Plata dulce, película de 1982. Es la cuartta vez que los argentinos tropezamos con la misma piedra
Este es un espacio de reflexión social, política Y cultural. TWITTER: @Mirandohadentro @adrianccorbella
por Ayelén Oliva
para BBC News Mundo
Twitter,@ayelenoliva
23 enero 2025
"Argentina está cara en dólares", me dice Manuel, un empresario gastronómico de 37 años, durante mi última visita a Buenos Aires en diciembre. "Te habrás dado cuenta rápido, vos que venís de Estados Unidos".
Ya el primer día en la ciudad, noto lo que me dice Manuel en el precio del café.
En Palermo, un barrio turístico de Buenos Aires, una taza de café vale $3.300, US$3.2 al tipo de cambio oficial, unos pocos centavos menos que al paralelo, que los argentinos llaman "dólar blue".
Es un dólar más de lo que pago por el café en la misma cadena de cafeterías en Coconut Grove, Miami.
Pero no solo los lugares que frecuentan los extranjeros están caros en dólares. La situación se repite en lugares menos turísticos y con productos más buscados por los argentinos.
Lo vemos en un pan en rebanadas que cuesta US$4 o en la manteca a US$3. También en los productos importados. Por ejemplo, un termo Stanley vale US$140 en Buenos Aires, mientras que en Estados Unidos no supera los US$30.
De acuerdo con el índice de precios Big Mac de McDonald's, creado por The Economist en 1986, Argentina con US$7.37 tiene el precio más caro de la hamburguesa de América Latina y el segundo del mundo, detrás de Suiza.
Hace un año, el Big Mac costaba en Argentina la mitad en dólares.
Según estimaciones del Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés), el peso argentino se revalorizó un 40% en términos reales entre diciembre de 2023 y octubre del año pasado.
No obstante, estos cambios no se tradujeron en una mejora del poder adquisitivo de los argentinos, ya que los salarios se mantuvieron congelados y las llamadas correcciones del gobierno de Javier Milei generaron una dura recesión que provocó una caída del consumo.
"No estamos ni mejor ni peor. Tenemos problemas distintos a los del año pasado", me dice el dueño de una panadería con más 30 años en el rubro, que votó por Milei y que lo sigue apoyando, cuando le pregunto cómo afecta la apreciación de la moneda local en sus ventas.
Por eso, el impacto de la baja en el ritmo de la inflación en Argentina, que es el mayor logro de Milei en su primer año como presidente, combinada con la apreciación de la moneda local, sorprenden a cualquiera que no haya visitado el país en el último año.
En BBC Mundo te explicamos por qué este país se volvió "caro en dólares" después de haber sido uno de los más baratos de América Latina y qué impacto tiene en su economía.
El "súper peso"
"Necesito más dólares que hace un año para vivir en Argentina", me dice Thiago, un programador brasileño que cobra en la moneda estadounidense y que hace dos años eligió vivir en Argentina favorecido por el tipo de cambio.
Desde que el peso se fortaleció en Argentina y el real cayó en Brasil, liderando las pérdidas de las monedas de América Latina, Thiago está pensando volver a São Paulo porque "con menos dólares vivo mejor allá".
Pero Thiago no es el único. En agosto de 2024, BBC News Brasil reportaba una oleada de brasileños que dejaban Argentina porque era "inviable" para ellos mantenerse allí.
Pero ¿cómo llegó la moneda argentina, que Milei devaluó un 54% apenas asumió, a convertirse en un solo año en lo que los medios de comunicación locales han apodado un "súper peso"?
La respuesta está en la estrategia que utilizó Milei para bajar la inflación –su principal meta al asumir– que en 2023 había alcanzado el 211% según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
Se trata de una herramienta que los economistas llaman "ancla inflacionaria". Es decir, se "ancló" la cotización de dólar oficial, aumentando su cotización -es decir, devaluando el peso- un 2% fijo por mes, muy por debajo de la tasa mensual de inflación.
Eso, sumado a un "ancla fiscal" que redujo fuertemente el gasto público y un "ancla monetaria" que dejó de emitir dinero para financiar al Tesoro, ha sido clave para que Argentina cerrara el 2024 con una inflación anual del 118%, lo que representa una reducción del 44,5% en un año.
Sin embargo, el lado negativo es que mientras el peso se ha ido fortaleciendo al devaluarse menos que la inflación, el dólar oficial ha quedando retrasado con respecto al costo de vida, perdiendo mucha de su capacidad de compra.
El resultado fue un fenómeno nuevo para los argentinos: la inflación en dólares, que según las estimaciones de varios economistas locales superó el 70% el año último.
