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miércoles, 14 de septiembre de 2022

HOMENAJE A ANTONIO CAFIERO


Cafiero apoyando a Alfonsin en aquella terrible Semana Santa de los carapintadas

 

 

miércoles, 29 de enero de 2020

SERGIO DE PIERO: "A veces las encuestas la pegan"









Publicado en:
https://twitter.com/sergiodepiero/status/1221881133819990016?s=08

jueves, 7 de septiembre de 2017

Kirchneristas, massistas y camporistas: todos unidos por Cafiero, por "info135" del 07-09-17



7 septiembre, 2017 

La excusa perfecta fueron los 30 años del triunfo de Antonio Cafiero como gobernador de la provincia de Buenos Aires, con la llamada ‘renovación peronista’, después de la derrota del PJ en 1983. Y ahí estuvieron, codo a codo, intendentes K, figuras del massismo y de La Cámpora.

El homenaje tuvo como escenario el cementerio de San Isidro, donde se encuentra la tumba del histórico dirigente, y la imagen de todos los presentes, sonriendo para la foto, fue enviar una clara señal, hacia adentro y hacia afuera, de que la unidad es posible.

El acto fue convocado por el intendente de Merlo, Gustavo Menéndez, con el visto bueno de la familia Cafiero, que estuvo representada por Mario y Juan Pablo, hijos del ex gobernador, y sus nietos.

Y sin lugar a dudas, una presencia que no dejó de llamar la atención, fue la del intendente de Tigre, el massista Julio Zamora, quien llegó junto al diputado Horacio Alonso, el senador provincial Sebastián Galmarini, y sus padres, Fernando “Pato” Galmarini y Marcela Durrieu, dirigentes de San Isidro y suegros del líder del Frente Renovador.

Una de las tantas lecturas que se hizo sobre el encuentro, fue que por primera vez desde que abandonó el kirchnerismo, Massa volvió a tender puentes visibles con los jefes comunales de la provincia que forman parte de Unidad Ciudadana, el espacio que encabeza Cristina Kirchner.

Justamente, del discurso que pronunció Zamora, quedó planteado el recorrido que Massa busca para después de las elecciones de octubre: la reconstrucción de un peronismo unido que pueda volver a construir mayorías, y supere los “errores recientes” que aprovechó Cambiemos en 2015.

Entre los intendentes, estaban los kirchneristas Verónica Magario (La Matanza), Gustavo Menéndez (Merlo), Leo Nardini (Malvinas Argentinas), Fernando Gray (Esteban Echeverría), Ariel Sujarchuk (Escobar) y Walter Festa (Moreno). También los peronistas Alberto Descalzo (Ituzaingó) y Santiago Maggiotti (Navarro), el candidato a diputado y titular del PJ bonaerense de licencia Fernando Espinoza, las diputadas Cristina Alvarez Rodríguez y Teresa García y el ex titular de la AFI Oscar Parrilli.

Asimismo, dijeron presente dirigentes de La Cámpora y Nuevo Encuentro, como los diputados Eduardo “Wado” De Pedro, Mayra Mendoza y Adrián Grana, y el concejal de San Martín Hernán Lechter.

“Cómo puede ser que estemos divididos en tres o en cuatro”, les preguntó Menéndez a los presentes como último orador, y citó palabras de Cafiero para pedir “juntémonos más allá de lo que sea que nos haya tenido separados”. Se acercó a Zamora y juntos fueron a colocar las flores a Cafiero mientras Magario y Maggiotti homenajeaban con otra corona la memoria de la mujer del ex gobernador. Ana Goitía.

Y antes de la foto de rigor, todos cantaron la Marcha Peronista, con los dedos en V.

Publicado en:
http://info135.com.ar/2017/09/07/kirchneristas-massistas-y-camporistas-todos-unidos-por-cafiero/

domingo, 11 de septiembre de 2016

Roberto Caballero: La Cafiero o el dilema del postkirchnerismo, por INFOBaires24 del 11-09-16



11 de septiembre de 2016
Roberto Caballero
Para INFOBaires24 y Tiempo Argentino



Tardío homenaje le hizo un sector del PJ a Antonio Cafiero recordando su triunfo de 1987, cuando derrotó en provincia de Buenos Aires al radicalismo hegemónico post-dictatorial y aseguró el éxito de la renovación peronista, jugando por afuera de un aparato partidario anquilosado.
Roberto Caballero

No se recordó durante la ceremonia, sin embargo, la mejor versión de Cafiero (los nombramientos de Luis Brunati, Floreal Ferrara, los Atamdos, la firme defensa de la democracia frente a la extorsión carapintada, la constitución provincial progresista), sino que sobrevoló en el NH la más edulcorada, acuerdista y bipartidaria que también habitó entre los pliegues de su pródiga figura.

