domingo, 25 de noviembre de 2018
Billonarios, por Luis Bruschtein (para "Página 12" del 24-11-18)
“Muchos dejamos de ser billonarios.” ¡Zambomba! La queja de Eduardo Costantini cayó como un chiste en el país donde poco menos de la mitad gana por encima de los 24 mil pesos que marca la línea de pobreza. No fue broma, ni siquiera petulancia. El millonario se quejó, pobre. En un país donde los ricos solamente se han quejado bajo gobiernos populares, este lamento de un súpermillonario en un gobierno de otros millonarios fue síntoma de la enorme crisis que provocó Mauricio Macri. Hay pocos ganadores y muchos afectados también en el círculo rojo. Arcor, uno de los selectos protagonistas de la AEA, perdió 6700 millones de pesos en los primeros nueve meses del año. El macrismo asusta con el viejo relato, dice que la sombra de Cristina Kirchner ahuyenta las inversiones. Pero en el mundo empresario, lo que se dice es que nadie invierte mientras esté Macri y su política económica. Sordos ruidos en el mundo de los ricos. Y palos en el de los pobres. Por enésima vez, la represión a la protesta social se cobró esta semana la vida de Rodolfo Orellana, militante de la CTEP.
Macri y su deslucida caravana de ministros fueron auxiliados por el Fondo Monetario para llegar al 2019. Condicionado por vencimientos imposibles, el que llegue después tendrá que negociar a cara de perro. Pero el 2019 se presenta cada vez más difícil a Cambiemos que va perdiendo apoyo entre los factores de poder, aunque todavía pueda mostrar encuestas con un relativo respaldo. Paradojas: cuando ya están pensando en un recambio los millonarios que sostuvieron la campaña de mentiras, fake news y posverdades del “se robaron todo”, esa consigna a prueba de neuronas sigue siendo el único sostén de este gobierno desacreditado.
Algunas encuestas empiezan a mostrar que si Cristina Kirchner fuera candidata de la oposición, podría derrotar en segunda vuelta a Mauricio Macri. Falta mucho para las elecciones. Son encuestas muy lábiles y a veces puede tratarse de operaciones. Pero coinciden en mostrar movilidad, ascensos y descensos en la percepción positiva y negativa de la sociedad.
Cristina Kirchner no ha dicho si será candidata. En el oficialismo hay muchos que así lo desean y muchos que ya dudan. Así como el eje del discurso opositor será la crítica a la gestión macrista, el oficialismo tiene puesta toda su esperanza en la eficacia que demostró la campaña negativa contra el kirchnerismo en las dos elecciones pasadas.
Los campeones de lo propositivo ganaron con campaña negativa y ahora es lo único que tienen, se les acabó lo “pro”. Pero los focos de esa campaña fueron tan burdos que aún teniendo el control de gran parte del Poder Judicial, esas denuncias empiezan a desinflarse y a poner al desnudo el mecanismo mafioso que las sostuvo. Pocas veces la política ha sido tan sucia.
“A mí, Luis Barrionuevo y Jorge Lanata me llenaron la cabeza diciéndome que Lázaro Báez me quería matar. Y como yo creía que Báez me debía cuatro millones de dólares, pensé que era cierto que me quería matar. Yo tenía 25 años y acepté decir en televisión lo que ellos me dijeron que dijera. Fue una operación política contra el gobierno de Cristina, porque querían instalar que el dinero era del kirchnerismo.”
Las declaraciones de Federico Elaskar, el principal testigo en la causa denominada “la ruta del dinero k”, muestran a Barrionuevo y Lanata como chantajistas que aprietan a un rehén para obtener las declaraciones que necesitaban. Barrionuevo se jactó, incluso, en el programa de Fantino, de haber tenido encerrado en su casa a Elaskar para evitar que se desdiga antes del programa de Lanata.
En el mismo sentido, otro Lanatta, el condenado por el triple crimen de General Rodríguez, reconoció hace unas semanas que el equipo de Lanata (el periodista denunciado por Elaskar) cuando lo fue a entrevistar a la cárcel quería que dijera que un supuesto jefe narco, “La morsa”, era Aníbal Fernández, y que toda la entrevista fue montada para que hiciera esa mención, la cual era una patraña. Esa abierta operación mediática fue tan efectista que a pesar de que no tenía densidad para la justicia y no motivó ninguna causa en los tribunales, afectó el desempeño del candidato a gobernador bonaerense.
El juez Sebastián Casanello sobreseyó a Cristina Kirchner en la causa por “la ruta del dinero k”. Pero Elaskar afirmó que la Cámara va a rechazar la medida del juez, porque “armaron esa causa para cocinar” a la ex presidenta.
El mismo día que Elaskar hacía esas declaraciones, el juez Martínez de Giorgi declaraba la inexistencia del delito en otra causa abierta a raíz de denuncias mediáticas falsas contra Máximo Kirchner y Nilda Garré. Las autoridades de Estados Unidos informaron que no existe ni existió ninguna cuenta a nombre de los acusados en el paraíso fiscal de Delaware. La falsa denuncia fue publicada en Brasil por la revista Veja y reproducida y amplificada aquí por el periodista de Clarín Daniel Santoro.
En 2013 ni en 2015 se hablaba todavía de las fake news, de la posverdad y de la utilización de la manipulación mediática desaforada o “periodismo de guerra”. Ya nadie duda de su existencia porque se han repetido en muchos países y finalmente han puesto en crisis el ejercicio del periodismo. Estos dispositivos que a veces usan a periodistas corruptos cuando se trata de medios convencionales y otras veces emplean recursos más sofisticados como robots, trolls o granjas de trolls, cuando se trata de las redes sociales, son estudiados en las carreras y en los foros de comunicación y han sido motivo de escándalos internacionales, denuncias judiciales y de comisiones parlamentarias que las investigan.
Las sociedades van encontrando anticuerpos, gimnasia para leer entrelíneas o detectar mentiras o para descubrir el interés que se esconde detrás de la información. Aún así, el macrismo y sus aliados radicales confían para la campaña del 2019 en este mecanismo envenenado con el cual una parte de la sociedad ya perdió su virginidad. Quizás no se equivoquen. Son dispositivos cuyos resultados todavía son imprevisibles a pesar de todo lo que se ha hablado, porque la campaña negativa se basa en golpes efectistas, irracionales, que impactan en lo emotivo, en el prejuicio o el egoísmo. Y la condición humana tiene todos esos componentes.