En otras palabras: lo que hace un año pagabas con US$100, ahora te cuesta US$170.
"Dólar blue"
Pero no solo el dólar "oficial", que es controlado por el gobierno, perdió poder de compra. El libre o de mercado también está en niveles similares a cuando asumió Milei, a pesar de que la inflación superó el 100% en ese período.
Lorenzo Sigaut Gravina, economista de la consultora Equilibra, lo atribuye principalmente a una exitosa iniciativa que realizó el gobierno para que los argentinos ingresaran al sistema financiero los dólares en efectivo que tenían ahorrados en sus casas o depositados en el exterior sin declarar.
"La calma del mercado cambiario se consolidó gracias al blanqueo de capitales", le dijo a BBC Mundo. "El gobierno logró, con mucha mucha confianza y pragmatismo, un blanqueo de capitales que le habilitó un ingreso muy generoso de dólares en efectivo", dice el economista.
La iniciativa resultó mejor de lo esperado. En la primera etapa, Argentina consiguió que ingresaran US$19.023 millones, según la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA).
Esto llevó a contener el dólar paralelo y que se mantenga a una tasa levemente superior al tipo de cambio oficial, a diferencia de años anteriores cuando la brecha era muy amplia.
Efectos en Argentina
El "peso fuerte" tiene aspectos positivos y negativos para el país.
Por un lado, el gobierno destaca que los salarios han aumentado en dólares.
Según un informe de Bumeran, una plataforma de empleo en línea, el sueldo promedio pretendido en este país es de US$1.234, por encima de la media regional. Mientras que hace un año era uno de los más bajos de América Latina.
Sin embargo, la apreciación de la moneda también ha generado una caída en el número de turistas extranjeros que visitan el país y el aumento de los argentinos que aprovechan el "dólar planchado" para viajar al exterior.
Según datos del Indec, la cantidad de turistas internacionales en el país registró una baja interanual del 19,2% en noviembre.
Pero el impacto que más preocupa a muchos locales es en sectores como la industria, dado que ahora es más caro producir, tanto para el mercado local como para el exterior, lo que hace menos competitivos a la industria y al agro argentino.
A esto se suma la apertura de las importaciones que realizó el gobierno para incentivar la competencia y bajar los precios locales.
El resultado es que "cada vez será más barato acceder a productos importados y cada vez será más cara la producción nacional", afirma Sigaut Gravina.
En este sentido, desde el sector industrial han advertido que esto podría generar una caída en la producción, que llevaría a una consecuente reducción de puestos de trabajo.
Los más críticos al gobierno incluso alertan sobre un posible "industricidio", como el que ocurrió en la década de 1990 cuando el peso argentino estaba atado al dólar y muchas empresas terminaron cerrando.
"No habrá devaluación"
Entre los economistas que advirtieron sobre los efectos negativos del "súper peso" está Domingo Cavallo, quien fue ministro de Economía durante ese período (1991-1996) del presidente Carlos Menem, apodado el "padre de la convertibilidad" en Argentina.
Cavallo dijo en diciembre que la actual "apreciación real exagerada del peso" es "parecida" a la que ocurrió a finales de 1990, "una deflación muy costosa porque transformó a la recesión que se había iniciado a fines de 1998 en una verdadera depresión económica".
En Argentina, la lectura de que el peso está artificialmente alto en comparación con su valor real o competitivo en el mercado internacional se expande en la opinión pública e incomoda al presidente.
Pero Milei asegura que sus críticos están equivocados.
"El tipo de cambio desde mi perspectiva no está atrasado", aseguró en una entrevista a comienzos de enero en la radio El Observador. "Es irritante e insultante la estupidez que dijo [Cavallo]".
Para el mandatario, la poca distancia en la cotización entre el dólar oficial y el de mercado, además del hecho de que el Banco Central logró acumular unos US$25.000 millones en reservas con la actual cotización, son prueba de que no hay retraso.
"Además hay equilibrio fiscal", destacó.
La economía de este país, según la lectura de Milei, no debe ganar competitividad debilitando al peso sino desregulando la economía, reduciendo los impuestos y mejorando el acceso al crédito.
Para Sigaut Gravina, las palabras de Milei buscan contener la presión para que el gobierno vuelva a devaluar la moneda argentina.
"Si todos tenemos la idea de que hay un atraso cambiario significativo, todos van a pensar que el peso así como está no se sostiene", señala.
No obstante, el experto dice que "el principal activo del gobierno hoy es que bajó la inflación y devaluar implica, como efecto inmediato, más inflación".