La movida, en verdad, fue más un rescate a sus buenos modales que al núcleo de su legado político y, bajo una mirada más severa, reveló la pavloviana intención de un sector del peronismo por juntarse a armar una corriente que pueda surfear en la misma ola en la que hoy lo hacen el massismo y el macrismo, tras la derrota de noviembre pasado, despojándose de todo el kirchnerismo.

La figura de Cafiero, en realidad, fue una excusa para juntar lo que debería estar junto y hoy no lo está; y dejar atrás el revés electoral –con lecturas incompletas y autoindulgentes sobre sus razones- en manos de los candidatos que la encarnaron ocasionalmente, para avanzar hacia sin lastres hacia un supuesto nuevo triunfo electoral.

    En el ’87 era Herminio Iglesias y su patota, que Cafiero barrió con la Renovación. En el 2017, Cristina Kirchner y sus fanáticos, a quienes este armado dirigencial poskirchnerista identifica, junto a la prensa antiperonista, como mariscales de la derrota.

Algunos de los discursos, siendo un acto peronista, sorprendieron por su escasa dosis de peronismo en sangre. Los criterios de éxito y fracaso allí expuestos fueron los de una cooperativa de reparto electoral, casi calcados a los que se escucharon en las últimas convenciones radicales que dieron vía libre al acuerdo con el PRO de Mauricio Macri. Volver al gobierno, de cualquier manera, pero volver, todos juntos, cantando la marcha. Habría que refrescarles a algunos de los dirigentes que ser peronista no es ser exitoso siempre; a veces, muchas veces, al peronismo le tocó perder. Por errores propios o por éxitos ajenos, o por ambas cosas a la vez. La historia demuestra que el movimiento nacido el 17 de octubre de 1945 atravesó golpes, proscripciones, traiciones, persecuciones, encarcelamientos, asesinatos, desapariciones, humillaciones electorales, demonizaciones y difamaciones como ningún otro espacio político nacional. Ser peronista nunca fue retozar en un lecho de rosas, porque nunca lo es discutir el patrón de distribución de la economía, convertir a las mayorías en sujetos democráticos con derechos y autonomizarse de las políticas del Departamento de Estado para la región, decisiones fundantes del primer peronismo, el clásico, el de Perón y Evita. Y también el de los años del kirchnerismo.

Las lecturas almibaradas sobre el “ser peronista”, traducido como fatalidad exitosa permanente son un extravío conceptual. El creer que el peronismo es un partido de Estado y su razón de existir está exclusivamente atada a los triunfos electorales de coyuntura y los distritos que gobierne evita reconocer que el peronismo estuvo, del ‘55 en adelante, más tiempo en el llano que en el gobierno. Más en las casas y los sindicatos que en los despachos oficiales.

Tres en los ‘70, 10 en los ‘90 y los últimos 12 con Duhalde, Néstor y Cristina Kirchner. Son 25 años de peronismo contra 33 de gobiernos radicales y dictaduras militares. Sin contar que buena parte del peronismo, sobre todo sus bases, terminaron por considerar el gobierno de Menem como un gobierno no peronista cuando comenzó a aplicar planes neoliberales alejados de las tres banderas históricas del movimiento.

    Otro mito derrumbado. Ser peronista, en definitiva, no es ganar siempre, también es perder. Por lo tanto, el exitismo no es constituyente de su identidad política, ni una derrota electoral es un llamado a replanteársela en su conjunto.

El peronismo exitoso de Menem fue una derrota de su doctrina esencial. Es verdad, hubo muchos cargos, ministerios, gobernaciones, presupuestos para repartir durante una década. Pero al país le fue pésimo y el peronismo neoliberal fue derrotado por la Alianza.

Hasta que llegó Néstor Kirchner, el gran renovador del peronismo del siglo XXI, y construyó las bases de un nuevo éxito, esta vez, electoral, social y doctrinario, por otra década. Muchos de los que estaban el otro día en el homenaje a Cafiero también les deben a Néstor y a Cristina Kirchner sus gobernaciones, diputaciones, intendencias, cargos y presupuestos. Desde una perspectiva moral, que hoy pretendan mostrarse lejos de esos liderazgos que le permitieron crecer hasta poder llamarse a sí mismo dirigentes, habla de cierta priorización de la deslealtad como motor de superación. Es cierto eso. Pero ver la política, exclusivamente, con anteojos de moralidad, no es aconsejable. La astucia y el oportunismo juegan también su papel, siempre.

