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domingo, 21 de enero de 2024

Advierten que según el razonamiento de Milei la inflación podría superar el 300.000% en 2024, por "Política Argentina" del 12-01-24




El diputado opositor Itai Hagman dejó en evidencia las fallas técnicas del Gobierno para estimar la inflación y tiró abajo el discurso libertario de "la hiperinflación plantada".




El diputado nacional de Unión por la Patria Itai Hagman utilizó el razonamiento del presidente Javier Milei para estimar la inflación y adelantó que con el calculo, que consideró "ridículo" del libertario para 2024 la  suba de precios podría ser superior al 300.000%. 


Durante su exposición en el plenario de comisiones de Diputados, Hagman expresó: "Hoy salió el dato de inflación y Milei nos llamó a festejar que alcance 25% por una creativa cuenta que inventaron llamada hiperinflación plantada que les daba 15.000% ¿Saben cuánto daría ahora esa cuenta? ¡310.375%!".

El legislador opositor explicó el procedimiento que utiliza el mandatario: "Los pasivos remunerados del Banco Central (BCRA) son 26,8% más altos que el 10 de diciembre, y medidos en dólar contado con liquidación son 10,3% más altos. Hoy se necesitarían más dólares para cancelar los pasivos del BCRA que antes de que asuma Milei".


 "Suplantaron la bomba de las Leliq en una bomba de Pases. Fue el fundamento para este discurso de la hiperinflación plantada, algo muy creativo debo reconocer", ironizó Hagman. 


En ese sentido, indicó que "el dato de inflación de noviembre fue del 12,8% multiplicado por la relación entre el pasivo del BCRA y la base monetaria del 300%, con el supuesto de que si el Gobierno tuviera que emitir todos los pesos necesarios para cancelar los pasivos, era equivalente a multiplicar la inflación por cuatro. Si 13 por cuatro da 52 mensual, el anualizado da 15.000% de inflación", sostuvo Hagman.


 "Haciendo esa misma cuenta hoy con la inflación actual, me da una inflación mensual del 95,4% y anualizado 310.375%. Sería la híper plantada en sus propios términos, que me parecen ridículos. Multiplicaron por 20 la híperinflación plantada", cerró. 



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defensoria



Publicado en:

https://www.politicargentina.com/notas/202401/55961-advierten-que-segun-el-razonamiento-de-milei-la-inflacion-podria-superar-el-300000-en-2024.html




miércoles, 20 de diciembre de 2023

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Gregorio Dalbón

 

 

jueves, 31 de agosto de 2023

miércoles, 7 de junio de 2023

NI CAPUSOTTO SE ATREVIÓ A TANTO...


Carolina Serrano y Dante Gullo

 

jueves, 20 de abril de 2023

Javier Milei y su plan de dolarización: dólar a 10 mil pesos, por Federico Kucher (para "Página 12" del 20-04-23)

 


Javier Milei propone la dolarización sin dólares en el Banco Central.

Evaluación del impacto del proyecto del economista libertario

Una informe técnico de circulación en el mercado financiero es lapidario con la propuesta electoral del candidato La Libertad Avanza. Con el actual nivel de reservas, los ingresos de la población se pulverizarían. La promesa de Milei de recibir capitales del exterior para hacer la conversión es considerada imposible de concretar.


Por Federico Kucher


20 de abril de 2023 -


Las tensiones con el dólar siguen latentes y el precio del blue tuvo un salto de más de 20 pesos en los primeros días de esta semana. Los anuncios de la oposición acerca de las medidas que tomaría en caso de ganar las elecciones de este año potencian la especulación e incertidumbre. Una de las propuestas que genera ruidos y rumores es la de Javier Milei, quién asegura que dolarizará la economía si es elegido Presidente. Desde la consultora 1816 realizaron un informe técnico para explicar porqué esta propuesta tiene patas cortas y es impracticable.

