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lunes, 18 de septiembre de 2023

¿Y si de repente el cambio es Massa?, por Jorge Asís (para "Infobae" del 16-09-23)

 


Se desgastan mutuamente Patricia, la afectada, y el favorito, el Fenómeno Milei


Por

Jorge Asís

16 Sep, 2023


Escribe Carolina Mantegari, del AsisCultural, especial para JorgeAsisDigital.com


La chispa, la pauta y la literatura siciliana

Fenómeno Milei compite con Bullrich-Mauricio por la representación del cambio que reclama la sociedad. ¿Y si de repente el cambio es Massa?


La chispa

¿La chispa no aparece porque Patricia no prende, o Patricia no prende porque no aparece la chispa?



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El problema es siempre la chispa. O su falta. Alberto Pierri, Pensador de Lanús, solía llamarla “la pelusa”. O “la Ferrari”, como la denominan hoy en el PRO.


Es la chispa el origen del conflicto en Juntos por el Cambio. Divergencias de Maxiquiosco entre Mauricio Macri, El Ángel Exterminador, y Horacio Rodríguez Larreta, Geniol.


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La chispa aparece sólo cuando aumentan las posibilidades de ganar.


Pero Patricia, La Montonera del Bien, “no prende”. Sirvió para la odisea de desplazar a Horacio (por instrumentación de Mauricio).


“El que gana conduce y el que pierde acompaña”. Horacio ahora acompaña como un caballero, pero la chispa no la pone. La “Ferrari” la tenía (¿o la tiene?) reservada para su exclusiva epopeya personal. Se supo que, en la noche posterior a la derrota, Horacio convocó a sus tres principales amigos en la parrilla de La Recova. Y que los sorprendió: “Estoy dispuesto a reiniciar la campaña para 2027″.


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Trascendió que María Eugenia, La Chica de Flores de Girondo, lo contemplaba con una conmovedora mezcla de admiración, perplejidad y ternura.


Mauricio Macri, Patricia Bullrich y HOracio Rodríguez Larreta: el que pierde acompaña... ma non troppo (AP Foto/Daniel Jayo)

Mauricio Macri, Patricia Bullrich y HOracio Rodríguez Larreta: el que pierde acompaña... ma non troppo (AP Foto/Daniel Jayo)

La confusión como elemento de trabajo (1)

La confusión es nuestro elemento de trabajo. Lo único que nos queda. Debemos cuidarla.


En “La invención de Milei”, se explicó que Javier Milei, C-Boy (león que vence a la manada de leones) es el “monstruo que se inventó a sí mismo”.


Pero debe aceptarse que Milei fue también un intento de construcción de Sergio Massa, El Profesional. Para dividir a la oposición de Juntos por el Cambio que tenía servida, en bandeja de plástico, como una ofrenda natural, el poder. El objetivo de Massa consistía en perforar la columna vertebral del macrismo.


Pero Milei no solo se emancipó de la ambición indirecta de Massa. Derivó en el Fenómeno Milei que excede al provincianismo cultural argentino.


“Huye de lo que te excede”, aconsejaba Santo Tomás de Aquino (inspirado en los griegos que ya solo lee Alejandro Fantino, Pará Pará).


Massa logró, en efecto, con el Fenómeno Milei (que al final lo excedió) fragilizar al adversario principal. Pero con su crecimiento, Milei logró posteriormente vencer y superar al doctor Frankenstein vocacional que se creyó el inventor.


Confusión (2)

Hoy Mauricio, a través de la ya distante Patricia, supo exterminar a Horacio. Sin pelearse con Milei, ahora Mauricio compite por representar, a través de Patricia, la necesidad de cambio que reclama (o exige) la sociedad.


Inteligente, Mauricio pretendió sumar a Milei para encarar la utopía del cambio (aunque produjera el exterminio de la coalición). Pero ya era tarde. Milei se había convertido, por su cuenta, en el paradigma de la representación.


Crecía Milei exponencialmente mientras Patricia y Mauricio se empeñaban en pulverizar cotidianamente al kirchnerismo. Sin rozar, siquiera, a Milei, quien justamente los había desplazado. La ilusión del cambio le pertenecía claramente al Fenómeno.


