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miércoles, 9 de septiembre de 2026

Abby Martin SE INFILTRÓ en el ejército de EE. UU.: guerra con Irán, peor de lo que crees | Lowkey

 





Danny Haiphong Español

3 de septiembre de 2026


 EE. UU. está atacando Irán mientras la guerra se descontrola. La periodista y cineasta Abby Martin se une al programa por primera vez para explicarnos cómo su nueva película, que investiga el funcionamiento interno del ejército estadounidense y su impacto en el planeta, se relaciona con la reanudación de la guerra contra Irán. A ella se une el rapero y periodista Lowkey para una gran conversación sobre por qué la guerra de Trump y del imperio estadounidense está yendo peor de lo que crees.

Sigue a Abby Martin: https://earthsgreatestenemy.com/ (ver la película)

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Original Video:    • Abby Martin BROKE INTO the US Military — I...  

Original Transcript: https://www.video-translations.org/tr...

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Produced by: Danny Haiphong

Originally Published on: 2026-09-01

Translations by: www.video-translations.org

Disclaimer: Read by A.I. Voices. Auto-translated.


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domingo, 1 de febrero de 2026

MILEI ENTRE UN PAÍS INCENDIADO Y EL CINISMO N4ZI | El editorial de Ari Lijalad









29 ene 2026

Mirá la transmisión EN VIVO de ElDestapeTV de lunes a viernes.


PROGRAMACIÓN - LUNES A VIERNES

6 a 7 - Es Muy Temprano con Nicolás Esquibel y Lucía Rodríguez Bosch.

7 a 10 - Habrá Consecuencias con Ari Lijalad, Candelaria Botto, Mariano Beldyk, Lucía Rodríguez Bosch y Agustín López Núñez.

10 a 12 - El Pase de Navarro con Roberto Navarro, Ari Lijalad, Candelaria Botto, Alfredo Zaiat, Nico Lantos, Giselle Tepper, Fernando Alonso, Diego Genoud, Fernando Soriano, Mariano Martín, Agustina Arredondo, Matías Colombatti, Jonathan Heguier, Fernando Cibeira y Adrián Murano.

12 a 14 - Verdades Afiladas con Adrián Murano, Lu Espíndola, Fede Lamas, Gino Viglianco y Sofía Solari Arena.

14 a 17 - Maldita Suerte con Matías Colombatti, Gabriela Delelisi, Oriane Fléchaire y Gerardo Delelisi.

17 a 19 - Palo y zanahoria con Mariano Martín, Giselle Tepper, Fernando Cibeira y Alexis Szewczyk.


PROGRAMACIÓN - LUNES A JUEVES

19 a 20 - El Pase de la Tarde con Nico Lantos, Carla Pelliza, Matías Colombatti, Candelaria Botto, Fernando Soriano y Matías Mowset.

20 a 22 - Batalla Cultural con Gabriel Sued y Noelia Barral Gigera.


PROGRAMACIÓN - DOMINGOS

19 a 21 - TTxB con Roberto Navarro

21 a 22 - Detrás de lo que Vemos con Claudio Villarruel, Seba Fernández, Emanuel Respighi y El 9 de Nepal.


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lunes, 23 de septiembre de 2024

NATALIA DE LA SOTA: "Un Estado nacional que retrocede mientras el fuego avanza"



La Libertad retrocede, el fuego avanza

 

 

domingo, 3 de septiembre de 2023

LAS MIL Y UNAS DE MILEI (XXIII): ”Una empresa puede contaminar el agua todo lo que quiera”


El Riachuelo

 






domingo, 9 de abril de 2023

Confesiones de un villano del clima, por Dante Augusto Palma





Cuál es el tamaño de mi casa; en qué década se construyó; cuál es la fuente de calefacción; si tengo aire acondicionado; si mi edificio tiene acceso a electricidad de fuentes ecológicas; si intento reducir el uso de electricidad; cuántas personas viven en casa; cuántas mascotas tengo; si soy propietario de más de una propiedad y cuál sería el tamaño de las mismas.

Cuántos viajes hago en avión; si tengo coche propio; si realizo la práctica de compartir el coche; si tomo taxis, ferrys o transporte público; si me muevo a pie o en bicicleta.

Si como carne vacuna; si soy vegetariano; si compro productos de temporada y de origen local; si desperdicio comida; si uso plástico; si consumo aceite de palma; si hago muchas compras; si compro de segunda mano; si regalo o vendo artículos usados; si reciclo; si compenso mi huella de carbono donando dinero a proyectos que reducen las emisiones de CO2…

Estas son algunas de las preguntas que aparecen en un test que realicé para conocer mi huella de carbono (www.calculadora-co2.climatehero.me), esto es, la manera en que mis actividades individuales contribuyen o no al calentamiento global. Al finalizar dicho examen el resultado arrojaría si soy un “Villano”, un “Farsante”, un “Amigo” o un “Héroe” del clima. Naturalmente, debo confesarlo, obtuve el título de “Villano” y se me indicó que para poder transformarme en “Héroe” mi vida debería cambiar radicalmente, esto es: debía ser propietario de un único departamento más viejo, más chico y convivir junto a más personas y mascotas que no emitan flatulencias; debería reducir mi consumo de electricidad o, en su defecto, vincularlo a fuentes ecológicas. Además, debería dejar de viajar en avión, en barco y en taxis para moverme a pie, en bicicleta o, en su defecto, en transporte público. Por último, debería abandonar mi dieta de carnes para devenir vegetariano, consumir productos de temporada y origen local, dejar el plástico, reciclar, no comprar productos nuevos sino de segunda mano y, sobre todo, claro está, lavar la culpa por mi villanía aportando dinero a alguna ONG que se encargue de recordarme lo poco que hago por salvar el mundo.    

Esta propuesta me recordó el texto “They Killed Their Mother: Avatar as Ideological Symptom”, del crítico británico Mark Fisher, publicado allá por el 2010, acerca de la primera entrega de Avatar. Allí se acusa a esta película de ser un “ecosermón” y de ofrecer una demostración cabal de los discursos anticapitalistas que curiosamente provienen de los entornos y las empresas más capitalistas. Así, por ejemplo, no es casual observar una película de la corporación Disney con un discurso anticorporaciones, o productos que hacen del antimarketing un marketing fenomenal y exitoso. Seguramente filmar una película como Avatar supone acrecentar la huella de carbono que daña al planeta pero, en todo caso, dejemos ese asunto para otro momento pues me interesa centrarme en otro aspecto que señala Fisher. Esto es, la recurrencia a una salida “primitivista”. Efectivamente, si repasamos cuál sería el modo de salvar el mundo, la propuesta pareciera la de un retorno a míticas comunidades originarias que viven colectivamente y que son reacias a los valores de la modernidad.

