ÁLBUM DE IMAGENES DE "MIRANDO HACIA ADENTRO"

Todas las imágenes originales producidas por "Mirando hacia adentro" han sido publicadas en un blog satélite llamado "Mirando hacia adentro. Álbum de imágenes".

DEUDA EXTERNA ARGENTINA ON LINE

La página norteamericana "usdebtclock.org" informa segundo a segundo la evolución de las deudas de los países. Vea online y en directo el REENDEUDAMIENTO ARGENTINO presionando AQUÍ.

Translate

Mostrando entradas con la etiqueta Fiestas Saqueas de Diciembre. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fiestas Saqueas de Diciembre. Mostrar todas las entradas

sábado, 2 de febrero de 2019

Se produjo el primer saqueo a un supermercado en Buenos Aires, por "info135" del 02-02-19


2 febrero, 2019 

Un grupo de más de cincuenta personas saquearon un supermercado en la localidad bonaerense de Colón. El negocio, de capital chino, quedó destrozado y hay dos personas detenidas.

Según informó el portal de noticias local El Faro, los intrusos se llevaron diversa cantidad de mercadería y dejaron botellas rotas y mercadería desparramada por el suelo.

“Los vecinos llamaron a la Policía Comunal que al llegar al sitio del inusual incidente hizo que comenzara la huida de los saqueadores”, detallaron.

Asimismo, informaron que dos personas fueron detenidas y, según el medio, “hay advertencias por parte de algunos grupos, que señalaron que volverán en horas nocturnas”.

Publicado en:
https://info135.com.ar/2019/02/02/se-produjo-el-primer-saqueo-a-un-supermercado-en-buenos-aires/

martes, 25 de diciembre de 2018

Por los saqueos en supermercados de Tolosa hay cuatro detenidos, por "El editor platense" del 23-12-18


Los hechos, como informó en primicia el editor platense, habían sucedido en el Vea de 19 entre 530 y 531, y en el Día% de 532 entre 17 y 18
  
En una serie de allanamientos realizados en la presente jornada la Policía pudo detener a cuatro personas vinculadas a los saqueos ocurridos la semana pasada en el supermercado Vea, primero, y en el Día%, ambos de la zona de La Favela. 
En ambos saqueos, uno presenciado por un periodista de este diario -el de Vea- participaron más de 20 personas entre hombres, mujeres y niños. Uno de los saqueos pudo verse gracias a las cámaras de seguridad que dejaron todo registrado, el que sucedió en el Día% (ver más abajo noticias relacionadas).
Dos hombres y dos mujeres resultaron detenidos y la Policía encontró en sus viviendas mercadería, ropa, bebidas y mochilas que se llevaron de ambos saqueos, según se informó a este diario digital platense. Cabe destacar que el primer saqueo ocurrió el miércoles pasado y a pesar de la guardia policial no se pudo evitar el segundo el día jueves, los dos a la misma hora, alrededor de las 17,30 horas.
En los allanamientos realizados hoy en La Favela -de 17 a 19 y de 530 a 528- participaron efectivos de las comisaría 1°, 10ma y 11°; del destacamiento La Unión, del Comando de Patrullas; Infantería, Caballería y Grupo de Apoyo Departamental. 

Publicado en:
https://eleditorplatense.com.ar/nota/4837/por_los_saqueos_en_supermercados_de_tolosa_hay_cuatro_detenidos

lunes, 27 de agosto de 2018

Alberto Rodríguez Saá: “El Gobierno sabe que se viene un diciembre muy caliente y por eso evalúan adelantar las elecciones”, por "Actor Político" del 26-08-18



26 ago - 

Tras ser uno de los oradores en el acto del microestadio de Ferro, el Gobernador de San Luis ratificó la necesidad de que el peronismo se prepara ante cualquier contingencia, avanzando rápidamente con la unidad. “Hay que buscar el triunfo electoral que termine con esta pesadilla”, planteó.

  
En declaraciones a Radio Nef, el dirigente puntano analizó la actualidad del peronismo de cara a 2019, luego de ser protagonista en el acto que tuvo lugar en el microestadio de Ferro.
“Hay que formar un frente patriótico, porque el propio Gobierno a partir de sus voceros, anda diciendo que se pueden adelantar las elecciones, saben que van a tener un diciembre muy caliente y piensan en eso. Entonces nosotros tenemos que estar preparados, para eso hay que formar un frente”, indicó.
Para Rodríguez Saá, es necesario buscar el triunfo electoral “que termine con esta pesadilla” y aseguró que lo mejor es que se legitime un liderazgo en la oposición.
“Primero, el límite se llama Macri, no debe estar en algunos de nosotros. El segundo tema es estar unidos, porque si no, no ganamos, es así de fácil; y el tercero es tener elecciones en las que puedan participar todos y que todos tengan un final feliz. Esto quiere decir que las bancas se tienen que repartir por sistema D’Hont, que hace el mejor reparto, y que ese sistema no tenga piso”, detalló el puntano.
En relación a la fuerte caída en la actividad económica que se registró en junio y que continuará en los próximos meses, Rodríguez Saá señaló que eso “va a generar en agosto el cierre de más comercios y pymes”.

Publicado en:
http://actorpolitico.com/nota/8313/alberto_rodriguez_saa_el_gobierno_sabe_que_se_viene_un_diciembre_muy_caliente_y_por_eso_evaluan_adelantar_las_elecciones/

miércoles, 22 de agosto de 2018

En el Gobierno se preguntan cómo hacer para evitar el estallido social, por "info135" del 22-08-18


22 agosto, 2018 

Tanto desde el Gobierno nacional como bonaerense, ayer siguieron con suma atención la represión de la policía provincial contra los trabajadores del Astillero Río Santiago en pleno centro de La Plata. Aunque en los despachos oficiales no lo digan públicamente, crece la preocupación por una conflictividad social que promete seguir en aumento.

En tanto, según los movimientos sociales, el cóctel ajuste, más escalada de la inflación, más devaluación y en consecuencia recesión y baja del consumo, sumados a la supervisión del Fondo Monetario Internacional (FMI), puede llegar a ser literalmente explosivo.

El Gobierno de Cambiemos, que ganó prometiendo ‘pobreza cero’, la creación de trabajo de calidad y el crecimiento del país, dos años y medio después de haber asumido se desespera por evitar estallidos sociales ante una situación económica que empeora día tras día, y no le queda otra alternativa que armar un “plan especial” destinado a repartir dinero y comida en las zonas más calientes del Conurbano, para contener posibles disturbios en diciembre.

Precisamente, lo que se busca es contener la conflictividad social, cada vez más caliente, por temor a que se adelante diciembre, el mes en el que todos los años se exacerban los reclamos. Y ahí aparece, como siempre, la posibilidad de que se ingrese en una espiral en la que las protestas y la represión policial se conviertan en moneda corriente.

No es casual que días atrás haya sido el propio Mauricio Macri quien reconoció un aumento en la pobreza por la devaluación y la altísima inflación que se verá reflejado en el próximo índice del INDEC, que rondaría el 4 %.

“Que la inflación no ceda nos complica un montón. Necesitamos que la economía arranque”, se sincera un funcionario del ministerio de Desarrollo Social. Reconoce, en ese sentido, que no tiene manera de prever cuándo se iría a producir ese arranque.

En definitiva, lo que viene de ahora en más es seguir evaluando y monitoreando todo el tiempo los riesgos de crisis social y pérdida de paz en el Gran Buenos Aires, ante la sensación de que se está sobre un volcán que puede explotar más temprano que tarde.

Ya con el segundo semestre en marcha, todos los indicios marcan que lo que viene puede ser todavía peor, con una inflación fuera de control y la incesante caída de todos y cada uno de los indicadores económicos que, como no podría ser de otra manera, golpean de manera directa sobre los sectores más humildes de la población.

Publicado en:
https://info135.com.ar/2018/08/22/en-el-gobierno-se-preguntan-como-hacer-para-evitar-el-estallido-social/

martes, 30 de diciembre de 2014

UN DICIEMBRE EN PAZ, por Roberto Caballero (para "Tiempo Argentino" del 28-12-14)


Contra todos los pronósticos sombríos, el 2014 termina con un paisaje tranquilo y oxigenado. Cómo Cristina Fernández logró derrotar las operaciones fatalistas.


