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domingo, 24 de febrero de 2013

EL FUTURO DE CRISTINA ES LO QUE ORGANIZA EL MAPA, por Alberto Dearriba (para “INFOnews” del 23-02-13)






 Un puñado de intendentes peronistas bonaerenses volvió a expresar durante la semana que Cristina Fernández es la única que está en condiciones de continuar el proyecto iniciado en 2003 más allá del 2015. El politólogo "post-marxista" Ernesto Laclau puso el sustento teórico, al afirmar que en las democracias no debería haber trabas legales para que un presidente sea elegido indefinidamente, si la mayoría lo quiere.
En el entorno presidencial, dicen que Cristina Fernández no dice ni mú al respecto. Algunos creen que, con 60 abriles recién cumplidos, dos períodos presidenciales a cuestas y sin su compañero, no desea seguir en la Rosada otro mandato. El año pasado dijo públicamente que, en realidad, no depende de ella. El ministro Julio De Vido abonó esa idea, al señalar que la cuestión va más allá de lo que Cristina Fernández desee. Sostuvo que la presidenta es la mejor candidata y garante del modelo, por lo cual el oficialismo recaerá inevitablemente en promover una reforma constitucional.
Es obvio que no se trata sólo de un deseo: el intendente de Tigre, Sergio Massa, puede pretender ser jefe de Estado o emperador, pero las normas no escritas de la política indican que todavía le falta un escalón. Si bien ningún gobernador bonaerense llegó a la presidencia por el voto popular, todavía le falta pasar por La Plata. En cambio, Daniel Scioli ya cumplió y cuenta con curriculum habilitante. Son dos socios sin contradicciones: provienen del peronismo, tienen un evidente sello conservador y, fundamentalmente, poseen aspiraciones complementarias. Por eso se complacen en aparecer públicamente juntos, frente al disgusto kirchnerista.
En torno del gobernador, siempre ronda el fantasma de la traición. Scioli saca a aletear esos espectros cuando se muestra con Massa, juega un picadito con Macri, se reúne con Hugo Moyano o cuando trasciende su encuentro secreto con Julio Cobos, que para el gobierno es precisamente la personificación misma de Judas. La noticia del encuentro que se realizó en el bunker del gobernador en Vila La Ñata, movió al ministro De Vido a pedir que dijeran de qué hablaron: si de profundizar el modelo o de cambiarlo. Se sospecha lo segundo.
El núcleo duro del kirchnerismo no se identifica ideológicamente con el gobernador. Es el dirigente político con mayor intención de voto después de Cristina, pero tiene un perfil conservador indigesto para buena parte del electorado kirchnerista.
Consciente de esa desconfianza, Scioli realizó el jueves pasado un acto en La Plata para recordar nada menos que el lanzamiento de la fórmula presidencial con Néstor Kirchner. En medio de los cruces entre el ministro de Economía de la Nación, Hernán Lorenzino y de su par bonaerense, Silvina Batakis, por la autorización para endeudarse para pagar sueldos que reclama Scioli y el gobierno nacional deniega, el gobernador envió mensajes conciliatorios. Reiteró su "lealtad para acompañar a la Presidenta" y desatacó que "no son palabras, sino mi vida personal y política, que es testimonio de ello". Advirtió empero que continuará tejiendo sin limitaciones: "Hablamos con todos y somos amplios", disparó.
Scioli dijo el año pasado que si Cristina es candidata, él no lo será, lo cual implica que si ella no consigue la habilitación para postularse, él se lanzará por la presidencia. Si el kircherismo lo bendice, será el candidato oficial y si Cristina elige a otro, lo enfrentaría en internas abiertas del justicialismo, o incluso por fuera de la estructura partidaria. La estrategia excluye sacar los pies del plato antes de la elección de octubre, que es en definitiva la que ordenará el tablero.
Con las miras en esa elección, la presidenta no pierde ocasión en confrontar ideológicamente con la contracara del modelo. Desde que Néstor Kirchner imaginaba una sociedad con dos polos –uno de centroizquierda y otro centroderecha- al oficialismo no le viene mal ubicar a la derecha en el adversario principal. El gobierno no se siente cómodo cuando lo cuestionan desde el otro costado, pero se regodea identificando a Mauricio Macri con el neoliberalismo que destruyó al país. Al alcalde también le sienta bien ser la contracara ideológica del kirchenrismo. La semana pasada aseguró suelto de cuerpo que volvería a privatizar la televisación del fútbol que el gobierno nacional recuperó como entretenimiento gratuito.
Coherenrte con la defensa de intereses minoritarios y el endiosamiento del mercado, Macri juzgó que el fútbol se organizaba "bien" sin la intervención de la política y que si fuera presidente de la nación desmantelería el programa Fútbol para Todos. Algunos de sus asesores se sorprendieron por semejante afirmación en un año electoral, pero otros consideraron que el pelotazo iba dirigido a los sectores conservadores, antipolíticos y antiestatales que ven en la televisación gratuita del fútbol la más baja abyección del populismo kirchnerista.
Macri no se privó de desarrollar el falaz argumento de que los recursos que se gastan en las trasmisiones gratuitas del fútbol podrían reducir la pobreza y a mejorar la educación. Con el mismo criterio ramplón, sus críticos podrían sostener que los recursos que se invierten en construir una vía para el metrobús sobre la avenida más emblemática de Buenos Aires, y arriba de un subterráneo, podrían ser aplicados a mejorar los destartalados edificios de escuelas y hospitales porteños.
En realidad, el gobierno nacional no dejó de aplicar políticas para reducir la pobreza o incrementar el empleo, por el hecho de haber liberado a la pelota de fútbol de un monopolio que obligaba a un abono para gozar en vivo y en directo de una pasión popular. Tres millones y medio de hijos de desocupados reciben la asignación universal y cinco millones de personas consiguieron trabajo desde 2003 a la fecha.
Macri actúa en realidad como abogado del jugoso negocio que perdió del grupo Clarín, el cual le garantiza al alcalde una piadosa cobertura mediática. Para un adorador del mercado, es malo que el Estado intervenga en la actividad privada. Está en el manual de cualquier liberal. El alcalde reivindica públicamente la teoría del derrame, que constituyó el fundamento del modelo suicida de los 90. Se trata del cuento que narra que si se libera a la economía de sus ataduras, se produce un crecimiento que derrama inevitablemente prosperidad sobre todos los sectores sociales. Ese experimento terminó con una cuarta parte de la mano de obra activa desocupada e implosionó junto con el sistema político en 2001.
Días atrás, Macri sostuvo que para controlar la inflación había que restringir la emisión monetaria y terminar con el "despilfarro". En términos económicos, se trató de un sincericidio tan claro como el que ahora cometió con la pelota, ya que la restricción monetaria es la base de todos los ajustes ortodoxos. Y el "despilfarro" son los planes sociales que el gobierno kirchnerista sostiene para "los vagos que no quieren trabajar".
Con todo, estas definiciones tienen un costado positivo: los electores van conociendo las ideas de un hombre que aspira a gobernar la Argentina a partir del 2015. Sus propuestas, constituyen ciertamente la contracara del modelo actual. Como en el fútbol, los argentinos decidirán entre sintonizar un país para todos o para pocos.

