Vicepresidenta en ejercicio. Vicepresidenta electa.
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ClaudioLaradio
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Este es un espacio de reflexión social, política Y cultural. TWITTER: @Mirandohadentro @adrianccorbella
"Ustedes (los argentinos) sí que están dando la batalla de frente contra el monopolio. No le tienen miedo y además piensan que es posible. Es muy importante que le tuerzan el brazo a Clarín. Sería un gran envión a todo el proceso de democratización de la comunicación que se vive en América Latina. Ya son un espejo donde mirarse, imagínense si logran rendirlo."Aquí suena lógico que un monopolio deba, en teoría, ceder la supremacía de sus licencias. Aunque lógico no quiere decir practicable. Es difícil, ya se sabe, conciliar la sabiduría de la academia con el barro de la historia. Y México, además, es un país muy complejo de explicar. Vive en ebullición. Fuera del DF (Distrito Federal), el poder narco hace estragos: controla Estados, municipios, policías y hasta bancos. Se calcula que hay un asesinato por hora. Desde la presidencia de Felipe Calderón, la estadística suma más de 100 mil. El monopolio del uso de la fuerza, en buena parte del territorio de los Estados Unidos de México lo tienen los cárteles. También, por desgracia, la posibilidad de ofrecerles un ingreso, pertenencia y hasta cultura musical a siete millones de jóvenes que no estudian ni trabajan. La izquierda social es muy fuerte y extendida –la escuela normal de Ayotzinapa, de la que eran los secundarios desaparecidos y asesinados, tiene sobre su frente carteles de Lenin, Marx y el Che Guevara, y las víctimas fueron secuestradas mientras viajaban a la marcha en el DF que se hace todos los 2 de octubre en conmemoración de la Masacre de Tlatelolco– y aún hoy los zapatistas derraman romanticismo revolucionario en el Estado de Chiapas y los municipios que gobiernan. Sin embargo, nada de todo eso converge en una organización política a escala nacional.

Cómo y por qué la dictadura se dejó embargar mil millones en Londres
En 1982, las autoridades del Banco Nación operaron secretamente en favor de los ingleses. La batalla perdida del gerente Cabral. La decisión de Economía: en plena guerra, darle dinero de las reservas al banco de un país que mantenía inmovilizados los fondos de la Argentina.
por C. O. y R. C. (1)
Que Alfredo Astiz se rindió en las Georgias, se sabe. Que el dictador Galtieri ahogaba en whisky sus culpas, también. Sin embargo, cuando se habla de la Guerra de Malvinas, el comportamiento del ala civil y económica de la dictadura genocida bordea el misterio, como si una verdadera zona de exclusión la blindara de los alcances de la investigación histórica. La desclasificación del Informe Rattenbach permite rastrear ahora algunos episodios vergonzosos en los que funcionarios del Banco Nación y del Ministerio de Economía se mostraron más preocupados por defender a los ahorristas ingleses que a las finanzas argentinas, en medio de una situación bélica, es decir, extrema.
Guillermo Cabral, entonces gerente de Cambios del Nación, declaró ante la Comisión Militar que investigaba las razones de la derrota al mando de Benjamín Rattenbach, el 21 de diciembre del ’82: “Lo que voy a decir, puede que guste o no, pero diría que hubo una indiferencia que podría calificarla como colaboración con el enemigo (…). Dentro de este mundo hay mucha gente ligada a intereses totalmente ajenos a la República Argentina. Para administrar una empresa hay que estar identificado con la empresa. El país es una empresa, para administrar al país hay que querer al país. Si yo no quiero a mi empresa, yo no voy a colaborar.”
