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miércoles, 11 de febrero de 2015

GOLPE BLANDO: TEORÍA Y PRÁCTICA, por Mundo Parió del 18-09-12

 

NOTA SUBIDA AL BLOG "MUNDO PARIÓ" EL MARTES 18 DE SEPTIEMBRE DE 2012

La marcha caceroluda y la teoría del "golpe blando": estamos en la tercer etapa.

Golpes de Estado con suavidad y disimulo o "golpe blando", como lo popularizara en nuestros pagos el compañero Luis Delía . 
Bue, esta foto no tiene nada de intimidatoria (son las pendejitas "divinas" de Barrio Norte). No obstante , tilingas en potencia y también ¿instrumentos de un golpe blando?

Esta estrategia es utilizada por la CIA desde hace quince años para derrocar gobiernos sin provocar la indignación internacional. Para ello dispone de una vitrina ideológica: La Albert Einstein Institution del filósofo Gene Sharp. 


¿Cuales son las etapas del "Golpe blando"?



De acuerdo al politólogo estadounidense Gene Sharp, la estrategia del ’golpe suave’ puede desarrollarse por etapas jerarquizadas o simultáneamente.
- 1ra etapa: ablandamiento (empleando la guerra de IV generación)
  • Desarrollo de matrices de opinión centradas en déficit reales o potenciales.
  • Cabalgamiento de los conflictos y promoción del descontento.
  • Promoción de factores de malestar, entre los que destacan: desabastecimiento, criminalidad, inseguridad, manipulación del dólar, paro patronal (lockout) y otros.
  • Denuncias de corrupción, promoción de intrigas sectarias y fractura de la unidad
- 2da etapa: deslegitimación
  • Manipulación de los prejuicios anti-comunistas o anti-populistas.
  • Impulso de campañas publicitarias en defensa de la libertad de prensa, derechos humanos y libertades públicas.
  • Acusaciones de totalitarismo y pensamiento único.
  • Fractura ético-política.
- 3ra etapa: calentamiento de calle
  • Fomento de la movilización de calle.
  • Elaboración de una plataforma de lucha que globalice las demandas políticas y sociales.
  • Generalización de todo tipo de protestas, exponenciando fallas y errores gubernamentales.
  • Organización de manifestaciones, trancas y tomas de instituciones públicas (no respeto a las instituciones) que radicalicen la confrontación
- 4ta etapa: combinación de diversas formas de lucha
  • Organización de marchas y tomas de instituciones emblemáticas, con el objeto de coparlas y convertirlas en plataforma publicitaria.
  • Desarrollo de operaciones de guerra psicológica y acciones armadas para justificar medidas represivas y crear un clima de ingobernabilidad.
  • Impulso de campaña de rumores entre fuerzas militares y tratar de desmoralizar los organismos de seguridad
- 5ta etapa: fractura institucional
  • Sobre la base de las acciones callejeras, tomas de instituciones y pronunciamiento militares, se obliga la renuncia del presidente.
  • En casos de fracasos, se mantiene la presión de calle y se migra hacia la resistencia armada.
  • Preparación del terreno para una intervención militar o el desarrollo de una guerra civil prolongada.
  • Promoción del aislamiento internacional y el cerco económico.


Viendo las experiencias que sacudieron a Latinoamérica en estos últimos años, cuyos golpes blandos fueron exitosos en los casos de Paraguay y Honduras (fracasaron en Venezuela, Ecuador y Bolivia). ¿Estamos ante la tercer etapa del proceso de desestabilización y golpe? 

El intelectual francés Terry Meyssan, nos cuenta sobre el rol de los promotores de esta novedosa forma de derrocar gobiernos que no son de agrado a los designios de Washington: la Albert Einstein Institution.

