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sábado, 2 de noviembre de 2019

"Cristina Fernandez de Kirchner", EDITORIAL de Cynthia Ottaviano del 01/11/19



Vicepresidenta en ejercicio. Vicepresidenta electa.

#CaballeroDeDía #RadioColonia #VolverALasFuentes

ClaudioLaradio




Publicado en:
https://www.youtube.com/watch?v=zbUNvvyHG7s

FRAUDE Y FAKE NEWS EN LAS ELECCIONES EN ARGENTINA, por Cynthia Ottaviano (editorial del 31-10-19)


Ottaviano analiza la trampa informativa que pretende deslegitimar la victoria peronista con el argumento de que "fue por poca diferencia" (8%, que en el escrutinio definitivo serán seguramente diez puntos) e instalar la idea del fraude para generar dudas sobre el sistema electoral, favoreciendo a los fundamentalistas del voto electrónico -en el cual si el fraude masivo es incontrolable-


INFORMACIÓN RELACIONADA:

"Elección histórica en clave regional" Cynthia Ottaviano EDITORIAL  del 24/10/19



sábado, 11 de octubre de 2014

Ley de Medios: el “modelo argentino” inspira a México, por Roberto Caballero (para "INFOnews" del 11-10-14

 

Mientras Clarín hace de las suyas, la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual cosechó elogios durante el Coloquio “Miguel A. Granados Chapa”, en la capital azteca. Además, el día que Roa le dio la razón a Sabbatella. 

 

 En México, donde se llevó a cabo el II Coloquio "Miguel Ángel Granados Chapa"”, en el marco de la 10 Bienal de Radio, miran con particular atención lo que está ocurriendo con nuestra Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (LSCA). El "modelo argentino" despierta curiosidad, cuando no sana envidia, entre los referentes de la sociedad civil –donde pisan fuerte los integrantes de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (AMEDI)– que promueven aquí una reglamentación de similar alcance y potencia, que consagre en los hechos el derecho a la comunicación democrática de las audiencias (la Defensoría del Público argentina, que rige sobre medios públicos y privados, es la aspiración general, por eso su titular, Cynthia Ottaviano fue invitada a exponer ante un auditorio colmado) y un sentido antimonopólico real a la recientemente aprobada en tierra azteca Ley de Telecomunicaciones y Radiodifusión.

Desde el nombre, el coloquio organizado por Radioeducación y la defensora Beatriz Solís Leeré, lo dice casi todo. Granados Chapa fue un periodista excepcional, solidario en su tiempo con los argentinos que debieron exiliarse en México durante la dictadura cívico-militar, escritor durante tres décadas ininterrumpidas del panorama político "Plaza Pública", desde el que luchó con prosa quijotesca contra la mentira y el duopolio comunicacional que lesiona la libertad de expresión de todos los mexicanos.
A grandes rasgos, y aunque no son exactamente lo mismo, el Grupo Clarín SA de aquí se llama Televisa y Carlos Slim sería como nuestro Héctor Magnetto. Pero lo que cautiva de la experiencia argentina a los militantes locales por una comunicación democrática es la perspectiva de Derechos Humanos sobre la que se funda nuestra LSCA, que cumplió cinco años de sancionada. La nueva ley azteca, si bien registra avances en el control de la concentración, da mayor status a los medios públicos e incorpora la figura de los defensores de las audiencias, recuesta su cuerpo normativo en la regulación de un servicio público mercantilizado, sin comprender en sus fundamentos que la comunicación es un derecho humano básico e inalienable de todas las personas –aporte de nuestra ley a la discusión continental sobre el tema, basada en las recomendaciones del Pacto de San José de Costa Rica y toda la jurisprudencia del sistema interamericano de DD HH– que los Estados están obligados a garantizar con políticas que impidan la concentración mediática en pocas manos. Vale recordar que el Pacto, en su punto 12 –que en nuestro país tiene rango constitucional–, llama a los países adherentes a combatir los "monopolios públicos y privados" de la comunicación porque estos "conspiran contra la democracia".
Aún con sus deficiencias, la ley mexicana admite, por primera vez, que los propietarios de los medios audiovisuales no lo son en simultáneo de toda la comunicación y, mucho menos, los garantes últimos de la "libertad de expresión". Ahora se los llama "concesionarios", es decir, administradores eventuales de las frecuencias que pertenecen a todos los habitantes del país, e impone al gobierno del mandato de evitar cartelizaciones y cruces empresarios que restrinjan la competencia.
Quedó como rudo trabajo para el IFT (el Instituto Federal de Telecomunicaciones, un organismo que sería la suma del AFSCA y la CNC argentinas) las resoluciones complementarias que traduzcan las exigencias de la ley en hechos concretos. Así y todo, los grupos de la sociedad civil tienen una sensación ambigua frente al nuevo escenario. Admiten que es un logro, que incluye algo de su pelea de décadas, pero apuntan que la convergencia de una perspectiva excesivamente mercantil y tecnológica y una perspectiva de derechos políticos a ser tratados en un solo ámbito, bajo la jurisdicción de una única autoridad de aplicación, hace las cosas más difíciles y, por momentos, casi impracticables.
Aquí todavía no existe –aunque está en marcha– la Televisión Digital Terrestre, el sistema de medios públicos no tiene presupuesto garantizado por ley, sólo se reconocen nueve derechos a las audiencias y, según los especialistas, hay riesgo de que los llamados a "la pluralidad y la diversidad" queden en letra muerta o en las buenas intenciones del legislador, frente a la presión y el lobby empresarial.
Por eso el "modelo argentino" concita interés. Entre otras cosas, porque reconoce que toda comunicación es de interés público, dividida entre actores estatales, de gestión privada con fines de lucro y privados o comunitarios sin fines de lucro; y al ser un derecho humano garantizado por el Estado, el mercado no se puede arrogar su tutela o predominancia. Según los expertos mexicanos, en nuestro país queda claro que una cosa es la libertad de empresa y otra la libertad de expresión, y ante cualquier colisión de intereses, la segunda tiene prioridad por ley. Además, después de tantas batallas, constitucional y aplicable de la A a la Z.
Fue durante la segunda jornada, mientras El Zócalo –la Plaza de Mayo mexicana- era inundado por una multitud en protesta por la desaparición a manos de la policía de un grupo de 43 estudiantes secundarios del municipio de Iguala, en el estado de Guerrero, de los cuales 17 aparecieron calcinados en una fosa común, que se conoció la noticia de la decisión de la AFSCA de adecuar de oficio al Grupo Clarín SA La reacción inmediata de los asistentes al coloquio, en la Sala Vasconcellos del Centro Nacional de las Artes, del barrio de Coyoacán, se puede resumir en el siguiente testimonio:
"Ustedes (los argentinos) sí que están dando la batalla de frente contra el monopolio. No le tienen miedo y además piensan que es posible. Es muy importante que le tuerzan el brazo a Clarín. Sería un gran envión a todo el proceso de democratización de la comunicación que se vive en América Latina. Ya son un espejo donde mirarse, imagínense si logran rendirlo."
Aquí suena lógico que un monopolio deba, en teoría, ceder la supremacía de sus licencias. Aunque lógico no quiere decir practicable. Es difícil, ya se sabe, conciliar la sabiduría de la academia con el barro de la historia. Y México, además, es un país muy complejo de explicar. Vive en ebullición. Fuera del DF (Distrito Federal), el poder narco hace estragos: controla Estados, municipios, policías y hasta bancos. Se calcula que hay un asesinato por hora. Desde la presidencia de Felipe Calderón, la estadística suma más de 100 mil. El monopolio del uso de la fuerza, en buena parte del territorio de los Estados Unidos de México lo tienen los cárteles. También, por desgracia, la posibilidad de ofrecerles un ingreso, pertenencia y hasta cultura musical a siete millones de jóvenes que no estudian ni trabajan. La izquierda social es muy fuerte y extendida –la escuela normal de Ayotzinapa, de la que eran los secundarios desaparecidos y asesinados, tiene sobre su frente carteles de Lenin, Marx y el Che Guevara, y las víctimas fueron secuestradas mientras viajaban a la marcha en el DF que se hace todos los 2 de octubre en conmemoración de la Masacre de Tlatelolco– y aún hoy los zapatistas derraman romanticismo revolucionario en el Estado de Chiapas y los municipios que gobiernan. Sin embargo, nada de todo eso converge en una organización política a escala nacional.
El PRI de Enrique Peña Nieto (Partido Revolucionario Institucional) hoy gobierna, como siempre, a media agua: impulsa una ley de medios que genera dudas, promueve una ley de derechos reproductivos que es atacada por la Iglesia y la derecha empresaria, del mismo modo que hace negocios con los Estados Unidos y defiende a Cuba, estoicamente, en todos los foros. El presidente mandó al Ejército a poner orden en Guerrero. Consiguió normalizar el caos y produjo algunas detenciones de narcos. El día que el DF marchaba por justicia, se sacaba selfies en otro estado, bien peinado, impecable, como casi siempre.
Al PRD (Partido de la Revolución Democrática, vieja escisión del PRI) pertenecía el presidente municipal de Iguala, hoy prófugo junto a su jefe de policía, por mandar a secuestrar, asesinar y desaparecer a los estudiantes que aparecieron en la fosa. Gracias a los medios alternativos, esencialmente, y al diario contrahegemónico La Jornada, se sabe ahora de sus lazos con el Cártel de los Guerreros Unidos, controlante del territorio en la zona. Cuauhtémoc Cárdenas, fundador del PRD, fue agredido a botellazos y zamarreado por la multitud que se reunión en El Zócalo para exigir la aparición con vida y el castigo a los culpables. Las pancartas que se pudieron ver en la protesta tenían mensajes deprimentes: "Fuera políticos, a ustedes no les creemos nada."
A la izquierda del PRD aparece MORENA, de Andrés López Obrador, a quien los diarios hegemónicos acusan de liderar en las sombras la toma estudiantil de 45 escuelas del Instituto Politécnico Nacional (como la UTN argentina), que lleva dos semanas. Por último, está el PAN (Partido de Acción Nacional), de extracción liberal, hoy opositor, que sin embargo goza de buena recepción entre la gente de a pie. El senador panista Javier Corral, por esas curiosidades de la vida, es una de las voces que se alzan de manera más clara contra la concentración mediática, por ejemplo. Es un ex periodista, y sus posturas le generan críticas del gobierno y de su propio partido. Pero integra la coalición de los que impulsan una reglamentación más dura contra los monopolios, que suele reunirse en el auditorio del Museo-Casa de León Trotsky. Paradojas de la vida azteca.
El dato preocupante es que todo este universo de representación política estuvo ausente de la marcha en El Zócalo. Casi 30 mil personas estuvieron allí reclamando a viva voz contra un horrendo crimen de Estado. Ningún político nacional la encabezó. El episodio que vivió Cárdenas refleja ese corte en el horizonte entre los representantes y los representados, escrito con marcador en las pancartas.
Como si varias realidades se superpusieran en un mismo territorio donde el lenguaje de la violencia estatal y para-estatal fuera una fatalidad climática, que cada tanto sacude y mata, y luego hiberna hasta el próximo episodio de irracionalidad y asesinato en masa, sin solución a la vista.
La mayoría de las veces, además, contada por la mitad desde los medios hegemónicos, que unifican la agenda y el tratamiento de las noticias, que siempre será espectacular, morboso y sangriento, individualizando los hechos y los protagonistas, desconectándolos unos de otros, construyendo un relato donde los crímenes no son el alimento de un sistema general en crisis que mantiene aterrada a la población para que nada cambie, sino apenas cosas que suceden como el día sucede a la noche, y punto.
Desde aquí, en este contexto, desde este México sublevado que muchas veces gira en círculos, capaz de hacerle la guerra en el siglo XIX a los Estados Unidos para un siglo y medio más tarde firmar el NAFTA con su viejo adversario, con 10 mil años de historia enterrados bajo su desparejo pero imponente desarrollo y su infinita riqueza cultural, ring de la pelea entre la III y la IV Internacional que acabó con un pico clavado en el cráneo de Trotsky en una zaga de crimen, política y arte muralista obrero que supera cualquier novela escrita hasta el momento, útero amistoso que acogió al exilio argentino cuando hizo falta, que se hable de la LSCA, nuestra ley de medios, de nuestra Defensoría del Público, como un modelo a seguir para democratizar la comunicación de la sociedad, deja chiquita, como anecdótica, cualquier falacia que diga el Grupo Clarín SA.
Desde México, las verdades se ven mucho más nítidas que las mentiras.

