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viernes, 28 de septiembre de 2012

Ignacio Ramírez : “Hay un discurso que casi festeja la derrota electoral en la Capital”, entrevista de David Blaustein para Miradas al Sur.





Miradas al Sur. Año 5. Edición número 227. Domingo 23 de septiembre de 2012
Por 
David Blaustein


Entrevista. Ignacio Ramírez. Sociólogo y director de Ibarómetro. Una charla sobre los porteños, macrismo y kirchnerismo, más que útil para entender las marchas con cacerolas.
Ignacio Ramírez, sociólogo, es algo así como una estrella en ascenso en el mapa de los consultores políticos. Entrevistado por David Blaustein en el programa Señales de humo, que se emite en FM Palermo, el director de Ibarómetro sostuvo una larga charla en torno del fenómeno del macrismo en la Ciudad de Buenos Aires, de la necesidad de entender algunos de sus rasgos, de modo, entre otras cosas, de que el kirchnerismo deje de festejar sus derrotas como si se tratara de un éxito ideológico. La conversación bien puede tenerse en cuenta a la hora de interpretar mejor las protestas con cacerolas de algunos sectores urbanos.
–Hoy retomamos un diálogo iniciado en agosto o septiembre del año pasado sobre estrategias electorales y el estado de la opinión pública en la Ciudad de Buenos Aires. Habíamos hablado después de la paliza electoral del kirchnerismo…
–Después de las primarias y antes de la victoria.
–¿Te acordás qué lectura hacías entonces sobre las causas de la derrota de Daniel Filmus frente a Macri? ¿Qué dijiste? ¿Hoy dirías lo mismo acerca de por qué perdió Filmus?
–Sí, una primera manera de sintetizar lo aprendido, en relación con las causas de la derrota, es reformularla y decir por qué perdió el kirchnerismo. Digo, porque a la luz de que el kirchnerismo ha ofrecido al electorado porteño distintas alternativas, algunas me gustaron más, algunas menos, pero ninguna de ellas tuvo un rendimiento electoral exitoso. Hay alguna dificultad casi intrínseca del kirchnerismo y es que cuesta compatibilizarlo con la sensibilidad, con las expectativas, con las posturas e inclinaciones de un porcentaje importante del electorado porteño. El problema de esta primera observación es que puede habilitar una interpretación que es falsa, según la cual los porteños son congénitamente antiperonistas y eso clausura la discusión. Porque entonces el kirchnerismo podría dedicarse a no ofrecer candidaturas, directamente.
–O deberíamos ampliar, como dijo alguien, una especie de Zanja de Alsina y ampliar la Capital Federal hasta el segundo cordón industrial…
–Claro, porque hasta el primero no alcanzaría, ahí estaría el problema. En realidad, en el año 2011 también hay una señal que ayuda a desacreditar esa explicación en clave cultural según la cual, supuestamente, de este lado de la General Paz habría una cultura política incompatible con el peronismo, lo cual me parece que no es cierto. No es un argumento que alcance a explicar el rendimiento electoral del kirchnerismo en la ciudad. Porque el mismo año el kirchnerismo ganó las elecciones a presidente. Lo cual me parece suficiente como para empezar a revisar cuáles son las conceptualizaciones sobre las cuales se edifican las estrategias políticas y electorales.
–Cristina Fernández de Kirchner, en comparación con Filmus, no sacó una diferencia tan grande ni para decir que el problema fue el candidato ni para decir que el problema es el peronismo.
–No, exacto. Además hay datos muy elocuentes para desacreditar esas explicaciones. En primer lugar, y hay estudios que respaldan estas ideas, Daniel Filmus era en ese entonces el candidato que aseguraba el mayor rendimiento electoral. Dentro de las variantes que podía ofrecer el kirchnerismo era el que potenciaba las posibilidades electorales. Como mínimo, aseguraba un piso competitivo. A ese piso hay que agregarle…
–Es un piso del 25, 27 por ciento.
–Exactamente. Y no es que Daniel Filmus saboteaba el éxito que el kirchnerismo tenía, para nada. Interpretaba, digamos, ciertas características constitutivas del kirchnerismo, compaginadas con algunas características más propias del distrito. En ese sentido era un buen candidato. La fórmula integrada también por Carlos Tomada era una buena síntesis, condensaba distintas tradiciones… Dos dirigentes conocidos, respetados, con algunas credenciales interesantes para la Ciudad de Buenos Aires, de manera que no había un problema propio de la fórmula.
–¿Y qué pasó?
–Y la otra explicación, vinculada a la del peronismo, es que a veces aparece un discurso que casi festeja la derrota electoral. Como que la derrota electoral revelaría la naturaleza gorila de la ciudad y que, por lo tanto, merece y requiere ser castigada, ser maltratada. Hay como un orgullo épico de la derrota, perder en San Isidro y hay que festejar perder en San Isidro.
–La estrategia de “pegame y llamame Marta”…
–Y una cosa es perder en San Isidro y otra perder en la Ciudad de Buenos Aires. Así que, en relación con el peronismo, puede ser que sea un componente que intervenga en una explicación mucho más amplia. A su vez, el macrismo ha sido exitoso a la hora de interpretar algunas orientaciones y expectativas de los porteños, pero está siendo muy torpe a la hora de dar el salto y darle densidad y proyección nacional a su propuesta. Queda muy restringido a lo local, por el momento. Hay unas cosas que son funcionales a su posicionamiento porteño y son disfuncionales al posicionamiento nacional de Mauricio Macri.
–Ante esta última observación sobre la dificultad de la construcción nacional de Macri hay quien dice que a lo mejor el kirchnerismo puede abortar la candidatura presidencial de Macri, pero no a constituirse en una fuerza local para el año 2013 y para 2015.
–No, la situación del kirchnerismo en la Ciudad de Buenos Aires después de aquella derrota no ha mejorado. Tampoco se ha fortalecido la situación de Macri y del PRO. Pero de cualquier manera, Macri y el PRO, a lo largo de los años han venido cultivando una identidad, algo que quizá sea un exceso semántico; porque el PRO no tiene identidad, tiene un posicionamiento, una arquitectura manufacturada de imagen. Se empieza a recortar el PRO como una modalidad, un estilo, una gestualidad política, dentro de todo el escenario político en la Argentina. El kirchnerismo sí tiene como principal activo estar apoyado en una identidad, eso es una virtud. Eso es algo que no tiene que ser disimulado, ni escondido, esa densidad política que ha resucitado el kirchnerismo. Pero otra cosa es confundir eso con una comunicación o un registro estrictamente militante o únicamente militante, como si no existieran otros registros con los cuales uno se vincule y se comunique con la ciudadanía, con la sociedad.