“El tipo de cambio de conversión para rescatar el pasivo del Banco Central es de 9944 pesos si se usan las reservas netas”. Así lo menciona el informe en uno de los escenarios evaluados. Esto implica que se necesitaría tener un tipo de cambio que sea alrededor de 25 veces más alto que el actual para dolarizar. El impacto para los salarios sería de proporciones catastróficas.

El documento de 1816 busca evaluar la viabilidad de la propuesta de dolarización de Milei y plantea que otra de las opciones sería conseguir un préstamo de 40 mil millones de dólares para sumar a las reservas para asegurar que todos los pesos se cambiarán por moneda dura. Si no se consigue ese monto, la tercera opción sería conseguir 20 mil millones de dólares, mientras se hace pasar el tipo de cambio financiero de 400 a 800 pesos.

Frente a estas dos opciones la conclusión del informe no tiene rodeos. “Parece muy improbable que Argentina pueda dolarizar con el nivel actual de reservas, porque eso requeriría un nivel de confianza del mundo en el nuevo plan que es casi imposible que se dé en 2024. Si asumimos que no habrá préstamos extraordinarios del exterior, no es posible una dolarización ordenada y deben asumirse las distintas consecuencias”. Esas consecuencias van desde un fuerte impacto distributivo hasta un incumplimiento de la deuda en pesos.

La consultora presenta además una alternativa a las opciones anteriores que sería declarar la libre circulación del dólar, permitiendo que todo tipo de transacciones (incluyendo el pago de impuestos) pueda hacerse con moneda extranjera. “Esta idea podría conducir a una dolarización completa de la economía, pero no por la recompra de la base monetaria (y de las Leliq) sino sencillamente porque la población prefiera usar la moneda extranjera”.

Sin embargo, en la misma lógica que con los escenarios previos, considera que esta salida tiene un punto débil. “Podría generar un descenso de la demanda de pesos tal que se genere una hiperinflación en moneda local”. Es decir, que las tasas de incremento de los precios no sean similares todos los meses sino que el problema de precios escale hasta espiralizarse.

En el documento se alerta también por los problemas de expectativas que genera asegurar que habrá una dolarización de la economía. “Podría generarse una especie de profecía autocumplida: lo que implica que los tenedores de pesos teman una dolarización y al intentar deshacerse de sus tenencias (en moneda local), se generen las condiciones para esa dolarización a través de una licuación masiva de stocks”. El problema de las expectativas es central.

En los últimos días se observó un ejemplo directo. A pesar del dólar soja, que fija un tipo de cambio preferencia para las exportaciones del complejo agropecuario, el ingreso de divisas del sector fue casi cero. Eso llevó al Banco Central a intervenir nuevamente con reservas en el mercado de cambios. Este miércoles vendió casi 200 millones de dólares para evitar movimientos bruscos del tipo de cambio mayorista. La pulseada para forzar una devaluación fuerte del dólar oficial se encuentra abierta y esta semana la corrida ganó intensidad en el mercado financiero.

Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/542020-javier-milei-y-su-plan-de-dolarizacion-dolar-a-10-mil-pesos

sábado, 30 de marzo de 2019

En abril, 5, por David Cufré (para "Página 12" del 30-03-19)



Por David Cufré

La última vez que el dólar aumentó cuatro pesos en un mes fue en septiembre del año pasado, cuando la cotización pasó de 38,0 a 41,94 pesos. Esa escalada de la divisa del 10,4 por ciento repercutió de manera directa en la inflación de octubre, que marcó un alza del 5,4 por ciento en el IPC nacional. Ahora la historia vuelve a repetirse. En marzo el dólar se disparó de 40,14 a 44,40 pesos, un 10,6 por ciento, y la inflación de abril apunta a ubicarse más con un piso del 5 por ciento que en el 3,5-4,0 por ciento que venían proyectando las consultoras de la city. Como en aquel antecedente, abril llega con aumentos en las tarifas de gas, subte, combustibles y especialmente en alimentos que empujarán la inflación hacia arriba. Para marzo las estimaciones de precios se ubican entre 3,7 y 4,0 por ciento, con lo cual será el décimo cuarto mes consecutivo con una inflación mayor al 2,0 por ciento, en tanto que abril se descarta que será el mes número quince de ese registro desolador. Para encontrar una situación igual o más grave que la actual hay que remontarse a la hiperinflación de Carlos Menem en 1990. Es un retroceso de 28 años.

