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domingo, 13 de agosto de 2023

LEANDRO SANTORO: "YO NO TENGO NINGÚN COMPROMISO CON LAS CONCESIONARIOS DEL ESTADO"


Leandro Santoro (MNA, UxP)

 

 

viernes, 2 de junio de 2023

UN MOMENTO CLAVE, GERMINAL, por Reynaldo D. Sarraute




La plaza del 25 de mayo, convocada por Cristina Fernández de Kirchner, fue una manifestación política impresionante.

Lo fue, por su masividad.

Eran cientos de miles de personas, amuchadas pecho contra espalda, hombro contra hombro, convertidas en un solo cuerpo colectivo compacto que cubría toda la Plaza, las dos Diagonales, Avenida de Mayo y las calles adyacentes entre Alsina, Bartolomé Mitre y la 9 de Julio. Era una enorme muchedumbre agolpada con horas de anticipación y bajo una persistente lluvia para esperar la palabra de esa mujer a la que ven y sienten como la conductora inequívoca del peronismo y de todo el movimiento nacional y popular.

Lo fue, por representar una alta unidad.

El acto reflejó de manera cabal que el movimiento nacional, con el peronismo como centro, está alcanzando niveles de unidad cada día más altos. Por cierto, fue una concentración variopinta que nucleó a la absoluta mayoría de las organizaciones políticas, sociales y sindicales del Frente de Todos (y más), y a muchísima gente suelta, inorgánica, que quiso estar presente, con mucho amor.

Mostró, además, un nutrido y variado escenario que le dio un amplio respaldo a la convocatoria.

Por momentos, ya en plena prédica de la vicepresidenta, daba la impresión de estar inmersos en una colosal asamblea popular. Ella, la conductora leal con la que se puede dialogar, interrumpía su discurso para responder alguna frase surgida espontánea desde el público. Y la multitud, entusiasta, aprovechaba el mínimo silencio de Cristina para gritar a viva voz el clamor profundo por su candidatura, “una más, y no jodemos más”.

Lo fue, por expresar nuevamente la formidable congruencia entre un pueblo movilizado y una conducción adecuada.

Como ocurrió aquel 9 de diciembre de 2015, en esa misma Plaza numerosa, cuando nos alentaba a las argentinas y los argentinos, “...cada uno de ustedes, cada uno de los 42 millones de argentinos, tiene un dirigente adentro y que cuando cada uno de ustedes, cada uno de esos 42 millones de argentinos sienta que aquellos en los que confió y depositó su voto, lo traicionaron, tome su bandera y sepa que él es el dirigente de su destino y el constructor de su vida”. Y no se despedía, sino todo lo contrario, “...los llevo siempre en mi corazón y sepan que siempre voy a estar junto a ustedes”.

Como ocurrió aquel 13 de abril de 2016, en ese multitudinario acto frente a Comodoro Py, donde formuló un verdadero plan de acción que con Unidad Ciudadana puso en claro quién tenía la conducción y los votos del peronismo, y luego, en 2019, llevó a la victoria electoral al Frente de Todos.

Pocas veces se da en la vida de los pueblos tal formidable congruencia. Y este 25 de mayo se manifestó una vez más. Allí confluyeron conducción y pueblo. Allí Cristina formuló la plataforma, expuso los ejes esenciales del programa que requiere el país para salir de la compleja situación en la que se encuentra. Y lo hizo de cara a un pueblo movilizado. Nada puede ser más esperanzador, “en busca de ese sueño hermoso, rebelde” (1). Nada ofrece mayor estímulo para que ayudemos con firmeza a sanar esta democracia mutilada, a mejorar el bienestar material de las mayorías populares (“alinear precios y tarifas con sueldos y jubilaciones”), y asegurar la soberanía nacional.

Cristina explicó y pidió que expliquemos esa plataforma en el barrio, en el trabajo, en la escuela...

reemplazar el actual acuerdo con el FMI por un programa de crecimiento, industrialización e innovación tecnológica, descartando propuestas basadas sólo en el crecimiento de las exportaciones;
promoción estratégica de asociaciones público-privadas para la agregación de valor en recursos estratégicos;
renovación del pacto democrático para erradicar la violencia política;
repensar el modelo institucional argentino para terminar con las rémoras monárquicas que perviven en el Poder Judicial y, particularmente en la Corte Suprema de la Nación.

Por todo esto, creo no equivocarme al señalar que la Plaza del 25 estuvo holgadamente a la altura de las circunstancias; que, en la coyuntura actual, fue un momento clave, germinal.

En esa Plaza del 25 Cristina dio además el puntapié inicial para el recambio generacional.

Y en esa misma Plaza quedó completamente en evidencia el ocaso político del presidente Alberto Fernández. Ese hombre que prometió escuchar a todas y todos, pero resultó incapaz de ponerle oído a su gran electora. Ese hombre que siempre tuvo palabras para interpretar la situación, pero le faltó consecuencia para traducirlas en acción (2).

La Plaza del 25 fue un acto de esperanza. Esperanza, en la unidad que se alcanza. Esperanza creciente, al contar con la conducción y la plataforma adecuadas. Esperanza sólida, en el crecimiento de la participación popular activa, organizada, indispensable para sacar a la Argentina adelante.