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EL BOLÍVAR, por Alfredo Zaiat (para “Página 12” del 23-02-13)




Por Alfredo Zaiat


La cuestión económica está dominada con la idea de que algún tipo de colapso es inminente que, en general, no termina ocurriendo. Esto no significa que no haya tensiones, dificultades ni errores de gestión porque, como se sabe, el paraíso no existe. El aspecto relevante en ese escenario de permanentes desafíos económicos es detectar qué tipo de política se implementa en cada momento para abordar los inevitables problemas que se van presentando. En la economía intervienen sujetos sociales con intereses contrapuestos, lo que deriva en una dinámica con elevadas cuotas de incertidumbre, aunque haya profetas que prometan minimizarlas mientras se dedican a exacerbarlas en el marco de una intensa disputa político-mediática. Para alimentar el estado de ansiedad económica, la mayoría de los pronósticos de las usinas tradicionales ha sido pesimista en los últimos años. Esa inspiración negativa ha tenido diferentes fuentes, de acuerdo con las circunstancias. No ha ignorado ninguna estación, comenzando por la crisis externa, el conflicto con el campo, el peligro de la caída del precio de la soja, la debacle energética, el supuesto atraso cambiario, el amenazador desborde inflacionario, la devaluación del real o el estancamiento de Brasil, el incremento de los subsidios en servicios públicos, la emisión monetaria, la cuestión fiscal, hasta el fantasma del Rodrigazo. La última adquisición ha sido la devaluación de la moneda venezolana como espejo de lo que le espera a la argentina. Cada una de esas amenazas luego se fue diluyendo o relativizando a fuerza del recorrido de las principales variables macroeconómicas. Los vaticinios estuvieron más cerca de los deseos de los divulgadores de lo que fue el desarrollo efectivo de la economía. Ahora es el turno de las advertencias a partir del fuerte ajuste cambiario en Venezuela, lo que exige precisar las características de esa economía y las diferencias y los parecidos con la Argentina.
El 8 de febrero pasado, el gobierno venezolano anunció una serie de medidas financieras, entre las que se destacó la modificación de la paridad cambiaria del bolívar con el dólar, al subir de 4,30 a 6,30 bolívares por unidad, es decir que se produjo una devaluación del 31,7 por ciento (la variación nominal fue de 45,5 por ciento; vale observar un error generalizado: una moneda no puede devaluarse un ciento por ciento, puesto que implicaría que deja de ser). El gobierno bolivariano estableció el régimen de control de cambio en 2003. Desde entonces ha mantenido una política cambiaria de paridad fija y la ha modificado en tres oportunidades, incluyendo la última. La anterior fue en febrero de 2010, cuando la subió de 2,15 a 4,30, una devaluación del 50 por ciento.
n Primera diferencia: Venezuela sigue con una paridad fija, incluso luego de la última devaluación, mientras que Argentina implementa desde hace diez años una política de tipo de cambio administrado de constantes pequeñas devaluaciones, aliviando en parte las tensiones cambiarias, sumando presión inflacionaria.
En el mercado ilegal, la cotización se ubicaba en 18 bolívares por dólar, brecha del 300 por ciento respecto de la oficial, diferencia que no se redujo luego del ajuste cambiario. Prueba que el precio de la divisa en el circuito informal está ligado al movimiento de excedentes de la actividad no registrada y a su fuga al exterior más que a la relación con otras variables de la economía. En el caso venezolano, la brecha también está vinculada con la debilidad en el control sobre las importaciones. Las maniobras de sobrefacturación de grandes firmas que recibían los dólares por parte del gobierno alimentaban el mercado paralelo. Para obturar esa operación que les reportaba abultadas ganancias a esas empresas se anunciaron dos medidas, además de la devaluación: una de ellas es implementar un control de seguimiento de la ruta de los dólares asignados a cada importador para verificar el ingreso de la cantidad de productos declarados, y la otra es que divisas a la cotización oficial sólo serán giradas para importaciones de bienes necesarios para satisfacer demandas sociales.
n Segunda diferencia: recién con las últimas medidas, Venezuela intenta instrumentar un régimen de administración del comercio exterior más efectivo, en especial sobre las importaciones, mientras que Argentina en comparación tiene una mejor estructura de fiscalización, lo que no significa que no sean indispensables mayores controles en la Aduana.
La economía venezolana tiene una industria muy poco desarrollada y, por lo tanto, fuertemente dependiente de las importaciones, destacándose el rubro alimentos, muy sensible para el presupuesto de los hogares, en especial para los de medios y bajos ingresos. A la vez exhibe un marcado carácter rentístico determinado por la producción petrolera. En un informe sobre la devaluación venezolana publicado en el sitio web sinpermiso, el economista Rolando Astarita señala que, de acuerdo con datos de la compañía estatal Pdvsa, de 1999 a 2012 el Estado tuvo un ingreso de 383.233 millones de dólares provenientes del petróleo. “Este ingreso no dio lugar a un proceso de industrialización sostenida, ni al desarrollo de sectores productivos de alto valor agregado”, observa, pero a la vez señala que una parte importante de esos recursos fue destinada a mejorar la calidad de vida de la población más humilde, sobresaliendo el plan de viviendas. Mark Weisbrot y Jake Johnston, del Center for Economic and Policy Research, de Washington, detallan en el documento “¿Es sostenible la recuperación económica de Venezuela?” que el programa del gobierno para la construcción de viviendas en 2011 alcanzó las 147 mil viviendas, siendo el sector público responsable de las dos terceras partes del total, mientras que el sector privado, el tercio restante. El año pasado, la cantidad de viviendas construidas fue de 200 mil.
n Tercera diferencia: Venezuela es monoexportador, concentrado en el petróleo, generando una renta extraordinaria, con una muy débil industria local y dependiente de la importación, fundamentalmente de alimentos. Argentina tiene una estructura de comercio exterior diversificada, aunque con importante peso del complejo oleaginoso (soja), que evitó la reprimarización de sus exportaciones en la primera década del nuevo siglo, a contramano de la mayoría de los países de la región, según la Cepal (por ejemplo, en Venezuela, el 96 por ciento de los ingresos por exportaciones del año pasado provinieron de la petrolera Pdvsa y sus asociadas). Además posee una industria local más compleja y tiene garantizada su soberanía alimentaria al no requerir importaciones para cubrir los bienes de la canasta básica de los hogares.
La breve descripción del caso venezolano y sus diferencias con el argentino revela que la devaluación del bolívar respondió a particularidades de esa economía, que el año pasado creció 5,5 por ciento y en el anterior se había expandido el 4 por ciento, con un superávit de cuenta corriente del 4,5 por ciento del Producto, detallan Weisbrot y Johnston.
Las dos economías registran similitudes en transitar el actual ciclo político con aumentos de precios bastante por encima del promedio regional y fuga de capitales (de febrero de 2003 a fines de 2012 sumó 144.900 millones de dólares, de acuerdo con el Banco Central de Venezuela), con conflictos específicos en cada país, pero que reflejan en ambos la resistencia de las tradicionales elites empresarias.
El intento de mostrar la fuerte devaluación venezolana como destino inevitable de la economía argentina se basa en consolidar en el sentido común que las presiones del “mercado” inexorablemente terminarán por imponerse frente a cualquier regulación de Estado, ya sea en la plaza cambiaria o en el control de precios. La prédica incansable afirma que la única economía sana y posible es la que se sustenta en la absoluta libertad de mercado. Para escapar de ese jaque, cantado diariamente con el tema precios y el dólar ilegal, la gestión económica se enfrenta al desafío de ser eficiente en los hechos cotidianos, respondiendo a las demandas de las mayorías. De ese modo podrá minimizar el daño simbólico del discurso conservador que descalifica permanentemente la imprescindible intervención del Estado en la economía.