Esto está presente en lo que se conoce como “discursos colapsistas” y/o “decrecentistas” que, como su nombre indica, afirman que es inminente un colapso civilizacional y que la salida está en un “decrecimiento”, es decir, abandonar el paradigma moderno del crecimiento y el progreso hacia unas formas de vida que algunos las ubican entre la práctica ascética y el retorno a cosmovisiones ancestrales de pueblos remotos.
 
De hecho, alguna vez lo mencionamos en este espacio, hasta existe una serie francesa llamada El Colapso, lanzada apenas antes de la pandemia que, inspirada en estas ideas, nos plantea distintos escenarios catastróficos en los que se puede ver desde jóvenes de clase media que acaban robando un supermercado ante la escasez de toallitas femeninas, y una aldea en la que dos grupos se enfrentan por las raciones de comida; hasta una central de energía que no se puede mantener por la falta de combustible, y un hogar de ancianos que es saqueado y donde el único enfermero realiza un suicidio asistido a su paciente favorita antes de que muera de hambre. Si bien la corriente colapsista suele referirse a colapsos múltiples de todo orden, el último capítulo de la serie da a entender que el colapso ha sido ambiental y que los ambientalistas radicalizados finalmente tenían razón.
 
Ahora bien, quienes no vivimos en países del primer mundo asistimos a un test como el mencionado y a series como El colapso con una sensación de ajenidad y distancia que seguramente no es la adecuada pero que existe.

Es que no deja de ser extraño que quienes viajan y viajaron en avión nos digan que ahora debemos dejar de hacerlo; que quienes tienen el dinero para costearse una dieta vegana nos digan a quienes vivimos en países donde la carne vacuna es un bien cultural y económico, que debemos abandonarla, etc. En términos generales, digamos que es curioso que los países que ocupan hoy un lugar central en la economía mundial gracias al proceso de industrialización que explica buena parte de la contaminación, les digan a los países que llegaron tarde a ese proceso que ahora es momento de una reconversión energética que será, justamente, liderada por aquellos países que más afectaron el ambiente.

A propósito, en estos días se viralizó un discurso del humorista ruso Konstantin Kisin en la universidad de Oxford en el marco de un debate organizado por esta casa de estudios cuyo título es “This House Believes Woke Culture Has Gone Too Far”. En el caso de Kisin, sus dardos fueron dirigidos contra el pensamiento progresista que privilegia su preocupación por el clima en detrimento de problemáticas sociales y económicas https://www.youtube.com/watch?v=zJdqJu-6ZPo . Decir que ocuparse del clima supone automáticamente desentenderse de la pobreza es falaz. No obstante, Kisin da en la tecla cuando menciona a los cientos de millones de personas en África, Asia y Sudamérica que necesitan de progreso material básico sostenido porque no tienen cloacas, ni vivienda ni trabajo y viven con menos de 7 dólares diarios mientras los chicos de Oxford tienen “ecoansiedad” o “solastalgia” (tristeza por el clima) por no poder solucionar el problema del cambio climático. Por qué esos mismos estudiantes carecen de “pobreansiedad” y “pobrestalgia” para resolver el problema de la pobreza es una pregunta que bien podríamos hacer pero, en todo caso, si nos restringimos a la cuestión climática, la respuesta está más bien en cómo solucionar a futuro la problemática.

Aquí estoy pasando por alto una infinidad de detalles y debates que se dan al respecto pero me cuesta pensar que la solución posible y deseable sea revivir el mito del buen salvaje, un regreso romántico a un estadio premoderno en el que por no haber capitalismo pareciera que los humanos fueran todos buenos y amantes de los animalitos mientras viven en paz y armonía con la naturaleza, sin guerras, sin explotación y sin sometimientos de un pueblo sobre otro.
    
Lo importante es que esta visión progre “woke” a la que se refiere Kisin no tiene en frente solo a negacionistas que si por ellos fuera destruirían toda posibilidad de mundo habitable. También tiene posturas sensatas por derecha e incluso por izquierda, tal como se sigue de la postura de Fisher, que no son “villanas del clima”. De hecho, en el artículo mencionado, el británico cita el siguiente pasaje de Primero como tragedia de Zizek:

“La fidelidad a la idea comunista significa que (…) debemos permanecer resueltamente modernos y rechazar la demasiado fácil generalización por la cual la crítica del capitalismo se transforma en la crítica de la ‘razón instrumental’ o de la ‘civilización tecnológica moderna’”.

De este párrafo Fisher concluye: “el problema es, más bien, cómo la civilización tecnológica moderna puede ser organizada de un modo diferente”.

Sería pretencioso suponer que las discusiones aquí expuestas pueden resolverse en un texto de esta extensión. Sobre la mayoría de los temas que aquí aparecen lo que surge son más bien dudas o, en el mejor de los casos, la aceptación de la complejidad y la necesidad de evitar los falsos dilemas del estilo “pobreza versus ecología”. Sin embargo, intuyo y razono que la salida está adelante (y no atrás) e incluye a la tecnología. Esto no necesariamente implica evitar replanteos acerca de las formas en las que vivimos o consumimos. Pero no parece haber regreso de la civilización tecnológica y de muchas de los valores y conquistas de la modernidad aun con todos sus bemoles. Algunos dirán “para mal”. Yo diré “para bien”.

miércoles, 1 de febrero de 2023

UN DÓNUT PARA SALVAR LA ECONOMÍA (Y EL PLANETA), por Santiago Alfonso (para "ethic.es" del 07-10-21)

 


La solución a la crisis económica y medioambiental actual podría encontrarse en la ‘economía del dónut’, un modelo planteado por la economista Kate Raworth que busca dar el salto a los sistemas regenerativos y distributivos: un lugar en el centro, seguro para la humanidad y justo con los recursos del planeta.


07 OCT de 2021

   

Santiago Alfonso

@alfonso_fsm


En 1960, W.W. Rostow, consejero del presidente Kennedy, planteaba una nueva tesis sobre el crecimiento económico de Estados Unidos: en un total de cinco fases, la sociedad pasaría de una cultura tradicional y poco desarrollada a una que, junto a la economía, se definiría por el consumo en masa. Representadas a través de la metáfora de un avión despegando, el motor común a todas estas etapas residía en la búsqueda de un crecimiento económico no solo continuado, también expansivo. Alabado por muchos, este modelo viene a definir la filosofía económica de Occidente, una que, sin embargo, en las últimas décadas no ha demostrado ser sostenible. Es más, el propio Rostow se preguntó en su libro Las etapas del crecimiento económico. Un manifiesto anti-comunista lo siguiente: «¿Qué podemos hacer cuando este crecimiento continuo pierda su encanto?».


