19 y 20 de diciembre de 2001 en Argentina, conocida por la consigna “que se vayan todos”, que terminó con la renuncia del entonces presidente Fernando de la Rúa.



Todas estas revueltas están emparentadas por dos características centrales. Por un lado, nadie las anticipó. Por el otro, su falta de organización centralizada, sin liderazgos en los cánones tradicionales y conocidos. Por ende son movimientos impredecibles.

Salvo en el caso argentino, en los otros las redes sociales desempeñaron un rol central de difusión y como elemento aglutinador. Ahora, en Francia, de las redes surgen nuevos líderes “naturales” que numerosos medios de comunicación se apresuran a destacar por su propia necesidad de encontrar interlocutores “válidos” que puedan aclarar cuáles son los objetivos de estos movimientos. Es así como ese país algunos de los “líderes” son simplemente quienes impulsaron la protestas desde sus propias cuentas de Facebook, en un país con más de 30 millones de usuarios de esta red social. Pero así como aparecieron de la noche a la mañana también pueden desaparecer.


Si se mira con atención, lo que comenzó con una reivindicación puntual fue la chispa que encendió un descontento acumulado por años de políticas de ajuste y recortes que favorecen a los más ricos. Las múltiples reivindicaciones sociales que aparecen en toda Francia llevan a que ya no se hable solamente de protesta sino de “insurrección” o “crisis de régimen”, una frase de una fuerza descomunal en la memoria colectiva de un país que conoció la gran revolución de 1789, que acabó con la monarquía, el conocido “antiguo régimen”.

El gobierno francés, que minimizó la protesta hasta que le estalló en el corazón de París, se encuentra con que no sabe con quién hablar y mira atónito cómo la revuelta crece día a día. Cada región elige la forma de manifestarse y sus representantes pueden ser una vendedora de cosméticos, un jardinero o un peluquero que trabajan por cuenta propia, y que hablan por sí mismos y por un colectivo organizado desorganizadamente y con numerosas contradicciones. Los une un chaleco amarillo convertido en símbolo de apropiacion del espacio público de manera colectiva.

Para el gobierno esta representación atípica es un problema real, pero también una excusa para decir que no sabe con quién negociar mientras exigen que digan lo que quieren, como si fueran un partido político o un sindicato con reivindicaciones claras y puntuales.


El enojo acumulado por años ya no tiene diques de contención por la fractura entre el pueblo y quienes dicen representarlos, y que no parecen entenderlos.

Hace dos años el presidente Macron publicó el libro “Revolution”. Allí las clases populares prácticamente no son mencionadas. Ahora aparecieron y le dijeron “aquí estamos”.

Publicado en:
https://cnnespanol.cnn.com/2018/12/07/francia-en-su-laberinto-la-manifestaciones-de-francia-que-tienen-en-crisis-al-gobierno-macron/amp/?__twitter_impression=true

El hartazgo vuelve a sacar a la calle a los ‘chalecos amarillos’ en toda Francia, por Silvia Ayuso (para "El País" del 08-12-18)

CHALECOS AMARILLOS 

Al menos 125.000 personas se manifiestan en el país. La policía aumenta la presión con más de 1.700 detenciones
  

París  8 DIC 2018 

El intenso despliegue policial no impidió que miles de chalecos amarillos volvieran a salir el sábado a las calles de París y de otras ciudades francesas para expresar su “hartazgo” ante un gobierno que, afirman, está “desconectado” de un “pueblo” que no hace más que ver cómo se degrada su nivel de vida. Aun así, el fuerte dispositivo de seguridad, con decenas de miles de agentes que no dudaron en usar gas lacrimógeno y realizar cientos de detenciones preventivas, evitó que se cumplieran los peores presagios: pese a numerosos incidentes y actos vandálicos, la capital no se convirtió en un nuevo campo de batalla, como hace una semana, y el Gobierno renovó su llamamiento al diálogo.
El saldo de la nueva jornada de protestas era, al caer la noche, de 125.000 manifestantes en toda Francia, de ellas 10.000 en París, anunció el ministro del Interior, Christophe Castaner. El responsable de la seguridad también se felicitó por un dispositivo policial que resultó en 1.723 personas detenidas en todo el país, de las cuales 1.220 fueron puestas bajo custodia en comisaría, según el último balance de la noche de Interior. La cifra de heridos llegó a los 264, 39 de ellos fuerzas del orden, aunque ninguno de gravedad.