La pregunta que deberían hacerse los participantes del encuentro es qué tan oportuno es tomar distancia de Cristina Kirchner cuando ella está siendo acosada mediática y judicialmente, sin piedad. No en términos personales, porque al fin y al cabo es natural que nadie quiera atravesar idéntico calvario. El miedo a verse envueltos en causas penales o campañas de difamación continuas es humano. La indagación, más bien, es de carácter político. El votante peronista kirchnerista y el votante kirchnerista no peronista existen, aunque los poskirchneristas, aupados por el dispositivo massista y macrista, traten de barrerlos al tacho de la historia. El nuevo diseño con el que sueñan, el de ser opositores blandos a un proyecto duro, supuestamente de época, ya lo probó Cafiero con el Alfonsín modernizador de los ’80, y la interna a la presidencia se la terminó ganando finalmente Menem, ofreciendo lo que Cafiero no tenía: distancia del último Alfonsín que, agobiado por los grupos de poder y el FMI cedió hasta enfrentarse con la CGT por sus planes de ajuste y olvidándose de las premisas progresistas esbozadas en el Consejo para la Consolidación de la Democracia.

    Cafiero era, para el votante peronista, demasiado parecido a Alfonsín, cuando Alfonsín ya no era el mismo que había ganado en el ’83. No encarnaba una esperanza, sino un presente de carencias.

La caracterización que el peronismo poskirchnerista hace de Macri, de su modelo económico y de su alineamiento internacional es débil, insuficiente para explicar por qué están entregados a alejarse de un votante al que van a tener que convocar, aún por cuestiones de pragmatismo y deseo de cooperativa poder, para las elecciones que vienen. Porque el resto de los votantes ya tienen a quién elegir: Massa o Macri. La representación ausente, la que el peronismo debería encabezar por historia y doctrina, es toda aquella que reúne a los que no van a votar a los candidatos del ajuste porque el ajuste les va a resultar insoportable.

Una parte grande de esos votantes tiene un liderazgo. El de Cristina Kirchner. Lo menos parecido a Macri y a Massa. El poskirchnerismo que ahora quiere lanzar “La Cafiero” corre un riesgo enorme, inaceptable en dirigentes que se dedican a la política full time: parecerse demasiado a lo que la gente tarde o temprano va a terminar rechazando. Le pasó a Cafiero con Alfonsín. Le va a pasar al poskircherismo del NH Hotel con Macri y con Massa.

Decir, como acusan, que Cristina es maltratadora y  sectaria probablemente los ayude a amontonarse, pero revela un profunda desconexión e incomprensión de lo que pasa en el mundo y en la región con los liderazgos populares y su construcción. Son críticas de cabotaje, rezongos infantiles. Como cuando hablan de “la unidad” en abstracto. Si el peronismo hubiera todo ido unido en 2003, Menem hubiera vuelto a ser presidente; y si no era Menem podría haber sido López Murphy. Cualquiera de las dos variantes era neoliberal.

Si quieren volver a ganar, de verdad, van a tener que reivindicar al kirchnerismo y su modelo -del que fueron parte-, y a sus votantes, porque es lo contrario de lo que se viene haciendo ahora, es la memoria reciente de que se puede vivir distinto. Salvo que por toda misión en la vida quieran pararse al costado de la historia, saldar cuentas con su antigua jefa viendo cómo la despedazan en Comodoro Py y Clarin, ignorando que esa situación es apenas un anticipo de lo que también les espera, si el proyecto de Massa y Macri prospera y se consolida en el tiempo sin oposición peronista real.

Publicado en:
http://infobaires24.com.ar/la-cafiero-dilema-del-postkirchnerismo/

jueves, 5 de febrero de 2015

DEMOCRACIA, por Daniel Mojica (para "Mirando hacia adentro" y "Cuestión Cultural" del 05-02-15)






 Arriba: Abril de 1987. Intento golpista contra Raúl Alfonsin. Junto al Presidente, Antonio Cafiero, principal referente del entonces opositor Partido Justicialista, apoyando plenamente al sistema democrático...

La democracia no es sólo el derecho a elegir autoridades cada dos o cuatro años. Es la herramienta que tiene la ciudadanía para elegir en qué tipo de sociedad quiere vivir. Qué educación quiere para sus hijos. Qué paradigmas culturales, políticos y sociales serán los que rijan la construcción colectiva de su identidad.

Luego del quiebre institucional que provocó la dictadura genocida con la trama de complicidades entre asesinos, torturadores, ladrones de bebés, empresarios, periodistas,  medios de comunicación, dirigentes y funcionarios de toda laya que fungieron como socios, encubridores y beneficiarios, la herida sigue abierta.

Seguirá así, mientras un solo nieto desconozca su verdadera identidad. Mientras un solo genocida, socio o cómplice siga sin condena. Mientras no se esclarezcan  todos y cada uno de los sucios negociados, de los que Papel Prensa es una muestra de la impunidad de la que aún gozan esos nefastos personajes.