Y cuando casi vencida Patricia decide pulverizar a Milei también es tarde. Para fragilizar a Milei y mostrarse más sólida, Patricia recurre entonces a Carlos Melconian, Académico del Suburbio. Resulta Melconian de utilidad para demoler el esquema de dolarización y la brutalidad de la motosierra de Milei. Pero no alcanza.


Tampoco le alcanza a Patricia con la humanista incorporación del filósofo Santiago Kovadloff. El Predicador del Country.


La incorporación de Santiago Kovadloff a los equipos de la candidata de Juntos por el Cambio, Patricia Bullrich

La incorporación de Santiago Kovadloff a los equipos de la candidata de Juntos por el Cambio, Patricia Bullrich

Confusión (3)

Patricia pretende asociar frontalmente a Mauricio en la difícil exterminación de Milei. Pero Mauricio -si bien se resigna a continuar con Patricia- prefiere estar espiritualmente cerca de Milei. Es quien lo reivindica y legítima. A los efectos de apoyar a Milei, sin decirlo aún, en la segunda vuelta de noviembre. La de Milei contra Massa (Patricia se encuentra signada por la sospecha de quedarse afuera).


La numerología marca hoy -17 de septiembre- a Milei con 38 puntos, seguido por Massa con 32 y tercera Patricia con 25. Entonces Patricia puede atravesar un ciclo extravagante. Después de haber sido el instrumento para exterminar a Horacio pasa a ser la penúltima exterminada por el Ángel Exterminador.


A quien Mauricio se propone ahora exterminar, a través de Milei, es al enemigo real. A Massa. La postrera invención del populismo kirchnerista.


¿Y si el cambio es Massa?

En la coyuntura, mientras Milei y Patricia compiten por la hegemonía del cambio para la primera ronda de octubre, Sergio inexplicablemente se proyecta.


¿Y si de repente Sergio es el cambio? Se trataría de otro milagro. Como haberse resignificado en candidato competitivo. O llegar, algo detonado, a la frontera de agosto. El milagro que le falta consiste en despojar a Milei y a Patricia de la paternidad del cambio.


Sergio captura parte de centralidad desde el estancamiento del gobierno a la deriva de La Doctora (que preside Alberto, El Poeta Impopular). Ilusión que, en la práctica, como gobierno ya no existe. Un fantasma.


Hoy conduce Sergio como un Artista (circense) de Variedades, desde las alucinaciones del ministerio de Economía. Con inflación extraordinaria, falta de reservas, «riesgo de país» terrible, y con pronósticos estratégicamente sombríos.


Pero igualmente el Artista de Variedades se la rebusca para mantener latente la expectativa del milagro. Mantiene resignados, en el bolso, a los tiburones de la Federación de Peronismos Provinciales, Sindicales y Municipales. Sin siquiera quererlo en la Federación deben aferrarse, en defensa propia, a los artilugios de Sergio.


El milagro que le falta a Sergio Massa consiste en despojar a Milei y a Patricia de la paternidad del cambio (Agencia Télam)

El milagro que le falta a Sergio Massa consiste en despojar a Milei y a Patricia de la paternidad del cambio (Agencia Télam)

Literatura siciliana. Lampedusa

Quien entiende el juego del cambio es, en efecto, Axel Kicillof, El Gótico. Sabiamente Axel, bastante golpeado por la doctora Preska, propone dejar de cantar las canciones viejas “que conocemos todos”. Tienen que componer canciones nuevas.


Pero Máximo Kirchner, En el Nombre del Hijo, no lo entiende. Máximo compite ideológicamente con Axel por la consideración perversa de La Doctora.


A quién debería consultar Máximo es, en realidad, a la señora Florencia Kirchner. La hermana es culta de verdad. Florencia podría ilustrar a Máximo sobre la sentencia más clásica de la literatura siciliana. Indica que para permanecer “es necesario que todo cambie”.


Para que todo siga exactamente igual (leer a Giuseppe Tomasi di Lampedusa).


Entonces de repente es Massa el que se propone como el cambio mientras se desgastan mutuamente Patricia, la afectada, y el favorito, el Fenómeno Milei.