“Si no se van, habrá guerra” fue la frase de los efectivos policiales a los vecinos que habían tomado unas parcelas de tierras fiscales en las cercanías de Puente 12, en La Matanza. Los vecinos estaban desarmados. Cuando solamente una parte está armada no es guerra, es masacre. Los vecinos afirman que la policía fue al predio a provocar, que hasta ese momento la toma era pacífica. Cuando empezó la represión policial, Rodolfo Orellana cayó al suelo con dos impactos de bala. Si Costantini perdió parte de sus millones, Orellana perdió la vida y se sumó a la larga lista de víctimas de este gobierno que trata como enemigos a los humildes.
Aunque el gobierno de María Eugenia Vidal se resista a reconocerlo, tiene que haber un autor material de los disparos entre los efectivos de la represión. Pero el principal responsable de estas muertes, el autor intelectual, es el gobierno que baja una línea dura hacia las fuerzas de seguridad. Una política económica que está destrozando fuentes de trabajo y todos los días envía decenas de miles de personas a la pobreza y la miseria, solamente puede contener la protesta con represión. Y para eso necesita meterle en la cabeza a las fuerzas de seguridad que sus compatriotas son posibles enemigos.
En esa línea de pensamiento, cuando fue interpelada en el Congreso por la muerte y desaparición de Santiago Maldonado en el sur, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich dijo que no iba “a tirar a un policía o a un gendarme por la ventana, esa es la fácil, la que han hecho siempre”. Y agregó: “necesito a esa institución para todo lo que estamos haciendo, para la tarea de fondo que está haciendo este gobierno”.
No está en la voluntad de este gobierno castigar a un efectivo de las fuerzas de seguridad que abuse de la violencia, que dispare con plomo o que mate por la espalda en el contexto de la represión a un grupo de civiles desarmados, porque los necesita para “la tarea de fondo que estamos haciendo”, como lo explicó con diáfana claridad la ministra Bullrich. Es la línea que los efectivos reciben en las escuelas y los cursos de formación junto con la promesa de que serán protegidos cuando apliquen esa violencia.
En esa sesión en el Congreso, la ministra dijo que este gobierno respeta los derechos humanos. Pero cada vez que se plantea una situación de este tipo pareciera que no corren para la protesta social y que los entienden como en los viejos dichos de los defensores de la represión: “los argentinos somos derechos y humanos” o “derechos humanos para los humanos derechos”. Para la derecha, los derechos humanos son un juego de palabras, pero lo que está en juego es la vida.
Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/157599-billonarios
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La picante respuesta de Rolando Graña que dejó expuesta a Arietto en vivo, por "El Destape Web" del 23-11-18
El periodista le recordó su "falta de esperanzas" cuando no estaba en el Gobierno y el cambio radical que tuvo al pasarse al bando oficialista.
23 DE NOVIEMBRE 2018
El periodista Rolando Graña le dijo de todo a la asesora del Ministerio de Seguridad, Florencia Arietto, cuando intentó defender la Cumbre del G20 como algo positivo para el Gobierno nacional y para el país.
En el programa de Intratables, Graña advirtió que “no sirve para nada” la cumbre entre los principales líderes del mundo que se llevará a cabo en la Ciudad de Buenos Aires la próxima semana y recordó que “hace dos años Macri participó de una cumbre y no trajo nada".
“Es algo que le suma, es una vidriera al mundo”, justificó Arietto, a lo cual el periodista le disparó que “el Mundial del ’78 también era una vidriera”.
El cruce
Arietto – ¿Qué estas haciendo?
Graña - ¿Cuántas Cumbres se hicieron? No cambia en nada, no sirven para nada
Arietto - Yo tengo esperanzas porque tengo hijas chiquitas
Graña - Tenes esperanzas porque estás en el Gobierno. Cuando no estabas en el Gobierno no tenías esperanzas y ahora que estas en el Gobierno, tenes esperanzas. Eso se llama coherencia ¿No?
Arietto- Yo tengo esperanzas porque tengo hijas
Graña – ¿Y yo que tengo seis? Ese es el discurso emotivo del Gobierno, no mientas más
Arietto – No miento, yo elegí de qué lado estoy porque soy política
Graña – ¿Este Gobierno no es de mafia?
Arietto – Yo trabajo con gente honesta
Graña - Me emociona lo que decís
Arietto – Bueno, tu negocio es pegarle al Gobierno
Graña - Yo no tengo ningún negocio, hago esto hace muchos años
Publicado en:
https://www.eldestapeweb.com/la-picante-respuesta-rolando-grana-que-dejo-expuesta-arietto-vivo-n52474
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Jorge Alemán: "El kirchnerismo vino por sorpresa, ahora están todos advertidos y será durísimo", por Martín Piqué (para "Tiempo Argentino" del 22-07-18)
(Foto: Diego Paruelo)
De visita en la Argentina, repasa la coyuntura política. Advierte que hay señales de una crisis de legitimidad, pero hace falta un "clic" para la ruptura: "No alcanza con el relato del sufrimiento".
Por Martín Piqué
22 de Julio de 2018
Ingresa al bar con un paso que parece aturdido. Camina entre quienes toman café en silencio y entre quienes conversan sin prestar atención a lo que los rodea. Llega hasta la última mesa, casi escondida en un rincón de Clásica y Moderna, uno de los bares notables de la ciudad. Jorge Alemán, psicoanalista y escritor, conoce bien esas paredes de ladrillo a la vista, las luces dicroicas verticales, los manteles rojos y la barra con botellas colgando. Pero, sobre todo, los libros. Porque el escenario elegido para la entrevista también es librería. Aunque reside en Madrid, Alemán tiene un departamento en Buenos Aires: su base de operaciones al regresar a la Argentina, que está bastante cerca de la avenida Callao. El intelectual exiliado en 1976, que no por capricho es asociado a las experiencias políticas de Podemos en España y del kirchnerismo en su patria de origen, visita el país regularmente. "Cada dos meses", estima tras los primeros saludos. En esta última llegada se encontró con una crisis económica desatada y un escenario político convulsionado. "Está comenzando a haber una señal de crisis de legitimidad", advierte sin cargar las tintas pero con el convencimiento de un médico que transmite un diagnóstico.
Acomodado ya en la mesa, y con las espaldas custodiadas por los paneles de vidrio repartido de la librería, el psicoanalista pide un minuto para hablar por celular con España. Es su hijo, abogado. Al que le permitió, cuenta luego, hacerse hincha del Real Madrid porque el abuelo republicano, un obrero que escupía al suelo cada vez que escuchaba el apellido Franco, simpatizaba por el club de la capital española.
