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viernes, 9 de noviembre de 2012

Apostillas de noviembre , Por Roberto Páez González (para el blog “robertopaezgonzales” del 09-11-12)




El matutino Clarín de hoy, 09.11.12, estima que la movilización de ayer, en la Capital, fue de unas setecientas mil personas. Otras estimaciones son muy inferiores, pero en todos los casos se considera una afluencia muy importante y que no cabe subestimar.
En una democracia madura -por ejemplo en Francia- se han producido manifestaciones muy concurridas, en las últimas décadas, pero en ningún caso estuvo cuestionado el plazo de los gobiernos elegidos por el sufragio universal.
Se pueden recordar entre las más grandes las que se hicieron contra la política educativa durante el primer septenio de Mitterrand, las que se hicieron contra la guerra en Irak mientras presidía Chirac, las que se hicieron contra las reformas de las jubilaciones durante la presidencia de Sarkozy.
La existencia de grandes manifestaciones es un rasgo de las democracias en la época actual que acepta la libertad de expresión y rechaza la brutalidad de la represión como expresión de gobierno.
° ° °
Frente al advenimiento de un fenómeno similar en Argentina, los gobiernos kirchneristas tienen el mérito exclusivo de haber confiado en la potencialidad democrática de los ciudadanos argentinos, relegando los métodos violentos a que nos tuvo acostumbrados el dramático y trágico pasado político del país.
Por eso, ahora, interesan las interpretaciones y valoraciones de la protesta del 8 de noviembre.
Además de la Ciudad de Buenos Aires hubo otros escenarios en el interior del país y hasta delante de diversas embajadas argentinas.
Por eso, aunque muchos de sus partidarios se afanaron en destacar el carácter espontáneo de autoconvocados que se organizaron a través de redes sociales, cabe afirmar que la manera de tirar la piedra y esconder la mano es una diferencia notable con las manifestaciones que reseñamos tuvieron lugar en Francia porque allí se sabía perfectamente quienes convocaban y eventualmente dirigían con propuestas y consignas claras.
° ° °
Pese a que algunos quieren presentar la movilización de ayer como excepcional por su número, consideramos que ya han habido otras que fueron imponentes. Todos tenemos en la memoria colectiva las del 45 y el 55, también se recuerdan los cierres de campaña de las elecciones de 1983 … y los cacerolazos de 2001/2002. Lo que las diferencia suele ser la coyuntura política, el liderazgo, su legado, etc.
Hay quienes destacan que la del 8N se hizo a la misma hora en todo el país. Puede que sea una performance, pero el detalle no es clave para la historia. Dicen que los asistentes llegaron todos por sus propios medios, pero hay casos probados en que no fue así, y no le hace, tampoco.
Quienes sugieren que nada es tan democrático como la gente en la calle merecen que se les recuerde que el artículo 22 de la Constitución de 1994 -vigente- establece que “El pueblo no delibera ni gobierna, sino por medio de sus representantes y autoridades creadas por esta Constitución. Toda fuerza armada o reunión de personas que se atribuya los derechos del pueblo y peticione a nombre de éste, comete delito de sedición”.
° ° °
Ahora bien, de una parte hay diálogo de sordos y de otra parte subsisten círculos dirigentes de la oposición que pretenden hacer valer la legitimidad de la masiva protesta e imponerla a los tirones.
Rige el mencionado artículo 22 y tanto más, cuando muchos de los manifestantes expresaron el rechazo de una reforma constitucional.
Pero es interesante que el gobierno considere la oportunidad de una ronda de diálogo con dirigentes opositores que ratifiquen el acatamiento al orden legal constitucional y presenten propuestas concretas para los reclamos planteados.
Porque no es posible entender y escuchar una cacofonía con la que se intenta imponer un clima de incertidumbre para debilitar al gobierno e imponer relaciones de fuerza al margen de la ley.
° ° °
Hay quienes se empeñan en minimizar ciertos elementos presentes en la protesta de ayer, como la columna que encabezó Cecilia Pando, pero son precisamente los que subestiman la importancia de la evolución que en materia de derechos humanos hizo Argentina en los últimos años. Todavía recordamos las amenazas de esa persona a Eduardo Luis Duhalde, uno de los principales artífices.
En realidad, no hay ligereza en estos comentaristas: hay complicidad enmascarada con los represores a los que se juzga.
También están las bravatas, acerca de quiénes movilizan más o utilizan mejor las redes sociales, pero estos juegos verbales son secundarios, a menos que se los considere como indicios de que cierta prensa insiste o insistirá en utilizar cualquier tipo de recursos para echar paladas de basura intentando desprestigiar a la Presidenta.
Están los que se ríen de que el dólar es un mito urbano, pero el disgusto por los controles establecidos por el gobierno, aunque comprensible, es un signo de los que se oponen no solo al gobierno sino a los intereses del país, a su posibilidad concreta de mantener el rumbo de un proyecto político de inclusión y de justicia social.
° ° °
Por cierto, los dirigentes de la oposición querrían frotarse las manos ante estos hechos, pero el propio evento los ha puesto ante su orfandad y en peligro de nuevas divisiones. No hay más que ver que a Macri lo sedujo mostrarse un poco pero sin animarse a más, que Patricia Bullrich amagó pero hasta ahí, que no todos los dirigentes socialistas se animaron, pero Binner, sí.
El verdadero mito urbano consiste en el 46% ficcional, ese de que la oposición tiene una fuerza (común, ya que no unida). Es un mito con los lenguajes de la vieja política porque sus dirigentes no se renuevan y no se renuevan porque no creen en el país. Vale la pena recordar cuando hace poco unos cuantos de ellos fueron a Londres, mientras que la Presidenta encaraba el aniversario de la guerra de Malvinas (y tantas otras cosas).
Si creyeran en el país se esmerarían en tener propuestas y en encontrar en el marco democrático sus posibilidades de intervención partidaria, formando parte, en el plano nacional, de un sistema político que trabajase por el bienestar de los argentinos.
° ° °
Por supuesto, muchos de los manifestantes de ayer se sienten integrantes de las clases medias argentinas, pero éstas viven en lugares muy disímiles, tienen ingresos de los más variados -altos, medianos y bajos- y patrimonios diversos (algunos sectores no tienen más que la idea, acaso el propósito). Pero se sentían todos feligreses, como con una música de Dominus vobiscum, porque siguen las ideas que ha inculcado una vieja oligarquía y se reciclan en la prédica de resentidos que hacen los círculos políticos anquilosados, con el dólar y el cuco de la inflación, la inseguridad -cuya sensación incrementa aviesamente el matutino Clarín- y un reclamo de libertad que parece ridículo en un contexto en el que es notorio que nunca tuvimos tanta.
El 82% móvil, utilizado como un ariete contra el gobierno que más aumentó las jubilaciones; el rechazo a la re-reelección, que por su insistencia nos advierte que la oposición le teme a la capacidad electoral de Cristina Fernández de Kirchner, razón por la que muchos podemos pensar en el gran interés que representa, para continuar con el rumbo, contar con una persona como ella para ganar y seguir en la huella.
Por ejemplo, con el tema de la seguridad. ¿Qué compromisos están dispuestos a suscribir todos o parte de esos señores senadores y diputados que acaban de firmar un texto para oponerse a cualquier reforma constitucional?
Porque si hubiera reforma eso sería después de las próximas elecciones, pero ahora mismo, esos legisladores podrían -eventualmente- sellar un acuerdo con el gobierno para mejorar sensiblemente en materia de seguridad. ¿No es acaso que hay problemas en provincias gobernadas por dirigentes de la oposición? ¿Los desatinos gubernamentales de Macri y sus vetos, su absentismo, su política educativa, su tralalá con el subte, su subejecucion presupuestaria, la basura 0+Un montón por doquier, las inundaciones… no tienen nada que ver con la inseguridad?
° ° °
Entre los desencuentros también hay seguramente algunos entre gente humilde y el gobierno. Sin ninguna duda, nos imaginamos posible para este gobierno hacer más y mejor.
Posiblemente, también se trate de una parte de la población que no tiene representantes y sí demandas urgentes. La capacidad de acción del gobierno tiene que alcanzar resultados decisivos muy rápidamente, aplicando la divisa de Evita: Donde existe una necesidad nace un derecho.