Final con pauta

Los grandes medios -Clarín y La Nación- no son actores de reparto. Son protagonistas que encabezan el elenco y aspiran a dirigir la obra.


Cunde la atmósfera de pánico entre el esplendor de la incertidumbre. Las alternativas emergen desoladoras.


Milei amenaza con arrancarles la institucionalidad sustancial de la pauta publicitaria. Entre la pauta o la vida, los empresarios siempre escogen la pauta.


Entonces en los dos grandes medios (de pólvora mojada) se espantan por el monstruo que ayudaron a gestar. Está Milei mucho menos “chiflado” de lo que creían. Lo celebraban como una pintoresca atracción mediática. Como presidente nunca.


Javier Milei en campaña en La Plata, el 12 de septiembre pasado (REUTERS/Agustin Marcarian)

Javier Milei en campaña en La Plata, el 12 de septiembre pasado (REUTERS/Agustin Marcarian)

Mientras Patricia no prende, comparativamente Sergio se les presenta como más permeable. Aunque los economistas de la casa lo masacran. Por ahora. Pero se les puede entrar -sospechan- a través del 5G. Martincito, como don Jorge, se emocionan. Saben que Massa sabe de qué se trata. Habla un perfecto español. Con menor acento mejicano que el de Milei.


Y que Massa también trafica (como Bullrich y Milei) la modernidad ajada del capitalismo.


El problema es que Massa arrastra, en el combo, la representación del mal. O del kirchnerismo. La Doctora con la brigada ligera de La (Agencia de Colocaciones) Cámpora. Inquieta, hasta el temor, en Nación y Clarín, el poder de decisión que La Doctora pueda mantener en un gobierno real de Massa.


Pero les entusiasma la posibilidad de que sea precisamente Massa el único que pueda terminar con La Doctora.


“No puede Sergio sorprendernos ahora con la lealtad”.


Continuará



Publicado en:

https://www.infobae.com/opinion/2023/09/16/y-si-de-repente-el-cambio-es-massa/?s=08

viernes, 9 de agosto de 2019

Ciencia ficción. El pasado como futuro, por Oberdán Rocamora (para "Jorge Asís Digital" del 08-08-19)

Ciencia ficción. El pasado como futuro
En el país que tiene más pretextos que alternativas.

Escribe  Oberdán Rocamora
Redactor Estrella, especial
para JorgeAsísDigital

Previa
Interna peronista del 11 de agosto

Pese a Donald Trump, a Jair Bolsonaro, al Fondo Monetario Internacional, a La Nación y Clarín, la sociedad argentina prefiere -para horror de Mauricio, El Ángel Exterminador- “volver al pasado”.
La “elección más inútil de la historia” (cliquear) se convirtió en la grotesca interna nacional del peronismo.
El 11 de agosto confronta la versión cristinista del kirchnerismo, contra el “pichettismo” macrista.
Con Unidad Ciudadana, invención que contiene al “frepasito tardío”, La Doctora se asoció al Partido Justicialista tradicional e institucional, que preside José Luis Gioja, El Güevón.
Y se asoció al Frente Renovador de Sergio Massa, El Desconcertante Conductor, que después de experiencias testimoniales se dispone a ser diputado y arrancar de nuevo.
El adversario es el PCP, un rival inesperado. «Peronistas con Pichetto».
Nucleamiento que integran cuantiosos exponentes del peronismo de la tercera edad, desperdigados en 19 provincias.
Movilizados por la irrupción de Miguel Pichetto, Lepenito, como vice de Mauricio, el Ángel Exterminador que concluye como Tarzán, desnudo (de ideas) y a los gritos.
Son los peronistas de la tercera edad que se asocian al antiperonismo de hierro que sostiene a Macri como presidente del Tercer Gobierno Radical.
Momios pasionales, apenas confortados por la estampilla de “republicano” que se le atribuye al Peronismo Perdonable.
Y por el pragmatismo de saber que sólo con peronistas se puede vencer al peronismo.
Una lástima que sea, en efecto, tarde.

