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viernes, 3 de octubre de 2025

El gobierno le quitó a Norberto Galasso su ingreso mensual.


Norberto Galasso (89)

 






domingo, 19 de mayo de 2024

GALASSO: "Hay gente a la que le cuesta mirar más allá de ellos mismos"

 

"¿O sea que vos eras un pelotudo, llegó el peronismo y te hiciste inteligente, y después [de la salida del peronismo] volviste a ser pelotudo?"

Señor Juez, ha terminado mi alegato.

jueves, 2 de noviembre de 2023

GOLPEAR JUNTOS, MARCHAR SEPARADOS, por Mariano Saravia

 


Por Mariano Saravia.

En 2015, antes del balotaje, el historiador Norberto Galasso advirtió sobre el riesgo de que sectores progresistas y de izquierda votaran en blanco, favoreciendo así la llegada de Macri al gobierno. 

Lo hizo apelando a dichos y actitudes de León Trotsky y de Lenin. 

Creo que hoy es más útil que nunca, siendo que ya no tenemos solo a Macri enfrente, sino también a Bullrich y a Milei. 

Puede servir para enviárselo a compañeros, amigos o conocidos de izquierda, de sindicatos, radicales o a cualquier persona con mínimas convicciones democráticas. Ahí les va: 

"...Un socialista no es aquel que formula los programas más atrevidos y avanzados sino simplemente aquel que colabora para que los trabajadores tengan cada vez más poder y presencia concreta en la vida política del país hasta colocarse en condiciones de disputar el poder  para, desde allí, construir la sociedad igualitaria que deseamos. 

Es decir, no habiendo opción socialista corresponde optar entre lo que hay y en este sentido, votar contra aquel cuyo origen, trayectoria y economistas que lo asesoran expresan a la minoría oligárquica y su aliado imperialista...

Con este propósito quiero recordarles algunas posiciones adoptadas por Trotsky, no demasiado conocidas. Cuando Lázaro Cárdenas  nacionalizó el petróleo en México, corrió la versión de que había sido asesorado por Trotsky, por entonces exilado en ese país. Él contestó que eso no era cierto, pero que hubiera sido un honor para él si la nacionalización de Cárdenas (gobierno capitalista) se hubiese debido a su consejo. Como algunos discípulos (que se consideran trotskistas aunque no lo leen), protestaron, Trotsky explicó que la medida era avanzada porque debilitaba al imperialismo y estimulaba la lucha de los trabajadores mexicanos. 

Pero, además, les pidió que recordasen que cuando Lincoln triunfó en la Guerra Civil de EE UU sobre los estados esclavistas del sur, Marx le mandó un telegrama de felicitación, a pesar de que ese triunfo impulsaría fuertemente al capitalismo, pero resultaba históricamente progresivo porque derrotaba a los gamonales esclavistas amigos del Imperio Británico. 

Entre los capitalistas industrialistas y los esclavistas feudales, no vaciló en apoyar a los primeros aunque los seguiría combatiendo luego en busca de concretar nuestros objetivos. Acompañaba a lo más avanzado de la sociedad yanqui y favorecía la creación de condiciones favorables para, luego, darles pelea.

Una vez les aconsejó a los comunistas chinos que se aliaran a Chian Kai Shek (líder burgués, liberal, capitalista) para dar guerra al Japón. Discípulos escandalizados le preguntaron si no sabía quién era. Les respondió: “Por supuesto que lo sé. Pero hoy lo necesitamos para no ser esclavos de los japoneses. Mañana nos traicionará. Es posible, más bien es seguro, y entonces lo combatiremos. Pero la lucha es hoy y aquí, y no podemos confundir la estrategia socialista que apunta al futuro con la táctica que debemos asumir en las luchas de hoy.”

Aplicando así las enseñanzas de Trotsky y también de Lenin cuando exigía no confundir quién es el enemigo principal: en una elección que parte al país en dos o poco menos, uno de los candidatos debe ser el enemigo principal y el otro el posible aliado circunstancial al que mañana habrá que combatir si se dan las condiciones, casi seguramente, para hacerlo. 

Lenin lo resumía: “Golpear juntos, marchar separados.” Hay gente, agregaba Trotsky, que cree que todo es blanco o negro y que no existen grises.

El reducido porcentaje de votos del FIT -que costó tanto a su valorable militancia- puede significar, bien empleado, la derrota de las grandes corporaciones nativas y del imperialismo expresados por Macri. Votar en blanco, en cambio, es ponerse al margen de la lucha. Con toda razón, los trabajadores se lo podrán reprochar a aquellos que optan por el voto en blanco, si un gobierno de Cambiemos -podría ocurrir- nos devuelve a la dependencia, “las relaciones carnales”, contratos basura, el 18% y no el 45% como ahora en el ingreso nacional que reciben los trabajadores…

Finalmente, eso que preanunciaba Galasso sucedió. Nicolás Del Caño sacó 3,23 por ciento de los votos en primera vuelta. Después dijo que Scioli y Macri eran lo mismo y llamó a votar en blanco. En la segunda vuelta, Macri ganó por menos de 3 por ciento. 

Escribo esto no para pasar factura, no para que escriban aquí abajo agraviando o insultando a quienes tomaron esa decisión en su momento, sino para recordar lo que vino después y llamarlos fraternalmente a asumir una actitud histórica, en base a las actitudes y el legado de Marx, Trotsky y Lenin. Pero también podríamos citar a Alem, Yrigoyen y Alfonsín. Y a muchos más.


martes, 21 de junio de 2022

Manuel Belgrano: de España a la revolución latinoamericana, por Norberto Galasso (para "Telam" del 19-06-22)


19-06-2022   

EL PODCAST DE NORBERTO GALASSO



Primera parte de la biografía de uno de los nombres clave del proceso independentista. De su formación en España y la influencia de la Revolución Francesa a su mirada proteccionista de la economía y su vínculo con Mariano Moreno y San Martín. ¿Quién mandaba en el Ejército del Norte?



19-06-2022


Manuel Joaquín Corazón de Jesús Belgrano nació en junio de 1770 y su vida fue un verdadero ejemplo de entrega, honestidad y generosidad. Es preciso destacar que su acción militar en Tucumán y Salta lo convirtió, junto a José de San Martín, en uno de los generales que llevó adelante el proceso revolucionario.


Respecto a su historia personal, es preciso recordar que el padre lo envía a España, por lo que desde chico recibe, al igual que San Martin, la influencia de la Revolución Francesa que se produce mientras era un muchachito.


En ese contexto, Belgrano estudia en la Universidad de Salamanca y en la Universidad de Valladolid, y a los 18 años regresa con ese mérito, o medalla digamos, que siempre se consideró en el Río de la Plata para todo lo que venía de Europa. Entonces, le reconocen un lugar y lo nombran Secretario del Consulado.