El año que se va ofrece para estas fechas, habitualmente tumultuosas e impregnadas de un sentido de violencia real o latente, un paisaje raramente distinto y oxigenado. Pese a los pronósticos fatídicos de tanto profeta de la desesperanza suelto por los medios que ya sabemos, este diciembre fue el más tranquilo del que se tenga memoria.
Los antecedentes no eran los mejores. El diciembre pasado fue malo. El enero que le siguió fue bastante peor. La devaluación dio lugar a una espiralización de precios que atacó el salario. Los sojeros escondieron la cosecha en silobolsas. Los sindicalistas opositores hicieron paros y trataron de hacer estallar las paritarias. Los cueveros pusieron el dólar trucho por las nubes. Los banqueros intentaron varias corridas. Los supermercados remarcaron todo lo que pudieron remarcar. El fallo de Thomas Griesa y los buitres vino a aprovisionar de certeza a los que decían que todo podía e iba a irse al demonio. El fantasma del "fin de ciclo" y la teoría del "pato rengo" dominaron la esencia de los artículos de los panoramistas opositores durante meses y, por momentos, hasta llegaron a parecer más verosímiles que los que no son antikirchneristas militantes.
Y, sin embargo, este diciembre, el que se va, está atravesado por la sensación generalizada y reconfortante para la mayoría que trabaja de que el país tiene gobierno. No cualquiera, además, sino uno que administró la situación de modo decidido y eficiente, defendiendo la economía en la que cree, y no se mandó a mudar en helicóptero cuando las cosas estaban difíciles. Eso vale mucho. Democráticamente hablando, vale todo.

"Es obvio que no querían que CKF llegara a 2015 como llegó, con una imagen en alza, entera y gobernando con sus equipos. Es más obvio que van a intentar perturbarla antes y después de las elecciones para colar alguno de sus candidatos con chances".

Como el cretinismo revestido de falsa neutralidad abunda en los análisis, no hay muchos que expliquen lo que realmente sucedió entre las llamas de marzo, abril y mayo, junio y este fin de año más o menos apacible. La mayoría dirá que el swap con China salvó del rojo a las Reservas, que Basilea con sus dólares ayudó, que como CFK ya se va en 2015 no tiene sentido tumbarla, que el Papa Francisco ofició de bombero y varios etcéteras por el estilo para subirse, de algún modo, a lo irrebatible: no pasó lo terrible que decían que iba a pasar. Esto es lo único que importa. Entonces tienen que buscar las razones de su fracaso, y buscarlas lo más lejos posible de sus propios pronósticos funestos. Se rinden ante lo evidente, pero le niegan algún mérito a los que de verdad pilotearon la crisis. Para ellos, no lo hay. Lo que pasó, pasó porque un día los planetas, los poderes celestiales, el Departamento de Estado, el Dalai Lama decidieron de la noche a la mañana que los argentinos debían disfrutar de un diciembre en paz.
No es sólo mezquindad en el estudio de la realidad: es improvisación en el análisis de lo que sucede. Porque son los mismos que dijeron que el litro de nafta iba a estar 50 pesos sin siquiera ver que el precio del crudo empezaba a caer en todo el mundo. Los que hablaban de un dólar trucho a 20 o 25 pesos cuando terminó cerrando muy por debajo de eso, achicando incluso la brecha con el oficial a números históricos. Los que aseguraban que Argentina tenía una única opción para zafar de los buitres y era pagándoles lo que pidieran, bajo riesgo de quedar aislados del mundo. Los que decían que si no se acataba el fallo incumplible de Griesa no iban a venir más capitales a Vaca Muerta. Los mismos que juraban en todos los sets de televisión que el Banco Central llegaría a fin de año con menos de 15 mil millones de dólares en sus arcas y hoy las reservas llegan superan el doble.
Son improvisadores pertinaces, que deambulan por los canales y las radios diciendo lo que los dueños de esos canales y esas radios opositoras quieren escuchar. Ahora mismo se los puede volver a ver diciendo, entre turrones, sidras y pandulces, que la calma es transitoria, que el 2015 va a ser un año con menos crecimiento, que el Estado debe ajustar, que la economía debe devaluar, que nada de lo que se hace se hace bien, y que lo mejor es que ganen Massa o Macri porque el país así volverá a atraer una lluvia de poderosas y mágicas inversiones. El problema de estos opinadores, que en líneas generales proponen recetas que dejan a la mitad de la sociedad fuera de sus planes, es que viven de fantasías que no tienen costo para ellos pero sí para el resto de los mortales. Y, como improvisan y cuando llegan al Estado, vuelven a improvisar hasta que los pasa a buscar el helicóptero final por la azotea de la Casa Rosada, suponen que lo mejor es repetir que el mercado soluciona todo. Entonces, candidatean a como ministro de Industria a un cuadro de Techint, como secretario de Comercio a uno de la Mesa de Enlace, como ministro de Cultura a uno de Clarín, como ministro de Turismo a uno de LAN, como secretario de Finanzas a uno de la Asociación de Bancos de la Argentina, como presidente de YPF a uno de Shell y como ministro de Economía a uno que sea amigo de todos los anteriores. Y ya está, ese es el país ideal.
Esta es la intención que disimulan, por eso improvisan, porque están convencidos de que el Estado es apenas un coto de caza de corporaciones que sí saben lo que quieren para el país, cuando históricamente nunca lo demostraron. Esto, en el mejor de lo casos, es decir, cuando se trata solo de la pereza intelectual de los emisores. Por desgracia, hay otros que facturan haciéndole creer a la sociedad, que sus pronósticos son científicos; y a los dueños de las corporaciones, que sus deseos e impulsos acopiadores son órdenes.
Ninguno de ellos va a reconocer que el gobierno que conduce Cristina Fernández de Kirchner logró derrotar lo que, a mediados de año, parecía un oscuro escenario de fatalidades. La hiperactividad que demostraron este año sus cuadros técnicos, además militantes de un proyecto político que asumió el desafío de diseñar una Argentina que no sea la chiquita, la que quieren las corporaciones, fue de una enorme tenacidad. Reunir a todas las cadenas de valor, discutir con los empresarios, lanzar la nueva ley que regula la producción y el consumo, el Precios Cuidados, el Progresar, los Pro.Cre.Auto, la moratoria jubilatoria, conseguir las mayorías en el Parlamento, viajar a todos los foros internacionales para perjudicar la estrategia buitre, reunir a las provincias para que sigan apoyando el crecimiento de YPF, en fin, como dice la presidenta, en 2014 no todo fue coser y bordar. Cuando buena parte del instrumental estaba en rojo, el gobierno pudo retomar el control y consiguió un aterrizaje suave, pacífico.

En el medio tuvo que pelearse y amigarse con la Corte, hablar y dejar de hablar con la oposición salvaje, salir a responder las recurrentes operaciones de los grupos Clarín SA y La Nación SA a través de sus medios, atender, desatender y volver a atender a la CGT oficial por el tema Ganancias, confrontar con la UIA y hacer las paces después, trazarle el límite al encargado de Negocios de la Embajada, denunciar ante la Corte de La Haya nada menos que al gobierno de los Estados Unidos de América por el caso Griesa, judicializar a las empresas extranjeras que hacían quiebras truchas y amenazaban con despedir personal en cadena, volver a poner el caso del polémico juez Bonadio en el Consejo de la Magistratura, ordenarle al titular de la AFIP que avance contra los tenedores de 4040 cuentas secretas en Suiza, limpiar la SIDE, cambiar funcionarios, la lista es interminable.
Eso es gobernar. Es lo que no entienden muchos políticos que quieren trabajar de políticos, pero lejos de la zona de fuego donde las decisiones queman. Es más sencillo criticar debajo de los reflectores de la TV, decir a todos que sí todo el tiempo, que ir al Parlamento a discutir, informarse y votar; o sentarse en Balcarce 50 y pensar que cada decreto, resolución o proyecto de ley les hace las cosas más fáciles o les arruina la vida a millones de personas.
Concédanle al kirchnerismo, al menos, al de verdad, no al que relata Clarín como único y reprobable, que cuando tiene que gobernar lo hace, porque jamás se le presentó como opción siquiera la de abandonar su responsabilidad institucional escapando por los techos.
Aún con sus errores, hay una potencia en el espacio gobernante que preocupa al mundillo corporativo, ese que fabrica operaciones judiciales que avanzan como marea nauseabunda en el centimetraje de los diarios conservadores, con historias de hoteles y lavados sureños. El arrebato de magistrados flojos de papeles que allanan domicilios presidenciales y requieren declaraciones juradas de sus hijos, sólo desnuda el estado de desesperación de los que intentaron todo y no lograron nada en todo este tiempo, porque Cristina sigue ahí, donde la puso el 54% de los votos en 2011.
Evidencia la descomposición de uno de los poderes del Estado, el Judicial, el menos democrático a la fecha, que insiste en mantener el privilegio de acosar a los otros dos poderes, el Ejecutivo y el Legislativo, surgidos del voto popular. El papel de contralor republicano que se atribuyen muchos jueces no es otro que un superpoder de casta para blindar el statu quo. Son como Supermanes, pero están del lado de los villanos.

