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miércoles, 5 de febrero de 2025

Injerencia, caos y poder blando: el 'modus operandi' de la USAID en Latinoamérica, por Zhandra Flores (para "RT" del 04-02-25)


Marines descargan suministros para afectados por el huracán Matthew en Jeremie, Haití. 9 de octubre de 2016.

U.S. Marine Corps / Sgt. Ian Ferro / Legion-Media


4 feb 2025 

Las ayudas para el desarrollo y la democracia de la agencia estadounidense se han traducido en perjuicios para la región.

"Una organización criminal" y "una bola de gusanos". Así describió Elon Musk, jefe del Departamento de Eficiencia Gubernamental de EE.UU. a la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), tras lo cual proclamó su inminente cierre.


Para fundamentar su señalamiento, Musk aludió, entre otros asuntos, al financiamiento de "armas biológicas" incluido el covid-19 (al que tachó de tal), así como al pago de medios de comunicación para propalar "propaganda", bajo la mampara de combatir la desinformación.


En América Latina, el papel de esta agencia es ampliamente conocido hace varias décadas. Instalada en 1961 por el presidente estadounidense John F. Kennedy, como parte de una estrategia más amplia para aumentar y mantener la influencia de Washington en la región, tiene entre sus objetivos declarados brindar "asistencia a los países que se recuperan de desastres, intentan escapar de la pobreza y emprenden reformas democráticas". Sobre todo lo último. 


De este hilo se ha colgado durante más de seis décadas la Casa Blanca para interferir en los asuntos internos de los países latinoamericanos y caribeños, particularmente en aquellos liderados por mandatarios de izquierda o en los que esa opción política tenía posibilidades serias de disputar el poder. En data contemporánea, el alegato ha tomado la forma de "fortalecimiento de la democracia".


El eje vertebrador

Las afirmaciones de Musk sobre el papel de la prensa financiada por la USAID en la construcción de narrativas falaces, propaganda y mentiras tiene fundamento. A este respecto, el golpe de Estado perpetrado en 1973 contra el presidente socialista Salvador Allende en Chile representó un punto de inflexión en las posibilidades que otorgaba el llamado "poder blando" para preparar mentalmente a la población sobre la necesidad inminente de un cambio político, sin importar los medios para lograr esos fines.


Antes de los sablazos, buena parte de la prensa local, capitaneada por El Mercurio, tenía más de una década cargando contra Allende y sus iniciativas, aunque la situación arreció desde 1970 en adelante, cuando se exageró o se mintió sobre la situación del país y se dio cabida a voces que pedían una salida de fuerza, como puede comprobarse a partir de reconstrucciones hemerográficas.


Con el paso de los años, EE.UU. se fue decantando hacia estrategias de cambio de régimen en América Latina por la vía del socavamiento de gobiernos de izquierda, a través del poder mediático y el respaldo a las oposiciones derechistas. Se presentaron como una alternativa igualmente efectiva para derrocar gobiernos calificados como hostiles y con menor costo para la imagen pública de la potencia estadounidense, como vino a demostrarse con el golpe de Estado de abril de 2002, que expulsó del poder por 47 horas al entonces presidente de Venezuela, Hugo Chávez.


En esta oportunidad, la prensa jugó un papel estelar, tanto para azuzar el golpe y demonizar al mandatario y a sus seguidores, como para fabricar pretendidas noticias que hicieran justificable, al menos parcialmente, un golpe militar a la vieja usanza.


investigaciones demostraron que el golpe contra Hugo Chávez estaba auspiciado por Washington, con la participación de la USAID y otras agencias y organismos, entre ellas la 'National Endowment for Democracy' (NED), la Agencia Central de Inteligencia (CIA), el 'Cato Institute', el 'International Republican Institute' (IRI) o la Oficina de Iniciativas para la Transición (OTI). 


Sin embargo, investigaciones posteriores demostraron que ese derrocamiento estaba auspiciado por Washington, con la participación de la USAID y otras agencias y organismos, entre ellas la 'National Endowment for Democracy' (NED), la Agencia Central de Inteligencia (CIA), el 'Cato Institute', el 'International Republican Institute' (IRI) o la Oficina de Iniciativas para la Transición (OTI). 


Tras el fracaso de esta tentativa, ni la USAID ni otras instancias relacionadas dejaron de financiar a la oposición venezolana a través de diversas Organizaciones No Gubernamentales (ONG), que constituyen otro pilar de la política de cambio de régimen basada en el "poder blando". Los fondos fluyeron desde Washington a partir 2002 y hasta el reciente anuncio de suspensión de todos los programas de la USAID.


"La USAID ha sido señalada por financiar ONG, medios de comunicación, organizaciones sociales y partidos políticos de oposición a través de programas aparentemente apolíticos, una estrategia de penetración de la sociedad civil a través de organismos empresariales de ultraderecha, una forma de golpismo sutil", sintetiza el narrador del documental mexicano 'En nombre de la libertad", en referencia a la metodología desplegada por la agencia en la región para expulsar del poder a líderes izquierdistas. 


A veces opera la fachada

No siempre el llamado "golpismo sutil" viste los mismos ropajes. La estrategia estadounidense basada en el poder blando se ha mostrado versátil y capaz de propiciar golpes de Estado con apoyo interno, por medio de una combinación de operaciones mediáticas, manifestaciones de calle y alianzas con los estamentos legislativo o judicial, según el caso.


Este 'modus operandi', por ejemplo, sacó del poder a Manuel Zelaya en Honduras; a Fernando Lugo en Paraguay; y a Dilma Rousseff en Brasil. Pero también resultó un fiasco en la Bolivia de Evo Morales, el Ecuador de Rafael Correa, en la Venezuela de Nicolás Maduro y en el México de Andrés Manuel López Obrador.


El caso mexicano resulta relevante por tres motivos: no se trataba de una administración hacia la que EE.UU. mostrara abierta hostilidad, fracasó varias veces contra la misma persona y entraron los empresarios en la primera fila. Aunque en los otros países mencionados, el empresariado ha sido un aliado histórico de los intereses estadounidenses, en México ese poder ha estado jugando en la misma cancha con los grupos que antecedieron a López Obrador en el poder. 


En el sexenio del exmandatario, la USAID desembolsó unos 5,1 millones de dólares para financiar a la organización civil Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), fundada por Claudio X. González Guajardo, hijo de Claudio X. González Aporte, uno de los empresarios más influyentes del país. Se demostró que, entre otras cosas, González Guajardo sostuvo reuniones privadas con políticos opositores, aunque el organismo que dirige se presentaba como apolítico y apartidista.


En la misma línea, en el documental 'Las fachadas del golpismo', realizado por el canal independiente 6 de julio, se muestra que la estrategia del "golpe blando" se ensayó en diversas oportunidades contra López Obrador, primero para impedir y luego para frenar su ascenso en la carrera política.


A los pilares habituales en el accionar de la USAID, en el caso de Haití se suma la falta de transparencia de la élite política local como parte de la ecuación del manejo de los recursos destinados a las ayudas humanitarias.


Una y otra vez se apeló a los mismos recursos: descalificaciones mediáticas, difusión de mentiras sobre los alcances reales de sus propuestas, ataques judiciales e, incluso, un fraude electoral en 2006. Al mismo tiempo, los partidos tradicionales y sus dirigentes eran presentados desde ópticas positivas. 


Además, los realizadores del trabajo encontraron nexos entre algunos políticos derechistas y agencias estadounidenses como la CIA.


