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jueves, 29 de agosto de 2024

“Los poetas palestinos escribimos con sangre”, por Luz Marina López Espinosa (para "Semanario Voz" del 24-07-.24)



Por Voz Digital 

Julio 24


Ya habíamos oído, en numerosas ocasiones, tanto en la voz de las y los poetas palestinos como en sus textos, esta expresión que se nos antojaba una metáfora muy propia de su arte. Sin embargo, cada día, desde hace muchos años, pero con dramática agudización en los meses que corren, esta expresión mostró su aterradora literalidad. Y este jueves 18 de julio tuvimos ocasión de asistir a la Corporación Aury Sará al recital del poeta y presidente de la Asociación de Escritores Palestinos Murad Sudani, donde relató el martirologio de los poetas y, en general, de las y los escritores y artistas palestinos. Y nos contó el cómo y el porqué esa sentencia “los poetas palestinos escribimos con sangre” es cierta y muestra su disposición de llegar al martirio por su causa.


Conocimos, entonces, cómo la persecución y asesinato de todo lo que represente valor cultural, artístico o científico palestino, en cualquier lugar del mundo donde se encuentre, está en el centro del ideario sionista. Esto como forma de vencer la resistencia y destruir no sólo físicamente ese pueblo, sino desaparecer su historia y aun memoria.


Y para que la exposición fuera fundamentada, nos hizo el poeta Sudani una relación de apenas algunos de los y las poetas asesinadas junto a toda su familia desde el 7 de octubre en bombardeos focalizados a sus casas. Poetas cuya obra, sin desmedro de la estética, giraba alrededor de las atrocidades que padece su pueblo, y del derecho a resistir.


El 20 de octubre de 2023 fue asesinada en Nuseirat la premiada poeta Hiba Kamal Abu. Acababa de escribir: “la noche en la ciudad es oscura/ excepto por el brillo de los misiles/ Negra, excepto por la luz de los mártires”. El 6 de diciembre fue asesinado el escritor más activo en la denuncia de los crímenes, Refaat Alarcer. “Si he de morir /has de vivir para contar mi historia/ vender mis cosas/ comprar un trozo de tela y algunos hilos/ para que un niño en algún lugar de Gaza /mientras mira al cielo a los ojos/esperando a su padre que partió entre llamas”. El primero de diciembre fueron asesinados Al-Naffar y Nour Al-Din Hajjaj. Este acababa de escribir: “Puede que sea mi último mensaje que llegue al mundo libre, volando en las palomas de la paz para decirles que amamos la vida, o al menos la que hemos conseguido vivir”.


Murad relata cómo la consigna grabada en el alma de las y los poetas palestinos aún en las circunstancias más insoportables ─la prisión entre ellas─ es resistir. Y tienen por canon: “El que escribe resiste. Y el que resiste, vence”. Esto alimenta su patriotismo y el fuego que arde en su interior por reivindicar la sangre de los miles de asesinados y de los otros tantos desterrados. Y por recuperar el suelo milenario heredado de sus antepasados.



Publicado en:

https://semanariovoz.com/los-poetas-palestinos-escribimos-con-sangre/

sábado, 27 de mayo de 2023

¿Hasta cuándo Palestina?, por Luz Marina López Espinoza (para "Cronicon" del 23-05-23)



23 mayo, 2023


POR LUZ MARINA LÓPEZ ESPINOSA

Sí. ¿Hasta cuándo? Es la pregunta que el mundo indignado no puede dejar de hacerse al contemplar la indolencia cómplice de los poderes que lo controlan ante el exterminio de un pueblo cuyo pecado es habitar la tierra heredada de sus mayores y donde han morado por milenios.

Porque el problema de la entidad sionista constituida como Estado con el nombre de Israel, es que su pretensión de ser democrática es desmentida por la realidad de que la mayoría de los habitantes de su territorio no son judíos sino palestinos. Y como esa entidad política se ha autodefinido como “hogar nacional judío” que no reconoce como ciudadanos ni titulares de derecho alguno a los habitantes mayoritarios de ese suelo, sólo hay una forma de solucionar ese incómodo mentís de la demografía a su pretensión democrática: el exterminio de ese pueblo. La limpieza étnica para que dejen de ser mayoría. Fácil.  Y en eso están desde hace setenta y cinco años.



Esta historia ya vieja que se remonta a 1947 con la Resolución 181 de la ONU que autorizó la creación de un Estado judío, uno árabe y una zona bajo  jurisdicción internacional –Jerusalén– resolución desconocida desde ese mismo día por las hordas sionistas pero que basados en ella se dieron a la tarea de destruir cientos de poblaciones palestinas y pasar a cuchillo a sus habitantes, desterrar a cientos de miles  e impedir la creación del  Estado árabe que se quedó en el papel,  esta historia repetimos, tiene picos de horror y de  violencia cada vez más frecuentes y sangrientos. Con los palestinos como víctimas sobra decir. Y por parte de la ahora potencia militar nacida de aquella resolución infundada y gratuita no consultada con los por ella despojados. Aclarando sí que esa abusiva confiscación no cubría toda el área palestina, dejaba alrededor del treinta y cuatro por ciento del vasto territorio para un Estado donde la nacionalidad y cultura palestina pudiera vivir y consolidarse. Uno soberano desde luego, con su mar territorial, espacio aéreo, órbita geoestacionaria y fronteras con las demás naciones árabes.

Todo absolutamente desconocido desde 1948 cuando los judíos proclamaron la creación de su Estado sobre la totalidad del territorio y hasta hoy, al punto que Gaza y Cisjordania, los dos espacios inconexos donde está asentado el pueblo palestino, es lo menos parecido a un Estado, carecen de los atributos mínimos de uno que se llame tal. Por el contrario y no por manido vamos a dejar de repetirlo, esos espacios configuran la cárcel a cielo abierto más grande del mundo. Y Gaza, no solo cárcel: campo de concentración.


Efectos letales de los criminales ataques de Israel al martirizado pueblo palestino.
Esta historia y todos los relatos que en el mundo -porque es un tema que toca la conciencia universal- se escriben sobre la cuestión, son variaciones sobre un mismo tema. No hay mucho, casi nada, nuevo que decir. Que las resoluciones de la Asamblea General, que -cosa inaudita y excepcional- las del Consejo de Seguridad de la ONU, que lo dictaminado por la Corte Internacional de Justicia, que lo dicho por el Consejo de Derechos Humanos, que La Haya, que Ginebra, todo absolutamente vano y objeto de irrisión por la entidad sionista incursa en crímenes como apartheid, genocidio, tortura sistemática y limpieza étnica. Sin que en el entretanto los organismos concernidos hagan lo que les corresponde y es su deber, tomar medidas coercitivas para hacer respetar sus mandatos. Así como por nada – “intento de sospecha” después palmariamente demostrado falso–, sí lo hicieron con Irak: invadieron el país, destruyeron su infraestructura, mataron a cientos de miles de sus ciudadanos, ahorcaron a sus autoridades y se apropiaron de su petróleo.

Decíamos de picos de horror y de violencia en esta historia. Qué sería lo nuevo por decir. Porque así como hubo esos altos como el “Plan Dalet” de 1947 –antes de cualquier guerra–  que significó pasar a cuchillo a miles de palestinos y el despojo y  expulsión de su tierra  de cerca de 800.000,  la masacre de  Sabra y Chatila en 1982, la brutalidad del ataque en el 2010 al Mavi Marmara, de la Flotilla de la Libertad con  cientos de activistas humanitarios de 37 países que llevaban alimentos e insumos médicos a la Gaza hambrienta y bloqueada, asalto zanjado con el asesinato del diez de esos activistas, heridas a cincuenta y tortura a los demás; la operación “Pilar Defensivo” en el 2012, la “Margen Izquierdo” en el 2014 contra Gaza con saldo de 2.310  civiles asesinados entre ellos 526 niños y niñas –¿habrá que decir que no combatientes?– y 11.500 heridos, así como hubo esos picos altos repetimos, en este 2023 con el regreso de Benjamín Netanyahu al poder ha arreciado con el recrudecimiento del exterminio.



Los hechos más salientes de este año en el que Netanyahu de por sí racista, supremacista y fascista se alió con el ala aún más extremista del sionismo que llama abiertamente al terrorismo  reivindicado y practicado  sin tapujos como  válido moral y políticamente por los “padres fundadores” David Ben Gurión, Yitzhak Shamir, Haim Weizmann, Golda Meir, Isaac Rabin, Menagen Begin, Shimon Pérez y  Ariel Sharon, han sido el asalto de las tropas a la ciudad de Yenin con el propósito expreso de matar a nueve palestinos identificados como de la resistencia al ocupante, y después a la población de Nablús donde asesinaron en sus casas a otros 11 palestinos y causaron heridas a cien. Todos paradójicamente con el pretexto coartada de “ser terroristas”. Ello, además de los 371 bombardeos sobre Gaza asesinando a un número indeterminado de civiles, militantes de la resistencia y desde luego niños. En síntesis, en el año 2022 los israelíes asesinaron a 151 palestinos en los territorios ocupados -es decir, no en Israel-, muriendo a su vez en esas operaciones 31 de ellos, lo que da cuenta de que unos son atacantes y otros defensores. ¿O podría esperarse que aún en la abismal asimetría de fuerzas, los palestinos se dejaran matar sin reacción alguna? Y en lo que va del 2023 la proporción es 60 y 10 lo que permite idéntica conclusión. Son los unos lo que van al hogar de los otros a buscarlos para matarlos; no los palestinos ingresando a los hogares israelíes para matar a sus moradores.