A lo largo del tiempo, la búsqueda de alternativas al modelo económico y productivo actual se han limitado al análisis de viejos ensayos. Pero existe una nueva propuesta, mucho más contemporánea (en nombre y ambiciones) que puede dar con la clave definitiva. Es la llamada ‘economía del dónut’, acuñada por la economista inglesa Kate Raworth, quien trató de plasmar sobre el papel las ideas de un nuevo modelo capaz de cubrir las necesidades básicas de la humanidad sin comprometer los límites ecológicos del planeta. Así, trazó un circulo donde se definían las necesidades básicas de toda persona y, alrededor de ellas, el techo ecológico de nuestro planeta. Es decir, lo que queda entre ambas circunferencias es esa zona ‘habitable’ donde todo el mundo supliría sus necesidades básicas mientras que los recursos del planeta son utilizados de forma sostenible. ¿Imagina ya el dónut? Pues bien, ahí se encuentra el equilibrio entre el bienestar humano y el de nuestro planeta.


Raworth presenta este nuevo modelo económico como el equilibrio perfecto entre el bienestar humano y la salud del planeta


Esta representación visual sirve como marco de trabajo para el desarrollo de medidas reales que traten de mantener a la sociedad en el espacio intermedio de la rosquilla, aquella zona que Rawort denomina «un lugar seguro y justo para la humanidad». La construcción del modelo bebe de grandes teorías, principalmente diseñadas desde la ecología. Así, el techo ecológico está conformado por los nueve límites planetarios propuestos en 2009 por Johan Rockström y Will Steffen y el suelo de mínimos se cimenta sobre los ideales de los más que conocidos Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS). Esto convierte al modelo de la rosquilla no solo en una teoría innovadora, sino en la síntesis de los últimos avances conseguidos desde diversos campos como la ciencia o la política. De hecho, no se limita a exponer únicamente la necesidad de un nuevo modelo económico basado en todo este conocimiento previo, sino que proporciona herramientas para que, aquel que lo desee, pueda virar hacia una economía regenerativa y distributiva.




Para Raworth, los sistemas actuales son degenerativos por su búsqueda incuestionable (e incansable) del crecimiento económico. Y es que aquellos que idearon las teorías económicas nunca fueron testigos de un escenario de crisis ambiental como el nuestro, por lo que realmente nunca se pudo esperar que dichas propuestas tuvieran las respuestas a los retos actuales. Por el contrario, una economía regenerativa favorece la distribución de poder, conocimiento y riqueza entre todos, porque el modelo de la rosquilla no tiene implicaciones únicamente económicas. Tras varios siglos en los que diversas élites han copado el acceso a bienes económicos y a ideas, la economista cree que nos encontramos en un momento idóneo para trazar un cambio de paradigma en el que, de la mano de las tecnologías más avanzadas –como el blockchain, las redes peer-to-peer o la impresión 3D–, el acceso a la información y a los beneficios económicos permitan vivir en ciudades que no necesiten crecer para prosperar.


Ciudades como Ámsterdam ya han decidido aplicar la ‘economía del dónut’ para la recuperación tras la pandemia


Esta idea de prosperidad sin crecimiento es contraria a los modelos actuales. Por eso, conseguir trazar e implementar ideas que la lleven a cabo puede resultar difícil: se necesita un cambio de mentalidad. Hace un año se fundó el Doughnut Economics Action Lab, una institución desde la que se trata de hacer ese dónut real a través de cambios transformadores y efectivos. El proyecto se encarga de dotar de herramientas a todo aquel que quiera llevar a cabo su aplicación. Carlota Sanz, economista española, es cofundadora del laboratorio, desde el que inspira a otros en la búsqueda de un mundo mejor. «A día de hoy, tenemos economías que son más ricas que nunca y, sin embargo, todavía creemos que prosperar significa una expansión ilimitada de una cifra económica como es el PIB», argumentaba recientemente en una entrevista. «El debate no es si una economía crece o no. Lo importante es qué tipo de crecimiento tiene: la economía es una ciencia social hecha por las personas y las personas pueden cambiarla».


Muchas ciudades alrededor del mundo están aplicando las teorías de Raworth en su propia gestión. Ámsterdam es una de las más representativas, pues ha elegido este modelo para la recuperación económica y social tras la pandemia. Entre las aproximaciones más comunes en la práctica, encontramos ciudades gestionadas en coherencia con los ecosistemas que las rodean, donde la gestión de los residuos pasa por su reducción y la participación ciudadana toma la iniciativa para una equitativa distribución de conocimiento y poder.


Ante los modelos económicos degenerativos, cada vez más expertos declaran que es imposible ese crecimiento eterno que buscan la mayor parte de las economías mundiales. Estamos, como defiende Raworth, política y socialmente adictos al crecimiento. ¿El remedio? Cambios económicos, políticos, sociales, financieros; innovaciones que permitan superar la estructura de dependencia para que podamos centrarnos en el equilibrio humano dentro de los límites ecológicos del planeta.



Publicado en:

https://ethic.es/2021/10/un-donut-para-salvar-la-economia/

lunes, 22 de agosto de 2022

Los dueños del fuego: quiénes están detrás de los incendios en el Delta, por Gastón Rodríguez (para "Tiempo Argentino" del 21-08-22)

 



Ya hay más de 95 mil hectáreas de humedales quemadas. La pamperización del Delta y la entrega de tierras públicas en favor de privados que las utilizan para agroganadería. Por qué queman en agosto. Las denuncias al dueño de los jugos Baggio y a familiares de intendentes.

21/08/2022


Por: Gastón Rodríguez


@Soyelpapadeleon

Un apellido que resulta familiar de tanto verlo en mesas y góndolas. Un intendente de la zona que también es ganadero y que invita a pensar que no es ajeno a la práctica extendida de quemar campos para renovar pasturas. Empresas que ocultan socios, cargos y reputaciones, pero a la vista de todos provocan un desastre ambiental. Muchos de los responsables de los incendios en las islas del Delta de Paraná –el mismo humo que llegó al AMBA y que motivó la intervención de las Fuerzas Armadas– ya están identificados, algunos hasta tuvieron que dar explicaciones ante la Justicia. Ninguno, por ahora, recibió un castigo ejemplar.


“El agronegocio está usando al territorio del PIECAS (en referencia al Plan Integral Estratégico para la Conservación y Aprovechamiento Sostenible en el Delta) como zona de sacrificio. Los incendios expresan la expansión compulsiva de la frontera agrícola ganadera sobre el humedal. Más allá de algunos procesamientos e indagatorias, en gran medida se trata de corporaciones o sociedades que la única lógica que tienen es la del negocio”, explica Lucas Micheloud, de la Asociación Argentina de Abogadas y Abogados Ambientalistas y miembro de la Multisectorial Humedales Rosario.