–Vos definiste al macrismo como un fenómeno cultural. ¿Cuáles serían esas características del macrismo como fenómeno cultural?
–Hasta el año pasado otra de las enseñanzas que había dejado la campaña era la de cierta dificultad a la hora de conceptualizar al macrismo. Hay una especie de negación. El macrismo es un hecho político que está ahí y que se impone y que requiere, exige, ser interpretado y analizado. Había muchísimas dificultades a la hora de conceptualizarlo, lo que no significa elogiarlo, ni, muchos menos, imitarlo. El macrismo ha capturado y ha interpretado una sensibilidad que también forma parte de esta época, cierta sensibilidad y cierta, casi atávica, demanda de autonomía, de independencia. No en clave altanera, pero sí de una ciudad que se recorta del resto del país, en algún sentido. El proyecto nacional, por definición, viene a diluirlo eso.
–Esto que estás diciendo estaba en las cualitativas del año pasado, en relación con el tema de “la subordinación a la Nación”, la “pérdida de independencia”, de autonomía, la “injerencia de Cristina”. ¿Por qué le cuesta tanto al kirchnerismo entender y aceptar esta perspectiva?
–Esos fenómenos que describís son, a la hora de explicar esa derrota electoral, más importantes que los otros argumentos que discutíamos. Y en la medida en que no se atiendan esos desafíos, cuesta imaginar un escenario distinto. El kirchnerismo tiene vigente y probablemente agudizado ese desafío de atender algunas necesidades o características propias de esta ciudad. Y de armonizar su propia naturaleza con las aspiraciones de los porteños. Es interesante que la campaña electoral del macrismo, durante el año pasado, se llamó “Buenos vecinos”. No había que ser muy lacaniano para interpretar cuál era el vecino con el que había que llevarse bien. El macrismo desactivó esa estrategia en el 2012 e inauguró una estrategia de abierta beligerancia que probablemente obedece a una lectura distinta, de otra etapa.
–¿Pero esa estrategia no tiene que ver con la estrategia nacional del PRO, de colocarlo a Macri como la principal referencia nacional?
–Sí, pero en el sentido de un objetivo estratégico: no hay que medirlo inmediatamente. Probablemente aparezcan resultados adversos en un primer momento. Hoy la imagen de Macri está peor que hace seis, siete meses, se ha desdibujado. Supo tener unos umbrales de imagen positiva relativamente interesantes a lo largo del año pasado. Conserva a nivel local cierto volumen de adhesiones importantes y sí se ha consolidado el PRO como instrumento. Ese es otro riesgo que tienen: agotar al PRO en un instrumento para hacer oposición al kirchnerismo. Un instrumento que utilizan los porteños enojados para expresar su bronca con el kirchnerismo. Aunque nos cueste aceptarlo, otro porcentaje importante de porteños valora la gestión de Macri y, sobre todo, el estilo de gobernar. Es un enigma que merece ser descifrado.
–¿En qué consistiría esto?
–El estilo es un conjunto de características y de valores, y, sobre todo, de actitudes ligadas a lo sensible, a lo posmoderno, a la buena onda, digamos, que es fácil de frivolizar, ¿no? Se nos ocurren un montón de chistes al respecto. Sin embargo, ahí está y es un estilo que suscita ciertas simpatías y adhesiones y que ha sido inteligentemente construido.
–¿Y en términos de valoración de la gestión?
–Ahí se destaca la gestión del espacio público, el mantenimiento del espacio público, que también sería fácil ridiculizarlo. Pero a través del espacio público, del esfuerzo concentrado del macrismo en el espacio público, es una manera también de disolver algún estigma que traía el PRO: que el PRO venía a privatizar todo. Era un fantasma que también se había agitado y que no ayudó tampoco, porque finalmente no se privatizó nada. Se agitó un fantasma que, en la medida que no tuvo exacta correspondencia con lo que vino después, descalifica algunas caracterizaciones tan ideologizadas, digamos.
–Gestión del espacio público es, por ejemplo, el embellecimiento urbano…
–Es esa relación del macrismo por salpicar la ciudad de amarillo y de estética. Y de democratizar el derecho a la belleza y a la estética y al estilo. Es el enclave de estilo en barrios populares y, desde ya, embellecer los lugares más turísticos. Pero eso que puede ser leído como reforzando la lógica y la matriz privada del macrismo, es leído por una parte de la opinión pública como una señal de que no se trata de un espacio político, enemigo del espacio público. El espacio público es, por definición, el espacio de lo diverso, donde se sintetizan las diferencias.
–¿Y en el tema del transporte?
–En ese aspecto se valora, por ejemplo, el tema de las bicisendas. No todavía como una medida eficaz a la hora de resolver el tema del transporte ni mucho menos del tránsito. Pero sí se deduce un estilo también y una apuesta posmoderna, posicionar a la ciudad… El abordaje, recuerdo, del kirchnerismo respecto a las bicisendas había sido muy zigzagueante, no hubo una postura clara al respecto. Y después hay algo de las ideas que el PRO supo apropiarse. Si el kirchnerismo se para en el lugar de las convicciones, el macrismo trabaja en el lugar de las ideas. También es una matriz más gerencial, de tirar buenas ideas. La administración, la gestión, casi como un ejercicio de creatividad, cuando el kirchnerismo lo entiende como un ejercicio de convicciones y de voluntad y pelea por el poder. Son dos matrices completamente antagónicas.
–Entonces hay una presunta valoración positiva de lo que ha hecho Macri en el tema de transporte. ¿O solamente es el Metrobús?
–El Metrobús y las bicisendas, como actitud subyacente, como promesa aspiracional. Pero no es que hay una evaluación positiva de lo que ha hecho el macrismo con el transporte, empezando por lo sucedido en relación al subte. Por supuesto tiene otros déficits muy visibles que no ha logrado corregir y uno de ellos es darle cierta densidad a su gestión. Se lo percibe como un buen arquitecto de lo aparente, digamos, un buen gestor de lo visible, pero que todavía falta, todavía tiene deudas en materias y en áreas más profundas, más estructurales. En general Macri aparece, ante la opinión pública, desbordado ante la presión de cualquier conflicto. Hay una sociedad más consciente, que en los últimos años ha metabolizado una serie de aprendizajes, uno de ellos es la relación entre el conflicto, el poder, la democracia. Hay una visión menos edulcorada de la convivencia democrática, en ese caso eso también se deriva en una expectativa y una demanda de dirigentes con cierta capacidad para surfear, para mediar, para arbitrar, para articular, y que no se desborden ante la presión del primer conflicto.