Y siempre habrá un “más” en ese memorial de agravios. Uno que no es nuevo, pero como si lo fuera porque el corazón no puede resignarse a pasar por alto esa noticia así sea repetida: la debilidad de las tropas sionistas por matar niños y niñas. Siempre han figurado en esa estadística de la infamia. Lo cual es coherente con el propósito último del invasor: la limpieza étnica. “Matar la semilla” para que un día y ojalá pronto, la demografía muestre que en esos territorios sólo habitan judíos. Luego no serían los ocupantes despojadores de nada sino que estarían en lo propio, en lo que para mayor razón de su justicia, Dios les adjudicó al comienzo de los tiempos. Porque como afirmó el lúcido historiador judío exiliado en los Estados Unidos Ilán Pappé, “la mayoría de los sionistas no creen en Dios. Pero sí que les prometió la tierra”.

La presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, uno de los cargos más altos y poderosos del planeta, a propósito de la conmemoración en todo el mundo árabe este 15 de mayo de los setenta y cinco años de la Nakba, la destrucción de las aldeas palestinas por las hordas sionistas, la masacre de sus moradores –Deir Yasin y Ein al-Zeitune las más emblemáticas por el horror desplegado–, el despojo de sus tierras y la expulsión de cientos de miles de habitantes, tuvo la impudicia de ofender a media humanidad felicitando a Israel ya  que la fecha coincide con la de creación de su Estado. Se maravilla de que haya vuelto un jardín esos desiertos. Olvida deliberadamente la Von der Leyen que los lirios de ese jardín están abonados con sangre palestina. Y que por crecer sobre una inmensa fosa común, ese vergel nunca tendrá el aroma del sándalo ni las resonancias del Antiguo Testamento.



Una esperanza en medio de tanta desolación. Así como constatamos los altos poderes del mundo coaligados con el “cruel que me arranca el corazón con que vivo” –gracias José Martí-, son los pueblos, la gente llana la que reacciona contra la injuria. Y nacida del corazón de la ocupación con feliz irradiación en todo el mundo principalmente en Europa y los Estados Unidos, el movimiento Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), en el cual orgullosamente militan judíos herederos de víctimas del holocausto, llama a la humanidad a reaccionar contra la entidad israelí ilegítima de nacimiento. ¿Cómo? Boicoteando las compras de productos hechos en los territorios ocupados y con mano de obra esclava, no invirtiendo en empresas de ese país que adolecen de la misma marca de Caín, y exigiendo a los organismos internacionales sanciones por las múltiples violaciones incluido el régimen de apartheid impuesto a la población.

¡Hasta siempre Palestina!

@koskita

 Publicado en:

 https://cronicon.net/wp/hasta-cuando-palestina/

miércoles, 3 de marzo de 2021

Colombia. El Horror Militar, por Luz Marina López Espinosa (para "Kaos en la Red" del 02-03-21)



Dice el informe que no fueron 2.400 los asesinatos de civiles inocentes e inermes por parte del Ejército Nacional como lo tenía documentado la Fiscalía  General de la Nación, sino la escalofriante cifra de 6.402

Por Luz Marina López Espinosa 

Publicado el 2 Mar, 2021

“El hombre de honor no tiene más Patria que aquella en que se protegen los derechos de los ciudadanos y se respeta el carácter sagrado de la humanidad”. Simón Bolívar


Sí. El horror militar. Y no es, no podría ser otra ni más justa la expresión con la que la opinión nacional  y el inmenso colectivo de víctimas del terrorismo de Estado y en particular de madres y familiares de víctimas de los Falsos Positivos, reaccionó ante el contundente Informe que la Jurisdicción Especial, para la Paz, JEP, emitió  como un pronunciamiento inicial sobre el Caso 03 “Muertes ilegítimamente presentadas como bajas en combate por agentes del Estado” –conocido como Falsos Positivos-, una de las grandes líneas de investigación de crímenes ocurridos durante el conflicto armado en Colombia. Esto,  en el marco de las  altas y delicadas competencias constitucionales atribuidas a ese órgano creado en el Acuerdo de Paz suscrito entre la guerrilla de las FARC-EP y el Estado colombiano.


Y sí, no podía ser  distinta la reacción que la de resaltar el horror que ello comporta, cuando lo que dice el informe es que no fueron 2.400 los asesinatos de civiles inocentes e inermes por parte del Ejército Nacional como lo tenía documentado la Fiscalía  General de la Nación, sino la escalofriante cifra de 6.402. Y esto,  en el período relativamente breve que va del  año 2002 al 2008; es decir,  que si bien es la época más  cruda de esa brutal práctica militar, está lejos de abarcar todo el período en el que este procedimiento “de lucha contra el terrorismo” hizo carrera. Por ello, los organismos humanitarios de la sociedad civil  que han hecho seguimiento al fenómeno desde hace más de veinte años, temen que la cifra final alcance la aterradora cifra de diez mil casos.  Y se trató de una práctica tan admitida y normalizada por la institucionalidad militar, que durante décadas miles de  “muertos en combate” sospechosos y sin bajas del lado militar, eran “legalizados” con el respectivo ampuloso comunicado del último comandante superior de la unidad responsable,  relatando la fiereza del combate sostenido, los alias y  vasto prontuario criminal de los dados de baja – elaborado  para la ocasión por el Departamento de Inteligencia de cada Brigada- y el material de guerra e intendencia incautado. Terminaba el comunicado, dando las gracias a la población civil por la información brindada sobre la ubicación de los terroristas, y exaltando el valor y el patriotismo de los héroes que  arriesgando sus vidas, aseguraron la del resto de colombianos.


Y es que esa palabra Horror tan legítimamente usada,  además como un sarcasmo  por asociación, que  emplaza y confronta a esos “héroes” para que respondan por su conducta desde una categoría que según el discurso  militar los identifica: el Honor.  Palabra que hace de “caballito de batalla”, y que según su disparatada visión, los diferencia y hace abismalmente superiores a los civiles que no gozan del privilegio de estar  en esa escala de virtud. Vocablo –apenas eso, sí, un vocablo- al que remiten como un mantra que los blinda y hace inmunes ante los  cargos que  en cualquier instancia se les haga, sean de la  naturaleza que sean: “Ese hecho –crimen, desfalco, despojo  o prevaricación- no es cierto ni posible, porque el Honor militar me lo impide”. Y punto. Como acostumbran decir, parte sin novedad.


Y está bien que se les haga ese emplazamiento. Porque aunque los altos responsables de esa política de crimen deberían estar  avergonzados y en  actitud de contrición frente a la sociedad y la  Patria que en forma tan cruel ultrajaron,  su reacción fue la contraria. La asociación que representa a los militares retirados – Acore- en la cual están la absoluta mayoría de los altos mandos responsables de los ¡6.402! crímenes documentados por la JEP entre  2002 y 2008, tuvo la insolencia de responder al Informe  manifestando olímpicamente y contra toda evidencia, que todo en él era falso. Que nunca se dio orden de matar a nadie y que en efecto a  nadie se mató. Y  de nuevo, parte sin novedad. Menos mal decimos, la próxima inmediata tarea de los magistrados de la Jurisdicción Especial de Paz, es determinar los máximos responsables de esa sevicia e imputarles cargos.


A su vez, el expresidente Álvaro Uribe Vélez  quien ostentó el mando durante los años del Informe y orgulloso autor de la   política de “Seguridad Democrática” cuyo objetivo era “matar terroristas”, al punto que su ministro de Defensa Camilo Ospina expidió la  increíble  “Directiva No 25” que establecía el pago de recompensas para el personal militar que “matara  terroristas” –pago por litros de sangre como política militar-, manifestó que el Informe era “ un nuevo atropello de la JEP contra él”; que era ideologizado, y se basaba en cifras falsas que habían entregado ONG enemigas suyas y aliadas del terrorismo.


El actual presiente de la República Iván Duque respondió al Informe pidiéndole a la JEP que fuera objetiva, y satirizando de que la Justicia  se manifestara mediante los micrófonos y no a través de  sentencias, en reproche por la rueda de prensa que hizo el presidente de la Corporación, como si ella  lo invalidara o desdijera de su rigor. Y terminó el presidente pidiéndole a la Jurisdicción Especial de Paz, JEP,  la mayor severidad en las penas y el mayor rigor contra los máximos responsables….pero de los crímenes de las FARC.


El ex general Mario Montoya, el Comandante del Ejército más comprometido con las ejecuciones extrajudiciales, no sólo porque la gran mayoría ocurrieron bajo su comandancia sino porque altos oficiales condenados por esos casos lo señalan enfáticamente de haber dado las órdenes, pretende  burlar la justicia ordinaria que lo procesa, acogiéndose a la transicional de la JEP cuyas penas son simbólicas y alternativas. Y allí, instancia donde el único compromiso es decir la verdad, afirmó que él no era responsable absolutamente de nada, y todo se debió a que el soldado colombiano por ser de las clases bajas era muy inepto e ignorante y cuando se le pedían resultados, salía a matar.  Por su cuenta. Es decir, la planeación y dirección de las operaciones sí como el mando en el terreno, estaba en cabeza de los reclutas.