La respuesta de la industria de alimentos y bebidas a la nueva aceleración del dólar fue ajustar las listas de precios de manera automática. Pero, además, existen maniobras especulativas de retención de mercaderías a la espera de ver cómo se acomoda la cotización de la divisa. La ortodoxia económica suele resistir cualquier intervención del Estado para regular precios con el argumento de que lleva al desabastecimiento. Sin embargo, la liberalización que rige desde que Cambiemos llegó al poder está provocando exactamente esa situación, con el agravante de que los precios aumentan a la mayor velocidad y por más tiempo en casi tres décadas. Los faltantes de productos no son solo alimenticios. También se produce el retiro de bienes del mercado en otros rubros, en especial artículos importados y los que dependen de insumos dolarizados. Autos y electrodomésticos están a la cabeza de la lista, pero es un fenómeno que se extiende a toda la economía.

Desde que el dólar volvió a los saltos y el Banco Central movió la tasa de interés del 44 al 68 por ciento anual, los empresarios manejan sus stocks con cuidado, porque no saben cuál será el costo de reposición con tanta movida cambiaria y monetaria. La decisión del BCRA de ponerle velas a la bicicleta financiera con la autorización a los bancos de comprar más Leliq generó aún más ruido. Trajo a escena fantasmas del 2001, porque las entidades financieras invierten los pesos que captan de los depositantes para tomar esos títulos, cuyo stock crece como una bola de nieve. La medida exhibe la urgencia de la autoridad monetaria para contener la escalada del dólar, aunque los pasos que va dando expongan al país cada vez a más riesgo. Es lo mismo que ocurre con la suba constante de las tasas de interés. Mientras más altas están más sube la percepción de que la situación se agrava. En resumen, la pérdida es doble: las acciones defensivas del Central empeoran las expectativas, mientras que las tasas de interés por las nubes causan un daño severo a la economía.

Por otra parte, el torniquete monetario que impuso el FMI al Banco Central –que ya nadie se fija si es o no independiente– resultó un fracaso para contener la inflación. En los seis meses que van desde que Guido Sandleris puso en marcha el plan que le pasaron desde Washington, los precios se movieron tanto o más que en los seis meses previos, cuando estaban Federico Sturzenegger con las metas de inflación y Luis Caputo sin metas ni nada.

Con las proyecciones de marzo (3,7 a 4,0 por ciento) y abril (arriba del 5,0 por ciento), la inflación al final del primer cuatrimestre se ubicará por arriba del 55 por ciento interanual, en tanto que las canastas de pobreza e indigencia exhibirán un aumento exorbitante del 65 por ciento. Esas serán las cifras completas de un año de crisis, que arrancó con la corrida cambiaria en los últimos días de abril de 2018. Semejantes aumentos, sin embargo, no despertaron ninguna autocrítica del Gobierno, que se defiende negando la realidad y tratando de convencer a empresas y trabajadores que el camino es el correcto, aunque estén cada vez más hundidos. “Hay que aguantar”, fue el mensaje de Mauricio Macri esta semana, sin precisar cuánta más inflación habrá que soportar. El Presidente llegó a la Casa Rosada con la promesa de terminar rápido con la inflación y transita el último año de mandato con el discurso del aguante, sin asumir la más mínima responsabilidad por el desastre y, lo que es más grave, sin explicar cómo sacará al país de esta situación. ¿Estuvieron mal las metas de inflación, no sirve el torniquete monetario, es un fracaso la desregulación cambiaria y financiera? Ni Macri ni el equipo económico dan respuesta a los interrogantes. Se afirman en que hacen e hicieron todo bien, a pesar de los volantazos, y atribuyen los problemas a la pesada herencia, a la turbulencia del mundo o al peligro de regreso del “populismo”, al que califican como “no racional”. Esa estrategia tal vez sea lo único que le queda al oficialismo de cara a la campaña electoral, pero está claro que no alcanza para cambiar la visión de los actores económicos sobre la gravedad de la crisis ni a recrear su confianza, que se arrastra por pisos históricos.