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sábado, 23 de febrero de 2013

LA ENCRUCIJADA ARGENTINA, por Juan Chaneton (para “Nos Comunicamos”, febrero de 2013)





Tiene dicho Maquiavelo que ni bien un conquistador extranjero se adueña de un Estado, las minorías de ese Estado conquistado se pasan al bando del vencedor; y ello ocurre debido al rencor que años de sometimiento al príncipe bajo cuya férula gemían, había hecho germinar en el ánimo de aquellas minorías sometidas. 

También dice el sombrío florentino que todos los principados que han existido en el mundo han sido monarquías o repúblicas.
Nuestra querida Argentina no es una monarquía -como quería Belgrano-, sino una república –como quería Dorrego- y, por otra parte, y en la hipótesis de que nos invadiera un Estado extranjero, aquí hay muchos que pasarían, gozosos, a prestar servicios a ese vil invasor (como dice el Himno), sin que les importase mucho su vileza ni los colores de su bandera; se pasarían al enemigo extranjero sólo por el odio de que están imbuidos. El odio al actual gobierno, por supuesto.
Se suele escuchar que en las alforjas de la variopinta oposición no hay propuestas sino sólo ánimo de destruir y/o impedir todo lo que provenga, en forma de idea o hecho concreto, del gobierno de Cristina Fernández Kirchner. Esto no es así. En la realidad de las cosas, la oposición quiere endeudarse de nuevo y dejar de gastar dinero en fruslerías tales como fabricar acá lo que muy bien podríamos importar o en insuflar poder adquisitivo y posibilidades de mejora material en los pobres del país, ya que pobres hubo siempre y la industria argentina es una ensoñación de utopistas patológicos.
Son sus propuestas. Y si no les gustan… no tengo otras, dirían. Son propuestas impresentables y, por ello, las ocultan. Y cuando se les escapa algo tienen que recular y desdecirse al día siguiente, pues se han dado cuenta de que, por ese camino, la gilada no los vota. Le acaba de pasar al inefable Macri con el fútbol para todos.
Si comparamos el estado de la economía del país hace una década con el que exhibe hoy las diferencias favorecen ampliamente al presente, tanto en lo económico, como en lo político y en lo social. Ello explica que hoy abunden los candidatos a sentarse en la poltrona principal de la Casa Rosada, cuando ayer huían a sus madrigueras, renunciaban casi a escondidas y no querían pasar ni cerca de la vereda de Balcarce 50.
Agarrar este país así como está vale la pena. Hay guita en el Banco; la deuda casi se evaporó y lo que queda es pagable; la masa humana configurativa de la materia de un Estado se halla integrada a niveles más que aceptables; ello ocurre porque hay más trabajo en blanco y la precarización está estancada, aunque en niveles demasiado altos.
Y los obstáculos en el frente externo son solucionables ni bien se aplique la ortodoxia que están reclamándole al país precisamente los mismos que le crean esos obstáculos. Aquí sobran los candidatos que, lo primero que harían, sería ir a pedir que la inspección del artículo 4º de la Carta constitutiva del FMI se aplique inmediatamente; los que ahorrarían gastando menos para poder pagar todo lo que nos reclaman en el CIADI; y los que se apresurarían a explorar las vías para firmar un TLC con los EE.UU., ya que vivir sin los EE.UU. les da cuiqui y no conviene a sus negocios personales.
El recién repasado es un marco general sobre el que se recortan políticas y actores que dan cuerpo a una coyuntura que presagia nuevos ventarrones con centro anticiclónico en la derecha y acólitos que, con prontuario semiprogre, en realidad son conservadores desairados por un kirchnerismo que se permitió prescindir de su erudición académica. Tal vez Lavagna y el resucitado Caputo calcen en este guante.
Todo lo que ocurre en la coyuntura apunta a las legislativas del 2013. Es imperioso que el gobierno no domine la inflación pues de lo contrario a la oposición de acá le puede pasar lo que el pasó a la de Ecuador o Venezuela.
Moyano bloquea Maxiconsumo con el objeto explícito de afanarse unos afiliados más y el implícito de emerger como referente opositor con visibilidad en todo el país. En realidad, a los empleados de Maxiconsumo les viene mejor lo que gana un camionero que lo que embolsa por mes un empleado de comercio, lo que pone vidrioso el resultado del conflicto, diferido por diez días.
Y se difirió por diez días gracias a la intervención de Macri, que fue bien resaltada por Hugo Moyano. Macri-Moyano, sin embargo, no suena ganadora para el 2015. Mucho mejor viene Scioli-Cobos pero es de dudosa realización como fórmula porque Cobos ya fue vice y ahora va por más y, por si fuera poco, ya le avisaron sus correligionarios mendocinos (Fayad e Iglesias) que todavía no olvidaron que una vez se alió con… los peronistas…! Otra vez no, che.
Todo va mejor con De la Sota. Incluso Scioli va mejor con De la Sota. Y aquí sí puede haber acuerdo porque De la Sota tranquilamente se allana a ser vice de un Scioli que, a estas alturas de la vida política nacional, entiende que la fortuna y la virtud se aúnan para ungirlo como evidente relevo de Cristina dentro del lema “cambio con continuidad”, esto es, dejar todo lo que el kirchnerismo hizo bien y corregir todo lo que está mal. Así de fácil. Por ejemplo: está mal moverse cerca de Chávez y lejos de Piñera. Habría que invertir los términos. Si quiere ir con el cordobés parecería que tendría que hacerlo por fuera del FpV, es decir, rompiendo.
Claro que primero “el motonauta” debería garantizar el comienzo de las clases. Si todos los años le pasa lo mismo, qué no le ocurriría instalado al timón de la lancha nacional…! Scioli no tiene plata porque la plata la tienen los productores rurales de su provincia que además tienen la soja en los silos y no la quieren vender porque el Estado les paga una miseria cuando liquidan exportaciones. Etchevehere, el nuevo presidente de la Sociedad Rural, una monada de muchacho, un ejemplo de altruismo y solidaridad, lo ha dicho con todas las letras, las palabras y las oraciones: “La guita no la van a encontrar en el campo...”.
Moyano dice que a él le tienen “un poquito de miedo”. Parece que a la SRA también. En Ecuador, Bolivia y Venezuela, la reforma agraria es un capítulo del programa nacional antiimperialista. En la Argentina deberíamos trabajar para que el modelo nacional y popular sea también antiimperialista y declare que la tierra fértil del país es un recurso natural que, como el petróleo y el gas, puede concesionarse, pero siempre el dominio eminente del Estado queda a salvo. Con una reforma constitucional, listo el pollo. Pero, claro, con la espalda política con que ha podido dotarse el kirchnerismo el pollo y nosotros vamos derecho al horno. Y eso que ninguna reforma agraria significa socialismo. Las reformas agrarias son un capítulo esencial del programa democrático y nacional. Nada más.
El otro tema grosso no ya de la coyuntura sino de la etapa, es la inflación. Los controles de precios sirven pero deberán ir hasta octubre por lo menos. De lo contrario, en abril se dispara todo. Y luego encarar el problema por el cogote. Un político no kirchnerista como Heller, al cual le han cajoneado esa buena iniciativa de “Ley de Servicios Financieros”, ha dicho que, en la Argentina, 20 empresas alimentarias abastecen el 80 % del consumo total de los argentinos. Y agrega: “Ahí están los formadores de precios”. Dice, entonces, que ahí hay que pegar. ¿Cómo? Yo me inclino por la vía tributaria, contesta. Es decir, está proponiendo una reforma impositiva progresiva que recaude allí donde “está la guita”, según el benemérito Etchevehere. Cautelosa y todo, la propuesta de Heller no parece que vaya a tener eco. Pero entonces, tampoco habrá futuro.
Las relaciones con Irán nunca lucieron más aceitadas que con el gobierno de la Alianza -aseveró Daniel Filmus-. Pero la Alianza endeudaba al país y la finanza internacional hacía pingües negocios aquí. De modo que nada era tan grave como ahora. Y siempre en el terreno internacional, el armado continental en el que está jugando la Argentina kirchnerista es un activo fijo que hay que valorar en su justa medida. Es un armado que EE.UU. quiere romper. Hay que preservarlo y no juzgarlo en función de la cartera que Felisa Miceli se olvidó en el baño. Esto es otra cosa. Y, ya que estamos, los autores de la tragedia de Once van a ir en cana, incluidos Jaime y Schiavi; Miceli también; ídem Pedraza. Hay corrupción y, hasta donde se sabe, los corruptos enfrentan sus juicios orales.
En suma, en las últimas dos décadas, el espíritu de la política y de la economía mundiales se desplegó en la Argentina como Afirmación de un único camino posible: el neoliberalismo. La Negación de cuanto había ocurrido hasta 2003 la encarnó el kirchnerismo. La negación de aquella Negación implicaría afirmar un modelo profundizado y echado a andar a toda máquina en pos de un horizonte no capitalista. Si esto no ocurre, en 2015 no habrá cambio de gobierno sino regresión. Y más arriba hemos dicho que sin construcción política sólida y territorialmente extendida los riesgos los corremos todos. Si agregamos que los dueños de la agroganadería, las Fuerzas Armadas y la Justicia no son ámbitos afines al kirchnerismo, la weltanschaung que dibuja esta nota, es decir, la visión de conjunto de la etapa que atravesamos, da para un optimismo más bien módico, dicho esto de este modo para no caer en pesimismos inconducentes.