El actual comandante del Ejército, el general Eduardo Enrique Zapateiro – también mencionado en varios casos de “falsos positivos” cuando era comandante de Brigada y de División-, respondió al Informe de la JEP a través de la cuenta institucional de twiter, de esta  agresiva manera: “Somos soldados del Ejército de Colombia, y no nos dejaremos vencer por más víboras venenosas que vengan a atacarnos, señalarnos o debilitarnos. Dios está con nosotros”. Que a la Alta Corte que elabora un documentadísimo Informe sobre el caso más infamante de criminalidad y corrupción militar en la historia de la República, el más alto militar del país les responda de esa amenazante forma, muestra el grado de inconsciencia de la institución castrense sobre el nivel de descomposición al que ha llegado. No conoce el Comandante  del ejército de Colombia las luminosas palabras del Padre de la Patria  -de quien se dicen herederos los militares- traídas en el epígrafe de este texto, sobre el carácter sagrado de la humanidad. ¡Y las dice el más grande guerrero de América!


Paradójicamente, fue una humilde mujer integrante del Colectivo Tejiendo Memorias de Antioquia,  uno de los tantos que se han creado  a raíz de esta horrenda práctica, y que  quizás ella sí no haya leído a Simón Bolívar,  quien le respondió al general  Zapateiro y con él al alto mando al tiempo de advertirle que ellas no eran víboras, sino madres que reclamaban justicia para sus hijos: “Que respeten ese honor militar que tienen, que reconozcan que eso no fue una casualidad, que eso fue una política de Estado, una política de las Fuerzas Militares así que ya no le pueden seguir mintiendo al país, no fueron unas manzanas podridas”. Una humilde mujer representante de muchas madres de hijos sacrificados, del todo ajena al fausto y la arrogancia del estamento militar,  mirada con desprecio  por los  envanecidos uniformados, dándoles lecciones  de conducta y de moral. En últimas, de honor.


En Twiter @koskita


Publicado en:

https://kaosenlared.net/colombia-el-horror-militar/

martes, 2 de febrero de 2021

Cuba. ¡Oh Patria de Maceo y de Martí!, por Luz Marina López Espinosa (para "Kaos en la red" del 01-02-21)

 


El bloqueo norteamericano contra Cuba rezuma ilegitimidad por todos los poros. Bastaría decir que  es una figura que no existe en el Derecho Internacional

Por Luz Marina López Espinosa 

Publicado el 1 Feb, 2021

“… Esperamos que el embargo logre los mayores avances en privar a Cuba de dinero y suministros, para reducirle sus recursos financieros y los salarios reales, provocar el hambre, la desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

Del Informe del Departamento de Estado de los Estados Unidos al Congreso sobre el embargo a Cuba. Período 1958-1960. (Pág. 885 Vol. VI)


El ritornelo de la emblemática canción de Los Guaracheros de Oriente, una exclamación que a pesar de no decir nada semánticamente,  su cadencia o su carga de nostalgia quizás,  seduce  al punto de obligar el interés  por ese suelo al que así le cantan. Y una vez caemos en esa red y descubrimos esa historia de  conquistas  y  sangre, de  piratas y  esclavos, de héroes y traidores, de Chan chanes y Guantanameras, no podemos salir de ahí. Es inevitable amarlo.


Y en los días que corren, la melodiosa alusión a los dos paladines, Antonio Maceo y José Martí quienes con  su prédica y sangre iniciaron y  pusieron los cimientos de la lucha por la independencia de la entonces Capitanía General de  Cuba, no  es gratuita. Porque una vez coronada esa hazaña llena de episodios de  valentía y sacrificio  que atestan  muchos infolios, hubo y hay que volver a esos nombres. Apremiantemente. Y es que después de España fueron los Estados Unidos  que con la famosa Enmienda Platt emanada de su Congreso,  pasaban la cuenta de cobro por el presunto apoyo que dieron a la causa independentista al haberle declarado la guerra y derrotado a España. Sin  decirlo así, en adelante la Cuba independiente sería su protectorado. De ahí afrentas tan irritantes  tales como la  base naval de Guantánamo. Como dijo el generalísimo Máximo Gómez uno de los próceres de esta gesta, sobre la situación de su patria: “Ni libre ni independiente todavía”. De modo que era preciso continuar la lucha.


Y esa nueva condición sacó a relucir también lo peor de la condición humana; tiranos y tiranuelos que asaltando la causa de la  patria e invocando el bien del  pueblo como coartada, daban rienda a su ambición para  lucrarse de  una y otro   sojuzgándolos. Contando con el concurso de la potencia del norte el nuevo colonizador, pingüe  negocio de recíproca y feliz conveniencia. La flamante  república sería el nuevo coto de explotación y de  expoliación, de vicio, placer y negocios de toda laya, incluidos los non santos. O si no que atestigüen  los legendarios Lucky Luciano y Meyer Lansky.


Pero igual  salió a relucir lo mejor de ese pueblo, los que retomaron la senda trazada por Maceo, Martí y Carlos Manual de Céspedes  entre muchos héroes del siglo anterior. Lo otro es historia conocida: los hermanos Raúl  y Fidel Castro, el asalto al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953, la tortura y asesinato de la mayoría de los atacantes y  la cárcel para los sobrevivientes; el Movimiento 26 de Julio,  Fidel y la histórica sentencia con la que remató su defensa: “Condenadme. La historia me absolverá”. Luego,  la amnistía decretada por Batista y el  exilio en México. Y aquí, los astros desde la galaxia más remota hasta la estrella más cercana, alineados para que se diera el  prodigioso encuentro, el de los Castro con un joven médico que recorría el continente  en plan de  auscultar las dolencias  de ese vasto cuerpo. Su nombre a la sazón, Ernesto Guevara de la Serna. Después, apenas El Che. El mundo entero se  habría de descubrir ante esa figura a quien todos le decían  así  como a uno más de la casa.


Y desde allí, de ese hospitalario México donde confluyó ese grupo de patriotas del  que hacía parte también el gran Camilo Cienfuegos,  se embarcaron con 80 hombres más en el Granma armados y apertrechados para arribar a Cuba un 2 de diciembre de 1956 en donde iniciarían la lucha contra las tropas del sargento venido a más José Fulgencio Batista.  El ejército oficial los estaba esperando, talentos de los servicios de espionaje del coloso del norte sostén del dictador. Son barridos casi todos los patriotas, y los pocos que logran escapar se internan en la Sierra Maestra. Comienza la épica y cruenta guerra de guerrillas contra un régimen  que no tenía límites  en la represión de quienes lo combatían. Y como es práctica de los de ese tipo en ese trance, dirigía sus acciones primordialmente contra el inerme pueblo del que sospechaba contemporizaba con  los alzados.


Corta pero cruel en verdad fue  esta segunda guerra de liberación. Porque esa etapa definitiva que tuvo tan penoso  comienzo en el desembarco del 2 de diciembre de 1956, ya el 1º de enero de 1959 culminaba con Fidel, su estado mayor y los dirigentes revolucionarios de la ciudad marchando por las calles de La Habana, y el pueblo en frenesí volcado sobre ellas  vitoreándolos y queriéndolos tocar. El sátrapa había huido la víspera a la ciudad de Miami –su verdadera patria y refugio natural de todos sus iguales-, cargando los últimos millones y el oro que en la prisa pudo saquear. Pero entonces, como un Mito de Sísifo que castigara esta bucólica tierra,  la apoteosis que coronó las bizarras jornadas de la Sierra Maestra, marcaría  el comienzo de una nueva guerra. Más fiera si se quiere, más  larga  y dañina que las anteriores, por cuenta de la potencia que se veía despojada de su joya en el Caribe. El cobro de cuentas – venganza mejor -, del imperialismo desairado. Y esto sí es cosa grave. Tal el tema  del que en realidad quería versar este artículo.


Diez presidentes norteamericanos; desde Dwight Eisenhower en 1961 hasta Donald Trump en el 2020 incluido desde luego  Barack Obama quien mucho hizo para endurecer el bloqueo prorrogando la vigencia de la Ley de  Comercio con el Enemigo  de 1917, aun contando con su posterior histórica  visita y encuentro con el presidente Raúl Castro el 17–XII-2014, el anuncio del restablecimiento de las relaciones diplomáticas y admisión del fracaso de la política de su país hacia la isla, diez presidentes repetimos, en dilatados cincuenta y nueve años han implementado, ampliado y profundizado un bloqueo cuya cabal caracterización  es la de ser el súmmum de la arbitrariedad.


El bloqueo norteamericano contra Cuba rezuma ilegitimidad por todos los poros. Bastaría decir que  es una figura que no existe en el Derecho Internacional, menos cuando no hay declarada ni de hecho, un estado de beligerancia entre las dos naciones. No están en guerra. Por eso,  EE.UU  tanto en la legislación  que lo rubrica como en las órdenes ejecutivas que lo ponen por obra, no habla de bloqueo, sino de embargo. Pío embargo solamente. Que tampoco viene al caso porque no se trata de una medida cautelar de un país contra otro para, a la manera  de como lo autoriza el derecho privado en el mundo entre particulares, forzar a la nación deudora a pagar lo debido. Al contrario: como lo dice el extracto del documento del Departamento de Estado traído en el epígrafe, se trata de producir hambre y desesperación en el pueblo. Llevar a la ruina al país, con la esperanza –es lo previsto por los teóricos de la estrategia-, de que ello producirá un grado de enfado tal en la población, que ésta se levantará contra lo que la hostigante campaña de medios -parte de la estrategia-, llama con desdén “el régimen”. ¿No le resulta sospechoso  a cualquier observador que idéntica sea la política,  objetivo y  pregón de la campaña  en curso contra Venezuela e Irán?