La moneda está en el aire (3). Y ya sea con PASO o por síntesis, tengamos la seguridad de que va a caer del lado más favorable para el pueblo y el país.

Ahora, a nosotras y nosotros nos toca. Hagamos realidad la esperanza.

Buenos Aires, 28 de mayo de 2023.
Reynaldo Daniel Sarraute.
________
 (1) Como canta el poeta Silvio Rodríguez.
(2) A excepción de la épica batalla que supo conducir para hacerle frente a la pandemia del coronavirus.
(3) Al decir de la conocida periodista Cynthia García.

martes, 10 de octubre de 2017

VOTO PATRIÓTICO PARA FRENAR EL AJUSTE, por Reynaldo D. Sarraute (para "Mirando hacia adentro")

Hacia las legislativas de octubre:


El resultado general de las PASO, aún cuando sólo se trató de elecciones primarias, sacudió fuertemente el escenario político nacional.

Dos de cada tres electores votaron oposición. Y se pronunciaron así, decididamente, en contra de las políticas de ajuste del macrismo. Unidad Ciudadana ganó de manera clara en Buenos Aires y en Santa Fe. Y en 14 provincias,  el electorado le dio su voto mayoritario a opciones peronistas.

Pero Cambiemos extendió su fuerza a todo el territorio del país y su proyecto conservador logró revalidarse en sectores diversos de la sociedad, particularmente en las capas medias urbanas y rurales, sin ocultar que su objetivo es apretarle aún más el cinturón al pueblo trabajador.

Cambiemos, viene por todo. Viene por lo material (ya se ha visto), con políticas de ajuste que transfieren cientos de miles de millones de pesos desde los bolsillos ciudadanos hacia las cuentas bancarias (y offshore) del capital financiero y la oligarquía. Viene también por lo institucional, atropellando Constitución y República, como si un grupo comando de grandes patrones hubiera tomado el poder por asalto. El macrismo no tiene límites. No se detiene ante la mentira, ni tampoco ante la trampa y el fraude.

La situación es particularmente grave. Para la economía del país. Para la economía doméstica de la inmensa mayoría de las familias argentinas. Para la soberanía nacional.

Las  PASO mostraron también que hay esperanza, que en octubre es posible construir una fuerte unidad opositora.

Tenemos con qué. Con Unidad Ciudadana y el peronismo, logramos convocar al mayor volumen de votos opositores. Contamos con una líder de fuste, a la que no han podido ni pueden doblegar los poderes concentrados. Y tenemos una plataforma de 15 puntos bien precisos, orientada a salir de esta encrucijada para “volver a tener futuro”. 

Hacia las elecciones legislativas de octubre, sigamos construyendo unidad, más unidad, y aún más unidad. Construyamos la unidad nacional que se requiere para frenar este ajuste oligarca; en la calle, en el barrio; en el sindicato, en las asociaciones profesionales y empresarias; en las organizaciones estudiantiles, los centros de jubilados; en las fuerzas armadas y de seguridad; en las cámaras de diputados y senadores, en los consejos deliberantes… Militemos activamente la campaña electoral por abajo. Movilicemos. Organicemos cabildos abiertos populares, asambleas barriales vecinales, asambleas sindicales…

Trabajemos vigorosamente por la unidad del peronismo. Con ese espíritu transgresor que le dio vida. Con esa generosidad que lo llevó a poner el cuerpo para enfrentar dictaduras. Con esa convicción que lo hace levantar de manera firme las banderas de la justicia social, la independencia económica, la soberanía política, la unidad de la Patria Grande. Sólo el peronismo puede revertir esta situación. Pero no el peronismo solo.

Hacia las legislativas de octubre, convoquemos a la sociedad a establecer alianzas en todo el país para frenar la ofensiva oligarca, y a fortalecer las filas de una amplia, grande y potente Unidad Ciudadana. 

17 de agosto de 2017.
Secretariado Nacional de OCTUBRES.
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Aug 25
 Reynaldo D Sarraute
 Bonaerense:
¡Si votás oposición, hacela bien!

Disponer de la información adecuada, resulta siempre imprescindible a la hora de tomar decisiones. Esto es así en el campo de la ciencia y en el círculo íntimo de la familia; en la esfera del individuo y en el ámbito social. También lo es, claro, en el plano de la política electoral. En este sentido, los resultados de las PASO del 13 de agosto, primer test fidedigno después de los comicios de 2015, nos proporcionan una fuente de datos irrefutables.

Significativo fue el voto opositor a nivel nacional. Dos de cada tres electores le dieron la espalda al oficialismo emitiendo una clara opinión mayoritaria en contra de las políticas de ajuste, recesión, pérdida de poder adquisitivo, despidos y desindustrialización. Y rotundo en Santa Fe y en Buenos Aires. En ambos distritos, Unidad Ciudadana se posicionó como la lista más votada de la oposición a Cambiemos.