Carolina Mantegari
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Los rescatados

 Actos de olímpica soberbia de los titulares de los dos proyectos políticos agotados.
El kirchnerismo, la versión más plebeya del peronismo. Y el macrismo, vertiente menor del menemismo. Pero sin los liberales que siguen a José Luis Espert, El Boxeador.
“Dos almas que en el mundo”, La Doctora y el Ángel, reaniman a otras “dos almas” que “estaban en el mundo” a punto de extinguirse.
La Doctora rescata a Alberto Fernández, El Poeta Impopular. Ampliaremos.
El Ángel rescata a Miguel Pichetto, Lepenito, que estaba parado en la vía muerta de una estación casi abandonada.
Pero tuvo suerte. Por el Ángel, alcanzó a treparse en el último tren.
Para convertirse en estadista, y situarse al lado de la señora Carrió, La Demoledora. En el mismo bando de Guaidó, del ídolo Bolsonaro y de Madame Lagarde.

Los rescatados estaban justamente para calzarse las pantuflas y sentarse frente al televisor. Terminan como los dos hombres fundamentales.
Consecuencia de la magistral inseguridad de los olímpicos que estiran, hasta donde pueden, el chicle de la polarización.
El que Roberto Lavagna, La Esfinge, no puede cortar. Queda pegoteado.
El país tiene más pretextos para justificarse que alternativas creíbles.
Para entregarlo como parte de pago de algo que nunca se va a terminar de pagar.
Consta que se debe tomar los proyectos agotados, como si fueran aún viables y estuvieran vigentes.
Como si pudiera sacarse más jugo del fracaso inapelable.
Por lo tanto debe tomarse con rigurosa seriedad a los rescatados que marchaban, despacito, hacia el ocaso. Al destino injusto del descarte.
Como ropa vieja, pasada de moda, con varios inviernos encima. Pero que de pronto puede reformarse, remendarse en el rectángulo del boliviano de la calle Montevideo.
Y de dos viejos trajes puede rescatarse un conjunto de “elegante sport”.
Uno de los rescatados, Alberto, va para presidente, con altísimas posibilidades de serlo.
En el país sin alternativas, de ciencia ficción, el pasado perfectamente se transforma en futuro.
El otro rescatado, Pichetto, va para vice. Salsa agridulce para complementar la monotonía insulsa de la gastronomía inspirada en el marketing, poco nutritiva y segmentada sin imaginación.
A esta altura del texto, un solemne perplejo, con rostro preocupado, reflexiona: “¿Y después del 10 de diciembre qué?”.
Tortitas negras. Primero hay que ganar. Después se verá.

Churrascos hervidos

En los momentos de poder, como Premier del Furia, Alberto era distante, calentón y selectivo.
En los momentos del llano, era amable, casi encantador. Tenía la mirada de un viudo triste.
Cuando Sergio Massa perforó electoralmente al cristinismo, en octubre de 2013, en la noche de Tigre transcurría la instancia previsible de la euforia.
De pronto, entre los festejos, un adherente al massismo acaparaba movileros con sus declaraciones, como si se adueñara del triunfo.
“¿Y éste de dónde salió?”.
Los massistas, oportunos y felices, se sorprendían por la audacia de Alberto. Pero se la dejaron pasar.
El ex Premier padecía la explicable abstinencia de cámaras. Desde el alejamiento, en 2008, sólo aparecía de vez en cuando, en general de local, en TN.

Tradicional crueldad con aquel que había sido y había dejado de ser. Diseño ideal para la falta de respeto, un clásico nacional.
El olvido es generoso y no reserva siquiera piedad para el castigado.
Cualquiera evocaba que El Furia lo apodaba Paladino. Por la extendida versión de haberlo erigido como el hombre de Héctor Magnetto, El Beto, en el gobierno.
Ocurría que Magnetto, el amigo, pasaba a ser el peor enemigo del kirchnerismo.
La ceremonia mensual de los horribles churrasquitos hervidos, que compartían El Beto y El Furia, quedaba atrás, aplastados por el rencor.