Este verdadero acto de guerra de  EE.UU  contra Cuba es sin retórica alguna, violatorio de la Carta de las Naciones Unidas, de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, del Pacto Internacional de Derechos Económicos  y Culturales y del de Derechos Civiles y Políticos. Igualmente de la Convención contra el Delito de Genocidio. También es un acto de guerra económica  según la Declaración sobre el “Derecho de la Guerra Marítima” suscrita  en Londres de 1909. Y qué no decir de los Convenios de Ginebra que no sólo proscriben el uso o amenaza del uso de la fuerza  de un  país contra otro, sino que  dentro de las regulaciones de la guerra, -una  cierta y declarada-, prohíbe las conductas  dirigidas a causar hambre en la población del otro país o  a afectar sus servicios hospitalarios, de salud y educación. Exactamente lo que el bloqueo causa a la población cubana.


Es por lo anterior por lo que la Resolución 2625 de 1970 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, sin ambages condenó el uso de medidas económicas, políticas o de otro tipo para coaccionar o subordinar a otro Estado, u obtener de él ventajas de cualquier naturaleza. Y desde  1992 cuando hubo la primera votación en la Asamblea General ganada con 59 votos, hasta el 2020 ganada con 187 –con la diciente negativa de  Estados Unidos, Israel y el  Brasil de  Bolsonaro -, es unánime la posición de esa sí  la verdadera “comunidad internacional”, de rechazo al bloqueo.


El agresivo asedio terminaría de inmediato, se levantaría  con una orden  presidencial y en cuestión de horas lloverían ríos de leche y miel sobre Cuba, en el momento en que las autoridades del país renegaran de su modelo de desarrollo y  revocaran el firme ejercicio de soberanía que ejercen sobre su territorio y en materia de  política internacional Y  adoptaran el patrón capitalista, optando girar en la órbita del imperio. En ese instante, Cuba también dejaría de ser país patrocinador del terrorismo.


Un elemento de especial perfidia  es el de su extraterritorialidad. Como si fuera poca la violación de principios del Derecho Internacional cuales son el de no intervención en asuntos de otros países, respeto a las soberanías nacionales, no incurrir en vías de hecho –amenazas, sanciones o agresiones-, y potestad de cada Estado para gozar de sus recursos como a bien tenga, el agresor prevalido de leyes  nacionales, extiende el daño del bloqueo a países, empresas y personas del mundo entero. Tan estrafalario estado de cosas no resiste el análisis jurídico  más elemental y repugna al sentido común del más lego en la materia.


A través de normas como la  Ley de Comercio con el Enemigo de 1917, la Torricelly de 1992, la Helms–Burton de 1996  y la Ley de Reforma a las Sanciones Comerciales del año 2000, los Estados Unidos se han arrogado el “derecho” -espurio como el que más-, de  sancionar  cualquier operación  que país, empresa o persona extranjera  haga con Cuba. Así, somete a multas millonarias a unos y otras, y a draconianas puniciones como impedirles negociar con  EE. UU, obtener empréstitos allí, y cerrar sus puertos  a las naves de esos países o empresas. Un cerco total de la isla con el mundo es la pretensión imperial. Y más: como por la globalización de la economía, cualquier gran empresa es multinacional, puede  tener accionistas  o directivos norteamericanos o estar en consorcio o  alianza  con empresas de este país, dichas sociedades tampoco podrán negociar con Cuba so pena de las mismas sanciones a ellas y sus directivos incluida la  cancelación de las visas.


Y regresando por donde vinimos, en el camino encontramos  el por qué  ese pueblo y  gobierno  han podido resistir tan feroz persecución durante sesenta años, aun pagando un duro precio.  Es el profundo sentido de Patria que no todos ni en todas partes tienen tan arraigado como en Cuba. Es lo que bien recoge la creación de “Ñico Saquito” con los legendarios Guaracheros, en la más universal y local de sus canciones no en balde intitulada “Patria Querida”. Allí las claves de esa   resistencia: “Siento un placer tan profundo, de haber nacido en tu  suelo // Porque me cobija el cielo, más precioso de este mundo// Cuba mi patria querida para ti es mi inspiración // Oh Patria de Maceo y de Martí”.


Publicado en:

https://kaosenlared.net/cuba-oh-patria-de-maceo-y-de-marti/

jueves, 5 de diciembre de 2019

Bolivia. “… Y seremos millones! ”, por Luz Marina López Espinoza (para "Kaos en la red" del 25-11-19)

  Por Luz Marina López Espinosa    

Nov 25, 2019


El Papa Francisco, tan oportunista y acomodado, tan santurrón él, calló como una ostra. La OEA con su por todo concepto impresentable Almagro, demostró que definitivamente Fidel Castro sí era sabio y visionario cuando la definió como el Ministerio de Colonias de los Estados Unidos.    Los gobernantes de los países latinoamericanos, tontos envalentonados tan solícitos cuando se trata de invocar  el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca –TIAR- para que los Estados Unidos mande sus marines contra quienes alteren la democracia en la región –valga decir, cuando arriben gobiernos que se tomen en serio eso del “gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”-, no han dicho “ni mu” en este preciso punto. Sólo piden a la indecente autoproclamada, una tal Yanine Áñez vocera de un partidito de la nueva corriente evangelista fascista que asola  Latinoamérica, que llame a elecciones “lo más pronto posible”.

La Unión Europea –tan civilizada ella, tan pulcra ella-, “toma atenta nota” de la situación del país y “llaman a las partes a que inicien diálogos cuanto antes”. La Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos Michel Bachelet, “manifiesta su preocupación” por la violencia que se da en el país, y llama a una “transición pacífica”. El presidente de Colombia Iván Duque y su Cancillería claro, los primeros  reconocen a la autoproclamada como legítima mandataria del país, y claman porque el escarnecido pueblo ponga fin a la violencia. Sí el pueblo. Y exige que igual se  terminen “las dictaduras” de  Nicaragua y Venezuela. Es decir, para nadie hubo un vulgar cuartelazo -incruento en su primer momento-, ni fue derrocado un presidente legítimo, ni la usurpadora es dictadora. El mundo que nos tocó vivir.

Tal la reacción de los poderes de la tierra  frente a la reedición en Bolivia del mas siniestro de los males que han aquejado a la América Latina a lo largo de su historia, los golpes militares y su corolario las sanguinarias dictaduras. Algo que se creía definitivamente superado y arrojado al basurero de la historia por siempre jamás después de más de 192 cuartelazos  en ese suelo desde la independencia dada en 1825 por el padre de esta patria Simón Bolívar. Promesa hecha y jurada por los actores del extravío y el mismo artífice del engendro los Estados Unidos, en palabras de su presidente  Barak Obama en visita a la Argentina. No era para menos en el escenario de tantas atrocidades patrocinadas por esa nación.

Sí, hipocresía, y sólo hipocresía esas reacciones. Del Papa, la OEA, la ONU, la UE, la Iglesia Católica boliviana y las peligrosas sectas evangélicas,  la Alta Comisionada y desde luego el Departamento de Estado. De todos, y de la mayoría de los gobiernos de América y de Europa. Golpe militar no ha habido, así a la  luz del mundo, el comandante del ejército un risible general Kalimán, le haya exigido la renuncia a su comandante supremo el presidente a quien debía irrestricta obediencia. El presidente elegido tres veces por abrumadora mayoría en elecciones impolutas e incuestionadas, resultó ser un dictador. Su renuncia forzada, no fue aceptada por el Parlamento mayoritario, pero eso no se menciona.  La obscura Yanine es  presidenta constitucional, aunque nadie la eligió, no está en el orden sucesoral  constitucional, ni fue investida por un parlamento legalmente  reunido ni con quorum para decidir. Entre tanto, la nueva “mandataria” ordena al ejército del cual es títere, -recordemos,  Estados Unidos prometió que no volvería a propiciar  los burdos cuartelazos tradicionales-,  la  represión de las multitudes de indignados nativos que marchan hacia las ciudades en defensa de su presidente. Y decreta  la impunidad de los crímenes que cometan. Y sobre los  muertos y heridos que antes de posesionarse ya ha causado, jura sobre la biblia con la que se  posesionó “en nombre de Dios”, que no ha habido un solo disparo de la tropa contra “esos indios”.

La prensa -falta la prensa cuándo no-, la nacional y la internacional, toda al unísono, incluida radio y televisión, replica lo anterior. Ninguna – increíble coincidencia-, ha mencionado la expresión golpe militar, los pocos muertos y heridos que a su pesar y muy de paso mencionan, son producto de “enfrentamientos”, no crímenes deliberados de un ejército fieramente  armado contra unos indígenas inermes ataviados de ponchos y polleras, agitando la wiphala su símbolo de identidad. Crímenes de odio racial y de clase de la aristocracia santacruceña que siempre vio a las mayorías originarias como una clase despreciable llamada a ser -y así lo fue hasta la llegada de Evo al poder-, siervos y sirvientes.

Y cuando aumentan los muertos y las redes sociales llevan al mundo las desgarradoras escenas de la indiecita hablándole a su hijo adolescente  que acaba de caer, la canalla mediática  entonces cambia de tema y descubre que “el dictador” Evo Morales vivía como un jeque, un sultán, imagínense, tenía cama. Y dedican  programas enteros  radiales y televisivos a  mostrar la cama del “jeque”, y a debatir sobre ello con sus “analistas internacionales”. Y para mayor desvergüenza, imagínense dicen, la habitación del potentado tenía baño. Y  en un país con tantas necesidades, también computador.