La no violencia como técnica de acción política puede ser utilizada con cualquier fin. En los años 80, la OTAN se interesó por su posible uso para organizar la resistencia en Europa después de una invasión del Ejército Rojo. Hace quince años que la CIA la utiliza para derrocar gobiernos recalcitrantes sin provocar la indignación internacional. Para ello dispone de una vitrina ideológica: la Albert Einstein Institution del filósofo Gene Sharp. La Red Voltaire revela la sorprendente actividad de esta oficina, de Lituania a Serbia pasando por Venezuela y Ucrania.
Desconocido para el público, Gene Sharp elaboró una teoría sobre la no violencia como arma política. Por cuenta de la OTAN y más tarde de la CIA, formó a los líderes de los golpes de Estado suave de los últimos quince años.
Desde los años 50, Gene Sharp estudió la teoría de la desobediencia civil de Henry D. Thoreau y Mohandas K. Gandhi. Para estos autores, la obediencia y la desobediencia son cuestiones morales o religiosas antes que políticas. Ambos oponen una ley superior a un orden civil. Sin embargo, la práctica de sus convicciones tuvo consecuencias políticas, de manera que lo que consideraban como un fin en sí puede ser percibido como un medio. La desobediencia civil puede ser considerada entonces como una técnica de acción política, incluso militar.
Gene Sharp
En 1983, Gene Sharp crea el Programa sobre las Sanciones No Violentas en el Centro de Asuntos Internacionales de la Universidad de Harvard. Allí desarrolla investigaciones en ciencias sociales sobre el posible uso de la desobediencia civil por parte de la población de Europa occidental ante una hipotética invasión de las tropas del Pacto de Varsovia.
Simultáneamente, funda en Boston la Albert Einstein Institution con la doble misión de financiar sus investigaciones universitarias y de aplicar sus modelos a situaciones concretas. En 1985 publica una obra sobre Cómo Hacer que Europa sea Inconquistable [1] cuya edición europea incluye un prefacio de George F. Kennan, padre de la Guerra Fría.
En 1987, la asociación cuenta con subvenciones del Instituto de Estados Unidos por la Paz (U.S. Institute for Peace) y organiza seminarios para adiestrar a los aliados en la defensa mediante la desobediencia civil ante un ocupante comunista. El general Georges Fricaud-Chagnaud introduce así el concepto de «disuasión civil» en la Fundación de Estudios de la Defensa Nacional [2].
El general Edward B. Atkeson, a la sazón destacado por el ejército estadounidense ante el director de la CIA [3] , integra entonces el Instituto al dispositivo de la red stay-behind de ingerencia estadounidense en los Estados aliados.
La focalización sobre el carácter moral de los medios de acción permite evacuar todo debate sobre la legitimidad de la acción. La no violencia, que se admite como buena en sí misma y se asimila a la democracia, da un aspecto presentable a acciones secretas intrínsecamente antidemocráticas.
Es en 1989 cuando se produce el despegue de la Albert Einstein Institution. Gene Sharp prodiga entonces sus consejos a movimientos anticomunistas. Participa en el establecimiento de la Alianza Democrática de Birmania -una coalición de notables anticomunistas que logra rápidamente entrar al gobierno militar-, y del Partido Progresista Democrático de Taiwán -que milita por la independencia de la isla ante la China comunista, mientras que Estados Unidos se opone oficialmente a ella.
También unifica los diferentes grupos tibetanos de oposición en torno al Dalai Lama. Trata, además, de formar dentro de la OLP un grupo de disidentes capaz de llevar a los nacionalistas palestinos a renunciar al terrorismo [4], les procura una formación secreta en la embajada de Estados Unidos en Tel Aviv, en contacto con el coronel Reuven Gal [5], director de Acción Sicológica dentro de las fuerzas armadas israelíes.
Al darse cuenta del potencial que representa la Albert Einstein Institution, la CIA destaca ante ella a un especialista en acción clandestina, el coronel Robert Helvey, decano por aquel entonces de la Escuela de Formación de Agregados Militares de Embajadas.
«Bob» introduce a Gene Sharp en Birmania para que dé una formación ideológica a la oposición sobre la premisa de una oposición no violenta a la junta militar más sanguinaria del mundo, o sea criticar su falta de visión sin poner el sistema en tela de juicio. Helvey hace así una selección entre los «buenos» opositores y los «malos» en un momento crítico para Washington: la verdadera oposición, dirigida por la señora Suu Kyi, marca puntos constantemente y representa una amenaza para el régimen pro estadounidense.
«Bob» hace su trabajo con facilidad, sobre todo porque conoce personalmente a todos los protagonistas por haber sido él mismo agregado militar en Rangún de 1983 a 1985 y haber participado en la estructuración de la dictadura. Jugando un doble juego, el coronel Helvey dirige simultáneamente una acción de apoyo militar clásico a la resistencia Karen: al armar y controlar una guerrilla limitada, Washington desea, en efecto, conservar un medio de presión sobre la junta militar.