La gestión del caos

La USAID también ha apelado a la ayuda humanitaria para justificar la presencia estadounidense en países que han sufrido desastres naturales como Haití. Según cálculos especializados, tras el devastador sismo de 2010, el país recibió unos 13.000 millones de dólares procedentes de distintas fuentes, lo que equivale a unas cinco veces las reservas internacionales de Ecuador.


Pero esa cantidad de dinero no ha servido para mitigar una crisis política, institucional, sanitaria y social que ha devenido en crónica, agravada por la violencia de las pandillas –que controlan amplias zonas del territorio–, con los subsecuentes desplazamientos forzados, inseguridad alimentaria y precariedades para acceder a la salud y la educación.


Los fondos de la USAID y otras agencias y organismos conexos han llegado al país antillano a manos de los gobiernos de turno, pero también a las más de 10.000 ONG desplegadas en ese territorio, cifra considerable, si se tiene en cuenta que en Haití residen unos 11 millones de personas.


En contraste con los países en los que priva la estrategia de cambio de régimen, la nación caribeña rara vez encabeza los titulares de la prensa internacional, pese a la gravedad de la situación interna. Lo mismo pasa con los recursos designados para la ayuda humanitaria: apenas merecen mención.


El caos circundante permite concluir que la mayor parte de esos recursos no han llegado a sus destinatarios. Así, a los pilares habituales en el accionar de la USAID, en este caso se suma la falta de transparencia de la élite política local como parte de la ecuación del manejo de los recursos destinados a las ayudas humanitarias.


También es claro que no han servido para fortalecer institucionalmente al país, que hace esfuerzos para que la administración del Consejo Transitorio, liderada por Leslie Voltaire, logre concretar a finales de este 2025 el primer llamado a elecciones desde 2021.


De lo antes dicho se desprende que, además del derrocamiento de gobiernos cuyos líderes no están alineados con EE.UU., las ayudas para "el desarrollo internacional" se emplean asimismo para establecer y sostener en el tiempo relaciones de dependencia, que en el peor caso atentan tanto contra la soberanía de una nación como un golpe de Estado perpetrado con ayuda de una mano externa.


Esta semana, el flamante gobierno de Donald Trump ha anunciado un cambio dentro de la organización, que será dirigida de manera interina por el secretario de Estado, Marco Rubio, quien aseguró que la agencia "se niega" a seguir los lineamientos del Departamento de Estado. 


"Hay muchas funciones de la USAID que van a continuar, que van a formar parte de la política exterior estadounidense, pero tienen que estar alineadas con la política exterior estadounidense", añadió. Aunque es pronto para aventurar hacia dónde será el viraje, el timón está en manos de uno de los 'halcones' de la Casa Blanca que, en su primer vuelo, se ha posado precisamente en Centroamérica.



Publicado en:

https://actualidad.rt.com/actualidad/539203-injerencia-caos-poder-blando-operaciones-usaid-latinoamerica

miércoles, 17 de julio de 2024

MELENCHON EN MÉXICO EN CLAVE NAC & POP

 

domingo, 7 de agosto de 2022

El jefe de una rama del Ejército ruso vincula la actividad biológica de EE.UU. con la muerte de Hugo Chávez, por "RT" del 04-08-22

 El expresidente de Venezuela, Hugo Chávez, el 26 de junio de 2010.Fernando Llano / AP


4 ago 2022 


El comandante de las Tropas de Defensa Radiológica, Química y Biológica de las Fuerzas Armadas de Rusia, Ígor Kiríllov, declara que los servicios especiales de Washington elaboraban desde 2002 posibles planes para eliminar al que fuera líder venezolano.

El jefe de una rama del Ejército ruso vincula la actividad biológica de EE.UU. con la muerte de Hugo Chávez



La actividad biológica de EE.UU. estaría vinculada con la muerte del expresidente de Venezuela, Hugo Chávez, según lo comunicó este jueves en rueda de prensa el jefe de las Tropas de Defensa Radiológica, Química y Biológica de las Fuerzas Armadas de Rusia, Ígor Kiríllov.


En particular, Kiríllov hizo referencia a las palabras del actual mandatario, Nicolás Maduro, que el pasado 18 de julio habló públicamente sobre "la implicación de EE.UU. en el asesinato" de Chávez.


El alto cargo ruso señaló que las autoridades del país suramericano disponen de datos que indican que desde 2002 los servicios especiales de Washington elaboraban posibles planes para eliminar a Chávez, artífice de "una activa política antiestadounidense". En este sentido, dijo que fueron "identificados y frustrados" múltiples intentos de asesinato con participación de funcionarios de la Embajada de EE.UU. en Caracas.


"En violación del derecho internacional, EE.UU. llevó a cabo actividades de creación de fármacos que, cuando se administran al organismo a corto plazo, causan enfermedades crónicas y provocan el desarrollo de diferentes formas de cáncer", dijo Kiríllov. "Según datos de la parte venezolana, un medicamento similar fue usado para envenenar a Chávez por Claudia Díaz que formaba parte del entorno presidencial", añadió. 


El alto militar indicó que Díaz abandonó Venezuela y, posteriormente, fue trasladada a territorio estadounidense, para evitar que se revelase su colaboración con los servicios especiales de Washington. 


Las indicaciones del examen forense y los testimonios de médicos cubanos que trataron a Chávez —que llamaron la atención sobre transcurso "atípico" del mal era y su resistencia a la aplicación de fármacos— corroboran la relación causa-efecto entre la muerte del exlíder venezolano y los desarrollos en el ámbito de las armas biológicas por parte de Washington, subrayó el representante del Ministerio de Defensa de Rusia.


    Chávez murió el 5 de marzo de 2013 a causa de un cáncer que combatía desde hacía más de un año.

    En mayo de 2016, el entonces vicepresidente de Venezuela, Aristóbulo Istúriz, sugirió que el líder de la revolución bolivariana fue asesinado por querer acabar con "la dictadura del dólar". Según denunció, el cáncer que puso fin a su vida fue inducido.

    Claudia Díaz fue extraditada a EE.UU. en mayo de este año ante reclamaciones por delitos de blanqueo de capitales y organización criminal. Además, se encuentra prófuga de la justicia de Venezuela, donde es solicitada por presunta comisión de delitos de lavado de activos, asociación ilícita y malversación.

    En 2001 entró a formar parte del cuerpo de la seguridad presidencial venezolana. En 2003 se incorporó como enfermera al equipo médico del presidente Chávez, donde permaneció hasta 2011.



Publicado en:


https://esrt.press/actualidad/437643-vinculan-muerte-chavez-actividad-biologica-eeuu?s=08

viernes, 23 de julio de 2021

La tragedia de Haití, por Vladimir Acosta (para "Últimas Noticias" del 20-07-21)



Haití es un país desafortunado. No es solo el fracaso reiterado de las luchas de su pueblo, su pobreza creciente, su miseria y crisis sucesivas. Ni siquiera son sólo las agresiones y saqueos colonialistas e imperiales que ha sufrido a lo largo del pasado siglo XX y lo que va de este. Es que en ese terrible cuadro de desprecio y humillaciones que moldea hoy el pantano de su vida cotidiana es difícil vislumbrar indicios de que se esté abriendo algún camino que le permita salir de ese pantano, aunque fuese a largo plazo y a elevado costo.