Publicado en:
http://www.infonews.com/2014/10/11/politica-166690-ley-de-medios-el-modelo-argentino-inspira-a-mexico.php

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Ley de Medios: "Queremos un fallo inmediato y no post eleccionario", por INFOnews del 04-09-13.

 


Así lo aseguró a Radio América la Defensora del Público, Cynthia Ottaviano. La funcionaria habló luego de que el juez de la Corte, Carlos Fayt, declarara en INFOnews que el máximo tribunal se expedirá sobre los artículos pendientes después de las elecciones. Pero Ottaviano reclamó “un fallo inmediato”.

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Por:
INFOnews

Luego de que el juez de la Corte Carlos Fayt considerara que “no cree” que el máximo tribunal se pronuncie antes de las elecciones legislativas de octubre sobre la constitucionalidad de la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, Cynthia Ottaviano, quien se desempeña como Defensora del Público en el marco de la ley medios, reclamó “un fallo inmediato y no post eleccionario”.
Ottaviano consideró que “en la audiencia pública se evidenciaron los dos paradigmas” y que “la Corte suprema tiene conocimiento de este expediente hace mucho tiempo” por lo que seguir demorando un pronunciamiento respecto a la constitucionalidad de dos de los artículos de la ley no tiene sentido.
“Hemos recibido miles de presentaciones y la ley de medios está vigente. Es muy importante tener el fallo lo antes posible. En argentina la ley de radio y televisión nació en la dictadura, donde marcaban como tenia que ser la comunicación”, lo que genera una necesidad urgente de que la ley sea implementada en su totalidad.
Además Ottaviano consideró que lo positivo de la ley es que “todos podamos hablar en el mismo volumen y todos podamos elegir. El pluralismo informativo se festeja con esta ley. Somos el único organismo del mundo que abre sus puertas a la participación ciudadana. Para elegir tenemos que tener muchos vasos de agua cuando tenemos sed”.
Por último, y para ejemplificar sus críticas al monopolio mediático analizó: “Después de nuestra presentación el grupo Clarín saco un comunicado diciendo que nosotros mentíamos. Inmediatamente presentamos un comunicado diciendo que no había falsedades y eso no lo publicaron. Este es un claro ejemplo del daño social que se puede hacer”.

Publicado en:
 http://www.infonews.com/2013/09/04/politica-95961-ley-de-medios-queremos-un-fallo-inmediato-y-no-post-eleccionario.php

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Ley de Medios: el Senado aprobó la designación de Cynthia Ottaviano como Defensora del Público, por INFOnews del 14-11-12.



La periodista recibió el aval de la Cámara de Senadores para ocupar el cargo que crea la Ley de Medios para recibir y canalizar las consultas, reclamos y denuncias del público de la radio, la televisión y demás servicios regulados por la ley.

Por:
INFOnews

La Cámara de Senadores avaló el cargo que debe ocupar la periodista Cynthia Ottaviano como la Defensora del Público, cargo que crea la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual para recibir y canalizar las consultas, reclamos y denuncias del público de la radio, la televisión y demás servicios regulados por la ley.
El pliego de la postulada, que obtuvo 39 adhesiones y 22 rechazos, había sido aprobado por la Comisión Bicameral Permanente de Promoción y Seguimiento de la Comunicación Audiovisual, a cargo del diputado Agustín Rossi.
La senadora oficialista, María Higonet, recordó que la profesional posee "amplísimos conocimientos y las mejores referencias y ha permitido debate y pluralidad de ideas" en sus programas.
Su colega de bancada Liliana Fellner informó que Ottaviano renunció el 17 de octubre último a los cargos que tenía en los medios Radio Nacional y Tiempo Argentino y enumeró los premios recibidos por la candidata por su labor periodística.
En tanto, la periodista, docente y escritora Cynthia Ottaviano, en el periodo de observaciones cosechó más de 1000 adhesiones y una sola objeción, la del Grupo Clarín.
Desde que fue postulada, comunicadores, docentes, referentes de organizaciones de Derechos Humanos y actores del campo político, gremial y social le manifestaron su apoyo. Entre ellos, se destacaron, Estela Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo; Hebe de Bonafini, presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo; Marta Vázquez, presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora; Damián Loreti, docente de Derecho de la Información; Miguel Ángel Estrella, músico y embajador argentino ante la UNESCO; Carlos Ulanovsky, periodista; Arturo Bonín, actor; María Seoane, directora de Radio Nacional; Gabriel Mariotto, vicegobernador de Buenos Aires; Horacio González, director de la Biblioteca Nacional; Héctor Larrea, conductor de Radio Nacional; Hugo Yasky, líder de la CTA; Periodistas de Argentina en Red por una comunicación no sexista (Red Par); y Lidia Fagale, secretaria general de la UTPBA.
A los que se sumaron la Universidad de La Plata, la Universidad de Lomas de Zamora, la Universidad Nacional de Avellaneda, la Federación Nacional de Docentes Universitarios (CONADU), Jorge Aliaga (Decano, FCEN, UBA) y el académico Federico Schuster, entre tantos otros.
Ottaviano nació en Buenos Aires en 1973 y es egresada de la Maestría en Periodismo de Investigación de la Universidad del Salvador y licenciada en Comunicación Social y Periodismo por la misma universidad, con Diploma de Honor.
Es docente de Posgrado en la USAL y de grado en UADE; y recientemente realizó seminarios de política, historia y filosofía en la universidad francesa La Sorbonne.
Fue jefa del Equipo de Investigación del diario Tiempo Argentino y co-conductora del programa Mañana Más, en Radio Nacional.
En su trayectoria periodística, Ottaviano recibió el premio UBA a la mejor investigación radial (2011), el premio internacional de Periodismo Rey de España al mejor documental de TV (2004), el premio COMUNA a la mejor investigación periodística en gráfica (2010) y el premio UAI a la mejor investigación por Papel Prensa (2010).
Además, recibió el diploma al Mérito Investigativo de Transparency International y el Instituto Prensa y Sociedad (2003) y el primer premio a la Mejor Investigación Histórica, otorgado por Félix Luna y la revista Todo es Historia (2005), entre otros reconocimientos.
Escribió en los diarios La Prensa y Perfil, en las revistas Pistas y Noticias e integró el equipo de Telenoche Investiga y Telenoche Especial.


