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jueves, 27 de enero de 2022

JUAN RAMOS PADILLA: "EL 1F, marchamos en Paz, para pedir la renuncia de los 4 Supremos"


 Eran diez indiecitos

 

lunes, 13 de diciembre de 2021

Lectura heterodoxa de las plazas, por Mempo Giardinelli (para "Página 12" del 13-12-21)



Por Mempo Giardinelli



13 de diciembre de 2021


Lejos de todo triunfalismo, y evaluando muy positivamente las dos marchas a la Plaza de Mayo --la peronista del viernes y la de la izquierda el sábado; ambas masivas y expresiones cabales de una voluntad popular indesmentible--, esta columna sigue considerando que la claudicación frente al FMI parece inminente y que, de confirmarse, las consecuencias podrían ser gravísimas para la inmensa mayoría de nuestro pueblo.


Dicho sea lo anterior con toda prudencia, pero también sinceridad, y con mucha y muy respetuosa atención respecto de los análisis y debates posteriores --algunos extraordinariamente ricos-- lo primero que aquí se quiere es subrayar algo que está ausente en la totalidad de las opiniones y análisis: las dos marchas se hicieron hacia y en la Plaza de Mayo porteña, que es el centro del poder histórico, e históricamente centro descentrador de nuestro país. Esta concepción porteñocéntrica, ya de larga data, ignora completamente a por lo menos el 80% de l@s argentin@s, porcentaje que puede ser ligeramente mayor o menor pero que no deja de ser un dato contundente e ignorado por los medios y las clases políticas de la capital de la república. Salvo algunas pocas y nutridas convocatorias dirigenciales, no hubo el viernes prácticamente ninguna plaza colmada en ninguna de las 23 capitales de las 23 provincias, ni mucho menos hubo plazas ni banderas ni manifestaciones numerosas en las más de 70 ciudades de más de 100.000 habitantes de todo el país.


La constatación anterior es más que preocupante. Porque es allí, en esas 23 entidades, donde más se van a notar las consecuencias negativas que parecen inevitables cualquiera sea la negociación final con el FMI. Que en opinión de este columnista ya configuraría un caso cerrado no feliz y al que le faltarían sólo el moño y la firma de la claudicación.


Escrito sea lo anterior con el fuerte deseo y la esperanza de estar equivocado, desde ya. Pero la realidad que se aprecia y el futuro que se entrevé son tan claros como chúcaros: las consecuencias ominosas que traerá todo "acuerdo" forzado por el FMI y sus patrones puede dejarnos prácticamente sin bienes públicos y con la gran mayoría del pueblo –-50 millones de compatriotas estimados para 2025-- más en la miseria aún.


No se trata de alarmismos improvisados, como cualquier crítica veloz y facilonga a este texto condenaría. El lúcido y patriótico economista tucumano de la UBA, Horacio Rovelli, declaró a esta columna que "lejos de agorerías y apuestas negativas, una desapasionada lectura de los acontecimientos, presencias, ausencias, discursos y gestos muestra que la situación es muy mala y se ha hecho mucho, quizás demasiado, para esconder o disimular la realidad". Y ejemplifica, tal como lo viene advirtiendo desde hace meses, que "todo este año fue un brutal ajuste y el Estado ahorró 2 billones de pesos, con los que hubiera podido aumentar jubilaciones y pensiones, y transferir a las provincias y a los pobres. Pero como eso no se hizo, ahora lo que viene puede ser peor debido a la presión del Fondo. Todo pinta para que seamos un país extractivista agroexportador".


Es por eso que esta columna, escepticismo aparte, considera fundamental seguir reclamando soberanías. Sobre el río Paraná, el Canal Magdalena, la costa patagónica, las islas del Atlántico Sur, todo el sistema marítimo austral y todos los humedales y bienes naturales en suelos y subsuelos que deben ser firmemente controlados y que es bueno que últimamente esté vigilando la AFIP.


Y desde ya que no será nunca deseable, pero no debe olvidarse que el pueblo argentino ya ha probado su decisión de salir a las calles en contra del FMI cuando otros gobiernos encubrieron lo que se había fugado y no hacían nada para recuperar esa plata.


Lo cierto es que por ahora el Fondo no se mueve de su propuesta original y única: seguir devaluando la moneda y subir las tasas de interés. O sea, más de lo mismo. Y ya se sabe que con eso lo único que se obtiene es encarecer los alimentos y todos los componentes del costo de vida.


De donde con esa política fiscal, monetaria y cambiaria, acordada con y supeditada al FMI, cuando se habla de tasas de crecimiento la verdad es que lo único que le interesa a los que están detrás de ese organismo internacional, y a sus empleados locales, es asegurar la inserción de la Argentina como mera proveedora de materias primas y alimentos para el mundo desarrollado.


Para Rovelli, "el problema ya se ha visto en otras crisis: a medida que el tiempo pase y no se cumplan las metas –-y el descontento de la población aumente-– el FMI dirá, como otras veces, que la receta era buena, pero que el gobierno argentino no la supo ejecutar. Cuando el problema real es que se le impone a la población una deuda que sólo beneficia a una minoría parásita y rentística, en lugar de investigar y sancionar a esa minoría por comprar las divisas con dinero en negro e incluso a los bancos que se las vendieron incumpliendo la Ley 25.246 de lavados de activos, que exige revelar el origen de esos fondos".


Por cierto, es útil recordar que hace pocos días la corriente política "Soberna@s" recomendó al gobierno nacional recurrir a la Corte Internacional de Justicia antes de firmar ningún acuerdo con el FMI. Interesante e inteligente propuesta que significaría más que ganar tiempo, puesto que se podría --y debería-- proceder a la mencionada auditoría de la deuda para discriminar la legítima de la trucha.


Dicho todo lo anterior, esta columna reitera que celebró la concurrencia masiva a la Plaza de Mayo y el espíritu de esperanza y de repudio a cualquier acuerdo indigno con el FMI (o sea a todo acuerdo, pues cualquiera será indigno si no se audita la deuda). Sin dudas fueron conmovedores los discursos de Cristina y de Lula, lo que sin dudas da esperanzas, pero también permite pensar que quizás ahora pueda venir lo peor, si acaso el gobierno tuviera ya posición tomada, cosa que el país entero ignora. E hipotético caso en el que la entrega y derrota incondicional serían un hecho indudablemente peligroso. Ojalá este columna esté completamente equivocada. Dicho sea de todo corazón.



Publicado en:

https://www.pagina12.com.ar/388923-lectura-heterodoxa-de-las-plazas 

miércoles, 15 de julio de 2020

Vicentin y los 40 energúmenos, por Mempo Giardinelli (para "Página 12" del 13-07-20)



Cada semana, uno se promete no volver sobre el tema de la comunicación política y las barrabasadas de los mentimedios. Pero la cruel realidad impone condiciones ineludibles. Como ahora el disparate y pérdida de tiempo que es la promoción de grupitos de protestadores anticuarentena, antigobierno, anticomunismo añejo y demás estupideces. Acerca de los cuales se habla hasta el hartazgo mientras no se dice una sola palabra de la manifestación en la mismísima ciudad de Reconquista, sede del consorcio Vicentin, en la que esta semana hubo manifestaciones de más de 30 cuadras de automóviles y camiones a puro bocinazo en protesta contra los chorros, estafadores y fugadores de esa compañía. Y que tuvo correlatos paralelos en otros pueblos del norte santafesino, donde sobran protestas contra la impunidad de los directivos de esa empresa que muchos energúmenos porteños enaltecen.

Digámoslo: hay cada vez más compatriotas furiosos con la prensa porteña en general ­-–que salvo excepciones, como es el caso de PáginaI12–- miente sistemáticamente y deforma la realidad con tal de confundir y enloquecer al Soberano.