Además de la autopsia a la lógica colaboracionista que animó a sus colegas, Cabral aportó detalles sobre el congelamiento de las cuentas en dólares que las Tres Armas tenían en la sucursal londinense del banco, apenas se desató la guerra: “El capitán de Navío Villegas, de la Comisión Naval, se comunica conmigo, el 31 de marzo, para sacar los fondos que las Fuerzas Armadas, entre ellas la Marina, tenían depositados en el banco. Me dijo que el conflicto era inminente. Calculaba que había alrededor de 120 millones de Marina, 50 de Aeronáutica y 30 de Ejército.” Cabral, mientras tragaba saliva por la noticia que le había dado Villegas, se comunicó con el presidente del Nación, Enrique Ruiz Guiñazú, y después llamó a Ovidio De Andrea, gerente en Londres, para ordenarle que retirara esos fondos “inmediatamente”, antes de que fueran confiscados. Hasta ahí, todo bien. Pero un día más tarde, la cosa empezó a cambiar. Según declaró el gerente de apellido heroico, ante la comisión: “El día primero recibí un llamado telefónico de Raúl Ibarra, subgerente general internacional del banco, que estaba en San Francisco, conjuntamente con el director nuestro, Santiago Giloteaux. Me preguntaron por qué estaba sacando los fondos de Londres. Les dije que la información que yo tenía era que era inminente el conflicto con Gran Bretaña.” Y tanto el director del Banco Nación, Giloteaux, como el responsable del área de Internacionales de la entidad, Ibarra, le dijeron que “en Estados Unidos no tenían ninguna información, que se desconocía el hecho de que la República Argentina pudiera entrar en conflicto con Gran Bretaña y, por lo tanto, ellos consideraban que los fondos no debían moverse. Les expresé que la información que tenía era directamente de las Fuerzas Armadas y que, si alguien tenía conocimiento de eso, forzosamente tenían que ser nuestras Fuerzas Armadas. Me dieron instrucciones de que no insistiera en sacar los fondos.” Cabral tuvo que obedecer: “Yo era subordinado jerárquico de los señores Ibarra y Giloteaux.” Conclusión: el Banco de Inglaterra inmovilizó los 180 millones de dólares de las Tres Armas y, además, los depósitos de todo el Banco Nación en el Reino Unido, por un valor de 940 millones de dólares. El gerente de apellido heroico no lo podía creer. Hubiera sido fácil evitarlo: “Se le pasa el dinero a un banco suizo, después se llegaba a un acuerdo con el banco suizo y este tenía estos fondos, entonces, los ingleses no podrían haber embargado, pero nos embargaron.”
Siempre se puede empeorar. El presidente del banco, Ruíz Guiñazú, lo llamó desde la Casa Rosada. Tenía enfrente a Leopoldo Galtieri: “Me preguntaba si los fondos ya habían salido de Londres. Le conté la interferencia que había tenido, que no podía asegurarle si los fondos habían salido o no (…) Entonces, me dio instrucciones precisas de que hablara nuevamente a Londres y sacara los fondos a toda costa. Y si el representante de las Fuerzas Armadas se oponía, que no se acatara su orden y se sacaran igual los fondos, para tratar de salvarlos.”
El gerente Cabral volvió a la carga. Habló con De Andrea, el titular de la sucursal londinense y le exigió que sacara la plata a cualquier lado. Eso fue el 2 de abril, alrededor de las 10 de la mañana. No hubo caso. No se pudo hacer nada. Allí quedaron 940 millones de dólares. La plana mayor del banco, al parecer exceptuando a Ruiz Guiñazú, se lo tomó con calma. A Cabral, que caminaba por las paredes, le diagnosticaron “histerismo de guerra”, porque con la mala experiencia londinense pidió anticiparse y retirar todos los fondos del Banco Nación en Nueva York, por si Estados Unidos traicionaba a la Argentina. Entonces lo invitaron a tomarse una licencia obligatoria. Una tarde lo llamaron para que hiciera un memorándum narrando los hechos, porque Galtieri estaba interesado. Le dijeron después que la SIDE estaba investigando. Le dijeron eso y nunca más le dijeron nada.
Fue ante la Comisión Rattenbach (CR) que Cabral pudo desquitarse: “Aquí hay una cosa muy importante: hay lucro cesante y pérdidas reales, porque al disponerse la congelación de 900 millones y pico de dólares, se restó disponibilidad al Banco y, entonces, el Banco Nación en un momento dado tenía que salir del mercado, ya que estábamos en conflicto, y el riesgo político aumentaba, vale decir, que los intereses y lo que nos podían prestar en el mercado era superior a lo normal. Entonces, hay pérdida y lucro cesante, de lo que alguien tendrá que responder. Supongamos que todos los días prestara 1000 dólares a una tasa promedio del 10 por ciento anual, habría que hacer un cálculo aproximado sobre 900 millones en lo que dura el conflicto. Nosotros ya comenzamos a disminuir nuestras reservas, a partir del 31 de marzo del año ’80, porque hubo que regular mercado. Hubo día en que yo regulaba mercado por 40 y orden del Banco Central y hubo un día en que largamos al mercado 326 millones de dólares para mantener la paridad del peso. Entonces, eso hizo que las reservas del país fueran mermando; entonces, el Banco de la Nación tenía problemas operativos, porque acá el riesgo político había aumentado.