Juan Chaneton

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viernes, 22 de febrero de 2013

El Brasil que La Nación y la Sociedad Rural callan. Por Federico Bernal (para “Tiempo Argentino” del 20-02-13)





Crisis internacional y cuestión nacional


La crisis de 1930, que en la Argentina truncó la época dorada oligárquica hasta 1955, puso fin al Brasil semicolonial.
 

Neoliberalismo y campo nacional utilizan con frecuencia a Brasil como modelo para la Argentina, aunque las más de las veces desconociendo las diferencias históricas fundamentales entre ambos países. Ni qué hablar de la Revolución de 1930 y los gobiernos de Getulio Vargas. Nada. Pues bien, en los últimos días la prensa del criollaje semicolonial vuelve al ruedo con las medidas más recientes tomadas por Rousseff para contrarrestar los efectos de la crisis internacional y combatir la inflación en alimentos. Se trata del mega-paquete de estímulo al aparato productivo basado en la reducción masiva de tributos federales y estaduales. Más de 20 segmentos industriales, dos de servicios y tres del área de transportes serán exonerados con distintas podas impositivas en los próximos años. Para la Federación de Industrias del Estado de San Pablo (FIESP), esta decisión del gobierno demuestra su preocupación "en remover los obstáculos al crecimiento de la producción y promover un aumento de la competitividad brasilera". El Ministerio de Economía calcula que el Estado dejará de recaudar 12.800 millones de reales (33.280 millones de pesos), equivalentes a un 0,26% del PBI durante el presente año. Para 2014, el impacto será de 14.110 millones de reales. ¿Los beneficios? Específicamente en el sector alimentario, una exoneración de 5000 millones de reales al sector agro-industrial (vinculado a los productos de la canasta básica ampliada), lo cual producirá un rebote en el PBI del 0,42%, la generación de 416 mil empleos en tres años y mejores ingresos para el 70% de las familias brasileñas. Puede ser que en Brasil las trabas al desarrollo pasen hoy por remover el lastre impositivo que pesa sobre una industria alicaída, extranjerizada y que no logra levantar cabeza. Pero en la Argentina las trabas son otras, más profundas, estructurales e históricas. Subsidiar por miles de millones de dólares a la estratégica Industria de Transformación que explica cerca del 50% de las exportaciones totales brasileras (explicaba el 70% antes de la crisis) es la gran jugada de Rousseff para contrarrestar el poder oligopólico del capitalismo financiero y especulador local –fusionado al extranjero– favorecido a su vez por las políticas neoliberales entre 1980 y 2000. Acá el peor enemigo del pueblo brasileño, enemigo que logró no sólo desnacionalizar la industria de transformación sino también reducir su participación en el PBI de un 27% en 1986 a menos del 15% el año pasado. 
¿Pero es esta comparación la más oportuna a la Argentina del Bicentenario, con la oligarquía de los agro-negocios a punto de reeditar un nuevo 2008? ¿Exención del valor agregado a los alimentos de la canasta básica también aquí, subsidiando a la agro-industria, al supermercadismo y al oligopolio alimentario? ¿No cabría preguntarse más bien cómo y cuándo fue que Brasil se hizo verdaderamente industrial, y cómo y cuándo las grandes mayorías postergadas ingresaron a la vida económica del país? ¿Cuál es el sector estratégico argentino para el despegue de las fuerzas productivas nacionales, la diversificación económica y la justicia social? 

CAFÉ Y EL DESPEGUE INDUSTRIAL BRASILEÑO.