Esta semana, a partir de una invitación del diputado porteño Leandro Santoro, Alemán dio una conferencia en la Legislatura: su libro Horizontes neoliberales en la subjetividad (2016) fue declarado de interés cultural. "El neoliberalismo, como mutación histórica del capitalismo, quiere construir un nuevo tipo de humanidad. Quiere volver al ser humano un capital humano", señala en diálogo con este diario.
En la conversación se suceden definiciones sobre la actualidad del país, sobre las perspectivas de la oposición, sobre la irrupción masiva del movimiento de mujeres y el potencial emancipatorio del feminismo como práctica social. Alemán no elude el debate ni cierta provocación. Su visión sobre la Argentina que imagina para 2019, con la que deberá lidiar el gobierno que asuma tras el mandato de Macri, anticipa un nivel de conflicto muy agudo. "El kirchnerismo vino por sorpresa. Ahora están todos los sectores de poder advertidos y será durísimo", vaticina.
–¿Cómo es la postal de Buenos Aires que encontró en esta última visita?
–Es un país intervenido. Intervenido, claro, por el FMI. A diferencia de las ocupaciones militares clásicas, está intervenido financieramente. Pero al mismo tiempo está comenzando a haber una señal de crisis de legitimidad. Lo que pasa es que hoy no se puede, en absoluto, establecer cuál es la lógica en la que esto se va a desarrollar.
–Una crisis de legitimidad que está empezando. No en plena crisis.
–Así es. Está empezando a haber una crisis de legitimidad. No plena crisis. Porque si así fuera habría algún tipo de irrupción social que testimoniase eso.
–Además de intervenido es un país mucho más empobrecido.
–Argentina es muy rica en lo que emerge desde lo cultural. En las corrientes internas de su mundo cultural y social siempre hay cosas interesantísimas. Eso sí, desde el momento en que vivir es una tarea imposible y administrar la propia vida se vuelve cuesta arriba todos los días, entonces sí se nota el empobrecimiento. Se nota el sufrimiento. El dolor. La tensión, la amargura, la impotencia. La sensación de desamparo, de no poder. La sensación fatídica de que el país se repite. De que todo vuelve al mismo sitio, al más horrible de todos. Incluso los que no quieren avalar el gobierno anterior –y por eso hablo de comienzo de crisis de legitimidad– ya empiezan a decir: "Son todos iguales", "son todos lo mismo", "este país no tiene ninguna solución" o "este país no tiene ningún arreglo". Eso está muy instalado.
–¿Estamos condenados a sentir y pensar como quiere el neoliberalismo?
–Yo siento la obligación teórica y ética de describir al neoliberalismo en todas sus modalidades. El neoliberalismo es el intento histórico de construir un nuevo tipo de humanidad. Volver al ser humano un capital, convertir al hombre en un capital humano. Busca generar un tipo de subjetividad en competencia consigo mismo y con los otros. Aunque, dicho esto, tengo que hacer una salvedad. Mientras algunos, ante esta descripción, proponen una suerte de nomadismo, o de sustracción, o de abandonar la lógica de las ciudades, yo sigo dándole un enorme valor a la construcción política. A la articulación de una voluntad popular. Porque no hay ninguna forma de poder que pueda ser absolutamente totalizante, sin fisuras. Sobre la que no se pueda intervenir.
–¿Se pueden promover maneras de vivir y pensar distintas a las que promueve el neoliberalismo? ¿O es puro voluntarismo?
–Esa pregunta es muy difícil de responder. En todo caso, para tener alguna oportunidad de salirse de ese marco, uno no puede deshistorizarse. No puede permitirse pensar que uno es idéntico a sí mismo todo el tiempo. Uno no puede congelarse. Tiene que buscar aquello que en uno va más allá de uno mismo y que, por lo tanto, uno mismo desconoce de sí. También creo que uno tiene que hacer un esfuerzo para no seguir los distintos mandatos neoliberales. Mandatos de consumo, de competencia. Y, por lo tanto, hacer distintos tipos de experiencias con el amor, con la amistad, con el deseo. Que no estén delimitadas o determinadas previamente por el circuito neoliberal. Hay que hacer el esfuerzo para diferenciar a la mercancía de uno mismo.
–¿La vio a Cristina últimamente?
–He tenido en algún viaje la ocasión, sí, de conversar un rato con ella.
–¿Qué piensa de su futuro? No la Cristina que conocemos, sino lo que la está esperando. Hay una frase de Perón que dice: "Detrás de mí vendrán aquellos que bueno me harán".
–En el caso de ella no es necesaria esa frase porque ya fue muy buena, ¿no? Ha sido, para mí, una gran presidenta. Incomparable con muchos políticos y políticas del mundo. Es una persona que reúne, junto con una gran pasión política, una gran pasión intelectual.
–¿Es lectora de sus obras?
–Nooo (ríe). Se habrá interesado tal vez.
–No se lo pregunto para estimular su vanidad sino para saber si en las charlas con ella aparece alguna reflexión sobre lo que usted desarrolla.
–Leyó Horizontes neoliberales en la subjetividad. Me dio muestras de que conocía perfectamente el planteo. Es muy aguda y tiene mucha capacidad de rápidamente relacionar temas y de incorporar lo que el otro dice.
–¿Y qué piensa sobre el futuro de Cristina? Esta semana se sucedieron muchas notas, incluso de medios de derecha, que dicen que va a ser candidata.
–Nunca pude descifrar nada. Y con respecto a su silencio, me parece oportuno. Porque, como empiezo a vislumbrar una crisis de legitimidad, no creo que sea muy necesario seguir añadiendo y añadiendo cosas. Sobre los tarifazos, sobre la situación inflacionaria, sobre lo que supone el ajuste acordado con el FMI. Hay que darle un tiempo para que esa crisis de legitimidad se ponga en curso y hable por sí sola. Y ahí sí tiene que aparecer el discurso. Y ahí también tienen que aparecer la organización y la militancia. No sé si es el resultado de un cálculo estratégico ese silencio. Sí me parece un silencio muy elocuente.
–Usted dijo alguna vez que el mero relato de las víctimas del neoliberalismo no genera una transformación, que no alcanza.
–El misterio es el "clic". El misterio es el momento de la ruptura de la legitimidad. El momento en el que hay un desplazamiento en los sujetos y no se sienten más representados. Y en ese momento es cuando tiene que aparecer la práctica articulatoria de lo político. En efecto, el relato del sufrimiento no es suficiente.
–O sea, el macrismo puede volver a ganar a pesar de todo…
–Podría ser. Aparte, estas denuncias no llegan hasta el final. Fíjese lo de los aportantes truchos. Un juez tendría que invalidar la elección. Porque si fue financiada ilegalmente, esa elección fue ilegítima.