De esta manera, Belgrano llega con la inspiración de profundas transformaciones y de cosas nuevas que había escuchado. Hasta que, por fin, un día le preguntan sobre su función específica en el Consulado. Y él les contesta que eran comerciantes totalmente incapaces, gente que lo único que sabía - cómo pasa en todas las épocas - era comprar por cuatro y vender por ocho. Todo lo demás no les interesaba.


Telam SE



Entonces, Belgrano hace en el Consulado una serie de propuestas, algunas muy avanzadas como la dedicación de presupuesto para la educación de las mujeres, a quienes en aquel tiempo se las consideraba seres inferiores, además de otras iniciativas sobre minería y fomento de la agricultura.


Como consecuencia de eso, empieza a hacer periodismo en “El Telégrafo Mercantil”, el “Semanario de Agricultura” y “El Correo de Comercio”. Y luego entra en el movimiento que busca declarar nuestra independencia de España. Al respecto, en determinado momento pasa por el grupo identificado como “carlotista”, lo que prueba el carácter especial de la Revolución de Mayo: no era anti-hispánica, sino que buscaba impulsar las transformaciones y medidas ocurridas en Francia en 1789.


Así interviene en la revolución y, según alguna versión que podría ser inventada o no, es el hombre que en determinado momento está dando indicaciones con un pañuelo en la mano, levantándolo en el preciso momento de reaccionar por la violencia en el Cabildo Abierto del 22 de mayo.


Era la economía


Una cosa muy interesante es que Belgrano aprende economía en España, bajo la influencia del momento en que el liberalismo económico está tomando impulso y en el que sus seguidores tienen un criterio desarrollista y progresista.


Pero Belgrano resulta ser proteccionista cuando tiene que pensar para su Patria. En el Consulado dice que las leyes que tenemos que adoptar son normas que defiendan la posibilidad de explotar por nosotros mismos nuestros recursos, porque eso iba a dar trabajo a nuestra gente. Es más, afirma que si exportábamos materias primas e importábamos artículos manufacturados, eso quería decir que estábamos favoreciendo a los trabajadores europeos, en perjuicio de nuestros trabajadores. Este concepto, dicho a principios del siglo 19 era verdaderamente revolucionario.


Luego, es reconocida su actuación como vocal de la Junta, donde estrecha una amistad con Mariano Moreno. Esto significa que cuando Moreno, como secretario de Guerra, le expresa la posibilidad de pasar de abogado a militar, en coincidencia con una expedición para ampliar al litoral la Revolución de Mayo, se intercambian unas cartas interesantes en las que Belgrano le escribe: “yo lo sigo totalmente y quisiera tener las luces que usted tiene”.


Telam SE


Es decir, Belgrano es un hombre que entra al proceso revolucionario pero entiende que Moreno es la clave. Por eso, también se dice que antes de aquella expedición al litoral, Belgrano colabora en el Plan de Operaciones de Moreno. Se trata de una explicación que siempre fue negada por los historiadores liberales.


Otra prueba de esta concepción morenista de Belgrano es su “Reglamento para los Pueblos de las 30 Misiones”, donde formula una serie de principios y objetivos totalmente transformadores con respecto a la libertad, a la educación y a la propiedad de la tierra.


Es un hombre que está dispuesto a servir a la patria en todo, a pesar de que lo militar no era lo suyo. Así lleva a cabo la Campaña del Paraguay, que si bien no arroja triunfos militares deja las huellas para que, poco tiempo después, los paraguayos decidan seguir el ejemplo de la Revolución de Mayo.


Morenista


Cuando se produce el Movimiento del 5 y 6 de abril de 1811, resulta que no es un movimiento tan popular como lo considera el revisionismo rosista y especialmente el historiador José María Rosa. Porque esa revolución significa el destierro de Domingo French, Antonio Luis Beruti, Miguel de Azcuénaga y Nicolás Rodríguez Peña. ¿Qué es lo que está pasando?, reclama Belgrano desde el litoral, con la esperanza que no se abandone el curso inicial de la revolución.


Cuando le dicen que le van a mandar a un jefe militar para secundarlo, lo único que pide es que no sea Martín Rodríguez, un reconocido hombre vinculado a Cornelio Saavedra. Belgrano rechaza esa posición y se reivindica morenista.


Tiempo después, Belgrano es designado como Jefe del Ejército del Norte y se encuentra con enormes dificultades en Jujuy porque no tiene recursos, ni hombres, ni armas suficientes para enfrentar a las fuerzas invasoras. No obstante, lleva a cabo una gesta épica que es conocida como “El éxodo jujeño” y que consiste en retirarse del lugar, dejando tierra arrasada a los invasores. Le pide al pueblo que rompa todo a su paso y se lleve a los animales. Los invasores sólo debían encontrar un Jujuy desértico.


Las presiones


La política del Primer Triunvirato es seguir retrocediendo por falta de recursos, aunque a veces también es falta de espíritu militante y patriótico. A Belgrano le dicen que llegue a Tucumán y que haga lo mismo, con lo cual prácticamente le abren el camino al enemigo para que la gente del Virrey Abascal de Perú llegue a Buenos Aires.


Belgrano encuentra en Tucumán un gran apoyo e interés para proseguir la lucha, por lo que enfrenta a los enemigos y los derrota. Eso lo lleva a entusiasmarse y avanzar hacia Salta, donde también triunfa en 1812. Después, sin embargo, es derrotado en las batallas de Vilcapugio y Ayohuma por circunstancias un tanto extrañas. Se habla  del clima adverso, de una invasión de langostas y de toda una serie de cosas que les son adversas. Pero otra vez, los que siguen sentados en mullidos sillones dicen que Belgrano debería ser enjuiciado.


Finalmente, prima el criterio de designar a San Martín en el Ejército del Norte, con quien Belgrano establece un vínculo muy estrecho, al punto de iniciar una amistad. San Martín no lo recibe como jefe, sino como un colaborador. Pero Belgrano cree que sigue siendo el jefe. Para colmo, desde Buenos Aires intiman a San Martín y le dicen que Belgrano debía ser separado del cargo y él debía asumir en su reemplazo.


“Los conocimientos que tiene Belgrano son fundamentales y yo creo que de los generales de que disponemos es el mejor. Por eso, de ningún modo hay que desplazarlo o ponerlo en un lugar secundario”, es la respuesta de San Martín.


La gente de Buenos Aires entiende esto de una manera relativa porque, claro, ya se habían fortalecido los sectores conciliadores, el Director Supremo y otros que tenían posiciones no suficientemente patrióticas. Eso explicaba todo.