Mientras que la Sociedad Rural Argentina se manifestaba en contra del control de precios de los alimentos, rechazando el congelamiento de precios conseguido por la Secretaría de Comercio de la Nación, la FIESP –a través de su Departamento de Agro-negocios– se vuelca por una mayor redistribución de la riqueza a favor de las clases sociales más necesitadas (no existe una Sociedad Rural Brasileña). Sin embargo, tal decisión no pasa, como sí obligadamente en la Argentina, por enfrentarse a una élite reaccionaria al aplicar mayores retenciones a las exportaciones de granos para así continuar estatizando renta agraria. No. El Brasil nacional y popular apeló a esta revolucionaria medida hace ya más de medio siglo. A propósito y ya que hablamos de la FIESP, preguntamos a su presidente, Paulo Skaf, sobre esta sustancial diferencia. Nos respondió textualmente lo que sigue: "La industrialización brasileña solamente fue posible gracias a la acumulación de divisas provenientes del campo. En Brasil y gracias al café, desde el momento a partir del cual se transfirió la renta a las ciudades e industrias, la agricultura desapareció como eslabón aislado de la economía, cediendo espacio a la cadena del agro-negocio. Asimismo, la fuerte crisis internacional de los años 30 ofreció a Brasil mejores condiciones para producir internamente manufacturas que antes se importaban. Como dije, eso fue posible gracias a la acumulación de recursos de las exportaciones de café, que permitió financiar la creación de nuestras primeras fábricas". En su gran libro Desenvolvimiento y crisis en Brasil: 1930-1983, Bresser Pereira señala que entre 1930 y 1964, y al ritmo de un incremento de la producción manufacturera del 683%, la estructura económica, política y social de Brasil se transformó por completo. Skaf no lo aclara, pero nada de esto podría haber sucedido sin la estatización de la renta cafetera a partir de 1930.
CUESTIÓN NACIONAL, SOJA Y CAFÉ. La exoneración masiva de impuestos como freno de mano a la primarización del aparato productivo y el combate a la inflación es una solución brasileña a los problemas brasileños, por supuesto que con un sentido redistributivo en beneficio de las clases populares y de su gigantesco pero deprimido aparato industrial. La industria de transformación, que incluye todos los tipos de manufactura, creció apenas un 1% desde el inicio de la crisis, siendo ampliamente superada por los sectores de la construcción (creció el 7,8%) y de servicios (10,5%). La desindustrialización argentina entre 1976 y 2003 provocó un desbalance parecido, conduciendo entre otras cuestiones al fortalecimiento del sector rentístico y parasitario, al capital extranjero por sobre el nacional, a la sojización de la agricultura (la soja llegó al país con la dictadura y se consolidó a mediados de los noventa), al desmantelamiento del patrimonio público y al aniquilamiento casi absoluto del movimiento obrero y la clase media. En Brasil, ni Lula antes ni Rousseff ahora –tampoco la clase obrera ni el industrial con consciencia de sí y para sí– desean regresar a la época dorada de los barones del café, esto es, una época en la que unos pocos controlaban los destinos del país y de decenas de millones. La crisis de 1930, que en la Argentina truncó la época dorada oligárquica hasta 1955, puso fin al Brasil semicolonial. Casi 80 años más tarde, una nueva crisis internacional agudiza en ambas naciones las contradicciones entre modelos de desarrollo opuestos, alimentando la resolución de la cuestión nacional en función de las propias particularidades y de la naturaleza de los gobiernos de turno. En este sentido, es crucial recordar que fue la caída de los precios del café consecuencia de la crisis internacional de la década del 30 lo que condujo a la aparición histórica del varguismo. Porque fue justamente el varguismo la respuesta popular a la decisión de la oligarquía cafetera y del oligopolio extranjero comercializador de derivar a toda la población, mediante una devaluación del 40% de la moneda, los ingentes perjuicios derivados de la crisis. 
¿Acaso no presiona la Mesa de Enlace, en connivencia con las multinacionales de los agro-negocios, por una mega devaluación para sacar más provecho de la renta sojera, aún mayoritariamente en su poder, y en detrimento de millones de argentinos y argentinas? En su histórico discurso de 1930, Vargas expuso una política social para la clase obrera de las ciudades, un plan siderúrgico, la división del latifundio, la expansión de la agricultura y la ganadería, etc. La economía brasileña dejaba de subordinarse al interés de una minoría reaccionaria. ¿Mera casualidad con esta Argentina que entre sus primeras medidas (años 1931 y 1932) se pusieran en práctica: una nueva renegociación de la deuda externa (incluyendo una fuerte moratoria), un nuevo marco regulatorio para el sector de la radiodifusión (derivó  en el Código Brasileiro de Telecomunicaciones), la reglamentación del trabajo femenino igualándolo en derechos al masculino, el fin de la desregulación bancaria, la reglamentación y legalización de la sindicalización y, finalmente, la creación del Consejo Nacional del Café, para regular un sector que explicaba el 70% de las exportaciones totales del país y su principal fuente de recursos? La oligarquía cafetera puso el grito en el cielo. Era la primera vez que un gobierno nacional priorizaba los intereses populares e industrialistas a los de una élite reaccionaria y anti-nacional. En fin, el gobierno de Rousseff decide privar al Estado de recursos fiscales por vía de una menor recaudación, subsidiando a su aparato industrial (y en él básicamente al agro-alimentario) en decenas de miles de millones de dólares. 
Busca así frenar la primarización económica, contener la inflación, aumentar el consumo y el empleo, de tal manera de "remover los obstáculos al crecimiento de la producción y la competitividad". 
Ni lento ni perezoso, el neoliberalismo argentino aprovecha la comparación y dispara desde su house organ: "Los ruralistas se quejan de lo que consideran una presión impositiva excesiva, no sólo por los derechos de exportación (la soja paga un 35%), sino también por los aumentos del impuesto inmobiliario rural, entre otros tributos, y por el desfase entre la cotización del dólar oficial y el 'blue' (La Nación - 19/2/13)". Otra vez intentando subordinar la Casa Rosada a sus billeteras y palacetes. 
En el mismo artículo, y como si hiciera falta recordárnoslo, vuelven a rechazar de cuajo los amagues de recreación de una Junta Nacional de Granos y del IAPI, amenazando con frenar la comercialización de soja. Al cierre del mismo artículo, un recuadrito titulado "Brasil, con cosecha récord". Y bueno, ya que insisten con el ejemplo brasilero, empecemos desde el comienzo, como el presidente de la FIESP nos explicó. Ni Junta de Granos ni IAPI, Consejo Nacional de la Soja y a terminar lo que no pudo Perón y sí consiguió Vargas.  

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jueves, 21 de febrero de 2013

La descomunal victoria de Correa, por Angel Guerra Cabrera (para “La Pupila Insomne” del 21-02-13)