Detengámonos ahora en el distrito bonaerense. En la categoría senadores se eligen sólo tres, dos para el que gane la elección y uno para el que salga segundo. Así las cosas, de repetir su desempeño o mejorarlo, Unidad Ciudadana obtendría dos senadores (Cristina Kirchner y Jorge Taiana) y Cambiemos uno (Esteban Bullrich). Pero aquí no se trata de cruzar los dedos. El 13 de agosto, Unidad Ciudadana ganó por poco, y la taba del resultado del próximo 22 de octubre puede caer al revés.

En las PASO, y está bien que así lo hayas hecho, votaste de acuerdo a tu más íntima preferencia, tratando de que tu candidato fuera elegido senador por la oposición. Ahora es diferente. No hay matices posibles. Cristina Fernández por la oposición y Esteban Bullrich por el oficialismo, pueden considerarse ya, cada uno, ocupando su banca en el Senado. Ahora, la batalla está dada entre el opositor y peronista Jorge Taiana, y la oficialista y macrista Gladys González. Con un detalle singular: el voto a Gladys González equivale a darle un cheque en blanco a Macri y su equipo de grandes empresarios para que profundice el ajuste a favor del poder económico concentrado y en contra de los intereses de las mayorías nacionales.

Ni Sergio Massa (que obtuvo apenas un 15% en las PASO), ni Florencio Randazzo, ni Néstor Pitrola (ambos quedaron por debajo del 6%), tienen posibilidades reales de ser elegidos senadores. Y aquí también hay un detalle singular a tener en cuenta: como ninguno de los tres tiene chances de ser senador por la oposición, el voto a cualquiera de ellos, además de ser un voto perdido, es un endoso directo a ese cheque en blanco del que hablábamos, porque aumenta enormemente las posibilidades de que gane la candidata macrista.

Así como vienen las legislativas, "un puñado de votos no es un tema menor. Es la diferencia entre un Gobierno que puede mentir y avasallar para imponer su dureza, o una oposición que puede unir a la mayoría para frenar el ajuste”, dice Cristina Fernández. Y agrega, convocando: "votá en octubre para que ese puñado de votos aumente y sea la defensa más firme de tus derechos”.

Por eso, bonaerense, si votás oposición, hacela bien. No desperdicies esta oportunidad irrepetible. Aquí se trata de dar en el clavo y no de martillarse los dedos. ¡Si votás oposición, votá a los candidatos de Unidad Ciudadana!

Lunes 9 de octubre de 2017.
Reynaldo Sarraute
Secretario Nacional de OCTUBRES

domingo, 16 de octubre de 2016

EL ELECTRICISTA “PRIVILEGIADO” DE LOMAS DE ZAMORA, por Reynaldo Sarraute(por "Diario Plaza de Mayo" del 11-10-16)





Por Reynaldo Sarraute (*)

Cuentan que un conocido escritor, en los primeros meses del gobierno kirchnerista, cuando el país estaba en un infierno económico y social, le sugiere al flamante presidente: “Lo que tenés que hacer, flaco, es expropiar YPF”. A lo que Néstor, ungido con apenas un 22% de los votos, habría respondido: “Ayúdenme a movilizar un millón de personas a la Plaza de Mayo, exigiéndolo, y yo firmo”.

En su larga e intensa militancia, tanto Néstor como Cristina, siempre tuvieron muy claro que “el fuego, para calentar, tiene que arder desde abajo” y de manera organizada. “Qué florezcan mil flores” -arengaba Néstor-, y en infinitas reuniones, repetía con entusiasmo las palabras del General Perón: “Necesito de ustedes, la Juventud, un ejército de CIEN MIL PREDICADORES…”. En esa escuela nos hemos formado, desde siempre, los peronistas y las demás  organizaciones demócratas populares.

En este contexto surge ahora, contradictorio, el caso del electricista de Lomas de Zamora. “Tuvimos la casa, el auto, y eso que soy electricista”, le comentó él, muy agradecido, a Cristina Fernández de Kirchner, quien, poco después, reflexionaba: “¿Por qué me aclaró que era electricista? Se disculpaba de haber podido llegar a tener auto y casa porque era electricista. Daba por sentado que era un privilegiado y no me veía a mi como parte de un proyecto sino como un hada buena y no quiero que nadie me vea como un hada buena”.

La anécdota, sacude el entendimiento. Hay ahí una advertencia de lo que nos ocurrió en diciembre pasado, de que la derrota electoral no fue algo fortuito sino el resultado de un largo proceso.

Algo no hicimos bien en la década ganada. No fue suficiente nuestro trabajo militante. O no estuvo adecuadamente direccionado. No todas las Unidades Básicas permanecieron siempre abiertas. No todas funcionaron como ámbitos de debate de los problemas económicos, políticos, sociales, culturales, de la ciudadanía. No todas actuaron como verdaderos centros barriales de fomento de la unidad, la organización y movilización de las fuerzas del pueblo. La inserción de las organizaciones populares (el PJ, los partidos del FpV y otros), de nosotros sus militantes, en los territorios y en las organizaciones libres del pueblo, no alcanzó la densidad suficiente. Entonces, los representantes, no surgieron por lo general legitimados desde abajo, sino instituidos desde arriba.

Nos cabe a los peronistas, así como a los militantes de las demás organizaciones políticas del campo del pueblo, poner las barbas en remojo. Los errores (o debilidades), tienen una sana virtud. Podemos reconocerlos y aprender de ellos, elevar nuestro nivel de conciencia y encontrarles solución.