Publicado en:

https://www.telam.com.ar/notas/202206/595501-manuel-belgrano-galasso-la-otra-historia.html

sábado, 18 de junio de 2022

Güemes: De la revolución nacional a la revolución social, por Norberto Galasso (para "Telam" del 16-06-22)




El caudillo salteño no sólo fue una de las figuras clave de la lucha por la liberación, sino también un líder popular que defendió como pocos los derechos de los postergados. Fue “el padre de los pobres”, como lo bautizó un historiador, una calificación que hoy adquiere un significado especial, al cumplirse un nuevo aniversario de su fallecimiento


Por Norberto Galasso


16-06-2022


El gaucho Miguel Martín de Güemes es un ejemplo de caudillo popular y social de nuestra historia patria. Nacido en Salta, a los 14 años ingresa a las Fuerzas Armadas y luego, durante las invasiones inglesas comete un acto realmente insólito, como fue el abordaje de un barco inglés que había encallado. Sin dudarlo, él y su gente hacen el abordaje y toman prisioneros a los tripulantes de la nave invasora.


Vuelve al norte en la Batalla de Suipacha y después desarrolla la mayor parte de su lucha en su provincia natal. En Salta alcanza un predicamento notable entre las masas populares, convirtiéndose en su gran defensor. Sostiene que debían luchar por nuestra liberación frente a los nueve intentos de invasión por el norte del ejército de José De la Serna. Güemes los rechaza y se convierte en el líder de los gauchos.



Entonces dice algo que a muchos les llama la atención: “Estos gauchos que dan su vida por defender a la patria y cuyas familias pagan arrendamientos por sus pequeñas chacras, no deben pagarlos más. Deben estar libres de todo compromiso de pago porque, en realidad, están cumpliendo el papel que deberían cumplir todos los salteños. Mientras, hay una minoría de salteños que recibe los beneficios de la libertad, pero permanecen en sus casas”.


Por eso se habla del “fuero gaucho”. “No deben pagar más arriendos” dice Güemes y se convierte, de a poco, en un caudillo adorado por su pueblo y denigrado, por supuesto, por la minoría salteñas.


En Salta se había conformado una élite acaudalada y reaccionaria que jugaba a favor de la invasión, cuyos nombres conviene recordar porque son apellidos que - por su dedicación al comercio, a lo financieros y no a jugar el pellejo - han permitido que sus generaciones siguieran portando el apellido. Por ejemplo, hay un Cornejo que se lo oye hablar de vez en cuando; los Uriburu que después van a intervenir con un presidente de la Nación por fraude y otro presidente por un golpe de Estado; los Zubiría que van a jugar en la parte parlamentaria; hay un Sarabia que es el abogado de Mauricio Macri si no me equivoco; y también está la familia Tezanos Pinto que ha tenido presencia en la política argentina.


Aunque hubo otros cuyo carácter reaccionario fue aún más grave, porque fueron los que delataron a Güemes, revelando el lugar donde estaba en su lucha y permitiendo que una patrulla del enemigo lo localizara, lo baleara y provocara su muerte. Es el caso de Pedro Antonio Arias y Mariano Benítez que tenían el apoyo del ejército que dirigía Pedro Antonio De Olañeta, un personaje que no era español de nacimiento sino americano, pero traidor como desgraciadamente ha ocurrido con otros nombres de nuestra historia. Güemes tenía muy en claro lo que era esta gente.


A esta situación se sumaba una alarmante escasez de recursos procedentes de Buenos Aires, porque si bien era parte de la lucha por la liberación, al mismo tiempo era considerado un personaje peligroso por su apoyo en las masas.


Ilustracin Osvaldo Rvora

Ilustración: Osvaldo Révora


Fue por ello que él hace un llamamiento a las minorías acaudaladas de Salta. Al respecto, es interesante recordar una carta que le escribe a Manuel Belgrano, en la que le dice: “Yo creí que asustando un poco a esos caballeros se ablandarían y me socorrerían, pero me engañé. Hice correr la voz de que los llevaría en la vanguardia de nuestra lucha. Pensé que para quedarse darían alguna cosa, por lo menos para ayudar a los que tomaban ese trabajo. Pero no he conseguido otra cosa que calentarme la cabeza. El vecindario, entre ellos el alcalde de primer voto, apenas han dado cuatro porquerías con que han pretendido auxiliar, o decir que auxiliaban a treinta gauchos. A uno le han dado una camisa, a otro un poncho de picote y a otro un pedazo de jerga vieja. ¿Caballos? Unos cuantos, acaso los peores que han podido hallar de suerte, que con dificultad podrían llegar a Jujuy. A vista de eso no es de alabar la conducta y la virtud de los gauchos, pero ellos sí trabajaron personalmente y no se exceptuaron ni con un solo caballo de los que tenían, cuando los que reportan las ventajas de la revolución no piensan en otra cosa que engrosar sus caudales”.


Es decir, a lo largo de la historia estamos hablando de una especie de impuesto a los ricos, ¿no es cierto? Y el rechazo que provoca en esta gente.


Entonces, Miguel Martín de Güemes entiende que no se puede pensar en batallas comunes por las características de la geografía del noroeste y lo desigual del terreno. Así pone en marcha lo que llama “guerra de partidas”, que posteriormente pasaría a llamarse “guerra de guerrillas”. Es decir, la idea era golpear, debilitar al enemigo inesperadamente y desaparecer.


Ahí entre sus hombres está el francés Jorge Enrique Vidt, un hombre que vino a América con la experiencia de haber aprendido la guerra de guerrillas en España, en las zonas montañosas, durante la revolución española.


Güemes se convierte en el “padre de los pobres”, como dice el historiador conservador Bernardo Frías, que escribe varios tomos sobre la vida del caudillo. Y lo llama de esta manera porque enseñó a los gauchos a gozar de una libertad individual nunca vista ni consentida. “Alentó sus sentimientos de dignidad - señala Frías - los protegió y se puso a su lado en la balanza en que jugaban a la muerte con la gente decente”. “Amigo de la libertad y de ociosidad”, siempre según Frías, la ociosidad era poner el pellejo para hacer la guerra de partidas. “El mulataje altanero y atrevido se sentía totalmente al lado de Güemes y sentía resquemor y odio hacia la raza blanca de las minorías salteñas”. Esta situación también la reconoce el general José María Paz, un hombre que en sus memorias hace referencia a la guerra social que implicaba la lucha de Güemes.


Martín Miguel de Güemes hablaba a su gente, a sus gauchos, con palabras fuertes que conviene recordar: “Esos que ustedes ven vestidos de frac son vuestros enemigos y por consiguiente los míos; mientras os conserváis unidos a vuestro general os aseguro que vivirán ustedes garantidos y serán vuestros derechos y vuestra libertad respetados. A despecho de esos miserables que nos odian a mí porque les tomo unos 4 reales para sostener la lucha, mientras vosotros defendéis su propia libertad luchando y dando la vida por la Patria. Vosotros que ahora están dispuestos a no ser más no ser más humillados ni esclavizados por ellos”.