“Estamos todos como esperando el impacto”, describe un industrial pyme la sensación de angustia y preocupación por el futuro cercano. El impacto sería una devaluación todavía más descontrolada, con mayor explosión inflacionaria y riesgos de default. Son peligros que el Gobierno no logra diluir, sino que semana tras semana parecen tomar más cuerpo. Las promesas de salvación con la cosecha y los dólares del FMI no logran cambiar la dinámica de deterioro financiero y productivo. Y la inflación no baja. En abril, va para 5.

Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/184174-en-abril-5

lunes, 25 de marzo de 2019

Carlos Melconian: “Esto es insostenible después de diciembre”, por "Página 12" del 24-03-19

24 de marzo de 2019


El ex presidente del Banco Nación de Cambiemos Carlos Melconian estimó que la inflación de marzo “va a tener la misma tónica de este primer trimestre, va a estar cerca del 4 por ciento”. Fue durante una entrevista por una emisora radial, este sábado, en la que además advirtió que “el despelote no es ahora, el problema es lo que va a encontrar el que gane después del 10 de diciembre, porque este plan es insostenible (“incontinuable”, fue la palabra que usó) después del 10 de diciembre”. “Espero que la campaña baje los decibeles, porque está todo muy confuso, hay un cúmulo de cosas que no van más”.  

En otro tramo del reportaje, Melconian reconoció que “las tasas deberían estar más bajas, pero acá lo único que se busca es evitar la espiralización de todo”, refiriéndose a un aumento continuo de dólar y precios. “Acá, para que no haya traslado a precios, tiene que haber una escandalosa y brutal recesión, o la devaluación tipo 2001 (para recordar: fue del 300 por ciento, al saltar del 1 a 1, a 4 pesos por dólar) para que se pueda ganar competitividad. Todo se traslada, hay quienes sostienen que se sigue trasladando a precios la devaluación del año pasado”. 

“El éxito de esta coyuntura”, definió luego, “es quebrar la posibilidad de una espiralización, la posibilidad de una crisis financiera, lo que yo llamo Plan Picapiedra 1 y Picapiedra 2 (por los dos planes del FMI) es para que 2019 transite sin desastre financiero, pero es insostenible después de diciembre”. Más adelante aclaró que “lo que dije de Plan Picapiedra no es una verdugueada. Si vos te estás prendiendo fuego, es decir vas camino al default, pasan los bomberos (por el FMI) y te pone un monto (de préstamo) inédito, te sacan el programa (a aplicar) en dos semanas, no emitir, no gastar dólares. ¡Te subís, no me rompan las b…! Es un plan básico, de ahí lo de Picapiedra. Pero este programa vino a parar eso (el default), ahora no le pidan margaritas…”.

Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/182911-carlos-melconian-esto-es-insostenible-despues-de-diciembre

domingo, 24 de marzo de 2019

EL FANTASMA DE LA HÍPER, por Alfredo Zaiat (para "Página 12" del 24-03-19)

Imagen: REP

La economía macrista lanzada a una aceleración de la inflación pese a una paridad cambiaria reprimida por tasas de casi el 70 por ciento anual

La tasa de inflación acumula más del 100 por ciento en tres años, nivel que normas contables internacionales definen como una economía con hiperinflación. Para economistas, todavía no es así, pero la posibilidad de otra megadevaluación mantiene latente ese peligro.