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jueves, 8 de noviembre de 2012

El 8 N, 107 diputados, 28 senadores, Clarín…, por Roberto Páez González (para “robertopaezgonzalez.wordpress.com” del 07-11-12)



Grupo A bis, 8 N y 7 D

Por Roberto Páez González
 07.11.12


Clarín publica hoy un artículo titulado “Más de 100 diputados contra una reforma constitucional”. Indica en el encabezamiento que es el mismo texto que firmaron la semana pasada 28 senadores. [1]
Allí dicen estos 107 señores diputados: “Suscribimos el presente instrumento comprometiéndonos a votar en contra de cualquier proyecto legislativo que intente declarar la necesidad de la reforma constitucional y en contra de cualquier intento de re-reelección presidencial ajeno al texto vigente”. El documento tiene este único párrafo, idéntico al de la semana pasada de los señores senadores.
Es una muestra de un “no quiero, no quiero, no quiero” infantil. Pero a sus años y en su posición afectan a la racionalidad política en nuestro país.
Como también la afectan para estas mismas fechas unas movilizaciones sin propuestas ni reivindicaciones, de presuntos espontáneos autoconvocados que, en realidad de verdad acuden a la cita incitados por archiconocidos personajes de la vieja política estéril y el nefastamente influyente Grupo Clarín.
¿Qué pensar de este círculo de tiza,
si no hay pedido de Cristina de ser reelegida otra vez?
La sociedad argentina actual debate sobre todos los temas; y públicamente.
Junto a las elecciones y la obra de gobierno, esto es la política. No ha sido siempre así. Basta con acordarse de las dictaduras militares de la segunda mitad del siglo veinte: se basaban en excluir a un partido político o a todos. Duraron muchos años. Demasiado. ¿O caben dudas?
Pero incluso durante los gobiernos constitucionales de la época de la democracia -entre 1983 y 2003- la libertad de expresión, las fuerzas de proposición y la vida política del país tuvieron manifestaciones atenuadas y hasta átonas bajo la influencia de los poderes fácticos y la del pensamiento único internacionalmente impuesto con la globalización.
Eso ha cambiado. Se expresan en nuestro país nuevas ganas culturales, caracterizadas por una más amplia participación popular, la militancia de los jóvenes, una confianza palpable en el porvenir del país.
El asunto de “la re-reelección de Cristina”, apenas lo mencionamos aquí, porque es imposible agotar algo que solo principia a surgir. Lo hacemos porque nos ayuda a exponer preguntas y preocupaciones interesantes de cara a las interpretaciones posibles de la realidad argentina.
Desde un punto de vista jurídico, la cuestión reside en que según la Constitución (de 1994) vigente en 2012, no es posible dicha re-reelección y en que no obstante se hacen escuchar muchar voces favorables y como se ha visto al principio también muchas contrarias a esta posibilidad, ya que depende de una previa reforma constitucional, para lo que -por lo menos la mayoría de los opositores- no están de acuerdo.
Cristina Fernández de Kirchner triunfó en las elecciones presidenciales de 2011 con algo más del 55% de los votos y sin embargo, desde el primer trimestre de su segundo mandato se hicieron públicas algunas ambiciones políticas presidenciales con miras a las elecciones de 2015, ampliamente comentadas o impulsadas por la prensa más vinculada con la oposición o con intereses empresarios propios -monopolísticos- como es el caso del Grupo Clarín (ahora -oh casualidad- estamos a solo un mes de la fecha fatídica del 7 D).
Desde entonces, fue ostensible la estrategia de minimizar, si no ningunear, el mandato del sufragio popular con miras a poner cerco a la investidura presidencial, mediante la instauración de un clima de fin de gobierno que acelerara las expectativas decrecientes de los ciudadanos sobre la obra presidencial.
Hasta la fecha, la Presidenta no hizo conocer sus intenciones al respecto y puede decirse con toda exactitud que las presunciones no son más que eso, aunque por otro lado no cabe desestimar el interés creciente por crear las condiciones para su re-reelección por parte de todos los que consideran que es la mejor candidatura para continuar con los cambios y la necesaria profundización.
Esta cualidad que se le reconoce independientemente de su voluntad está basada en los hechos que produjo junto a Néstor Kirchner durante la primera presidencia kirchnerista y a su segunda presidencia kirchnerista -2007/2011- muy valorada, como atestiguaron los resultados de 2011.