CR: –¿No cumplieron su misión por negligencia o porque no creían que iba a haber tal conflicto?
Cabral: –Lo que voy a decir puede que no guste, pero diría que hubo una indiferencia, que podría calificarla como de colaboración con el enemigo. Había informaciones de que teníamos ya conflictos con la Comisión en Georgias desde el 19 de marzo. Además, dentro de este mundo hay mucha gente ligada a intereses totalmente ajenos a la República Argentina.
CR:–¿Cuáles son esas personas colaboracionistas?
–Santiago Gilotaux, uno de los directores del banco; Raúl Ibarra, subgerente general, y el presidente del Banco por tibio.
Los integrantes de la Comisión Militar tomaron en serio a Cabral y citaron al ministro de Economía, Roberto Alemann (ver aparte, declaración completa).
Alemann era la contracara del gerente de apellido heroico. Ninguna de sus medidas pareció influida por el “histerismo de guerra”, del que Gilotaux e Ibarra abjuraban. Por el contrario, lo suyo fue un canto a la paz, en posición de loto, que llevó tranquilidad y alivio, sobre todo al gobierno inglés: mientras Londres embargaba al Banco Nación, los bancos británicos en la Argentina operaban con normalidad garantizada, sin represalia alguna por el embargo de los casi 1000 millones de dólares. Es más, cuando fruto de la incertidumbre de la guerra, clientes particulares del Banco de Londres en Buenos Aires decidieron retirar sus depósitos de la entidad, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) salió a auxiliar sus carteras con dinero de las reservas de los argentinos, a través de redescuentos, como si la guerra no existiese.
Lo confesó el propio Alemann, interrogado por la Comisión Rattembach, aunque de inmediato aclaró que lo hizo porque no quería ver trabajadores bancarios despedidos: “El Banco de Londres perdió sus depósitos por decisión del público, no del gobierno. Perdió depósitos y recurrió al Banco Central, como le corresponde, para recibir redescuentos. Los recibió. Lo contrario hubiera sido mandar a la quiebra al Banco de Londres, con despido de centenares de personas.”
No fuera cosa que confundieran su generoso corazón con el alma gélida de un colaborador con el enemigo.<
La confesión de Alemann
CR: –¿Podría definir la situación económica de la Argentina, el día 2 de abril (de 1982)?
Alemann: –El país estaba, desde el punto de vista económico, saliendo de una profunda recesión cuyo momento más bajo estimo que habrá ocurrido en el tercer o cuarto trimestre del año ’81. En el primer trimestre del año ’82 se advertían leves síntomas de recuperación económica. Naturalmente el impacto del conflicto sobre la actividad económica, como consecuencia de la suba fuerte de los intereses, fue francamente recesivo. Se acentuó la recesión. Yo estaba en contacto, no diría diario, pero bastante periódico, con el teniente general Galtieri, informándolo sobre el frente financiero externo y el frente económico (…) siempre defendiendo las reservas monetarias para pagar armamento, eventualmente. A medida que el conflicto seguía y seguía y no se resolvía, esta situación iba cada vez más grave.
CR: –¿EL derecho del capital foráneo de mandar afuera sus utilidades o de repatriar sus capitales, lo dispone usted recién el 21 de abril?
A: –Así es.
CR: –La anulación de los certificados de importación no utilizados se dispuso 26 días después del día dos. Los pagos al exterior de los bancos, sin permiso del Banco Central, a los 27 días. La suspensión de importaciones de bienes suntuosos, inclusive automóviles, 30 días más tarde. El aumento de reembolsos, para tener más divisas, 33 días más tarde. ¿Todo esto no se podía haber hecho inmediatamente después del lunes 5, cuando usted cortó el mercado de cambios?