Democracia, que recuperada en 1983, contiene en sus entrañas el huevo de la serpiente que la condicionará durante más de veinte años. La trama vigente reciclada donde cobra vital importancia la pata judicial en una connivencia descarada con los medios de comunicación que le dieron cobertura ocultando las atrocidades cometidas. Acumulando convenientes archivos inteligentes para utilizar cuando convenga. La extorsión a la democracia dio sus perversos frutos.

Las consecuencias de la tremenda asociación ilícita que pergeñaron desde los factores de poder se apoyan en la inoculación sistemática de temor en la sociedad acompañada de operaciones mediáticas de desinformación con denuncias que nunca se comprueban. Muchas de las mismas son desmentidas por organismos e instituciones internacionales. Pero esas denuncias sin pruebas siempre encuentran un juzgado amigo que les da cabida.

A esto debe sumarse la falta de coraje cívico de una dirigencia opositora que se siente más cómoda apareciendo en los medios de comunicación que ocultaron la matanza, las torturas y el robo de bebés, que debatiendo en el Congreso Nacional las leyes necesarias para que la democracia siga creciendo sin condicionamientos.

Tal vez esto sea producto de la falta de convicciones o de endebles en su personalidad.

Porque cuando alguien tiene convicciones no le preocupa apoyar a un adversario político, cuando la democracia se encuentra amenazada, pensando en que dirán los medios al otro día.

Varios colegas han rescatado la actitud del dirigente peronista Antonio Cafiero, cuando la banda de “caras pintadas” puso en jaque a la democracia durante el gobierno del doctor Raúl Alfonsín. Ese dirigente entendió que la víctima era la democracia, no el gobierno de un adversario político.

Eso fue un acto de grandeza.

No alcanzan los dedos de ambas manos para enumerar la cantidad de operaciones desestabilizadoras, cuando no abiertamente golpistas, que soportó el actual gobierno. Motorizados por los grandes medios de comunicación, apoyados por un sector del Poder Judicial. Salvo muy raras excepciones, la dirigencia opositora se ha sumado grosera y cobardemente a esas intentonas. Tratando de sacar provecho personal del ataque a la democracia.





Porque como bien lo entendió entonces el doctor Cafiero cuando se ataca a un gobierno democrático se ataca a la democracia, y las consecuencias siempre la paga el pueblo.

Es bueno saber en que juego están los candidatos de la oposición para vislumbrar cuales son los intereses que los mueven y a quienes se subordinan.



Daniel Mojica

www.cuestioncultural.blogspot.com





Daniel Mojica

Escritor Miembro de COMUNA

www.cuestioncultural.blogspot.com.ar

Columnista político de "Tejiendo Redes"  Radio Gráfica


Texto enviado por mail por Daniel Mojica al editor de "Mirando hacia adentro".

Publicado por el autor en:
 http://cuestioncultural.blogspot.com.ar/2015/02/democracia.html

El 5 de febrero de 2015 esta nota fue publicada en el Correo de Lectores de Tiempo Argentino [versión papel. Tiempo Argentino no digitaliza los correos de lectores]

lunes, 13 de octubre de 2014

Murió Antonio Cafiero, un referente del peronismo, por INFOnews del 13-10-14

Arriba: Antonio Cafiero... se fue un prócer de la política argentina... Hasta siempre "nono"...

El referente del peronismo había sido internado a fines del mes pasado por un cuadro de neumonía. "Había ingresado con un problema respiratorio del que no pudo salir", explicó su hijo Juan Pablo.

 

Antonio Cafiero, histórico dirigente del peronismo falleció hoy a los 92 años, tras una carrera política de de setenta años, en la que supo ocupar diferentes cargos, entre ellos el de gobernador de la Provincia de Buenos Aires.

Cafiero había sido internado a fines de septiembre en la clínica Las Lomas por un cuadro de neumonía que, en un principio, no se preveía grave. Sin embargo, por su avanzada edad no recibió el alta en los tiempos previstos y falleció esta mañana a las 7:20. "Había ingresado con un problema respiratorio del que no pudo salir", explicó su hijo Juan Pablo.

Cafiero era el dirigente vivo más relevante del Partido Justicialista. Durante su carrera política ocupó numerosos cargos, desde el primer gobierno de Juan Domingo Perón en adelante. Su último cargo fue como presidente de la Conferencia Permanente de los Partidos Políticos de América Latina y el Caribe (COPPPAL), que ejercía desde 2005. Fue electo gobernador de la Provincia de Buenos Aires en 1987 y en 1988 fue precandidato a presidente en la interna del peronismo, que perdió ante Carlos Menem.