“La mayoría de estas personas jurídicas –continúa– son establecimientos ganaderos que utilizan la práctica del fuego para la renovación de la pastura. No estamos hablando de gente que realiza agricultura familiar y que tiene la lógica del arraigo, sino de empresarios como el caso de Baggio, que ni siquiera residen en la zona, pero convierten al humedal en una zona productiva ganadera”. Según un informe que la Municipalidad de Rosario presentó a la Justicia, en los dos últimos años detectaron que en 10 puntos del Delta se iniciaron hasta 59 incendios.


En junio de 2020, el Juzgado Federal N°2 de Paraná, en Entre Ríos, inició una causa contra Rufino Pablo Baggio, “Pino” para los íntimos, uno de los hijos del fundador de la empresa reconocida por comercializar, entre otros productos, los jugos en cajitas. También es dueño de más de 30 mil hectáreas de campo sobre las islas del Delta que, según los registros satelitales, suelen prenderse fuego. El propio ministro de Ambiente, Juan Cabandié, le pidió públicamente a la Justicia entrerriana un “disciplinamiento” para el heredero con el objetivo de “desalentar los focos”.


Además de Baggio, Ambiente también es denunciante en otras dos causas penales que investigan quemas intencionales en las ciudades entrerrianas de Diamante y Victoria ocurridas durante abril, junio y julio pasados. Como todavía no se logró identificar a los autores, el expediente duerme en los despachos de los fiscales.


El periodista rosarino Juan Chiummiento publicó un mapa interactivo del Delta medio del Paraná cruzando datos catastrales de propietarios de campos con imágenes satelitales de los focos activos. Así surgió que la familia del intendente de Victoria por JxC, Domingo Maiocco, es dueña de más de 10 explotaciones agroganaderas. “Existe una pamperización de los humedales porque el modelo sojero desplazó la actividad ganadera hacia zonas bajas. En las islas siempre hubo una ganadería de muy baja escala, pero desde 2007 aumentó exponencialmente la cantidad de cabezas de ganado en la zona y por ende el abuso del uso del fuego. Fue una herramienta de manejo del pajonal, ahora es una herramienta de aniquilación”, remarca María Fernández Benetti, de la Asociación por la Justicia Ambiental (AJAM).


Según los registros del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentario (SENASA), solo en los últimos cinco años la cantidad de ganado en las islas creció casi un 50% con el consecuente aumento de los pedidos de permisos de explotación. “Lo que te dicen los ganaderos –agrega Micheloud– es que las quemas son tradicionales, lo cual no implica que sean legales. Sabemos que los autores materiales pueden ser peones, puesteros o perejiles, pero la Justicia debería investigar y llegar a los autores intelectuales. Ahí está la clave. La discusión de fondo son los modelos productivos absolutamente incompatibles con la salud de los humedales”. Cabandié habló de «la avaricia del sector productivo, que en vez de esperar que se renueven naturalmente las pasturas o conformarse con la superficie de pastoreo, queman pajonales, pasturas para renovarlas antes de las lluvias de primavera». Un tercio de los 9350 focos iniciados en el Delta durante 2022 ocurrieron solo en agosto.



Tierra pública, ganancia privada


Mientras la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) confirmaba que hasta el jueves pasado se habían quemado de 95 mil hectáreas del Delta del río Paraná y daba cuenta, además, de la presencia de aerosoles y otros contaminantes en el aire de la región, el SENASA respondía un pedido de información pública del diario La Capital de Santa Fe: revelaba que el gobierno de Entre Ríos es titular de 76 establecimientos –con una superficie total de 83.925 hectáreas– donde funcionan 523 unidades productivas vinculadas a la ganadería.


“El 80% de las tierras del Delta es entrerriana y de ese porcentaje solo una parte menor es privada. Una de las cosas de las que nadie habla, o se habla a media voz, es que la mayoría de las tierras que se están incendiando son de dominio público provincial, o sea que no pueden tener dueños. Entre Ríos no tiene una ley que regule la tierra pública por lo que durante años fueron otorgadas a dedo por los políticos”, denuncia Fernández Benetti.


“La tierra de dominio público –completa– no puede ser vendida ni arrendada; lo que te pueden dar son permisos de uso gratuito u oneroso. Por ejemplo, las Islas de las Lechiguanas, en el departamento de Gualeguay, están prendidas fuego. Allí hicieron terraplenes para la explotación ganadera, pero ¿quién dio ese permiso? Si pagan algo, ¿dónde va esa plata? ¿Están usurpadas? ¿Por qué la provincia no las recupera?”.


La abogada aclara que los usurpadores de las tierras del Delta no son los isleños históricos, contemplados como pobladores nativos, sino “las enormes explotaciones ganaderas que están pulverizando todo. La propiedad de la tierra es clave para entender la demora del gobierno de Entre Ríos en dar información sobre los titulares reales; no quiere abrir el catastro (un censo de la propiedad inmobiliaria) no solamente para encubrir a los dueños privados, sino para dejar en una nebulosa su gestión de la tierra pública”.


Micheloud aporta: “todas las organizaciones del tercer sector estamos compulsando información, pero hay muy poca en lo que refiere a cómo se fueron dando las autorizaciones para realizar estas actividades». Y concluye esperanzado: “ojalá que este ecocidio sea el punto de inflexión para que Argentina finalmente tenga una Ley de Humedales y el Delta deje de ser una zona liberada a los negocios agropecuarios e inmobiliarios”. 



Publicado en:

https://www.tiempoar.com.ar/informacion-general/los-duenos-del-fuego-quienes-estan-detras-de-los-incendios-en-el-delta/

jueves, 28 de julio de 2022

La operación secreta de relaciones públicas que tuvo lugar hace 30 años para negar el cambio climático (y cuyas consecuencias estamos pagando), por Jane McMullen (para "BBC News" del 27-07-22)



por Jane McMullen

BBC News

27 julio 2022


Hace treinta años, se cocinó un audaz plan para persuadir al público de que el cambio climático no era un problema.


Una reunión, poco conocida, entre algunos de los mayores actores industriales de Estados Unidos y un genio de las relaciones públicas forjó una exitosa estrategia cuyas devastadoras consecuencias están a nuestro alrededor.


A principios del otoño de 1992, E. Bruce Harrison, considerado como el padre de las relaciones públicas medioambientales, se paró en una sala llena de líderes empresariales y lanzó una propuesta que se ha convertido en una pesadilla para los ambientalistas y que perdura hasta hoy.