Además, en un sistema de gobierno con tres poderes independientes, la experiencia ha mostrado desempeños de los mismos diversamente eficaces y serios frente a algunos problemas claves, como el de la 125, la asunción de Marcó del Pont al frente del BCRA, el empleo de reservas para pagar deuda externa, por citar solo algunos, que indican que el poder ejecutivo estuvo más en lo adecuado que el poder legislativo, el que actuó en forma reticente por lo general y abiertamente negativa, como en la época del Grupo A, antes de alcanzar su actual conformación por las elecciones de 2011, lo que ahora los señores diputados y senadores de la oposición parecen tratar de revalidar constituyendo una especie de Grupo A bis.
Una lectura objetiva de esa realidad de las instituciones favorece, indudablemente, a CFK y su rol presidencial. No aparece a la vista una personalidad política que ofrezca visos de estar en condiciones de hacer algo similar en los años siguientes al actual período para el que la Presidenta está mandatada.
Por ejemplo, se sabe que la oposición está completamente dividida y carente de plataforma común. Y a quienes vienen desenvolviéndose a nivel del gobierno nacional o de los provinciales no se les reconoce la misma estatura.
Pero de todos modos, hasta ahora no hay una candidatura de Cristina para el 2015 y eso es muy lógico, porque está gobernando y tiene que gobernar en vez de plantear opciones fantasiosas.
También es perfectamente comprensible que no se dedique a negar, ni a afirmar su posible deseo de continuar ejerciendo el cargo y que no desautorice a quienes le pidan que siga porque el sostén político re-reeleccionista no deja de ser un factor de fortalecimiento de su imagen.
Hay un punto de mucha importancia en el que el tema de la re-reelección converge con otros que dan consistencia a la necesidad de que el país se dote de un nuevo texto constitucional.
La emergencia del deseo de reforma de la Constitución
Esas necesidades se plantean, por ejemplo, con relación a la vuelta a la soberanía nacional de los recursos del subsuelo. Sabemos que la Constitución de 1994 y las interpretaciones prevalecientes transfirieron esas soberanías a las provincias, lo que dificulta el control -por parte del Estado nacional- de algunos aspectos decisivos en materia energética, ecológica, de equidad social, etc.
Sin embargo, el camino a una eventual reforma no es simple. Requiere mayorías amplias, convergencias y consensos, una soberanía intelectual capaz de sintetizarse en un texto que armonice los nuevos equilibrios en función de un porvenir. Pero esta es una época de cambios y los propios cambios pueden conducir a la gestación de una nueva Constitución.
En la mayoría de los países se han verificado cambios constitucionales y parece ser lógico que el transcurso del tiempo demuestre inadaptaciones de los textos constitucionales y se produzcan cambios de los mismos.
Tomemos por ejemplo el caso de España. La constitución de 1812 se produjo durante la ocupación de las tropas napoleónicas y fue rechazada por la restauración absolutista; cuando los Borbones cayeron en 1869 los constituyentes no acertaron con un proyecto de salida de la crisis; en 1931, la llegada de los republicanos enfrentó la deslegitimación de la política que había engendrado la caída de una monarquía que había apoyado el golpe de Primo de Rivera en 1923. Le siguió la larga dictadura y después de la muerte de Franco dominaba la sensación de que los políticos no tenían derecho a fallar. Y plasmaron una constitución que rechaza la dictadura, combinando monarquía, democracia, autonomías y un enfoque social cercano al del Estado de bienestar europeo. Pero hoy existen planteos de federalismo, etc.
Veamos, también esquémáticamente, nuestro propio caso. La primera tentativa fue la Asamblea del año XIII. Hizo aportes muy considerables, como la ley de vientres, la abolición de los instrumentos de tortura, etc. pero la Asamblea fracasó en los temas principales para los que fue convocada: la independencia y la constitución. Vale la pena recordar que los diputados de la Banda Oriental enviados por Artigas fueron rechazados. Y que la Declaración de la Independencia solo tuvo lugar en 1816. Recordemos también que el texto de la misma se hizo en español y en quichua.
En el marco de los proyectos constitucionales que no prosperaron, citemos los proyectos unitarios de 1819 y 1826. En concepto de antecedentes constitucionales, los famosos “pactos preexistentes” de que habla el preámbulo de la Constitución de 1853.[2] Así, durante el largo período de 1813 a 1853, la gestación nacional se efectuó en plena crisis política, sin otra estabilidad política que la que pudieran asegurar poderes autoritarios.