Publicado en:
 http://www.infonews.com/2014/10/13/politica-166875-murio-antonio-cafiero-un-referente-del-peronismo-anticipo-murio-cafiero.php



INFORMACIÓN RELACIONADA:

La trayectoria de un histórico dirigente

 

"No me gorilée" y otras frases para el recuerdo

 

Cafiero, el apoyo a Alfonsín y la renovación peronista

 

Antonio Cafiero: su vida en imágenes

 



 

sábado, 13 de noviembre de 2010

SÓLO MUERE O SE OLVIDA AQUELLO QUE SE SUSTITUYE, por Antonio Cafiero (para "El Argentino" del 04-11-10)




La despedida de un compañero

Publicado el 4 de Noviembre de 2010
Por Antonio Cafiero


Político.




Si hay algo que el compañero Néstor logró, fue volver a despertar la pasión por la política, no como el arte de lo posible, sino como herramienta transformadora de la sociedad basada en convicciones profundas.





A lo largo de mi vida tuve el privilegio de presenciar y hasta protagonizar momentos y hechos que han marcado la historia de la Argentina. Tuve la oportunidad de conocer, acompañar y tratar a las más grandes figuras y protagonistas de la política nacional. En esta ocasión enumerarlas no vale la pena, porque lo que ahora me convoca es reflexionar sobre la política y el legado de un hombre que ha entregado su vida a esta vocación, que es, como solía sostener el papa Juan Pablo II, la más noble del hombre, después de la vocación religiosa. Siempre sostuve que uno de mis mayores privilegios fue haber conocido y tratado a Eva Perón, una de las figuras más relevantes del mundo en el siglo XX, y que sigue vigente en el siglo XXI. Su paso por la historia fue tan trascendente que, a casi 60 años de su tránsito a la eternidad, nunca ha podido ser olvidada ni menos sustituida, y sigue despertando millones de pasiones en argentinos que generación tras generación han encontrado en ella a la abanderada de las causas nobles y de las entregas absolutas. También tuve el honor de acompañar, siendo muy joven, como Ministro del Poder Ejecutivo Nacional, el segundo gobierno de Perón. Después de su caída, durante 18 años, soporté las cárceles y las persecuciones de las dictaduras. Milité en la “resistencia peronista”, fundé la renovación peronista y contribuí a conducir al peronismo, recuperar la condición política mayoritaria que hasta hoy mantiene.Pero, a lo largo de esta trayectoria, pocas veces me he sorprendido y conmovido tanto como con la noticia del pasado 27 de octubre: Un ex Presidente peronista y actualmente titular del Justicialismo, Néstor Kirchner, había pasado a la eternidad. ¿Quién fue este hombre que supo despertar tantas pasiones como rencores? ¿Quién era este líder que se animó a enfrentar al “poder establecido” y plantear las bases de un nuevo modelo “nacional y popular’? ¿Quién era este hombre que convocó y enamoró a las nuevas generaciones y les dio la bienvenida a la política?Conocí a Néstor Kirchner hace muchos años durante un viaje que realicé, con escala en Río Gallegos, para rendir homenaje a los caídos en la guerra de las Malvinas. Poco sabía del entonces referente santacruceño. A lo largo del tiempo lo traté en diversos momentos: había pertenecido a la renovación peronista, y me confesó que utilizaba un libro de mi autoría, Cinco Años Después, para defender, ante los “zurdos”, decía, al peronismo en las discusiones de su época de militancia universitaria.Recuerdo también allá por noviembre de 2004, cuando líderes latinoamericanos asistieron a Buenos Aires para ofrecerme el cargo de Presidente de la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe (COPPPAL), de la que era vicepresidente desde el año 1989. En esa ocasión Néstor Kirchner avaló mi candidatura con palabras de reconocimiento: “Manifiesto mi satisfacción tanto por el futuro papel del Partido Justicialista dentro de la COPPPAL como por la nominación del doctor Antonio Cafiero para presidirla.”Fue un pionero, en ese momento supo interpretar la importancia para la Argentina y para el Partido Justicialista de fortalecer las relaciones con América Latina. Su gestión como presidente de la Argentina y como Secretario General de la Unasur demostró su capacidad de estadista y confirma que ha sido un gran latinoamericano. La relevante presencia de Jefes de Estado y líderes latinoamericanos en su sepelio demuestran que así lo recordará toda América Latina.De mis relaciones con Néstor podría decir muchas cosas más, pero quisiera compartir con los lectores un episodio muy especial. El 10 de marzo de 2006, con motivo de la asunción al mando de la entonces Presidenta de Chile, Michelle Bachelet, asistí a la ceremonia y me hospedé en el mismo hotel en que se hospedaba la comitiva argentina que encabezaba Néstor. Compartimos una reunión muy amena, llena de anécdotas del peronismo que se extendió hasta largas horas de la noche. Mientras volvía para mi habitación, advertí que alguien se me acercaba, me tomaba afectuosamente de los hombros y me decía: “Antonio, yo a usted lo quiero mucho.” Me sentí conmovido. Si había algo que desconocía del entonces presidente de los argentinos, era esta faceta cariñosa hacia mi persona. Por encima de todos los logros, los aciertos y los errores, la impronta política que introdujo Kirchner, me hace pensar ¿Quién fue Néstor Kirchner? ¿Cuál es su legado? ¿Cómo trascenderá en la historia? Si hay algo que el compañero Néstor logró, fue el de volver a despertar la pasión por la política, no como el arte de lo posible, sino como herramienta transformadora de la sociedad basada en convicciones profundas. Hoy ratifico que el peronismo está en un proceso de “explosión”: convoca a multitudes, pero también su pensamiento y su ejemplo se disemina en la América Latina y en otras regiones más lejanas. Pero lo más relevante es su poder de convocatoria a la juventud. Durante el sepelio de Néstor Kirchner asistimos a una movilización multitudinaria de los jóvenes que volvían a ocupar el centro del escenario nacional con su propio estilo vigoroso y desafiante: “Ni un paso atrás”. Los políticos no mueren, cierran los ojos y siguen pensando, nos recordaba Hugo Chávez.Por todo ello, me animo a exclamar: ¡Néstor no será ni olvidado ni sustituido! ¡Sigue presente entre nosotros! Con su estilo inconfundible, con sus convicciones inclaudicables, acompañado por su compañera de la política y de toda la vida: Cristina; por quien tengo una admiración singular. Tuve el privilegio de conocerla cuando fuimos compañeros en el Senado de la Nación. Siempre ha despertado en mí un gran respeto por su enorme capacidad y la tremenda fidelidad a sus convicciones a las que nunca renuncio, no obstante las dificultades. El legado histórico de Néstor sigue viviendo en Cristina, así como en cada uno de los argentinos que entienden a la Política como la fuerza trasformadora de la sociedad capaz de alcanzar, con Justicia Social, la Grandeza de la Nación y la Felicidad del Pueblo.


