miércoles, 13 de enero de 2016
¿Una radio puede echar al pueblo?, por Orlando Barone (para "Diario Registrado" del 12-01-16)
Escritor y periodista. Nací en 1937, en La Boca, a media cuadra del Riachuelo. Y vivo desde hace treinta años a cuatro cuadras del obelisco. Participo del programa de televisión 6,7,8 y colaboro en Diario Registrado; no me incluyo en facebook ni en twitter y he abandonado mi antiguo blog. Escribo ficciones y poemas para inciertos nuevos libros. Todavía me falta lo más importante.
¿ Así que echaron a Victor Hugo Morales?
¿Si? ¿Echaron su voz, su historia,
su cultura popular, las echaron adónde?
¿Se puede echar a una parte del pueblo,
de su libertad de escuchar?
¿No es imposible eso,
si la voz de Victor Hugo
está en el aire
y no depende de un lugar en el dial,
ni de un patrón
ni de un gobernante?
¿Cómo van a censurar los oídos abiertos
que no quieren cerrarse?
¿Adónde lo echan a Victor Hugo Morales?
¿A qué vasto lugar? ¿Al vasto oído de la calle?
Echar a Victor Hugo de una radio
es echarnos a muchos de nosotros.
O echar al pueblo para cambiarlo por otro.
Es creer que con la orden de un notario
se pueda echar a Maradona
de aquel gol inolvidable.
¿No les suena a difícil que eso sea tan fácil?
Publicado en:
http://www.diarioregistrado.com/opinion/138264-una-radio-puede-echar-al-pueblo.html
sábado, 5 de noviembre de 2011
Una barbaridad de Barone , por Gustavo Rosa (para “Apuntes discontinuos” del 04-11-11)
Para muchos del oficio, ser considerado el peor periodista del año no es un honor, salvo que ese deshonor se convierta –por la magia de quien otorga la nominación- en un verdadero honor. Orlando Barone fue considerado el peor periodista del año 2009 nada menos que por la revista Noticias, el pasquín sensacionalista de Jorge Fontevecchia, empresario mediático, propagandista de las peores acciones de la última dictadura cívico-militar y cómplice inclaudicable de las operaciones de prensa de los medios opositores. Por eso, que ese medio lo considere ‘el peor’ debería ser un orgullo para él y lo ubica en un sitial honorífico en el podio afectuoso de los que formamos parte del colectivo K.
“K, letra bárbara. Periodismo sucio y público sublevado” es el nuevo libro que el experimentado periodista ha puesto en nuestras manos como disparador reflexivo de una profesión que en los últimos tiempos ha dado mucho que hablar. Barone rompe con un molde, con un lugar común, aquél que reza que con el paso de los años nos volvemos conservadores. Por el contrario, desde el conflicto con los patricios sojeros Orlando rompió los lazos con los grandes medios -los que sin dudar patean toda estabilidad que los perjudique- y re planteó su carrera desde un nuevo lugar, en el que se dedica a señalar las confabulaciones mediáticas y el servilismo político. Desde el programa de la TV Pública 678 adquirió una notoriedad que lo separa de los notables y lo mezcla con las multitudes, con las que se siente más identificado. De grande, se ha vuelto rebelde y como un adolescente ‘crecidito’ dispara sus críticas cargadas de ironía hacia los que utilizan la profesión para proteger y entretener al amo y ganar su confianza, a costa de mentir, asustar, malhumorar y angustiar al público.