“Todos - agrega - somos libres y todos tenemos iguales derechos porque todos somos hijos de la misma patria, las hemos arrancado de la servidumbre en que estaba viviendo con su esfuerzo dominada por el yugo español. Soldados de la patria ha llegado el tiempo de que seáis hombres libres y que caigan para siempre vuestras opresores europeos”.


Entonces, Güemes no sólo se caracteriza por su espíritu patriótico, sino también por su política social. Establece que “quien preste servicios a la Patria como miliciano, no pagará arrendamiento de las tierras que alquilan”. En otra parte dice, que “quienes estén enrolados en el Ejército no pueden ser ejecutados ni compelidos al pago de cualquier cosa que adeudaran, pues si esta gente sin un sueldo ni recompensa alguna presta sus servicios a la Patria, así con sus escasos intereses como con su propia vida, justo es que el acreedor, que no presta servicios militares contribuya de este modo a la causa pública no cobrándoles las rentas por sus propiedades”.


Telam SE


El historiador Bernardo Frías señala que “Güemes instaló un sistema infernal en defensa de los pobres”, porque “no fusiló, ni azotó, ni confiscó; aplicó fuerte multas, eso sí, y sanciones humillantes, lo que habla también del odio hacia la clase alta”.

“Güemes - continúa el historiador-  comenzó a infundirle a los gauchos la noción de sus derechos. Se abrió con ellos, le habló a sus sentimientos, protegió y se puso poco a poco a su lado en la balanza en que jugaban la suerte con la gente decente, con lo que fue el mulataje. Se puso de su lado y lo consideró siempre su jefe”.


Un dato curioso es que Martín Miguel de Güemes fue designado general por José de San Martín. Ahora bien, ¿en qué medida San Martín podía hacer algo semejante, si él no tenía un gobierno? Lo que ocurría es que consideraba que su ejército era efectivamente suyo, porque él lo había creado. Y confiaba en Güemes como el baluarte para detener las invasiones desde el norte. Luego mantuvo una profunda correspondencia con Manuel Belgrano, cuando era el jefe del Ejército del Norte, mientras Güemes se quejaba de que Buenos Aires no le daba el apoyo suficiente para la lucha.


Es en medio de esa lucha, cuando intenta volver a su casa de Salta y los personajes mencionados anteriormente lo delatan. Producto de esa traición, una partida lo balea y por una herida que no coagula por sus insuficiencias orgánicas, Güemes muere.

“Murió el abominable Güemes al huir de la sorpresa que le hicieron los enemigos. Ya tenemos un cacique menos”, informa desde Buenos Aires la gente de Bernardino Rivadavia, los operadores del empréstito de la Baring Brothers. Y efectivamente, tuvimos una derrota muy grave en el noroeste por la falta de este caudillo realmente extraordinario, que quedó en la memoria del pueblo como el líder de la lucha del gauchaje que permitió a San Martín avanzar hacia Chile.


De ahí que lo recordemos como una de las grandes figuras de nuestra lucha por la liberación, el exponente de un profundo sentido latinoamericano que lo lleva a apoyar la monarquía incaica propiciada por Belgrano y San Martín, un tema que analizaremos en algún momento para aclarar toda la confusión que hay a su alrededor.



Publicado en:

https://www.telam.com.ar/notas/202206/595408-gemes-galasso-salta-la-otra-historia.html

miércoles, 25 de mayo de 2022

El comienzo del ciclo independentista, por Norberto Galasso (para "Telam" del 22-09-22)

 


22-05-2022 11:30 - EL PODCAST DE GALASSO- EPISODIO II


Los nombres de la Primera Junta y los motivos por los que juraron lealtad a Fernando VII. La urgente necesidad de apurar el Congreso de Tucumán y el protagonismo popular frente a dos modelos de país que aún se expresan.


Por Norberto Galasso


22-05-2022 


Una vez que el pueblo se entera de lo que ha pasado el 25 de mayo, recrudecen las manifestaciones y aparecen figuras como Pancho Planes, el sobrino de Vicente López y Planes, un morenista acérrimo; curas populares como Grela, a quien llamaban “El Padre granizo” por sus tormentosas explicaciones en la Iglesia a favor de los cambios; y nombres como el de Manuel Alberti, que después va a ser vocal. Todos ellos con arengas y discursos a favor de que los cambios sean rotundos.


Un buen ejemplo es Antonio Beruti y el resto de los activistas de la revolución, que ya en el mediodía del 25 entran al Cabildo no a dialogar con el virrey ni a buscar algún tipo de consenso, sino a imponer con puñales y trabucos que el virrey tenía que irse definitivamente.


Entonces, el virrey recurre desesperado al apoyo de los sectores militares y allí es el momento en el que tienen un papel importante Martín Rodríguez, que después va a jugar más por derecha; y Florencio Terrada y otros militares jóvenes que presionan a Saavedra para decir que de ninguna manera iban a reprimir la acción popular.


En esas condiciones aparecen French y Beruti con una lista de la nueva Junta en la cual reconocen a Cornelio Saavedra, quien entra a la revolución a los empujones, pero termina siendo reconocido como presidente.


Ilustracin Osvaldo Rvora

Ilustración: Osvaldo Révora


Esa lista designa a Mariano Moreno como secretario de Guerra y Político, es decir, le da dos lugares importantísimos en la Junta. Manuel Belgrano es vocal. En la Primera Junta surgen cosas que hoy sorprenden a los chicos, porque aparecen españoles liberales revolucionarios como Domingo Matheu y Juan Larrea. En realidad, españoles eran todos. Porque en ese momento, nosotros formábamos parte de España.


Una cuestión de lealtad


Hay un equívoco intencionado en el relato que siempre se hizo de la revolución, lo que explica algunas cosas raras que se cuentan en los colegios e, incluso, en las universidades: es preciso recordar que la nueva Junta jura por lealtad a Fernando VII. Más aún, la bandera española sigue flameando en el fuerte del gobierno y lo seguirá haciendo hasta 1813.


Porque hasta 1813, el objetivo de los revolucionarios es un cambio de una vida sin nada a una vida democrática, donde se ejerzan los derechos del hombre y se gocen de las libertades públicas. Pero no hay un antiespañolismo, como pretende Bartolomé Mitre, que llega a decir en la biografía de San Martín que había un odio a España de parte de los revolucionarios. No podía verlo porque, salvo Manuel Belgrano, eran casi todos hijos de españoles o españoles de nacimiento.


La música del Himno Nacional la escribe Blas Parera, un catalán. Álvarez Jonte, que es español de nacimiento, forma parte del Segundo Triunvirato.


En realidad lo que ocurre es que la guerra civil se da entre los que quieren el cambio y los que pretenden mantener las viejas injusticias.