Es justamente por eso que ya no tiene sentido seguir la agenda de la telebasura. Que, por ejemplo, la otra semana instaló durante cuatro o cinco días la discusión de un provocador documento de la mesa dizque "dura" del macrismo (como si hubiera una mesa "blanda" o dialoguista sincera, lo que sería un perfecto oxímoron tratándose de ellos). La condena democrática fue total, pero comunicacionalmente obligó a marchar al paso que querían los farsantes. Las incontables horas de explicación y cuestionamiento de esas estupideces sólo hizo aumentar el rating de la Sra. Bullrich y el Sr. Cornejo, al publicitarles gratuitamente sus barrabasadas.

Y esta semana sucedió lo mismo, pero peor: mil o dos mil desaforados fueron a gritar a la Plaza de Mayo y atropellaron a los colegas de C5N. Bestial atentado, sin dudas, que se debió condenar con un durísimo comunicado oficial del gobierno, otro del canal atacado y algunas expresiones políticas y partidarias. Todo lo cual se debió resolver en 10 horas, y no en tres o cuatro días hablando y escribiendo acerca de lo mismo, tediosamente, lo que una vez más sólo sirvió para darles aire a la telebasura y a Clarín, La Nación e Infobae, esos tres paladines de la desestabilización golpista.

¿Cómo es que esto no se ve? ¿Es tan difícil entender que lo que la derecha neoliberal quiere desde siempre, es, precisamente, que nuestra comunicación se extravíe hablando y discutiendo solamente lo que ellos ponen en agenda? ¿Y a lo cual contribuyen involuntariamente algunos funcionarios y prestigiosos periodistas democráticos? A este columnista le sucedió el pasado viernes: un reconocido y valioso comunicador del canal afectado se molestó ostensiblemente cuando le dije estas palabras y con todo respeto lo exhorté a no seguir "debatiendo" las bestialidades de los energúmenos. Cortó de súbito la entrevista.

En esa misma línea, y subrayando la necesidad de un cambio comunicacional de 180 grados, sigue siendo absurdo lo que ya señalamos en esta columna: el Presidente debe exponerse menos. No debería hablar casi a diario y con cualquiera. Y en cambio sí debería tener funcionarios que cumplan el papel de fusibles. Hacen falta voceros presidenciales autorizados, virtuosos en esa esgrima, como fueron en su momento Jaroslavsky y López para Alfonsín, Corach para Menem, y Aníbal y el mismo Alberto para Néstor.

Y es claro que si no tener esa figura es una decisión de nuestro Presidente, entonces habría que decirle respetuosamente que él solo no puede, ni podrá, con esos miserables y sus sistemas de vocinglería. Y que si no confía en los comunicadores propios, entonces otro es el problema y habrá que imaginar y buscar soluciones. Pero mientras tanto bueno sería que no hable tanto con supuestos "independientes" que en realidad son adversarios.

Es evidente y se huele en todo el país, y especialmente en el interior, que el gobierno debería reaccionar y retomar causas nacionales como Vicentin, materia en la que el silencio oficial es por lo menos inquietante. Sobre todo porque todavía parece posible no perder esa batalla, a pesar del mes y medio de inacción decisoria. Vicentin sigue siendo un modelo ideal para iniciar un camino de cambios favorables a los intereses nacionales y populares. Por eso no hay que hacer silencio al respecto. Hace falta imponer agenda propia, propositiva y peronista.

Sin desmedro del correcto manejo sanitario, la recuperación de la ciencia y la fuerte decisión de asistir a los desheredados y las muchas acciones concomitantes, también cabe recordar que las mineras siguen contaminando mientras fugan oro, plata y dólares, y que "el cielo azul que viaja" que es el río Paraná está en manos de invasores que explotan a nuestro campesinado. Y que espantarían a San Martín, a Rosas, a Yrigoyen y a Perón, qué duda cabe. Pero de esto no se habla y sí habría que hacerlo, marcando agenda propia. Porque los energúmenos no van a cesar de proponer e imponer temas, discusiones y griteríos innecesarios. Y menos si se les da tanta pelota.

Es presumible que el Presidente conoce, entiende y anticipa todo esto. Ha de saber, entonces, que reunirse con el Sr. Mindlin fue -–para muchísim@s compatriotas–- una bofetada innecesaria. Y que otra lo fue, este 9 de Julio, que no estuvieran junto a él ni las Madres ni las Abuelas de Plaza de Mayo en el acto, y sí personas cuestionables como algunos empresarios y los directivos de la Sociedad Rural, que son oficialistas con cada gobierno desde 1983 hasta que lo traicionan. Y que nunca fueron ni serán aliados de gobiernos peronistas.

Escribir estas cosas no es acto de fe, sino de sinceramiento. No es buen compañero el que calla y otorga. El buen compañero, como el mejor amigo, es el que te habla con franqueza y te ayuda a no equivocarte. Así me lo dijo el hoy Presidente Alberto Fernández, textualmente, en Resistencia durante su visita de campaña. 

Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/278148-vicentin-y-los-40-energumenos

lunes, 15 de junio de 2020

Vicentin y la 125, por Mempo Giardinelli (para "Página 12" del 15-06-20)


Por Mempo Giardinelli

Una saludable sensación recorre hoy toda la Argentina: la de que es posible volver a ser un país soberano. Y también justo y libre, si las históricas consignas peronistas llegaran a unir a la ciudadanía, cualquiera sea su ideología original. O sea, una Argentina capaz de autodeterminación y en la que de una vez y para siempre el rumbo del crecimiento y la educación, la salud, el bienestar y la coexistencia en paz sean posibles y garanticen la armonía que este país busca desde hace 200 años.

Idealismo puro, invalidará cierta soberbia tradicional, pero que no es imposible si hay decisión y rumbo cierto. Que es lo que ahora pinta en el horizonte la nacionalización del grupo Vicentin. Empresa en cuyo supuesto "auxilio" hemos visto salir estos días a grupos reaccionarios, fascistas y violentos, una vez más manipulando ingenuos al servicio de innobles causas antinacionales.


Vicentin era ya un caso testigo, pero desde ahora será testigo de todo lo contrario, o sea de un país capaz de recuperar el control de su río más importante y de sus fabulosas agroexportaciones. Un país cuyo parlamento, a partir de aquí, debería aplicar un impuesto a la riqueza como se hace en la mayoría de los países del mundo. Y no por una zonza "única vez" sino de aplicación permanente porque ese impuesto es justo, razonable y necesario.

Vicentin, en este sentido, puede ser y quizás ya empieza a ser un factor estabilizador de una sociedad que con urgencia necesita claridad para orientar la producción agropecuaria hacia la soberanía alimentaria. Ésa que jamás pudo ni podrá garantizar la iniciativa privada, que por esencia (no digamos por naturaleza) es extractivista y contaminante.

La decisión del Presidente de nacionalizar el grupo VicentIn va en ese sentido. Y si bien aún falta definir todos los roles y funciones, y ver los primeros resultados, habrá que confiar, sí, pero muy alertas y vigilantes para que no se repitan los viejos, intolerables errores de funcionariados "amigos" que tantas veces resultaron espantosos por corruptelas, nepotismos, torpezas y soberbias.

Todo lo anterior intenta ser, a la vez que una alerta para propios, un modo de interpretar la enloquecida y delirante respuesta que desde los mentimedios y la telebasura se viene dando desde hace una semana a la decisión presidencial. Por su propio desenfreno, el cúmulo de mentiras, provocaciones y abusos comunicacionales de la "resistencia" a la nacionalización de VicentIn, resulta a la vez torpe y peligrosa porque, precisamente, se dirige a soliviantar a sectores medios e incluso populares cooptados por lo que mejor han construIdo en los últimos siete u ocho años los neoliberales locales: el control comunicacional, la ignorancia y el miedo. Tres venenos que juntos son dinamita, como se vio en Brasil y Bolivia, por lo menos.