El brutal asesinato del presidente Jovenel Moïse es claro ejemplo de ello. Moïse era un presidente conflictivo. ¿Cómo no serlo en Haití o en cualquier lugar cuando se quiere cambiar algo? La derecha rica, reaccionaria y entreguista lo acusaba de dictador mientras buena parte del pueblo más pobre lo apoyaba. Se organiza un complot internacional para matarlo. Lo mata una banda de sicarios formada por militares colombianos y por haitianos con pasaportes yankees. El contratista de los colombianos es un empresario venezolano radicado en Miami. Es decir, que Estados Unidos anda metido hasta el cuello en el asunto. Y ante el cuadro que se crea, Haití le pide que invada el país para garantizarle seguridad. ¿Cómo no hablar de pantano sin salida?

No diré más de Moïse. Prefiero recordar aquí como otras veces el heroísmo del pueblo haitiano y varios logros suyos antes de que el entreguismo de su clase rica y las intervenciones yankees, lo hundieran en el foso en el que hoy vive.

UNO. Deberíamos salir del error histórico y político de decir que la resistencia indígena comenzó el 12 de octubre de 1492. Ese día, gran fecha de gloria del Imperio colonial español, nada tiene que ver con resistencia indígena. Los ingenuos indígenas de Guanahaní, que los españoles llamaron indios, festejaron su llegada, ofreciéndoles agua y frutas mientras ellos miraban con atención las narigueras de oro que usaban algunos y se las cambiaban por bolitas de vidrios de colores, auténticas peloticas para adivinar. Esa ingenuidad se mantuvo a todo lo largo del viaje de Colón. La Santa María encalló en La Española. Se sacó todo con ayuda india y Colón dijo que no se había perdido ni un alfiler. Como no podía volver a España en dos barcos con toda su tripulación, construyó un fuerte, que llamó de Navidad, con restos de la Santa María, y dejó en la isla a 39 marinos. Ido Colón, estos se dedicaron a atropellar a los indígenas, a robarles su oro y violar a sus mujeres. Un cacique de la parte de La Española que hoy es Haití, llamado Caonabó, se alzó con su tribu, asaltó el fuerte, lo quemó y mató a todos los españoles. Ese sí fue el comienzo de la resistencia indígena, en enero de 1493. Caonabó pagó luego su triunfo con la vida, y nadie quiere recordarlo para poder seguir celebrando la gloria española y la ingenuidad indígena como día de la resistencia indígena.

DOS. Los españoles masacran a los indios y los reemplazan por esclavos negros. Haití pasa a poder de Francia. A fines del siglo XVIII, negros y mulatos haitianos aprovechan la Revolución francesa y se rebelan. Luchan contra los tres imperios coloniales: español, británico y francés, y sus héroes negros y mulatos, Toussaint Louverture, Christophe y Dessalines, los vencen. Y el 1 de enero de 1804 Haití, libre, proclama su independencia, la primera de nuestro continente luego de Estados Unidos. Otra hazaña inmortal. Es la única revolución de esclavos, además negros, que haya triunfado.

TRES. En 1806, Miranda, que busca apoyo para su expedición libertadora de Venezuela, recala en Jacmel, puerto del sur de Haití, y allí recibe todo el apoyo de los haitianos, que le facilitan recursos y un barco, mientras manos amorosas de negras y mulatas haitianas cosen nuestra bandera tricolor. La única, la que Miranda planta en Coro al pisar tierra venezolana.

CUATRO. En 1816 los patriotas neogranadinos y venezolanos que huyen de Cartagena se reúnen en Haití. El presidente Pétion organiza una expedición para liberar a Venezuela. La mayoría se opone a que el líder sea Bolívar, al que asocian a la derrota de ambas repúblicas. Pétion lo impone. La expedición, primera de Los Cayos, empieza bien. Bolívar decreta la libertad de los esclavos. Pero en Ocumare una falsa noticia y un sorpresivo ataque español derrotan a los patriotas. Bolívar llega cuando todo está perdido. Soublette dirá luego que la culpa de su tardanza la tuvo Cupido. De vuelta a Haití, Pétion insiste en el liderazgo de Bolívar y esta vez la expedición, segunda de Los Cayos, es exitosa. El liderazgo de Bolívar se afirma y la lucha de independencia cobra nuevos bríos.

CINCO. 1826. Se convoca el Congreso de Panamá. El racismo de Santander deja fuera a Haití por negro y africano y Bolívar, pese a su deuda con Haití, debió aceptarlo.

Desde entonces Haití desaparece de esta América latina. No se lo nombra más, como si no existiera. Haití sigue su lucha. Después de Pétion, Boyer unifica La Española, pero luego empiezan la crisis y la decadencia. Monarcas, golpes de estado, dictaduras, revueltas populares, mientras Francia lo asfixia para cobrarle por su independencia una montaña de oro.

La situación haitiana empeora al comenzar el siglo XX mientras Estados Unidos, recién declarado potencia imperialista, completa su conquista colonial del Caribe. El presidente Wilson, santurrón hipócrita, racista, seguidor del KKK, decide, por su situación estratégica, apoderarse de Haití, que vive una horrenda crisis. En 1915 los marines toman Puerto Príncipe, van directo al Banco Nacional, vuelan la bóveda con dinamita, sacan los lingotes de oro del país y se los llevan a Estados Unidos. En 1916, con otra invasión y logrado el apoyo servil de la clase dominante haitiana, se apoderan de Haití y lo convierten en protectorado. Así empieza a cobrar forma la interminable crisis haitiana.

SEIS. Pero hay resistencia. En Haití existe un movimiento patriota y campesino que cuenta con gran apoyo entre el pueblo: son los cacos. Su líder es un político mulato llamado Charlemagne Péralte, que desde 1916 encabeza una guerrilla antiimperialista, que tiene en jaque por casi tres años a las tropas invasoras. Nadie lo reconoce, pero esa es la primera guerrilla antiimperialista de nuestro continente. Sandino vino después. En una traidora emboscada, los yankees matan a Péralte en 1919 y para convencer al pueblo de que lo han matado, fijan el cadáver a una puerta con los brazos abiertos, le toman fotos y hacen afiches que colocan en los campos. Los rebeldes comparan a Charlemagne Péralte con Jesucristo.

Poco a poco Haití se va sometiendo. 18 años de ocupación, a la que siguen dictaduras corruptas y asesinas y rebeliones que fracasan. Así llegamos al Haití actual y a su miseria. Los yankees mantienen su poder. Nuestros países miran para otro lado. Y los que hacen algo, Brasil, Uruguay, Bolivia y Argentina, mandan tropas de ocupación que se integran a los cascos azules de la ONU, cuya tarea es atropellar al pueblo haitiano y violar a sus mujeres y sus niñas.

Pero hay una excepción. Y es Venezuela, la Venezuela gobernada entonces por Hugo Chávez. Seguidor de Bolívar, Chávez quiere pagar su deuda con el olvidado pueblo hermano. Y lo hace con generosidad. Le brinda todo su apoyo económico, político y humano. Y el pueblo haitiano le retribuye convirtiéndolo en su héroe. Pero no fue sólo Chávez, porque Maduro ha continuado esa política fraternal y solidaria. Solo que la profunda crisis actual de Venezuela, amenazada y bloqueada por Estados Unidos, reduce el peso de esa ayuda, que se limita a declarar solidaridad. En fin, dejo aquí estos hechos en solidaridad con el heroico pueblo hermano de Haití, aun a sabiendas de que, como antes, también se irán volando pronto, llevados por el viento.