–¿Y en el caso del subte? A varias semanas del último conflicto, ¿tenés una lectura de lo que pasó?
–Todavía es temprano. En un primer abordaje, habíamos visto, por supuesto, un malhumor que impregnaba cualquier indicador. Cualquier mirada de la realidad, en ese momento, estaba impregnada y teñida por ese malhumor, todo era feo en ese momento. Ese malhumor se está disolviendo y te diría que hoy la situación se parece a la anterior, a la aparición y surgimiento del conflicto. Muchas veces, en general, es común que ante cualquier episodio nos llamen, nos pregunten por el impacto que tuvo eso sobre la imagen de la Presidenta. Como cuando hubo desencuentros con Scioli, por ejemplo. La verdad es que no cualquier episodio produce un impacto sobre la imagen de un dirigente o sobre los niveles de aprobación de un gobierno, que son fenómenos más estables de lo que se cree. No son tan coyunturales, no son tan intermitentes, no son tan epidérmicos. En ese caso, el kirchnerismo sigue sostenido sobre pilares bastante estables, digamos. El kirchnerismo sí ha construido una clara identidad para la sociedad; está consolidado en una identidad apoyada en la imagen de la Presidenta, que es una de las piezas de toda esa imagen general. Una imagen que conjuga rasgos emocionales ligados a la audacia que se le reconoce, la valentía, lo emocional, que es un atributo posiblemente más reciente en su imagen, su personalidad. Esos atributos emocionales se conjugan con otros más vinculados a competencias intelectuales, como estadista, que siempre se le reconocieron. Por un lado la imagen de la Presidenta; pero por otro lado hay un dato central que está en el centro de todo el ecosistema cultural que respira la Argentina los últimos años, que es la centralidad de Estado. Si tuviera que ponerme a elegir un dato que condensa el kirchnerismo es que no es sólo un gobierno, es una etapa, es un ecosistema cultural, y es la centralidad del Estado. Es la reivindicación y la revitalización de los valores asociados a lo público y a un Estado presente, activo. Eran dos rasgos que estaban muy presentes en la política argentina. Es decir, no son rasgos, elementos que el kirchnerismo fundó, pero lo que sí, en algún sentido resucitó, revitalizó, fortaleció y les dio sentido y contenido. Contenido efectivo, no es un discurso, es la recuperación de YPF. El kirchnerismo aterriza permanentemente esos valores sobre medidas…
–Ahora, da la sensación de que todos estos valores, en la Ciudad de Buenos Aires, no logran pasar del 33%, del 34 por ciento...
–Están las políticas y están los valores subyacentes. La adhesión, por ejemplo, a la recuperación de YPF, con todo lo que eso connota y simboliza, en la Ciudad de Buenos Aires fue mucho más amplia que esos umbrales de aprobación al kirchnerismo. Entonces, no hay una ciudadanía porteña mayoritariamente de espaldas a esos valores, no hay que confundir las posturas ante determinados espacios políticos o ante determinados folklores, con los valores subyacentes, con la cultura política. En la Ciudad de Buenos Aires no hay una matriz y una cultura política propia, distinta a la del resto del país. No se trata de una ciudad que se pronuncia a favor de las privatizaciones, por oposición a un interior nacional, popular y federal.
–Voy a preguntas un poco más delicadas. ¿Te da la sensación de que dentro del kirchnerismo de la Ciudad de Buenos Aires hay una especie de hegemonía cultural, en su caracterización del macrismo, que le hace muy complicado encontrar una estrategia inteligente para poder mejorar el rendimiento electoral?
–Sí, el kirchnerismo en la ciudad tiene una particularidad. Cuando hablamos del 54% que respaldó la legitimidad democrática sobre la cual descansa el actual ciclo político, ese universo de acompañamiento tiene muchos matices. Pero vamos a simplificar, esquematizar y distinguir dos segmentos, o los dos espacios distintos. Hay un universo dentro del 54%, de acompañamiento, que aprueba al Gobierno Nacional por distintas razones. Pero eso no comporta una identificación emocional o ideológica; hay una aprobación pero no hay una adhesión. Ahora, el kirchnerismo sí introdujo la interesante novedad de que existe un porcentaje importante de quienes aprueban su gestión que además desarrollaron una identidad alrededor de ese sentimiento, de esa coincidencia, y que pone en juego cuestiones afectivas, ideológicas, conceptuales. Eso es interesante, algo que no pasaba en la política argentina desde hacía mucho tiempo. Esa minoría intensa, digamos, eclipsa el otro segmento de quienes acompañan pero con menos épica. En la ciudad se da una paradoja: porque el porcentaje de aprobación es más bajo pero la tasa de militancia, por decirlo de alguna manera, es muy alta. El desafío es tener, digamos, no sólo un 30% de adhesión militante, sino un 55% de acompañamiento y mayoría democrática. Para recorrer ese camino la estrategia es distinta, no es lo misma que para reforzar la convicción de la familia.
–El macrismo tiene un problema, siendo que Macri no tiene la posibilidad de ser candidato...
–Yo creo que Macri tiene un problema en el país. En la ciudad han generado distintos candidatos, pero todos idénticamente funcionales para el distrito y disfuncionales para el país. Al PRO le falta un candidato menos parecido al PRO. Pero va a presentar candidatos, a la hora de construir candidatos competitivos, en términos de imagen, tiene buenos fierros. Así que no creo que ellos estén muy preocupados. Sí tienen desafíos que son muy visibles –y no tengo dudas de que deben tener mucha conciencia de eso–, de darle una escala, una perspectiva nacional al PRO, como fenómeno muy restringido, muy homogéneo, demasiado homogéneo.
–¿Solanas podría volver a ser una figura importante?
–Sí, Solanas era una figura rara porque en una política que se había reducido a dos espacios, kirchnerismo y macrismo, él suma y resta, desordenaba el panorama. Era muy difícil ubicarlo en la geografía política porteña, porque la adhesión a Solanas fue perdiendo un componente ideológico y ganando un componente de posición, precisamente, de quienes se identificaban con él por oposición al gobierno, no por los valores de su recorrido político personal. Era una figura en tránsito, un equilibro difícil de sostener. Hay que ver cuando reaparezca qué impacto produce, porque hoy la figura de Pino está ausente.