Las políticas públicas de los gobiernos kirchneristas ampliaron la democracia y los derechos ciudadanos, mejoraron el bienestar económico de la población, impulsaron el desarrollo de la industria nacional, de la ciencia y la tecnología, velaron activamente por el desendeudamiento, promovieron la soberanía nacional y la auténtica integración latinoamericana. Pero esas políticas beneficiosas para la mayoría, fueron más el fruto de la firme voluntad de los gobiernos de Néstor y Cristina, que la respuesta a una vigorosa interpelación ciudadana, popular, organizada.

El accionar del “abajo” (de la calle) quedó distante del accionar del “arriba” (el gobierno). No alcanzamos a construir en los hechos, con toda su fuerza, el poderoso axioma de que “sólo el pueblo salva al pueblo”.

Hoy, la historia, nos pone ante un particular desafío. Los dueños del poder económico, la oligarquía, las multinacionales y los fondos buitre, accedieron democráticamente al gobierno nacional y conducen, además, varios gobiernos provinciales y municipales. Y, democráticamente, debemos correrlos del gobierno (y del poder).

Los sectores más humildes de nuestro país están siendo cercados por el hambre. Los trabajadores (¡ni qué decir los jubilados y pensionados!) y las clases medias, comienzan a mirarse en el espejo de la pobreza. Las PYMEs industriales y de servicios, del campo y la ciudad, son acosadas inexorablemente por la bancarrota empresarial. La ciencia y la tecnología soberanas se desgranan, una vez más, en presupuestos que mandan a científicos y técnicos a lavar los platos. Profesionales de toda índole, maestros, profesores, artistas, estudiantes ven encogerse las posibilidades de esa clase media en la que se sienten contenidos.

¿Aprendimos la lección? Si tal es así, debemos asirnos con firmeza a ese otro axioma que tiene vigencia permanente en la vida de los pueblos: “donde existe una necesidad, nace un derecho”.
El gobierno de Cambiemos aplica una política bestial, que está en las antípodas de sus promesas de campaña. En todos los sectores sociales del campo del pueblo, unos más otros menos, crecen unidad, organización y movilización en defensa de sus derechos y los del país.

Y nosotros debemos aplicar la única política posible para ganar en las elecciones de 2017, preludio indiscutible de las de 2019: proponernos ser la más sólida, hábil y consecuente expresión de la oposición popular.
La grave situación actual impone que militemos junto (¡bien junto!) a todos los sectores populares. Inserción, más inserción y mejor inserción en los barrios y en la organizaciones libres del pueblo, debe ser nuestra consigna. Así como agitar (tanto como sea posible) desde todos los medios y, especialmente, desde las redes sociales.

Trabajemos por la unidad del peronismo. Fortalezcamos al Partido Justicialista como principal fuerza política opositora y como locomotora de la unidad de un amplio y generoso frente electoral nacional y popular.

Octubre 7 de 2016.
_______________________
(*) Miembro del Secretariado Nacional de OCTUBRES

Publicado en:
http://www.plazademayo.info/2016/10/11/el-electricista-privilegiado-de-lomas-de-zamora-por-reynaldo-sarraute/

sábado, 3 de septiembre de 2016

UNA LUZ EN EL CAMINO, por Reynaldo Sarraute (para "Mirando hacia adentro")