Publicado en:

https://ultimasnoticias.com.ve/noticias/especial/la-tragedia-de-haiti-vladimir-acosta/

viernes, 11 de junio de 2021

El Grupo de Lima también perdió en las urnas peruanas, por Alberto López Girondo (para "Tiempo Argentino" del 10-06-21)

 


Creado con el único objetivo de derribar al gobierno de Nicolás Maduro, sus gestores quedaron atravesados por la maldición que les había echado Hugo Chávez. "El que se mete con Venezuela se seca". El devenir de Michel Temer, Sebastián Piñera, Iván Duque, Mauricio Macri y Donald Trump parece haberle dado la razón.

Los creadores del Grupo, caídos por la maldición de Chávez.

Por Alberto López Girondo

10 de junio de 2021

  

Hay una frase que alguna vez dijo Hugo Chávez y se convirtió en latiguillo para Nicolas Maduro y Diosdado Cabello, los líderes que siguen su legado en el gobierno Bolivariano: “Quien se mete con Venezuela se seca”. La lista de personajes que vienen intentando sacar del poder al chavismo desde 1999 es bastante importante. La suerte que muchos de ellos corrieron -más allá de misticismos sin otro sustento que el hecho empírico- es también grande. Desde este domingo, se puede agregar al Grupo de Lima, que como tuiteó socarronamente Rafael Correa, se quedó sin nombre, si es que los astros se alinean como se supone tras con la llegada de Padro Castillo a la Casa de Pizarro.



Creado en agosto de 2017 cuando las derechas regionales pensaban que tenían todo el futuro en sus manos, con el único objetivo de terminar con el gobierno de Maduro y formatear el estado bolivariano, se fue quedando sin combustible. Más aún, le da aire a quien piense que terminó siendo una maldición para quienes lo pergeñaron.


La lista de sus promotores y cómo terminó cada uno de ellos es más que interesante. El detalle -tomado del sitio 15Mpedia.org, un portal surgido en España luego del movimiento de los Indignados del 15 de Mayo de 2011- incluye al presidente Donald Trump y Mauricio Macri, que se caracterizaron por no ser reelectos en países donde lo normal es que el que gobierna tenga un nuevo período. (Ver acá).


Otros “caídos en desgracia” son el brasileño Michel Temer, que luego de protagonizar el golpe institucional contra Dilma Rousseff en 2016 entregó el poder a Jair Bolsonaro para terminar procesado por corrupción. Pasó unos días en prisión, pero pronto fue liberado. Su esfuerzo para correr del medio al PT le fueron debidamente pagados con ese alivio judicial, aunque su carrera política parece terminada. Al ex capitan del Ejército brasileño tampoco le está yendo demasiado bien en el Planalto.


El que fuera presidente peruano cuando se armó el GdeL, Pedro Pablo Kuczynski, tuvo que dejar el cargo antes de tiempo y resultó detenido por la causa Odebrecht. Lenín Moreno, mandatario ecuatoriano, luego de traicionar el contrato con sus votantes se fue sin pena ni gloria hace unos días tras entregar el poder al financista Guillermo Lasso. Si alguna vez soñó con repetir, las protestas masivas en su contra de fines de 2019 lo pusieron en caja. Hay varias causas en contra de Moreno, pero quizás no prospere por los “servicios prestados” a la causa. Tiene otros trabajos en esa misma línea, como haber entregado a Julian Assange o haber retirado a su país de Unasur y haberle dejado sin su edificio en Quito.


El chileno Sebastián Piñera también resultó incinerado en la fragua antichavista, si es que uno cree en este tipo de hechicerías. Luego del estallido popular de octubre de 2019, no solo cayó la derecha sino que el sistema político construido desde 1990 termina por ser demolido y se acaba de votar una constituyente para reemplazar la arquitectura legal armada por la dictadura pinochetista, con amplia mayoría de representantes independientes y de izquierda.


Algo similar está ocurriendo en Colombia, donde Iván Duque quedó contra las cuerdas y con la brutal represión -la misma estrategia usada en Chile con resultados tan funestos como contrarios a sus deseos- solo avivó el sentimiento de cambios que anidaba en la población tras décadas de violencia institucional y políticas neoliberales.


A esta nómina habría que agregar, sin ninguna duda, el régimen golpista de Jeanine Añez en Bolivia. Entró por la ventana en noviembre de 2019 -un fin de año cargado de sorpresas- y lejos de quedarse eternamente como soñaba la ultraderecha que la sostuvo, debió aceptar el resultado abrumador de las urnas y ahora todos los que la secundaron en esa aventura golpista enfrentan procesos judiciales con oscuras perspectivas para su libertad.


Argentina, tras el cambio de gobierno, se alejó paulatinamente del Grupo de Lima y trató de tender puentes con los gobiernos de México y el de Tabaré Vázquez junto con la Unión Europea para una salida democrática y pacífica en Venezuela. Pero Uruguay viró a la derecha y del otro lado del Atlántico le dieron largas al asunto por las presiones de la administración Trump.


Como sea, el gobierno nacional anunció en marzo pasado que dejaba formalmente ese club antichavista “al considerar que las acciones que ha venido impulsando en el plano internacional, buscando aislar al Gobierno de Venezuela y a sus representantes, no han conducido a nada. Por otro lado, la participación de un sector de la oposición venezolana como un integrante más del Grupo de Lima ha llevado a que se adoptaran posiciones que nuestro Gobierno no ha podido ni puede acompañar”, según detalló el comunicado de la cancillería local.


El penúltimo clavo en el ataúd desde Buenos Aires fue el retiro de la demanda conjunta por crímenes de lesa humanidad ante la Corte Penal Internacional que había presentado el GdeL en 2018. La estocada final vino a través de la decisión del pueblo peruano que el domingo pasado votó por Pedro Castillo. Cierto que aún falta la corroboración final de la  Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) el órgano que supervisa la legalidad de las elecciones, que a daba a la tarde de este jueves una diferencia de 69.774 sufragios a favor del docente peruano con el 100% de las actas procesadas. Y que Castillo celebre los 200 años de la independencia peruana alejándose de ese grupo antipopular.





Publicado en:

https://www.tiempoar.com.ar/nota/el-grupo-de-lima-tambien-perdio-en-las-urnas-peruanas

domingo, 29 de noviembre de 2020

LOS CHAVISTAS AMAMOS A MARADONA, Y LO HICIMOS NUESTRO, por Franco Vielma


Quienes aprovechan la muerte de Maradona para denigrar a Maradona y al chavismo, tienen una estatura moral tan inferior que por ello no entienden ni entenderán jamás lo que somos los chavistas, ni lo que es Maradona. 


Al chavismo no le apena la amistad de Maradona porque haya consumido drogas. Eso no nos importa. Lo amamos por su dimensión humana y real. Todo lo que podemos decir de él es que fue genio, maravilloso y genuino. Fue un hombre real en los zapatos del más grande de los futbolistas. Desde el 4F de 1992 los  chavistas amamos a quienes se caen y se levantan.


Los chavistas amamos a Maradona porque él se resistió a hacer cuñas de Visa y CocaCola. A ser una marca como lo fue Pelé. Se resistió a ser un producto comercial como otros futbolistas de hoy. A Maradona los mismos que lo criticaban por sus problemas personales, le ofrecían comprarlo para luego domesticarlo y volverlo un producto. El prefirió ser libre y hacer lo que le diera la regalada gana. Eso se llama dignidad, un concepto extraño para muchos. 