Por Alfredo Zaiat


La tasa de inflación se ha acomodado arriba del 50 por ciento anual, mientras que la de alimentos se ubica unos escalones por encima de esa cifra. ¿La economía macrista ha ingresado al selecto club de la hiperinflación? Por normas contables internacionales, la respuesta es afirmativa porque acumula una inflación de más del 100 por ciento en tres años. Por convención en el mundo de economistas, todavía no se llegó a esa instancia traumática porque consideran que la tasa del 50 por ciento debe ser mensual. Son definiciones técnicas, la primera contable y la otra económica. Sin prestar atención a cuestiones teóricas, el comportamiento de consumidores y empresarios en los primeros meses de este año es de una situación pre híper, reflejado en diversos mecanismos defensivos para enfrentarla. Unos lo hacen adelantando compras en los primeros días de recibir el salario para eludir aumentos futuros, y otros aplicando una extrema prudencia en no marcar precios cuando pactan operaciones, sino que los definen en el momento de la entrega. El miedo a otra megadevaluación está activando todos los mecanismos defensivos para enfrentar esa eventualidad, que deriva en veloces aumentos de precios, con el riesgo de abrir las puertas del infierno de la híper.

Defensas

En períodos con subas importantes y sucesivas de precios, la reacción inmediata de la población, más aún la argentina con la amplia experiencia en esa materia, es la de gastar lo más rápido posible el ingreso mensual en productos de consumo imprescindibles para la vida cotidiana y, si existiera un excedente, destinarlo a la acumulación de dólares o a la compra de bienes durables para preservar el poder adquisitivo del dinero. En tanto, fabricantes y comerciantes deciden que la remarcación sea cada vez más periódica. Hoy es cada 15 días, como las listas con aumentos que distribuyen grandes firmas productoras de alimentos, entre las que se destaca Molinos Río de la Plata, del grupo Pérez Companc.

Otro factor que permite identificar la existencia de un contexto inflacionario preocupante es cuando aparece una marcada dispersión de precios del mismo producto, ya no solo en la habitual por zona geográfica determinada por el nivel de ingresos de la población, sino por la pérdida de precios de referencias o por rezagos en el retoque de precios. Esto se puede observar en locales ubicados en un radio cercano que tienen sustanciales diferencias en precios de iguales productos.

Estos comportamientos defensivos se reflejan en un indicador muy importante para detectar un proceso de aceleración inflacionaria. Es la velocidad de circulación del dinero (la cantidad de veces que una unidad monetaria cambia de manos en un período determinado). Muestra que los agentes económicos quieren tener en su poder menos dinero en efectivo. Se desprenden rápido de los billetes para evitar que la inflación erosione su poder adquisitivo. 

Una variable monetaria que lo refleja es el circulante (dinero) en poder del público. El último Informe Monetario del Banco Central precisa que en febrero disminuyó 2,7 por ciento en términos nominales. Si se observa los gráficos que acompañan el texto oficial, se puede detectar que en los últimos doce meses ese indicador registra saldos negativos en términos reales, excepto en diciembre que registró una leve suba por las fiestas, fin de año y comienzo de las vacaciones. 

Otro síntoma de un régimen de elevada inflación es el avance de la dolarización, no sólo de los ahorros, sino también de transacciones que no estaban hasta el momento referenciadas en el billete verde. Se sabe que las operaciones de compraventa inmobiliarias se valúan y transan en dólares desde mediados de la década del ‘70, pero en escenarios de inestabilidad económica esa práctica se extiende a otras actividades.

Un síntoma que también prueba que la situación está rumbo a ser crítica es cuando empieza a ver faltantes en las góndolas o carteles indicando restricciones a la compra de más de uno o dos unidades de un producto seleccionado. En general, se trata de bienes que están más baratos o con riesgo de desabastecimiento, como el caso del sachet de leche La Armonía.