 No se equivoca el Papa Francisco cuando advierte que estamos inmersos en la tercera guerra mundial. Advertencia que surge de una adecuada lectura de la aguda crisis de la economía global y las consecuentes disputas armadas por la hegemonía (1). Tampoco se equivocan quienes consideran que esa circunstancia condiciona la situación nacional. El gobierno de Cambiemos sintoniza sus políticas públicas con los intereses materiales y los deseos culturales de la oligarquía, subordinada al imperialismo estadounidense. Estas políticas empobrecen a la ciudadanía, destruyen la industria nacional, ahogan las economías regionales, le quitan comida a la mesa a los argentinos para generar saldos exportables y ponen la economía argentina en manos de la usura financiera internacional. El gobierno de las mil familias criollas -gobierno de los ricos, para los ricos-, se convierte así en el principal obstáculo para el buen desenvolvimiento de nuestra sociedad. Que el mundo está en guerra, entonces, es un elemento que no debemos soslayar a la hora de formular políticas capaces de revertir la grave situación en que se encuentra nuestro país. Situación que se vuelve más acuciante cada día porque el gobierno de Macri no sólo no expresa los deseos de paz de nuestro pueblo, sino que nos alinea peligrosamente con los principales factores globales de la guerra, el hambre y el desempleo. Otro elemento significativo en la situación nacional es ese runrún que emerge de las entrañas de la sociedad -de su memoria histórica, de su dolor actual-. Es un runrún incipiente, pero que suena cada vez con más fuerza en las calles de todo el país y en las bases de las organizaciones libres del pueblo. Verdadero clamor que funge como una luz en el camino y exterioriza un sentido reclamo social por la unidad: por la unidad sindical, por la unidad popular, por la unidad ciudadana, nacional, patriótica… Puestas las cosas en este punto, en las circunstancias históricas concretas que nos toca vivir, — ¿cabe encomendar el destino del país a mitos milagreros al estilo de “en unos meses este gobierno inepto se cae y Macri se fuga en helicóptero“?; ¿o corresponde que debatamos ampliamente, de manera seria y responsable, de qué manera podremos revertir la grave situación en que se encuentra nuestro pueblo, nuestra Nación, fortaleciendo y ampliando la democracia, y qué fuerzas se requieren para llevar a cabo esa tarea?; — ¿cabe enredarnos en antagonismos artificiosos (2) al estilo de kirchnerismo/peronismo?; ¿o debemos evitar las falsas controversias (Néstor Kirchner nos advertía: “Somos peronistas, nos dicen kirchneristas para bajarnos el precio”), y construir la unidad del Partido Justicialista con todos los (y todas las) peronistas?; — ¿cabe segregar a aquellas fuerzas que no se consideran peronistas?; ¿o, como corresponde a la naturaleza política frentista del peronismo y como esas fuerzas se lo ganan en el enfrentamiento con la oligarquía, el Partido Justicialista tiene la obligación histórica de construir con ellas la más amplia unidad de todo el ancho y diverso campo del pueblo?; — a la hora de construir ese frente capaz de confrontar, y de vencer, a las fuerzas de la oligarquía, ¿cabe apresurarse en diferenciarnos por tal o cual etiqueta (y generar una nueva artificiosa controversia, por ejemplo, entre frente nacional/frente ciudadano)?; ¿o corresponde que nos aboquemos a construir una sólida unidad por la base, en los territorios y en las organizaciones libres del pueblo, poniendo el eje en las políticas (y en las acciones) que puedan asegurar la defensa y ampliación de los derechos conquistados?
El pasado 13 de abril, la compañera Cristina Fernández de Kirchner, sin lugar a dudas la más destacada líder actual en la sociedad argentina, planteó la necesidad de construir un amplio y diverso frente ciudadano, patriótico. Y no hubo en ella intención de consagrar un nombre, sino que expuso un concepto (de frente amplio) cuya virtud temporal abarca con generosa amplitud “a quienes, por las medidas que impone el gobierno de Macri, les va peor que con las políticas públicas aplicadas en los últimos doce años”. Hace unos días, quien fue nuestro candidato en las últimas elecciones nacionales, el compañero Daniel Osvaldo Scioli, hizo una adecuada lectura de ese clamor social (ese runrún) al que todos deberíamos prestar oído fino: “La sociedad quiere que nos unamos para defenderla, y el peronismo tiene que estar más unido que nunca”, consideró. Compañeras, compañeros, tanto CFK como DOS nos convocan a poner manos a la obra. Los peronistas, a fortalecer la unidad del Partido Justicialista. Todos adentro, dispuestos a hacer flamear con firmeza y energía las banderas “de la Independencia Económica, la Soberanía Política y la Justicia Social en el siglo XXI, con sentido federal y en el camino de la Integración Latinoamericana” (3). Los no peronistas, a fortalecer todos los partidos y organizaciones políticas (del FpV y otras) que se referencian con los intereses materiales, democráticos y nacionales del pueblo argentino. Manos a la obra, compañeras, compañeros. Vamos por más y mejor unidad de todo el pueblo argentino. Por más debate político en las bases. Por más y mejor organización. Por una activa movilización de todos los sectores sociales. Por una más genuina representación: elijamos a los más luchadores, los más leales, los más consecuentes con los intereses del pueblo y de la Patria. Juan Domingo Perón lo señalaba claramente: “Los trabajadores tienen frente a los poderes económicos y políticos una sola defensa: la unidad”. Es tiempo de unidad. De más unidad. De mejor unidad. 



Reynaldo Sarraute

 Agosto 15 de 2016.


(1) Con un aditamento que el Papa Francisco no se cansa de enfatizar: poquitos poderosos empresarios controlan el capital financiero internacional. Y apalancados en este control, dominan la industria farmacéutica, la producción de armas, las empresas energéticas y los bancos a nivel mundial. Esto les permite tomar decisiones globales en función de sus propios intereses, por encima incluso del poder de los estados nacionales, afectando la vida y los bienes de cientos de millones de seres humanos.
(2) Artificioso: que simula o esconde algo.
(3) De las Conclusiones del Encuentro Peronista de Formosa, 25 de junio de 2016.

jueves, 14 de abril de 2016

VIENEN POR ELLA, VIENEN POR EL PAÍS, por Reynaldo Sarraute (para el blog del "Museo Ernesto Che Guevara" del 11-04-16)



