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domingo, 15 de septiembre de 2019

Con ironía, Asís mandó al frente a los intendentes Tagliaferro y Molina por hacer campaña ninguneando a Cambiemos, a Macri y a Vidal, por "Info135" del 14-09-19


14 septiembre, 2019


El periodista Jorge Asís publicó ayer los afiches de la campaña que llevan adelante Ramiro Tagliaferro en Morón y Martiniano Molina en Quilmes en soledad, como si no pertenecieran a Cambiemos. Ambos intendentes perdieron en las PASO y la reman para ver si pueden revertir el resultado en octubre y retener sus respectivos distritos.

“Impresiona el apasionamiento por cortarse solos y ningunear a Macri. ¿También a Sor Vidal?”, posteó irónico Asís.






Publicado en:
https://info135.com.ar/2019/09/14/con-ironia-asis-mando-al-frente-a-los-intendentes-tagliaferro-y-molina-por-hacer-campana-ninguneando-a-cambiemos-a-macri-y-a-vidal/

domingo, 1 de septiembre de 2019

Las ilusiones recobradas, por Oberdán Rocamora -Jorge Asís- (para "Jorge Asís digital" del 28-08-19)


Mientras se extiende la idea del post macrismo.
escribe Oberdán Rocamora
Redactor Estrella, especial
para JorgeAsísDigital

1. Desde el balcón del General

Como cuando Mauricio Macri, El Ángel Exterminador, se puso a llorar, en el Teatro Colón.
Al verse rodeado de estadistas poderosos que lo aprobaban.
Putin y Macron, Trump y la señora Merkel.
Emblema o slogan. La «integración al mundo» por el magnífico servicio de hotelería para el G-20.

El último sábado, de este invierno terrible, El Ángel volvió a conmoverse. Patriota sentimental.
Al saberse aprobado, mimado por el afecto de multitudinarios fieles. En una concentración de apoyo sigilosamente espontánea.
En el balcón del General recuperaba las ilusiones extraviadas. Justo cuando se encontraba en la depresiva lona moral.
Cuando, desde diversos costados de su fuerza golpeada, nacía la idea del post macrismo.
Para la conducción natural de los «cambistas» que permanecen en PRO, pese al colapso, de pie.
Como la señora María Eugenia, Sor Vidal, La Chica de Flores de Girondo, que reinicia su propia campaña.
Pero ya sin arrastrar la pesada cruz del Ángel por la Tercera Sección Electoral.
U Horacio Rodríguez Larreta, Geniol, que puede retener el bastión del Maxi Quiosco del Artificio Porteño.
Para elevarse, junto a su aliada, y ser el jefe de la oposición a «Los Fernández».
La Doctora y Alberto, El Poeta Impopular.
Mientras se propagaba la idea del post macrismo, el Ángel persistía volteado.
Por lo que definía el “palazo”. La paliza. Inesperadamente recibida en “la elección más inútil de la historia”, cliquear. Las (malditas) PASO.
Pero de pronto, entre los altibajos, emerge el turno de la euforia.
Gracias a los convencidos que lo vivaban, que gritaban que aún «se podía».
Desde el balcón del General, el Ángel sentía de nuevo la ambición, las ganas de vencer.
Se agrandaba, volvía la sed de poder y el explícito deseo de revancha.
El proyecto perverso de enredar al volteador, Alberto, y a la volteadora, La Doctora. Ambos atrapados entre las redes del propio colapso.
Para alcanzar una segunda vuelta y vencer en el difuso ballotage.
Las ilusiones recobradas le aportan, a la caída, el dramatismo superior que legitima, después de todo, la epopeya.

2. No ser y en simultáneo serlo
Señalada como chorra. Sentada en el banco judicial del lunes. En silencio.
Con 148 procesamientos, 75 pedidos de desafuero.
Con media sociedad que la tiene como depositaria de las peores maldiciones.
Y jefa -por si no bastara- de la inescrupulosa pandilla de delincuentes que «se había robado un PBI”.
Sin consultarlo con Carlos Zannini, El Cenador, ni con el fiel Parrilli, El Incomparable Godfrey, ni siquiera con Máximo, En el Nombre del Hijo, La Doctora decidía acompañar, como postulante a vice, al amigo recuperado.
Las ilusiones recobradasCon quien se había reconciliado después de 11 años de distanciamiento.
Años en los que Alberto, precisamente, supo cuestionar con relativa elegancia su deficiente gestión.
Con críticas feroces que, en efecto, lo fortalecían. Ante ella.
Aquellas críticas lo consolidaban para ser el elegido. Artilugio que podría demandar, a la larga, un litigio estructural en su fuerza política.
El Frepasito Tardío de Unidad Ciudadana, ya transformado en el Frente de Todos.
No obstante, en el país sin alternativas a nadie le importa, en el fondo, el largo plazo. Funciona a puro presente.
El dilema nunca tiene nada que ver con el futuro.
Primero hay que ganar las elecciones. Después veremos.