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Miguel Adami, un elegante, por Perra Intelectual (para “perraintelectual.com.ar” del 07-09-12)



Si, en efecto, la elegancia es el atributo de ser excepcionalmente eficaz y sencillo, a pocas personas les cabe tan bien el adjetivo “elegante” como a mi amigo Miguel Adami. Fundador y factótum de la Iglesia Universal de los Últimos Tintos (en adelante, IUDLUT), Miguel se dedica a explotar la esperanza de sus feligreses con un modo que ya quisiera tener el Sai Sri Ladri que anda por Buenos Aires en estos días. A cambio de una cuota mensual, destinada a su supervivencia y a la de sus “ositas” incondicionales, Monseñor Adami es capaz de mantener la atención de al menos cincuenta personas durante días, a fuerza de escritura, ironía, labia porteña y esa cualidad de “bon vivant” que lo hace irresistible.
Dicen las malas lenguas que “Miguel Adami” es el seudónimo que enmascara su verdadero nombre, pero es difícil creerlo, y mucho más difícil probarlo. Hay algunas personas que aseguran conocerlo en persona y haber tenido el gusto de compartir un tinto con él; más aún, no falta quien afirma que conoce a su hermosa señora madre y a su prima, María Felicitas. Mitos urbanos.
Lo que hay de seguro es que Miguel Adami aparece acompañado de la elegancia: en el humor, en la ironía, en el afecto y en el comentario político.
Cuando empecé a microbloggear en el viejo muro de 678 Facebook, había alguien que, muchas veces sin decir ni comentar nada, me ponía un “me gusta” a cada posteo. Tanto me acostumbré a ese acompañamiento, que si un día Miguel no estaba, no sabía si seguir escribiendo o no. Después nos fuimos haciendo amigos.
Como la gente inteligente y sensata sabe bien, las redes “no permiten establecer relaciones reales”, así que probablemente mi percepción de que lo quiero tanto sea falsa. Quizá no sea cierto que es mi amigo, que me acompaña siempre, que puedo contar con él, y él conmigo. Seguro que todos los parroquianos de la esquina virtual, donde tiene sede la IUDLUT, o los oyentes de la radio en la que tanto participa, están confundidos. Dice la gente sensata que estamos locos, o que somos tontos, o que no ponemos el cuerpo, o que no nos comprometemos, o todo eso junto.
¿Y por qué será, entonces, que hoy que me enteré de que está pasando un momento jodido, siento que se me estruja el alma?
Querido Miguel Adami, vaya este abrazo ENORME, militante, amigable, cariñoso, de parte mía y del resto de tus amigos, para que todo este cariño hecho nudo en la garganta, te sirva como mimo de terciopelo rojo para tu rojo corazón.