La primera reforma se hizo en 1860 y significó una victoria política de la élite porteña por sobre el resto del país. Dos reformas tuvieron alcances regulatorios y modificaciones semánticas, en 1866 y 1898.
La primera reforma importante fue la de 1949, incorporando derechos sociales, ampliando facultades al poder Ejecutivo, posibilitando la reelección indefinida del presidente y la elección por voto directo de los representantes.
En 1956, Aramburu, el presidente de facto, estableció la caducidad de la Constitución del 49, restableciendo la vigencia de la constitución de 1853. El gobierno militar organizó elecciones de convencionales constituyentes, prohibiendo a los candidatos peronistas, y se sancionó la nueva constitución en 1957.
El golpe de Estado de 1966 dio lugar a una junta militar que dictó el Estatuto de la Revolución Argentina, conteniendo 10 artículos con preeminencia sobre la Constitución de 1853 y sus reformas de 1860, 1866, 1898 y 1957, lo que reflejaba un alineamiento antiperonista. El Estatuto quedó sin efecto con el arribo a la presidencia de Héctor Cámpora, en 1973.
Cabe recordar que en 1972, el gobierno de facto, en ejercicio de un poder constituyente que se arrogó, reformó o declaró sin aplicación varios artículos de la constitución de 1957 en un documento que también establecía reducir los mandatos del presidente, vicepresidente, diputados y senadores a cuatro años, con reelección del presidente por una vez y reelección indefinida de diputados y senadores y otras medidas. La mayor parte de los cambios fueron incorporados a la Constitución de 1994.
Anteriormente, el golpe de Estado de 1976 había instalado en el poder una junta militar que igualmente se arrogó “el ejercicio del poder constituyente”. También, entonces, se establecieron normas supraconstitucionales, como en la dictadura anterior y se adoptó la constitución de 1853 y sus reformas de 1860, 1866, 1890, 1957 y 1972, en perfecta coherencia con la línea del precedente gobierno militar. Esta normativa constitucional quedó sin vigencia a partir del gobierno de Raúl Alfonsín.
En 1994 se produjo la última reforma. Contiene novedades como los derechos de protección ambiental, del consumidor, a la información, la preeminencia de los tratados internacionales, la reelección presidencial por una vez con mandato de 4 años, faculta al ejecutivo para dictar decretos de necesidad y urgencia, otorga la autonomía a la Ciudad de Buenos Aires, etc.
Sobre reelecciones y duración del mandato presidencial
Desde 1853 hasta 1949 estuvo vigente un modelo constitucional que no permitía la reelección para períodos sucesivos de mandatos, que eran de 6 años.
Desde 1949 hasta 1955 el marco constitucional permitía la reelección indefinida del presidente por períodos de 6 años. Fue en ese intervalo cuando comenzaron a votar, también las mujeres argentinas. [3]
El regreso a la constitución de 1853 y luego la reforma de 1957 no permitían la reelección presidencial y el período debía durar 6 años, aunque cabe destacar que, entre 1955 y 1976, ningún gobierno duró más de 4 (Fue el de Frondizi, de 1958 a 1962. Es también la plusmarca de todos los gobiernos elegidos por sufragio universal de 1955 a 1983: o sea durante casi tres décadas).
Ahora nos encontramos con tres décadas de gobiernos constitucionales elegidos por sufragio universal, de los cuales, el de De la Rúa no completó su mandato y fue sucedido por varios presidentes efímeros y por Eduardo Duhalde antes de lograr con Néstor Kirchner un retorno a la estabilidad política, no sin amenazas, sobresaltos y cuestionamientos.
La re-reelección y ellos mismos
Por el momento La re-ree versus La anti-re-ree no es una disyuntiva principal. Pero nada indica tampoco que se la pueda excluir muy sueltos de cuerpo en ninguno de los dos bandos potenciales.
Una parte de la élite política adhiere sin reservas y sin críticas al mito alberdiano. Carente de otras místicas se aferra al ancla decimonónico de nuestra primera constitución -rasgo compartido, como recordamos arriba, por los gobiernos y corrientes que repudiaron al peronismo histórico- y argumentando el valor intrínseco de la no reelección presidencial sucesiva también rechaza la oportunidad de una reforma esgrimiendo el mero rechazo. Los seguidores de este dogma republicano tienen certidumbres y temores que no provienen de una razón eterna o perfecta y parece, sobre todo, que no tienen mucho que proponer.