Como no podía ser de otra manera, el libro comienza con un interesantísimo análisis de una letra con poco rating en el diccionario, la ahora tan famosa K. “Para nuestra lengua –dice Barone- la letra ‘k’ era un signo rígido y duro y casi desempleado. Pero hoy tiene empleo estable y de ser una incógnita pasó a ser una certeza”. También analiza la manera en que la letra fue explotada por los medios que hoy reconocemos opositores para marcar algo despreciable. Los radicales K eran menos radicales que los radicales no K. Las leyes K son menos leyes que las otras. Pero, gracias a los logros y por impulso colectivo, esa letra pasó del desprecio, del niguneo y la degradación mediática a convertirse en un sello de calidad o Kalidad, como se prefiera. Y esta transformación semiótica “no es por el viento de cola sino por el timón, el timonel, los tripulantes y la meta, que el crónico encallamiento es hoy navegación excitante”. Pero la revalorización del signo también es mérito de los opositores a los que “les sobra el abecedario pero se quedan mascullando alrededor de esa sola que los aglutina en el rechazo. No conciben –ni reaccionan- que ese ‘anti’ los ata a la K y que la agiganta”. Y una idea que se desprende de esta frase es que mientras más se la demoniza, más sublime, más potente se vuelve.
Pero retrocedamos un poco en el libro y volvamos al prólogo, en el que el autor se pregunta “¿cómo escribir sobre el barro desde dentro del barro?”. Y en eso, Barone se equivoca. Desde el momento en que reconoce que se está en el barro, ya se empieza a emerger. En su caso, comenzó a sacudirse el barro cuando renunció al diario La Nación el día de su cumpleaños en 2008, como cuenta en el final del libro, a través del texto con el que se despidió de la “Tribuna de Doctrina”. Eso es desembarrarse, señor Barone. Entonces, no habla desde el barro sino limpiamente sentado a la orilla de la ciénaga.
Su caso, según él mismo cuenta, “es el de un perro entrenado por sus dueños para cuidarlos de los enemigos que le señalan y que un buen día se da cuenta que también tiene que desconfiar de aquellos que lo han adiestrado”. Todo el libro está atravesado por la experiencia del despertar, del reconocer que estuvo del lado equivocado. Y sus transformaciones profesionales no se produjeron por la plata –como ladran los perros entrenados- sino por la identidad y la convicción, palabras alejadas del entendimiento de los perio- distas “independientes”.
Desde hace unos años, los espectadores sienten estar ante una guerra entre el gobierno y los medios, o al menos es lo que denuncian los periodistas que están atrincherados en el bando más poderoso. “Si hay una guerra –escribe Barone- es la de los medios hegemónicos contra la sociedad, no contra el gobierno”. En efecto, hasta muchos de los lectores de esos diarios son bombardeados por misiles informativos que tienen más que ver con fantasías, deseos, amenazas o aprietes que con hechos de la realidad.
El veterano periodista reivindica su pertenencia al programa 678, el “de la ‘mierda oficialista’ que me incluye” porque “desenmascaró el baile de máscaras”. Y se detiene a hablar de la canción creada por Carlos Barragán, precisamente el de “La mierda oficialista”. “La canción –comenta Barone- nació y creció como si el autor no hubiera sido Barragán sino todos los millones de pasajeros del colectivo popular argentino”. Y por supuesto, dedica algunas páginas para hablar del emperrado enemigo del programa, el periodista Jorge Lanata, que de tan enfurruñado que está ahora ladra incoherencias desde medios españoles. Orlando construye una brillante frase que engloba –si es posible más- a la figura de Lanata: “tan afecto a estar a la vanguardia, se ha anticipado tanto que de pronto, sin quererlo, está a la retaguardia”.
Uno de los mejores capítulos del libro es el titulado “Que Dios no los escuche”, en el que comienza con algunas definiciones sobre ideología y termina con la enorme y dolorosa hipocresía de las denuncias respecto de la pobreza. Con mucha ironía, da algunas recomendaciones antes de encarar en público semejante tema. “Se podrían aplicar una serie de requisitos –dice- no pronunciar la palabra ‘pobre’ con la boca llena (al menos esperar a ingerir el bocado) ni menos con el estómago saciado…”. También cuestiona el uso mediático y político de la palabra ‘pobreza’: “la oposición la usa impúdicamente. Sabe que por más que haya un Estado protector y preocupado nunca va a faltar un indigente o un pordiosero echado entre jergones que les dé letra para hacerse los indignados filántropos”. Y relatando una crítica del escritor Jonathan Swift: “no los inquietaba el origen de la miseria, de la que eran sus causantes, sino que los asqueaba estar obligados a aguantar esa lastimera estética de niños sufrientes”.