Su vida entre glorias y derrotas estuvo signada por polémicas. Pero a quien le importa, la historia lo absolverá, como dijo Fidel, a quien Maradona amaba y agradeció siempre salvarle la vida cuando se rehabilitó en Cuba.



A Maradona no le pesaron todas las críticas y amenazas que recibió, por ser amigo de Fidel, de Chávez, de Maduro, de Evo, de Cristina, de Lula. No le dolió todo lo que perdió, ni las puertas que le cerraron. No le pesaron los mensajes de odio que siempre recibió por parte de los odiosos recalcitrantes. Y los chavistas amamos eso, amamos a quienes se la jueguen con nosotros.


A Maradona lo pusimos en Telesur para comentar dos mundiales junto a Víctor Hugo. Tuvimos ese atrevimiento que no tuvieron otras cadenas televisivas, porque Maradona es fútbol, pero también política. Aquello fue abrirle las puertas de casa al amigo leal.


Maradona dijo que si Maduro le ordenaba el se vestiria de soldado y pelearía por la bandera venezolana, pues dijo que ella es lo mas sagrado que tenemos. Lo dijo cuando muchos venezolanos se burlaban con la frase, "pero tenemos patria" y cuando otros solicitaban intervención y sanciones. Maradona era de esos hombres que estaba loco, si, tiernamente loco. Las circunstancias no le permitieron poner a prueba su palabra y era tan loco que seguramente la habría cumplido. Esa era su talla. 


A Maradona lo odiaron los ricos y conservadores, en su país, en la FIFA, en la política regional. Eso lo hizo idóneo para nosotros, pues a veces, algunos odios nos marcan el camino para amar a las personas correctas. 


No hay altares morales para medir a Maradona. No somos perfectos para denigrar a Maradona. Fue un hombre común, que se alzó desde las entrañas de su país para ser un referente mundial. Y ninguno, ninguno de sus detractores, tendrá ese tamaño y esa gloria. En eso se parece a Chávez, y también por eso lo amamos.


Los chavistas amamos a Maradona porque amamos lo que hace feliz a los muchos. Y Maradona, que fue argentino, regaló muchas alegrías allá en su país, pero también en todo el mundo. Y las hicimos nuestras. Y lo hicimos nuestro.


Por Diego, estamos agradecidos...



Franco Vielma/Misión Verdad.

domingo, 28 de julio de 2019

HUGO RAFAEL CHÁVEZ FRÍAS: SIEMPRE CON NOSOTROS




Hugo Rafael Chávez Frías, Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, eterno referente de todos los pueblos que quieren ser socialmente justos, económicamenmte independientes y políticamente soberanos.
Sabaneta  (en Barinas), Venezuela, 28 de julio de 1954-Caracas, Venezuela, 5 de marzo de 2013


Hay tipos que no se mueren nunca, porque son recordados para siempre.
Hugo es uno de ellos. Ya no camina por esta tierra. Pero nadie podrá sacarlo de nuestros corazones.

P'alante, comandante!!!

jueves, 21 de febrero de 2019

Apagar Telesur: objetivo estratégico de EE.UU. contra Venezuela, por Agencia de Prensa Latina del 20-02-19

Sede de Telesur en Venezuela. (Foto: PL)

Por Agencia de Prensa Latina -  20 febrero, 2019


La arremetida golpista del Gobierno de Estados Unidos para convertir a Venezuela hoy en colonia tiene varios objetivos, entre ellos apagar la multinacional Telesur, una de las pocas fuentes de información opuesta a la imposición del pensamiento único norteamericano.
Catalogado por el comandante Hugo Chávez como el proyecto comunicacional más importante del siglo XXI en América Latina, antes de su salida al aire hace más de una década congresistas, diplomáticos y otras autoridades de Washington intentaron poner fin a la idea.

La creación de Telesur estaba orientada a contrarrestar el mensaje hegemónico del Norte mediante la creación de una plataforma multiestatal latinoamericana, desde donde periodistas y trabajadores de la cultura en la región ofrecieran la imagen y voz de Latinoamérica y el mundo desde una perspectiva propia.

A decir del periodista uruguayo Aram Aharonian, en un artículo difundido por Rebelión, con el diseño de información del canal, no se trataba de hacer una CNN latinoamericana o de izquierda sino de revolucionar la televisión, con rigor periodístico, veracidad, calidad y entretenimiento, información y formación de ciudadanía.

El texto del también fundador de Telesur, reseña que a fines de 2001 en una conversación personal con Chávez, analizaron la necesidad de garantizar la soberanía comunicacional de Venezuela. ‘Su difusión al exterior dependía de una sola salida satelital, la del canal oficial Venezolana de Televisión’, destacó Aharonian.

Asimismo, explicó cómo lo primero que hizo la oposición en el golpe de Estado del 11 de abril de 2002 fue bombardear la televisora nacional. Mientras los medios hegemónicos pasaban telenovelas y música, para invisibilizar a un pueblo que se levantaba reclamando el retorno de su presidente constitucional.

Aharonian recalca que se impuso entonces gestar un espacio público multiestatal televisivo para difundir una realidad regional que era, en buena medida, invisibilizada, ocultada, ninguneada o minimizada por los grandes medios de comunicación de los países desarrollados e incluso por los plataformas comerciales del área.

En la actualidad cuando desde la Casa Blanca se gesta un golpe de Estado contra la institucionalidad venezolana, Telesur impulsa una campaña global denominada Tambores de la Paz en aras de instar a la participación popular por la estabilidad de los pueblos.

Las ansias de poderío de las autoridades estadounidenses sobre el país sudamericano y sus riquezas, demuestran como cualquier acción que se desarrolle para demostrar a la comunidad internacional la verdadera realidad de Venezuela, es punto de mira para su desmoronamiento, y entre ellos está Telesur.

Publicado en:
http://www.centrovision.icrt.cu/2019/02/20/apagar-telesur-objetivo-estrategico-ee-uu-venezuela/

martes, 28 de noviembre de 2017

¿LA ENCRUCIJADA DE DEFENDER A LA VENEZUELA BOLIVARIANA?, por Gustavo Vera (para "Revista PPV" del 28-07-17)



Por Gustavo Vera

El debate entre el pensamiento de izquierda latinoamericano se centra, por estos días, en la defensa o no de la Venezuela Bolivariana conducida por Nicolás Maduro. La creciente escalada de violencia que azota al país del norte del continente sudamericano (que ya lleva más de tres años) ha despertado críticas en pensadores y militantes políticos que hasta hace no mucho apoyaban la Revolución Bolivariana.

Las criticas más escuchadas o que se pueden leer de los desencantados del Chavismo, suelen ser sobre que hay una supuesta reacción armada que el gobierno de Maduro aplica sobre aquellos “que piensan distinto a él”, que el pueblo venezolano “se muere de hambre” y que Venezuela ha dejado de ser una democracia para convertirse en un país gobernado por una suerte de dictadura, donde todo el poder político se acumula en el poder ejecutivo. Otras voces menos analíticas pero con tanta fuerza en la reproducción de sus opiniones, sostienen sin más, que “Maduro no es Chávez”, como si las capacidades de las personas pudieran ser trasladadas por arte de magia entre uno y otro. Y como si, además, algún otro fuera Chavéz, como si dirigentes políticos como Hugo Chavez aparecieran todos los días en este continente, en este mundo. ¿Maduro no es Chavez? Claro, ustedes tampoco lo son, nadie lo es. ¿Es aquella cuestión su culpa? Definitivamente, no. (Tal vez sería interesante que, si admiramos tanto a Chavez, se respete a quién él eligió como su sucesor, pero aquella es otra historia).