jueves, 4 de noviembre de 2010

ANTONIO CAFIERO : "CRISTINA ES UNA LÍDER NATURAL", por Cristian Savio (Para "Newsweek Argentina", 04-11-10)

Entrevista realizada por Cristian H. Savio

03-11-2010 / Última Palabra


Un adjetivo inseparable de la figura de antonio cafiero (88) es “legendario”. Estuvo en los funerales de Evita y Juan Domingo Perón, de Raúl Alfonsín y, ahora, de Néstor Kirchner, de quien destaca su influencia para hacer de la juventud el motor clave de este momento del peronismo que describe como de “explosión”. Y el ex gobernador bonaerense, actual titular de la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina, no duda: el próximo presidente debe ser peronista, y la indicada es Cristina Fernández. Habló con Cristian H. Savio.
Extractos:
-¿Qué impresión le dejó la movilización popular en el velorio de Néstor Kirchner?
Antonio Cafiero -No era la primera vez que me tocaba asistir a las exequias de un presidente, pero ésta tenía un significado especial. Era un hombre joven, lleno de energía, que había cambiado muchos aspectos de la política argentina.
-Usted estuvo en los funerales de Evita, Perón y Raúl Alfonsín. ¿Por qué éste es especial?
A.C.: -Ninguno para mí tuvo la impronta del sepulcro de Néstor. Quizás por lo sorpresivo de su fallecimiento. En los casos de Perón y Evita, todos sabíamos cuál era el desenlace próximo; en el caso de Néstor ni lo imaginábamos. Así que no sólo fue la sorpresa, sino la conmoción que me produjo.
-En casos así, ¿se replantea su idea acerca de la muerte?
A.C.: -Nunca pensé en la muerte. Ni siquiera en la mía. Tampoco en este caso. Lo llamativo de esto es la multitud que acompañó los restos de Néstor. Es un símbolo revelador, pese a los malos augurios, de que el peronismo sigue con enorme fuerza convocante. Este súbito despertar y movilizarse de la juventud es uno de los hechos que más atrajeron mi atención.
-¿No le parece que hace nueve años era inimaginable una Plaza de Mayo repleta de jóvenes llorando la muerte de un líder político?
A.C. -Es cierto. Tal vez muchos de esos jóvenes pasaron del “que se vayan todos” y el repudio a los políticos y la política a esta entrega total a un líder político. Néstor hablaba a los jóvenes de un nuevo modelo nacional y popular y del protagonismo que deberían asumir para defenderlo.
-¿Cómo era su relación con Kirchner?
A.C.: -No teníamos una relación íntima, pero sí una recíproca simpatía. Recuerdo cuando nos encontramos en Santiago de Chile, para asistir a la toma de mando de Michelle Bachelet. Néstor se me acercó, me abrazó, me recordó que durante su militancia estudiantil utilizaba mucho un libro que yo había escrito en defensa del gobierno peronista, “Cinco años después”, y me dijo afectuosamente: “Antonio, usted sabe que yo lo quiero mucho”. Le agradecí sus expresiones.
-¿Cómo sigue ahora el peronismo?
A.C.: -El peronismo vive un proceso de explosión, contrario a lo que muchos han sostenido de la inevitabilidad de su división. Está en un momento de explosión por la irrupción de nuevas generaciones y por el papel que adquirió en el mundo, porque está a la cabeza de las corrientes políticas que vienen sosteniendo la idea de un mundo más justo y de valores más allá de las cuestiones socioeconómicas.
-¿Quién es el principal enemigo del Partido?