Siempre presente, a partir de entonces, allí donde estén en juego los intereses estadounidenses, Gene Sharp y su asistente Bruce Jenkins llegan a Pekín en junio de 1989, dos semanas antes de los sucesos de Tiananmen. Ambos serán rápidamente expulsados por las autoridades chinas.
En febrero de 1990, la Albert Einstein Institution organiza una Conferencia sobre las Sanciones No Violentas que reúne a 185 especialistas de 16 países alrededor de los coroneles Robert Helvey y Reuven Gal. Nace así el principio de una internacional de la lucha anticomunista que movilice las poblaciones en una acción no violenta.
El profesor Thomas Schelling [6], célebre economista y también consultante de la CIA, se une al Consejo Administrativo de la Institution. El presupuesto oficial de esta sigue siendo estable aunque en realidad dispone de abundante financiamiento proveniente del International Republican Institute (IRI), una de las cuatro ramas de la National Endowment for Democracy (NED/CIA) [7].
Al mismo tiempo, los países bálticos proclaman su independencia. Al cabo de una prueba de fuerza con Mijail Gorbatchov, aceptan posponer la decisión por dos o tres años para dar tiempo a negociar los términos. Sin más espera, Gene Sharp y su equipo viajan a Suecia en octubre de 1990 y preparan allí a varios políticos lituanos para que organicen una resistencia popular al Ejército Rojo.
Meses más tarde, en mayo 1991, cuando estalla la crisis y Gorbatchov despliega sus fuerzas especiales, Gene Sharp sirve de consejero al partido separatista Sajudis (Grupo de Iniciativa por la Perestroika). Durante la crisis, Sharp se mantiene cerca de Vytautas Landsbergis.
En junio de 1992, el ministro de Defensa de la Lituania independiente, Audrius Butkevicius, organiza un simposio de homenaje a la acción decisiva de la Albert Einstein Institution durante el proceso de independencia de los países bálticos.
Cuando Estados Unidos comienza su rearme, en 1998 [8], la Albert Einstein Institution se convierte en un instrumento más de una estrategia expansionista. Provee ideología y técnica a Otpor («Resistencia»), un grupo de jóvenes opositores al presidente Slobodan Milosevic.
Simultáneamente interviene en la provincia de Kosovo para orientar al LDK de Ibrahim Rugova. Rugova resulta inútil para la política de Washington durante la guerra de Kosovo, pero Otpor aparece rápidamente como una alternativa para derrocar a Milosevic, a la sazón más popular que nunca después de haber resistido a la OTAN.
El coronel Helvey forma a los cuadros de Otpor durante seminarios organizados en el hotel Hilton de Budapest. Los dólares corren a mares con tal de acabar con el último gobierno comunista de Europa. El encargado de dirigir localmente la operación es el agente Paul B. McCarthy, discretamente instalado en el hotel Moskva de Belgrado hasta que Milosevic dimite en octubre del 2000.
En septiembre de 2002, Gene Sharp se encuentra en La Haya para adiestrar a los miembros del Iraqi National Council que se preparan para regresar a Irak en la estela del ejército estadounidense.
En septiembre de 2003 es también la Albert Einstein Institution quien aconseja a la oposición poner en tela de juicio el resultado de las elecciones y organizar manifestaciones hasta obtener la renuncia de Eduard Shevarnadze [9], durante la «revolución» de las rosas, en Georgia.
Cuando el golpe de Estado fomentado por la CIA fracasa en Venezuela, en abril de 2002, el Departamento de Estado recurre también a la Albert Einstein Intitution. Esta aconseja a los dueños de empresas durante la organización del referéndum revocatorio contra el presidente Hugo Chávez. Gene Sharp y su equipo guían a los dirigentes de Súmate durante las manifestaciones de agosto de 2004.
Siguiendo una técnica que ya se ha hecho clásica, estos últimos lanzan acusaciones de fraude electoral y exigen la salida del presidente. Logran sacar a la calle a la burguesía de Caracas, pero el apoyo popular al gobierno de Chávez es demasiado fuerte para permitir que sea derrocado. En definitiva, los observadores internacionales no pueden hacer otra cosa que reconocer la legalidad de la victoria de Hugo Chávez.
Gene Sharp fracasa en Bielorrusia y Zimbabwe al no haber podido reclutar y adoctrinar a tiempo la cantidad de manifestantes necesaria. Durante la «revolución» naranja, en noviembre de 2004 [10], volvemos a encontrar en Kiev al coronel Robert Helvey.
Finalmente, es de destacar que la Albert Einstein Institution ha comenzado a adiestrar agitadores iraníes.
Y ¿por qué «Albert Eistein»? Se trata de un nombre que sirve para evitar las sospechas. El primer libro de Gene Sharp sobre el estudio de los métodos de Gandhi, comienza por un prefacio firmado por Albert Einstein. Pero, la obra fue redactada en 1960, cinco años después de la muerte del sabio.
Por consiguiente, Albert Einstein no escribió el texto para la obra de Sharp. Este último no hizo que reproducir en su libro un artículo del científico sobre la no violencia.
Publicado en:

domingo, 23 de marzo de 2014

El manual Sharp y los “golpes suaves” en América Latina (+ Libro: “De la dictadura a la democracia”), POR Juan Manuel Karg (para "Rebelión" y "La historia del día" de marzo de 2014)


Arriba: El Ejército "de liberación" Sirio... Suaves, pero no tanto...

Juan Manuel Karg
Rebelión
De la dictadura a la democracia-2 

Gene Sharp es un filósofo y politólogo estadounidense, fundador de la ONG Albert Einstein, cuyo supuesto fin es promover “la defensa de la libertad y la democracia y la reducción de la violencia política mediante el uso de acciones no violentas”. Su obra, sin embargo, da cuenta de cinco pasos para provocar golpes suaves: ablandamiento; deslegitimación; calentamiento de calle; combinación de formas de lucha y fractura institucional. ¿Cómo se dan estas etapas frente a los gobiernos posneoliberales de nuestro continente? ¿Qué similitud tienen con lo ocurrido durante el último mes en Venezuela?
Mediante el primer paso del “manual” Sharp -su libro sugestivamente titulado ”De la dictadura a la democracia”, que ha sido paradójicamente utilizado casi siempre contra gobiernos democráticamente electos- se busca la promoción de acciones provistas a generar un clima de malestar social en el país, desarrollando matrices de opinión sobre problemas reales o potenciales. La muletilla predilecta suele ser, en este primer momento, la promoción de denuncias de corrupción estatal que, en gran parte de los casos, no han sido comprobadas, pero influyen en generar “clima” -tanto antigubernamental, como antiestatal, como sucedió en la década del 90 para intentar justificar en nuestros países la ola privatizadora sobre las empresas estatales-.
Con estas denuncias, fundadas o no, se comienza a “ablandar” la fortaleza que sustenta las bases del gobierno en curso, apuntando a crear un descontento social creciente. ¿Cómo se refuerza este primer momento? Se busca la generación de problemas económicos cotidianos: el desabastecimiento de productos de primera necesidad y una escalada de precios, por ejemplo, a través del control directo de grupos monopólicos sobre gran parte de la matriz productiva del país. Una no intervención estatal en este primer momento puede resultar muy peligrosa a mediano plazo, ya que implicaría perder la posibilidad de controlar un área muy sensible para las necesidades básicas de la población. La creación de mercados populares, como en Venezuela, o determinadas políticas de control de precios pueden contribuir a contrarrestar los efectos especulativos.
El siguiente paso es intentar quitar legitimidad a través de la denuncia de la inexistencia de la libertad de prensa -desde la misma prensa, valga la paradoja- y un supuesto avance de este gobierno sobre los derechos humanos -algo que en general no ha podido ser probado fácticamente en los gobiernos posneoliberales de nuestro continente-. Se intenta crear la matriz de opinión de un autoritarismo creciente, bajo un supuesto “pensamiento único”, replicando estas denuncias por todos los medios masivos privados. La mayor parte de los gobiernos progresistas en América Latina han afrontado estas primeras dos etapas -en especial la segunda-. La frase “vienen por todo”, repetida hasta el hartazgo en varias de estas experiencias, ha sido el caballito de batalla de sentido común para intentar erosionar las bases de apoyo de estos gobiernos, fundamentalmente asentados en las mayorías populares. Así, las modificaciones que apuntan a lograr una redistribución del espectro radioeléctrico, por ejemplo, han sido caracterizadas erróneamente como “avances contra la libertad de expresión”. El problema de trasfondo no es de libertades, sino económico: quienes han puesto el grito en el cielo han sido precisamente los grandes empresarios mediáticos, que se han visto amenazados mediante las nuevas legislaciones que buscan poner límites a los monopolios informativos.