A: –No, parecía imprudente porque en ese momento se inició una negociación que fue la gestión de Haig y mientras se estaba negociando sobre el tema, como que de parte del gobierno, según nos informaba el señor presidente, en todo momento había disposición de llegar a un arreglo. De tal manera que, durante el mes de abril, nosotros actuamos siempre en relación a los acontecimientos previendo la posibilidad de una nueva normalización, en cuyo caso todas estas medidas hubieran causado nada más que una perturbación. Pero luego al final de abril estaba fracasado o no llegaba a ningún camino y en el mercado de cambios seguíamos sintiendo las tensiones; nos vimos obligados a adoptar medidas previsionales.
CR: –¿No creyó conveniente usted retirar inmediatamente los fondos nacionales de Inglaterra por lo menos?
A: –Nosotros sacamos todo lo que pudimos, el mismo viernes.
CR: –¿Se sacaron aproximadamente 400 o 500 millones de dólares? ¿Quedó bloqueada una cantidad mayor?
A: –Yo no recuerdo la cifra exactamente, pero los ingleses dijeron que ellos habían bloqueado 1450 millones de dólares, de residentes argentinos.
CR: –¿Cuánto tiempo tardó en ser trabado el Banco de Londres en su funcionamiento?
A: –Recibió un veedor enseguida.
CR: –¿Se trabó su funcionamiento?
Alemann: –El funcionamiento fue perfectamente normal. Nunca se le impidió trabajar. El Banco de Londres perdió sus depósitos por decisión del público, no del gobierno. Perdió depósitos y recurrió al Banco Central, como le corresponde, para recibir redescuentos. Los recibió.
CR: –¿Considera usted que puede ser aceptable para la opinión pública argentina, en una situación de conflicto, la medida de otorgarle redescuento al Banco de Londres, por la vía del Banco Central, cuando se produce la emigración de depósitos de aquel?
A: –Lo contrario hubiera sido mandar a la quiebra al Banco de Londres, con despido de centenares de personas y con ventaja no sé para quién.
CR: –En Inglaterra se podría haber producido una situación análoga.
A:–No es comparable la dimensión de la sucursal del Banco de la Nación en la economía inglesa, a la dimensión del Banco de Londres en la economía argentina.
CR: –¿Nuestra sucursal no tuvo ninguna traba en ese sentido?
A: –Sí, desde luego, tuvo las trabas propias de la imposibilidad de realizar pagos a la Argentina. Lógicamente, tuvo esas dificultadas pero superado el conflicto siguió adelante. El Banco de Londres tuvo las mismas trabas. Nosotros considerábamos que, mientras no hubiera una disposición legal de orden superior, el Banco de Londres, como el Barclays, el otro banco inglés más reciente y mucho más pequeño, eran parte de nuestro sistema y las reglas de este eran que en caso de necesidad de recursos a corto plazo el Banco Central se los proveía, y así lo hizo.
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NOTA DE MIRANDO HACIA ADENTRO :
(1) Cynthia Ottaviano y Roberto Caballero


En el diario La Nación, aún se expresa una parte minúscula pero influyente de la sociedad argentina.
El general Mitre lo concibió como una “tribuna de doctrina” (en lenguaje coloquial, un medio para bajar línea) de una élite que miraba al extranjero como único modelo de progreso. La irrupción del yrigoyenismo primero, y el peronismo después, convirtió a sus páginas en sábanas donde el sueño conservador se refugió hasta despertar absolutamente reaccionario, cuando las mayorías populares accedieron a los derechos más elementales de una democracia moderna.
Hoy en La Nación escribe Mariano Grondona, el censor del gobierno de Guido y redactor del comunicado 150. El otro columnista dominical es Joaquín Morales Solá, que también tuvo a su cargo la censura de la tira Clemente en el Clarín de la dictadura. La coherencia antidemocrática no es un valor, y así como no deja de ser coherencia, tampoco deja de ser antidemocrática, lo cual implica un disvalor.
El rechazo que provocó el amigable encuentro entre el general genocida Jorge Rafael Videla y el periodista Ricardo Angoso, reproducido por la revista española Cambio 16, se explica, entre otras cosas, porque 29 años después del retorno de la democracia, sus palabras sirvieron de fulminante regreso a la caverna; en fin, a los tiempos de la supresión de derechos y la cacería del otro por pensar distinto.