Por Ángel Guerra Cabrera*

La resplandeciente victoria del Presidente Rafael Correa en las elecciones del 17 de febrero revela una extraordinaria extensión en el electorado ecuatoriano del apoyo a su propuesta y a su gestión. Más notable por haberse alcanzado no sólo frente a la oligarquía y la derecha locales sino ante una alianza de fuerzas del capital internacional, que con el activo concurso de la CIA y otros servicios especiales imperialistas se oponen a la Revolución Ciudadana liderado por Correa, de considerable incidencia en el proyecto a favor la segunda independencia de América Latina y el Caribe.
Es notoria la sistemática saña contra el gobierno de Ecuador de la mafia mediática ecuatoriana e internacional. Destacadamente todas las grandes televisoras de habla hispana, con CNN en español a la cabeza, así como la totalidad de diarios de la Sociedad Interamericana de Prensa y los madrileños El País, ABC y El Mundo, enemigos jurados del giro hacia la independencia y la justicia social en nuestra América.
Correa se alzó con más de 56 por ciento de los votos, 34 puntos por encima de su rival más cercano el banquero Guillermo Lasso, miembro del Opus Dei, declarado admirador de José María Aznar y candidato favorito de la derecha más neoliberal. El abanderado de Alianza PAIS ganó en 23 de 24 provincias, arrebató a la oposición todos sus reductos en la Sierra Centro y la Amazonía con la única excepción de Napo y arrasó en provincias estratégicas como Guayas. Contará con mayoría absoluta en la Asamblea Nacional(alrededor de 100 sobre 137 escaños) lo que le permitirá sacar adelante varios proyectos de ley frenados hasta ahora que redundarán en una profundización y consolidación de la Revolución Ciudadana como es el evidente mandato de los electores. Entre esos proyectos están los relativos al reparto de tierras, la soberanía alimentaria, las comunas y los recursos hídricos, fundamentales para hacer avanzar la pospuesta reforma agraria.
De la misma manera, la Ley de Comunicación, que permitirá una democratización de la propiedad sobre los medios, de la concesión de frecuencias y de la información misma al propiciar un universo plural de emisores públicos, comunitarios y privados. Con La mayoría absoluta Alianza PAIS también puede realizar modificaciones a la Constitución.
En resumen, salvo por Lasso, aspirante al parecer a convertirse en la prima donna del imperialismo y la derecha local frente a Correa, las otras fórmulas opositoras quedaron reducidas casi a la nada electoral. Ya sean las del bananero millonario Noboa, el ex coronel Lucio Gutiérrez, los demás exponentes de la partidocracia tradicional o la Alianza Unidad Plurinacional de las Izquierdas.
El triunfo de Alianza PAIS también reconfirma el creciente arraigo popular de las opciones alternativas al neoliberalismo que han llegado al gobierno en América Latina y el Caribe. Con esta, Correa ha ganado ocho consultas electorales sucesivas. En cada país con sus características, la misma lealtad del electorado a esas opciones se observa en Argentina, Bolivia, Brasil, Uruguay, Venezuela y Nicaragua. Por no hablar de la solidez del experimento socialista cubano, expresado tanto en el consenso mayoritario de que goza, como en su correlato en la exitosa resistencia a la permanente hostilidad y al bloqueo económico redoblado de Estados Unidos.
Pero nadie sueñe que Washington y las oligarquías se van a cruzar de brazos ante esta radiante victoria de la Revolución Ciudadana. Continuarán jugando al desgaste mediático del gobierno de Correa así como de todos los de la Alba y el de Argentina. Aprovecharán cualquier acontecimiento real, como ahora lo hacen en Venezuela con la enfermedad de Chávez, o intentarán hacer creíbles algunas de sus persistentes mentiras para desestabilizarlo. Así lo demuestran los golpes de Estado en Honduras y Paraguay, los frustrados en Venezuela, Bolivia y el mismo Ecuador, la agresión yanqui-uribista a este país, las nuevas instalaciones militares yanquis en la región, el restablecimiento de la IV Flota y los reiterados obstáculos al arribo al gobierno en México de una propuesta antineoliberal.
Pero aunque ningún proceso emancipador es necesariamente irreversible, lo que comprobamos en nuestra región, no obstante la hostilidad que les manifiestan Estados Unidos y sus aliados, es una tendencia a la consolidación del bloque de gobiernos progresistas y de estructuras de unidad e integración como Unasur y Celac.
* Tomado del blog "La Pupila Insomne"
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LAS BATALLAS DE UN PRESIDENTE AL QUE LA OLIGARQUÍA NO PUDO DERROTAR, por Walter Goobar (para “INFOnews” del 19-02-13)





Hemos llegado de nuevo a la Patria venezolana. Gracias Dios mío!! Gracias Pueblo amado!! Aquí continuaremos el tratamiento", dejó Hugo Chávez en la red social Twitter anunciando su llegada al país.


Hemos llegado de nuevo a la Patria venezolana. Gracias Dios mío!! Gracias Pueblo amado!! Aquí continuaremos el tratamiento", dejó Hugo Chávez en la red social Twitter anunciando su llegada al país. El retormo no había sido anunciado, de forma que la noticia que dió el propio mandatario en primera persona fue inesperado. Después, dedicó otro tuit desde su cuenta (@chavezcandanga) a los anfitriones que lo albergaron en La Habana: "Gracias a Fidel, a Raúl y a toda Cuba!! Gracias a Venezuela por tanto amor!!!".