El risible general Kalimán recibió su millón de dólares en la propia sede de la embajada de USA en La Paz, y sin dar explicaciones, voló hacia los Estados Unidos donde vivirá espléndidamente aunque debe saberlo, con el desprecio con que el gobierno y los militares de allí  miran a sus pares  que traicionan a la patria. El Departamento de Estado, jubiloso pero discreto para que no se note que son la mano detrás del golpe, llama a “serenar los ánimos, y reconstruir juntos la democracia”.

Entre tanto, ya son decenas de miles los indígenas movilizados desde sus humildes poblados en las altas y lejanas sierras, y llegan a Potosí, Senkata, Oruro  y La Paz, enfrentando todas las inclemencias y necesidades, sin reparar en comida ni dormida,  bizarros agitando su wiphala, enarbolando como otra bandera sus muertos y los heridos que les van causando los criminales  apostados a lado y lado de la vía.

Lo que aunque sabiéndolo  presumen que no los golpistas y los regentes del capitalismo que desde la metrópoli y sus clientelas satélites los apoya, es que ese pueblo boliviano está integrado primordialmente por indígenas Aymarás. Con un pasado de lucha y heroísmo  de difícil parangón en el mundo. Que han enfrentado más de 190 dictaduras militares, dejando en esos combates miles de muertos, heridos, mutilados y torturados. Que están acostumbrados a ello, y por eso no se amilanan con esta. Y saben que el derrocamiento de su presidente es una declaración de guerra  de la aristocracia y la oligarquía pazeña y santacruceña, y aceptan el reto. Y lo hacen tomándose las carreteras y marchando por ellas con sus cánticos y proclamas. Y como muestra de que recogieron el guante y no les da miedo, van gritando ¡Guerra Civil! Es que son los hijos del gran Aymará  Tupac Katari quien al momento de su  atroz descuartizamiento por los españoles, lanzó su sentencia  que se cumple en este año de 2019: “¡Volveré! ¡Y seremos millones!”

Bogotá, Noviembre de 2019

Alianza de Medios por la Paz

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viernes, 18 de octubre de 2019

Yemen. La guerra que el mundo silenció, por Luz Marina López Espinoza (para "Kaos en la Red" del 16-10-19)


Por Luz Marina López Espinosa



En medio de singulares construcciones donde el alabastro y las coloridas vidrieras remiten al encanto y el misterio de las mil y una noches, Sana`a la ciudad a la que muchos entendidos consideran  la más bella del mundo, declarada por la Unesco patrimonio de la humanidad, el visitante da de manos a boca con un  paisaje ya no bucólico, sino de horror.

El hambre ensañada principalmente en miles de niños, el cólera, la falta de agua y de electricidad, las escuelas y los hospitales destruidos, son la nueva realidad de este inspirado  trazado urbano. Muerte y destrucción traídas por las impiadosas bombas que un día sí y otro también caen sobre sus habitantes y continente por cuenta de una alianza del terror encabezada por Arabia Saudita y firmemente apoyada por Israel, Estados Unidos, Francia, Reino Unido,  y en general el Occidente “cristiano y civilizado”.

Lo anterior sin embargo, no fue óbice sino ocasión para  que el presidente Donald Trump durante su visita a Riad  en mayo del año 2017  felicitara al príncipe heredero saudí y de hecho gobernante Mohammed bin Salman –el mismo que impunemente ordenó descuartizar en Estambul al periodista opositor  Kashogi  –“por su campaña contra el terror”. ¿Qué hacemos si este es el mundo que en suerte nos tocó vivir?

Yemen vive una sangrienta y  compleja guerra civil a raíz del derrocamiento del presidente Rabbuh Mansur –al-Hadi  perteneciente a la rama Sunita del islam. Él, sus partidarios y leales, desde Aden la antigua capital de Yemen del Sur a donde huyó, apoyado por Arabia Saudita y las señaladas potencias, enfrentan a la poderosa guerrilla de los Hutis que se reclama poder, y se hizo al control de la capital Sana´a. Esta milicia, leal a un anterior presidente derrocado Ali Abdala Salé,  y que desde el norte llegó a la capital controlando  casi todo el país, es de la línea Chiita, la misma que gobierna Irán. Razón suficiente para ser combatida por esas naciones juradas enemigas del antiguo imperio persa desde que la Revolución Islámica derrocó  en 1979 al Sha Reza Pavlevi  obsecuente servidor de Estados Unidos e Israel. Esos países aliados del derrocado al-Hadi, sueñan con la destrucción de Irán, y ven –falsamente- en el predominio militar de los Hutís, la mano de este país. Coligen que esa supremacía fortalece a este Estado como poder regional. Y que las bombas sobre los barrios,  hospitales y escuelas entre otros actos de barbarie, es el precio que  deben pagar los yemenís por el mayoritario apoyo a esa guerrilla.

Ya era bastante trágico para ese legendario pueblo el hallarse en guerra civil. Pero esa tragedia se acrecentó  tornándose  catástrofe y genocidio, cuando el racismo anti islamista de Occidente, focalizado en el Islam  Chiita el que adulteran identificándolo con “el terrorismo islámico” y este a su vez  con las milicias de Hizbolá presentes en Líbano, Siria e Irak, les sirve de excusa para armar una coalición e intervenir en esa guerra.  Esa filiación Chiita de los Hutís es entonces motivo para que la casa real de Arabia –Sunita-, que tiene por enemigos  a sus hermanos de fe, encabece una alianza de dictaduras y monarquías árabes e inicie el 25 de marzo de 2015 la “Operación tormenta decisiva”. Una feroz campaña de bombardeos contra la guerrilla Hutí. ¿Objetivo y víctima principal? La población yemení  porque los ataques van dirigidos a las ciudades  e instalaciones civiles incluidos hospitales  y escuelas ya que los agresores consideran que al estar bajo el control del adversario, son objetivo militar. Producto de ello, no hay agua ni electricidad, y el cólera de esta manera inducido, hace estragos. Crimen de guerra llama esto el Derecho Internacional, pero la comunidad ídem supuesta garante de ese derecho, mira hacia otro lado. Todo a conveniencia. Así, esa cínica “coalición contra el terror”, lo que en realidad persigue  es a través del mismo destruir un país de hecho gobernado por amigos del odiado Irán. Es para los atacantes, apenas  una jugada en la partida de la geopolítica mundial, que consideran legítima en tanto de rédito a sus intereses políticos, militares y económicos.

Lo más insólito es que esta guerra que une a potencias de tres continentes contra un pobre país que a nadie está agrediendo,  incluye un bloqueo  marítimo, aéreo y terrestre. La gente desesperada pugna por salir, pero no se lo permiten. Parece que el designio es que mueran de guerra. Mala muerte. Es decir, si no es por las bombas, que sea por el hambre o la enfermedad. Porque nadie puede entrar ni salir  libremente de Yemen, y esto incluye la ayuda humanitaria. Crimen de guerra frente al cual  las potencias que se abrogaron el poder de fungir como jueces y fiscales de la Corte Penal Internacional, miran hacia Venezuela….

Y en cuanto al artificio para odiar y perseguir a la guerrilla Huti, de que profesa la misma fe de las  milicias de Hezbolá -como si luchar por la liberación de Palestina, lucha basada en el derecho internacional,  fuera un crimen-, las potencias que hacen esta guerra y tal dicen,  no reparan es que la fe Sunita -la de la casta gobernante en Arabia Saudita- en su versión fundamentalista es la que ha dado origen a Al Qaeda y al Estado Islámico. Ambos con las manos metidas en Yemen, y aliados suyos contra los Hutís.  Como lo son y están también numerosos mercenarios europeos y latinoamericanos, incluidos ex militares colombianos. La hipocresía  de Occidente en esta materia es proverbial.

Las potencias occidentales han utilizado su poder de veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para bloquear cualquier medida contra los saudíes, lo que sería indefectible en aplicación  de la Carta de las Naciones. El mismo Alto Comisionado para los Derechos Humanos Zeid Al-Hussein reprochó el desprecio de la comunidad internacional por las víctimas yemeníes. Y la respetada Amnistía Internacional, denunció cómo las potencias occidentales son cómplices –por lo menos- de tres delitos internacionales: castigo colectivo, castigo contra  la población civil, y uso de armas prohibidas. Igualmente  ha evidenciado los crímenes de guerra cometidos por los nacionales partidarios del fugitivo  Rabbuh Manzur  al-Hadi a quien Occidente pretende restaurar.  La misma Comisión Europea, la más alta instancia de la Unión Europea, estimó en diciembre del 2018, en sesenta mil las víctimas mortales de esta guerra de agresión. Y de ellos, muchos miles son menores.

Se tiene entonces que el Yihadismo con presencia en Yemen es una de las razones del alineamiento del Occidente anti islamista al lado de Arabia Saudita en esta agresión, y de su indolencia ante el sufrimiento de ese pueblo. Pero claro, según el orden de valores que gobierna el mundo, no puede dejar de contar como otro factor cardinal para justificar este asalto que lo es también contra la humanidad, el tintineo de la caja registradora. No sólo  el monto abismal -inconcebible convertido en moneda de cualquier país- que alcanzan las compras de armas de Arabia  sobre todo a Estados Unidos, sino el interés en proteger de gobiernos independientes con jurisdicción sobre las rutas que conducen al canal de Suez, el paso por este  de los tanques que llevan el petróleo a Occidente. Otro trayecto que debieran tomar, gravaría duramente las multimillonarias utilidades que les reporta el petróleo de países ajenos transportado por mares también  ajenos,  pero como si no porque igual controlan. “Aliados” se llama en la terminología de la globalización imperial a estos países satélites. Y en el capitalismo imperialista como en el gansterismo extorsionista, el dinero es lo que cuenta y sus  quebrantos se cobran con sangre.