-Maduro reprime a los que piensan distinto a él:

¿Quiénes son los que piensan distinto al gobierno venezolano?, ¿expresiones voluntarias de la sociedad civil venezolana? ¿Ciudadanos civiles que quieren recuperar la patria de las garras de la tiranía opresora? ¿Políticos interesados en mejorar la calidad de vida de la inmensa mayoría del pueblo venezolano? ¿Son acaso parte de un proyecto popular superador de la experiencia bolivariana, que quieren reparar o fortalecer las cuestiones que seguramente fallan en la revolución? La respuesta parece obvia, y casi que da vergüenza intelectual tener que decirlo, pero dado el debate que generó que escriba esta modesta columna de opinión, lo haré:

Aquellos que enfrentan al gobierno de Nicolás Maduro son las élites propietarias venezolanas que reinaron para su propio beneficio hasta la aparición de Chávez en Venzuela, son aquellos que quieren recuperar para poner nuevamente en pocas manos y a las órdenes de las intereses trasnacionales el mar de petróleo que hay bajo la tierra en aquél país. Son la CIA y el Departamento de Estado, que no reconocen mandato político y actúan de la misma forma sea Obama o Trump el presidente de los Estados Unidos y son, por supuesto también, las grandes cadenas de medios de comunicación comerciales, que desparraman el pensamiento occidental hegemónico por todo el mundo y que son parte, además, del entramado político del Imperio de Norteamérica. Parece tan obvio tener que decir esto. Y es tan obvio que los que se diferencian “por izquierda” del Chavismo conducido por Maduro, también lo saben, que uno empieza a pensar que su crítica ya no es por izquierda, sino que lo es por derecha. Pero, además, hay que dejar sentado que aquellos que intentan terminar con la Revolución Bolivariana no lo hacen solamente desde la rosca política, desde lo propiamente discursivo, lo hacen también haciendo uso de las armas. Leopoldo López, por ejemplo, cuya situación algunos periodistas “progresistas” argentinos han comparado con la situación que vive Milagro Sala en nuestro país, es responsable de casi medio centenar de muertos en el año 2014. Podemos hablar además de los ya frecuentes episodios de terrorismo en los que “simples opositores” matan a chavistas, hacen explotar bombas en lugares públicos o balean escuelas. Es la contrarrevolución la que usa las armas en contra del pueblo en Venezuela.

 ¿Es entonces éticamente reprobable que el Gobierno se defienda y sobre todo defienda a los sectores populares que son los más atacados por estas acciones criminales? La respuesta es no, salvo que uno crea que las oligarquías son las únicas con derecho a ejercer la violencia armada en los países y que si los gobiernos populares osan responder, se convierten en dictaduras.

-El pueblo se muere de hambre en Venezuela:

Afirmar semejante cosa desde la comodidad de un escritorio parece al menos una posición algo fácil, cuando no de corte principesca. Pero aceptando que la situación de desabastecimiento en Venezuela es grave y que el pueblo tiene problemas mayúsculos para abastecerse de alimentos básicos, cabe nuevamente hacer algunas preguntas obvias: ¿Realmente se cree que los problemas alimenticios que existen en aquél país son producto de la política económica del Gobierno de Maduro? ¿Quiénes son los que tienen problemas para abastecerse de comida, los pobres o los ricos en Venezuela? ¿Son las posiciones ortodoxas económicas y de mercado que priman en la oposición venezolana, las que darán de comer al pueblo Venezolano? Otra vez las respuestas desde un pensamiento popular y de izquierda parecen obvias. Al gobierno de Maduro y a todas las experiencias de gobiernos populares que hay y hubo en nuestro continente se las critica, se las quiere derrotar justamente por darle de comer a los sectores populares, por imprimir un piso de derechos básicos para la inmensa mayoría de la población, que había sido excluida y convertida en poco menos de desecho humanos por años de neoliberalismo. Acusar a la Revolución Bolivariana de no poder satisfacer las necesidades básicas del pueblo es descontextualizar cualquier análisis, negar los procesos de condiciones de producción para que tal cosa ocurra y olvidar, por acción u omisión mal intencionada, que son las propias elites venezolanas y las firmas trasnacionales dueñas de las cadenas de supermercados las que desabastecen para provocar caos en Venezuela.

Es un argumento tan de derecha como aquel que sostiene que la inflación la genera la suba de salarios y no lo inescrupuloso de las empresas y la falta de control de los gobiernos pro mercado. Una crítica por izquierda al gobierno venezolano podría ser que en estos años de Revolución no ha encarado un proceso de industrialización que permita a Venezuela dejar de ser una economía que necesita exportar hasta el papel higiénico, pero de ninguna forma acusar a Maduro y a su gobierno de ser los responsables de la falta de alimentos, cuando saben perfectamente que esto no es así. Salvo que hayan dejado de ser de izquierda.

-Venezuela ha dejado de ser una democracia:

Existe entre el pensamiento de izquierda ilustrado y hegemónico cierto rechazo a los gobiernos populares que radicalizan sus posiciones. Sostienen y reivindican a estos gobiernos hasta que aquellos se meten con el ordenamiento político institucional del orden establecido. A partir de allí, las loas a la república empiezan a repetirse por todos lados. Con dos resultados: el primero es que terminan colaborando y siendo funcionales a la restauración conservadora que dicen combatir. La segunda y mucho más grave aún, es cuando directamente, este horror que les genera al progresismo ilustrado las representaciones populares más radicalizadas, terminan haciéndolos pasar al enemigo. Casos como estos abundan en nuestro país, sin ir más lejos.

Las recientes derrotas en Argentina y el golpe parlamentario ocurrido en Brasil demuestran que los procesos populares no pueden ser guiados por las leyes de la democracia burguesa, porque en esas leyes está la trampa para restablecer el statu quo. Necesitamos aprender que las revoluciones no tienen futuro, no tienen chances de triunfar si no radicalizan sus posiciones político económico de cara a construir un socialismo latinoamericano que construya una patria grande justa, libre y soberana. Las reglas de la oligarquía están pensadas para hacer fracasar cualquier intento emancipador en nuestro continente. Maduro y su gobierno parecen haberlo entendido, tal vez algo tarde, con la reciente convocatoria  a una Constituyente que intenta cambiar a la democracia de la única forma que es conocida, a la manera liberal. Modesto Emilio Guerrero lo explica a la perfección: “la idea constituyente de Maduro alteraría, si se potencia, los factores de la ecuación de la única democracia conocida, que es la liberal y podría conducir a la extinción de la oposición como corriente política de la clase dominante. Porque esta constituyente cambiaría la naturaleza del voto como acto-fetiche de la democracia tradicional. Cambiaría el mecanismo de legitimación del poder estatal en forma legal, combinando el voto individual, liberal con el voto de clase, ‘sectorial’.” No es cuestión entonces de esperar vencer con los límites de la democracia liberal, sino cambiarla de raíz

¿Encrucijada?