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CRISTINA FERNÁNDEZ CON LOS ALUMNOS DE HARVARD, 27-09-12

Ver video de las charla con los estudiantes de Harvard AQUÍ.

jueves, 27 de septiembre de 2012

EL TRIUNFO DE CHÁVEZ SERÁ UN TRIUNFO DE LA CAUSA LATINOAMERICANA, por Carta Abierta (para “Nos Comunicamos” se septiembre de 2012)



7 de Octubre: el triunfo de Hugo Chávez será un triunfo de la causa latinoamericana

El próximo siete de octubre se realizarán elecciones a los principales cargos nacionales en la hermana República Bolivariana de Venezuela. No es una elección intrascendente: en gran medida se juega en ella la posibilidad de continuar con éxito el proceso de integración latinoamericano, en un marco de soberanía nacional y participación popular. Hugo Chávez Frías pone en juego su liderazgo, confiando en que el pueblo con su voto consolide el proceso de transformación social y político mas importante de ese gran país.
Desde el inicio del gobierno encabezado por Hugo Chávez fue claro su compromiso de aportar, con su sello singular, inteligencia y esfuerzo, a un proyecto popular en el que la unidad de los pueblos latinoamericanos figurase en el primer lugar de la agenda.
En su derrotero de reformas profundas, recuperando dignidad y otorgando visibilidad a una gran mayoría de venezolanos sumergidos, nunca cejó en el esfuerzo de aunar las capacidades de las naciones suramericanas para enfrentar a los poderosos del mundo.
Muchos y constantes obstáculos fueron los que debió sortear su gobierno: las agresiones de los grupos conservadores de su país, las presiones imperialistas e intentos de golpes de estado (fracasados por la intervención popular), y la desestabilización permanentemente fogoneada por los medios de comunicación concentrados en una práctica conocida por todos los argentinos.
Cuando, como respuesta rápida y soberana al vergonzoso atropello institucional en Paraguay, se concreta la incorporación de Venezuela al MERCOSUR, la región se convierte en uno de los espacios socioeconómicos de mayor potencialidad en el mundo. Es un momento de trascendencia histórica con el comienzo de un promisorio proceso de paz en la convulsionada Colombia pero que no termina de despejar las amenazas de intervención imperial que merodean la zona: un contundente triunfo en la hermana Nación es imprescindible.
Así con Venezuela incorporada al Mercosur, la poderosa articulación de Brasil, Venezuela y Argentina se constituye en la espina dorsal de un armazón político, que junto a Ecuador, Uruguay, Bolivia y Cuba, es capaz de contener y potenciar la diversidad de experiencias sociales que alumbran el nacimiento de un nuevo mundo que pugna por la inclusión social, el desarrollo económico y la paz.
En cambio si Capriles, el prototipo echado a rodar por la derecha, aderezado con los atributos artificiales fabricados por los grandes medios del establishment y
magnificado por los dólares norteamericanos lograra conmover el escenario favorable a los intereses nacionales del pueblo venezolano, una cuña fatídica se instalaría, echando una sombra siniestra desde Honduras a Paraguay, pasando por Venezuela.
Los lazos entre nuestro país y la Venezuela conducida por Chávez se profundizaron principalmente luego del 2003. El protagonismo conjunto del presidente bolivariano y Néstor Kirchner en el entierro del ALCA y la búsqueda de la paz en la región, puesta en acto al desarmar el conflicto entre el Ecuador de Correa y la Colombia presidida por Uribe, son hitos fundantes de una construcción de fraternidad y unidad política que necesitamos que se continúen y fortalezcan para enfrentar las dificultades de un mundo en crisis.
Venezuela es un eslabón protagónico de nuestro presente y la continuidad de su perfil político es garante de soberanía popular. Una claro victoria de Hugo Chávez en Octubre multiplica las posibilidades de crecimiento, desarrollo y estabilidad para las fuerzas populares de la región que iniciaron un camino emancipador y constituye un espaldarazo a las nuevas instituciones integradoras como la UNASUR, la CELAC y el ALBA, manteniendo abierto un camino de esperanza a los luchadores, que desde la oposición a gobiernos conservadores, intentan sumarse a este histórico proceso.
Si Hugo Chávez triunfa, triunfa el pueblo venezolano pero también el proyecto emancipador que se extiende por Latinoamérica. Significará un afianzamiento de su proyección estratégica hacia la conformación de un polo alternativo en un mundo signado por la convulsión y la crisis.
El gobierno argentino en palabras, gestos y acciones de Cristina Fernández de Kirchner, ha dado muestras claras de la decisión de apoyar y defender una alianza estratégica con la república bolivariana y su gobierno, puesto que esa hermandad expresa el más hondo sentimiento del pueblo que la sostiene.
Por todo esto, para Carta Abierta, no nos es indiferente el resultado de esas elecciones; desde el seno del pueblo argentino damos nuestro más caluroso apoyo a la candidatura de Hugo Chávez Frías a la presidencia de la Nación Bolivariana, repudiamos la campaña internacional mediática de agresión y ataque a su figura y acompañamos la movilización popular que la defiende.
Buenos Aires, septiembre de 2012.
Espacio CARTA ABIERTA, Argentina (Integrado por miles de trabajadores de la cultura y las artes, profesionales e intelectuales )

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Ejerciendo Patria, voz y voto, por Federico Bernal (para “Infonews” del 22-09-12)




¿Cómo explicar el rechazo (léase temor) de la reacción a una juventud con mayor poder votante?