Más revulsiva se vuelve entonces la coincidencia ideológica de los editoriales del diario de Mitre en el siglo XXI con las expresiones del genocida preso. La similitud espanta porque habla de un horror pasado, pero también presente. Los párrafos podrían intercambiarse y no se notaría la diferencia. El suplemento que tienen en sus manos es prueba de ello. Los que se oponen a las políticas de Memoria, Verdad y Justicia de hoy son los mismos que avalaron las violaciones de los Derechos Humanos durante la última dictadura cívico-militar. Releyendo sus editoriales, comparándolas con la arenga tardía del dictador, se confirma que no sólo fueron cómplices de la masacre, sino partícipes necesarios en busca de beneficios económicos concretos: así se quedó La Nación con parte de Papel Prensa, y por eso Bartolomé Mitre, junto a Héctor Magnetto, Ceo de Clarín, están siendo investigados judicialmente por el despojo a los Graiver en el marco de una causa de lesa humanidad.
El 11 de febrero pasado, Videla le habló a su tropa leal desde Cambio 16: “Hoy hay que ganar la guerra política a través de los mensajes y los medios de comunicación y ésa es nuestra función: no quedarnos de brazos cruzados”.
Por más que La Nación intente guardar las formas bajo ropajes periodísticos, sus editoriales son fallidos freudianos permanentes, que por suerte nos recuerdan quiénes son, qué quieren y qué modelo de país defienden sus accionistas.
Son los mismos editoriales que el genocida preso lee cada mañana para inflarse el pecho de aire y pensar que no todo está perdido.
El dictador tiene quien le escriba.
Kirchnerismo, un gobierno totalitario
Videla:
“Un gobierno arbitrario, con espíritu totalitario, y que no se detiene ante nada y ante nadie, que ha perdido la vergüenza.”
La Nación:
“El país avanza hacia un régimen más autoritario, con un poder concentrado (...) es parte sustancial de ese cuadro una corrupción sistematizada. (...) El avance autoritario del Estado ha contado hasta ahora, en general, con el silencio de las víctimas. (...) La sociedad ha actuado como un protagonista paralizado.” (“De mal en peor”, 11-03-12).
Una oposición débil
Videla:
“No veo el actor, el líder. (...) La política se hace con hombres e ideas y ahora no los hay, ahora Argentina no los tiene. Hemos perdido una gran oportunidad en las últimas elecciones de sentar puntos de apoyo a una oposición sólida y que actuara responsablemente para cambiar el estado de cosas a la que me refería.”
La Nación:
“Nada de lo expuesto se explicaría de haber existido una oposición articulada y coherente y con más figuras dispuestas a la firme defensa de las instituciones y a correr menos detrás de la agenda gubernamental.” (“De mal en peor”, 11-03-12).
El miedo
Videla:
“Todo es miedo y temor y vivimos permanentemente bajo ese miedo. Y cuando una sociedad vive bajo el miedo no puede esperar que esté en una actitud de coraje para enfrentar un gobierno que de por sí no tiene reparos y no se detiene ante nada.”
La Nación:
“En los últimos años se ha ido construyendo en nuestro país, una creciente sensación de que es mejor callar lo que uno piensa, sobre todo si esto contraría las acciones del gobierno nacional (...) miedo a verter opiniones. Es por eso preciso desmitificar el clima de miedo e invitar a todos los sectores a actuar con coraje cívico, respondiendo a quienes bregan por la consolidación de un pensamiento único mediante atropellos autoritarios.” (“Vencer el miedo”, 13-03-12).
Las “dos partes”
Videla:
“El gobierno sólo reconoce a las víctimas de una de las partes, pero se les niega los derechos a las otras. Se reivindicó a los combatientes, también se trabajó en la reivindicación de los presos políticos, que somos nosotros, y ahora se trabaja en esta última reivindicación, en la de las víctimas del terrorismo. Al margen de los combatientes y muertos, y de los presos políticos que estamos pagando un servicio a la patria, faltaban las víctimas del terrorismo y hay ya gente que está trabajando en este asunto, en la búsqueda de esa reivindicación, aunque si bien es cierto que todavía no se ha tenido éxito en lograr ese justo y merecido reconocimiento a ese colectivo por el que usted pregunta. Es un trabajo en el que se lleva trabajando desde hace años, pero este gobierno se niega a reconocer sistemáticamente que existieran víctimas del otro lado, ya que si lo hiciera tendría que juzgar a los terroristas que produjeron aquellos hechos y actos que provocaron la existencia de víctimas.”