Es obvio que no querían que CKF llegara a 2015 como llegó, con una imagen en alza, entera y gobernando con sus equipos. Es más obvio que van a intentar perturbarla antes y después de las elecciones para colar alguno de sus candidatos con chances. La osadía que demuestran en sus operaciones es directamente proporcional al temor que sienten a que la presidenta pueda ungir un candidato victorioso y su liderazgo político se proyecte en el tiempo.
Es como el sofocón que sufrieron el día que el chico que jugaba a la Play les llenó un estadio para desafiarlos con miles de personas que salieron de debajo de las baldosas para apoyar al gobierno. Y hay muchas más.



Todavía no lo pueden creer. Por eso se curan en salud y tratan de neutralizar su figura con denuncias y titulares tremendistas. Se volvieron previsibles y eso no es aconsejable: el más duro boxeador, a fuerza de repetirse en sus golpes, se expone a ser vencido no por el retador más fuerte, sino por el más atento.
Por eso un gobierno atento pudo capear el temporal de 2014 y estas fiestas de fin de año son lo que son: fiestas, en paz.
Por un 2015 mejor. Hasta el año que viene.



Publicado en:
http://www.infonews.com/2014/12/28/politica-178757-un-diciembre-en-paz.php

martes, 23 de diciembre de 2014

OTRA QUE PIFIARON, por Jorge Cicuttin (para "INFOnews" del 23-12-14)


Están quienes creen en el tradicional horóscopo occidental y buscan con esperanza y también con temor el futuro que les depara uno de los 12 signos del zodiaco. Otros se ven reflejados en el animal que le corresponde por el horóscopo chino. También están los que optan por los 13 signos del horóscopo maya. En definitiva, hay para todos los gustos. Desde Horangel hasta Ludovica Squirru. Cada uno puede aferrarse a las predicciones que desee, apostar al pronosticador que más simpático le caiga. 


Están quienes creen en el tradicional horóscopo occidental y buscan con esperanza y también con temor el futuro que les depara uno de los 12 signos del zodiaco. Otros se ven reflejados en el animal que le corresponde por el horóscopo chino. También están los que optan por los 13 signos del horóscopo maya. En definitiva, hay para todos los gustos. Desde Horangel hasta Ludovica Squirru. Cada uno puede aferrarse a las predicciones que desee, apostar al pronosticador que más simpático le caiga.
Porque también están los otros. Aquellos que no hacen cartas natales ni dan consejos sobre la salud y el amor. Son los que se consideran más "serios", especialistas y analistas en los que muchos dejan depositadas sus esperanzas financieras y hasta electorales.
Aquellos que pronosticaban otro "diciembre caliente" para la Argentina. Aseguraban que se iban a repetir aquellos últimos meses de años anteriores en los que junto al calor extremo, la temperatura social y económica iba a ser altísima, lo que se iba a trasladar a las calles.
En septiembre último lo vaticinó Luis Barrionuevo: "Lo que viene para diciembre en la Argentina es un estallido por la inflación. Los conflictos se van a acelerar y la plata cada vez va a ser menos. Así que yo creo que en eso puede haber un barajar y dar de nuevo… cuanto más pronto el 2015 mejor." El líder gastronómico dijo brutalmente –como nos tiene acostumbrado– lo que otros personajes de la oposición política y mediática señalaban con algo más de elegancia y poniendo cara de circunstancia, pese a que algunos de ellos trabajaban de manera oculta para que las predicciones de Barrionuevo se convirtieran en realidad.
Cuando en junio último la Corte Suprema de los Estados Unidos le hizo un guiño favorable al juez Thomas Griessa y a los fondos buitre, muchos hicieron sonar las alarmas por el apocalipsis que llegaba para los argentinos. Ni siquiera se llegaba en paz a diciembre si no se hacía rápidamente lo que reclamaba el anciano magistrado de Nueva York.
Y este apocalipsis que los gurúes de la City y los economistas del establishment pronosticaban con seriedad estaba basado en tres variables principales que estallaban en diciembre. En primer lugar, las reservas del Banco Central iban a llegar en este último mes del año a un nivel crítico de 20 mil millones de dólares. El dólar –siempre el verde–, iba a estar entre 10 y 12 pesos según la cotización oficial, mientras que en el mercado ilegal –o paralelo o "blue", como lo quieran llamar–, la cotización de la preciada moneda norteamericana iba a alcanzar los 20 pesos. El desborde inflacionario, la tercera variable, iba a poner el aumento anual de precios en por lo menos un 40 por ciento. Las tres variables unidas iban a asegurarnos un diciembre al borde del estallido.
Claro que la realidad les golpeó con fuerza a los gurúes del apocalipsis. Porque las reservas internacionales –de la mano del swap con China y el acuerdo para acelerar la liquidación de la cosecha, entre otros puntos–, van a terminar el 2014 en unos 31 mil millones de dólares, casi unos 10 mil millones más que los pronosticados por los "especialistas".
El dólar oficial termina diciembre con una cotización de $ 8,60, una corrección del 30% respecto de enero de este año. Mientras que el "paralelo" que iba a subir a 20 pesos se ubica en el orden de $ 12,8, en tanto que el famoso "contado con liqui" cotizó algo por debajo de los 12 pesos.
Y por último la inflación, que si bien es un número alto, terminó en un 25% según los números del Indec o, como mucho, un 30% de acuerdo a la consideración de algunos empresarios y consultoras privadas. Ya muy pocos opositores sostienen que termina el año por arriba del 40 por ciento.
Es tan distinto este diciembre al pronosticado, como la temperatura que nos arrinconó en el final de 2013 –con aquellos 40 grados de sensación térmica–, y la mucho más agradable que vivimos este fin de año.
De la mano del apocalipsis económico, los pronosticadores pintaban a una presidenta acorralada por los conflictos y a la defensiva, mirando con angustia el almanaque para saber cuántos días le quedaban para dejar la Casa Rosada. Otra que pifiaron: Cristina Fernández de Kirchner termina 2014 como lo hizo desde 2007, manteniendo la iniciativa política. Esa caracterización del "pato rengo" al final del mandato, lejos está de aplicarse en el caso de CFK. Toma decisiones fuertes y se mantiene en el centro del ring.
¿La oposición? Salvando algunas diferencias, con los mismos problemas: dificultades para mantener la cohesión interna y falta de iniciativa. El caso más fuerte es el de la alianza FAUNEN, que arrancó 2014 siendo una alternativa importante de poder "antiperonista", para terminar con renuncias, denuncias cruzadas, diferentes estrategias, negociando individualmente acuerdos provinciales y con candidatos lejos, muy lejos, de disputar con seriedad la presidencia de la Nación el próximo año.
En lo social y en materia de seguridad, es un diciembre totalmente opuesto al del 2013, con policías provinciales autoacuertelados y saqueos promovidos desde las propias fuerzas de seguridad. Las calles de hoy están tranquilas, más allá de reclamos sectoriales por conflictos en algunas empresas y los intentos movilizadores de la organización Barrios de Pie, vinculada a los dirigentes de FAUNEN. Reclamos que no logran un efecto imitación en otras organizaciones.
El mismo clima se vive hasta en el plano sindical. El anuncio de CFK de dejar fuera de los descuentos por el Impuesto a las Ganancias al aguinaldo de fin de año desactivó el paro general que –a regañadientes y sin mucha confianza– había llamado el líder de los camioneros y de la CGT opositora, Hugo Moyano. La medida tomada sobre el aguinaldo de diciembre fue en cambio un éxito para el otro líder de la CGT, el metalúrgico Antonio Caló, quien siempre optó por la estrategia de negociar con el gobierno nacional sin amenazar con medidas de fuerza.
La semana de Navidad arranca sin serios conflictos sociales y con una economía mucho más tranquila que la anunciada por los gurúes del apocalipsis tras el fallo del juez Griessa. Una situación que nos pone de cara a un 2015 más alentador.

Los pronosticadores y operadores disfrazados de especialistas serios y objetivos volvieron a pifiarla. 

El país agradecido.

Sigan participando.



Publicado en:
 http://www.infonews.com/2014/12/23/politica-178417-otra-que-pifiaron.php

jueves, 11 de septiembre de 2014

Cristina pidió estar "muy atentos" sobre quienes anuncian estallidos de violencia, por INFOnews del 11-09-14



La mandataria le contestó al dirigente opositor Luis Barrionuevo, quien lanzó una velada amenaza de conflicto social para diciembre.

Durante el acto en el que presentó el relanzamiento de los planes de pagos en 12 cuotas, la presidentaCristina Fernández se refirió, sin nombrarlo, a los dichos del dirigente gastronómico Luis Barrionuevo, que anunció que en diciembre se podrían producir estallidos sociales.