¿Qué pasa entonces? Hasta 1813 la revolución es democrática, pero ese año Napoleón es derrotado y es obligado a liberar a Fernando VII y a reponerlo como rey de España. Pero Fernando VII da una voltereta y se juega por la derecha, restableciendo la monarquía más reaccionaria y recuperando la vigencia de la Inquisición que había sido liquidada por la Junta Central de Sevilla. Recién en ese momento España decide mandar dos flotas para reprimir a los rebeldes de América.


Los insurrectos de América se habían levantado por la libertad y la democracia en las revoluciones que empezaron en 1810. No fue una estratagema que los hombres de Mayo jurarán por Fernando VII, porque ocurre lo mismo en abril de ese año cuando se produce el primer movimiento en Caracas. Después, también se jura por Fernando VII en la revolución que se produce en Bogotá en agosto; en la que se ocurre más tarde en México con el cura Hidalgo; y la que se desencadena también en Chile en septiembre del mismo año.


Los movimientos se dan en América Latina casi en simultáneo y con un objetivo común: establecer los principios de la democracia que han surgido a partir de la Revolución Francesa, en 1789.


Ello explica que el Combate de San Lorenzo o las luchas que se producen en el Alto Perú, tuvieran como objetivo enfrentar a los sectores reaccionarios de América, como el virrey José Fernándo de Abascal, que seguía siendo partidario del viejo régimen virreinal que representaba.


Esta situación se daba hasta tal punto que, por ejemplo, las fuerzas españolas se encuentran en ambos lados durante el Combate de San Lorenzo. San Martín no tiene bandera de independencia, porque la independencia aún no se ha declarado y la Argentina no existe todavía. Esto da lugar a que después de terminar la batalla, tenga un prolongado desayuno con Zabala que era el jefe del batallón enemigo y después terminaría incorporándose al Ejército de los Andes de San Martín.


Esto tiene su importancia porque evita todas las confusiones.


Porque a partir de 1813 se produce un cambio fundamental. Ahí sí Fernando VII, convertido en un hombre de derecha, envía dos flotas a América para recuperar esas tierras que él considera coloniales.


Y allí sí se produce una lucha. Por eso San Martín se apura para la declaración de la independencia.


“Estamos perdidos”


Hay una carta interesante de Gervasio Posadas, el director supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, a José de San Martín en la que le dice: “Napoleón ha caído derrotado en España, ha vuelto a la Inquisición y a los sectores conservadores. Estamos perdidos, tenemos que cambiar el criterio que seguimos hasta este momento”. La respuesta de San Martín y Manuel Belgrano es impulsar el Congreso de Tucumán en 1816.


A Belgrano primero se le ocurre que conviene enraizar la declaración de la independencia con los pueblos originarios, es decir, la monarquía incaica que Bartolomé Mitre critica porque dice que es una declinación de la fe democrática de parte de San Martín y Belgrano. Pero no es así, es todo lo contrario, porque se trata de darle participación a los pueblos, especialmente a los pueblos originarios del Alto Perú. 


Telam SE


Esto queda claro cuando el proyecto es frustrado por un Anchorena, el representante de Buenos Aires, bajo el argumento que querían hacer una monarquía incaica, querían llevar a un pata sucia, a algún indio bruto, para ponerlo al frente del país. Entonces no se decide la forma de gobierno. Solamente se declara la independencia y después, en 1819, el Congreso de Tucumán declina cuando pretende hacer jefe de estas tierras a un príncipe europeo.


Dos modelos de país


En 1820 se produce una anarquía que se va a ir definiendo a través de luchas y guerras civiles que giran alrededor de la prepotencia de la gente de Buenos Aires por el control del puerto y de la Aduana. Esta situación llevará a algunos partícipes de la revolución a decir que, en realidad, existen dos países: el de los porteños, de la Aduana y el puerto, y de los estancieros de los alrededores de Buenos Aires; y por otro lado, el país del Interior.


Se trata de una situación que aún hoy tiene vigencia cuando se habla de un falso federalismo, porque no se cumplen claramente con los postulados del federalismo. Es decir, lo viejo sigue presente en muchas de las discusiones y planteos que nos hacemos en estos momentos.


Más allá de eso, lo interesante es reconocer el protagonismo popular que se produce el 25 de mayo y que se da en un grupo de tres intelectuales que plantean las nuevas formas de vida: Mariano Moreno, especialmente con su plan de operaciones, Manuel Belgrano y Juan José Castelli.


Y después, por supuesto, el pueblo mismo al frente de la legión de Los Infernales, que hoy llamaríamos los activistas de la revolución y que tendríamos que verlos con mayor detenimiento porque, como toda participación popular, a veces queda injustamente relegada a un segundo plano.



Publicado en:

https://www.telam.com.ar/notas/202205/593032-el-comienzo-del-ciclo-independentista.html

El verdadero origen del 25 de Mayo, por Norberto Galasso (para"Agencia Telam" del 21-05-22)

 



Cómo se gestó la revolución y cuál fue la influencia de la Junta de Sevilla en el Río de la Plata. La diferencia entre el 25 de Mayo y el 9 de Julio. Las mentiras de la historia liberal.


Por Norberto Galasso


21-05-2022 


Es necesario aclarar que hay una confusión con el 25 de Mayo que vamos a festejar en estos días, que a veces da lugar a que los alumnos más perspicaces le pregunten a la maestra o al profesor si la patria nació dos veces. Porque se suele decir que la patria nació tanto el 25 de mayo como el 9 de julio de 1816. En realidad, esta confusión se debe a una interpretación que creo es errónea de la historia mitrista.


Lo que se produce el 25 de mayo es una revolución democrática, en la que se reemplaza al virrey por una Junta Popular.


Lo que se produce el 9 de julio de 1816 ya es una declaración separatista.


Entonces, no podría decirse que la patria nació el 25 de mayo, sino que esa fecha constituye el gran antecedente de lo que va a ocurrir después.


Aclarado este punto, ¿qué ocurrió el 25 de mayo?


Lo que pasó no podemos interpretarlo sin referirnos a lo que estaba ocurriendo en España. Hay que recordar que después de la Revolución Francesa aparecen los derechos del hombre, la división de poderes y la democracia. Cuando Francia invadió España, el 2 de mayo de 1808 se produjo un levantamiento popular que inicialmente fue contra la invasión, pero después se dirigió inmediatamente a cuestionar el sistema reaccionario, monárquico, feudal y antipopular que regía en España. Y entonces aparecieron las Juntas.


A veces hemos creído, nos han enseñado, que las Juntas fueron un invento de la Primera Junta del Río de la Plata. Pero surgieron en España. Fueron un movimiento revolucionario, democrático y liberal en el buen sentido, no en el que hoy le damos a la palabra liberal cuando aparecen figuras como Javier Milei.


Ilustracin Rvora

Ilustración: Révora


Es liberal y los hombres de la revolución española entienden - especialmente Flores Estrada, uno de sus principales teóricos - que como liberales no pueden oprimir a otros pueblos.