Estaba en juego un contrato por valor de medio millón de dólares al año. El cliente era la Coalición Global por el Clima (GCC, por sus siglas en inglés), en la que estaban las industrias del petróleo, el carbón, el acero, el ferrocarril y las automotrices. El grupo buscaba un socio en materia de comunicación para cambiar el discurso sobre el cambio climático.


Don Rheem y Terry Yosie, dos de los miembros del equipo de Harrison presentes aquel día, compartieron con la BBC sus historias, por primera vez.



"Todo el mundo quería hacerse con la cuenta de la Coalición Global por el Clima", relató Rheem, "y ahí estaba yo, justo en medio".


Cambio de aires

La GCC había sido concebida sólo tres años antes, como un foro para que sus miembros intercambiaran información y presionaran a los responsables políticos para frenar iniciativas que buscaran reducir las emisiones de combustibles fósiles.


Aunque los científicos avanzaban rápidamente en la comprensión del cambio climático, y su importancia en la agenda política era cada vez mayor, en sus primeros años la Coalición no estaba preocupada. En la Casa Blanca estaba George Bush padre, un antiguo empresario petrolero y, como dijo un alto miembro del grupo a la BBC en 1990, su mensaje sobre el clima era el mensaje de la GCC.



La cumbre de Río de Janeiro y la llegada de Al Gore a la Casa Blanca, un ecologista comprometido, en 1992 disparó las alarmas de la GCC.


En el horizonte no se vislumbraban regulaciones que obligaran a disminuir emisiones de gases contaminantes.


Pero todo cambió en 1992. En junio, en la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro (Brasil), la comunidad internacional creó un marco para la acción climática, y las elecciones presidenciales estadounidenses de noviembre de ese año llevaron a Al Gore, un comprometido ecologista, a la Vicepresidencia. Estaba claro que la nueva administración intentaría regular los combustibles fósiles.


La GCC reconoció que necesitaba ayuda en materia de comunicación estratégica y sacó a concurso para contratar a una empresa de relaciones públicas.


Aunque pocos fuera del mundo de las relaciones públicas habían oído hablar de Harrison o de la empresa que dirigía desde 1973, éste tenía en su haber una serie de campañas para algunos de los mayores contaminantes de EE.UU.


El experto trabajó para la industria química desacreditando las investigaciones sobre la toxicidad de los pesticidas; para la industria del tabaco, y recientemente había realizado una campaña contra el endurecimiento de las normas que buscaban limitar las emisiones contaminantes producidas por los fabricantes de automóviles. Harrison había creado una empresa considerada una de las mejores.


"Era un maestro en lo que hacía", aseguró la historiadora de los medios de comunicación Melissa Aronczyk, que entrevistó a Harrison antes de que muriera en 2021.


Armando el equipo

Para hacerse con el contrato de la GCC, Harrison reunió un equipo de profesionales de las relaciones públicas, tanto experimentados como novatos. Entre ellos estaba Don Rheem, que no tenía credenciales en el sector, pero había estudiado ecología antes de convertirse en periodista medioambiental.


Las grandes industrias contaminantes formaron la Coalición Global por el Clima (GCC), con el fin de detener cualquier regulación medioambiental.


"Pensé: 'Vaya, esta es una oportunidad para tener un asiento en primera fila en probablemente uno de los temas más urgentes de política científica y política pública a los que nos enfrentamos", dijo Rheem, al rememorar lo que pensó cuando recibió una oferta para trabajar con la GCC.


Por su parte, Terry Yosie, que acababa de ser contratado por el Instituto Americano del Petróleo, del que terminó convirtiéndose en vicepresidente, recordó que Harrison comenzó su discurso recordando a la audiencia que él fue decisivo en la lucha contra las reformas al sector del automóvil. Algo que logró al replantear el tema.


El "gurú de las relaciones públicas" propuso una estrategia para vencer a quienes ahora buscaban tomar medidas a favor del medioambiente. La receta incluía convencer al público de que los datos científicos sobre el cambio climático no eran confiables y que, además del medio ambiente, los políticos debían tener en cuenta cómo, de acuerdo con la GCC, las medidas contra los gases contaminantes perjudicarían a los empleos, el comercio y a los precios.


La jugada se llevaría a cabo a través de una amplia campaña en los medios de comunicación, en la cual no solo se publicarían artículos de opinión, sino que se contactaría directamente a periodistas para convencerlos de que el cambio climático no era una amenaza.


"Muchos periodistas estaban luchando con la complejidad del tema. Así que yo escribía notas para que los periodistas pudieran leerlas y ponerse al día", admitió Rheem.


La CCG lazó una amplia gama de publicaciones que iban desde cartas, folletos brillantes y boletines mensuales, donde se ponía en duda que el calentamiento global fuera consecuencia de la contaminación industrial y que supusiera un riesgo. La jugada permitió que la empresa de Harrison fuera citada en 500 ocasiones en los medios de comunicación en un año.


Logrando los objetivos

En agosto de 1993, Harrison hizo un balance de los progresos realizados en otra reunión con el GCC.


"La creciente concienciación sobre la falta de datos científicos corroborables ha hecho que algunos en el Congreso detengan las nuevas iniciativas", declaró en una reunión, aseguró Yosie a la BBC.




Un folleto elaborado por la empresa de Harrison

Extracto de un folleto elaborado por la empresa de Harrison para la GCC en 1994 y que sostiene el efecto invernadero es un "fenómeno natural producido por los gases atmosféricos de origen natural y que a la fecha no hay pruebas que indiquen que el clima ha cambiado como resultado de la acción humana".


"Los activistas que advierten sobre el 'calentamiento global' han reconocido públicamente que han perdido terreno en el ámbito de la comunicación durante el último año", dijo Harrison en esa ocasión, en la cual aconsejó a sus clientes ampliar la ofensiva recurriendo a otras voces.


"Los científicos, los economistas, los académicos y otros expertos de renombre tienen más credibilidad ante los medios de comunicación y el público en general que los representantes de la industria", apuntó.


Aunque la mayoría de los científicos estaban de acuerdo en que el cambio climático provocado por el hombre era un problema real que requería medidas, un pequeño grupo sostenía que no había motivo de alarma. El plan también preveía pagar a estos escépticos para que dieran discursos o escribieran artículos de opinión -unos 1.500 dólares por artículo- y en organizar giras por los medios de comunicación, para que aparecieran en las televisiones y radios locales defendiendo sus tesis.


"Mi función era identificar las voces que no estaban en la corriente principal y darles un espacio", admitió Rheem. "Había muchas cosas que no conocíamos en ese momento. Y parte de mi papel era destacar lo que no sabíamos".