"Un señor anunció un estallido en diciembre. Algunos están preparando alguna matiné para tal vez para octubre, tal vez en noviembre. Estén todos muy atentos", aseveró la mandataria.

"Estamos advirtiendo muy claramente. Estemos muy atentos los argentinos", pidió Cristina Fernández.








miércoles, 25 de diciembre de 2013

Espiando el 19 y 20, por Miguel Russo (para "Miradas al Sur" del 22-12-13)

El tipo se levanta de la silla en la que espera que el mismo número que aprieta entre sus dedos titile en la pantalla multicolor del plasma para ser atendido. De inmediato, catorce personas –de las aproximadamente cincuenta y pico que están paradas– se disputan la silla y, en ese preciso instante, sabe que, irremediablemente, la perdió para siempre. Hace cerca de dos horas que espera. Así, como de la nada, mezcla de aburrimiento y desazón, le pinta el hambre. Coteja números y pantalla y comprende que tiene, por delante, otro buen par de horas. Entonces sale al fuego del afuera, dispuesto a conseguir algo para paliar los ruidos de su estómago. Pueyrredón y Juncal es, a esa hora, las cuatro y media de la tarde, algo parecido al Sahara en el más ominoso de sus mediodías. Entre los millones de reflejos del sol, el cartel de la confitería Quebec resplandece como un oasis. Cruza y empuja la puerta de vidrio, pero ésta no cede como sería lo lógico, sino que hace un ruido seco (“clac”) y devuelve el envión en ese viejo principio de acción y reacción que cree recordar de la secundaria. Detrás del vidrio (que aunque no puede creerlo, quema), observa que, presurosa y con cara de situación, una señorita –camisa blanca impecable, delantal negro a rayas amarillas finitas, pañuelo en la cabeza como si se tratara de una campesina rusa de principios de la revolución– se acerca y quita el palo de escoba que traba las dos batientes.
–Hay corte de luz –pregunta el tipo, no dando crédito a los fluorescentes que iluminan el interior fresco por el accionar a todo trapo del aire acondicionado, e intentando romper la tensión en la cara de la empleada.
–No, señor –dice, parpadeando–. Están saqueando en Rivadavia.
El tipo piensa un segundo, desestima toda comprensión geográfica, entra.
–¿Rivadavia y qué? –pregunta.
–No sé, señor –dice, ahora envalentonada, la campesina rusa–, yo estoy acá adentro.
El tipo trata de llevar adelante un cálculo de las cuadras que separan a Juncal de Rivadavia a la altura de Pueyrredón, pero se deja vencer por el hambre y pide un pebete de jamón, queso y tomate para descomprimir la cosa.
Paga y sale de nuevo al infierno demoledor de los 36 grados y vaya a saber cuántos de sensación térmica. Recién ahí, caminando (o, mejor dicho, arrastrándose casi) hacia la esquina, descubre que todos los negocios tienen las persianas bajas. Algunos, ostentan en las puertas metálicas cabezas que pispean con ojos asustados hacia el lado de Rivadavia, lejana avenida, allá, a unas quince intransitables cuadras a esta hora y con este sol (como repetía Juan Moreira en la película de Favio).
El kiosco de la esquina está enrejado. Una señorita policía abre la puertita y le pregunta qué quiere.
–Comprar una Coca –dice el tipo, como pidiendo disculpas, tanteando el documento con la mano que le deja libre el sánguche.
–Ah –dice la agente, prestando demasiada atención al movimiento de la mano del tipo que busca el documento pero desestimando todo intento de extracción de pistola–, pase.
El tipo compra la Coca, paga, sale, sintiendo a su espalda el “clac” seco de la reja cerrándose apenas pone el pie en la vereda.
Cuando entra nuevamente a la enorme sala de espera, le parece que la cincuentena de personas que hacen lo que deben hacer en una sala de espera, es decir, esperar, se reprodujo por dos o por tres. Aprovecha un rinconcito para abrir el paquete del sánguche y dar el primer mordisco, pero otro plasma (no el que le dice que aún le faltan 47 números para su turno, sino uno clavado en TN) desbarata la operación. Arriba del sugestivo zócalo “Una historia que podría repetirse”, se superponen imágenes de los cortes de luz durante el final del gobierno de Alfonsín y de marchas de caceroleros. Recuerda, el tipo, y casi al unísono las imágenes del plasma pasan a confirmar su recuerdo, los saqueos de los últimos días de otro gobierno, el de De la Rúa. La pantalla no cede y la violencia ocupa toda la sala de espera. El tipo se acuerda de Feinmann el malo, de Lito Pintos, de Antonio Laje en el programa de Daniel Hadad Después de hora, cuando mencionaban, como quien habla de cualquier cosa, que “las hordas de salvajes”, después de asaltar los supermercados, recorrían las casas de los vecinos continuando con los saqueos y el descontrol.
Mira el sánguche y no puede con el bocado. Entonces vuelve a la pantalla. A las 17.34, la periodista Valeria Sampedro informa en off, “desde el lugar de los hechos” (donde hay muchos “hechos”, pero parece que no el pretendido), que los negocios cierran sus puertas en Once por temor a los robos. El Once, sí, es Rivadavia, el mítico lugar desde donde venían los saqueadores hace una hora. Y sigue Sampedro: “Todo fue una cuestión de rumores. Aquí hay presencia policial, pero no hay ningún intento de nada. Sólo dos mujeres detenidas en un negocio de Corrientes y Pasteur, pero se trataría de dos rateras conocidas”. Desde el piso se impacientan, medio desalentados por perder lo de los saqueos en exclusiva: “Bueno, volvamos sobre los cortes de luz. Directo desde Mataderos”. De inmediato aparecen imágenes de tres tipos con la camiseta de Nueva Chicago haciendo sonar bombo y redoblantes verdinegros.
Tironeado entre el hambre y la imposibilidad de comer, aturdido por el vértigo que le produce la inmovilidad de los números en la pantallita de los turnos, el tipo decide (pero “decidir” quizás sea un verbo que no le corresponde tanto) y sale con rumbo a su casa. Camina entre un mar de gente que pugna por comprar regalos navideños, cruza calles esquivando autos que bocinean implacables (“justo en estos días que, sin importar los motivos, hay un 20% más de tránsito vehicular, se suceden cortes en Córdoba y Junín, pero ya se levantó”, dicen por la pantalla de los noticieros que el tipo no puede ver ni escuchar). El tipo se pierde, se reencuentra, equivoca el rumbo, lo corrige, transpira.
Cuando llega a su casa ya son cerca de las diez de la noche. La mujer del tipo lo recibe con cara de pocos amigos y la cena algo pasada. Espera, claramente, una explicación de la tardanza. Y se lo hace saber.
–¿Tanto tiempo para consultar por un dolorcito en el estómago? –le dice, lo torea.
El tipo sabe que su mujer no le va a creer la historia. Ni él mismo puede creerla. Del dolorcito en el estómago, después del hambre y de la imposibilidad de saciarla, ya no le queda ni el recuerdo. Entonces la mira fijo (sabe que, a pesar de todo, esos pequeños cruces de miradas reprobatorios también son una forma del amor) y cuenta: “No sabés. Cuando estaba por llegar a Pueyrredón, por Santa Fe, apareció una columna como de mil quinientas personas y cortaron todo. Llevaban banderas de una agrupación que no conocía, la Tupac Catarsis. Quedé en el medio, casi sin poder moverme. Protestaban por la imposibilidad de comprar dólares para poder viajar a Europa donde todo es más barato, por la corrupción enquistada en cada acto de gobierno, por la federalización el sistema unitario o al revés, no me acuerdo, por la falta de colectivos en horas pico, por el desastre ambiental y el calor insoportable, por la minería extractiva, por el precio del tomate, por la falta de conferencias de prensa, por el silencio y la censura, por la abolición de la enseñanza de las matemáticas en la escuela primaria, por la restitución de la estatua de Colón, por la salida de Moreno que no permite putear tranquilo a un funcionario, por la extinción del tapir. Un mundo, mirá, un universo de protestas. Iban y venían por Santa Fe y yo no podía salir de la marcha. En un momento, aproveché un claro y enfilé para Pueyrredón. Y justo, mano a Santa Fe, venía otra manifestación, multitudinaria, de la asociación Flora Kahlo, la hermana menor e inconformista de Frida, más conocida, me enteré ahí, como la Gata. Los de la Kahlo pedían muchas cosas parecidas a los de la Tupac Catarsis, pero eran como más fervientes. Protestaban, cómo puedo explicarte, contra la violencia de género y contra el género de la violencia. O, mejor, contra el control de la información y contra la información del descontrol, coreaban ‘queremos preguntar’ y, casi enseguida, como superponiéndose, ‘pregunten qué queremos’. No bien pude dejarlos atrás entré al hospital y había como diez mil personas esperando el turno, entonces me vine derechito para acá, pero viste lo que dice la tele, está todo cortado, con saqueos, con desmanes. Hay humo por todos lados, no hay cuadra donde no estén quemando gomas o rompiendo vidrieras. Perdoná”.
La mujer lo miró como queriéndolo todavía más, subió apenas el volumen del televisor, justo para que por el canal Europa Europa, la voz del comisario Nicolás Le Floch (en una serie que transcurre en los últimos años de la monarquía, previos a la revolución francesa) sonara tajante: “El dinero va y viene, el resto es pura comedia”.
El tipo aprovechó para embocar el pebete de jamón, queso y tomate intacto en la basura, puso la botellita de Coca tibia en la heladera, espió por la ventana y se sentó a la mesa.