#StopGenocidioYemen

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sábado, 11 de abril de 2015

La Cumbre Mundial para la Paz: una reflexión desde lo que somos, por Luz Marina López Espinosa (para "pacocol" del 10-04-15)

    La Cumbre Mundial de Arte y Cultura para la Paz convocada por el Instituto Distrital para las Artes IDEARTES que se realizará en Bogotá entre el 6 y el 12 de abril en curso, tiene dos méritos fundamentales: uno, la de ser la más profunda reflexión que se haya hecho sobre la afectación que el conflicto ha causado en el ser nacional -ese del barrio, de la calle, de la vereda y la maloka- y otro, que se haga desde la hondura del yo, valga decir, no desde conceptos académicos y teorizaciones, ni desde los intereses del poder concernido, sino desde lo que somos. Desde la cultura como forma de ser, sentir y expresarnos. Y por esta vía, la Cumbre toca a las artes, una de las formas como la sociedad reacciona y se expresa frente a los dramas que la acucian. En este caso, la guerra que en Colombia las ha permeado y de qué forma, generando una rica producción teatral, pictórica, poética y literaria, dándole además voz a las paredes de las ciudades y a las piedras de los caminos, discurso a los títeres y llenando las marchas, los mítines y las huelgas de mimos, saltimbanquis, performances y comparsas.

    Expresiones esas que son la forma como el pueblo -sin demagogias-, reacciona creativamente  y da su testimonio sobre los males que el conflicto le trae, al tiempo que  lanza su proclama-mandato- demanda porque se impongan la paz y justicia. Nada, pero nada parecido esto desde luego, con esa burda explotación comercial que falsificando la historia, simulando arte y desconociendo la cultura, hacen las programadoras comerciales de televisión a partir de la sensibilidad que los hechos del conflicto generan en la sociedad.


    No es entonces esta Cumbre otro ejercicio académico de los muchísimos que a propósito de las negociaciones de paz de la Habana entre el gobierno y la insurgencia de las FARC se han hecho en estos dos años. Tampoco responde al deseo protagónico de algún sector social que reclama su presencia en la mesa de La Habana, so pena de decretar que las negociaciones son excluyentes y por lo tanto condenadas al fracaso. No. La Cumbre Mundial de Ate y Cultura para la Paz recoge el aporte desde la tradición, la sensibilidad, las artes, el sufrimiento y la historia toda, es decir, desde los arraigados valores ancestrales que definen lo que somos, para desde ese crisol expresar el querer del pueblo colombiano sobre el punto. Haciendo ejercicio de soberanía popular, y desechando las mediaciones que abusivamente toman su voz para desde la mezquindad de sus intereses, estar a favor o en contra de la paz. Me refiero a los medios de comunicación, los gremios del capital, los partidos políticos, las embajadas extranjeras y esa impostura que llaman “la comunidad internacional”. Que son egoístas y tampoco consultan el interés nacional cuando están en favor de la paz, porque también en este caso, lo hacen como  estrategia, conquista que favorezca la pervivencia pacífica y profundización de un modelo de dominación rentable para sus negocios. O sea, se trata de una paz que no altere el estado de cosas reinante. Sin justicia social y sobre el presupuesto de la democracia mínima, aquella que se realiza y agota con la celebración de elecciones. Para todo lo demás, ahí está el ejército. Por eso, esa paz de quienes la quieren  no en nombre del pueblo -otra vez, sin demagogias- sino de sus negocios y expoliaciones, parte del supuesto innegociable de no cambiar la doctrina militar –seguridad nacional, enemigo interno-, ni disminuir el hipertrofiado tamaño del ejército.  


Bienvenida esta Cumbre por la Paz. Y bienvenidos los artistas, literatos y pensadores extranjeros, que con su presencia nos dicen y ratifican que la Cultura es aquello que nos une desde las entrañas. Y a veces, como en este caso, esas entrañas son las del género humano que sin fronteras ni nacionalidades, lanza un enfático. ¡Sí a la vida. No a la muerte!


Artistas en el lanzamiento de constituyentes por la paz. Foto Ernesto Che Mercadao.


Alianza de Medios Por La Paz


Abril 6 de2015

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martes, 3 de marzo de 2015

HUGO RAFAEL, EL NIÑO QUE SOÑÓ, por Luz Marina López Espinosa (para "Rebelión" del 11-08-12)





El muchacho entró a la academia miliar sólo por casualidad, por una circunstancia del destino, como excusa para realizar un sueño. En realidad él quería era estar bajo las órdenes y la formación de un famoso pelotero que allí dirigía, y de ese modo realizar su gran ilusión, ser lo que un día le juró al alma de su ídolo recién fallecido: Seré como tu Látigo Chávez, el más grande lanzador de Venezuela. Te lo juro. Y de ahí a las grandes ligas –deliraba-, sólo un paso. Pero lo sueños llegan como la lluvia. ¡Llegan! Y en el centro del inmenso patio de la Academia lo fulminó la mirada severa de Bolívar, la melancolía de su gesto de héroe que veía que como que su obra había quedado a medias, muy a medias. Y el sueño del amor a la patria pero el de verdad verdad -no el del discurso manido que nada dice y menos significa-, el de sacrificarlo todo si es el caso por ella, llegó como la lluvia. Y el muchacho con la misma fuerza y pasión con la que quiso ser pintor en su infancia y beisbolista en su adolescencia, decidió ser soldado. Sólo que esta vez siendo tan en serio como las anteriores, sí era definitiva.
Pero sentía pena. Traía entre pecho y espalda un profundo dolor, el de la traición que sentía había cometido. Era preciso exorcizar el demonio del falso juramento, la promesa incumplida; y en la primera ocasión en que pudo salir por breve tiempo de la academia, caminó y caminó y caminó hasta el cementerio, y allí postrado ante la tumba de Isaías el Látigo Chávez - 1945 - 1969 - le pidió perdón por no seguir sus pasos, por defenestrarlo del pedestal donde lo había entronizado como norte de su vida. Pero no te sientas mal Latiguito, que la traición fue por amor a la Patria.
Los Sueños llegan como la lluvia” es un hermosísimo documental donde sin las imposturas y artificios propios y válidos en las artes audiovisuales, el presidente Chávez habla de si mismo, cuenta su historia. Que es bellísima, pero además, es una página de la Historia. En el breve espacio de 35 minutos, el desprevenido que aborde la para algunos excéntrica personalidad del Presidente, el lego que desee encontrar algunas de las claves del autor de la formidable conmoción ocurrida en NuestraAmérica, las encuentra.
Como un muchacho que recordara las pequeñas anécdotas de su infancia, esas que todas y todos tenemos pero que por no haber estado la gloria esperándonos en alguna ensenada del camino quedan escondidas en el bargueño de nuestras nostalgias, en el caso del presidente Chávez resultan siendo los primeros nudos de una urdimbre, obra que cambiaría para bien la vida de millones de hombres y mujeres y con ella el destino –por lo pronto- de su pueblo -por ahora-, de su patria.
El niño fue bautizado Hugo Rafael, y valga la reivindicación de este nombre, porque es el del niño y el adolescente de que trata el relato de “Los sueños llegan como la lluvia”, sus vivencias primeras en la amada Sabaneta acunado en el regazo de la abuela Rosa Inés, bajo la tutela del padre maestro y afro descendiente, de la madre maestra y catira, sus pasiones iniciales por la pintura y el beisbol. Ello adobado con el olor a boñiga fresca en el cálido campo barinense y la lectura empeñosa de la enciclopedia que el padre un día llevó al hogar. Todo lo cual, por esa alquimia inefable de la vida, es lo que explica al después líder y caudillo el Comandante Chávez; un poco de Allende, otro tanto del Che Guevara, una pisca del padre Camilo Torres y reminiscencias de Juan José Torres y Jacobo Árbens. Por eso su patria es la latinoamericana, la grande, la trazada por el genio de Bolívar en su delirio en el Chimborazo y por su émulo Martí.
Es entonces ese nombre Hugo Rafael el que resaltamos, porque aunque Chávez ya es un grito, una consigna, el santo y seña con el que el viajante que llega advierte al posta soy su amigo no dispare, y es también a la manera de un gentilicio de pertenencia a una patria común, ese Chávez es también como un epíteto con el que la oligarquía de mi país señala al Presidente. Por eso, porque no los he oído nunca decir con saña el nombre de Hugo Rafael, es por eso me quedo con este como el refugio al que sólo acceden los amigos, y que remite al territorio perdido de la infancia donde las cosas del hombre de después encuentran explicación. Paraje al que no han osado los energúmenos.
Y es que en Colombia no le perdonan al Presidente haber roto esa sagrada tradición que para los desde siempre dominadores significaba la sumisión total y absoluta de nuestro suelo a los intereses imperiales. Sumisión de tan espléndida rentabilidad para sus hacedores, de tan tristes réditos para el sometido. Resuena y atruena entonces la sentencia del padre Libertador, mantenida a la sordina por los favorecidos con la traición: “Los Estados Unidos parecen destinados por la providencia…”.
Es que el nombre Chávez refiere el que es hoy. En cambio el de pila es el de siempre, como lo llaman en la casa, como le decían sus amigos de Sabaneta. En mi país donde el Comandante es rabiosamente odiado por la oligarquía, además del Chávez despectivo, es también el de mulato como si el Presidente no reivindicara con honor su padre afro descendiente; el degradado de Coronel como si aquí la burguesía no se postrara de rodillas ante ese rango; el de dictador, ellos que legitiman sus presidentes aún los autores de crímenes atroces porque fueron “elegidos por el pueblo”; y por último, ya como un insulto carente de razones en el que se regodean día y noche las empresas periodísticas, el de loco, alienado, insensato. Y ya se ha dicho, algo de esto ha de haber en quien emprenda tan portentosa como temeraria tarea. Locura iluminada en todo caso y que habrá de disculpar el tiempo. Porque como nos lo recordó Hugo Rafael, él también como Bolívar, espera mucho del tiempo. “Su inmenso vientre contiene más esperanzas que sucesos pasados.” 