Rheem recordó que los medios estaban ávidos por tener otras perspectivas distintas a las que sostenían que avanzábamos hacia una crisis ambiental.



Harrison era "un maestro en lo que hacía", aseguró la historiadora Melissa Aronczyk, que compartió esta portada de un folleto del experto con la BBC.


"Los periodistas buscaban activamente a voces que estuvieran en contra del cambio climático. Lo que hacíamos era alimentar un apetito que ya existía", comentó.


Muchos de estos escépticos o negacionistas han rechazado que la financiación de la GCC y de otros grupos industriales haya influido en sus opiniones. Pero los científicos y ecologistas que defendías la existencia del cambio climático se encontraron con una campaña que les resultó difícil de igualar.


"La Coalición sembró la duda por todas partes y los ecologistas no sabían realmente cómo responder", recordó el activista medioambiental John Passacantando.


"Lo que sabían los genios de las relaciones públicas que trabajaban para las petroleras era que si dices algo suficientes veces, la gente empezará a creerlo", sentenció.


Una nefasta victoria

En un documento allá 1995, que Melissa Aronczyk dio a la BBC, Harrison escribió que la "GCC ha logrado cambiar el rumbo de la cobertura de la prensa sobre el cambio climático, contrarrestando eficazmente el mensaje de ecocatástrofe, gracias a la tesis de la falta de consenso científico sobre el calentamiento global".



Un folleto de la Coalición Global por el Clima que dice: "A la hora de comunicar, hay que hacer hincapié en las dudas que hay en el ámbito científico sobre el cambio climático".


Se habían sentado las bases para la mayor campaña de la industria hasta la fecha: oponerse a los esfuerzos internacionales para negociar la reducción de emisiones en Kyoto, en Japón, en diciembre de 1997. Para entonces, había consenso entre los científicos de que el calentamiento provocado por el hombre era detectable. Pero el público estadounidense seguía dudando.


Hasta el 44% de los encuestados en un sondeo de Gallup creía que los científicos estaban divididos. La antipatía del público facilitó que EE.UU. nunca aplicara el Protocolo de Kioto. Fue una gran victoria para la GCC.


"Creo que Harrison estaba orgulloso del trabajo que hizo. Sabía lo importante que había sido para cambiar la dirección del debate sobre el calentamiento global", afirmó Aronczyk.


El mismo año de la negociación de Kioto, Harrison vendió su empresa. Rheem decidió que las relaciones públicas no eran la carrera adecuada, mientras que Yosie pasó a otros proyectos medioambientales. Mientras tanto, el GCC empezó a desintegrarse, ya que algunos miembros se sintieron incómodos con su línea dura. Pero sus tácticas y, sobre todo, las dudas estaban ya arraigadas y sobrevivirían a sus creadores. Tres décadas después, las consecuencias están a nuestro alrededor.


"Creo que es el equivalente moral de un crimen de guerra", aseveró el ex vicepresidente Gore sobre los esfuerzos de las grandes compañías petroleras para bloquear cualquier tipo de legislación y medidas a favor del medioambiente y contra la contaminación.



"Estoy convencido de que, en muchos sentidos, es el crimen más grave desde la II Guerra Mundial. Las consecuencias de lo que han hecho son casi inimaginables", agregó quien aspiró a la Presidencia de EE.UU. en el año 2000.


"¿Haría algo diferente? Es una pregunta difícil de responder", admitió Rheem, quien se justificó diciendo que estaba "muy abajo" en la línea de mando de la GCC.


Sin embargo, insistió en que las investigaciones científicas sobre el clima eran demasiado inciertas en la década de los 90 como para justificar "acciones drásticas", y que los países en desarrollo -sobre todo China y Rusia- han sido en última instancia los responsables de las décadas de inacción en materia climática, y no la industria estadounidense.


"Es muy fácil crear una teoría conspirativa sobre la intención realmente perniciosa de la industria de detener por cualquier regulación. Personalmente, no vi eso", dijo, al tiempo que agregó: "Era muy joven... Sabiendo lo que sé hoy, ¿habría hecho algunas cosas de forma diferente? Quizás, probablemente".


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Publicado en: 

https://www.bbc.com/mundo/noticias-62292769

sábado, 30 de abril de 2022

La sequía mata la producción de yerba mate en Argentina, por Blanca Castro (para "Euronews" del 13-03-22)

Los incendios arrasaron 10% de la superficie de la provincia de Corrientes. La región soporta la peor sequía desde 1944. Foto tomada en la ciudad de Pergamino. (Archivo).


Por Blanca Castro  con AFP  

La sequía pone en jaque la producción de yerba mate en Argentina. Las plantas, usualmente de un verde profundo, son un mar marrón de arbustos secos.


Gran parte de la producción está muerta y supone pérdidas millonarias. Los agricultores advierten desabastecimiento y una subida de precio para los consumidores. Hace más de tres meses que no llueve en la zona productora


"Estamos en una situación de desastre total, realmente muy triste, muy apenados porque acá la sequía nos llevó 10 años de producción, 10 años de trabajo, 10 años de esfuerzo. Acá como pueden ver con las imágenes está todo seco. Perdimos los últimos 10 años de trabajo y de producción", lamenta Orlando Stvass, vicepresidente de la Cooperativa Agrícola de la Colonia de Liebig (provincia de Corrientes, noreste). 

Por su parte, Alberto Müller, ingeniero agrícola de la Cooperativa Agrícola de Liebig, explica que las temperaturas que experimenta la regiób son inusualmente altas y se vive bajo amenaza de los incendios, cada vez más comunes.


"Nosotros venimos ya de hace de unos cuantos años con un déficit hídrico importante acentuado en los últimos tres a cuatro meses en donde lo que se produjo fue un combo importante entre la falta de precipitaciones, alta temperaturas, donde teníamos 4 o 5 grados por encima de la temperaturas medias, llegamos a temperaturas de 44, 45 grados centígrados", detalla Müller. La región soporta la peor sequía desde 1944.

La yerba mate requiere suelos ricos en hierro y clima subtropical sin estación seca, y cada abril empieza el pico de la cosecha. Pero este año no hay hojas en Liebig para recolectar. Sus más de 4 000 habitantes dependen de la cooperativa agrícola de yerba mate, fundada hace más de un siglo por colonos alemanes


"El problema social es algo que hoy todavía no podemos medir la magnitud que puede tener porque realmente el 90 por ciento o el 99 por ciento de la cosecha de esta producción se hace manualmente entonces teníamos todo organizado: la gente, la empresa de servicios, todos, en la condiciones que corresponde, y hoy esta gente toda se va a tener que quedar sin trabajo lamentablemente", agrega Stvass. 