Publicado en :


jueves, 25 de octubre de 2012

Malas noticias para el señor Magnetto, por Roberto Caballero (para “Tiempo Argentino” del 21-10-12).



De cara al 7D, la oposición se integró a la AFSCA, a RTA y a la Comisión Bicameral de la Ley de Medios, y la Cámara Civil y Comercial reculó en la digitación de jueces jubilados.


Que las fuerzas que constituyen la primera y segunda minoría políticas del Parlamento se hayan integrado, finalmente, a la Comisión Bicameral de Seguimiento de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, al directorio de RTA (Radio y Televisión Argentina) y al de la AFSCA fue una muy buena noticia para la democracia y una pésima señal para las corporaciones.
Aunque demoraron casi tres años desde la sanción de la Ley de Medios, con el mismo énfasis que se la critica cuando cede a estrategias de bloqueo que perjudican a todos, es inevitable reconocer que, esta vez, la oposición hizo lo que correspondía.
La Comisión Bicameral quedó así encabezada por los kirchneristas Agustín Rossi, presidente; Liliana Fellner, vice; y el radical Ricardo Buryaile como secretario. Para la AFSCA, el radicalismo postuló a Marcelo Stubrin y el FAP a Alejandro Pereyra. Y en RTA, la UCR propuso a José Cusinato y el FAP a Marcelo Romeau. La UCR y el FAP no objetaron la nominación de la periodista, docente y escritora Cynthia Ottaviano como defensora del Público.
No fue esta, sin embargo, la única mala noticia que Héctor Magnetto recibió en la semana. La Cámara Nacional en lo Civil y Comercial Federal dejó sin efecto una resolución (inspirada en el camarista radical y consejero Ricardo Recondo, según denunció el oficialismo) por la cual los jueces que atendían los cinco juzgados vacantes de su fuero eran elegidos primero a dedo entre magistrados jubilados de antecedentes opinables –algunos habían sido designados por la dictadura de Aramburu, otros por la de Onganía y otros por la de Videla– y luego, algo insólito, por un sorteo que no cumplía los requisitos mínimos de una lotería familiar.
La sospecha de manejo discrecional en expedientes de alto interés público, que bien pudo haber sido disipada por el Consejo de la Magistratura nombrando a los cinco candidatos que concursaron por sus cargos, como manda la Constitución, generó polémica. Pero tanto Recondo como el diputado y consejero Oscar Aguad, también radical, negaron número a esta solución, de carácter cristalino y reglamentario. Tanta fue la preocupación del reelecto presidente de la Corte Suprema de Justicia Ricardo Lorenzetti por el vendaval de críticas, que llamó a su despacho a los consejeros.
El primero de ellos fue el radical Recondo. Si bien no trascendió qué le habría dicho en privado, es imaginable que hayan conversado sobre un reportaje suyo con el bisemanario Perfil, donde admitía un doble rol como juez y parte, consejero y camarista, y se ufanaba de que los gobiernos pasaban pero los jueces quedaban a perpetuidad, todo esto dicho con indisimulable corazoncito en la disputa.
Lo cierto es que un día después, la Cámara decidió que lo mejor era, como pedía el kirchnerismo, respetar la ley. Esto no es broma: está escrito. La resolución del 18 de octubre, firmada por los camaristas Santiago Kiernan, Ricardo Víctor Guarinón, María Susana Majurieta, Graciela Medina, bajo la presidencia de Martín Diego Farrel, señala que "las repercusiones que el aludido sistema de subrogancias ha generado en las últimas declaraciones oficiales aconsejan al Tribunal a seguir, en adelante, el procedimiento establecido por el artículo 1, inciso ‘a’, de la Ley 26.376 (…) "Se deja sin efecto, a partir de la fecha, toda resolución o acordada dictada por el Tribunal que sea contraria a esta decisión". Se habían metido en un embrollo. Salieron de él aplicando la ley. ¿Entonces, qué hacían antes?
La medida le dio la razón al oficialismo. Al menos, de ahora en más, los jueces subrogantes saldrán del propio fuero, y aunque lo correcto sería que fuese el Consejo quien los designe, no es lo mismo un juez digitado que firma sentencias o cautelares desde la dulce poltrona jubilatoria, como proponía previamente la Cámara, que otro que ya regentea un juzgado y actúa al margen de la excepcionalidad. En el peor de los casos, si el primero perdiera un juicio político regresaría a su situación previa, es decir, a la de usía pasivo. Al segundo, se supone, le troncharía la carrera judicial. Parece mentira haber llegado a este punto. Pero el abuso de la "justicia cautelar" llevó las cosas a niveles de incredulidad generalizada. A Lorenzetti le va a resultar difícil remontar el descrédito, que no provocó, esto es verdad. Y aunque es cierto que su foto en Mendoza con magistrados de todo el país (titulada por los medios hegemónicos como "los jueces no cederemos a ninguna presión", en supuesta réplica al proyecto oficial de "per saltum" presentado en el Senado), se pareció mucho a la presentación en sociedad de un "partido judicial" anti- K, tal vez se trate de un espejismo hecho a imagen y semejanza de los que pretenden que la Corte se convierta en enemiga del Poder Ejecutivo, elegido por el voto popular, o que renuncie a sus principios.
El reelecto Lorenzetti sabe mejor que nadie que una cosa es la justicia y sus necesidades como poder independiente y otra, las necesidades de Clarín en la justicia. Por eso, cuando uno revisa lo que dijo en Mendoza, y no lo que Clarín y La Nación dijeron que dijo, se deduce que los poderes corporativos también recibieron lo suyo de parte del titular del máximo tribunal. Para que no queden dudas, lo que sigue es lo que dijo Lorenzetti, textual: "Avisamos que no vamos a ceder ante las presiones. No importa que sean poderes políticos o económicos. Obviamente que hay presiones de toda naturaleza y yo quiero decirles que nosotros ya sabemos que va a haber presiones en cualquier caso que nosotros tengamos de cierta notoriedad. Y que no vamos a cambiar nuestros principios, esté quien esté por delante. Este es un buen aviso porque nosotros hace rato que hablamos de la imparcialidad que significa que si uno tiene un caso, esté quién esté en ese caso, siempre debe fallar según los mismos principios." También dijo que "los cargos vacantes deben ser cubiertos de manera objetiva y controlable." Es decir, según marca la ley.
Por lo pronto, con la nueva resolución de la Cámara, la que respeta la ley, los magistrados Horacio Alfonso, Francisco de Asís Soto y Alejandro Saint Genez se ocuparán de los juzgados a la deriva ("hasta que se cubran definitivamente las vacantes") en un fuero anómalo, donde cinco de los once juzgados están sin jueces nombrados por el Consejo. La solución no es la mejor, pero al menos corrige el zafarrancho que irritó al kirchnerismo y a media familia judicial, cansada de la otra mitad que hace y deshace según su antojo. De todos ellos, Alfonso se ocupará del Juzgado 1, donde está radicada la causa del Grupo Clarín contra la Ley de Medios.
Curiosamente, el diario de Magnetto no recibió a Alfonso con la algarabía gramática que le dedicó a Edmundo Carbone en su momento, o a Raúl Tettamenti, recientemente. El primero fue quien resolvió la medida cautelar a favor de Clarín para que no se le aplicara el artículo 161 de adecuación a la ley.
El segundo, nombrado con el aval de la Cámara y Recondo, adujo "violencia moral" y renunció cuando el Ministerio de Justicia dejó en evidencia que había beneficiado al mismo grupo en un fallo sobre Fibertel. Resulta que Alfonso dio de baja en el pasado una cautelar del ahora jubilado Carbone que suspendía el artículo 30 de la ley que permite la incursión de cooperativas en la prestación de servicios audiovisuales. La frialdad que le prodigó Clarín desde sus 250 licencias y su diario de agitación quizá tenga que ver con este antecedente, nada alentador para el grupo.
Mientras tanto, Cristina Kirchner viajó a Corrientes, más precisamente al santuario de la Virgen de Itatí, a llevar una de las banderas que flameó en Malvinas en 1966 durante el Operativo Cóndor. Dijo que lo hacía como "peregrina" y no como presidenta, que se lo había prometido a María Cristina Verrier, viuda de Dardo Cabo, y pidió a la virgen que ablandara los corazones de los poderosos que se resisten a resignar sus privilegios.
Recordó que Evita era devota de la Virgen de Itatí y que Perón había puesto en marcha la construcción del santuario el 27 de octubre de 1947. Flaqueó al citar la fecha: Néstor Kirchner murió un 27 de octubre, pero de 2010. Rindió homenaje al Regimiento 12 de la provincia ("los cuchilleros correntinos"), por haberse batido en Ganso Verde, Islas Malvinas, en 1982, con coraje frente a los ingleses. Volvió a interpelar a los jóvenes y tuvo, quizá, el discurso más peronista de los últimos tiempos, sin dejar de remarcar que la última década es la de mejores índices de inclusión y crecimiento en los 200 años de historia argentina. Las menciones a Perón y Evita no fueron al azar: el peronismo festejó esta semana un nuevo 17 de octubre.
Ese día, Hugo Moyano hizo un discurso desde las puertas de la CGT Azopardo. Estuvo flanqueado por el ex carapintada Aldo Rico, su compadre el "Momo" Venegas y el hoy macrista Jesús Cariglino, acusado de liderar las patotas que agredieron a periodistas de Tiempo Argentino, Crónica, Malviticias y la agencia Télam, que cubrían casos de presunta "mala praxis" en el hospital de Malvinas Argentinas. Moyano fue duro con el gobierno y anunció, desafiante, que va a encausar el voto de los trabajadores en otra opción política que no sea kirchnerista. Mientras hablaba, desde el Twitter oficial del Sindicato de Camioneros se burlaron de Héctor Recalde, abogado histórico de la CGT –comenzó en la década del '60, con José Alonso– y del sindicato de Moyano, desde hace 20 años. El divorcio era inimaginable hace un año, cuando Recalde era moyanista y Moyano recaldista, y los dos kirchneristas. Pero las diferencias políticas (Recalde actúa dentro del bloque del FPV y reconoce en Cristina a su jefa política, y Moyano ya es antikirch- nerista sin retorno) terminaron por enfrentarlos. La excusa del camionero fue el nuevo proyecto de Ley de Riesgos del Trabajo, enviado por el Ejecutivo, que aunque no fue respaldado por Recalde –en acuerdo con Agustín Rossi–, le sirvió a Moyano para romper todos los puentes con el histórico abogado laboralista. Recalde quedó dolido porque Moyano lo increpó con dureza y sin elegancia en la Comisión de Legislación del Trabajo, donde se votaba el dictamen de mayoría que el abogado, fiel a sus convicciones, no firmó. Habrá que ver qué gana el camionero, que se sueña como "el Lula argentino", con esta ruptura impensada. Dejar a Recalde para abrazarse con Cariglino es una medida esotérica más que política.
Así están las cosas.