“K, letra bárbara” está cargado de reflexiones para los que ya son periodistas, los que recién empiezan o los que quieren serlo y para aquellos que son víctimas cotidianas del bombardeo des-informativo. Y, como toda reflexión, origina preguntas que llevan a otra reflexión en un infinito que conduce al autor a comenzar de nuevo en una profesión en la que ya lleva cuarenta años. Para los lectores es un recorrido encantador, vigoroso, entretenido por los últimos años de una forma de hacer periodismo que, en breve, habrá de terminar. Pero vendrá otro, como el título del libro anticipa, si el público se sigue sublevando.
Publicado en :
jueves, 5 de mayo de 2011
SARASA Y DEMOCRACIA, por Orlando Barone (para "orlandobarone.blogspot.com" 05-05-11)
SARASA Y DEMOCRACIA“Atacar a un periodista es atacar a la democracia”, fue el título de la noticia en los grandes Medios. Aunque la frase original en lugar de “ataca” decía “menoscaba”. Que quiere decir: reducir, disminuir, despreciar una cosa. No importa tanto considerar sutilezas lingüísticas, importa el concepto, porque lo dice la SIP al llegar a la Argentina.
Este tradicional y poderoso club de dueños y referentes de las corporaciones mediáticas americanas nos viene a decir: “Atacar a un periodista es atacar a la democracia”. ¿Ah, sí?
¿Entonces cuando la prensa ataca a los gobiernos elegidos por sus pueblos, a quién ataca? ¿Y cuando los periodistas, la prensa, los Medios atacan la verdad difundiendo mentiras, qué están haciendo?.
Eso de que atacar a un periodista es atacar a la democracia, (y que es demagogia pura y sarasa corporativa), nos hace preguntarnos: ¿Y cuando el periodismo ataca a la democracia poniéndose del lado de los poderes económicos, quién la defiende del periodismo que la ataca?
Son frases y conceptos como aquel de la SIP- tan llenos de poder y arrogancia- los que atacan al periodismo y pretenden adueñarse de la democracia.Los periodistas que aceptan felices a ser sobados, lisonjeados y laureados por sus patrones, acabarán atacando a los que atacan los intereses de sus patrones.
La SIP no defiende a los periodistas: defiende a sus perros guardianes más fieles. ¿No será el tiempo de que el periodismo, si es necesario, se atreva a morder la mano de sus patrones?
Orlando Barone, 5 de Mayo de 2011.
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http://orlandobarone.blogspot.com/2011/05/sarasa-y-democracia.html
sábado, 16 de abril de 2011
Seisieteochistas y antiseisieteochistas , por Orlando Barone (para "orlandobarone.blogspot.com" del 15-04-11)

No es cierto que los argentinos son los dueños de las posiciones opuestas, y que está en su genética la cíclica pelea entre anverso y reverso. No hay que ser tan ombliguistas. Blanco y negro y Dios y el diablo no tienen fronteras y andan por todas partes. Aunque es cierto que nuestra experiencia cuenta en sus orígenes con aquella oposición entre Federales y Unitarios, y entre Sarmiento y Facundo o
“Civilización y barbarie”. Y a partir de ahí con posteriores sustituciones históricas de los “unos” y los “otros”.
Hubo antinomias en el tango ( Troilo y Piazzolla) en la literatura ( Borges y Sabato) en el fútbol ( Menotti y Bilardo) en la Educación ( Laica o Libre) y hasta se llegó a confrontar en automovilismo entre leales a Ford o a Chevrolet y en box entre leales a Prada o a Gatica.
En la política esta confrontación alcanzó su cenit entre Peronismo y antiperonismo. Es la más grande, la más larga y la más ilógica. Porque la lógica hubiera sido peronismo versus radicalismo, o peronismo versus liberalismo etc.