por Reynaldo Sarraute
9 de abril de 2016

Cuando se cumplen apenas cuatro meses de gestión del nuevo gobierno, resulta difícil no concluir que todas las medidas tomadas en todos los planos de la vida nacional, tanto en lo económico, como en lo social, en ciencia y tecnología, en cultura y educación, en la justicia, en lo institucional, no tienen otro objetivo que poner nuevamente al país de rodillas, entregarlo rendido a las políticas de la oligarquía apátrida, de las corporaciones del poder económico global, de los fondos buitre que son la vanguardia de la usura financiera internacional. A ver, ¿qué otro objetivo puede tener un gobierno que, habiendo ganado elecciones con un frente de partidos políticos, llenó casi la plenitud de los cargos ejecutivos con gerentes, directores y accionistas de grandes empresas, muchas de ellas transnacionales? Por eso, ya en los primeros días de su mandato, potenciando brusca devaluación con quita de retenciones, dieron un colosal subsidio de decenas de miles de millones de pesos a los monopolios exportadores del agro y la industria. Por eso, en un abrir y cerrar de ojos, combinando un altísimo incremento de los precios de los alimentos con una brutal alza de tarifas de los servicios, nos arrebataron el 50% de nuestros ingresos a la inmensa mayoría ciudadana. Por eso generan el despido masivo de trabajadores estatales y privados. Por eso, pisan nuestros salarios. Buscan generar una recesión que debilite la fuerza productiva de la Nación, a un punto tal, que nos convierta en presa tierna de los intereses de la oligarquía y el imperialismo. Por eso, desmantelan ARSAT, destruyen CONECTAR IGUALDAD, ahogan el presupuesto del CONICET y de universidades, detienen ATUCHA III, y ponen freno a los importantísimos avances alcanzados en los últimos años en ciencia y tecnología. Por eso, el apretadísimo cerrojo mediático. Ciudadanas, ciudadanos, la fronda empresarial que nos gobierna viene por los 500 mil millones de pesos del fondo de garantía de la ANSES. Viene por Aerolíneas Argentinas, por sus activos, sus rutas. Viene por los cientos de millones de pesos del negocio del futbol para pocos. Viene por YPF, por Vaca Muerta. Viene por el Acuífero Guaraní. Viene por el litio. Viene para ponerle a la Patria el corcet de un nuevo ciclo de endeudamiento. Ciudadanas, ciudadanos, la oligarquía y los fondos buitre vienen por nuestras PYMES urbanas y rurales. Vienen por los pequeños y medianos productores de las economías regionales. Vienen a imponernos el Tratado del Pacífico, la ley absoluta de las corporaciones económicas globales. Vienen a arrebatarnos los derechos y libertades que en años de lucha hemos logrado. Vienen por nuestra alma solidaria, nos quieren imponer, de nuevo, el “sálvese quien pueda”. Vienen por nuestra voluntad soberana. Vienen por los gobiernos nacionales y populares de la Patria Grande, buscan abrirle las venas a toda la América latina. Quieren desangrarnos, convertirnos en presa fácil de la globalización reaccionaria. Ciudadanas, ciudadanos, vienen por ella. A Cristina la quieren presa, humillada. Como lo intentaron con Chávez, en Venezuela. Con Evo, en Bolivia. En Ecuador, con Correa. Y ahora mismo lo intentan en Brasil, con Lula y Dilma. La instrucción es la misma, en toda Nuestramérica. Y para saber quién da la orden, no hay más que mirar hacia el norte. Vienen por ella, vienen por el país. La pulseada es brava. Los hacedores de la grieta que atraviesa a la sociedad argentina, los mercenarios de la oligarquía y los monopolios, los cipayos del imperio, tratan de voltear nuestra esperanza. No es la primera vez en la historia que, como pueblo, enfrentamos tamaño desafío. Estuvimos a la altura de las circunstancias aquel hermoso y generoso 17 de octubre, que torció el curso de la vida política nacional. Y no fue la única oportunidad en que lo hicimos. Ahora también sabremos acudir firmes, serenos, a la cita. Bien unidos, codo con codo. Soberanos, decididos. El 13 de abril, en todas las ciudades del país, en todos los rincones de nuestro ancho y extenso territorio, sabremos ocupar las calles y las plazas, haremos tronar nuestro escarmiento. El 13 de abril todas y todos tenemos nuestro puesto en la MARCHA PATRIÓTICA .
Cristina no está sola. Solos se quedarán ustedes.


Publicado en:
http://museocheguevaraargentina.blogspot.com.ar/2016/04/vienen-por-ella-vienen-por-el-pais.html

jueves, 7 de abril de 2016

LA OLIGARQUÍA Y EL IMPERIALISMO VIENEN POR TODO, por Gastón Harispe y Reynaldo Sarraute (para "Agencia Paco Urondo" del 21-03-16)

UNA SITUACIÓN GRAVE Y ÚNICA 


Por Gastón Harispe y Reynaldo Sarraute (*)