Publicado en:
http://sur.infonews.com/blogs/miguel-russo/espiando-el-19-y-20

DICIEMBRES ARGENTINOS, por Eduardo Aliverti (para "Página 12" del 23-12-13)



 Por Eduardo Aliverti

Si la memoria y las comparaciones sirven para dar cuenta de todo, no sirven para nada. Y si no se las tiene en cuenta para nada, lo explican todo.
Entre esas dos variantes viene dándose la mayoría de los criterios que se aplican para examinar este fin de año enrarecido, convulso, crispado, atemorizador para muchos. Hace rato que nuestros diciembres tienen una dinámica particular. Seguramente desde 2001. Las causas que originaron el cierre de ese año fueron neutralizadas, pero no tanto sus efectos simbólicos. Aquel diciembre llegó para advertir que siempre puede estar de vuelta, aunque las condiciones objetivas no se repitan. Eso tiene todo lo bueno de que se permanece alerta. Y todo lo negativo de quienes confunden aserrín con pan rallado. En la columna del debe, basta con acordarse de cómo estábamos hace unos años y de refutar al bardo de los medios opositores. No es así. No basta con eso. No alcanza confiar en el relato de que se partió del subsuelo. Si se está a oscuras, es inútil recurrir a que la luz faltante no es, en política, igual a la del comienzo de la despedida de Alfonsín. No hay luz y chau. Y a cantarle a Gardel con que la culpa es de temperaturas del norte africano en un mes que no sabía tenerlas con intensidad consecutiva, ni con los abusos en la regulación del aire acondicionado, ni con que al fin y al cabo la oferta de megavatios no es suficiente porque el país creció más rápido que su capacidad de satisfacer la demanda. Hubieran avisado. Hubieran dispuesto de campañas comunicacionales eficaces, hubieran explicado, hubieran amortiguado; hubieran pensado y ejecutado, con mejores decisión y voceros, que para fin de año se venían problemas y operativos de desgaste, porque se está en medio de esto, esto y esto otro. El Gobierno no hizo nada de todo eso. Pegó un giro muy estimable con el nombramiento de Capitanich, pero tampoco puede reclamársele al jefe de Gabinete que resuelva de la noche a la mañana las carencias de una política de comunicación que, hasta aquí, consistió en descansar sobre la figura de la Presidenta y de algún tanque mediático contestatario (que claro que sirvieron y sirven, pero que no son una estructura sólida porque puede defeccionar, ya sea por la salud de Cristina, por agotamiento de repetición, porque el adversario es más rápido o por lo que fuere). La semana pasada, por ejemplo, Capitanich cometió el moco de reaccionar destemplado frente a un cronista de TN. Se sacó. Cayó en la “trampa”, que encima no fue producto de una bravata de cuarta sino de una pregunta bien hecha, respetuosa, legitimada por un ida y vuelta, abierto, que habilitó el propio funcionario desde que asumió. Está bien criticarlo: le preguntaron por la reglamentación ausente de la ley de trata y retrucó con el cumplimiento ausente de Clarín en cómo se ordena la grilla de las señales de cable. Pero, ¿eso da crédito a convertir el episodio en la madre de todas las batallas? ¿Es que el jefe de Gabinete perdió un estribo en conferencia de prensa, o es que les advirtió a las compañías de electricidad que están con la soga al cuello? ¿Es la destemplanza circunstancial, o es que el Gobierno reafirma que lo que falta queda dentro de lo que está? Capitanich le trajo dos problemas a la arquitectura “oficial” de los medios, que no es la de los medios oficiales. Uno es de estilo, porque habla todos los días bien temprano, convierte en viejos los diarios a las 8 de la mañana, y obliga a laburar en los portales contra la costumbre radio-televisiva de tirarse a dormir en la agenda de papel. El otro es algo más profundo: se creían que ese cambio de estilo era sinónimo de kirchnerismo aguachentado y, hasta ahora, es de reafirmación. En cualquier caso, no debe ser que la comunicación siga reposando en unipersonales. Ni debe ser que algunas o varias fallas de comunicación sean el centro del universo.
Un dirigente de movimientos sociales recordaba en estos días las jornadas de diciembre de 2001 y, con toda lógica, asentía que tienen razón quienes afirman que aquello estuvo armado. Y que también tienen razón quienes sostienen que fue espontáneo. En ese entonces, que queda tan lejos y tan cerca, fue decisiva la mano de alguna dirigencia influyente del PJ, con sus tropas del conurbano bonaerense altamente entrenadas en la gimnasia del disturbio y la violencia. Lo fue además la inacción cómplice de los dirigentes del radicalismo, si es que se quiere ser suave y no hablar directamente del vínculo entre las cúpulas de ambas fuerzas para acabar de una vez con la ineptitud, casi inverosímil, del gobierno de De la Rúa. Pero esa operación de socavamiento final, que culminaría con el senador Eduardo Duhalde como jefe de Estado, fue exitosa porque pudo montarse en un país con más de la mitad de sus habitantes sumergidos bajo la línea de pobreza, a un ritmo de 15 mil personas por día desde octubre de aquel año; cerca del 20 por ciento de desocupados; seis de cada diez hogares con niños y adolescentes impedidos de ingresos que les permitiesen acceder a alimentos básicos, y a servicios de salud y educación; un festival de papeles pintados, bajo la designación de cuasimonedas; un aparato industrial exánime; una clase media atrapada en corralitos y corralones. Como ya lo reflejaban las observaciones internacionales de esa etapa, un proceso de descomposición local de las relaciones de producción capitalista –que amenazaba o comenzaba a extenderse al resto del Mercosur– con afectación a buena parte de las empresas y de la banca mundial.
Ese tonelaje de nafta, hace doce años, indica que discutir sobre los porcentajes de estallido provocado y explosión natural no parezca tener mayor sentido. Sí lo tiene decir que el cotejo de aquella Argentina con ésta sólo puede ser obra de mentes enfermas, o de usinas que cultivan ciertas desmemorias colectivas. Y más sentido tiene aún cuestionar a los que olvidan qué y quiénes generaron aquel caos, como si las premisas ideológicas y los rostros, entre 2001 y ahora, fueran tan diferentes respecto de las opciones que están en juego. Desde ya que en ese comienzo de siglo no había, siquiera, la lejana esperanza de un surgimiento anómalo, populista en su mejor acepción, mínimamente redistributivo, elementalmente reparador. Pero sí había, o hay, o debió y debería haber, la certeza de que no fueron recetas de izquierda, ni populistas, ni “desarrollistas”, los conductores de ese infierno en que se desembocó hace doce años. Un infierno que hoy, con desparpajo inmundo, algunos medios y comunicadores –y tanto tilingo– pretenden emparentar con la actualidad porque hay cortes de luz, porque hubo saqueos y siguen los alientos a psicosis focalizadas, porque el Gobierno mostró imprevisión, porque se pierden reservas en el Banco Central, por las restricciones al dólar turista. En la volteada de aprovechamiento entra también el injustificable ascenso de César Milani. Y las policías y organismos de “seguridad” se transformaron en una suerte de Cenicienta a las que se les dio cuanto pretendían como si (ya que estamos y al pasar, valga la chicana) no hubiese venido exigiéndose justamente eso, por parte de los discurseadores de la mano dura. Pero no. No fueron ni de izquierda, ni hacia ahí, las fórmulas que nos llevaron a aquello de lo que se salió. Fueron el cumplir a rajatabla con las exigencias del Fondo Monetario. Fueron Cavallo y sus amiguitos que siguen siendo entrevistados como si tal cosa, por casi los mismos periodistas que asimismo siguen como si tal cosa. Fueron los de las relaciones carnales con Washington, satisfechos con la penetración pasiva. Fueron los funcionarios del área energética, coautores de haber desguazado las joyas estatales de la abuela: esos también andan parloteando alegremente en los órganos de prensa opositores, sensibles frente a los vecinos a oscuras y declamadores de tarifazos urgentes, sin que nadie les pregunte “¿Qué hiciste en la guerra, papi?”. Estos últimos merecen en la coyuntura una consideración especial, como lo destelló, ayer, la nota de portada de este diario. Ellos y sus gerentes mediáticos que usufructúan los yerros de corriente eléctrica, o los mensajes gubernamentales contradictorios sobre si avisar cuándo y en qué zonas se cortará la luz, para asimilar la situación a la de fines de los ’80. Lo que se “comen” es –nada menos– la mención de ese momento como ingrediente del combo que liquidaría a Alfonsín, al margen de las impericias de esa jefatura presidencial y del radicalismo gobernante. El objetivo se agota en bardear. Dicho ampulosamente, y sin por eso ignorar las duras críticas que merece el oficialismo por sus faltas de preparación y comunicación, esos medios y esos colegas son un ejército en operaciones de psicopateo.
La oposición, mientras tanto, continúa desaparecida salvo por actitudes de jueguito berreta para la tribuna republicanista, del tipo de fotografiarse con un monseñor para firmar que combatirán al narcotráfico. Allí fueron Massa, Macri, Binner, Stolbizer, Solanas, Sanz, Prat-Gay, el tano De Gennaro y (Patricia) Bullrich. Si, además de suscribir una de esas actas-compromiso a favor de la felicidad, se les conociese alguna opinión o propuesta de fondo en torno de las angustias argentinas, vaya y pase. Pero ni va ni pasa. El intendente de Tigre largó una frase que, curiosa o coherentemente, pasó inadvertida. Dijo que ojalá haya muchas más de estas fotos que “consigue la Iglesia”. ¿O sea –a confesión de parte– que la dirigencia de la oposición necesita del Espíritu Santo de una comisión episcopal para manifestarse armónica acerca de algún rumbo unívoco? Pues vaya con lo que nos espera, si acaso nos esperara semejante volumen de estadistas.
Este comentarista, por razones de respeto a la originalidad consigo mismo, lamenta repetir el tono y fondo del cierre de su columna inmediatamente previa. Pero no se le ocurre mejor cosa que insistir en la necesidad de no confundirse de enemigo, en este año que se va tan aparentemente confuso.