Por eso, Milei ha asegurado que no hará otra gran devaluación del peso, como la que hizo al asumir.
Por el contrario, el Banco Central argentino anunció que a partir de febrero reducirá la devaluación mensual del tipo de cambio oficial del 2% al 1%, lo que fortalecerá aún más al peso.
Se espera que la estrategia ayude a seguir bajando la inflación, que en diciembre pasado alcanzó un 2,7% mensual.
Pero muchos se preguntan cuál será el perjuicio de seguir siendo "caros en dólares".
De todas formas, lo que realmente podría definir la cotización del dólar es lo que ocurra una vez que Milei levante los controles de capitales que hoy restringen el acceso al billete estadounidense y deje flotar al peso, algo que ha prometido hacer en 2025.
Publicado en:
Cristina Kirchner apuntó contra el Gobierno por seguir apostando a la bicicleta financiera
La expresidenta criticó la decisión del Ejecutivo, quien luego de salir a vender una baja de la inflación y del crawling peg, prefirió no tocar la tasa de interés en pesos. "Arrugaron. No se animaron por temor al desarme de posiciones en pesos", escribió.
17 de enero de 2025
La expresidenta Cristina Kirchner apuntó contra el Gobierno nacional por no haber tocado la tasa de interés en pesos, luego de decidir bajar el ritmo de devaluación al dólar, lo que en la jerga económica se denomina crawling peg. "Arrugaron", expresó la presidenta del PJ, en relación a la decisión del BCRA de ponerle un freno a la bicicleta financiera, y completó su mensaje con lo que parece una premisa de la gestión de Luis Caputo: "Larga vida al carry trade".
El posteo de CFK llega 24 horas después de la controversial decisión del Gobierno. En parte porque el propio Milei había anunciado la baja de la devaluación mensual si el índice de inflación rondaba el 2,5 por ciento. Pese a que fue mayor, el BCRA igualmente sostuvo una reducción del crawling peg, que pasó del 2 al 1 por ciento mensual.
La suba de precios del último mes de 2024 fue del 2,7%, algo más alto que el 2,4% de noviembre y que incluso el 2,5% que estableció como criterio el Poder Ejecutivo antes de reajustar el esquema cambiario.
El paso siguiente del plan económico parecía corresponderle al BCRA: si la tasa de devaluación es menor y -según el Gobierno- hay una tendencia a la baja inflacionaria, el movimiento lógico era la reducción de la tasa de interés en pesos. Como marca la expresidenta, nada de eso ocurrió, al menos por ahora, ya que se mantiene la tasa de política monetaria en un 32% anual, lo que implica un 2,6% efectivo mensual. Es un número más alto que el IPC esperado por el mercado para los próximos meses.
En cambio, lo que sí anunció este jueves el Banco Central de Santiago Bausili fue la habilitación para pagar en dólares con tarjeta de débito (incluyendo sistema de QR interoperable, o sea billeteras virtuales) cualquier compra en comercios. Según informaron, será a partir de marzo y el 28 de febrero debería estar listo el sistema.
Este artículo fue publicado originalmente el día 16 de enero de 2025
Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/797333-cristina-kirchner-apunto-contra-el-gobierno-por-dar-marcha-a
ZAIAT Y NAVARRO REVELAN qué está pasando con el dólar y el riesgo país "Me dicen que no compre..."
Porque el gobierno no para de emitir dinero, a través de infinidad de instrumentos de deuda pública de corto plazo que pagan intereses que funcionan igual que la emisión de dinero directa. Esto lo hacen para encubrir déficits reales por una parte y por otra como política… pic.twitter.com/memLcm4VCr
— Carlos Maslatón (@CarlosMaslaton) October 5, 2024
El plan económico es menos novedoso de lo que lo pinta Milei
La estabilidad de la inflación en torno al 4 por ciento mensual está relacionada al control cambiario que ejerce el Gobierno.
Por Andrés Asiain y Rodrigo López
22 de septiembre de 2024
El presidente Javier Milei festejó en las redes el descenso de la inflación, a partir de la publicación de los índices mayoristas de precios, que bajaron 1 punto porcentual respecto al mes anterior. El festejo incluyo una reinvindicación del actual programa económico diferenciándolo de experiencia anteriores por no contener una “hiperinflación que licúe los saldos reales”, una “expropiación tipo Plan Bonex”, “controles de precios”, “fijación del tipo de cambio” y estar funcionando pese a la “recomposición de tarifas”. Si bien parte de lo dicho por el presidente es cierto, otra parte no lo es, por lo que su afirmación general es una mentira.