Inflación reprimida

El escenario es bastante complejo porque dos de las tres variables clave en la formación de precios -tipo de cambio y salarios- están siendo reprimidas por la política económica, siendo las tarifas el combustible principal que está acelerando la inflación, además del traslado a precios de la megadevaluación 2018. Con un horizonte cercano de máxima tensión en el mercado cambiario, reclamo de recomposición salarial, después de la fuerte poda en términos reales del año pasado, y el ajuste permanente de tarifas que el gobierno de Macri dolarizó, el panorama inflacionario de los próximos meses resulta muy complicado con el riesgo de caer en el abismo de la híper.

Este peligro es de exclusiva responsabilidad de la administración Cambiemos, dado que las tensiones que existían en 2015 las transformó en una crisis de proporciones, para luego gestionarla en forma tan inepta que lanzó a la economía a un estado de vulnerabilidad extrema. Tal es el grado de fragilidad que los escenarios críticos que se evalúan en el mundo empresario son los de hiperinflación, default y megadevaluación. La economía macrista consiguió reunir a esos tres grandes fantasmas en un mismo ciclo político, que no son inevitables que se presentan con su peor rostro, pero no deberían ser convocados con el desmanejo de la gestión. 

Más allá de que se precipite alguno o ninguno de esos eventos traumáticos, el aspecto notable de lo que está pasando es que sean escenarios evaluados como probables aunque no seguros en el mundo empresario y de las finanzas. El desquicio al que fue lanzada la economía habilita esas hipótesis. 

La red de propaganda oficial pública y privada ya inició la campaña de desligar culpas y cargar en figuras de la oposición, en especial en CFK, la eventualidad de un desmoronamiento económico provocado por el estallido de ese combo explosivo. Macri lidera esa estrategia tropezando con las palabras y además gritándolas, dejando así más en evidencia sus carencias en la oratoria que en estos años no ha podido superar. Una cosa es hablar firme y otra distinta es hablar desencajado, que es una muestra de debilidad causado por la descomposición de su gobierno. La suba de la cotización del dólar es un fiel termómetro de lo que provoca los alaridos del Presidente.

Interanual

La expectativa de inflación para este año ya se ubica en el 40,8 por ciento anual, según el relevamiento que realiza la Universidad Di Tella, en una tendencia que mes a mes va subiendo. Consultores de la city adelantan que la tasa mensual en los próximos dos meses sería de un piso del 4 por ciento. Es una estimación con un dólar bajo control y sin definir el porcentaje de las paritarias 2019. El impresionante torniquete monetario, con tasas de interés elevadísimas y absorción de dinero para sobrecumplir el objetivo de emisión cero de la base monetaria, y el ajuste fiscal, con fuerte reducción del gasto público corriente (no así del destinado a pagar intereses de la deuda), no están siendo efectivas para bajar la inflación. Otro experimento neoliberal basado en la ortodoxia económica queda de ese modo al descubierto en sus debilidades conceptuales y en los costos inmensos que recaen sobre los sectores más vulnerables.

El Instituto Estadísticos de los Trabajadores (IET)-Umet calculó que la inflación acumulada desde noviembre de 2015 hasta febrero de este año fue de 187,0 por ciento. Pero el impacto ha sido diferente según el nivel de ingresos de los trabajadores. Para el 10 por ciento de más ingresos, el aumento de precios fue de 168,2 por ciento, mientras que para el 10 por ciento más pobre alcanzó 217,7 por ciento. Esos 50 puntos de diferencia entre la base y el tope de la pirámide de ingresos deja en evidencia el carácter regresivo de la política económica de la Alianza Cambiemos. Los investigadores del IET-Umet evalúan que el impacto de esa diferencia fue la pérdida promedio del poder adquisitivo de los asalariados formales en 15,2 por ciento respecto a noviembre de 2015, ubicándose en el peor momento en nueve años. 