Impotencia en Argentina ante el avance de los incendios en Corrientes

Los argentinos consumen unos 6 kilos de yerba por año por persona para preparar esta infusión presente en el 90% de los hogares, según el Instituto Nacional de la Yerba Mate.


El golpe a los productores llegará al consumidor recién en 2023 porque la yerba mate requiere unos 10 meses de estacionamiento previo a su envasado. "El stock de este año está asegurado, después faltará yerba", alerta Stvass.


Argentina es líder en exportación y segundo en producción detrás de Brasil que junto con Paraguay conforman los tres principales abastecedores.


Publicado en:

https://es.euronews.com/2022/03/13/la-sequia-mata-la-produccion-de-yerba-mate-en-argentina

jueves, 6 de enero de 2022

PREGUNTAS INCÓMODAS

 

sábado, 4 de diciembre de 2021

Convocan a una protesta contra el parque lineal en Honorio Pueyrredón: “Es un gran negociado”, por Franco Spinetta (para "Diario Z" del 01-12-21)

 





Por Franco Spinetta. 

Diario Z


Vecinos del barrio de Caballito convocaron a una protesta en rechazo al plan del gobierno porteño para que la mitad de los carriles de la avenida Honorio Pueyrredón se transformen en un parque lineal, con la intención de sumar una hectárea de espacio verde al distrito que registra un déficit en la materia.


La manifestación se realizará este miércoles 1 de diciembre a partir de las 19 en la zona del Cid Campeador, donde confluyen las avenidas San Martín, Gaona y Honorio Pueyrredón, informaron los organizadores de la actividad.


“El gobierno tomó el reclamo histórico de más espacios verdes públicos, pero lo está transformando en otro gran negociado con la obra pública”, dijo Mario Oybin, referente de SOS Caballito, una organización que logró frenar la construcción de un shopping de IRSA en tierras ferroviarias linderas al estadio del club Ferro.



Justamente, los vecinos convocaron a movilizarse bajo el lema “No destruyan Honorio Pueyrredón. Queremos el parque en la playa ferroviaria”, en relación a un proyecto elaborado con participación de diversas organizaciones para la creación de un espacio verde en las tierras ferroviarias de la zona a partir de una rezonificación del predio como Urbanización Parque.


En cambio, el Ejecutivo quiere avanzar con una obra anunciada a mediados de septiembre -presupuestada en alrededor de 500 millones de pesos- para crear un parque lineal por ocho cuadras de la avenida de Caballito, entre las plazas 24 de Septiembre y Giordano Bruno. El corredor abarcaría unos 15 mil m2 y tomará la mitad de los carriles actuales con los que cuenta la avenida para desplegar allí las áreas verdes, que sumarán una hectárea, y un espacio peatonal que funcionará como una calle de convivencia de 3,5 metros de ancho.


Caos de tránsito


En el texto de la convocatoria se advierte que al eliminar la mano que va de norte a sur sobre Honorio, el tránsito sería desviado hacia las “ya saturadas” calles Rojas, Hidalgo y la avenida Acoyte. “Caos de tránsito, contaminación acústica y mayor polución son sólo algunas consecuencias”, señala.


Además, los vecinos aclaran que si bien el parque lineal se extendería por ocho cuadras, se sumaría “menos de una manzana de espacios verdes, los cuales a su vez serían mayormente canteros y macetones con suelo de baldosas”.


El proyecto alternativo


Luego de varios intentos en vano, la empresa IRSA –la misma que está a punto de recibir el visto bueno para avanzar en un barrio de lujo en Costanera Sur– desistió de construir en el Playón Ferroviario de Caballito un megashopping, un proyecto que despertó la reacción de los vecinos de la zona.


Son 15 hectáreas vacantes, donde diversas organizaciones plantean la necesidad de crear un “gran parque público con suelo absorbente, árboles, juegos infantiles, espacios culturales y que preserve el patrimonio ferroviario”.


De hecho, la convocatoria advierte que el parque lineal “no contó con ninguna instancia de participación ciudadana, al punto tal de que reconocen que los vecinos sólo podrán participar al momento de elegir el nombre del ‘parque’ una vez que esté finalizado el engendro urbanístico”.

Publicado en Espacio PúblicoEtiquetado Honorio Pueyrredón, Parque Lineal, Parque Público, protesta




Publicado en:

https://diarioz.com.ar/2021/12/01/convocan-a-una-protesta-contra-el-parque-lineal-en-la-av-honorio-pueyrredon-es-un-gran-negociado/

miércoles, 1 de diciembre de 2021

Por qué se inunda Buenos Aires (y va a inundarse cada vez más), por "DiarioZ" del 29-11-21

 




Publicado el lunes 29 de noviembre de 2021 por Redacción



1. Porque las megaobras de infraestructura ejecutadas por este gobierno fueron diseñadas con datos de lluvias de fines de los 90 y con criterios técnicos de hace casi un siglo.


2. Porque no es cuestión de construir túneles cada vez más grandes para controlar lluvias más cortas y más intensas, sino garantizar la retención e infiltración de las lluvias allí donde caen.


3. Porque en la última década se privatizaron cómo mínimo 150 hectáreas de superficies verdes absorbentes y en plena pandemia el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires modificó el Código Urbanístico para transformar en estacionamientos de autos los pulmones verdes de manzana.


4. Porque la Ciudad es una de las ciudades del mundo con menos superficie verde pública por habitante.


5. Porque carecemos de una mirada integral en términos de Riesgo Hídrico que permita planificar una ciudad resiliente.


6. Porque la ocupación del borde costero con mega emprendimientos inmobiliarios va a impedir que podamos adecuadamente mitigar los ascensos del nivel de río.


7. Porque se planifica en función de los negocios de las grandes desarrolladoras inmobiliarias sin ningún tipo de evaluación de impactos. Estas mega construcciones destruyen la fisonomía de los barrios y son responsables del colapso de la infraestructura de servicios públicos.


8. Porque la Ciudad de Buenos Aires tiene un Plan Hidráulico completamente desactualizado con relación a los indicadores actuales de la crisis climática.


9. Porque aunque las amenazas de origen natural que la ciudad enfrenta son las inundaciones y las olas de calor, no contamos con un Plan de Contingencia para afrontarlas.


10. Porque el negacionismo de la crisis climática por parte del poder político nos plantea destruir un pulmón verde y uno de los pocos humedales que la ciudad conserva para construir un nuevo Puerto Madero en la Costanera Sur.


11. Para evitar el colapso de la ciudad necesitamos diseñar políticas hídricas integrales y transversales desde la perspectiva de la agenda climática y el paradigma de la democracia participativa ambiental.