Por un lado, el índice de precios mayoristas no es el indicador comúnmente usado para medir la inflación, sino el índice de precios al consumidor. El mismo mostró un leve incremento el mes anterior y parece estancarse en torno al 4 por ciento mensual, un piso inercial difícil de perforar. Si se lograra mantener durante un año esa tasa de inflación mensual, arrojaría una tasa de aumento de precios del 60 por ciento anual, que es un lujo respecto al 237 por ciento actual, aunque todavía no marca el fin de los aumentos de precios.
Sostenibilidad
Pero las mayores dudas del programa es si se podrá sostener las actuales tasas de inflación mensual dado que, a diferencia de lo que afirma Milei, están basadas en la fijación del tipo de cambio a partir de una pauta de devaluación oficial del 2 por ciento mensual.
La pauta no es secreta sino defendida públicamente por el ministro de Economía y el presidente del Banco Central, por lo que es imposible que la desconozca el propio presidente. Su publicación negando la fijación del tipo de cambio parece obedecer a su ímpetu por mentir amparado en la capacidad operativa de construir postverdad por parte de las derechas modernas.
La fijación del tipo de cambio es, junto al ajuste de la economía, la pata más importante del actual programa de estabilización, y la que más dudas siembra sobre su éxito. Al respecto, es conocido que los índices de precios mayoristas están más alineados con el valor del dólar que los índices de precios al consumidor. Ellos se debe a que contienen más bienes transables cuyos precios suelen seguir al tipo de cambio. En ese sentido, tomar el índice mayorista para festejar la baja de la inflación no es correcto.
Por otra parte, el retraso del dólar mediante una pauta de devaluación por debajo de la inflación, es un componente tradicional de muchos programas de estabilidad. Ello se debe a que es una herramienta poderosa para estabilizar los precios, pero la experiencia muestra que también es muy difícil de sostener.
El antecedente más conocido es la “tablita cambiaria” de Martínez de Hoz que terminó con una brusca devaluación que abrió el paso a la hiper de los ochenta. Los diputados de LLA podrían haber aprovechado su visita a los represores de la última dictadura para ponerse al día con aquella fracasada experiencia, advirtiendo al presidente a no atar la suerte de su programa económico a un retraso cambiario difícil de sostener.
Publicado en:
Clavar, con CEPO, la tasa de devaluación en un nivel bajo y sentarse a esperar que la inflación converja a ese nivel, es una política que no funciona. Obvio que después de muchos meses de estar arriba de la devaluación, la inflación puede converger a ese nivel bajo, pero el Tipo…
— Carlos Rodriguez (@carod2015) July 11, 2024
Modelo en crisis. El Fondo lo hizo de nuevo
El informe del FMI de esta semana elogia los logros del gobierno pero reclama subir las tasas y el tipo de cambio. Los límites de un modelo "atado con alambre"
Por Raúl Dellatorre
23 de junio de 2024
Una duda sobrevuela el escenario político y económico. ¿Por qué, después de una serie de hechos contundentes a favor del gobierno en pocos días, como la aprobación del FMI al programa, la renovación de vencimientos del SWAP chino, la votación de la Ley Bases en el Senado, y una nueva caída en la tasa de inflación, todo eso no trajo una sensación de alivio y respaldo en los mercados (financiero y cambiario), no generó una liquidación masiva de exportaciones ni le abrió las puertas de acceso al crédito en mercados internacionales?
Pese a las manifestaciones siempre optimistas del ministro Luis Caputo, incluso cuando las estadísticas de la economía real indiquen que la recesión sobre el mercado interno sigue avanzando, lo concreto es que el gobierno sigue enfrentando alto riesgo de dificultades en el campo financiero, sobre todo en el frente externo.
Los elogios y complacencia expresados por el Fondo Monetario internacional en el staff report difundido el lunes pasado son, a su vez, una especie de trampa, o al menos un laberinto para el gobierno, del cual le va a ser costoso encontrar la hoja de ruta para salir. "Y eso lo perciben los mercados, que a esta altura le picaron el boleto al gobierno", afirma un experimentado frecuentador de esas mesas de negocios.
Vale recordar que fue hace menos de dos meses cuando Milei empezó a dibujar en el horizonte cuál iba a ser el escenario para la salida del cepo y el inicio de un nuevo proceso monetario, que presentaba bajo el título de "competencia de monedas". En dicho escenario, los agentes económicos podrían optar por la moneda con la cual negociar, indistintamente. Monedas que competirían entre sí, por lo cual las más elegidas serían de uso más corriente y la menos elegidas, simplemente marginales. Cuando el peso llegara a ese estadio de marginalidad, el Banco Central procedería a eliminarlo.