El mutismo y la desolación derrumbaron a una oposición que hasta hace unas semanas lanzaba fuegos artificiales cuando creyó muerto al presidente y que aún hoy cuenta más con el cáncer y el golpismo que con su propio potencial electoral para poner fin al proceso bolivariano.
La ausencia de rigor de los medios de comunicación que en Caracas, Miami y Madrid acompañan a quienes se oponen a los procesos revolucionarios en Venezuela es bochornosa. Como en su momento lo hicieron con la salud de Fidel Castro, venden deseos para tratar de convertirlos en realidades. Desde el Sur de La Florida, el mismo médico que había provocado la burla de Fidel al decretar la "muerte cerebral" del líder de la Revolución Cubana, fue profusamente citado para anticipar la muerte del presidente venezolano y encontró en medios de Venezuela y España la entusiasta caja de resonancia de los opositores venezolanos. La maniobra fue tan burda y desenfadada que ahora tendrán que hacer malabarismos para explicar que Chávez está vivo y lúcido.
Chávez no es sólo un presidente de la República, es el símbolo vivo de un cambio social que ha impulsado a la existencia política y social a millones de venezolanos que antes "no existían" y carecían de cualquier tipo de derecho. Con o sin devaluación. Venezuela es hoy un país donde las políticas sociales del gobierno bolivariano han reducido enormemente la pobreza, donde se garantiza el acceso a la enseñanza gratuita para todos y no sólo en el nivel primario y secundario. Sobre 27 millones de venezolanos había 300 mil universitarios antes de la revolución; hoy son más de dos millones. Lo mismo puede afirmarse de la sanidad y de la cultura.
Teatros y salas de concierto ya no son patrimonio exclusivo de la oligarquía. El cambio social es tangible en cuanto a desarrollo de los servicios públicos y reparto de la riqueza, también en términos de politización y protagonismo de la población. Es esa la mayor fuerza de Chávez y la base de la legitimidad del proceso. Como dicen los venezolanos "Chávez nos dio Patria". Los hizo ser miembros efectivos de una comunidad política y tener acceso a los comunes de un país cuya gran riqueza era antes sólo para unos pocos.
El liderazgo de Chávez ha sido calificado con frecuencia como "populista". En la mayoría de los casos, por sus dectractores que consideran que una dirección política que no esté en manos de las élites sociales sólo puede ser irracional y tiránica. No se perdonan perder con un flaquito extrovertido de rasgos aindiados y pelo negro, que quería ser beisbolista, pero que se hizo
militar para paliar las necesidades económicas de su familia.
Si Chávez no hubiera conectado tres buenos batazos en un partido que en septiembre de 1971 le abriéron las puertas de la Academia Militar, quizá la historia política de Venezuela nunca se hubiera salido de sus carriles normales.
Durante su carrera militar –cuenta su biógrafo Modesto Emilio Guerrero– Chávez, "casi siempre violó los reglamentos militares: por contestatario; por comer con los soldados siendo oficial; por debatir ideas; por recitarle a los cadetes poemas de Maisanta; por castigar faltas haciendo leer juramentos al Libertador –en lugar de sanciones físicas– por leer mucho olvidando que era un soldado; por mezclarse demasiado con estudiantes universitarios; por pintar el rostro de Bolívar en algunos destacamentos sin permiso de los superiores; por vivir hablando de Bolívar y arengar a la tropa como si fuera un político, y por hacer una vida social y cultural tan pública y libre que no parecía hecha por un militar sino por un militante."
El liderazgo de Chávez es perfectamente anómalo. Chávez no es un profesional de la política ni un experto, sino un hombre del pueblo. Esto hace que la mayoría de la población se identifique con él. Chávez es para los de abajo, una persona que no ha abandonado la "decencia común", ese sentido moral inmediato, basado en la igualdad y la dignidad de todas las personas que Orwell atribuía a las clases populares y del que están desprovistos la inmensa mayoría de los gobernantes. No sólo eso, Chávez sigue siendo presidente sobre todo porque el pueblo venezolano lo rescató de sus captores y lo restableció en la presidencia desbaratando un golpe de Estado oligárquico.
En el chavismo, es la multitud la que determina en gran medida el curso del proceso político. Chávez, desde el momento de su ruptura con el régimen oligárquico y a través de las distintas fases de la revolución bolivariana, siempre ha contado con el apoyo de movimientos sociales importantes y tendecialmente mayoritarios.
Él mismo ha afirmado en numerosas ocasiones que es objetivo del proyecto bolivariano acabar con el Estado burgués y sus instituciones para establecer una democracia acorde con unas nuevas relaciones sociales postcapitalistas. En la presentación del programa electoral para las últimas elecciones presidenciales, afirmaba Hugo Chávez: "Para avanzar hacia el socialismo, necesitamos de un poder popular capaz de desarticular las tramas de opresión, explotación y dominación que subsisten en la sociedad venezolana, capaz de configurar una nueva socialidad desde la vida cotidiana donde la fraternidad y la solidaridad corran parejas con la emergencia permanente de nuevos modos de planificar y producir la vida material de nuestro pueblo."
Con su cuarta victoria presidencial, con su batalla campal contra el cáncer, Hugo Chávez se ha convertido en uno de los políticos más exitosos de Latinoamérica. Los opositores –que estaban convencidos que lo iban a derrotar, han quedado descolocados y se pelean otra vez con la realidad.