Bajar el cuadro
Cuando Néstor Kirchner bajó el cuadro de Videla hizo realidad el “Nunca más” a los golpes militares en la Argentina. La democracia sepultó ese día, con un sencillo pero significativo acto, nada menos que el miedo al Estado genocida. El valor simbólico de la medida fue comparable a una liberación para toda la sociedad, la que se reconoce como kirchnerista y la que no. El 7 de diciembre, a casi 30 años de la recuperación democrática, esa misma sociedad bajará el cuadro de una corporación económica, que cree estar por encima de la legalidad, las instituciones y la voluntad popular expresada en las urnas. Será un paso gigante, una revolución por el sentido de las cosas sin sangre. Los dueños del poder y del dinero asisten azorados a este cambio de época. No comprenden por qué Cristina se atreve a tanto. No lo pueden creer. Sería conveniente repasar lo que les ocurrió a otros gobernantes electos frente a estas mismas corporaciones, que constituían el poder permanente en nuestro país. Raúl Alfonsín fue eyectado de la Casa Rosada por un golpe de estado económico alentado por Clarín, la Sociedad Rural, la banca y el establishment empresario local. Leopoldo Moreau, que apoya la plena vigencia de la Ley de Medios, lo recordó estos días. Es un buen ejercicio de memoria el suyo. Recuperar la soberanía de la palabra es también recuperar la soberanía popular. Ni el partido militar, ni el judicial, ni el económico pueden pretender la suma del poder. No, al menos, en el sistema democrático. Cuando se ven las tapas histéricas de sus voceros, se confirma que esta vez, va en serio. Primero fue el cuadro de Videla. El 7D, el de Magnetto. No es casualidad: el primero fue la cara militar de un Estado genocida. El segundo, su socio y vocero, el que calló el genocidio para cambiar la matriz económica del país en beneficio de un sector privilegiado. No hubieran podido hacerlo sin sangre. No hubieran tenido éxito si no arrojaban a los opositores al mar y no silenciaban el horror. La democracia finalmente se pone los pantalones largos. Esta es otra mala noticia para los grupos que tienen un proyecto de país donde sobran 20 millones de argentinos. Y una muy buena para el conjunto social, donde conviven los kirchneristas y los que no.


Dilma le dijo no a la SIP
Las patronales mediáticas conservadoras del hemisferio agrupadas en la SIP (Sociedad Interamericana de Prensa) se reunieron en San Pablo, Brasil, durante la última semana. La tribuna fue utilizada por La Nación y Clarín para despotricar contra Cristina Kirchner y la Ley de Medios de la Democracia. La cobertura de ambos diarios destacó que la SIP enviará una delegación a la Argentina para acompañar el reclamo corporativo de que todo vuelva a ser como era cuando no había leyes antimonopólicas. Los discursos fueron bastante previsibles y aburridos, con dardos a Chávez, a Correa, a Evo y a todo lo que el Departamento de Estado califica de "democracias participativas", es decir, peligrosas o no controladas. La noticia, sin embargo, fue que por segunda vez, Dilma Rousseff, presidenta de la República Federativa del Brasil, la sexta economía del mundo, y principal socio comercial y político de la Argentina, decidió no concurrir al evento al que había sido invitada con antelación. Directamente, los plantó.

Publicado en :



sábado, 20 de octubre de 2012

De palabras, soberanía y riqueza informativa, por Cynthia Ottaviano (para “INFOnews” del 14-10-12)



ARRIBA : Los habitantes del "Desierto". Muchos genocidios empiezan con las palabras... si el otro no existe es más fácil exterminarlo 
[Foto y pie de la misma son responsabilidad exclusiva de "Mirando hacia adentro"]




"Se trata de lograr la soberanía de la palabra, para ponerla al servicio del pueblo, y no del establishment."
Por:

Cynthia Ottaviano
Las palabras nos definen. Nos identifican. Nos constituyen. Y así como una palabra sobre otra y otra revelan una personalidad, las sociedades se afianzan allá en lo profundo, en el subsuelo de la historia, con una estructura de palabras, opiniones, ideas y subjetividades. Conocer al servicio de quién está esa palabra, a qué intereses responde, con qué manos se levantaron esas primeras paredes del edificio nacional nos permite correr los velos de la apariencia para llegar a la verdad, o por lo menos, buscarla. Cuando en el siglo XIX se puso el sello de "conquista al desierto" al genocidio de nuestros pueblos originarios, se pretendió ocultar ya de entrada, con la palabra nomás, un verdadero exterminio; porque la "conquista" no era "al desierto", "a la nada". Allí estaban nuestros ancestros. Y no se los conquistó. Se los asesinó.
Ya entrado el siglo XX, los dictadores llamaron "Proceso de reorganización nacional" al otro genocidio, en el que 30 mil trabajadores, estudiantes, amas de casa, intelectuales, científicos y chicos desaparecieron. La patria no se "reorganizaba", como pretendieron los genocidas en una continuidad histórica con el padre del andamiaje liberal, Bartolomé Mitre –que había usado la frase "proceso de organización nacional" para su propio proyecto político, fundado a sangre y fuego–. La patria se hundía con manos civiles y militares en la picana, la tortura, el secuestro, el robo de una casa o un auto, pero sobre todo, en el robo de la identidad. De la palabra, que estaba prohibida. Y en el engaño del "algo habrán hecho", revirtiendo la carga de la prueba, diciendo que no eran ellos, los genocidas los culpables, sino los que "algo habían hecho" y por eso, por esa culpa de hacer lo que no correspondía, había que desaparecerlos.
Hay decenas y decenas de ejemplos en nuestra historia, desde "fraude patriótico", ¿cómo un fraude, un engaño, una trampa, puede ser patriótico?, hasta "revolución libertadora", como llamaron en los manuales escolares a la "fusiladora" que intentó asesinar a Juan Domingo Perón, terminó con su gobierno, dio pie al exilio más prolongado de la historia contemporánea argentina y liquidó a compatriotas con bombas lanzadas a la Plaza de Mayo, desde aviones descarados que rezaban "Cristo Vence", piloteados por hombres que tienen nombre y apellido pero la justicia los ignora. Tal vez esa ignorancia sea la que provoque que todavía hoy muchos libros sigan rotulando de "revolución" un golpe criminal y de "libertadora" un sistema opresivo y dictatorial.
En su libro Nacionalismo y liberación, Hernández Arregui bautizó algunas de estas palabras como "herraduras gramaticales del sometimiento mental" porque "están atornilladas en miles de conciencias por los órganos de la opinión pública como una cantinela persistente". Son esas palabras las que buscamos cambiar con la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, esa "cantinela persistente" la que queremos modificar y al multiplicar los medios de comunicación, multiplicamos las voces y las posibilidades de poner nuevas palabras a la vida cotidiana.
La pluralidad, la diversidad pueden ayudarnos a encontrar diferentes formas de contar la primera versión de la historia. Se trata de lograr la soberanía de la palabra, para poner esa palabra al servicio del pueblo, y no del establishment, de la oligarquía dominante que durante tantos años hizo gala del monopolio de la palabra. Que nos vistió con su corset de palabras funcionales a sus intereses económicos, de espalda a los de la mayoría.
Esta bisagra de la historia que nos toca vivir nos convoca a un cambio, por más pataleo que haya de quienes se niegan a perder sus privilegios; a una comprensión profunda del derecho a la información como un derecho humano básico, tan básico como el agua o el aire que respiramos. Conscientes de la necesidad de redistribuir no sólo la riqueza económica, sino también la informativa. Porque no se trata sólo de dinero, sino de empoderar a todos y a todas por igual, en el derecho de dar y recibir información, pero también de acceder a las herramientas tecnológicas, porque de poco sirve tener qué decir si no se tiene dónde.