La Nación:
“Hay un extendido reclamo debido a la inequidad en la que se encuentran miles de ciudadanos que se convirtieron en víctimas del terrorismo y que no sólo no han sido indemnizados, sino que también han carecido de reconocimiento e incluso han sido rechazados. (...) La negación del Estado de reconocer estos derechos a estas personas constituye una violación masiva de derechos humanos que una democracia que se precie de tal no debe permitir (...) sumiéndolas en una doble victimización: primero la perpetrada por las organizaciones terroristas y ahora la que el Estado produce al negarles sus derechos. Como si esto fuera poco, además las discrimina al otorgar el pleno goce de los derechos y abultadas indemnizaciones a algunos de sus propios victimarios.” (“Discriminación entre víctimas”, 01-10-11).
La cantidad de desaparecidos
Videla:
“Hay una gran disparidad en las cifras que se ofrecen, como usted dice, lo cual le resta credibilidad a lo que se presenta o se intenta hacernos creer. No se puede pasar de un extremo a otro, es decir, de 32.000 que presentan algunos a 7.000 cifrado por otras comisiones. Creo que este asunto tiene mucho que ver con las compensaciones o el resarcimiento económico que se le dio a las víctimas, o a los supuestos desaparecidos (…) Este dato demuestra que asistimos a una clara manipulación en el asunto de los desaparecidos.”
La Nación:
“Graciela Fernández Meijide dice que el número de desaparecidos no es 30.000. En rigor, de las investigaciones de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de las Personas (Conadep), hechas en 1984, se desprende que las víctimas serían 8961. En 2006, el gobierno de Néstor Kirchner revisó, corrigió y actualizó esa cifra, llevándola a 9334. (…) La evidente falsedad del número coloca a quienes lo esgrimen en la sospecha de que buscan más potenciar el efecto político de su actuación, que luchar por la verdad y por la aparición o la reivindicación de las personas. (…) No se trata de negar unos hechos y de destacar otros, sino de exponerlos a todos en su esencia y en su debido contexto. De lo contrario, no se hará justicia plena y perdurarán la venganza y la confrontación. (“Una contribución a la verdad”, 08-08-09).
Menem y los Kirchner
Videla:
“El juicio a las Juntas creo que fue un error y concluyo ya: nunca debió realizarse. Menem luego desenredó ese error, en cierta medida (…) había paridad y cierto respeto a las fuerzas de las dos partes que lucharon o se enfrentaron en aquellos años, incluso emite varios decretos que tienen una dirección simétrica hacia las dos partes. Reconoce con exactos argumentos a las dos partes. Pero el gobierno actual se ha caracterizado por la asimetría (…) Nuestro momento peor, hablo para los militares, es con la llegada de los Kirchner al gobierno. Ha habido una asimetría total en el tratamiento a las dos partes enfrentadas en el conflicto. Fuimos señalados como los responsables, ni más ni menos, de unos acontecimientos que no desencadenamos.”
La Nación:
“La represión nació como una reacción ante una acción previa. (...) Carlos Menem dictó los indultos, tanto a militares como a subversivos. Sin embargo, en estos últimos ocho años se desanduvo fuertemente ese camino. El presidente Néstor Kirchner presionó al Parlamento y la Justicia para la anulación de las citadas leyes y de los indultos. Apareció entonces la figura de la imprescriptibilidad por la calificación de lesa humanidad, pero sólo para una de las partes. (...) De esta manera la Justicia pareció convertirse en venganza demorada.” (“La necesaria pacificación y reconciliación”, 21-08-11).
La revancha de los Kirchner
Videla:
“Así llegamos al matrimonio Kirchner, que vuelve a retrotraer todo este asunto a la década de los setenta, y vienen a cobrarse lo que no pudieron cobrarse en esa década y lo hacen con un espíritu de absoluta revancha. (…) Aquí no hay Justicia, sino venganza.”
La Nación:
“Este nuevo intento revanchista de sectores kirchneristas presenta serios riesgos para la sociedad.” (“Vamos por todo” 24-03-11). “Anticiparon las mañas que habría para avivar el rencor, y allí donde anidara, los deseos de revancha por los años de dictadura.” (“La violencia armada de los 70”, 30-07-11).