En este marco no parece ser ninguna encrucijada para lxs que defendernos un posicionamiento político ideológico, latinoamericano, popular y revolucionario defender a la Venezuela Chavista que conduce Maduro. Difícil, cuando no imposible sería para muchos de nosotrxs, tener que hacernos los tontxs e ignorar el por qué de la situación que atraviesa el país hermano. Excepto, claro, que ya no defendamos las causas que decimos defender.




Publicado en:
https://revistappv.com.ar/2017/07/28/4715/

miércoles, 2 de agosto de 2017

Tremenda carta de Stella Calloni al secretario general de la OEA ("info135" del 02-08-17)





2 agosto, 2017

Por Stella Calloni. 


Soy simplemente una mujer de América Latina, periodista, escritora, y como tal lo conocí a Ud. cuando era canciller del presidente José “Pepe” Mujica en Uruguay. No espero que lo recuerde.
¡Qué distintos aquellos momentos a lo que hoy estamos viviendo! Ahora Ud. es secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), organismo que aún sigue siendo una especie de Ministerio de Colonias. Y en estos momentos parece serlo más que nunca, aunque no todos nuestros países son manejables como en otros tiempos.
Por eso, frente a lo que está viviendo nuestra región, y en estas horas Venezuela, cuyo pueblo acaba de demostrar la verdad que ocultan los monopolios mediáticos votando masivamente a los representantes populares para las Asamblea Constituyente, decidí escribirle esta carta. También ante la impotencia por la impunidad con que se está intentando destruir el proyecto más avanzado de integración emancipatoria que habíamos logrado. Esa gran esperanza de la unidad de Nuestra América que tanto nos ha costado: un genocidio en el siglo XX, golpes de Estado, invasiones, saqueo y la dependencia eterna de la potencia imperial que nos ha declarado su “patio trasero”.
En este siglo XXI estábamos dando pasos gigantescos en el intento de recuperar nuestra independencia definitiva, castrada a fines del siglo XIX por la expansión imperial, “el Destino Manifiesto”, la doctrina Monroe, todos documentos coloniales que siguen siendo básicos en los proyectos actuales de Estados Unidos contra nosotros. Los siempre sumisos socios o aliados por intereses de todos los Gobiernos estadounidenses, las derechas locales, acompañaron las dictaduras militares en el continente y ahora siguen siendo el mismo batallón perdido del imperio.
Habíamos logrado un avance extraordinario, nuestra voz sonaba alta y usted lo sabe. Teníamos la posibilidad, por primera vez, de conformar unitariamente un bloque, no para dominar y atacar a nadie, sino para defendernos juntos; declararnos finalmente libres de toda dependencia y manejar nuestros grandes recursos en favor de nuestros castigados pueblos. También significaba el rescate de identidades y culturas ocultadas por la sobrevivencia colonial en nuestra vida cotidiana.
Estados Unidos, ante sus fracasos en lo actuado contra el Gobierno y el pueblo venezolano con las estrategias y tácticas de la guerra contrainsurgente en sus nuevos diseños, decidió golpear primero y al mismo tiempo a los tres países claves en el diseño de la integración: Venezuela, Argentina y Brasil.
Hubo esperanzas cuando Ud. fue elegido por el consenso de 33 de los 34 países para ocupar la Secretaría de la OEA, cargo que asumió en mayo de 2015. Había sido Ud. el canciller del Gobierno del presidente “Pepe” Mujica, del Movimiento de Participación Popular y del Frente Amplio. ¿Cómo no iban a confiar en Ud., a pesar de que en los últimos tiempos en la Cancillería comenzaron a advertir algunos cambios en sus acciones?
Un hombre de la tierra del héroe latinoamericano José Gervasio de Artigas, de ese Frente Amplio que sobrevivió a la dictadura y llegó finalmente al Gobierno vía electoral por primera vez imponiendo la voluntad del pueblo. ¿Cómo no iba Ud. a defender a Nuestra América?
“A ustedes, como representantes de los pueblos de las Américas, me debo, y les agradezco su voto de confianza. En mí encontrarán un incansable luchador por la unidad americana, más preocupado en buscar soluciones prácticas duraderas a los problemas de nuestra región que por la retórica y la estridencia en las declaraciones guiadas por una u otra ideología”, dijo Ud. al asumir su cargo.
Ahora estamos viendo al “otro” Almagro, el que se ha convertido lamentablemente en la cabeza diplomática y política del golpismo que desde hace mucho más de cuatro años azota a Venezuela.
Ud. conoce muy bien lo que los gobiernos del fallecido presidente Hugo Chávez Frías y su seguidor, Nicolás Maduro, han logrado en ese país, donde un 80% de los venezolanos vivía en la pobreza a principios de este siglo. El Gobierno de Chávez produjo un profundo cambio revolucionario y sus decisiones en lo económico, político y social fueron reconocidas por organismos internacionales: eliminación de la extrema pobreza, derrota al analfabetismo, acciones sociales inéditas en ese país petrolero, recuperación de los recursos naturales, creación de “misiones” que hicieron un extraordinario trabajo en favor de la población venezolana, escapando a la tragedia de las burocracias sembradas por los viejos poderes dependientes, y una política exterior cuyo eje esencial era y es la unidad regional, la solidaridad y el respeto a todos los derechos de los países libres y soberanos.
Venezuela nos legó el pensamiento contrahegemónico del siglo XXI, que nos contiene a todos el bolivarismo. ¿Quién ignora que Chávez fue el motor ardiente de la integración y la solidaridad? Ahora ese país está sometido a una guerra contrainsurgente dirigida desde Estados Unidos.
Ud. sabe perfectamente cómo sucedieron todos los procesos de desestabilización golpista en Nuestra América. Es imposible que los desconozca, ya que lo vivió en su país y sus alrededores. ¿O acaso hay diferencias en el desabastecimiento programado por la ultraderecha fascista chilena y la CIA estadounidense contra el Gobierno de Salvador Allende en Chile en los años setenta, con lo que sucedió en Venezuela a partir de la muerte de Chávez?
En esos momentos, se incentivó el golpismo –que nunca dejó de estar en ese país después del fracasado golpe de abril de 2002, derrotado en 48 horas por un pueblo en las calles y un sector patriota de las fuerzas armadas–. Hubo una sucesión de sabotajes e intentos golpistas y una permanente conspiración de Washington que además invirtió millones de dólares para mantener organizada a la derecha fascista venezolana.
La participación de Estados Unidos no sólo está documentada, sino que incluso ha sido admitida abiertamente por sus gobernantes. El llamado “golpe eterno” se potenció con la muerte del presidente Hugo Chávez en marzo de 2013. En Washington se pensaba que muriendo un líder de esas características iba a ser muy fácil avanzar sobre su sucesor, en este caso Nicolás Maduro, quien el 14 de abril de 2013 ganó las elecciones en medio de un ataque masivo de guerra cibernética y de una campaña demoledora y mentirosa de la prensa mayoritariamente en manos del sector privado y golpista.
Esa misma noche, el jefe de la Mesa de Unidad Democrática (MUD) y excandidato presidencial, Henrique Capriles Radonsky, llamó a sus seguidores a salir a las calles e incendiar Caracas, aduciendo fraude. Aparecieron las fuerzas de choque, los motorizados que produjeron incendios, ataques a instituciones, pero lo más doloroso fueron los trece muertos y decenas de heridos.