Por eso, en enero de 1809 la Junta Central de Sevilla emite un comunicado dirigido a las tierras de América diciendo que no eran más colonias y pasaban a ser provincias de España, con los mismos derechos y atributos que tenían Aragón, Galicia, Castilla, o cualquiera de los departamentos en que se dividía la nación española.


La Junta de Cádiz también envía un comunicado planteando que las tierras de América deberían reemplazar a los virreyes por gobiernos populares.


¿Y entonces qué ocurre?


Cuando el 20 de mayo de 1810 llega en un barco la noticia de que la Junta Central de Sevilla ha sido disuelta y reemplazada por el Consejo de Regencia, los revolucionarios de aquí comprenden que los están colocando una situación bastante difícil, porque parecía diluirse el empuje de transformaciones importantes que venía de España.


Entonces, al día 21 empiezan a producirse manifestaciones en las que aparecen, como siempre, hombres que en medio de la crisis se transforman en figuras importantes y caudillos populares. Hoy les diríamos piqueteros, en aquel tiempo les decían manolos, la Legión de los Infernales. Ahí aparece un tipo como Domingo French, que era un cartero y se convierte en un hombre que acaudilla los sectores populares, reclamando nada menos que un Cabildo Abierto.


El Cabildo “normal” estaba integrado por 12 personas, que eran las más acaudaladas y de mayor prestigio de la sociedad. El Cabildo Abierto, en cambio, tenía una participación mucho más amplia, pero no totalmente popular.


Ante la furia que estaban tomando los acontecimientos, el virrey es aconsejado por el síndico Leiva y acepta hacer un Cabildo Abierto el 22 de mayo, para el cual se hacen invitaciones.


Donado, uno de los hombres de la revolución, es un trabajador gráfico que está a cargo de la imprenta de los Niños Expósitos y se encarga de emitir las invitaciones. Son más invitaciones de las que corresponden, por lo cual al Cabildo Abierto entran gentes ignotas, chusma, como  dice el virrey en un comunicado. Esa gente, que según las autoridades no tenía nada que hacer, es el pueblo.


Entonces, ese día se produce una discusión sobre lo que estaba pasando en España, en qué situación estaban en el Río de La Plata y, sobre todo, qué actitud debían tomar.


Telam SE


Allí aparece el discurso de Juan José Castelli, diciendo que la soberanía recae en el pueblo. Aparece la actitud de Manuel Belgrano, que desde un costado del Cabildo está esperando una señal para profundizar el movimiento y llevar a la gente a una actitud más decisiva contra el virrey y el pasado.


Finalmente se vota: 156 votos a favor de que el virrey se vaya y 69 votos, que son la derecha, de que el virrey se quede.

En esa acción están los activistas French, Beruti, Donado, Arzak, y otros que han sido ignorados por la historia oficial. Entre estos nombres invisibilizados está el hermano de Beruti, que se encarga de hacer un diario de todo lo que pasaba, un registro que estuvo desconocido e ignorado durante mucho tiempo, y que después se revisó detenidamente y del cual surgieron novedades con respecto a lo que pasaba.


En España, la Junta Central de Sevilla había tomado el poder en nombre de la revolución, pero también en nombre de Fernando VII, quien era el hijo de Carlos IV, que había sido detenido por Napoleón.


Fernando VII había evolucionado hacia posiciones democráticas, casi revolucionarias. Esto es algo coyuntural, porque después volverá a ser el mismo, pero que se expresa, por ejemplo, en el Motín de Aranjuez que lleva a cabo contra su propio padre.

Entonces, los revolucionarios tienen a Fernando VII como una figura muy importante, al punto que French y Beruti repartían estampas con su efigie en la Plaza de Mayo, lo cual hace descartar que el movimiento fuera contra España. ¿Qué es lo que cuenta al respecto la historia de Mitre? Que el movimiento era anti hispánico y pro británico y por el comercio libre. Es el comienzo de toda la historia falsa que nos enseñaron.


El día 23 se decide que el virrey debe renunciar. El síndico Leiva hace unas trampitas y conforma una nueva Junta de cinco miembros: dos del sector patriótico digamos, dos de la derecha y un quinto que desempataría las discusiones. Vuelven a nombrar al virrey y esta Junta falsa y tramposa llega a ser jurada el día 24. Pero en cuanto se conoce que se ha trampeado la voluntad popular, vuelven a producirse manifestaciones y se profundizan las exigencias de los sectores populares. Hasta que esa noche, Castelli y Saavedra, que eran los dos representantes del sector popular, deben renunciar frente a la protestas por el engaño.


La definición del 22 de mayo fue decisiva a favor de un cambio rotundo en el poder.



Publicado en:

https://www.telam.com.ar/notas/202205/593028-el-verdadero-origen-del-25-de-mayo.html

jueves, 24 de junio de 2021

Deuda con el FMI: ¿hay que pagar? ¿quién debe pagar?, por Fabián Mettler y Norberto Galasso (para "Tiempo Argentino" del 22-06-21)



22/06/2021


Por: Fabián Mettler

Por: Norberto Galasso


El gobierno argentino se encuentra negociando, por estos días, la postergación del pago del capital y la rebaja de los intereses (con sobretasa) del crédito “stand by” otorgado por el FMI a la Argentina, por 44.490 millones de dólares. La deuda, contraída por Macri en junio de 2018, tiene una estructura de vencimientos tan apretada que resulta imposible su repago en las condiciones acordadas originalmente. No quedará otra alternativa que reestructurar o defaultear. Ante esta grave disyuntiva, se presenta otra aún más grave y urgente: determinar quién pagará el crédito. ¿Pagará el Estado argentino, que obró como un simple pasamano de los dólares? ¿O pagará la minoría que desvió esos recursos por la canaleta de la fuga? 


Para la derecha, gobernar es endeudar


Desde el empréstito de la Baring Brothers, concedido a Rivadavia en 1824, el endeudamiento externo funcionó en la Argentina como un ancla al crecimiento y como un torniquete a la soberanía económica del país. Paradójicamente, el crédito público que debiera servir para apalancar el desarrollo productivo, en la Argentina solo sirvió para generar miseria y dependencia. Ocurre que los préstamos, con la complicidad  de los prestamistas, nunca se han utilizado para reforzar reservas o potenciar el comercio exterior, sino para financiar el desplazamiento de capitales de la élite local hacia jurisdicciones con nulos controles e insignificante tributación. El ciclo se ha repetido históricamente sin fallas: los gobiernos conservadores –Videla, Menem, Macri–, endeudan. Los gobiernos populares –Yrigoyen, Perón, Kirchner–, desendeudan.