Alberto paseaba a su perro por los arrabales de Puerto Madero mientras el Tercer Gobierno Radical cometía la más grave sucesión de desaciertos.
Las catastróficas equivocaciones económicas que lo arrastraron a suplicar por la bacinilla al Fondo Monetario Internacional.
Para incorporar también, al organismo multilateral, en la escenografía del fracaso.
Paseaba al perro El Poeta Impopular sin imaginar que su jefa política, la dama obsesiva que nada dejaba librado a la improvisación, había decidido celebrarlo con la candidatura presidencial.
Para convertir, en adelante, al operador en estadista.
En el país sin alternativas se debatía, con angustia existencial, si La Doctora, con su situación límite, iba a ser la candidata.
Como lo necesitaba el Ángel, el adversario que la elegía.
Pero la dama, desde hacía meses, había decidido ser candidata sin serlo.
O no serlo y en simultáneo ser. O viceversa.
Por la lucidez de saber que, aunque les llevara un cementerio de ventaja a sus competidores (y aliados) no debía postularse para presidir, otra vez, la Argentina.
Pero para vencerlo a Macri tampoco podía quedarse afuera de la fórmula, a los efectos de contener los votos que no podía delegar.

Menos aún podía imaginar, aquel operador, que con La Doctora de segunda iba a imponerse, de manera humillante, sobre el Ángel.
Mauricio protagonizaba la hazaña de ser el primer presidente que perdía la propia reelección.
Con el manejo del Estado, apoyado por Trump y los dos grandes medios de comunicación.
La derrota marcaba el final de la pausa del TGR. Un paréntesis institucional. Episodio infortunadamente terminado.
Post macrismo y altibajos anímicos para el Ángel mortificado que ya ni podía domar reposeras.
Sin embargo, por la grata oxigenación de la multitud asustada, de los que «no querían perder la república”, pasaría a disfrutar de las ilusiones transitorias de la recuperación.
Por creer que aún “se puede” remontar el resultado adverso, en la elección real, lejana, de octubre.

3. La utopía del 27 de octubre

Como epílogo es horrible. Expresivamente cruel.
En el ascenso de la euforia, El Ángel se propone asociarlo a Alberto. Para el penúltimo tramo del Acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.
A través del argumento contundente. Alude a la responsabilidad histórica.
Pero Alberto Estadista aprende rápido. Replica con la sociedad del Fondo en el fracaso inapelable del Señor Presidente.
Juntos, el FMI y el TGR, aportaron decenas de miles de millones de dólares para que se fugaran con excesiva vulgaridad. Sin la maestría de antaño del Chapo Guzmán.
«Soy solo un candidato», confirma Alberto. Para dormir a quienes se proponen dormirlo.
Simple vencedor en el ensayo de orquesta de las PASO.
Por prepotencia del concierto, el ensayo se transformó en la representación principal.
Pero lo dice el tango: “es un fantasma que crea la visión”.
«Cuando sea el presidente electo”, confirma Alberto Estadista. Sólo después va a ocuparse de los detalles financieros de la debacle.
La debacle que el Fondo comparte, en verso, con el gobierno que parte.

En “Evitar el caos o generarlo”, se lee que aquí se “impone el adelantamiento de las elecciones”.
Pero por las ilusiones recobradas, el Ángel nunca va a aceptar el adelantamiento.
Necesita tiempo para que se agudicen las contradicciones. Para explotar la verborragia coral del adversario.
Se explica entonces que desafíe a La Doctora. Para que salga a hablar.
Se insiste con Venezuela, aunque la tragedia bolivariana no arrastre un voto.
Se instiga a hablar, a los detectados peronistas de lengua fácil y reacción rápida.
Se cuenta, de nuevo, con la ayuda de hierro que no sirvió de nada. Del gran medio fundamental.
Irritado por el desacierto de un tuteo que no correspondía. Justamente al Beto. Héctor Magnetto.
La estrategia es aceptable. Les cierra. Las ilusiones se recuperan.
El problema consiste en llegar, con el país congelado, arriesgado al máximo, con la plancha existencial de la sociedad, a la costa del 27 de octubre.
Utopía que ya es, a este paso, “la posteridad”.