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miércoles, 20 de febrero de 2013

Batalla de Salta: un punto clave en la Guerra por la Independencia, por Cecilia Toledo (para “INFOnews” del 19-02-13)



Arriba: Pacho O’Donnell : “La batalla de Salta demostró que al enemigo se lo podía vencer",

Se cumplen 200 años del día en el que Manuel Belgrano desobedeció las directivas enviadas desde Buenos Aires y se aventuró a dar guerra a los realistas, logrando un triunfo que demostró que “se podía vencer al enemigo”. INFOnews dialogó con Pacho O'Donnell, quien relató los entretelones de una batalla clave para nuestra independencia.
 Por única vez fue declarado hoy, 20 de febrero, feriado nacional. Y es en conmemoración a los 200 años de la Batalla de Salta, en la que el Ejército del Norte, comandado por Manuel Belgrano, venció a las tropas realistas. 

El enfrentamiento tuvo lugar en 1813 en Campo Castañares, actualmente zona norte de la ciudad de Salta, en el marco de la Guerra de la Independencia. Y si bien el Ejército de Norte resultó victorioso, no todos confiaban en su capacidad de dar batalla.
Desde Buenos Aires, donde se tomaban todas las decisiones ejecutivas, habían ordenado a Belgrano que retrocediera hasta Córdoba, porque creían que su tropa era incapaz de vencer a los realistas. “Pero Belgrano desobedece y presenta batalla en Tucumán, donde si bien la victoria no es contundente le permitió seguir avanzando. Entonces, regresa al Norte, y enfrenta al ejército realista en la batalla de Salta”, explicó a INFOnews el historiador Pacho O'Donnell, recién llegado a suelo salteño para participar del acto central que tendrá lugar en esa provincia. 
 “La batalla de Salta demostró que al enemigo se lo podía vencer, tal como pensaban San Martín, Martín Güemes y el propio Manuel Belgrano”, precisó O'Donnel, y con esa frase resumió la necesidad de que al cumplirse 200 años de semejante batalla, se declare feriado nacional.
Otro aspecto importante de la fecha que se conmemora hoy, y que destacó el reconocido historiador, es la importancia que tuvieron las mujeres. “Muchas de ellas realizaron tareas de espionaje: vendían empanadas y panes en los cuarteles realistas y contaban los soldados contra los que se iba a combatir. En muchos casos tomaron las armas. Fueron un sostén en la batalla”. 

Del mismo modo, otro de los resultados importantes del enfrentamiento que se conmemora hoy es la delimitación de la frontera norte de nuestro país, que más tarde el propio Güemes defendería a capa y espada. “Si Belgrano hubiera retrocedido como se lo indicaba Rivadavia, ¿Dónde estaría la frontera del norte?” se preguntó O'Donnel. Pero, afortunadamente, Belgrano “se resistió a entregarle el territorio al enemigo. Y contaba con el apoyo del pueblo norteño”.
¿Cuál fue la reacción en Buenos Aires tras la victoria en Salta? “Como suele pasa aún hoy, los que ordenaron a Belgrano que retrocediera, se desdijeron tras el triunfo. Y le entregaron 40 mil pesos, que el propio Belgrano destinó a la construcción de 4 escuelas, porque había quedado muy impactado por el nivel de pobreza de la región”. Lo que demuestra que además de valiente, era un hombre sensible. Por eso hoy recordamos una de sus más grandes hazañas.

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