En la proustiana “búsqueda del tiempo perdido”, “cuesta abajo en la rodada”, en 2017 Alberto iba a sorprender como jefe de campaña de Florencio Randazzo, Flaco Loco.
Aventura aún no aclarada, pero felizmente es prescindible.
Los 5 puntos conseguidos por Randazzo facilitaron la derrota legislativa de La Doctora, que fue humillantemente vencida por Esteban Bullrich, Rattín.
Se lo señalaba sólo para mortificarla. Aunque nadie ignoraba que, quien la había vencido, en realidad, era la gobernadora.
La señora María Eugenia, Sor Vidal, dama adicta al sacrificio. Se había cargado en 2017 la campaña al hombro, con la misma frontalidad que se la carga hoy, mientras avanza, con heroísmo, hacia el calvario.
Por arrastrar la cruz de Mauricio por la Tercera Sección Electoral.
Demasiado esfuerzo y empeño para ser derrotada, en la provincia inviable, por Axel Kicillof, El Gótico.
Exterminada, en cierto modo, por el fracaso de la política económica del Ángel Exterminador. Con quien clausura, con emociones contenidas, la cruz de la campaña.

Crespi seco

Como en la vieja propaganda del vino Crespi seco, también “pasan cosas lindas” en el peronismo.
La reconciliación de La Doctora con El Poeta Impopular.
Planificaron juntos, en 2007, una Argentina similar a Alemania. Con “superior calidad institucional y sin lugar para corruptos”. Pobres.
El reencuentro fue beneficioso para ambos. Tal vez debieran agradecerle a Eduardo Valdés, El Puf.
La Doctora recuperaba al amigo interlocutor y Alberto reanudaba al rodaje de primer nivel.
Ya no debía buscar micrófonos. En adelante los micrófonos iban a buscarlo.
Recuperaba el rol sigiloso del operador eficiente, del ideólogo moderado, mientras los meses transcurrían y el acotado universo político se entretenía con la duda existencial.
Si La Doctora iba a ser la candidata, o no.
En la suya, Alberto se recomponía, tenía «otra vida». Contactaba gobernadores, mini-gobernadores, empresarios.
Tampoco resulta exagerado confirmar que, en plena revancha personal y vital, operaba sinceramente a favor del amigo Felipe Solá, Máximo Cuadro del Felipismo.
Desconocía que la enigmática jefa política tenía decidido, en absoluto secreto, que el candidato iba a ser el propio Alberto, “aunque físicamente no estuviera preparado” para asumir semejante desafío.
Y secundado, por si no bastara, por la jefa.
El Poeta se rompió pronto, maldita tos. Pero la mera proximidad del poder fortalece -quién no lo sabe- al más sensible, al más vulnerable.

Publicado en:
http://www.jorgeasisdigital.com/2019/08/08/ciencia-ficcion-el-pasado-como-futuro/

jueves, 10 de mayo de 2018

El fracaso tan temido, por Carolina Mantegari (para "JorgeAsísDigital" del 07-05-18)



La incompetencia es tan nociva como la corrupción.

El fracaso tan temidoescribe 

por Carolina Mantegari
especial, para JorgeAsísDigital

Previa
El atributo de la infalibilidad

Ni los presos, ni el aborto. Ni siquiera la pedofilia alcanza ya para desviar la atención.
Tampoco va a conseguir desviarla el Mundial de fútbol.
Significa que el espectáculo de la incompetencia se instala en el primer plano.
Resulta imposible ayudarlos. El que no comparta sus imposturas insustanciales es un populista equivocado.
Se muestran agresivos en la adversidad, petulantes en la plenitud de la bancarrota.
Quien los cuestiona es porque pretende subirlos al helicóptero.
Aquel que no suscriba sus posiciones es un ignorante. Alguien “que ya fue”. O es, en el mejor de los casos, un demagogo.
¿Cómo pararse ante quienes actúan desde la perfección?
¿Habrá que permitir que se pongan el país de sombrero?
Buscan culpables después de 29 meses de excusas y justificaciones.
La política nunca se agota en la astucia para ganar elecciones coyunturales.
Es inútil entonces señalarles las fallas estructurales de funcionamiento.
El estilo de conducción centralizado en la jefatura de gabinete que se reserva el atributo de la infalibilidad. Aunque degraden la categoría del ministro respectivo, que luce apenas como mero gerente encargado de área. Y que se representa, apenas, a sí mismo, sin sustento político ni territorial.

C.M.