Esto continuó a lo largo de 2014. El año 2015 comenzó con más sabotajes, asesinatos y ataques terroristas. El 12 de febrero la exdiputada ultraderechista María Corina Machado acompañó al dirigente de Voluntad Popular, Leopoldo López –ambos con conexiones con la CIA y los sectores fundamentalistas de Estados Unidos– cuando se anunció en televisión la toma de las calles de Caracas, con llamados a un alzamiento y un lenguaje de extrema violencia para ejecutar el proyecto golpista “La Salida”.
López aseguró entonces que se quedarían en las calles hasta el derrocamiento del presidente y esto significó un salto cualitativo en las “guarimbas” en cuanto al uso de la violencia, tratando de provocar muertes y los mayores daños posibles para llevar al caos y obligar a una renuncia de Maduro. Contaban con un muy bien organizado apoyo externo y mediático.
Ud. sabe perfectamente que los medios masivos de comunicación manejados por el poder hegemónico en un 95%, para asegurar la desinformación, la desculturización y la dominación de los pueblos, son hoy una pieza clave para las guerras de baja intensidad y de cuarta generación que se están escenificando en Venezuela y en Nuestra América, con la cooperación de la OEA.
López ya había participado activamente en el golpe de Estado de 2002. El Plan La Salida, utilizando ataques de extrema violencia y francotiradores, en una alianza con paramilitares colombianos, dejó 43 muertos y 800 heridos –de los cuales unos 200 sufren algún tipo de invalidez–, decenas de edificios incendiados, millonarios daños en el país.
 ¿Qué cree Ud., señor Almagro, que pasaría en Washington si algo así sucediera? ¿Qué cree que haría el Gobierno de Estados Unidos ante una situación semejante?
Ahora, desde hace más de noventa días, en sectores claramente demarcados y no en todas las calles ni en todo el país, como pretenden hacer creer los medios de desinformación masiva, se desarrollan acciones de extrema violencia, con grupos de choques entre los que se entremezclan jóvenes, incluso niños, “contratados” por dinero y drogas, delincuentes comunes (“carne de cañón”, como se dice), y paramilitares colombianos, cuyas acciones han producido más de cien muertos. Se trata de llevar la violencia a sus extremos límites quemando edificios, centros de salud, universidades, camiones con alimentos y remedios, y llevar a una guerra civil. ¿Venezuela no tiene derecho a la defensa?
Esto es un golpe de Estado en desarrollo, que es presentado ante el mundo como “marchas pacíficas” de la oposición, que fue convocada al diálogo permanentemente por el Gobierno y que obstaculizó todos los caminos para sentarse en una mesa por la paz, porque Estados Unidos necesita con urgencia quebrar a Venezuela después del golpe de Estado judicial, parlamentario y mediático en Brasil.
La destitución de la presidente Dilma Rousseff sin causa alguna, nada más que con la violencia de la mentira y falsas acusaciones en agosto de 2016, evidenció la intervención de sectores de la Justicia que en toda la región han sido cooptados por Washington, un parlamento corrupto y la guerra mediática. Similar a los golpes en Honduras (2009) y Paraguay (2012).
Para Ud. no existió este golpe en Brasil, y ahora se apoya en el presidente ilegítimo Michel Temer para actuar contra Venezuela, o en el argentino Mauricio Macri, que llegó al Gobierno por vía electoral en diciembre de 2015, en elecciones marcadas por la injerencia externa, la guerra mediática que no dio tregua y los millones de dólares que fueron repartidos en ambos países vía fundaciones estadounidenses y su red de Organizaciones No Gubernamentales (ONG). En Argentina se instaló una “fuerza de tarea” del fondo buitre de Paul Singer, quien confesó abiertamente la necesidad de deshacerse de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner en las elecciones de octubre de 2015 en este país. La mayoría de los ministros del gabinete del presidente Macri, cuya Fundación Pensar depende directamente de la Heritage de Estados Unidos, pertenecen a fundaciones similares y han posibilitado que Washington sea el verdadero poder detrás del trono. Este Gobierno está llevando totalitariamente al país a una severa crisis entregando la soberanía nacional, destruyendo todos los programas sociales, culturales, educativos, científicos y humanitarios, y desatando una persecución política, judicial y también mediática.
Estos son los Gobiernos “democráticos” en los que se apoya Ud. para tratar de derrocar a Nicolás Maduro, justificando política y diplomáticamente la violencia criminal en Venezuela. Y además México, donde desde 2006, cuando se instaló la falsa guerra contra el narcotráfico que dirige Washington, se registran unos 200 mil muertos y por lo menos 40 mil desaparecidos; o Colombia, donde se firmó el Acuerdo de Paz entre el Gobierno y las antiguas guerrillas, pero cada día siguen asesinando a líderes sociales, indígenas, defensores de pobres y de derechos humanos. ¿Qué país puede ser verdaderamente independiente con bases militares de Estados Unido en su territorio?
En Honduras continúa el golpe de junio de 2009 y el terror encubierto en una falsa democracia, y lo mismo sucede en Paraguay después del golpe. Esto es sólo un somero repaso de la realidad latinoamericana, en momentos en que también el Gobierno de Estados Unidos enfila sus acciones contra Cuba, donde se había comenzado un acercamiento diplomático con Washington. Y también va sobre Bolivia, Ecuador, Nicaragua, El Salvador y presiona a los países caribeños.
¿Puede ser que un secretario general de la OEA no conozca estas situaciones y estas realidades?
La generosidad de Venezuela con todos, pero especialmente con los países más pequeños de la región, para resolver las asimetrías hacia una integración profunda, es otra realidad que parece desconocer. Los pueblos caribeños, tan despreciados por los poderosos, y otras naciones con dignidad rechazan la injerencia externa contra el Gobierno venezolano. Su país, Uruguay, entre ellos.
Momento extraordinario fue el fin de año de 2011, cuando se consolidó la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). Todos juntos por primera vez en la historia. Esto es lo que aceleró las acciones de Estados Unidos sobre nuestra región. Y el hecho de que hayan encontrado tanta resistencia en Venezuela los ha obligado a actuar cada día con mayor violencia e impunidad, calificando a quienes gobiernan para sus pueblos de “dictadores” y transformando a las víctimas en victimarios, con la ayuda de los medios masivos de desinformación.
El llamado “golpe blando” les está siendo difícil de aplicar a estos latinoamericanos insumisos, que tienen una obstinada decisión de liberarse al fin y que en la pasada década habíamos cometido el sacrilegio de ponernos de pie y hablar con nuestra propia voz.
Ahora tiene Ud. la oportunidad de impedir que triunfen los verdaderos terroristas que están asolando Venezuela y reconocer a una Asamblea Constituyente democrática, cuyos representantes el pueblo eligió, lo que significa un camino de paz, no de fragmentación, no de guerra. Pero Estados Unidos sólo ve la enorme reserva petrolera venezolana y otros recursos, que avivan su delirante sueño de controlar el mundo y recolonizar su “patio trasero”. Es decir, nosotros. Ya es Ud. responsable de cada muerte en Venezuela. ¿Cuántas vidas más cree, señor Almagro, que debemos pagar para ser auténticamente libres e independientes? No traicione a su patria. Defienda el derecho de los pueblos de Nuestra América a ser libres.



Publicado en:
http://info135.com.ar/2017/08/02/tremenda-carta-de-stella-calloni-al-secretario-general-de-la-oea/

viernes, 2 de junio de 2017

LOS "TRES MOSQUETEROS" DE LA PATRIA GRANDE

#VamosAVolver


D'Artagnan, obviamente, es ella...