–¿En España a Rajoy se lo desplazó del poder por el tema de los aportes?
–Y, sí. Finalmente. Comenzó con la Caja B (sistema de financiamiento paralelo del Partido Popular que puso en marcha el el extesorero del partido, Luis Bárcenas, NdR) y se fue desarrollando todo eso. Y, como España es un sistema parlamentario, la investigación siguió hasta que hubo una moción de censura y se lo destituyó.
–Voy a la coyuntura. El FMI le recomienda frenar con la disminución de las retenciones porque el Estado necesita dólares y Macri dice que no.
–Argentina es una especie de laboratorio del neoliberalismo absoluto. Un neoliberalismo que prescinde, como lo dije desde el primer día, de toda teoría de gobierno. El FMI sí sabe que para estructurar incluso financieramente el mundo –porque la distancia entre la economía real y la financiarización del mundo se ha perdido– hay una cierta gobernabilidad que es necesario garantizar. Entonces le dice a Macri: "Poné las retenciones de nuevo". Porque desde el FMI creen que hay una cierta lógica para garantizar la gobernabilidad. El macrismo, en cambio, no tiene ninguna. No es de extrañar, entonces, que hasta el FMI intente introducir alguna.
–¿Cómo será la relación con el complejo agroexportador para el gobierno que venga?
–El kirchnerismo vino por sorpresa. Ahora están todos advertidos y será durísimo. Un retorno del kirchnerismo es verdaderamente bastante difícil de imaginar. Por lo que sucedería en los sectores de poder en la Argentina. Ese es uno de los temas que, desde luego, hay que considerar.
–¿Un nuevo gobierno necesitará de la movilización social para sostenerse?
–Sí. Muchísima. Necesitaría no sólo movilización social sino también una relación con una internacionalidad que no hay. En la región hoy estamos en situaciones muy adversas. Ya no sólo el problema es ganar una elección. El problema es realmente cómo es sostenible un proyecto transformador y emancipador.
–Si tuviera que encontrar una palabra para definir la Argentina de 2018, ¿cuál sería?
–Insistir. «
Feminismo y política
–Una innovación de los últimos años es la irrupción del movimiento de mujeres. Algunos incluso hablan de la feminización de la política.
–El feminismo encarna posibilidades que el discurso político tradicional no: interrogantes sobre el amor, sobre el deseo, sobre la diferencia sexual, sobre cómo es la relación con el otro. Hay algo de la experiencia existencial y política que el feminismo introduce con mucha fuerza que le podría permitir ser una de las lógicas más transformadoras de la vida política. Siempre y cuando no sea identitario.
–¿Por qué no debería ser identitario?
–Porque la idea de que hay que realizar una identidad femenina frente a un opresor exterior que la impide, que la obstaculiza –el patriarcado machista, esa exterioridad que imposibilitaría el acceder a una identidad plena–, supone un riesgo: la asimilación al mercado y, en definitiva, al neoliberalismo. Porque si el feminismo se queda nada más que en reivindicar una identidad será muy fácil asimilarlo al mercado y al neoliberalismo. Si se articula con las luchas obreras, si se articula con otras luchas sociales, es otra cosa. Ninguna práctica es intrínsecamente emancipatoria. Toda práctica empieza a ser potencialmente emancipatoria en la medida que muestre que se articula.
Publicado en:
https://www.tiempoar.com.ar/nota/jorge-aleman-el-kirchnerismo-vino-por-sorpresa-ahora-estan-todos-advertidos-y-sera-durisimo
INBFORMACIÓN RELACIOANDA:
“Parece ser que el neoliberalismo es una especie de posfascismo" Jorge Alemán
De visita en la Argentina, repasa la coyuntura política. Advierte que hay señales de una crisis de legitimidad, pero hace falta un "clic" para la ruptura: "No alcanza con el relato del sufrimiento".
Por Martín Piqué
22 de Julio de 2018
Ingresa al bar con un paso que parece aturdido. Camina entre quienes toman café en silencio y entre quienes conversan sin prestar atención a lo que los rodea. Llega hasta la última mesa, casi escondida en un rincón de Clásica y Moderna, uno de los bares notables de la ciudad. Jorge Alemán, psicoanalista y escritor, conoce bien esas paredes de ladrillo a la vista, las luces dicroicas verticales, los manteles rojos y la barra con botellas colgando. Pero, sobre todo, los libros. Porque el escenario elegido para la entrevista también es librería. Aunque reside en Madrid, Alemán tiene un departamento en Buenos Aires: su base de operaciones al regresar a la Argentina, que está bastante cerca de la avenida Callao. El intelectual exiliado en 1976, que no por capricho es asociado a las experiencias políticas de Podemos en España y del kirchnerismo en su patria de origen, visita el país regularmente. "Cada dos meses", estima tras los primeros saludos. En esta última llegada se encontró con una crisis económica desatada y un escenario político convulsionado. "Está comenzando a haber una señal de crisis de legitimidad", advierte sin cargar las tintas pero con el convencimiento de un médico que transmite un diagnóstico.
Acomodado ya en la mesa, y con las espaldas custodiadas por los paneles de vidrio repartido de la librería, el psicoanalista pide un minuto para hablar por celular con España. Es su hijo, abogado. Al que le permitió, cuenta luego, hacerse hincha del Real Madrid porque el abuelo republicano, un obrero que escupía al suelo cada vez que escuchaba el apellido Franco, simpatizaba por el club de la capital española.
Esta semana, a partir de una invitación del diputado porteño Leandro Santoro, Alemán dio una conferencia en la Legislatura: su libro Horizontes neoliberales en la subjetividad (2016) fue declarado de interés cultural. "El neoliberalismo, como mutación histórica del capitalismo, quiere construir un nuevo tipo de humanidad. Quiere volver al ser humano un capital humano", señala en diálogo con este diario.
En la conversación se suceden definiciones sobre la actualidad del país, sobre las perspectivas de la oposición, sobre la irrupción masiva del movimiento de mujeres y el potencial emancipatorio del feminismo como práctica social. Alemán no elude el debate ni cierta provocación. Su visión sobre la Argentina que imagina para 2019, con la que deberá lidiar el gobierno que asuma tras el mandato de Macri, anticipa un nivel de conflicto muy agudo. "El kirchnerismo vino por sorpresa. Ahora están todos los sectores de poder advertidos y será durísimo", vaticina.
–¿Cómo es la postal de Buenos Aires que encontró en esta última visita?