Esa ruinosa obsesión


Durante el decenio 2015-2025, Argentina no debería afrontar ningún vencimiento importante en divisas. El kirchnerismo, con gran acierto, dejó saneadas las cuentas externas. Sin embargo,  Macri se apuró a emitir un torrente de bonos en dólares, algunos a cien años (AC17D), y cuando eso fue insuficiente y se produjo la reversión de los flujos externos, pegó el manotazo de ahogado al FMI. Macri endeudó al país –entre F.M.I. y deuda en bonos– en más de 130.000 millones de dólares. Un sobreendeudamiento irresponsable, fraudulento e inconducente desde lo productivo que condiciona el futuro de la Patria y pone en jaque a la democracia. ¿Por qué esta ruinosa obsesión por endeudar al país? La clave, en esta etapa, está en la cultura de atesoramiento de los sectores medios y altos de la Argentina, demandantes compulsivos de dólares para el colchón y la fuga hacia paraísos fiscales, y limitados desde el año 2011 por la imposición del “cepo” cambiario.


La culpa fue del chancho y del que le dio de comer


La obsesión de Trump con Venezuela y la necesidad de fortalecer a la derecha en la región, llevaron al board del FMI a conceder el préstamo más grande de su historia: 57.100 millones de dólares. Préstamo que Macri solicitó desesperadamente a Trump, tras la pérdida de confianza del mercado internacional en su gestión. El contubernio –así cabe estrictamente llamarse– fue celebrado por ambas partes en abierta violación a sus propios regímenes jurídicos. En el caso del FMI, se pasó por alto la prohibición del artículo 6 de su Convenio Constitutivo, además de contradecir criterios técnicos y hasta los propios objetivos del organismo.


Del lado argentino, lo que  hizo el gobierno de Macri fue aún peor. Porque a la estrategia de “desplazamiento total del sistema jurídico”, le sumó la persecución y el apriete a dirigentes opositores, a través de pinzas judiciales y mediáticas (lawfare y fake news), con la finalidad de silenciar la crítica a su administración. En ese clima enrarecido, el Poder Ejecutivo celebró un empréstito ruinoso con un organismo internacional sin tener un solo informe técnico que lo avalara, omitiendo la opinión, previa y obligatoria, del Banco Central sobre el impacto en la balanza de pagos (artículo 61 de la Ley 24.156, de Administración Financiera), desplazando olímpicamente la intervención mandatoria del Congreso Nacional (Constitución Nacional, artículo 75, inc. 4, 7 y 22) y sin tener facultades delegadas para ello. Todo esto se hizo, además, violando de punta a punta el procedimiento administrativo de formación de la voluntad estatal (Ley 19.549, de Procedimiento Administrativo, artículos 7 y 14, y el decreto delegado 1023/01, por aplicación analógica).  


Dentro de la ley, nada; fuera de la ley, todo


Lo pactado por el gobierno argentino con el FMI, en forma tan groseramente irregular, deviene entonces jurídicamente discutible, no tiene ningún valor y es inoponible al Estado y Pueblo argentinos. “Las operaciones de crédito público –dice el artículo 66 de la ley 24.156– realizadas en contravención a las normas dispuestas en la presente ley son nulas y sin efecto, sin perjuicio de la responsabilidad personal de quienes las realicen. Las obligaciones que se derivan de las mismas no serán oponibles a la administración central (…)”. Desde la perspectiva del derecho argentino, el acuerdo celebrado con el Fondo Monetario es inconstitucional, y como acto administrativo de contratación, es nulo de nulidad absoluta e insanable. Cabría esperar –el lector sabrá disculpar la ingenuidad de los autores–  que la justicia argentina lo declare rápidamente con ese alcance.


El Fondo Monetario y la “Triple A”


Incluso, en un mundo azotado por el Covid-19, la visión de un Fondo Monetario renovado, contemporizador, más amigable con los deudores, resulta ingenua a esta altura del partido. Los múltiples desaguisados cometidos en todo el planeta le habrán hecho perder el pelo al Fondo, pero no las mañas. Mal que le pese a la Argentina, el FMI es el mismo que echó Néstor Kirchner, desentendiéndose de sus imposiciones, en 2006. ¿Qué va a pedir el Fondo en esta nueva etapa? Lo que pidió siempre: ajuste, ajuste y más ajuste. En el sistema jubilatorio, en el mercado laboral, en las cuentas del Estado. Con las archisabidas consecuencias que le siguen a estas políticas. Argentina, en ese caso, podría ser empujada a firmar un verdadero Tratado de Versalles con el FMI, y ¡sin haber perdido una guerra! Las condiciones que tratará de imponer el Fondo serán tan duras, leoninas y restrictivas que afectarían gravemente la soberanía y la calidad de vida de los argentinos, durante dos o tres generaciones.


Investigar, investigar, investigar


Es necesario acelerar y profundizar la instrucción que dio el presidente Alberto Fernández en la Asamblea Legislativa para que “se inicie una querella criminal en la que se identifique quiénes han sido los autores y partícipes de la mayor administración fraudulenta y mayor malversación de caudales que nuestra memoria recuerda”. Además de investigar penalmente a los responsables, se debería reconstruir en forma urgente la trazabilidad del circuito de divisas giradas por el FMI a la Argentina, determinando en qué proporción fueron utilizadas esas divisas para fines útiles y legítimos, y en qué proporción fueron destinadas para atesorar, especular y fugar a gran escala. Hay que avanzar sin pérdida de tiempo en esa tarea investigativa que es técnica y jurídicamente posible, aunque compleja por el carácter fungible del dinero, por los secretos bancarios y fiscales existentes y por eliminación de controles efectuados por el gobierno anterior. El informe del Banco Central, de marzo de 2020 (“Mercado de cambios, Deuda y Formación de Activos Externos 2015-2019”) avala todas estas circunstancias y da argumentos suficientes para discutir activamente las nuevas condiciones y no ceder en ninguna de las condicionalidades que suele imponer el Fondo Monetario.


Paralelamente, sería útil crear para el futuro, dentro del Ministerio Público Fiscal, una Fiscalía Especializada en Deuda Externa, que intervenga en la investigación y determinación de la responsabilidad criminal de los funcionarios públicos que contraten empréstitos fraudulentos. O en su defecto, repotenciar la Procuraduría de Defensa de la Constitución, creada por ley 27.148 y actualmente con pocas funciones. Todo ello, sin perjuicio de continuar con las causas penales en curso. Es necesario involucrar activamente al pueblo en la negociación, porque de este modo se daría mayor fuerza a los negociadores argentinos en sus tratativas con el Fondo, reforzando la comunicación de todas las iniquidades cometidas en este asunto. Ni el Estado, ni el pueblo argentino deben pagar las consecuencias del despojo llevado a cabo por la banda macrista, que ha significado un engrosamiento notable de las cuentas en el exterior de un puñado de argentinos y la profunda crisis económica y social en que nos encontramos inmersos.