Escarbar en el pasado
Videla:
“Está la pretensión permanente de seguir escarbando en el pasado, colocándonos a los militares en la vereda de enfrente como unos indeseables.”
La Nación:
“Una condición esencial es superar una permanente mirada hacia el pasado, teñida de las interpretaciones sesgadas, asimétricas y vengativas.” (“La necesaria pacificación y reconciliación”, 21-08-11).
Recuperar la paz y el diálogo
Videla:
“Hay que comenzar a pensar en el futuro, pero sin concordia no hay futuro. En consecuencia, creo que tiene que haber un diálogo amplio (…) hay que dejar de lado todas tensiones y rigideces que nos han paralizado.”
La Nación:
“El país debe apuntar y aspirar hacia su mejor futuro posible, y ello presupone el perdón, la concordia.” (“Consolidar la paz interior”, 11-10-04). “Se hace necesaria la pacificación y reconciliación y un sereno entendimiento. Es imprescindible volcar los esfuerzos y las esperanzas hacia un futuro que deberá construirse con todos los argentinos.” (“La necesaria pacificación y reconciliación”, 21-08-11). “Es imprescindible recuperar ese espíritu de diálogo y de unidad que permitió crear la gran nación que fuimos.” (“Tiempo de reconciliación”, 24-12-07).
El golpe del ’76
Videla:
“Comienza el caos y el terror se adueña, de nuevo, de las calles de Argentina. (…) Vivíamos unos tiempos turbulentos y había que dar una respuesta (…) el acuerdo se firmaba, bajo estos decretos, para combatir el terrorismo en todas sus formas y hasta el aniquilamiento definitivo (...) reducir a la nada (...) el país entra en una guerra, pues no salimos como Fuerzas Armadas a cazar pajaritos, sino a combatir al terrorismo y a los subversivos (...) estábamos en una guerra ante un enemigo implacable. (…) Se había llegado a un claro vacío de poder, una auténtica parálisis institucional, estábamos en un claro riesgo de entrar en una anarquía inmediata. (...) O tomábamos el poder o la subversión se hacía por la vía de las armas con las instituciones (...) cada día el deterioro era mayor.”
La Nación:
“Se omite una pintura fidedigna y objetiva del clima de terror al que estaba sometida la sociedad argentina como consecuencia de los atentados criminales del terrorismo subversivo y de los delitos que se perpetraban a diario: secuestros extorsivos, copamientos de unidades militares, asesinatos de empresarios, atentados con explosivos, muerte masiva de ciudadanos inocentes.” (“Tiempo de reconciliación”, 24-12-07).
El campo
Videla:
“Si algo tiene Argentina es su riqueza agropecuaria, somos o éramos el granero del mundo, y el agro ha sido borrado de la estructura nacional. Este gobierno ha asociado el campo con la oligarquía y como enemigo de ese socialismo que ellos pregonan, no podemos esperar de esta gente una solución.”
La Nación:
“A lo largo de su historia, el país tuvo siempre en claro que en el campo reposaba lo mejor de su creatividad y de su dinamismo productivo. (...) Fue reconocido en todas las épocas como un luchador, factor poderoso de progreso y fuente de estabilidad y continuidad en el desenvolvimiento de las energías espirituales y materiales de la Nación. Quienes conducen la gestión de los asuntos públicos nacionales se obstinaron, en determinado momento, en alentar antinomias destructivas en perjuicio del campo y en convertir al sector en víctima propiciatoria de críticas injustificadas y de presiones tributarias exacerbadas y discriminatorias. Al impulsor de la riqueza agropecuaria le corresponde volver a ser reconocido como el gran protagonista del crecimiento económico nacional.” (“Perfil moral del hombre de campo”, 11-03-06).
Las instituciones muertas
Videla:
“Hoy la República está desaparecida, no tiene Justicia porque la que tiene es un esqueleto sin relleno jurídico; el mismo parlamento no tiene contenidos, está compuesto por ganapanes que temen que les vayan a quitar el puesto y se venden al mejor postor. No hay nadie en la escena política con lucidez capaz de hacerles frente. El país tampoco tiene empresarios porque están vendidos al poder. Hoy las instituciones están muertas, paralizadas, mucho peor que en la época de María Estela Martínez de Perón. Lo que me permite decir que no tenemos República porque no tenemos a las grandes instituciones del Estado funcionando. La Justicia, el Congreso y las demás instituciones, por no hablar de otros aspectos, no existen.”