Publicado en:
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-236297-2013-12-23.html

sábado, 14 de diciembre de 2013

CFK A LOS JUECES: “Que actúen y juzguen rápidamente”, por "Página 12" del 14-12-13


LA PRESIDENTA PIDIO A LOS JUECES QUE AVANCEN EN LA INVESTIGACION DE LOS SAQUEOS

Cristina Fernández de Kirchner, por Twitter, volvió a condenar los alzamientos policiales de los últimos días. Advirtió que la policía no puede “organizar la delincuencia para robar a la gente y los comercios, instalando miedo y terror”.


La presidenta Cristina Fernández de Kirchner volvió a condenar los alzamientos policiales y los saqueos que tuvieron lugar en varias provincias durante los últimos diez días y solicitó a los jueces “que actúen y juzguen rápidamente” a los responsables de esos episodios. Fue ayer a través de su cuenta en Twitter, a la que volvió a recurrir por primera vez tras la intervención quirúrgica a la que fue sometida a fines de octubre. La mandataria destacó el mensaje que dio el titular de la Conferencia Episcopal Argentina, José María Arancedo, tras reunirse con ella el jueves en la residencia de Olivos. “La policía no puede dejar huérfana a la ciudadanía”, había manifestado el religioso luego de entrevistarse con la jefa de Estado. “Tampoco puede organizar la delincuencia para robar a gente y comercios, instalando miedo y terror”, agregó ella, un día después, en la red social.
CFK también volvió a viajar ayer en avión. Luego de que los médicos le permitieran retomar los vuelos, que tenía prohibidos desde su operación, la mandataria decidió ir a pasar los últimos días del año a Santa Cruz, donde pasará las fiestas junto a su familia, como acostumbra. Y fue durante su viaje hacia Río Gallegos el momento de su reencuentro con Twitter. Esa red social es una de las vías de comunicación a las que CFK recurre con frecuencia últimamente, aunque la había abandonado durante su reposo clínico. Si bien la Presidenta utilizó Twitter para publicar el primer video que subió a su regreso, el 18 de noviembre, y para publicitar otras acciones de gobierno, no le había dado un uso más personal desde fines de septiembre.
“Tango 01. Rumbo al sur. No lo puedo creer. Santa Cruz otra vez. La tripulación estaba esperando junto a la escalerilla del avión con un inmenso ramo de flores. Mis preferidas: rosas y lirios blancos. Mucha emoción. También el oficial de la Fuerza Aérea que siempre me recibe cuando llego a Aeroparque, con otro ramo, en nombre de su agrupación”, relató la jefa de Estado en tweets sucesivos, ayer por la tarde. Su reaparición fue celebrada por sus simpatizantes online con una andanada de “favs”, “retweets” y respuestas con mensajes de apoyo.
“Ayer terminé tarde. Después de recibir a la Conferencia Episcopal Argentina y a la Federación Argentina de Iglesias Evangélicas, seguí trabajando. Charlamos mucho con ambas iglesias. Emitieron declaraciones sobre los hechos delictivos a partir del accionar de distintas policías provinciales”, relató la mandataria. También anticipó que recibirá al resto de las Iglesias Evangélicas, al Centro Islámico y a la DAIA, para concluir con la ronda de encuentros con representantes de distintos cultos.
La Presidenta también mencionó una nota publicada por un portal de noticias, reflejada ayer en la tapa de Página/12, acerca del descubrimiento de objetos robados durante los saqueos de Entre Ríos en la casa de un policía de esa provincia, algo que, sostuvo, “confirma definitivamente lo expresado el 10 de diciembre”, durante el acto por los 30 años de democracia, en el que ella había señalado la vinculación de las fuerzas de seguridad con los pillajes que tuvieron lugar en distintas provincias. No fue su única mención a la portada de este diario.“Miro la tapa de P12, una foto de monseñor Arancedo, arzobispo de Santa Fe, con CFK en la reunión de ayer (por anteayer) –escribió–. Junto a una frase contundente del presidente de la Conferencia Episcopal: ‘La policía no puede dejar huérfana a la ciudadanía’, me permito agregar: tampoco puede organizar la delincuencia para robar a la gente y los comercios, instalando miedo y terror”.
“En Entre Ríos los fiscales Fabio Zabaletta y Germán Dri allanaron domicilio de suboficial de policía provincial y encontraron varios lavarropas automáticos, una hidrolavadora, una aspiradora, un motor eléctrico y varias herramientas posiblemente sustraídas de locales comerciales”, cita la mandataria en varios tweets. “¿Con qué fin? Me parece que los hechos se explican solos y los personajes políticos que aparecieron también”, reflexionó la mandataria, quien pidió “muchos fiscales más como Zabaletta y Dri y también jueces que actúen y juzguen rápidamente”.

Publicado en:
 http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-235683-2013-12-14.html

martes, 10 de diciembre de 2013

LAS COSAS POR SU NOMBRE, por María José Sánchez (para "24Baires" del 10-12-13)