–Es un país intervenido. Intervenido, claro, por el FMI. A diferencia de las ocupaciones militares clásicas, está intervenido financieramente. Pero al mismo tiempo está comenzando a haber una señal de crisis de legitimidad. Lo que pasa es que hoy no se puede, en absoluto, establecer cuál es la lógica en la que esto se va a desarrollar.
–Una crisis de legitimidad que está empezando. No en plena crisis.
–Así es. Está empezando a haber una crisis de legitimidad. No plena crisis. Porque si así fuera habría algún tipo de irrupción social que testimoniase eso.
–Además de intervenido es un país mucho más empobrecido.
–Argentina es muy rica en lo que emerge desde lo cultural. En las corrientes internas de su mundo cultural y social siempre hay cosas interesantísimas. Eso sí, desde el momento en que vivir es una tarea imposible y administrar la propia vida se vuelve cuesta arriba todos los días, entonces sí se nota el empobrecimiento. Se nota el sufrimiento. El dolor. La tensión, la amargura, la impotencia. La sensación de desamparo, de no poder. La sensación fatídica de que el país se repite. De que todo vuelve al mismo sitio, al más horrible de todos. Incluso los que no quieren avalar el gobierno anterior –y por eso hablo de comienzo de crisis de legitimidad– ya empiezan a decir: "Son todos iguales", "son todos lo mismo", "este país no tiene ninguna solución" o "este país no tiene ningún arreglo". Eso está muy instalado.
–¿Estamos condenados a sentir y pensar como quiere el neoliberalismo?
–Yo siento la obligación teórica y ética de describir al neoliberalismo en todas sus modalidades. El neoliberalismo es el intento histórico de construir un nuevo tipo de humanidad. Volver al ser humano un capital, convertir al hombre en un capital humano. Busca generar un tipo de subjetividad en competencia consigo mismo y con los otros. Aunque, dicho esto, tengo que hacer una salvedad. Mientras algunos, ante esta descripción, proponen una suerte de nomadismo, o de sustracción, o de abandonar la lógica de las ciudades, yo sigo dándole un enorme valor a la construcción política. A la articulación de una voluntad popular. Porque no hay ninguna forma de poder que pueda ser absolutamente totalizante, sin fisuras. Sobre la que no se pueda intervenir.
–¿Se pueden promover maneras de vivir y pensar distintas a las que promueve el neoliberalismo? ¿O es puro voluntarismo?
–Esa pregunta es muy difícil de responder. En todo caso, para tener alguna oportunidad de salirse de ese marco, uno no puede deshistorizarse. No puede permitirse pensar que uno es idéntico a sí mismo todo el tiempo. Uno no puede congelarse. Tiene que buscar aquello que en uno va más allá de uno mismo y que, por lo tanto, uno mismo desconoce de sí. También creo que uno tiene que hacer un esfuerzo para no seguir los distintos mandatos neoliberales. Mandatos de consumo, de competencia. Y, por lo tanto, hacer distintos tipos de experiencias con el amor, con la amistad, con el deseo. Que no estén delimitadas o determinadas previamente por el circuito neoliberal. Hay que hacer el esfuerzo para diferenciar a la mercancía de uno mismo.
–¿La vio a Cristina últimamente?
–He tenido en algún viaje la ocasión, sí, de conversar un rato con ella.
–¿Qué piensa de su futuro? No la Cristina que conocemos, sino lo que la está esperando. Hay una frase de Perón que dice: "Detrás de mí vendrán aquellos que bueno me harán".
–En el caso de ella no es necesaria esa frase porque ya fue muy buena, ¿no? Ha sido, para mí, una gran presidenta. Incomparable con muchos políticos y políticas del mundo. Es una persona que reúne, junto con una gran pasión política, una gran pasión intelectual.
–¿Es lectora de sus obras?
–Nooo (ríe). Se habrá interesado tal vez.
–No se lo pregunto para estimular su vanidad sino para saber si en las charlas con ella aparece alguna reflexión sobre lo que usted desarrolla.
–Leyó Horizontes neoliberales en la subjetividad. Me dio muestras de que conocía perfectamente el planteo. Es muy aguda y tiene mucha capacidad de rápidamente relacionar temas y de incorporar lo que el otro dice.
–¿Y qué piensa sobre el futuro de Cristina? Esta semana se sucedieron muchas notas, incluso de medios de derecha, que dicen que va a ser candidata.
–Nunca pude descifrar nada. Y con respecto a su silencio, me parece oportuno. Porque, como empiezo a vislumbrar una crisis de legitimidad, no creo que sea muy necesario seguir añadiendo y añadiendo cosas. Sobre los tarifazos, sobre la situación inflacionaria, sobre lo que supone el ajuste acordado con el FMI. Hay que darle un tiempo para que esa crisis de legitimidad se ponga en curso y hable por sí sola. Y ahí sí tiene que aparecer el discurso. Y ahí también tienen que aparecer la organización y la militancia. No sé si es el resultado de un cálculo estratégico ese silencio. Sí me parece un silencio muy elocuente.
–Usted dijo alguna vez que el mero relato de las víctimas del neoliberalismo no genera una transformación, que no alcanza.
–El misterio es el "clic". El misterio es el momento de la ruptura de la legitimidad. El momento en el que hay un desplazamiento en los sujetos y no se sienten más representados. Y en ese momento es cuando tiene que aparecer la práctica articulatoria de lo político. En efecto, el relato del sufrimiento no es suficiente.
–O sea, el macrismo puede volver a ganar a pesar de todo…
–Podría ser. Aparte, estas denuncias no llegan hasta el final. Fíjese lo de los aportantes truchos. Un juez tendría que invalidar la elección. Porque si fue financiada ilegalmente, esa elección fue ilegítima.
–¿En España a Rajoy se lo desplazó del poder por el tema de los aportes?
–Y, sí. Finalmente. Comenzó con la Caja B (sistema de financiamiento paralelo del Partido Popular que puso en marcha el el extesorero del partido, Luis Bárcenas, NdR) y se fue desarrollando todo eso. Y, como España es un sistema parlamentario, la investigación siguió hasta que hubo una moción de censura y se lo destituyó.
–Voy a la coyuntura. El FMI le recomienda frenar con la disminución de las retenciones porque el Estado necesita dólares y Macri dice que no.
–Argentina es una especie de laboratorio del neoliberalismo absoluto. Un neoliberalismo que prescinde, como lo dije desde el primer día, de toda teoría de gobierno. El FMI sí sabe que para estructurar incluso financieramente el mundo –porque la distancia entre la economía real y la financiarización del mundo se ha perdido– hay una cierta gobernabilidad que es necesario garantizar. Entonces le dice a Macri: "Poné las retenciones de nuevo". Porque desde el FMI creen que hay una cierta lógica para garantizar la gobernabilidad. El macrismo, en cambio, no tiene ninguna. No es de extrañar, entonces, que hasta el FMI intente introducir alguna.