 
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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viernes, 13 de febrero de 2015

Ayotzinapa o la hipocresía de la "Comunidad Internacional", por Luz Marina López Espinosa (para "pacocol" del 12-02-15)


Quien desconoce la verdad es un ignorante. Pero quien la conoce y la llama mentira, es un criminal.
¿Qué tiempos serán los que vivimos que es necesario defender lo obvio?
Bertol Brecht


Los ex presidentes de México Felipe Calderón, de Colombia Andrés Pastrana y de Chile Sebastián Piñera cuyos pueblos bajo sus mandatos padecieron horrendas violaciones  de derechos humanos patentes en masacres militares y paramilitares, asesinatos selectivos, desaparición forzada de miles y la brutalidad policial contra las protestas sociales, emprendieron hace unos días una épica cruzada. Muy indignados, marcharon a la capital venezolana para constatar la espantosa situación de derechos humanos que padece el pueblo venezolano, y tomarle cuentas al gobierno por ella. Esos “defensores”, los mismos que no se han dado por aludidos ni considerado el caso responder así sea protocolariamente a los miles de sus conciudadanos que reclaman por sus hijos desaparecidos, sus padres asesinados, sus hermanos masacrados. Y no es retórica. Es verdad, y aquí valen las sentencias de Brecht. 


Tal el estado del mundo. Les fue mal en la diligencia, porque el gobierno venezolano no les reconoció autoridad para entrar a sus cárceles "cual Pedro por su casa" como decimos en Colombia, al igual que no lo permite ningún gobierno del orbe. Pero esa fallida visita de inspección y juzgamiento, no requería gran valor de los cruzados: de una parte iban a un Estado democrático donde a la gente no la desaparecen ni asesinan, y de otra, la temeraria gesta estaba respaldada por la gran burocracia internacional de los derechos humanos, y seguida minuto a minuto por los grandes emporios del negocio comunicacional al servicio del capital: CNN, Televisa, Univisión, Caracol y RCN de Colombia.


Mientras tal ocurría, después de cuatro meses del horror de desaparecer 43 humildes normalistas, el gobierno de México, indolente al reclamo de la comunidad internacional, la verdadera -no esa impostura del poder militar que se asumió tal-, la de las gentes que estudian, trabajan y construyen con un azadón, un libro y la palabra liberadora, responde encubriendo a los criminales. Y ante la persistencia de la demanda de que aparezcan vivos porque vivos se los llevaron,  llama a voltear la página.


Lo anterior, el cinismo obligado de los representantes de un sistema político-económico que hace de lo humano una mercancía instrumento para su único fin, la infinita  reproducción del capital. Y desde luego a esos fines mayores se sacrifica lo instrumental. Por eso Peña Nieto dice éso, lo secunda el dueño de la multinacional panadera Bimbo quejándose de que lo de Ayotzinapa se ha  sobredimensionado, y remata un alto jerarca católico pidiendo cerrar ya el tema y seguir adelante. Así de fácil. El capitalismo no tiene moral, y si tiene corazón, éste está del lado derecho o el izquierdo, no importa cuál, con tal de que sea el de la alforja.


Peña Nieto, Bimbo, el Arzobispo y los medios de comunicación. El poder político y el económico a cuyo servicio está aquél, ejerciendo su dictadura. La iglesia y la más media como aparatos ideológicos de dominación, posibilitándola.


Por qué comenzamos con Venezuela para llegar a México? Porque Venezuela está espantando a “la comunidad internacional” por las atrocidades que dicen, allí se cometen. Y todos a una, vociferan, aúllan, se rasgan las vestiduras.  El Departamento de Estado, la Comisión Europea, la inane OEA y la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, piden intervención salvadora que garantice los derechos del pueblo. Intervención que ya sabemos es el nombre que en el idioma de la diplomacia de las cañoneras, tiene el bloqueo económico primero y la agresión militar después, preámbulos de la invasión y  apropiación de las riquezas del país. Así es como se salvan los países en el Nuevo Orden Mundial del capitalismo hegemónico y unipolar.

Y qué es lo que ocurre en Venezuela como para que amerite ser “salvado”? Que tomó las riendas de su destino rescatando del olvido de siglos el ideario iluminado del Padre de la Patria, el genio de América. Eso fue todo, pero resulta ser mucho. Porque implica deshacerse del yugo del capital internacional y sus centros de poder que todo lo controlan, dominan y ponen a girar en beneficio de su gran fetiche, en perjuicio de los  pueblos sojuzgados. Esos centros, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la Organización Mundial de Comercio, el Departamento del tesoro de USA y los Tratados de Libre Comercio, los principales. Y deshacerse también del yugo del poder político que con su brazo armado defiende esa estructura y da dientes a la tiranía del capital: la Casa Blanca con su Departamento de Estado, ni falta hace decir de qué país.


Tal el pecado de Venezuela.


Y México? Y Ayotzinapa? Pues México no. Este país no se ha rebelado contra el FMI ni contra el Departamento de Estado. Al contrario, es su más obsecuente servidor, así esa servidumbre  redunde en miseria para sus hijos. Y si esa miseria genera inconformidad como en efecto ocurre en México, para eso el Estado tiene sus ejércitos, los legales y los ilegales, para el caso uno solo, sin reparar en que los segundos sean los del narcotráfico. “Los dirigentes del país son el crimen organizado” ha dicho el obispo Raúl Vera quien reivindica una iglesia popular y comprometida. Y también, que “El crimen organizado ha ayudado al control de la sociedad y por eso es socio de la clase política.” Tal la explicación y razón de ser del crimen de Ayotzinapa.


Y a qué viene eso de la hipocresía? El euro parlamentario español Javier Couso de Izquierda Unida cuenta que pasaron varios meses para que esa alta instancia aprobara una sesión donde se tratara el tema de los desaparecidos de Ayotzinapa, y se oyera a los padres. Bastante difícil una y otra cosa. Lo primero, les parecía muy injusto hablar de desapariciones forzadas en México. ¿Cómo? Cuándo? Eso todavía no estaba fallado judicialmente como para hablar en términos tan catastróficos. Pero la audiencia por fin se hizo, sólo que después el Parlamento Europeo se abstuvo de tomar algunas de las muchas medidas políticas y económicas que puede y debe ordenar a los órganos ejecutivos de la Unión contra un gobierno que comete  atrocidades. ¿La razón de tan insólita decisión, denunció Javier? Muy sencilla y contundente, dicha sin rubor: la doble moral de este Parlamento europeo que tiene sus niños mimados y uno de ellos es México, al igual, Colombia e Israel. Son casos especiales. Con ellos la relación debe ser “constructiva”…!!!


Venezuela es otra cosa. Para eso existen los dobles estándares. Para si los criminales son amigos, o no.


Alianza de Medios por la Paz

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 http://www.pacocol.org/index.php/noticias/internacional/12752-ayotzinapa-o-la-hipocresia-de-la-comunidad-internacional

viernes, 6 de febrero de 2015

Carlos Alberto Pedraza Salcedo: crimen del terrorismo de estado, por Luz Marina López Espinosa (para "pacocol" del 30-01-15)

    Sobre la pulida madera, un tablero del popular juego de "parqués", con sus dados y fichas. Detrás, otro del también popular “damas chinas”. Más arriba, sobre la ventanita de vidrio, una diminuta botellita de ron, un tabaco, una pequeña lagartija verde muy delicada, y picadura de marihuana esparcida. Los muchachos se acercaban, hacían un toque sobre el madero como anunciando su llegada, y lanzaban los dados sobre el tablero: "Tú turno parce" decían y se retiraban. Ya  hacia las diez de la noche cuando se terminaba el servicio del lugar y debían retirarse, los muchachos, camisas negras, caras rabiosas, doloridas, volvían sobre la tabla y golpeando el vidrio, se despedían: "Mañana nos vemos parce."

    Y quedó solo el lugar, aromado de flores y de tristeza. Le dediqué una última mirada antes de abandonar la sala, pero si tirar los dados ni decir palabra alguna: no me correspondía, no era de su parche. Apenas contemplar el rostro detrás del vidrio: Carlos Alberto Pedraza Salcedo el mismísimo Che redivivo, la misma mirada, igual el gesto, el desdén despectivo y retador hacia su asesino. Che, sólo que esta vez también muerto.