roboLas cosas por su nombre. No le digamos saqueos al robo sistemático y organizado de bienes suntuosos. No comparemos estos incidentes con los saqueos por hambre del 2001, cuando era comida lo que se llevaba la gente de los comercios, la comida que no podían comprar porque no había trabajo, no había plata, prácticamente no había Estado. No llamemos simple reclamo salarial al acuartelamiento policial, cuando el que exige tiene una 9mm. en la cintura y la posibilidad de liberar las ciudades para que sean pasto de los delincuentes si no se cede a sus pedidos. Y mucho menos cuando sabemos y pudo comprobarse que en diversos puntos del país la misma policía acicateó y comandó estos asaltos y destrozos. No. Llamemos a las cosas por su nombre.
Primero hay que decir algunas cosas. La policía, en Argentina, cobra (o cobraba) mal. Muy mal. Poco, para el trabajo que realizan. ¿Era ésta la metodología para obtener lo que querían? ¿El apriete, la extorsión, abandonar a los ciudadanos a su suerte aun cuando ellos mismos impulsaban los desmanes? No, seguramente debe haber otras vías de reclamo, otras formas para obtener mejoras salariales. Difícilmente el caos sea la única opción, a menos que lo único que se quiera sea caos. Y hubo heridos y hubo muertos. De hecho en algunas provincias, mientras escribo esto, recién se comienzan a encauzar los conflictos.
No nacimos ayer, si bien nuestra Democracia es joven e inexperta aun, tenemos mucha experiencia en circunstancias adversas en nuestro país. Podemos dar cátedra triste de golpes de estado, de intentos desestabilizadores, de grupos y/o individuos que buscan y generan disturbios con fines políticos y económicos, siempre infames, cuentapropistas y criminales. Entonces, -y sumando lo aprendido de otros lugares de Latinoamérica, como Ecuador, donde las fuerzas policiales hace un tiempo intentaron voltear al gobierno de Correa-, hacemos nuestra propias cuentas. Siempre para las mismas fechas se suceden los mismos problemas: la casualidad no existe. Que seamos perseguidos no significa que no nos estén siguiendo.
Ahora, es importante que las fuerzas de seguridad tengan sueldos dignos, cosa que en 30 años de Democracia aun no se ha logrado completamente, aunque algunas provincias, luego de estos lamentables hechos, ya han ido mejorando notablemente los salarios. Como en Buenos Aires, por ejemplo, que se elevó el básico a $8,570, casi el triple de lo que cobra un maestro, aunque se vivieron momentos de tensión en ciudades como Mar del Plata entre los mismos efectivos, cuando muchos querían aceptar la decisión del Gobernador Scioli de aumento y otros querían seguir el acuartelamiento exigiendo $12,500.
Y entre todo esto, la sociedad. No en el medio de esto, no en el medio entre el Estado y las fuerzas policiales, porque todos somos parte de la sociedad, todos la conformamos y construimos o destruimos.
Quizá, después de 30 años de Democracia ininterrumpida no mensuramos los peligros de situaciones tan extremas, la delgada línea que se transita cuando se promueve el caos y el desmadre. Quizá nos hayamos acostumbrado tanto a la Democracia que olvidamos lo que costó conseguirla y no atinamos a defenderla. Al menos muchos se olvidan, al menos muchos parecen despreciarla. No todos, claro. Sino todo pasaría a mayores.
Pero es esa sociedad la que todavía estamos rearmando, esa sociedad que aun está reestableciendo sus lazos solidarios pulverizados en la dictadura, la que tiene el rol fundamental de defender lo avanzado, lo logrado y de apostar todo, de poner todo en juego para no volver atrás, nunca. Porque si señalamos con el dedo al otro, por su condición social, si estigmatizamos a los que menos tienen, si nos creemos mejores que los demás, no estamos defendiendo la Democracia por la que tantos y tantas murieron, sino que estamos fertilizando el campo amargo donde reverdecen cada tanto los brotes desestabilizadores de aquellos que quieren volver al pasado, al país de pocos, para pocos. Y estas circunstancias vividas, tan violentas, tan desgraciadas, nos ponen a elegir qué queremos, y qué estamos dispuestos a hacer para lograrlo. Los sillones son cómodos, los controles remoto en la mano nos dan la ilusión de creer que estamos informados, aun cuando no sepamos nada. Pero es la participación, ponerse en el lugar del otro, mirar al costado buscando al otro y no hacia abajo, es la responsabilidad que cada uno de nosotros tiene que ejercer dependiendo del lugar que ocupemos, pero responsabilidad que todos tenemos, la que nos hace libres. Porque nadie puede ser feliz entre infelices, nadie puede ser libre entre quienes no lo son. No caigamos en el facilismo, en señalar con horror las fallas y no hacer nada por mejorar lo que está mal. Como Homero Simpson, en su campaña política en Springfield para ser electo en un cargo municipal, no usemos como slogan el “¿No podría hacerlo otro?”.
Las cosas por su nombre. Avancemos, sin aprietes ni extorsiones, leamos la realidad tan cual sucede. La policía debe ganar bien, pero también debe cumplir con lo que la sociedad a la que pertenecen les exige. Aun en Democracia las policías provinciales conforman aparatos represivos, desaparecen gente, matan villeros como perros todos los días. Son parte activa de las redes de trata de personas, así como del narcotráfico y el delito. Lo sabemos, ellos saben que lo sabemos. También hay efectivos que honran la profesión que eligieron. También. Pero todavía la Democracia no llegó a todas partes, porque aun la desigualdad es grande. Pero la brecha se achica entre todos y todas. Las cosas no se solucionan sin ser parte, sin poner el hombro y empujar el carro pesado y cascoteado de la Democracia para adelante. Siempre para adelante. Ni un paso atrás.

Fuente: María José Sánchez | 24baires.com

Publicado en:
http://www.24baires.com/opinion/36582-las-cosas-por-su-nombre/

lunes, 31 de diciembre de 2012

Un puntero de Cariglino actuó en los saqueos de Grand Bourg, por INFOnews del 30-12-12







Horacio "Terri" Pérez coordinó la agresión a una carnicería. Minutos antes de los incidentes apareció una camioneta blanca con el logo del municipio trasladando a varios de los atacantes. Un móvil policial presenció los hechos sin actuar.

Por:
INFOnews

Desde el viernes 21 de diciembre, el intendente del partido bonaerense de Malvinas Argentinas, Jesús Cariglino, tiene una obsesión: despegarse por completo de los saqueos que ocurrieron en su distrito, y especialmente, en la localidad de Grand Bourg, la zona más pobre de su municipio y uno de los mayores epicentros de los robos organizados que sucedieron en el tercer cordón del Conurbano Norte. Sin embargo, existe una trama, hasta ahora desconocida, que podría poner en aprietos la estrategia de autodefensa pública del intendente. Se trata del saqueo de la carnicería "Lucas y Ana Laura", ubicada en la esquina de las calles Ricardo Rojas y San Lorenzo, en pleno corazón de Grand Bourg. Allí, pocos minutos antes de los incidentes, apareció una camioneta blanca, con el logo del municipio, al mando de Horacio Pérez, alias "Terri", uno de los principales punteros del mandatario comunal, que trabaja para la Municipalidad en tareas de limpieza del espacio público, y reporta directamente al secretario de gobierno comunal, Miguel "el turco" Harari. 

Según los testimonios y los documentos fotográficos a los que accedió este diario, el vehículo llegó a la zona antes de las 14 del viernes 21, custodiado por una segunda camioneta, marrón claro, patente UVL 482, con "Oscar" al volante. Esas cinco letras, son el apodo de la mano derecha de "Terri" Pérez. Ambos no llegaron solos a la esquina de Rojas y San Lorenzo. Arribaron junto con unas treinta personas cargadas en la parte trasera de los dos vehículos y de una Ford ranger. Ese pequeño pelotón, según varios testigos del ataque, desembarcó coordinado por Oscar Rodolfo Pereyra, Adrián Marcelo "La Mona" Bejarque y Ramón Juste, tres hombres que reportan a Terri en Grand Bourg y se encargan de la seguridad y las relaciones territoriales de su jefe.

Publicado en:


Encuesta sobre los saqueos previos a la navidad: Para la mayoría fueron organizados, por “Tiempo Argentino” del 30-30-12




El 58,7% de los argentinos considera que los saqueos previos a la Navidad fueron organizados "por grupos opositores", mientras que sólo el 17,1% opina que fueron fogoneados por "el propio gobierno nacional", y apenas el 10,6% cree que fueron espontáneos. 
 

Por:
Tiempo Argentino

Así lo reflejó un sondeo realizado por la consultora Ibarómetro el 26 de diciembre sobre los saqueos que se produjeron en varios puntos del país. El estudio se llevó adelante entre un total de 1000 casos en el área metropolitana de Buenos Aires. 
Además, la consultora midió la reacción de los encuestados ante la afirmación del titular de la CGT disidente, Hugo Moyano, quien aseguró que los saqueos habían sido producto de la necesidad que sufre la gente. Mientras que sólo el 20% coincidió con el sindicalista, el 68% se expresó en contra de esa mirada.
En comparación con los saqueos de diciembre de 2001 que terminaron con la expulsión del poder del ex presidente Fernando de la Rúa, el 58,4% está de acuerdo con que hace once años los saqueos "estaban en parte justificados por la situación social y económica que atravesaba el país", contra un 24,7% que está en desacuerdo con esa percepción. En tanto, los números invierten ante la misma pregunta pero dentro del contexto actual. Mientras sólo el 19,2% opina que los saqueos están justificados por la situación social, y el 64,5% está en desacuerdo con esa apreciación.