Pero no, porque el gorilismo es un estado de ánimo que prescinde de ideas y partidos y su solo objetivo es ser anti y contra. El antikirchnerismo es una innovación del antiperonismo que en su increíble patología incorpora a peronistas disidentes, que en realidad disienten consigo mismos y con sus orígenes y hacen dudar si alguna vez fueron peronistas o presumieron serlo sin fundamento.
El “siesieteochismo” y el “antiseisieteochismo” es el flamante aporte del absurdo a esta clase de antinomias.
Fue el profesor de periodismo Gustavo Rosa, de Rosario, quien en uno de sus correos me sugirió la provocante idea. El observa con atención cómo se va extendiendo este fenómeno. Y más allá de lo gracioso o irónico de la idea, los cierto es que el programa 6,7,8 que se emite por la televisión pública se está convirtiendo en una nueva clase de antagonismo. Y que a la par que se expande su aprobación social, y se suman audiencias, se concentra un desatinado y desproporcionado rechazo, que pretende convertir a una creación de los medios en un inverosímil y monstruoso peligro antidemocrático.
Desde la intelectual y versátil Beatriz Sarlo, hasta Luis Majul, Jorge Lanata y Pablo Sirvén que son también “alguien” aunque no tanto; y desde los grupos Clarín, La Nación y Perfil- justificadamente sensibles por razones de peso y de “pesos”- hasta Pino “bonsái” Solanas y Patricia “plebeya” Bullrich, por citar referentes notorios, se sienten “antiseisiteochitas”.
Y “Seis, siete, ocho” es, para todos ellos, una especie de leviatán que domina los mares comunicacionales. No se entiende por qué en lugar de meterse con el leviatán Magnetto y asociados, se meten con el cachorro juguetón de canal 7. Si eso les sirve de catarsis y los reanima cada vez que se lanzan en su contra, no hay por qué quitarles esa esperanza de desintoxicación anímica. Pero no sirve.
Porque el “antiseisieteochismo” es un rencor insensato que genera adicción. Y como el abismo que se traga a aquel que se asoma demasiado pero que no aguanta sin desear asomarse cada noche a la pantalla de canal 7, termina enloqueciendo de idiotez a quienes lo padecen. Porque intuyen o saben, que aún si dejara de aparecer 6,7,8 sus efectos continuarían. Las audiencias son conscientes de haber sido violadas mientras estaban dormidas y ya saben quiénes son sus violadores.
Por Orlando Barone, 15 de Abril del 2011.
Publicado en :
http://orlandobarone.blogspot.com/2011/04/seisieteochistas-y-antiseisieteochistas.html
lunes, 11 de abril de 2011
¿QUIÉN CUIDA A LA DEMOCRACIA DE LOS QUE LA CUIDAN?, por Orlando Barone (para "orlandobarone.blogspot.com")

¿Quién cuida a la democracia de los que la cuidan?
Aporto el título de esta crónica en defensa de la democracia ante la amenaza de quienes quieren cuidarla. Lo digo en serio. Y además agrego que ya mismo hay que salir a socorrer de su cautiverio a gran parte de los legisladores sometidos a una prosternación que cada día les roe el ya escaso soporte de dignidad que les queda. Clarín no los va a liberar así nomás; las corporaciones menos. Se les plantea un dilema irresoluble: si son democráticos pierden; como antidemocráticos al menos van a seguir atendidos por sus dueños.
Ricardo Alfonsín, Mauricio Macri, Ernesto Sanz, Elisa Carrió, Eduardo Duhalde y Felipe Solá y una saga de opositores al Gobierno, firmaron y apoyaron ese indecoroso y antidemocrático documento que anuncia desde mismo dentro del Congreso: “Cuidar la democracia es el imperativo de la hora y lo vamos a hacer". Cínicos. ¿Cuidarla de qué peligro? Si son ellos el peligro.
Atrevidos componen un oximóron de demócratas antidemocráticos; de representantes o líderes del pueblo que lo vulneran y le mienten.