–¿Cómo será la relación con el complejo agroexportador para el gobierno que venga?
–El kirchnerismo vino por sorpresa. Ahora están todos advertidos y será durísimo. Un retorno del kirchnerismo es verdaderamente bastante difícil de imaginar. Por lo que sucedería en los sectores de poder en la Argentina. Ese es uno de los temas que, desde luego, hay que considerar.
–¿Un nuevo gobierno necesitará de la movilización social para sostenerse?
–Sí. Muchísima. Necesitaría no sólo movilización social sino también una relación con una internacionalidad que no hay. En la región hoy estamos en situaciones muy adversas. Ya no sólo el problema es ganar una elección. El problema es realmente cómo es sostenible un proyecto transformador y emancipador.
–Si tuviera que encontrar una palabra para definir la Argentina de 2018, ¿cuál sería?
–Insistir. «
Feminismo y política
–Una innovación de los últimos años es la irrupción del movimiento de mujeres. Algunos incluso hablan de la feminización de la política.
–El feminismo encarna posibilidades que el discurso político tradicional no: interrogantes sobre el amor, sobre el deseo, sobre la diferencia sexual, sobre cómo es la relación con el otro. Hay algo de la experiencia existencial y política que el feminismo introduce con mucha fuerza que le podría permitir ser una de las lógicas más transformadoras de la vida política. Siempre y cuando no sea identitario.
–¿Por qué no debería ser identitario?
–Porque la idea de que hay que realizar una identidad femenina frente a un opresor exterior que la impide, que la obstaculiza –el patriarcado machista, esa exterioridad que imposibilitaría el acceder a una identidad plena–, supone un riesgo: la asimilación al mercado y, en definitiva, al neoliberalismo. Porque si el feminismo se queda nada más que en reivindicar una identidad será muy fácil asimilarlo al mercado y al neoliberalismo. Si se articula con las luchas obreras, si se articula con otras luchas sociales, es otra cosa. Ninguna práctica es intrínsecamente emancipatoria. Toda práctica empieza a ser potencialmente emancipatoria en la medida que muestre que se articula.
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https://www.tiempoar.com.ar/nota/jorge-aleman-el-kirchnerismo-vino-por-sorpresa-ahora-estan-todos-advertidos-y-sera-durisimo
INBFORMACIÓN RELACIOANDA:
“Parece ser que el neoliberalismo es una especie de posfascismo" Jorge Alemán
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Mario Blejer: "Los cuatro años de este Gobierno habrán sido de restricción y contracción económica", por "Actor Político" del 22-11-18
22 nov -
El economista y ex director del Banco Central Mario Blejer anticipó que el país registrará una caída de su economía en el primer período del Gobierno de Macri. "Hubo una serie de errores, con metas de inflación no realistas", apuntó.
En declaraciones a AM 530, Mario Blejer dijo que al terminar su mandato, Macri habrá finalizdo un ciclo "de restricción y contracción económica".
Además, consideró "realista" pensar que el Producto Bruto Interno (PBI) se reducirá este año y también en 2019.
Blejer hace referencia a los pronósticos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), organismo que empeoró las proyecciones de Argentina, al afirmar que caerá 2,8% este año y 1,9% en 2019.
Pese a este duro escenario, Blejer habló de un "lento proceso de recuperación", que sin embargo no logrará terminar con una expansión económica.
"Los desequilibrios que habían quedado del Gobierno anterior no eran fáciles y este Gobierno tuvo una serie de errores, con metas de inflación no realistas", explicó.
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http://actorpolitico.com/nota/8917/mario_blejer_los_cuatro_anos_de_este_gobierno_habran_sido_de_restriccion_y_contraccion_economica/
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Pino Solanas insiste con un gran "frente patriótico" que incluya a Cristina, Massa y Alfonsín, por "Actor Político" del 24-11-18
24 nov -
El senador nacional de Proyecto Sur subrayó que es necesario "no recortar la amplitud del frente" y definió al Gobierno nacional como una "máquina de embustes y de daño".
Fernando Pino Solanas ratificó la necesidad de construir un frente opositor que incluya tanto a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner como a Sergio Massa.
“No hay que recortar la amplitud del frente. Mis declaraciones fueron siempre por un grandísimo frente patriótico, desde Sergio Massa, Ricardo Alfonsín hasta Cristina Kirchner. Acá, se corta a la mitad: 'Pino está sólo con Cristina'", explicó el senador.
Y agregó que el Gobierno nacional "es una máquina de embustes y una máquina de daño".
En ese marco, adelantó que podría conformar un interbloque con el Frente para la Victoria en el Senado.
También criticó al ministro Guillermo Dietrich y analizó el conflicto de Aerolíneas Argentinas. "Es un gran mentiroso, un desvergonzado. No la quieren privatizar, la quieren destruir, la quiere quebrar Macri", disparó.
Por último, apuntó contra el funcionamiento de la justicia: "¿Por qué se tiene que excluir a la ex presidenta si no tiene una condena? ¿En qué país del mundo se lleva gente presa como se llevaron presos en calzoncillos o en pijamas sin tener una condena”.
Fuente: Clarín
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http://actorpolitico.com/nota/8922/pino_solanas_insiste_con_un_gran_frente_patriotico_que_incluya_a_cristina_massa_y_alfonsin/
sábado, 24 de noviembre de 2018
Otra recesión macrista, por "Página 12" del 23-11-18
La industria bajó un 11,5 por ciento.
Fuerte caída de la economía en septiembre. Derrumbe en la industria
En apenas casi tres años de gobierno, la Alianza Cambiemos registra dos recesiones. La actividad retrocedió 5,8 por ciento en septiembre interanual. Comercio y construcción, para abajo.
La actividad económica cayó en septiembre un 5,8 por ciento frente al mismo período del año pasado, informó ayer el Indec. Es la segunda peor baja de la gestión Cambiemos, después de julio pasado y de allí en más es necesario remontarse hasta el estallido de la crisis internacional, a comienzos de 2009, para encontrar un deterioro superior. El saldo es un nuevo trimestre negativo, acumulando dos seguidos, lo que técnicamente se define como recesión. El retroceso económico a nivel sectorial estuvo protagonizado por la industria manufacturera, que cayó un 11,5 por ciento. También hubo bajas de los sectores de la construcción, comercio y agropecuario, entre otros. En nueve meses, la caída de la actividad económica es del 1,5 por ciento y el FMI estima que llegue a -2,6.