Unas breves palabras sobre el peronismo histórico. Con esta denominación queremos designar, aquí, la obra de gobierno de Juan Domingo Perón hasta 1955, la Resistencia Peronista y la lucha por el retorno de Perón, hasta 1974. No significa que no haya nada más que decir o que no existan otras opiniones, pero lo que nos importa es que sea una referencia clara de nuestro punto de vista. Desde luego, este concepto excluye al menemismo y otras corrientes neoperonistas de lo que llamamos el peronismo histórico.
Porque, el tema de la re-reelección reanima tradiciones políticas latentes y pone sobre el tapete qué motivos ideológicos -pero también qué intereses- se alinean en esta polarización eventual, en rigor, un ascenso a la confrontación por el futuro del país.
Por el momento vemos que algunas fuerzas tradicionales agrupadas presentan la idea de oponerse a la re-reelección en simultáneo con los autoconvocados del 8 N y la indudable concomitancia del Grupo Clarín, que se opone a ceder licencias y a ceder su posición de liderazgo en el terreno de la comunicación sin el cual podría perder también el liderazgo de la opinión opositora; el plan de batalla incluye manifestar antes las embajadas argentinas del mundo con repercusión mediática y -por supuesto- el concurso infaltable del periodismo internacional más acólito de la derecha internacional. Agreguemos que Hermes Binner quiere consolidar su rango de presidenciable y asediado por los desaguisados en materia de narcotráfico en su provincia se sale de la vaina por encontrar el número en la calle, aunque así convalide implícitamente una política de doble estándar, ya que en su panacea la calle no gobierna, pero para la ambición con que lo untan bien vale una banda de corifeos de la malestarización permanente…
Según el mencionado artículo, todavía hay más parlamentarios opuestos a cualquier reforma constitucional, tales como Elisa Carrió, Víctor De Genaro y Claudio Lozano aunque decidieran no firmar el mismo texto.
El radical Ricardo Gil Lavedra hizo una solemne declaración “de no acompañar ningún proyecto de reforma constitucional”… esperando “que en las elecciones de 2013 la sociedad nos pueda acompañar para que se despeje definitivamente cualquier sospecha de perpetuación en el poder”, cuando la presentación del documento. E insistió: “Esta es una clara señal de que cada vez que estén en peligro las reglas republicanas, nosotros las vamos a defender”. Fernando Solanas dijo presente y consideró que existen “razones suficientes para que digamos no”.
Más rotundo fue Federico Pinedo, del PRO: “Esto lo que hace es garantizar que no habrá reforma de la Constitución. Con el kirchnerismo nada es seguro, con esto lo que hacemos es dar seguridad de que no habrá una reforma”.
Por supuesto que si hubiera una propuesta reeleccionista ésta se haría después de las elecciones de 2013, por lo que lo que firmaron esos señores parlamentarios no garantiza nada de nada.
Los fantasmas del pasado y la vida política
Acabamos de tener alternancias democráticas por sufragio universal en Francia y Estados Unidos. Estos son países-paradigma para los discursos de la derecha argentina, pero les pasa desapercibido lo que allí ocurre. ¿Acerca de la globalización y su crisis? Y a mí qué me cuentan, parecen decir. ¿Sobre el crecimiento económico argentino y el notable incremento del empleo? No saben nada; se han creído sus propias mentiras. Tampoco ven que nuestros cambios y los de América del Sur llevan el sello de grandes aspiraciones de nuestros pueblos.
No. Estos dirigentes atrasados que fueron los dirigentes del atraso durante tanto tiempo viajan en un tren fantasma. También las invocadas clases sociales desobedecen las caricaturas dogmáticas de sus referentes sectoriales y hasta dirigentes obreros que se reclaman de una tradición peronista tienen las manos vacías, por no decir más, en materia programática de liberación nacional y social; y en vez de eso se aferran a reivindicaciones que favorecen a capas privilegiadas en pos del clientelismo, y con métodos caprichosos.
Sin embargo, la ocasión es buena para establecer racionalidad en la puja distributiva y participar en la creación de una formación económicosocial argentina equilibrada. Para afianzar las nuevas ganas culturales mediante la participación amplia de los argentinos en los debates que nos interesan. Queremos debatir y participar y por eso, también es bienvenida la ampliación de derechos que supone el voto de los jóvenes mayores de 16 años.
En cierto modo, hasta parece mentira que haya tantos desconcertados que acudan por mufa a un carnaval organizado por mascaritas que ya conocemos tan bien.