Permítanme caer en el lugar común de citar la fábula del zorro puesto a cuidar el gallinero. No son precisamente las gallinas las que se comen al zorro.
Pero el zorro mañoso y feroz es capaz de pintarse de bambi y hacerles creer que él las protege. Solo a un gallinero de gallinas estúpidas puede engañarlas el disfraz. Y solo a un zorro aún más estúpido se le puede ocurrir que no huele a zorro por más que se perfume de cervatillo.
Los que ruegan que hay que cuidar la democracia son los que por dentro la sospechan. Porque como la democracia es número, pasión y clima de época, los está desplazando hacia el sumidero. Todos los sondeos de opinión muestran cómo cada día que pasa el sumidero queda chico ante tanto caudal de fracasados. Algunos, que se resistieron a gatas a firmar, bracean desesperados ante el remolino pero no basta flotar para salvarse. Porque si no los arrastra el sumidero se los traga la rejilla.
El clima de época, en las urnas se pronostica torrencialmente soleado. Perdón: otro oximóron. Por eso, por solidaridad, habría que lanzar una campaña generosa para liberar a los opositores del cautiverio. Y si no quieren liberarse porque están confundidos y aman a sus apropiadores, al menos hay que dejarse de hipocresías y tratarlos como cautivos voluntarios.
Van a cuidar la democracia. ¿De quiénes? ¿De ellos mismos, los firmantes del documento del zorro? Si se dejan llevar por las ganas compartirían el Estado con Clarín. Y ampliarían el fraude de Chubut en toda la Argentina.
Por Orlando Barone, 7 de Abril de 2011.
Publicado en :
http://orlandobarone.blogspot.com/2011/04/quien-cuida-la-democracia-de-los-que-la.html
lunes, 14 de febrero de 2011
CRISTINA NO DESHOJA LA MARGARITA, por Orlando Barone (para "Diario Registrado" 14-02-11)


Publicado en :
http://www.diarioregistrado.com/Politica-nota-47050-Cristina-no-deshoja-la-margarita.html
viernes, 5 de noviembre de 2010
ORLANDO BARONE DISERTARÁ EN RAMOS MEJÍA, por Región Municipal Descentralizada 1 Noroeste de La Matanza
Arriba : El periodista Orlando Barone, que disertará en Ramos MejíaLa Matanza.-El próximo viernes 12 de noviembre a las 18 en la sede de la Región Descentralizada Noroeste, el reconocido periodista y escritor Orlando Barone, columnista del programa de televisión “6, 7, 8…”, tratará el tema “La realidad según el medio, el interés, la cámara y la impunidad con que se mira” en un nuevo encuentro de “Café Cultura Nación” en La Matanza.
En esta ocasión, a través de su mirada crítica y autocrítica, dialogará acerca de “la información mediática, la liviandad masiva, la arrogancia injustificada, las audiencias cautivas y el periodista vulnerable”. Además, se referirá al nuevo desafío del vínculo mensaje y receptor y el aluvión informativo.
Barone abordará uno de los temas que más lo ocupa, en sus palabras, “el nuevo pensamiento único del periodismo audiovisual: el sensacionalismo policiaco”.
Situado en el centro del quehacer periodístico gráfico y audiovisual, Barone tiene una clara posición sobre “cómo lo escabroso y siniestro rinde beneficios de audiencia a las horas de la comida”, claramente una mirada no complaciente sobre el oficio del periodista.Además habrá espacio para un debate sobre la aplicación de la nueva Ley de Servicios Audiovisuales y la libertad de expresión de todos los sectores sociales.
Es la reprogramación del Café Cultura que estaba previsto para el jueves 28 y que fue suspendido a raíz del Duelo Nacional por el fallecimiento del ex presidente de la Nación, Néstor Kirchner.