Si la caída récord de la economía del 6,7 por ciento en julio tuvo además de la crisis cambiaria un componente asociado a la sequía del campo, la baja del 5,8 por ciento de septiembre informada ayer por el Indec es netamente un factor de la crisis macroeconómica. El primer sector afectado fue el comercio minorista, mayorista y reparaciones, que mostró un derrumbe del 12,8 por ciento interanual. Este dato está en línea con otros indicadores sectoriales. El informe de ventas en comercios pymes que elabora la Came registró una caída del 9,2 por ciento en septiembre, con descensos todavía superiores en electrodomésticos, juguetería y librerías, muebles, textiles y relojerías. “Se nota cada vez más la merma del poder adquisitivo del público. Las ventas se dan en los primeros siete días posteriores al cobro del sueldo y se extienden por cinco días más con el uso de tarjeta. El resto del mes muchos comercios cierran la jornada sin movimiento de caja”, dijo Antonio Fabián Hryniewicz, de la Cámara de Pequeñas y Medianas Empresas de Formosa. Entre los bienes de consumo básico en supermercados, la caída de las ventas fue del 4 por ciento interanual.
El fuerte retroceso de las ventas, que viene con algunas pocas interrupciones desde 2016 y que se profundizó desde mayo, generó un fuerte impacto negativo en la producción manufacturera. En septiembre, la caída de la industria fue del 10,8 por ciento. En el desagregado de los sectores, el textil computó una pérdida del 24,6 por ciento interanual; edición e impresión bajó un 21,6 por ciento, al tiempo que la industria del tabaco cayó un 15,8, papel y cartón bajó 8 por ciento, y refinación del petróleo, el 11 por ciento. El sector de alimentos anotó un retroceso del 3,2 y caucho y plásticos, un 20,4 por ciento. En neumáticos la baja alcanzó un 16,3 por ciento y en manufacturas de plástico, 21,3. La fabricación de autos cayó un 15,7 por ciento; la metalmecánica, un 20,5 por ciento y sustancias químicas, un 4,7 por ciento. El único sector que en septiembre logró una mejor es la siderurgia, pero el dato de octubre muestra que la producción de acero y hierro también ingresó al terreno negativo.
Los números del Indec marcan que en septiembre la industria manufacturera se ubicó un 14,3 por ciento por debajo del mismo mes de 2015. En el caso del comercio, la comparación con 2015 arroja una caída del 15,3 por ciento. El sector de la construcción también está en negativo frente a 2015, en un 5 por ciento. En tanto, en la comparación interanual la construcción mostró en septiembre una baja del 2,9 por ciento. La venta de insumos para la construcción marcó un retroceso de hasta casi 14 por ciento.
A contramano de las caídas del orden del 30 por ciento de mediados de año, el sector agropecuario anotó una mejora del 2,2 por ciento en septiembre frente al mismo período del año pasado, mientras que la pesca subió 2,8. Otro sector que operó en positivo es intermediación financiera, con un alza del 2,7 por ciento. El nivel de actividad de los bancos muestra una mejora del 4,7 por ciento frente a septiembre de 2015.
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https://www.pagina12.com.ar/157570-otra-recesion-macrista
Fuerte caída de la economía en septiembre. Derrumbe en la industria
En apenas casi tres años de gobierno, la Alianza Cambiemos registra dos recesiones. La actividad retrocedió 5,8 por ciento en septiembre interanual. Comercio y construcción, para abajo.
La actividad económica cayó en septiembre un 5,8 por ciento frente al mismo período del año pasado, informó ayer el Indec. Es la segunda peor baja de la gestión Cambiemos, después de julio pasado y de allí en más es necesario remontarse hasta el estallido de la crisis internacional, a comienzos de 2009, para encontrar un deterioro superior. El saldo es un nuevo trimestre negativo, acumulando dos seguidos, lo que técnicamente se define como recesión. El retroceso económico a nivel sectorial estuvo protagonizado por la industria manufacturera, que cayó un 11,5 por ciento. También hubo bajas de los sectores de la construcción, comercio y agropecuario, entre otros. En nueve meses, la caída de la actividad económica es del 1,5 por ciento y el FMI estima que llegue a -2,6.
Si la caída récord de la economía del 6,7 por ciento en julio tuvo además de la crisis cambiaria un componente asociado a la sequía del campo, la baja del 5,8 por ciento de septiembre informada ayer por el Indec es netamente un factor de la crisis macroeconómica. El primer sector afectado fue el comercio minorista, mayorista y reparaciones, que mostró un derrumbe del 12,8 por ciento interanual. Este dato está en línea con otros indicadores sectoriales. El informe de ventas en comercios pymes que elabora la Came registró una caída del 9,2 por ciento en septiembre, con descensos todavía superiores en electrodomésticos, juguetería y librerías, muebles, textiles y relojerías. “Se nota cada vez más la merma del poder adquisitivo del público. Las ventas se dan en los primeros siete días posteriores al cobro del sueldo y se extienden por cinco días más con el uso de tarjeta. El resto del mes muchos comercios cierran la jornada sin movimiento de caja”, dijo Antonio Fabián Hryniewicz, de la Cámara de Pequeñas y Medianas Empresas de Formosa. Entre los bienes de consumo básico en supermercados, la caída de las ventas fue del 4 por ciento interanual.
El fuerte retroceso de las ventas, que viene con algunas pocas interrupciones desde 2016 y que se profundizó desde mayo, generó un fuerte impacto negativo en la producción manufacturera. En septiembre, la caída de la industria fue del 10,8 por ciento. En el desagregado de los sectores, el textil computó una pérdida del 24,6 por ciento interanual; edición e impresión bajó un 21,6 por ciento, al tiempo que la industria del tabaco cayó un 15,8, papel y cartón bajó 8 por ciento, y refinación del petróleo, el 11 por ciento. El sector de alimentos anotó un retroceso del 3,2 y caucho y plásticos, un 20,4 por ciento. En neumáticos la baja alcanzó un 16,3 por ciento y en manufacturas de plástico, 21,3. La fabricación de autos cayó un 15,7 por ciento; la metalmecánica, un 20,5 por ciento y sustancias químicas, un 4,7 por ciento. El único sector que en septiembre logró una mejor es la siderurgia, pero el dato de octubre muestra que la producción de acero y hierro también ingresó al terreno negativo.
Los números del Indec marcan que en septiembre la industria manufacturera se ubicó un 14,3 por ciento por debajo del mismo mes de 2015. En el caso del comercio, la comparación con 2015 arroja una caída del 15,3 por ciento. El sector de la construcción también está en negativo frente a 2015, en un 5 por ciento. En tanto, en la comparación interanual la construcción mostró en septiembre una baja del 2,9 por ciento. La venta de insumos para la construcción marcó un retroceso de hasta casi 14 por ciento.