Y quizá sea éste el punto más preocupante del "caso" VicentIn, y bueno sería que el gobierno nacional tomara nota. Porque, para decirlo en claro, el sistema político-mediático-empresarial de la ultraderecha, con la segura asistencia de lo que ya nuestro vulgo llama "La Embajada", avanza y pisa fuerte como lo ha hecho siempre. Por lo menos desde los bombardeos al centro de Buenos Aires en 1955, los fusilamientos de 1956 y luego el "Proceso" que devastó a una generación y todavía debe cientos y quizá miles de niñ@s apropiad@s.

La explicación a ese avance ultraderechista es sencilla y de lógica política: ellos hacen lo que saben hacer y siempre hicieron. O sea denostar al Estado al que consideran enemigo; hacer negocios maximizando ganancias y minimizando costos, duela a quien duela; corromper si es necesario y para ellos casi siempre es necesario; eludir impuestos a toda costa; y aprovechar todas las debilidades del Estado, al que odian, sobre todo cuando los gobiernos son peronistas.

La única función del Estado que les interesa, y que jamás ven como enemiga, es la de bombero de sus robos y miserias. Lo único que les importa del Estado es que exista para que se haga cargo de las deudas que ellos contraen y que siempre paga el pueblo. Es decir: el Estado solamente les interesa para negociar el pago de las deudas que ellos contratan y fugan a "paraísos fiscales", como se malnombra a las cloacas de fortunas malhabidas.


Llevan casi dos siglos haciendo esto. Y el Estado argentino, desdichadamente, ha sido casi siempre un perfecto idiota útil al servicio de estos "liberales". Y cuando algún gobernante se plantó en defensa del Estado y los sectores e intereses populares, le hicieron lockouts patronales y lo atacaron con jaurías de "periodistas", presiones "extranjeras", dobles discursos "republicanos", cacerolazos y movilizaciones reaccionarias como cuando "la 125". O hicieron directamente golpes de estado.

A esa gente le conviene que nuestro gobierno no reaccione con toda la fuerza comunicacional que podría tener. Y eso es algo que preocupa a muchísim@s votantes, adherentes y sostenedores de Alberto y de Cristina. Que nos preguntamos cómo es que no se responde con todo el sistema comunicacional oficial. En casos como éste, ante el feroz ataque del macrismo, el radicalismo arrodillado y los "miserables" que bien definió el Presidente, ¿no deberían emitirse comunicados esclarecedores por lo menos cada hora? ¿No habría que tener preparado, u organizarlo en 24 horas, un equipazo de comunicadores convencidos para responder a tanta basura mentirosa en el campo que ellos mejor manejan, el de los trolls? ¿No habría que revisar subsidios, pautas y publicidades que parece increíble que todavía reciben fondos del Estado que detestan? Ellos lo harían, como lo hicieron desde el primer minuto macrista.

Están otra vez haciendo “periodismo de guerra”, como definió un operador de Clarín hace un año y pico. "¿Y nosotros? -–se preguntaba ayer el editor de un portal provinciano–-. Ahora en las provincias ni nos atienden los teléfonos, pese a todo lo que laburamos. Y de Nación ni la hora, solo atienden a los famosos. Y pensar que para Cambiemos sus medios eran niñas mimadas mientras nosotros aquí bien gracias, y la gente se queja con razón de no tener medios fuertes".

Cierto que no parece haber peligro inminente, pero cuidado con ser tan elegantes. Que Vicentin es la 125 de esta época, y no hay que olvidar que en aquella ocasión los "miserables" no fueron los perdedores. 


Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/272348-vicentin-y-la-125

martes, 5 de mayo de 2020

Mentiras, medios y cómo sostenemos a Alberto, por Mempo Giardinelli (para "Página 12" del 04-05-20)


Por Mempo Giardinelli
04 de mayo de 2020

Con el invento de la supuesta "liberación de presos", el abuso de la mentira periodística esta semana fue grosero y excesivo. Puso en evidencia una vez más cómo el sistema de medios hiperconcentrados desestabiliza  la república mediante la falsificación informativa. A lo que se suma la campaña anónima de trolls llamando a marchar el 25 de Mayo contra los barbijos y la cuarentena.

La pregunta que muchos ciudadanos se hacen es: ¿cuál es el límite a esta oposición que miente sistemáticamente, sigue enfermando de odio a las clases medias urbanas y nunca da la cara para corroer la convivencia?


Una respuesta posible puede pasar por recordar que en este país los principales medios periodísticos se han degradado a meros aparatos de manipulación. Sus propietarios integran la corporación de multimillonarios fugadores de dólares que no aceptan los cambios sociales, y aunque se presentan con ropaje democrático y republicano, patrocinan mentiras y abusan de sus audiencias con tal de que fracase el gobierno elegido por amplia mayoría hace sólo cinco meses.


Decididos a quebrar la paz social y a exacerbar los ánimos de una ciudadanía golpeada por la peste y la economía, auspician y fogonean mentiras y violencias antidemocráticas por parte de personajes de conductas repudiables. Sus dizque "comunicadores" (algunos son verdaderos psicópatas con cámara y micrófono), no tienen reparos en inventar, repetir y exagerar mentiras con tal de moldear a un público cautivo que, por comodidad burguesa, se presta al juego conscientemente o no. Lo buscado y logrado es anular su capacidad de análisis.

Esa práctica venenosa distorsiona toda saludable disidencia política y la convierte en lisa y llana enemistad. Que es lo que propaga la hiperconcentración al profundizar la llamada "grieta" que ellos mismos inventaron y cuyo objetivo no es otro que la división del pueblo argentino. Estrategia inmoral que esconde los verdaderos intereses de bancos, grupos económicos y multimillonarios que, con impudicia y desfachatez, atacan a un gobierno que lucha contra una epidemia feroz y a la vez debe soportar trabas legislativas y de jueces chirolitas para frenar el imprescindible impuesto a las grandes fortunas.

Es obvio que Alberto y Cristina son intragables para el neoliberalismo y los sectores del privilegio y la exclusión que tanto dañaron y siguen dañando a las clases postergadas, la producción y el empleo. Pero también es cierto que esos sectores ponen en evidencia algunos aspectos del gobierno que, para quienes lo votamos y sostenemos, son inadmisibles. Como cierto extraño comportamiento en materia comunicacional, ya que hay silencios inexplicables de sus voceros, falta de oportunidad en algunas respuestas y un perfil bajísimo del presidente, salvo con la pandemia. Y eso no es lo que necesitan el gobierno ni el pueblo, que recuerda que Alberto el 10 de diciembre criticó que la administración anterior "gastó 9.000 millones de pesos en propaganda oficial", lo que calificó de "despropósito en un país con hambre". Y a la vez dijo que su Gobierno no financiaría programas de periodistas, por lo que sería conveniente que las pautas publicitarias se informaran públicamente cada mes. A ver si encima le estamos financiando las mentiras a los charlatanes. Sería patético.

Cierto también que hay ejemplos valiosos de neutralización de la andanada de mentiras mediáticas: ahí están la plataforma Confiar, de la Agencia Telam, y algunos cambios positivos que se observan en la Televisión Pública. Pero no dejan de contrastar groseramente con la parálisis del formidable sistema TDA, hoy achicado y plagado de dizque "religiones" brasileñas tipo "pare de sufrir".

Frente al peligroso presente, y al descontrol del sistema multimediático, hay much@s argentin@s que sueñan la restitución por DNU de todos los artículos derogados de la Ley de Medios, cuyos postulados y disposiciones se eliminaron por decreto. Pero es un camino difícil y acaso inútil, porque hoy el problema no es la concentración de licencias sino la concentración de redes, que la ley no regulaba; y además las tecnologías y el mercado han cambiado. Pero es claro que algo habrá que hacer frente a la ferocidad y abuso comunicacional imperantes, y por de pronto bueno sería poner freno a los abusos tarifarios y de restricción de servicios por parte de las compañías de telefonía celular y de cable, que son parte del sistema hiperconcentrado.

Parece urgente que el gobierno reaccione frente al juego sucio del aparato mentimediático, entregado ya a su vieja pasión desestabilizadora.