Hasta el 2015, durante el ciclo político anterior, la inflación entre los asalariados más pobres y más pudientes era relativamente pareja (incluso levemente menor para el decil 1, debido a que en 2015 los servicios públicos y los alimentos subieron menos que la inflación). El último informe del IET-Umet destaca que, en contraste, desde 2016 la inflación de los asalariados más humildes fue sistemáticamente más elevada que la de los deciles altos. La principal razón fueron los tarifazos de servicios públicos, que afectaron mucho más a los hogares menos pudientes, que destinan un mayor porcentaje de su gasto a transporte público, electricidad, gas y agua.

En febrero, la inflación de los trabajadores se aceleró fuertemente: 4 por ciento. La variación interanual trepó, por primera vez desde 1991, por encima del 50 por ciento, al marcar 51,6 por ciento más alto que hace un año atrás. En apenas dos meses de este año la inflación acumulada ha sido del 6,8 por ciento. En términos interanuales, la inflación fue más intensa en los sectores de menores ingresos (54,5 por ciento contra 48,8 por ciento en los deciles 1 y 10, respectivamente), explicada “por el impacto asimétrico de la suba de servicios públicos y de los alimentos en los distintos hogares”.  El IET-Umet también estima la inflación de la canasta de consumo de los jubilados, y el saldo ha sido todavía más elevada: 53,5 por ciento interanual. 

Arriba de 50

La Junta de Normas Internacionales de Contabilidad (International Accounting Standard Board), con sede en Londres, y el Financial Accounting Standard Bord, en Estados Unidos, definen una economía en hiperinflación cuando la tasa de inflación acumulada en tres años es del 100 por ciento. Existen 41 Normas Internacionales de Contabilidad (NIC) y 17 Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF) que regulan la forma de elaboración de los balances de las empresas. David Cufré en PáginaI12, en el Panorama Económico del 14 de julio del año pasado, fue el primero en señalar que Argentina ingresaba a ese club a partir de que las multinacionales radicadas en el país debían elaborar sus ejercicios económicos detallando esa condición. Las cuatro grandes firmas de auditoría internacional (Price Waterhouse Cooper, Deloitte, KPMG y Ernst & Young) aconsejaron a sus clientes incorporar en sus balances que están operando en una economía con hiperinflación, para de ese modo prevenirse informando de esa situación a sus inversores. 

Lo hicieron porque la NIC 29 precisa cuáles son las causas que definen a una economía con hiperinflación. Una de ellas es que la población prefiera mantener su dinero en bienes físicos o en moneda extranjera estable (por ejemplo, el dólar). Otra que la inflación acumulada durante tres años sume 100 por ciento o más. Existen otros factores pero esos dos son los más relevantes, que reflejan que la economía macrista es una con hiperinflación.

El trauma de la híper es relativamente cercano, de los años 1989 (Alfonsín) y 1990 (Menem), cuando había meses con alzas superiores al 50 por ciento mensual, con los picos en cada uno de esos episodios de 197 por ciento en julio del ‘89 y 95,5 por ciento en marzo del ‘90, respectivamente. Ante semejante descalabro en los precios, alzas anuales similares a las mensuales no inducen a evaluar a la actual como una economía hiperinflacionaria. 

La corriente de economistas monetaristas determinó que existe hiperinflación cuando la tasa de inflación supera el 50 por ciento mensual. Es una cifra que estableció el profesor Philip Cagan de la Universidad de Columbia en el artículo “La dinámica monetaria de la hiperinflación”, publicado en 1956. Explica en ese texto que el origen de ese descontrol es un incremento rápido y masivo de la cantidad de dinero, que deriva en aumentos generalizados de precios acompañados con una caída acelerada de la moneda doméstica.

 Esto es así en casos típicos de hiperinflación, pero existen otras causas en otros episodios registrados (en total son 56). También puede provocarla una guerra o un nivel de deuda tan elevado que la hace impagable. En una economía bimonetaria, como la argentina, puede precipitarse además por una fulminante corrida cambiaria cuyo desenlace es una megadevaluación.

azaiat@pagina12.com.ar

PUBLICADO EN:
https://www.pagina12.com.ar/182909-el-fantasma-de-la-hiper