Publicado en:

https://www.tiempoar.com.ar/economia/deuda-con-el-fmi-hay-que-pagar-quien-debe-pagar/

jueves, 4 de marzo de 2021

HOY: TATY Y GALASSO EN PERONIA

 


Escuchá a @ErasePeronia y su equipo: @soldidomenico @vroteberde @rlivon @jkvillar  @adrianccorbella y Carlos Villar.

sábado, 25 de mayo de 2019

25 de mayo 2019 en "TEJIENDO REDES"



Adrian Corbella y su analisis de la fecha patria. Tambien la mirada de Norberto Galasso.

Radio Gráfica - Recuperando el aire

Tejiendo Redes
Conducido por Daniel Mojica y Adriana Mari.

Creado por @arltiano

25 de mayo, 2019 

ESCUCHAR EL AUDIO DEL PROGRAMA

viernes, 9 de noviembre de 2018

Galasso: "Votar contra el enemigo principal", por Norberto Galasso (para "www.iela.ufsc.br" del 11-11-15)


11 de Noviembre de 2015, 
por Norberto Galasso

A los compañeros del FIT:

Quiero hacerles llegar algunas reflexiones a los militantes de ese frente a los que supongo nutridos ideológicamente en las lecturas de León Trotsky. Hace muchos años llegué a la conclusión de que el capitalismo es un régimen injusto que tarde o temprano será remplazado por una organización social superior que es el socialismo y que se dará, en los distintos países con las peculiaridades propias de cada uno, para abrir camino al “hombre nuevo” por el cual dio su vida el “Che” y muchos otros. La circunstancia de que el socialismo deba adecuarse a los rasgos específicos del país y de que, además, se dará inicialmente en los países sometidos por el imperialismo llevó a rotularlo “socialismo nacional”. En Argentina sostuvieron esta posición Manuel Ugarte, el grupo Frente Obrero del 45, Abelardo Ramos (antes de su defección menemista), Cooke, Hernández Arregui, Spilimbergo y Tosco, entre otros. Desde esta posición, quiero recordarles que la historia se da a través de la lucha de clases: las próximas elecciones son -aunque no lo entiendan así algunos compañeros- parte de esa lucha. Por lo cual, un socialista no es aquel que formula los programas más atrevidos y avanzados sino simplemente aquel que colabora para que los trabajadores tengan cada vez más poder y presencia concreta en la vida política del país hasta colocarse en condiciones de disputar el poder para, desde allí, construir la sociedad igualitaria que deseamos. Es decir, no habiendo opción socialista corresponde optar entre lo que hay y en este sentido, votar contra aquel cuyo origen, trayectoria y economistas que lo asesoran expresan a la minoría oligárquica y su aliado imperialista, imputación que no puede hacerse al candidato del FPV aunque no signifique un avance hacia el socialismo.

Con este propósito quiero recordarles algunas posiciones adoptadas por Trotsky, no demasiado conocidas. Cuando Lázaro Cárdenas nacionalizó el petróleo en México, corrió la versión de que había sido asesorado por Trotsky, por entonces exilado en ese país. Él contestó que eso no era cierto, pero que hubiera sido un honor para él si la nacionalización de Cárdenas (gobierno capitalista) se hubiese debido a su consejo. Como algunos discípulos (que se consideran trotskistas aunque no lo leen), protestaron, Trotsky explicó que la medida era avanzada porque debilitaba al imperialismo y estimulaba la lucha de los trabajadores mexicanos. Pero, además, les pidió que recordasen que cuando Lincoln triunfó en la Guerra Civil de EE UU sobre los estados esclavistas del sur, Marx le mandó un telegrama de felicitación, a pesar de que ese triunfo impulsaría fuertemente al capitalismo, pero resultaba históricamente progresivo porque derrotaba a los gamonales esclavistas amigos del Imperio Británico. Entre los capitalistas industrialistas y los esclavistas feudales, no vaciló en apoyar a los primeros aunque los seguiría combatiendo luego en busca de concretar nuestros objetivos. Acompañaba a lo más avanzado de la sociedad yanqui y favorecía la creación de condiciones favorables para, luego, darles pelea.

Una vez les aconsejó a los comunistas chinos que se aliaran a Chian Kai Shek (líder burgués, liberal, capitalista) para dar guerra al Japón. Discípulos escandalizados le preguntaron si no sabía quién era. Les respondió: “Por supuesto que lo sé. Pero hoy lo necesitamos para no ser esclavos de los japoneses. Mañana nos traicionará. Es posible, más bien es seguro, y entonces lo combatiremos. Pero la lucha es hoy y aquí, y no podemos confundir la estrategia socialista que apunta al futuro con la táctica que debemos asumir en las luchas de hoy.”


En la Argentina, la izquierda que confunde táctica con estrategia brega por el socialismo bajo distintas formas, desde hace siglo y medio, y celebra con entusiasmo cuando alcanza el 3% de los votos. En 1945, sólo el grupo Frente Obrero sostuvo con claridad el apoyo a Perón el 17 de octubre sin hacerse, por eso, peronista. Aplicando así las enseñanzas de Trotsky y también de Lenin cuando exigía no confundir quién es el enemigo principal: en una elección que parte al país en dos o poco menos, uno de los candidatos debe ser el enemigo principal y el otro el posible aliado circunstancial al que mañana habrá que combatir si se dan las condiciones, casi seguramente, para hacerlo. Lenin lo resumía: “Golpear juntos, marchar separados.” Hay gente, agregaba Trotsky, que cree que todo es blanco o negro y que no existen grises, y así no se puede hacer política porque se corre el riesgo de hacerle el juego al ex socio y amigo del ultraderechista yanqui Donald Trump, según lo confesó el mismo Macri, en “Lincoln West” de Manhattan.

El reducido porcentaje de votos del FIT -que costó tanto a su valorable militancia- puede significar, bien empleado, la derrota de las grandes corporaciones nativas y del imperialismo expresados por Macri. Votar en blanco, en cambio, es ponerse al margen de la lucha. Con toda razón, los trabajadores se lo podrán reprochar a aquellos que optan por el voto en blanco, si un gobierno de Cambiemos -podría ocurrir- nos devuelve a la dependencia, “las relaciones carnales”, contratos basura, el 18% y no el 45% como ahora en el ingreso nacional que reciben los trabajadores… Y seguiremos como desde 1875, levantando las más hermosas palabras abstractas y militando esforzadamente pero errando en las luchas concretas, al no votar contundentemente contra el enemigo expoliador interno y externo. A Trotsky le costó mucho sostener posiciones correctas, pero luchó siempre contra el capitalismo y también contra la burocracia stalinista cuando ésta deformó la revolución y hasta llegó a advertir que si el pueblo ruso no barría a la burocracia esta se reconvertiría en burguesía, como al final ocurrió. Siempre supo distinguir lo que hay que hacer hoy -aunque con disgusto- para ratificar una estrategia socialista hacia el futuro.

Publicado en:
http://www.iela.ufsc.br/noticia/argentina-votar-contra-el-enemigo-principal