El inmovilismo conservador, vacuno y agrarista se opone rabiosamente a una juventud con voz y voto. ¿Cómo explicar el rechazo (léase temor) a una juventud con mayor poder votante? Las nuevas generaciones tienen en su haber un altísimo grado de argentinidad y latinoamericanidad en sangre, sea porque están en plena formación política, intelectual y profesional como porque, a pesar de sufrir la colonización pedagógica y mediática imperante, aún están a tiempo de protegerse de la superestructura cultural de la semicolonia. Claro está que la reacción concluye así sólo inconscientemente. Mientras más chicos, más bárbaros; más bárbaros, más argentinos, más volcados o permeables a propuestas transformadoras, modernizantes, críticas del orden neoliberal doméstico. La reacción, que no duda en convertir a los jóvenes en penalmente responsables a los 16 años, los considera, brutos por naturaleza. Cárcel sí; libre albedrío, no.

DE SARMIENTO AL TEJEDOR BARBILAMPIÑO.

Lo anterior permite explicar la guerra contra el Estado y la educación pública librada por el centralismo porteño del nuevo siglo. El Carlos Tejedor barbilampiño y procesado intenta imponer el tradicional y sarmientino "educar al soberano". La civilización no puede enseñarse en la escuela pública. El odio a lo propio se cultiva más y mejor en la privada. La escuela pública es sentida por la reacción como una importante pérdida de autoridad a nivel de las nuevas generaciones. En la Argentina que asoma y despabila, la juventud ha comenzado a educarse y aprender no ya para ciudadano sino para argentino y sudamericano. La netbook y su contenido va remplazando los Recuerdos de Provincia. A propósito, sírvase esta frase escrita por Sarmiento: "Desde 1816, fecha en que ingresé en la escuela de primeras letras, la Escuela de la Patria, a la edad de cinco años, asistí a ella durante nueve regularmente, sin una falta." Refiriéndose a estas palabras, Don Arturo señala en la zoncera número 17: "Esta es una de las virtudes del niño modelo que más ha torturado a la infancia argentina hasta la aparición de la nueva ola de niños malos ('revisionistas')". "¡Tranquilos, niños argentinos! Para llegar a un Sarmiento no hace falta una puntualidad absoluta, ni ser extraordinario compañerito, ni tener una veracidad inquebrantable. Lo que hace falta es tener, como Sarmiento, talento, voluntad y curiosidad. Y teniéndolos se puede ser aún mucho mejor si se posee un poco más de sentido común, no se toman los libros al pie de la letra (especialmente las 'Selecciones del Reader Digest') y, sobre todo, si se cuidan mucho de los sarmientinos." El kirchnerismo obró maravillas cuando comenzó a fundir el sentido común al sentido nacional. La juventud, que los asimiló y asimila como ninguna otra franja etárea, genera urticaria al granero del mundo.

UN EJEMPLO MARAVILLOSO DE JUVENTUD ARGENTINA Y SUDAMERICANA.

En el marco del programa Café Cultura, días atrás tuve la suerte de disertar en el Primer Simulado Argentino de la CELAC, creado y organizado por la Dirección de Derechos Humanos de la Municipalidad de La Costa, los días 13 y 14 de septiembre. La Argentina fue el primer país de los 33 miembros en realizar un evento de esta naturaleza. Del acontecimiento sólo podían participar pibes de colegios secundarios públicos y privados menores a los 20 años. Dos fueron los establecimientos-sede, los cuales abrieron sus puertas a unos 130 estudiantes de entre 16 y 20 años, por cierto, establecimientos inaugurados en los últimos años gracias al Programa 700 Escuelas. Los participantes, oriundos de 17 escuelas del Partido de La Costa, se dividieron en 33 delegaciones propias de la CELAC (equipos de tres personas) y que representan a los 33 países miembros, más 31 pibes que cumplieron el rol de la prensa. Entre los tópicos abordados figuraron: integración regional, defensa de la soberanía y los recursos estratégicos, defensa de la democracia y los Derechos Humanos. Entre las conclusiones del documento final, destacamos: "Las Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno de los países de América Latina y el Caribe, reunidos en Mar de Ajó, República Federal Argentina... 1) Los Estados de la Patria Grande se han visto afectados por diferentes monopolios con respecto a los medios informativos, los cuales son administrados por grupos familiares que responden al imperialismo, y sacan provecho constantemente del derechos de libre expresión de nuestros conciudadanos, amenazando la democracia, la seguridad pública, y la estabilidad de nuestros países; y 2) Para lograr una completa integración entre todos los estados de la Patria Grande debemos priorizar las inversiones y las tecnologías de los países de la zona, y finalizar por fin la dependencia económica que tienen los países de América Latina y el Caribe con el imperialismo, que no hicieron más que saquear nuestros recursos, y sumergirnos en una pobreza extrema. No podemos continuar permitiendo que los países imperialistas se apropien y monopolicen nuestros recursos estratégicos. Debemos fomentar la cooperación e integración en nuestra zona para lograr un desarrollo sustentable y equitativo en toda la Patria Grande."

LA JUVENTUD DE LA ARGENTINA REAL DICE PRESENTE.

¿Puede el neoliberalismo criollo, sempiterno agente balcanizador de la unidad suramericana, saboteador del histórico Congreso de Panamá y de toda tentativa o hecho unificador entre los siglos XIX y XXI, puede realmente soportar, permitir una juventud así? Muchos opositores dirán que los pibes fueron manipulados. Pues bien, que los inviten a debatir en el Congreso, en los canales de televisión, radio, etc. Hagan política. Y al Senado que ya abrió el debate en torno al proyecto de ley del oficialismo sobre el voto joven, tomen nota los organizadores de esta juventud. Porque acá está el resultado de una educación nacional, democrática y popular. Los jóvenes dicen presente, y reclaman más derechos, más democracia, más protagonismo. Talento, voluntad y curiosidad les sobra; sentido común y sentido nacional, ligados por supuesto, de más está decir.  