Mauricio Macri, contra muchos pronósticos, accedió a la presidencia de la República. Y lo hizo en elecciones libres. Una fuerza política, de signo claramente antagónico a la que gobernaba, ganó el balotaje con poco más de dos puntos porcentuales de ventaja. En lo formal, entonces, no es errado hablar de alternancia democrática. En lo formal. Porque en lo concreto, asumió el poder ejecutivo nacional un grupo de grandes empresarios. Muchos de ellos en representación de poderosas compañías multinacionales y, no pocos, con responsabilidades en graves hechos de corrupción y de violación de las leyes nacionales. Todos, firmemente imbuidos de una mirada ultra conservadora de la economía, la política y la sociedad. De entrada nomás, con eliminación y baja de retenciones, brusca devaluación, pavorosas alzas de precios y de tarifas de servicios públicos, desregulación cambiaria, etc., transfirieron decenas de miles de millones de pesos del bolsillo ciudadano al de unos pocos oligarcas y monopolios, y achicaron brutalmente el salario de todo el pueblo trabajador. De inmediato, intervinieron ilegalmente la AFTIC y la AFSCA, y aplicaron un severo cerrojo mediático cuya llave dejaron en manos del capo mismo del grupo Clarín, Héctor Magnetto. Luego, con expulsión de trabajadores estatales, dieron el santo y seña al gran empresariado privado para que comiencen los despidos masivos. ¿El objetivo? Generar una masa de cientos de miles de desocupados que, con su sola existencia, presione hacia abajo el salario de los que conserven el empleo. De la mano de todo esto (como condición necesaria para imponerlo), recurren a la represión de la protesta social, el encarcelamiento de dirigentes políticos y sindicales y la persecución de periodistas opositores. Lo que no expresa, por cierto, ni “apertura al diálogo”, ni “búsqueda de consensos”. Es más, cuando aún no había asumido, Macri ya mostraba la hilacha prepotente y antirrepublicana al promover, con el apoyo de un sector conservador del poder judicial, la destitución de la presidenta doce horas antes del fin de su mandato. Y ahora, esa fronda reaccionaria pretende que ella, que fue garante de derechos y libertades de todo el pueblo argentino, amplió los espacios democráticos de la sociedad como nunca antes, propició una de las mayores redistribuciones del ingreso en beneficio del trabajo y defendió con notable firmeza la soberanía nacional, sea acusada nada menos que de traición a la Patria. No se atrevan a tocarle un pelo a Cristina Fernández de Kirchner. Juegan con fuego. Y lo grave es que lo hacen con la misma odiosa impunidad que en el incendio criminal de Iron Mountain. Por eso, si ponemos el foco en lo concreto y no en lo formal, el ejecutivo ejerce el poder como un gobierno de facto, avasallando leyes e instituciones de la República y atropellando la Constitución Nacional. En cuanto a nosotros, del todo bien no hicimos las cosas. Después de doce años de gobiernos nacionales y populares, nos encontramos ante la imposición, por vía democrática, de un agresivo plan de dominación oligárquico imperialista, y de entrega del país a manos de la usura financiera global. Los conservadores pretenden así reconstruir nuestra sociedad a imagen y semejanza de sus mezquinos intereses. En nuestro país se generó una situación grave. Unica en la historia nacional. ¿Cómo salir de tamaño entuerto político, económico y social? Ya lo hemos dicho. Es nuestra firme convicción y la proponemos al debate. En la Argentina, sólo el peronismo puede revertir esta situación. No el peronismo solo, claro, sino ejerciendo su amplia vocación frentista que, desde hace ya más de dos lustros, tiene el nombre de Frente para la Victoria. Es el momento. El próximo 8 de mayo, los peronistas estamos llamados a elegir las autoridades nacionales del Partido Justicialista. De ahí la pasión, la voluntad y la organización responsable conque debemos encarar esta crucial tarea. Hay que llevarle sangre nueva al PJ, de esa que emergió a borbotones (de jóvenes y no tan jóvenes que se incorporaron a la política) con Néstor y Cristina. Necesitamos fortalecer el partido de los peronistas, unir sus partes. De eso se trata. Y de contribuir a darle una conducción leal e inteligente, que no baje las banderas de la justicia social, la independencia económica y la soberanía política. Éste, a nuestro parecer, es el factor principal para unir, organizar y movilizar adecuadamente al conjunto de las fuerzas del campo popular. Y lo lograremos. Con una lectura correcta de lo que sucedió, encontraremos la manera de salir de esta encerrona reaccionaria. Es hora de una profunda reflexión, que permita distinguir debilidades de fortalezas. Pinta el debate. En las bases. Entre éstas y sus referentes. Entre las diversas conducciones. Pinta un debate a fondo, sincero, sin engañarnos a nosotros mismos, pero guiados por una generosa vocación de unidad. Con humildad, para reconocer errores y asumirlos como propios (en las batallas colectivas, todos somos siempre uno). Lo lograremos. Con un Partido Justicialista fuerte y unido, a la cabeza de un Frente para la Victoria amplio y vigoroso. Con la participación activa, decisiva, del movimiento obrero organizado. La protesta social creciente, las movilizaciones en defensa del empleo, sectores de la sociedad que se alejan prontamente del oficialismo, ponen a la orden del día la tarea de los peronistas y de todos los demócratas y patriotas consecuentes. ¡Vamos por las grandes mayorías ciudadanas! Con el oído atento a sus demandas y los brazos muy abiertos a la organización de sus luchas. Para convencerlas, para seducirlas, para enamorarlas nuevamente del proyecto nacional, popular y democrático. Para construir todos juntos una Patria digna, una sociedad solidaria e inclusiva, en un país libre, justo y soberano. ¡Vamos por una mayor y mejor inserción del PJ y el FpV en los territorios y en las organizaciones libres del pueblo! ¡Vamos por una mejor selección (colectiva, asamblearia) de los representantes! Que los avale una trayectoria de firmeza, lealtad y consecuencia con los intereses de sus pares, del país y de la Patria! El pueblo argentino (incluido, claro, una gran parte de ese 51% que ilusionaron con un demagógico cambio), más temprano que tarde, ocupará a su manera el escenario político y hará tronar su palabra.