“Estamos aquí para que nos oigan, la violencia no va a resolver nada, pero tienen que comprender que estamos hartos”, decía en los Campos Elíseos Angélique, una desempleada bretona. “Claro que no es una buena idea venir aquí hoy, porque ayuda a los alborotadores. Pero quedarse en casa ayuda a Macron”, resumía Marc, venido de la periferia de París y para quien el Gobierno está “ahogando al pueblo”. El problema de una Francia que “no llega a fin de mes” viene de lejos, reconocía, pero el presidente Emmanuel Macron “ha hecho reformas demasiado rápido” y sin tener en cuenta a un pueblo “que parece que no está a su altura”.


Las autoridades por su parte estaban obligadas a combinar el derecho a manifestarse, aunque muchas marchas no estuvieran autorizadas, con el imperativo de impedir un nuevo armagedón que les pusiera en evidencia. El despliegue de fuerza daba medida del reto: 89.000 agentes en todo el país, de ellos 8.000 en París, donde también rodaron una docena de vehículos blindados de la gendarmería y fueron retirados 2.000 elementos de mobiliario urbano suscetpibles de convertirse en armas o barricadas. También el alto número de detenciones, en su mayoría preventivas, mostraba la presión.

La mano dura no fue disuasión suficiente para los chalecos amarillos que viajaron desde todos los puntos de Francia hasta París. Como Antoine, un joven de Bergerac, en el centro, o Donat, de Alta Saboya, en la frontera con Suiza. Ambos coincidieron mientras avanzaban por un París barricado y donde habían cerrado museos, monumentos como la Torre Eiffel y teatros. Además del chaleco amarillo que portaban, les unía un sentimiento común: el ras le bol, el hartazgo, contra un gobierno y un presidente que, afirman, sigue sin escucharlos y “nos toma por idiotas”.


Lo que comenzó como una protesta organizada en las redes sociales en contra del alza prevista para enero del precio del carburante, se ha convertido en un movimiento nacional cuya lista de reclamaciones no para de crecer. El anuncio de que se suspenderá en 2019 la subida del carburante no aplacó los ánimos. Tampoco el encuentro, el viernes, del primer ministro, Édouard Philippe, con un grupo de “representantes” de los chalecos amarillos. Aun así, el jefe de Gobierno afirmó el sábado que “el tiempo del diálogo ha comenzado y debe continuar”.

El problema, reconocen los mismos chalecos, es que nadie parece ponerse de acuerdo sobre quién representa a un movimiento tan diverso y disperso geográfica y políticamente. En París marcharon personas de izquierdas como Marc, que votó a Macron para impedir que llegara al poder la ultraderechista Marine Le Pen, o Muriel, que reconocía abiertamente que votó y a la líder del ex Frente Nacional. “El pueblo es el representante. Macron conoce nuestras reivindicaciones: que bajen los impuestos, que paguen más los ricos y no los jubilados”, afirmaba esta jubilada de Val d’Oise, en las afueras de París. El anuncio de que el presidente volverá a hablar a comienzos de semana tampoco servía este sábado para calmar los ánimos. Angélique, la parada, lo tenía claro: “Macron va a tener que ser muy creíble, porque si no, volveremos otra vez a París, las veces que haga falta”. El país se encaminará, entonces, hacia un "acto V".



CONFLUENCIA DE MARCHAS

El amarillo de los chalecos se confundió el sábado con el verde de las reclamaciones de miles de franceses más cuando, en ciudades como París, convergieron las protestas sociales contra el Gobierno de Emmanuel Macron con las organizadas en todo el país a favor de la defensa del medioambiente. Numerosas asociaciones habían llamado a marchar este sábado en la capital y en otras ciudades francesas en momentos en que se celebra en Polonia la Conferencia de la ONU sobre el clima. Decenas de miles respondieron a la convocatoria. Solo en París marcharon 25.000, según los organizadores (17.000, de acuerdo con la policía, precisa la Agencia France Presse). La manifestación, celebrada en una ruta alternativa a la originalmente trazada debido a las protestas de los chalecos amarillos en toda la ciudad, algunos de los cuales se unieron después a la marcha ecologista, no registró incidentes porque había sido “declarada, organizada y autorizada”, celebró el ministro del Interior, Christophe Castaner.

“Chalecos amarillos, chalecos verdes, todos expresamos la misma cólera”, coreaban algunos manifestantes en París. Otras 7.000 personas salieron a protestar contra el cambio climático en Lyon, 3.500 en Montpellier y alrededor de 2.200 en Rennes, un éxito “en vista de la atmósfera de miedo de esta semana”, dijo a la emisora Europe 1 Pauline Boyer, portavoz de Alternatiba, una de las asociaciones que habían convocado la marcha.

Publicado en:
https://elpais.com/internacional/2018/12/08/actualidad/1544276084_890408.amp.html?__twitter_impression=true