A.C.: -El enemigo está dentro del peronismo: en la incapacidad de muchos dirigentes de abrir los caminos de la unión entre los peronistas que, a mi modo de ver, es la gran condición, no sólo para reforzar la gobernabilidad del país; también para alcanzar la unión de los argentinos, lo que es difícil sin la unión del peronismo.
-¿Quién va a ser el próximo presidente?
A.C.: -Si queremos construir la Argentina del futuro, no hay otro camino que el peronismo, que contiene todas las esperanzas de una Argentina unida y victoriosa. El peronismo predica la unidad en la diversidad. Esto, que algunos ven como un síntoma de debilidad, para mí es su verdadera fortaleza.
-¿Pero da lo mismo un presidente kirchnerista que un peronista disidente?
A.C.: -No es lo mismo. Tiene que ser capaz de continuar las reformas que Néstor introdujo.
-¿Y a quién vislumbra?
A.C.: -La persona más indicada es la propia Cristina Kirchner, que ha surgido como una líder natural y popular que empieza a ser amada por el pueblo, siguiendo el derrotero de otros grandes líderes del peronismo.
-¿Como Evita?
A.C.: -Hay algo en ella que me hace recordar la figura de Evita. Sin ir más lejos, el amor que profesó a su esposo. Pero no es Evita ni podría serlo. Cada tiempo histórico tiene sus requerimientos. Hay figuras que no se repiten en la Historia, y mal haría Cristina en querer convertirse en “otra Evita”.
.¿Habló con ella en estos días?
A.C.: -El día de las exequias de Néstor me acerqué a ella, la abracé y le dije: “Cristina: fuerza. Sabés que te acompaño en todo”. Me miró y me dijo: “Ya lo sé, Antonio”. En aquellos momentos yo creía percibir una cierta sorpresa en Cristina por mi presencia en el velatorio. No había sido un colaborador íntimo, y hubo momentos en los que me resultaba difícil tener comunicación con ella. Pero esa mañana todas mis dudas se disiparon. Sé que me agradeció profundamente mi presencia, y tal vez había ráfagas en su memoria de aquellos momentos en que luchamos juntos en el Senado o en la Convención Constituyente de Santa Fe.


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COMENTARIO DE "MIRANDO HACIA ADENTRO" :


¡ Bienvenido don Antonio !

viernes, 3 de septiembre de 2010

ANTONIO CAFIERO : “Muchas veces el peronismo estuvo dividido, pero terminamos arreglando”, entrevista de Nicolás Eisler (para "Tiempo Argentino")

Arriba : Antonio Cafiero.

Para el dirigente justicialista, “la oposición es el mejor aliado que tiene Kirchner”. En diálogo con Tiempo Argentino, elogió a Ricardo Alfonsín y cuestionó al PJ disidente. También hizo autocrítica.

Con la sabiduría y la malicia de sus casi 88 años, Antonio Cafiero afirmó en diálogo con Tiempo Argentino que “la oposición es el mejor aliado que tiene Néstor Kirchner” actualmente. Al ser consultado sobre su estado de salud, afirma que tiene “algunos golpes adentro”, pero que anda “bien”. Fue el ministro más joven que tuvo Juan Domingo Perón. Tanto es así que el general lo llamaba “ministro lactante”. Ahora escribe sus memorias con la ayuda de su hija y de vez en cuando va a la cancha a ver a Boca.
Elegante y seductor como siempre, no se sorprende por las luchas internas que atraviesa el peronismo. “Pasó muchas veces en la historia que el partido estuviera dividido, pero nosotros tenemos una particularidad y siempre, a último minuto, terminamos arreglando. Hemos pasado cada una”, afirma.

–¿Cómo definiría al peronismo?