Ahora que tenemos un Estado más presente y eficaz en el cuidado de la ciudadanía, ese Estado ­debería, y con urgencia, disponerse a las grandes batallas pacíficas con el apoyo de una población bien informada. Y el menú de temas es claro: derogar la Ley de Entidades Financieras; nacionalizar los depósitos bancarios en base al modelo instaurado por el Presidente Perón en 1946; un sistema impositivo justo y equitativo en base al principio de que "quien más gana más paga"; y la urgente sanción del impuesto a las grandes fortunas, no “por única vez” sino como política permanente.

El temario es amplio y no sólo comunicacional, pero también y sobre todo comunicacional. Y la agenda, como el límite de la pregunta inicial, los debe poner el Estado.

El Presidente conoce mejor que nadie el estado de la república y bien hace en cuidar y cuidarnos a todos/as, incluso a la canalla insolentada. Pero si elogia el equilibrio –-siempre meritorio y signo de prudencia y sabiduría–-también ha de saber que cuando alguna facción rompe el equilibrio, hay que proceder. Y hoy en la Argentina política no hay equilibrio sino un grosero abuso por parte de los enemigos de la democracia, de la libre expresión, de la solidaridad y la justicia social, e incluso de la soberanía.

Ante eso, muchos pensamos que ya es hora de producir los grandes cambios legislativos y judiciales. No ha sido ni será Alberto el mandatario que pase a la historia como abusador de los DNU, pero bien puede ser el que aplique los pocos, necesarios y fundamentales DNU que la desdicha del pueblo exige. 

Publicado en:
https://amp.pagina12.com.ar/263657-mentiras-medios-y-como-sostenemos-a-alberto

lunes, 29 de julio de 2019

El fraude está cantado; después no valen excusas, por Mempo Giardinelli (para "Página 12" del 29-07-19)

Arriba: Cuestionamientos a Smartmatic en El Salvador

Por Mempo Giardinelli


Están perdidos. Con elecciones limpias, estos tipos no pueden ganarlas. Basta caminar las calles, y tener ojos y oídos. Basta ver en Buenos Aires cómo la inmensa mayoría de los taxistas, que fueron sus auxiliares ideológicos en 2015, ahora los detestan. Y en el Conurbano bonarense es impresionante ver cómo se los chifla y putea. Y así en todo el país, donde perdieron casi todas las elecciones provinciales en los últimos meses. Algunas por paliza.

No está demás decir lo anterior, que no es apreciación personal solamente, para analizar la gravedad de lo que parece estar gestándose en las sombras. Y para algunos, muchos, sin el prudente "parece". Porque son casi unánimes las encuestas provinciales y hasta municipales, en diversas provincias, cuyos resultados son abrumadores en favor de todo lo que se oponga al macrismo-radicalismo. Aquí en el Chaco, otra vez y según dos encuestas que me llegan, la relación es casi 80 a 20 de votos antimacristas. Y hay que decirlo, porque en la CABA de esto no se habla.

Por eso esta columna insiste en las alertas que, desdichadamente, parecen no hacer mella en muchos responsables partidarios opositores. Esta columna lleva tres años y medio advirtiendo que estos tipos van a hacer fraude como última estratagema, y en consonancia hubo y hay también innumerables artículos y posteos de personas más autorizadas como el ingeniero Ariel Garbarz o la Dra. Graciana Peñafort, y también de jóvenes periodistas incisivos como Ari Lijalad. E incluso hay compatriotas exiliados expertos en el tema, como Bernardo Kucher, quien cada tanto nos envía desde Alemania análisis comparativos de elecciones en otros países.

Las tres "pruebas" que se realizaron con el nada confiable sistema electrónico que el Gobierno contrató –contraviniendo leyes y por mero decreto presidencial– han sido simple y verdaderamente tres fracasos. A pesar de los esfuerzos y titubeos del patético ex candidato a vicepresidente Sr. Adrián Pérez, acompañante de Elisa Carrió en 2011, cuando obtuvieron el 1,8 por ciento de los votos, todo lo por él aclarado quedó más confuso.

Y es que, entre otras linduras del sistema comprado a la famosa Smartmatic dizque venezolana pero con domicilio en California, los telegramas de las planillas de conteo de votos saldrán en un formato que la empresa transformará en otro. Descubrimiento que el apoderado del Partido Justicialista, Jorge Landau, celebró con estas palabras en Tiempo Argentino: "Gracias a dios que nos dimos cuenta de eso". Lo que a dos semanas de las PASO resulta por lo menos inseguro, dada la cantidad de tareas que se tienen que atender desde el improbable cielo.

Quizás por ello de inmediato Landau aseguró que "si no tenemos una respuesta que escuche nuestros planteos iremos a la Corte, pero lo que pasa es que no hay mucho tiempo porque las elecciones son dentro de 20 días". Lo que por lo menos parece una ingenuidad, ya que es obvio que si en algo son expertos los cerebros malignos del gobierno es en consumar hechos para que luego la oposición y la sociedad le ladren a la luna.

Pero más grave aún es aceptar –porque de hecho se está aceptando– que, como en 2017, entre las 9 y las 12 de la noche se seleccionen resultados que serán los titulares machacones en los diarios y la telebasura, y que después la oposición le vaya a cantar a Gardel. Porque recontar votos para demostrar que los ganadores de la noche no ganaron –como sucedió cuando se ocultó el triunfo de CFK hace dos años– y apostar a que semanas después se recontarán los votos directamente de las urnas es cuando menos una gilada. ¿O habrá seguridad alguna, en este país y con mafiosos gobernando, de que las urnas serán las mismas? ¿Qué garantizará que no se sustituyan, o se abran o se quemen, o que sus contenidos no sean adulterados, cambiados, mojados, invalidados, o incluso que las urnas sean reemplazadas por otras, truchas? Y etc, etc.

Es por lo menos raro, muy extraño, que ningún frente o partido haya presentado contundentes amparos para frenar de cuajo el fraude en ciernes.

Puede parecer estúpido que el Gobierno acuse a la oposición de agitar "el fantasma del fraude", pero más puede serlo callarse la boca ante el argumento acusatorio. Porque es una acusación envenenada dirigida precisamente a desautorizar a dirigentes y candidatos de los frentes y partidos opositores, que entonces se silencian mansamente, como han hecho algunos durante meses y cada vez que se alerta el seguro fraude.

Porque el fraude está cantado. Como afirmamos desde hace más de tres años, lo van a intentar y en muchos casos les dará resultado. Como les dio en 2017 seguro, y capaz que en 2015 también, quién sabe.

Y va a ocurrir por lo menos de dos maneras: (1) van a manipular los números para dibujar que la oposición pierde indubitablemente; (2) pero a la vez es probable que no dibujen esos números como para un triunfo contundente de Macri, sino, más arteramente, para ganar por pequeña diferencia y así evitar discusiones sobre la legitimidad de la elección. Quizás por eso las últimas encuestas procuran denodadamente mostrar a Macri en alza, empatando o ganando por poquito.

La perversidad de los psicópatas es infinita. Su imaginación y capacidad de obrar sin culpas ni recato, es maciza y constante. No se dan tregua ni la dan.

Quizás por eso la única posibilidad de frenarlos sea, hoy, un amparo preventivo firmado por candidatos y personalidades reclamando directamente a la Corte Suprema que desautorice toda la maquinaria electoral arriba descrita y ordene que en las PASO y los comicios que vienen se vote con el tradicional, seguro y probadísimo sistema electoral argentino, con voto de papel, planillas de papel y telegramas veraces enviados al Correo. Y a ver si así ganan estas bestias de la política.

Quedan dos semanas exactas. Después que nadie diga que no sabía, ni veamos un festival de "sorprendidos". La ingenuidad (cuando no es fingimiento, que es mucho más grave) también produce catástrofes.

Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/208943-el-fraude-esta-cantado-despues-no-valen-excusas

INFORMACIÓN RELACIONADA: 
ESCÁNDALOS DE SMARTMATIC EN OTROS PAÍSES:

FILIPINAS

EL SALVADOR

ARGENTINA : 

El escrutinio provisorio de las presidenciales en manos de una empresa cuestionada
Smartmatic tuvo problemas en Italia, Bélgica, Venezuela, El Salvador y Filipinas. Peligro en las urnas.(PERFIL, 17-06-19)


martes, 4 de junio de 2019

Tuyutí en el recuerdo, por Mempo Giardinelli (para "Página 12" del 03-06-19)


La semana pasada, por otras urgencias periodísticas, esta columna no pudo abordar la planeada evocación de la Batalla de Tuyutí, quizás la más dolorosa expresión de un modelo de colonización que llega hasta nuestros días. 


El 23 de mayo es por eso una fecha no sólo de anticipación a nuestro glorioso 25 en el 1810. También es la fecha más luctuosa y dramática de la historia sudamericana. Porque ese día, en 1866, en los campos del Paso de la Patria paraguayo, pocos kilómetros río arriba del Paso de la Patria correntino, tuvo lugar la batalla en la que las tropas paraguayas al mando de Francisco Solano López fueron derrotadas por el ejército aliado que comandaba Bartolomé Mitre, y la cual diversas fuentes coinciden en que fue la más cruenta librada en territorio sudamericano.

Y algunas, como Wikipedia, sostienen que se enfrentaron allí 35.000 aliados con 60 cañones, contra 23.000 paraguayos con sólo 4 cañones, y choque que algunos cálculos aseveran que produjo 30.000 muertos en total. Otras fuentes señalan que fueron 25 mil paraguayos lanzados contra 39 mil aliados (21.000 brasileños, 16.000 argentinos y 2000 orientales). Y otros más estiman el número de víctimas en 5000 del lado paraguayo, y 7000 en el aliado, con igual cantidad de heridos en ambos bandos. En cualquier caso, aquello fue un horror como pocas veces se vivió en este continente.

Algunas crónicas dicen que los paraguayos estuvieron al borde de una victoria que hubiese sido desastrosa y final para los aliados, pero debieron replegarse por los estragos que les causaba la artillería brasileña. Como fuere, el ataque paraguayo al campamento aliado pretendía ser el golpe final para inclinar la guerra a su favor, y quizás por eso la furia y decisión guaranítica, que buscaba acabar militarmente y de una vez con el enemigo, para así negociar la paz y la retirada de su territorio. 

Batalla emblemática de esa guerra que se llamó “de la Triple Alianza”, hasta hoy Tuyutí es considerada la más sangrienta librada en América del Sur porque en algo más de cuatro horas lo mejor del ejército paraguayo fue destruido y López nunca más pudo reunir una fuerza semejante. Y las tropas aliadas se establecieron firme y definitivamente en territorio paraguayo.

En aquel tiempo los gobiernos de Argentina, Uruguay y Brasil se habían unido en ominosa defensa de los intereses de Gran Bretaña, imperialismo mundial de la época, en contra de una nación (Paraguay) que llevaba adelante un modelo propio y autónomo de desarrollo industrial y con decidida autodeterminación.

Ese pequeño país interior, en el corazón de la América del Sur y sin salida al mar, al decir de Juan Bautista Alberdi (hoy un argentino reconocido con amor en el Paraguay contemporáneo) tenía “por emblemas” sus propias líneas de navegación a vapor, energía y telégrafos eléctricos, fundiciones metalúrgicas, astilleros y arsenales, y hasta ferrocarriles propios. Por su parte Felipe Pigna sostiene que –bajo los gobiernos de Carlos Antonio López y su hijo Francisco Solano López– “la mayor parte de las tierras pertenecía al Estado, que ejercía además una especie de monopolio de la comercialización en el exterior de sus dos principales productos: la yerba y el tabaco. El Paraguay era la única nación de América Latina que no tenía deuda externa porque le bastaban sus recursos”.

Esa fue una guerra de destrucción, que enfrentó a Argentina, Brasil y Uruguay contra Paraguay, entre 1865 y 1870 respondiendo a los intereses británicos, pero además tuvo por objetivo acabar con un modelo autónomo de desarrollo como el paraguayo, que se estaba constituyendo en un pésimo ejemplo para el resto de América.

El conflicto se había originado en 1863, cuando el Uruguay fue invadido por un grupo de liberales uruguayos comandados por el general Venancio Flores, quienes derrocaron al gobierno blanco, federal y único aliado del Paraguay en la región. Esa invasión-provocación se había preparado en Buenos Aires y con aprobación brasileña. Y cuando Paraguay quiso intervenir en defensa del gobierno uruguayo aliado que había sido depuesto, y declaró la guerra a Brasil, el gobierno de Mitre no permitió el paso de tropas paraguayas por el puerto de Corrientes, lo que forzó a Solano López a declarar la guerra también a Argentina. 

Quizás fue un error estratégico y de mensura del propio poder, pero cuando en mayo de 1865 se firmó el Tratado de la Triple Alianza la suerte de aquel Paraguay independiente y desarrollado quedó sellada. Y si entre 1865 y 1870 prácticamente se vació de varones, adultos y niños, y quedó en ruinas, fue a la vez por un mandato imperial que por una decisión sudamericana. El país que Felipe Pigna bien definió como “mal ejemplo para el resto de América latina” fue condenado para siempre, al menos hasta ahora un siglo y medio después, al subdesarrollo y la pobreza.

La impopularidad de esa guerra en la Argentina fue enorme. Y a los tradicionales conflictos generados por la hegemonía porteña, se sumaron levantamientos de caudillos locales en Mendoza, San Juan, La Rioja y San Luis. La oposición a la guerra se manifestaba de las maneras más diversas, entre ellas la actitud de los trabajadores de los astilleros correntinos, que se negaron a construir embarcaciones para las tropas aliadas. Y también en la prédica de pensadores que, como Alberdi y José Hernández, el autor del Martín Fierro, apoyaban decididamente al Paraguay. El caudillo catamarqueño Felipe Varela –el de la popular zamba– lanzó incluso una proclama llamando a la rebelión y a no participar en una guerra fratricida: “Ser porteño –sentenció– es ser ciudadano exclusivista, y ser provinciano es ser mendigo sin patria, sin libertad, sin derechos. Esta es la política del gobierno de Mitre”. 

La guerra duró hasta 1870, cuando Sarmiento asumió la presidencia y justo las tropas aliadas lograron tomar Asunción. El Paraguay quedó destrozado, diezmada su población, arrasado su desarrollo y ocupado su territorio. 

Tuyutí fue más que una primera y horrorosa batalla; fue el anuncio letal de una conducta que de diversos modos la América y nuestra Argentina han sufrido muchas veces.

Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/197897-tuyuti-en-el-recuerdo

martes, 5 de febrero de 2019

Estrategias mediáticas: basuras, bárbaros y Netflix, por Mempo Giardinelli (para "Página 12" del 04-02-19)



Fue sin dudas importante el triunfo de gremios y docentes, que hicieron retroceder al bestiario macrista en su plan de cerrar las escuelas nocturnas porteñas. Fue una caricia para el golpeado sentimiento popular, y bienvenida sea, sobre todo porque mostró una vez más cuál es el camino: no aceptar el autoritarismo –educativo o el que sea– y resistir pacífica pero firmemente hasta vencer. 

Pero también es cierto que las caricias no curan el cáncer, y es bueno recordarlo. Porque la destrucción en todos los otros planos de la república es brutal y continúa. Han quebrado el sistema de salud, y no sólo la pública puesto que también facilitan abusos de las prepagas. Y ni se diga el sistema jubilatorio, condenado a desaparecer para que la previsión social vuelva a ser negocio de amigos del Gobierno. 