Publicado en:



domingo, 26 de diciembre de 2010

PIROTECNIA DE UN DICIEMBRE CALIENTE, por Florencia Peña (para "Tiempo Argentino" del 26-12-10)


Si un grupo de trabajadores tercerizados corta la calle para protestar por su situación, los medios se concentran en el caos de tránsito, pero nunca nos dicen quiénes son los que protestan, qué reclaman y a quiénes. Esa información se pierde entre imágenes de pedradas y uniformados.Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay otros que luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay quienes luchan toda la vida, esos son imprescindibles.
Bertolt Brecht

Otro diciembre intenso en la Argentina. Otra vez, a medida que sube la temperatura y se acercan las fiestas, el clima se pone tenso. ¿Será que cuando llega el momento de reunirse y celebrar por el año que se va y compartir las expectativas y deseos por que el llega, las de-sigualdades se vuelven más evidentes? Sin duda, los conflictos que estuvimos viviendo en las últimas semanas son expresión de necesidades genuinas, como la falta de acceso a la vivienda o la lucha contra la precarización laboral. Tampoco cabe duda de que esas necesidades están siendo manipuladas por intereses oscuros: intereses mafiosos, desestabilizadores, como lo demuestra la presencia de punteros de distintas calañas y extracciones en los focos de tensión. Y también es obvio que la agitación popular tiene muy distintas interpretaciones, acordes a esos intereses.
Si miramos los titulares de diarios y noticieros de la corporación mediática, pareciera que el país está sumido en el caos y se avecina el Apocalipsis. Los medios hegemónicos se esmeran en destacar los enfrentamientos, la violencia, los disturbios, pero sistemáticamente eluden indagar en las causas de los conflictos, e insisten en desacreditar las propuestas de resolución. No quiero entrar en enumeraciones, pero les propongo un ejemplo: si un grupo de trabajadores tercerizados corta la calle para reclamar por su situación, los medios se concentran en el “caos de tránsito”, el “infierno en la ciudad”, la “locura para los automovilistas”, pero nunca nos dicen quiénes son los que protestan, qué reclaman y a quiénes. Esa información se pierde entre imágenes ominosas de pedradas y uniformados. Parece que celebraran la aparición de los problemas, y no porque vayan a mejorar la situación de los protagonistas, sino porque les sirve de combustible para sus discursos paranoides, que reclaman más seguridad para los “buenos ciudadanos”, o sea, más represión.
Espero que la Nochebuena y la Navidad traigan un poco de calma para mirar las cosas a mayor escala y no quedarse con estas sensaciones de rabia e impotencia que nos transmiten en casi todas las tapas y pantallas. Porque, paradójicamente, en estas fechas deberíamos estar brindando por un año indiscutiblemente positivo en muchísimos aspectos. Y levantando las copas para que 2011 nos permita seguir avanzando sobre las cuentas pendientes.
Mirando hacia atrás, 2010 parece un año larguísimo. Después de un 2009 difícil para el gobierno y para la profundización del modelo (el conflicto del campo, la primera traición de Cobos, los reveses electorales del oficialismo), parecía que esa gran bolsa de gatos llamada oposición se haría fuerte e impondría su agenda (o las de sus grupos de poder representados). Pero lejos de eso, por distintos motivos, el año parlamentario no fue tan favorable para sus intereses como para los del pueblo.
Hoy parece mentira que en su momento algunos cuestionaran los beneficios de ampliar la Asignación Universal por Hijo: y ahora hasta Cobos elogia la medida. Y lo mismo puede decirse del uso de reservas para desendeudamiento y del manejo de recursos de la ANSES para fomentar políticas de inclusión: decisiones muy cuestionadas y que hoy los números avalan. Recuerdo cómo, lo que ahora podemos considerar como logros, necesitó de una lucha sostenida en los medios y en la calle. Pienso en la entrada en vigencia (todavía se sigue batallando en la justicia) de la tan perseguida Ley de Medios de la Democracia.
Cuánta agua bajo el puente. Recordando las declaraciones xenófobas de Macri, uno vuelve a preguntarse por la argentinidad, por lo que es ser argentino, por habitar estas tierras. Y casi me parece un sueño algo que todos vivimos con tanta alegría: los festejos del Bicentenario. ¿Se acuerdan cómo salimos todos a las calles embanderadas de celeste y blanco a festejar el cumpleaños de nuestro país? Cuánta felicidad y cuánta unión: sin importar la ascendencia, el color de piel, la clase social, las ideas políticas, todos sentimos que participábamos con la misma felicidad de algo grande. Millones de personas en las calles. Ningún disturbio. Festejos en armonía y sueños compartidos.
Después, en el frío de julio, que ahora parece tan lejano, otra vez la pugna entre los intereses conservadores y quienes buscamos seguir conquistando derechos para las minorías y los sectores más vulnerables. ¡Cómo hubo que pelearla, abrir el debate, poner el cuerpo, para que se apruebe la Ley del Matrimonio Igualitario! ¡Cuánto orgullo en ser el primer país de Latinoamérica, los que marcamos el camino! ¡Y cuánta felicidad para cuántas personas que pudieron ver sus deseos y sus sueños protegidos por la ley!
Julio también fue un mes cruel: las ilusiones de ganar el Mundial tuvieron corta vida. La pasión que le pusimos, el amor por la camiseta, la entrega del Diego y sus jugadores, la amargura del final. Las críticas despiadadas y los insultos desmedidos. Todo junto y mezclado. Todo rabiosamente revuelto. Así vivimos el fútbol, y así fue la tristeza de quedarnos afuera. Grande y honda. Teníamos mucho para llegar, pero ya sabemos que el resultado final no siempre se condice con el esfuerzo. Aunque el éxito o el fracaso no son medida de la justeza de una línea, diría Fidel. Habrá que seguir peleándola. La Argentina tiene un gran equipo y lo último que se pierde es la esperanza. Igual a nivel nacional, me sentí bastante eufórica, por no decir chocha con el 4 - 1 que le metimos a España en el Monumental. Fuimos con mi hijo Toto a la cancha y flasheamos viendo los goles. Y con el 1 - 0 que le hicimos a Brasil cantamos línea para bingo. ¡¡¡Y está biennn!!! Ganarle a Brasil, aunque sea a la bolita, siempre cotiza en Bolsa. El rojo, y esto a título personal, nos dio una sorpresota. Con la llegada del Turco salimos campeones de la copa Sudamericana. ¡Tomá! El Rey de Copas volvió a las pistas… Y eso nos renovó el aire. Festejamos con orgullo el Mundial que supieron conseguir Las Leonas. ¡¡¡Qué garra!!! Aplastantes. ¡¡¡Brillantes!!! Perdón, me fui de la cronología, me cebé.
En septiembre (¿habrá sido un aviso?) Néstor fue operado y los medios ya se preguntaban si era posible el kirchnerismo sin Kirchner. Y la respuesta fue contundente: Néstor reapareció en un acto de la juventud en el Luna Park. Tuve la suerte de estar ahí. Se lo veía emocionado y feliz. Y fue precisamene la imagen del gran líder con la figura del Eternauta que se utilizó en aquel acto, la que hoy asoma en las pintadas callejeras, como una metáfora de su gestión.
La oposición desesperada, agudizando sus contradicciones, buscó restarle impulso a esta ola aprovechándose una vez más de los jubilados. Los mismos que les entregaron “la plata de los viejos” a esa gran mafia llamada las AFJP, los mismos que, siguiendo recetas del FMI, les quitaron un 13%, impulsó el todavía impracticable 82% móvil, sin decir nunca cómo instrumentarlo. Y con el caradurismo de criticar los aumentos reales y sostenibles en las jubilaciones, los mayores en muchos años. Y ninguneando el derecho de miles de trabajadores a jubilarse sin aportes.
En octubre, nos topamos con lo inesperado: la tragedia de perder a Néstor. Una tragedia esperanzadora, por todo lo que generó. Millones de personas en duelo por las calles, una rotunda demostración de cariño y gratitud. Más allá de las diferencias, una muestra de apoyo decidido a la presidenta y al modelo.
Y un noviembre agridulce, con Cristina demostrando su fortaleza y capacidad de gestión, haciéndole frente a todos los cascotes (son más que piedras) que le tiran, para ver si de una vez por todas se cansa y se va. “La señora de enfrente”, con la que tanto ironiza Macri, les está dando cátedra a los que la rebajaron a la categoría de “mujer”. Para los que vaticinaban el final… ¡Salud!
Así llegamos a un diciembre con récord de consumo, con una economía donde abundan los indicadores favorables, y un verano que promete ser histórico para el turismo en la Argentina. Un fin de año con decenas de genocidas en el lugar que les corresponde: la cárcel común y perpetua.
Un fin de año opacado por los hechos de los últimos días, pero, será que soy optimista, donde las respuestas del gobierno a los problemas concretos son más que alentadoras: no a la violencia represiva, sí al diálogo y la búsqueda de alternativas.
Espero que aquietadas las aguas podamos contemplar mejor lo que se lleva el río. Y que nuestros deseos para 2011 se hagan realidad... Un placer haber compartido con ustedes este 2010 en este espacio. Nos vemos el año que viene. ¡¡¡Fuerza, Argentina!!! ¡¡¡Fuerza, Cristina!!!

Publicado en :
http://tiempo.elargentino.com/notas/pirotecnia-de-diciembre-caliente