Publicado en:
http://www.jorgeasisdigital.com/2019/08/28/las-ilusiones-recobradas/

viernes, 9 de agosto de 2019

Ciencia ficción. El pasado como futuro, por Oberdán Rocamora (para "Jorge Asís Digital" del 08-08-19)

Ciencia ficción. El pasado como futuro
En el país que tiene más pretextos que alternativas.

Escribe  Oberdán Rocamora
Redactor Estrella, especial
para JorgeAsísDigital

Previa
Interna peronista del 11 de agosto

Pese a Donald Trump, a Jair Bolsonaro, al Fondo Monetario Internacional, a La Nación y Clarín, la sociedad argentina prefiere -para horror de Mauricio, El Ángel Exterminador- “volver al pasado”.
La “elección más inútil de la historia” (cliquear) se convirtió en la grotesca interna nacional del peronismo.
El 11 de agosto confronta la versión cristinista del kirchnerismo, contra el “pichettismo” macrista.
Con Unidad Ciudadana, invención que contiene al “frepasito tardío”, La Doctora se asoció al Partido Justicialista tradicional e institucional, que preside José Luis Gioja, El Güevón.
Y se asoció al Frente Renovador de Sergio Massa, El Desconcertante Conductor, que después de experiencias testimoniales se dispone a ser diputado y arrancar de nuevo.
El adversario es el PCP, un rival inesperado. «Peronistas con Pichetto».
Nucleamiento que integran cuantiosos exponentes del peronismo de la tercera edad, desperdigados en 19 provincias.
Movilizados por la irrupción de Miguel Pichetto, Lepenito, como vice de Mauricio, el Ángel Exterminador que concluye como Tarzán, desnudo (de ideas) y a los gritos.
Son los peronistas de la tercera edad que se asocian al antiperonismo de hierro que sostiene a Macri como presidente del Tercer Gobierno Radical.
Momios pasionales, apenas confortados por la estampilla de “republicano” que se le atribuye al Peronismo Perdonable.
Y por el pragmatismo de saber que sólo con peronistas se puede vencer al peronismo.
Una lástima que sea, en efecto, tarde.

Carolina Mantegari
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Los rescatados

 Actos de olímpica soberbia de los titulares de los dos proyectos políticos agotados.
El kirchnerismo, la versión más plebeya del peronismo. Y el macrismo, vertiente menor del menemismo. Pero sin los liberales que siguen a José Luis Espert, El Boxeador.
“Dos almas que en el mundo”, La Doctora y el Ángel, reaniman a otras “dos almas” que “estaban en el mundo” a punto de extinguirse.
La Doctora rescata a Alberto Fernández, El Poeta Impopular. Ampliaremos.
El Ángel rescata a Miguel Pichetto, Lepenito, que estaba parado en la vía muerta de una estación casi abandonada.
Pero tuvo suerte. Por el Ángel, alcanzó a treparse en el último tren.
Para convertirse en estadista, y situarse al lado de la señora Carrió, La Demoledora. En el mismo bando de Guaidó, del ídolo Bolsonaro y de Madame Lagarde.

Los rescatados estaban justamente para calzarse las pantuflas y sentarse frente al televisor. Terminan como los dos hombres fundamentales.
Consecuencia de la magistral inseguridad de los olímpicos que estiran, hasta donde pueden, el chicle de la polarización.
El que Roberto Lavagna, La Esfinge, no puede cortar. Queda pegoteado.
El país tiene más pretextos para justificarse que alternativas creíbles.
Para entregarlo como parte de pago de algo que nunca se va a terminar de pagar.
Consta que se debe tomar los proyectos agotados, como si fueran aún viables y estuvieran vigentes.
Como si pudiera sacarse más jugo del fracaso inapelable.
Por lo tanto debe tomarse con rigurosa seriedad a los rescatados que marchaban, despacito, hacia el ocaso. Al destino injusto del descarte.
Como ropa vieja, pasada de moda, con varios inviernos encima. Pero que de pronto puede reformarse, remendarse en el rectángulo del boliviano de la calle Montevideo.
Y de dos viejos trajes puede rescatarse un conjunto de “elegante sport”.
Uno de los rescatados, Alberto, va para presidente, con altísimas posibilidades de serlo.
En el país sin alternativas, de ciencia ficción, el pasado perfectamente se transforma en futuro.
El otro rescatado, Pichetto, va para vice. Salsa agridulce para complementar la monotonía insulsa de la gastronomía inspirada en el marketing, poco nutritiva y segmentada sin imaginación.
A esta altura del texto, un solemne perplejo, con rostro preocupado, reflexiona: “¿Y después del 10 de diciembre qué?”.
Tortitas negras. Primero hay que ganar. Después se verá.