La Nación:
“No se advierte que exista preocupación extendida por la excesiva concentración de poder ni por las pretensiones hegemónicas ni por la defensa del esencial papel republicano que corresponde a la oposición y a la prensa libre. Tampoco, por la abierta sumisión de algunos miembros del Poder Judicial a los designios del Ejecutivo ni por el abuso reiterado y constante del poder de policía que tiene la administración, que desnaturaliza su razón de ser y los transforma en instrumento de intimidación, cuando no de castigo, a quienes no aceptan el cesarismo que supone imponer el discurso único que se predica incesantemente desde los más altos púlpitos de la conducción política. Ni tampoco por el populismo desenfrenado que, en conjunto, conforma una realidad gravísima.” (“La recesión democrática”, 06-02-12).
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http://tiempo.infonews.com/2012/03/25/especiales-71240-el-dictador-tiene-quien-le-escriba.php

Por qué es indispensable democratizar el acceso al papel para diarios
Publicado en TIEMPO ARGENTINO el 22 de Diciembre de 2011
Por Cynthia Ottaviano
Jefa del Equipo de Investigación de Tiempo Argentino.
En los propios argumentos falaces de Clarín y
Que se trata de “un ataque oficial”, de “controlar”, de “un embate” o “una embestida contra los diarios”; para “asfixiarlos”, “apoderarse” y “cooptar”; que es para concretar una “revancha”, un “despojo”, “sibilino”, “grave e inadmisible”; “una arremetida”, “un proyecto viciado de inconstitucionalidad”, “una injerencia peligrosa”, “polémica”, “inquietante”, “discriminatoria”, “con reglas espurias”, “tan difamatoria y obsesiva como en las peores dictaduras”. Podrían ser calificativos usados en 1976 cuando
En un caso de memoria selectiva evidente olvidan incluso que el proyecto fue promovido desde el Poder Ejecutivo en agosto del año pasado y encuentra sus raíces en otros proyectos que tienen más antigüedad todavía. Que apenas hoy cuente con media sanción y busque la otra media en senadores se lo debemos al Grupo A, que funcionó como perfecto dique de contención a los intereses económicos de las corporaciones mediáticas.
La única asfixia certera es la que denunció Ramos en 1993, en la página 6 de su libro, al asegurar que “desde la instalación del monopolio del papel, hace 15 años, murieron en
Además de recortarlo, también lo descontextualizaron, como ocurrió en el editorial del 18 de diciembre pasado de Clarín, el día que se atrevió a recortar
En Cerrojos a la prensa, Ramos dejó su “indignación” por escrito, hoy ocultada por quienes se oponen a la democratización del papel, por ende de la palabra. “Durante casi diez años se le cobra un impuesto a todos los diarios argentinos para montar una fábrica de papel y los militares, finalmente, se la regalan a sólo tres –escribió el fundador de Ámbito Financiero–. ¿Con qué derecho si la habíamos pagado todos? Peor aun: la pagamos todos los diarios argentinos, se la regala a sólo tres y luego nos eleva el arancel 44-48% para que no haya otra escapatoria que comprarle a la fábrica de esos tres a un precio exorbitante. Cuando cesó el arancel –con los radicales aunque la rebaja la inició Roberto Alemann en 1982– y el precio baja, entonces Papel Prensa no le vende a nadie. A precio bajo se benefician sólo los diarios dueños. ¿Puede sorprender entonces por qué Ambito Financiero enfrenta desde 1981 al monopolio Clarín?”
Pero claro, si leemos los diarios de los dueños imputados como sospechosos de ser partícipes necesarios de delitos de lesa humanidad, el proyecto que se impulsa desde el kirchnerismo es “para generar un pensamiento único”, “para disminuir la pluralidad”, “una hegemonía comunicacional”, ¿cómo se llama lo que ocurría en
En los propios argumentos falaces de Clarín y
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http://tiempo.infonews.com/notas/con-constitucion-no-clarin