–Son muchas cosas a la vez, es difícil de abarcar. Hay un chiste muy divertido. Un físico-matemático muy importante se muere y va a al cielo y se encuentra con Dios. El Todopoderoso le cuenta sobre la existencia de una ecuación que revela la fórmula de la vida y la condición humana, y le pide al científico que la desarrolle. Luego de unos minutos de intentos infructuosos, el científico reconoce sus limitaciones y se ofrece a ayudarlo con otra cosa. Entonces Dios le pide que le explique qué es el peronismo. “¿Cómo era eso de la fórmula de la vida?”, responde el científico.

–¿Cuál sería la posición de Perón respecto del kirchnerismo?


–Creo que Perón distinguiría dos aspectos de la gestión Kirchner. Por un lado sus medidas de gobierno y por otro su estilo de gobernar. Respecto de las medidas, seguro que estaría de acuerdo con Kirchner. Desde la estatización de las AFJP hasta sus políticas latinoamericanas, apoyaría muchas cosas. Lo que Perón seguramente le increparía a Kirchner es su estilo. Cuando volvió al país, Perón trató de sepultar los odios del pasado y Kirchner no hizo eso. Esto no quiere decir que yo esté en contra de las medidas de defensa de los Derechos Humanos y del castigo de quienes los violentaron.

–¿De Narváez es peronista?


–Hay algunos que se sienten peronistas, pero para serlo hay que compartir los principios y la doctrina que el partido desarrolló a lo largo de la vida política argentina. Hay que ser consecuente con la historia del peronismo tal cual ha sido y el rol que jugaron sus fundadores históricos, Perón y Evita. Algunos creen que es solamente un movimiento político, pero para nosotros los peronistas, es un verdadero sentimiento. Tenemos una larga historia de martirio, proscripciones, fusilamientos, ataques, también debe hacerse cargo de ello.


–¿Cómo ve al Acuerdo Cívico?


–A mi modo de ver son formaciones políticas transitorias y oportunistas. No hay una consistencia doctrinaria. Son muy cambiantes. Eso le falta a la política argentina: hoy es una cuestión de opciones personales, pero no ideológicas.

–¿Cree posible una fórmula entre radicales y socialistas?


–Tienen algunas cosas en común, pero pienso que al partido de Hipólito Yrigoyen en sus inicios, nunca le cayeron bien los socialistas. Y del otro lado es igual: los socialistas son muy puntillosos y, así como nunca entendieron al peronismo, tampoco entendieron al radicalismo y fueron uno de sus opositores más acérrimos.

–¿Cómo lo ve a Ricardo Alfonsín de cara a 2011?


–Es una de las figuras más interesantes de este tiempo político. No sólo por el aprecio que tuve por su padre, sino porque creo que es un dirigente nuevo y moderno. Aunque le hago una confesión: todavía no tengo en claro cómo desea vincularse con el peronismo. Si quiere aspirar a ganar, va a tener que llegar a un arreglo con el PJ.

–¿Con los disidentes?


–Yo quiero que se alíe con el peronismo. El peronismo disidente es una forma menor del peronismo. Cometería un grave error si opta por estas manifestaciones parciales, que no son integrales del peronismo. Tiene que entender lo que Raúl Alfonsín entendió tal vez un poco tarde. Yo no sé si lo tiene tan claro eso.


–Carrió también habló de una pata peronista.


–Sí, pero la quiere sometida. Una patita, ella quiere un peronismo desvaído, flojo. Además, Carrió es antiperonista visceral. Todo lo que puede hacer para acercarse es falso; muy diferente es la posición de Alfonsín.


–¿Puede surgir en algún momento una opción que rompa con el bipartidismo?

–Lo que hay que hacer es que el bipartidismo tenga más presencia y entidad, porque esa es la realidad. Lo que hay es peronismo y radicalismo. Ellos se expresan más a favor del orden democrático republicano, y nosotros los peronistas en la defensa de la justicia social.

–¿Usted puede convertirse en un mediador entre el kirchnerismo y el peronismo disidente?

–Nadie me propuso eso. Estoy por la unidad del peronismo. El mejor favor que le podemos hacer al país es unirnos como peronistas.

–¿De qué se arrepiente de su carrera política?

–De haberle dejado a Menem ganar la interna. Yo tenía todas las cartas en la mano. Para elegir el candidato presidencial la norma era dejar actuar o pedir la opinión de sus dirigentes. Yo tenía a favor a todos los dirigentes, o al menos el 80% de ellos, pero como renovador había prometido que el próximo candidato iba a ser elegido por las bases. Cuando llegó el momento no pude ser menos que prisionero de mis palabras. Menem era desconocido en la Argentina, un caudillo de La Rioja, con una pinta patibularia, que nunca tuvo ningún interés en la organización del peronismo, que no era renovador y que aprovechó todas las circunstancias.


Entrevista realizada por Nicolás Eisler para "Tiempo Argentino".


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