Notas
[1] Lo firma María Eugenia Duffard. Cita textual del principio: ”Simbólico. Aunque el kirchnerismo no cuenta hoy con los números suficientes en el Congreso para impulsar una reforma constitucional que habilite la re-reelección de la Cristina Kirchner, los diputados radicales, peronistas disidentes -incluidos los dos delasotistas-, de Proyecto Sur y, con algunas ausencias, del Frente Amplio Progresista y la Coalición Cívica, sumaron ayer más de 100 firmas al documento que la semana pasada emitió el Senado y que expresa el compromiso de los firmantes de no habilitar ningún mecanismo legislativo que permita la reforma de la constitución y habilite la re-re de Cristina”.
[2] Pactos de Benegas, del Pilar, del Cuadrilátero, Federal, etc. celebrados entre provincias desde 1820 y los de 1852: Protocolo de Palermo y Acuerdo de San Nicolás. Buenos Aires se mantuvo separada desde el 11 de septiembre de 1852, pero se reintegró en la Confederación Argentina con el Pacto de San José de Flores, del 11 de septiembre de 1859.
[3] La ley se votó en septiembre de 1947 y fue confirmada con la reforma constitucional de 1949, las primeras elecciones en las que votaron tuvieron lugar el 11 de noviembre de 1951, en elecciones a nivel nacional, de las que surgieron 24 diputadas y 9 senadoras.