Barone fue redactor y editor en distintos medios, columnista del diario La Nación, de la revista Debate y de Radio Continental. Por sus libros de ficción fue premiado por La Nación y el Fondo Nacional de las Artes, entre otros. A fines de 1974 Barone fue redactor y editor en distintos medios, columnista del diario La Nación, de la revista Debate y de Radio Continental. Por sus libros de ficción fue premiado por La Nación y el Fondo Nacional de las Artes, entre otros. A fines de 1974, tuvo la iniciativa de reunir a Jorge Luis Borges y Ernesto Sábato para que intercambiaran sus ideas. Con el minucioso registro de los encuentros realizados compaginó el libro “Diálogos Borges-Sábato”, en el que a través del rico intercambio verbal se redescubre la valiosa huella que ambos escritores dejaron en nuestra literatura.
Estos encuentros, organizados conjuntamente por la Coordinación del Programa Café Cultura Nación y la Subsecretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad de La Matanza, son espacios abiertos al diálogo, el debate y la reflexión de temas disparadores que interesan a la comunidad en su conjunto, tomando como punto de partida la convicción de que la información, el diálogo y el debate son herramientas imprescindibles para la construcción de una sociedad democrática y participativa.
LA SEDE DE LA REGIÓN MUNICIPAL DESCENTRALIZADA 1 NOROESTE ESTÁ UBICADA EN AVENIDA RIVADAVIA 13.518 DE RAMOS MEJÍA
jueves, 10 de junio de 2010
CONSEJOS DE PERIODISTA PARA MI MISMO, por Orlando BARONE (para Radio del Plata y orlandobarone.blogspot.com)

jueves, 22 de abril de 2010
A LA OPOSICIÓN JUSTO LE VINO A TOCAR ESTE GOBIERNO, por Orlando Barone

Carta leída por Orlando Barone
en Radio del Plata el 2 de abril de 2010
La oposición no tiene suerte. Porque si le hubiera tocado otro gobierno sería un éxito.
Tiene jugadores, tiene patrocinadores y tiene medios. Pero igual no puede. Cuando mete un gol enseguida le empatan y después le meten otro.
Es que si la oposición no se enfrentara a este oficialismo mejorarían sus chances. Y si en lugar de este peronismo heterodoxo, indócil e insufrible, en la Casa Rosada hubiera otro gobierno más estándar y correcto, la oposición se haría un paseo. Pero le tocó lidiar con un oficialismo de alta competencia política que reduce una y otra vez las aspiraciones de derechas e izquierdas de postergarlo. Por más que lo ataquen desde ambos flancos no pueden. Cuanto más se obstinan más se defraudan. Sin embargo nos quieren hacer creer que este gobierno tiene la suerte de que sus opositores están divididos. Y por eso se malogran. Es la manera de rebajar el triunfo o el éxito con el falso argumento de la inferioridad del oponente.
Así desde los interesados análisis políticos se pretende demostrar que únicamente opositores sin méritos permiten que el oficialismo no pague el precio de la rápida derrota que se merece. Pero no es cierto. Porque la realidad no es que la oposición no exista sino que el que existe más es el Gobierno.
La mejor metáfora fueron los dos nocáuts técnicos sufridos consecutivamente en el Congreso. Uno por parte de la destreza técnica de Marcó del Pont; otro a manos de la memoria histórica del ministro de economía. El noqueado de la oposición increíblemente fue las dos veces Gerardo Morales. Hay que reconocer su resignación a tener que poner la cara.
En tanto por más que reciban ayuda corporativa y mediática los opositores no consiguen anular la pulsión oficialista. Y miren que tienen de aliados a jueces y juezas de fanatismo cautelar. Aparte de que gozan de atención personalizada en los grandes medios. Y también desde la izquierda, y de un modo tan inverosímil que cabe sospechar que cierta izquierda ha sido capturada por la derecha. Hasta presentan denuncias penales contra el gobierno con más ferocidad que la que demuestran contra los que violaron los Derechos Humanos.
Con todo eso no logran que el oficialismo se doblegue. ¿Y saben por qué? Es muy sencillo. Porque tiene un estándar de juego superior.
No es que la oposición sea un fracaso sino que el oficialismo es un éxito. La mala suerte de la oposición es que justo le vino a tocar este gobierno.