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El fracaso tan temido

Menos mal que la señora Carrió, La Demoledora, trata de llevarle tranquilidad a la sociedad. Ella está para cuidarla.
Pretenden exhibir, casi como un logro, que el dólar haya bajado un peso en la toma de ganancias del viernes. Después de haberles absorbido, el mercado -ese conjunto de atorrantes-, 8 mil millones de dólares, en diez días.
Tampoco les resulta nada inquietante el vencimiento del 17 de mayo. Son 670 mil millones de pesos en Lebacs. Justamente en momentos en que la revista Forbes aconseja, a sus espirituales lectores, que consideren la idea de cobrar y salirse de la Argentina, que atraviesa el climax de inoperancia e improvisación.

Sin auxilio de La Doctora

Infortunadamente, tampoco los cambistas pueden buscar, para legitimarse, el auxilio de La Doctora.
Con intuitiva inteligencia, ella aprendió. Decidió correrse, tomar distancia del primer plano, para aparecer de costado en los grandes momentos de tensión. O para recibir simbólicamente a la señora Dilma, acompañarla en el Café Las Palabras y forzar la construcción del paralelo entre las persecuciones anti-populares, que transcurren en Brasil y en Argentina.
Pero con su presencia, altiva y ofensiva, como depositaria del mal, La Doctora ya no los auxilia más.
Como los auxilió indirectamente durante la campaña presidencial de 2015. O durante los dos primeros años de gobierno, cuando los cambistas percibían que bastaba con gesticular contra ella y lo que la rodeaba. Para mostrarse diferentes, y responsabilizar del desastre a los protagonistas del pasado.
Mientras tanto, desfilaban las acusaciones escandalosas que solían disfrutarse, y que continúan con intensidad y menos rédito.
Y se asistía a las caídas preventivas de los presos de colección, presentados con la escenografía efectista del chaleco y los cascos. Expresionismo que hoy resulta insuficiente, sólo un pueril material para títulos olvidables, que ni siquiera impactan.

Del juego de la distracción

Se reflejó en el segundo apresamiento de la dupla de Cristóbal, el antiguo aportador, y Fabián. En vísperas del feriado extralargo y cuando debía dejar de atormentarse al semejante con el suspenso del dólar y las tarifas.
O como se reflejó con el incendio al voleo, altamente traumático, de los pedófilos imaginarios. Fueron lanzados al cadalso transitorio para diluir la intrascendencia del gerente de área, apodado ministro, Caputo, El Toto, el indispensable acumulador de fondos que debía dar explicaciones ante los diputados.
Tampoco termina de prender, hasta aquí, la cuestión del aborto.
Los curas entendieron de inmediato el juego de la distracción. Prefirieron guardarse detrás de las cortinas.

Mientras dejan de prender los factores externos, se agudiza el efecto del colapso interno.
El Tercer Gobierno Radical, que preside El Ángel Exterminador, tiene que hacerse cargo de la propia incompetencia nociva, que es tan perjudicial como la corrupción.
Como el invierno de la novela de Juan Carlos Onetti, el fracaso es temido.
Pero el fracaso que se gesta sería infinitamente más cruel que los sucesivos fracasos anteriores, que se reiteran desde siempre.
Aquí se incinera, en todo caso, la generación ensoberbecida que creyó interpretar la representación del cambio.
Los que instigaron a descalificar, con la estampilla de ser parte del pasado, a todo aquel pobre infeliz que cargara con más de 60 años, porque arrastraba la carga de las frustraciones históricas que había protagonizado.
Seres que no entendían la magnitud del cambio que paulatinamente se registraba.
En la antesala de la hoguera del fracaso tan temido, es imperdonable situar a tantos jóvenes que desembocaron en la función pública estimulados por la visión del patriotismo.
Pero como está planteado el juego, en la Argentina donde todo termina invariablemente mal, el TGR puede terminar -incluso- peor.
Cambiemos tiene que asumir el rigor de la propia propuesta literaria.
Tiene, en definitiva, que cambiar. Pero es -se reitera- imposible.
Los insustanciales creen mantener alquilada, para siempre, la verdad. Y se disponen a jugarse por sus errores, con las imposturas puestas.

Publicado en:
http://www.jorgeasisdigital.com/2018/05/07/el-fracaso-tan-temido/