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jueves, 28 de junio de 2012

UN "DIA DESPUES"(de cuando Moyano se pasó de la raya) , por Roberto Páez González (para “robertopaezgonazlez’s blog” del 28-06-12)


El acto de Moyano fue multitudinario, sí, pero no llegó a dejar un mojón memorable, ni para los organizadores, ni para nosotros, embanderados con Cristina.

Pero confirmamos datos y sacamos alguna conclusión nueva. Una de las conclusiones es que necesitamos iniciativa intelectual propia para evaluar lo que pasa -mientras esperamos las aclaraciones de la compañera Presidenta- para escudriñar qué pasa en las líneas internas, en el escenario político nacional y en los condicionamientos de los contextos internacionales que más directamente nos atañen.

Confirmaciones: el paro no fue general ni de la CGT, sino de Camioneros con apoyo de otros gremios, como dijo Moyano, y menos numeroso de lo previsto.

Pero tuvo lugar, y esto significó que Moyano y los suyos se corrieron del frente conducido por Cristina, siguiendo la búsqueda de una libertad de maniobra en la que encuentran sentido sus renuncias al PJ, etc.

El tener lugar de este discurso desde otro lado -otra vereda- es el anclaje opositor de un nuevo polo. Durará o no, podrá congregar a más o menos aliados, pero eso tenderá a precisarse pronto. Ni asegura que le permitirá ganar la reelección al frente de la CGT, aunque sí demostró que tiene capacidad para hacer daño.

Es lamentable lo de Piumato en todo este tiempo. Lógico lo de Venegas.

Ni me parece que puedan ser la cabeza del movimiento nacional y ya no son expresión de la columna vertebral.

No han representado la conciencia nacional, ni tampoco la conciencia de clase.

Las reivindicaciones de aumento del mínimo no imponible y del reparto de las utilidades de las empresas están en consonancia con intereses de segmentos de trabajadores privilegiados dentro del contexto y no tienen el ímpetu colectivo de las reivindicaciones de toda la clase, ni del apoyo a una política de defensa de la soberanía nacional, como durante los 18 pirulos.

Lo temible es el rasgo degenerativo populista-reaccionario en la combinación eventual con residuos de viejos partidos y viejos dirigentes si llegara a producirse una situación de crisis política; sin embargo hoy por hoy estamos lejos de situaciones como las de Paraguay o Bolivia. Pero por ahora, ya que Moyano no quiso los apoyos de la Mesa de Enlace o Micheli, se puede pensar que no quiere aparecer como destituyente, algo que también rechazó en su discurso.