Esta última película ya la vimos, pero no las otras. Son originales, estos tipos, además de malos, abusadores e insensibles. Se aprovechan de todo, y mientras hacen negocios grotescos y repudiables, sus mentimedios trabajan sobre “la gente” y “los vecinos” para que nuevamente se suiciden, como en 2015. Ahora haciéndoles la cabeza, como se dice, con la negación del crecimiento de las protestas contra tarifazos y despidos, y con otros ocultamientos, y el engaño sistemático que vomita las 24 horas el sistema televisivo concentrado. Y ahora, ya se anuncia, con una película que se difundirá en todo el mundo por el inteligentísimo y encantador, pero peligroso, sistema llamado Netflix.

Sí, han leído bien: lo que viene es un filme titulado “Codicia”, que está editando en los Estados Unidos Jorge Lanata.

El tema es “la ruta del dinero K”, como la llama el sistema de patrones y periodistas venales que gobierna hoy esta república. Como si no les alcanzara la agresiva difusión de los inexistentes cuadernos del policía Centeno –fotocopiados de quién sabe qué originales redactados dónde, pero archidifundidos y aceptados por el sistema de servicios judiciales truchos de Comodoro PRO– ahora hacen una película para implantar la mentira a nivel global. La cual comienza con la muerte de Néstor Kirchner en octubre de 2010, y seguramente será estrenada y publicitada –de modo nunca antes visto– en el próximo octubre, o sea días antes de las elecciones. He aquí un avance de esa mentira colosal.



Por supuesto, como arma política ideológica en materia comunicacional hay dos estrategias básicas: una la explicó hace años el glorificado historiador y periodista polaco Ryszard Kapuscinski, en su libro Los cínicos no sirven para este oficio. Allí canonizó lo que todo comunicador sabe: “Hay cientos de maneras de manipular las noticias en la radio y la televisión. Y sin decir mentiras. Podemos limitarnos a no decir la verdad. El sistema es muy sencillo: omitir el tema. La mayor parte de los espectadores de televisión reciben de forma muy pasiva lo que ésta les ofrece. Los patronos de los grandes grupos televisivos deciden por ellos qué deben pensar. Determinan la lista de las cosas en que pensar y qué pensar sobre ellas (...) Si no hablamos de un acontecimiento, éste sencillamente no existe”.

La otra –siendo mucho más agresiva– es también mucho más poderosa: en lugar de omitir, evidencia; en lugar de silenciar, declara; en lugar de ocultar, muestra. Pero todas mentiras. Y lo hace a lo grande, con soberbia autoritaria, con acción y movimiento, luces y colores, y declaraciones y textos brillantes y hasta bellos. Sólo que absolutamente falsos. Es lo que muchos canallas hoy llaman “posverdad” y tanto pavote repite sin saber lo que dice.

Ya lo dijo Herman Melville en su memorable Moby Dick: “En este mundo, compañeros, el Pecado, si paga el viaje, puede andar libremente y sin pasaporte, mientras que la Virtud, si es pobre, es detenida en todas las fronteras”.

La basura mediática que trajina la mentira lo hace, es evidente, con aplicación y fanatismo religiosos. Así han logrado imponerse el último quinquenio en todo el mundo. Destruyeron Libia y Siria, se apoderaron de Paraguay, de Brasil y de nosotros, y ahora operan en Venezuela (la mayor reserva de petróleo y de oro del planeta). Y pronto –ojalá me equivoque– en México, Bolivia y el siempre moderado Uruguay. Y Netflix –este redactor lo sostiene desde hace años– es actor principal en la tarea de manipular a los pueblos. Y si esta afirmación genera resistencias, bueno, no lo reconozca quien no quiera, pero la tele, los sistemas de cable y ahora Netflix como sistema planetario son la garantía de engaño a los pueblos.

En algunos mentideros porteños se afirma que en charlas ideológicas de Cambiemos se difunde lo que llaman “Paradigma weberiano”, en alusión al filósofo alemán  Max Weber (1864-1920), quien fue una especie de teórico de la idea de Estado Totalitario y, para algunos, adelantado del nazismo. Para Weber, la democracia consentía modos de liderazgos carismáticos y formas demagógicas para generar o imponer conductas. Por eso desde la izquierda europea fue cuestionado como responsable de preparar “el terreno intelectual” sobre el que se montó el nazismo. Una especie de Durán Barba de hoy, acaso menos maquiavélico. Weber, digamos.

Tenemos que reorientar entonces nuestra inteligencia y nuestra acción: se trata de responderles siempre con información, seriedad y verdad, y podemos y debemos hacerlo desde los muchos, muchísimos medios alternativos de que disponen las personas y los comunicadores conscientes, y que constituyen hoy la esperanza de los pueblos. Quizás algun@s lector@s no lo sepan, pero son decenas, centenares, miles las radios, canales y programas alternativos que dicen la verdad. Somos cada vez más, y vamos a ser mejores –tenemos que serlo– cuando regresemos victoriosos después de las elecciones de octubre.

Hasta entonces, un poco menos de Netflix –y sobre todo cero inocencia y mucho leer, estudiar, conversar, compartir– puede ser una noble acción para detener a estos bárbaros.


Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/172764-estrategias-mediaticas-basuras-barbaros-y-netflix

jueves, 24 de enero de 2019

Voto electrónico, fraude y silencio, por Mempo Giardinelli (para "Página 12" del 14-01-.19)


Imagen: Guadalupe Lombardo

14 de enero de 2019


Ya tod@s sabemos que el gobierno macrista, en su desesperación por el crecimiento del malhumor social y la cada vez más delgada franja de sus fanáticos, está preparando un fraude monumental para las elecciones nacionales del 27 de octubre. Saben que será su única chance de reelección.

Donde puedan y algunos gobernadores los dejen, van a implantar el voto electrónico, que lenta y silenciosamente ha ganado terreno con argumentos mentirosos, incluso en reductos peronistas. Y son capaces, incluso, de animarse a declararlo sistema nacional por decreto.


Lo decisivo para el macrismo es eliminar el viejo y seguro sistema de recuento manual de votos, cuyo resultado se vierte, en todas las mesas comiciales, en un acta o telegrama donde queda registrado el escrutinio provisorio, firmado por fiscales autorizados. 

Esos datos se envían y concentran en el centro de cómputos, donde luego de recuentos y controles se conoce y difunde el resultado oficial electoral. 

La Argentina lleva décadas con este sistema, que es lento pero seguro, y el cual, salvo episodios aislados y no significativos, ha reforzado nuestra democracia y contribuido a la paz social.

Pero ahora estos tipos –que son malos en serio– están desesperados por cumplir con el capitalismo neoliberal que gobierna al mundo y les exige destruir todo vestigio de lo que despreciativamente llaman “populismo”. No tienen la menor idea de lo que significa este concepto, que conlleva todo lo mejor de la convivencia colectiva –porque garantiza equidad de derechos, trabajo, producción, educación y salud públicas, previsión social equitativa y mucho más- pero por esa ignorancia contumaz es que están empeñados en destruir la esencia de la democracia, que es el voto libre, bien contado y controlado.

La estrategia que desde 2015 impulsan para distorsionar y manipular la voluntad electoral de la ciudadanía es, obviamente, el voto electrónico. Metodología disfrazada de modernidad y tecnología que a cambio de velocidad en la difusión de los resultados distorsiona la verdad y es una de las formas más perversas del fraude electoral. Por eso fue descartada ya en casi toda Europa y Estados Unidos. 

En esta columna lo hemos denunciado en muchas oportunidades, siempre asombrados por el eco silencioso, casi nulo, que producen estos antecedentes en las corporaciones dirigenciales. Y ojo que esto no tiene nada que ver con las propuestas de boleta única, que no es una mala idea si tiene el mérito de simplificar recuentos y, sobre todo, si impide el robo de boletas en el cuarto oscuro.

Pero ahora lanzaron otra estrategia, complementaria, alentados por el sistema mentimediático que, en base al entusiasmo estafador que los caracteriza, pregona virtudes tramposas. Como que se busca agilizar el tiempo de carga de datos y homogeneizar a nivel nacional el conocimiento de los resultados, lo que es mentira.