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lunes, 2 de abril de 2012

El colaboracionismo de Alemann y el establishment económico con los británicos, por “Tiempo Argentino” del 02-04-12.


Cómo y por qué la dictadura se dejó embargar mil millones en Londres

En 1982, las autoridades del Banco Nación operaron secretamente en favor de los ingleses. La batalla perdida del gerente Cabral. La decisión de Economía: en plena guerra, darle dinero de las reservas al banco de un país que mantenía inmovilizados los fondos de la Argentina.


por C. O. y R. C. (1)

Que Alfredo Astiz se rindió en las Georgias, se sabe. Que el dictador Galtieri ahogaba en whisky sus culpas, también. Sin embargo, cuando se habla de la Guerra de Malvinas, el comportamiento del ala civil y económica de la dictadura genocida bordea el misterio, como si una verdadera zona de exclusión la blindara de los alcances de la investigación histórica. La desclasificación del Informe Rattenbach permite rastrear ahora algunos episodios vergonzosos en los que funcionarios del Banco Nación y del Ministerio de Economía se mostraron más preocupados por defender a los ahorristas ingleses que a las finanzas argentinas, en medio de una situación bélica, es decir, extrema.

Guillermo Cabral, entonces gerente de Cambios del Nación, declaró ante la Comisión Militar que investigaba las razones de la derrota al mando de Benjamín Rattenbach, el 21 de diciembre del ’82: “Lo que voy a decir, puede que guste o no, pero diría que hubo una indiferencia que podría calificarla como colaboración con el enemigo (…). Dentro de este mundo hay mucha gente ligada a intereses totalmente ajenos a la República Argentina. Para administrar una empresa hay que estar identificado con la empresa. El país es una empresa, para administrar al país hay que querer al país. Si yo no quiero a mi empresa, yo no voy a colaborar.”

Además de la autopsia a la lógica colaboracionista que animó a sus colegas, Cabral aportó detalles sobre el congelamiento de las cuentas en dólares que las Tres Armas tenían en la sucursal londinense del banco, apenas se desató la guerra: “El capitán de Navío Villegas, de la Comisión Naval, se comunica conmigo, el 31 de marzo, para sacar los fondos que las Fuerzas Armadas, entre ellas la Marina, tenían depositados en el banco. Me dijo que el conflicto era inminente. Calculaba que había alrededor de 120 millones de Marina, 50 de Aeronáutica y 30 de Ejército.” Cabral, mientras tragaba saliva por la noticia que le había dado Villegas, se comunicó con el presidente del Nación, Enrique Ruiz Guiñazú, y después llamó a Ovidio De Andrea, gerente en Londres, para ordenarle que retirara esos fondos “inmediatamente”, antes de que fueran confiscados. Hasta ahí, todo bien. Pero un día más tarde, la cosa empezó a cambiar. Según declaró el gerente de apellido heroico, ante la comisión: “El día primero recibí un llamado telefónico de Raúl Ibarra, subgerente general internacional del banco, que estaba en San Francisco, conjuntamente con el director nuestro, Santiago Giloteaux. Me preguntaron por qué estaba sacando los fondos de Londres. Les dije que la información que yo tenía era que era inminente el conflicto con Gran Bretaña.” Y tanto el director del Banco Nación, Giloteaux, como el responsable del área de Internacionales de la entidad, Ibarra, le dijeron que “en Estados Unidos no tenían ninguna información, que se desconocía el hecho de que la República Argentina pudiera entrar en conflicto con Gran Bretaña y, por lo tanto, ellos consideraban que los fondos no debían moverse. Les expresé que la información que tenía era directamente de las Fuerzas Armadas y que, si alguien tenía conocimiento de eso, forzosamente tenían que ser nuestras Fuerzas Armadas. Me dieron instrucciones de que no insistiera en sacar los fondos.” Cabral tuvo que obedecer: “Yo era subordinado jerárquico de los señores Ibarra y Giloteaux.” Conclusión: el Banco de Inglaterra inmovilizó los 180 millones de dólares de las Tres Armas y, además, los depósitos de todo el Banco Nación en el Reino Unido, por un valor de 940 millones de dólares. El gerente de apellido heroico no lo podía creer. Hubiera sido fácil evitarlo: “Se le pasa el dinero a un banco suizo, después se llegaba a un acuerdo con el banco suizo y este tenía estos fondos, entonces, los ingleses no podrían haber embargado, pero nos embargaron.”

Siempre se puede empeorar. El presidente del banco, Ruíz Guiñazú, lo llamó desde la Casa Rosada. Tenía enfrente a Leopoldo Galtieri: “Me preguntaba si los fondos ya habían salido de Londres. Le conté la interferencia que había tenido, que no podía asegurarle si los fondos habían salido o no (…) Entonces, me dio instrucciones precisas de que hablara nuevamente a Londres y sacara los fondos a toda costa. Y si el representante de las Fuerzas Armadas se oponía, que no se acatara su orden y se sacaran igual los fondos, para tratar de salvarlos.”

El gerente Cabral volvió a la carga. Habló con De Andrea, el titular de la sucursal londinense y le exigió que sacara la plata a cualquier lado. Eso fue el 2 de abril, alrededor de las 10 de la mañana. No hubo caso. No se pudo hacer nada. Allí quedaron 940 millones de dólares. La plana mayor del banco, al parecer exceptuando a Ruiz Guiñazú, se lo tomó con calma. A Cabral, que caminaba por las paredes, le diagnosticaron “histerismo de guerra”, porque con la mala experiencia londinense pidió anticiparse y retirar todos los fondos del Banco Nación en Nueva York, por si Estados Unidos traicionaba a la Argentina. Entonces lo invitaron a tomarse una licencia obligatoria. Una tarde lo llamaron para que hiciera un memorándum narrando los hechos, porque Galtieri estaba interesado. Le dijeron después que la SIDE estaba investigando. Le dijeron eso y nunca más le dijeron nada.

Fue ante la Comisión Rattenbach (CR) que Cabral pudo desquitarse: “Aquí hay una cosa muy importante: hay lucro cesante y pérdidas reales, porque al disponerse la congelación de 900 millones y pico de dólares, se restó disponibilidad al Banco y, entonces, el Banco Nación en un momento dado tenía que salir del mercado, ya que estábamos en conflicto, y el riesgo político aumentaba, vale decir, que los intereses y lo que nos podían prestar en el mercado era superior a lo normal. Entonces, hay pérdida y lucro cesante, de lo que alguien tendrá que responder. Supongamos que todos los días prestara 1000 dólares a una tasa promedio del 10 por ciento anual, habría que hacer un cálculo aproximado sobre 900 millones en lo que dura el conflicto. Nosotros ya comenzamos a disminuir nuestras reservas, a partir del 31 de marzo del año ’80, porque hubo que regular mercado. Hubo día en que yo regulaba mercado por 40 y orden del Banco Central y hubo un día en que largamos al mercado 326 millones de dólares para mantener la paridad del peso. Entonces, eso hizo que las reservas del país fueran mermando; entonces, el Banco de la Nación tenía problemas operativos, porque acá el riesgo político había aumentado.

CR: –¿No cumplieron su misión por negligencia o porque no creían que iba a haber tal conflicto?

Cabral: –Lo que voy a decir puede que no guste, pero diría que hubo una indiferencia, que podría calificarla como de colaboración con el enemigo. Había informaciones de que teníamos ya conflictos con la Comisión en Georgias desde el 19 de marzo. Además, dentro de este mundo hay mucha gente ligada a intereses totalmente ajenos a la República Argentina.

CR:–¿Cuáles son esas personas colaboracionistas?

–Santiago Gilotaux, uno de los directores del banco; Raúl Ibarra, subgerente general, y el presidente del Banco por tibio.

Los integrantes de la Comisión Militar tomaron en serio a Cabral y citaron al ministro de Economía, Roberto Alemann (ver aparte, declaración completa).

Alemann era la contracara del gerente de apellido heroico. Ninguna de sus medidas pareció influida por el “histerismo de guerra”, del que Gilotaux e Ibarra abjuraban. Por el contrario, lo suyo fue un canto a la paz, en posición de loto, que llevó tranquilidad y alivio, sobre todo al gobierno inglés: mientras Londres embargaba al Banco Nación, los bancos británicos en la Argentina operaban con normalidad garantizada, sin represalia alguna por el embargo de los casi 1000 millones de dólares. Es más, cuando fruto de la incertidumbre de la guerra, clientes particulares del Banco de Londres en Buenos Aires decidieron retirar sus depósitos de la entidad, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) salió a auxiliar sus carteras con dinero de las reservas de los argentinos, a través de redescuentos, como si la guerra no existiese.

Lo confesó el propio Alemann, interrogado por la Comisión Rattembach, aunque de inmediato aclaró que lo hizo porque no quería ver trabajadores bancarios despedidos: “El Banco de Londres perdió sus depósitos por decisión del público, no del gobierno. Perdió depósitos y recurrió al Banco Central, como le corresponde, para recibir redescuentos. Los recibió. Lo contrario hubiera sido mandar a la quiebra al Banco de Londres, con despido de centenares de personas.”