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miércoles, 26 de septiembre de 2012

Las preguntas y respuestas de Cristina en Estados Unidos. Por INFOnews del 26-09-12.



Luego de inaugurar la “Cátedra Argentina” en la prestigiosa universidad de Georgetown, Cristina Fernández de Kirchner responde a los alumnos de esa alta casa de estudios. Entrá a la nota y enterate de todas las preguntas de los estudiantes y respuestas que brindó la mandataria.

VER VIDEO DE LA CONFERENCIA  DE CRISTINA EN GEORGETOWN AQUÍ.

Por:
INFOnews


Tras su visita a Nueva York donde participó en la Asamblea General de las Naciones Unidas, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner viajó a Washington para inaugurar la “Cátedra Argentina” en la prestigiosa universidad de Georgetown. También allí, respondió preguntas de los alumnos universitarios.
¿Por qué no habla con la prensa?
Ante la pregunta de un joven de Michigan de por qué no "hablaba con la prensa", la mandataria respondió: "Con la prensa hablo muchísimo. Para algunos no hablar con la prensa es no decir lo que quieren escuchar".
"No hablo siempre, pero cuando me preguntan respondo. Pero a algunos periodistas no les gusta lo que respondo. No lo veo a (Barack) Obama dando conferencias de prensa. Y cuando hay el periodista pregunta y Obama responde y listo. Acá -por Argentina- si no les gustan las respuestas gritan, opinan, una vez patearon una puerta de la Casa Gobierno porque no les gustó la respuesta", indicó.
Además, Cristina señaló: "No estamos para responder o para hacer conferencias de prensa. Lo que debe hacer un gobierno es garantizar la publicidad de los actos, que es obligatorio. Pero en Argentina no sucede lo que sucede en Estados Unidos donde cada medio de comunicación explicita a sus lectores que tiene determinada posición. El que lee sabe que el que está escribiendo apoya a determinado partido".
"La prensa norteamericana se pronuncia a favor de tal o cual candidato. No se presenta como independiente y objetiva. No debe haber habido una presidenta más agraviada, más insultada que yo. Y yo envié al Parlamento el proyecto de ley para derogar las calumnias e injurias para que no pudieran ir presos", señaló.
El video con las preguntas
¿Qué puede decir sobre los dichos del FMI respecto a la inflación en Argentina?
El FMI habla sobre las estadísticas en Argentina. (La titular del organismo, Christine) Legarde, amenazó con sacar tarjeta roja. Más allá de lo desafortunado de la frase, hay una postura del FMI muy de oposición a la Argentina. Yo pregunto: ¿Cuáles son las estadísticas de España, de Grecia, de Portugal, las de Inglaterra?
En Estados Unidos la cifra oficial de inflación es del 2%. ¿Realmente todos creen que el costo de vida en Estados Unidos sólo crece un 2% por año? ¿Cuánto les incrementa la cuota de sus universidades?
Hay un ensañamiento con Argentina, porque somos el mal ejemplo, somos el mal alumno que dijo “no” a todas las recetas que nos quisieron imponer desde el 2001.
No tenemos nada contra el FMI, sólo que nos llevaron a al tragedia más terrible de la Argentina apoyando la política de endeudamiento y la convertibilidad.
En lugar de ser lo que se pensó en su fundación, el gran regulador de la economía. Si hoy uno leyera las obligaciones del FMI, pasaría a un costado a toda su dirección porque no combinan con su carta orgánica. O cambian su carta orgánica o renuncia toda su dirección.
Cómo se le explica al mundo, a la eurozona, que tiene el mismo problema que tenía la Argentina, peor porque aquí era el Estado el que tenía las deudas, pero allá el nivel de endeudamiento de las familias es similar o igual al sector público, con lo cual endeudado el sector publico con el financiero y endeudadas las familias sin posibilidad de consumo. Está claro que la única salida que hay es reestructurar las deudas soberanas para permitir que los que se quedaron con formidables cantidades de dinero.