Publicado en:

https://diarioz.com.ar/2021/11/29/por-que-se-inunda-buenos-aires-y-va-a-inundarse-cada-vez-mas/

domingo, 5 de septiembre de 2021

Un muro viviente de 8.000 kilómetros pretende frenar el avance del mayor desierto del mundo, por Nell Lewis (para "CÑÑ" del 17-06-21)



Por Nell Lewis


 17 Junio, 2021

 

(CNN) -- El desierto más grande del mundo está creciendo. En el último siglo, el desierto del Sahara se ha expandido más de un 10%, cubriendo ahora una superficie de más de 8,6 millones de kilómetros cuadrados y abarcando 11 países del norte de África.



La región del Sahel, un cinturón semiárido que actúa como zona de amortiguación justo al sur del desierto, es la más afectada. El agua, ya escasa, lo es cada vez más. La calidad del suelo se deteriora y la falta de vegetación provoca precariedad alimentaria. La ONU calcula que unos 135 millones de personas que dependen de estas tierras erosionadas están en peligro.


Pero un ambicioso plan, puesto en marcha por la Unión Africana en 2007, podría ayudar a frenar las arenas calientes del desierto del Sahara y proteger a las comunidades del Sahel.


En la próxima década, la iniciativa de la Gran Muralla Verde (Great Green Wall) espera restaurar 100 millones de hectáreas de tierra entre Senegal en el oeste y Yibuti en el este, creando un mosaico de árboles, vegetación, praderas y plantas de 15 kilómetros de ancho y 8.000 kilómetros de largo.


Después de haber tenido que lidiar con una financiación insuficiente e incierta, el proyecto recibió un gran impulso en enero: US$ 14.000 millones en nueva financiación de Francia, el Banco Mundial y otros donantes, que contribuyen con casi la mitad de los US$ 33.000 millones que la ONU estima necesarios para alcanzar el objetivo de 2030.


Si se completa en su totalidad, el muro tendrá más de tres veces la longitud de la Gran Barrera de Coral, actualmente la mayor estructura viva de la Tierra.



Avances para detener al Sahara con la Gran Muralla Verde

A nueve años de la fecha límite, aún queda mucho camino por recorrer. Hasta la fecha se han restaurado 4 millones de hectáreas de tierra, solo el 4% del objetivo global, aunque esta cifra aumenta a casi 20 millones de hectáreas si se cuentan las áreas fuera de las zonas oficiales de la Gran Muralla Verde.


Los países han ensayado diversas medidas de preservación, como la reforestación, la agrosilvicultura, la creación de terrazas y la estabilización de dunas de desierto (una técnica que impide el movimiento de la arena el tiempo suficiente para que se establezca la vegetación natural). También están tomando medidas para proteger el suministro de agua mediante la perforación de pozos y construyendo sistemas de riego.



Además de restaurar la tierra del desierto, la iniciativa espera proporcionar empleo y seguridad alimentaria a las comunidades locales.


Según los informes, Etiopía es el país que más ha restaurado hasta el momento, produciendo 5.500 millones de plantas y plántulas, y más de 150.000 hectáreas de tierras reforestadas y 700.000 hectáreas de terrazas, que en conjunto suponen una superficie más de cinco veces el tamaño de Londres.


"Nos ha llevado más de una década establecer los países y todas las estrategias", dice Elvis Paul Tangem, coordinador de la iniciativa de la Gran Muralla Verde en la Comisión de la Unión Africana. "Pero ahora ya sentamos las bases, vimos lo que ha funcionado y lo que no, y estamos en el camino para lograr nuestros objetivos".


Entre las mayores lecciones aprendidas está la importancia de la colaboración comunitaria, dice Tangem. "Volvimos a las comunidades de primera línea y examinamos exactamente sus necesidades, y los conocimientos y prácticas autóctonas que se han mantenido durante siglos", añade.



El valor de las comunidades

Sarah Toumi, una ecologista franco-tunecina que ha participado en la reciente recaudación de fondos para la iniciativa, está de acuerdo en que un proyecto tan ambicioso solo será posible si los residentes locales lo apoyan plenamente.


"Es muy fácil plantar un árbol, pero no es fácil cultivarlo", explica a CNN. "Es caro en las zonas áridas: hay que regarlo, hay que cuidarlo, hay que evitar que los animales se lo coman".


Toumi habla desde su propia experiencia tras fundar una organización llamada Acacias para Todos, cuyo objetivo es recuperar las tierras afectadas por la desertificación en Túnez. La organización ya plantó más de 700.000 acacias en la región, dice.


Incorporar a las comunidades a la iniciativa y demostrar el valor de la restauración ha sido vital para la sostenibilidad del proyecto. La organización de Toumi ayuda a enseñar a los agricultores a cosechar las hojas, los frutos y la goma de la planta para que puedan vivir de ella.


Además del objetivo de la Gran Muralla Verde de restaurar la tierra, también está el de crear 10 millones de puestos de trabajo en las zonas rurales. Hasta ahora se han creado 335.000, y el cultivo de frutas y productos forestales ha generado US$ 90 millones, según la ONU.


"Se trata de crear medios de vida sostenibles para la gente... para que puedan vivir en paz en sus ecosistemas y preservar sus tradiciones y conservar sus paisajes", dice Toumi.


gran muralla verde

Más que un muro físico, la iniciativa pretende crear un mosaico de árboles, arbustos y hierbas que se extienda por todo el continente.


Promover la paz

A medida que la población crece rápidamente en la región, la recuperación de la tierra combinada con la creación de empleo es cada vez más urgente. En todo el continente africano, más de la mitad de los 375 millones de jóvenes que se incorporarán al mercado laboral en los próximos 15 años vivirán en zonas rurales.


Si no hay trabajo para alguien en su comunidad debido a la desertificación y la degradación de la tierra, es probable que emigre, lo que podría desencadenar inestabilidad política en todo el mundo, afirma Monique Barbut, ex secretaria ejecutiva de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación y enviada especial para la biodiversidad del presidente de Francia.


Al involucrar a 11 países, la iniciativa de la Gran Muralla Verde podría ayudar a unir a los líderes africanos, añade, "(devolviendo) la vida a esa región del mundo, lo que nos ayudará a estabilizar esa parte de África por motivos políticos".


Tangem está de acuerdo, señalando "el fuerte vínculo entre la gestión de los recursos naturales y la estabilidad política en la región". Una vez completada, la Gran Muralla Verde podría contribuir a proporcionar una solución basada en la naturaleza con un impacto global.



Publicado en:

https://cnnespanol.cnn.com/2021/06/17/muro-8000-kilometros-desierto-sahara-trax/