No fuera cosa que confundieran su generoso corazón con el alma gélida de un colaborador con el enemigo.<

La confesión de Alemann

CR: –¿Podría definir la situación económica de la Argentina, el día 2 de abril (de 1982)?

Alemann: –El país estaba, desde el punto de vista económico, saliendo de una profunda recesión cuyo momento más bajo estimo que habrá ocurrido en el tercer o cuarto trimestre del año ’81. En el primer trimestre del año ’82 se advertían leves síntomas de recuperación económica. Naturalmente el impacto del conflicto sobre la actividad económica, como consecuencia de la suba fuerte de los intereses, fue francamente recesivo. Se acentuó la recesión. Yo estaba en contacto, no diría diario, pero bastante periódico, con el teniente general Galtieri, informándolo sobre el frente financiero externo y el frente económico (…) siempre defendiendo las reservas monetarias para pagar armamento, eventualmente. A medida que el conflicto seguía y seguía y no se resolvía, esta situación iba cada vez más grave.

CR: –¿EL derecho del capital foráneo de mandar afuera sus utilidades o de repatriar sus capitales, lo dispone usted recién el 21 de abril?

A: –Así es.

CR: –La anulación de los certificados de importación no utilizados se dispuso 26 días después del día dos. Los pagos al exterior de los bancos, sin permiso del Banco Central, a los 27 días. La suspensión de importaciones de bienes suntuosos, inclusive automóviles, 30 días más tarde. El aumento de reembolsos, para tener más divisas, 33 días más tarde. ¿Todo esto no se podía haber hecho inmediatamente después del lunes 5, cuando usted cortó el mercado de cambios?

A: –No, parecía imprudente porque en ese momento se inició una negociación que fue la gestión de Haig y mientras se estaba negociando sobre el tema, como que de parte del gobierno, según nos informaba el señor presidente, en todo momento había disposición de llegar a un arreglo. De tal manera que, durante el mes de abril, nosotros actuamos siempre en relación a los acontecimientos previendo la posibilidad de una nueva normalización, en cuyo caso todas estas medidas hubieran causado nada más que una perturbación. Pero luego al final de abril estaba fracasado o no llegaba a ningún camino y en el mercado de cambios seguíamos sintiendo las tensiones; nos vimos obligados a adoptar medidas previsionales.

CR: –¿No creyó conveniente usted retirar inmediatamente los fondos nacionales de Inglaterra por lo menos?

A: –Nosotros sacamos todo lo que pudimos, el mismo viernes.

CR: –¿Se sacaron aproximadamente 400 o 500 millones de dólares? ¿Quedó bloqueada una cantidad mayor?

A: –Yo no recuerdo la cifra exactamente, pero los ingleses dijeron que ellos habían bloqueado 1450 millones de dólares, de residentes argentinos.

CR: –¿Cuánto tiempo tardó en ser trabado el Banco de Londres en su funcionamiento?

A: –Recibió un veedor enseguida.

CR: –¿Se trabó su funcionamiento?

Alemann: –El funcionamiento fue perfectamente normal. Nunca se le impidió trabajar. El Banco de Londres perdió sus depósitos por decisión del público, no del gobierno. Perdió depósitos y recurrió al Banco Central, como le corresponde, para recibir redescuentos. Los recibió.

CR: –¿Considera usted que puede ser aceptable para la opinión pública argentina, en una situación de conflicto, la medida de otorgarle redescuento al Banco de Londres, por la vía del Banco Central, cuando se produce la emigración de depósitos de aquel?

A: –Lo contrario hubiera sido mandar a la quiebra al Banco de Londres, con despido de centenares de personas y con ventaja no sé para quién.

CR: –En Inglaterra se podría haber producido una situación análoga.

A:–No es comparable la dimensión de la sucursal del Banco de la Nación en la economía inglesa, a la dimensión del Banco de Londres en la economía argentina.

CR: –¿Nuestra sucursal no tuvo ninguna traba en ese sentido?

A: –Sí, desde luego, tuvo las trabas propias de la imposibilidad de realizar pagos a la Argentina. Lógicamente, tuvo esas dificultadas pero superado el conflicto siguió adelante. El Banco de Londres tuvo las mismas trabas. Nosotros considerábamos que, mientras no hubiera una disposición legal de orden superior, el Banco de Londres, como el Barclays, el otro banco inglés más reciente y mucho más pequeño, eran parte de nuestro sistema y las reglas de este eran que en caso de necesidad de recursos a corto plazo el Banco Central se los proveía, y así lo hizo.

Publicado en :

http://tiempo.infonews.com/2012/04/02/especiales-72019-como-y-por-que-la-dictadura-se-dejo--embargar-mil-millones-en-londres.php

NOTA DE MIRANDO HACIA ADENTRO :

(1) Cynthia Ottaviano y Roberto Caballero

lunes, 26 de marzo de 2012

El dictador tiene quien le escriba, por Cynthia Ottaviano (para “Tiempo Argentino” del 25-03-12)




En el diario La Nación, aún se expresa una parte minúscula pero influyente de la sociedad argentina.

El general Mitre lo concibió como una “tribuna de doctrina” (en lenguaje coloquial, un medio para bajar línea) de una élite que miraba al extranjero como único modelo de progreso. La irrupción del yrigoyenismo primero, y el peronismo después, convirtió a sus páginas en sábanas donde el sueño conservador se refugió hasta despertar absolutamente reaccionario, cuando las mayorías populares accedieron a los derechos más elementales de una democracia moderna.

Hoy en La Nación escribe Mariano Grondona, el censor del gobierno de Guido y redactor del comunicado 150. El otro columnista dominical es Joaquín Morales Solá, que también tuvo a su cargo la censura de la tira Clemente en el Clarín de la dictadura. La coherencia antidemocrática no es un valor, y así como no deja de ser coherencia, tampoco deja de ser antidemocrática, lo cual implica un disvalor.

El rechazo que provocó el amigable encuentro entre el general genocida Jorge Rafael Videla y el periodista Ricardo Angoso, reproducido por la revista española Cambio 16, se explica, entre otras cosas, porque 29 años después del retorno de la democracia, sus palabras sirvieron de fulminante regreso a la caverna; en fin, a los tiempos de la supresión de derechos y la cacería del otro por pensar distinto.

Más revulsiva se vuelve entonces la coincidencia ideológica de los editoriales del diario de Mitre en el siglo XXI con las expresiones del genocida preso. La similitud espanta porque habla de un horror pasado, pero también presente. Los párrafos podrían intercambiarse y no se notaría la diferencia. El suplemento que tienen en sus manos es prueba de ello. Los que se oponen a las políticas de Memoria, Verdad y Justicia de hoy son los mismos que avalaron las violaciones de los Derechos Humanos durante la última dictadura cívico-militar. Releyendo sus editoriales, comparándolas con la arenga tardía del dictador, se confirma que no sólo fueron cómplices de la masacre, sino partícipes necesarios en busca de beneficios económicos concretos: así se quedó La Nación con parte de Papel Prensa, y por eso Bartolomé Mitre, junto a Héctor Magnetto, Ceo de Clarín, están siendo investigados judicialmente por el despojo a los Graiver en el marco de una causa de lesa humanidad.

El 11 de febrero pasado, Videla le habló a su tropa leal desde Cambio 16: “Hoy hay que ganar la guerra política a través de los mensajes y los medios de comunicación y ésa es nuestra función: no quedarnos de brazos cruzados”.

Por más que La Nación intente guardar las formas bajo ropajes periodísticos, sus editoriales son fallidos freudianos permanentes, que por suerte nos recuerdan quiénes son, qué quieren y qué modelo de país defienden sus accionistas.

Son los mismos editoriales que el genocida preso lee cada mañana para inflarse el pecho de aire y pensar que no todo está perdido.

El dictador tiene quien le escriba.

Kirchnerismo, un gobierno totalitario

Videla:

“Un gobierno arbitrario, con espíritu totalitario, y que no se detiene ante nada y ante nadie, que ha perdido la vergüenza.”

La Nación:

“El país avanza hacia un régimen más autoritario, con un poder concentrado (...) es parte sustancial de ese cuadro una corrupción sistematizada. (...) El avance autoritario del Estado ha contado hasta ahora, en general, con el silencio de las víctimas. (...) La sociedad ha actuado como un protagonista paralizado.” (“De mal en peor”, 11-03-12).

Una oposición débil

Videla:

“No veo el actor, el líder. (...) La política se hace con hombres e ideas y ahora no los hay, ahora Argentina no los tiene. Hemos perdido una gran oportunidad en las últimas elecciones de sentar puntos de apoyo a una oposición sólida y que actuara responsablemente para cambiar el estado de cosas a la que me refería.”

La Nación:

“Nada de lo expuesto se explicaría de haber existido una oposición articulada y coherente y con más figuras dispuestas a la firme defensa de las instituciones y a correr menos detrás de la agenda gubernamental.” (“De mal en peor”, 11-03-12).

El miedo

Videla:

“Todo es miedo y temor y vivimos permanentemente bajo ese miedo. Y cuando una sociedad vive bajo el miedo no puede esperar que esté en una actitud de coraje para enfrentar un gobierno que de por sí no tiene reparos y no se detiene ante nada.”