El tercer momento consiste en la promoción de una “lucha activa callejera”, que bajo reivindicaciones políticas y sociales confronte de forma directa con el gobierno. Así, se pueden dar protestas violentas contra las instituciones, tal como sucedió durante todo el mes de febrero en Venezuela -con el ataque a fiscalías públicas, casas de gobernadores, mercados populares promovidos por el Ejecutivo, etc-. Acá encontramos una contradicción notable con el supuesto paradigma “pacifista” que se ha intentado atribuir a Sharp desde la visión de algunos analistas internacionales, que han tratado de “embellecer” su obra en los últimos años.
El anteúltimo paso, vinculado con las movilizaciones, es la generación de un clima de “ingobernabilidad”, mediante operaciones de “guerra psicológica” o de cuarta generación. Así, por ejemplo, se utiliza a los medios masivos privados para responsabilizar al propio gobierno por las acciones de calle y sus resultados, ocultando y/o tergiversando información de lo sucedido. La difusión de noticias falsas, o fotografías de sucesos que se dan en otros lugares del mundo que rápidamente se “viralizan” por las redes sociales, intenta generar una matriz de opinión pública a nivel nacional e internacional. Se busca incluso lograr el apoyo de dirigentes, artistas y personalidades internacionales que, informadas o no sobre lo que realmente ocurre en ese país, opinan por ser un tema mediáticamente relevante a escala mundial. Luego, se reproduce esa opinión en los medios privados nacionales, generando un círculo (des) informativo.
Para finalizar, se espera que se produzca la fractura institucional, el punto álgido del “manual” de desestabilización. Para ello se intenta provocar un aislamiento internacional del gobierno, algo que, de no suceder, puede hacer fallar a los pasos previos (dos ejemplos de nuestro continente: la rápida reacción de Unasur frente a los intentos de golpe de 2008 y 2010 en Bolivia y Ecuador, respectivamente). Si el aislamiento internacional se produce, y los pasos previos se han cumplido, se intenta forzar la renuncia presidencial.
Aquí, por ejemplo, se puede promover una división aún mayor entre el Ejecutivo y el Legislativo, si el gobierno no llegara a controlar este último mediante una mayoría parlamentaria. Los “golpes suaves” en Honduras y Paraguay fueron conducidos por la derecha autóctona y los grupos empresariales desde ambos parlamentos. La destitución de Lugo, por ejemplo, se produjo mediante un “juicio político express” que definió su salida en menos de 24 hs, irrespetando normas jurídicas básicas frente a un presidente democráticamente electo. De no darse esta fractura, se puede apuntar a promover una intervención militar extranjera o bien fomentar el desarrollo de una guerra civil prolongada
Como se ve en este último punto, bajo la idea de una posible intervención militar extranjera aparece un elemento no menor en todos los pasos que hemos visto: la injerencia externa. ¿Se puede analizar “autóctonamente” estos intentos de golpes blandos, sin dar cuenta del notorio incremento de bases militares estadounidenses en América Latina? ¿Es posible dar cuenta de la ola de protestas que tienen lugar en Venezuela sin analizar que es el país con mayores reservas probadas de petróleo a escala mundial? Tras el intento de deslegitimación internacional de gobiernos democráticamente electos en nuestro continente no sólo se esconde un interés ideológico -el rechazo una forma de gobernar con horizontes de cambio social- sino además un fin claramente comercial, tendiente a poder controlar nuevamente los enormes recursos naturales que tiene nuestro continente.

Juan Manuel Karg. Licenciado en Ciencia Política UBA. Investigador del Centro Cultural de la Cooperación, Buenos Aires

Artículo tomado de: http://www.rebelion.org/
Libro tomado de: http://twileshare.com/

Publicado en:
 http://lahistoriadeldia.wordpress.com/2014/03/20/el-manual-sharp-y-los-golpes-suaves-en-america-latina-libro-de-la-dictadura-a-la-democracia/