Buenos Aires, 16/03/2016


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(*) Ambos, del Movimiento OCTUBRES

Publicado en:
http://agenciapacourondo.com.ar/opinion-846232/18915-una-situacion-unica-la-oligarquia-viene-por-todo

martes, 22 de diciembre de 2015

No llegamos a tiempo, por Reynaldo D. Sarraute (para "Mirando hacia adentro" del 22-12-15)


No llegamos a tiempo Ahora, a defender todo lo que le pertenece al pueblo trabajador, al país, a la Patria.
El resultado del balotaje del 22 de noviembre tuvo la virtud de mostrarnos, en clave de disenso electoral, una aproximación al trazo grueso que divide la sociedad argentina.
Un poco menos del 50%, votó convencido de la necesaria continuidad del rumbo que, desde 2003, venía ampliando derechos democráticos y mejorando la situación material del 95% de la ciudadanía (trabajadores rurales y urbanos; PYMES de la industria, el comercio y los servicios; jubilados; profesionales, artistas, científicos, estudiantes…).
Un poco más del 50%, avaló la instalación en la Casa Rosada de un proyecto político conservador que expresa los intereses de un minúsculo sector, el 5% de la sociedad (compuesto por grandes empresarios industriales, exportadores y financieros; la oligarquía diversificada y sectores altos de la clase media). Todos en estrecha dependencia del capital financiero internacional.
No llegamos a tiempo. Subestimamos el poder de fuego de los medios corporativos. Nos confiamos. No pusimos suficiente oído a nuevas demandas sociales. Enviamos señales contradictorias en plena campaña electoral. Sembramos confusión en nuestras filas y en amplios sectores de la sociedad. No cuidamos debidamente la unidad del peronismo y del FpV. Esmerilamos de manera increíble a nuestro propio candidato. Y dejamos la palabra cambio en manos de los conservadores, que le vaciaron el contenido transformador y la llenaron de globos de colores.
Las primeras medidas tomadas por el nuevo gobierno ratifican los peores vaticinios. Como si un grupo comando de grandes patrones hubiera tomado el poder por asalto.
Ante el estupor de propios y ajenos, a puro decreto y prepotencia, Macri atropelló la Constitución Nacional, la Procuración, el Congreso, y organismos autárquicos como RTA, AFTIC, AFSCA.
El tan prometido diálogo y consenso se trastocó en un abierto intento por eliminar la Ley de Medios y silenciar voces discrepantes, y en un mensaje autoritario de Macri a la sociedad (“Que, cuando digamos blanco, todos entiendan que es blanco”).
La anunciada revolución de la alegría resultó una asonada pequeña, mezquina. En un solo acto, con eliminación de retenciones, libre exportación de alimentos, desregulación del mercado cambiario y eliminación de subsidios a los servicios, transfirieron decenas de miles de millones de pesos desde los bolsillos ciudadanos a las arcas de un minúsculo grupo de patrones monopólicos.
Sólo el peronismo puede revertir esta dramática situación. Debemos vigorizar a ese peronismo transgresor, que puso el cuerpo enfrentando dictaduras, no entregó el alma al neoliberalismo, reverdeció bajo las conducciones de Néstor y Cristina, y levanta siempre con convicción y consecuencia las banderas de la justicia social, la independencia económica, la soberanía política, la integración de la Patria Grande.
Sólo el peronismo puede revertir esta situación. Pero no el peronismo solo. Necesitamos fortalecer y ensanchar las filas del FpV con sectores independientes y de otras fuerzas políticas, dispuestos a restablecer en el país el rumbo nacional, popular y democrático. Debemos volcarnos a militar en los territorios y en todas las organizaciones naturales de los trabajadores y el pueblo. Desarrollar el debate, la participación, la organización, la movilización. Apoyar esa labor desde las redes, con un lenguaje persuasivo, orientado a convencer, a sumar.
Ahora, a defender todo lo que le pertenece al pueblo trabajador, al país, a la Patria. En lo inmediato, enfrentemos la escalada feroz de los precios. Que se realicen cientos, miles de cabildos abiertos, reuniones barriales, mateadas públicas, asambleas sindicales en todo el territorio nacional. Que se debata en clubes y centros de jubilados, en encuentros de vecinos, en fiestas y reuniones familiares. Exijamos el mantenimiento del poder adquisitivo de la población. Rechacemos el ajuste por abajo: que los precios se retrotraigan al 1º de noviembre de 2015. Defendamos los puestos de trabajo, la producción nacional. Un país que no produce, ya lo vivimos, es presa tierna del capital financiero, de los fondos buitre.
Defendamos las instituciones republicanas, la democracia representativa auténtica. Digamos NO a la estrecha democracia de la derecha.
Que haya bienestar y paz. Que se celebren las fiestas
con familias felices.

17/12/2015 - Reynaldo Sarraute
 @RDSarraute

Enviado por dm al editor de Mirando hacia adentro