La Nación:

“En los últimos años se ha ido construyendo en nuestro país, una creciente sensación de que es mejor callar lo que uno piensa, sobre todo si esto contraría las acciones del gobierno nacional (...) miedo a verter opiniones. Es por eso preciso desmitificar el clima de miedo e invitar a todos los sectores a actuar con coraje cívico, respondiendo a quienes bregan por la consolidación de un pensamiento único mediante atropellos autoritarios.” (“Vencer el miedo”, 13-03-12).

Las “dos partes”

Videla:

“El gobierno sólo reconoce a las víctimas de una de las partes, pero se les niega los derechos a las otras. Se reivindicó a los combatientes, también se trabajó en la reivindicación de los presos políticos, que somos nosotros, y ahora se trabaja en esta última reivindicación, en la de las víctimas del terrorismo. Al margen de los combatientes y muertos, y de los presos políticos que estamos pagando un servicio a la patria, faltaban las víctimas del terrorismo y hay ya gente que está trabajando en este asunto, en la búsqueda de esa reivindicación, aunque si bien es cierto que todavía no se ha tenido éxito en lograr ese justo y merecido reconocimiento a ese colectivo por el que usted pregunta. Es un trabajo en el que se lleva trabajando desde hace años, pero este gobierno se niega a reconocer sistemáticamente que existieran víctimas del otro lado, ya que si lo hiciera tendría que juzgar a los terroristas que produjeron aquellos hechos y actos que provocaron la existencia de víctimas.”

La Nación:

“Hay un extendido reclamo debido a la inequidad en la que se encuentran miles de ciudadanos que se convirtieron en víctimas del terrorismo y que no sólo no han sido indemnizados, sino que también han carecido de reconocimiento e incluso han sido rechazados. (...) La negación del Estado de reconocer estos derechos a estas personas constituye una violación masiva de derechos humanos que una democracia que se precie de tal no debe permitir (...) sumiéndolas en una doble victimización: primero la perpetrada por las organizaciones terroristas y ahora la que el Estado produce al negarles sus derechos. Como si esto fuera poco, además las discrimina al otorgar el pleno goce de los derechos y abultadas indemnizaciones a algunos de sus propios victimarios.” (“Discriminación entre víctimas”, 01-10-11).

La cantidad de desaparecidos

Videla:

“Hay una gran disparidad en las cifras que se ofrecen, como usted dice, lo cual le resta credibilidad a lo que se presenta o se intenta hacernos creer. No se puede pasar de un extremo a otro, es decir, de 32.000 que presentan algunos a 7.000 cifrado por otras comisiones. Creo que este asunto tiene mucho que ver con las compensaciones o el resarcimiento económico que se le dio a las víctimas, o a los supuestos desaparecidos (…) Este dato demuestra que asistimos a una clara manipulación en el asunto de los desaparecidos.”

La Nación:

“Graciela Fernández Meijide dice que el número de desaparecidos no es 30.000. En rigor, de las investigaciones de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de las Personas (Conadep), hechas en 1984, se desprende que las víctimas serían 8961. En 2006, el gobierno de Néstor Kirchner revisó, corrigió y actualizó esa cifra, llevándola a 9334. (…) La evidente falsedad del número coloca a quienes lo esgrimen en la sospecha de que buscan más potenciar el efecto político de su actuación, que luchar por la verdad y por la aparición o la reivindicación de las personas. (…) No se trata de negar unos hechos y de destacar otros, sino de exponerlos a todos en su esencia y en su debido contexto. De lo contrario, no se hará justicia plena y perdurarán la venganza y la confrontación. (“Una contribución a la verdad”, 08-08-09).

Menem y los Kirchner

Videla:

“El juicio a las Juntas creo que fue un error y concluyo ya: nunca debió realizarse. Menem luego desenredó ese error, en cierta medida (…) había paridad y cierto respeto a las fuerzas de las dos partes que lucharon o se enfrentaron en aquellos años, incluso emite varios decretos que tienen una dirección simétrica hacia las dos partes. Reconoce con exactos argumentos a las dos partes. Pero el gobierno actual se ha caracterizado por la asimetría (…) Nuestro momento peor, hablo para los militares, es con la llegada de los Kirchner al gobierno. Ha habido una asimetría total en el tratamiento a las dos partes enfrentadas en el conflicto. Fuimos señalados como los responsables, ni más ni menos, de unos acontecimientos que no desencadenamos.”

La Nación:

“La represión nació como una reacción ante una acción previa. (...) Carlos Menem dictó los indultos, tanto a militares como a subversivos. Sin embargo, en estos últimos ocho años se desanduvo fuertemente ese camino. El presidente Néstor Kirchner presionó al Parlamento y la Justicia para la anulación de las citadas leyes y de los indultos. Apareció entonces la figura de la imprescriptibilidad por la calificación de lesa humanidad, pero sólo para una de las partes. (...) De esta manera la Justicia pareció convertirse en venganza demorada.” (“La necesaria pacificación y reconciliación”, 21-08-11).

La revancha de los Kirchner

Videla:

“Así llegamos al matrimonio Kirchner, que vuelve a retrotraer todo este asunto a la década de los setenta, y vienen a cobrarse lo que no pudieron cobrarse en esa década y lo hacen con un espíritu de absoluta revancha. (…) Aquí no hay Justicia, sino venganza.”

La Nación:

“Este nuevo intento revanchista de sectores kirchneristas presenta serios riesgos para la sociedad.” (“Vamos por todo” 24-03-11). “Anticiparon las mañas que habría para avivar el rencor, y allí donde anidara, los deseos de revancha por los años de dictadura.” (“La violencia armada de los 70”, 30-07-11).

Escarbar en el pasado

Videla:

“Está la pretensión permanente de seguir escarbando en el pasado, colocándonos a los militares en la vereda de enfrente como unos indeseables.”

La Nación:

“Una condición esencial es superar una permanente mirada hacia el pasado, teñida de las interpretaciones sesgadas, asimétricas y vengativas.” (“La necesaria pacificación y reconciliación”, 21-08-11).

Recuperar la paz y el diálogo

Videla:

“Hay que comenzar a pensar en el futuro, pero sin concordia no hay futuro. En consecuencia, creo que tiene que haber un diálogo amplio (…) hay que dejar de lado todas tensiones y rigideces que nos han paralizado.”

La Nación:

“El país debe apuntar y aspirar hacia su mejor futuro posible, y ello presupone el perdón, la concordia.” (“Consolidar la paz interior”, 11-10-04). “Se hace necesaria la pacificación y reconciliación y un sereno entendimiento. Es imprescindible volcar los esfuerzos y las esperanzas hacia un futuro que deberá construirse con todos los argentinos.” (“La necesaria pacificación y reconciliación”, 21-08-11). “Es imprescindible recuperar ese espíritu de diálogo y de unidad que permitió crear la gran nación que fuimos.” (“Tiempo de reconciliación”, 24-12-07).

El golpe del ’76

Videla:

“Comienza el caos y el terror se adueña, de nuevo, de las calles de Argentina. (…) Vivíamos unos tiempos turbulentos y había que dar una respuesta (…) el acuerdo se firmaba, bajo estos decretos, para combatir el terrorismo en todas sus formas y hasta el aniquilamiento definitivo (...) reducir a la nada (...) el país entra en una guerra, pues no salimos como Fuerzas Armadas a cazar pajaritos, sino a combatir al terrorismo y a los subversivos (...) estábamos en una guerra ante un enemigo implacable. (…) Se había llegado a un claro vacío de poder, una auténtica parálisis institucional, estábamos en un claro riesgo de entrar en una anarquía inmediata. (...) O tomábamos el poder o la subversión se hacía por la vía de las armas con las instituciones (...) cada día el deterioro era mayor.”

La Nación:

“Se omite una pintura fidedigna y objetiva del clima de terror al que estaba sometida la sociedad argentina como consecuencia de los atentados criminales del terrorismo subversivo y de los delitos que se perpetraban a diario: secuestros extorsivos, copamientos de unidades militares, asesinatos de empresarios, atentados con explosivos, muerte masiva de ciudadanos inocentes.” (“Tiempo de reconciliación”, 24-12-07).

El campo

Videla:

“Si algo tiene Argentina es su riqueza agropecuaria, somos o éramos el granero del mundo, y el agro ha sido borrado de la estructura nacional. Este gobierno ha asociado el campo con la oligarquía y como enemigo de ese socialismo que ellos pregonan, no podemos esperar de esta gente una solución.”

La Nación:

“A lo largo de su historia, el país tuvo siempre en claro que en el campo reposaba lo mejor de su creatividad y de su dinamismo productivo. (...) Fue reconocido en todas las épocas como un luchador, factor poderoso de progreso y fuente de estabilidad y continuidad en el desenvolvimiento de las energías espirituales y materiales de la Nación. Quienes conducen la gestión de los asuntos públicos nacionales se obstinaron, en determinado momento, en alentar antinomias destructivas en perjuicio del campo y en convertir al sector en víctima propiciatoria de críticas injustificadas y de presiones tributarias exacerbadas y discriminatorias. Al impulsor de la riqueza agropecuaria le corresponde volver a ser reconocido como el gran protagonista del crecimiento económico nacional.” (“Perfil moral del hombre de campo”, 11-03-06).