Entonces el FMI nos ha tomado como el mal alumno que debe ser castigado. Yo me pregunto cómo miden las estadísticas aquí (en EE.UU.).
La cuenta corriente de la Argentina, que es fundamental para medir la economía de un país, es positiva en 1.700 millones de dólares. La de EE.UU. es negativa a un nivel que en cualquier otro país lo hubieran cerrado. Pero EE.UU. no porque tiene emisión de moneda que se utiliza para todas las transacciones en el mundo. Aquí no se le aplica ni una sola norma ni una sola sanción.
Atrás de todo esto no hay una cuestión estadística, sino política de castigar a quienes son un mal ejemplo. Yo creo que deberíamos ser observados, no como ejemplo, pero al menos para ver cómo hicimos para sostener el crecimiento en los últimos 10 años, que fueron los más importantes en sus 200 años de historia, medidos como sean medidos. El desendeudamiento más importante, y todo contra las recomendaciones del FMI. Al punto que decidimos cancelar las deudas con el FMI para no tener que cumplir con sus mandatos.
Sabés que siento, que el FMI es un árbitro a favor de los países más desarrollados que fueron justamente los que causaron la crisis. Esto es lo que pasa.
No tengo ninguna animosidad contra el FMI, sólo tengo una posición crítica.
En el presupuesto de la Ciudad de Buenos Aires, la tasa de inflación que se coloca es de 10,8 por ciento, en línea con el INDEC. Esto no te va a llegar nunca, seguramente. En el presupuesto de uno de los principales opositoras, cuando tiene que fijar una tasa de inflación como gobernante pone la misma.
Si realmente la inflación fuera del 25%, si la pauta de incremento salarial ha sido del 25%, si hemos tenido un nivel de inversión del 24,5%, ¿cómo creció la economía al 9,2%? ¿Cómo obtuvimos el superávit comercial que obtuvimos?
Si la inflación fuera realmente del 25% el país estallaría por los aires, no hubiéramos podido sostener el crecimiento, ni logrado la incorporación de los miles de excluidos. Los datos son inconsistentes.
Este modelo económico no tiene metas de inflación, tiene metas de crecimiento. Esto es muy importante. Ésta debe ser una de las claves por las que no se puede salir de la crisis actual. En la eurozona hay un gran temor a inyectar dinero.
EE.UU., que tiene en su ADN la crisis del treinta, cree que es más importante el crecimiento que la inflación. En Europa, Alemania, que tiene en su ADN el tema de la inflación, porque creen que fue la inflación la que trajo a Hitler, cree que es más importante la inflación que el crecimiento.
¿Qué requisitos debe cumplir Paraguay para ser reincorporado a Unasur?
Frente a la pregunta de un estudiante oriundo de Florida, de origen haitiano, Cristina respondió: "En Paraguay se produjo una parodia de juicio político que destituyó al presidente (Fernando) Lugo. Esta fue la percepción de todos los miembros de Unasur. Y especialmente de los miembros del Mercosur. El juicio de Fernando Lugo duró 24 horas. Evidentemente se violaron todas las normas. Por eso la sanción que se tomó. Pero hubo sanciones únicamente políticas y no económicas. Porque las sanciones económicas no afectan a los gobernantes, afectan a los pueblos".
"Mientras dure esta situación y hasta tanto y cuanto se realice un proceso eleccionario" no será revisada la suspensión de Paraguay de la Unasur, concluyó.
¿Si Hugo Chávez pierde la próxima elección va a reconocer el próximo Gobierno?
La mandataria remarcó: "No debe haber presidente latinoamericano que haya pasado más elecciones que Chávez".
Y recordó: "Cuando le tocó perder una elección reconoció que había perdido el plebiscito. Así que no hay ningún antecedente para decir que Chávez no va a reconocer cualquier resultado electoral, sea el que sea. Cuando perdió, lo reconoció. Poner en duda la concepción democrática del presidente Chávez después de 14 elecciones no me parece justo".

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Clase media, por Roberto “Tito” Cossa (para “Página 12” del 26-09-12)



El 26 de julio de 1952, a las 20.25, yo estaba en San Isidro, en la casa de mis parientes peronistas. No lloré porque no los quería, ni a Perón ni a Evita. Esa noche volví a mi casa de Villa del Parque atravesando las calles oscuras y silenciosas.
El bisabuelo inmigrante, a fuerza de trabajo y empeño, logró tener una pequeña zapatería en Parque Patricios. El 6 de setiembre de 1930 salió a festejar por las calles cuando los militares lo voltearon a Hipólito Yrigoyen. Era un gobierno populista y los militares vendrían a poner orden y los argentinos comprarían más zapatos.
El 16 de septiembre yo estaba haciendo el servicio militar, destacado en el Ministerio de Ejército (hoy Edificio Libertador) cuando estallaron los vidrios y el edificio se sacudió. Todos corrimos hacia los subsuelos, una estampida donde se mezclaban coroneles, colimbas y ordenanzas. Estaba asustado. Pero no pensé “¡cómo puede ser que estos criminales bombardeen la Plaza de Mayo, un día hábil, a las 12 del mediodía!”. Pensé, en cambio, que Perón se tenía que ir de una buena vez.
El abuelo tuvo que trabajar mucho desde 1945 para levantar la quiebra de la zapatería que heredó de su padre el inmigrante. Diez años después, el 21 de setiembre de 1955 cerró las tres sucursales y salió a festejar por las calles la caída de Perón.
La llegada de Aramburu y Rojas me produjo alegría. Yo ya era socialista (socialista de Alfredo Palacios), amaba a la clase obrera y pensaba que Perón era un demagogo que sólo les ofrecía pan y circo. Con la Revolución, los trabajadores estarían mejor pero, lo más importante, habría libertad.
El padre estaba feliz con la llegada del liberalismo al poder. Se terminaba, por fin, el estatismo asfixiante. Los dólares circulaban libremente y la gente compraba más y más zapatos en las tres sucursales. El 2 de enero de 2001, acosado por las deudas, se ahorcó en el fondo de su casa de fin de semana.
Un día de 1956 se produjo un altercado callejero entre un chofer de colectivo y un viejo prepotente que manejaba un auto último modelo. “Se terminó la leche de la clemencia”, le gritó el viejo. Vino la policía y fuimos a la comisaría. Yo, como testigo, salí en defensa del trabajador. “Algo no anda bien”, pensé.
El hijo heredó la tenacidad del bisabuelo y del abuelo. En 2005 logró salir de las deudas y en 2010 abrió un local de venta de zapatos en el barrio de la Recoleta, del que está orgulloso. El jueves 13 de setiembre salió a la calle a sacudir una cacerola, indignado porque el Gobierno le cerró la importación de zapatos italianos.
Sesenta años después estoy arrepentido por no haber llorado aquella aciaga noche del 26 de julio de 1952.

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