A contramano de las caídas del orden del 30 por ciento de mediados de año, el sector agropecuario anotó una mejora del 2,2 por ciento en septiembre frente al mismo período del año pasado, mientras que la pesca subió 2,8. Otro sector que operó en positivo es intermediación financiera, con un alza del 2,7 por ciento. El nivel de actividad de los bancos muestra una mejora del 4,7 por ciento frente a septiembre de 2015.
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Recesión
LOS GUSANOS, por Sandra Russo (para "Página 12" del 24-11-18)
(Imagen: Pati-Joh)
Hace poco, en este diario, en una entrevista firmada por Pablo Esteban, el filósofo italiano Franco “Bifo” Berardi –profesor de la Universidad de Bologna– lanzaba una afirmación conceptual y hasta figurativa muy fuerte: “El capitalismo ha muerto, pero todavía vivimos en el interior de su cadáver”.
El macrismo es la expresión local de esta fase tanática del capitalismo, que es brutalmente reactiva al mundo multipolar al que volvimos después de décadas de hegemonía estable, y que pierde el estribo civilizatorio. Se desemboza, dejando florecer en su seno, descaradamente, ideas que agitan en los intestinos de cada sociedad una pulsión de muerte de la que ignoramos todavía su envergadura y su capacidad de atracción.
Porque la muerte atrae. Es una pulsión que en los mejores ejemplos de la especie humana y animal sólo puede ser reprimida si a ella se le opone la pulsión de la empatía. Ahora que Durán Barba lee mal a Franz De Waal, el primatólogo con uno de cuyos libros trabajé en Lo Femenino, y acuña el relato pergeñado como una fake news de que el macrismo puede conducirnos a un “mundo bonobo”.
Ese mundo, estudiado por De Waal desde hace décadas, es el reino de la empatía. En él no hay asesinatos, no hay violaciones ni derramamiento de sangre. Las hembras intervienen antes de la violencia se desate. Su relajador comunitario es el sexo.
Macri defendiendo y felicitando al policía gatillo fácil Chocobar fue la expresión de un presidente chimpancé, no bonobo. Macri estaba acompañado por una ministra de Seguridad que unos días antes del cónclave mundial para que el “diseña” grandes operativos, al mismo tiempo convive con la muerte que se está regando a nuestro alrededor, y que nos enerva y acongoja.
Las muertes de Martín D´Amico, periodista de medios alternativos; la del hijo del abogado querellante en la DAIA y la AMIA Gabriel Labaké –que se tiró de un quinto piso con una bolsa en la cabeza–; la de Beatriz Ramos, madre de una candidata a diputada rosarina cercana a Agustín Rossi, acribillada de siete balazos en un barrio periférico de esa ciudad; la de Rodolfo Orellana, miembro de la CTEP, asesinado con balas de plomo en una toma de tierras en Villa Celina, nos obligan a tomar conciencia colectiva y terminante de que Santiago Maldonado, Rafael Nahuel, Facundo Ferreira y otras víctimas en cuyas muertes participaron fuerzas de seguridad o de inteligencia fueron prolegómenos del proyecto de muerte que Macri tiene para ofrecer a la Argentina.
El robo intensivo y por transferencia, y la muerte. Hacen pareja. Van de la mano. Son simbióticos. Se necesitan. Se equilibran. La muerte evita que se impida la continuidad del saqueo. El saqueo no tiene techo mientras haya algo público o incluso privado que se pueda vender, expropiar, malversar, mandar a quiebra, comprar por monedas. La muerte y los gusanos son la mala yunta contra la que hemos de lidiar y que nos ha robado el horizonte.
Este país no es así. Macri lo convirtió en este manojo de nervios y tensión, de falta de garantías, de mordaza, de operaciones cruzadas que velan la lucha por el poder en el interior del poder. Los gusanos libran su propia guerra para quedarse cada cual con el órgano elegido.
Para llegar hasta acá contaron con la colaboración de decenas de ex periodistas que hoy hacen acción psicológica y que cumplen tareas que facilitan la de los predadores. Los grandes medios hace rato que no comunican nada: su rol es envenenar y respaldar otras operaciones de formateo de opinión pública basadas en mentiras tales como Elaskar declarando en el programa de Lanata.
En esa nota el filósofo Berardi afirmaba que “no hay salida del nacionalsocialismo global”. Era una mirada eurocéntrica. Incluía naturalmente a Bolsonaro, pero también a Rodrigo Duterte (Filipinas), Donald Trump, Matteo Salvini, Viktor Orban (Hungría). En América Latina, decía en otra nota publicada en otro medio poco antes, quizá los procesos sean distintos.
En América Latina los procesos siempre han sido diferentes a los del resto del mundo. En materia de resistencia y organización social, esta región siempre ha tenido la máxima expresión de cada época. Incluso deshechos, desconectados, inmersos en el nihilismo que siembran como abono las derechas de todas las épocas, aquí los tejidos sociales se han recompuesto con una velocidad y a un ritmo indetenible que no ha ahorrado vidas pero que ha dado década tras década su tenaz batalla contra los destructores de la política. Ese rasgo latinoamericano se lo debemos sin duda a una transmisión simbólica que a lo largo de los siglos hemos recibido de los pueblos originarios.
El dispositivo de poder del capitalismo terminal no está pensado solamente en cómo ganar elecciones o encabezar gobiernos. Ya vemos que no tienen ni idea de cómo hacerlo. Encabezar gobiernos es para ellos la manera más divertida y fácil de hacer dinero. Son entonces una máquina corruptora destinada a convencer a millones de personas de que “son todos iguales” y que “los políticos no sirven para nada”. Estamos rodeados de ese tipo de dirigentes. No sirven. Han mordido el palito. Han aceptado financiación para mantenerse a flote en la escena. Han comido y han chupado hasta limpiarlo con la lengua su plato de lentejas.
La política es lo que hagamos con ella. Necesitamos el ascetismo necesario y los ejemplos suficientes como para montarnos millones en el brío de un proyecto de nación que no es éste ni el que fue, sino en el que será. Necesitamos la apuesta libidinal por la política. Que el deseo de la vida y de la convivencia pacífica sea más potente que los desechos que van dejando los gusanos en todos los rincones del cadáver. Necesitamos templanza y dirigentes dispuestos a poner coraje y vida donde Macri pone bala. Necesitamos mantener a salvo la pulsión de vida.
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