Las instituciones muertas

Videla:

“Hoy la República está desaparecida, no tiene Justicia porque la que tiene es un esqueleto sin relleno jurídico; el mismo parlamento no tiene contenidos, está compuesto por ganapanes que temen que les vayan a quitar el puesto y se venden al mejor postor. No hay nadie en la escena política con lucidez capaz de hacerles frente. El país tampoco tiene empresarios porque están vendidos al poder. Hoy las instituciones están muertas, paralizadas, mucho peor que en la época de María Estela Martínez de Perón. Lo que me permite decir que no tenemos República porque no tenemos a las grandes instituciones del Estado funcionando. La Justicia, el Congreso y las demás instituciones, por no hablar de otros aspectos, no existen.”

La Nación:

“No se advierte que exista preocupación extendida por la excesiva concentración de poder ni por las pretensiones hegemónicas ni por la defensa del esencial papel republicano que corresponde a la oposición y a la prensa libre. Tampoco, por la abierta sumisión de algunos miembros del Poder Judicial a los designios del Ejecutivo ni por el abuso reiterado y constante del poder de policía que tiene la administración, que desnaturaliza su razón de ser y los transforma en instrumento de intimidación, cuando no de castigo, a quienes no aceptan el cesarismo que supone imponer el discurso único que se predica incesantemente desde los más altos púlpitos de la conducción política. Ni tampoco por el populismo desenfrenado que, en conjunto, conforma una realidad gravísima.” (“La recesión democrática”, 06-02-12).

Publicado en :

http://tiempo.infonews.com/2012/03/25/especiales-71240-el-dictador-tiene-quien-le-escriba.php

jueves, 22 de diciembre de 2011

¡Con la Constitución no, Clarín!, por Cynthia Ottaviano (para “Tiempo Argentino” del 22-12-11)


Por qué es indispensable democratizar el acceso al papel para diarios

Publicado en TIEMPO ARGENTINO el 22 de Diciembre de 2011

Cynthia Ottaviano

Jefa del Equipo de Investigación de Tiempo Argentino.


En los propios argumentos falaces de Clarín y La Nación se descubre que ellos son y fueron lo que ahora critican. En la democracia que proponen desde sus páginas, la palabra monopolio es diversidad y lo que asfixia es el aire puro, cuando la realidad es exactamente opuesta.

Que se trata de “un ataque oficial”, de “controlar”, de “un embate” o “una embestida contra los diarios”; para “asfixiarlos”, “apoderarse” y “cooptar”; que es para concretar una “revancha”, un “despojo”, “sibilino”, “grave e inadmisible”; “una arremetida”, “un proyecto viciado de inconstitucionalidad”, “una injerencia peligrosa”, “polémica”, “inquietante”, “discriminatoria”, “con reglas espurias”, “tan difamatoria y obsesiva como en las peores dictaduras”. Podrían ser calificativos usados en 1976 cuando la Junta Militar, integrada por Jorge Rafael Videla, Emilio Eduardo Massera y Orlando Ramón Agosti, decidió asociarse a Clarín, La Nación y La Razón para apropiarse de Papel Prensa. Porque en sus planes no figuraba hacer negocios con un grupo judío y representante de la burguesía nacional como el Graiver. Por eso despojaron a sus integrantes, familiares y allegados de sus bienes, los secuestraron, los torturaron y hasta le quitaron la vida a uno de ellos, Jorge Rubinstein, mano derecha de David. Pero no, durante la última dictadura militar, los tres diarios ocultaron un genocidio para concretar un negocio. El mismo que hoy defienden con esas calificaciones que hace 35 años callaron. Entonces aseguran que el proyecto que ya tiene media sanción de Diputados y que se espera que se trate ahora en el Senado para declarar de interés público la producción, distribución y venta del papel para diarios “afecta directamente a uno de los principales basales de la democracia y el Estado de derecho”, es “una concepción autoritaria e incluso totalitaria”, “revanchista”, porque “Cristina Kirchner se siente dueña del poder” –que le dio el 54,11% de los votos–, y así busca “acometer contra los medios”, “confiscar Papel Prensa” o “la apropiación”. Eso considera el cártel mediático Clarín-La Nación, a juzgar por las publicaciones de las últimas semanas (Clarín 9-11-11, 13-12-11, 14-12-11,17-12-11, 20-12-11; La Nación 7-11-11, 8-11-11, 9-11-11, 14-12-11, 15-12-11, 16-12-11, 20-12-11). Lo consideran sus dueños, pero también sus periodistas, que visten el traje de fiesta a la que no están invitados. “Es un proyecto asombrosamente veloz”, “relámpago”, “exprés”, sostienen cuando saben que es un reclamo que lleva tantos años como tiene Papel Prensa, si no basta con leer La Voz del Interior del 11 de diciembre de 1978, la declaración de ADEPA del 19 de marzo de 1979, La semana de 4 de abril de 1979, la comunicación interna de la Embajada de los Estados Unidos en la Argentina del 17 de enero de 1980, el libro de Julio Ramos Los cerrojos a la prensa de 1993 o tantas otras publicaciones que denuncian el monopolio y la restricción a la libertad de expresión que ocasiona.
En un caso de memoria selectiva evidente olvidan incluso que el proyecto fue promovido desde el Poder Ejecutivo en agosto del año pasado y encuentra sus raíces en otros proyectos que tienen más antigüedad todavía. Que apenas hoy cuente con media sanción y busque la otra media en senadores se lo debemos al Grupo A, que funcionó como perfecto dique de contención a los intereses económicos de las corporaciones mediáticas.
La única asfixia certera es la que denunció Ramos en 1993, en la página 6 de su libro, al asegurar que “desde la instalación del monopolio del papel, hace 15 años, murieron en la Argentina 46 medios gráficos de prensa”. Pero esa realidad no ocupa ni un milímetro del papel prensa de Clarín y La Nación. Ni los apoyos actuales de Ámbito Financiero, Crónica, este diario y tantos otros perjudicados, que son recortados con prolijidad calculada. Tanto como el Pacto de San José de Costa Rica. En su artículo 13, punto 3, asegura que “no se puede restringir el derecho de expresión por vías o medios indirectos, tales como el abuso de controles oficiales o particulares de papel para periódicos”. Sin embargo, cada vez que es citado por los defensores económicos de la única fábrica de papel del mundo manejada por dueños de diarios se cita por la mitad. Como lo hizo con malicia Silvana Giudici al explicar que “el artículo 32 y el Pacto de San José de Costa Rica imponen prohibición de legislar en materia de imprenta y restringir por vías indirectas los insumos”. Le faltó extenderse un poco más para recordar que esa restricción puede ser por parte de “controles oficiales (como el Estado) o particulares (como una empresa)”.
Además de recortarlo, también lo descontextualizaron, como ocurrió en el editorial del 18 de diciembre pasado de Clarín, el día que se atrevió a recortar la Constitución (y dieron ganas de decir a lo Sarlo: “Con la Constitución no, Clarín”) y sólo publicó el artículo 32. Al día siguiente este diario le recordó que el artículo 42 y el 13 del Pacto de San José de Costa Rica también forman parte de la Ley de leyes.
En Cerrojos a la prensa, Ramos dejó su “indignación” por escrito, hoy ocultada por quienes se oponen a la democratización del papel, por ende de la palabra. “Durante casi diez años se le cobra un impuesto a todos los diarios argentinos para montar una fábrica de papel y los militares, finalmente, se la regalan a sólo tres –escribió el fundador de Ámbito Financiero–. ¿Con qué derecho si la habíamos pagado todos? Peor aun: la pagamos todos los diarios argentinos, se la regala a sólo tres y luego nos eleva el arancel 44-48% para que no haya otra escapatoria que comprarle a la fábrica de esos tres a un precio exorbitante. Cuando cesó el arancel –con los radicales aunque la rebaja la inició Roberto Alemann en 1982– y el precio baja, entonces Papel Prensa no le vende a nadie. A precio bajo se benefician sólo los diarios dueños. ¿Puede sorprender entonces por qué Ambito Financiero enfrenta desde 1981 al monopolio Clarín?”
Pero claro, si leemos los diarios de los dueños imputados como sospechosos de ser partícipes necesarios de delitos de lesa humanidad, el proyecto que se impulsa desde el kirchnerismo es “para generar un pensamiento único”, “para disminuir la pluralidad”, “una hegemonía comunicacional”, ¿cómo se llama lo que ocurría en la Argentina hasta que diarios como Crónica, Ámbito Financiero, Tiempo Argentino; programas como 6,7,8 o tantos otros pudieron mostrar un punto de vista diferente, oculto por quienes detentaban la hegemonía discursiva, al comprar canales y diarios locales, después de acorralarlos económica o extorsivamente? ¿Cómo se llama el multiplicar licencias y acumularlas a centenas, haciendo firmar a sus periodistas cláusulas de censura previa? ¿Cómo al estructurarse verticalmente hasta convertirse en un monopolio o en un pulpo con posición dominante? ¿Cómo el querer acomodar la realidad a la propia necesidad y llegar al punto de reescribir la Constitución?
En los propios argumentos falaces de Clarín y La Nación se descubre que ellos son y fueron lo que ahora critican. En la democracia que proponen desde sus páginas, la palabra monopolio es diversidad y lo que asfixia es el aire puro, cuando la realidad es exactamente opuesta. El rey está desnudo y lo vemos. El engaño terminó.

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