El propio Banco Central tomaría a su vez un rol cada vez más pasivo, al retirarse de cualquier forma de emisión monetaria, "ni siquiera comprando dólares, porque es una forma de inyectar pesos en el mercado". Y porque, además, que esos dólares quedaran circulando en el mercado era la forma imaginada para que rápidamente fuera perdiendo presencia el peso moneda nacional.
Dos herramientas fundamentales a las que el gobierno echó mano para lograr sus objetivos es el mantenimiento de una tasa de devaluación mensual del 2 por ciento ("tablita" con la que espera que la inflación, que el gobierno entiende como fenómeno puramente monetario, confluya hacia ese punto) y bajar fuertemente la tasa de interés, a un nivel de retribución al ahorro público (plazos fijos) del 30 por ciento anual, y fijando como tasa de referencia del mercado el 40 por ciento. Ambas, negativas en términos reales (más bajas que la inflación).
¿Qué es lo que dice el documento del FMI conocido esta semana? En este último sentido, todo lo contrario.
"Para apoyar la transición hacia un nuevo régimen monetario, en el que la estabilidad financiera y de precios sigan siendo los objetivos primordiales del banco central y donde el uso de divisas sea de libre elección, la tasa real de política monetaria se mantendría positiva para sostener la demanda de pesos y seguir reduciendo la inflación", dice.
"La política cambiaria también debería hacerse más flexible para reflejar los fundamentos económicos, salvaguardar la desinflación, y el proceso de acumulación de reservas, sobre todo a medida que las medidas de gestión de los flujos de capital se levanten gradualmente en la medida que las condiciones lo permitan (levantamiento del cepo)".
El FMI le va marcando una hoja de ruta al gobierno con un camino muy diferente al que vienen señalando Milei y Caputo. Y no sólo eso: en otros párrafos el mismo documento señala otros "mandatos" para la política económica:
* Eliminación del "blend" cambiario para exportadores, es decir, la posibilidad de liquidar el 20 por ciento de las exportaciones por el "contado con liqui";
* Eliminar el impuesto PAIS en diciembre;
* Avanzar con firmeza en la eliminación de los subsidios al consumo;
* Presentar un plan para eliminar el cepo cambiario en julio.
A los ojos del mundo financiero (y no sólo de ellos), el planteo del Fondo es que el plan económico es insostenible con las pautas actuales. El ancla cambiaria tiene tarjeta roja del organismo, que en cambio sugiere (u ordena) activar el motor de las altas tasas para disputarle la demanda de dinero al consumo (¿monetaristas ortodoxos vs. monetaristas libertarios?).
Bajo esas perspectivas, no es extraño que los exportadores sigan estirando la retención de granos. Aunque pierdan el "blend", esperan un dólar oficial que los premie más generosamente. Y la perspectiva de que se viene una "obligada" suba de tasas, no hace otra cosa que inducir a demorar o salir de las inversiones en pesos, por el momento.
El resto, son dolores de cabeza políticos para el gobierno. ¿Puede acelerar la eliminación de subsidios al transporte, por ejemplo, sin generar un salto inflacionario? ¿Puede anunciar el fin del cepo cambiario sin agitar todavía más las expectativas de devaluación? Con la recesión lanzada, ¿puede renunciar el gobierno a cobrar el impuesto PAIS, cuando todos los otros están en retroceso, sin arriesgar su adorado equilibrio fiscal?
Por último, el combo de devaluación y nuevo salto inflacionario, ¿no coloca al Tesoro Nacional a una brisa del default, con una en gran parte indexada (CER o dollar linked)?
En definitiva, lo que pareció un cúmulo de buenas noticias económicas y financieras en las últimas, quizás no lo hayan sido tanto. Y aunque Caputo intentó una y otra vez presentarlas como tal, el poder financiero no le creyó. Otra vez, como en el 2018, parece que es quien le está tirando de la alfombra sobre la que sigue parado.
Publicado en:
https://www.pagina12.com.ar/746553-modelo-en-crisis-el-fondo-lo-hizo-de-nuevo
Exacto, Rodríguez, este plan de Caputo y Milei es la recreación exacta del de Videla y Martínez de Hoz. Otra vez con lo mismo en Argentina, otra vez el placer por repetir el fracaso. Y todo, 100% antiliberal. pic.twitter.com/GGhIiJHN8l
— Carlos Maslatón (@CarlosMaslaton) June 14, 2024