Publicado en :
http://dequemequierenconvencer.blogspot.com/2010/04/la-oposicion-justo-le-vino-tocar-este.html
domingo, 21 de marzo de 2010
"¿Por qué hay que votar a la oposición?" , por Orlando BARONE

Orlando Barone es un periodista y escritor argentino de amplia trayectoria, que trabaja en la TV Pública, Radio del Plata y "El Argentino", entre otros medios. En el 2009 medios vinculados a la oposición le hicieron el honor de elegirlo "El peor periodista del año", lo que demuestra su valía, ya que sólo los muy buenos despiertan semejantes pasiones.
"Hay que votar a la oposición para no volver a votar a esta dictadura.
Que reprime en las calles y que impide marchas pastorales pacifistas, donde se pueda decir la verdad: que Kirchner es Nerón.
Sí, hay que votar a la oposición para que los grandes medios vuelvan a tener libertad de prensa. Y no como ahora que tienen que callarse por miedo a la persecución.
Porque si critican al gobierno van a la mazmorra, y si no lo alaban y dicen que es maravilloso, los echan de /Clarín/, de /La Nación/, de /Perfil/, de /Ámbito/, de /El Cronista/, de /Para Ti/, de /Gente/ y de la mayor parte de los canales y emisoras.
Hay que votar a la oposición porque la Expoagro es postergada y tiene que realizarse a escondidas y con recursos modestos.
Y porque las tapas de los grandes diarios y noticieros están censuradas y condenadas a poner títulos chupamedias del gobierno. Y el ciudadano debe resignarse a tener que leer, ver y escuchar únicamente noticias benévolas oficialistas.
Porque los grandes diarios no pueden publicar editoriales que denuncien escándalos y corrupción; y porque los noticieros tienen que ocultar el drama de la inseguridad y no poner en pantalla a víctimas de delitos para que nadie se entere de que las calles son un matadero.
Porque los ricos y famosos de la farándula no se atreven a decir lo que piensan acerca de torturar y fusilar o guillotinar a los delincuentes a simple vista.
Porque los taxistas van calladitos sin decir nada en contra del Gobierno y miran por el espejito desconfiando de los pasajeros porteños, que son todos oficialistas.
Porque no se puede denunciar que Guillermo Moreno manipula el Indec.
Y porque el periodismo político está controlado. Y tiene Que contenerse de revelar que El Calafate es como el principado de Mónaco.
Y porque ningún entrevistador puede entrevistar libremente a los líderes opositores, que por eso nunca aparecen en pantalla y son condenados al silencio.
Nadie sabe quiénes son los políticos opositores porque no tienen espacio en los medios: los censuran.
Y porque también el campo es silenciado. Y aunque sus dirigentes no participan en la política y son neutrales, es sospechado.
Porque los representantes rurales están sin voz, empobrecidos. Porque se les impide bloquear rutas, decomisar camiones y presionar intendentes y legisladores.
Y mientras, el vicepresidente por temor a represalias no se atreve a confesar su adoración por la soja y debe comportarse furtivamente de todo el esfuerzo que hace para que no haya más retenciones.
Hay que votar a la oposición para que cuando el país deje de percibir estos ingresos, los ciudadanos que no tienen campo compensen la falta de dinero de la retenciones pagando más impuestos.
Hay que votar a la oposición para que el país vuelva al FMI como se debe, para que termine sus relaciones con países indígenas que inferiorizan a la Argentina, y para que los sindicatos dejen de expoliar a las patronales.
Hay que votar a la oposición para salvarnos de este desastre que no deja ni siquiera ánimo ni plata para festejar Semana Santa e irse a la costa en masa.
Los ciudadanos son sabios. Por eso, si la dictadura gana es por fraude. O por culpa de la OEA."
por Orlando BARONE
Fuente : El Argentino
Publicado luego por Indalecio González Bergez el 07 de Mayo de 2009 en
http://pabellonchico.wordpress.com