Porque tal supuesta buena intención va en desmedro de la seguridad y confiabilidad que garantizó siempre el sistema tradicional de urna, conteo y acta o telegrama. El ardid del macrismo –y en particular de Peña Braun y Durán Barba– consiste en reemplazar, en totalidad y de un saque, el sistema de traslado de los resultados de las urnas. Van a sustituirlo por uno que digitalizará y transmitirá el resultado de cada mesa al centro de cómputos, proceso tan veloz como obvia y fácilmente adulterable. 

Y que desde hace años viene siendo denunciado por especialistas como la académica en Ciencias Políticas de la Universidad Nacional de Rosario y presidenta de la Fundación Vía Libre, Beatriz Busaniche, y el respetado perito informático Ariel Garbarz. Quien alertó recientemente: “Por favor tomemos conciencia que los telegramas confeccionados con las actas en papel firmadas por los ciudadanos fiscales y presidentes de mesas son la única garantía contra el fraude. No permitamos que los eliminen”.

Estas maniobras son indignantes, y enlodan la política. Asistidos por charlatanes a sueldo y sus grotescos trolls todoterreno, este cambio es peligrosísimo y de hecho, letal para la democracia. 

Por eso, desde ahora mismo, ésta será la más importante batalla que se librará este año en el escenario político argentino, junto con la definición de fórmulas electorales. Y como hay que ganarla, la verdad es que irrita tanto silencio dirigencial. 

Frenar esto es la única garantía de que termine este gobierno salvaje. Y es la única posibilidad, dependiendo de quién sea el/la nuev@ presidente/a, de que:

tengamos una nueva Constitución Nacional;
sustituyamos la judicatura completa y el pueblo vote una nueva Corte Suprema de Justicia; 
empecemos con una severa y definitiva lucha contra la corrupción; 
limpiemos el sistema político en su totalidad con más y mejor política;
recuperemos la Educación y la Salud Públicas, la Previsión Social, la Ciencia y todos los derechos por estos tipos limitados o eliminados;
organicemos de una vez una política agropecuaria con rostro humano y al servicio del país:
reorganicemos la producción y el trabajo, sustituyendo importaciones con desarrollo de tecnologías propias -que las tenemos-, con autodeterminación y soberanía, y con mucho, mucho más.
Nada de esto es imposible. Y por eso mismo impresiona, perturba y decepciona el silencio pertinaz, inesperado, que observamos en dirigencias que traman la necesaria confluencia nacional y popular        –única, amplia y ganadora– pero parecen no darse cuenta de la gravedad del fraude que se prepara. 

Aunque algunas quizás sí se dan cuenta y sin embargo... siguen en silencio.

Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/168324-voto-electronico-fraude-y-silencio

lunes, 10 de diciembre de 2018

Tercera carta pública al presidente Macri, por Mempo Giardinelli (para "Página 12" del 10-12-18)

Arriba: El inquilino de la Casa Rosada

Pçagina 12, 10 de diciembre de 2018
Opinión


Arriba: El señor Mempo Giardinelli

Sr. Presidente: hoy cumple usted tres años en el máximo cargo republicano, y aunque seguramente no leerá estas líneas (es fácil deducir que usted no lee) yo quiero decirle que en mi opinión es usted un traidor a la Patria y un inepto absoluto. 

Los demócratas, que somos mayoría de este país, aceptamos los resultados de 2015 con serenidad, y muchos –aunque no fue mi caso– con esperanza. E incluso los que sospechamos que hubo fraude, no alzamos la voz. Por la paz de la república. Y porque jamás pensamos que el cinismo y el racismo, el robo empresarial y la vocación colonialista serían tan enormes como fueron en estos tres años. Hubiese yo querido empezar estas líneas acusándolo de políticas equivocadas, pero la realidad me supera: usted ha arruinado a conciencia este país. Ha condenado a millones de compatriotas a una vida miserable y encima los pisotea a diario con su repertorio inagotable de mentiras y de medidas antipopulares, antisociales, violentas y embrutecedoras. 

Hoy en la Argentina más del 50% de la población vive en la pobreza. Son millones de personas, de todas las edades. Y la mitad son niños con hambre, y carentes, además y vertiginosamente, de un buen futuro escolar y sanitario.  

Ni sus publicistas y encuestadores lo pueden ocultar. Y por eso los repugnantes ejércitos de trolls que ustedes mantienen –y niegan cobardemente– hacen silencio al respecto. 

Los pobres absolutos, los marginados, los sin trabajo, los sin casa, están constituyendo el paisaje más infame de este país que usted y su funcionariado ocultó a los mandatarios del G–20, que por supuesto aceptaron gustosos el engaño, circunscriptos a 30 manzanas del centro porteño, glamorosas y vacías. 

Yo digo que no se dio cuenta, usted que no se da cuenta de nada que no sean sus negocios y sus intereses, de la farsa que fue esa reunión que costó una absurda millonada de dólares y no sirvió para absolutamente nada. Y al contrario, agravó dramáticamente las condiciones de la neocolonización que usted gerencia.En todo el país, en todas las ciudades colmadas de pordioseros y linyeras que duermen en veredas y defecan en los parques, la vida fue y es otra cosa. Y por eso a quienes tenemos ojos y corazón, y vemos y nos duele lo que sucede en las calles porque las caminamos sin temores ni prejuicios, nos impactaron las estupideces de su gente, sus diarios y su tele: desfiles de modas de primeras damas tan machistas como usted, comilonas en palacetes fastuosos, careteos y una militarización feroz en las calles porteñas. Por eso todo el vasto interior del país, sépalo, pasó olímpicamente del G–20. Y mucho más de la mitad de la ciudadanía acordándose ominosamente, si bien cantando, de su señora madre.

Su gobierno, en sólo tres años, ya es considerado por la prensa mundial y lo que queda de la verdaderamente nacional, como el peor de toda la Historia Argentina, genocidio dictatorial aparte, desde luego, si bien es repudiable que usted y los suyos protegen a asesinos, ladrones y apropiadores de niñ@s.

Y digo el peor gobierno de la historia en términos institucionales, económicos y sociales. Porque usted ha destruído a conciencia la industria argentina, que casi no existe más. Usted protege a los destructores del agro, los que arrasan bosques nativos, los sojeros que queman la tierra, envenenan el agua e inundan los mejores campos de este país que fue envidiado en el mundo. Usted protege a los que se apoderaron de todos los puertos argentinos, y a los que ahora monopolizan hasta las semillas. Su gobierno viene privatizando velozmente la educación y la salud, cerrando escuelas e institutos, y no hay certezas de que continúen las 60 universidades públicas argentinas gratuitas, ejemplares y de calidad, y productoras de talentos apreciados en el mundo entero.

Y por si fuera poco usted terminó de arruinar la confianza en la Justicia, y es fácil sospechar que lo hizo con dinero, espías y amenazas.

Y dejo para el final la corrupción de su gobierno. Tod@s sabemos que la dictadura cívico–militar–empresarial–eclesiástica que se llamó a sí misma “Proceso” fue la madre de la corrupción consustancial al sistema político y económico argentino. Pero le diré dos cosas, señor: una es que comparados con estos tres años de su gobierno, todos los otros casos de corrupción –desde Alfonsín al kirchnerismo y pasando por el menemismo y la Alianza– fueron, dicho sea irónicamente, juegos de niños en comparación con el robo, el nepotismo, la naturalización de la inmoralidad, los usos y costumbres arbitrarios e incontrolados, el acomodo, el sistema de coimas y el cinismo y la podredumbre moral que imperan en su gobierno. Que además terminó de pudrir lo que llamábamos Justicia y arrasó con lo que se llamaba libertad de prensa, de expresión, de libre comunicación o como fuera. 