Moyano quiere quedarse con el peronismo porque se autoconsidera histórico, no advenedizo, obrero, y no necesariamente pejotista. Pero estoy seguro que todavia quedamos muchos que por ser peronistas históricos, no advenedivos, obreros o no, pejotistas o no, estamos en el kirchnerismo que dirige brillantemente Cristina, aunque tengamos un montón de matices, y ya sabemos que -a pesar de las limitaciones que siempre tuvo el peronismo- nadie se puede quedar duraderamente con ese fondo de comercio si no construye independencia económica, soberanía política y justicia social.

Hay quienes siguen con la máscara de la Lealtad. Por lo que Moyano y ellos llegan a ser caminos que se bifurcan.

Parece que también puede haber dobles lenguajes o dobles vías en el PRO.

Lo que queda es que la lucha nacional y popular continúa y también que todos y cada uno de nosotros tenemos que reconocer a tiempo cuáles son nuestros papeles (dónde y cómo actuar, y para qué).

Publicado en :

http://robertopaezgonzalez.wordpress.com/2012/06/28/moyano-se-paso-de-la-raya/

lunes, 14 de mayo de 2012

Con el 2015 en la manga, por Roberto Páez González (para “robertopaezgonzalez.wordpress.com”del 14-05-12)


La puerta de Scioli : ¿se abre o no cierra?

No deja de ser llamativo que se haga tanta bambolla con la apetencia presidencial de Scioli para 2015. A unos los convoca a debate el estar por o contra la candidatura eventual, a otros, además, el alinearse en vistas de hacer filas de beneficiarios por ser partidarios o detractores de Scioli.

El punto principal, sin embargo, es que Cristina Fernández de Kirchner fue reelegida hace poco y su mandato presidencial concluye dentro de casi cuatro años. Si Scioli está en campaña es cosa de él, pero la Presidenta tiene un mandato que cumplir; los que la votamos y apoyamos queremos ayudarla a que lo cumpla y la candidatura de Scioli no viene al caso.

¿Entonces? La maduración de cualquier candidatura tiene que respetar y fortalecer la aplicación del lema “Unidos y organizados”.

También es cierto que oportunamente surgirán otras candidaturas a la candidatura. Desde que son pibes, muchísimos argentinos sienten el deseo de ser presidentes.

No desconocemos, por ejemplo, que ya hay otro candidato de hecho a la candidatura presidencial de 2015, a saber, Mauricio Macri.

Ahora bien, no deja de ser preocupante que el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires y el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires estén más pre-ocupados o pro-ocupados por una especulación política tan futura, cuando deben -en la práctica- responder por actos de gobierno para los que han sido mandatados.

Para 2015 falta bastante y su obligación es trabajar para resolver los problemas que en ambas jurisdicciones tiene la sociedad.

En la Provincia de Buenos Aires, el proyecto de reforma tributaria, aprobado el jueves por el senado bonaerense es objeto de pasividad del ejecutivo -criticada por el titular de la presidencia de la Cámara de Diputados- al dilatar su envío; Julián Domínguez también repudió los incidentes provocados por los ruralistas e indicó así otro orden de prioridades que Scioli debería seguir.

En declaraciones recogidas por Télam, hoy, Domínguez destacó que “en siete meses hemos sacado leyes extraordinarias como la Ley de Tierras, la reforma de la carta orgánica del Banco Central, YPF, Muerte Digna y la declaración de Ushuaia”, frente a lo cual los temas de candidaturas son menores.

También puntualizó que el proyecto responde a la “necesidad de tener un programa de financiamiento de la propia Provincia de Buenos Aires. Debe construir un programa que la haga financiable, y este es un instrumento que se está tomando tarde, pero se está tomando”.

Es preciso que la Provincia de Buenos Aires y la Ciudad de Buenos Aires sean consideradas como algo fundamentalmente distinto de unas meras plataformas de lanzamiento electoralista.

Está claro que, al respecto, la participación ciudadana está llamada a jugar un gran rol so pena de dejarse inundar por la propaganda de simples ansias individualistas, por fuertes o intensas que se manifiesten.

Quienes aparecen -o no aparecen todavía- como partidarios de Scioli y abren la puerta de su candidatura, es posible que no consigan más que demostrar que no cierra.

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viernes, 13 de abril de 2012