    Era la noche de  la velación en la funeraria La Luz del tradicional barrio Teusaquillo de Bogotá de donde se lo habían llevado dos días antes cuando adelantaba una de sus muchas tareas políticas y de trabajo comunitario, para aparecer en un potrero en el retirado municipio de Gachancipá con un disparo en la cabeza. La escena ocurría la noche de este viernes 23 de Enero.


    Y llegó mañana, sábado a las diez en punto. Cientos de jóvenes coparon la calle frente a la funeraria impidiendo el tráfico. Y comenzó el desfile en medio de consignas, llantos y proclamas de lucha, al lado de otras que decretaban "Los que mueren por la vida no pueden llamarse muertos", y a partir de este momento es prohibido llorarlos. Y el imprescindible Carlos María Gutiérrez con su más imprescindible aún Milonga del Fusilado, una y mil veces repetida en los primeros de mayo y en los miles de sepelios de líderes populares a los que el poder dominante en Colombia nos acostumbró: Y sepan que sólo muero, si ustedes van aflojando. Porque el que murió peleando, vive en cada compañero.


    Encabezando la marcha hacia el cementerio El Apogeo en el sur de Bogotá rostro de la pobreza pero también de las luchas populares y en donde había construido su liderazgo revolucionario Carlos Alberto, un medio destartalado camión Ford enjaezado de coronas florales y pancartas de las organizaciones populares y políticas en las que el joven dirigente era querido y acatado, atronaba la indiferencia y la congestión de la enorme media ciudad que había que recorrer, con la música "más bella del mundo", las canciones amadas de Carlos Alberto. No gratuitamente adoptadas como himnos de las luchas populares en el ancho territorio de América Latina.


    Entonces, el camioncito que presidía el no por dolorido menos combativo cortejo, obligaba a transeúntes y conductores  a reparar en él. Y los enormes bafles con su estruendo que haría a más de un desentendido preguntarse de qué se tratará eso tan raro, lanzaba al aire la lírica triste y alegre, de combate y de repliegue, de los infaltables: León Gieco, Carlos Puebla, Génesis, Víctor Heredia, Mercedes Sosa, Violeta, Jara. Inti Ilimani, Aznavour: Camarada, la batalla nos unió mi camarada, nuestra lucha comenzó en las barricadas; A desalambrar, a desalambrar, que la tierra es mía y tuya también, de Pedro y María, de Juan y José; Tantas veces me mataron, tantas veces me morí, a mi propio entierro fui sola y llorando; Cuando muera quiero que me entierren, en el seno oscuro y fresco de una vasija de barro; Ricardo murió ese día haciendo bien sus quehaceres, murió sembrando semillas de nuevos amaneceres; Tengo un poema escrito más de mil veces, hoy que quiero reírme casi no puedo ya no tengo la risa como un jilguero.


Ya en el inmenso camposanto el desfile tomó un carácter más solemne, casi  ceremonial sin proponérselo. Y no era para menos. Los camaradas, ¡cómo se notaba!, hacían acopio de fortaleza para el momento final, la ceremonia del adiós. Los presencié a la distancia caminando detrás del grupo al que el sendero trazado compactaba. Y lo que vi, era un hermoso paisaje de los pueblos y sus luchas en todas partes a lo largo de la historia: hombres y mujeres jóvenes cuya rudeza apenas disimulaba la ternura ahí latente; zapatos gastados, chaquetas negras, la marcha lenta y las cabezas tendiéndose a inclinar, beneficio que redituaba el crimen. Pero aquí y allá puños en alto, cabezas que se levantan y gritos de a partir de ahora es prohibido llorar, por nuestros muertos ni un minuto de silencio, toda una vida de combate. Y cómo se notaba que lo decían en serio, promesa del corazón y la conciencia forjada que honra la obra del camarada asesinado y desvanece la ilusión del asesino.


Compañero, Carlos Alberto: Hasta Siempre!!!!


Alianza de Medios por la Paz


Bogotá, 28 de enero de 2015.

Publicado en:
http://www.pacocol.org/index.php/noticias/12596-carlos-alberto-pedraza-salcedo-crimen-del-terrorismo-de-estado

jueves, 15 de enero de 2015

UNA ROSA ROJA PARA ROSA LUXEMBURGO, por Luz Marina López Espinosa (para "Rebelión" del 23-01-13)


“Sin la participación de las mujeres no se puede hacer la revolución”

Rebelión


Si algo grafica fielmente la ferocidad del capitalismo y de la derecha en general, fue ese culatazo salvaje con el que un soldado al servicio de la socialdemocracia alemana le destrozó la cabeza a esa inmensa, noble y amorosa mujer, la gran teórica y activista de la revolución mundial Rosa Luxemburgo. Su cuerpo fue arrojado a un río de donde se rescató cinco meses después. Esto, en plena efervescencia de la revolución alemana de noviembre de 1918 que ella había impulsado a través de su liga Espartaco y había depuesto al káiser. La acompañaron en el martirio el amor de su vida y camarada León Jogiches y su gran compañero de lucha Carlos Liebknecht. Esto ocurrió el 15 de enero de 1919 cuando Rosa contaba apenas 48 años, y el importante aniversario me parece, se nos pasó desapercibido a los militantes de la libertad y el socialismo.
Rosa Luxemburgo es a nivel mundial, el gran norte hacia donde deben mirar las mujeres revolucionarias. Militancia, abnegación, estudio y producción teórica –además de cárcel-, fueron desde su más temprana juventud la causa y oficio de esta infatigable mujer, quien enseñó y pregonó a las mujeres y a los hombres del mundo que el enemigo es el capitalismo, y que la revolución se hace con organización y movilización, pero también con análisis e ideología por parte de los obreros. ¡Ah! Y que ha de ser internacional, porque tal es la naturaleza del proletariado, como es la del capitalismo. Y lanzó una recia frase provocadora: “La revolución es magnífica…..Todo lo demás es un disparate”
Gran polemista, no se diga con sus ex socios de la social democracia alemana y polaca sino con sus propios compañeros revolucionarios y aún con Lenin y Trosky, Rosa tuvo el genio visionario de apenas despuntando el régimen nacido de la gran revolución de octubre, ya en 1918 escribía – y desde la cárcel-, páginas críticas del manejo político que se estaba haciendo del nuevo poder. Demasiado prematuras en verdad esas críticas, ella misma al parecer no se decidió a publicarlas. Sin embargo, sorprende que una vez caído el campo socialista y la Unión Soviética sesenta años después, los analistas del insólito suceso apuntan como responsables a aquellos vicios y falencias que ya Rosa desde prisión temía en el naciente régimen: el peligro de que la burocracia autoritaria cooptara a la democracia.
Rosa aunque en su temprana vida política porfió bastante en su relación y asociación con los socialdemócratas para combatir el régimen imperialista alemán, pronto desdeñó las ilusiones de sus socios de reformar el capitalismo hasta hacerlo bueno, vio que esto era una entelequia, y que lo que era malo no se tornaría bueno y menos por voluntad propia. Entonces, su actividad política y teórica la dedicó con gran empeño en denunciar la farsa del oportunismo y el reformismo en sus numerosas vertientes. Y acuñó su legendaria consigna: Socialismo o barbarie. Cruel, pero sapiente, la maestra Historia quiso que su muerte fuera la más firme validación de su proclama.

El espíritu atrevido, el corazón ardiente y la firme voluntad de la “pequeña” Rosa eran el motor de la rebelión” así la describe su gran amiga, la revolucionaria y feminista Clara Zetkin, en los días en que parecía que los obreros habían dado al traste definitivo con el régimen monárquico alemán. Y es que Rosa tuvo la osadía de impugnar todas las relaciones de poder, sometiéndolas a la critica de si estaban basadas en la democracia y la libertad, y por esa vía en el bienestar del sujeto más débil de esa relación. Consecuente y coherente, se opuso también a la Primera Guerra Mundial que concitaba la pasión nacionalista del pueblo alemán, y criticó duramente a los parlamentarios socialistas de la II Internacional que aprobaban créditos para sostenerla.
Rosa Luxemburgo, polaca del mundo que pasa por alemana y bien pudiera ser boliviana o argentina, estaría hoy celebrando pero más que todo trabajando en construcción teórica, organización y formación de los equipos de cuadros políticos y de nuevos sujetos colectivos de la revolución que insurge en América Latina. Realidad que ha creado un panorama impensable hace apenas veinticinco años. Y con su Liga Espartaco estaría en primera fila en las tomas de predios de Los Sin Tierra en el Brasil, dirigiendo alguna Misión en Barquisimeto, sustentando las nacionalizaciones de Evo en Bolivia, demostrando por milésima vez la justeza del régimen cubano, animando a Pepe Mojica, y demoliendo las falacias ínsitas en el discurso neoliberal que cubre de miseria ya no sólo estas tierras, sino que igual amenaza al llamado primer mundo.
Gracias querida Rosa por el testimonio que nos diste y el camino que trazaste. Sin alcanzar tu talla ni aún tu ideología, ya hemos tenido y tenemos mujeres dirigentes y gobernantes –Guatemala, Colombia, Brasil, Chile, Argentina- que de alguna manera han sido inspiradas en esa hermosa senda que fue tu vida. Por eso, nos cuenta tu biógrafo Néstor Kohan, que en el puente donde los asesinos arrojaron tu cuerpo, siguen apareciendo periódicamente rosas rojas. 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Publicado en:
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