Churrascos hervidos

En los momentos de poder, como Premier del Furia, Alberto era distante, calentón y selectivo.
En los momentos del llano, era amable, casi encantador. Tenía la mirada de un viudo triste.
Cuando Sergio Massa perforó electoralmente al cristinismo, en octubre de 2013, en la noche de Tigre transcurría la instancia previsible de la euforia.
De pronto, entre los festejos, un adherente al massismo acaparaba movileros con sus declaraciones, como si se adueñara del triunfo.
“¿Y éste de dónde salió?”.
Los massistas, oportunos y felices, se sorprendían por la audacia de Alberto. Pero se la dejaron pasar.
El ex Premier padecía la explicable abstinencia de cámaras. Desde el alejamiento, en 2008, sólo aparecía de vez en cuando, en general de local, en TN.

Tradicional crueldad con aquel que había sido y había dejado de ser. Diseño ideal para la falta de respeto, un clásico nacional.
El olvido es generoso y no reserva siquiera piedad para el castigado.
Cualquiera evocaba que El Furia lo apodaba Paladino. Por la extendida versión de haberlo erigido como el hombre de Héctor Magnetto, El Beto, en el gobierno.
Ocurría que Magnetto, el amigo, pasaba a ser el peor enemigo del kirchnerismo.
La ceremonia mensual de los horribles churrasquitos hervidos, que compartían El Beto y El Furia, quedaba atrás, aplastados por el rencor.

En la proustiana “búsqueda del tiempo perdido”, “cuesta abajo en la rodada”, en 2017 Alberto iba a sorprender como jefe de campaña de Florencio Randazzo, Flaco Loco.
Aventura aún no aclarada, pero felizmente es prescindible.
Los 5 puntos conseguidos por Randazzo facilitaron la derrota legislativa de La Doctora, que fue humillantemente vencida por Esteban Bullrich, Rattín.
Se lo señalaba sólo para mortificarla. Aunque nadie ignoraba que, quien la había vencido, en realidad, era la gobernadora.
La señora María Eugenia, Sor Vidal, dama adicta al sacrificio. Se había cargado en 2017 la campaña al hombro, con la misma frontalidad que se la carga hoy, mientras avanza, con heroísmo, hacia el calvario.
Por arrastrar la cruz de Mauricio por la Tercera Sección Electoral.
Demasiado esfuerzo y empeño para ser derrotada, en la provincia inviable, por Axel Kicillof, El Gótico.
Exterminada, en cierto modo, por el fracaso de la política económica del Ángel Exterminador. Con quien clausura, con emociones contenidas, la cruz de la campaña.

Crespi seco

Como en la vieja propaganda del vino Crespi seco, también “pasan cosas lindas” en el peronismo.
La reconciliación de La Doctora con El Poeta Impopular.
Planificaron juntos, en 2007, una Argentina similar a Alemania. Con “superior calidad institucional y sin lugar para corruptos”. Pobres.
El reencuentro fue beneficioso para ambos. Tal vez debieran agradecerle a Eduardo Valdés, El Puf.
La Doctora recuperaba al amigo interlocutor y Alberto reanudaba al rodaje de primer nivel.
Ya no debía buscar micrófonos. En adelante los micrófonos iban a buscarlo.
Recuperaba el rol sigiloso del operador eficiente, del ideólogo moderado, mientras los meses transcurrían y el acotado universo político se entretenía con la duda existencial.
Si La Doctora iba a ser la candidata, o no.
En la suya, Alberto se recomponía, tenía «otra vida». Contactaba gobernadores, mini-gobernadores, empresarios.
Tampoco resulta exagerado confirmar que, en plena revancha personal y vital, operaba sinceramente a favor del amigo Felipe Solá, Máximo Cuadro del Felipismo.
Desconocía que la enigmática jefa política tenía decidido, en absoluto secreto, que el candidato iba a ser el propio Alberto, “aunque físicamente no estuviera preparado” para asumir semejante desafío.
Y secundado, por si no bastara, por la jefa.
El Poeta se rompió pronto, maldita tos. Pero la mera proximidad del poder fortalece -quién no lo sabe- al más sensible, al más vulnerable.

Publicado en:
http://www.jorgeasisdigital.com/2019/08/08/ciencia-ficcion-el-pasado-como-futuro/