Señor: su gobierno, sus amigos, sus familiares, empatotados cual infame caterva sin patria, sin honores, sin historia, sin afectos sinceros y creíbles, puestos a hacer negocios y a sacar fortunas del país (que muchos no dudamos que guardan en Panamá, Bahamas, Suiza y quién sabe dónde más) lo que han hecho en tres años es destruir lo mejor de nuestro pueblo: el trabajo y la investigación tecnológica y científica, la educación, la salud, la previsión social, la soberanía y la autodeterminación, la solidaridad, las tradiciones y la historia nacional, e incluso nuestro territorio que hoy es entregado a manos extranjeras junto con los restos de toda moral y esperanza. Usted encabeza un gobierno que desprecia y castiga a los que menos recursos tienen. La criminalización de la pobreza es para ustedes política de Estado. Y la entrega de los fabulosos recursos naturales de la Argentina son el peaje que ustedes pagan por el aplauso de imperios y ricachones y por la impunidad que ellos les garantizan.

A nosotros nos llevará un tiempo todavía recuperar el gobierno. Hombres y mujeres honrad@s, trabajador@s, estudios@s y con renovado espíritu patriótico recuperaremos el gobierno. Ya lo va a ver. Y el Sol de nuestra bandera volverá a sonreir, cuando ustedes se vayan para no regresar jamás.

He escrito todo esto cuidándome de las consecuencias de mi propio, inmenso dolor. Lo saludo, por eso, con el menor de mis respetos.

Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/161102-tercera-carta-publica-al-presidente-macri

martes, 23 de octubre de 2018

El fascismo argentino, por Mempo Giardinelli (para "Página 12" del 23-10-18)



Imagen: Bernardino Avila

Esta columna fue de las primeras que los tildó de fascistas. Y hubo críticas de compañeros, fraternales, pero críticas. Que no era para tanto, que no era el momento, que había que esperar, que con exageraciones no se avanza.

Bueno, pero el fascismo argentino ha retornado. Para completar la obra de destrucción y avasallamiento que no pudieron terminar entre 1955 y 1983. El antiperonismo, la ceguera eclesial, el racismo y el odio de clase no pudieron con la recuperación de la democracia y los 33 años de lento mejoramiento institucional de esta república. Entonces retrocedieron y se vieron forzados a convivencia y civismo, mientras la construcción de ciudadanía hizo que nuestro país alcanzara sus mejores promedios democráticos.

Pero aquellos eran monstruos adormecidos, agazapados y latentes que muchos, quizás la inmensa mayoría del pueblo argentino, creyeron de buena fe que ya no retornarían. Hasta que de la mano de un voto mayoritario que algún día habrá que revisar, porque sobran dudas sobre su limpieza, empezaron a volver.

Y los controles y el funcionamiento institucional fallaron. De lo contrario no estaríamos en el punto en que estamos. En el que la restauración oligárquica y colonial está empeñada en destruir todo lo esencial de esta nación: el trabajo, las libertades, los derechos, la educación, la salud, la soberanía, la justicia, la solidaridad, el territorio. Y la paz social.

No es ni será fácil derrotarlos. Sin duda los vamos a vencer otra vez, pero aunque los reeduquemos habrá que saber que su odio y racismo son estructurales y serán resilientes.

Siempre se valdrán de la prensa y la televisión miserables. Siempre estarán agazapados para reaparecer con su racismo constitutivo y aplaudiendo las peores causas, las ideas más retrógradas. Y encima en nuestro país no se curarán jamás del antiperonismo visceral que los enferma. Como ahora, que con desprecio lo llaman kirchnerismo o cristinismo y los vuelve locos con la sola posibilidad de retorno. Ya inventarán mentiras y exageraciones sensacionalistas, como ahora la patraña de las fotocopias de cuadernos truchos que cada vez es más evidente que no existieron, o en todo caso fueron escritos por tinterillos con mandato de enlodar y amenazar a los muchos culosucios de la política y el empresariado para que declaren cualquier cosa.

Ese circo mediático-judicial de “arrepentidos”, confesadores y demás caterva de ladrones, coimeros y ricomacpatos, la mayoría empresarios de prosapia corta y mucho puntadeleste, les sirve para titular cada día sus pasquines y telebasuras, pero sólo convence a incautos, contentos y fascistas de libro por la sencilla y torpe razón de que la credibilidad de esos “cuadernos” es imposible si en los registros de corrupción política-empresarial no se menciona ni al Sr. Franco Macri ni a su hijo.

Es ese fascismo el adversario. Desde el Presidente y sus amigotes, nepotistas y prebendarios, hasta sus empresarios salidos de universidades privadas oligárquicas, sus latifundistas negadores del latifundio, sus exportadores sojeros a mansalva, sus economistas colonizados, sus evasores de impuestos. 

Pero también hay que decir aquí que para reinstalarse, más allá de ser el producto de viejas e incurables taras llamadas racismo, autoritarismo, intolerancia, machismo, violencia y algunas más –que siempre anidan en buena parte de la sociedad, y de la humanidad toda– el fascismo argentino se sirvió para su retorno de dos factores eminentemente locales, que convendría identificar con honestidad.

Uno es ese odio racista, originario y antipopular, que les inspira el peronismo y todo lo que se le asemeje, se llame como se llame, con tal de que sea morocho, grasa, descamisado o choripanero. Y sea por contagio mediático o por malas prácticas democráticas, hay que reconocer que el resurgimiento ya alarmante del fascismo argentino también se debe a que algunos de esos rasgos que enferman a la oligarquía y al neocolonialismo, también, lamentablemente, han inficionado a buena parte de nuestro pueblo por perversamente inducidas confusiones aspiracionales.

Y el otro factor es, se diría, propio. Porque este retorno del fascismo argentino hubiera sido imposible si el proceso político que llamamos kirchnerismo –el más avanzado en términos de justicia social y derechos humanos de los últimos 60 años en la Argentina– no se hubiera en cierto modo derrotado a sí mismo a causa de errores propios, miopías y corruptelas. Y bueno sería que esto se entendiese como sana autocrítica para mejorar en el futuro. Callar esto porque duele o molesta sólo conduciría a leer una vez más erróneamente cada presente político.

Esa autocrítica necesaria de ninguna manera niega que el pueblo argentino mayoritariamente apoyó a Néstor, primero, y a Cristina después y ahora, con lealtad y entusiasmo por todo lo que ellos dieron y ayudaron a conseguir en materia de calidad de vida, educación, salud, derechos, orgullos y esperanzas a los sectores populares. Pero tampoco debe dejar de reconocer sectarismos y decisiones inexplicables, errores gruesos y livianos, metidas de pata, políticas abstrusas y corrupciones que sobrevolaron muchas decisiones y que lamentablemente beneficiaron casi siempre a cerealeras, mineras, bancos, Monsanto y multinacionales varias. Esto no se puede, ni debe, ocultar, y así lo entiende esta columna desde siempre.

Puede no agradar que se diga y quede escrito, pero no se redacta este texto para un manual de buenos modales sino para describir la fea y dura realidad que estamos aceleradamente viviendo y que nadie, nadie, puede asegurar que terminará pronto, ni cómo. Sobre todo porque el fascismo gobierna hoy la Argentina con más poder y más astucia que nunca antes.

La lucha, entonces, es ahora contra discursos y modos fascistas que han llegado a nuestras calles, nuestros barrios, nuestra vida cotidiana. Y esa lucha deberá ser por la paz y por el voto, que es lo que diferencia a los demócratas civilizados de los bárbaros fascistas, aunque vistan ropas caras, coman sushi con malbec, se desplacen en autos caros y los sigan y voten los contentos. Y será una lucha victoriosa, en noviembre del 19, porque la confluencia nacional y popular, cuando estalla, es imparable. Y también porque el pueblo argentino está cada vez más movilizado y consciente de la necesidad de marchar unido a las urnas. Se lo ve, se lo palpa, se lo siente.

Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/150376-el-fascismo-argentino